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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

viernes, julio 10, 2026

¿Por qué flameó la bandera de Estados Unidos en el Monumento?

La foto de la bandera de Estados Unidos en el mástil escolta del Monumento Nacional a la Bandera generó polémica en redes sociales.

¿Por qué flameó la bandera de Estados Unidos en el Monumento?

Es parte de una tradición tiene tantos años como el edificio que rinde homenaje al símbolo nacional, ratificada por un decreto municipal de 2011.

5 de julio 2026.

La foto de la bandera de Estados Unidos en el mástil escolta del Monumento Nacional a la Bandera generó polémica en redes sociales.

La foto de la bandera de Estados Unidos en el mástil escolta del Monumento Nacional a la Bandera generó polémica en redes sociales.

El sábado pasado, 4 de julio, en el mástil escolta del Monumento Nacional a la Bandera se izó la enseña patria de Estados Unidos. La presencia de esa bandera extranjera en el edificio rosarino que brinda homenaje a la enseña nacional causó repercusión en redes sociales donde se desató una encendida polémica, sin embargo forma parte de una tradición tan antigua como el mismo Monumento y ratificada por un decreto que ya cumplió quince años.

El izamiento de la bandera de franjas horizontales, rojas y blancas, y un rectángulo azul con 50 estrellas de cinco puntas, coincidió con el 250 aniversario de la independencia estadounidense. Y fue duramente criticado en redes sociales donde se leyó como otro gesto del gobierno nacional hacia el país del norte.

Pero, que banderas extranjeras flameen en el Monumento tiene una tradición que ya lleva 69 años, desde que se inauguró el máximo símbolo de la ciudad de Rosario. "Es un gesto de cortesía con los países que mantienen relaciones con Argentina o con aquellas Naciones que cuentan con destacadas comunidades locales", explica el historiador Miguel Carrillo Bascary, integrante del Instituto Belgraniano y ex director del Monumento.

El izamiento, en el mástil escolta del Monumento, amplía, "tiene un ceremonial establecido por tradición y ratificado por un decreto de la intendencia que tiene más de quince años".

Por eso, recuerda, en el segundo mástil, ubicado a la derecha del que corresponde a la bandera nacional no sólo flamearon banderas de otros países, como Bulgaria, Israel o el estado Plurinacional de Bolivia, por poner algunos ejemplos. También, la bandera de las Naciones Unidas o de la Cruz Roja, cuando se cumplen los aniversarios de la fundación de estas organizaciones.

Otras banderas, otras polémicas.

El historiador recuerda otras polémicas iniciadas por la presencia de banderas extranjeras en el Monumento. La más reciente fue en abril pasado, cuando se conmemoró el 78° aniversario de la Independencia de Israel (Yom Ha'atzmaut), lo que despertó en redes sociales agresivos comentarios contra Israel y la colectividad judía. "S e difundió el izamiento de la bandera de Israel en el mástil principal del Monumento a la Bandera y que posteriormente se entonó el himno de esa nación con presencia de alumnos de la escuela Bialik, lo que despertó una oleada de repudios", rememora.

Sin embargo, aclara "no hubo nada raro y, mucho menos, un menosprecio a la Bandera nacional. Sucedió que celebrando el 78º aniversario de la creación del Estado de Israel por las Naciones Unidas, miembros de la colectividad judía de Rosario izaron su bandera y cantaron su himno en el citado Monumento. Fue en el mástil escolta (secundario), ubicado en el Atrio del Patio Cívico, acompañando a la enseña argentina".

El Monumento, explica, consta de varios espacios: la Torre, que alberga en su base un memorial (cripta) dedicado al General Manuel Belgrano, el patio Cívico, donde se desarrollan todo tipo de actos, concentraciones, recitales y similares; el Propileo, que aloja la llama votiva que honra al soldado desconocido muerto en las luchas por la Independencia, junto con la “Galería de las Banderas de América”, que exhibe los símbolos de todos los países del continente. Se completa con el Mástil Mayor, en donde cada día se iza un gran ejemplar de la Bandera nacional.

