miércoles, septiembre 02, 2026

El 1° de septiembre de 1976 nació INVAP, a partir de un convenio entre la CNEA y el Gobierno de Río Negro.


 50 AÑOS DE INVAP: TECNOLOGÍA ARGENTINA PARA EL MUNDO.

Hace 50 años, una idea nacida en nuestro Centro Atómico Bariloche comenzó a convertirse en una historia de desarrollo científico y tecnológico argentino. El 1° de septiembre de 1976 nació INVAP, a partir de un convenio entre la CNEA y el Gobierno de Río Negro.

Desde nuestro primer proyecto conjunto, el reactor RA-6, hasta proyectos estratégicos actuales como el RA-10 y el Centro Argentino de Protonterapia, compartimos cinco décadas de trabajo conjunto transformando conocimiento en tecnología. Hoy celebramos 50 años fortaleciendo las capacidades argentinas y proyectando nuestro talento hacia el país y el mundo. 

- Comisión Nacional de Energía Atómica de la República Argentina.

CNEA - INVAP - INSTITUTO BALSEIRO Ciencia y Tecnología de Argentina al Mundo.
En el fomento de la educación, el desarrollo de la ciencia, el fomento de la cultura argentina está futuro de nuestra Argentina.

Carlos Castro Madero y el Invap.


INVAP 50 AÑOS EN BARILOCHE.

INVAP cumple 50 años: la empresa rionegrina que convirtió conocimiento en tecnología para el mundo.

"No al colonialismo mental. No hay proyecto que la capacidad argentina, que la materia gris argentina, no pueda encarar".

Los “chicos” que empezaron a imaginar INVAP: de una idea en Bariloche a una empresa tecnológica.

Conrado Varotto reconstruye el camino que comenzó en 1971 con un grupo de jóvenes del Centro Atómico Bariloche. La idea era sencilla y ambiciosa: usar el conocimiento científico para “hacer cosas que sirvan”. Cinco años después nació INVAP.

Conrado Varotto impulsó el grupo que dio origen a INVAP y fue su primer gerente general.
Gentileza INVAP.

A comienzos de los años 70, un grupo de jóvenes del Centro Atómico Bariloche empezó a hacerse una pregunta que terminaría teniendo consecuencias mucho mayores de las que entonces podían imaginar: qué podían hacer con todo lo que sabían.

Conrado Varotto impulsó el grupo que dio origen a INVAP.

“La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) resultó fundamental en ese proceso. Varotto destaca especialmente el papel de Carlos Castro Madero, quien asumió la presidencia de la Comisión en 1976 y respaldó la iniciativa. “Yo siempre lo considero prácticamente más fundador de INVAP que yo”, afirma”.

Suplemento INVAP 50 AÑOS Diario Río Negro. 1º de septiembre del 2026.

Leer nota completa.

https://www.rionegro.com.ar/sociedad/los-chicos-que-empezaron-a-imaginar-invap-de-una-idea-en-bariloche-a-una-empresa-tecnologica/

Publicado en GPA.

https://guillermopirriargentino.blogspot.com/2026/09/conrado-varotto-reconstruye-el-camino.html

Conrado Varotto impulsó el grupo que dio origen a INVAP.

“La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) resultó fundamental en ese proceso. Varotto destaca especialmente el papel de Carlos Castro Madero, quien asumió la presidencia de la Comisión en 1976 y respaldó la iniciativa. “Yo siempre lo considero prácticamente más fundador de INVAP que yo”, afirma”.


Carlos Castro Madero (1927 — 22 de diciembre de 1990) fue un militar argentino.

Biografía

Carlos Castro Madero asistió a la Escuela Naval Militar y egresó con la misma promoción a la que pertenecieron Luis Pedro Horacio Sánchez Moreno y Jorge Isaac Anaya. Luego se recibió con un doctorado del Instituto Balseiro en 1967.

Tras el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 ejecutado por las tres Fuerzas Armadas argentinas en conjunto, la flamante Junta Militar designó, el 29 de marzo, al capitán de navío Castro Madero delegado en la Comisión Nacional de Energía Atómica.Durante su administración al frente de este organismo, 15 personas fueron víctimas de desaparición forzada y otras 10 de detención ilegal. Precisamente, estos delitos ocurrieron entre 1976 y 1979.También, la administración despidió a cientos de profesionales por razones políticas e ideológicas.

Impulsó la construcción de una planta de enriquecimiento de uranio en Pilcaniyeu (Río Negro). Castro Madero comenzó a trabajar en el proyecto cuando la administración del expresidente norteamericano, Jimmy Carter, cortó la venta de uranio enriquecido a los países que se negaban a firmar el Tratado de No-Proliferación Nuclear, en 1978. Incluso a principios de la década de 1980, cuando el gobierno militar estaba colapsando, se continuaron los trabajos y en noviembre de 1983 -ya en pleno gobierno democrático- Castro Madero anunció el éxito de la capacidad de enriquecimiento por el método de la difusión gaseosa, y la planta de Pilcaniyeu fue dada a conocer al mundo, en lo que constituyó un hito científico importantísimo para la Argentina.

