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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

lunes, junio 29, 2026

29 de Junio de 1986: La Selección Argentina de Futbol, se consagraba por segunda vez en su historia Campeón Mundial, al vencer en la final del torneo a su similar de Alemania.



La Copa Mundial de la FIFA México 1986 fue la decimotercera edición de la Copa Mundial de Fútbol, que se desarrolló en México, entre el 31 de mayo y el 29 de junio de 1986. México se convirtió en el primer país en celebrar dos veces una Copa del Mundo.

Con un total de 24 equipos participantes. La Argentina integraba el grupo “A” y para poder clasificar a la segunda fase debió vencer a Corea del Sur por 3 - 1 en su primer partido, luego empato con Italia 1 - 1 en el segundo partido clasificatorio y venció por 2 – o a Bulgaria en el tercer encuentro.

En el partido de los cuartos de final del torneo sucedieron hechos destacados y sin precedentes en el fútbol: en el partido Argentina - Inglaterra,  el argentino Diego Armando Maradona (que en el primer tiempo fue golpeado duramente con un codazo por Terry Butcher, que el árbitro no vio) convirtió dos de sus goles más famosos, uno que consiguió tocando el balón con la mano que el árbitro dio por legal y que el mismo jugador aceptó después al afirmar que había sido “La mano de Dios” ; minutos después Maradona zarpó desde media cancha burlando a cuanto adversario se cruzaba en su camino consiguiendo de esta forma el mejor gol de los mundiales y uno de los mejores en la historia del fútbol, conocido como el Gol del Siglo. ¡Un golazo!

La siguiente fase se jugó por eliminación directa. En los octavos de final Argentina venció por 1 – 0 a su par de Uruguay, avanzando a cuartos de final donde se enfrentó a Inglaterra y la derroto por 2 – 1 y de esta manera llegar a la instancia semifinal, allí el rival fue Bélgica que cayó derrotada por 2 – 0 ante Argentina.

En el partido final Argentina venció por 3 - 2 a Alemania, para coronarse campeón.

El plantel estaba integrado por los siguientes jugadores:

Arqueros: 18 Nery Pumpido - 15 Luis Islas - 22 Héctor Zelada

Defensores: 5 José Luis Brown - 6 Daniel Passarella - 8 Néstor Clausen - 9 José Luis Cuciuffo - 13 Oscar Garré - 16 Julio Olarticoechea - 19 Oscar Ruggeri

Mediocampistas: 2 Sergio Batista - 3 Ricardo Bochini - 7 Jorge Burruchaga - 12 Héctor Enrique - 14 Ricardo Giusti - 20 Carlos Tapia - 21 Marcelo Trobbiani

Delanteros: 1 Sergio Almirón - 4 Claudio Borghi - 10 Diego Armando Maradona (Capitán) - 11 Jorge Valdano - 17 Pedro Pasculli.

Visto en redes sociales.

domingo, junio 28, 2026

Helada madrugada del 28 de Junio de 1966. Otro infausto día de la Argentina nuestra.

 


Helada madrugada del 28 de Junio de 1966. Eran las 5.20 AM. En el despacho del presidente Illia se encontraba reunido todo su gabinete. Oscuros rumores comienzan a circular en los pasillos de la Casa Rosada. Se habla una movilización de las tropas del Ejercito sin autorización presidencial. Illia también se encontraba acompañado por amigos y asesores como Hipólito Solari Yrigoyen y Fernando De la Rúa que se negaban a dejarlo solo.

La custodia presidencial del Regimiento de Granaderos a Caballo (35 valientes) estaban dispuestos a defender al Presidente a como diera lugar. Cerraron los accesos a la sede y colocaron 2 ametralladoras MG-45 para enfrentar a quienes quisieran ingresar por la fuerza. El teniente Riccheri dijo: "Tal vez hoy nos saquen de aquí́ por la fuerza pero va a ser con las patas para delante". Illia les agradeció a sus compañeros. Después de todo Illia amaba a los Granaderos. Fue uno de ellos en su juventud y no quiere que se produzca derramamiento de sangre de sus hermanos. Mucho menos por su culpa. Iba a resistir pero no lo haría derramando sangre sino con las palabras, su mayor arma.

