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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

lunes, julio 27, 2026

Navitas Petroleum busca ampliar su presencia en nuestras Islas Malvinas. Territorio Argentino.

 


La petrolera israelí Navitas confirmó su expansión en las Islas Malvinas: conectará el bloque PL001 con Sea Lion mediante tuberías submarinas.

Navitas Petroleum confirmó la adquisición del 65% del bloque PL001, lindero al yacimiento Sea Lion. La empresa estima recursos potenciales por más de 1.300 millones de barriles y prevé integrar ambos desarrollos con infraestructura submarina.

Navitas Petroleum busca ampliar su presencia en las Islas Malvinas mediante la incorporación de una nueva licencia de exploración. 

En el subsuelo marítimo que rodea las Islas Malvinas se extienden distintas cuencas hidrocarburíferas donde operan empresas dedicadas a la exploración y producción offshore. Entre ellas se encuentran la Cuenca Malvinas Oeste y la Cuenca Austral, bajo jurisdicción argentina, y la Cuenca Malvinas Norte, donde el Reino Unido ejerce su ocupación sobre el archipiélago.
Una de las compañías con presencia en esta última es Navitas Petroleum Development and Production Ltd. (NPDP). Sin embargo, poco se conoce sobre sus operaciones debido a que la empresa restringe el acceso a su sitio web desde Argentina mediante un bloqueo geográfico que arroja el mensaje «403 Forbidden».
Pese a esa limitación, Agenda Malvinas accedió a la información publicada por la petrolera y reveló que la firma oficializó la adquisición del 65% del bloque PL001, ubicado junto al yacimiento Sea Lion. La documentación también confirma recursos potenciales certificados por más de 1.300 millones de barriles de petróleo y expone la estrategia de la compañía para conectar ambos desarrollos mediante tuberías submarinas, con el objetivo de optimizar su explotación.
En la descripción del proyecto, la compañía destaca que el bloque se encuentra a una «distancia razonable para la conexión» con Sea Lion y anticipa que el desarrollo buscará aprovechar las sinergias entre ambos activos. El plan contempla la utilización de tuberías y umbilicales submarinos para vincular los futuros pozos con la infraestructura flotante que se instalará en Sea Lion, una estrategia que permitiría reducir costos de inversión y acelerar el desarrollo del proyecto.
Navitas también indicó que continúa evaluando nuevos prospectos dentro del bloque y que analiza la perforación de un pozo exploratorio en el corto plazo. Según la empresa, la presencia de múltiples estructuras geológicas permitiría que una sola perforación confirme la existencia de recursos comercialmente viables.

Esta estrategia coincide con la información difundida previamente por la canadiense JHI Associates Inc., que antes de reestructurar su participación accionaria había informado el potencial hidrocarburífero de PL001. Posteriormente, el control del bloque pasó a manos de Eco (Atlantic) Oil & Gas Ltd. y de la propia Navitas.

De esta manera, al sumar el control del bloque PL001 al desarrollo de Sea Lion, la petrolera israelí consolida una posición dominante sobre buena parte de la actividad exploratoria en la Cuenca Malvinas Norte.

La empresa reconoce como parte de su estrategia el uso de la técnica conocida como tie-back, que consiste en conectar nuevos yacimientos a instalaciones ya existentes mediante infraestructura submarina. El esquema ya es utilizado en otros desarrollos offshore de la región para reducir costos y acelerar la puesta en producción.

Antecedentes de la actividad en las Islas.

En abril de este año, se comunicaron nuevos avances en la explotación de petróleo y gas en las Islas Malvinas a través del proyecto Sea Lion, operado por la compañía israelí Navitas Petroleum junto con su socio inglés Rockhopper Exploration, y cuya producción comenzará en 2028. En diciembre, el gobierno nacional había expresado su rechazo a la decisión final de inversión anunciada por ambas firmas.

Según lo indicado por la empresa inglesa mediante un comunicado, las dos primeras fases del desarrollo de Sea Lion están previstas para utilizar la unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga (FPSO) Aoka Mizu, que tendrá una capacidad de producción de 55.000 barriles diarios.

Sin embargo, la operadora Navitas Petroleum también estaba investigando la aceleración del desarrollo de las fases siguientes del proyecto. Para ello, firmó un memorándum de entendimiento para incluir una segunda FPSO con el objetivo de ampliar la capacidad de producción del proyecto en unos 125.000 barriles diarios adicionales.

Sumando ambas unidades, los recursos extraídos de la Cuenca Norte de Malvinas podrían aumentar en total a 180.000 barriles por día. Desde las compañías se dieron fechas estimativas para el proyecto: las obras de perforación y finalización están programadas para iniciar a principios de 2027, mientras que se espera que la producción comercial comience para el primer semestre de 2028.

El repudio de Nación.

En diciembre de 2025, las compañías habían anunciado su decisión final de inversión a través de un reporte en la Bolsa de Tel Aviv, que incluía un monto de 1.170 millones de dólares para ejecutar la primera parte de Sea Lion, lo que generó el rechazó del gobierno nacional y las provincias.

«Estas medidas constituyen acciones unilaterales e ilegítimas del Reino Unido, incompatibles con lo dispuesto por la Resolución 31/49 de la Asamblea General, que insta a las partes a abstenerse de introducir modificaciones unilaterales en la situación mientras las Islas se encuentran sujetas al proceso de negociación recomendado por las resoluciones pertinentes de Naciones Unidas», se expresó entonces desde el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto.

En ese sentido, desde Nación se señaló que «toda participación directa o indirecta en actividades de exploración o explotación hidrocarburífera no autorizadas en las áreas en disputa constituye un acto ilícito a la luz del derecho internacional y del ordenamiento jurídico argentino, y que tomará todas las acciones pertinentes».

Por ese motivo, se advirtió que «se reserva el derecho de ejercer plenamente todas las acciones disponibles para impedir su desarrollo y salvaguardar sus derechos e intereses soberanos».

En un comunicado oficial, Nación apeló a la Resolución 31/49 de la ONU, que insta a la Argentina y el Reino Unido a acelerar las negociaciones por la soberanía de las Islas Malvinas, y prohíbe las decisiones unilaterales que alteren la situación mientras dure el proceso.

La sanción que el Estado le impone a las petroleras que decidan operar en las islas es la inhabilitación a participar en las licitaciones de exploración, tanto en el territorio nacional como en la plataforma continental del país.

Corresponde a la ley 26.659 de Hidrocarburos de 2011, y a su modificación en 2013 (ley 26.915), en la que se prohíbe explorar o explotar hidrocarburos en la plataforma continental argentina sin autorización previa del Gobierno argentino.

Publicado en Diario Río Negro.

https://www.rionegro.com.ar/energia/la-petrolera-israeli-navitas-confirmo-su-expansion-en-las-islas-malvinas-conectara-el-bloque-pl001-con-sea-lion-mediante-tuberias-submarinas-4662141/

"CHONGOS" Y "GENTE DE CLASE". PORTEÑOS DE COLOR. Mágicas Ruinas 1967.

 


"CHONGOS" Y "GENTE DE CLASE".

