GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria." Leopoldo Marechal.

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LA ARGENTINA: RUMBO AL BICENTENARIO.

LA ARGENTINA: RUMBO AL BICENTENARIO.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma.” Padre Leonardo Castellani.

viernes, 17 de agosto de 2012

LA FRASE DE DON JOSÉ DE SAN MARTÍN.



"Querer contener con la bayoneta el torrente de la opinión universal (*)es como pretender esclavizar a la naturaleza.
El empleo de la fuerza armada, siendo incompatible con nuestras instituciones, es el peor enemigo que ellas tienen.
La patria no hace al soldado para que la deshonre con sus crímenes."
Gral. José de San Martín, LIBERTADOR DE AMÉRICA.


(*) Esta frase del Gral. San Martín "gloria y loor honra sin par para el Grande entre los Grandes" suele figurar en vez de "opinión universal" por "libertad".
La palabra "opinión universal" se estilaba su uso por aquellos años.


Los últimos años del Libertador

por Juan Marcelo Calabria.

Publicado en el Diario "Los Andes" de Mendoza, jueves 16 de agosto de 2012.

Luego de su retiro del escenario americano y su partida de la tierra que lo vio nacer allá por febrero de 1824, el Libertador José Francisco de San Martín se instaló en Europa y, después de agitadas negociaciones en Inglaterra desde Mayo de 1824 y hasta los primeros meses de 1825, el Gran Capitán comenzó su derrotero por Europa. 

Primero por los Países Bajos hasta llegar a Francia donde se instaló definitivamente. Allí concretó su obra de educar a su única hija Mercedes Tomasa de San Martín y Escalada y tendrá la alegría de presenciar su matrimonio con el joven Mariano Balcarce, hijo de un antiguo camarada de armas y amigo. 

La vida de José transcurrirá apacible rodeado por el afecto de su familia, en la que se cuentan dos nietas: María Mercedes y Josefa Dominga, quienes serán el centro de atención de aquel sencillo hogar en el que la Familia San Martín y Balcarce acompañará hasta sus últimos días al "abuelo inmortal". 

La vida familiar y la visita constante de amigos y compatriotas de distintos rincones de América, se complementarán con una nutrida correspondencia y un análisis y preocupación constantes de la realidad de las repúblicas por él liberadas, pues lejos de olvidarse de su lejana tierra, de manera constante, a través de sus encuentros con:
 
Juan Bautista Alberdi, Domingo Faustino Sarmiento, Francisco José de Paula Santander, Juan Manuel Iturregui, Félix Frías, Florencio Varela, o en su profusa correspondencia con Tomás Guido, Goyo Gómez, Bernardo O' Higgins y otros, América será el tema central de conversación y sus palabras llegarán a través de los hombres de la política, de las ciencias y de las letras a todos los rincones del nuevo continente.

En aquellos momentos cuando la palabra remplazó a la espada en su lucha por el progreso y bienestar de América, y ya en sus últimos años de vida, San Martín comenzará a recibir los honores que la "maledicencia y falsa chismografía" le habían negado. 

Allá en Francia lo alcanzarán los honores decretados por los gobiernos de los países que "ayudó a fundar"; y así un artículo aparecido el 11/02/1841 en El Mercurio de Chile titulado "12 de Febrero de 1817" escrito por Domingo Faustino Sarmiento bajo el seudónimo de "Un teniente de artillería", retempló los ánimos de los hermanos trasandinos y trajo a la memoria los grandes servicios prestados por el viejo libertador; poco después un nuevo artículo del sanjuanino titulado "Los dieciocho días de Chile: desde la derrota de Cancha Rayada hasta la victoria de Maipú" terminaron por atizar los sentimientos patrióticos y el gobierno de aquel país lo invitó a trasladarse a sus costas en calidad de ilustre residente. 

Finalmente el 6 de octubre de 1842 el Congreso Nacional de Chile aprobaba un decreto que establecía: "Al general José de San Martín se le considerará por toda su vida como en servicio activo en el Ejército y se le abonará el sueldo íntegro correspondiente a su clase aun cuando resida fuera del territorio de la República". 

También en la Argentina otro tanto ocurría en la Legislatura porteña donde en 1844 el Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas había hecho una importante relación de las glorias del Gran Capitán en América, lo que San Martín agradeció en carta del 30 de junio de 1845 al Gobernador de Buenos Aires quien a su vez le expresaba: "La gratitud de la Confederación Argentina y la América, nunca puede olvidar a usted: lo seguirá a su retiro y siempre honrará su memoria". 

Poco a poco las honras al primero de los americanos se levantaban desde los distintos rincones de la Patria Grande y el 9 de diciembre de 1848 los líderes de la Sociedad Patriótica, Fraternidad, Igualdad y Unión del Perú le enviaban su reconocimiento nombrando al Fundador de la Libertad del Perú, tal el título que San Martín ostentaba desde 1822, como su "miembro nato fundador". 

Estos tardíos pero merecidos reconocimientos arrancaron del Libertador las siguientes palabras: "La mayor recompensa que todo hombre público puede desear es la aprobación de su conducta por sus contemporáneos; así es que, a pesar de una vejez y una salud sumamente quebrantadas y sobre todo próximo a perder la vista por cataratas, mi existencia en medio de estos males recibe consuelos que los hacen más soportables, recordando que los actuales gobiernos del Perú, Chile y la Confederación Argentina me dan con frecuencia pruebas inequívocas del aprecio que les merezco y por este medio veo recompensado con usura los cortos pero bien intencionados servicios que la suerte me proporcionó rendir a estas repúblicas en la guerra de nuestra independencia". 

La gloria lo alcanza en la última parte de su vida; luego de persecuciones, descalificaciones y olvidos producto de rencores e intereses mezquinos, sin embargo con el equilibrio y la entereza que lo había caracterizado toda su vida, recibía con alivio y alegría los encomios de las generaciones que lo sucedieron y que reconocieron en el "viejo guerrero" al primero de sus ilustres fundadores. 

Al decir del General Juan Gregorio de Las Heras con motivo de la inauguración del monumento al General San Martín en Santiago de Chile el 05/04/1863: "Hubo una época, época gloriosa en la historia de este continente, en que todos los americanos éramos compatriotas, unidos por el doble vínculo de nuestro común infortunio y nuestros comunes esfuerzos por la independencia. A esa época pertenece el varón ilustre el Capitán General de los Ejércitos de Chile, a cuya memoria Chile, agradecido, levanta hoy este monumento".

Haciéndonos eco de tales palabras, mendocinos, sanmartinianos y argentinos no debemos olvidar nunca el legado que el Gran Capitán de los Andes dejó grabado a fuego en sus acciones y proclamas; y que hoy al realizar un nuevo y perenne homenaje evocamos a través de sus siempre vigentes palabras: "Compatriotas? a nombre de vuestros propios intereses os ruego que aprendáis a distinguir los que trabajan por vuestro bien de los que meditan vuestra ruina. No os expongáis a que los hombres de bien os abandonen al consejo de los ambiciosos..." (Valparaíso, 22 de julio de 1820 - José de San Martín).




Fue Mercedes Tomasa, la hija de San Martín, quien con mucho esfuerzo logró convencer a su padre para que posara ante la cámara. La sesión fotográfica tuvo lugar en 1848. 


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