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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria." Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma.” Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

lunes, 25 de septiembre de 2017

María Julia, emblema del menemismo que marcó una época. La ex secretaria de Medio Ambiente murió a los 74 años. Su falsa promesa de limpiar el Riachuelo.

María Julia, emblema del menemismo que marcó una época.

La ex secretaria de Medio Ambiente murió a los 74 años. Su falsa promesa de limpiar el Riachuelo.


María Julia Alsogaray, la ingeniera industrial que logró lugares de privilegio en los gobiernos de Carlos Menem y falleció este fin de semana, nunca pudo cumplir su promesa de limpiar el Riachuelo en mil días; afrontó ocho juicios orales; tuvo cuatro condenas; fue a prisión por enriquecimiento ilícito y pasó sus últimos días en libertad condicional, a la espera de un nuevo proceso por un presunto pago irregular a una empresa cuando fue interventora de Entel.
Hija del histórico dirigente liberal Álvaro Alsogaray y fundador de la Unión del Centro Democrático (Ucede), María Julia siguió los pasos de su padre y tras recibirse como Ingeniera en la Universidad de Buenos Aires incursionó en la política.En 1985 fue electa como diputada nacional por la Ucede y luego se alineó con la presidencia de Carlos Menem, período en el que ocupó varios cargos públicos que con el tiempo la llevaron a convertirse en símbolo de la corrupción menemista.
Alsogaray fue primero interventora de la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (ENTel) para preparar la privatización de la compañía y la misma función ocupó en la etapa final de la siderúrgica estatal SOMISA, para luego ser nombrada como Secretaria de Medio Ambiente.
Durante su gestión al mando de la secretaría, la acérrima defensora del proceso privatizador del menemismo, atrajo la atención de la opinión pública al prometer una "limpieza" del Riachuelo en un período de "mil días" y asegurar que después "se tiraría a nadar" en el agua libre de contaminación.
La promesa jamás fue cumplida y le trajo varios problemas con la justicia por el manejo de los fondos destinados a ese fin. Desde 1996 hasta 2000, el Comité del Riachuelo manejó más de 35 millones de dólares, de los cuales casi 22 fueron a parar el rubro "servicios técnicos y profesionales", es decir consultoras cercanas a Alsogaray que hicieron estudios de la contaminación.
Alsogaray también será recordada por la tapa de la revista Noticias en la que insinuaba estar vestida sólo con un tapado de piel que luego se supo, se lo había prestado la actriz Graciela Borges, o por declaraciones que la mostraban alejada de la realidad social en las que revelaba que había viajado una sola vez en colectivo.
Durante los 90, María Julia fue uno de los íconos que mejor simbolizó al menemismo período en el que su patrimonio creció ampliamente hasta alcanzar los 2,5 millones de dólares.
Pero, una vez finalizada la presidencia de Menem debió enfrentar las denuncias judiciales acumuladas por su desempeño como funcionaria convirtiéndose en la más investigada por la Justicia.
En mayo de 2004 recibió su primera condena por enriquecimiento ilícito y se le fijó una pena de tres años de prisión e inhabilitación absoluta por el plazo de seis años.
En abril de 2013 fue condenada por segunda vez, a cuatro años, por contratos que firmó como secretaria de Recursos Naturales con la Universidad Nacional de Lomas de Zamora.
En el tercer juicio, también de 2013, fue absuelta por prescripción de la acción penal por delitos en el plan de manejo del fuego.

El cuarto tuvo sentencia en abril de 2014 donde fue condenada a cuatro años de prisión por contratos de fin de obra durante la privatización de Entel, mientras el quinto se realizó en 2015 y fue absuelta en un caso referido a la transferencia de 241 hectáreas que le pertenecía a ENTel en Pacheco.
El 21 de abril de 2015, la Justicia la condenó a cuatro años de prisión en la causa por irregularidades en la privatización de esa empresa y la encontró culpable por el delito de "defraudación por administración fraudulenta".
Asimismo, ese año fue condenada a cumplir cuatro años de prisión domiciliaria por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal 6 por "irregularidades en la contratación de pasantes".
También fue absuelta en la causa por el cobro de sobresueldos y enfrentó condenas por irregularidades en una serie de refacciones en la Secretaría de Medio Ambiente a su cargo y por administración fraudulenta en perjuicio del Estado durante su desempeño en el proceso de privatización de la ex Entel.
La ex funcionaria debía enfrentar próximamente su octavo juicio por un presunto pago irregular a la empresa Meller mientras ella era interventora de Entel y la justicia analizaba si suspendía el juicio por el estado de salud de Alsogaray quien en agosto había sido internada por una hemorragia digestiva.
Alsogaray estuvo detenida por casi dos años entre agosto de 2003 y mayo de 2005, luego cumplió prisión domiciliaria por un año y siete desde marzo de 2015 hasta octubre.
Entonces, se le otorgó la libertad condicional tras haber cumplido dos tercios de su pena unificada a cinco años de prisión, lo que le permitió pasar sus últimos días en libertad pero a la espera de un nuevo juicio.

Diario "Los Andes" de Mendoza, domingo 24 de Septiembre de 2017.-

domingo, 24 de septiembre de 2017

Pichetto habló del Grupo RAM y “protomontonerismo”.

El senador pidió “recuperar las Fuerzas Armadas para tener presencia disuasoria en la Patagonia”. Fue al disertar en el lanzamiento de una nueva edición de la revista Movimiento 21, ante una platea peronista. También insistió en que Cristina Kirchner debe conformar su propio bloque en el Senado.
Fue el jueves.El escenario: el hotel porteño Castelar. El público: dirigentes y legisladores de todas las épocas del peronismo en distintas versiones. La pregunta: una opinión sobre el caso de Santiago Maldonado. Miguel Pichetto, invitado estelar del evento, consideró en ese contexto que Argentina se debe “un debate en serio” sobre la actuación de la RAM (Resistencia Ancestral Mapuche), y eligió una particular definición para ese grupo: lo llamó “protomontonerismo”.
“En la Cordillera hay tufillo a Sendero (Luminoso). Hay mucha voluntad de luchar por las nobles causas, pero hay mucho ‘protomontonerismo’ en la frontera”, disparó el jefe del bloque de senadores del PJ-FpV durante el lanzamiento de la quinta edición de la revista Movimiento 21, junto al secretario general de la Asociación del Personal de Organismo de Control (APOC) y director de esa publicación, Hugo Quintana.
El rionegrino reiteró el pedido para “encontrar con vida” al artesano desaparecido tras una protesta en Chubut. Pero dejó en claro que “en cuanto se conozca la verdad”, habrá que discutir sobre la RAM -un grupo al que calificó además como “violento” y “preinsurreccional”-, y consideró que se deben “recuperar las Fuerzas Armadas para tener presencia disuasoria en la Patagonia”.
Además, Pichetto se refirió al avance de la causa Maldonado y consideró que el juez Guido Otranto -en la cuerda floja por la recusación presentada por la familia de Maldonado- “no ha actuado en defensa de la legalidad”.
Cristina y el peronismo.
Pichetto volvió a opinar sobre Cristina Kirchner, con quien deberá cohabitar el Senado al menos durante los próximos dos años. El titular de la bancada del PJ-FpV reiteró que la expresidenta debería conformar un bloque propio, con un argumento concreto: “Construir un partido no es neutro. Es una decisión política”.
En ese sentido, insistió en que fue “un error” haber conformado un espacio -Unidad Ciudadana- por fuera del peronismo, dado que de lo contrario, el PJ unido hubiese conseguido un caudal “del 40% de los votos”, aunando esfuerzos con el actual candidato de Cumplir, Florencio Randazzo, quien presionaba por ir a las PASO.
“Hoy Cristina Kirchner representa una expresión de centroizquierda, y el peronismo no es solamente eso”, diferenció Pichetto, y añadió que el PJ “tiene el deber de construir su identidad parlamentaria”. Aclaró que no guarda “ningún rencor” con la exmandataria, pero insistió: “La construcción de un partido no es un hecho menor, y ese partido debería tener un correlato en el proceso de construcción legislativa”.
Pichetto se explayó sobre el rol de su bloque en un Senado donde Cambiemos es minoría, y defendió la decisión de acompañar varias de las leyes vitales para el Gobierno. “Funcionamos dentro de la lógica de la gobernabilidad de los gobiernos provinciales, porque el Senado representa a las provincias”, justificó.
“La pregunta que hay que hacerse es si es bueno o malo apoyar la gobernabilidad y si se puede construir una alternativa política desde esa lógica”, planteó, aunque señaló que “el peronismo no ha saldado el debate sobre el rol que ha ocupado en los últimos 12 años”. Así, desestimó la idea de “cuanto peor (para el Gobierno) mejor (para la oposición)”, y en cambio llamó a seguir la máxima del expresidente Juan Domingo Perón: “Para un argentino no hay nada mejor que otro argentino”.
Al referirse al Gobierno, consideró que el presidente Mauricio Macri “no es la dictadura”. “Son algo más que (Jaime) Durán Barba. Expresan un modelo capitalista moderno y que sabe cómo ganar elecciones. Han manejado el tema de las redes con mucha inteligencia. Lo peor que puede hacer el peronismo es subestimar al Gobierno”, evaluó.
En el evento se dieron cita varios de los integrantes del Consejo Asesor de Movimiento 21, entre ellos Eduardo Camaño, Miguel Ángel Toma, Gilberto Alegre, Aldo Pignaneli y Carla Pitiot. También se hicieron presentes el diputado del bloque Justicialista Diego Bossio, los exdiputados Alfredo Atanasof y Mario Oporto, y el secretario general del gremio de los trabajadores judiciales, Julio Piumato.(Fuente: Parlamentario.com).
Publicado en ADN Río Negro, domingo 24/09/2017.