PORTEÑOS DE COLOR.
Aunque no se conozcan se saludan al cruzarse por la calle: son unos tres mil, entre negros, pardos y mulatos; se los encuentra en el Dock, en Ensenada, donde alborotan con sus candombes, y en los escenarios. Nos legaron, además de su música, la empanada y el arrorró.
Hubo tiempos en que Buenos Aires tuvo también su rostro negro, su perfil africano. Eran los tiempos en que los habitantes de color, nucleados en cofradías y "naciones" según su procedencia, alborotaban con sus candombes, iluminaban la ciudad con su alegría de raza triste.
Tiempos viejos, cuando había en la capital del Virreinato 22.000 negros y mulatos y solo 8.000 blancos, como en 1806, en que pelearon en primera línea contra el inglés Beresford. Tiempos en que dejaban centenares de cadáveres en los campos de Maipo, a las órdenes de San Martín.
Después fueron carne de cañón en las contiendas civiles, en la guerra contra el Brasil o el Paraguay. Y finalmente el aluvión inmigratorio disgregó a la raza, y el mestizaje hizo el resto. La historia apenas los recuerda, pero ellos nos dejaron algo de su música, fueron también los porteros del tango, nos legaron la herencia de algunas palabras dulces, como arrorró, alfajor, empanada...
Ahora se los ve raramente en una calle cualquiera, en una boite, en un aula universitaria, en un escenario, y llaman la atención, excitan la curiosidad. Son algunos de los 3.000 negros, mulatos y pardos que restan en Buenos Aires.
¿Quiénes son, qué hacen, qué piensan los argentinos de color? Esta nota trata de ser una respuesta.
¡Pase, calunga!
En una confitería céntrica, el dueño se acercó a la mesa y comenzó a quejarse de su personal:
—Estos negros son una porquería...
Justamente había en la mesa una persona de color, el actor Rey Charol, que increpó duramente al hombre. Este se disculpó:
—Pero no, morocho, no lo decía por usted... Yo tengo gran simpatía por ustedes los morochos. Los que me fastidian son esos negros, los cabecitas negras. ..
Mientras contaba esta anécdota, que data de 1956, año en que llegó a Buenos Aires desde el Uruguay, Charol se vestía con el uniforme de vigilante del 900, en su camarín del Astral. Hombre de rostro bueno y mirada inquisitiva y tierna a la vez, hablaba con cierto tono socarrón, y durante una hora recordó anécdotas, detalles con frecuencia sutiles:
—A veces, cuando camino por la calle, noto que la gente se da codazos, como diciendo: "Ahí va"... Me divierte mucho cuando alguien, al verme, se toca la rodilla. Algunos lo hacen con verdadero y cómico disimulo. Otros creen que es más efectivo tocar un objeto de oro. Por eso algunas mujeres se palpan distraídamente la muñeca buscando su pulsera o juegan con el anillo...
Cuando Charol pregunta a los practicantes de tan misteriosa cábala el motivo de su actitud, suelen contestarle: "Es que ustedes los negritos traen suerte"... Y hasta hubo una señorita que le recordó la famosa copla: Oro toco, negro veo, /San Benito querido, / que se cumplan mis deseos... Sin embargo, ya se sabe que no todo es amable o risueño en el reino del prejuicio:
—Cuando me cruzo con algunas monjas invariablemente se santiguan. Creen que somos hijos del diablo...
En una oportunidad, Charol oyó que una señora le decía a su hijo: "Si no te portas bien, el señor te va a llevar". Pero dejemos que lo cuente él mismo:
—Yo me indigné, y le dije a esa señora que le estaba haciendo a la criatura un daño irreparable. Por ejemplo, si alguna vez llegara a perderse tendría miedo de pedirle ayuda a un negro. Y acto seguido lo alcé y comencé a jugar con el chico hasta que lo hice reír...
Charol tiene que entrar en escena. Antes, cuando llegamos al camarín, nos había recibido con "¡Pase, calunga!", que significa "compañero" en dialecto bangué. Ahora, mientras sale, se despide con una reflexión:
—No quisiera pasar por resentido, porque le debo mucho a la Argentina. Pero aquí hay un racismo solapado. Si hasta desprecian a los propios cabecitas... Nunca pude comprender por qué hay tantas incomprensiones entre los hijos de un mismo país. ¿No te parece, calunga"!
El "chongo" y la "clase"
Cuando dos personas de color se cruzan por la calle, se saludan aunque no se conozcan. Ya nos lo había explicado Guillermina Latorre, presidenta del Shymmy, un club de gente de color: "Es como si tuviéramos un imán en la mirada". Y Rey Charol: "Cuando veo un negro por la calle me dan ganas de gritarle: "¡Chau, hermano!". Y Emilio Montero, cajero del Ministerio de Hacienda: "Es que, ¿sabe?, así uno se siente menos solo".
Católica en su mayoría, la gente de la colectividad porteña de color, una colectividad dispersa que no conserva prácticamente ninguna de sus tradiciones, sigue fiel sin embargo a San Benito, antiguo patrono de los negros, y en algunos hogares hemos visto su imagen. Como toda colectividad, tienen también sus expresiones peculiares, una especie de "santo y seña" para uso interno. Cuando dos personas de color conversan sobre un tercero y quieren saber si es de su raza, generalmente preguntan: "¿Es de clase?". La expresión de clase quiere decir, precisamente, negro, de color, y la clase implica a la colectividad en su conjunto. Un muchacho nos dijo en su casa de Liniers, mientras saboreábamos el mate preparado por las manos expertas de su madre: "Mi hermana está de novia con un chongo". Quería decir que el cortejante era un joven blanco.
Kary Vane, una mujer elegante, culta, de seductora conversación, manifestó que "hay tres clases de negros": el usté, el vos, y el che o chau. El primero sería el que se empeña en progresar, en realizarse en una vocación; el segundo, el que se conforma con un empleo u oficio cualquiera; y los últimos, "los que no hacen nada, y ni se peinan aunque tengan la cabeza llena de abrojos".
Cuando una persona de color visita a gente de la clase, siente una íntima satisfacción si ve la casa arreglada, si se respira confort: como lo expresó una muchacha del barrio de Floresta, "eso quiere decir que la raza anda bien". Del mismo modo, admiran a todo negro "que sea alguien", toman como propio su triunfo: "Sidney Poitier ganó un Oscar. ¡Nos enorgullece que sea de color!", exclamó César Salas, bailarín del Maipo. "Nos llena de alegría que hombres como Nat King Cole, Armstrong, Sammy Davis, Richard Wright, sean negros", comentó su compañero Edmundo Da Cruz, un joven de expresión reflexiva que de día trabaja en la Administración General de Puertos y de noche baila también en el Maipo.
De labios de Eugenia País, una anciana de 75 años, que exhibe una rara lucidez, escuchamos estas palabras: "A Luther King le dieron el Premio Nobel de la Paz. ¡Es como si nos lo hubieran dado a todos los negros!"
"Cada vez somos menos"
Sin embargo, a pesar de esta suerte de cohesión nostalgiosa, la gente de color de Buenos Aires constituye una colectividad dispersa, en extinción, que no hace vida comunitaria. Pocos saben que existe el Shymmy Club, una entidad casi fantasmal que no cuenta con sede propia ni desarrolla ninguna actividad cultural: se limita a organizar bailes en los salones del Sindicato de Cerveceras, de Humahuaca al 4000, el primer sábado de cada mes, y en la Casa Suiza (Rodríguez Peña al 200) durante los Carnavales.
Alfredo Núñez, empleado del Congreso de la Nación y presidente del Shymmy, nos recibió en su casa del barrio Coronel Dorrego. En "la veredita florida", como él la llama, nos sentamos a conversar. Nos dijo: "Nuestra gente va desapareciendo por los matrimonios mixtos. Los negros somos cada vez menos". La dicharachera y cordial Haydee San Martín, o "la Parda Haydee", Dama de Honor del Shymmy, corroboró la afirmación de Núñez. Haydee, que a los 77 años muestra una alegría contagiosa, nos lanzó esta humorada: "Antes, cuando hacíamos un baile, el salón parecía una carbonería"... Y comentó luego: "Ahora la mayoría son blancos. La clase de nosotros se está extinguiendo". Guillermina Latorre nos acogió en su casa de Somellera 943, que hace las veces de secretaría del club y donde reciben la correspondencia. Sobre el bargueño, una muñeca blanca y otra negra parecían todo un símbolo: su marido, el entusiasta Emilio Pérez, director de la típica Chiclana y vicepresidente de la entidad, no es hombre de color.
Para expresarlo con palabras "de José Luis Lanuza, los sobrevivientes de nuestra raza negra se están disolviendo en la Argentina blanca "como una pizca de canela en una taza de café con leche". Ello parece tener su correlativo en la ausencia de continuidad cultural. En general, la gente de color no es aficionada a la música propiamente africana. Le gusta el jazz, el tango, la música tropical, aunque hay un reducido grupo de candomberos, que son vertiginosos bongoceros o tumbadores. "En el salón grande se baila lo que le gusta a todo el mundo, y el candombe en el fondo, frente al bufet", explicó Pérez. Aunque no es raro que, al final, se produzca una especie de candombe general, en el que intervienen todos.
El candombe que se ejecuta en Buenos Aires, al que no hay que confundir con el 'candomblé' o la 'macumba' de los afrobrasileños, con sentido ritual y religioso, mereció esta opinión a Néstor Ortiz Oderigo, reconocido especialista en música afro: "Entre nosotros, lo único que queda del candombe son unos ruidos de tambor".
De todos modos, aunque muchos ignoren su existencia y en los bailes no haya, a veces, más de 100 personas de color sobre un total de 400 ó 500, el Shymmy es la única entidad que los nuclea: "Cuando siento nostalgias de la raza, voy al Shymmy", nos confesó Alicia País, dibujante y modelista de 23 años, esposa de un conocido cortometrajista.
El doctor-ordenanza
