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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

domingo, julio 12, 2026

INSULTOS CUYO ORIGEN ESTÁ EN LAS CALLES DE ROMA.

 


INSULTOS CUYO ORIGEN ESTÁ EN LAS CALLES DE ROMA.

En la Roma clásica, el insulto era un deporte nacional. Políticos como Cicerón o poetas como Catulo elevaban el agravio a la categoría de obra de arte, pero en la calle, la gente usaba palabras que iban directo a la yugular, tocando la higiene, las taras físicas y, sobre todo, la cobardía o la vagancia. Así que, vamos a las calle de Roma para repasar de dónde vienen algunos insultos que hoy nos parecen de lo más normales, pero que nacieron con muy mala leche.
1. Estúpido: quedarse tieso (de la idiotez). Hoy llamamos estúpido a cualquiera que haga una tontería, pero en el mundo romano era un insulto muy visual. Viene del verbo stupere, que significaba "quedarse paralizado, estupefacto o en shock". El stupidus en Roma era ese tipo que, ante una situación que requería rapidez o reflejos (como una bronca en el Foro o un carro que se le venía encima), se quedaba completamente congelado, con la boca abierta y cara de no enterarse de nada. El insulto no apelaba solo a la falta de luces, sino a esa pasividad pasmada que ponía de los nervios a los hiperactivos romanos. De la misma raíz nos queda, claro, estupefaciente o estupor.
2. Cobarde y Pusilánime: el que tiene el alma del tamaño de una uva pasa, porque para una sociedad militarista que conquistó el mundo conocido a base de disciplina y testosterona, no había peor insulto que acusar a alguien de falta de coraje. Hoy en día, pusilánime suena a término un poco relamido (como el pelo después de un lengüetazo de una vaca), pero en latín era un dardo directo al orgullo. Viene de pusillus (pequeñito, insignificante) y animus (alma, espíritu, valor). Llamar a alguien pusilánime era decirle, textualmente, "tienes el alma diminuta". No servías para la guerra, ni para la política, ni para nada. Era el equivalente romano a decir que alguien no tenía gónadas (huevos, pelotas...)
3. Idiota: el que pasa de la política. Este insulto lo heredaron los romanos de los griegos (idiōtēs), pero lo usaban en el día a día para despreciar a cierto tipo de ciudadano. Su raíz es idios, que significa "propio" o "privado" (de donde viene idiosincrasia). En la antigüedad clásica, la vida pública, la política y los asuntos de la ciudad (polis) lo eran todo. Un ciudadano ejemplar se mojaba en los debates y votaba. El idiota era el tipo que pasaba de la comunidad, el que se desentendía de la política para ocuparse solo de sus "asuntos privados". No es que fuera corto de entendederas; es que los antiguos consideraban que alguien a quien no le importaba el bien común era un imbécil redomado. Con el tiempo, el desprecio hacia su egoísmo mutó en desprecio hacia su inteligencia.
4. Mentecato: tener el cerebro a medio gas. Un insulto muy de abuela que usamos para referirnos a alguien tonto o de escaso juicio. Las dos piezas que lo forman en latín son brutales: mens (mente) y captus (capturado, lisiado o preso). Un mentecato es, literalmente, "aquel que tiene la mente secuestrada" o "el lisiado de entendimiento". Se usaba para señalar a la persona que no era dueña de sus propios pensamientos, bien porque era un ignorante que se dejaba llevar por cualquier charlatán del Foro o bien porque su cerebro simplemente había decidido declararse en huelga.
5. Crápula: la resaca del día después. Hoy un crápula es un hombre de vida licenciosa, un golfo que vive de noche, bebe de más y se rodea de malas compañías. El término viene del latín crapula (que a su vez lo tomó del griego), pero los romanos lo usaban para definir algo mucho más físico y asqueroso: la borrachera extrema y, sobre todo, el dolor de cabeza y los vómitos de la resaca del día después. Cuando los patricios se pasaban de la raya en sus banquetes y terminaban vomitando en los pasillos, al estado lamentable en el que quedaban se le llamaba crapula. El insulto pasó de definir el síntoma físico (estar hecho una piltrafa por el alcohol) a calificar al personaje que convertía ese estado en su estilo de vida.
Publicado en
Historias de la Historia.

sábado, julio 11, 2026

Falleció Peppino di Capri, un ícono de la canción italiana de los '60.

