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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria." Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma.” Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

martes, 31 de enero de 2017

El PRO ingresa a la liga mundial de los partidos de derecha. Integrará la Unión Demócrata Internacional. Algo así como la Internacional Socialista a la que pertenece la UCRA, pero donde están los partidos republicanos de EE.UU. y Popular de España.

La semana pasada el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, viajó a Munich para oficializar el ingreso de Propuesta Republicana, el partido fundado por Mauricio Macri y pieza fundamental de la coalición de gobierno Cambiemos, a la Unión Demócrata Internacional (IDU). Pinedo asistió en su carácter de titular de la asamblea partidaria. La solicitud de ingreso del macrismo fue acepta por unanimidad, tal como informó Infobae días atrás.
La IDU es una agrupación que reúne a setenta partidos de centroderecha de 56 países. Entre sus afiliados más importantes se cuentan, el Partido Republicano, de los Estados Unidos; la CDU, de Alemania; el Partido Popular, de España; el Partido Conservador, de Gran Bretaña; el Partido Liberal de Australia. De la región, sobresalen Unión Democrática Independiente (UDI), de Chile y el Partido Popular Cristiano, de Perú, entre otros.
“La IDU le da la bienvenida al PRO, su miembro más nuevo (…) La victoria del Presidente en 2015 dejó atrás décadas de un populismo de izquierda sin reglas. El presidente Macri es el primer líder de centro derecha en tomar el poder desde el regreso de la democracia en Argentina en 1983”, señala la IDU en su sitio oficial.
Paradójicamente, algunos de los voceros del Gobierno suelen lamentar los adjetivos que acompañan a Macri en los titulares de las agencias internacionales, que suelen identificarlo como un Presidente conservador y de centroderecha; precisamente lo que reafirma la adhesión a la UDI.
El PRO ha tejido una relación extensa con el partido que lidera la alemana Angela Merkel, que recibió a Macri en campaña y el año pasado, cuando ya había sido elegido Presidente. Ambos partidos -el PRO y la CDU- forman parte de la Fundación Konrad Adenauer. La diputada del PRO Cornelia Schmidt-Liermann, de ascendencia alemana, ha sido fundamental para tejer el vínculo entre ambas fuerzas. Por otra parte, el Jefe de Estado argentino es amigo presidente de Mariajo Rajoy, el presidente del gobierno español y líder del PP, que lo recibirá en su inmiennte viaje a Madrid.
El partido del Presidente deberá pagar 35.200 euros de cuota anual, la cifra estipulada para los partidos que sacan entre 12 y 16 millones de votos. La agrupación de partidos de centroderecha fue fundada el 24 de junio de 1983 en Londres por varios futuros mandatarios y otros en ejercicio como la británica Margaret Thatcher, el estadounidense George W Bush el alemán Helmut Kohl y el francés Jacques Chirac, entre otros.
Mientras el PRO se ladea hacia la derecha en Occidente, sus socios radicales de Cambiemos son un miembro histórico de la Internacional Socialista. En febrero del año pasado, la UCR fue expulsada de la rama juvenil de la agrupación de izquierda por “acompañar a la derecha” en Argentina. Así se resolvió en el Congreso Anual de la Unión Internacional de Juventudes Socialistas (IUSY), en Tirana; Albania.
Dirigentes del macrismo rechazaron que exista una contradicción con sus socios radicales o que su adhesión a la UDI los convierta en un partido de derecha, un mote del que el Presidente prefiere escapar. “El PRO es el único partido de izquierda que hay en el país”, llegó a decir el siempre provocador asesor preferido de Macri, Jaime Durán Barba.
“En Asia compensamos”, explicaron algunos dirigentes partidarios a Clarín. Sucede que el titular del PRO, el presidente del Ente Binacional Yaciretá Humberto Schiavoni viajará a Vietnam en pocas semanas para rubricar un acuerdo con el Partido Comunista local. “Ellos le dan mucha importancia a las alianzas con los partidos de Gobierno de todo el mundo”, explicaron en el macrismo. El legislador Francisco Quintana, secretario general del partido, también será parte de la comitiva.
No es la primera vez que el macrismo se acerca a un partido de esas características. El año pasado Macri recibió en la Casa Rosada a Sun Zhengcai, que es miembro del Buró Político del Comité Central del PC chino. Luego, una comitiva del autoridades partidarias del PRO viajó a Beijing para reunirse con sus pares del oficialismo del gigante asiático. Y en diciembre Li Qun, el dirigente del PCCh, brindó una conferencia conjunta con Quintana. Resta saber qué dirán sus nuevos amigos en la UDI.
La IDU es una agrupación que reúne a setenta partidos de centroderecha de 56 países. Afiliados más importantes: Partido Republicano, Estados Unidos; CDU, de Alemania; Popular, España; Conservador, Gran Bretaña; Liberal, Australia. De la región, sobresalen Unión Democrática Independiente (UDI), Chile y Popular Cristiano, Perú, entre otros.
“La IDU saluda al PRO, su miembro más nuevo (…) La victoria del Presidente en 2015 dejó atrás décadas de un populismo de izquierda sin reglas. El presidente Macri es el primer líder de centro derecha en tomar el poder desde el regreso de la democracia en Argentina en 1983”, señala la IDU en su sitio oficial.

Manual para arruinar cualquier opinión.

Manual para arruinar cualquier opinión.