No hace mucho, un profesional de color con oficinas en el centro de la Capital, protagonizó un equívoco de perfiles grotescos. Un desconocido preguntó por el doctor, y luego de unos momentos la secretaria lo hizo pasar al estudio. ¡Lo recibió un hombre de color de mediana edad, y como el visitante insistiera en que quería hablar "con el doctor", éste le contestó: "El doctor soy yo". El eventual cliente creyó ser objeto de una broma, y le replicó con displicencia: "Vaya, vaya, llame al doctor; usted es el ordenanza". Finalmente, el prejuicioso señor tuvo que convencerse; expuso su problema y se retiró confundido. Pero no volvió.
Este es un ejemplo típico del prejuicio según el cual, para emplear la expresión de Enrique Nadal, estudiante de sociología de color, se considera a los negros "solamente aptos como personal de maestranza".
La atractiva Elida Obella, propietaria del Instituto de Belleza Chanel, de Bogotá al 4440, en Floresta, que resultó segunda en el certamen organizado en 1965 por la empresa Coca-Cola para elegir la Reina del Carnaval, convino en que a veces se confunde un problema de nivel cultural con una cuestión racial, pero insistió en que no siempre se trata de fantasmas creados por una sensibilidad aguzada. Su novio, un muchacho blanco que trabaja en una repartición oficial, nos contó que en una pizzería de las inmediaciones de Rivadavia y Lacarra no los quisieron atender y hasta les hicieron bromas de mal gusto: "Nos apagaron las luces para que comiéramos a oscuras".
Este tipo de experiencias, que lógicamente pueden crear un sentimiento de minusvalía, provocan en ciertas personas de color una actitud explicable, aunque falsa: "Mi hermanito Juan Carlos desprecia a los de su misma raza", nos confesó un empleado municipal. "No quiero que el día de mañana, cuando vaya a la escuela a buscarlo, mi propio hijo se avergüence de mi color", reflexionó a su vez un joven intelectual preocupado por la educación de su retoño.
En algunos casos, este rechazo de la propia condición no es sino una transferencia inconsciente; rechazan, en realidad, una vida pobre, sin posibilidades, e identifican un nivel social bajo con la condición racial. Cuando ello ocurre, la gente de color es víctima de un prejuicio a la inversa.
Música y combinación de colores
"Me gustaría ser vendedora en una boutique, pero cuando usted acude por un aviso del diario, la gente se siente incómoda. Le dicen invariablemente: "Ya la vamos a llamar". La queja de Kary Vane, una mujer que recorrió "el país y sus alrededores" cantando a dúo con Oscar Porra, el "Carusso Negro" ya fallecido, coincide con las experiencias de otras personas. Por ejemplo, con las de Raquel Ana Moreno: "El negro tiene muchas cualidades, pero solo lo van a buscar para que haga payasadas". Más o menos lo mismo dijo Mamina, bailarina del Florida (tiene 25 años, estudió piano, folklore, danzas clásicas y españolas): "Solo nos quieren para la cocina. Nos dan papeles de sirvienta o mucama. A mí me llamaron de un canal de TV para que apareciera alcanzándole el teléfono y una carta al niño del programa. ¡A las negras les dan buenos papeles cuando son made in!". Ya Rey Charol nos había comentado que si el autor de una obra no especifica que tal o cual papel debe ser protagonizado por un negro, "nuestros directores no son capaces de incluirnos en el reparto para un papel convencional". Y hasta a veces para ciertos papeles, prefieren pintar a un blanco; "¡Eso es lo que más me rebela!", exclamó su compañero Juan Carlos Lima.
Augusto Marcelino, brasileño con más de treinta años de residencia en Buenos Aires, profesor de guitarra y autor de un revolucionario sistema de notación musical simplificada basado en la guitarra, declaró categóricamente: "Hasta no hace mucho tiempo, con excepción de los conjuntos formados en cooperativas, en la Argentina las orquestas importantes no admitían negros, porque la mezcla de color era mal vista por los directores. Por eso los negros decidían formar su propio conjunto".
En el terreno de los prejuicios, un hecho insólito entre nosotros conmovió recientemente a los argentinos: en la Guardería El Grillito, de Salguero 1115, fue rechazado Osvaldo Ernesto Nadal, de un año y medio de edad. La dueña de la guardería, Susana de Yakamoto, declaró muy ufana: "No queremos negros motosos". Por insistir en la admisión del niño fue despedida la psicóloga. La mayoría de las madres retiró a sus niños, y las maestras renunciaron en solidaridad.
Un Harlem argentino
Pocos saben que ahí no más, como quien dice, existe algo así como un Harlem criollo. Barrio humilde en el que abundan casas de chapa y madera, en el que se respira un clima popular de boliches y corrillos callejeros; estamos en Dock Sud, o en el Dock, como lo llaman familiarmente quienes lo habitan. Allí, en cualquier esquina, en cualquier bar puede verse un rostro de rasgos africanos junto a un italiano, yugoslavo, español o polaco. Mezcla de Harlem y Hong-Kong en miniatura, nuestro Dock está poblado por estibadores, marineros, maquinistas, hombres de mar que suelen permanecer tres meses en sus hogares y el resto del año en lejanas tierras.
Allí lo encontramos a don Hilario Díaz, en una esquina. Parecía mirar hacia el pasado, remontar el curso de sus 91 años en un momento de ensoñación. Cuando le hablamos le costó respondernos, tal vez porque estaba mirando hacia adentro y tardó en volver. Pero en seguida sentimos una simpatía profunda por este hombre que llegó al Dock hace cincuenta o sesenta años desde la isla de Cabo Verde, dominio portugués en la costa africana y antiguo destino de desterrados políticos y esclavos negros. Nos hicimos amigos, fuimos a su casa, nos presentó a sus compatriotas y a los hijos de sus compatriotas, argentinos negros o mulatos, o pardos, o casi blancos.
Paradójicamente, esta colonia, relativamente nueva, constituye el único conjunto de hombres de color que en nuestro país hace verdadera vida comunitaria, y conserva ciertas prácticas solidarias de alguna manera semejantes a las de las antiguas cofradías porteñas: por ejemplo, la Asociación de Socorros Mutuos Unión Caboverdeana, que cuenta con 600 socios (algunos viven en La Plata, Tigre, Berisso, Lanús o Buenos Aires), se hace cargo de los gastos toda vez que fallece un miembro de la colectividad y obsequia una corona. En el local de la Asociación se puede saborear la 'cachupa', un plato africano parecido a nuestro locro.
Sin embargo, los miembros de esta colectividad de color se refieren a sí mismos solo como integrantes de la colectividad portuguesa, aunque los lusitanos blancos tienen su propio club en la Capital Federal, el Centro Patria Portuguesa. Al principio, cuando nos acercamos, se mostraron esquivos respecto a su condición de hombres de color. Pero después nació la confianza, y hubo orgullo por su origen africano.
¡Welcome to the Dock!
En la Asociación conocimos a Eudino Livramento, Augusto Custodio, Alberto Monteiro (secretario de la entidad), Felipe Cançado, Andrés Almeida. Livramento, un hombre de tez oscura y ojos verdes, hijo de un blanco y una mujer de color, nos presentó a su esposa morena, a su hijo rubio: "Nunca tuve problema. Ya ve que mi chico es blanco. Si viviera en África del Sur, ¿cree que podría ir al cine con mi hijo?"...
El Dock parecía desmentir ciertas impresiones de algunos argentinos de color que viven dispersos por Flores, Floresta, Liniers, Palermo o el centro de Buenos Aires. Allí la gente se mostró extrañada por nuestras preguntas, parecía no comprender, "¿Dificultades? ¡Por favor! Aquí no hay un solo negrito que no haya tenido cinco o seis novias blancas. Ellas los prefieren negros", expresó con sonrisa traviesa Alberto Monteiro, que trabaja en una cooperativa de Barracas. Y en seguida nos contó una anécdota: el año pasado, cuando vino el "Norkfold", de la marina de guerra norteamericana, lo fueron a visitar e invitaron a varios marineros de color a un baile que se realizó en la Asociación: "Al principio no se atrevían a bailar con las chicas blancas. Hasta que los pusimos frente a varias beldades y al fin se convencieron".
El Moreno de la payada
No es casual que frente a nuestros grandes payadores de la leyenda o la literatura se plante siempre un payador negro. Aunque a veces se lo olvide, su voz puede oírse de pronto, como en el Santos Vega, o dialogando en fascinante contrapunto con Martín Fierro. Sin los gauchos negros, síntesis del negro esclavo y el negro alzado, no podríamos entender nuestra historia. Tampoco el génesis del tango o la milonga sin los tambos o cofradías de negros: la palabra tango parece provenir, precisamente, de tambo o de la expresión toca-tangó (tocar tambor), y según Augusto Marcelino, milonga, plural de mulenga, es palabra bunda, que significa palabrerías, pendencia, acepción que aún hoy es moneda corriente en nuestra habla popular.
Del mismo modo, no podríamos comprender nuestro contorno actual negando la presencia negra en el coro de nuestras voces. Nosotros quisimos que a través de estas líneas volviera por sus fueros el Moreno de la payada, para que escucháramos su palabra tierna, su voz a veces indignada o amarga, para que se filtrara algo de su alegría siempre dispuesta a estallar.
Cada vez son menos, porque, como lo expresó pintorescamente Eleuterio Fernández, obrero de color de Avellaneda, en nuestro país cosmopolita "el negro se casa con la blanca, el blanco con la mulata, el negro con la parda, el pardo con la parda, la parda con el blanco, y ¡cataplún! ¿dónde está el negro?"... Es bueno que así sea, que la mayoría de nuestros compatriotas se fije solamente "en el color del corazón". Esta fusión amorosa nos viene de lejos, desde la época en que se había popularizado la traviesa copla:
Padre negro y madre negra
y niño blanco,
aunque el amo me lo niegue
aquí hubo trampa,
Cachumba, caracatachum...
MÁXIMO SlMPSON
Revista Panorama
junio de 1967.