Perito Moreno, una histórica estación donde el tren pasa de largo.

La madera desgastada por el paso del tiempo cruje esporádicamente. Sólo el silbido del viento indomable, que se pasea por toda la meseta patagónica, y los gritos de algún tero nervioso quiebran el silencio que rodea el lugar. Mientras decenas de álamos luchan contras las ráfagas que soplan desde el oeste por mantenerse erguidos, allí permanece en pie la estación Perito Moreno. Inmutable. Como sacada de un retazo de la historia, el pequeño complejo, que años atrás fue parada obligada de decenas de formaciones que recorrían la región, desde hace tiempo no recibe visitantes. Nadie desciende ni se embarca. El tren, que asoma detrás de un cerro de punta redondeada, pasa sin detenerse y se pierde en la sinuosa vía que rodea la pequeña laguna Los Juncos, que no tiene una gota de agua.
La estación Perito Moreno construida con piedras, techo de zinc y pisos de madera, fue testigo de la época de esplendor de los ferrocarriles en esta parte de la Patagonia. El tren era el medio más barato para unir pueblos y comunidades de la Línea Sur rionegrina. Está ubicada a unos 30 kilómetros de Bariloche.
Benito Millapi creció al lado de la estación Perito Moreno. Sus padres se instalaron por 1949 en un predio que les cedió para vivir Ferrocarriles Argentinos. Allí, nacieron casi todos sus hermanos. “Hubo un tiempo en que había varias familias acá y después de que se fue cerrando el ferrocarril se levantó todo en 1972”, contó. Millapi había nacido en agosto de 1961. “Por acá, el tren pasaba por lo menos dos veces al día y paraba diez minutos”, rememoró, mientras observa con cierta nostalgia el predio. “Nosotros con mis hermanos íbamos a la escuela que hay detrás del cerro La Fragua”, señaló, mientras entregaba forraje a sus ovejas. Su padre Gregorio Millapi murió en 1969. Su madre, en 1975. Recordó que en los mejores años del tren se formaban filas en la estación de turistas y pobladores de los parajes cercanos.
Toda una vida
Sergio Sánchez relató que el tren era el medio que los hombres y mujeres de campo utilizaban para venir a Bariloche a hacer las compras del mes. “Era el medio más económico”, sostuvo. Sánchez trabajó 34 años para ferrocarriles argentinos. Entró el 1 de enero de 1961, con 24 años. Conoció el mejor momento y el ocaso del tren, a principios de la década de los noventa durante la presidencia de Carlos Menem. Un retiro obligatorio lo dejó sin trabajo el 1 de junio de 1991.
Recordó que décadas atrás el movimiento era muy intenso. Los trenes de cargas y de pasajeros fluían sin pausa desde y hacia Bariloche. “Fueron años de mucho trabajo”, afirmó. Fue la época de la formación conocida como El Arrayán, que era la joya más preciada. “Tenía hasta cine”, contó Sánchez. Los años de los trenes especiales, con turistas brasileños que llegaban a Bariloche.
Sánchez pasó muchas veces por la estación Perito Moreno. “La gente bajaba a tomar el tren desde la zona de Pichileufu”, señaló. “Siempre se paraba ahí”, indicó. “Había un jefe de estación permanente porque había una cruzada de trenes y había que tener sí o sí personal cuando venían los trenes”, comentó. Dijo que por esos años el servicio lo utilizaban muchos turistas.
“Era un lugar hermoso, en la laguna había flamencos, cisnes y hasta nutrias”, describió Sánchez. Hoy, la laguna es un área natural protegida. Su esposa Fermina Villagrán hasta le planteó por esos años que pidiera ir a trabajar a esa estación. Eran jóvenes y no tenían casa propia.
Experiencia fallida
Millapi afirmó que hubo un tiempo que la estación estuvo abandonada. Hubo varios intentos de robo de materiales del complejo, que fueron abortados porque su familia vive en los alrededores.
Hoy, el lugar está concesionado por la empresa provincial Tren Patagónico SA a la firma Lurkelen SRL. La concesionaria se hizo cargo en diciembre de 2015, hizo mejoras y revitalizó la estación con la expectativa de recibir turistas y desarrollar otras actividades. Pero el proyecto dependía de que se reactivara el tren a vapor desde Bariloche para el arribo de los visitantes, contaron fuentes que tienen vínculo directo con los responsables de la firma.
El histórico tren a vapor funcionó a partir de 2001 y estuvo activo algunos años, pero no se pudo sostener el tiempo porque surgieron varios problemas con la empresa a cargo de su operación. Las fuentes indicaron que la concesión por dos años finaliza en febrero de 2018 y si el tren a vapor no aparece, uno de los socios tiene casi decidido que dejará la sociedad.
A principios de 2014, Tren Patagónico SA anunció el restablecimiento del servicio entre Bariloche y Jacobacci, con tres frecuencias semanales de ida y vuelta. Se incluyó la estación Perito Moreno como uno de los puntos del recorrido y hasta se fijó en 60 pesos el costo del pasaje desde Jacobacci. Hoy, la estación ni figura en la grilla del cuadro tarifario que la empresa publica en su página web.
La fundación
1933
El año en que fue creada.
Está a unos 30 km de Bariloche y en vehículo se accede por la Ruta Nacional 23.

Un punto clave en el conflicto con Chile
Hubo un momento que la estación Perito Moreno tuvo un movimiento frenético. Fue a finales de 1978 cuando Argentina y Chile estuvieron a un paso de iniciar un conflicto bélico.
“Recuerdo que en 1978 todo esto estaba lleno de camiones y tanques del Ejército y muchos soldados instalados acá”, rememora Benito Millapi y muestra con su dedo índice los emplazamientos de los militares. “Era un movimiento todo el día. No paraba”, rememoró. Nadie había visto en ese lugar de la meseta tanques de guerra ni armamento ni desplazamientos militares.
Sergio Sánchez relató que fueron días de mucho movimiento. “Los trenes con armas entraban todo el tiempo. Vinieron trenes que traían tanques”, sostuvo. Dijo que como el Ejército trasladó equipamiento bélico hasta la estación Perito Moreno porque en Bariloche no había más lugar. “Un día estaba trabajando en un vagón y atrás nuestro había un soldado joven con un fusil, creo que un FAL, haciendo guardia y recuerdo que le decía: apunta siempre para arriba no se te va a escapar un tiro”, contó Sánchez. Por fortuna, ganó la paz.
Sin fecha para el tren a vapor.
El presidente de Tren Patagónico SA, Jorge Maljasian, dijo que la estación Perito Moreno por su valor histórico es importante para la empresa. Pero admitió que no han podido hasta el momento avanzar con las gestiones con la asociación Ferroclub Argentino para lograr la autorización para usar la locomotora a vapor y los vagones del tren histórico para reactivar el servicio entre Bariloche y la estación Perito Moreno, que funcionó durante algunos años hasta 2012.
Maljasian dijo que la locomotora está en Ingeniero Jacobacci y los vagones en Bariloche. Pero no se pueden usar. “Estamos gestionando de ver la posibilidad de que nos den la máquina”, sostuvo. Destacó que permitirá desarrollar un atractivo turístico para Bariloche y mantener viva la histórica estación.
Explicó que el predio está concesionado a una empresa mediante un comodato sin costo para el privado. Explicó que no hubo licitación pública. Comentó que el privado hizo una propuesta para explotar el lugar por intermedio de la exministra de Turismo, Silvina Arrieta, que renunció al cargo días atrás. “Se le impusieron una serie de pautas que cumplió”, aseguró Maljasian. Dijo que posiblemente le renovarán un año más el comodato.
Aunque fuentes vinculadas con la empresa Lurkelen adelantaron que sin el tren a vapor que traslade turistas es difícil que sigan. Comentaron que cuando iniciaron con el proyecto la idea era desarrollar cabalgatas, trekking, avistaje de aves en la laguna Los Juncos y ofrecer servicios a los turistas. Pero no lo pudieron hacer porque en casi dos años ni hubo visitantes. Ni siquiera pudieron explotar el restaurante para unas 150 personas que reconstruyeron en el predio.
En los viejos buenos tiempos pasaba la formación conocida como El Arrayán, que era la joya más preciada. Ese tren tenía hasta cine.
Publicado en Diario "Río Negro", domingo 24/09/2017.-

