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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

jueves, septiembre 10, 2026

AIMÉ PAINÉ – “LA VOZ DEL PUEBLO MAPUCHE” (Ingeniero Luis A. Huergo, 23 de agosto de 1943 - Asunción, 10 de septiembre de 1987).

 


UNA VOZ "MALDITA" QUE MUCHOS Y MUCHAS QUISIERAN QUE SE OLVIDE´.

AIMÉ PAINÉ – “LA VOZ DEL PUEBLO MAPUCHE” (Ingeniero Luis A. Huergo, 23 de agosto de 1943 - Asunción, 10 de septiembre de 1987).
Cantante argentina de origen mapuche y tehuelche que se dedicó al rescate y difusión de la música folclórica de su pueblo. Nieta de un gran cacique tehuelche ranquelino, el lonco Painé Ngürü. Aimé fue activista y cantante, conocida como la ‘Princesa mapuche’ que dedicó su vida a rescatar y a preservar las tradiciones de la comunidad indígena. Forma parte de la historia de las mujeres más destacadas de Argentina por su dedicación a la cultura mapuche.
Los padres de Aimé tuvieron una relación muy especial porque se casaron cuando la madre, Gertrudis Reguera, era muy joven. Tenía trece, catorce años.
Tuvieron cuatro hijos; uno falleció. Aimé es la tercera. El hermano menor es el único que aún vive, en Chimpay. Luego de tener a los hijos, la madre abandona al padre. Él se queda solo con ellos. En ese entonces, Eva Perón había abierto unos hogares para huérfanos del interior. La llevan a Aimé a vivir allí; la sacan del lado de su padre y termina en un hogar en Mar del Plata. Separada de su comunidad indígena natal a los tres años, su vida fue siempre una búsqueda de sus raíces. Se cría como huérfana, como alguien que no tiene padres, que no tiene identidad, educada por las monjas del colegio.
Pero su vida da un vuelco porque desde chiquita tiene ese talento musical maravilloso que la lleva a integrar el coro en el colegio a los siete años. Una pareja de Mar del Plata la escucha cantar y decide adoptarla. La cambia de colegio, la mantiene pupila, pero ya con una guía dentro de la música. Ella siempre decía que sus tutores querían que se dedicara a la música clásica. De hecho cuando ella se independiza deja Mar del Plata, se va a Buenos Aires, trata de sobrevivir como puede e integra, en 1973, el Coro Polifónico Nacional, en un encuentro internacional de coros en Mar del Plata. Se indignó al comprobar que todos los países habían preparado al menos una obra de música indígena o folclórica, menos el coro argentino. Sintió que su país negaba sus raíces. Con una belleza y una personalidad arrolladoras, fue sin embargo, a través de su gran voz, con la que encontró su vocación.
Siempre consciente de su condición indígena, sus rasgos le hablaban de una ascendencia enraizada en la historia profunda de esta tierra, decidió investigar sus orígenes, conocer a su familia biológica y luchar por preservar las tradiciones y por los derechos de la comunidad mapuche en Argentina. Al fin, encontró a su familia luego de una intensa búsqueda que realizó ella misma, con la ayuda del paleontólogo Rodolfo Casamiquela, descubre que su sangre es mapuche-tehuelche. El mismo Casamiquela le acercó una grabación que la conmovió, había sido realizada a fines de la década de 1960 por Carmen Nahueltripay, una sobrina nieta del cacique Sayhueque, que incluía cerca de treinta canciones populares y sagradas, probablemente la primera muestra que Painé tuvo del canto mapuche. Viaja a la Patagonia para realizar un camino de autoconocimiento y entablar relación con su padre, hermanos biológicos y con las ancianas que mantenían viva la tradición oral de su pueblo.
Aprendió a cantar en mapudungun el idioma del pueblo mapuche. Con una grabadora recopilaba canciones entre las ancianas de las comunidades. “Cuando escuché cantar a las abuelas mapuches -contó Aimé-, me di cuenta de por qué me había gustado tanto el canto gregoriano."
Se convirtió en una abanderada de su pueblo, cambió su apariencia por completo, comenzó a dar conciertos con vestimenta tradicional y dejó la guitarra para tocar el kultrun y las cascahuillas, la pifilca y el trompe.
Luego de recorrer el sur de Chile y Argentina recopilando información de la cultura originaria, comenzó a presentar el canto y la visión del pueblo mapuche en los escenarios de América Latina. Se convirtió en la primera mujer mapuche en difundir la canción ancestral de su pueblo, explicando al público el significado de cada canción y la responsable de recuperar el bello cancionero de las abuelas de su comunidad,
