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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

martes, marzo 03, 2026

Ocho leguas para el cacique.

Ocho leguas para el cacique.

En agosto de 1894, el cacique Manuel Namuncurá se presentó en el Congreso Nacional para reclamar tierras en Chimpay. Con el apoyo de Julio A. Roca y la mediación de Bartolomé Mitre, se sanciona la Ley 3092 que marcó el destino de su tribu en el valle del río Negro y el origen de la tierra donde nació Ceferino Namuncurá.

*** Por Edith Cabrera.

El 16 de agosto de 1894, el cacique Manuel Namuncurá, hijo de Juan Calfucurá, nacido en 1811, se presentó en el antiguo edificio del Congreso Nacional, vestido de luto por el reciente fallecimiento de uno de sus hijos. Su objetivo era solicitar que le otorgaran en propiedad unas leguas de campo en las que había levantado una ranchada junto con su tribu, luego de la rendición.

Manuel Namuncurá (Buenos Aires, circa 1884).
Fuente: Archivo General de la Nación (Argentina).

El lugar, hoy conocido como Chimpay, se encuentra en la margen norte del río Negro. Allí, años antes, en 1886, había nacido su hijo Ceferino, quien luego de un largo peregrinaje y posterior fallecimiento, fue beatificado en 2007. Su figura, educada por los salesianos, se convertiría con el tiempo en un símbolo de unión entre dos mundos.

El proyecto de cesión fue enviado al Congreso por el Poder Ejecutivo durante la presidencia de Luis Sáenz Peña, aunque los historiadores destacan que Julio A. Roca, líder político de la época, apoyó activamente la iniciativa. El proyecto contemplaba la cesión de 4 leguas de campo (10.000 ha) en el paraje de Chimpay, pero Namuncurá consideró que era insuficiente, dado que su tribu contaba con 300 integrantes y porque también consideraba que los campos de esa región no eran aptos para el cultivo.

El debate en el Senado.


Mapa del Territorio Nacional de Río Negro de 1886.

Una vez en el Congreso, conversó con los integrantes de la Comisión del Interior de la Cámara de Senadores, Carlos Doncel y Antonio del Pino, quienes presentaron esa tarde el proyecto de ley del Poder Ejecutivo a consideración de la cámara. Tras evaluar los argumentos del cacique, modificaron la propuesta y pusieron a votación la cesión de 10 leguas de campo, distribuyendo las primeras 4 leguas para él y las restantes para ser distribuidas proporcionalmente entre las familias de la tribu, con el objetivo de evitar conflictos posteriores.

Dentro del debate, el senador Lorenzo Anadón se opuso a esta nueva oferta, considerando que el Poder Ejecutivo “habría tenido en cuenta el número de personas que formaban la tribu y la posibilidad de que la explotación del área asignada baste para su subsistencia”. El general Bartolomé Mitre, presente en la sesión, propuso que se redujeran las leguas otorgables a ocho, con el fin de que todos estuvieran conformes. Por su parte, el senador Oses Guiñazú expresó que “este cacique y su tribu han sido propietarios de centenares de leguas que la Nación recuperó por razones de humanidad y de civilización; pero el hecho es que los indígenas eran propietarios de lo que se trata de conceder ahora y de muchísimo más».

La Ley 3092 y el destino final.


Imagen de Anales de Legislación Nacional, tomo 1889-1919 y el texto de la Ley Nº 3092 (Archivo).

Tras una nueva intervención de Mitre a favor de la petición, se votó y se aceptó el proyecto de cesión de ocho leguas, estableciendo que “… tres leguas para don Manuel Namuncurá y las otras cinco distribuidas proporcionalmente entre las familias de la tribu”. En definitiva, según la Ley 3092 del 24 de agosto de 1894, se autorizó la cesión de tierra en el área de Chimpay, donde estaban asentados tras su rendición.

Posteriormente, la comunidad se trasladó al valle de San Ignacio, al este de Junín de los Andes, en la provincia de Neuquén, donde finalmente se estableció de manera permanente y donde Manuel falleció en 1908, consolidando allí el territorio definitivo de su pueblo. Aquel debate de 1894 no solo definió el destino geográfico de la tribu, sino que dejó testimonio de un intento de institucionalizar la relación entre el Estado y los pueblos originarios tras el fin de la frontera.

*** Por Edith Cabrera.

Publicado en Diario Río Negro - 01/03/2026.

https://www.rionegro.com.ar/historias-de-la-patagonia/sociedad/ocho-leguas-para-el-cacique/

lunes, marzo 02, 2026

Larralde, el 14 bis y la reforma laboral. Por Diego BAROVERO.

 


Larralde, el 14 bis y la reforma laboral. 

Por Diego BAROVERO.

Ha cobrado actualidad el debate en torno a la vigencia del artículo 14 bis de la Constitución Nacional a raíz de la reforma laboral que podría encontrarse en colisión con algunas de las prescripciones de la norma constitucional. El gobierno de Milei ha conseguido apoyos de la llamada "oposición dialoguista" entre la que se cuenta a legisladores pertenecientes a la UCR en ambas cámaras del Congreso.

