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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

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"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

miércoles, enero 30, 2013

Alfonsín, un ex presidente casamentero: “Esa chica se casó gracias a mí”.

Lo dice Diario "Clarín" en una nota de María Laura Avignolo.
Raúl Alfonsín casamentero... mirá vos...
¿Qué es lo que une a Máxima, la nueva reina de Holanda, y al ex presidente Raúl Alfonsín? Una historia íntima, que sólo conocen unos pocos amigos y que a él le gustaba contar con una sonrisa paternal.
Fue Alfonsín quien convenció a los legisladores holandeses de la vocación democrática y la probidad moral de la que sería princesa argentina.
Con aire casamentero y cómplice, Alfonsín estaba persuadido de que él había sido “el artífice”del casamiento entre Máxima y Guillermo, el próximo heredero de la Casa de Orange. O al menos el que ayudó a resolver el dilema moral en que estaba sumergido el parlamento holandés por las credenciales democráticas de su futura heredera, que tenía un padre que había sido funcionario de la dictadura militar, bajo la presidencia del general Jorge Rafael Videla.
“Esa chica se casó gracias a mí”, recordaba Alfonsín, divertido, cuando rememoraba la historia después del 2001, en su piso de la avenida Santa Fe.
En un país puritano como Holanda y con la monarquía bajo supervisión parlamentaria, el pasado procesista de Jorge Zorreguieta desató una silenciosa e incómoda crisis política en La Haya. ¿Hasta dónde había sido Jorge Zorreguieta un cómplice de la dictadura y cómo había transferido a sus hijos valores democráticos, si fue parte de un gobierno que practicó el terror y las desapariciones como política sistemática? era la pregunta de los legisladores. Al mismo tiempo, el temor de los parlamentarios era que el príncipe Guillermo, al igual que su hermano Friso, renunciara al trono por amor si no aprobaban su casamiento y se desencadenara un conflicto aún mayor. Esta vez no era la religión la que provocaba la crisis en la monarquía sino el rol del padre argentino de la novia, que un día podría llegar a ser reina.
El entonces primer ministro laborista holandés, Wim Wok, envío una comisión parlamentaria de investigación a Buenos Aires. Llegaban a entrevistar a una serie de figuras relevantes y democráticas argentinas para elevar un informe, investigar la familia y decidir si el perfil de la economista y banquera Máxima Zorreguieta era el adecuado para la casa real holandesa.
Alfonsín fue uno de los elegidos y los recibió en su despacho de la avenida Santa Fe, entretenido y asombrado por el insólito rol que le tocaba jugar. Había seguido la polémica por los diarios y no se había imaginado que una de sus misiones más delicadas sería ayudar a entronar a una argentina, casi vecina de su barrio, como la heredera holandesa, con un “informe de concepto”.
Los legisladores debían aprobar la boda con un debate parlamentario y una ley. La discusión en el 2001 era tan incómoda como políticamente correcta y dos diputados trotskistas llevaban la voz cantante en contra. En el debate parlamentario todos cuestionaban abiertamente la presencia de Jorge Zorreguieta en la boda y finalmente le iban a pedir que no fuera, como ahora a la coronación.
En una larga entrevista, los legisladores holandeses le preguntaron privadamente al ex presidente sobre Jorge Zorreguieta, su mujer, María del Carmen Cerruti, que era amiga de infancia de uno de sus ministros en Pergamino, y sobre los valores democráticos de la familia. Le explicaron que consideraban a su opinión fundamental como presidente en la democracia –que había ordenado el juicio a las Juntas Militares y obtenido su condena–, como defensor de los derechos humanos, como opositor público de la guerra de las Malvinas y porque había resistido a los golpes de Estado durante su gobierno.
Asombrado por la demanda y decidido a ayudar a “una chica inocente”como Máxima, Alfonsín fue magnánimo con los Zorreguieta y su pasado. No eran diferentes a una buena parte de la sociedad argentina y sus actitudes en 1976, les dijo. Explicó claramente a los legisladores holandeses que los hijos de esos años de proceso militar y no solo los de Zorreguieta estaban imbuidos de los valores democráticos, que aprendían en el colegio, en las universidades y en el nuevo clima que se vivía en el país, después de los años de fuego. “Este país ha cambiado y los chicos de este país también”, repetía a sus visitantes mientras elogiaba a Máxima, su formación educativa y minimizaba las responsabilidades de Zorreguieta en el Proceso.
Hubo algo que el presidente Alfonsín jamás contó a los legisladores holandeses, no porque lo considerara un secreto sino por respeto a la libertad de ideas y el derecho de opinión. Fue cuando poco después de asumir, y cuando se iba a iniciar el juicio a la juntas militares, el nombre de María del Carmen “Pame” Cerruti de Zorreguieta apareció, entre varios firmantes, debajo de una solicitada que condenaba la apertura de los juicios a los comandantes. Era la mamá de la futura reina de Holanda.
Los Zorreguieta pudieron casarse legalmente en Buenos Aires con la ley de divorcio que promovió el radicalismo en el Parlamento nacional durante el gobierno de Alfonsín. El padre de Máxima era casado en primeras nupcias y tenía tres hijos de ese matrimonio anterior.
Alfonsín recordaba el casamiento de Máxima con ternura, como si ella fuera alguien de su familia. A él le encantaban las historias con final feliz, como en una película romántica. Exactamente como su futura coronación de reina.
Gentileza: corresponsal internacional "Gallo Viejo".

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