Con la finalización del Proceso de Reorganización Nacional (1983), Castro Madero dejó de conducir la CNEA.

En 1984, fue contratado por la Organización Internacional de Energía Atómica.

En 1987 comenzó a trabajar en la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires.

Coescribió, junto a Esteban Takacs, el libro Política nuclear argentina: ¿avance o retroceso? (1991).En este libro, manifestó su oposición al desarrollo de una bomba atómica por parte de la Argentina.

Carlos Castro Madero falleció el 22 de diciembre de 1990.

Datos Wikipedia.

martes, septiembre 01, 2026

Conrado Varotto reconstruye el camino que comenzó en 1971 con un grupo de jóvenes del Centro Atómico Bariloche.


INVAP 50 AÑOS EN BARILOCHE.

INVAP cumple 50 años: la empresa rionegrina que convirtió conocimiento en tecnología para el mundo.

"No al colonialismo mental. No hay proyecto que la capacidad argentina, que la materia gris argentina, no pueda encarar".

Los “chicos” que empezaron a imaginar INVAP: de una idea en Bariloche a una empresa tecnológica.

Conrado Varotto reconstruye el camino que comenzó en 1971 con un grupo de jóvenes del Centro Atómico Bariloche. La idea era sencilla y ambiciosa: usar el conocimiento científico para “hacer cosas que sirvan”. Cinco años después nació INVAP.

Conrado Varotto impulsó el grupo que dio origen a INVAP y fue su primer gerente general.
Gentileza INVAP.


Conrado Varotto, durante los primeros años de la historia de INVAP en Bariloche.
Archivo Diario Río Negro.

A comienzos de los años 70, un grupo de jóvenes del Centro Atómico Bariloche empezó a hacerse una pregunta que terminaría teniendo consecuencias mucho mayores de las que entonces podían imaginar: qué podían hacer con todo lo que sabían.

Conrado Varotto, doctor en Física y egresado del Instituto Balseiro, todavía no tenía 30 años cuando ensayó una respuesta sencilla y, al mismo tiempo, ambiciosa: “hagamos cosas que sirvan”.

Medio siglo después, uno de los fundadores y primer gerente general de INVAP vuelve sobre aquellos años para reconstruir cómo una inquietud surgida entre jóvenes científicos comenzó a transformarse en una empresa tecnológica.

El regreso de Stanford y una pregunta en Bariloche.

Era 1971 y Varotto acababa de regresar de Stanford, Estados Unidos, donde había conocido una relación entre ciencia, formación académica y actividad productiva diferente de la que encontraba en Argentina. “Cuando volví traté de amoldar esas ideas que tenía, teniendo en cuenta lo que había visto, pero acorde a las circunstancias de la Argentina”, recuerda.

Un “grupo de chicos” del Centro Atómico Bariloche se entusiasmó con la propuesta. La cuestión era cómo aprovechar el conocimiento científico que habían adquirido para desarrollar tecnología y resolver problemas concretos.

De esa inquietud nació el Programa de Investigación Aplicada (PIA). “Empezamos a interactuar con empresas aplicando los conocimientos que teníamos”, explica Varotto.

Los proyectos comenzaron a crecer y con ellos apareció un problema nuevo. Para avanzar necesitaban una estructura que permitiera trabajar con dinámica empresarial, pero que al mismo tiempo protegiera la continuidad del proyecto frente a los cambios políticos.

La búsqueda de una forma para aquella idea.

“Argentina es un país pendular”, resume Varotto al explicar uno de los dilemas que enfrentaron. Una empresa privada convencional podía poner en riesgo un proyecto que utilizaba conocimiento, infraestructura y recursos humanos que habían sido desarrollados por el Estado. Había que encontrar otro modelo.

La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) resultó fundamental en ese proceso. Varotto destaca especialmente el papel de Carlos Castro Madero, quien asumió la presidencia de la Comisión en 1976 y respaldó la iniciativa. “Yo siempre lo considero prácticamente más fundador de INVAP que yo”, afirma.

Conrado Varotto durante su etapa al frente de la actividad espacial argentina, que impulsó el desarrollo de satélites y nuevas capacidades tecnológicas. Gentileza.

Río Negro aportó la otra pieza decisiva. La provincia participó en la búsqueda de una figura jurídica hasta encontrar en la Ley de Sociedades del Estado la herramienta que permitiría constituir la empresa. Así, aquella inquietud que había comenzado entre científicos en Bariloche encontró en hace 50 años una estructura empresarial desde la cual crecer.

El vínculo con Río Negro que atravesó los gobiernos.