Conviene señalar que así como el sufragio universal secreto y obligatorio consagrado en la Ley Sáenz Peña, la Reforma Universitaria y la creación de YPF constituyen políticas públicas impulsadas y defendidas por los radicales, también la inclusión en la Constitución Nacional del artículo 14 bis, indudable expresión del constitucionalismo social que nació en el mundo a partir de Constituciones como las de Querétaro (México) y de Weimar (Alemania) y que se afianzó y consolidó en los procesos constitucionales de la segunda posguerra. Vale decir, como parte de la evolución del constitucionalismo desde el liberalismo decimonónico a la visión protectoria y ampliatoria de derechos sociales.

La Convención Nacional Constituyente reunida en Santa Fe en 1957 introdujo aquella novedad consagrando los derechos protectorios del trabajador como individuo, de las organizaciones gremiales colectivas y de la seguridad y protección social, garantiza el derecho de huelga y la estabilidad laboral entre otras importantes garantías. Para imponer dicha norma fue decisivo el compromiso de la entonces Unión Cívica Radical del Pueblo (bloque mayoritario de aquella asamblea) y particularmente de quien era el presidente del Comité Nacional de la UCR del Pueblo Crisólogo Larralde, máximo exponente del pensamiento social del radicalismo, de cuyo fallecimiento luego de hablar en una tribuna electoral como candidato a gobernador en 1962 se cumplieron 64 años recientemente.

Conviene recordar que la norma constitucional establece que “las leyes garantizarán al trabajador: participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección”, se encuentra vigente y es operativa, por lo que constituye una garantía y se encuentra revestida por la protección judicial a la que cualquier ciudadano y/o agrupamiento o asociación profesional podría recurrir para hacerla efectiva.

En la Argentina de los años cincuenta del siglo XX, en plena guerra fría, no fue fácil imponer la vigencia constitucional de derechos de semejante impacto y trascendencia en orden a una auténtica y progresiva igualdad en la distribución de la riqueza. Muchas fuerzas sociales y económicas se opusieron con tenacidad. La mayoría de los militares la rechazaba de plano y no pocos partidos políticos con representación en la Asamblea Constituyente estaban dispuestos a bloquear la sanción de ese derecho retirándose del recinto. Algunos consideraban que se “sovietizaría” la Argentina y que podría colocar en riesgo al sacrosanto derecho de propiedad.


Las convicciones de Crisólogo Larralde que, sin ser convencional pero su presencia fue determinante, se ubicó en un asiento de la última fila del Paraninfo de la Universidad del Litoral donde sesionaba la convención constituyente y, obviamente también de los convencionales radicales del pueblo (fundamentalmente el sector alineado con Ricardo Balbín) que dieron quórum y la votaron, hicieron realidad el artículo 14 bis. Debe entenderse que existían tensiones no solamente entre los diversos bloques de la asamblea acerca de este texto sino también al interior de la bancada de los radicales del pueblo. El sector identificado con Amadeo Sabattini no comulgaba con aquello y sus convencionales liderados por Mario Roberto se retiraron del recinto, al igual que algunos convencionales de fuerzas políticas conservadoras y de derechas. Sin embargo la norma fue igualmente votada e incorporada a la Constitución Nacional que se encuentra vigente.

Larralde sostenía que “el triunfo definitivo es la supresión del régimen del asalariado. Que el obrero sea socio del capital, no sirviente. Mi partido está en la obligación de convertir el artículo 14 bis en un cuerpo de leyes, pues no puede tolerarse que se haya sostenido el conjunto de sus afirmaciones progresistas como mera expresión de propaganda electoral.Si el Radicalismo no da las leyes reglamentarias del ejercicio de los derechos obreros inscriptos en el artículo 14 bis, o si por lo menos no las proyecta, no faltará quien lo haga y merezca y alcance la gratitud colectiva.”

PRINCIPIOS LIMINARES

Los radicales que hoy transan con el gobierno de Milei apoyando reformas que ponen en riesgo el trabajo y la producción argentinos así como las garantías que protegen a los trabajadores deberían reflexionar sobre la necesidad de que la actualización doctrinaria y programática de esa fuerza política no ponga en riesgo sus principios liminares y su identidad.

Esa fue una preocupación central en Larralde quien poco antes de morir sentenció: “Ahí están los partidos conservadores junto al mostrador instalado en la Casa de Gobierno, donde todo se compra y todo se vende, donde todo se negocia. Nosotros estamos acá abajo; probablemente el destino -se lo he dicho esto más de una vez a Balbín- más que hacia la Plaza de Mayo nos lleve hacia Villa Devoto, pero el pueblo radical y los afiliados podrán estar orgullosos de nosotros, porque entre el ejercicio de un gobierno a costa de la traición y la entrega del país, y la cárcel por defenderlo, se gobierna más en la cárcel que con la banda presidencial…”.

