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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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lunes, junio 15, 2026

15 de junio de 1889 llega a Viedma el Padre Evasio Garrone.


 

"1889: En Viedma los salesianos levantan un hospital, por muchos años el único nosocomio de todo el territorio".

  • El 15 de junio de 1889 llega a Viedma el Padre Evasio Garrone, quien venía con la orden de que instalara en la ciudad una “botica” para la atención de los enfermos, poco a poco surge la idea de establecer un hospital. La piedra fundamental del hospital será una persona, [ya que se tenía el paciente más no el edificio]. Jaime Sananja, será el primer paciente atendido por el Padre Garrone”. Luego de buscar un lugar, será instalado en una “tapera” que luego de mucho esfuerzo, de alumnos, salesianos y hermanas, se transforma en la sede del primer nosocomio del territorio, que será bautizado con posterioridad como “Hospital San José”. “Grandes fueron los hombres que allí se desempeñaban al cuidado de los enfermos, primero el Padre Evasio Garrone:<<El padre dotor>>, y cuando él ya no estuvo lo siguió Artémides Zatti: <<El ángel de la bicicleta>>”, hoy beato de la Patagonia, ejemplo de servicio y entrega. El actual hospital de la ciudad de Viedma lleva su nombre. En 1913 se coloca la piedra fundamental de un nuevo edificio que será pensado para generar mayores espacios y más comodidad a los pacientes.
  • No sólo la educación y la evangelización era una preocupación para los Salesianos cuando llegaron a la Patagonia. Si se cuidaban las almas, también debían cuidarse los cuerpos de los jóvenes y habitantes más pobres de la ciudad y la región. Es así, que surgió la idea idea de que los salesianos no sólo fundaran escuelas, oratorios y una parroquia, sino también un hospital que atendiera a quienes más lo necesitaran, este sueño se hizo realidad en Viedma en el año 1889.

FOTO : ARTÉMIDES ZATTI EN LA FARMACIA DEL HOSPITAL SAN JOSÉ.

"COMARCA PATAGONES - VIEDMA :UN VIAJE AL PASADO"

miércoles, abril 22, 2026

El Museo Emma Nozzi compartió la reseña para revalorizar la importancia de la comunidad afro en la región. El lazo afro entre Malvinas y la comarca Viedma – Patagones.

El Museo Emma Nozzi compartió la reseña para
revalorizar la importancia de la comunidad afro en la región.
Foto: Gentileza
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247° aniversario: el lazo afro entre Malvinas y la comarca Viedma – Patagones.

Primera capital de la zona cuando todo el sur integraba una gran gobernación, la comunidad de Viedma - Patagones lleva dentro suyo una profunda diversidad incluso previa, gracias a su cercanía con el mar. En el medio, un nacimiento fue trascendental.

Por Melina Ortiz Campos.

La vida costera le valió a este rincón histórico de la Patagonia características únicas y un aporte, desde su población, que sumó a una lucha de siglos por la soberanía argentina, nada menos que en las Islas Malvinas. Fue la llegada al mundo de un niño en el archipiélago, la muestra y el símbolo de la presencia maragata y afroargentina en aquel sitio, cuando era disputado desde hacía tiempo, por ingleses, franceses y norteamericanos.

Conocida es la gesta del 7 de marzo de 1827 que protagonizaron los pobladores del Fuerte del Carmen, cuando respondieron al arribo de las naves de la marina imperial de Brasil, pero hubo también otro acontecimiento, a 1200 kilómetros y que tuvo como escenario ese archipiélago del Atlántico Sur, en el que una vida gestada en el vientre de una madre esclava, marcaría presencia en ese espacio reclamado.

Los archivos señalan que para las primeras décadas del 1800, después de varios intentos y fracasos de asentamiento por el clima implacable y la distancia, fue el viaje de Luis Vernet (1828), designado por el Gobierno de Buenos Aires como comandante político y militar, el que llevó a un grupo de 31 “morenos” desde Patagones hasta Malvinas (18 hombres y 12 mujeres), con el objetivo de establecer población junto a indígenas patagónicos, gauchos criollos y otros colonos inmigrantes europeos, según explicó Norberto Pablo Cirio en su trabajo “Tras su manto de neblinas… Presencia de afroargentinos del tronco colonial en las Islas Malvinas en el siglo XIX”.

