INSULTOS CUYO ORIGEN ESTÁ EN LAS CALLES DE ROMA.
UN ESPACIO DE OPINIÓN DESDE LA PATAGONIA ARGENTINA.
El célebre artista tenía 86 años.
Estaba muy identificado con el Festival de San Remo, donde
ganó dos veces.
Hoy 11 de julio de 2026 la música italiana ha perdido una de
sus voces más elegantes e inconfundibles.
Nacido como Giuseppe Faiella en la isla de Capri, en el sur
de Italia y adoptó su nombre artístico como un homenaje directo a su tierra
natal.
Peppino Di Capri hizo la fusión de la tradición napolitana
con el rock and roll, el twist, el jazz y el pop romántico.
Autor de grandes clásicos como Roberta, Un grande amore e niente più (un gran amor y
nada más), Champagne, St. Tropez twist, Luna caprese.
Peppino Di Capri también compartió escenario con los Beatles durante su histórica gira italiana de 1965.

"Chimichurri", el restaurant de Lautaro en Wellington, colmado de argentinos cada vez que la Selección juega un partido en el Mundial.
Se fue de General Roca a Nueva Zelanda, abrió la única
parrilla argentina de Wellington y convierte cada partido de la Selección en
una fiesta.
Así se vive la pasión por la Selección al otro lado del
mundo. Desde Nueva Zelanda, Lautaro Herrera creó Chimichurri, el único
restaurante argentino de Wellington. Entre asados, empanadas y medialunas,
reúne a cientos de compatriotas para alentar a la Albiceleste y mostrar la
gastronomía argentina a los neozelandeses.
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| Los dueños de Chimichurri, un restaurant bien argentino en Wellington. |

Y hoy 11/7/2026 se llena Chimichurri con el partido Argentina - Suiza.
Comentario GPA.
Hace ocho años que vive en Nueva Zelanda. Llegó después de recorrer Europa y Dinamarca junto a su compañera, con la idea de viajar durante un tiempo. Pero la vida, y también la pandemia, cambiaron los planes. Hoy es dueño de Chimichurri, la única parrilla argentina de Wellington, un restaurante que se convirtió en mucho más que un lugar para comer: es un punto de encuentro para cientos de argentinos que necesitan sentirse, aunque sea por un par de horas, un poco más cerca de casa.
En sus mesas conviven sorrentinos caseros, milanesas,
alfajores, choripanes y medialunas recién horneadas. Los neozelandeses
descubrieron que las empanadas también pueden desayunarse y aprendieron a
pronunciar “chimichurri” con sorprendente naturalidad. Pero el verdadero
fenómeno ocurre cuando juega la Selección.
Mientras Nueva Zelanda respira rugby, el restaurante se
transforma en una pequeña Bombonera. “Yo soy fanático de Boca”, dice el Laucha,
como lo conocen sus amigos más cercanos. Las camisetas celestes y blancas
reemplazan al negro de los All Blacks, los abrazos llegan con cada gol y los vecinos
se asoman intrigados por una pasión que no termina de entenderse, pero que resulta
imposible no contagiar.
“Vienen a vivir la experiencia argentina”, cuenta Lautaro. Muchos neozelandeses se acercan simplemente para descubrir cómo se siente un partido rodeado de argentinos. Lo que encuentran es una explosión de emociones: canciones, nervios, abrazos y festejos que convierten al fútbol en algo mucho más grande que un deporte.
Los horarios improbables de este Mundial, con tanta amplitud
horaria, tampoco detienen la pasión. Si el partido es de madrugada, la jornada
comienza antes de las tres de la mañana, mientras salen del horno las
medialunas para el desayuno y se prepara la previa mundialista. Si el encuentro
coincide con el mediodía neozelandés, el restaurante explota de gente con la
mirada y las emociones puestas frente al televisor.
En las paredes cuelgan camisetas de fútbol y banderas
argentinas, y en la televisión no se escucha inglés: los partidos se ven con el
relato de Telefe, con Mariano Closs y Diego Latorre, porque hay sonidos que
también ayudan a sentirse más cerca de los orígenes.
Llegar hasta ahí fue un camino largo. Lautaro dejó Roca a
los 17 años para estudiar Comunicación en La Plata. Trabajó en la universidad,
dio clases y durante años alternó el estudio con empleos en cocinas para poder
sostenerse. Sin saberlo, allí estaba aprendiendo un oficio que terminaría
cambiándole la vida.
En 2017 decidió emprender una aventura junto a su novia, de
Misiones, a quien había conocido mientras estudiaban. La idea era recorrer el
mundo durante un tiempo. Primero fue Dinamarca, después llegaron distintos
países de Europa y del sudeste asiático. Más tarde apareció una visa para
trabajar un año en Nueva Zelanda. El plan era seguir viaje, pero la pandemia
alteró todos los mapas.
“Nos dimos cuenta de que en cualquier ciudad del mundo
encontrás comida china, tailandesa, turca, italiana o francesa… pero casi nunca
comida argentina. Y nosotros tenemos muchísimo para mostrar”, cuenta Lautaro.
“Nosotros tenemos una cocina construida con influencias italianas, españolas,
árabes y mediterráneas que en Argentina adquirió identidad propia”. Lautaro
habla con orgullo de los sorrentinos con rellenos generosos, de las milanesas
gigantes, del lomito completo, de los alfajores (“también los hacemos
nosotros”) y de esas medialunas que, según él, no existen en ningún otro lugar
del mundo.
Los neozelandeses también empezaron a descubrirlo. Al
principio todo era curiosidad y poco a poco llegaron los habitués. Hoy
desayunan empanadas con absoluta naturalidad. “A nosotros todavía nos parece
rarísimo”, se ríe Lautaro. Las de carne siguen siendo las favoritas, aunque las
de cordero ganaron rápidamente su lugar. También preparan caprese, humita,
pollo, verduras y hongos. Y por supuesto también está la parrilla.
Cada vez que la Selección sale a la cancha, Chimichurri
cambia completamente de clima. Llegan argentinos de distintos puntos de
Wellington, aparecen camisetas clubes argentinos que durante unas horas dejan
de lado cualquier rivalidad. También llegan latinoamericanos y cada vez con más
frecuencia, neozelandeses. No vienen solamente a mirar un partido, vienen a
vivir una experiencia.
“La participación de Nueva Zelanda y toda la locura de esto
que se vivió con Tim Payne, que es de acá de Wellington, alimentó un poco más
el interés por el fútbol. Es muy gracioso porque nos toman a nosotros como no
sé… un experimento cultural, porque vienen a ver los partidos con nosotros y no
entienden la locura, todo lo que se vive. Vienen a vivir la experiencia
argentina, de cómo nosotros sentimos el fútbol. Contra Cabo Verde el restaurante
explotó…”, cuenta Lautaro.

