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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

martes, julio 14, 2026

Video tributo a Guillermo Brown.





TRIBUTO A GUILLERMO BROWN.







LOS COLORES NACIONALES. Por Hialmar Edmundo Gammalsson.

 


“El 10 de diciembre de 1961, hace más de una cuarto de siglo, en “Cartas a La Prensa” con el título “Los colores nacionales” escribí un comentario por motivos parecidos. Decía:

“En algunas notas periodísticas se ha aseverado últimamente que las cintas repartidas en mayo de 1810 eran rojas y blancas, como la tradición lo señala. Sin entrar a polemizar en el tema y al solo efecto de evitar la confusión de los lectores que podrían suponer que los colores celeste y blanco no tuvieron significación política en aquel tiempo, resulta oportuno destacar que con anterioridad a 1810 estos colores fueron usados por los argentinos.

“El hecho se remonta a 1806. Pocas semanas después de la ocupación de Buenos Aires por las tropas de Beresford, don Juan Martín de Pueyrredón, sus hermanos Juan Andrés y José Cipriano y un calificado grupo de criollos, puestos de acuerdo con Liniers en el plan de la Reconquista, reclutaron voluntarios de caballería en la ciudad y la campaña, concentrándolos en la Villa de Luján.

“Actualmente los devotos de la Virgen adquieren allí medallas, estampas y pequeñas imágenes para conservarlas en recuerdo de su peregrinaje. En aquella época no existían o no estaban al alcance de todos tales emblemas pero si las llamadas medidas de la Virgen, todavía hoy en uso, que cumplían el mismo objeto. Consistían en dos cintas, una celeste y la otra blanca, como el manto y la túnica, y de un largo, igual a la altura de la imagen. De allí su nombre.

“Los voluntarios, durante su permanencia en el lugar, se encomendaron a la Virgen y obtuvieron del cura párroco Vicente Montes Carballo las cintas que prendieron en sus pechos, a manera de protección espiritual. El 31 de julio, ante el inminente arribo de Liniers desde Montevideo, marcharon a los Caseríos de Perdriel, donde con la misma mira, el ingeniero Sentenach había concentrado otro grupo de voluntarios. A todos ellos se les unieron tropas regulares provenientes de la frontera del Salto. Como las huestes de Pueyrredón carecían de uniforme, las cintas celestes y blancas vinieron para servirles de distintivo de los demás voluntarios.

“El 1º de julio de 1806, Beresford, enterado por sus espías de ese agrupamiento, los atacó por sorpresa antes de que se organizaran. Este fue el primer combate en que actuó la caballería argentina, a cuyo mando se hallaba Juan Martín de Pueyrredón. Después de la dispersión volvieron a reunirse en San Isidro, incorporándose a las fuerzas de Liniers y actuando en todas las acciones hasta la rendición de los ingleses.

“Con estos voluntarios Pueyrredón formó inmediatamente el primer regimiento argentino, los húsares del rey, conocido con el nombre de húsares de Pueyrredón, manteniendo en el nuevo uniforme las cintas celestes y blancas. Conviene puntualizar que los integrantes de ese cuerpo eran todos criollos y se hallaban imbuídos en las ideas de libertad e independencia sustentadas por sus jefes. Baste señalar su actuación en 1809 para corroborar el aserto. Después de la prisión y de la fuga de Pueyrredón, tomó el mando don Martín Rodriguez. Su voto en el Cabildo Abierto, siguiendo la orientación de Saavedra y apoyado por los criollos, señaló el triunfo de mayo.