La profunda actualidad de esas palabras y la cruda caracterización del mercantilismo político ta común y malamente normalizado en los tiempos que corren, me eximen de mayores comentarios al respecto.

Los años que siguieron lo encontraron a Larralde una vez más defendiendo la democracia y los derechos sociales del pueblo trabajador. La muerte lo sorprendió algunos años después de aquella batalla cuando se encontraba protagonizando otra, compitiendo por la gobernación bonaerense y hablando precisamente a los obreros de la carne que trabajaban en los frigoríficos de Berisso.

Diego Barovero. 

Presidente del Instituto Nacional Yrigoyeneano.

Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/Larralde-el-14-bis-y-la-reforma-laboral-569369.note.asp

sábado, febrero 28, 2026

LA BANDERA ARGENTINA: AZUL, CELESTE Y UNA HISTORIA QUE INVITA A PENSAR. Por Revisionismo Historico Argentino.


 LA BANDERA ARGENTINA: AZUL, CELESTE Y UNA HISTORIA QUE INVITA A PENSAR

Por Revisionismo Historico Argentino.
La bandera argentina no nació del capricho ni del romanticismo escolar. Nació en guerra. Nació en 1812, cuando Manuel Belgrano, al mando del Ejército del Norte, decidió crear un distintivo propio para diferenciar a sus tropas de las realistas. Lo hizo en Rosario, a orillas del Paraná. No pidió permiso previo. Actuó como jefe militar en campaña. Esa decisión, tomada en plena lucha por la independencia, es el verdadero punto de partida.
Belgrano ya utilizaba la escarapela blanca y azul aprobada por el Primer Triunvirato en febrero de 1812. La bandera fue continuidad de ese símbolo. No surgió aislada ni improvisada. Está documentado en oficios de la época que el color mencionado era azul y blanco.
LOS COLORES: ¿AZUL O CELESTE?
Aquí comienza el debate que todavía hoy genera discusión. Los documentos oficiales, especialmente la ley del Congreso de 1818 que fija la bandera nacional, hablan de “azul y blanco”. No dicen “celeste”. Dicen azul. Ese texto legal existe y es verificable. Es fuente primaria.
Sin embargo, el término “celeste” comenzó a utilizarse con mayor frecuencia durante la segunda mitad del siglo XIX y terminó imponiéndose en el lenguaje oficial y escolar. Esto es un proceso histórico posterior, no una denominación original documentada en 1812.
LAS BANDERAS DE MACHA Y LA PRUEBA TEXTIL
En 1883 fueron halladas en la capilla de Titiri, en Macha, Alto Perú, dos banderas ocultas detrás de un cuadro religioso. Una fue restituida a la Argentina en 1896 y hoy se conserva en el Museo Histórico Nacional; la otra permanece en la Casa de la Libertad en Sucre.
Son de las piezas textiles más antiguas vinculadas al proceso independentista. Han sido objeto de estudios de conservación, restauración y análisis técnico por especialistas en patrimonio histórico. Los informes del Museo Histórico Nacional describen un tono azul celeste más intenso que el que suele utilizarse actualmente en muchas banderas oficiales.
Debe decirse con precisión histórica que no existe un documento firmado por Belgrano que certifique expresamente que esas piezas fueron las que él enarboló. La atribución se basa en tradición histórica, contexto militar y estudios posteriores. Es una atribución ampliamente aceptada, pero no respaldada por un acta directa del propio Belgrano. Lo que sí es indiscutible es que constituyen evidencia material fundamental para estudiar la tonalidad original del símbolo.
BORBONISMO, SIMBOLOGÍA Y CONTEXTO
El azul celeste era el color de la banda de la Orden de Carlos III en la monarquía borbónica. En 1810-1812 todavía no se había declarado formalmente la independencia y muchas comunicaciones públicas juraban fidelidad a Fernando VII. En ese contexto, algunos historiadores sostienen que el uso del azul y blanco podía funcionar como una señal política de transición.
No existe un documento donde Belgrano declare que eligió los colores por la Orden de Carlos III. La relación es contextual y simbólica, no textual. Es una interpretación histórica basada en el clima político de la época.