6.00 AM. El Presidente se encuentra firmando un documento, mientras que un colaborador aguarda a su lado para hacerse dedicar una fotografía. En ese instante irrumpe en el despacho un general, precedido por el jefe de la Casa Militar, brigadier Rodolfo Pío Otero, una persona de civil y algunos otros con uniforme militar. El general se para a la derecha del presidente y pretende arrebatarle una fotografía que Illia se apresta a firmar. Consciente de la presencia de los militares uniformados y sobre todo de quien ostenta los distintivos de su grado, Illia prosigue imperturbable su tarea de dedicar autógrafos, ignorando a los uniformados. Esto exaspera al general Alsogaray (A) e intenta quitarle la fotografía). El Presidente impide con gesto enérgico semejante actitud, produciéndose entonces el siguiente diálogo:

A: –¡Deje eso! ¡Permítame...!

Varias voces: –¡No interrumpa al señor Presidente!

I: –¡Cállese! ¡Esto es mucho más importante que lo que ustedes acaban de hacer a la República! (Grito con mucha fuerza) ¡Yo no lo reconozco! ¿Quién es usted?

A: -Soy el general Alsogaray.

I: -Espérese. Estoy atendiendo a un ciudadano. (Dirigiéndose al colaborador). ¿Cuál es su nombre, amigo?

Colaborador: -Miguel Ángel López, jefe de la secretaría privada del Dr. Caeiro, señor Presidente.

A: -Qué bochornoso. ¡Respéteme!

I: -¿Bochornoso? Este muchacho es mucho más digno que usted, es un ciudadano digno y noble que no necesita hacerse el imponente como usted con sus medallitas y sus botas. (Se para frente al golpista y lo mira fijo). Usted no me asusta ni un poco. Ahora dígame, ¿Qué es lo que quiere?

A: -Doctor Illia, le vengo a pedir su renuncia en nombre del Comandante en Jefe.

I: -El Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas soy yo, mi autoridad emana de esa Constitución (señalando la que tiene siempre en su mesa de trabajo), que nosotros hemos cumplido y usted a jurado respetar. A lo sumo usted es un general sublevado que engaña a sus soldados y se aprovecha de la juventud que no quiere ni siente eso.

Alsogaray se acercó con intención de agarrarlo del brazo.

-Doctor Illia, usted me obliga a emplear un medio que no deseaba de ninguna manera; lo lamento…

Gustavo Soler, yerno de Illia, se interpuso en medio y empuja contra la pared a Alsogaray.

I: -Usted no representa a nadie. Como mucho a un grupo de insurrectos. Usted, además de cobarde, es un usurpador que se vale de la fuerza de los cañones y de los soldados de la Constitución, para desatar la fuerza contra la misma Constitución, contra la ley, contra el pueblo. Usted y quienes lo acompañan actúan como salteadores nocturnos que, como los bandidos, aparecen de madrugada.

A: -Señor presi… (Rectificándose) Dr. Illia.

I: -Dígalo como corresponde. ¡Señor Presidente!.

A: -Con el fin de evitar actos de violencia, le invitó a dejar la Casa.

I: -¿De que violencia me habla? La violencia la acaban de desatar ustedes en la República, yo he predicado en todo el país la paz y la concordia entre los argentinos, he asegurado la libertad y ustedes no han querido hacerse eco de mi prédica. Ustedes no son ni tienen nada que ver con el ejército de San Martín y Belgrano. El país les recriminará esta usurpación.

Persona de civil (acompañante de Alsogaray): -¡Hable por usted y no por mí!

I: -Y usted, ¿quién es, señor....?

Persona de civil: ‐Soy el coronel Perlinger (P).