Que fueron 30 mil, 8 mil, 6 mil, quince personas que esperaban el bondi o un sopapo a un vendedor de estampitas de San Perón. Que Gómez Centurión se fue al pasto con sus dichos negando algo que hasta Videla reconoció. Que lo del titular de la Aduana no llega ni a los talones a lo de Guillote Moreno cuando dijo que Videla “al menos no le quitaba la comida a los chicos”. Que las escuchas ordenadas por la justicia son ilegales. Que la que se queja tiene derecho a no ser escuchada cuando se la investiga por el 99,9% del Código Penal argentino y de algunos países más de la región. Que parece joda que la misma mina que da clases de respeto por la intimidad sea la que desayunaba a las 11.30 de la madrugada con las carpetitas de la Side en la cama.
Que las notas periodísticas sobre el Panamapeiper justifican la renuncia de todo el gobierno aunque la pidan los mismos que sobrevivieron a denuncias que van de la muerte de un fiscal federal que imputó a una presidente por traición a la Patria al sobreprecio en cunas de cartón para pobres bien, bien pobres. Que el hecho de señalar que pedir la expulsión inmediata de delincuentes extranjeros 24 horas después criticar a un Juez por enviar al extranjero a un delincuente es un poquito incoherente. Que la anécdota de una ministra de Seguridad a la que le hackean una cuenta de Twitter sólo puede ser superada por un ministro de Comunicaciones que nos explica qué es una red social a través de una red social a veinte años del nacimiento de los blogs y a diez del surgimiento de Facebook.
Que los inmigrantes de antes sólo estaban compuestos por laburantes que nunca levantaron una Villa (como la 31 de los inmigrantes polacos), que jamás formaron mafias (Juan Galiffi y Francesco Morrone eran italianos que fueron forzados a delinquir por algúna energía sobrenatural y Zwi Migdal no comerciaba prostitutas, jugaban a que eran mercadería), que nunca se negaron a cumplir con la ley (la huelga de inquilinos fue un chascarrillo del día de los inocentes) y que nunca comerciaron sin pagar impuestos, ya que esos carros tirados a caballos para vender verduras o leche pasteurizada por Cadorna, entregaban facturas imaginarias para evitar la polución ambiental.
Que está bien que puedas tomar sol en tetas en cualquier playa. Que está mal que la policía te pida que te tapes lo que te queda de busto. Que deberían taparle las tetas a los gordos o si alcanza con la lluvia de azúcar de los churros. Que, en caso de estar de acuerdo con cubrir pechos ajenos, es un exceso enviar cinco policías. Que es increíble que nos horrorice más tres pares de tetas en una playa que un abuso sexual en pleno Palermo. Que resulte aún más increíble que estén todas las opiniones en una misma bolsa y nadie pueda putear por ambas cosas a la vez, como si el debate por el desnudo y los violetas se autoanularan mágicamente. Que las playas argentinas están vacías porque nadie tiene plata. Que el ruido de joda argentino en Uruguay, Chile y Brasil se escucha desde Pinamar. Que veranear fuera del país es ser un cipayo que prefiere irse diez días a Buzios por el mismo dinero que cuesta una carpa en Mar del Plata. Que esto se pudre, que esto es la gloria, que acá son todos iguales, que acá no ha pasado nada, que cualquiera puede opinar de lo que desee, que lo que desean es opinar cualquier cosa.
Expertos en seguridad, economistas havardianos, liberales con beneficio de inventario, nacionalistas que protestan contra los nacionalismos extranjeros, socialistas proteccionistas que descubrieron la bondades del libre mercado cuando el proteccionismo llegó al Imperio, directores técnicos de kiosco de diarios, consultores empresarios que pagan la deuda de expensas en cuotas, críticos de cine que no reconocen la diferencia entre un travelling con steadicam de Kubrik y la escena final de Bañeros 4 los Rompeolas. Todos tienen lugar en nuestra sociedad, y está perfecto que así sea. Sólo me pregunto en qué momento tienen tiempo para hacer algo productivo si la vida parece que se les va en decir a los demás qué es lo que tienen que hacer.
Sommeliers del buen gusto ajeno que creyeron que la movida del empoderamiento hacia el consumidor consiste en exigir cómo tendrían que ser los textos que leen, o de qué nos olvidamos al hacer un chiste en Twitter, o sobre qué tendríamos que hablar, o de qué podemos reirnos y de qué no. Porque hay que estar siempre serios, bien amargados, con cara de que todo el tiempo está por suceder algo. Si por ellos fuera, Netflix tampoco existiría, porque atenta contra la producción nacional de venta de películas truchas, o porque el concepto de ver lo que quiero incluye que las series terminen como nos gustaría a nosotros. Elija su propia censura.
Todos opinan de cualquier cosa y hasta Cristina se copa con sus locas teorías afirmando que si dos funcionarios sostienen un número de desaparecidos diferente al del relato –aunque, irónicamente, idéntico a la cifra oficial– es que el autor de la idea es Mauricio Macri. Tiene lógica: en su loca cabecita pelotudeadora de exfuncionarios y directriz del pensamiento único, considera que nadie puede tener opinión propia. En contra de la expresi: si seguimos su lógica de pensamiento, los actos de corrupción de dos o más personas de su equipo entrarían en la misma lógica, teoría abonada por la propia Justicia. Y puede que hayan sido más de dos, si la memoria no me falla:
Cometas de Skanska, plan Qunita, talleres ferroviarios, Ferrocarril Sarmiento (por mencionar a uno solo), rutas a la nada, represas energéticas sobrefacturadas antes de construirse, hoteles con ocupación plena de aire, familiares multimillonarios, choferes y jardineros convertidos en empresarios, cajeros de bancos devenidos en magnates, los bolsos voladores de José López, el dragón custodio de carbón parrillero, los yates y aviones privados de Ricardo Jaime, las chacras de Julio De Vido, la mansión de César Milani –único imputado por crímenes de lesa humanidad que ocupó un cargo alto desde Luis Patti–; las valijas de Antonini Wilson, la embajada paralela en Venezuela, el caso Ciccone, el médano de Boudou, la imprenta de Boudou, la moto de Boudou, Boudou; el tráfico de efedrina, Sergio Schoklender, Hebe de Bonafini y Sueños Compartidos, el saqueo del PAMI, la recaudación de dinero sucio para la campaña electoral –todas–, los subsidios truchos de la Oncca a los feedlots, los vuelos de merca de Souther Winds, los vuelos de merca de los hermanos Juliá, los no vuelos de la aerolínea sin aviones Lafsa, los seis millones de pesos –con un dólar siete a uno– que cobró el peluquero de Aníbal Fernández por servicios audiovisuales, la bolsa de Micelli, las jodas de Picolotti, los hijos de los amigos contando millones en cámara, los 8 mil millones de pesos evadidos por Cristóbal López que se le pasaron a Ricardo Echegaray, entre otros casos aislados que no tienen por qué empañar lo notable de una gestión que nos devolvió al podio internacional de corrupción, inflación y peores países para emprender un proyecto comercial. No serán los campeonatos que queríamos, pero no vamos a ponernos quisquillosos con la falta de puntería.
A veces creo que Cristina lo hace adrede, que se mete en el momento en el que el Gobierno más necesita que se hable de cualquier cosa. Eso o Macri es un diabólico estratega político que provoca que el país entre en pausa hasta que decidamos si convertir el 24 de marzo en un feriado móvil es más grave que armar un asado en la ESMA. Sea cual fuera el verdadero motivo, y sin poder afirmar que ése sea el fin perseguido, ahí estamos todos en un debate que va por más reediciones que los decimales del número Pi.
La batalla cultural se libra en otro terreno, gente. Eso de seguir discutiendo los setentas es como un Día de la Marmota al que se le olvidaron de ponerle un desenlace. Imaginemos un Grandes Valores del Ayer político: pasan los años, a los que le interesan esas historias también van palmando, tiene cada vez menos rating, pero ahí están, contando una y otra vez sobre aquella oportunidad en la que quisieron cambiar el mundo al saludar al flaco del centro de estudiantes. Un corte, una quebrada y enseguida volvemos con más experiencias de tipos que no tienen ni siquiera un éxito para mostrar y viven del recuerdo de una historia que para ellos es épica, para otros un fracaso y, para el resto, una tragedia.
Y están ahí, pidiendo que no se metan con la memoria. El tema es para qué queremos esa mentada memoria. ¿Para que no vuelvan a existir guerrillas de niños ricachones con culpa de clase que matan lo que se les cruce en nombre de un pueblo que nunca los acompañó para llegar al Poder sin saber bien para qué? ¿Memoria para que no se vuelva a dar un Golpe de Estado militar apoyado por el silencio de la mayoría que derivó en una dictadura dentro de la cual se dieron lugar los delitos más atroces? ¿Memoria para recordar que la amnistía del 25 de mayo de 1973 fue aprobada por unanimidad de todo el Congreso? ¿O memoria para que no existan más enfrentamientos ideológicos que fomentan peleas de poder y terminan en soluciones tan pelotudas como la justificación de la muerte?
No se qué le pasará a usted, amable lector, pero desde este lado del teclado, ya no tengo ganas de discutir siempre sobre lo mismo. Básicamente, porque hemos asimilado que un debate es una competencia por demostrar quien tiene las mejores palabras para aniquilar la postura ajena, aunque se trate de un tema que no soluciona una pizca la situación actual ni aporta nada positivo para los problemas que nos aquejan. Lo mismo va para los que generan estos quilombos a título gratuito, esos que en la puerta del cine le preguntaban al extra qué opinaba del kirchnerismo, generando una ola de puteadas de los antikirchneristas que nunca habían oído hablar del trabajo de ese señor y el aplauso de kirchneristas furibundos que tampoco lo junaban, mientras flotaba en el aire la pregunta que nadie se hizo: si no le pregunto a mi peluquero qué piensa sobre el cupo de exportación ganadera, ¿por qué debería cambiar mi humor lo que diga un hombre cuyo rol social es otro? Puede importarme –o no– pero no debería por qué trastocar los roles que cada uno eligió ocupar en la sociedad. Pero es parte de ese daño enorme que ya ni sé cuándo se produjo, ese que dice que si no querés que un político te cague, tenés que meterte en política. Aún no entendí si es para convertirnos en garcas nosotros o qué, pero lo cierto es que cuando me pongo a escribir no tengo a ningún funcionario ayudándome en su tiempo libre. Quisieron dedicarse a eso, pidieron que los voten: laburen ustedes, changos.
Hasta ahora, lo único que veo es lo mismo de siempre: dictaduras buenas si son de un color, dictaduras malas aunque sean socias comerciales de la dictadura buena; golpismos que atentan contra la democracia, golpismos necesarios para que se vayan en helicóptero los que son tan antipopulares que llegaron al cargo por el voto ciudadano.
En unos meses debutan en las urnas los que nacieron en 2001. Entre tanto, nosotros seguimos en la discusión de algo que ocurrió tres décadas antes de que nacieran, o de cualquier cosa que pase a lo largo del día. Estoy seguro de que nadie sabe qué tienen en la cabeza estos chicos, como también doy por sentado que lo más probable es que sigamos marginándolos por no que no entienden nuestro mundo de agresión gratuita al que piensa lo que se le canta el ocote pensar, de pedidos de manifestaciones a favor de funcionarios a los que nadie conoce personalmente por cagadas que se mandaron solitos, de peleas titánicas por cuestiones que no aportan nada, de discusiones eternas para hallar respuestas que nadie pidió para preguntas que nadie hizo.
No es que no lo entiendan. Temo que no les importa pertenecer a esto.
Lo bien que hacen.
Martedí. No me tomen en serio. Después de todo, también soy un boludo que opina sobre lo que quiere, cuando quiere y como quiere.

