GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria." Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma.” Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

lunes, 31 de agosto de 2015

El adiós a una de las líderes del "Choconazo". Ana Egea fue emblema en la histórica protesta regional.

Una de las principales protagonistas del "Choconazo", Ana Egea de Urrutia, falleció el martes 18 en Cipolletti. Fue embaladora, chofer de camión y junto a su marido llegó a la construcción de la represa en los 60. Encabezó la huelga, se hizo cargo del comedor, estrechó lazos con Jaime de Nevares y se convirtió en una dirigente respetada y combativa de la época.
"Yo soy Ana Egea de Urrutia", les dijo a las licenciadas en Letras Griselda Fanese y Emilse Kejner, quienes realizaron el trabajo "La Aneida: una epopeya de mujeres en una huelga de obreros...". La aclaración sobrevino por que su nombre trascendió con su apellido de casada. Los obreros choconeros la recordaban como "la gorda Ana", quien tenía un fuerte protagonismo, según recoge Juan Chaneton en su libro sobre la huelga.
El historiador Enrique Mases se preocupó por rescatar la historia de Ana tras su muerte reciente. "Fue una de esas feministas intuitivas, era una mujer muy solidaria y luchadora. Mantuvo sus convicciones, pero no tenía ningún parámetro filosófico detrás, era todo instintivo".
Mases contó que de joven Ana vivió en Villa Regina y era embaladora en un galpón de empaque. Allí la eligieron delegada de las trabajadoras. Corrían los 60. Un día el patrón se quiso propasar con ella "y Ana le plantó un cajón de manzanas en la cabeza, fue presa, el galpón paró y sus compañeras cortaron las calles de la comisaría hasta que la liberaron a la noche". En ese entonces estaba casada y tenía dos hijas. Después de una discusión con su marido por lo sucedido en el galpón, decidió irse.
"Agarró sus cosas, sus hijas y partió a Cinco Saltos", detalló Mases. Allí sufrió la pérdida de una de sus niñas, al ahogarse en un canal. El tiempo le dio una nueva oportunidad y formó pareja con un camionero. Tuvieron tres hijos y se dedicó un tiempo a conducir camiones también. A fines de los 60 se fueron a vivir todos a El Chocón.
En el trabajo de Fanese y Kejner, Ana recordó que las mujeres de "El choconazo" eran diez. "Yo por ejemplo era la esposa de un chofer de los camiones, pero a la vez tenían un comedor, les daba de comer a los obreros (…) Éramos una gran familia", dijo. Juan Quintar, en su libro "El Choconazo", la define como el "pilar organizativo de la olla popular y máxima expresión de la participación femenina en las huelgas".
Según los relatos de las y los investigadores, Ana no sólo fue la esposa de un camionero, la compañera de un dirigente o la mujer que lavaba los platos y cocinaba para la tropa. Fue gran compañera del obispo Jaime de Nevares, lo que le dio respeto entre hombres y mujeres durante la huelga. Esto también la vinculó con la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de Río Negro y Neuquén.
Se encargó de distintas tareas "combativas" durante la huelga, como el "robo" de nafta a los patrulleros de la policía (porque tenían cortado el suministro) o incluso la realización de bombas molotov.

domingo, 30 de agosto de 2015

La explicación de la gaviota en la chimenea, según la Iglesia argentina.

Transcurría el segundo día del cónclave de cardenales que elegiría a Jorge Bergoglio como Sumo Pontífice, cuando un episodio inesperado captó la atención de millones de personas que esperaban el humo blanco.
En la previa de la segunda fumata, una gaviota se posó sobre la chimenea de la Capilla Sixtina; el hecho tuvo una repercusión inusitada que provocó incluso que una persona decidiera crear una cuenta de Twitter del ave.
Cientos de personas que estaban en la zona del Vaticano fotografiaron el momento, que fue captado por las cuatro pantallas gigantes que estaban en la plaza de San Pedro; desde ese mismo instante comenzaron las especulaciones en torno a qué significado podía tener la imagen del ave sobre la chimenea.
La primera teoría de los fieles apuntó a que se trataba de una paloma que indicaba la supuesta presencia del Espíritu Santo (el catolicismo suele representarlo con esa ave), inspirando la elección papal; de ahí en más se sumó otra decena de especulaciones que llegó al extremo con la hipótesis de que el pájaro escondía un mensaje apocalíptico.
Sin embargo, la Agencia Informativa Catolica Argentina (AICA), órgano de difusión del arzobispado local, sumó un dato que alimentó el misticismo del mensaje porque, casualidad o no, podría haber indicado la inminente elección de un Papa argentino.
"Quienes no saben distinguir las distintas especies de aves, suponían que era una paloma (...). En realidad, la aposentada en la chimenea de la fumata era una gaviota de la especie Larus argentatus", aseguró AICA.
"Larus es el nombre genérico de las gaviotas, y argentatus hace referencia a su color blanco, color que en heráldica se llama plata (argentum), lo mismo que el nombre del país de donde proviene el nuevo papa: Argentina, cuyo nombre se deriva del Río de la Plata, el río más ancho del mundo, sobre el que se recuesta la ciudad de Buenos Aires, llamada por ello “La Reina del Plata”, que hasta este momento era gobernada eclesiásticamente por el nuevo pontífice", concluyó. 

El día que atentaron contra San Martín. Hace dos siglos, un hecho conmovió a las Provincias Unidas del Sud: se produjo un atentado contra el Ejército de los Andes, en plena ciudad de Mendoza. Las consecuencias.