Publicación de Mágicas Ruinas.

Ali le pregunta a Rucci ¿dónde están los negros? y Rucci le responde: "los negros somos nosotros, compañero".


1971 - La mejor historia para explicar porque no hay negros en nuestra Argentina es cuando Ali de visita en Buenos Aires le pregunta a José Ignacio Rucci ¿dónde están los negros? y Rucci le responde: "los negros somos nosotros, compañero".

"Me sentiré feliz de comprobar que en esta bendita tierra no hay discriminación ni otros problemas raciales. Después de mi combate frente a Bonavena tenía mucho interés de conocer este maravilloso país. Aquí estoy" dijo Muhammad Ali en su llegada a Argentina, el 5 De Noviembre de 1971.
En 1971, Muhammad Ali se dirigía en auto junto a José Ignacio Rucci hacia un asado en Lanús. En el viaje organizado por la UOM, el campeón de los pesos pesados le dijo algo a su traductor, quien se giró hacia el histórico sindicalista y le dijo: "Alí pregunta dónde están los negros, que no ve a ninguno". Sin pensar demasiado, Rucci le respondió: "Los tenés al lado, acá los negros somos nosotros".


domingo, julio 26, 2026

El mito del místico Grigori Rasputín.

El mito del místico Grigori Rasputín.

Por Nicolás Kasanzew.

El 17 de julio se cumplió otro aniversario del asesinato, a manos de los bolcheviques, del Zar Nicolás II, uno de los gobernantes más difamados de la Historia. Y una de las calumnias más persistentes es que no gobernaba él, sino “el monje Rasputin”.

La leyenda de Rasputin, minuciosamente armada en 1911-1912 por círculos hostiles al Zar, le atribuía una enorme influencia entre bambalinas sobre los asuntos de Estado, una influencia capaz “de cambiar las orientaciones y hasta cambiar a las personas”, como decía el político Alexandr Guchkov, uno los creadores del mito.