Para Varotto, una de las claves de esa construcción fue la continuidad que consiguió el proyecto a pesar de los cambios políticos que atravesaron el país y la provincia durante las décadas siguientes.

El vínculo con Río Negro logró mantenerse más allá de las distintas administraciones. “Pasaron gobiernos de todos los colores y, sin embargo, siempre respetó la forma de ser de INVAP”, destaca.


Conrado Varotto, junto a José Kenny, agregado científico de la Embajada de Italia; Lino Barañao, secretario de Gobierno de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva; Mario Varotto; y Héctor Otheguy, gerente general de INVAP, durante la entrega de la Distinción Investigador de la Nación 2018.

La estructura elegida en aquellos primeros años permitió combinar una característica poco habitual: una empresa perteneciente al Estado provincial con capacidad para desarrollar proyectos tecnológicos, buscar clientes y competir en mercados nacionales e internacionales.

“Vos podés ser un visionario, pero con eso no vas a ningún lado”.

Varotto se resiste a contar el nacimiento de INVAP como la historia de una sola persona. “Vos podés ser un visionario, pero con eso no vas a ningún lado”, sostiene. Una idea, explica, necesita un grupo dispuesto a convertirla en algo propio. “Fue una casualidad que yo fuera el que sacó la banderita, nada más”, dice al recordar su papel en aquellos comienzos.

Conrado Varotto durante su infancia, mucho antes de convertirse en una de las figuras centrales del desarrollo científico y tecnológico argentino.
Gentileza.

Esa concepción colectiva terminó formando parte de una cultura de trabajo que, según describe, cada generación transmitió a la siguiente sin necesidad de establecerla formalmente. “No es que hay algo escrito que diga: ‘Nosotros vamos a seguir estos principios’. Es cultural y se va transmitiendo de unos a otros”, explica.

Las crisis y quienes tomaron la posta.

La historia que comenzó en los años 70 estuvo lejos de avanzar en línea recta. INVAP atravesó crisis económicas, cambios políticos y momentos en los que su continuidad enfrentó enormes dificultades.

Al recordar esas etapas, Varotto destaca especialmente a “Cacho” Otheguy, quien lo sucedió y tuvo que conducir la empresa durante algunos de sus períodos más complejos. “Yo personalmente no hubiera podido afrontar lo que afrontó Cacho”, reconoce.

La frase vuelve sobre una idea que atraviesa su relato: INVAP pudo continuar porque las nuevas generaciones fueron tomando responsabilidades y sosteniendo una cultura construida colectivamente.

“Nos veo en Marte y en el más allá”.

Cuando piensa en los próximos 50 años, Varotto recupera la misma lógica de los comienzos: imaginar primero, incluso cuando todavía no se sabe exactamente cómo alcanzar el objetivo. “Nos veo en Marte y en el más allá”, dice. Y enseguida amplía la idea: “¿Qué será? No lo sé. No hay límite”.

Cuando INVAP cumplió 30 años, Varotto había resumido su trayectoria con una frase: “30 años y un sueño mirando para atrás”.

Dos décadas después, el fundador cambia la dirección de esa mirada. “Ahora yo diría: 50 años y un sueño mirando al futuro”.

Es otra manera de regresar a aquella pregunta que un grupo de “chicos” empezó a hacerse en Bariloche a comienzos de los años 70: qué podían hacer con lo que sabían.

Suplemento INVAP 50 AÑOS Diario Río Negro.

1º de septiembre del 2026.

https://www.rionegro.com.ar/sociedad/los-chicos-que-empezaron-a-imaginar-invap-de-una-idea-en-bariloche-a-una-empresa-tecnologica/

 

La generación liberal del ‘80 hacía obras públicas; hoy las destruimos.Por Roberto Azaretto.

La generación liberal del ‘80 hacía obras públicas; hoy las destruimos.

Por Roberto Azaretto *

En 1868 tuvo lugar en el Congreso Nacional uno de los debates más constructivos en esa etapa inicial de la construcción de un Estado nacional. Nuestro país tenía por delante otros dos años de guerra internacional, la guerra del Paraguay, iniciada tres años antes al ser invadido el territorio nacional y ocupada la ciudad de Corrientes por las fuerzas paraguayas. También el año anterior había tenido lugar la revolución de los Colorados en Cuyo, y la entrada desde Chile de Felipe Varela. Derrotados los primeros en San Ignacio por el ejército nacional al mando de Arredondo el 1 de abril, y el segundo en Pozo de Vargas el 10 de abril por el ejército mandado por el general Antonino Taboada, concluyendo así para siempre los desafíos al poder nacional en las provincias interiores. Vendrán después la guerra de Entre Ríos y el enfrentamiento con Buenos Aires en 1880.

SIN NACION POSIBLE.