“Con posterioridad a esa publicación, el autor encontró un artículo en la “Gaceta Mercantil” Nº 840 de agosto de 1816, firmado por “Un agradecido a los reconquistadores de 1806” que decía así:

“El día 14 de agosto del año seis salieron los reconquistadores con un distintivo en la cadena del reloj para conocerse y era la cinta celeste y blanca; bajo el mismo pretexto pasaron el distintivo el día siguiente diez y seis a un ojal del chaleco y formaron la reunión de lo más lúcido de este pueblo en casa de don Juan Martín de Pueyrredón, de donde salió el plantel de la independencia, quiero decir el cuerpo de oficiales del primer escuadrón de húsares que después se han repartido en todos que la han consumado. El 26 del mismo mes y año se presentó en la plaza de la Victoria este primer escuadrón, con don Juan Martín de Pueyrredón a la cabeza como su comandante, sin insignias militares españolas, colocadas en su lugar las republicanas que hasta hoy cargan nuestros sargentos y cabos, entonces dicinviros y quintiviros, que lo mismo que decir a todas las provincias y nacionales que lo veían: los reconquistadores del año seis marchaban de frente a sus republicanos. ¿Y aún se trepidará en conocerlos amigo mío? ¿Y cree usted que es imposible clasificar los promotores de la independencia de América? Pregunto a Ud: ¿Se dan conocer de buena fe para clasificarlos? Yo estoy creído que no, amigo, y ésta será quizá la razón por que no hayan querido dar la cara los dos promotores de la reconquista de 1806”

Este artículos polémico fija con precisión los colores que usaron los independicistas, no fue desmentido y en 1826 había libertad de prensa y vivía gran número de actores pués sólo distaban veinte años. Pero ser Directorial era una blasfemia para unitarios y federales y lo sigue siendo hasta ahora, como parece.

Conviene recordar que el 14 de agosto de 1806 se realizó en el Cabildo un Congreso General para tratar de evitar la entrada en Buenos Aires del virrey Sobremonte por temor a que fuera inmolado por el pueblo exacerbado, y a efectos de crear nuevos regimientos para defender el país. Los independicistas concentrados en la plaza de la Victoria, hoy de Mayo, proferían canciones y gritos con blasfemias irreproducibles contra el virrey. Rompieron el débil cerco de guardia e irrumpieron en el recinto de sesiones. Pueyrredón, que asistía a las deliberaciones, pidió, en nombre de los intrusos, que no se dejara arribar al virrey y se nombrara a Liniers gobernador de la ciudad, logrando sus propósitos. El 26 de agosto fue creado el primer regimiento argentino, el de Húsares.

Basta leer con atención las memorias del benemérito ciudadano don Manuel Belgrano para advertir su sincera religiosidad y el encono que le causaban las instituciones anacrónicas hispanas contra sus dominios en América. Resulta por lo tanto inadmisible que para los colores de la bandera argentina los eligiera de los de un regimiento o de una orden militar española. Todo ello y lo que antecede, persuaden al autor que Belgrano, también precursor de la independencia, escogió los colores de los revolucionarios. Durante su gobierno, el general Juan Manuel de Rosas mandó usar los colores azul y blanco”.

Página de editoriales del Diario “La Prensa” de Buenos Aires.
23 de mayo de 1986
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Publicado en EL MALVINENESE.

Día de la bandera: ¿Por qué el celeste y blanco? – El Malvinense

lunes, julio 13, 2026

La Federación de Veteranos de Guerra "2 de Abril" pidió vivir la semifinal entre Argentina e Inglaterra con respeto. Alentar a la Selección sin odio ni xenofobia.

 



Veteranos de Malvinas llamaron a vivir el Argentina-Inglaterra como un partido y no como una revancha.

A pocas horas de la semifinal del Mundial 2026 entre Argentina e Inglaterra, la Federación de Veteranos de Guerra "2 de Abril" difundió un comunicado en el que pidió separar el fútbol del conflicto bélico de Malvinas y 
La Federación de Veteranos de Guerra "2 de Abril" pidió vivir la semifinal entre Argentina e Inglaterra con respeto.
En la antesala de uno de los partidos más esperados del Mundial 2026, la Federación de Veteranos de Guerra "2 de Abril" emitió un mensaje dirigido a la sociedad, los medios de comunicación y la opinión pública para reflexionar sobre el significado del encuentro entre Argentina e Inglaterra.