 


Falleció Peppino di Capri, un ícono de la canción italiana de los '60.

El célebre artista tenía 86 años.

Estaba muy identificado con el Festival de San Remo, donde ganó dos veces.

Hoy 11 de julio de 2026 la música italiana ha perdido una de sus voces más elegantes e inconfundibles.

Nacido como Giuseppe Faiella en la isla de Capri, en el sur de Italia y adoptó su nombre artístico como un homenaje directo a su tierra natal.

Peppino Di Capri hizo la fusión de la tradición napolitana con el rock and roll, el twist, el jazz y el pop romántico.

Autor de grandes clásicos como Roberta,  Un grande amore e niente più (un gran amor y nada más), Champagne, St. Tropez twist, Luna caprese.

Peppino Di Capri también compartió escenario con los Beatles durante su histórica gira italiana de 1965.

Hermoso rincón argentino CHIMICHURRI en Wellington. Se fue de General Roca a Nueva Zelanda, abrió la única parrilla argentina y convierte cada partido de la Selección en una fiesta.

 

"Chimichurri", el restaurant de Lautaro en Wellington, colmado de argentinos cada vez que la Selección juega un partido en el Mundial.

Se fue de General Roca a Nueva Zelanda, abrió la única parrilla argentina de Wellington y convierte cada partido de la Selección en una fiesta.

Así se vive la pasión por la Selección al otro lado del mundo. Desde Nueva Zelanda, Lautaro Herrera creó Chimichurri, el único restaurante argentino de Wellington. Entre asados, empanadas y medialunas, reúne a cientos de compatriotas para alentar a la Albiceleste y mostrar la gastronomía argentina a los neozelandeses.

Los dueños de Chimichurri, un restaurant bien argentino en Wellington.

Y hoy 11/7/2026 se llena Chimichurri con el partido Argentina - Suiza.
Comentario GPA.


A más de 10.000 kilómetros de le región, entre las calles tranquilas de Wellington, hay un rincón donde el aroma de las empanadas, el humo de la parrilla y los gritos de gol hacen olvidar por un rato la distancia. Allí Lautaro Herrera, de 39 años que nació y creció en General Roca, encontró una forma de llevar la Argentina en el corazón… y también en cada plato.

Hace ocho años que vive en Nueva Zelanda. Llegó después de recorrer Europa y Dinamarca junto a su compañera, con la idea de viajar durante un tiempo. Pero la vida, y también la pandemia, cambiaron los planes. Hoy es dueño de Chimichurri, la única parrilla argentina de Wellington, un restaurante que se convirtió en mucho más que un lugar para comer: es un punto de encuentro para cientos de argentinos que necesitan sentirse, aunque sea por un par de horas, un poco más cerca de casa.

En sus mesas conviven sorrentinos caseros, milanesas, alfajores, choripanes y medialunas recién horneadas. Los neozelandeses descubrieron que las empanadas también pueden desayunarse y aprendieron a pronunciar “chimichurri” con sorprendente naturalidad. Pero el verdadero fenómeno ocurre cuando juega la Selección.

Mientras Nueva Zelanda respira rugby, el restaurante se transforma en una pequeña Bombonera. “Yo soy fanático de Boca”, dice el Laucha, como lo conocen sus amigos más cercanos. Las camisetas celestes y blancas reemplazan al negro de los All Blacks, los abrazos llegan con cada gol y los vecinos se asoman intrigados por una pasión que no termina de entenderse, pero que resulta imposible no contagiar.

“Vienen a vivir la experiencia argentina”, cuenta Lautaro. Muchos neozelandeses se acercan simplemente para descubrir cómo se siente un partido rodeado de argentinos. Lo que encuentran es una explosión de emociones: canciones, nervios, abrazos y festejos que convierten al fútbol en algo mucho más grande que un deporte.