"LA COTORRA CRIOLLA" DE PERUCHO CONDE.

Pedro Alberto Martínez Conde nació en el barrio de San Agustín de Caracas el 22 de septiembre de 1934.
Más conocido este humorista en Venezuela y fuera de ella como Perucho Conde.
Corría el año 1979 cuando el grupo estadounidense Sugar Hill Gang tuvo el mérito de lanzar al mercado discográfico un disco de un género hasta entonces desconocido llamado rap  que tituló Rappers Delight que en la Argentina se llamó “delicias de un charlatán”.
En Venezuela fue re-bautizado como La Cotorra, apelando a un localismo venezolano para las conversaciones largas, el cotorreo….
Perucho Conde, un popular humorista, presentó una versión en español, titulada la "La Cotorra Criolla” el cual se convirtió en el primer tema de "rap" grabado en idioma castellano.
Es un tema de denuncia social, enmarcada en las promesas que realizó siendo candidato presidencial el político venezolano Luis Herrera Campins, entonces Presidente de la República que en la Argentina estuvo en las listas de temas prohibidos por aquellos años. Pinta la situación crítica y desesperanzada del campesino residente en Caracas que representaba la de millones de marginados que trabajaban en el extremo Este de la ciudad, en momentos en que aún no existía el Metro de Caracas.
Fue un éxito total en varios países de Nuestra América como Chile, Perú, en la Argentina lo grabó el grupo argentino Malvaho.
La letra de la Cotorra Criolla.
Que fú, que fú 
que yo no sea musiú 

Me gusta la cotorra y aquí estoy pues, 
con mi cotorra criolla que no habla inglés. 
Vivo en Caricuao trabajo en El Marqués, 
y llevo leña en esta vida, al derecho y al revés, 
le debo al Italiano, al Portugués 
al Turco, al Zapatero y a Doña Inés 
y del apartamento en la UD3 
me botan pa´la calle si no pago en este mes 

Como la ves, como la ves! 

Tengo que levantarme de madrugada 
y meterme en esa cola requetecondenada 
veo a toda la gente enfurruñada 
con sueño todavía y mal desayunada 
como mi jefe no come nada 
si le llego tarde me descuenta una tajada 
maldito viejo cara arrugada 
con ojos de cangrejo y la panza hinchada 

Y eso no es nada, y eso no es nada! 

Los cuatro reales que uno se gana 
me los pagan hoy y no llegan a mañana 
me provoca tirarme por la ventana 
cuando veo que todo sube como le da la gana 
mi mujercita tanto que se afana 
pa' montar la olla o la palangana 
saltando en los mercados igualito que una rana 
buscando un kilo e' carne 
aunque sea de iguana 

Te lo juro pana, te lo juro pana! 

Dígame al precio que está el café 
la leche, las caraotas y el papel tualé 
tomate, papa y queso baratos se ven 
solo en la cuñas de la TV 
si son las frutas dígame Ud. 
quedaron pa' los ricos y familias de caché 
esta gente que quiere yo no sé 
será que nos acostumbremos 
por ahora a no comé 

Si como nié, si como nié! 

Subieron las arepas, subieron los cigarros, 
subieron los pasajes de autobuses y de carros; 
el cinturón yo me lo amarro 
y no he caído, porque me agarro 
ya casi no me baño, porque el agua es puro barro 
y subí de peso con tanto sarro 
no puedo ni afeitarme no hay agua en el tarro 
y el Inos no sabe ni adonde queda el barrio 

Pásame un jarro, pásame un jarro! 

Aumentan los salarios pero sube la comía 
subieron la tarifa en la barbería 
y si la ropa mando pa' la tintorería 
me quedo sin almuerzo por lo menos siete días 
tampoco pido nada en la pulpería 
porque el muérgano pulpero ya no me fía 
no puedo con los precios de la zapatería 
y las fulanas alpargatas son más caras todavía 

Que agua tan fría, que agua tan fría! 

En cuanto a casa y a apartamentos 
quisiera consolarme con uno de mis cuentos 
pero, qué va, no puedo, mucho lo siento, 
porque todos han subido hasta el firmamento, 
lo mismo que comprado o arrendamiento 
o lo que por ellos piden quita el aliento, 
cuando hasta un rancho que se lo lleva el viento 
cuesta un ojo de la cara más el 10%, 

¡por el momento! ¡por el momento! 

Si acaso me enfermo, destino fatal, 
o la clínica me arruina o me mata el hospital, 
cucharadas y pastillas cuestan tanto rial que 
hay más plata en la farmacia que en el banco nacional. 
Si por desgracia los doctores no pueden con mi mal 
tengo que sacar más plata pa'l funeral, 
porque la agencia más humilde, urna sin cristal, 
por llevarme al cementerio me quita un dineral, 
¡y me muero igual! ¡y me muero igual! 

Cuanto cuesta un muchacho me han preguntado 
de familia larga o planificado 
pa´tenerlo bien comido vestido y educado 
hay padres que hasta el alma la han empeñado 
desde el primer tetero que el chiquito se ha tragado 
hasta verlo salir de cualquier cosa graduado 
son montones de billete que en eso se ha gastado 
y el que no ha tenido plata pa' burro se ha quedado 

Chamo tarado, chamo tarado 

A donde llegará, Señor, esta cuestión 
que me atormenta sin exageración 
yo le prendería una vela a San Espiridón 
pero las velas han subido como un avión 
yo quiero que se arregle mi mala situación 
pero el que arregla esto creo que está de vacación 
o se le está olvidando todo el montón 
de castillos y promesas de antes de la votación 

¡Que vacilón, que vacilón! 
¡Que vacilón, que vacilón! 

Dice Perucho Conde: "Los raperos ahorita lo que hacen es montarse en un autobús a decir estupideces. 'La Cotorra' que yo hice era contenido social" y su Cotorra Criolla hasta el día de la fecha tiene vigencia en tierras de la Patria Grande.

En la Venezuela de 1980 los sueldos no alcanzaban para vivienda, alimentación, salud y transporte. Las políticas ejecutadas afectaban más a la clase media baja. Perucho se identificó con ella. Como todo poeta escribió acerca de lo que padecía.

lunes, 30 de enero de 2017

El miércoles 29 de enero de 1902: nace Crisólogo Larralde en Quilmes.

"Es necesaria una conciliación de todos los argentinos en el terreno de la democracia y de la justicia social. Y es impostergable la presencia de un gobierno en el que el pueblo crea".  Crisólogo Larralde.