La entidad reconoció la expectativa que genera el enfrentamiento por las semifinales de la Copa del Mundo, aunque remarcó la importancia de diferenciar el ámbito deportivo de la causa Malvinas y del recuerdo de los 649 argentinos que perdieron la vida durante la guerra de 1982.

En el comunicado, los veteranos afirmaron que "el deporte no es la guerra" y señalaron que el partido debe entenderse como un acontecimiento deportivo de alcance mundial, y no como una revancha armada ni una compensación por el conflicto bélico.

Asimismo, destacaron que el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas debe sostenerse a través de la diplomacia, la verdad histórica y el carácter pacífico e irrenunciable establecido por la Constitución Nacional.

Finalmente, la Federación convocó a los argentinos a acompañar a la Selección Nacional con pasión, pero sin expresiones de odio o xenofobia, manteniendo siempre viva la memoria de quienes dieron su vida por la Patria.

"El deporte no es una guerra, no es una revancha, es solo un partido", concluye el comunicado difundido en la previa del encuentro.

Publicado en LA COMUNA DE VILLA REGINA.

https://www.lcr.com.ar/noticias/2026/07/13/50173-veteranos-de-malvinas-llamaron-a-vivir-el-argentina-inglaterra-como-un-partido-y-no-como-una-revancha

Asimismo, destacaron que el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas debe sostenerse a través de la diplomacia, la verdad histórica y el carácter pacífico e irrenunciable establecido por la Constitución Nacional.

Finalmente, la Federación convocó a los argentinos a acompañar a la Selección Nacional con pasión, pero sin expresiones de odio o xenofobia, manteniendo siempre viva la memoria de quienes dieron su vida por la Patria.

"El deporte no es una guerra, no es una revancha, es solo un partido".

domingo, julio 12, 2026

INSULTOS CUYO ORIGEN ESTÁ EN LAS CALLES DE ROMA.

 


INSULTOS CUYO ORIGEN ESTÁ EN LAS CALLES DE ROMA.

