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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

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sábado, septiembre 10, 2011

NELLY OMAR, NO HABRÁ NINGUNA IGUAL.

Por suerte por internet se encuentra vasta información sobre Nelly Omar que el 10 de septiembre cumple 100 años.
Rescato este artículo publicado por el Diario El Litoral de Santa Fe, sabado 15 de enero del 2011 versión virtual la imagen pertenece a la misma nota de autoría de Manuel Adet.


Preludio de tango.
Nelly Omar: ¿No habrá ninguna igual?


En uno de esos habituales concursos de tangos de la década del treinta, a un animador se le ocurrió apodarla: “Gardel con polleras”. Probablemente, el caballero supuso que le estaba rindiendo el mejor de los homenajes, pero para ella el apodo fue siempre vulgar y de mal gusto, al punto que si algunos de sus conocidos o amigos querían fastidiarla, no tenía más que recordar ese apodo para lograrlo.

Sin embargo, como toda cantante genuina, Nelly Omar admiró a Gardel a quien conoció cuando era una adolescente y vivía en Guaminí, el pueblito de su infancia, el pueblito donde en 1918, para ser más preciso, llegaron Gardel y Razzano en una de esas habituales y prolongadas giras por la provincia donde en más de una ocasión cantaban por el “sándwich y la Coca”. Según relata ella misma, Gardel era amigo de su padre con quien compartía la afición por el tango y los caballos de carrera. A decir verdad, en aquel momento el descubrimiento de quien todavía estaba muy lejos de ser el prócer del tango no la impactó demasiado: “Un gordito peinado a la gomina con raya al medio”, diría muchos años después para describir esa primera experiencia.

Nelly Omar entonces se llamaba Nilda Elvira Buattone y había nacido el 10 de septiembre de 1911. El gusto por el canto se lo transmitió el padre, porque el gusto por el tango le iba a llegar muchos años después -según sus biógrafos a mediados de la década del treinta-, ya que hasta ese entonces su performance musical se orientaba hacia las canciones camperas, las milongas y el repertorio de las revistas musicales.

Había llegado a Buenos Aires en 1924 a vivir en la casa de unos tíos luego de que su padre falleciera. Su debut en el escenario fue en el cine Argos de Federico Lacroze y Conde. Para entonces debe de haber sido buena porque Ignacio Corsini la pondera y le brinda el mejor homenaje que un cantante profesional y famoso le puede hacer a una iniciada: disponer que sus guitarreros la acompañen.

A fines de la década del veinte, la radio empieza a ser la gran promocionadora de los músicos. Cantar, tocar la guitarra o el piano en la radio para la gente común era sinónimo de estrellato. Nelly Omar, que para esa fecha ya luce su apodo definitivo, es una de las cantantes más reconocidas de Radio Splendid y Radio Rivadavia.

Los críticos van a ponderar el timbre de su voz, su excelente afinación, el impecable fraseo y su personalidad artística, esa solvencia con la que se desenvuelve en el escenario e interpreta los grandes temas del tango. A mediados de los años treinta, es convocada para integrar “Cuadros argentinos”, un grupo musical en el que participan los hermanos Julio y Enrique Navarrine, ella y Antonio Molina, quien durante diez años habrá de ser su marido. A principios de la década del cuarenta, su repertorio es tan amplio como su popularidad. Sin embargo, recién en 1946 graba su primer disco. Lo hace con la orquesta de Francisco Canaro -el viejo carcamán no se iba a perder la posibilidad de hacer un buen negocio- e impone dos temas que habrán de ser una marca registrada de su repertorio: “Desde el alma” y “Nobleza de arrabal”.

Unos años antes -más o menos para 1937- conoció a Homero Manzi, uno de sus fieles enamorados. Según sus propias palabras, Homero fue su eterno enamorado incondicional. Los escarceos amorosos se iniciaron cuando ambos estaban casados, pero cuando ella se separó de Molina, Manzi prometió formalizar la relación, mas como le solía pasar a los hombres de aquella época -y a los actuales también- por un motivo o por otro nunca terminó de separarse de su esposa.

En una entrevista, Omar asegura que el verso de “Sur”: “Y mi amor en tu ventana” está dedicado a ella, porque entonces vivía en una planta baja y él se anunciaba golpeando muy despacito la ventana. También sostiene que el tango “Después” y “Solamente ella”, particularmente el poema que dice: “Llegabas desde un mundo que no existe, vacío de esperanza el corazón”, fue inspirado por ella.