A fines de agosto de 1816, en plena preparación del Ejército de los Andes, se produjo un atentado en los galpones de la maestranza en plena ciudad por parte de un grupo de realistas que tenía como objetivo sabotear a las fuerzas patriotas en su preparación.
El incidente conmocionó a toda la población y la noticia llegó a Buenos Aires, la capital de las entonces Provincias Unidas del Sud que fue publicada en la "Gazeta de Buenos Ayres". 
Este fue otro de los atentados que tuvo que soportar el flamante jefe del ejército, General José de San Martín, ya que, unos días antes, una facción de la oficialidad intentó asesinarlo mediante un complot que afortunadamente fue desactivado. 
La maestranza del Estado
La noche cayó sobre la aldea mendocina aquel 29 de agosto,  el repiquetear de las campanas de los templos, marcaban las 20. A esa hora, los obreros de la maestranza cerraban sus trabajos, pero antes de marcharse los capataces de las distintas secciones se aseguraban que las fraguas estuviesen apagadas. 

Este establecimiento, se encontraba a dos cuadras al sur de la plaza mayor o principal - hoy Pedro del Castillo y eran unos galpones de la casa que ocupaba los talleres. 
En aquel lugar,  unas treinta personas trabajaban; entre los cuales se destacaban, carpinteros, hojalateros, talabarteros, rienderos y zapateros. Todos se encontraban a las órdenes del jefe de maestranza, capitán Luis Beltrán.
A pesar de dejar las puertas cerradas, se creyó que varios realistas aprovecharon la oscuridad de la noche para cumplir con su objetivo, que era incendiar la casa y sus galpones lindantes en donde se encontraban varios quintales de pólvora con el objeto de retrasar la preparación del ejército hacia Chile.
Se incendia la ciudad
A la medianoche, comenzó el fuego en la casa de la maestranza y algunos vecinos vieron las llamas que salían desde el interior. Inmediatamente, se dio la voz de alarma entre ellos y varios salieron con sus ropas de dormir para sofocar el fuego que se extendía a otras dependencia. También las autoridades militares y civiles concurrieron a ver lo que ocurría. 

El fuego era de tan grandes dimensiones que parecía que se quemaba toda la ciudad. Muchas familias comenzaron a evacuar sus casas de la cuadra en donde se encontraba la maestranza, porque podía explotar el depósito de la pólvora.
Vecinos, soldados y autoridades buscaron recipientes de madera vacíos para sacar agua de las acequias, pero éstas estaban vacías; es que los realistas, habían cerrado las compuertas interrumpiendo el curso.
Entonces, se cubrió el techo y las paredes del edificio con pieles de carnero, colchones, alfombras, frazadas, empapadas en agua. Con gran esfuerzo el siniestro fue sofocado con ingenio. Sin el accionar efectivo de los vecinos, el hecho podría haber sido una catástrofe considerable.
Un castigo particular
Días después, el gobierno realizó una exhaustiva investigación. A los responsables del establecimiento se los hizo declarar y en todos los casos los relatos fueron coherentes. Se descubrió que el atentado fue provocado en una de las fraguas que había sido prendida intencionalmente, luego de que los trabajadores se marchasen.

El juez llamó a varios realistas para declarar y posteriormente se dictó que un grupo de sospechosos habían perpetuado el siniestro. Con este motivo, el gobernador San Martín, impuso una pena de dinero para una parte de los españoles que estaban en contra de la causa americana y estos tuvieron que pagar casi diez mil pesos. Una cifra de suma importancia para ese momento.
La maestranza estuvo por un mes sin poder trabajar activamente, pero eso no significó que impidiera meses después partir con el ejército a liberar Chile.
Autor: Carlos Campana. Publicado en Diario "Los Andes" de Mendoza, domingo 30 de agosto de 2015.

Autos caratulados "ALIANZA FRENTE PARA LA VICTORIA S /APELACIÓN (ELECCIONES MUNICIPALES VILLA REGINA 03.05.2015)".

A continuación este sitio da a conocer la información brindada por el Tribunal Electoral Municipalidad de Villa Regina sobre la apelación presentada por la Alianza Frente para Victoria con respecto a las elecciones municipales de Villa Regina (3-5-2015) donde manifiesta “desestimar sin más la queja por insuficiencia formal” y las actuaciones “luego de una dilatada espera, finalmente fueron recepcionadas en fecha 04.08.15.” y “lleva a concluir que el procedimiento adoptado por el Tribunal Electoral Municipal se ajustó a dicho marco normativo” destaca el Tribunal Electoral Provincial.
A continuación se difunde el mismo:

Viedma, de Agosto de 2015
VISTOS: los presentes autos caratulados "ALIANZA FRENTE
PARA LA VICTORIA S /APELACIÓN (ELECCIONES MUNICIPALES
VILLA REGINA 03.05.2015)", en trámite por expediente 
305/2015/TEP, puestos a Despacho para resolver, y
CONSIDERANDO: I. Que oportunamente al resolverse el recurso
de queja interpuesto por la Alianza Frente para la Victoria , mediante sus apoderados partidarios, este Tribunal Electoral Provincial dispuso hacer lugar parcialmente al mismo, concediendo la apelación formulada por la citada agrupación política contra la Resolución dictada el día 12/05/2015 por el Tribunal Electoral Municipal de Villa Regina, en los términos del Art. 217 de la Ley O N°2431. Dicha decisión se adoptó, resaltando que se lo hacía pese a no contarse con todas las copias establecidas por el artículo 283 del CPCC - lo que hubiera posibilitado desestimar sin más la queja por insuficiencia formal-, bajo la convicción que las carencias de formas cuando pueden ser sorteadas mediante el análisis de las restantes constancias traídas por las partes, no deben constituir obstáculos procesales para la revisión pretendida.,

II. Que requeridas, entonces, las actuaciones respectivas al Tribunal Electoral Municipal para su examen, ello al asumirse este Tribunal Electoral Provincial competente para su revisión, luego de una dilatada espera, finalmente fueron recepcionadas en fecha 04.08.15.