sábado, 23 de septiembre de 2017

23 DE SEPTIEMBRE DE 1973: JUAN DOMINGO PERÓN ES ELECTO PRESIDENTE.

23 DE SEPTIEMBRE DE 1973: JUAN DOMINGO PERÓN ES ELECTO PRESIDENTE.
Las segundas elecciones presidenciales de Argentina de 1973 fueron llevadas a cabo el domingo 23 de septiembre de 1973 dando como triunfador a Juan Domingo Perón, que resultó electo para su tercer mandato con el 62% de los votos.
El 11 de marzo de 1973, la Argentina tuvo elecciones generales. Héctor José Cámpora, con el visto bueno de Perón en el exilio, ganó las elecciones con el 49,5% de los votos acompañado por Vicente Solano Lima; en tanto que segundo quedó el líder radical Ricardo Balbín con un 21,3%. Así se llegó a un escenario de ballotage entre la primera y segunda fuerza. Sin embargo, Balbín reconoció la victoria de Cámpora.
Perón retorna al país el 20 de junio de 1973, luego de 18 años de exilio, se convirtió en una matanza indiscriminada.
Después de los hechos de Ezeiza, en julio Cámpora y su vicepresidente deciden renunciar y asume la presidencia el titular de la Cámara de Diputados y yerno de José López Rega, Raúl Lastiri.
Durante una reunión en el renombrado Teatro Colón de Buenos Aires, Perón fue declarado candidato del Partido Justicialista. Su mujer, María Estela Martínez de Perón fue nombrada su compañera de fórmula.
En las elecciones del 23 de septiembre, Perón ganó con el 62% de los votos contra el candidato de la Unión Cívica Radical, Ricardo Balbín. La fórmula Perón-Perón obtuvo casi 7.400.000 votos, el 62%,  seguida de la fórmula del radicalismo, Balbín- De la Rúa, con el 25%. Se convirtió en presidente por tercera vez el 12 de octubre de 1973 con su esposa María Estela Martínez de Perón como vicepresidente.

Parte de la votación a la formula Perón-Perón, fue aportado por las boletas del Frente de Izquierda Popular que apoyaba a la formula justicialista, cosechando casi 900.000 votos provenientes en su mayoría de los sectores juveniles del peronismo. El Partido Socialista de los Trabajadores de Juan Carlos Coral y José Paez (dirigente del clasismo cordobés) que obtuvo casi 180.000 votos. En tanto Francisco Manrique  del Partido Federal Alianza Popular Federalista obtuvo más 1.450.000 votos.

El huracán María dejó devastado el barrio de “Despacito” El ciclón que pasó por varias islas del Caribe causó destrozos en La Perla, donde grabaron el exitoso videoclip Luis Fonsi y Daddy Yankee. Qué dijeron los cantantes.

El barrio La Perla de San Juan de Puerto Rico, conocido por ser donde se filmó el reconocido videoclip "Despacito" de Luis Fonsi, quedó en graves condiciones tras el paso del huracán María por la isla.
La Oficina de Emergencia confirmó que, tras el paso del huracán de categoría 4 (con vientos de 250 kilómetros), la isla perdió el 100 por ciento de la energía eléctrica.
"La información que hemos recibido no es alentadora. Es un meteoro que ha destruido todo lo que ha encontrado en su camino", señaló Abner Gómez, director de la Agencia de Emergencia de Puerto Rico, al sitio ABC News.
El videoclip musical, uno de los que ha tenido más visualizaciones en la historia de YouTube (4 millones), abre con una imagen de las playas de La Perla, y luego hace un paneo por las construcciones multicolores, con sus graffiti y por los aspectos culturales que hacen tan popular a este barrio puertorriqueño.
Luego de ver el estado de la Isla, los protagonistas del hit, Luis Fonsi y Daddy Yankee mostraron su lamento en las redes: "Dios mío, mi isla está bajo el agua. Puerto Rico, estamos contigo. Te veré pronto", escribió Fonsi.
Por su parte, Daddy Yankee pidió a través de su cuenta en las redes sociales que los asistentes donen botellas de agua, pañales, baterías, entre otras cosas en un concierto que dará en Nueva York. "#NYC por favor traigan esta noche botellas de agua, pañales, baterías! En mi concierto en el @FordAmpConey #ConeyIsland apoyemos a mi isla", tuiteó.
El restablecimiento de la electricidad "tardará mucho", afirmó este sábado el director de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), Ricardo Ramos, quien aseguró que los expertos ya comenzaron con los trabajos de reparaciones.
http://www.perfil.com/politica/el-huracan-maria-dejo-devastado-el-barrio-de-despacito.phtml

Roca: la historia de Luis Maiolino, un emprendedor activo y solidario.

Roca: la historia de Luis Maiolino, un emprendedor activo y solidario.

Luis Maiolino llegó a la región junto con su padre y su hermano Juan Carlos y pusieron en marcha una empresa que fue única en la Patagonia.

Porteño del barrio de Boedo, y por extensión hincha de San Lorenzo, Luis Miguel Ángel Maiolino fue un activo emprendedor, atento a las novedades para mantener a su empresa a la vanguardia en su rubro. También tuvo destacada participación social, que desarrolló en la Asociación Italia Unida y la asociación de Bomberos Voluntarios de Roca, y fue uno de los fundadores de la cámara que nucleaba a los almaceneros mayoristas de Río Negro y Neuquén.
Su padre, Vicente Maiolino, había trabajado en Buenos Aires en una fábrica de pastas secas y decidió abrir su propio emprendimiento en Bahía Blanca, junto con sus dos hijos varones, Luis y Juan Carlos. Pero en la ciudad ya había otra empresa dedicada al rubro, con molino propio y más facilidades para abastecerse de los insumos básicos. Gente que conocía la zona les comentó que Roca era una buena plaza para la industria y en 1941 llegaron con sus máquinas y fundaron Maiolino Hermanos.
Luis y Juan Carlos sabían tanto de industrialización como de comercialización, aunque se dividían las tareas: Juan Carlos estaba más en la fábrica y Luis en la parte comercial.
Juan Carlos murió con sólo 48 años y Luis siguió al frente de la empresa, la única en su tipo en la Patagonia y una de las tres mayores del país.
“Yo venía de bailar y él se había quedado dormido, con los anteojos puestos, casi sentado en la cama con un manual escrito en italiano y un diccionario para ir traduciendo y sacar mejores cosas para la fábrica”, dice su hija Silvia.
Lo que es hoy el estadio del Deportivo Roca originalmente fue la cancha de Italia Unida surgida de un loteo –del que Maiolino y otros directivos compraron varios terrenos y los cedieron al club para poder unirlos y tener la cancha–.
Murió en la lluviosa tarde del 16 de septiembre de 1972 en Médanos, al volcar el automóvil en el que viajaba como acompañante hacia Bahía Blanca. Tenía 56 años.
Publicado en Diario "Río Negro", 23/09/2017.-

Invap se diversifica otra vez para sobrevivir.