Por otro lado, el azul es tradicionalmente el color del manto de la Virgen María en la iconografía católica hispánica. La sociedad rioplatense era profundamente católica. El simbolismo mariano estaba arraigado en la cultura, en estandartes y devociones públicas. Tampoco aquí existe una afirmación escrita directa de Belgrano vinculando la elección a la Virgen, pero el contexto cultural permite entender esa asociación como plausible desde el punto de vista histórico.
FEDERALES, UNITARIOS Y LA DISPUTA POR EL SÍMBOLO
Durante las guerras civiles la bandera también fue atravesada por la disputa política. Bajo el gobierno de Juan Manuel de Rosas se incorporó la divisa punzó como símbolo federal, aunque la bandera nacional mantuvo su estructura azul y blanca. No hubo una modificación legal del pabellón, pero sí una carga política en su uso y en su entorno simbólico.
Tras la caída de Rosas en 1852, durante las presidencias de Bartolomé Mitre y Domingo Faustino Sarmiento se consolidó la construcción pedagógica del celeste y blanco como emblema homogéneo de la Nación organizada. Es en este período cuando el término “celeste” se afianza definitivamente en el discurso escolar y estatal. No se creó una bandera nueva, pero sí se consolidó una interpretación cromática dentro del relato oficial.
MITO ESCOLAR Y DOCUMENTO HISTÓRICO
La explicación del “cielo celeste y las nubes blancas” no aparece en escritos de Belgrano. Es una construcción didáctica posterior que simplifica el origen del símbolo. No es una fuente primaria. Es un recurso pedagógico que terminó fijándose como verdad absoluta en el imaginario colectivo. Distinguir entre documento y relato posterior no debilita el símbolo. Lo fortalece.
LA ESCARAPELA COMO PRECEDENTE DIRECTO
Antes de la bandera estuvo la escarapela. El 18 de febrero de 1812 el Primer Triunvirato aprobó oficialmente la escarapela blanca y azul. Ese antecedente demuestra que la combinación cromática ya estaba institucionalizada antes de la creación del pabellón.
Nuevamente la palabra utilizada fue azul. No celeste. La bandera hereda esos colores ya reconocidos oficialmente. Por eso el debate cromático no comienza con la bandera sino con la escarapela.
EL TONO Y SU REGULACIÓN POSTERIOR
En tiempos de Belgrano no existía una estandarización técnica del color. No había códigos industriales ni reglamentos cromáticos precisos. Las variaciones dependían de pigmentos, tintes y técnicas artesanales.
Recién en el siglo XX el Estado argentino comenzó a establecer parámetros más definidos sobre el tono del celeste mediante reglamentaciones técnicas. La fijación exacta del color es un proceso moderno. Por lo tanto, exigir una coincidencia milimétrica con el tono actual para 1812 es anacrónico.
POSICIONES HISTORIOGRÁFICAS SOBRE EL COLOR
Bartolomé Mitre consolidó en su narrativa histórica la identificación del símbolo como celeste y blanco dentro del proceso de organización nacional liberal. Su obra influyó profundamente en el sistema educativo.
En cambio, José María Rosa remarcó que la ley de 1818 dice azul y cuestionó la simplificación escolar posterior. Desde esa perspectiva, la diferencia no es trivial sino parte de la evolución del relato histórico argentino.
El Instituto Nacional Belgraniano reconoce la utilización histórica del término azul en documentos originales y la evolución posterior hacia el uso extendido de celeste.
LA BANDERA ACTUAL Y LA MEMORIA
Hoy la bandera argentina es celeste y blanca. Así está reconocida oficialmente y así la sentimos. Ese es el símbolo vigente.
Pero conocer que la ley de 1818 dijo azul, que existen paños históricos con tonalidades más intensas, que el contexto borbónico y mariano formaba parte del mundo cultural de 1812, que hubo disputas políticas en el siglo XIX y que recién en el siglo XX se reguló técnicamente el tono no debilita el símbolo. Lo fortalece.
La bandera no cambia por estudiar su historia. Lo que cambia es nuestra profundidad para comprenderla.
La discusión entre azul y celeste no divide. Divide la ignorancia de los hechos.
Y más allá del matiz exacto del color, sigue siendo la bandera que nació en guerra en 1812 y que terminó convirtiéndose en el emblema permanente de la Nación Argentina.
Autor: Damian Leandro Zanni.