III. Que en esas condiciones se dispuso correr vista al Ministerio
Público Fiscal, quien se expidiese a fs. 93 considerando que el recurso de apelación debía ser rechazado, atento que la Resolución cuestionada se ajustaba a lo dispuesto por los artículos 206 y 210 de la Ley 0 2431.

IV. Que el recurso de queja por apelación denegada, una vez admitido, tiene por virtualidad habilitar por parte del Tribunal asumido competente, el examen del remedio recursivo inicialmente articulado. Bajo esa convicción y más allá de los términos en los que se resolviese la queja -ello, producto de la decisión del Tribunal Electoral Municipal de Villa Regina de simplemente fechar las resoluciones que adoptase-, atendiendo las constancias propias de la causa recién ahora acompañadas y en tanto se habilitase el recurso de apelación formulado contra el escrutinio definitivo, hace al caso planteado examinar el memorial anejado a fs. 203/205vIta del expediente de orden municipal agregado por cuerda a los presentes y en consecuencia la Resolución de fecha 11.05.15 dictada por el referido órgano electoral municipal que, glosada a fs. 197/202, es en definitiva la que causa agravio a la Alianza impugnante; análisis que deberá hacerse a la luz del contexto fáctico que precediese a su dictado y del derecho que se tornarse así aplicable. Se encuentra así el Tribunal en estado de resolver con relación al recurso de apelación articulado por la Alianza "Frente para la Victoria ", toda vez que la intervención de este organismo jurisdiccional en procesos electorales de orden municipal viene dada en instancia revisora de las decisiones que adopten las respectivas juntas electorales en ejercicio pleno de su competencia, ya que, por mandato constitucional, les cabe a éstas juzgar las elecciones municipales, siendo sus resoluciones apelables ante la justicia electoral provincial (art. 239, inc. 2, de la CPRN ). Por esa razón se impone señalar que, según se sigue de fs. 203/205, la "Alianza Frente para la Victoria " interpuso recurso de apelación contra el escrutinio definitivo resuelto a través de la Resolución de fecha 11.05.15 al amparo de lo prescripto por el art. 217 de la Ley O 2431, en tanto desestimara las nulidades planteadas. En fundamento del mismo esgrime que las mesas de sufragio N° 1 y 63 consignadas en el acta son insalvablemente nulas de conformidad con lo dispuesto en el art. 206 de la citada Ley electoral. Así, el apoderado de la alianza impugnante expone que la totalidad de las actas de escrutinio existentes de las urnas de sufragio referenciadas no contienen la firma de las autoridades de mesa (de ninguna) ni de ningún fiscal partidario, como así también carecen de la expresión y consignación de los electores y de los guarismos resultantes. Están, dice, literalmente en blanco en fragante violación al art. 195 de la preceptiva indicada, por lo que se encuentran configuradas las causales de nulidad a las que alude el referido art. 206. Por ello, afirmando que, al no poder constatarse el número de sufragantes, no resulta de aplicación el último párrafo de la señalada preceptiva provincial, y recordando que las normas electorales tienen por finalidad dar certeza, peticiona se haga lugar al recurso planteado revocando el decisorio recurrido y haciéndose lugar a la nulidad de las mesas de sufragio consignadas. Así se expresó la agrupación política en cuestión, frente a la decisión refrendada por el Tribunal Electoral Municipal de Villa Regina quien en la convicción que debían adoptarse todas las diligencias necesarias para evitar nulidades, procedió a la apertura de las urnas cuestionadas confeccionando el acta respectiva, conteniendo la descripción y comparación de lo reflejado entre el escrutinio provisorio del día 03.05.15 y las operaciones públicas practicadas durante el definitivo en esa oportunidad en curso. En función de ese convencimiento Horacio N. Pagliaricci –vocal votante en primer lugar-, frente a la nulidad planteada por la Alianza -ello, atento la ausencia de acta y certificado de escrutinio- y realizando lo que consideró un esfuerzo por respetar el principio de la representatividad popular y de la preeminencia de la voluntad mayoritaria, bajo la premisa que la anulación es de innegable carácter restrictivo, juzgó necesario preservar la eficacia del voto, al evaluar que el actuar irregular de las autoridades y de los fiscales de mesa detectado, no bastaban para la configuración de antijuridicidad en los comicios. Máxime cuando la diferencia a la que alude la norma del art. 206 inc. c) de la Ley 0 2431 (cinco -5- o más sobres) entre la cantidad de votantes y la cantidad de votos emitidos, no se da en ninguno de los dos supuestos (mesas 1 y 63). A ello el Sr. Presidente del Tribunal Electoral Municipal -Dr. Juan Carlos Gimenez- agregó la pertinencia de recurrir a la vigencia del principio de buena fe que debe reglar toda conducta, mientras que el restante vocal -Dr. Eduardo R.Cailly- adhirió a los términos de esas expresiones. Así las cosas y siempre que este Tribunal tiene dicho que el sistema electoral vigente coloca en los partidos políticos, a través de los fiscales partidarios por ellos designados, el control por excelencia del acto comicial, a estar a la preceptiva de los arts. 175, 176, 185, 186, 188, 190 de la Ley 02431, como asimismo del escrutinio de mesa (arts. 194, 195, 196, 197 y 198 de la citada ley) y hasta habilita a las agrupaciones de este orden a vigilar y custodiar las urnas y su documentación, autorizándolos inclusive a acompañar con sus fiscales el traslado de ellas (art. 199), todo lo cual es aplicable al ámbito municipal por expresa disposición del art. 200 de la indicada ley (conf. "MUNICIPIO DE VIEDMA S/ ELECCIONES 2015", en trámite por expediente N° 2/2015TTEP, sent. del 28.04.15) la ausencia de acta de elección de la mesa o certificado de escrutinio -supuesto contemplado en el inc. a) del art. 206 de la Ley O 2431- no puede llevar sin más a la declaración de nulidad planteada, cuando no medió por parte de esos operadores cuestionamiento al funcionamiento de las mesas de votación en las oportunidades previstas por los arts. 195, inc. d) y 203 de la citada ley, así por cuanto las mesas objetadas N° 1 y 63, respecto de las cuales se mantiene el recurso de apelación, no se encuentran comprendidas en la impugnación que luce a fs. 150/155. Es que para que proceda la declaración de nulidad, última ratio de todo ordenamiento, es necesario -a mérito del legislador- que ese inciso, al igual que en el caso del inc. b), concurra con el requisito del inc. c) es decir que el número de sufragantes consignados en el acta o en su defecto, en el certificado de escrutinio difiera en cinco (5) o más del número de sobre utilizados, hipótesis que no se probó en el caso que nos ocupa. Cierto es que, en una apreciación liminar, podría decirse que como no se cuenta con el acta ni con el certificado de escrutinio provisorio a los que alude el art. 195 de la Ley O 2431 mal puede cotejarse si media este último supuesto. Pero ese razonamiento no se sostiene a poco de advertir que es, precisamente, la ley la que exige la señalada concurrencia, demostrando que la ausencia de ellos no se constituye en un condicionamiento insalvable de la validez de la mesa de sufragio.
De allí que sea dable concluir que esa alternativa atiende  precisamente la función fiscalizadora que les cabe a los partidos políticos durante el acto eleccionario en sí mismo, de manera que incumbe a éstos el deber de aportar elementos acreditativos de que la irregularidad detectada trasunta una violación a la voluntad popular expresada en las urnas cuestionadas, por lo que al hallarse esa carga incumplida solo cabe el rechazo de la apelación formulada, pues el Tribunal Electoral Municipal ante esa omisión no tenía otra opción que la de avocarse, como lo hizo, a realizar integralmente el escrutinio con los sobres remitidos por el presidente de mesa, tal como lo prevé el art. 210 de la Ley 0 2431. Entonces, una correcta interpretación de los artículos 206, 207 y 210, lleva a concluir que el procedimiento adoptado por el Tribunal Electoral Municipal se ajustó a dicho marco normativo, pues constatado el faltante de documentación - "o en el supuesto de no existir esta documentación, el Tribunal Electoral podrá no anular el acto comicial, avocándose a realizar integralmente el escrutinio con los sobres y votos Tribunal Electoral Provincial remitidos por el presidente de mesa..."-, se realizó el escrutinio como manda el último artículo citado. Por todo lo expuesto, porque la anulación de mesas constituye un recurso al cual debe acudirse con un criterio innegablemente restrictivo, pues debe procurarse preservar en la medida de lo posible, la voluntad originariamente expresada por los electores, principalmente cuando no se ha aportado elemento alguno que haga presumir que la misma se encuentre violentada como consecuencia de las irregularidades detectadas, de conformidad Fiscal,