I: - ¡Yo hablo en nombre de la Patria! ¡No estoy aquí para ocuparme de intereses personales sino elegidos por el pueblo para trabajar por el por la grandeza del país y la defensa de la ley y la Constitución! ¡Ustedes se escudan cómodamente en la fuerza del cañón! ¡Usted, general, es un cobarde que mano a mano no sería capaz de ejecutar semejante atropello!

A: -Usted está llevando esto a terreno que no correspondería.

Solari Yrigoyen, gritando y prácticamente sobre el rostro de Alsogaray, le grita que son la vergüenza del país. Simultáneamente, Leandro Illia, hijo del Presidente, insulta al militar y es contenido por algunos de los asistentes ya que pretendía agredirlo físicamente.

A: -Le garantizo su traslado a Olivos y su integridad física.

I: -¡Me importa un cuerno mi integridad física! ¡Me voy a quedar trabajando aquí, en el lugar que me indican mi deber y la ley! ¡Como Comandante en Jefe le ordenó que salga de este despacho!

Tras estas palabras, los golpistas se retiraron atónitos y asustados. No se esperaban este tipo de resistencia. Todo esta en un punto muerto. Se consideró la idea de retirarse a causa del coraje del mandatario. El nivel de desesperación de los militares fue tal que sus medidas fueron igual de desesperadas y absurdas. Ordenan cosas tales como no servirle más café al Dr. Illia y a sus acompañantes o que el limpiador de ventanas no saliera al balcón para que el Dr. Illia no pudiera hacer señales hacia afuera. El delirio era total.

Son las 6:30 AM. Un grupo de policías armados liderados por el Coronel Perlinger entran por el Salón Blanco y luego al despacho.

P: -Dr. Illia en nombre del ejército vengo a comunicarle que ha sido destituido.

I: -¡Ya le dije al general que ustedes no representan a nadie! ¡A lo sumo constituyen una fracción menor levantada contra la ley y la Constitución....!

P: -Me rectificó…. En nombre de las Fuerzas Armadas que poseo.

I: -¡Pues dale hombre! ¡Traiga a esas fuerzas! ¡Estoy deseoso de verlas!

P: -No lleguemos a eso.

I: -Los únicos que quieren emplear la fuerza son ustedes. No yo.

Se retiran. Han fracasado de nuevo. A las 7:25 AM, entran otra vez los salteadores nocturnos. Son efectivos de la Guardia de Infantería de la Policía Federal, armas en mano, ubicándose en formación frente a la mesa de trabajo del Presidente.

P: -Dr. Illia, su integridad física está plenamente asegurada; pero no puedo decir lo mismo de las personas que aquí se encuentran. Usted puede quedarse, los demás serán desalojados por la fuerza...

Se oye un grito. Es un joven secretario. Su nombre era Fernando De la Rúa. "¡Como si le tuviéramos miedo a la muerte!", les grita.

I: - Yo sé que su conciencia le va a reprochar lo que está haciendo. (Dirigiéndose a la tropa policial). A muchos de ustedes les dará vergüenza cumplir las órdenes que les imparten estos indignos, que ni siquiera son sus jefes. Algún día tendrán que contar a sus hijos estos momentos. Sentirán vergüenza. Ahora, como en la otra tiranía, cuando nos venían a buscar a nuestras casas también de madrugada, se da el mismo argumento de entonces para cometer aquellos atropellos: ¡cumplimos órdenes!

P: -¡Usaremos la fuerza si no sale!

I: -¡Es lo único que tienen!

P: ¡Dos oficiales a custodiar al Dr. Illia! ¡Los demás, avancen y desalojen el lugar!