Sistemas de seguridad para las fronteras de nuestro país y la exportación de satélites son las apuestas más fuertes de la empresa estatal de tecnología Invap para los próximos años, por fuera del reactor nuclear de investigación que pugna por construir en Holanda. La compañía cambió ayer por primera vez en 26 años su conducción, con la salida de Héctor Otheguy en la gerencia general y su reemplazo por Vicente Campenni.
En la presentación de los estados contables, Otheguy hizo notar que la ganancia cayó el 25% de los resultados de ejercicios anteriores, 22 millones de pesos, con ventas por 3.200 millones.
La caída de la demanda del Estado nacional, que hoy representa el 75% de los ingresos de la empresa, más la inflación en dólares para proyectos de exportación explican buena parte de la caída de las ganancias.
La salida de Otheguy de la primera línea de conducción ejecutiva de Invap no es un alejamiento porque reemplazará a Horacio Osuna en la presidencia del directorio.
La imagen de Otheguy quedó emparentada con la gestión kirchnerista, bajo cuyas gestiones la compañía pasó de 350 a 1.400 empleados y de una facturación de 20 millones de dólares a una de 200 millones.
Campenni, que era uno de subgerentes de Otheguy, encabezará esta nueva etapa. La idea es encarar “una estrategia de negocios que se adapte a la nueva realidad” de la demanda del Estado nacional. No lo dijo de manera explícita, pero la decisión de no continuar con la construcción del tercer satélite geoestacionario de comunicaciones Arsat y los cambios en materia de televisión satelital, forman parte de este cambio en el escenario nacional.
El nuevo gerente general habló de que los desarrollos en los que está interesado el gobierno de Mauricio Macri son los relacionados con energías renovables (Invap ya tiene sus desarrollos eólicos) y seguridad.
De hecho, la empresa ya está en contacto con asesores del ministerio de Seguridad para detectar las necesidades en el desarrollo de sistemas de control de fronteras, mecanismos de vigilancia fotográfica y radarización, aunque más a nivel del suelo que los aéreos, además de escáner para pasos internacionales.
La chapa espacial que adquirió Invap con los dos Arsat le servirán para salir a buscar nuevos clientes en materia satelital por el mundo.
Caída
22 millones
de pesos es la ganancia de la compañía en el ejercicio 2016-2017, contra los 315 millones del anterior.
La compañía tiene 1.412 empleados, 830 de los cuales son profesionales y 440 son técnicos. Hay 115 administrativos y 63 operarios.
La quinta central atómica, Weretilneck y el impacto del no.
La decisión del gobierno y la Legislatura de Río Negro de prohibir la radicación de centrales nucleares de potencia en territorio provincial, habría provocado un serio da
ño a la imagen de Invap si no hubiera incluido la salvedad para los reactores del desarrollo argentino Carem, dijo ayer el ahora presidente del directorio de Invap, Héctor Otheguy.
“Sigo considerando que la central nuclear era una gran opción para el este de la provincia”, dijo el gobernador Alberto Weretilneck, que participó de la reunión de directorio de ayer.

La excepción de la prohibición al reactor Carem, “es una señal muy positiva para salir al exterior”, dijo Otheguy.

Publicado en Diario "Río Negro", 23 de Septiembre de 2017.-
Fotos: internet.

jueves, 21 de septiembre de 2017

21 de septiembre: el día de la primavera. Ricardo Ceratto- El Sol Nace Para Todos




Ricardo Ceratto (Loma Alta, Santa Fe, 18 de julio de 1939 - Santa Fe, 29 de marzo de 1995) fue un cantante y compositor argentino de las décadas de 1970 y 1980.

Entre sus éxitos musicales más conocidos, destaca especialmente la canción "El sol nace para todos", la cuál llegó a ser una de las canciones más escuchadas en la ciudad de Monterrey, México, en el año de 1977.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

El signo masón de la diagonal en Neuquén. Así comenzó a asentarse y expandirse la capital de Neuquén en 1904. El gobernador Carlos Bouquet Roldán utilizó las herramientas de la masonería que simbolizaban la equidad y equilibro del hombre y sus obras.

1930. Vista de la diagonal Alvear, desde el monumento al general San Martín hacia el oeste.
En 1902 llegaban al gobierno de la Nación unos papeles que olían a viento y cordillera patagónica. De tan inhóspito lugar y desde el interior de un sobre con membrete de la capital del Territorio de Neuquén sólo podían venir problemas que requerían solución o pedidos. Y no estaban tan equivocados los destinatarios de la misiva.
Con la rúbrica del entonces gobernador Carlos Bouquet Roldán, se solicitaba con firme decisión, permiso para trasladar la capital desde Chos Malal a un pequeño paraje que sólo tenía como virtud ser punta de rieles y estar rodeada de dos ríos caudalos. Después todo era médanos y desierto. Se le enconmendó entonces al ministro del Interior Joaquín V. González inciar un viaje a estas tierras para inspeccionar la zona y evaluar la viabilidad de semejante pedido.
Las crónicas de épocas recolectadas por el escritor neuquino, Ángel Edelman en su libro “Recuerdos Territoriales”, cuentan que cuando llegó el ministro a la Confluencia, se paró en medio de la nada y “señaló con su brazo el vasto campo y manifestó que allí se levantaría la capital”. González vio lo que ya veía el gobernador: una tierra fértil y con genes de ciudad”.
Ya con los trámites inciados, Bouquet Roldán comenzó a organizar territorialmente la nueva capital. En un papel hizo los primeros trazos y dibujo las cuatro diagonales desde donde se distribuiría todo lo demás. Las investigaciones sobre los inicios de Neuquén, van cuenta que el gobernador al igual que Joaquín V. González, pertenecían a logias masónicas. La masonería tiene como símbolos el martillo, la escuadra y el compás, herramientas del arquitecto. Bajo estos símbolos Bouquet Roldán pensó donde se acentaría la adminsitración del territorio, el Chateaux Gris donde hoy se emplaza el monolito fundacional, y de allí trazó una línea recta, la avenida Argentina, y las cuatro diagonales. Ese dibujo se convertiría en el punto de partida del resto del diseño de la capital neuquina del 1900.
La masonería, movimiento filosófico que tiende a enaltecer los principios del trilema: libertad, igualdad y fraternidad. Se canaliza a través de logias secretas, que en Neuquén según los historiadores comenzaron a desarrollarse poco después de inaugurada la nueva capital. “El 12 de septiembre de 1904 se dio por fundada la nueva capital, y cuatro meses después, el 10 de enero de 1905, se dispuso la creación del primer triángulo básico de la masonería local, llamado Obreros Luz del Neuquén, que llevaba el número 95 del Rito Azul”, expresa la historiadora Susana Bandieri en una de sus investigaciones.
Obreros de Luz 95
del Rito Azul
Recién echada a andar la nueva capital, el 11 de diciembre de 1904, con gran sigilo, se propuso constituir el triángulo básico para formar la primera logia masónica de Neuquén: Obreros Luz del Neuquén 95 del Rito Azul.

Los textos históricos sostienen que la creación de la logia se produjo en la noche del 10 de enero de 1905, cuando dos militares destinados en Neuquén y un marino de profesión que ya eran masones iniciados constituyeron “en este valle un triángulo básico. Se lo propusieron el mes anterior para secundar de una manera eficaz la acción resuelta del Gran consejo Argentino del Rito Azul en su tarea de regenerar la masonería Argentina (dividida desde hacía pocos años)”.

Bouquet Roldán fue diputado en Tucumán y diputado nacional por Córdoba, su provincia natal.

Publicado en Diario "Río Negro", 12 de Septiembre de 2017.

martes, 19 de septiembre de 2017

Urtubey: “Tratan de imponer costumbres en una provincia que tiene costumbres distintas”.

El gobernador Juan Manuel Urtubey se refirió ayer a la causa iniciada por padres que piden enseñanza laica en las escuelas públicas de Salta, y volvió a defender la educación religiosa. “Tratan de imponer costumbres en una provincia que tiene costumbres distintas”, afirmó.
En diálogo con FM Aries, el mandatario aseguró: “La Constitución de Salta, desde el siglo XIX establece la educación religiosa”, y consideró que, cuando se trató de cambiar esta política, “el pueblo de Salta se alzó”.
“Tratar de uniformarnos y que todos los argentinos pensemos igual es quitarnos la potencia como país. Ha habido una fuerte desinformación producto de posiciones ideológicas que, en alguna medida, tratan de imponer costumbres en una provincia que tiene costumbres distintas”, opinó Urtubey.