EL TRIBUNAL ELECTORAL PROVINCIAL
RESUELVE
I. Rechazar el recurso de apelación incoado por la Alianza Frente Para la Victoria respecto del escrutinio definitivo realizado en la localidad de Villa Regina.
Regístrese, protocolícese y notifíquese a la agrupación política impugnante, al Ministerio Público Fiscal al Tribunal Electoral Municipal.

MARIA LUJAN IGNAZI      ARIEL GALLINGER     SANDRA FILIPUZZI DE VAZQUEZ
Tribunal Electoral Provincial

Se agradece al Sr. Fiscal Municipal, Juan Carlos Giménez, que preside el Tribunal Electoral Municipal y al personal de la Fiscalía por la atención brindada de este fallo del Tribunal Electoral Provincial que es de interés para la ciudadanía de Villa Regina, constituye en el discurrir del tiempo un Documento Histórico.

¡Muchas Gracias!

ALBERDI, BELGRANO, MITRE Y LOS SILENCIOS DE LA HISTORIA OFICIAL.

Dice Juan Bautista Alberdi  desde fue y es silenciado por "la historia oficial" de Bartolomé Mitre.
Juan B. Alberdi anotó sus cuestionamientos a la oligarquía bonaerense y su visión de la historia y la sociedad. Es un ausente y un maldito que vivió su largo exilio que empieza en Uruguay, sigue en Europa, luego Chile y culmina sus días en en Neuilly-sur-Seine, un suburbio de París,  Francia, el 19 de junio de 1884 abandonado en un hotel insignificante, en una piecita donde apenas cabía la cama, donde encontraron sus restos envueltos en sábanas sucias y sus efectos personales habían sido robados por el personal del hospedaje.
Sufre castigos en vida y después de muerto donde el director del Museo Histórico Nacional se niega incorporar reliquias alberdianas al patrimonio de la institución y lo decide el diario "La Nación" que es quien expide o niega el Olimpo de los próceres.
"Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia, la verdadera historia, quien quiera oir que oiga" canta Litto Nebbia.
Fue por abril de 1934 que una comisión empieza los trabajos de un monumento que demoran unos 34 años en plaza Constitución. Será recordado como el autor de las Bases y El crimen de guerra (dos obras memorables) lo demás será publicado pero pasan a ser "obras olvidables"...
Pensaba Alberdi: “Falsificar la verdad de la historia, cada vez que no es lisonjera, cambiar el sentido de los hechos, agrandar lo que es chico, achicar lo que es grande, no es hacer un servicio al país y mucho menos de instrucción de la juventud, llenándola de falsas noticias…”
“Mitre hace a Belgrano el inventor de los colores nacionales en 1812, Saavedra dice, sin embargo, que el 25 de Mayo de 1810, el pueblo reunido en las plazas de Buenos Aires, llevaba esos colores. Belgrano  no se dice inventor, sino que los mandó a llevar a su división”.
“Con la bandera española o realista, se hizo la revolución de Mayo de 1810; con ella hizo Belgrano las campañas de Paraguay y Montevideo; con ella hizo las campañas del Norte, y en la batalla de Tucumán no flameó la bandera azul y blanca. Los argentinos de hoy son bolivianos, no la han conocido jamás, sino derrotada en Vilcapugio y Ayacucho, fueron las primeras banderas americanas que vieron victoriosas y las debieron su independencia.
En Chile se desplegó la bandera argentina; en el Perú volvió a desaparecer. San Martín la sustituyó por la del Perú…”
“Los colores argentinos, como el pueblo argentino, son de origen español. Los lleva la Orden de Carlos III y los lleva la Reina misma en la banda que atraviesa diagonalmente su pecho como distintivo soberano.
Se diría que el pueblo argentino se los apropió junto con su soberanía… los patricios los llevaban según Mitre (pag. 250) desde las invasiones inglesas, 1806 y 1807. En tiempos y jornadas en que el pueblo de Buenos Aires moría en las calles por su rey…
La usó el pueblo, el 25 de Mayo de 1810, por indicación de French, como signo de adhesión al cambio de gobierno.
Y agrega en sus conclusiones: “Decir estas verdades al pueblo argentino, no es desencatarlo por un movimiento maligno. Es hacerle que se conozca a sí mismo, y que conozca el verdadero origen y el verdadero valor de su grande y fecunda revolución”.

