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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

domingo, julio 26, 2026

El mundial de fútbol ayudó al Gobierno al sacar la política de la agenda.

 

Los ataques “woke” contra los argentinos beneficiaron a Milei.

El mundial de fútbol ayudó al Gobierno al sacar la política de la agenda, pero más lo ayudaron los “progres” europeos al acusar de racismo a todo el país y unirlo. ¿La oposición? Descolocada.

Por Sergio Crivelli.

sábado, julio 25, 2026

Argentine Fruit Distributors. La empresa inglesa que hace un siglo transformó el negocio de las peras y manzanas en la Patagonia.


La empresa inglesa que hace un siglo transformó el negocio de las peras y manzanas en la Patagonia.

Argentine Fruit Distributors, vinculada al Ferrocarril del Sud, organizó la producción, el empaque y la exportación de fruta desde el Alto Valle, dejando una huella que aún perdura en Río Negro y Neuquén.

Pocos conocen la historia de la compañía británica que ayudó a convertir al Alto Valle en el corazón de la producción de peras y manzanas de la Argentina.

La historia del Alto Valle de Río Negro y Neuquén está estrechamente vinculada al ferrocarril y al desarrollo del riego. Ambos factores hicieron posible la transformación de una extensa región de estepa en uno de los principales oasis frutícolas de la Argentina. En ese proceso desempeñó un papel decisivo la empresa Argentine Fruit Distributors S.A. (AFD), vinculada al Ferrocarril del Sud y al capital británico. A través de una compleja red de empaque, transporte y comercialización, la compañía contribuyó a organizar la producción frutícola destinada tanto al mercado interno como a la exportación, dejando una profunda huella en la economía y en el paisaje urbano del Alto Valle.

Para comprender el papel de AFD es necesario retroceder a fines del siglo XIX, cuando la expansión ferroviaria y las grandes obras de irrigación comenzaron a modificar de manera definitiva el territorio. La llegada del Ferrocarril del Sud y la construcción del sistema de riego permitieron el desarrollo de colonias agrícolas que, pocas décadas después, convertirían al Alto Valle en uno de los centros frutícolas más importantes del país.

El preludio: El tren y el agua.

La llegada del ferrocarril al Alto Valle estuvo marcada por razones económicas, estratégicas y militares. En 1899, la empresa Ferrocarril del Sud inauguró la línea que unía Bahía Blanca con la confluencia de los ríos Limay y Neuquén (actual ciudad de Cipolletti). El objetivo inicial del presidente de la Argentina de ese momento, General Julio Argentino Roca, era asegurar el transporte de tropas y pertrechos hacia la frontera con Chile, pero los ingenieros ingleses rápidamente advirtieron el potencial agrícola de las tierras que bordeaban el río Negro. El suelo aluvial era fértil, el sol brillaba casi todo el año y el agua corría con fuerza milenaria; solo faltaba ordenarla.

A principios del siglo XX, el ingeniero italiano César Cipolletti diseñó el sistema de riego que domaría los ríos de la región. El Estado argentino financió la construcción del gran Dique Ballester, inaugurado parcialmente en 1916 y culminado a principios de la década de 1920.


Los trenes de la época que llevaban la fruta en tren directamente al puerto de Buenos Aires.

Con el agua corriendo por los canales secundarios, la tierra del valle comenzó a fragmentarse en parcelas aptas para el cultivo. Inmigrantes italianos, españoles y de otras latitudes llegaron para labrar la tierra. Sin embargo, los colonos se enfrentaron rápidamente a un cuello de botella: sabían cómo plantar y cosechar, pero carecían de los medios, el conocimiento y los canales comerciales para llevar frutas sumamente perecederas a los mercados de Buenos Aires o Europa. Es aquí donde el capital británico vio una oportunidad de oro para generar carga para sus vagones y dividendos para sus accionistas en Londres.

El nacimiento de AFD.

En la década de 1920, los directivos del Ferrocarril del Sud comprendieron que para que el negocio ferroviario en la Patagonia fuera rentable a largo plazo, debían propiciar el desarrollo de una industria de carga de alto valor. La lana y el cuero no eran suficientes. Inspirados por el éxito de las corporaciones frutícolas norteamericanas en California, decidieron intervenir directamente en la cadena de valor de la fruta.

Hacia fine de la década del '20, el Ferrocarril del Sud fundó AFD. No se trataba de una empresa productora en el sentido tradicional —aunque poseía algunas chacras experimentales—, sino de una gigantesca plataforma de servicios de poscosecha, comercialización y logística.

Los ingleses trajeron al Alto Valle una mentalidad estrictamente 'fordista' y un despliegue tecnológico sin precedentes en la Argentina rural. Contrataron a expertos californianos y sudafricanos para estudiar el clima local y determinar qué variedades de manzanas y peras se adaptarían mejor. Fue AFD la que promovió de forma masiva variedades icónicas como la manzana Red Delicious (y su antecesora, la Delicious) y la Granny Smith, así como las peras Williams y Packham's Triumph.

La red de galpones y la revolución tecnológica.

El impacto de AFD se materializó en el paisaje del valle a través de una red de imponentes galpones de empaque estratégicamente ubicados a la vera de las vías del tren. Se construyeron instalaciones en localidades clave como Cinco Saltos, Cipolletti, Allen, General Roca, Villa Regina y J.J. Gómez.