“Inigualable”.
Asimismo, Urtubey manifestó ayer su satisfacción por la procesión del Señor y la Virgen del Milagro. “Hoy el pueblo de Salta hace una manifestación de fe realmente inigualable. Es una experiencia muy difícil de comprender si no se la vive”, expresó el gobernador.
Urtubey formuló estas declaraciones a medios salteños y nacionales ayer a la mañana, luego de participar de la tercera jornada del triduo.
“En la ciudad de Salta hay una población de alrededor de 600 mil personas y hoy vamos a ver casi un 50 por ciento más. La ciudad está invadida de peregrinos que vienen de distintos lugares, manifestando su fe y expresando toda la cultura de un pueblo”, señaló el mandatario.
Además, comentó que “este año va a ser el 325 en que se renueva el pacto de fidelidad”.
“Hemos visto venir gente de muchos lugares, cada vez más gente participa, no solo ya de Argentina sino de muchos países”, dijo, al tiempo que sostuvo que “esta fiesta religiosa es la de más arraigo popular”.
El mandatario participó también durante la tarde de la procesión y la “renovación del pacto de fidelidad”.

Imagen: internet.

El asistencialismo no ayuda a poner de pie a un pueblo por Edgardo Zablotsky.

El asistencialismo no ayuda a poner de pie a un pueblo por Edgardo Zablotsky.

CRONISTA COMERCIAL – El Padre Pedro Opeka, responsable del título de esta columna, es un argentino propuesto varias veces al Premio Nobel de la Paz por su incansable trabajo con los pobres en Madagascar, uno de los países más subsumidos en la pobreza. En base a su larga experiencia, sostiene que: “no debemos asistir, porque cuando lo hacemos, disminuyendo a la gente, los convertimos en dependientes, casi en esclavos de nosotros. Y Dios no vino al mundo para hacernos esclavos sino para liberarnos, ponernos de pie. Tenemos que trabajar. Hay que combatir ese asistencialismo. El problema en muchos países, incluyendo Argentina, es que los dirigentes políticos se encargan de hacerles creer que el Estado les va a resolver todos los problemas”.
A su llegada a Madagascar el Padre Opeka vio a chicos descalzos viviendo en un basurero y decidió ayudarlos a tener una vida digna. Con la colaboración de jóvenes del lugar, levantó casillas precarias que luego fueron reemplazadas por casas de ladrillos de dos pisos, y les enseñó a vivir con lo que ellos producían. Los grupos de casas fueron creando una ciudad levantada donde estaba el basurero, Akamasoa.
He tenido el privilegio, a través de un intercambio epistolar, de conocer la obra en sus propias palabras. Comparto aquí mi síntesis de su relato:
“No tengo fórmulas mágicas, ni frases hechas para citar cuando hablo sobre el trabajo humanitario y de desarrollo en Akamasoa. Había que reaccionar rápidamente y crear la confianza con el pueblo, que ha sufrido tanto y fue tantas veces defraudado y engañado por sus dirigentes, y también por proyectos humanitarios sin futuro”. “Compartiendo la vida dura de este pueblo de un basurero, viendo mi modo de vivir, de acercarme a ellos respetando sus tradiciones, y queriendo que sus hijos concurran a la escuela, puedan alimentarse y curarse, se han convencido a seguirme en esta lucha cotidiana. Con el pueblo de Akamasoa nos hemos puesto a dialogar y hemos hecho leyes internas, que fueron aceptadas por la mayoría de la población a mano alzada”.
“Cada vez que salgo a la calle o a visitar a las familias, la gente me pide trabajo, lo cual es un buen signo. Ya nadie más me pide dinero, sino trabajo. Aquí nuestra gente ha comprendido que sólo con el trabajo, y la escolarización de los niños y jóvenes, saldremos de la pobreza”.
“Puse las cartas sobre la mesa y les dije: si debo asistirles me voy ya de Madagascar, porque los amo. El asistencialismo nunca ayudó a poner de pie a un pueblo, más bien lo puso de rodillas y los subyugó a la clase política que se aprovechó de ellos”.
Las palabras de Opeka hablan por sí solas. Trasladándolas a nuestra realidad, ¿no es razonable exigirle a todo beneficiario de un plan social que concurra a una escuela de adultos técnica o que tome cursos de entrenamiento profesional en un amplio menú de actividades productivas, como requisito para cobrar la asignación? ¿Cuántos menos argentinos dependerían del Estado si se implementase esta propuesta? No hay duda que muchos menos.

Publicado en http://www.libertadyprogresonline.org/

lunes, 18 de septiembre de 2017

Lunes 18 de septiembre de 2017: Hoy se cumplen 11 años de la desaparición de Jorge Julio López. El albañil fue visto por última vez en el marco del juicio al represor Miguel Ertchecolatz. Habrá marcha en La Plata.


"¿Dónde está Jorge Julio López? Aparición con vida de Santiago Maldonado", serán los dos lemas que tendrá la movilización que se concentrará este lunes a las 16, en la Plaza Moreno, de La Plata, frente a la municipalidad local, donde hace 11 años se realizó el juicio al represor Miguel Ertchecolatz, en cuyo marco desapareció Jorge Julio López.

Rubén López, uno de los hijos del albañil desaparecido, explicó que desde la Plaza Moreno irán caminando hasta la sede de los tribunales federales, donde leerá un documento en el que volverá a pedir por la aparición de su padre.

Rubén López lanzó recientemente una campaña en la plataforma global Change.org para pedir que continúe la búsqueda de su padre, de quien se desconoce su paradero a pesar que sólo entre el 2006 y el 2015 se cotejaron más de 5 millones de registros telefónicos y se comparó el ADN de 98 cadáveres NN (sin nombre).

El deber de la memoria o la memoria debida por CARLOS SCHULMAISTER.

El deber de la memoria o la memoria debida 
por CARLOS SCHULMAISTER.

Cincuenta años atrás la mayoría de los niños argentinos teníamos la cabeza y el corazón armónicamente situados entre el pasado y el futuro. Éste se nos prometía conquistable o al menos domesticable, siempre que contáramos con una voluntad de hierro y esfuerzos proporcionados a la grandeza de nuestros anhelos particulares.
El futuro nos arrojaba el guante y lo tomábamos con orgullo, conscientes de cuáles eran nuestras adscripciones de clase y el peso de nuestros equipajes particulares; por lo tanto, de cuán alta era la montaña para cada uno.
Gracias a la educación universal, a la cultura del esfuerzo y a nuestra imaginación, que nos convocaban a volar como jamás habíamos creído ser capaces de hacerlo, pudimos crecer creyendo posible el futuro.
Había mucho más de revancha que de triunfalismo en tantas ansias nuestras. Quizá por eso, sin que lo percibiéramos, el futuro iba dejando de ser la construcción sustentable de nuestra experiencia histórica personal, es decir, enlazada al presente real de nuestra generación, para convertirse en imaginación desbordada y provocadora que nos compelía a la ruptura con la realidad ya que todos los sueños parecían posibles.
Como miembros de la juventud argentina y latinoamericana buscábamos una identidad, una voz, un perfil y un espacio de autocontención a nuestra medida, impugnando y derribando íconos de toda clase.
Soltar amarras y volar era el perfume de la época, por lo que a fuerza de pretender y de intentar imaginamos que nos remontábamos tan alto que? nos ocurrió lo de Icaro, y caímos desde las alturas a que cada uno imaginaba haber llegado.
Todo cambió desde entonces. A la mayoría de nosotros nos empujaba la fuerza de la memoria de nuestros mayores acerca de su expulsión del mítico Edén peronista, trasvasada a los más jóvenes de nosotros (sin memoria propia) merced a los relatos con que ese colectivo metafísico llamado pueblo escribía su propia historia, según nos parecía que así sucedía en la realidad.
Esa memoria del desierto, exultante, potente, era pura energía. Tras la caída, sin embargo, se convirtió en lamento. Pero si antes nos había hecho apretar los dientes con determinación ante obstáculos de toda clase, mientras seguíamos mirando hacia adelante, lo que vino después quebró y fragmentó al colectivo y a sus innumerables partes individuales. Nunca más pudimos ni quisimos recomponer aquel relato histórico vivido, pues por entonces las lagunas eran irrellenables y dolorosas.
Muchos sobrevivientes se dedicaron a evocar -como homenaje a tantos ausentes queridos-. Algunos trataron de olvidar para atenuar la tremenda decepción y el dolor que los envolvía. Y otros se arreglaron bien, se acicalaron y decidieron estar vigilantes, por lo menos provisoriamente: en una de ésas, algún día, antes de la salida de escena definitiva, quizá? la taba les cayera de punta.
Y así llegamos a hoy, treinta o cuarenta años después, con la omnipresencia de apelaciones hegemónicas a "la memoria" para connotar aquellos tiempos fantásticos, épicos, míticos, en medio de un mundo extraño que marcha a otra velocidad y con otros supuestos.
Sin embargo, esa pretensión de cobertura cronológica como referencialidad contestataria es arbitraria. No es verdadera. No fue así en verdad: esa parte fue sólo parte. El resto de las manifestaciones sociales de entonces, las de signo diferente, ocupó muchísimo mayor espacio que el contestatario
Sin embargo, hoy existe una canonización de nuestros setenta con carácter absolutista, tanto que no se comprende cómo puede haber sido tan hegemónica y excluyentemente "revolucionaria" siendo que en la realidad nos matamos entre hermanos justificando sublimemente nuestros respectivos pequeños y grandes asesinatos.
El gobierno actual no admite la pluralidad de miradas retrospectivas, es decir, de sentidos múltiples, pero como no puede impedir la emergencia de memorias alternativas a las que él promueve, como es lógico en el mundo social, manipula las interpretaciones, mediáticamente favorece a unas y obstaculiza a otras, induciendo la formación de una memoria colectiva oficial ensamblada y coherentizada en una red de correspondencias políticas e ideológicas que de esa manera hacen más bulto y ruido.
Y lo hace con un discurso sensiblero y quejumbroso, asumiendo el rol genérico de la víctima universal, apelando a valores grandes y nobles, emancipatorios, humanistas hasta el paroxismo, pero desmentidos absolutamente en la vida política cotidiana a su cargo y bajo su influencia.
A tal gobierno, tal Estado y viceversa. El Estado, pues, es siempre autoritario, por lo que en el nivel de las creencias y por su intermedio se produce y reproduce como dominante, no democrático. Por eso existen memorias dominantes, "privilegiadas", "conspicuas" y otras subordinadas, acalladas, reprimidas.
De modo que no hay democratización posible de la historia ni de las memorias bajo la égida de un Estado pragmático, oportunista, populista en suma.
Cuando esto sucede, los muertos se revuelven molestos en sus tumbas, sin poder hallar la paz a que todo ser humano tiene derecho por el hecho irreversible de su dignidad, independientemente de sus virtudes, sus pecados, sus luces o sus sombras.
Hoy ya no hay historia de todos ni para todos, sólo hay memorias contradictorias, sectoriales y sectarias, con derecho a ser oídas por cierto. Pero hoy, a diferencia de nuestra infancia, ya no existe el futuro -salvo para "los amigos"- pues lo han asesinado.
Y afirmar esto no significa plantear ni postular la "muerte de la historia", el cliché paralizante de los últimos veinte años. Al contrario, hoy más que nunca hace falta escribir historia, pero a la historia la hacen los historiadores con rigurosos métodos y espíritu crítico, con autonomía y coraje, sin eufemismos ni argumentos diversionistas, ni hincando la cerviz con arrobados gestos de admiración a los dictadores del pensamiento de hoy.