sábado, 29 de agosto de 2015

Fisque Menuco: un toponimo con historia por Jorge Castañeda.

Es sabido que con el topónimo de la lengua mapudungun, Ficomenocó, Fisque Menuco y otras voces similares, se conoció en un primer momento al emplazamiento de lo que es hoy la ciudad de General Roca.

El coronel Manuel Olascoaga, secretario del Estado Mayor de la expedición que comandó el general Julio A. Roca, registró en su diario de la operación la mención de “Fisque Menuco” como el nombre originario del lugar donde Lorenzo Vintter fundaría esta pujante ciudad del Alto Valle de Río Negro.

Según la historia regional el Comandante Prado dejó escrito para la posteridad las vicisitudes pasadas por estos pioneros que de la nada tuvieron que hacer casi todo: “Y allí estábamos, trabajando de peones, de agricultores, de albañiles, soltando durante el día las armas, para empuñar la pala y el hacha. Los jefes del Cuerpo trocaban sus funciones militares para hacer de arquitectos, de leñadores, de peritos en la construcción de ranchos o en el trazado y en la siembra de las quintas”.

El historiador Pablo Fermín Oreja en una interesante nota al respecto recordaba que “el nombre de Fisque Menuco antecede, con legitimidad indígena, a la nomenclatura institucional implantada desde el 1 de Septiembre de 1879”.

El doctor Gregorio Álvarez en su Diccionario de Toponimia analiza minuciosamente el vocablo. Al respecto escribe que Fisque Menuco es el nombre indígena que tenía la actual ciudad de General Roca y que su etimología deriva de la lengua araucana. (O sea mapuche)”.

Asegura que “según los toponomistas, Fisque significa fresco. Stieben en su Toponimia Araucana, dice textualmente: “Fisque Menucó – Fiscu es el adjetivo castellano fresco, dice Augusta. El Menuco es el antiguo ojo de agua o círculo que queda libre de la vegetación flotante, en el centro del pozón de agua y muy pantanoso alrededor”.

“El Menuco Fresco, es el lugar donde fuera fundado el pueblo de General Roca, pero el manantial ha desaparecido”.
Según la interesante opinión de Gregorio Álvarez “el topónimo pudo ser primitivamente Afi-Co-Menoco, que analíticamente puede interpretarse: afi, terminar; co, agua y Menoco, pantano. Interpretación: pantano donde termina el arroyo o manantial”.

Sobre Menoco, hay unanimidad entre los estudiosos de la lingüística mapuche: significa simplemente “pantano pequeño, tremendal; muy peligroso por la capa de vegetales que lo hace inconocible”. (La cita es del Padre Ernesto Wilhelm de Moesbach, de su Diccionario Español-Mapuche).

Otra versión más libre traduce al famoso término que nos ocupa como “agua donde el que entra se hunde”, haciendo alusión a las célebres inundaciones del entonces pequeño pueblo.


Poco más habría que agregar al respecto: Fisque Menuco significa “pantano fresco”.

Publicado en ADN Río Negro, 29 de agosto de 2015.

El 29 de agosto de 1810, nació en Tucumán, Juan Bautista Alberdi el pensador político más esclarecido de nuestra historia.

La sorpresa de Alberdi al conocer a San Martín: "Yo lo creía un indio...".

Juan Bautista Alberdi (1810-1884) conocía a San Martín sólo por su fama y por testimonios de terceros. Escritor incansable y talentoso, dejó este relato de su encuentro con San Martín. El texto evidencia lo muy informado que estaba Alberdi de las polémicas que lo envolvían y de la actitud del general al respecto. Pero sin dudas el rasgo que más lo impacta es la modestia del autor de tantas hazañas y su cerrada negativa a hacer alarde de ellas y a recibir honores.
Su visita al libertador fue también para Alberdi la ocasión de viajar por primera vez en ferrocarril –de París a Grand Bourg, a la casa de San Martín-, experiencia de la que deja una pintoresca descripción.
A continuación, el texto completo.
UNA VISITA A SAN MARTÍN (Diario de un viaje a Europa) – Por Juan Bautista Alberdi
París, 14 de Septiembre de 1843
El 1° de Septiembre, a eso de las once de la mañana, estaba yo en casa de mi amigo el señor D. M. J. de Guerrico, con quien debíamos asistir al entierro de una hija del señor Ochoa (poeta español) en el cementerio de Montmartre. Yo me ocupaba, en tanto que esperábamos la hora de la partida, de la lectura de una traducción de Lamartine, cuando Guerrico se levantó, exclamando: "¡El general San Martín!" Me paré lleno de agradable sorpresa al ver la gran celebridad americana que tanto ansiaba conocer. Mis ojos, clavados en la puerta por donde debía entrar, esperaban con impaciencia el momento de su aparición.
Entró por fin con su sombrero en la mano, con la modestia y el apocamiento de un hombre común. ¡Qué diferente lo hallé del tipo que yo me había formado oyendo las descripciones hiperbólicas que me habían hecho de él sus admiradores en América!
AL VER EL MODO COMO SE CONSIDERA ÉL MISMO, SE DIRÍA QUE ESTE HOMBRE NO HABÍA HECHO NADA DE NOTABLE