Aimé Painé fue el nombre artístico de Olga Elisa Painé, su nombre “legal”, gracias a un sistema que sostenía que el pueblo mapuche-tehuelche no existía más. Nunca grabó un disco y tal vez por eso su trabajo fue ignorado durante mucho tiempo.
Cristina Rafanelli, biógrafa de Aimé, cuenta que: “Fue una investigación difícil. Nadie hablaba de Aimé. Estaba como silenciada. Durante 25 años nadie habló de Aimé Painé. De alguna manera, cuando sale el primer libro se trató de hacer visible la vida de una gran luchadora además de una gran artista".
"Una luchadora increíble que trató de devolverle a su pueblo la dignidad perdida. Ella se encontró con que las abuelas no querían hablar la lengua, habían dejado de transmitir su cultura a través de la oralidad. Luego de la Campaña del Desierto, y con toda la dignidad de aceptar una derrota para tratar de que las nuevas generaciones puedan sobrevivir, se había cortado esa cadena. Por eso el valor de Aimé. Ella empieza a recuperar de a poco esa cultura”. Explica Rafanelli.
Fue una mujer que luchó por mantener viva la cultura y las tradiciones de los pueblos originarios. La búsqueda por la memoria y la ampliación de derechos para su pueblo la llevó a participar de la Sub-comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, que se realizó en Ginebra, evento en el que dio un conmovedor discurso en el que plasmó la dura realidad que vivía su gente: "Desde la invasión española, que nos quieren salvar, hoy surgen salvadores por todos lados, mientras que nuestro Pueblo sigue de mal en peor".
Presentó un proyecto de ley para que se garantizara la educación bilingüe en todo el país y no se perdieran los idiomas originarios.
Durante la Dictadura Cívico-Militar comenzó a hablar de temas que ya se daban por solucionado. Lo que pasó con la Campaña del Desierto es algo muy simple: la historia la escriben los que ganan. En todos los textos escolares figuraban los indios como malones, como los malos, como los peligrosos. Toda esa discriminación sirvió para que la sociedad apoye esta campaña que no fue otra cosa que un genocidio y despojo de territorio. Después de la campaña, mandaban a las mujeres sobrevivientes como empleadas domésticas a Buenos Aires, separaban a las familias, se llevaban a los niños para adoptar o para criar como esclavos de servidumbre. Lo mismo pasaba con los hombres que mandaban a las estancias. “El desarraigo es una de las cosas que nosotros más hemos sufrido” decía Aimé.
En la Dictadura, Aimé no la pasó bien pero no fue perseguida directamente porque para los militares los indígenas no eran ya un problema. Los libros de texto hablaban en pasado sobre ellos. Aimé decía “Basta de decir que los mapuches comían, vestían, vivían. Los mapuches están!”. Y lo mismo pasaba con los otros pueblos. Pero para la Dictadura en ese momento el enemigo era otro porque además era ella sola. Una vez se presentó en el programa de Mirtha Legrand vestida con el traje tradicional cuando las mujeres mapuches no usaban nada que pudiera reflejar su cultura.
El legado que Aimé deja es de absoluta dignidad. Además de hermosa, Aimé tenía una forma muy tierna y directa de comunicarse. Decía que ahora la lucha tenía que ser a través de la cultura; “el hombre blanco no nos respeta porque no nos conoce”.
Su vida se terminó inesperadamente a los 44 años, el 10 de septiembre de 1987, luego de una aneurisma cerebral sufrida en el Paraguay cuando estaba haciendo una presentación. Su cuerpo fue repatriado y enterrado en su pueblo natal según la tradición mapuche.
Existen bibliotecas, escuelas, complejos, coros y calles de la provincia de Río Negro con su nombre y una de las calles de Puerto Madero en Buenos Aires homenajea a esta mujer que llevó la cultura mapuche a ser conocida por el mundo.
También una imagen suya integra el Salón de la Mujer en la Casa Rosada, la sede de la Presidencia de la Nación Argentina.
En 2021, se realizó una ficción biográfica de cuatro episodios realizada íntegramente en la Patagonia, con dirección, producción y guion de la cineasta neuquina Aymará Rovera. Esta producción refleja los momentos más significativos de la vida de Aimé Painé -interpretada por Charo Bogarín- y la búsqueda constante de su identidad.
El 23 de agosto de 2021 Google le dedicó en homenaje el doodle del día con motivo de recordar su 78 cumpleaños.
Fuente: Pensamiento Discepoleano.

