LA BOINA BLANCA.
UN ESPACIO DE OPINIÓN DESDE LA PATAGONIA ARGENTINA.
23 DE JULIO DEL 1933: NACE HIPÓLITO SOLARI YRIGOYEN.
Hipólito Eduardo Solari Yrigoyen nació el domingo, 23 de
julio de 1933 en Buenos Aires, Argentina, radicado de joven en Chubut.
Apenas veinte días después de la muerte de Hipólito Yrigoyen el 23 de julio de 1933 nació Hipólito Solari
Yrigoyen. Hijo de Elisa Yrigoyen (sobrina de don Hipólito Yrigoyen) y del
abogado Eduardo Solari. El viejo caudillo le dejó para él un poncho que la
madre debía entregarle cuando cumpliera 18 años, que fue una realidad efectiva.
Su padre, Edelmiro Cecilio Solari (1897-1970) fue un
militante reformista en la universidad y dirigente radical de la ciudad de
Buenos Aires. Su hermano Edelmiro Solari Yrigoyen (1931-2005) también fue
dirigente radical. Por el lado paterno es bisnieto de Justino Solari quien ejerció
el cargo de gobernador del entonces Territorio Nacional de Misiones y por el
lado materno es sobrino bisnieto de Leandro Alem y sobrino nieto del presidente
Hipólito Yrigoyen.
Estudió en el Colegio del Salvador y se recibió como abogado
en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UBA.
Abogado que fue electo en representación de la Unión Cívica
Radical como Senador de la Nación por la provincia de Chubut en dos
oportunidades (1973-1976 y 1987-1995).
En 1972 participó de la fundación del Movimiento de
Renovación y Cambio y se desempeñó como Convencional Nacional por Chubut y en
2008 como Presidente de la Convención Nacional de la Unión Cívica Radical hasta
el 2012.
“Solari Yrigoyen migró a la Provincia de Chubut, radicándose
en la ciudad de Puerto Madryn. A comienzos de la década de 1970 comienza a
defender a presos políticos detenidos en la cárcel de Rawson. En 1972 se
produjo una fuga de presos políticos de las organizaciones guerrilleras
Montoneros y ERP, durante la cual un gran grupo quedó atrapado en el aeropuerto
de Trelew. En esa ocasión los fugados exigieron como garantía la presencia de
los abogados radicales Mario Abel Amaya e Hipólito Solari Yrigoyen. Pocos días
después varios de los detenidos serían asesinados en lo que se conoce como la
Masacre de Trelew (Wikipedia).
Fue subdirector del diario “La Razón” y fundó en Chubut el diario “El Censor”.
Se casó con María Teresa Hansen Molina con quien tuvieron
tres hijos Hipólito (fallecido en febrero del 2024), Conrado y Patricio.
En 1973 se presentó a las elecciones que clausuraban la
dictadura autodenominada Revolución Argentina, en su provincia, como candidato
a senador nacional, ganando las mismas y asumiendo el 25 de mayo.
Solari Yrigoyen fue la primera víctima de la organización
terrorista paramilitar definida como Triple A (Alianza Anticomunista Argentina)
durante el tercer gobierno del presidente Juan Domingo Perón, sufriendo el 21
de noviembre de 1973 un atentado que consistió en la voladura de su automóvil.
En 1975 sufrió otro atentado por parte del grupo
parapolicial Triple A, durante la presidencia de María Estela Martínez de Perón
sufrió un nuevo atentado con explosivos en su casa de Puerto Madryn.
La Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) fue un grupo
parapolicial creado al amparo de José López Rega quien era en aquella época
Ministro de Bienestar Social del gobierno nacional y estaba integrado por
policías retirados, militares y matones a sueldo que sembró el terror a fuerza
de amenazas y crímenes.
Irónicamente el senador Solari Yrigoyen fue visitado en el
hospital donde se recuperaba de las lesiones recibidas en el atentado, entre
otros, por la vicepresidente María Estela Martínez de Perón acompañada, como
era habitual, por el ministro López Rega.
En 1976 fue detenido, desaparecido y torturado por la
dictadura militar en compañía de su colega y correligionario Dr. Mario Abel
Amaya quien falleció a consecuencia del trato recibido.
Amaya fue secuestrado y desaparecido de su domicilio en la
madrugada del 17 de agosto de ese año, siendo recluido y torturado en el centro
clandestino detención “La Escuelita” del Regimiento 181 de Comunicaciones de
Bahía Blanca, junto a su amigo y colega Hipólito Solari Yrigoyén con quien fue
liberado el 31 de agosto en Viedma, simulando un rapto de “organizaciones
guerrilleras”, siendo encontrados por la policía y nuevamente detenidos en
Bahía Blanca y posteriormente en Rawson donde son nuevamente torturados.