En la Roma clásica, el insulto era un deporte nacional. Políticos como Cicerón o poetas como Catulo elevaban el agravio a la categoría de obra de arte, pero en la calle, la gente usaba palabras que iban directo a la yugular, tocando la higiene, las taras físicas y, sobre todo, la cobardía o la vagancia. Así que, vamos a las calle de Roma para repasar de dónde vienen algunos insultos que hoy nos parecen de lo más normales, pero que nacieron con muy mala leche.
1. Estúpido: quedarse tieso (de la idiotez). Hoy llamamos estúpido a cualquiera que haga una tontería, pero en el mundo romano era un insulto muy visual. Viene del verbo stupere, que significaba "quedarse paralizado, estupefacto o en shock". El stupidus en Roma era ese tipo que, ante una situación que requería rapidez o reflejos (como una bronca en el Foro o un carro que se le venía encima), se quedaba completamente congelado, con la boca abierta y cara de no enterarse de nada. El insulto no apelaba solo a la falta de luces, sino a esa pasividad pasmada que ponía de los nervios a los hiperactivos romanos. De la misma raíz nos queda, claro, estupefaciente o estupor.
2. Cobarde y Pusilánime: el que tiene el alma del tamaño de una uva pasa, porque para una sociedad militarista que conquistó el mundo conocido a base de disciplina y testosterona, no había peor insulto que acusar a alguien de falta de coraje. Hoy en día, pusilánime suena a término un poco relamido (como el pelo después de un lengüetazo de una vaca), pero en latín era un dardo directo al orgullo. Viene de pusillus (pequeñito, insignificante) y animus (alma, espíritu, valor). Llamar a alguien pusilánime era decirle, textualmente, "tienes el alma diminuta". No servías para la guerra, ni para la política, ni para nada. Era el equivalente romano a decir que alguien no tenía gónadas (huevos, pelotas...)
3. Idiota: el que pasa de la política. Este insulto lo heredaron los romanos de los griegos (idiōtēs), pero lo usaban en el día a día para despreciar a cierto tipo de ciudadano. Su raíz es idios, que significa "propio" o "privado" (de donde viene idiosincrasia). En la antigüedad clásica, la vida pública, la política y los asuntos de la ciudad (polis) lo eran todo. Un ciudadano ejemplar se mojaba en los debates y votaba. El idiota era el tipo que pasaba de la comunidad, el que se desentendía de la política para ocuparse solo de sus "asuntos privados". No es que fuera corto de entendederas; es que los antiguos consideraban que alguien a quien no le importaba el bien común era un imbécil redomado. Con el tiempo, el desprecio hacia su egoísmo mutó en desprecio hacia su inteligencia.
4. Mentecato: tener el cerebro a medio gas. Un insulto muy de abuela que usamos para referirnos a alguien tonto o de escaso juicio. Las dos piezas que lo forman en latín son brutales: mens (mente) y captus (capturado, lisiado o preso). Un mentecato es, literalmente, "aquel que tiene la mente secuestrada" o "el lisiado de entendimiento". Se usaba para señalar a la persona que no era dueña de sus propios pensamientos, bien porque era un ignorante que se dejaba llevar por cualquier charlatán del Foro o bien porque su cerebro simplemente había decidido declararse en huelga.
5. Crápula: la resaca del día después. Hoy un crápula es un hombre de vida licenciosa, un golfo que vive de noche, bebe de más y se rodea de malas compañías. El término viene del latín crapula (que a su vez lo tomó del griego), pero los romanos lo usaban para definir algo mucho más físico y asqueroso: la borrachera extrema y, sobre todo, el dolor de cabeza y los vómitos de la resaca del día después. Cuando los patricios se pasaban de la raya en sus banquetes y terminaban vomitando en los pasillos, al estado lamentable en el que quedaban se le llamaba crapula. El insulto pasó de definir el síntoma físico (estar hecho una piltrafa por el alcohol) a calificar al personaje que convertía ese estado en su estilo de vida.
Publicado en
Historias de la Historia.

sábado, julio 11, 2026

Falleció Peppino di Capri, un ícono de la canción italiana de los '60.

 


Falleció Peppino di Capri, un ícono de la canción italiana de los '60.

El célebre artista tenía 86 años.

Estaba muy identificado con el Festival de San Remo, donde ganó dos veces.

Hoy 11 de julio de 2026 la música italiana ha perdido una de sus voces más elegantes e inconfundibles.

Nacido como Giuseppe Faiella en la isla de Capri, en el sur de Italia y adoptó su nombre artístico como un homenaje directo a su tierra natal.

Peppino Di Capri hizo la fusión de la tradición napolitana con el rock and roll, el twist, el jazz y el pop romántico.

Autor de grandes clásicos como Roberta,  Un grande amore e niente più (un gran amor y nada más), Champagne, St. Tropez twist, Luna caprese.

Peppino Di Capri también compartió escenario con los Beatles durante su histórica gira italiana de 1965.

Hermoso rincón argentino CHIMICHURRI en Wellington. Se fue de General Roca a Nueva Zelanda, abrió la única parrilla argentina y convierte cada partido de la Selección en una fiesta.

 

"Chimichurri", el restaurant de Lautaro en Wellington, colmado de argentinos cada vez que la Selección juega un partido en el Mundial.

Se fue de General Roca a Nueva Zelanda, abrió la única parrilla argentina de Wellington y convierte cada partido de la Selección en una fiesta.

Así se vive la pasión por la Selección al otro lado del mundo. Desde Nueva Zelanda, Lautaro Herrera creó Chimichurri, el único restaurante argentino de Wellington. Entre asados, empanadas y medialunas, reúne a cientos de compatriotas para alentar a la Albiceleste y mostrar la gastronomía argentina a los neozelandeses.