Estos conflictos fueron citados en el largo debate en el Congreso en los finales de la presidencia de Mitre. Cleto Aguirre, diputado por Salta (médico que se especializó en oftalmología en Francia), señalaba: “¿Como es posible que existan vínculos de unión entre ciudades que no tienen comunicación entre sí?” Argumentaba que sin el ferrocarril no había Nación posible y que el caudillismo era el resultado “de la falta de aliciente para el trabajo”. Este bloque del Interior, Norte y Cuyo, promovía la prolongación del ferrocarril desde Córdoba como manera de consolidar la unión nacional, terminar con el caudillaje en la idea de que el ferrocarril significaba “la industria, el comercio, la ciencia, el poblamiento”.

El debate surge porque la empresa del Central Argentino considera que no es rentable prolongar las líneas al norte y a los Andes desde Córdoba. Ante esta situación, el Gobierno no duda en afrontar el problema. Por eso Francisco Civit, diputado por Mendoza, es quien destaca que los ataques al tráfico de carretas por parte de los indios será solucionado con el ferrocarril.

Además, plantea prorrogar los aranceles a las importaciones y exportaciones aprobados para financiar la guerra con el Paraguay.

Este debate concluye con la aprobación de la Ley 280, verdadera ley de obras públicas pues dispone la construcción del ferrocarril al Norte, el Andino desde Villa María a Mendoza, la línea de Concordia a Monte Caseros para superar Salto Grande, y la propuesta de Manuel Quintana de construir el Puerto de Buenos Aires. Mitre promulga la ley y Sarmiento, que asume el 12 de octubre de ese año su mandato, la pone en ejecución con la ley 387 de 1870 que autoriza contraer un empréstito para el financiamiento, que se concreta en 1873, por 30 millones de pesos fuertes (ley 583).

PEAJE, UN FRACASO.

Estos debates tienen actualidad. Por eso quien escribe los cita a raíz de las concesiones para mantenimiento de una parte de las rutas nacionales por peaje. Un país que necesita para su desarrollo la construcción de autopistas y la reconstrucción del ferrocarril es informado que solamente tendrá un programa para tapar baches y cortar el pasto de las banquinas. Y para eso pagaremos peaje, un sistema fracasado y fuente de corrupción en la década de los noventa.

Fue reemplazado por iniciativa de Cavallo siendo ministro del presidente De La Rúa por una tasa a los combustibles. El problema es que esos fondos han sido malversados por el gobierno nacional, que abandonó el mantenimiento de las rutas y usó los fondos como rentas generales para paliar el déficit fiscal.

El peaje es un instrumento útil para financiar la construcción de obras viales en los grandes centros urbanos con tráficos de, por lo menos, treinta mil automotores diarios. En las rutas nacionales, el peaje más eficiente es una tasa sobre los combustibles, y no tiene sentido, como lo ratifica el Banco Mundial, usarlo para pagar mantenimiento.

La producción agroindustrial soporta el costo de fletes excesivos por la carencia de rutas adecuadas y autopistas y el deterioro del sistema ferroviario. Las inversiones en las provincias cordilleranas en petróleo, gas y minerales requieren también inversiones en rutas y vías férreas como así también la mejora de la conectividad con países limítrofes y el acceso a los puertos del Pacífico.

OBRAS TRANSFORMADORAS.

Unas pocas decenas de kilómetros faltan para unir el ferrocarril en Neuquén con la red de Chile. Sólo 270 kilómetros separan a San Antonio Oeste con Puerto Madryn, el gran puerto de aguas profundas de la Argentina. Construir la prolongación del ferrocarril hacia esa ciudad uniéndola con las líneas centrales y con los ramales a Neuquén, pasando por el valle del Río Negro, con su potencial para irrigar seis veces más la superficie cultivable, son las obras que transforman y eran las que encaraban esa generación constructora de la Nación.

Esa dirigencia no se limitaba a administrar la pobreza de recursos, sino que afrontaron la aventura de construir un país moderno en el desierto.

* Presidente de la Academia Argentina de la Historia.

Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/La-generacion-liberal-del-80-hacia-obras-publicas-hoy-las-destruimos-575350.note.aspx

Su Majestad Dulcinea. El sacerdote Castellani empezó a escribir la novela en 1946, la abandonó y luego la concluyó en 1955.

 


‘SU MAJESTAD DULCINEA’, DEL PADRE LEONARDO CASTELLANI.

La novela del Cura Loco.

Publicada setenta años atrás, la obra imagina el fin de los tiempos en una Argentina sometida a una tiranía internacional. Los católicos encarnan la última resistencia contra ese nuevo orden despótico.

Por Jorge Martínez.

Han pasado ya setenta años desde la publicación, en 1956, de Su Majestad Dulcinea, la novela más famosa y uno de los libros más queridos del extraordinario P. Leonardo Castellani.