Amaya en estado grave es trasladado a la cárcel de Villa
Devoto en Buenos Aires donde muere a consecuencia del mal trato recibido.
Posteriormente Solari
Yrigoyen fue liberado y expulsado del país, sin juicio ni condena alguna fue
calificado como “terrorista de máxima peligrosidad” radicándose en París
(Francia) hasta su retorno a nuestra Argentina en junio de1983.
Editó en Francia el periódico “La República” e impulsó
denuncias permanentes sobre el horror de la dictadura en nuestro país; contó
entre sus plumas a Julio Cortázar, Osvaldo Soriano, Teresa de Anchorena.
Siendo Presidente Raúl Ricardo Alfonsín lo designa como su asesor personal con rango de secretario de Estado y embajador plenipotenciario.
Entre 1999 y 2002 integró el Comité de Derechos Humanos de
las Naciones Unidas.
El Instituto Nacional Yrigoyeneano lo designó Presidente
Honorario.
Del “generalito” Onganía decía: “Cuando se derrocó a Illia asumió (Juan Carlos) Onganía, que no tenía idoneidad para el cargo. Como político no hubiera llegado a ser ni concejal suplente. Era un hombre muy limitado, pero representaba intereses poderosos. Tenía ambiciones imperiales y declaró que el gobierno, autodenominado pomposamente Revolución Argentina no tenía plazos sino objetivos. Era una dictadura para quedarse”, sostuvo el ex senador radical Hipólito Solari Yrigoyen”.
*** De lo publicado el 8 de junio de 2012 en el diario "Río Negro"
y en GPA.
El entonces senador nacional Hipólito Solari Yrigoyen fue el
promotor para el cumplimiento de la ley 23940 que dispone al traslado de los
restos mortales del cacique Inacayal, desde el Museo de Ciencias Naturales
Florentino Ameghino de La Plata, hasta la localidad de Tecka, provincia del
Chubut, para su sepultura definitiva.
El 29 de marzo del 2024, en el Salón de los Pasos Perdidos
del Congreso de la Nación, se entrega la mención de Honor Diputado Nacional Dr.
Juan Bautista Alberdi por iniciativa del entonces Diputado Nacional por la
provincia de Córdoba, Dr. Mario Negri.
La "Mención de Honor Diputado Juan Bautista Alberdi”
constituye el máximo galardón que otorga la H. Cámara de Diputados de la Nación
a aquellas personas físicas y/o jurídicas que se destaquen por sus acciones
culturales, científicas, políticas, humanísticas, o por aportes que, en
general, realcen los valores democráticos y republicanos.
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| La foto de Hipólito Solari Yrigoyen bajando de un colectivo de línea en Buenos Aires, con 85 años, en el 2018. |
ESPAÑA CAMPEONA DEL MUNDO 2026.
España 1 – 0 Argentina.
Hoy la madre venció a la hija.
La Madre Patria, España, levantó la Copa del Mundo mientras
abrazaba a su hija Argentina, que lloraba la derrota con dignidad y orgullo. No
hubo odio ni separación: hubo el dolor de una final entre quienes comparten
sangre cultural, lengua y memoria.
El marcador quedó grabado para la historia:
ESPAÑA 1 – 0 ARGENTINA.
Pero el verdadero triunfo fue aún mayor.
La madre ganó a la hija, sí… pero la madre no humilla a la
hija: la protege, la consuela y la abraza.
Por eso esta imagen no representa una enemistad, sino el
vínculo eterno entre dos pueblos hermanos. España sostiene el título; Argentina
sostiene el honor de haber llegado hasta la final; y ambas sostienen un legado
común que atraviesa océanos y generaciones.
Una lengua. Una cultura. Un corazón compartido. Un legado
que ningún resultado puede romper.
Hoy Madrid abraza a Buenos Aires. Hoy la victoria se celebra
con respeto al rival. Hoy el mundo ha visto que, incluso cuando la madre vence
a la hija, la familia permanece unida.
Que gane el mejor, pero que viva siempre lo que nos une.
PASE LO QUE PASE, YA HA GANADO LA HISPANIDAD.
La madre ganó a la hija. La Hispanidad ganó al mundo.
Publicación de Hispanistas España.
(Por Ignacio Fidanza*).- Las Malvinas son argentinas, como todas las frases buenas es directa. Un grupo de argentinos patriotas se dio como misión que el mensaje que habían prohibido la FIFA y el gobierno de Milei ingresara a la semifinal de Argentina e Inglaterra.
Cortaron una sábana de hotel y la pintaron con aerosol negro, recuperando esa magia de lo real que no logran traducir los memes electrónicos. Después de desplegarla detrás del arco de los ingleses y cuando ya tenían la policía encima, la envolvieron sobre una botella de plástico y con la precisión de un indio pampa la ubicaron en el campo de juego. Lo Celso la vio y entendió en un segundo la jugada: la desplegó y ya tenía al lado a Lisandro Martínez y Cuti Romero, y enseguida a casi todo el equipo, incluido Messi, protagonizando el momento más político del Mundial, que recorrió el mundo y quedará en la historia. Uno de esos goles que sólo los campeones encuentran. Audacia de un equipo que el poder quiere pasteurizar, pero no lo logra.