Los horarios improbables de este Mundial, con tanta amplitud horaria, tampoco detienen la pasión. Si el partido es de madrugada, la jornada comienza antes de las tres de la mañana, mientras salen del horno las medialunas para el desayuno y se prepara la previa mundialista. Si el encuentro coincide con el mediodía neozelandés, el restaurante explota de gente con la mirada y las emociones puestas frente al televisor.

En las paredes cuelgan camisetas de fútbol y banderas argentinas, y en la televisión no se escucha inglés: los partidos se ven con el relato de Telefe, con Mariano Closs y Diego Latorre, porque hay sonidos que también ayudan a sentirse más cerca de los orígenes.

Llegar hasta ahí fue un camino largo. Lautaro dejó Roca a los 17 años para estudiar Comunicación en La Plata. Trabajó en la universidad, dio clases y durante años alternó el estudio con empleos en cocinas para poder sostenerse. Sin saberlo, allí estaba aprendiendo un oficio que terminaría cambiándole la vida.

En 2017 decidió emprender una aventura junto a su novia, de Misiones, a quien había conocido mientras estudiaban. La idea era recorrer el mundo durante un tiempo. Primero fue Dinamarca, después llegaron distintos países de Europa y del sudeste asiático. Más tarde apareció una visa para trabajar un año en Nueva Zelanda. El plan era seguir viaje, pero la pandemia alteró todos los mapas.



Con las fronteras cerradas y la incertidumbre instalada, decidieron quedarse. Y como suele ocurrir con muchos argentinos lejos de casa, transformaron la nostalgia en un proyecto. Primero abrieron una fábrica de pastas artesanales llamada La Linda. El emprendimiento funcionó tan bien que poco después apareció la posibilidad de comprar un restaurante más grande. Así nació Chimichurri.

“Nos dimos cuenta de que en cualquier ciudad del mundo encontrás comida china, tailandesa, turca, italiana o francesa… pero casi nunca comida argentina. Y nosotros tenemos muchísimo para mostrar”, cuenta Lautaro. “Nosotros tenemos una cocina construida con influencias italianas, españolas, árabes y mediterráneas que en Argentina adquirió identidad propia”. Lautaro habla con orgullo de los sorrentinos con rellenos generosos, de las milanesas gigantes, del lomito completo, de los alfajores (“también los hacemos nosotros”) y de esas medialunas que, según él, no existen en ningún otro lugar del mundo.

Los neozelandeses también empezaron a descubrirlo. Al principio todo era curiosidad y poco a poco llegaron los habitués. Hoy desayunan empanadas con absoluta naturalidad. “A nosotros todavía nos parece rarísimo”, se ríe Lautaro. Las de carne siguen siendo las favoritas, aunque las de cordero ganaron rápidamente su lugar. También preparan caprese, humita, pollo, verduras y hongos. Y por supuesto también está la parrilla.


Las empanadas de Lautaro ya son un clásico entre los neozelandeses.


Lautaro y su pareja consiguieron un proveedor dispuesto a cortar el asado como lo hacen los carniceros argentinos. Entraña, costilla y bife de chorizo llegan cada semana para alimentar una nostalgia que también se cocina porque hay un momento en el que Chimichurri deja de ser un restaurante para convertirse en otra cosa. Ese momento es cuando juega la Selección.

Cada vez que la Selección sale a la cancha, Chimichurri cambia completamente de clima. Llegan argentinos de distintos puntos de Wellington, aparecen camisetas clubes argentinos que durante unas horas dejan de lado cualquier rivalidad. También llegan latinoamericanos y cada vez con más frecuencia, neozelandeses. No vienen solamente a mirar un partido, vienen a vivir una experiencia.