Por ejemplo: Yo le esperaba más alto, y no es sino un poco más alto que los hombres de mediana estatura. Yo le creía un indio, como tantas veces me lo habían pintado, y no es más que un hombre de color moreno, de los temperamentos biliosos. Yo le suponía grueso, y, sin embargo de que lo está más que cuando hacía la guerra en América, me ha parecido más bien delgado; yo creía que su aspecto y porte debían tener algo de grave y solemne, pero le hallé vivo y fácil en sus ademanes, y su marcha, aunque grave, desnuda de todo viso de afectación. Me llamó la atención su metal de su voz, notablemente gruesa y varonil. Habla sin la menor afectación, con toda la llanura de un hombre común.
Al ver el modo de como se considera él mismo, se diría que este hombre no había hecho nada de notable en el mundo, porque parece que él es el primero en creerlo así. Yo había oído que su salud padecía mucho; pero quedé sorprendido al verle más joven y más ágil que todos cuantos generales he conocido de la guerra de nuestra independencia, sin excluir al general Alvear, el más joven de todos. El general San Martín padece en su salud cuando está en inacción, y se cura con solo ponerse en movimiento. De aquí puede inferirse la fiebre de acción de que este hombre extraordinario debió estar poseído en los años de su tempestuosa juventud.
Su bonita y bien proporcionada cabeza, que no es grande, conserva todos sus cabellos, blancos hoy casi totalmente; no usa patilla ni bigote, a pesar que hoy lo llevan por moda hasta los más pacíficos ancianos. Su frente, que no anuncia un gran pensador, promete, sin embargo, una inteligencia clara y despejada, un espíritu deliberado y audaz. Sus grandes cejas negras suben hacia el medio de la frente cada vez que se abren sus ojos, llenos aun del fuego de la juventud. La nariz es larga y aguileña; la boca pequeña ricamente dentada, es graciosa cuando sonríe; la barba es aguda.
Estaba vestido con sencillez y propiedad: corbata negra, atada con negligencia; chaleco de seda, negro; levita del mismo color; pantalón mezcla de celeste; zapatos grandes.
CERRÉ LA DERECHA DEL GRAN HOMBRE QUE HABÍA HECHO VIBRAR LA ESPADA LIBERTADORA DE CHILE Y EL PERÚ


Cuando se paró para despedirse acepté y cerré con las dos manos la derecha del gran hombre que había hecho vibrar la espada libertadora de Chile y el Perú. En ese momento se despedía para uno de los viajes que hace en el interior de Francia en la estación de verano.
No obstante su larga residencia en España, su acento es el mismo de nuestros hombres de América, coetáneos suyos. En su casa habla alternativamente el español y francés, y muchas veces mezcla palabras de los dos idiomas, lo que le hace decir con mucha gracia que llegará un día en que se verá privado de uno y otro o tendrá que hablar un patois de su propia invención.Rara vez o nunca habla de política -jamás trae a la conversación con personas indiferentes sus campañas de Sudamérica-; sin embargo, en general le gusta hablar de empresas militares.
Yo había sido invitado por su excelente hijo político, el señor don Mariano Balcarce, a pasar un día en su casa de campo en Grand Bourg, como seis leguas y media de París.
Este paseo debía ser para mí tanto más ameno cuanto que debía de hacerlo por el camino de hierro [ferrocarril] en que nunca había andado. A las once del día señalado nos trasladamos con mi amigo el señor Guerrico al establecimiento de carruajes de vapor de la línea de Orleans, detrás del Jardín de Plantas. El convoy, que debía partir pocos momentos después, se componía de 25 a 30 carruajes de tres categorías. Acomodadas las 800 a 1000 personas que hacían el viaje, se oyó un silbido, que era la señal preventiva del momento de partir.
Un silencio profundo le sucedió, y el formidable convoy se puso en movimiento apenas se hizo oír el eco de la campana que es la señal de partida. En los primeros instantes, la velocidad no es mayor que la de los carros ordinarios; pero la extraordinaria rapidez que ha dado a este sistema de locomoción la celebridad de que goza, no tarda en aparecer. El movimiento entonces es insensible, a tal punto, que uno puede conducirse en el coche como si se hallase en su propia habitación. Los árboles y edificios que se encuentran en el borde del camino parecen pasar por delante de las ventanas del carruaje con la prontitud del relámpago, formando un soplo parecido al de la bala.
A eso de la una de la tarde se detuvo el convoy en Ris; de allí a la casa del general San Martín hay una media hora, que anduvimos en un carruaje enviado en busca nuestra por el señor Balcarce. La casa del general San Martín está circundada de calles estériles y tristes que forman los muros de las heredades vecinas. Se compone de un área de terreno igual, con poca diferencia, a una cuadra cuadrada nuestra. El edificio es de un solo cuerpo y dos pisos altos. Sus paredes, blanqueadas con esmero, contrastan con el negro de la pizarra que cubre el techo, de forma irregular. Una hermosa acacia blanca da su sombra al alegre patio de la habitación.
EN UN ÁNGULO DE LA HABITACIÓN, COLGABA IMPASIBLE LA GLORIOSA ESPADA QUE CAMBIÓ LA FAZ DE LA AMÉRICA OCCIDENTAL