Los oficiales trataron de acercarse al Dr. Illia. Esto fue impedido por sus acompañantes, produciéndose forcejeos en los pasillos. El Presidente, rodeado por sus colaboradores, va avanzando hacia la puerta principal de la Rosada. Los Granaderos, despojados de sus armas, observan. Algunos lloran y se lamentan mientras Illia se ve forzado a abandonar el lugar. Jamás volvería a poner un pie ahí. Al salir a la calle, el derrocado presidente observó a su alrededor. El pueblo no estaba ahí. No hay apoyo popular con el golpe. Son los sectores del poder los que lo removieron del Sillón de Rivadavia. Dijo años después: “A mí me derrocaron las 20 manzanas que rodean la Casa de Gobierno”.

Ante la falta de un auto propio y negándose a usar el vehículo presidencial, Illia hizo seña y paró a un taxi. Cuando le preguntaron hasta donde dijo: “En realidad, no tengo donde ir”. Iría a casa de su hermano. Así Illia se alejó de la Casa Rosada hasta desaparecer en la historia.

Historia UCR / Facebook.

Rodolfo Pandolfi: "Illia: la Época Inolvidable" (1992)

"¡Cuanto daríamos por volver a vivir en la Argentina de Arturo Illia! Era un país respetado en el mundo, prospero, envidiado, en paz, con libertad, donde las cosas tendían a transcurrir normalmente.

El crecimiento del PBI llego en 1964 al 10,3%. Las inversiones en equipos durables de producción, ese mismo año, al 13,4%. Existía una política anticíclica y el crecimiento del PBI provenía fundamentalmente del crecimiento del producto bruto industrial, que fue del 18,9% en 1964 y del 13,8% en 1965. La superficie sembrada se incremento en forma notable (31% en el caso del trigo). El gasto publico, aunque levemente, disminuía, pero aumentaban los gastos dedicados a educación y salud. El déficit había descendido notoriamente.

La redistribución del ingreso tenia sentido progresista, con un significativo incremento de los salarios reales que pasaron, en poco tiempo, de representar el 36,5% del PBI (1963) a representar el 41,1% (1965).

La tasa de desempleo bajo continuamente y durante esa administración se redujo a la mitad.

Aumentaron las reservas del Banco Central, disminuyo drásticamente la deuda externa. Durante todo el gobierno radical, la desvalorización del peso respecto del dólar fue del 28%.

Existía en el país una libertad como jamás se había conocido. Fue la época de oro para la Universidad, una época inolvidable y quizá irrepetible.

Pero, había cuestiones muy subjetivas, hondos resentimientos políticos. Aunque es falsa la creencia común de que el peronismo fue proscripto en 1963, lo cierto es que puede hablarse de que esa convicción es errónea solamente desde un punto de vista técnico. Las masas obreras, que se identificaban con el peronismo, se sentían proscriptas y sabían que, dada la relación de fuerzas existente, tendrían dificultades para alcanzar pacíficamente el poder.

En esa época el Radicalismo no se usaba. Carecía de comunicación con el país moderno que -sin embargo- estaba construyendo. Una terrible acción psicológica paralizaba cualquier esfuerzo.

Historia UCR / Facebook.

Murió a los 100 años Miguelina Guirao: dejó un legado científico que trascendió las fronteras argentinas.

 

Murió a los 100 años Miguelina Guirao: dejó un legado científico que trascendió las fronteras argentinas.

La investigadora superior del Conicet falleció a los 100 años. Fue pionera en el estudio de la percepción sensorial, creó un laboratorio único en América Latina y formó generaciones de científicos. Su obra "Los sentidos, bases de la percepción" continúa utilizándose en universidades de Europa y Latinoamérica.

Miguelina Guirao fue una referente de la psicofísica en Argentina y dejó una huella en la investigación científica.

La científica argentina Miguelina Guirao murió a los 100 años. Investigadora Superior del Conicet, fue una de las principales impulsoras de la psicofísica en el país y su trabajo alcanzó reconocimiento internacional: su libro «Los Sentidos, bases de la percepción» continúa siendo material de consulta en universidades de Europa y Latinoamérica para formar profesionales.