NACE CRISÓLOGO LARRALDE.
El Miércoles, 29 de enero de 1902 .Nace Crisologo Larralde en Quilmes, Buenos Aires, Argentina.

Crisólogo F. Larralde, obrero que fue electo por la Unión Cívica Radical como Concejal de la ciudad de Avellaneda, siendo este el único cargo público que ocupo, a pesar de haber sido electo en 1932 durante la década infame como Senador de la provincia de Buenos Aires, cargo al que presento la renuncia indeclinable debido al fraude sistemático y generalizado que imponía el gobierno.
Se afilio a la Unión Cívica Radical con tan solo 14 años de edad en 1916 movilizado por la figura de Hipólito Yrigoyen tras su llegada a la presidencia. 
En 1943 fue uno de los fundadores de la corriente interna “Revisionismo Bonaerense” junto a Ricardo Balbín, Oscar Alende y Moisés Lebensohn, entre otros y en 1945 fue uno de los firmantes de la Declaración de Avellaneda, que diera origen poco después al Movimiento de Integración y Renovación (MIR).
En 1962 fue candidato a Gobernador de la provincia de Buenos Aires por la Unión Cívica Radical del Pueblo pero murió en una tribuna de un ataque al corazón mientras pronunciaba un encendido discurso de campaña.
Falleció a los 60 años de edad el Viernes, 23 de febrero de 1962 en Berisso, Buenos Aires, Argentina.

“Su cuna fue un conventillo”.

El destino quiso que el infarto que le ocasionó la muerte a Crisólogo Larralde sucediese en Berisso, un 23 de Febrero de 1962, mientras pronunciaba un discurso en un acto de campaña como candidato a Gobernador de Buenos Aires por el Radicalismo del Pueblo.


Y fue como lo hubiese deseado un político de aquella época (con medios de comunicación mucho menos sofisticados que los actuales, sin movileros ni TV): se produjo en un palco pequeño, con el escudo partidario al frente, en esa ciudad de laburantes de la carne y sus frigoríficos, rodeado de correligionarios, que para animarse entonaban la marcha radical y vivas a Don Hipólito Yrigoyen.

Su arenga la pronunciaba un caluroso día de verano, en el atardecer, y el sincope fue como un rayo que lo abatió. Una muerte parecida a la de mi entrañable amigo Enrique Francini, violinista, que falleció años después de un infarto, ejecutando “Nostalgias” de Cadícamo y Cobián en el escenario de “Caño 14”.

Poseía, dicen, una impronta emotiva que se incrementaba en escenarios donde el componente social y obrero prevalecía, llevando su mensaje radical a un enclave históricamente peronista. Por lo tanto era corajudo y se jugaba.

Larralde (lo definió Rodolfo Terragno) “manejaba con habilidad la retórica” y como Balbín modulaba la voz, enfatizaba y estaba dotado de grandes atributos actorales.

Memoro los actos del radicalismo de esa época, con sus caciques, el índice en ristre y la mayoría emponchados, lo que movió a un irónico conservador sanjuanino amigo de mi viejo a decir…”en cualquier momento les va a agarrar un resfrío de traste…”

Vuelvo a Berisso, a Cipriano Reyes y a aquel 17 de Octubre de 1945. En un artículo suyo de esa época Larralde relató la jornada así:” soy hijo de una inmigrante que trabajó como sirvienta y de un obrero (anarquista) que perdió su vida conduciendo un carro. El 17 de Octubre me encontré a mí mismo en los niños de zapatillas rotas o en todos los que fueron tildados de descamisados”.

Más allá de esa coincidencia fue un encarnizado y valiente opositor a Perón que conoció la cárcel.

Con sus 5 hermanos supo del “hacinamiento en una sola habitación y la promiscuidad de los inquilinatos “, de ahí que invocando a Alberto Vaccarezza digamos que para Don Crisólogo “su cuna fue un conventillo”.

Su adolescencia transcurrió entre circos, sainetes y tangos en su ciudad natal de Quilmes, de fuertes contrastes, con casas y colegios ingleses: pérgolas en los balnearios frente al Río de la Plata y también humildes barriadas marginales que ya existían. La cultura popular a compositores de tango como Francisco Gorrindo, autor con Grela de “Las cuarenta” o Julio Cesar Sanders del inmortal “Adios muchachos”.

Honesto y obstinado en la defensa de la causa de los que menos tienen, inspiró el artículo 14 bis de la Constitución de 1957 que monitoreó personalmente en Santa Fe. También fue redactor de la “Declaración de Avellaneda” en 1947 junto con Arturo Frondizi, Ricardo Balbín, Oscar Alende y Moisés Lebehnson y candidato a Vicepresidente de la Nación en 1954.

Un correligionario suyo, Carlos Perette, accedió a ese cargo en 1963. Recuerdo que solía ir al restaurante “El Tropezón” de madrugada desde su “bunker” de la calle Jean Jaurés y en el cierre de su campaña dijo: “llegaremos a la Casa de Gobierno en brazos del pueblo y cantando el himno nacional” (como lo hubiese deseado Don Crisólogo.) y seguramente hoy Ricardo Alfonsín.

Autor: Felipe Yofre.

Publicado en Crisólogo Larralde - Radicalismo Popular (Facebook).

8 de diciembre de 1956: fallece Don Hilario Cuadros. En su honor se instituyó el día 23 de diciembre como el Día de la Tonada. MOMENTO MUSICAL: Los Chalchaleros con Daniel Rabinovich- Cochero e' plaza




Cochero cuánto me cobra
por llevarme hasta la casa,
de mi comadre Paulina
que vive en la Vereda-Alta,
no piense en el que me sobra
porque el Chino anda con plata.

Anda el carro culatero
por catar vinos y grappas,
se me ha calentao el pico
y hoy ni San Pedro me para,
yo veo en usted amigazo
que ganitas no le faltan.

Allí le iremos pegando
a la cazuela, empanadas,
tortitas con chicharrones
y aceitunitas zajadas
a los huesitos picantes
al vinito y la pichanga.