Conrado Varotto doctor honoris causa en un acto realizado en nuestro Instituto Balseiro

 CONRADO VAROTTO: DEL CONOCIMIENTO A LA TECNOLOGÍA ARGENTINA.

Conrado Varotto tuvo un rol clave en la transformación del conocimiento científico en desarrollo tecnológico argentino. Desde la CNEA impulsó el Programa de Investigación Aplicada que dio origen a INVAP, sentando las bases para que la Argentina consolidara capacidades propias en tecnologías de alta complejidad.
La Universidad Nacional de Cuyo lo distinguió como doctor honoris causa en un acto realizado en nuestro Instituto Balseiro, en el Centro Atómico Bariloche, en reconocimiento a una trayectoria que fortaleció el desarrollo científico y tecnológico del país y contribuyó a posicionar a la Argentina internacionalmente como exportadora de tecnología.

martes, septiembre 08, 2026

La historia de la mina de turquesa donde nació nuestro alfabeto.


La historia de la mina de turquesa donde nació nuestro alfabeto.

Oculta en una inhóspita región del Sinaí, ”custodiaba" un hallazgo revolucionario: el grafiti informal de unos trabajadores semitas que simplificó los jeroglíficos y dio origen al abecedario que usamos hoy.

Una representación de la diosa Hathor, la "Dama de la Turquesa", y una de las decenas de estelas. Getty Images.

A principios del siglo XX, en un remoto lugar de la península del Sinaí, la pareja de arqueólogos William y Hilda Petrie hizo un descubrimiento fascinante. Sucedió en un sitio llamado Serabit el-Khadim, una antigua región minera del suroeste del Sinaí, explotada desde la época faraónica y asentada sobre una meseta rocosa.

En uno de sus puntos más elevados, dominando el paisaje circundante, antaño se alzaba un templo en honor a la antigua deidad egipcia Hathor, la diosa del cielo, las mujeres, la fertilidad y el amor, y patrona de muchos minerales. Por esos lares la llamaban “Dama de la Turquesa”, pues esa era la piedra semipreciosa que se extrajo de allí por milenios.

Para los antiguos egipcios, la turquesa era un ingrediente importante para resucitar a los faraones a la vida eterna. Su vibrante tono azul verdoso no solo decoraba las paredes de sus suntuosas tumbas, sino que simbolizaba la alegría, la felicidad y la vida. No obstante, la tenían que ir a buscar a esos territorios inhóspitos lejos del fértil Nilo, así que le rezaban a Hathor para que los protegiera al embarcarse en la peligrosa tarea de arrancársela a la roca del desierto.

En las ruinas del complejo del templo, los Petrie, como otros exploradores antes que ellos, encontraron decenas de grandes lápidas de piedra llamadas estelas, muchas cubiertas con jeroglíficos. Eso no los sorprendió: para cuando fueron escritas, los egipcios llevaban utilizando esa compleja escritura pictórica durante más de mil años.

En las ruinas del templo a la diosa Hathor, establecido en el siglo XX a.C., las estelas cuentan historias sobre quienes trabajaron en las minas de turquesa.

Las estelas, además de revelar por qué se había construido un templo en un lugar tan lejano, relataban toda clase de historias, como le contó a la BBC el egiptólogo Pierre Tallet. En una de ellas, por ejemplo, el autor empieza lamentando que lo hubieran enviado al Sinaí en verano, cuando hacía demasiado calor, pero al final el relato se torna alegre, pues cuenta que su expedición ha extraído más turquesa que todas las anteriores, y que todos regresarían sanos y salvos al valle del Nilo.

Otra estela muestra que no eran solamente egipcios los que trabajaban en las minas. “En la parte inferior, aparece una persona montada sobre un burro y otra lo está guiando”, señala Tallet. “Los egipcios nunca eran representados montando en burro. Esa es una representación típica de alguien del Negev, alguien que había venido de Oriente”, explica.

Incluso se sabe quién era esa persona, ya que había participado en más de una expedición y aparece en otra estela. Los jeroglíficos nos dan su nombre: “El hermano del príncipe de Retenu, Khebdeb, se une a la expedición para ayudar a los egipcios”. Retenu era un nombre egipcio para la tierra bíblica de Canaán.


Los egipcios solían aparecer representados sobre camellos, no burros.

Pero fue adentro de las minas donde los Petrie hicieron su sorprendente descubrimiento. “Hilda pisó una piedra, la recogió y le dijo a Petrie: ‘Aquí hay algo’”, le contó a la BBC la egiptóloga Orly Goldwasser. “En esa piedra en la mina vieron la primera inscripción en algo muy extraño que nadie había visto antes”, continuó. “Petrie la miró y dijo: ‘Esto no es egipcio. Parecen jeroglíficos feos, pero hay muy pocos signos. Esto podría ser un alfabeto’... ¡BUM!”.

Buey, casa, camello...

Hasta el día de hoy persiste una disputa sobre quiénes inventaron la escritura: los babilonios, con la cuneiforme, o los egipcios, con los jeroglíficos. Lo que nadie niega es que fue un salto conceptual brillante, aquel de registrar lo que está en la mente de manera que pueda transportarse a muchas otras mentes más.

Se llama el Principio de Rebus, la idea de que una imagen puede representar más que el objeto mismo, lo que permite expresar hasta lo intangible. Ese salto, además, lo dieron de forma independiente los chinos y los mayas. Pero los Petrie se habían topado con algo que iba más allá.