A partir de ahí, en círculos encumbrados se convirtió en costumbre endilgarle a Rasputin todos los nombramientos, las destituciones y en general cada una de las acciones del gobierno que no eran del agrado de esos cenáculos. Esta propaganda, llevada a cabo en forma diestra y tenaz, encontraba no pocos oídos crédulos, y a causa de su porfiada repetición, la leyenda de Rasputin, poco a poco fue cobrando en las mentes de la gente la dimensión de un hecho universalmente reconocido. Esto llevaba a la confusión a las mentes, sacando de su eje sobre todo a las personas de convicciones derechistas.

Bien podría haber ocurrido que esta leyenda sobreviviera para siempre, sin ser confirmada, ni desmentida. Aquellos que se la creyeron le contagiaban su fe a otros, negándose a reconocer que en realidad los habían engañado. Pero la correspondencia entre el Zar y la Zarina, publicada en la era soviética, permitió constatar documentalmente cuan falsa era la idea de que Rasputin decidía sobre la marcha de los asuntos de Estado. Estas cartas ponen en evidencia con diáfana claridad, que si bien la Zarina, por una cuestión de gratitud, - ya que Rasputin sabía detener las hemorragias que al príncipe heredero le provocaba su enfermedad, la hemofilia, - lo escuchaba y transmitía sus sugerencias al Zar, pero este no las tenía en cuenta para nada.

CONSEJOS TRANSMITIDOS.

Aquí va una lista de consejos transmitidos por Rasputin, -citados por el historiador Serguei Oldenburg- todos ellos desoídos por el monarca.

* El 6.4.1915 Rasputin sugiere al Zar que no viaje a Galitzia antes del fin de la guerra; el viaje se hace.

* El 1.6.1915 aconseja no convocar a la Duma; la Duma es convocada.

* El 15.11.1915 indica que “hay que comenzar la ofensiva en las cercanías de Riga”; no se produce ninguna ofensiva.

* El 15 y 19.11.1915 aconseja convocar a la Duma, aduciendo “ahora todos quiere trabajar, hay que otorgarles un poco de confianza”; la Duma es convocada recién tres meses más tarde.

* El 12.10.1916 ruega “detener el insensato derramamiento de sangre de los ataques en la direccion de Kovel. En esto Rasputin coincidía con amplios círculos de la sociedad, incluyendo a miembros de la Duma. Pero estos ruegos no tuvieron ningún efecto sobre las operaciones militares ordenadas por el Zar.

* El 19.12.1915 propone como candidato a ocupar el ministerio de Finanzas al conde Tatischev, como ministro de Guerra al General N. I. Ivanov y al ingeniero Valuiev

como ministro de Vías de Comunicacion. El Zar ignora olímpicamente sus deseos y ni siquiera le contesta a la Zarina. Es más, casi inmediatamente destituye al general Ivanov del puesto de comandante del frente suroccidental.

* El 16.6.1915 Rasputin pide no nombrar a Samarin como presidente del Sínodo (ministro de Culto) , y el 23.15.1916 no nombrar como ministro de Justicia a Makarov; de nuevo el Zar hace oidos sordos.

Cuando Rasputin, enemigo de Pavel Kurlov, propone nombrar como viceministro del Interior al principe Obolensky, el Zar eleva al cargo justamente a Kurlov.

El Zar desoye todos estos consejos en forma discreta, tratando de no herir los sentimientos de la Zarina, tan agradecida a Rasputin por salvarle una y otra vez la vida a su hijo Alexei, el heredero del trono. Sin embargo, a veces al monarca se le escapa cierta irritación: “Las opiniones de nuestro amigo sobre las personas suelen ser muy extrañas, como tu misma lo sabes” (9.11.1916). “Por favor no mezcles aquí a nuestro amigo…”

VERSIONES ABSURDAS.

Estos ejemplos, tomados de la correspondencia de un par de años, muestran hasta que punto es absurda la versión de que “Rasputin gobernaba”. Obviamente, tampoco tenía lugar el fenómeno contrario. El monarca no rechazaba ninguna decisión, ningún nombramiento solo porque a su favor se hubiera pronunciado Rasputin. Así, por ejemplo, en junio de 1915 Rasputin se expresó en contra de la movilización de los integrantes de la reserva de segunda clase, es decir de aquellas personas que son llamadas a las filas solo cuando se agotaron las reservas principales.

La movilización fue pospuesta para setiembre, pero por las siguientes razones de peso: 1) Faltaban fusiles hasta para el ejército en operaciones; 2) El Consejo de Ministros reconoció que para realizar la movilización había que hacer aprobar prmero la ley correspondiente en la Duma o parlamento; 3) Se decidió que es más conveniente hacer la leva luego de que finalicen las tareas agrícolas.

Hay que señalar que, si bien Rasputin “simpatizaba” con el nombramiento de ministros como Shturmer o Protopopov, todas esas designaciones tenían como base consideraciones políticas del Zar, absolutamente independientes de los deseos de este personaje.

Por otra parte Rasputin, quien siempre se preocupaba mucho por mantener viva la leyenda de su influencia (lo cual le daba muchas pequeñas ventajas), y quien no tenía convicciones definidas, generalmente trataba de hablar en el mismo tono del Zar y la Zarina, acomodándose a sus opiniones y a sus deseos. Y si lograba enterarse de alguna decisión aún no publicada del emperador, se apresuraba a adjudicarla a su influencia.

Así, por ejemplo, Rasputin se pronunció a favor de la lucha contra el alcoholismo, en contra de nombrar un ministerio responsable ante la Duma y a favor de que el Zar se hiciera cargo de la comandancia en jefe del ejército. No existe ningún indicio que permita suponer que en estas importantes cuestiones de Estado la opinión de Rasputin haya tenido el más mínimo peso para el Zar. Al contrario, en el caso de la comandancia en jefe, hay una desmentida directa del propio monarca en su carta a la Zarina del 8.8.1916.

ANTE LA GUERRA.

Muy característica para Rasputin, siempre temeroso de pifiarla, de resultar equivocado, es su posición ante la guerra. A través de Ana Vyrubova, dama de compañía de la Zarina, él envía un telegrama por demás ambiguo: “no se preocupen demasiado por la guerra, llegará el tiempo, hay que ponerle mucho, el tiempo todavía no llegó, los sufrimientos serán coronados”

. Sanata pura, para utilizar el término argentino. Y sin embargo de ese galimatías algunos medios extraían la conclusión de que Rasputin “rogaba no declarar la guerra”. En realidad, al no saber lo que en ese momento deseaba el Zar, Rasputin simplemente evitaba definirse concretamente.

Y sin embargo, la leyenda de Rasputin ejercía sobre determinada gente un efecto paralizador. Quienes caían bajo su influjo, comenzaban a poner en duda las intenciones del monarca, trataban de pescar en sus palabras la resonancia de “influencias” ajenas y se ponían a llevarle la contraria a su voluntad, sospechando que detrás de ella estaba la de Rasputin.

Es hora de decir la verdad sobre la supuesta influencia política del “monje Rasputin”… que además no era monje.


Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/El-mito-del-mistico-Grigori-Rasputin-574153.note.aspx

El mundial de fútbol ayudó al Gobierno al sacar la política de la agenda.

 

Los ataques “woke” contra los argentinos beneficiaron a Milei.