Durante décadas, la compañía británica controló el empaque, la logística y la comercialización de la fruta patagónica, sentando las bases de una actividad que sigue siendo clave para la región.

Estos galpones no eran simples cobertizos de acopio; eran verdaderas fábricas de procesamiento industrial que funcionaban con precisión de relojería británica. En su interior, el proceso seguía una línea de montaje perfecta:

-Recepción y lavado: La fruta traída por los colonos en carros y camiones se volcaba en piletones de agua para limpiarla y eliminar residuos de curas o tierra.

-Clasificación y selección: Las manzanas y peras pasaban por cintas transportadoras donde mujeres y hombres —bajo la estricta mirada de capataces entrenados por la empresa— separaban la fruta de primera calidad de aquella que presentaba defectos estéticos.

-Calibrado: Máquinas mecánicas importadas de Estados Unidos e Inglaterra clasificaban la fruta por su tamaño (calibre) basándose en el peso o el diámetro.

-Empaque: Embaladores profesionales envolvían individualmente cada fruta en papel sulfito (muchas veces impregnado en aceites minerales para evitar la propagación de hongos) y las acomodaban con precisión geométrica en cajas de madera, conocidas formalmente como "cajones tipo exportación".

El sello de AFD en las tapas de las cajas de madera se convirtió en una garantía internacional de calidad. Las marcas de la empresa, como "El Crucero", "Pájaro Azul" (Blue Bird) o "Canguro", ganaron reputación rápidamente en los mercados de ultramar.

Detrás de la emblemática marca 'El Crucero' estuvo AFD, la empresa inglesa que revolucionó el empaque, el transporte y la comercialización de la fruta del Alto Valle.


Para resolver el problema de la distancia y el calor durante el trayecto de más de mil kilómetros hacia el puerto de Buenos Aires, el Ferrocarril del Sud construyó, a instancias de AFD, una flota de vagones frigoríficos. Estos vagones se cargaban con bloques de hielo producidos en plantas que la propia empresa instaló en el valle (como la fábrica de hielo de Cipolletti). De este modo, la fruta viajaba en una atmósfera aclimatada que garantizaba que llegara al puerto con la firmeza y frescura exigidas en Europa.

El "paternalismo industrial" y la vida en los campamentos ingleses

La presencia de los ingleses en el Alto Valle no se limitó a lo comercial; configuró un orden social y urbano particular. En ciudades como Allen y Cipolletti, la empresa construyó barrios y colonias para su personal jerárquico. Los gerentes, contadores e ingenieros, en su mayoría británicos, trajeron consigo sus costumbres, su arquitectura y su estilo de vida.

Los chalets de estilo inglés, con techos de chapa galvanizada a dos aguas, galerías de madera, paredes de ladrillo visto y jardines perfectamente podados, irrumpieron en medio del paisaje árido. Estos complejos habitacionales contaban con comodidades extraordinarias para la época: agua corriente, sistemas de saneamiento y electricidad provista por las usinas de la empresa.

El "paternalismo industrial" británico se tradujo en una estructura social sumamente jerárquica pero organizada. Los directivos fomentaban la práctica de deportes como el tenis, el golf y el fútbol, construyendo clubes y campos de juego para el esparcimiento del personal. El Club Ferrocarril y AFD se convirtieron en centros de la vida social de la élite local y de los empleados jerarquizados.

La historia de AFD, la firma británica que convirtió las manzanas y peras del Alto Valle en un producto de exportación y dejó una marca imborrable en la Patagonia.

Para los colonos e inmigrantes que proveían la fruta, AFD era un gigante ambivalente. Por un lado, era el socio necesario que financiaba las cosechas, proveía los cajones, vendía los pesticidas y garantizaba la compra de la producción bajo estrictos contratos. Por el otro, era un monopolio extranjero que imponía los precios, decidía arbitrariamente qué fruta servía y cuál se descartaba, y ejercía un control férreo sobre la economía regional. No obstante, el sistema funcionaba: el rigor en los estándares de calidad de AFD obligó a los chacareros del valle a tecnificarse y a convertirse en productores de excelencia mundial.

La Segunda Guerra Mundial y el cambio de rumbo.

El apogeo de AFD se prolongó durante toda la década de 1930. El Alto Valle se había transformado en el principal exportador de manzanas del hemisferio sur, compitiendo directamente con Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda. Los barcos cargueros con las bodegas refrigeradas llenas de fruta del río Negro zarpaban regularmente desde el puerto de Buenos Aires con destino a Londres, Liverpool, Amberes y Hamburgo.

Sin embargo, el estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939 asestó un golpe demoledor al modelo de negocios de AFD. Las rutas marítimas del Atlántico se volvieron extremadamente peligrosas debido a la guerra de submarinos alemanes, y los países europeos priorizaron la importación de alimentos básicos y material bélico por sobre las frutas frescas.

Ante el cierre casi total del mercado europeo, AFD tuvo que reorientar sus esfuerzos de manera urgente. El mercado interno argentino, concentrado en la pujante Ciudad de Buenos Aires y sus alrededores, absorbió una parte de la producción. Paralelamente, se consolidó el comercio con el mercado de Brasil, que se convertiría en un cliente histórico e indispensable para la fruta del valle.

El mercado de Abasto ubicado en el centro porteño, en la década del 40, hacia donde AFD orientaba la mayor parte de sus ventas.

