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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria." Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma.” Padre Leonardo Castellani.

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"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

sábado, 6 de junio de 2015

MEDICOS ARGENTINOS: SALVADOR MAZZA. El 6 de junio de 1886 nacía Salvador Mazza.

Salvador Mazza nació en Buenos Aires el 6 de junio de 1886.
Era hijo de Francesco Mazza y Giuseppa Alfise, inmigrantes italianos procedentes de la ciudad siciliana de Palermo.
Fue un médico y bacteriólogo argentino, destacado por haber dedicado casi toda su vida al estudio y combate de la tripanosomosis americana (enfermedad de Chagas-Mazza) y otras enfermedades endémicas.
En 1910 obtuvo el título de doctor médico.  En 1916, en plena Primera Guerra Mundial, revistando como Teniente 1º Médico del Ejército Argentino, se le encargó realizar un estudio de enfermedades infecciosas en Alemania y el Imperio austrohúngaro; en ese momento conoció a su colega Carlos Chagas, el cual recientemente había descubierto al agente parasitario (Trypanosoma cruzi) causante de la tripanosomosis americana.
Regresó a  nuestra Argentina en 1925 y fue nombrado director del laboratorio y del museo del Instituto de Clínica Quirúrgica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Muy interesante son estos datos del Dr. Salvador Mazza: “Pero gracias al cielo, hubo un médico sanitarista comprometido socialmente, como Salvador Mazza, que la redescubrió y la dio a conocer a nivel mundial. Mazza no le había dado la espalda a los supuestos estudios “erróneos” de Chagas. Es mas, se cree que los datos aislados del científico brasileño fueron sumados a sus propias investigaciones en animales y lo llevaron a sugerir la creación de un instituto que se dedicara a estudiar las enfermedades propias de la región. Sin quererlo, este verdadero trabajo de equipo, junto con el ya destacado apoyo de Nicolle, dieron sus frutos en 1928, con la creación por parte de Mazza, de la primera Sociedad Científica de Jujuy. Esta entidad fue precisamente el puntapié inicial para la posterior creación de la MEPRA, organismo dependiente del Instituto de Clínica Quirúrgica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.  
El MEPRA contaba con un equipo multidisciplinario que se ocupó de todas las patologías regionales humanas y animales, realizando múltiples actividades terapéuticas, de investigación y docencia. Nunca antes se había realizado en Argentina un relevamiento e investigación biológicos de esta magnitud en el campo de las patologías regionales y con un equipo profesional multidisciplinario, coherente y de tal calidad. La entidad no sólo sacó nuevamente a la luz esta enfermedad de la vinchuca, sino que además abocó sus esfuerzos a los novedosos y avanzados estudios de sus síntomas y lesiones.
 Al mismo tiempo que conducía la MEPRA, Mazza logró que le construyeran un vagón de ferrocarril y que le otorgaran un pase libre para transitar con él por todo el país. Con este vagón equipado con un laboratorio y un consultorio que él mismo diseñó, recorrió innumerables regiones argentinas. En su extenso itinerario investigó y asesoró a muchos médicos que requerían su ayuda. “Mazza recorrió el país desde el Lago Argentino hasta el cerro Zapaleri, desde Caleta Olivia hasta Puerto Irigoyen, explorando, enseñando, estudiando sin descanso y sin tregua, haciendo todo de a centenares: extracciones de sangre, cultivos, exámenes serológicos, inoculaciones, biopsias, etc.. Todo lo realizó sin preocuparse por la precariedad de los medios o por lo difícil de las situaciones: desde una punción lumbar en una carpa de un campamento de obreros ferroviarios, hasta una autopsia realizada en el suelo, al aire libre, en una toldería indígena. Se lo podía ver también en villorrios, dando clases o haciendo demostraciones prácticas para uno o dos médicos a fin de interesarlos en el estudio de las endemias rurales.” (Fuente de texto: http://www.alcha.org.ar/enfermedad/biografia_mazza.htm)     
 Por el año 1942 se contactó con el escocés Alexander Fleming con el objeto de organizar la producción de penicilina en Argentina y un año después obtuvo junto a su equipo la primera producción argentina de tal antibiótico. Sin embargo  y como suele pasar en nuestro país el gobierno de turno  ignoró los descubrimientos y esfuerzos de Salvador Mazza  y le retaceó de un modo casi absoluto todo apoyo económico, pese a que la producción extranjera de penicilina tampoco estaba disponible ya que casi en su totalidad se utilizaba para atender las necesidades en los campos de batalla de la Segunda Guerra Mundial.
Salvador Mazza falleció de un infarto cardíaco mientras se encontraba participando de un congreso médico en Monterrey, México el  9 de noviembre de 1946.
Su viuda, Clorinda Razori, una vez que falleció su esposo, trató de gestionar una pensión graciable que nunca pudo obtener por parte del Estado Nacional. Para subsistir, Clorinda Razori tuvo que vender sucesivamente parte de la biblioteca personal de su esposo, lo que quedaba del archivo científico, instrumental de laboratorio, muebles y otros bienes.
El Dr. Salvador Mazza, condenado por el estudio de una enfermedad negada por el establishment y silenciado del mismo modo cuando Alfredo Palacios, cuando presentó en el Senado en 1937 el Plan Sanitario y Educativo de Protección a los Niños que Mazza le había entregado en mano en Jujuy sufrió el silencio ese proyecto ¡de eso no hablaba en aquellos tiempos! Por fortuna luego vino Ramón Carrillo el Primer Ministro de Salud que llevó durante el gobierno de Perón una obra monumental que durante años fuera silenciada y Carrillo fallece pobre en Brasil. Cosas que pasaron y pasan.
A partir de su muerte, la MEPRA sufrió una serie de ataques político-institucionales por los que en 1958, se cerró definitivamente, destruyéndose el valiosísimo material investigativo y documental de la entidad cosa que es frecuente en nuestro país pasan los gobiernos y los que vienen en vez de fortalecer o mejorar con Políticas de Estado se dedican a demoler.

El actor Miguel Ángel Solá interpretó a Mazza en la película sobre el doctor Mazza, “Casas de fuego”, dirigida por Juan Bautista Stagnaro.

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