GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria." Leopoldo Marechal.

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LA ARGENTINA: RUMBO AL BICENTENARIO.

LA ARGENTINA: RUMBO AL BICENTENARIO.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma.” Padre Leonardo Castellani.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

MONÓLOGO DE TATO BORES.





La cultura del macaneo.

Resulta que el otro día Berta volvió de hacer las compras más caliente que Rainiero muriéndose la misma semana que el Papa.

- ¡Tato, esto es el acabóse! - me dijo mientras estrujaba el monedero a ver si quedaba algún centavo - ¡Empezó otra vez la guerra sucia y otra vez en medio de la democracia!

- ¡Yo sabía, yo sabía! - grité desaforado mientras perseguía a la peluca que rajaba a pedir asilo a la Embajada de Holanda - ¡Yo sabía que el Museo de la Memoria iba a traer cola, pero no me imaginaba que tan rápido!

- ¿Pero no te das cuenta que sos un revanchista, un imberbe, un setentero y todas esas palabras impresionantes que dice la derecha? - me dijo mientras ponía en fila a nuestros míseros ahorros y les tomaba asistencia dos veces - ¡Lo único que se disparó es la canasta familiar, y sin decir ni pío! ¡Los precios salieron a cazar a los bolsillos en plena temporada de veda salarial!

Le di un beso y salí de raje a ver si era cierto, porque una cosa es que te lo cuenten en el noticiero, y otra muy distinta es estar ahí, en el momento en que se produce el hecho histórico ¿verdad? Así que me mandé al supermercado de la vuelta, y vean, ¡para qué les voy a contar el tole tole que había!

- ¡Esto no es un supermercado! - gritaba una vieja con un changuito que daba más pena que las fotos de los chiquitos de Biafra - ¡Es un secuestro express!

- ¡Eso, eso! - Gritaba otro desaforado aflojándose la corbata, mientras el repositor pasaba y le remarcaba el precio - ¡Que venga el ingeniero Blumberg y le pida al Papa para que bajen los precios!

- ¡No sea guarango que el Papa se murió! - gritaba otra persignándose con una rúcula - ¡Y si resucita y ve esos precios se vuelve a morir de un ataque de ateísmo!

- Por lo que cuesta el kilo, las papas tendrían que estar vivas, cantar, bailar y traer el diario! - gritaba una desubicada recién llegada a la conversación

- ¡En el diario no avisaban de esto, señor! - se desgañitaba un tercero señalando periódicos rebosantes de publicidad oficial - ¡Si yo sabía que se venía el bombardeo, me iba de Casco Blanco voluntario a Irak, que por lo menos el morfe viene incluido!

Miren, era tanto el balurdo, que en lo que me quise dar cuenta ya me estaban acomodando en la góndola de "Un smoking usado y un cigarro por cincuenta euros, y a punto de etiquetarme, así que me escabullí distrayéndolos con una lluvia de preservativos con cartelitos que decían "Usenlos y griten todo lo que quieran. No hay descarga que no venga bien", y me fui a buscar alguna voz autorizada a que me explicara un poco esto de que está todo bien en la Argentina, pero los precios están de viaje en Europa, así que patina que te patina llegué al Ministerio de Economía a ver si me lo encontraba de una buena vez a mi gran amigo, el Ministro de Economía Roberto Lavagna.

- Tato, yo que usted sacaba un abono - me dijo muy cortésmente la secretaria, mientras ojeaba en una revista del corazón la lista de solteros presidenciables más codiciados de la interna - pero el Ministro no lo va a poder atender, porque se encuentra abocado a traducirles la palabra "no" a los bonistas que no entraron en el canje y a los ciudadanos que sí entraron como caballos en las promesas de redistribución.

En lo que agarraba mi talonario de visitas y dudaba si anotarme cero al as o tachar la generala doble, me salió al cruce mi gran amigo, el asesor en macroeconomía, micropolítica y estrabismo en situación de pluriempleo José Yo te la bato, que me abrió los brazos en un saludo de un millón de dólares, pero pesificados, en default y a pagar con papales de la deuda el día del arquero.

