Ricardo Blake Newton: el pionero del alambrado en la Argentina - Grabado al acero realizado a partir de una fotografía. Colección familiar de Martín Eduardo Firpo.
Ricardo Blake Newton nació el 15 de marzo de 1801 en Lambeth, en Londres, siendo el segundo de ocho hijos del matrimonio conformado por Richard Newton y Sarah Whiffen. Se formó en el Colegio Blue Coat y, tras finalizar sus estudios, comenzó a trabajar en una casa comercial inglesa. En 1819, acompañando a su padre en un viaje de negocios, llegó por primera vez a Buenos Aires, país que adoptaría como su patria definitiva.
Con apenas 18 años fue contratado por la firma John Gibson & Sons, que lo puso primero al frente de una tienda comercial y luego, desde 1822, a cargo de la administración de sus campos en la provincia de Buenos Aires, en Monte Grande, General Lavalle y finalmente en Chascomús. Su capacidad de trabajo, su disciplina y su visión empresarial lo convirtieron rápidamente en un referente dentro del sector ganadero.
En 1830 contrajo matrimonio con María de los Santos Vázquez, nacida en Exaltación de la Cruz. Cuatro años más tarde adquirió la estancia que administraba en Chascomús, a la que llamó “Santa María” en honor a su esposa. Este establecimiento, de aproximadamente 10.000 hectáreas, se transformó con el tiempo en el centro de sus innovaciones productivas y en el escenario principal de su obra.
Durante un viaje a Inglaterra en la década de 1840, mientras visitaba la residencia de Wentworth Woodhouse, observó potreros delimitados únicamente con alambres de hierro, sin zanjas ni cercos tradicionales. Esa imagen le reveló una solución concreta a uno de los mayores problemas del campo argentino: el desorden del ganado en campos abiertos. Convencido de su utilidad, decidió importar esa tecnología a la Argentina.
En 1845 regresó a Buenos Aires con una primera partida de alambres y postes de hierro adquiridos en Liverpool. Aunque gran parte del cargamento se perdió en un naufragio, con el material que logró traer cercó la huerta, la quinta y algunos montes de su estancia “Santa María”, levantando así el primer alambrado documentado en suelo argentino. Este hecho marcó el inicio de una transformación profunda en la producción rural.
A partir de entonces, Newton multiplicó sus experiencias innovadoras. Impulsó la forestación de sus campos, importó árboles frutales y ornamentales, desarrolló potreros con cultivos, y promovió el mejoramiento genético del ganado. Incluso incursionó en la cría de gusanos de seda mediante el cultivo de moreras. Sus campos se convirtieron en un modelo de organización, eficiencia y modernización.
La introducción del alambrado produjo cambios estructurales en la vida rural: surgió el oficio del alambrador, se ordenaron las explotaciones, se redujeron los conflictos por el ganado suelto y se consolidó el concepto de propiedad. Gracias a estas transformaciones, el trabajo en el campo se volvió más estable y productivo.
Además de productor, Newton fue un activo dirigente rural. En 1866 participó en la fundación de la Sociedad Rural Argentina, siendo uno de sus principales impulsores. Aunque consideraba que la conducción debía estar en manos de argentinos, fue elegido vicepresidente, en reconocimiento a su trayectoria y prestigio.
En 1868, mientras la epidemia de cólera diezmaba a la población de Buenos Aires, Newton decidió reunirse con su familia en la estancia “Santa María”, con la esperanza de preservarla del contagio. Sin embargo, la enfermedad ya se había apoderado de él y falleció allí el 15 de enero de ese año, a los 66 años. Sus restos fueron sepultados inicialmente en el campo, junto con dos peones fallecidos por la misma causa. En 1869 fueron trasladados al antiguo Cementerio Británico de Victoria, ubicado donde hoy se encuentra la Plaza 1° de Mayo, y posteriormente, en 1892, al actual Cementerio Británico de Chacarita.
De su matrimonio nacieron quince hijos, de los cuales doce alcanzaron la edad adulta: Ricardo, Enrique, María Eduarda, Sarah Justa, Carolina, Cipriano Emilio, Guillermo, Tomás, Federico, Emilia, Mariana y Carlos. A través de ellos formó una numerosa descendencia que se extiende hasta la actualidad.
Si bien el primer cercado completo de una estancia fue realizado en 1855 por el cónsul prusiano Francisco Halbach, experiencia que mereció el reconocimiento de Domingo Faustino Sarmiento, fue Ricardo Blake Newton quien, años antes, había iniciado el camino de la innovación. Con su visión y perseverancia, sentó las bases del alambrado como herramienta fundamental del progreso rural, convirtiéndose en uno de los grandes precursores de la modernización del campo argentino.
Fuentes
Fernández Alt, Mariano (2010). Ricardo Blake Newton. Revista Revista Angus, Buenos Aires.
Juárez, Francisco N. “Un británico en las pampas”. Diario La Nación, Buenos Aires.
Franceschini, Ana. “El inglés visionario que ayudó a transformar al campo argentino”. Diario La Nación, Buenos Aires.
Publicado en Huellas Británicas en Argentina.

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