Dispense cochero amigo
diga si me lleva o no,
no me ande con medios teros,
diga teros y se acabó.
Que tanto embeleco
estando el naranjo seco.

Usted me lleva Cochero
allá vive a veinte cuadras
tiene un par de ojitos pardos
que cuando miran atrapan.
Si usted gusta acompañarme
no es tan larga la distancia.

Bailaremos unas cuecas
y cantaremos tonadas,
con algunos cogollitos
a dúo si me acompaña.
¿Pá qués don Ramón Romero
de vigotera y polaina?

¿Qué le parece Cochero
palabra cumplimentada?
Baje pronto la capota
y hasta que Dios diga basta.
Con requinto y con guitarra
ya está la pavita hechada.

Una cueca de Hilario Cuadros.

Hilario Cuadros fue un mendocino que nació en diciembre de 1902 en Cañadita Alegre que fuera un barrio Media Luna, más conocido como Pedro Molinadepartamento de Gauymallén, hijo de un descendiente chileno afincado por la zona de Guaymallén.
Cierto día un periodista sanjuanino, después de haber escuchado cantar el dúo Cuadros-Morales en un festival folklórico realizado en el Teatro Avenida,  hace un comentario en su diario y dice: “He oído las mejores cuecas y tonadas cuyanas cantadas por este dúo, agregando, son verdaderos trovadores de Cuyo”. Desde ese entonces y para siempre le quedó el nombre “Los Trovadores de Cuyo”.Es un ícono principal del cancionero cuyano, Compuso más de 100 trabajos discográficos, entre ellos los clásicos:“Cochero e plaza”, con Pedro Herrera, “Los 60 granaderos” con Pérez Cardozo, “El niño y el canario” con Frattantoni y el himno mendocino “Virgen de la Carrodilla ”.

Hilario Cuadros falleció en Buenos Aires, el Hilario falleció en Buenos Aires, el 8 de diciembre de 1956. En su honor se instituyó el día 23 de diciembre como el Día de la Tonada.

El biógrafo del padre Castellani explica el destino singular del olvidado sacerdote y escritor. Sebastián Randle sostiene que el autor de "El Evangelio de Jesucristo" era un tipo difícil al que le tocó denunciar la Gran Apostasía. Ni entonces ni ahora se le prestó la debida atención. Por Jorge Martínez.