Publicado en Diario "Río Negro", 3 de enero de 2009.-


domingo, 17 de septiembre de 2017

Aquella abuela que albergaba los secretos del lenguaje en su casa de Villa Regina.

Recuerdos inspiradores. Una visita al pueblo en el que pasamos momentos entrañables de nuestra infancia despierta pensamientos sobre el poder mágico de las palabras.
Villa Regina es una ciudad del Alto Valle de Río Negro, un paraíso patagónico a donde a principios del siglo pasado llegó una fuerte inmigración italiana que puso su arte y su esfuerzo en los trabajos de la tierra. Regina fue entonces una pequeña Italia, un territorio argentino en el que la mayoría de sus habitantes hablaba en italiano. Esa era la lengua que se oía en las calles, en las panaderías, en la sobremesa de las casas y en las conversaciones que se alargaban en las noches de verano bajo las estrellas o los parrales cargados de uva chinche. Los contratos se arreglaban en italiano, también en esa lengua se contaban los secretos, y las alegrías familiares, y las tristezas más hondas. Lengua, tierra y trabajo. La intensidad del perfume de las manzanas y las peras nacía en las chacras cercanas y llegaba al pueblo, que creció al pie de la sierra.
En el mismo paisaje, sierra y ciudad, tan fundidas que no puede pensarse una sin la otra. El dulzor que venía de la fábrica de sidra impregnaba las calles, era un elixir que ablandaba el aire.
En su casa de Villa Regina, mi abuela italiana rezaba el rosario en español; con devoción pero en una lengua que no era la suya. Cada día, en la penumbra de su cuarto, en soledad, en la urgencia, con una rapidez tan concentrada que las palabras se pegaban unas a otras.
Los labios gruesos se movían rápido en movimientos cortos que iban regulando el aire dentro de su boca. Cerraba los párpados mientras musitaba sus rezos y en cada cuenta del rosario ponía el fervor de las personas que tienen una fe enorme en la palabra. Me recuerdo a su lado, oyendo el susurro de las oraciones. El aire salía de su boca convertido en palabras que me zumbaban alrededor. Tengo el espesor de ese zumbido suyo anidado en mi oreja desde aquellos días. Yo era una niña pero podía verlo, era en esas palabras en las que mi abuela tenía puesta una enorme confianza. Aquella lengua, que no era la suya, era sin embargo la intimidad más pura, y era también el diálogo que se elevaba más alto.
En aquellas noches calurosas hubo veces en que, las dos encerradas en su cuarto, yo confundía el rezo de mi abuela con su propia respiración. Eran momentos de incertidumbre en que yo no podía reconocer en la pesadez de aquella atmósfera penumbrosa de la habitación si eso que yo oía y que quedaba flotando y nos rodeaba los cuerpos eran sus oraciones o era el aire que entraba y salía de su boca. ¿Era una sílaba o una exhalación? Instantes en los que se fundían la palabra y el aire y era imposible separarlos.
Vuelvo muchas veces a esa escena de mi abuela rezando en Regina. Y cada vez que vuelvo entro en el susurro de una lengua que es también la mía pero que aun así no entiendo. No pude verlo entonces pero lo veo hoy, en la ebullición de esas palabras había también angustia. Ella había dejado a sus padres en un país que había atravesado dos guerras, a sus amigos, su pueblo. La certeza de que no volvería a verlos nunca más ahondaría esa angustia. La voz de aquellos rezos no tenía sin embargo la letanía de los oficios religiosos. Era una voz que buscaba la salvación, sí, pero estaba muy cerca de la agitación de los deseos.
Una voz empeñada en avanzar y dejar atrás el dolor. Pero ¿por qué mi abuela rezaba en la lengua de este país en la que ella era una inmigrante? Esa mujer italiana pedía por su propio futuro en una lengua que no era la suya. Tal vez en los nuevos enunciados ella buscaba también nuevos discursos y se alejaba así de las palabras que habían redactado un pasado de ausencias y de pérdidas. ¿Nuevos acentos para una vida que mi abuela desearía mejor? ¿Buscaba que al estrenar ella una gramática la nueva sintaxis desplegara el umbral de otros horizontes? Tal vez creyera que una semántica diferente le traería por fin los signos de la felicidad. Quizás mi abuela sintió que rezar en español era existir en la lengua del otro y por lo tanto ser reconocida por los demás. Tal vez fuera el camino para ser menos extranjera, para olvidar en parte, al menos en aquellos discursos tan sentidos, la extraterritorialidad a la que estaba confinada.
Cada día, las palabras nos ponen de pie, nos hacen avanzar, ir hacia los otros, atravesar las horas. Con la palabra establecemos diálogos con la historia, la filosofía, la ciencia, las religiones. Tratamos de esclarecer y comprender lo que nos preocupa, nos deslumbra, nos resulta oscuro. La lengua nos permite salir de las experiencias más perturbadoras y abordar el inmenso enigma que es el yo, acercarnos al secreto que son los otros, intentar comprender el misterio que somos todos.
Algunas tardes de verano, cuando hacía demasiado calor para quedarse dentro del cuarto, mi abuela me llevaba a la acequia. Bajábamos después del mediodía por una calle de tierra caminando por debajo de la sombra de los árboles que bordeaban el camino. No era sólo por la frescura del agua por lo que me gustaba ir a la acequia. Es que en aquellas tardes en el canal, el rumor que el viento formaba en el agua o entre las ramas más altas de los álamos sonaba igual, exactamente igual, que el susurro de las palabras que respiraban en la boca de mi abuela.
Nuestro futuro no existe sino en el lenguaje. Sólo en nuestras palabras vive el tiempo que todavía no llegó. Sin palabras, tampoco tendríamos futuro. Como mi abuela, algunos días todos libramos una batalla contra nosotros mismos. Son días en que arribamos a una tierra que nos resulta tan extraña que somos allí inmigrantes. Hay en cada uno de nosotros elementos que al interpelarnos nos tensionan y entramos en conflicto. Nuestra historia, el pasado, la educación, los deseos, los sueños, la realidad. Nuestra existencia está condicionada por la posibilidad de desarrollarnos dentro de una lengua. Nuestras vidas, limitadas por las palabras, cuelgan de los hilos del lenguaje. Tal vez mi abuela lo intuyera y por eso algunas veces ella ponía tanto empeño en enseñarme a rezar. Fue la primera en creer que las palabras iban a salvarme. En esa transmisión me legó también el misterio que se oculta en el lenguaje y el silencio. ¿Era fraseo o una inhalación? ¿Cadencia, o la aspiración del aire más pesado? ¿Era poesía o era respiración? ¿O eran uno para ella?, ¿o fueron uno desde entonces para mí?
Angela Pradelli es escritora. Autora de numerosos libros, Premio Clarín Novela 2004.
Publicado en Diario "Clarin", 17 de Septiembre de 2017.-

Almacén de ramos generales.