“La participación de Nueva Zelanda y toda la locura de esto que se vivió con Tim Payne, que es de acá de Wellington, alimentó un poco más el interés por el fútbol. Es muy gracioso porque nos toman a nosotros como no sé… un experimento cultural, porque vienen a ver los partidos con nosotros y no entienden la locura, todo lo que se vive. Vienen a vivir la experiencia argentina, de cómo nosotros sentimos el fútbol. Contra Cabo Verde el restaurante explotó…”, cuenta Lautaro.

La carta de Chimichurri, con marcada presencia argentina.

Quizás por eso Chimichurri es mucho más que un restaurante. Es un refugio de argentinidad perdido en el Pacífico Sur. Un lugar donde un choripán, una milanesa o un simple grito de gol alcanzan para acortar, aunque sea por 90’, los miles de kilómetros que separan a Wellington de los afectos.

Publicado en Diario Río Negro.

https://www.rionegro.com.ar/sociedad/se-fue-de-general-roca-a-nueva-zelanda-abrio-la-unica-parrilla-argentina-de-wellington-y-convierte-cada-partido-de-la-seleccion-en-una-fiesta/

11/7/2026.

Suiza exporta en 3 meses lo que Argentina exporta en todo 1 año.

 

Hoy se enfrentan Argentina y Suiza en cuartos de final y así estamos parados en cuanto a comercio exterior.
Suiza concentra su oferta exportadora en industria farmacéutica, relojería de precisión y química fina.
Argentina, en cambio, exporta principalmente materias primas y alimentos.
Fuente Argentina en datos.

***
Ahora bien sí Suiza exporta en industria; nuestra Argentina en vez de fomentar, cada día de pasa, la industria nacional se la destruye por no ser rentable donde conviene importar productos hechos en otros países sean industriales o de producción.
Conviene fomentar el desarrollo de la educaciónn, la ciencia, tecnologías.
Hay ejemplos en lo público la rionegrina Invap, la CNEA, INTA, INTI.
En el fomento de la ciencia, educación está el futuro.

Adrián Beccar Varela dirigente de football, presidente de la Asociación Amateurs de Football (1920-1926). Logró que Uruguay fuese la sede del primer campeonato mundial en 1930.

 


Adrián Beccar Varela dirigente de football, presidente de la Asociación Amateurs de Football (1920-1926).

Con el espíritu mundialista de estos días queremos recordar a Adrián Beccar Varela que fue un gran dirigente de football, presidente de la Asociación Amateurs de Football (1920-1926) donde organizó distintos campeonatos y competencias dándole un gran impulso a este deporte y fue también presidente de la Asociación de Football Argentino (1927-1929).

En mayo de 1929 participó en Barcelona en el Congreso Mundial de la FIFA donde se decidió cual sería la sede del primer Campeonato Mundial de Football, se postularon como posibles candidatos España, Holanda, Hungría, Italia ,Suecia y Uruguay y fue Adrián Beccar Varela, el delegado enviado por nuestro pais, quien con su discurso elocuente obtuvo el voto favorable y logró que Uruguay fuese la sede del primer campeonato mundial en 1930.
Lamentablemente Adrián B. Varela falleció durante ese viaje a España en Madrid el 9 de junio de 1929 de una súbita enfermedad, sus restos fueron repatriados haciendo una escala en Montevideo donde se le rindió homenaje por su trayectoria y su impecable gestión ante la FIFA.Una calle lateral del Estadio Centenario (Montevideo) lleva su nombre en su honor.
En el próximo campeonato mundial de 2030 se cumplirán 100 años de esta primera copa del mundo y para celebrar este aniversario la FIFA organizó un torneo especial a lo largo de seis países y tres continentes donde Uruguay, Argentina y Paraguay albergarán los partidos inaugurales.
Fuente consultada: Adrián Beccar Varela. La utopía posible.

*** Publicado en Recorriendo San Isidro.
Imagen: Recorriendo San Isidro

11 de julio de 2026; fallece Antonio Rattín a los 89 años.

 

TRISTE NOTICIA EN EL MUNDO BOCA: FALLECIÓ ANTONIO RATTIN.



11 de julio de 2026: fallece Antonio Rattín a los 89 años.