A pesar de esta reconversión, el conflicto bélico marcó el inicio del fin de la era del absoluto predominio británico en la economía argentina. Las dificultades para importar repuestos para las maquinarias de empaque y los vagones ferroviarios, sumadas al desgaste de las finanzas del Imperio Británico, debilitaron la posición de las empresas matrices en Londres.

Nacionalización y legado: El fin de una era.

El desenlace final de la aventura británica en el Alto Valle llegó tras el fin de la guerra, de la mano de los cambios políticos estructurales que vivía la Argentina. En 1948, bajo la primera presidencia de Juan Domingo Perón, el Estado nacional adquirió la totalidad de los ferrocarriles de capital británico en cumplimiento de los acuerdos del tratado Miranda-Eddy.

Al nacionalizarse el Ferrocarril del Sud (que pasó a llamarse Ferrocarril Nacional General Roca), la estructura de AFD quedó desconectada de su matriz logística y financiera original. Los ingleses comenzaron su retirada ordenada de la Patagonia. La infraestructura de AFD no desapareció, sino que cambió de manos. Muchos de sus imponentes galpones de empaque, talleres y plantas de frío fueron adquiridos por empresarios locales, cooperativas de productores integradas por los antiguos colonos italianos y españoles, o pasaron a formar parte de nuevas empresas estatales y mixtas (como la Corporación Frutícola Argentina o, más tarde, firmas privadas nacionales como Moño Azul, PAI y otras).


Publicidad aparecida en los periódicos y principales revistas de Buenos Aires en la década del 40, presentando la oferta productiva de AFD.

La retirada de los administradores británicos dejó un vacío en el control de calidad absoluto que ejercían, pero abrió paso a una democratización y diversificación del negocio frutícola. Los colonos, organizados en cooperativas, asumieron el control de la cadena de valor que los ingleses habían diseñado.

Las huellas del "Imperio de la Fruta".

Hoy en día, a casi un siglo de la fundación de AFD, las huellas de la presencia inglesa siguen vivas en la geografía urbana y cultural del Valle de Río Negro y Neuquén. Caminar por las zonas aledañas a las estaciones de tren de Cipolletti, Allen o General Roca permite descubrir los viejos galpones de empaque de AFD. Aunque algunos han sido reciclados para funciones culturales, comerciales o universitarias, y otros yacen en el abandono como gigantes de chapa y ladrillo, sus estructuras de pinotea, sus techos parabólicos y sus andenes de carga atestiguan la escala monumental de la empresa.

Las colonias y los chalets ingleses, ocultos tras densas arboledas de álamos que originalmente se plantaron como cortinas rompevientos para proteger las plantaciones, forman parte del patrimonio arquitectónico de la región. Asimismo, términos técnicos del empaque frutícola que se usan cotidianamente en el valle (como el tamaño de los "calibres", el uso de ciertas maderas o sistemas de estiba) derivan directamente de los manuales de procedimiento redactados por los ingenieros de la empresa en la década de 1930.

Uno de los grandes galpones que AFD tenía a mediados de la década del 30 en la cuidad de Cinco Saltos, Río Negro.

Argentine Fruit Distributors S.A. fue, en última instancia, el catalizador que transformó una actividad agrícola de subsistencia en una industria global. A través de la disciplina, la inversión tecnológica y una red de transporte que unía las chacras patagónicas con las mesas de los consumidores europeos, los ingleses sentaron las bases materiales del Alto Valle moderno, convirtiendo a la fruta en el sinónimo definitivo de la identidad rionegrina y neuquina.

 

FUENTE: Investigación bibliográfica de la Redacción +P y fotos publicadas por Gervasio Rosales.

Publicado en LA MAÑANA DE NEUQUÉN.

https://masp.lmneuquen.com/fruticultura/la-empresa-inglesa-que-hace-un-siglo-transformo-el-negocio-las-peras-y-manzanas-la-patagonia-n1246482

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Fotos AFD VILLA REGINA.

Fotos de Gervasio Rosales.









NOTA: 

Argentine Fruit Distributors,(AFD). Estas plantas (Galpones de Empaque de frutas) se costruían en las mismas playas ferroviarias, el Galpón de Regina estaba emplazado en el terreno donde hoy esta la Cooperativa "Hormiga Circular" – Teatro Reginense.

Por la parte de atrás del Galpón que daba a las vías se arrimaban vagones que eran cargados con los cajones ya embalados de manzanas, peras, duraznos, ciruelas, que salían rumbo a Bahía Blanca y Buenos Aires. Cerca de ese lugar también salía las cargas de frutas, sidra de la Cooperativa La Reginense.

Luego de la AFD funcionó la Coop. Flor del Manzano Ltda. hoy solo queda lo que es la Hormiga Circular, el resto se destruyó en un incendio.

Hoy funciona la Cooperativa de Trabajo Artístico La Hormiga Circular.




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HISTORIA REGINENSE.

ANTIGUA COLONIA REGINA. Históricas Reginenses.

El empaque y la comercialización.

La comercialización de la producción en los primeros años de la colonia Regina se realizaba a través del Ferrocarril del Sud.

Esta empresa estaba particularmente interesada en el desarrollo efectivo del circuito de comercialización por un lado, por el monopolio que ejercía sobre el transporte, y por otro lado para lograr la monopolización de la comercialización.

Es así que se creó la Argentine Fruit Distributors (AFD) en 1928 con los mismos capitales británicos y con el carácter de subsidiaria del Ferrocarril Sud, con el objetivo de promover la exportación de frutas.