Como sucede con buena parte de la obra castellaniana, la novela no puede entenderse sin reparar en sus referencias autobiográficas, que son constantes, y sin apelar a la exégesis del Libro del Apocalipsis, disciplina a la que Castellani (1899-1981) dedicó buena parte de su vida como sacerdote y como escritor.

Es también el libro de un patriota, un patriota sufrido y desesperado, “una especie de nacionalista despechao” que contra viento y marea se empecina en salvar lo que pueda salvarse de su tierra y su pueblo. “No puedo soportar la pudrición de este país”, clama muy al comienzo su protagonista, el Cura Loco, en un tono que va a marcar el resto de la historia.

Se trata de una “novela de anticipación” en la línea de Señor del Mundo, la formidable obra del P. Robert Hugh Benson que Castellani leyó de adolescente en castellano, releyó más tarde en inglés y luego tradujo añadiéndole un penetrante postfacio fechado en el “Día de San Juan Evangelista de 1956”, el mismo año en que se publicó Dulcinea.

Aclaraba Castellani en el postfacio que Benson había escrito una “imaginación, es decir, una novela, con la verdad propia de este género. Inventa una manera como la cosa puede pasar, sabiendo que puede haber otras manera. Lo importante es que la Cosa va a pasar, de esta manera u otra”. Que es más o menos la misma definición que puede aplicarse al libro del argentino.

PODER TOTAL

La trama de Su Majestad Dulcinea está situada a fines del siglo XX, en una Argentina que, como el resto del mundo, vive los días de la “gran tribulación”. El país integra un nuevo Virreynato del Río de la Plata, subordinado a la América del Norte, que gobierna “Su Irreprochabilidad, el Señor Adelantado”. Buenos Aires ha sido declarada Puerto Internacional Interamericano; ya no es la capital, que fue trasladada a “Marel Plata”.

Impera un internacionalismo (hoy diríamos “globalismo”) de cuño liberal, masónico y anglosajón. Por caso, la Plaza de Mayo se llama “plaza Roosevelt”; la Plaza Miserere es “Plaza Confraternidad”; la ciudad de Olavarría fue rebautizada “Jefferson”, y Resistencia, ahora sede de la “Gobernación del Paraguay”, es “Walt Whitman”.

Sometidas a esta forma de tiranía todas las personas están obligadas a llevar el distintivo del nuevo poder, una “marka” formada por dos triángulos cruzados “con el extraño signo verde que parece una letra hebrea”.

DEFECCION

También la Iglesia se ha sometido por completo a ese nuevo orden mundial. Se ha formado una “Iglesia Americana Unificada” y sus fieles integran el “Movimiento Vital Católico” que dice defender la “verdadera doctrina” de Jesús, ese “gran moralista de Nazareth”: “Dulzura, Democracia y Prosperidad”.

Hay dos Papas en el mundo, o mejor un Papa y un Antipapa. La nueva Iglesia apóstata obedece a Cecilio I, afincado en España, y descendiente de la familia Cecil de Inglaterra, perseguidores de católicos en tiempos de la reina Isabel; el Papa verdadero, que curiosamente eligió el nombre de León XIV, reina en Jerusalén.

Se ha impuesto, por tanto, “la herejía más sutil que existe, la última herejía, dentro de cuyo caldo nacerá el Anticristo”, explica el Cura Loco.

“La adoración de Dios -agrega el sacerdote levantisco- está siendo sustituida imperceptiblemente por la adoración del Hombre; y eso sin suprimir a Cristo, sino reduciéndolo súbdolamente a hombre. El misterio de iniquidad, que consiste en la inversión monstruosa del movimiento adoratorio de hacia el Creador en hacia la Creatura se ha verificado del modo más completo posible, sin suprimir uno solo de los dogmas cristianos, como la Virgen Madre, el Santísimo Sacramento, el Crucificado, solamente con convertirlos en ‘mitos’…”.

A la descripción de semejante estado de cosas le sigue una exhortación a la batalla: “De vosotros no sé; de mí sé decir que no hay descanso para mí, fuera de la muerte, mientras esta abominación subsista…”.

LOS ‘CRISTOBALES’

Contra ese régimen siniestro se alza la rebelión de los “cristóbales”, es decir, los cristeros, los viejo-católicos, conducidos por el Cura Loco y guiados por la figura misteriosa, esquiva, de Su Majestad Dulcinea.

Los “cristóbales” están en la mira de los “federales” (la Policía) porque se niegan a usar la oprobiosa “marka”, y por sus acciones de guerrilla y los espectaculares sabotajes que ejecuta el Cura. Sobre ellos pende la amenaza de ser capturados, torturados y deportados a los campos de concentración de la remota “Tierral Fuego”.

Su causa parece ser una causa perdida en un mundo sin caridad, pero la mantienen en alto con heroísmo cristiano y la certeza -que no todos aceptan por igual- de que su destino inminente es el martirio ya que Dios “nunca ha pedido al hombre que venza sino que no sea vencido”.