27 DE FEBRERO DE 1812, CREACION DE LA BANDERA NACIONAL: María Catalina Echeverría de Vidal, la mujer que el 27 de febrero de 1812 confeccionó la primera enseña patria.


 

27 DE FEBRERO DE 1812, CREACION DE LA BANDERA NACIONAL: María Catalina Echeverría de Vidal, la mujer que el 27 de febrero de 1812, bajo las indicaciones de Belgrano, que se alojaba en su casa, confeccionó la primera enseña patria.

Fermín Echevarría fue un vasco que arribó al Río de la Plata al promediar el siglo XVIII. Se desconocen otros datos de sus orígenes, pero se sabe que aquí contrajo matrimonio con la criolla Tomasa de Acevedo y tuvo dos hijos: Vicente Anastasio y María Catalina. Falleció en 1784, dos años después que su esposa, dejando a sus hijos huérfanos.
Vicente se doctoró en leyes y vivió en Charcas —actual Bolivia— por 15 años, y luego volvió a Buenos Aires. Trabajó en el Consulado, donde entabló una gran amistad con Manuel Belgrano. Participó en las luchas de las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807, y se unió al grupo patriota revolucionario. Estuvo presente en el Cabildo Abierto del 22 de mayo, votando allí por la destitución del Virrey Cisneros. Participó como soldado en varias arremetidas del Almirante Brown contra las tropas realistas y fue nombrado delegado en Montevideo, donde recibió las llaves de la ciudad. Fue además, quien tuvo la idea de realizar campañas corsarias para atacar las colonias españolas en distintas partes del orbe, y armó la nave ‘La Argentina’, con la cual, al mando de Hipólito Bouchard, darían la vuelta al mundo ondeando en su mástil la bandera nacional. Murió en 1857 y sus restos se encuentran en la catedral de Rosario.
Su hermana María Catalina nació el 1º de abril de 1782. Siendo huérfana, fue criada por la familia de Pedro Tuella, quién la educó como a su propia hija. Se casó en 1810 con Juan Manuel Vidal.
Dada la amistad de Belgrano con su hermano Vicente, cuando arribó a la Villa del Rosario para inaugurar las baterías ‘Independencia’ y ‘Libertad’, se hospedó en su casa. Fue allí cuando le propuso y ella aceptó, confeccionar la primera bandera argentina, que María Catalina haría con sus propias manos junto a otras damas del poblado que le prestaron ayuda. El diseño de esta primera enseña, era de dos franjas horizontales blanca arriba y celeste abajo.
María Catalina Echevarría vivió sus últimos años en San Lorenzo, y falleció el 18 de julio de 1866, nueve años más tarde que su hermano. Esta argentina de origen vasco tuvo el privilegio de haber cosido con sus manos, la enseña patria que enarbolaron nuestros patriotas por la libertad de Argentina, Chile y Perú.

Asociación Belgraniana de Morón.

