GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria." Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma.” Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

domingo, 30 de abril de 2017

"Mis viejos sí fueron peronistas". El Comentario: Un golpe a “la empresa política”. Por Osvaldo Pepe.

"Mis viejos sí fueron peronistas".

El Comentario: Un golpe a “la empresa política”.
Por Osvaldo Pepe.
Transcurría el año 1955, mi viejo se despertaba a las 4 de la mañana, todos los días, para llegar en tiempo y forma a las 7 al Aérea de Mantenimiento de Aerolíneas Argentinas del Aeropuerto Internacional “Ministro Pistarini” (Ezeiza), donde trabajaba.
Mi vieja, docente, nos levantaba a las 6.30, tomábamos el desayuno en pocos minutos para poder alcanzar el tren.Era el ferrocarril San Martín, que a mí me acercaba a la estación Chacarita para luego ir en colectivo hasta un secundario del Once. Ella y mis dos hermanos más chicos se bajaban en la Estación Devoto, mi vieja era maestra en el colegio público Delfín Gallo, que quedaba a unas cuadras de allí.
Ella retornaba a casa luego de la jornada escolar, pasado el medio día, preparaba la comida y luego lavaba los platos rápidamente para concurrir a la Unidad Básica, donde colaboraba gratuitamente en la ayuda de los deberes de la escuela a los chicos del barrio, que la esperaban ansiosamente. Yo era muy chico para entender que ese era su aporte a “la causa”.
Mi viejo no se quedaba atrás. Otro peronista que, por la noche, alrededor de las, después de regresar de su trabajo tras dos horas de viaje desde Ezeiza, cenaba y tras un breve descanso, preparaba en dos tachos de hojalata con pintura a la cal y con un par de pinceles salíamos a recorrer el barrio. Pintábamos las paredes de los alrededores con “Viva Perón” o “Vote a Perón”, es todo lo que recuerdo.
Vivíamos en una casa alquilada, de dos habitaciones, con las mínimas comodidades. Allí, siempre alquilando, vi morir a mi padre a los 48 años, muy joven, y luego mi madre. Jamás a ninguno de los dos se le ocurrió pedir nada al partido: ni crédito ni subsidio, auxilio, ayuda o donación. Ellos sí que fueron peronistas.
¿Fueron idealistas, ilusos, soñadores? Era muy chico para entenderlos. Hoy a los 75 años, después del ejemplo que recibí de mis padres, observo con estupor como muchos aprovechadores se dicen peronistas. Estos son apropiadores de causas ajenas, me producen asco, sobre todo cuando escucho que se autotitulan peronistas, como si fuera una marca registrada, para conseguir, un futuro trabajo, conchabo, laburo, un puestito de asesor o para aparecer “colgado” en alguna listita.
Esta “especie” de peronistas salen a buscar empleo en el Estado y son los autores que, gracias a Dios, lograron cerrar las puertas de “la empresa peronismo”. Estuvieron con los militares, con los Montoneros, con Menem, con la UCeDe, con la Alianza, y desesperados hoy, pugnan por quedarse con la marca “peronismo” para ver si pueden seguir vendiendo algo de la Patria que nos queda y/o que nos han dejado después de 24 años, parte del tiempo que nos gobernaron y nos robaron desde el regreso de la democracia.
José Vicente Pando
josevicentepando@yahoo.com.ar
EL PALOMAR (BS. AS.)
Un golpe a “la empresa política”
En el otoño de su vida, el lector Pando recuerda la desinteresada militancia de sus padres en el peronismo temprano. Gente sacrificada, laburantes, peronistas “de la primera hora” como se les decía en aquel tiempo. No escribió para hacer propaganda política en esta carta dominical. Todo lo contrario, lo que emprende en su texto es una crítica visceral a los peronismos de estos días. Ni siquiera puede hablarse de “un peronismo”. Cuando se avecina el tiempo de la campaña electoral, el autor de la carta le puso nombre a esa fragmentación. Dice que el peronismo se transformó en una “empresa política”. Un sello, una marca, un refugio de empleo político, una disputa indecorosa por los harapos de la historia “para aparecer colgado en alguna listita”. A don José Pando le brota el enojo: más que nunca, el peronismo es su gente y no sus dirigentes.​

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