Primero se instalaron las plantas de empaque en Cinco Saltos, Cipolletti, Allen, y kilómetro 1.156, y con posterioridad en Villa Regina.

Estas plantas se construían en las mismas playas ferroviarias, circunstancia que las colocó en franca ventaja con respecto a otras empresas similares, puesto que su producción pasaba directamente a los vagones.

Hasta el momento de su construcción, en la Colonia Regina el procedimiento de empaque era precario.

La empresa impuso el uso de cajones cosecheros estándar (field boxes) en los cuales se trasladaba por camión o por carro la fruta recién cosechada desde la chacra al galpón.

Allí se clasificaba en forma mecánica por tamaño y a mano por calidad, teniendo en cuenta la presentación. Luego cada fruto se envolvía con papel especial y se embalaba con cajones tipificados de madera de álamo. Así se remitía a Buenos Aires, según detalla un informe de César Vapnarsky.

Esta empresa acometería también otro objetivo: el de asesoramiento técnico para los chacareros en todo el Valle. Así la estación Agronómica del Ferrocarril Sud pasó en 1930 a depender de la AFD, proveyendo a los productores de los insecticidas, fertilizantes y del asesoramiento necesario, siempre acorde a los intereses del capital británico.

La AFD llegó durante los años de preguerra a comercializar entre el 70 y el 80% de la producción frutícola del Alto Valle y a empacar un porcentaje aún mayor porque también prestaba servicios a terceros.

El sistema de comercialización que estableció, y que con pocos cambios persiste hasta hoy, fue el de consignación del producto y liquidación posterior para su venta, sin que el chacarero pudiera saber por anticipado el precio que finalmente se le pagaría, finaliza el informe de Vapnarsky.

"Me lo contó mi abuelo", de la historiadora reginense Silvia Zanini.

CENSO FRUTÍCOLA DE LA AFD EN 1935.

La Colonia Regina guarda como fecha de fundación el año 1924; entonces se habilitó la primera zona que iniciará el poblamiento y la agricultura en esa parte del Alto Valle.

En 1926 se habilitó la estación de trenes; hasta su apertura los colonos llegaban a la estación 1.120 (Ingeniero Huergo).

En 1930 comenzó a funcionar la primera Comisión de Fomento, bajo la presidencia de Ítalo Rafaelli. Por esa fecha ya se había habilitado la tercera zona productiva.

"En esta colonia -señala Antonio Rodríguez en 'El alto Valle de Río Negro'- se hizo la primera planta industrial que se trajo al Valle, la fábrica de tomate, a la que años después la Argentine Fruit Distributors agregó instalaciones para la elaboración de tomate deshidratado, el Tomacó. (...) A Villa Regina se le debe la primera fábrica de dulce y una de las primeras y más importantes cooperativas vitivinícolas de la región".

Pocos registros hay de lo que se producía y plantaba en la década del '30 en esa localidad. Sin duda un documento ineludible para contar con datos de este tenor es el censo frutícola que la AFD hizo en 1935. El mismo se realizó en el departamento General Roca y en el Confluencia de Neuquén. Se trata del primer relevamiento realizado para todas las especies y variedades frutales y a través de él podemos saber qué plantaban los productores de peras y manzanas, cuáles eran las variedades más difundidas y en qué año fueron implantadas.

La Colonia Regina tenía cerca de 400 productores que ya contaban con sus primeras plantas de peras y manzanas. Los frutales que primero fueron plantados -entre 1925 y 1928- correspondieron a las familias de pioneros, entre ellos, Juan Alba, Ernesto y Guido Allemanni, César Alessandroni, Alfredo Alippi, Pío Andreolo, Onorato Angeloni, Luis Bachetta, Antonio Bante, José Barale, Alberico Batocchi, Gaetano Bellamogli, Héctor Benatti, Pablo Benedetti, Antonio Bernabé, Antonio Bertoldi, Bernardo Berzibi, Héctor Bettio, José Biacucci, José Bisconti, Blasick Matte, Bonadé Bottino, Bonelli Jorge, Bontorno Vito, Juan Borando, Borguese, Borsani, Francisco Brito, Luis Broda, Julio Brunetti, Businello, Caviatti, Caporalini, Ángel Carra, Emiliano Ciminelli, Valentín Cimolai y Dalssasso.

Los hijos de José del Tedesco (ver "Historia de vida") plantaron 180 manzanos de distintas variedades, 400 de peras William's en 1926 y 2.000 en 1930 y 900 plantas más de manzanas Rome en 1934. Este productor fue, sin dudas, uno de los primeros en incursionar en la fruticultura en la Colonia Regina, junto a Carmelo Dimartino, Antonio Fedalto, Alejandro Fasulo, Luis Fenizi, Bernardo Ferriccioni, Alfonso Fiordelli, Gregorio Rufino; Antonio Liberati, Benito Marco, Maximiliano Massaccesi , Torcuato Mei, José Melojanich, Juan Mion, Luis Mosquini, Francisco Mungai, Bartolomé Padín, Vicente Pece, A. Pesce, Jaime Picotti, la familia Perazzolli, Francisco Pimbelli, Domingo Poli, José Pretto, Nazareno Prislei, Primero Reineri, Julio Rey Pastor (que implantó manzanas y peras en esta zona y en Huergo, en 1922), Eugenio Rigatto, Luis Rigoni, Ángel Rossi, Antonio Rozza, Juan y Cayetano Rotter, Gregorio Rucabila, Mariano Scarolli, Blas Sferco, Orfeso Solca, Nazareno Silvetti, Marcelo Steffano, Ángel Tesolin, Antonio Ucotick, Eugenio Vecchi, Romano Venica, Francisco y Juan Vertua, José Vesprini, Juan Vitulich, Juan Zampa y Santos Zanini, entre otros. (S. Y.).