El mundial de fútbol ayudó al Gobierno al sacar la política de la agenda, pero más lo ayudaron los “progres” europeos al acusar de racismo a todo el país y unirlo. ¿La oposición? Descolocada.

Por Sergio Crivelli.

sábado, julio 25, 2026

Argentine Fruit Distributors. La empresa inglesa que hace un siglo transformó el negocio de las peras y manzanas en la Patagonia.


La empresa inglesa que hace un siglo transformó el negocio de las peras y manzanas en la Patagonia.

Argentine Fruit Distributors, vinculada al Ferrocarril del Sud, organizó la producción, el empaque y la exportación de fruta desde el Alto Valle, dejando una huella que aún perdura en Río Negro y Neuquén.

Pocos conocen la historia de la compañía británica que ayudó a convertir al Alto Valle en el corazón de la producción de peras y manzanas de la Argentina.

La historia del Alto Valle de Río Negro y Neuquén está estrechamente vinculada al ferrocarril y al desarrollo del riego. Ambos factores hicieron posible la transformación de una extensa región de estepa en uno de los principales oasis frutícolas de la Argentina. En ese proceso desempeñó un papel decisivo la empresa Argentine Fruit Distributors S.A. (AFD), vinculada al Ferrocarril del Sud y al capital británico. A través de una compleja red de empaque, transporte y comercialización, la compañía contribuyó a organizar la producción frutícola destinada tanto al mercado interno como a la exportación, dejando una profunda huella en la economía y en el paisaje urbano del Alto Valle.

Para comprender el papel de AFD es necesario retroceder a fines del siglo XIX, cuando la expansión ferroviaria y las grandes obras de irrigación comenzaron a modificar de manera definitiva el territorio. La llegada del Ferrocarril del Sud y la construcción del sistema de riego permitieron el desarrollo de colonias agrícolas que, pocas décadas después, convertirían al Alto Valle en uno de los centros frutícolas más importantes del país.

El preludio: El tren y el agua.

La llegada del ferrocarril al Alto Valle estuvo marcada por razones económicas, estratégicas y militares. En 1899, la empresa Ferrocarril del Sud inauguró la línea que unía Bahía Blanca con la confluencia de los ríos Limay y Neuquén (actual ciudad de Cipolletti). El objetivo inicial del presidente de la Argentina de ese momento, General Julio Argentino Roca, era asegurar el transporte de tropas y pertrechos hacia la frontera con Chile, pero los ingenieros ingleses rápidamente advirtieron el potencial agrícola de las tierras que bordeaban el río Negro. El suelo aluvial era fértil, el sol brillaba casi todo el año y el agua corría con fuerza milenaria; solo faltaba ordenarla.

A principios del siglo XX, el ingeniero italiano César Cipolletti diseñó el sistema de riego que domaría los ríos de la región. El Estado argentino financió la construcción del gran Dique Ballester, inaugurado parcialmente en 1916 y culminado a principios de la década de 1920.


Los trenes de la época que llevaban la fruta en tren directamente al puerto de Buenos Aires.

Con el agua corriendo por los canales secundarios, la tierra del valle comenzó a fragmentarse en parcelas aptas para el cultivo. Inmigrantes italianos, españoles y de otras latitudes llegaron para labrar la tierra. Sin embargo, los colonos se enfrentaron rápidamente a un cuello de botella: sabían cómo plantar y cosechar, pero carecían de los medios, el conocimiento y los canales comerciales para llevar frutas sumamente perecederas a los mercados de Buenos Aires o Europa. Es aquí donde el capital británico vio una oportunidad de oro para generar carga para sus vagones y dividendos para sus accionistas en Londres.

El nacimiento de AFD.

En la década de 1920, los directivos del Ferrocarril del Sud comprendieron que para que el negocio ferroviario en la Patagonia fuera rentable a largo plazo, debían propiciar el desarrollo de una industria de carga de alto valor. La lana y el cuero no eran suficientes. Inspirados por el éxito de las corporaciones frutícolas norteamericanas en California, decidieron intervenir directamente en la cadena de valor de la fruta.

Hacia fine de la década del '20, el Ferrocarril del Sud fundó AFD. No se trataba de una empresa productora en el sentido tradicional —aunque poseía algunas chacras experimentales—, sino de una gigantesca plataforma de servicios de poscosecha, comercialización y logística.

Los ingleses trajeron al Alto Valle una mentalidad estrictamente 'fordista' y un despliegue tecnológico sin precedentes en la Argentina rural. Contrataron a expertos californianos y sudafricanos para estudiar el clima local y determinar qué variedades de manzanas y peras se adaptarían mejor. Fue AFD la que promovió de forma masiva variedades icónicas como la manzana Red Delicious (y su antecesora, la Delicious) y la Granny Smith, así como las peras Williams y Packham's Triumph.

La red de galpones y la revolución tecnológica.

El impacto de AFD se materializó en el paisaje del valle a través de una red de imponentes galpones de empaque estratégicamente ubicados a la vera de las vías del tren. Se construyeron instalaciones en localidades clave como Cinco Saltos, Cipolletti, Allen, General Roca, Villa Regina y J.J. Gómez.


Durante décadas, la compañía británica controló el empaque, la logística y la comercialización de la fruta patagónica, sentando las bases de una actividad que sigue siendo clave para la región.

Estos galpones no eran simples cobertizos de acopio; eran verdaderas fábricas de procesamiento industrial que funcionaban con precisión de relojería británica. En su interior, el proceso seguía una línea de montaje perfecta:

-Recepción y lavado: La fruta traída por los colonos en carros y camiones se volcaba en piletones de agua para limpiarla y eliminar residuos de curas o tierra.

-Clasificación y selección: Las manzanas y peras pasaban por cintas transportadoras donde mujeres y hombres —bajo la estricta mirada de capataces entrenados por la empresa— separaban la fruta de primera calidad de aquella que presentaba defectos estéticos.

-Calibrado: Máquinas mecánicas importadas de Estados Unidos e Inglaterra clasificaban la fruta por su tamaño (calibre) basándose en el peso o el diámetro.

-Empaque: Embaladores profesionales envolvían individualmente cada fruta en papel sulfito (muchas veces impregnado en aceites minerales para evitar la propagación de hongos) y las acomodaban con precisión geométrica en cajas de madera, conocidas formalmente como "cajones tipo exportación".

El sello de AFD en las tapas de las cajas de madera se convirtió en una garantía internacional de calidad. Las marcas de la empresa, como "El Crucero", "Pájaro Azul" (Blue Bird) o "Canguro", ganaron reputación rápidamente en los mercados de ultramar.

Detrás de la emblemática marca 'El Crucero' estuvo AFD, la empresa inglesa que revolucionó el empaque, el transporte y la comercialización de la fruta del Alto Valle.


Para resolver el problema de la distancia y el calor durante el trayecto de más de mil kilómetros hacia el puerto de Buenos Aires, el Ferrocarril del Sud construyó, a instancias de AFD, una flota de vagones frigoríficos. Estos vagones se cargaban con bloques de hielo producidos en plantas que la propia empresa instaló en el valle (como la fábrica de hielo de Cipolletti). De este modo, la fruta viajaba en una atmósfera aclimatada que garantizaba que llegara al puerto con la firmeza y frescura exigidas en Europa.