27 DE FEBRERO, ANIVERSARIO DE LA CREACION DE LA BANDERA NACIONAL: Cosme Maciel "el primer abanderado".

Aquel jueves 27 de febrero de 1812 a las seis y media de la tarde en las barrancas de Rosario, el Gral. Manuel Belgrano invitó a quien era la máxima autoridad civil presente, el Regidor tercero del Cabildo santafesino, Cosme Maciel, quien tuvo el honor de izar por primera vez la enseña de la patria naciente.
Este pedido de Belgrano no es un detalle menor, eligió a un civil y no a un militar para tan magno acto. Quizá, o no, fuera casual que un tío de Cosme Maciel, llamado Juan Baltasar Maciel, fuera quien había bautizado a Manuel Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano y González en 1770 en Buenos Aires. La relación entre los Maciel y los Belgrano venía desde el Plata pues el cura que además era abogado, llevaba los asuntos del padre del creador de la Bandera. Belgrano y Cosme se habían encontrado en 1811 cuando la Campaña al Paraguay.
Esa bandera, la primera, la que Belgrano nos legó, según el historiador Juan Manuel Castagnino: “Es la Bandera de Soberanía. Belgrano es el independentista máximo de 1810, que se manifiesta con el máximo acto de soberanía, que es el de crear una Bandera ante las naciones del mundo. Hay muchas banderas: de ejército, de regimientos, de batallones, de escuelas, de oficinas públicas pero hay una que es de Soberanía de una Nación y es la que creó Belgrano en Rosario”.
Quién fue Cosme Maciel
A veces la historia se tergiversa con el mensaje interpretativo de los historiadores. Lo hizo Bartolomé Mitre cuando omitió detalles del acto del 27 y desde allí las repeticiones sistemáticas anonimizaron a Cosme. Podemos ver también que en la película “Belgrano” interpretada por Pablo Rago dirigida por Sebastián Pivotto, Belgrano llama a un joven soldado afrodescendiente diciéndole: “A ver, vos Cosme vení”. Nada más lejano de la realidad excepto el nombre de pila.
Cosme Maciel, como ya dijimos, era la máxima autoridad civil presente. Oriundo de Santa Fe, nació el 1 de noviembre de 1784. Hijo del alcalde de la ciudad Domingo Maciel y Lacoizqueta y de su tercera esposa doña María López Pintado.
Después de adquirir una relativa instrucción se dedicó a tareas de cabotaje, donde evidenció una gran destreza en armado de embarcaciones y en una sumaca de su propiedad realizó viajes comerciales entre Santa Fe, La Bajada y Buenos Aires. No llegó a alistarse en la expedición al Paraguay con Belgrano por razones familiares (su madre estaba enferma) y comerciales pero colaboró con sus embarcaciones en el traslado de tropas a La Bajada (hoy la ciudad de Paraná).
En enero de 1812 ya se encontraba Maciel con su embarcación en la Capilla del Rosario y pronto prestó su colaboración al coronel de Ingenieros Ángel Monasterio proveyendo la madera necesaria transportada por su sumaca desde las islas a la costa. A la llegada de Belgrano y del comandante Celedonio Escalada, fue recomendado tan eficazmente por Monasterio que, al tomar el mando del cuerpo de cívicos que se había formado, Escalada lo nombró su ayudante principal. Al inaugurarse la “Batería Libertad” Belgrano le dio el honor de enarbolar la primera bandera argentina.
En 1816, intervino como uno de los jefes de la insurrección encabezada por Mariano Vera contra Viamonte. Su acción dirigente lo caracteriza como uno de los fundadores de la autonomía de Santa Fe.
En 1819, el gobernador Estanislao López confió a Maciel una misión ante Artigas, que mantenía viva la resistencia de la provincia oriental contra Portugal. Fue secretario de López durante la campaña de este caudillo contra Dorrego y comisionado luego para tratar la paz en nombre del gobierno de Santa Fe.
Disidencias políticas produjeron más tarde -dice el historiador Azarola Gil- el rompimiento de Maciel con el brigadier López. Reducido a prisión bajo la inculpación de haber fomentado el asesinato del gobernante, procuró éste a Maciel los medios para alejarse de la provincia, a lo que se negó el acusado, siendo entonces remitido a Buenos Aires con la prevención que si regresaba a Santa Fe sería fusilado. Este destierro fue el término de su vida pública.
Su destierro
En 1838 es censado en los pagos de Barracas al Sur (Avellaneda, Buenos Aires) con la profesión de “pulpero”. Un trabajo de investigación realizado hace unos años nos permitió establecer que Cosme Maciel tenía su pulpería en la intersección de las hoy avenidas Mitre y Maipú, esquina desaparecida bajo la piqueta cuando la construcción de la bajada del hoy emblemático Puente Pueyrredón, que cruza el Riachuelo, a metros de un conocido Bingo.
En 1840 el gobierno rosista lo mantiene preso: “La ciudad por cárcel” es su presidio, es decir, no le era permitido salir de los límites de la ciudad.
Pastor Obligado, aquel historiador que nos brindara sus famosas “Tradiciones”, lo entrevistó en su chacra de Crucesita donde vivía con sus hijos y familia. Allí, bajo un ombú en 1862, Obligado visitó a Cosme Maciel y escribió que “un poco apartado a la derecha del Camino Real entre el Puente de Gálvez y el Puente viejo de la Crucesita, en el ancho corredor de la casita que blanquea sobre una lomada, bajo majestuoso ombú, tomaba el sol de otoño un anciano de blancos cabellos, sobre sillón de vaqueta, más viejo que él. Al saber que era portador de recuerdos de su familia (primer bordado de su nieta, la bella Manuelita), entre viejos cuentos del pasado nos refirió el presente”.
“- Aquí donde Ud. me ve esta mano trémula que apenas puede sostener el bastón de mi vejez fue la que izó la primera bandera argentina. Ya han pasado muchos años, pero no olvido las emociones de aquel día. Vecino de Santa Fe, me hallaba accidentalmente en la Villa de Rosario y, entusiasta como todos los jóvenes de mi tiempo por la causa de la Patria, ayudé al General Belgrano a levantar la batería sobre la barranca tras de la actual Iglesia. ¡Qué grata sorpresa tuve cuando el día de su inauguración acabado de plantar el mástil, formada ya la tropa sobre la batería me dijo el Gral. Belgrano!: ‘Vea si está corriente la cuerda y ate bien la bandera para llevarla bien alto, como debemos mantenerla siempre’. Fue para mí lo inesperado de tan grata sorpresa, que repitiéndose el hecho por todas partes al verme pasar me apodaban en los fogones de los campamentos: ‘¡Ahí viene la bandera de Belgrano! ¡Y esto señor Oficial porteño desvirtuará ante Usted el nombre de santafesino que odia a los porteños con que Fray Castañeda me sindicaba en sus papeles”.
La elección de Barracas al Sud para su destierro no fue casual. En el pago vivían desde los primeros tiempos sus parientes (lejanos y no tanto) radicados en el siglo XVIII de los que derivan los nombres (topónimos) del Arroyo Maciel y la célebre Isla Maciel otrora paraíso de esparcimiento de los porteños que cruzaban el Riachuelo. Compró tierras que heredaron sus hijos y sus descendientes vivieron allí hasta principios del siglo XX.
Don Cosme vivió sus últimos días al cuidado de su hija menor, casada con un funcionario gubernamental del partido. Falleció en Buenos Aires en 1863. Se presume que sus restos fueron sepultados en el Cementerio de la Recoleta bajo otro nombre.
Por Roberto Colimodio.
Asociación Belgraniana de Morón.-

jueves, febrero 26, 2026

Un hombre que amaba el mar.

 


Un hombre que amaba el mar.

Por Julio C. Borda.

Un gran marino que estuvo al servicio de la Armada Nacional durante largos años, fue Hipólito Bouchard. Dice uno de sus biógrafos que sobre la costa francesa del Mediterrán, se encuentra Saint Tropez en una zona de excelentes y mejores vinos que huele a mar y la acaricia un buen sol… Muy cerca de allí en la localidad de Bormes nacía el 15 de enero de 1780 André Paul Bouchard, quien en fecha desconocida se cambió el nombre por Hippolyte, Hipólito.

