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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria." Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma.” Padre Leonardo Castellani.

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"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

sábado, 20 de junio de 2015

Juan Bautista Alberdi fue, sin duda alguna y sin exagerar, uno de los grandes pensadores que tuvo nuestro país fallecido en Neuilly-sur-Seine, un suburbio de París, Francia, el 19 de junio de 1884.

Juan Bautista Alberdi fue, sin duda alguna y sin exagerar, uno de los grandes pensadores que tuvo nuestro país ( que sufrío en carne propia la Argentina que se devora a sus propias hijos… luego castigado y silenciado por histografía oficial argentina… ).
Su padre, Salvador Alberdi, era un comerciante vasco dueño de una importante pulpería, que había dirigido una de las cuatro compañías que organizó José Ignacio Garmendia y Alurralde para la defensa de Buenos Aires en las Invasiones Inglesas. Su madre, Josefa Aráoz y Balderrama, una criolla que falleció a causa del parto de Juan Bautista, era miembro de una de las más importantes familias tucumanas.
Juan Bautista Alberdi nacido en San Miguel de Tucumán el  29 de agosto de 1810 y fallecido en Neuilly-sur-Seine, un suburbio de París,  Francia, el 19 de junio de 1884 fue un abogado (que poco o nada ejerció su oficio), pensador, jurista, economista, político, estadista, diplomático y músico argentino, autor de las “Bases y puntos de partida para la organización política de la Confederación Argentina” , muy tenidas en cuenta en la redacción de la Constitución Nacional de 1853.
Los constituyentes que se reunieron en Santa Fe, entre cuyos redactores se encontraba su amigo Gutiérrez, sancionaron la Constitución Argentina de 1853 en base al texto de las Bases de Alberdi.
Su archivo casi completo se conserva en la estancia Los Talas, de la sucesión de Jorge M. Frut, en Luján provincia de Buenos Aires.
Fue hacia el año 1889 que el presidente (¿?) Miguel Juárez Celman  (un incapaz que se ve tuvo un momento de lucidez… una a favor…. de este malo presidente argentino…) ordenó exhumar los restos de Alberdi para traerlos hacia la Argentina volviendo a bordo del vapor “Azopardo”, recibiendo sus restos honores en la Catedral de Buenos Aires, hasta que luego de permanecer unos años en el Cementerio de Recoleta, terminaron descansando en un mausoleo dentro de terrenos donados por el municipio.
Tanto en Buenos Aires como en París se encuentran sendos monumentos funerarios a Juan Bautista Alberdi, pero en realidad sin sus restos, ya que los mismos descansan en su provincia natal, en la Casa de Gobierno de Tucumán.
El Alberdi  ya maduro fue crítico de la guerra contra el Paraguay emprendidas por los presidentes Mitre y Sarmiento y un defensor del nacionalismo y del proteccionismo económico.
Seamos justos en la apreciación la trayectoria del pensamiento de Juan B. Alberdi está signada por encuentros y desencuentros con el propio sector letrado y dirigente al que pertenecía. Alberdi era un “liberal auténtico” (entrecomillado vale) y los otros Mitre, Sarmiento (eran luz de día  que los describe Alberdi en 1870 en un texto “raro” de encasillar pero brillante donde figuran personajes como Don Basilio (Mitre), Tartufo (Sarmiento) y Gil Blas, (Adolfo Alsina).
“En Sudamérica, la política y la sociedad son dos mundos diferentes; y tan diferentes que parecen no ser mitades de uno mismo. Mientras que en el uno es todo escándalo y desorden, el otro es regido por el orden más normal y regular” (Alberdi).
No por nada y en oportunidad de sancionarse una ordenanza municipal que daba el nombre de Juan Bautista Alberdi a una calle de la ciudad de Buenos Aires, el diario fundado por Bartolomé Mitre criticó severamente la actitud de los concejales socialistas, promotores de la medida, a quienes acusa de haber otorgado “un premio a la traición”.
El Presidente Justo José  Urquiza le ofreció a Alberdi el cargo de Ministro de Hacienda de su país, pero lo rechazó. En cambio, aceptó funciones diplomáticas en Europa a partir de 1855. Urquiza le encargó la misión de obtener en Europa el reconocimiento de la Confederación Argentina bajo la nueva Constitución y evitar el reconocimiento del Estado de Buenos Aires, escindido de la Confederación, como nación independiente, misión que Alberdi cumple con éxito y que le valió el encono del general Bartolomé Mitre y de Domingo Faustino Sarmiento y designó a Juan Bautista Alberdi con el cargo de ministro en Londres y París.

ALBERDI TEXTUAL:
“Después de ser máquinas del fisco español, hemos pasado a serlo del fisco nacional: he aquí todo la diferencia. Después de ser colonos de España, lo hemos sido de nuestros gobiernos patrios”.

“Los liberales argentinos son amantes platónicos de una deidad que no han visto, ni conocen. Ser libre, para ellos no consiste en gobernarse a sí mismos, sino en gobernar a los otros. La posesión del gobierno: he ahí toda su libertad. El monopolio del gobierno: he ahí todo su liberalismo. A fuerza de tomar y amar el gobierno como libertad, no quieren dividirlo, y en toda la participación de él dada a los otros ven un adulterio”.


Alberdi fallece silenciado, abandonado en un hotel insignificante, en una piecita donde apenas cabía la cama, donde encontraron sus restos envueltos en sábanas sucias y sus efectos personales habían sido robados por el personal del hospedaje.

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