Almacén de ramos generales.
Los comerciantes con mayor visión o ambición de crecimiento económico, pronto ampliaron sus pequeños comercios o instalaron nuevos y más grandes locales. Los Almacenes de Ramos Generales, así luego llamados por la variedad de rubros comerciales que abarcaba, se convirtieron en verdaderos puntales de crecimiento de los pueblos.
El crédito a largo plazo en la compra de alimentos, herramientas, materiales de construcción, carruajes y maquinarias agrícolas, permitió al hombre de campo planificar su vida como productor rural. La condición de “ramos generales” reunía la satisfacción de cualquier necesidad, por lo tanto, abastecía a todas las capas sociales en un mismo marco comercial crediticio, y la relativa estabilidad económica de las primeras décadas del siglo XX, permitían al almacenero solvente manejar con comodidad los “fiados” hasta plazos de uno, dos y tres años; créditos éstos que bien aprovechado por los clientes, permitieron enfrentar con cierta previsión las inversiones en sus respectivas actividades.
En los almacenes de ramos generales se vendían –tan como si fueran los actuales hipermercados- desde alimentos en todas sus formas y de distintos orígenes de elaboración, hasta artículos de ferretería, talabartería, bazar, maquinarias agrícolas, materiales para la construcción, tienda e indumentaria, sulkys y carruajes, cristalería, librería, zapatería, armas, muebles, molinos de viento, tranqueras, bebederos y otros artículos para las actividades rurales y para el hogar. Casi todos contaban con despachos de bebidas al mostrador y algunos complementaban sus rubros con anexos de carnicería y/o panadería.
Las dimensiones de sus locales diferían de acuerdo al volumen del comercio y a los rubros que manejaba la casa. Algunos de estos almacenes se dedicaban no sólo a la venta de mercaderías de consumo local, sino que también comenzaron a comprar productos de la zona, iniciándose así como barraca de acopio de cueros, cereales y lanas con el fin comercial de intermediar en negocios de exportación.
En épocas en que los pequeños pueblos no contaban con entidades bancarias oficiales, y aún después, instaladas éstas, algunos almacenes oficiaban de casa de depósito y crédito de dinero para clientes, comerciantes y productores agropecuarios, donde el chacarero, el peón o el hombre de oficio –si era de confianza- podía resolver cuestiones financieras con la misma solvencia y tranquilidad que podía ofrecer la banca oficial o privada.
Esta actividad crediticia-financiera sirvió muchas veces para acrecentar el capital del almacenero, que en ocasiones terminó siendo propietario de campos y estancias, en otros casos, el mal manejo del capital o la excesiva confianza del depositario, sirvió para llevarlo a la quiebra, con la consecuente cesación de todas sus actividades comerciales.
Hasta casi mediados del siglo XX, la capacidad crediticia de muchos almacenes era tan sólida que trabajaban con “crédito a la cosecha” mediante la anotación en libretas “a terminada la esquila” o “a la venta de los capones o novillos”. Una vez por año muchos clientes saldaban cuentas y pagaban escrupulosamente los alimentos, las herramientas, la ropa y hasta el tabaco y las copas consumidas en tan extenso período.
Una vez al año, el buen cliente le pedía al almacenero que le “cierre las cuentas” y cumplido el pago, sin documento mediante y sin firma previa, se repetía el llenado del libro de cuenta corriente y la libreta control que quedaba en poder del cliente con la sola leyenda “Cuenta saldada”.
Así ligeramente, podemos decir que surgieron los almacenes de ramos generales; nacidos con las demandas de los vecinos, con el impulso del ferrocarril y por el instinto visionario, comercial y progresista de sus propietarios.
Características comunes en los edificios de almacén de principios del siglo XX.
Imponentes, amplios; de construcción sólida pero sencilla y con las comodidades apropiadas para su actividad, fueron edificados .la mayoría- entre los años 1900 y 1920.
En áreas urbanas o rurales se construían –casi siempre- en una esquina, aprovechando de ese modo el frente a dos calles, y eso le hizo ganar denominación alternativa de “Esquina”, la que en algunas regiones de la provincia y del país era la utilizada casi en forma excluyente.
Un amplio local de ventas que ocupaba generalmente los dos laterales, aprovechando la esquina en ochava para el acceso principal al mismo. Uno de los laterales normalmente se prolongaba como depósito al que se accedía desde atrás del mostrador y, frecuentemente contaban con un gran portón de acceso que permitiera el ingreso de los carros que traían mercaderías para el corralón que estaba en los fondos.
Sus construcciones –de marcado estilo italiano- de líneas simples, estaban compuestas por paredes de ladrillo cocido de 30 cm por 15 cm por 5 cm asentados en barro amasado y pisado por caballos, llegando ellas hasta un espesor de 45 cm, elevadas sobre cimientos del mismo material de 60 cm de base.
Las paredes llegaban a una altura de 4,50 a 5,00 metros en la que se construía un cielorraso tipo bovedilla, de ladrillos tejuelas montados sobre una estructura de vigas de pino tea de 3 x 9 pulgadas y alfajías transversales de 1,5 x 3 pulgadas. Estos ladrillos, que dispuestos “de plano” o “de panza” sobre la estructura de madera formaban un techo aislante, eran unidos en su cara de arriba con una capa de barro, capa aislante que, junto con el ladrillo, aplacaría los rigores de las altas o bajas temperaturas que desde el exterior transmitiría el techado de chapas de zinc que era montado de una estructura de madera –cámara de aire mediante- sobre el cielorraso.
En algunas construcciones se ha encontrado por sobre esa capa aislante de barro y ladrillo, un techado de cerámica azotea, y recién sobre éste, el techado de zinc.
Por sobre la altura del techo, las paredes se prolongaban en sólidas cargas que terminaban con cornisas delicadamente ornamentadas con molduras, salientes y barandales con columnas o alabastros.
Los revoques interiores, -imprescindibles para la higiene y buena imagen del local- estaban hechos a la cal “apagada” y mezclada con polvo de ladrillo fino. Los exteriores se realizaban con arena fina, cemento blanco, cemento negro y cal apagada.
Ellos invariablemente eran tratados con verdadera maestría por los albañiles, ya que era la carta de presentación del constructor y motivo de orgullo de un oficio que en esa parte del edificio se convertía en arte. En cuanto a los materiales y proporciones a utilizar para los revoques de frentes, cada cual guardaba “la mejor fórmula” para lograr “el mejor frente”. Tanto las molduras, florones, listones, ménsulas, columnas o figuras, podían armarse o cortarse con los moldes o perfiles que disponía el constructor al efecto, o adquirirse en corralones mayoristas ya listos para pegar en los frentes.
Aunque muchísimos frentes se han perdido por demolición o refacciones, si en un simple trabajo de observación atendemos las partes altas de muchas construcciones en el centro de navarro (Pcia. de Buenos Aires), todavía nos asombrará la variedad, riqueza y belleza de estos frentes construidos por reconocidos albañiles navarrenses, tales como Pascual y Miguel Bertuche, Juan De Andrea y sus hijos, Carlos Lorenzo, Francisco Vinet, Isabelino Dirienzo o Lorenzo Ríos.
Los pisos podían ser construidos con ladrillo con su junta tomada, de mosaicos calcáreos o, como en la mayoría de los casos, piso de madera de pino tea machambrada sobre una estructura de vigas de madera sostenidas con pilares.
Este sistema de piso, sostenido por su estructura aérea, formaba una cámara-sótano entre la madera y el suelo, por la que circulaba el aire mediante “respiradores” que se comunicaban con el exterior. Los respiradores, amurados a la voluminosa pared, eran rejillas de hierro y generalmente tenían forma de espiral o rejilla cuadriculada. El aire circulante en esa cámara –por debajo del piso de madera- garantizaba la larga vida del maderamen al evitar la condensación de la humedad emanada de la tierra del estrecho sótano.
Las puertas y ventanas, altas y armónicas con las medidas del edificio, eran de nobles maderas y excelente factura, muchas veces construidas por las artesanales manos de carpinteros locales, (Luis Spinoso, Alfonso Stiévani, Vicente Feisca, entre otros), predominaban las puertas de doble hoja con banderola superior y protegidas por postigos exteriores, los que diariamente se sacaban a la hora de abrir el negocio y luego, a la hora de cierre se volvían a colocar mediante la sujeción con tuercas “mariposa”.
Los edificios más modernos se construyendo reemplazando ese sistema de cierre y protección de las aberturas por novedosas cortinas metálicas que verticalmente se levantaban por medio de un carretel horizontal que las enrollaba en el interior, por sobre el dintel de la abertura.
Los primeros almacenes no tenían vidrieras para exponer hacia el exterior sus productos o novedades, pero en los nuevos diseños de construcción, éstas pasaron a formar parte indispensable de la misma, para así exhibir productos y atraer a los clientes que transitaban por la vereda.
La mayoría de estos locales estaban construidos sobre amplísimos terrenos y contaban en sus fondos con caballerizas para resguardo de sus caballos y carruajes de reparto. Algunos almacenes tenían sótanos donde permanecían frescos los vinos, cervezas, vinagres y otras mercaderías envasadas que requerían de un ambiente especial.
En el frente del edificio, en el borde externo de las veredas, invariablemente, se enterraban los palenques para la sujeción de caballos de andar o de los carros y carruajes que llegaban al negocio; estos estaban hechos con gruesos palos de madera dura enterrados en forma vertical, y separados por varios metros uno de otro. En su parte superior, esos postes eran unidos horizontalmente por otro palo, hierro o una cadena de buen grosor, a una altura adecuada para en ellos atar las riendas.
Con la construcción del pavimento urbano, estos palenques fueron removidos junto a las viejas y angostas veredas, ya que estaban enterrados al borde de ellas; entonces, aquellos antiguos postes fueron reemplazados por albadas de hierro, que amuradas al cordón de la nueva vereda se colocaron a pedido del comerciante en el momento de la construcción del mismo.
Muchas de estas aldabas aún permanecen en su sitio, fijadas en su cordón ya hace setenta años, y aunque su función práctica haya terminado hace décadas, bien nos sirven hoy de referencia para ubicar algún viejo comercio desaparecido por la piqueta.
Y los almacenes, como el pueblo, fueron adaptándose lentamente a los beneficios que paulatinamente iba entregando el progreso.
En los primeros tiempos se proveían de agua mediante la extracción del pozo o jagüel, utilizando también para la elaboración de bebidas o refrescos el agua de lluvia recogida y acumulada en el aljibe. Luego se instalaron las bombas de extracción manual, y ya más avanzado el tiempo, los de mayor poder económico instalaron el molino de viento que bombeaba agua a su tanque depósito, logrando así, por medio de cañerías, la comodidad de la distribución del vital líquido en distintas dependencias del comercio y de la vivienda.
En cuanto al mobiliario, también abordaremos generalidades, que, aunque parezca una obviedad, creemos oportuno dejarlas escritas para que sirvan a contribuir a la imagen integral del comercio que nos ocupa.
El cliente estaba separado del almacenero y de la mercadería por medio del mostrador; generalmente este mueble acompañaba en toda su extensión a la forma del local, pudiendo estar de pared a pared o adoptar el ángulo de esquina que pudiera tener el salón de ventas. Sobre el mostrador, en la parte de almacén propiamente dicho, se posaba la balanza de dos platos que con un juego de pesas de varios gramajes servía para la venta de mercadería “al peso”.
En el despacho de bebidas, el mostrador se cubría con una chapa o “estaño”, para facilitar la limpieza de líquidos y/o bebidas que quedaban sobre él. En esa parte “de estaño”, normalmente existía una piletita con una alta canilla para el lavado de copas y vasos, o en su defecto una bomba manual para agua y su pileta con salida de líquidos a la zanja de la calle.
Casi todos los relatos destacan la existencia, sobre los mostradores, de alguna vitrina en la que se exhibían golosinas –de las que no había gran variedad-, y las infaltables campanas de vidrio para protección de los quesos junto a una vitrina fiambrera con aberturas de ventilación cubiertas con alambre “mosquitero”. Junto a éstas, las carameleras de vidrio –frascos individuales o baterías de seis, ocho o diez frascos con tapas, montados uno sobre otros-, servían para la exposición de algunas variedades de caramelos y pastillas.
Detrás del mostrador, las altas estanterías de madera llegaban hasta el techo y cubrían totalmente las paredes; algunas eran embellecidas en sus bordes con adornos y cornisas talladas de madera o con vistosos volados de papel calado. Algunos almacenes tenían -incorporados a esa estantería-, anaqueles y/o cajones con frentes vidriados, los que servían para la preservación de fideos sueltos u otras mercaderías que se querían proteger del polvillo, de las moscas o de la humedad.
En la parte baja de la estantería –casi con la misma altura del mostrador- se situaban los grandes cajones (con tapas planas inclinadas o convexas) donde se depositaban –sin envase- azúcar (en terrón), yerba, lentejas, porotos, cascarilla de cacao, arroz, y fideos para sopa, productos éstos que al momento de la venta eran extraídos con grandes cucharas y vendidos “al peso” con la balanza de dos platos.
Del otro lado del mostrador –donde estaban los clientes-, sólo alguna vitrina y mercadería de gran volumen, además de prendas de talabartería, herrería, ferretería, herramientas, elementos para las tareas rurales o maquinarias.
En el despacho de bebidas, algún banco pequeño o banqueta para uso de los consumidores, completaba el sencillo mobiliario.
Aromas de almacén
Entrás por la puerta grande, que está justito en la ochava,
los pisos de pino tea y las paredes blanqueadas.
Estantes abarrotados, mercadería ordenada…
y el aroma de almacén, que no se iguala con nada.