Publicado en Diario "Río Negro".

http://www1.rionegro.com.ar/diario/tools/imprimir.php?id=12262

Publicado en ¡BIEN DE REGINA!

Perteneció a la empresa Argentina Fruit Distributors (AFD) que concentraba el circuito frutícola más importante de la región. ANR.

El 25 de julio de 1816 el Congreso General reunido en Tucumán sanciona el uso de la bandera celeste y blanca como bandera nacional argentina.


 EFEMERIDES GÜEMESIANAS.

ANIVERSARIO DE LA ADOPCIÓN DE LA BANDERA NACIONAL ARGENTINA.
El 25 de julio de 1816 el Congreso General reunido en Tucumán sanciona el uso de la bandera celeste y blanca como bandera nacional argentina.
La bandera fue adoptada oficialmente como símbolo de las Provincias Unidas del Río de la Plata el 25 de julio de 1816por el Congreso General Constituyente de San Miguel de Tucuman. Es el mismo Congreso que había proclamado el 9 de julio del mismo año la Independencia Argentina. En dicho Congreso participaron diputados que representaron a Tarija y otras zonas al norte de Argentina, actual Bolivia. En esa sesión se confirmó el uso de la bandera creada por Manuel Belgrano como la única bandera de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Esta bandera es la que la República Argentina recibió en herencia.
La primera bandera argentina constaba de un cuadro celeste cosido a un cuadro blanco de igual tamaño (las medidas son imprecisas, pues estas banderas eran elaboradas por militares en servicio en circunstancias a veces adversas que no permitían tomar tanto tiempo en la elaboración de un distintivo). Se cambió paulatinamente al diseño de fajas horizontales debido a que en ocasiones las banderas eran de tamaños desproporcionados y debían izarse de formas distintas. La bandera menor citada está dividida en tres franjas horizontales de igual tamaño, de color celeste la superior e inferior, color blanco la central y un sol en la mitad de la franja blanca.

INSTITUTO GÜEMESIANO.

25 de julio de 1943: se inaugura en Burzaco, Buenos Aires; el primer monumento a la Bandera del país.

 



25 de julio de 1943: se inaugura en Burzaco, Buenos Aires; el primer monumento a la Bandera del país.

En 1937 un grupo de vecinos de Burzaco conformaron una comisión con el objetivo de realizar un monumento en homenaje a la Bandera Nacional en la Plaza Manuel Belgrano. Y fue el 25 de Mayo de 1938 cuando se colocó su piedra fundamental. El diseño y construcción del mismo estuvo a cargo del escultor Claudio León Sempere y del Sr. Francisco Blumetti.
Como todo proyecto popular, se necesitó de la colecta de fondos para concretarse y, lógicamente, llevó tiempo. Colaboraron distintas instituciones de bien público locales y de los pueblos de los alrededores. Cinco años después, el 25 de julio de 1943, se inauguró.
Considerando que el monumento a la Bandera de la ciudad de Rosario de Santa Fe fue inaugurado en el año 1957, y que dos monumentos a la enseña Patria existieron antes de 1942 pero hoy no quedaron vestigios, algunos historiadores consideran al de Almirante Brown como el Primer Monumento a la Bandera del País.
El monumento se encuentra en el medio de la Plaza Manuel Belgrano, mide 23 metros hasta la punta del mástil. Su base tiene 5 metros de lado y 8 metros de altura, y está revestida en mármol travertino, traído de Mendoza. En la parte superior de dicha base, custodiando el mástil y la insignia patria, se instalaron dos cóndores, uno mirando hacia el Norte y el otro hacia el Sur, realizados por el escultor, con el bronce de la Fragata ARA 25 de Mayo que fuera fundido en la Base Naval Río Santiago. Cada ave que la custodia, tiene una altura de 1,80 metros de alto, los cuales fueron fundidos con bronce del Acorazado Almirante Brown. En el templete se encuentra un cofre que guarda la bandera de ceremonias.
En julio de 2019 el Senado de la Nación lo declaró Monumento Histórico Nacional.
Cada año cientos de niños y niñas de cuarto grado de distintas escuelas de Almirante Brown se reúnen allí para participar del Día de la Bandera y realizar la tradicional Promesa a la Bandera.
Asociación Belgraniana de Morón.

Primer monumento a la Bandera.

En agosto de 1937 se formó una comisión de vecinos para la ejecución de un Monumento a la Bandera a erigirse en un predio donado por Francisco Burzaco a la Municipalidad para plaza pública (hoy Plaza Belgrano).

En mayo de 1938, se colocó la piedra fundamental del Monumento, cuyo proyecto corrió por cuenta del escultor Claudio León Sempere (1884-1942). Para su erección, debieron removerse las cañerías que pasaban por debajo de la Plaza, y que proveían de agua a la Iglesia y la Escuela N° 3.