Su trayectoria fue destacada tanto por sus aportes científicos como por la formación de investigadores. Desde el Laboratorio de Investigaciones Sensoriales (LIS), que fundó en 1968, impulsó proyectos interdisciplinarios que reunieron a biólogos, ingenieros, psicólogos, lingüistas y bioquímicos.

La historia de Miguelina Guirao, pionera de la ciencia argentina.

Nacida el 29 de septiembre de 1925 en la ciudad bonaerense de Rojas, Miguelina Guirao estudió en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA y obtuvo su doctorado en la Universidad Católica de Milán. Más tarde inició su carrera de investigación en la Universidad de Harvard bajo la dirección del científico Smith S. Stevens.

Uno de los episodios que recordaba con frecuencia era el desafío que recibió apenas llegó a Harvard. Su director le pidió construir una bobina para un atenuador de precisión, una tarea más cercana a la ingeniería que a la filosofía. Guirao estudió, completó el trabajo y ese episodio terminó dando origen a una amistad profesional que marcaría el resto de su carrera.


«Los sentidos, bases de la percepción» fue publicado en Madrid en 1980 y sigue utilizándose como texto de referencia en diversas cátedras de Europa y Latinoamérica.

Al regresar a Argentina creó el Laboratorio de Investigaciones Sensoriales, una institución pionera en América Latina promovida por Bernardo Houssay. Allí impulsó investigaciones sobre percepción, lenguaje y neurobiología que derivaron en publicaciones científicas de alto impacto y en colaboraciones con especialistas de distintos países.

Durante su carrera trabajó junto a figuras de relevancia internacional, entre ellas el premio Nobel George Von Békesy y Joseph Stevens. También realizó investigaciones sobre la acústica de las vocales del español rioplatense y desarrolló estudios estadísticos sobre sílabas y palabras del español argentino que se transformaron en referencias para posteriores investigaciones.

Miguelina Guirao y su compromiso con la ciencia, una marca inolvidable.

Uno de los aspectos más valorados por quienes trabajaron con ella fue su compromiso con la formación de nuevos investigadores. La investigadora Amalia Calviño expresó que: «Tenía un maravilloso don para ocuparse del otro con mucha empatía y compromiso, siempre instaba a no bajar los brazos». También destacó que promovía la divulgación científica y la transferencia del conocimiento a la sociedad.

En tanto la investigadora principal del Conicet María Clara Zamora remarcó que Guirao fue «una mente brillante y un espíritu incansable» que introdujo en el país la investigación de la percepción sensorial. Además, recordó los seminarios que compartían en el LIS valorando el acompañamiento permanente que recibió durante su carrera como investigadora y madre.

También el actual director del LIS, Jorge Gurlekian, rememoró que conocer a Guirao fue un momento decisivo en su vida profesional. Contó que la científica lo desafió desde la primera conversación con preguntas sobre el funcionamiento del cerebro y que esa experiencia terminó orientando toda su trayectoria en la investigación.

Más allá de sus publicaciones y reconocimientos, colegas y discípulos coincidieron en señalar que su principal aporte fue construir una escuela científica basada en la excelencia, el trabajo interdisciplinario y la curiosidad permanente. Ese legado continúa vigente en las investigaciones que surgieron de sus enseñanzas.

Publicado en Diario Río Negro.

https://www.rionegro.com.ar/sociedad/murio-a-los-100-anos-miguelina-guirao-un-legado-cientifico-que-trascendio-las-fronteras-argentinas-4627656/

Puentes en la memoria de la épica norpatagónica. Por Beatriz Chávez.


Puentes en la memoria de la épica norpatagónica.

* Por Beatriz Chávez.