“Estamos defendiendo millares de hogares como el que fue nuestro -los arenga el Cura Loco-. Estamos defendiendo las ruinas y la posibilidad de una gran nación, y eso es defender nuestra fe y nuestra salvación. Defendemos a Dios”.

Su divisa no es la “marka” infame sino la enigmática Dulcinea, a la vez una mujer de carne y hueso seductora y repelente en partes iguales, y un símbolo de la Patria, de la Reina del Cielo, de la Iglesia y de la Hermosura, “la representación viva del Ideal, de la Belleza, de la Fe (…) del Entusiasmo de la Poesía”.

Estos nuevos “quijotes” van tras ella porque la novela de Cervantes, explica el Cura Loco, expresó el núcleo de la filosofía del cristianismo: “la empresa quijotesca por la búsqueda de la hermosura ideal”.

Ejemplo de ese quijotismo es el tercer personaje en importancia de la novela, Edmundo Florio, el policía que, enamorado de Dulcinea, traiciona a sus jefes para sumarse a los “cristóbales”.

Florio no es creyente y no comprende muy bien el sentido de su lucha; al acercarse a ellos se ve insertado “en un espacio irreal y en un tiempo irreal”, un “mundo nuevo” para él, y que sin embargo era “lógico y aun admirable...mirado con los ojos de ellos. Había que retorcerse el cerebro para mirar como ellos”.

TRES PARTES

En la primera parte de la novela (“La rebelión de los cristóbales”) se presentan los personajes y las líneas generales de la batalla física y espiritual que libran los cristianos de la resistencia. En la segunda (“En pos de Dulcinea”), el combate se torna cada vez más adverso, a medida que el planeta queda atrapado en una vasta “guerra de continentes” que no prescinde de catastróficos bombardeos atómicos.

Entre las ruinas y el estrépito de las batallas planetarias va asomando la figura temible y tenebrosa del Anticristo, Juliano Felsenburgh, nombre que el autor toma prestado de Señor del Mundo.

Al comienzo de la tercera parte (“Finale Lento Maestoso”) Felsenburgh es designado, por aclamación, “Presidente del Universo”. Poco después usurpa también el título de Papa, con lo que “ahora reunía en sus manos todos los poderes…”. El Papa verdadero, Juan XXIV, es de “raza judía” y vive oculto “allá en el Oriente”.

HOMBRE Y OBRA

Según sus propias palabras, Castellani empezó la redacción de Su Majestad Dulcinea en 1946 (la primera parte), y la terminó en 1955 (segunda y tercera parte), dato que pudo confirmar Sebastián Randle en el segundo tomo de su monumental biografía del sacerdote (Castellani maldito: 1949-1981, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Vórtice, 2023, segunda edición revisada).

Las páginas de la novela dan testimonio a cada paso de su informado y cautivante interés por la exégesis del Apocalipsis y la Parusía, junto con sus críticas de toda la vida al liberalismo entreguista y cipayo; sus burlas de la prensa rastrera y engañosa y de los adjetivos (todavía vigentes) que utilizan en sus campañas de descrédito; su desprecio por la politiquería insustancial y corrupta; su caricatura mordaz de los jerarcas eclesiásticos melifluos, oportunistas y, en el fondo, apóstatas, que tanto había padecido como hombre de fe.

Pero también se permitió infiltrar, unas veces con humor y otras con dolorosa franqueza, un reguero de experiencias, ideas, anécdotas o sentimientos extraídos de su atormentada vida de sacerdote, en tiempos en que había sido expulsado de la Compañía de Jesús y le habían prohibido celebrar la santa misa, castigo que iba a extenderse por cerca de dos decenios.

Las biografías del protagonista y el autor son idénticas. “El cura -se lee en el capítulo IX de la segunda parte- había pertenecido a una orden religiosa, había estudiado en Roma, había tenido un lío fenomenal con sus Superiores, había estado ‘recluído’ (es decir, preso) dos años, se había fugado, había sido echado de los Jeromianos y excomulgado por el finado Arzobispo. Parece ser, según decía él, que el Papa León XIV le había arreglado el asunto según él decía; y debía ser verdad”.

El Cura Loco es Castellani en su máxima expresión. Los sermones que pronuncia, las agudas definiciones que desliza, sus humoradas, sus guiños a amigos y adversarios (el líder cristero Fermín Chávez hijo, un “coronel Jauretche”, el “Código Damonte”, el “palacio Botana”, “las profecías de un tal Padre Menvielle”), más sus confesiones tan emotivas (“La vida del cristiano es una enfermedad. Lo peor de todo es la soledad, no tener ante quien llorar”) pintan de cuerpo entero al escritor y al religioso.

Para ambos vale la descripción que en la novela alguien hace del primero: “Es un hombre Singular, de esos que hay uno solo, un Unico”.

Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/La-novela-del-Cura-Loco-575248.note.aspx

lunes, agosto 31, 2026

EL HUMOR DEL INODORO PEREYRA. ¡que lo parió!

 


"¡Mire esta vaca, Serafín! Musa inspiradora de miles de composiciones escolares... ¡Y ahora es acusada de traficante de colesterol por el naturismo apátrida! Nos da su leche, su carne, su cuero. :¡Lo quiero ver a usté haciéndose una campera de zapayitos!"

Inodoro Pereyra, historieta de Roberto Fontanarrosa.



INVAP, CINCUENTA AÑOS.


 INVAP, CINCUENTA AÑOS.

Al cumplirse cincuenta años de su proceso constitutivo, corresponde celebrar la obra entera de INVAP: la aventura intelectual que le dio origen, la voluntad política que la hizo posible y el arco de realizaciones que, desde aquel primer día hasta hoy, la convirtió en la nave insignia de la ciencia aplicada al desarrollo provincial y nacional.
Celebramos medio siglo de un edificio levantado piedra sobre piedra por generaciones de científicos, ingenieros, técnicos y trabajadores que hicieron de la Patagonia rionegrina, a orillas del Nahuel Huapi, el lugar desde el cual la Argentina le habla al mundo en el lenguaje de la tecnología de vanguardia.
La génesis de esa construcción se sitúa en el Centro Atómico Bariloche y lleva el nombre de Conrado Franco Varotto.
Llegado de Italia a los nueve años, se formó íntegramente en el sistema científico público argentino: primero, en Exactas de la UBA y, después, en el Instituto Balseiro, donde se doctoró en física. Completó su preparación con un posdoctorado en Stanford, en el corazón de lo que hoy llamamos Silicon Valley.
Allí vio la sinergia entre una universidad de élite y las empresas tecnológicas que florecían a su alrededor y maduró la convicción que ordenaría su vida: el conocimiento debía tener impacto social.
A su regreso, en octubre de 1970, impulsó en Bariloche el Programa de Investigación Aplicada y, al año siguiente, ante la pregunta de dos jóvenes colegas -Héctor Otheguy y Ricardo Sagarzazu- sobre qué buscaba, respondió con la frase que se convertiría en el lema fundacional de la empresa: “Muchachos, ¡hay que hacer cosas que sirvan!”.
El Programa se creó formalmente en 1972 y se convirtió en el Departamento de Investigaciones Aplicadas, con el respaldo de Hugo Juan Erramuspe y de Oscar Quihillalt, presidente de la CNEA.
Varotto convocó entonces al grupo que puso los cimientos: Otheguy; Eduardo Santos, quien años más tarde presidiría la CNEA; Pablo Tognetti, su «ladero» en los días inaugurales; Tomás Buch, Horacio Osuna, Juan Carlos Fourcade, Daniel Esparza, Daniel Vassallo, Oscar Bressan, Miguel Audero y Roberto Pascual, entre otros. Todos ellos se habían formado en el sistema científico público y cada uno fue un eslabón indispensable de aquella cadena.
Entre 1972 y 1976, el grupo demostró que la investigación aplicada podía responder a demandas reales: desarrolló un acelerador implantador de iones para FATE Electrónica; optimizó los hornos de cinc de la Metalúrgica Austral Argentina; produjo ferritas y relés de microondas para ENTel y electrodos de carbón para ALUAR; y fabricó, para la propia CNEA, detectores semiconductores de una calidad equiparable a la del principal fabricante mundial.
Sobre ese fundamento material se erigió la empresa y esa vocación encontró su correlato en el clima político de la época: el Plan Trienal para la Reconstrucción y la Liberación Nacional asignó un lugar central a la inversión estatal en los sectores estratégicos, y el gobierno de Mario José Franco ejecutó en Río Negro su propio Plan Trienal, articulando proyectos provinciales con organismos nacionales.
La Ley 20705 de Sociedades del Estado, sancionada en agosto de 1974 por impulso del presidente Juan Domingo Perón, se constituyó en la llave que el contador José Pastorelli, a cargo de Personas Jurídicas de la Provincia, encontró para encuadrar a la empresa en la figura jurídica idónea. A ello se sumaron el aporte intelectual de Jorge Sabato, ideólogo de la empresa tecnológica, y el respaldo de Pedro Iraolagoitía al frente de la CNEA.
El 1 de septiembre de 1976 se suscribió el acta constitutiva de la empresa, que nació con un capital de tres millones de pesos y dos objetivos: asistir al plan nuclear de la CNEA y crear fuentes genuinas de trabajo en la provincia.
El estatuto, redactado por Varotto, aseguró la presencia de la CNEA en el directorio, mientras que el convenio celebrado entre la Comisión y la nueva sociedad definió a esta última como “el brazo ejecutor” de aquella.
Su primera sede fuera del Centro Atómico fue una casa de dos plantas ubicada en Elordi 31, Bariloche. Origen modesto de una potencia tecnológica de alcance mundial.
Desde aquella casa hasta nuestros días, INVAP ha levantado un edificio de realizaciones que asombra.
En el área nuclear diseñó, construyó y exportó reactores de investigación y producción de radioisótopos —el RA-6 en Bariloche, el NUR en Argelia, el ETRR-2 en Egipto, el OPAL en Australia, uno de los más avanzados del mundo, el PALLAS en los Países Bajos, el RA-10 y el prototipo CAREM—, mientras que, bajo la conducción del propio Varotto, el dominio del enriquecimiento de uranio en el Complejo Pilcaniyeu se afirmaba como un hito de autonomía tecnológica en la región.
En el sector espacial situó a la Argentina como el único país latinoamericano capaz de fabricar satélites de telecomunicaciones de alta complejidad, con los ARSAT-1 y ARSAT-2, los satélites de observación de la Tierra SAC y la constelación de radares SAOCOM.
A ello se suman los radares que integran el Sistema Nacional de Vigilancia y Control Aeroespacial; los drones y los sistemas de control para la defensa; los centros de radioterapia y las plantas de radioisótopos instalados en diversos continentes; los aerogeneradores y las turbinas hidrocinéticas.
Cada uno de esos desarrollos exporta valor agregado y materia gris rionegrina, y ratifica el papel estratégico de INVAP en la soberanía tecnológica de la Nación.
Como hijo de esta provincia, celebro este aniversario con el orgullo que sentimos los rionegrinos y las rionegrinas al saber que nuestra tierra acunó y acompañó el sueño de un puñado de jóvenes que se propusieron hacer cosas que sirvan, y con la certeza de que aquel mandato permanece vivo en la principal empresa estatal de nuestra provincia -la más importante del país en materia de desarrollo tecnológico- y se proyecta hacia el medio siglo que viene con la genialidad de una obra maestra, profundamente Argentina.
Con gratitud y en memoria de quienes ya no están…




