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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria." Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma.” Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

lunes, 29 de junio de 2015

Aseguran que “Calamuchita” no es nombre aborigen. Una investigación lo relaciona con la región española de Calamocha. Ya había dudas sobre el origen comechingón de ciertos nombres de ríos o sitios cordobeses.

La docente e investigadora Elisa Pardo se atrevió a dudar y a bucear debajo de uno de esos conceptos que parecen verdades absolutas. Logró instalar una interesante discusión sobre el significado de la palabra “Calamuchita”, con la que se nombra un departamento, un valle turístico y, deformado (Ctalamochita), el río más importante de Córdoba.
Con su ensayo, la docente desestabiliza la acepción más divulgada del topónimo: la de “serranías con molles y talas”, una voz de supuesto origen aborigen naturalizada por el uso entre los cordobeses.
“No vengo a instalar polémicas”, aclaró en la presentación de su libro Calamuchita. Sobre otra posibilidad alrededor de su significado .
Respaldada por testimonios de encumbrados lingüistas latinoamericanos, Elisa fortaleció su hipótesis: Calamuchita procede del topónimo Calamocha, localidad de la provincia de Teruel, en Aragón, España. Los conquistadores habrían bautizado así a esta región por su parecido con aquella tierra.
Sobre esa modalidad de nombrar lugares conquistados con idéntica denominación a los que conocían de España, Córdoba es quizás el principal ejemplo. Jerónimo Luis de Cabrera la bautizó como Córdoba de la Nueva Andalucía en honor a la ciudad natal de su esposa, en la Andalucía española.
“Calamuchita no es ni quechua ni aymara, y bien puede ser un diminutivo de la Calamocha española, aunque tardío”, precisó el profesor peruano Rodolfo Cerrón Palomino, experto en reconstrucción de palabras, consultado por Pardo.
La investigadora también suma otro elemento que podría tener incidencia: calamocha es un sustantivo que el diccionario define como “ocre amarillo de color muy bajo” y que podría haber reflejado para los españoles el tono de las sierras.
Asimismo, Pardo avanzó en la conexión entre la Calamuchita cordobesa con la Calamuchita existente en Bolivia, cerca de Tarija. Su parecido en paisajes es notable, comentó.
Debilidades y mixtura
“Si no podemos decir qué es una cosa, podemos decir qué no es”, lanzó la docente. En su ensayo, que le demandó ocho años de investigación, reafirmó su teoría de que “no está bien reconstruido el significado de Calamuchita”.
Al más conocido de “serranías con talas y molles”, propuesto por el arqueólogo Aníbal Montes, se suman al menos otras tres acepciones.
“Hay una que se refiere a un enjuague de bebida de tala. Qué interesante sería vivir en un pueblo que se llame enjuague de bebida de tala, y más, pensar en su gentilicio”, bromeó.
“De cuero lo hizo” o “prisión de picapedreros”, fueron otras reconstrucciones, con términos de pueblos originarios, de menor divulgación, que también pierden fuerza ante la ausencia de toda evidencia.
“La espada de Damocles que pende sobre esta designación es la palabra “Cala” (o “kalla”) que en quichua significa loro”, señaló Pardo. Tampoco tala, en quechua, hace referencia a una especie arbórea, sino a la acción de talar.
Subrayó, a su vez, el largo proceso de bilingüismo entre los aborígenes y los españoles. “Muchas expresiones que los hispanistas consideran errores, no lo son; son calcos que los lenguaraces que entraron con Cabrera hicieron, a través de traducciones espontáneas de lo que iban escuchando”, apuntó.
En tanto, el molle, en la segunda parte de la traducción de Montes, ya de origen aymara, no refleja al molle cordobés, sino a otro árbol. “Difícil que nombren algo que no conocen”, añadió Pardo.
Por otro lado, el sufijo “ita”, tampoco era una forma de expresión de pluralidad en quichua. Para ello repetían palabras o agregaban otra partícula como “kuna”.
La investigación cuenta con el respaldo de la Junta Provincial de Historia de Córdoba. “No hay una prueba definitiva para dar a esta hipótesis categoría de certeza, pero no cabe duda de que resulta más simple y más lógica que las que hasta ahora circulaban”, señaló Prudencio Bustos Argañaraz, vicepresidente de esa entidad, en el prólogo del libro.
Hace ya tiempo, además, que algunos investigadores cordobeses advirtieron que, salvo en el caso del Suquía, no existen evidencias de que los pueblos originarios de estas tierras hayan llamado a los ríos con los nombres que luego se impusieron con el argumento de que eran usados por ellos.
Diario "La Voz del Interior" de Córdoba, 28 de junio de 2015.
http://www.lavoz.com.ar/ciudadanos/aseguran-que-calamuchita-no-es-nombre-aborigen

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