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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

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“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

miércoles, noviembre 12, 2014

Charles de Gaulle: la perspicacia del general por Héctor Landolfi.

Charles de Gaulle: la perspicacia del general 
por Héctor Landolfi.

Charles de Gaulle fue un valiente capitán que, al frente de su compañía, combatió en la batalla del Somme, en la Primera Guerra Mundial, donde fue herido y hecho prisionero por los alemanes.

Más tarde, siendo un joven coronel, creó una nueva táctica para el manejo de los blindados, rechazada por el Estado Mayor francés y el poder político, pero incorporada por los generales alemanes a sus estudios sobre el combate con tanques. La blitzkrieg (guerra relámpago), basada en el uso intensivo de los blindados, permitió a los germanos tomar Francia en tiempo récord durante la Segunda Guerra Mundial.

Creó la Quinta República francesa, que permitió al país galo superar sus agudos problemas políticos. Y la pertrechó con la "force de frappe" (fuerza nuclear de disuasión) única fuerza atómica occidental en el continente europeo.

Dejó armado un movimiento político, el RPF (Reunión del Pueblo Francés), que fue -y lo sigue siendo- central en el panorama de la política gala.

Terminó con la guerra de Argelia, conflicto que desangraba a Francia y el país africano y provocaba agudos conflictos entre los franceses. Otorgó la independencia a Argelia a riesgo de su propia vida: sufrió dos atentados a manos de la OAS (Organización del Ejército Secreto), contraria a la independencia argelina.

Reconcilió, luego de siglos de enfrentamientos, a Francia con Alemania y se transformó en uno de los principales constructores de la Unión Europea.

Modernizó la economía francesa llevándola de su tradición agrícola a ser una potencia industrial. Fue funcionario probo y buen padre de familia.

Aún hoy hay memoriosos que recuerdan la visita del general francés a nuestro país, en 1964. Y también evocan como las huestes peronistas de entonces recibieron entusiastas al visitante francés con su consigna preferida: "De Gaulle, Perón, un solo corazón".

Esta valoración que del jefe galo hacían los seguidores de Perón se debía a que el presidente francés creyó que recostándose en su "force de frappe" y apartándose de la OTAN podía transformarse en árbitro del litigio entre la Unión Soviética y Estados Unidos. Este intento del presidente galo hizo creer a Perón que De Gaulle estaba, también, en su tercera posición.


Este nuevo propósito de De Gaulle completó un ciclo histórico donde los franceses aparecían como persistentes ejecutores del "quiero y no puedo". Ya Carlomagno había querido que la frontera oeste de su reino franco fuera la Finisterrae, pero debió conformarse con tener a sus espaldas los Pirineos y su imperio se disgregó rápidamente tras su muerte. Luego, Juana de Arco, eficaz pero meramente defensiva. La Revolución Francesa produjo a un Napoleón cuya megalomanía terminó en una ignominiosa derrota en la estepa rusa y los cosacos entraron caminando en París, donde comieron a sus anchas en los bistró. Y por último De Gaulle -y La Grandeur- alardeó con su armamento atómico, tratando de erigir a Francia en solitaria superpotencia, pero finalmente volvió a integrarse a la OTAN.

El presidente francés sabía que Buenos Aires se encontraba a la vera de un anchuroso río. Cuando el protocolo le permitió disponer de tiempo libre, expresó su deseo de conocer el Río de la Plata. Lo llevaron a la costa porteña del estuario y al verlo exclamó: "¡No se ve la otra orilla!". Era la reacción de un europeo que no podía entender que no se pudiera ver la otra margen de un río.

Sus capacidades de estadista y estratega no lograron ocultar otra habilidad menos conocida: su perspicacia para detectar ciertos rasgos en la conducta de algunas mujeres.

Cuando Jackie Kennedy y su marido, John Kennedy, el presidente de Estados Unidos, visitaron Francia, fueron recibidos por De Gaulle en el Palacio del Elíseo, sede de la Presidencia francesa. Luego de la recepción, el jefe galo comentó a sus allegados la impresión que le causó Jackie: "A esta mujer yo la veo sobre la cubierta del yate de un multimillonario petrolero".

El presidente Kennedy fue asesinado algunos meses más tarde y, no mucho tiempo después, Jackie lucía su esbeltez sobre la cubierta del yate del multimillonario griego Aristóteles Onassis.

En otra oportunidad, De Gaulle invitó a un grupo de intelectuales y escritores a comer con él en el Elíseo. Victoria Ocampo, que se encontraba en París y era amiga de varios de los pensadores y escritores franceses, fue también convidada al ágape.

Cuando presentaron a la escritora argentina al presidente francés, De Gaulle le preguntó: "¿Usted es coleccionista?". Victoria reaccionó con sorpresa y respondió: "¿Cómo coleccionista? ¿Coleccionista de qué?". Y De Gaulle, desde su impávida altura, le contestó: "De hombres célebres"…

Perspicacia, política y estrategia militar no eran incompatibles para el general francés.

Publicado en Diario "Río Negro" (edición Nro. 23.801), 8 de noviembre de 2014, página 21. 
Imagénes: web. Cuadro de imágen: GUILLERMO PIRRI ARGENTINO.

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