El capitán eterno de Boca Juniors y uno de los máximos ídolos de la historia del Xeneize, fallece en las últimas horas.

Antonio Ubaldo Rattin, expresión cumbre de la garra xeneize.

Antonio Ubaldo Rattín nacido en Tigre, provincia de Buenos Aires el 16 de mayo de 1937.

Fallece en  Vicente López, provincia de Buenos Aires el  11 de julio de 2026.

Antonio Rattín fue un futbolista profesional, entrenador y político argentino.

Es ídolo del Club Atlético Boca Juniors donde jugó 382 partidos, convirtió 28 goles, ganó seis títulos nacionales y salió subcampeón de la Copa Libertadores de América 1963.

Desarrolló toda su carrera deportiva en Boca Juniors, institución en cuyas divisiones inferiores ingresó en 1955 proveniente del Club Atlético Tigre.

Debutó en Primera División en 1956, con apenas 19 años de edad. Medio volante de grandes condiciones físicas, con Boca consiguió cinco títulos, en 1962, 1964, 1965, 1969 y Copa Argentina 1969.

Es junto a Natalio Agustín Pescia, Ricardo Enrique Bochini, Miguel Ángel Russo, Reinaldo Merlo Guillermo Daniel Ríos y Ariel Ricardo Cafferata los únicos futbolistas que desarrollaron toda su carrera en un solo club en el fútbol argentino.

“Jugué con dos camisetas solamente en toda mi vida, la de Boca y la de Argentina”, dijo en una de sus últimas apariciones públicas, en 2019, antes de que la pandemia y los achaques de la edad lo alejaran de las reuniones masivas

Se desempeñaba como mediocampista defensivo y se caracterizaba por su destacada presencia en la mitad de la cancha, debido en buena parte a su elevada estatura (1,90 m), y con base en su ubicación, tenacidad, control de balón, voz de mando y valentía; convirtiéndose así en un referente de dicho sector del campo de juego.

Fue internacional con la Selección Argentina participó en dos Copas del Mundo consecutivas (1962 y 1966) siendo capitán. 

Solía recordar una anécdota descriptiva de la  inestabilidad institucional de nuestra Argentina: “Cuando salimos de acá el presidente era Illia. Cuando volvimos, Onganía nos recibió en la Casa Rosada”. 

Además, disputó dos Copa América, en las ediciones 1959 y 1967. Con la Albiceleste se consagró campeón de la Copa de las Naciones en 1964, un torneo de selecciones organizado por la Confederación Brasileña de Fútbol, que enfrentaba a las selecciones de Argentina, Brasil, Inglaterra y Portugal.

Fue entrenador de Boca Juniors, con quién disputó el campeonato Metropolitano 1980. La primera rueda del torneo fue difícil, perdiendo muchos encuentros pero pudo remontar en la segunda rueda, en donde mantuvo una racha de doce partidos invictos, finalizando en el séptimo puesto del torneo. Al año siguiente, el equipo realizó una mala campaña en el Nacional 1980 y quedó eliminado en la primera ronda. No volvió a dirigir desde entonces.

Antonio Ubaldo Rattín incursionó en la política siendo Diputado de la Nación Argentina por el partido PAUFE (Partido Unidad Federalista) entre 2001 y 2005. Entre 2005 y 2009 fue de concejal por el Frente Justicialista, en el Partido de Vicente López, Zona Norte del Gran Buenos Aires.

En 2015, fue inmortalizado con una estatua en el Museo de la Pasión Boquense, en honor a su trayectoria como futbolista y su idolatría dentro del Club Atlético Boca Juniors.

En 1976, Julio Humberto GRONDONA fue elegido presidente de Independiente.

 


En 1976, Julio Humberto GRONDONA fue elegido presidente de Independiente, club del que era reconocido simpatizante. Su mandato duró tres años, ya que en el '79 se hizo cargo de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). En su periodo al frente del "Rojo" de Avellaneda, el equipo obtuvo dos torneos locales y una Copa Interamericana.
INDEPENDIENTE REY DE COPAS.

Publicación de Walter Drogo.