Con perfume a café suelto el ambiente está impregnado,
fundido a los del cuero, de los aperos colgados.
La pimienta, el querosén, el alcohol y los cigarros…
aromas del almacén, confundidos y sumados.

Te recibe el mostrador. Largo… madera lustrada.
Arriba todo limpieza, pulido por la fregada
y abajo, cerca del piso, los gauchos dejaron marcas…
entre las copas y cuentos, con sus botas embarradas.

La balanza de dos platos, con vidrio estaba encerrada;
dulces, quesos, masas, yerba… y azúcar aterronada…
Una hilerita de pesas, de bronce y bien lustradas
servían para la venta, de mercancías pesadas.

“Ferretería” insinúan sogas, alambres, campanas…
Las cadenas arrolladas del carretel con manija,
la cajita de las lijas y la capota encerada.
Martillos bola, cuchillas, tenazas y las rondanas.

Los fuentones, las romanas, alpargatas y encerados…
un muestrario de candados… las lonas…, y de esterilla,
“comprelá y sientesé usted”… colgando de la pared
un sillón para hamacarse, seis banquitos y seis sillas.

El almacenero ahorra, raspando de los cajones
los fideos, las lentejas y el azúcar en terrones…
Y si le falta la yapa, hay un pibe que se queja…
mientras le anotan la cuenta, con el lápiz de la oreja.

Cinchas, pecheras, silletas. Para lecheros… hay tarros:
las riendas están arriba, atadas de una ganchera
colgada de otro tirante con estribos y anteojeras…
y cerquita… en un estante.. hay grasa para los carros.

La gomina, el almidón, la peineta y las ventosas…
junto a jarras y pocillos… y a la sopera de loza.
Y los jarritos del mate, con sus bombillas al lado
al borde de los estantes, de unos clavitos colgados…

Las escobas, los plumeros, franelas y la “acaruina”
las máquinas de afeitar, jabón “de olor” y “lavar”
para “blanquear”, lavandina. La crema para ordeñar…
almidón para planchar y al pelo “la brillantina”.

Entrás por la puerta grande, que está justito en la ochava.
los pisos de pino tea y las paredes blanqueadas.
Estantes abarrotados, mercadería ordenada…
y el aroma de almacén, que no se iguala con nada.

Fuente
Lambert, Raúl O. – “Andate hasta el Almacén”, Recuerdos prestados – Buenos Aires (2004).