Un profeta ante la "gran calamidad". 
El biógrafo del padre Castellani explica el destino singular del olvidado sacerdote y escritor. Sebastián Randle sostiene que el autor de "El Evangelio de Jesucristo" era un tipo difícil al que le tocó denunciar la Gran Apostasía. Ni entonces ni ahora se le prestó la debida atención.
Por Jorge Martínez.
Hace tiempo que no se habla del padre Leonardo Castellani. Un olvido injusto por donde se lo mire, que a la vez pasa por alto la profundidad de una de las grandes mentes del catolicismo de habla hispana en el siglo XX, y soslaya el talento literario de sus numerosos escritos repartidos en libros, artículos, conferencias y homilías.
Políglota, teólogo y exégeta, pero también periodista, crítico literario, poeta y novelista: Castellani (1899-1981) dejó una obra tan vasta -al menos 60 volúmenes- como rica por la agudeza de sus reflexiones y el encanto de su estilo, una marca inconfundible del autor. Ese estilo personalísimo que nunca perdía el humor ni la campechanía aunque hablara del Reino de los Cielos, el Fin de los Tiempos o la Parusía y que era como el destilado accesible al lector corriente de una honda sabiduría acumulada en decenios de estudio y oración.
Era ese uno de los muchos rasgos que lo acercaban a G.K. Chesterton, escritor al que admiraba y al que tanto se parece pese a las diferencias de temperamentos y peripecias vitales.
Castellani fue un personaje a todas luces extraordinario que hace algo más de un decenio encontró al biógrafo digno de su estatura. El doctor Sebastián Randle, hombre de la Justicia, aficionado a las letras y católico combativo, acometió la empresa en sus ratos libres como trabajo de amor y de reparación. El resultado fue Castellani, 1899-1949, biografía monumental publicada en 2003 por la editorial Vórtice, que recorre la mitad de la vida y la obra del sacerdote nacido en Reconquista, provincia de Santa Fe. Y que lo hace con las adecuadas dosis de fe, cultura y buen humor para mejor retratar a semejante biografiado. En marzo próximo saldrá la continuación de esa obra insustituible.
Mientras aguarda esa nueva publicación, Randle accedió a responder por correo electrónico algunas consultas de este diario sobre el hombre al que dedicó toda una vida de lecturas y -al menos- dos decenios de investigación y escritura.
-A pesar del olvido ominoso en que cayó, el padre Castellani fue, como autor, muy leído e influyente, al menos dentro de ciertos sectores. ¿Cómo podemos medir hoy la influencia cultural, política y hasta teológica que tuvo en su tiempo?
-Yo creo que es una pregunta imposible de responder, a menos que distingamos y digamos con toda claridad qué cosa queremos decir con "influencia". Si de números de personas se trata, puede que el grupo de "influenciados" sea relativamente importante. Pero si la "influencia" refiere a la gente que realmente lo entendió, que le fueron fieles luego, que se hicieron (de una u otra manera) discípulos de él, me parece que son pocos, muy pocos. De entre mis amigos, los que realmente entendieron a Castellani, son poquísimos. Eso a él lo tenía sin cuidado y a mí, ¿qué quiere que le diga?, también.
-Hay en la obra de Castellani un estilo característico, rápidamente identificable, un encanto muy personal. Usted lo define como propio de un "gran comunicador". ¿Cómo cree que lograba esa comunicación tan eficaz?
-Su poder de comunicación no tiene ningún secreto: había hecho los deberes, sabía su castellano (y seis lenguas más), sabía hablar muy bien (óiganse sus sermones que están en Internet) y escribía como los dioses. Tenía un inmenso sentido del humor y era original en extremo. Así cualquiera.
-¿Cuál es a su juicio el mejor libro? ¿Y por dónde recomendaría empezar a leerlo a quienes no lo conocen?
-Su mejor libro, a mi juicio, es El Evangelio de Jesucristo. Yo empezaría por ahí. O quizás, por algunas de las antologías de sus escritos, como la realizada entre nosotros por el P. Biestro o en España por Juan Manuel de Prada.
-En varios pasajes habla usted de un lado sombrío, "maldito", de Castellani. ¿A qué se debían esas aflicciones íntimas en una persona que por otra parte parecía ser tan creativa y enérgica?
-Vea, si a usted le pasa la mitad de lo que le pasó a Castellani en los primeros cinco años de su existencia, vaya si no va a tener "aspectos sombríos" y "lados oscuros" en su personalidad. En eso es obvio que Freud estaba en lo cierto. Pero además, si nos llegara a pasar la mitad de las cosas que le pasaron a él... pues... Pero, en fin, para contestar enteramente a su pregunta, no puedo sino referir, una vez más, a mi libro.
-Recuerdo que en alguna reseña Castellani definió al escritor inglés Hilaire Belloc como un "profeta". ¿Lo fue también el propio Castellani?
-Alguna vez hablé sobre este asunto de Castellani y sus dotes de profeta. Recurriendo a una categoría kierkegordiana, Castellani se reconocía un "singular" y en esa medida su voz resonaba con aires proféticos, malgré lui. Y no que fuera un caprichoso, como se lo ha acusado tantas inicuas veces, ni que quería hacerse el enfant terrible, ni que estaba loco. Castellani, como cualquier profeta, no tenía vocación ninguna por el martirio: no era un suicida y sabía que decir lo que tenía que decir le costaría carísimo. Pero como Jonás, quiso huir, refugiarse en una vida académica, en una tranquila studiositas de biblioteca, pipa y ocio intelectual. Pero Dios no lo dejó.
El profeta confrontará las potestades seculares si falta hace, pero habitualmente no es ésa su principal incumbencia, sino el confronto con las autoridades religiosas por esconder verdades que Dios quiere luminosas, la denuncia por permitir que la doctrina se corrompa o la acusación por vivir en colusión con el mundo mientras se degradan las costumbres. Por eso el profeta -a imagen de Cristo-, a la larga o la corta, se encontrará de topada con la jerarquía religiosa. Y la historia siempre se repite. Es cuando el pueblo cae en la apostasía que Dios envía al profeta para "chillar", para corregir el rumbo. Sólo que a Castellani le tocó venir a denunciar la Gran Apostasía, posiblemente la última. Era un tipo difícil, creía inminente el fin de los tiempos y nos previno de la Gran Calamidad por venir, a nosotros, los fieles de los países del Plata, desde su ignominia, noche oscura y destierro. Y es parte no pequeña de la Gran Calamidad, que todavía, cincuenta, sesenta años después, aún no se le preste la debida atención.
-La Iglesia parece vivir hoy días de particular zozobra, que tal vez sólo puedan entenderse a la luz del Apocalipsis, libro que Castellani estudió y comentó toda su vida. ¿Se anima a conjeturar qué opinaría el padre a ese respecto? ¿O es que ya lo expresó en algunos de sus libros?
-En efecto, nos tocan vivir días tan oscuros que, por mi parte, no alcanzo a ver casi nada. Y no, ni siquiera Castellani anticipó un Papa como el que tenemos, aparte de contar con un Papa emérito. No señor. Yo me he pasado la vida leyendo a Castellani pero confieso que todo eso me sirve de poco cuando contemplo lo que está sucediendo en la Iglesia. Claro que los fenómenos antiguos que persisten, eso sí, Castellani ayuda a verlos, cosas como el fariseísmo por ejemplo, o la onda anti-parusíaca, se ven con toda claridad. Pero hay cosas nuevas como el plebeyismo y la nadeidad de Bergoglio que a uno lo dejan completamente perplejo. Porque a él, a Bergoglio, digo, ni para Anticristo le da, no señor, no le da el cuero. Y luego, él es el perfecto anti-Castellani ¿no? El jesuita que no estudió nada, que no sabe nada de nada, el progre-peronista diletante y falsificador, el amado del mundo, el irreverente y adulador del mundo al que le fue tan, pero tan bien, que llegó a Papa. ¿Qué le parece? Sí señor, es el anti-Castellani, perfecto. Y ¡sandiez! también es argentino. 

domingo, 29 de enero de 2017

Dos patriotas borrados de la historia oficial argentina por Sebastián Sánchez.

Dos patriotas borrados de la historia oficial argentina 
por Sebastián Sánchez.


"Yo no creo en encantadores pues por gracia de Dios soy cristiano a puño cerrado".
 Francisco Castañeda

 
Diré lo que Dios me sopla
 Y corríjame si miento;
 El defender la Verdad
 Es el primer Sacramento
 Leonardo Castellani


Afortunadamente la historia de la cultura argentina es pródiga en pensadores lúcidos y buenos literatos aunque también es una crónica en exceso selectiva, de frágil y antojadiza memoria que eleva a pedestales y altares laicos a algunos y destierra al olvido a muchos otros. Sin duda entre estos últimos soslayados destaca el Padre Leonardo Castellani y también un frate suyo, figura insoslayable de la escena nacional del primer cuarto del siglo XIX.