Raspados sobre rocas, vasijas y objetos, encontraron garabatos de una naturaleza inesperada pero extrañamente familiar. Parecía que en ese período tan temprano, alrededor del 1700 a. C., los mineros y los esclavos semitas habían comenzado a utilizar un nuevo sistema informal de grafiti, brillantemente simple, infinitamente adaptable y perfectamente transportable. Era el alfabeto.


Labrada en una de las paredes de la mina de turquesa está una de las primeras "A" de la historia.

Habían llegado a él usando lo que se llamaría principio de la acrofonía, un método de escritura donde un símbolo pictográfico o ideográfico de un objeto se usa para representar el sonido inicial de la palabra que nombra ese objeto. La que se convirtió en la primera letra de la mayoría de los alfabetos del mundo, por ejemplo, empezó como un buey, el animal de granja más importante de la época en aquella región.

En el lenguaje canaanita, la palabra para buey era “aluf”, “alf” o “alef”, así que si dibujaban la cabeza de un buey, al ver el dibujo, no se leía como “alef”, sino que se quedaban solo con la “A”. Entonces, así como cuando necesitaban el sonido “A” pintaban la cabeza de un buey, para la “B” hacían una casa (que se decía “bait”) o para la “G”, un camello o “gamal”.

Parece obvio, pero, si te ponés a pensar, fue una hazaña sofisticada. Tuvieron que analizar su idioma para separar todos los sonidos principales y solo luego acordar un dibujo para representar cada sonido. Era un concepto tan distinto que los egipcios, quienes llevaban la delantera con su hermoso lenguaje escrito, ya habían hecho algo similar para deletrear nombres extranjeros como Cleopatra (que era griego), pero nunca se dieron cuenta de que tenían un alfabeto dentro de su sistema.

Seguían utilizando los alrededor de 600 signos de sus jeroglíficos, mientras que esta escritura que aparecía a su lado solo requería de unos 30. Eso la hacía más democrática: no se necesitaban años de instrucción para aprender a usarla. Por si fuera poco, ese ejemplo tan temprano de escritura alfabética, conocida como escritura protosinaítica, guardaba un asombroso parecido con la nuestra.

Hasta el día de hoy persiste una disputa sobre quiénes inventaron la escritura: los babilonios, con la cuneiforme, o los egipcios, con los jeroglíficos.

Y no solo es similar al nuestro. 


Ese revolucionario primer alfabeto viajó de su tierra natal con los fenicios hacia el Mediterráneo y de ahí más y más allá hasta conquistar tres cuartas partes del planeta. Su influencia se extendió geográfica y temporalmente, de manera que incluso alfabetos lejanos en tiempo y espacio llevan su impronta.

Las letras se fueron volviendo más abstractas y cambiando de forma, pero, a pesar de sus variantes cirílicas y árabes, y la infinidad de idiomas que lo usaron para escribir, los expertos aseguran que pueden rastrear las huellas de ese primer alfabeto en los demás. Tanto que llegan a afirmar que es posible considerar que existe esencialmente un solo alfabeto en todo el mundo.

El orden de los factores.

¿Por qué empezar por “A”, “B”, “C” y no por “J”, “X”, “M”? ¿Quién decidió cuál sería el orden del alfabeto? La verdad es que sigue siendo un enigma. No se sabe por qué motivo el abecedario está organizado de esa manera. Sin embargo, hay historias que revelan la razón de que algunas de las letras estén donde están.

El español heredó el abecedario latino; los romanos lo habían recibido, vía los etruscos, de los griegos, quienes lo habían adoptado de los fenicios, que llevaron la escritura protosinaítica al Mediterráneo. De herencia en herencia, las primeras letras quedaron así por tradición: del hebreo, “alef”, “bet”, “gimel”, al griego “alfa”, “beta”, “gama”, y en latín, “A”, “B”, “C”. Y sí, ahí hay una “G” que se volvió “C”.

Lo que pasó fue que el latín primitivo utilizaba la letra “C” tanto para el sonido /k/ como para /g/, pues el alfabeto etrusco, del que el latín tomó sus letras, no tenía una “G” independiente. Más tarde, la “G” fue creada (hacia el siglo III a.C.) mediante la modificación de la “C”, con el fin de distinguir el sonido /g/. La nueva letra se insertó en el alfabeto, pero para explicarte por qué quedó de séptima, primero tengo que contarte lo que le pasó a la “Z”.

En este ejemplo del alfabeto de manuscrito medieval, basado en una biblia que perteneció a Carlos el Temerario, aún faltan algunas letras. Getty Images.

Al principio, el latín no tenía realmente el sonido /z/, así que cuando los romanos heredaron el alfabeto, les pareció prescindible, y la eliminaron. Durante un tiempo, no hubo ningún problema. De hecho, a la “G” la insertaron en el lugar que había ocupado la descartada “Z”.