Los dueños de Chimichurri, un restaurant bien argentino en Wellington.

Y hoy 11/7/2026 se llena Chimichurri con el partido Argentina - Suiza.
Comentario GPA.


A más de 10.000 kilómetros de le región, entre las calles tranquilas de Wellington, hay un rincón donde el aroma de las empanadas, el humo de la parrilla y los gritos de gol hacen olvidar por un rato la distancia. Allí Lautaro Herrera, de 39 años que nació y creció en General Roca, encontró una forma de llevar la Argentina en el corazón… y también en cada plato.

Hace ocho años que vive en Nueva Zelanda. Llegó después de recorrer Europa y Dinamarca junto a su compañera, con la idea de viajar durante un tiempo. Pero la vida, y también la pandemia, cambiaron los planes. Hoy es dueño de Chimichurri, la única parrilla argentina de Wellington, un restaurante que se convirtió en mucho más que un lugar para comer: es un punto de encuentro para cientos de argentinos que necesitan sentirse, aunque sea por un par de horas, un poco más cerca de casa.

En sus mesas conviven sorrentinos caseros, milanesas, alfajores, choripanes y medialunas recién horneadas. Los neozelandeses descubrieron que las empanadas también pueden desayunarse y aprendieron a pronunciar “chimichurri” con sorprendente naturalidad. Pero el verdadero fenómeno ocurre cuando juega la Selección.

Mientras Nueva Zelanda respira rugby, el restaurante se transforma en una pequeña Bombonera. “Yo soy fanático de Boca”, dice el Laucha, como lo conocen sus amigos más cercanos. Las camisetas celestes y blancas reemplazan al negro de los All Blacks, los abrazos llegan con cada gol y los vecinos se asoman intrigados por una pasión que no termina de entenderse, pero que resulta imposible no contagiar.

“Vienen a vivir la experiencia argentina”, cuenta Lautaro. Muchos neozelandeses se acercan simplemente para descubrir cómo se siente un partido rodeado de argentinos. Lo que encuentran es una explosión de emociones: canciones, nervios, abrazos y festejos que convierten al fútbol en algo mucho más grande que un deporte.

Los horarios improbables de este Mundial, con tanta amplitud horaria, tampoco detienen la pasión. Si el partido es de madrugada, la jornada comienza antes de las tres de la mañana, mientras salen del horno las medialunas para el desayuno y se prepara la previa mundialista. Si el encuentro coincide con el mediodía neozelandés, el restaurante explota de gente con la mirada y las emociones puestas frente al televisor.

En las paredes cuelgan camisetas de fútbol y banderas argentinas, y en la televisión no se escucha inglés: los partidos se ven con el relato de Telefe, con Mariano Closs y Diego Latorre, porque hay sonidos que también ayudan a sentirse más cerca de los orígenes.

Llegar hasta ahí fue un camino largo. Lautaro dejó Roca a los 17 años para estudiar Comunicación en La Plata. Trabajó en la universidad, dio clases y durante años alternó el estudio con empleos en cocinas para poder sostenerse. Sin saberlo, allí estaba aprendiendo un oficio que terminaría cambiándole la vida.

En 2017 decidió emprender una aventura junto a su novia, de Misiones, a quien había conocido mientras estudiaban. La idea era recorrer el mundo durante un tiempo. Primero fue Dinamarca, después llegaron distintos países de Europa y del sudeste asiático. Más tarde apareció una visa para trabajar un año en Nueva Zelanda. El plan era seguir viaje, pero la pandemia alteró todos los mapas.



Con las fronteras cerradas y la incertidumbre instalada, decidieron quedarse. Y como suele ocurrir con muchos argentinos lejos de casa, transformaron la nostalgia en un proyecto. Primero abrieron una fábrica de pastas artesanales llamada La Linda. El emprendimiento funcionó tan bien que poco después apareció la posibilidad de comprar un restaurante más grande. Así nació Chimichurri.