En marzo de 1939, se votó en el HCD, una partida presupuestaria con destino a las obras del monumento, a pedido de la Municipalidad. El fundido de los dos cóndores se llevó a cabo en el Arsenal Naval de Río Santiago. El bronce empleado provenía de otro monumento, el Acorazado Almirante Brown. A mediados de mayo del mismo año, las figuras se colocaron en su emplazamiento actual, y se finalizaron los trabajos de mampostería.

El monumento recién fue inaugurado en agosto de 1943, en una ceremonia a la que asistieron numerosos funcionarios, diversas delegaciones, el Regimiento 3 de Infantería y la Banda de la Policía de La Plata.

El escultor Claudio Sempere, nacido en San Antonio de Areco, se formó como escultor en la Academia Real de Artes de Madrid. Entre sus obras más relevantes es menester mencionar la esfinge de Don Vicente López y Planes, el busto del poeta Olegario Andrade en el Rosedal, el busto de José Manuel Estrada en Florida y el busto del Dr. Luis Gismondi en el Hospital Lucio Meléndez, entre otros. En 1919 recibió el segundo premio en el Salón de Escultura.

MONUMENTO HISTÓRICO NACIONAL
Ley 27516

El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina reunidos en Congreso, etc. sancionan con fuerza de Ley:

Artículo 1°- Declárese Monumento Histórico Nacional, en los términos de la ley 12.665, al primer Monumento a la Bandera en pie sito en la Plaza Manuel Belgrano, ubicada entre las calles E. de Burzaco y 25 de Mayo de la localidad de Burzaco, partido de Almirante Brown, provincia de Buenos Aires.

Art. 2°- La Comisión Nacional de Museos, Bienes y Lugares Históricos instrumentará todo lo atinente para el cumplimiento de la presente ley.

Art. 3°- Comuníquese al Poder Ejecutivo nacional.

DADA EN LA SALA DE SESIONES DEL CONGRESO ARGENTINO, EN BUENOS AIRES, A LOS DIECISIETE DÍAS DEL MES DE JULIO DEL AÑO DOS MIL DIECINUEVE.

REGISTRADA BAJO EL Nº 27516

EMILIO MONZO - FEDERICO PINEDO - Eugenio Inchausti - Juan P. Tunessi

Ciudad de Buenos Aires, 27/08/2019

En virtud de lo prescripto en el artículo 80 de la Constitución Nacional, certifico que la Ley Nº 27.516 (IF-2019-69746719-APN-DSGA#SLYT) sancionada por el HONORABLE CONGRESO DE LA NACIÓN el 17 de julio de 2019, ha quedado promulgada de hecho el día 21 de agosto de 2019.

Dése para su publicación a la Dirección Nacional del Registro Oficial, gírese copia al HONORABLE CONGRESO DE LA NACIÓN y, para su conocimiento y demás efectos, remítase al MINISTERIO DE EDUCACIÓN, CULTURA, CIENCIA Y TECNOLOGÍA. Cumplido, archívese. Pablo Clusellas

e. 28/08/2019 N° 63714/19 v. 28/08/2019

https://www.argentina.gob.ar/cultura/monumentos/primer-monumento-la-bandera

Municipalidad de Florencio Varela.

El Monumento a la Bandera que se trasformó en “Bicho Canasto”.


La localidad de Florencio Varela posee un vastísimo patrimonio histórico originado por los primeros habitantes de la zona. La llegada de un nuevo aniversario consigue rememorar aquellas grandes piezas arquitectónicas que lograron convertirse en parte de la identidad del distrito.

En este marco, es preciso evocar al emblemático Monumento a la Bandera popularmente conocido como “Bicho Canasto”, el cual logró instalarse como un hito para los vecinos de la ciudad. La obra diseñada por Godofredo Coca y construida por Simón Sperandío supo trasformar el boulevard central, conformado por las intercesiones de la avenida San Martín y la calle 9 de Julio, en un homenaje simbólico a los generales José de San Martín y Manuel Belgrano en la llegada a las altas cumbres del ser nacional.

Su fecha de inauguración data de 1938, fecha por la cual se lo menciona como uno de los monumentos más antiguos del país. “Por una serie de vicisitudes que ocurrieron, el monumento a la bandera de Rosario se inauguró unos veinte años después, por lo cual esto hizo que nuestro monumento pase a ser el mas antiguo”, destacó el periodista varelense Claudio Navarro, que durante su trayectoria se abocó a difundir e investigar la historia de los patrimonios históricos de Varela.

Asimismo, detalló que la historia de este trabajo de grandes características empieza a tener forma en 1937 cuando el intendente Félix Evaristo Rodríguez decide situar un mástil referencial y se lo expresa al Honorable Concejo Deliberante. “Es un monumento muy original que sale de todo lo característico en cuanto a la forma y estructura típica. Mediante una convocatoria de bocetos, Godofredo Coca resultó ganador con un proyecto que consistía en un estructura de piedra y granito rojo con un cóndor en la cúspide aunque el boceto original también incluía un sol”.

La forma de esta obra artística tiene un diseño similar a la morfología de un bicho canasto, por lo que los vecinos lograron identificarlo, volverlo popular y apropiarlo.

El patrimonio urbano del distrito logró saber constituirse como uno de los elementos que pasaron a conformar la base cultural sobre la cual mantenemos nuestra identidad y referenciamos la memoria colectiva de la ciudad.

https://www.varela.gob.ar/prensa/nota.aspx?not_id=89049

jueves, julio 23, 2026

LA BOINA BLANCA.