Pero a medida que Roma iba absorbiendo más cultura griega, surgió un pequeño inconveniente: ¿cómo escribir correctamente palabras griegas sin ella? La solución fue clara: había que recuperar la letra. Ahora bien, el alfabeto latino ya estaba firmemente establecido, y nadie tenía ganas de reorganizarlo entero, así que se optó por una solución pragmática: reintroducir la Z, pero colocarla al final. Siglos después, esa estrategia no se pudo repetir, así que hubo que abrir espacio para acomodar otras adiciones.

Hasta bien entrado el Renacimiento alto, ni la “J” ni la “U” existían como letras independientes, aunque sí como sonidos que compartían su representación gráfica con los símbolos “I” y “V”, de manera que, por ejemplo, el nombre Julius se escribía Ivlivs. Las formas gráficas de “U” y de “J” habían empezado a aparecer en la escritura medieval, pero solo se consolidaron entre los siglos XVI y XVII, gracias a la influencia de la imprenta, los humanistas y los gramáticos. La “W”, por su parte, llegó mucho más tarde.

No existía en el alfabeto latino clásico, pues era necesaria, pero se desarrolló en la Alta Edad Media en los idiomas germánicos como una “doble V”. En español, se empleó primero solo en préstamos extranjeros (como nombres o palabras foráneas), y recién fue incorporada oficialmente al alfabeto por la Real Academia Española en 1969. A cada una de esas tres recién llegadas se les hizo lugar junto a las letras con las que habían tenido tan estrecha relación: la “J” justo después de la “I”, y la “U” y la “W” a ambos lados de la “V”. Lo mismo ocurrió con la “Ñ”, esa letra que es exclusivamente nuestra.

Aunque tiene una larga historia, pues se empezó a usar en la Edad Media para abreviar “nn” como “n” con una tilde, no fue incorporada oficialmente al abecedario por la Real Academia Española hasta 1803, y ocupó su sitio junto a la “N”.

Así que ya tenés lo prometido: un puñado de razones por las cuales algunas de las 27 letras del abecedario están donde están. Pero al final, la colocación de las letras en el alfabeto parece esencialmente arbitraria, lo cual quizás no sea extraño, pues, a diferencia del orden numérico, el de las letras no tiene un significado intrínseco.

Incluso si hubiera una forma más sensata de organizarlas, es dudoso que cualquier otra secuencia fuera mejor o peor a la hora de leer o escribir. De lo que sí no hay duda es que, de la “A” a la “Z”, el alfabeto es una asombrosa proeza de ingeniería intelectual.

Por BBC Mundo.

BBC Mundo.

https://www.bbc.com/mundo/articles/cr4kxkp7ke6o

 

José Gabriel Tedesco lanzó una campaña solidaria en Bahía Blanca. Regaló miles de anteojos y descubrió que los vendían en Facebook.

Regaló miles de anteojos y descubrió que los vendían en Facebook.


Regaló miles de anteojos y descubrió que los vendían en Facebook.

José Gabriel Tedesco lanzó una campaña solidaria en Bahía Blanca para entregar anteojos de primeras marcas a cambio de alimentos y productos de higiene, pero decidió suspenderla tras descubrir que algunos de los lentes aparecían publicados para la venta.

La Brújula 24.

Lo que había empezado como una de esas historias que devuelven un poco de fe en la solidaridad terminó dejando a José Gabriel Tedesco con una mezcla de bronca, decepción e impotencia. Hace apenas un mes, el óptico bahiense había decidido sacar a la vereda cientos de anteojos de sol de primeras marcas que ya no comercializaba y cambiarlos por alimentos no perecederos y productos de higiene destinados a Cáritas y el Cottolengo. La respuesta fue tan grande que durante días la puerta de su óptica se convirtió en un verdadero punto de encuentro solidario.

Pero cuando todavía quedaban miles de anteojos en las cajas y la campaña seguía adelante, Tedesco descubrió algo que no esperaba: algunos de los lentes que entregaba gratuitamente a cambio de una donación estaban siendo publicados para la venta en Facebook.

“Lo que estoy regalando lo están vendiendo por internet. Es una locura”, contó, todavía atravesado por la indignación. La noticia fue suficiente para que tomara una decisión drástica: por ahora, suspendió la campaña.

El hombre que había pensado que un anteojo que ya no tenía salida comercial podía convertirse en un alimento, un jabón o un elemento de higiene para alguien que lo necesitara terminó encontrándose con el lado más ingrato de la iniciativa. “Tengo una indignación, ¿qué voy a hacer? Nada. Suspendido”, dijo.

La campaña había comenzado con una idea sencilla. En sus ópticas tenía acumulados cientos de anteojos de temporadas anteriores y, en lugar de rematarlos o dejarlos indefinidamente guardados, decidió regalarlos. Solo pedía a cambio una colaboración para quienes estaban atravesando necesidades.

La propuesta era concreta: un alimento no perecedero o un producto de higiene personal por un par de anteojos de sol.

Y la gente respondió.