En ese contexto, le tocó nacer a Daniel.

«Jueves 10 de Diciembre: Nublado con chubascos de granizo y lluvia, como también un poco de nieve. Viento sud muy fuerte. Parió esta mañana a las cinco y cuarto la negra Francisca a un mulatito”, registró el diario de Emilio, hermano de Luis Vernet, desde las islas.

Compartido por el Museo “Emma Nozzi”, el momento relatado habla del primero de varios nacimientos (siete en total, 6 varones y 1 mujer, entre 1829 y 1837) que se dieron allí, en una colonia que llegó a tener casi un centenar de habitantes, entre los que los afrodescendientes representaban un 25%, afirmó Cirio. Distante pero concreta, por la exclusión de la época, su mención sirvió para dar cuenta del primer malvinense argentino del que se tiene registro.

Foto: Gentileza Facebook Museo Emma Nozzi.

Pocos años después, en 1833, la ocupación británica interrumpió el desafío que sostenían esos pobladores en ese paisaje hostil, agregó el museo en su reseña: “Muchos fueron desplazados, pero otros resistieron. Se logró saber que Daniel con apenas 3 años partió «apresado» a Montevideo en 1832 y de ahí, al Patronato de Buenos Aires.

Un siglo y medio después, así como Patagones dio a Malvinas uno de sus primeros hijos, contribuyendo a la construcción de derechos sobre el archipiélago, en 1982 también “estuvo presente cuando hubo que defenderlos”, valoró la institución, en homenaje a los excombatientes que hoy integran la Asociación VGM. 

Publicado en Diario Río Negro.

https://www.rionegro.com.ar/sociedad/el-lazo-afro-entre-malvinas-y-la-comarca-viedma-patagones/

domingo, marzo 15, 2026

15 de marzo de 1951: fallece, en Viedma, Artémides Zatti.

 