 


LA BOINA BLANCA.

LA BOINA BLANCA es, por excelencia, el símbolo de la Unión Cívica Radical. Su origen se remonta a la madrugada del 26 de julio de 1890.
En aquella fría, húmeda y neblinosa mañana porteña se aglutinaron los batallones cívicos que habrían de participar en la lucha organizada por la Unión Cívica. Ante las bajas temperaturas, algunos militantes acudieron a un comercio cercano, que a esa hora todavía permanecía cerrado, para pedirle al dueño que les abriera y les vendiera unas boinas.
El comerciante les explicó que no contaba con una cantidad suficiente de un mismo color, salvo de boinas blancas. Sin embargo, detrás de aquella compra existía también una necesidad más urgente que la de protegerse del frío: los revolucionarios necesitaban un distintivo que les permitiera reconocerse durante el combate, aglutinarse en la acción, identificarse como uno solo y distinguir quién era correligionario y quién pertenecía a las fuerzas oficialistas.
La boina poseía características que favorecerían su rápida transformación en un emblema político. A diferencia de la galera, el sombrero de copa o las prendas comúnmente asociadas con los sectores más privilegiados o aliados al Régimen, era una prenda modesta, accesible y sin ostentación. Su sencillez permitió vincularla con la imagen de un movimiento integrado por militantes de comité, trabajadores, estudiantes, pequeños comerciantes, profesionales, chacareros y sectores medios.
También se encontraba relacionada con el mundo popular y rural. Distintos tipos de boinas eran utilizados por inmigrantes, peones de campo, trabajadores y habitantes de las provincias. Con el tiempo, esta asociación permitió presentar al radicalismo como una fuerza cercana al pueblo, alejada de las formas aristocráticas y elitistas que se atribuían al P.A.N.
Cumplía, además, una función igualadora. Una vez colocada, las diferencias sociales y jerárquicas quedaban relegadas. El dirigente, el estudiante, el profesional o el trabajador aparecían reunidos bajo una misma identidad. La prenda no distinguía cargos ni rangos: identificaba al correligionario.
(La adopción fue un éxito y la iniciativa se extendió por todos los batallones distribuidos en los cantones revolucionarios. Así, lo que había nacido como una necesidad práctica terminó convirtiéndose en un símbolo político.
Desde entonces, la boina blanca dejó de identificar únicamente a los hombres que participaron en aquellos heroicos combates de 1890. Pasó a representar a generaciones enteras de radicales que, inspiradas en aquella jornada fundacional, lucharían contra los sucesivos “unicatos” que pretendieron y pretenden imponerse sobre la vida argentina.
Con el correr del tiempo, se añadiría a aquella prenda el contenido doctrinario y simbólico que hoy conocemos. El blanco representa la transparencia, la pureza cívica y la limpieza de los procedimientos que, desde sus primeros años, pregonó este movimiento soberano y popular, en aras de moralizar y sanear el ejercicio de la función pública.
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23 DE JULIO DEL 1933: NACE HIPÓLITO SOLARI YRIGOYEN.

 


23 DE JULIO DEL 1933: NACE HIPÓLITO SOLARI YRIGOYEN.

Hipólito Eduardo Solari Yrigoyen nació el domingo, 23 de julio de 1933 en Buenos Aires, Argentina, radicado de joven en Chubut.

Apenas veinte días después de la muerte de Hipólito Yrigoyen  el 23 de julio de 1933 nació Hipólito Solari Yrigoyen. Hijo de Elisa Yrigoyen (sobrina de don Hipólito Yrigoyen) y del abogado Eduardo Solari. El viejo caudillo le dejó para él un poncho que la madre debía entregarle cuando cumpliera 18 años, que fue una realidad efectiva.

Su padre, Edelmiro Cecilio Solari (1897-1970) fue un militante reformista en la universidad y dirigente radical de la ciudad de Buenos Aires. Su hermano Edelmiro Solari Yrigoyen (1931-2005) también fue dirigente radical. Por el lado paterno es bisnieto de Justino Solari quien ejerció el cargo de gobernador del entonces Territorio Nacional de Misiones y por el lado materno es sobrino bisnieto de Leandro Alem y sobrino nieto del presidente Hipólito Yrigoyen.

Estudió en el Colegio del Salvador y se recibió como abogado en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UBA.

Abogado que fue electo en representación de la Unión Cívica Radical como Senador de la Nación por la provincia de Chubut en dos oportunidades (1973-1976 y 1987-1995).

En 1972 participó de la fundación del Movimiento de Renovación y Cambio y se desempeñó como Convencional Nacional por Chubut y en 2008 como Presidente de la Convención Nacional de la Unión Cívica Radical hasta el 2012.

“Solari Yrigoyen migró a la Provincia de Chubut, radicándose en la ciudad de Puerto Madryn. A comienzos de la década de 1970 comienza a defender a presos políticos detenidos en la cárcel de Rawson. En 1972 se produjo una fuga de presos políticos de las organizaciones guerrilleras Montoneros y ERP, durante la cual un gran grupo quedó atrapado en el aeropuerto de Trelew. En esa ocasión los fugados exigieron como garantía la presencia de los abogados radicales Mario Abel Amaya e Hipólito Solari Yrigoyen. Pocos días después varios de los detenidos serían asesinados en lo que se conoce como la Masacre de Trelew (Wikipedia).