Autor: Pedro Pesatti.
Imágenes: Facebook de P. Pesatti.

Lionel Messi anunció su retiro de la Selección Argentina. Finaliza una de las etapas más grandes de la historia del fútbol argentino.


Se retiró Messi de la seleccion Lionel Messi.
Este lunes 31 de agosto de 2026 Messi anunció el retiro definitivo de la Selección Argentina a través de una carta en su cuenta de Instagram.
El Capitán albiceleste considera una medida dolorosa (y lo es sin dudas) pero es meditada tras el tiempo transcurrido desde la última final.
"Me vacié, ya no tengo más para dar".
A sus 39 años, el rosarino deja atrás una trayectoria inolvidable coronada con la Copa América y la gloria en el Mundial de Qatar 2022.
Hasta siempre Capitán Lionel Messi.

Luego de la derrota ante España en la final del Mundial 2026 más aún tras la dolorosa pérdida de su padre Jorge semanas atrás. 

Tras más de 20 años de representar a la albiceleste argentina, Messi el "10" decidió poner punto final.

Messi, lo redactó el 21 de julio pasado, exactamente un día después de la derrota en la final de Nueva Jersey,  la muerte de su padre lo terminó de convencer en la decisión.

Dice la misma: Gracias Dios por hacerme argentino. ¡Vamos Argentina!

El Texto completo.

Después de este tiempo que pasó desde la final, pensándolo mucho, quiero comunicarles a todos que me retiro de la Selección…

Fue una decisión que dolió y duele en el alma pero entiendo que es el momento. Les juro que siempre dejé todo, no solo los últimos años que se ganó todo antes también y siempre peleé y me dejé todo por esta camiseta, por darles alegrías y hacer que se sientan orgullosos de ser argentinos a través del fútbol.

Queda poco y se van cerrando etapas y esta es una que me duele mucho. Amo, amé y amaré siempre estar en la Selección. Me vacié, ya no tengo más para dar y aparte vienen chicos muy grandes atrás que merecen estar.

Gracias por todo el cariño de estos 20 años. Voy a extrañar mucho escucharlos desde adentro. Ahora voy a ser uno más de ustedes, alentando y bancando siempre desde afuera (en las buenas y en las malas, mucho más).

Gracias a mi familia por estar siempre, por acompañarme en este viaje tan hermoso pero difícil. Gracias a cada uno de entrenadores, compañeros y dirigentes que me tocó compartir. Me llevo recuerdos y momentos inolvidables vividos.

Me voy con la tranquilidad y el orgullo de haberles regalado, juntos con mis compañeros, momentos soñados. Fue una locura haberlo vivido con ustedes. ¡Los quiero!

Gracias Dios por hacerme argentino.

¡Vamos Argentina!

*Estas palabras las escribí el 21 de julio, dos días después de la final. Hoy después de lo de mi papá, estoy más convencido que antes.