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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria." Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma.” Padre Leonardo Castellani.

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"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

sábado, 12 de agosto de 2017



Filántropos eran los de antes.
Miserables, tacaños, egoístas, avaros, insolidarios, insensibles, mezquinos. Un sinnúmero de adjetivos calificativos se utilizaron para describir la indignación que causó la noticia sobre el escasísimo dinero donado por los 260 invitados a la boda de Leo Messi y Antonella Roccuzzo.
por Adrián Gerber.

Miserables, tacaños, egoístas, avaros, insolidarios, insensibles, mezquinos. Un sinnúmero de adjetivos calificativos se utilizaron para describir la indignación que causó la noticia sobre el escasísimo dinero donado por los 260 invitados a la boda de Leo Messi y Antonella Roccuzzo. En un gesto valorable la pareja había pedido a los asistentes que en lugar de comprarles obsequios, realicen aportes monetarios a dos ONG's. Pero el casamiento que reunió a consagrados futbolistas sólo logró recaudar 200.000 pesos para Techo (una organización que construye viviendas de emergencia para familias con carencias) y 314.000 pesos para la Fundación Flexer (se dedica a ayudar a niños con cáncer). Desde ya que los montos son ínfimos sabiendo de la magnitud de los bolsillos de quienes provienen. Sólo como contracara basta apuntar que Gerard Piqué durante el día de la boda estuvo en la sala VIP del casino City Center y perdió en la ruleta 15 mil dólares (265.000 pesos) sin que la sonrisa se le desdibujara de su rostro. ¿Pero por qué se les exige a estas millonarias estrellas deportivas que tengan un comportamiento diferente al del resto de las personas ricas? ¿Acaso las familias adineradas de Rosario realizan grandes actos de filantropía más allá de adquirir una vez al año una tarjeta para una cena de gala de beneficencia o realizar una pequeña donación a alguna entidad? ¿Dónde están los Vasallo, Estévez, Castagnino, Martin y Deliot de la actualidad, todas ellas familias acaudaladas de principios del siglo pasado que donaron a la ciudad hospitales, escuelas, bibliotecas o gran parte de sus bienes a instituciones y entidades de beneficencia?
Se sostiene que los pobres son proporcionalmente más generosos con su dinero que los ricos. Pero esta afirmación quizá no describa la realidad en toda su complejidad. Puede ser que la riqueza y la pobreza influyan directamente en los actos de altruismo de una persona, pero también inciden las características personales de cada uno, su educación, valores y principios éticos.
Lo que sí es cierto es que de quienes más tienen se espera una generosidad acorde con la economía que manejan. Y eso no es lo que sucedió en la boda de Messi, donde cada invitado donó en promedio 1.972 pesos.
Pero tampoco es lo que pasa en Rosario con las personas más adineradas, que por lógica deberían tener un mayor compromiso con la ciudad en la que viven. Lejos está de reproducirse el comportamiento de las familias ricas rosarinas de principios de siglo pasado, cuyas donaciones dieron origen a gran parte del actual patrimonio arquitectónico y cultural de la ciudad. El Palacio Vasallo, la Maternidad Martin, el Museo Estévez, el Museo Castagnino, el Hogar de Huérfanos y todo el legado patrimonial de Carlos Deliot, son algunos de los ejemplos que dan cuenta de la magnitud de la filantropía en esos años.
"La burguesía rosarina tuvo su época de oro entre finales del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX. Tenían la ambición de no sólo ser los ricos de la ciudad, sino su élite, su clase dirigente, los próceres de la patria chica. Esa ambición los llevó a tomar una serie de iniciativas en las décadas del 10 y del 20 como la construcción del Hospital del Centenario, la Biblioteca Argentina, realizar censos propios, planes de viviendas, proyectar universidades (que planteó en 1913 la Bolsa de Comercio) y crear escuelas. También empezaron a ser coleccionistas y mecenas de la cultura, donando muchas veces sus riquezas culturales para transformarlas en museos. Un caso paradigmático de mecenazgo fue el de Antonio Berni, becado por el Jockey Club para estudiar en Francia, que se convirtió en comunista en su estadía parisina. Quizás algunos miembros del club vieron esto como una traición, pero probablemente otros lo aceptaron como un costo que se vería compensado con el prestigio que lograban al haber impulsado la formación de un talentoso artista", reflexiona el historiador rosarino Mario Gluck.
Y añade: "Hoy por hoy tenemos burguesías tanto nacionales como locales con aspiraciones mucho más modestas y menos ambiciosas. Prefieren ser los ricos sobre los que posan las miradas envidiosas los pobres de la aldea, antes que trabajar por un proyecto social que trascienda su interés individual y crematístico".
Nadie puede estar en contra de las donaciones (desde ya, es mejor que nada, y es una manera de que empresarios y ricos realicen un aporte voluntario que sirva a la comunidad toda), pero ¿no sería más importante construir una sociedad inclusiva, con un sistema impositivo progresivo, que combata con severidad la evasión fiscal, y que el Estado garantice a través de derechos un piso mínimo de calidad de vida para todos los individuos que la integran? Por ello, un requisito básico para ser solidario es pagar todos los impuestos, no evadir al fisco quedándose con dinero que le pertenece a toda la sociedad. Al margen de ser una obligación legal, ese es el mayor acto de solidaridad social. Claro que es bastante más oneroso que donar algo una vez cada tanto.

Publicado en Diario "La Capital" de Rosario, 7/8/2017.

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