En 1798 se alistó en la marina de Francia, y desencantado con la Revolución Francesa se dirigió al Río de la Plata donde iba a realizar una destacada carrera naval, poniendo todos sus conocimientos marítimos al servicio de la Revolución de Mayo, a cuyos principios apoyaba en forma inequívoca.

En septiembre de 1810 se alistó en la marina de las Provincias Unidas del Río de la Plata, siendo elegido oficial de la corbeta 25 de Mayo. Debido a sus destacadas acciones en las aguas, Bouchard fue adquiriendo cierto prestigio, y el gobierno entonces lo designó comandante del bergantín 25 de Mayo; pero en el combate de San Nicolás tuvo una desafortunada actuación, pues no ofreció resistencia alguna. Por consiguiente le levantaron un sumario donde se lo absolvió de toda responsabilidad; posteriormente se lo puso al mando de una cañonera y siguió combatiendo contra los españoles entre julio y octubre de 1811. Participó de la Batalla de San Lorenzo, apropiándose de una bandera enemiga. Con motivo de esta acción, la Asamblea le otorgó la ciudadanía argentina.

Se le otorgó patente de corso, navegando por el Océano Pacífico; su relación con Brown fue distante. Como corsario obtuvo varias presas, entre ellas, las goletas Mercedes, Nuestra Señora del Carmen y Consecuencia, que luego pasó a llamarse La Argentina. Junto con Guillermo Brown cumplió exitosamente su función como corsario; estando en las Galápagos, informó al almirante irlandés que regresaba a Buenos Aires, y al repartirse las presas el corsario francés se quedó con dos embarcaciones: la fragata Consecuencia y la goleta Analaduza.

Pero el verdadero enemigo de Bouchard era su mal carácter lo que le originó varios dolores de cabeza; ello lo llevó a tener fuertes enfrentamientos no sólo con los oficiales, sino también con sus subordinados. Tanto fue así que al regresar a Buenos Aires después de una de sus travesías, fue juzgado por malos tratos contra su tripulación.

En 1817 recorre los mares del continente asiático al mando de La Argentina, donde protagonizó infinidad de aventuras que lo llevaron a distintos puertos; peleó contra buques piratas, combatió el tráfico de esclavos y su tripulación llegó a sufrir una peste de escorbuto que se cobró alrededor de cuarenta víctimas. Entre diciembre de 1817 y enero de 1818, estando en las cercanías de Filipinas apresó cerca de 16 buques. Era incansable, su talento de corso era incuestionable.

Vencer a España era el objetivo que se había trazado; en noviembre de 1818, al fondear en Monterrey, Capital de Nueva California se enfrentó contra la defensa española obteniendo un triunfo de gran impacto, pues luego de la victoria la bandera nacional fue enarbolada por unos días en aquella ciudad. Allí ocupó la gobernación durante unos días.

Siguió con su periplo hasta internarse en los mares de Centroamérica, apresando en las cercanías de Nicaragua cuatro buques españoles. Nuevas aventuras lo esperaban; su espíritu inquieto y belicoso lo llevó a enfrentar varios incidentes con autoridades marítimas, como por ejemplo en Valparaíso, donde se lo acusó de insubordinación y piratería. Su buque La Argentina fue saqueado y luego de un sumario estuvo preso durante cinco meses.

Al recuperar su libertad, se encuentra que su nave está muy arruinada, pero a pesar de ello, el bravo corsario la pone en condiciones navegables.

En Perú se pone a las órdenes del Padre de la Patria, y éste le da el mando de la fragata Prueba. Partió de Buenos Aires en julio de 1819 y nunca más regresó, ya que después de haber atravesado todo tipo de vicisitudes se instaló en una hacienda de su propiedad en la ciudad de Nazca, Perú, donde instaló un ingenio azucarero.

Tal vez por su mal genio su vida terminó trágicamente, pues fue asesinado por uno de los esclavos que trabajaba en ese ingenio. Este drama ocurrió el 4 de enero de 1837.

Sus restos descansan en el panteón del Centro Naval, ubicado en el Cementerio de la Chacarita.

Publicado en LA PRENSA.