La repercusión fue mucho mayor de la que Tedesco imaginaba. Durante varios días se acercaron vecinos a donar y a llevarse los lentes, al punto de que tuvo que convocar a empleados para colaborar con la organización y la logística. Cáritas retiró mercadería y la campaña comenzó a transformarse en una cadena en la que todos, desde su lugar, podían aportar.

No era, de todos modos, la primera vez que el óptico utilizaba su oficio para ayudar. Durante la pandemia había entregado anteojos gratuitamente a personas que no podían pagarlos y, después de la inundación que sufrió Bahía Blanca el 7 de marzo de 2025, había protagonizado otra enorme campaña solidaria.

Aquella vez, una imagen lo había movilizado especialmente: una mujer mayor llorando porque había perdido sus lentes bajo el agua. Como tenía una fábrica de cristales, decidió publicar que regalaría mil anteojos. La convocatoria desbordó todas las previsiones: llegaron unas 1.200 personas y finalmente, con la ayuda de proveedores, terminaron entregando alrededor de 3.000 pares a vecinos afectados por la inundación.

Por eso esta vez creyó que podía volver a funcionar. Y funcionó, al menos en una primera etapa.

Las publicaciones en redes sociales,

Hasta que aparecieron las publicaciones en redes.

“Debo tener todavía 5.000 o 6.000 anteojos. Más de 5.500 seguro, por la cantidad de cajas que hay”, explicó. El problema es que ya no se siente seguro de continuar con el mismo mecanismo porque no quiere que aquello que pensó como una ayuda termine alimentando un negocio ajeno.

Uno de los episodios que más lo enfureció ocurrió durante el último día de la campaña. Según relató, una mujer llegó con alrededor de 20 jabones y se llevó 20 anteojos.

La situación lo hizo revisar incluso la manera en que se estaba organizando la entrega. “¿Ustedes permitieron eso?”, contó que les preguntó a algunos colaboradores, visiblemente molesto.

Pero entre la decepción también hubo una escena que, paradójicamente, volvió a mostrarle por qué había decidido hacerlo.

Durante la última semana, un grupo de jóvenes de la organización “Remar” se acercó a colaborar con la atención al público. Según explicó Tedesco, desde Cáritas le habían planteado que la cantidad de gente que estaba llegando hacía necesario sumar ayuda y los integrantes de la organización se ofrecieron a colaborar.

Para ellos, la campaña tenía otro significado.

“Estaban recontentos los pibes de Remar”, contó. Los jóvenes conocían al óptico porque algunos de ellos venden bolsitas de residuos en los semáforos y, cuando descubrieron que podían participar de la campaña, comenzaron a agradecerle y a saludarlo cada vez que lo veían.

Ese contraste terminó siendo todavía más fuerte para Tedesco: mientras algunos encontraban la forma de aprovecharse de una propuesta pensada para ayudar, otros se acercaban justamente para colaborar con ella.

La bronca no está puesta solamente en los anteojos. En el fondo, lo que le duele es sentir que alguien pudo mirar una acción solidaria y encontrar allí una oportunidad para hacer dinero.

Tedesco todavía tiene miles de anteojos guardados. Son pares que podrían seguir siendo útiles, pero por ahora decidió frenar la entrega hasta encontrar una manera de garantizar que lleguen a quienes realmente los necesitan.

La decisión tiene algo de amarga. La campaña que había nacido para convertir mercadería acumulada en ayuda concreta había conseguido justamente eso durante varias semanas: alimentos, productos de higiene y una enorme cantidad de vecinos dispuestos a colaborar.

Pero también le dejó una pregunta difícil de responder: ¿cómo se puede seguir confiando en la solidaridad cuando algunos encuentran la manera de sacar provecho de ella?

Por ahora, José Gabriel Tedesco eligió ponerle un freno. No porque haya dejado de querer ayudar, sino porque necesita procesar la decepción y pensar cómo continuar sin que sus anteojos terminen convertidos en un producto más de Facebook Marketplace.

Y en esas cajas todavía quedan miles de pares. La intención original sigue intacta. Lo que cambió, al menos por ahora, es la confianza.

La Brújula 24.

Cecilia Corradetti / La Brújula 24.

https://www.labrujula24.com/notas/2026/09/07/regalo-miles-de-anteojos-y-descubrio-que-los-vendian-en-facebook-n519461/

https://www.labrujula24.com/

Imágenes: LA BRÚJULA 24.

En Regina hace unos años un solidario del Club Atlético Regina con amigos fútboleros a una persona sin vivienda le construyeron una vivienda y una vez terminada la vendió por las redes sociales.

lunes, septiembre 07, 2026

El historiador revisionista Norberto Galasso falleció este lunes 7 de septiembre a los 90 años.


El historiador revisionista Norberto Galasso falleció este lunes 7 de septiembre a los 90 años.

Galasso es uno de los grandes referentes del revisionismo histórico argentino.