El terreno que forma el resto de la posesión está cultivado con esmero y gusto exquisito: no hay un punto en que no se alce una planta estimable o un árbol frutal. Dalias de mil colores, con una profusión extraordinaria, llenan de alegría aquel recinto delicioso. Todo en el interior de la casa respira orden, conveniencia y buen tono. La digna hija del general San Martín, la señora Balcarce, cuya fisonomía recuerda con mucha vivacidad la del padre, es la que ha sabido dar a la distribución doméstica de aquella casa el buen tono que distingue su esmerada educación. El general ocupa las habitaciones altas que miran al Norte. He visitado su gabinete lleno de la sencillez y método de un filósofo. Allí, en un ángulo de la habitación, descansaba impasible colgada al muro la gloriosa espada que cambió un día la faz de la América occidental. Tuve el placer de tocarla y verla a mi gusto; es excesivamente curva, algo corta, el puño sin guarnición; en una palabra, de la forma denominada vulgarmente moruna. Está admirablemente conservada: sus grandes virolas son amarillas, labradas, y la vaina que la sostiene es de un cuero negro graneado semejante al del jabalí. La hoja es blanca enteramente, sin pavón ni ornamento alguno. A su lado estaban también las pistolas grandes, inglesas, con que nuestro guerrero hizo la campaña al Pacífico.
ista la espada, se venía naturalmente el deseo de conocer el trofeo con ella conquistado. Tuve, pues, el gusto de examinar muy despacio el famoso estandarte de Pizarro, que el Cabildo de Lima regaló al general San Martín, en remuneración de sus brillantes hechos.
Abierto completamente sobre el piso del salón, le vi en todas sus partes y dimensiones. Es como de nueve cuartas. El fleco, de seda y oro, ha desaparecido casi totalmente. Se puede decir que del estandarte primitivo se conservan apenas algunos fragmentos adheridos con esmero a un fondo de seda amarillo. El pedazo más grande es el del centro, especie de chapón donde, sin duda, estaba el escudo de armas de España, y en que hoy no se ve sino un tejido azul confuso y sin idea ni pensamiento inteligible. Sobre el fondo amarillo o caña del actual estandarte se ven diferentes letreros, hechos con tinta negra, en que se manifiestan las diferentes ocasiones en que ha sido sacado a las procesiones solemnes por los alférez reales que allí mismo se mencionan.
BOLÍVAR, DEMASIADO CELOSO DE SU GLORIA PERSONAL, NO QUISO CEDER A NADIE LA OBRA


¿Quién si no el general San Martín debía poseer este brillante gaje de una dominación que había abatido con su espada? Se puede decir con verdad que el general San Martín es el vencedor de Pizarro; ¿A quién, pues, mejor que al vencedor tocaba la bandera del vencido? La envolvió a su espada y se retiró a la vida obscura, dejando a su gran colega de Colombia la gloria de concluir la obra que él había casi llevado hasta su fin. Los documentos que a continuación de esta carta se publican por primera vez en español, prueban de una manera evidente que el general San Martín hubiera podido llevar a cabo la destrucción del poder militar de los españoles de América, y que aún lo solicitó también con un interés, y una modestia inaudita en un hombre de su mérito. Pero sin duda esta obra era ya incumbencia de Bolívar; y éste, demasiado celoso de su gloria personal, no quiso cederla a nadie. El general San Martín, como se ve, pues, no dejó inacabado un trabajo que hubiera estado en su mano concluir.
Como parece estar decidido de un modo providencial que nuestros hombres célebres del Río de la Plata, hayan de señalarse por alguna originalidad o aberración de carácter, también nuestro Titán de los Andes ha debido tener la suya. Si pudiéramos considerarlo hombre capaz de artificio o disimulo en las cosas que importan a su gloria, sería cosa de decir que él habla abrazado intencionalmente esta singularidad; porque, en efecto, la última enseña que hay que agregar a un pecho sembrado de escudos de honor, capaz de deslumbrarlos a todos, es la modestia.
LA MODESTIA. HE AQUÍ LA MANÍA DEL GENERAL SAN MARTÍN


He aquí la manía, por decirlo así del general San Martín; y digo la manía, porque lleva esta calidad más allá de lo conveniente a un hombre de su mérito. Por otra parte, bueno es que de este modo vengan a hallarse compensadas las buenas y malas cosas de nuestra historia americana. Mientras tenemos hombres que no están contentos sino cuando se les ofusca con el incienso del aplauso por lo bueno que no han hecho, tenemos otros que verían arder los anales de su gloria individual sin tomarse el comedimiento de apagar con el fuego destructor.
No hay ejemplo (que nosotros sepamos) de que el general San Martín haya facilitado datos ni notas para servir a redacciones que hubieran podido serles muy honrosas; y difícilmente tendremos hombre público que haya sido solicitado más que él para darlas.
La adjunta carta al general Bolívar, que parecía formar una excepción de esta práctica constante, fue cedida al Sr. Lafond (1), editor de ella, por el secretario del Libertador de Colombia. Se me ha dicho que cuando la aparición de la Memoria sobre el general Arenales publicada por su hijo, un hombre público de nuestro país, escribió al general San Martín, solicitando de él algunos datos y su consentimiento para refutar al coronel Arenales, en algunos puntos en que no se apreciaba con la bastante latitud los hechos esclarecidos del Libertador de Lima. El general San Martín rehusó los datos y hasta el permiso de refutar a nadie en provecho de su celebridad.
EL ACTUAL REY DE FRANCIA, CONOCEDOR DE LA HISTORIA AMERICANA, SUPO QUE SAN MARTÍN SE HALLABA EN PARÍS Y QUISO VERLO