HIPÓLITO BOUCHARD
EL GRANADERO DEL MAR.
Estuvo en el Combate de San Lorenzo, con el grado de Teniente, en el que de un sablazo en la cabeza, ultimó al abanderado de las Milicias de Montevideo, arrebatándole la bandera que portaba.
Había nacido con el nombre de André Paul Bouchard, nombre que cambiaría por el de Hippolyte (Hipólito). Algunos dicen que tomo el nombre de un hermano fallecido.
En 1815 abandona el Regimiento de Granaderos para ingresar a la Marina de Guerra en donde tiene acciones verdaderamente heroicas y memorables. Mañana 24 de noviembre, narraremos precisamente una de ellas, por ser justo el aniversario de la toma del Puerto de Monterrey en la Baja California.
Hoy queremos contarles a nuestros amigos sobre su poco conocido final.
En virtud de sus gloriosos servicios prestados al Perú, el Gobierno de ése país decide obsequiarle una hacienda en las proximidades de Palpa. Allí se establece en 1831, trabajando en la construcción de un importante ingenio azucarero.
Con el correr de los años, su genio fue tornándose hosco y agresivo, siendo muy severo con sus criados y sirvientes. Tal vez, recordando sus años sobre el puente de mando de "La Argentina", hacía que actuara de ésta manera. Así como había sido severo con sus marinos, así era de severo con sus sirvientes.
En la noche del 4 de enero de 1837, Hipólito Bouchard golpeó duramente a uno de sus sirvientes, provocando la ira del resto de la servidumbre. El Héroe de San Lorenzo y Monterrey tomó una pistola y su viejo y glorioso sable de abordaje, pero no pudo contra la turba enardecida y fue ultimado a puñaladas.
Sus reliquias mortales se extraviaron por más de ciento veinte años, desconociéndose su paradero. Hasta que en junio de 1962 fueron halladas casi de casualidad en la cripta de una vieja iglesia de Nazca.
Aquellos huesos gloriosos fueron repatriados ese mismo año a bordo de un crucero que llevaba el mismo nombre que su inmortal Fragata: "La Argentina".
Hoy descansa el sueño eterno en el Panteón Naval del Cementerio de la Chacarita, en Buenos Aires.
Granaderos Bicentenario.

miércoles, febrero 25, 2026

5 de febrero de 1818: bandera nacional los dos colores blanco y azul. Bandera de guerra un sol pintado en medio de ella”.

 


25 de febrero de 1818: El diputado por Buenos Aires en el Soberano Congreso de las Provincias Unidas en Sud América (conocido como de Tucumán) Luis José de Choarrarín, a través de un dictamen que le fuera encomendado -debido a que se planteó el problema que, como los mismos colores celeste y blanco de la Bandera, componían también los estandartes o guiones que acompañaban a los generales al entrar en campaña- era conveniente añadir una marca o particularidad que determinase el significado de una u otra divisa, opinó que “sirviendo para toda bandera nacional los dos colores blanco y azul en el modo y forma acostumbrada fuese distintivo peculiar de la bandera de guerra un sol pintado en medio de ella”.

*** Asociación Belgraniana de Morón. Fundada el 6 de noviembre de 1996.

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El Sol de Mayo, también llamado Sol incaico, es uno de los emblemas nacionales argentinos, uruguayos, y ecuatorianos presente en sus banderas y escudos.

Está también presente en diversas banderas históricas[​ y escudos estatales y militares del Perú, así como en la bandera de la Primera República filipina.

En 1985, la Ley 23.208 sobre Símbolos Patrios eliminó la existencia de las dos banderas y decretó que la única bandera argentina es la que lleva el sol. Desde entonces, el sol inca brilla en el centro de nuestra bandera donde sea que esté flameando.

Faustino Mazzucco (nacido en la localidad de Cervantes, provincia de Río Negro el 25 de mayo de 1931- fallece el 21 de agosto de 2018 en General Roca, provincia. de Río Negro). 

Fue Senador Nacional de la provincia de Río Negro.

Fue autor de la ley que unificó el uso de la bandera de Argentina, sancionada con el número 23.208 en Julio 25 de 1985. Promulgada el  Agosto 16 de 1985.

En 1985 la Ley 23.208 establece que "tienen derecho a usar la Bandera Oficial de la Nación, el Gobierno Federal, los Gobiernos Provinciales y del Territorio Nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, así como también los particulares, debiéndosele rendir siempre el condigno respeto y honor".
De esta manera quedó derogado el tercer artículo del decreto del año 1944 que permitía a los particulares el uso de "los colores nacionales en forma de bandera, sin sol, de escarapela o de estandarte".

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El Tamayo... "pa´que guardar patacones si el saco tiene un aujero?"... José Larralde.

 

fue resero, domador, amigo del pampa en los tiempos de huanguelén, cuando el camión lo dejó sin pique en eso de reserear Raul Quiroga se arreglaba como podía, cuando un día josé le preguntó porqué no se conseguía un laburo en el pueblo y dejaba de andar tirado por ahí, Raúl le contestó..."pa´que guardar patacones si el saco tiene un aujero?"...el de la izquierda en la foto es "el tamayo" personaje que inspirara a Larralde para escribir una de sus milongas mas populares y conocidas entre los larradeños...junto al tamayo está don Eduardo Saad (tio del pampa).
del tamayo queda el recuerdo en la milonga y esta foto y alguna mas...el rancho del tamayo en Huanguelén hoy en día se ha convertido en un taller de bicicletas al cual cada tanto llega un larraldeño de paso para tomarse una foto.
*** JOSE LARRALDE(UN GIGANTE OLVIDADO).