A los que desconfían de estas confidencias, Nelly Omar les responde que a su edad no tiene ningún interés en faltar a la verdad. Según sus propias palabras, no va a ser ni más ni menos mujer porque Manzi haya estado enamorado de ella sesenta años atrás. Lo que parece estar fuera de discusión es que el tango “Ninguna”, una de las letras clásicas del género, interpretado por cantores con personalidad artística tan diferente -como son, por ejemplo, Ángel Vargas y Edmundo Rivero- es en su homenaje. Por lo menos eso es lo que se dice. También se ha dicho que Nelly Omar fue la musa inspiradora de “Malena”, afirmación refutada por los biógrafos que aseguran que el mencionado tango fue dedicado a una mujer -Malena de Toledo- que Manzi conoció en Brasil, en un cabaret de Porto Alegre o San Pablo para ser mas preciso.

Los poemas de Manzi serán un clásico en su repertorio. A “Desde el alma” se le suma “Mano blanca”, “Sur”, “Después” y ese hermoso poema, que con mucho gusto hubiera aprobado Jorge Luis Borges, que se llama “Ramayón” y que unos años más adelante va a recitar quien en algún momento fuera su cuñado, el gran Julián Centeya. Para concluir con las efemérides amorosas, Nelly Omar se casó -después de separarse de Molina- con Aníbal Cufré -dicho sea de paso un amigo personal de mi padre- y con Miguel Oviedo, unión que se celebró cuando ella tenía 87 años y él 57.

La llegada del peronismo a mediados de la década del cuarenta también divide aguas en el mundo tanguero. No sólo Hugo del Carril, Alberto Castillo, Jorge Vidal o Tita Merello se identificaron con el peronismo, también lo hizo Nelly Omar, quien en homenaje a Evita grabó el tema “La descamisada”, acompañada por la orquesta de Domingo Marafiotti.

El golpe de Estado del 16 de septiembre de 1955 incluyó también la persecución o en muchos casos la imposición forzada del silencio a quienes habían sido partidarios del régimen depuesto. El silencio de Nelly Omar fue el más prolongado porque se extendió hasta 1969, es decir, casi hasta el retorno de Perón a la Argentina. Nelly Omar desapareció de la radio, de los escenarios y de las revistas y para ganarse la vida cantó donde le ofrecieran y por la plata que le quisieran pagar. Una de sus grandes amigas, la que le presentó empresarios y le habilitó relaciones para que pudiera trabajar, fue Tita Merello.

Al poeta Reynaldo Yiso -el autor de “El sueño del pibe”, “Cuatro líneas para el cielo” y “La número cinco”, entre otras- le corresponde el honor de haber promovido el retorno de Nelly Omar a los escenarios, un retorno que se habrá de prolongar hasta la fecha porque esta mujer, que está a punto de cumplir un siglo de existencia, hace apenas cinco meses estuvo presente en el festival de tango de La Falda donde fue aplaudida de pie por una maravillada multitud tanguera que no termina de entender cómo es posible que con casi cien años de vida todavía continúe cantando y lo haga con un aceptable nivel.

En realidad, Nelly Omar ya lleva años de reconocimientos públicos y privados, que han compensado con creces los tiempos de silencio y proscripción. En 1980, grabó con Roberto Grela y José Canet. Y durante unos años, fue la cantante preferida de la orquesta de Alberto di Paulo. En 1996, el gobierno de la ciudad de Buenos Aires la declaró ciudadana ilustre, una distinción que recibió con absoluta naturalidad porque ella siempre se consideró una ciudadana ilustre.

En 1998, actuó en el Club del Vino acompañada por Horacio Salgán y Néstor Marconi. En todos estos años, firmó autógrafos, filmó películas, se dio el gusto de viajar a Nueva York y cantar con el grupo El Arranque; realizó un recital con casi noventa años en el Luna Park, donde prometió regresar en septiembre del 2011 cuando cumpla sus primeros cien años. Ya adelantó que lo hará envuelta en su clásico poncho, el mismo que usó en su reingreso de 1969 para disimular la extremada sencillez de su vestuario. Seguramente, subirá al escenario con la modestia y la solvencia profesional con que lo ha hecho tantas veces en su vida y en el silencio absoluto del público se la oirá decir: “Bienvenidos a todos... soy Nelly Omar... cantora nacional”.



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