El actual rey de Francia, que es conocedor de la historia americana, habiendo hecho reminiscencia del general San Martín, en presencia de un agente público de América, con quien hablaba a la sazón, supo que se hallaba en París desde largo tiempo.
Y como el rey aceptase la oferta que le fue hecha inmediatamente de presentar ante S. M. al general americano, no tardó éste con ser solicitado con el fin referido; pero el modesto general, que nada tiene que hacer con los reyes, y que no gusta de hacer la corte ni que se la hagan a él; que no aspira ni ambiciona distinciones humanas, pues que está en Europa, se puede decir, huyendo de los homenajes de catorce Repúblicas, libres en gran parte por su espada, que si no tiene corona regia, la lleva de frondosos laureles, en nada menos pensó que en aceptar el honor de ser recibido por S. M., y no seré yo el que diga que hubiese hecho mal en esto.
Antes de que el marqués Aguado (2) verificase en España el paseo que le acarreó su fin, hizo las más vehementes instancias a su antiguo amigo el general San Martín para que le acompañase al otro lado del Pirineo. El general se resistió observándole que su calidad de general argentino le estorbaba entrar en un país con el cual el suyo había estado en guerra, sin que hasta hoy tratado alguno de paz hubiese puesto fin al entredicho que había sucedido a las hostilidades; y que en calidad de simple ciudadano le era absolutamente imposible aparecer en España por vivos que fuesen los deseos que tenía de acompañarle.
El señor Aguado, no considerando invencible este obstáculo, hizo la tentativa de hacer venir de la Corte de Madrid el allanamiento de la dificultad. Pero fue en vano, porque el Gobierno español, al paso que manifestó su absoluta deferencia por la entrada del general San Martín como hombre privado, se opuso a que lo verificase en su rango de general argentino. El libertador de Chile y el Perú, que se dejaría tener por hombre obscuro en todos los pueblos de la tierra, se guardó bien de presentarse ante sus viejos rivales de otro modo con su casaca de Maipú y Callao; se abstuvo, pues, de acompañar a su antiguo camarada. El señor de Aguado marchó sin su amigo y fue la última vez que le vio en la vida. Nombrado testamentario y tutor de los hijos del rico banquero de París, ha tenido que dejar hasta cierto punto las habitudes de la vida inactiva que eran tan funestas a su salud. La confianza de la administración de una de las más notables fortunas de Francia, hecha a nuestro ilustre soldado, por un hombre que lo conocía desde la juventud, hace tanto honor a las prendas de su carácter privado, como sus hechos de armas ilustran su vida pública.
¿SERÁ POSIBLE QUE SUS ADIOSES DE 1829, HAYAN DE SER LOS ÚLTIMOS A LA AMÉRICA?


El general San Martín habla a menudo de la América, en sus conversaciones íntimas, con el más animado placer: hombres, sucesos, escenas públicas y personales, todo lo recuerda con admirable exactitud. Dudo sin embargo que alguna vez se resuelva a cambiar los placeres estériles del suelo extranjero, por los peligrosos e inquietos goces de su borrascoso país. Por otra parte, ¿será posible que sus adioses de 1829, hayan de ser los últimos que deba dirigir a la América, el país de su cuna y de sus grandes hazañas?
"Felizmente, el pasado no muere jamás completamente para el hombre. Bien puede el hombre olvidarlo, pero él lo guarda siempre en sí mismo. Porque tal cual es él en cada época es el producto y resumen de todas las épocas anteriores." (La Cité Antique, de Coulanges.)
Juan Bautista Alberdi
1) Alberdi hace referencia a la llamada "Carta de Lafond": una carta de San Martín a Bolívar fechada en agosto de 1822 y que el primero habría cedido al marino francés Gabriel Lafond de Lurcy, quien la publicó. En ella, el general formula duros reproches a Bolívar por su actitud en Guayaquil. Muchos historiadores han discutido la veracidad de la carta, ya que el original no existe; sólo la edición de Lafond. Sin embargo, varios de los conceptos allí vertidos fueron reiterados por San Martín en otras cartas enviadas a amigos, como Tomás Guido y Guillermo Miller.
2) En referencia al banquero español Alejandro Aguado, amigo y benefactor del general San Martín durante su exilio en Francia.
Publicado en Infobae, sábado 15 de agosto de 2015.
" Monumento a Juan Bautista Alberdi"
Plaza J. B. Alberdi, para la ciudad de Tucumán. Inaugurado el 25 de Septiembre de 1904, tiene un basamento de granito y placas de ónix, con estatuas en mármol de Carrara.

El ex presidente de Francia Nicolas Sarkozy y su esposa, Carla Bruni, en Buenos Aires. Anoche compartieron una cena en el edificio de la Bolsa de Comercio porteña; hoy Sarkozy disertó sobre política internacional en el teatro Colón.

El ex presidente de Francia Nicolas Sarkozy
sale del teatro Colón en Buenos Aires.
Imagen: diario "La Nación".
El ex presidente francés Nicolas Sarkozy se encuentra en la ciudad de Buenos Aires. Según podo conocer LA NACION, anoche compartió una cena en el edificio de la Bolsa de Comercio porteña junto a su titular, Adelmo Gabbi.
También lo acompaña en la visita a la Argentina su esposa, la cantante Carla Bruni, y la hija de ambos.
Hoy, Sarkozy dio una conferencia sobre política internacional en el Teatro Colón, junto al político y cineasta chileno Marco Enriquez Ominami.
La agenda del día se completará cuando a las 19 el ex mandatario diserte en el salón Tango del Hotel Faena. En ese mismo hotel, también Carla Bruni dará un exclusivo concierto para 60 invitados.
La pareja, que visita el país por la iniciativa del empresario Patricio Farcuh del Grupo Rhuo, tiene previsto quedarse en la ciudad hasta el próximo domingo.
El ex presidente de Francia Nicolas Sarkozy y su esposa, Carla Bruni.