Fray Francisco de Paula Castañeda, puesto que de él se trata, nació en Buenos Aires en 1776, el año de la creación del efímero Virreinato del Río de la Plata. Fue el primogénito de una familia acomodada y profundamente piadosa, por lo que no fue extraño que siendo un jovencito entrara a la Orden Seráfica, la de San Francisco, para iniciar la formación sacerdotal. A pesar de su natural bonhomía y su aguda inteligencia, el joven novicio tuvo algunos inconvenientes en sus primeros tiempos de seminario. Tal como él mismo narra en su periódico más conocido, Doña María Retazos, no podía combatir el sueño y éste le atrapaba en las horas y lugares más inconvenientes. A punto estuvo de ser declarado "inútil para la vida monástica" pero el maestro de novicios, veterano auscultador de almas, evitó su expulsión intuyendo que Francisco sería importante para la Orden. El año 1797 le encontró vistiendo el hábito de San Francisco como sacerdote. 
Sabido es que el P. Castellani -que nació cuando moría el siglo XIX (1899) en Reconquista, Santa Fe- vistió también la sotana de una orden regular, la Compañía de Jesús, a la que ingresó en 1918. Si no tuvo problemas de sueño como Castañeda, sí se caracterizó desde novicio por una inteligencia vivaz y original. Mientras de día estudiaba a Francisco Suárez, el teólogo "oficial" de los jesuitas, de noche leía para su mayor provecho la Suma de Santo Tomás. Su singularidad e independencia de criterio, aunque sujetas por su proverbial docilidad a la Verdad, le ocasionaría al buen Leonardo no pocos problemas en la Compañía, que se agravarían con el correr de los años. 

HOMBRES SABIOS.
Más allá de las distancias obvias, no son pocos los paralelos vitales a trazar entre Castañeda y Castellani. Ambos se dedicaron con provecho a la literatura. Es cierto que Castellani -"género único" se ha dicho de su talento- incursionó con hondura en muchos ámbitos de la vida intelectual: a través de cuentos, fábulas, poesías y ensayos abundó sobre psicología, historia y política, homilética, filosofía y teología; pero también es verdad que Castañeda dejó una enorme obra periodística que no sólo describía "lo que pasa" sino también y fundamentalmente "lo que es". 
Castellani pensó y amó a la Argentina con una profundidad inédita en esta tierra, pero Castañeda -tan amante de la Patria como el jesuita- dedicó afanosamente sus días a la vida pública o, para mejor decirlo, a testimoniar a Cristo en la vida política.
Fueron hombres sabios, de gran formación y no pocos honores académicos, y también desdeñosos de la falsa erudición, de la pomposidad estulta de los doctores, de la fatuidad del académico sonso. Por eso escribieron "en criollo", reconociéndose hijos de la tierra sin desestimar la verdad universalmente enseñada. Dominaron la ironía y la mordacidad, no con el desparpajo del comediante sino con el buen humor del sabio, y combatieron el error (cuidando siempre del que yerra) a través de la maestría en el verso, en la cuarteta audaz, la fábula sarcástica o el epigrama genial. 
Castañeda fue un gran orador sagrado que pronunció bellísimos sermones patrios pero sobre todo cultivó el periodismo, al punto de corresponderle la paternidad fundacional de la prensa argentina luego de 1810. Ese honor, que le fue escamoteado para serle dado a los ilustrados iniciadores de la Gazeta, es sólo un ejemplo de las injusticias que su figura ha sufrido. Baste mencionar que fundó veinticuatro periódicos que lo tuvieron por editor y único redactor, de los cuales editó siete al unísono mientras sus ejemplares se vendían como pan caliente entre los sencillos de la ciudad. Los títulos de sus diarios fueron desopilantes y geniales: El Despertador Teofilantrópico Místico y Político; La verdad desnuda; La guardia rendida por el Centinela y la traición descubierta por el oficial de día. Y un par más, de colección: Vete portugués que aquí no es y Ven portugués que aquí es. 
Por su parte Castellani escribió en docenas de periódicos y revistas, católicas y nacionalistas, laicas y republicanas, aunque no liberales. Fundó incluso una revista que hizo historia: Jauja, y se jubiló como periodista y no como sacerdote. No obstante, lo suyo fueron los libros pues, como Chesterton, escribía uno a la menor provocación. Es tarea difícil elegir unos pocos títulos de su vasta producción pero baste con señalar Cristo, ¿vuelve o no vuelve?, Cristo y los fariseos, Psicología humana, San Agustín y nosotros, Crítica literaria, Su Majestad Dulcinea, El libro de las oraciones y Martita Ofelia y otros cuentos de fantasmas. 

DOS REACCIONARIOS.
Puede decirse que ambos fueron reaccionarios. Castañeda ejerció su "santa ira", como dijo de él Capdevila, contra el liberalismo que -encarnado en Rivadavia y su Reforma- amenazaba a la joven Argentina. Por su parte Castellani reaccionó a la continuación de esa "tradición" liberal que, consolidada y ampliada con el socialismo, irrumpía en todos los ámbitos: la política, la familia, la educación e incluso la Iglesia. Y a los dos la "reacción" les costó persecución, destierros, odios y penurias, no pocas veces ejercidas por sus superiores.
Y por eso hay un elemento más que aúna a nuestros curas: el sistemático y malintencionado olvido al que han sido condenados. Es cierto que Castañeda tuvo unos pocos buenos biógrafos (Capdevila, Furlong, Scenna) y que Castellani también los tiene (Randle, por ejemplo o Juan Manuel de Prada, que lo editó e hizo conocer en España y - ¡ay!- también a muchos argentinos). Todo eso es verdad pero no lo es menos que ambos han sido negados, vilipendiados, borrados de la historia de la cultura argentina. Ellos, que tanto hicieron por columbrarla. Uno y otro, valientes y brillantes, mordaces y caritativos, originales y desenfadados, irreverentes con el error y plenamente ortodoxos, fueron ambos patriotas de una Argentina tantas veces ingrata con sus mejores hombres.
Castañeda murió en Paraná en 1832, mientras terminaba de construir su enésima escuela. Castellani partió en 1981, en su viejo departamento de Buenos Aires, en el que se había convertido en Ermitaño Urbano. Quizás, sólo Dios lo sabe, andarán hoy compartiendo morada, discutiendo risueños y recitando aquellos versos diamantinos del Cura Loco: 

 Yo ya me jugué la vida
 Si soy débil, Dios es fuerte
 Ya no tengo más bandera
 Que ésta: Religión o Muerte.

* Publicado en Diario "La Razón", 22/01/2017.-