El "paternalismo industrial" y la vida en los campamentos ingleses

La presencia de los ingleses en el Alto Valle no se limitó a lo comercial; configuró un orden social y urbano particular. En ciudades como Allen y Cipolletti, la empresa construyó barrios y colonias para su personal jerárquico. Los gerentes, contadores e ingenieros, en su mayoría británicos, trajeron consigo sus costumbres, su arquitectura y su estilo de vida.

Los chalets de estilo inglés, con techos de chapa galvanizada a dos aguas, galerías de madera, paredes de ladrillo visto y jardines perfectamente podados, irrumpieron en medio del paisaje árido. Estos complejos habitacionales contaban con comodidades extraordinarias para la época: agua corriente, sistemas de saneamiento y electricidad provista por las usinas de la empresa.

El "paternalismo industrial" británico se tradujo en una estructura social sumamente jerárquica pero organizada. Los directivos fomentaban la práctica de deportes como el tenis, el golf y el fútbol, construyendo clubes y campos de juego para el esparcimiento del personal. El Club Ferrocarril y AFD se convirtieron en centros de la vida social de la élite local y de los empleados jerarquizados.

La historia de AFD, la firma británica que convirtió las manzanas y peras del Alto Valle en un producto de exportación y dejó una marca imborrable en la Patagonia.

Para los colonos e inmigrantes que proveían la fruta, AFD era un gigante ambivalente. Por un lado, era el socio necesario que financiaba las cosechas, proveía los cajones, vendía los pesticidas y garantizaba la compra de la producción bajo estrictos contratos. Por el otro, era un monopolio extranjero que imponía los precios, decidía arbitrariamente qué fruta servía y cuál se descartaba, y ejercía un control férreo sobre la economía regional. No obstante, el sistema funcionaba: el rigor en los estándares de calidad de AFD obligó a los chacareros del valle a tecnificarse y a convertirse en productores de excelencia mundial.

La Segunda Guerra Mundial y el cambio de rumbo.

El apogeo de AFD se prolongó durante toda la década de 1930. El Alto Valle se había transformado en el principal exportador de manzanas del hemisferio sur, compitiendo directamente con Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda. Los barcos cargueros con las bodegas refrigeradas llenas de fruta del río Negro zarpaban regularmente desde el puerto de Buenos Aires con destino a Londres, Liverpool, Amberes y Hamburgo.

Sin embargo, el estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939 asestó un golpe demoledor al modelo de negocios de AFD. Las rutas marítimas del Atlántico se volvieron extremadamente peligrosas debido a la guerra de submarinos alemanes, y los países europeos priorizaron la importación de alimentos básicos y material bélico por sobre las frutas frescas.

Ante el cierre casi total del mercado europeo, AFD tuvo que reorientar sus esfuerzos de manera urgente. El mercado interno argentino, concentrado en la pujante Ciudad de Buenos Aires y sus alrededores, absorbió una parte de la producción. Paralelamente, se consolidó el comercio con el mercado de Brasil, que se convertiría en un cliente histórico e indispensable para la fruta del valle.

El mercado de Abasto ubicado en el centro porteño, en la década del 40, hacia donde AFD orientaba la mayor parte de sus ventas.

A pesar de esta reconversión, el conflicto bélico marcó el inicio del fin de la era del absoluto predominio británico en la economía argentina. Las dificultades para importar repuestos para las maquinarias de empaque y los vagones ferroviarios, sumadas al desgaste de las finanzas del Imperio Británico, debilitaron la posición de las empresas matrices en Londres.

Nacionalización y legado: El fin de una era.

El desenlace final de la aventura británica en el Alto Valle llegó tras el fin de la guerra, de la mano de los cambios políticos estructurales que vivía la Argentina. En 1948, bajo la primera presidencia de Juan Domingo Perón, el Estado nacional adquirió la totalidad de los ferrocarriles de capital británico en cumplimiento de los acuerdos del tratado Miranda-Eddy.

Al nacionalizarse el Ferrocarril del Sud (que pasó a llamarse Ferrocarril Nacional General Roca), la estructura de AFD quedó desconectada de su matriz logística y financiera original. Los ingleses comenzaron su retirada ordenada de la Patagonia. La infraestructura de AFD no desapareció, sino que cambió de manos. Muchos de sus imponentes galpones de empaque, talleres y plantas de frío fueron adquiridos por empresarios locales, cooperativas de productores integradas por los antiguos colonos italianos y españoles, o pasaron a formar parte de nuevas empresas estatales y mixtas (como la Corporación Frutícola Argentina o, más tarde, firmas privadas nacionales como Moño Azul, PAI y otras).


Publicidad aparecida en los periódicos y principales revistas de Buenos Aires en la década del 40, presentando la oferta productiva de AFD.

La retirada de los administradores británicos dejó un vacío en el control de calidad absoluto que ejercían, pero abrió paso a una democratización y diversificación del negocio frutícola. Los colonos, organizados en cooperativas, asumieron el control de la cadena de valor que los ingleses habían diseñado.

Las huellas del "Imperio de la Fruta".

Hoy en día, a casi un siglo de la fundación de AFD, las huellas de la presencia inglesa siguen vivas en la geografía urbana y cultural del Valle de Río Negro y Neuquén. Caminar por las zonas aledañas a las estaciones de tren de Cipolletti, Allen o General Roca permite descubrir los viejos galpones de empaque de AFD. Aunque algunos han sido reciclados para funciones culturales, comerciales o universitarias, y otros yacen en el abandono como gigantes de chapa y ladrillo, sus estructuras de pinotea, sus techos parabólicos y sus andenes de carga atestiguan la escala monumental de la empresa.

Las colonias y los chalets ingleses, ocultos tras densas arboledas de álamos que originalmente se plantaron como cortinas rompevientos para proteger las plantaciones, forman parte del patrimonio arquitectónico de la región. Asimismo, términos técnicos del empaque frutícola que se usan cotidianamente en el valle (como el tamaño de los "calibres", el uso de ciertas maderas o sistemas de estiba) derivan directamente de los manuales de procedimiento redactados por los ingenieros de la empresa en la década de 1930.

Uno de los grandes galpones que AFD tenía a mediados de la década del 30 en la cuidad de Cinco Saltos, Río Negro.

Argentine Fruit Distributors S.A. fue, en última instancia, el catalizador que transformó una actividad agrícola de subsistencia en una industria global. A través de la disciplina, la inversión tecnológica y una red de transporte que unía las chacras patagónicas con las mesas de los consumidores europeos, los ingleses sentaron las bases materiales del Alto Valle moderno, convirtiendo a la fruta en el sinónimo definitivo de la identidad rionegrina y neuquina.

 

FUENTE: Investigación bibliográfica de la Redacción +P y fotos publicadas por Gervasio Rosales.

Publicado en LA MAÑANA DE NEUQUÉN.

https://masp.lmneuquen.com/fruticultura/la-empresa-inglesa-que-hace-un-siglo-transformo-el-negocio-las-peras-y-manzanas-la-patagonia-n1246482

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Fotos AFD VILLA REGINA.

Fotos de Gervasio Rosales.









NOTA: 

Argentine Fruit Distributors,(AFD). Estas plantas (Galpones de Empaque de frutas) se costruían en las mismas playas ferroviarias, el Galpón de Regina estaba emplazado en el terreno donde hoy esta la Cooperativa "Hormiga Circular" – Teatro Reginense.