En la cabecera del Patio Cívico existen otros dos mástiles, el principal, ubicado a la derecha se destina a la Bandera argentina; el otro, a su izquierda, al que se llama “escolta”, donde en ocasiones se izan las banderas de otros estados con los que nuestro país mantiene relaciones diplomáticas y las de algunas organizaciones internacionales. Esta costumbre se inició a poco de inaugurado el Monumento y en el año 2011 se dictó un decreto municipal que institucionaliza este uso.

Un decreto que cumplió quince años.

El Monumento es propiedad de la Nación, pero desde el año 1963 lo administra la Municipalidad de Rosario. Por ende, la intendencia rosarina tiene la responsabilidad y el honor de atender a la conservación del espacio y al velar por su uso en correspondencia a la alta valoración que merece tal espacio.

Desde el 13 de julio de 2011, en el municipio existe un decreto que regula los aspectos protocolares relacionados con los izamientos de banderas que se realizan en el Monumento. La norma establece que en el Mástil Mayor se enarbolará la Bandera nacional argentina, exclusivamente, lo mismo que en el mástil principal interno, ubicado en el Patio Cívico del Monumento.

Sin embargo, en los mástiles escolta y laterales del Patio Cívico se autoriza el izamiento de las banderas representativas de los Estados reconocidos por la República Argentina, las organizaciones internacionales de estados que integre nuestro país, las entidades internacionales reconocidas por la comunidad internacional, las provincias argentinas y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

También autoriza el izamiento de las banderas de los estados a quién representen los mandatarios o diplomáticos acreditados ante el Poder Ejecutivo Nacional, cuando se hallen en visita oficial a la ciudad o las banderas de las organizaciones internacionales de estados que integre nuestro país; cuando visite Rosario un representante de la misma, en misión oficial.

Fuente: LA CAPITAL.

Noticia publicada en Diario LA CAPITAL de Rosario.

https://www.lacapital.com.ar/la-ciudad/por-que-flameo-la-bandera-estados-unidos-el-monumento-n10268140.html

jueves, julio 09, 2026

Cabo Verde y Malvinas: el pequeño país africano que le cerró una puerta al Reino Unido.

 Cabo Verde y Malvinas: el pequeño país africano que le cerró una puerta al Reino Unido.