Exponente y  difusor permanente del pensamiento nacional y de las corrientes populares argentinas.

Estudió en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, de donde egresó como contador, en 1961.

En 1964 se incorporó al Partido Socialista de la Izquierda Nacional (PSIN) que lideraba Jorge Abelardo Ramos con la llegada del peronismo al poder, confrontó sus ideales de la izquierda marxista y cambia su trayectoria hacia el nacionalismo popular que llevaba las banderas de Perón, la tercera posición y se vincula a la Juventud Peronista (Montoneros).

En 1973 trabajó junto a Don Arturo Jauretche en Eudeba, donde se desempeñó como síndico.

Durante la última dictadura, fueron censurados dos de sus libros: Vida de Manuel Ugarte y ¿Qué es el socialismo nacional?

Entre sus títulos más reconocidos figuran Perón, Seamos libres e Historia de la Argentina: desde los pueblos originarios hasta el tiempo de los Kirchner. 

También escribió sobre José de San Martín, Eva Perón, Mariano Moreno, Arturo Jauretche, Raúl Scalabrini Ortiz, Hernández Arregui,  Enrique Santos Discépolo, John William Cooke, Hipólito Yrigoyen, Manuel Ugarte, Atahualpa Yupanqui y los silenciados de nuestra Argentina, entre otros. 

sábado, septiembre 05, 2026

Luto en el básquetbol argentino y chileno. Este sábado, a sus 70 años, se confirmó la muerte de Carlos Iglesias quien dejó huella en varios equipos.


Luto en el básquetbol argentino y  chileno. Este sábado, a sus 70 años, se confirmó la muerte de Carlos Iglesias quien dejó huella en varios equipos de nuestra Argentina y de Chile.



El básquet está de luto: falleció Carlos “El Loco” Iglesias.

Una leyenda del deporte en General Roca y la zona, estaba radicado en Chile donde también es reconocido como figura destacada.

Este sábado falleció en Chile, donde estaba radicado desde hace varios años, el exbasquetbolista Carlos "El Loco" Iglesias, uno de los jugadores más recordados e idolatrados por los aficionados al básquet de General Roca.

El Loco atravesaba un delicado tratamiento de salud tras ser diagnosticado con cáncer y en la tarde de este sábado se informó la triste noticia de su deceso.

Quienes lo vieron jugar lo recuerdan como “Maestro; el mandrake del amague, la finta. Con su danza deportiva que fue el básquet hizo vibrar en Roca: el viejo gimnasio del Progreso, El Cajón y el Poli”.

Medios periodísticos de Chile e incluso desde el Municipio de Temuco dedicaron palabras de despedida y elogios para su trayectoria y presencia dentro y fuera de la cancha.

- Publicado en Todo Noticias Roca de General Roca.



Año 1985. Carlos Iglesias es marcado por Gustavo Esteybar. El americano que se ve atrás es Solester Johnson. 

¡NO PASARAN! parece decir "Tatu" Esteybar del Club Atlético Regina a Carlos Iglesias.

Años de esplendor para el básquet del Deportivo Roca y del Club Atlético Regina.

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Un legado inolvidable en el deporte local.

“Carlos es uno de los grandes ídolos de la historia "naranja" dejando momentos imborrables con su básquet. Fue el que maravilló a propios y extraños con sus fantasías, sus tiros increíbles, sus planillas llenas de grandes números, sus actuaciones sensacionales y su liderazgo en una década del 80, tiempos de furor en la región por la pelota "naranja", los triples, rebotes y tapas con grandes equipos, encuentros espectaculares y canchas llenas.

Iglesias, el mismo que una noche de 1985, por la Liga C, metió 60 puntos en un 120-118 del Depo sobre Independiente de Neuquén...el mismo de las jugadas espectaculares que para muchos eran "locuras"...el mismo que muchos comparaban con un "extranjero", con un "norteamericano", en tiempos de arribos de los primeros estadounidenses que llegaban para reforzar al "Naranja" y a todos los clubes zonales.

Para muchas y muchos que lo vieron jugar lo calificaron y califican de genio, malabarista, talentoso, mágico...y los adjetivos siguen.

Se fue el "Loco", el gran jugador, el excelente técnico y el que dejó consejos, huellas, momentos y noches de básquet que son muy difícil de olvidar” - Club Deportivo Roca-.

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Con profundo pesar, la Municipalidad de Temuco despide a Carlos Iglesias, figura histórica del básquetbol comunal y referente de pasión, entrega y resiliencia para toda la comunidad. Su huella queda para siempre guardada en la memoria colectiva y en las páginas de nuestra historia deportiva. Municipalidad de Temuco.

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Carlos Iglesias dirigió a Estudiantes en la Liga Nacional en la temporada 1995-96 de Bahía Blanca en la Liga Nacional, cuando reemplazó a Beto Cabrera.