Fue subdirector del diario “La Razón” y fundó en Chubut el diario “El Censor”.

Se casó con María Teresa Hansen Molina con quien tuvieron tres hijos Hipólito (fallecido en febrero del 2024), Conrado y Patricio.

En 1973 se presentó a las elecciones que clausuraban la dictadura autodenominada Revolución Argentina, en su provincia, como candidato a senador nacional, ganando las mismas y asumiendo el 25 de mayo.

Solari Yrigoyen fue la primera víctima de la organización terrorista paramilitar definida como Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) durante el tercer gobierno del presidente Juan Domingo Perón, sufriendo el 21 de noviembre de 1973 un atentado que consistió en la voladura de su automóvil.

En 1975 sufrió otro atentado por parte del grupo parapolicial Triple A, durante la presidencia de María Estela Martínez de Perón sufrió un nuevo atentado con explosivos en su casa de Puerto Madryn.

La Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) fue un grupo parapolicial creado al amparo de José López Rega quien era en aquella época Ministro de Bienestar Social del gobierno nacional y estaba integrado por policías retirados, militares y matones a sueldo que sembró el terror a fuerza de amenazas y crímenes.

Irónicamente el senador Solari Yrigoyen fue visitado en el hospital donde se recuperaba de las lesiones recibidas en el atentado, entre otros, por la vicepresidente María Estela Martínez de Perón acompañada, como era habitual, por el ministro López Rega.

En 1976 fue detenido, desaparecido y torturado por la dictadura militar en compañía de su colega y correligionario Dr. Mario Abel Amaya quien falleció a consecuencia del trato recibido.

Amaya fue secuestrado y desaparecido de su domicilio en la madrugada del 17 de agosto de ese año, siendo recluido y torturado en el centro clandestino detención “La Escuelita” del Regimiento 181 de Comunicaciones de Bahía Blanca, junto a su amigo y colega Hipólito Solari Yrigoyén con quien fue liberado el 31 de agosto en Viedma, simulando un rapto de “organizaciones guerrilleras”, siendo encontrados por la policía y nuevamente detenidos en Bahía Blanca y posteriormente en Rawson donde son nuevamente torturados.

Amaya en estado grave es trasladado a la cárcel de Villa Devoto en Buenos Aires donde muere a consecuencia del mal trato recibido.

Posteriormente  Solari Yrigoyen fue liberado y expulsado del país, sin juicio ni condena alguna fue calificado como “terrorista de máxima peligrosidad” radicándose en París (Francia) hasta su retorno a nuestra Argentina en junio de1983.

Editó en Francia el periódico “La República” e impulsó denuncias permanentes sobre el horror de la dictadura en nuestro país; contó entre sus plumas a Julio Cortázar, Osvaldo Soriano, Teresa de Anchorena.

Siendo Presidente Raúl Ricardo Alfonsín lo designa como su asesor personal con rango de secretario de Estado y embajador plenipotenciario.


Entre 1999 y 2002 integró el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

El Instituto Nacional Yrigoyeneano lo designó Presidente Honorario.

Del “generalito” Onganía decía: “Cuando se derrocó a Illia asumió (Juan Carlos) Onganía, que no tenía idoneidad para el cargo. Como político no hubiera llegado a ser ni concejal suplente. Era un hombre muy limitado, pero representaba intereses poderosos. Tenía ambiciones imperiales y declaró que el gobierno, autodenominado pomposamente Revolución Argentina no tenía plazos sino objetivos. Era una dictadura para quedarse”, sostuvo el ex senador radical Hipólito Solari Yrigoyen”.  

*** De lo publicado el 8 de junio de 2012 en el diario "Río Negro" y en GPA.

El entonces senador nacional Hipólito Solari Yrigoyen fue el promotor para el cumplimiento de la ley 23940 que dispone al traslado de los restos mortales del cacique Inacayal, desde el Museo de Ciencias Naturales Florentino Ameghino de La Plata, hasta la localidad de Tecka, provincia del Chubut, para su sepultura definitiva.

El 29 de marzo del 2024, en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso de la Nación, se entrega la mención de Honor Diputado Nacional Dr. Juan Bautista Alberdi por iniciativa del entonces Diputado Nacional por la provincia de Córdoba, Dr. Mario Negri.

La "Mención de Honor Diputado Juan Bautista Alberdi” constituye el máximo galardón que otorga la H. Cámara de Diputados de la Nación a aquellas personas físicas y/o jurídicas que se destaquen por sus acciones culturales, científicas, políticas, humanísticas, o por aportes que, en general, realcen los valores democráticos y republicanos.

La foto de Hipólito Solari Yrigoyen bajando de un colectivo de línea en Buenos Aires, con 85 años, en el 2018. 


Publicaciones:
  • Así son las Malvinas, Hachette, 1959
  • Las Malvinas de hoy, Oriente, 1966
  • El escándalo Aluar, Rafael Cedeño Editor, 1977
  • Los años crueles, Bruguera, 1984
  • Testimonios australes, Galerna, 1986
  • Malvinas: lo que no cuentan los ingleses: 1833-1982, El Ateneo, 1998
  • Patagonia: las estancias del desierto, Secretaría de Cultura del Chubut, 2006

Fuentes de información: Wikipedia, Efemérides Radicales, Cámara de Diputados,

Extras de GPA.

Publicado en el facebook de Solari Yrigoyen en el 2018.