No son Maradona, son más educados, respetan las reglas, no hablan de política, hasta que en un acto y unas frases sueltas, te dejan muy claro que Maradona es también su ídolo y tienen demasiado claro todo. ¿O de dónde sale la poesía contestataria de esa frase que cantan en el vestuario?: «La Scaloneta va a vengar la Copa que le robaron al 10, la que no nos dejaron levantar, soy argento de la cuna hasta el cajón, por Malvinas por el Diego».
O ese rap demoledor que Messi fraseó con cara de distraído: «Hay gente que la pasa mal, que no tiene trabajo, que no llega a fin de mes o que la vive peleando».
Se veía venir, cualquiera podía darse cuenta lo que estaba en juego, menos el gobierno de Milei y su desgraciada ministra Monteoliva, que no perdieron la oportunidad de dejar una manzana en el escritorio de los poderosos.
Hay que tener muy poca sensibilidad nacional para intentar meter la guerra de Malvinas en la lógica obtusa de Hayek, que te lleva al elogio a Thatcher. Hay que estar lejos, muy lejos, para elogiar a una criminal de guerra que ordenó hundir al Belgrano fuera de las aguas de exclusión y cuando se alejaba del teatro de guerra.
El cipayismo de Milei es tan evidente, tan irreflexivo, que los grandes medios, que de manera muy neurótica intentan ayudarlo, hacen un esfuerzo descomunal para taparlo. Incluso, contra el propio Milei que fue y vino en una polémica que incluyó a sus voceros, siempre argumentado de manera oblicua contra el gesto de La Scaloneta, que ahora enfrenta el «riesgo» de una multa.
El mismo presidente que elogia a Thatcher, que festeja el 4 de Julio de Estados Unidos con más entusiasmo que el 9 de Julio, que se desvive por posar junto a la bandera de barras y estrellas, es el que dice que la Argentina no produce nada que valga la pena, salvo, acaso, el dulce de leche. Difícil encontrar un retrato más peyorativo para nuestro país.
Toda la polémica entre Milei y la Selección a los que de manera indirecta o directa, trató de «imprudentes», «intrascendentes», «patrioterismos baratos», «berretas», «rancios» y claro, como no, «populistas», encierra el problema de mirar el mundo a través del limitado lente de la Escuela Austríaca: mezclás todo y te perdés lo importante.
Pero acaso hay algo peor que el cipayismo mental de creer que es una genialidad reducir una política exterior soberana a ser el mejor alumno de Trump. Lo que hay atrás de esa pulsión por ser despiadado con los débiles y manso con los fuertes, es una carencia intelectual, una pereza política, una falta de audacia, que el propio Milei exhibió en su corta, pero muy exitosa carrera política.
Esa audacia que le permitió navegar entre Massa, los bolsos de Insaurralde, Macri, los petroleros y los grandes medios, para llegar a una velocidad alucinante a la Presidencia, no la ejerce en el mapa grande de la política internacional, donde están en juego los intereses estratégicos de la Argentina.
Con un agravante, es obvio para cualquiera que quiera tomarse la molestia de mirarlo, que el mundo está abordando, por ahora de manera desordenada y peligrosa, el rediseño de ese orden mundial que emergió de Yalta y Bretton Woods. Milei que tiene una veneración muy fragmentada de la generación del 80, que le permite rescatar su liberalismo, pero soslaya sus enormes inversiones en obra pública y educación, también olvida esa vocación de actuar con voz propia en el escenario global. Una cosa es ubicarse en Occidente, otra muy distinta la sumisión olfa.
Una miopía que le impide ver el valor de la bravura de los soldados argentinos en el conflicto del Atlántico, no de los cobardes jefes de la junta militar, sino de los soldados, pilotos y marinos, que se la jugaron entera, como bien retrató nada menos que el general Julian Thompson, que comandó las operaciones en el terreno del ejército inglés, en ese libro extraordinario que fue «No Pic Nic». Un elogio a la bravura argentina, que cuando hace rato que tiene el partido perdido, sigue peleando.
Por eso, no es casualidad la línea que une las Malvinas, Maradona, la Scaloneta, Messi y esa rebeldía tan argentina, que espera y baja la cabeza, pero en realidad, está buscando el hueco para volver a encarar. Como tampoco es casualidad que Milei se haya sentido tan incómodo con un acto político corajudo, rebelde, que podría haber elegido destacar.
*Fundador y Director de La Política On Line.
Publicado en ADN RÍO NEGRO.
Domingo 19 de julio del 2026.