Destacado basquetbolista, Iglesias marcó una  época en General Roca -que consideran la época dorada- (donde llegó al Deportivo Roca en década del ’80) y rápidamente se convirtió en una figura emblemática, con talento, personalidad y actuaciones memorables que lo transformaron en una verdadera figura.

A Chile arribó en 1977 y vistió las camisetas de clubes como Unión Deportiva Española (UDE), Salesianos de Valdivia y Universidad de Concepción en la liga Dimayor.

Más tarde, en 1988 se nacionalizó chileno y después comenzó su carrera como entrenador.

Fue campeón en 1994 de la División Mayor de Básquetbol (Dimayor) de Chile con la Universidad de Temuco, ciudad en la que se radicó con su familia.

La carrera como técnico también lo llevó a dirigir la UDE, Universidad Autónoma, Puente Alto, Ancud, Puerto Varas y CEB Puerto Montt, además de Español de Talca, equipo con el que volvió a ser campeón de la Liga Nacional 2012/2013.

Entra en vigencia la imputabilidad a los 14 años.

 



Entra en vigencia la imputabilidad a los 14 años.


Desde hoy sábado 5 de septiembre, los adolescentes de 14 y 15 años podrán ser imputados, procesados y condenados penalmente en la Argentina.
Hasta ahora, las personas menores de 16 años no podían recibir una condena penal, aunque los jueces podían disponer medidas que restringieran su libertad.
Cuando el Congreso sancionó la nueva Ley Penal Juvenil, dispuso en el artículo 52 de la ley que las reformas entrarían en vigencia a los 180 días de su publicación en el Boletín Oficial. La iniciativa, impulsada por el oficialismo, fue convertida en ley por el Senado a fines de febrero y fue publicada en el Boletín Oficial el 9 de marzo.
"Los 180 días se cumplen hoy sábado 5 de septiembre".
La ley derogó las leyes 22.278 y 22.803, vigentes desde 1980, y estableció un nuevo esquema de responsabilidad penal para adolescentes de entre 14 y 18 años, con límites específicos para la prisión, un máximo de 15 años de condena y la prohibición de aplicar perpetua.
La propuesta original, presentada por el Ministerio de Seguridad en 2024, proponía reducir a 13 la edad a partir de la cual los menores pueden ser juzgados.
Finalmente, la iniciativa que logró consenso legislativo fue con el umbral de 14 años. Un repaso por los cambios que establece la nueva ley.
Baja de la edad de imputabilidad: ¿qué cambia?
El principal cambio es la baja de la edad de imputabilidad de 16 a 14 años. Hasta ahora, una persona menor de 16 años no podía ser juzgada ni condenada penalmente, aunque hubiera cometido un hecho tipificado como delito. La Ley 22.278 establecía expresamente que “no es punible el menor que no haya cumplido 16 años de edad”. En esos casos intervenía un juzgado de menores bajo una lógica tutelar.
Eso no significaba que los menores de 16 años no pudieran ser privados de su libertad. Los jueces podían disponer medidas de protección, entre ellas la internación en institutos, además de supervisión familiar o asistencia médica o psicológica. En la práctica, esto podía derivar en restricciones a la libertad sin que hubiera existido una condena penal.
Con la nueva ley, en cambio, los adolescentes de 14 y 15 años podrán ser imputados, procesados y condenados penalmente. La posibilidad de aplicar penas de prisión queda reservada principalmente para los delitos más graves y sujeta a distintos límites.
¿Cuándo puede haber prisión y cuándo deben aplicarse otras sanciones?
La nueva ley establece una diferencia según la pena prevista para cada delito. Si el delito contempla una pena de hasta 3 años de prisión, no podrá aplicarse cárcel efectiva. En esos casos deberán utilizarse sanciones alternativas, como amonestaciones, asistencia a programas educativos, prohibición de contacto con la víctima, trabajos comunitarios o monitoreo electrónico.
Esto también modifica la situación de los adolescentes de 16 y 17 años. Con el régimen anterior, sólo eran punibles cuando el delito cometido tenía una pena superior a los 2 años de prisión. Por ejemplo, un adolescente de 17 años que cometía un delito con una pena menor a ese límite no podía recibir una condena penal. Con la nueva ley, sí podrá ser imputado y sancionado, aunque no irá a prisión si la pena prevista no supera los 3 años.
Qué ocurre con los delitos más graves ?
Cuando la pena prevista supere los 3 años y sea de hasta 10 años, el tribunal también podrá reemplazar la prisión por penas alternativas, siempre que el hecho no haya implicado la muerte de la víctima ni una violencia física o psíquica grave, que el adolescente no tenga condenas previas ni otros procesos firmes en trámite, y que exista dictamen pericial favorable, con conformidad del fiscal y previa audiencia a la víctima.
En los delitos más graves podrá existir una condena de prisión efectiva. La pena máxima será de 15 años (aunque el Código Penal contemple mayores montos para los adultos) y no podrá aplicarse prisión perpetua.