“Nos dimos cuenta de que en cualquier ciudad del mundo encontrás comida china, tailandesa, turca, italiana o francesa… pero casi nunca comida argentina. Y nosotros tenemos muchísimo para mostrar”, cuenta Lautaro. “Nosotros tenemos una cocina construida con influencias italianas, españolas, árabes y mediterráneas que en Argentina adquirió identidad propia”. Lautaro habla con orgullo de los sorrentinos con rellenos generosos, de las milanesas gigantes, del lomito completo, de los alfajores (“también los hacemos nosotros”) y de esas medialunas que, según él, no existen en ningún otro lugar del mundo.

Los neozelandeses también empezaron a descubrirlo. Al principio todo era curiosidad y poco a poco llegaron los habitués. Hoy desayunan empanadas con absoluta naturalidad. “A nosotros todavía nos parece rarísimo”, se ríe Lautaro. Las de carne siguen siendo las favoritas, aunque las de cordero ganaron rápidamente su lugar. También preparan caprese, humita, pollo, verduras y hongos. Y por supuesto también está la parrilla.


Las empanadas de Lautaro ya son un clásico entre los neozelandeses.


Lautaro y su pareja consiguieron un proveedor dispuesto a cortar el asado como lo hacen los carniceros argentinos. Entraña, costilla y bife de chorizo llegan cada semana para alimentar una nostalgia que también se cocina porque hay un momento en el que Chimichurri deja de ser un restaurante para convertirse en otra cosa. Ese momento es cuando juega la Selección.

Cada vez que la Selección sale a la cancha, Chimichurri cambia completamente de clima. Llegan argentinos de distintos puntos de Wellington, aparecen camisetas clubes argentinos que durante unas horas dejan de lado cualquier rivalidad. También llegan latinoamericanos y cada vez con más frecuencia, neozelandeses. No vienen solamente a mirar un partido, vienen a vivir una experiencia.

“La participación de Nueva Zelanda y toda la locura de esto que se vivió con Tim Payne, que es de acá de Wellington, alimentó un poco más el interés por el fútbol. Es muy gracioso porque nos toman a nosotros como no sé… un experimento cultural, porque vienen a ver los partidos con nosotros y no entienden la locura, todo lo que se vive. Vienen a vivir la experiencia argentina, de cómo nosotros sentimos el fútbol. Contra Cabo Verde el restaurante explotó…”, cuenta Lautaro.

La carta de Chimichurri, con marcada presencia argentina.

Quizás por eso Chimichurri es mucho más que un restaurante. Es un refugio de argentinidad perdido en el Pacífico Sur. Un lugar donde un choripán, una milanesa o un simple grito de gol alcanzan para acortar, aunque sea por 90’, los miles de kilómetros que separan a Wellington de los afectos.

Publicado en Diario Río Negro.

https://www.rionegro.com.ar/sociedad/se-fue-de-general-roca-a-nueva-zelanda-abrio-la-unica-parrilla-argentina-de-wellington-y-convierte-cada-partido-de-la-seleccion-en-una-fiesta/

11/7/2026.

Suiza exporta en 3 meses lo que Argentina exporta en todo 1 año.

 

Hoy se enfrentan Argentina y Suiza en cuartos de final y así estamos parados en cuanto a comercio exterior.
Suiza concentra su oferta exportadora en industria farmacéutica, relojería de precisión y química fina.
Argentina, en cambio, exporta principalmente materias primas y alimentos.
Fuente Argentina en datos.

***
Ahora bien sí Suiza exporta en industria; nuestra Argentina en vez de fomentar, cada día de pasa, la industria nacional se la destruye por no ser rentable donde conviene importar productos hechos en otros países sean industriales o de producción.
Conviene fomentar el desarrollo de la educaciónn, la ciencia, tecnologías.
Hay ejemplos en lo público la rionegrina Invap, la CNEA, INTA, INTI.
En el fomento de la ciencia, educación está el futuro.