Dentro de los grandes acontecimientos de la historia de la Norpatagonia se cuenta el día del primer arribo de un tren pasajero: ocurrió en junio de 1901. Reanudamos nuestro homenaje con la sana intención de agasajar a aquellos intrépidos y audaces hombres quienes, hace 125 años, tuvieron el coraje de enfrentar al bravío río que azotaba y dejaba sin terminar las obras que se iniciaban para la construcción del puente. Uno de los protagonistas, el foguista Francisco José Dellanegra, nació en Udine, un pueblo de Italia cercano a Trento. Se casó con Adela Sciani, también italiana, con la que tuvieron once hijos. El mayor de ellos, también llamado Francisco José, es el padre de quien nos relató la presente historia, el Ingeniero Roberto Dellanegra.

Cuando finalizó la construcción del puente en Neuquén, la compañía del ferrocarril mandó a don Francisco a hacer las primeras pruebas, tareas que desarrolló hombro con hombro junto con un inglés del que la familia de Francisco no recuerda el nombre. Su viaje iniciático juntos, ese viaje que no olvida nunca, los iba a traer a la confluencia manejando el tren: en esa época no existía instrumental idóneo para probar las construcciones, por lo que las pruebas se hacían in situ: cruzar el puente para probarlo. Una tarea no exenta de riesgos.

“El Maquinista era don Antonio Mazzarolo. El peligro a lo desconocido, al camino antes no hollado por otro tren. Un error, un mal cálculo en la construcción y era el fin de la historia. Un momento de duda, las miradas de resignación: frente a sus narices se levantaba el puente, como un fiero potro sin domar. El inglés sacó una botella de whisky para tomar coraje”.

* Carta de lectores de la historiadora Beatriz Chavez publicada en Diario Río Negro.

Domingo 28 de junio del 2026.

Testimonio de Illia.

 


Testimonio de Illia:


"Unos meses antes del golpe del ’66, vino a verme el banquero David Rockefeller. El hombre quería radicar el Chase Manhatan en Argentina (hablamos por medio de un interprete). En un momento dado me sugirió que debíamos cambiar tales y cuales puntos de la ley de bancos para que ellos pudieran radicarse entre nosotros.

Molesto, le dije al interprete: pregúntele al señor Rockefeller que pensaría si el banquero argentino le exigiera al presidente de EE.UU que cambie la ley de reserva federal para invertir en ese país.

Cuando escuchó la traducción Rockefeller se ruborizo, aunque no me crea, le aseguro que se ruborizó.

Yo no le di tiempo para que balbuceara excusas, por lo que me di vuelta hacia el intérprete y le dije:

— Dígale al señor Rockefeller que esta audiencia ha concluido.

Tres meses mas tarde fui derrocado por la city (por esas 40 manzanas que rodean la casa de gobierno con el apoyo de algunos sectores sociales y el peronismo) Rockefeller radico el Chase Manhatan, y Ongania, obviamente, reformó la ley de bancos, siguiendo punto por punto las sugerencias que me había hecho el señor Rockefeller...".

(Arturo Umberto Illia).

Fuentes * Fermín Chavez – Diccionario Histórico Argentino.

Publicado en la Gaceta Federal.

LA "PATRIADA" QUE NO PUDO TORCER LA HISTORIA.

 


LA "PATRIADA" QUE NO PUDO TORCER LA HISTORIA.