- ¡Mi querido Tato! ¡Dichosos los indicadores que lo ven! - me dijo mientras dibujaba unos números en una planilla y firmaba "José Picasso"- venga y tomémosnós un Gancia para festejar que la inflación del trimestre que viene sí que va a dar en baja.

- Pero José ¿vos me estás cargando, o tengo cara de enviado del Fondo? - Le pregunté mientras en los anteojos me pasaban las tiritas de cotización de Bloomberg. - Además, yo soy más del champán, pero si la cosa sigue así, lo voy a tener que cambiar por agua removida con un palito

- Pero Tato, acá la inflación es más que nada por pura expectativa - me dijo mientras bajaba la canasta básica a cincuenta pesos y el país se llenaba como por arte de magia de clase media próspera - este aumentito ocasional de un día es más que nada cultura inflacionaria de décadas y deácadas… ¡Para que aprendan esos que dicen que no somos un pueblo culto!

- ¡Ma qué aumentito de un día! - lo encaré con la peluca erizada como puntero al que le invaden la zona - si vengo del frente de batalla,los números parecen levadura, y en cualquier momento a los precios los alquilan como charters!

- Calmesé, Tato, calmesé - me palmeó el hombro con un talonario de pagarés por los fondos de la Provincia de Santa Cruz. - Además, ponga las cosas en su justa perspectiva ¿Qué es un miserable aumentito de precios en el vasto panorama de la Historia Argentina? Además, si me apura un poco, la culpa de todo la tiene Menem y listo el pollo. ¡No sabe la de votantes que me levanté con eso!

No le quise contestar porque estoy en un período zen, así que le sonreí mientras le pellizcaba un cachete como para dejarle marca, le dejé un preservativo con un cartelito que decía "Uselo, pero recuerde: la mentira tiene patas cortas, y en la cancha se ven los pingos. ¿O era al revés?" y me fui para Ezeiza porque con eso de los charters me acordé de la noticia del día.

Ni bien llegué, me di con una multitud que gritaba "¡Que se besen! ¡Que se besen!". Me acerqué a ver de qué se trataba, casi me caigo de espaldas para decirlo en fino: eran ni más ni menos que mis grandes amigos los ex presidentes Carlos Saúl Menem y Eduardo Duhalde, que subían la escalera de preembarque rumbo a las exequias del Papa, agarraditos de la mano y tirando besos a la concurrencia. Del saco les colgaban piolines con latas y les habían pegado un cartel con la leyenda "No nos une el amor sino el espanto a la letra K"

-¡Tato! ¿Quiere que le traigamos algo de Roma? ¿Las veinte verdades peronistas bendecidas? - Me preguntó uno.

- No, mejor le traigamos un pactito fruto de nuestro amor, corazón -contestó el otro.

Vean, me empezó a agarrar un principio de soriasis nerviosa y me largué a manotear con los ojos desencajados como para despertarme de una pesadilla, pero no había caso y seguía ahí. Me escapé sin dejar preservativos porque a ese par no hay que darles armamento, y me fui volviendo a casa porque oscurecía.

En el camino pasé por una librería y como estamos en el Año Cervantes, entré a comprarle un Quijote de regalo a Berta. Mientras hacía la cola para pagar me pareció ver a través del vidrio a Don Quijote. Pero no iba a lomo de Rocinante, ni llevaba lanza ni escudo. Y no era uno solo. Eran varios; bah, en realidad eran todos los que pasaban. Todos los argentinos que se levantan a la mañana y siguen haciendo de cuenta que esto es un país y le ponen el hombro, y se las aguantan.

Así que ya saben, mis queridos orejones del tarro: el show debe continuar, al mal tiempo hay que ponerle la otra mejilla, y esas cosas que nos tiene hartos. Pero a no tirarse abajo; a sonreir hasta que duela, vermouth con papas fritas y… Good Show!
Por: Bernardo Erlich.

Fuente:
http://tato.bitacoras.com/archivos/2005/04/10/la-cultura-del-macaneo

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La diferencia de opiniones conduce a la investigación, y la investigación conduce a la verdad. - Thomas Jefferson 1743-1826.