Por la parte de atrás del Galpón que daba a las vías se arrimaban vagones que eran cargados con los cajones ya embalados de manzanas, peras, duraznos, ciruelas, que salían rumbo a Bahía Blanca y Buenos Aires. Cerca de ese lugar también salía las cargas de frutas, sidra de la Cooperativa La Reginense.

Luego de la AFD funcionó la Coop. Flor del Manzano Ltda. hoy solo queda lo que es la Hormiga Circular, el resto se destruyó en un incendio.

Hoy funciona la Cooperativa de Trabajo Artístico La Hormiga Circular.




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HISTORIA REGINENSE.

ANTIGUA COLONIA REGINA. Históricas Reginenses.

El empaque y la comercialización.

La comercialización de la producción en los primeros años de la colonia Regina se realizaba a través del Ferrocarril del Sud.

Esta empresa estaba particularmente interesada en el desarrollo efectivo del circuito de comercialización por un lado, por el monopolio que ejercía sobre el transporte, y por otro lado para lograr la monopolización de la comercialización.

Es así que se creó la Argentine Fruit Distributors (AFD) en 1928 con los mismos capitales británicos y con el carácter de subsidiaria del Ferrocarril Sud, con el objetivo de promover la exportación de frutas.

Primero se instalaron las plantas de empaque en Cinco Saltos, Cipolletti, Allen, y kilómetro 1.156, y con posterioridad en Villa Regina.

Estas plantas se construían en las mismas playas ferroviarias, circunstancia que las colocó en franca ventaja con respecto a otras empresas similares, puesto que su producción pasaba directamente a los vagones.

Hasta el momento de su construcción, en la Colonia Regina el procedimiento de empaque era precario.

La empresa impuso el uso de cajones cosecheros estándar (field boxes) en los cuales se trasladaba por camión o por carro la fruta recién cosechada desde la chacra al galpón.

Allí se clasificaba en forma mecánica por tamaño y a mano por calidad, teniendo en cuenta la presentación. Luego cada fruto se envolvía con papel especial y se embalaba con cajones tipificados de madera de álamo. Así se remitía a Buenos Aires, según detalla un informe de César Vapnarsky.

Esta empresa acometería también otro objetivo: el de asesoramiento técnico para los chacareros en todo el Valle. Así la estación Agronómica del Ferrocarril Sud pasó en 1930 a depender de la AFD, proveyendo a los productores de los insecticidas, fertilizantes y del asesoramiento necesario, siempre acorde a los intereses del capital británico.

La AFD llegó durante los años de preguerra a comercializar entre el 70 y el 80% de la producción frutícola del Alto Valle y a empacar un porcentaje aún mayor porque también prestaba servicios a terceros.

El sistema de comercialización que estableció, y que con pocos cambios persiste hasta hoy, fue el de consignación del producto y liquidación posterior para su venta, sin que el chacarero pudiera saber por anticipado el precio que finalmente se le pagaría, finaliza el informe de Vapnarsky.

"Me lo contó mi abuelo", de la historiadora reginense Silvia Zanini.

CENSO FRUTÍCOLA DE LA AFD EN 1935.

La Colonia Regina guarda como fecha de fundación el año 1924; entonces se habilitó la primera zona que iniciará el poblamiento y la agricultura en esa parte del Alto Valle.

En 1926 se habilitó la estación de trenes; hasta su apertura los colonos llegaban a la estación 1.120 (Ingeniero Huergo).

En 1930 comenzó a funcionar la primera Comisión de Fomento, bajo la presidencia de Ítalo Rafaelli. Por esa fecha ya se había habilitado la tercera zona productiva.

"En esta colonia -señala Antonio Rodríguez en 'El alto Valle de Río Negro'- se hizo la primera planta industrial que se trajo al Valle, la fábrica de tomate, a la que años después la Argentine Fruit Distributors agregó instalaciones para la elaboración de tomate deshidratado, el Tomacó. (...) A Villa Regina se le debe la primera fábrica de dulce y una de las primeras y más importantes cooperativas vitivinícolas de la región".

Pocos registros hay de lo que se producía y plantaba en la década del '30 en esa localidad. Sin duda un documento ineludible para contar con datos de este tenor es el censo frutícola que la AFD hizo en 1935. El mismo se realizó en el departamento General Roca y en el Confluencia de Neuquén. Se trata del primer relevamiento realizado para todas las especies y variedades frutales y a través de él podemos saber qué plantaban los productores de peras y manzanas, cuáles eran las variedades más difundidas y en qué año fueron implantadas.

La Colonia Regina tenía cerca de 400 productores que ya contaban con sus primeras plantas de peras y manzanas. Los frutales que primero fueron plantados -entre 1925 y 1928- correspondieron a las familias de pioneros, entre ellos, Juan Alba, Ernesto y Guido Allemanni, César Alessandroni, Alfredo Alippi, Pío Andreolo, Onorato Angeloni, Luis Bachetta, Antonio Bante, José Barale, Alberico Batocchi, Gaetano Bellamogli, Héctor Benatti, Pablo Benedetti, Antonio Bernabé, Antonio Bertoldi, Bernardo Berzibi, Héctor Bettio, José Biacucci, José Bisconti, Blasick Matte, Bonadé Bottino, Bonelli Jorge, Bontorno Vito, Juan Borando, Borguese, Borsani, Francisco Brito, Luis Broda, Julio Brunetti, Businello, Caviatti, Caporalini, Ángel Carra, Emiliano Ciminelli, Valentín Cimolai y Dalssasso.

Los hijos de José del Tedesco (ver "Historia de vida") plantaron 180 manzanos de distintas variedades, 400 de peras William's en 1926 y 2.000 en 1930 y 900 plantas más de manzanas Rome en 1934. Este productor fue, sin dudas, uno de los primeros en incursionar en la fruticultura en la Colonia Regina, junto a Carmelo Dimartino, Antonio Fedalto, Alejandro Fasulo, Luis Fenizi, Bernardo Ferriccioni, Alfonso Fiordelli, Gregorio Rufino; Antonio Liberati, Benito Marco, Maximiliano Massaccesi , Torcuato Mei, José Melojanich, Juan Mion, Luis Mosquini, Francisco Mungai, Bartolomé Padín, Vicente Pece, A. Pesce, Jaime Picotti, la familia Perazzolli, Francisco Pimbelli, Domingo Poli, José Pretto, Nazareno Prislei, Primero Reineri, Julio Rey Pastor (que implantó manzanas y peras en esta zona y en Huergo, en 1922), Eugenio Rigatto, Luis Rigoni, Ángel Rossi, Antonio Rozza, Juan y Cayetano Rotter, Gregorio Rucabila, Mariano Scarolli, Blas Sferco, Orfeso Solca, Nazareno Silvetti, Marcelo Steffano, Ángel Tesolin, Antonio Ucotick, Eugenio Vecchi, Romano Venica, Francisco y Juan Vertua, José Vesprini, Juan Vitulich, Juan Zampa y Santos Zanini, entre otros. (S. Y.).

Publicado en Diario "Río Negro".

http://www1.rionegro.com.ar/diario/tools/imprimir.php?id=12262

Publicado en ¡BIEN DE REGINA!

Perteneció a la empresa Argentina Fruit Distributors (AFD) que concentraba el circuito frutícola más importante de la región. ANR.