La carta de Chimichurri, con marcada presencia argentina.
Quizás por eso Chimichurri es mucho más que un restaurante.
Es un refugio de argentinidad perdido en el Pacífico Sur. Un lugar donde un
choripán, una milanesa o un simple grito de gol alcanzan para acortar, aunque
sea por 90’, los miles de kilómetros que separan a Wellington de los afectos.
Publicado en Diario Río Negro.
11/7/2026.
Con el espíritu mundialista de estos días queremos recordar a Adrián Beccar Varela que fue un gran dirigente de football, presidente de la Asociación Amateurs de Football (1920-1926) donde organizó distintos campeonatos y competencias dándole un gran impulso a este deporte y fue también presidente de la Asociación de Football Argentino (1927-1929).
Antonio Ubaldo Rattin, expresión cumbre de la garra xeneize.
Antonio Ubaldo Rattín nacido en Tigre, provincia de Buenos
Aires el 16 de mayo de 1937.
Fallece en Vicente López,
provincia de Buenos Aires el 11 de julio
de 2026.
Antonio Rattín fue un futbolista profesional, entrenador y
político argentino.
Es ídolo del Club Atlético Boca Juniors donde jugó 382
partidos, convirtió 28 goles, ganó seis títulos nacionales y salió subcampeón
de la Copa Libertadores de América 1963.
Desarrolló toda su carrera deportiva en Boca Juniors,
institución en cuyas divisiones inferiores ingresó en 1955 proveniente del Club
Atlético Tigre.
Debutó en Primera División en 1956, con apenas 19 años de
edad. Medio volante de grandes condiciones físicas, con Boca consiguió cinco
títulos, en 1962, 1964, 1965, 1969 y Copa Argentina 1969.
Es junto a Natalio Agustín Pescia, Ricardo Enrique Bochini,
Miguel Ángel Russo, Reinaldo Merlo Guillermo Daniel Ríos y Ariel Ricardo
Cafferata los únicos futbolistas que desarrollaron toda su carrera en un solo
club en el fútbol argentino.
“Jugué con dos camisetas solamente en toda mi vida, la de
Boca y la de Argentina”, dijo en una de sus últimas apariciones públicas, en
2019, antes de que la pandemia y los achaques de la edad lo alejaran de las
reuniones masivas
Se desempeñaba como mediocampista defensivo y se
caracterizaba por su destacada presencia en la mitad de la cancha, debido en
buena parte a su elevada estatura (1,90 m), y con base en su ubicación,
tenacidad, control de balón, voz de mando y valentía; convirtiéndose así en un
referente de dicho sector del campo de juego.
Fue internacional con la Selección Argentina participó en dos Copas del Mundo consecutivas (1962 y 1966) siendo capitán.
Solía recordar
una anécdota descriptiva de la
inestabilidad institucional de nuestra Argentina: “Cuando salimos de acá
el presidente era Illia. Cuando volvimos, Onganía nos recibió en la Casa
Rosada”.
Además, disputó dos Copa América, en las ediciones 1959 y
1967. Con la Albiceleste se consagró campeón de la Copa de las Naciones en
1964, un torneo de selecciones organizado por la Confederación Brasileña de
Fútbol, que enfrentaba a las selecciones de Argentina, Brasil, Inglaterra y
Portugal.
Fue entrenador de Boca Juniors, con quién disputó el campeonato Metropolitano 1980. La primera rueda del torneo fue difícil, perdiendo muchos encuentros pero pudo remontar en la segunda rueda, en donde mantuvo una racha de doce partidos invictos, finalizando en el séptimo puesto del torneo. Al año siguiente, el equipo realizó una mala campaña en el Nacional 1980 y quedó eliminado en la primera ronda. No volvió a dirigir desde entonces.
Antonio Ubaldo Rattín incursionó en la política siendo
Diputado de la Nación Argentina por el partido PAUFE (Partido Unidad
Federalista) entre 2001 y 2005. Entre 2005 y 2009 fue de concejal por el Frente
Justicialista, en el Partido de Vicente López, Zona Norte del Gran Buenos
Aires.
En 2015, fue inmortalizado con una estatua en el Museo de la Pasión Boquense, en honor a su trayectoria como futbolista y su idolatría dentro del Club Atlético Boca Juniors.
Publicación de Walter Drogo.