En los últimos días, el nombre de Cabo Verde volvió a ocupar un lugar en la memoria de los argentinos. Su selección sorprendió al mundo con el gran partido que disputó frente a la Argentina, despertando admiración por el talento y la entrega de un país pequeño frente a una de las grandes potencias del fútbol.
Sin embargo, el vínculo entre Cabo Verde y la Argentina no comenzó en una cancha.
Desde fines del siglo XIX, inmigrantes caboverdianos llegaron a nuestro país y formaron comunidades, especialmente en las ciudades portuarias. Hombres provenientes de aquellas islas también participaron en las luchas por la Independencia y, con el paso del tiempo, contribuyeron al desarrollo de la Nación. Es una historia compartida, poco conocida, a la que se suma otro episodio casi olvidado.
Durante la Guerra de Malvinas, cuando el Reino Unido necesitaba sostener una compleja red logística para operar a miles de kilómetros de su territorio, Cabo Verde adoptó una postura que fue interpretada como un respaldo político a la posición argentina: negó la utilización del aeropuerto de la isla de Sal y de sus instalaciones como punto de apoyo para la campaña británica.
La Guerra de Malvinas no se libró únicamente en las islas, en el mar o en el aire. También tuvo un escenario diplomático donde cada apoyo, cada abstención y cada negativa podían adquirir un profundo significado político.
Una isla pequeña con un enorme valor estratégico
En 1982, el principal desafío británico consistía en sostener una fuerza expedicionaria a casi trece mil kilómetros de su territorio. La isla Ascensión, bajo soberanía británica, se convirtió en el eje de esa gigantesca operación logística. Desde allí despegaron aeronaves, operaron buques y se organizó buena parte del puente aéreo y marítimo hacia el Atlántico Sur.
Sin embargo, Ascensión no era la única alternativa de interés.
El aeropuerto internacional de la isla de Sal ocupaba una posición privilegiada sobre las rutas atlánticas. Su pista de gran longitud y su utilización habitual como escala de vuelos intercontinentales lo convertían en un punto de apoyo de considerable importancia para cualquier operación de largo alcance.
En ese contexto, la negativa de Cabo Verde trascendía el aspecto estrictamente operativo. Representaba la decisión soberana de un Estado que optaba por no facilitar el esfuerzo logístico de una de las mayores potencias militares del mundo.
Un Estado recientemente independizado
En 1982, Cabo Verde apenas llevaba siete años como nación independiente. Había obtenido su emancipación de Portugal el 5 de julio de 1975 y, como muchos países africanos surgidos del proceso de descolonización, observaba con especial sensibilidad los conflictos vinculados con la permanencia de enclaves coloniales.
La figura de Amílcar Cabral, uno de los principales líderes independentistas de África occidental y cuyo nombre lleva el aeropuerto de Sal, simbolizaba esa mirada política.
Desde esa perspectiva, el conflicto del Atlántico Sur podía interpretarse no solo como una guerra entre dos Estados, sino también como una controversia vinculada a un territorio cuya soberanía permanecía en disputa desde el siglo XIX.
Comprender ese contexto permite valorar con mayor precisión el significado de la decisión caboverdiana.
Una batalla que también se libró en la diplomacia
La historia suele recordar Malvinas por sus combates, sus héroes y el sacrificio de quienes lucharon en las islas. Sin embargo, el conflicto también se desarrolló en otro escenario, menos visible pero igualmente importante: el diplomático.
En ese ámbito, las declaraciones oficiales, los votos en los organismos internacionales, las posiciones de los distintos gobiernos y las decisiones relacionadas con el apoyo logístico formaban parte de una disputa que trascendía el campo de batalla.
La actitud adoptada por Cabo Verde constituye uno de esos episodios poco conocidos que ayudan a comprender la dimensión internacional del conflicto. No modificó por sí sola la evolución de las operaciones militares, pero dejó en evidencia que la posición de la comunidad internacional distaba mucho de ser uniforme.
Incluso países con recursos limitados podían ejercer su soberanía y adoptar decisiones de alto valor político.
Un antecedente que conserva actualidad
Décadas después, la importancia estratégica de la isla de Sal volvió a quedar demostrada.
Cuando la pista de Ascensión debió ser sometida a importantes trabajos de reparación, el puente aéreo británico entre el Reino Unido y las Islas Malvinas utilizó Cabo Verde como escala técnica de reabastecimiento.
Ese hecho confirmó que el interés británico por Sal no respondía únicamente a las circunstancias de 1982. Su ubicación geográfica continúa siendo un elemento de gran relevancia para las comunicaciones entre Europa y el Atlántico Sur.
Mirado desde esa perspectiva, el episodio ocurrido durante la guerra adquiere una dimensión aún mayor.
Una historia que merece ser recordada
Cabo Verde reapareció recientemente en la conversación de los argentinos gracias al fútbol. Sin embargo, los vínculos entre ambos países poseen raíces mucho más profundas.
Están presentes en la inmigración caboverdiana que llegó a nuestras costas, en los hombres de esas islas que participaron en las luchas por la Independencia y también en aquella decisión adoptada durante la Guerra de Malvinas, cuando un joven Estado africano decidió no facilitar el esfuerzo logístico británico.
No fue una batalla.
No fue una victoria militar.
Tampoco modificó el desenlace del conflicto.
Pero constituyó un acto de soberanía que merece ser incorporado a la historia diplomática de Malvinas.
Porque la grandeza de un país no siempre se mide por la extensión de su territorio, el tamaño de sus Fuerzas Armadas o el peso de su economía.
Con frecuencia se manifiesta en la capacidad de sostener una decisión conforme a sus principios, aun cuando ello implique decir no a una gran potencia.
En 1982, Cabo Verde eligió ese camino.
Y ese episodio merece ser recordado.
Foto del escritor: Roberto Arnaiz
Por: Roberto Arnaiz
Sitio web

Blog: www.robertoarnaiz.com/blog

 
Web: www.robertoarnaiz.com

Mafalda y la Patria - Inodoro Pereyra y la Patria.

 



Felipe y Mafalda. Composición sobre la Indepencia Nacional.

 


El humor de Fantanarrosa. Eulogia y el Inodoro Pereyra.