Era el 28 de junio de 1966. Un grupo de subversivos luciendo el uniforme del Ejército Argentino, tratan de imponerse al Sr. Presidente de la Nación, el Dr. Arturo Umberto Illia, exigiéndole su renuncia.
Anoticiado de lo que acontece, el Oficial de Guardia de Granaderos, el Teniente Primero Aliberto Rodrigañez Riccheri, decide oponer resistencia. Es un Granadero a Caballo, y debe cumplir con el deber que la Patria les ha impuesto: velar por la seguridad del Presidente, aún al precio de su vida y la de sus hombres.
Dispone de solamente treinta Granaderos para tal difícil tarea.
Rodrigañez Riccheri aposta las ametralladoras en las entradas principales. Distribuye su puñado de hombres en puntos estratégicos de la Casa Rosada. Cierra puertas y ventanas. Mientras en las calles adyacentes, comienzan a llegar unidades militares golpistas.
Cuando llegan los cabecillas de la insurrección a Casa de Gobierno, el joven Teniente Primero les advierte que no avancen, porque sino abrirá fuego. Los sediciosos, sorprendidos, se detienen. ¡Un puñado de Granaderos contra todo un Ejercito!
Llaman al Coronel D'Elia, Jefe del Regimiento de Granaderos que estaba en el Cuartel de Palermo, y le dicen que llame al joven Oficial para que deponga su actitud. El Jefe del RGC les dice que tiene el Regimiento armado y movilizado para salír en defensa del Teniente Primero apenas suene el primer disparo. Y agrega que jamás le daría la orden de que se rinda, porque el Granadero solo está cumpliendo con su deber.
Azorados los sediciosos no pueden creer lo que oyen.
En tanto, Rodrigañez Riccheri reúne a su puñado de valientes y en el Patio de las Palmeras les dice:
- Granaderos tal vez hoy nos saquen de aquí con las patas por delante. Pero espero que cada uno de ustedes cumpla con su deber.
Luego va y se presenta delante del Presidente Illia y le dice:
-Sr. Presidente tengo treinta hombres para resistir lo que sea. Espero sus órdenes.
Conmovido hasta lo más profundo de su ser, Illia ordena que deponga su actitud. No iba a permitir que se derramara ni una sola gota de sangre de "sus Granaderos". Porque Illia amaba a los Granaderos, ya que él había sido uno de ellos cuando hizo su Servicio Militar.
Y así, aquella "PATRIADA" de aquel puñado de Granaderos no pudo torcer la historia del país. Con el derrocamiento de Illia se inauguraban años y años de desencuentros entre los argentinos.
De aquel día, se cumplen hoy 54 años.
Nuestro recuerdo y homenaje para aquel Granadero a Caballo que llegó a Presidente de la Nación Argentina.
Y nuestra gratitud para el ahora General de Brigada (RE) Aliberto Rodrigañez Riccheri, un verdadero Granadero que supo cumplir con su deber.
Dos Hombres de Honor.
Imagen del Dr. Illia, Presidente de la Nación, estrechando la mano del Teniente Primero Aliberto Rodrigañez Riccheri. Foto de 1965 en los jardines del RGC.
Fuente de publicación: Granaderos Bicentenario.
Publicado en Adelante Radicales - Facebook.

sábado, junio 27, 2026

Marcas de casetes.

 


TDK, Maxell, Sony y BASF: Las marcas que guardaron la banda sonora de nuestra juventud en 60 y 90 minutos.

Hubo una época donde la música se medía en minutos físicos y se cuidaba como oro. Si querías regalar un mixtape con tus canciones favoritas, o estabas listo para cazar el estreno del año en la radio FM sin que el locutor hablara encima, tenías que elegir bien tu arma.
Las opciones definían tu estatus melómano: el guerrero e indestructible TDK D90 para el uso diario, el elegante Maxell XLII de cromo para lograr graves perfectos, el transparente Sony HF para meterlo al Walkman, o el sofisticado e histórico BASF alemán. Cintas magnéticas que forjaron nuestra paciencia, nos obligaron a usar un lapicero Bic para ahorrar batería y guardaron para siempre los recuerdos de una generación.

- Información e imágenes: Archivo Retrofuturo - Facebook.

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Comentarios de vivencias.
Había de 120 minutos que no era aconsejable.
Estos casetes eran para grabar música de discos o de otros casetes (en las escuelas o colegios era común hacerlo aunque dijeran que estaba prohibido). A tal punto cuando el cantante León Gieco estuvo en salón Orespa de Villa Regina ante la realidad que uno compraba el casete o disco larga duración aconsejó que compraran algunos más... en declaraciones por LU 16 Radio Río Negro de Villa Regina.
Y se rezaba -por decirlo así- cuando sonaba en radios el tema que quería grabar que el locutor no hablara.