"15 de marzo de 1951 - 2026: 75° aniversario de la muerte de san Artémides Zatti".
  • Datos en la imagen compartido desde revista La Galera.
  • Enfermedad y Muerte: Tras sufrir una caída en 1950, se le diagnosticó un cáncer que él mismo identificó, falleciendo el 15 de marzo de 1951, recordado con gran cariño por la comunidad.
  • Legado: Fue beatificado el 14 de abril de 2002 por Juan Pablo II y declarado santo el 9 de octubre de 2022. Es considerado patrono de los enfermeros y farmacéuticos.
  • Publicado en COMARCA PATAGONES - VIEDMA :UN VIAJE AL PASADO.
  • Don Zatti en la memoria colectiva, como un ejemplo de fe y solidaridad
    Por Carlos Espinosa
    Se cumplen 75 años de la muerte de Artémides Zatti, sencillamente Don Zatti (aunque a él no le gustaba eso de “don”), el “pariente de todos los pobres”; el enfermero santo cuya veneración en los altares fue oficializada, primero por el Papa Juan Pablo Segundo en abril de 2002 -al consagrarlo beato- y después por nuestro Papa argentino, Francisco, en octubre de 2022.
    La figura de Don Zatti está presente en Viedma a través de su nombre, que identifica al hospital público que es cabecera sanitaria de toda la región del este provincial; un populoso barrio que fue el primero construido a través de operatoria Fonavi; una importante avenida de intensa vida comercial; y un colegio perteneciente a la orden salesiana de Don Bosco.
    ¿Quién fue Zatti?
    Don Zatti vivió 71 años, de los cuales 49 transcurrió en Viedma dedicado a la acción cristiana como Coadjutor Salesiano y Enfermero del Hospital San José.
    Artémides Joaquín Desiderio Zatti nació el 12 de octubre de 1880 en el pueblo de Boretto, Italia, en la región de la Reggia Emilia; llegó a la Argentina en febrero de 1897 junto con sus padres y hermanos.
    Entre 1897 y 1900 vivió en Bahía Blanca, donde se despertó la vocación sacerdotal que lo hace partir, ya con 20 años, hacia la ciudad bonaerense de Bernal para iniciar su aspirantado en la orden de San Francisco de Sales.
    En 1902 Zatti cuidó en su lecho de muerte al padre salesiano Ernesto Giuliani y contrajo tuberculosis. Sus superiores lo separaron del claustro y decidieron enviarlo a Junín de los Andes “para cambiarlo de aire”.
    Cuando llegó a Bahía Blanca estaba tan enfermo y exhausto que el padre Carlos Cavali, amigo de la familia, opinó que era más seguro destinarlo a Viedma. El 3 de marzo de 1902 Don Zatti llegó aquí. De de inmediato fue amparado por el padre Evasio Garrone, ”el padre dotor” (según el apelativo de la gente) que lo internó en el Hospital “San José”, ubicado en la esquina de Alvaro Barros e Yrigoyen (donde hoy se levanta el edificio del Obispado).
    Don Zatti inició el difícil proceso de su curación y le fue confíado el acompañamiento y atención de otro joven aspirante salesiano, también enfermo de tisis: Ceferino Namuncurá.
    Ceferino partirá hacia Italia, con Monseñor Juan Cagliero, en el año 1904, y allá habrá de encontrar su muerte.
    Impulsado por Garrone, DON ZATTI hizo una solemne promesa ante la Virgen María Auxiliadora: si se sanaba se consagraría como Coadjutor Salesiano para dedicar toda su vida a atender los enfermos del hospital “San José”.
    En 1911 falleció el padre Garrone, y desde ese momento, hasta su propia muerte en marzo de 1951, Zatti estuvo al frente del hospital salesiano de Viedma.
    Se cuentan por centenas las anécdotas maravillosas que describen su enorme humildad, su vocación de servicio hacia los más necesitados y, sobre todo, su profunda espiritualidad de firme convicción cristiana.
    Cuando murió Don ZattiI, en la madrugada del 15 de marzo de 1951, ya estaba consagrado en el corazón de la comunidad viedmense como “el pariente de todos los pobres”.
    En 1975 se le impuso su nombre al hospital regional público de Viedma. En 1979 los obispos argentinos, en respuesta al pedido del pueblo de Viedma y Patagones, pidieron formalmente al Sumo Pontífice que se iniciara el proceso de beatificación.
    En marzo de 1980 se declaró abierto el proceso y el 25 de octubre de 1996 “son aprobadas sus virtudes heroicas”, que lo reconocen como Siervo de Dios.
    El siete de julio de 1997 fue declarado Venerable y el 9 de marzo del 2000 la “Congregación de los Santos” reconoció oficialmente el milagro de la curación del padre Carlos Bosio, quien estando al borde de la muerte en 1980 –mientras era seminarista- se sanó prodigiosamente cuando sus maestros y condiscípulos realizaron “un novenario de oración a Don Zatti”. El 14 de abril de 2002, en Roma, el Papa Juan Pablo II beatificó a Don Zatti.
    En fecha más reciente, en una jornada memorable para los tiempos, el 9 de octubre de 2022 el Papa Francisco concretó en el Vaticano la canonización de Zatti, colmando de alegría a millones de personas que han encontrado Fe y Esperanza en la figura del Enfermero Santo de la Patagonia.
    En los recuerdos
    Hasta no hace muchos años el recuerdo de Zatti estaba vivo porque sus anécdotas de vida eran contadas por personas que lo habían conocido y tratado bien de cerca. Es el caso del maestro Juan Carlos Tassara (1915-2007), (ver foto)quien allá por el 2002 brindó el siguiente testimonio, para una publicación alusiva a la beatificación.
    “Yo compartí la vida de Zatti, la tarea, la dedicación, el entusiasmo, la fe cristiana de este hombre y como es lógico también aprecié los beneficios que le reportó al ambiente donde actuaba, el hospital San José” comenzó su relato; y aseguró que “tengo en mi memoria muchos ejemplos que ponen en evidencia que Zatti era un ser fuera de lo común”.
    “Hay tres virtudes de Zatti que quiero destacar : su santidad, su laboriosidad y su alegría. Estas tres características son el resumen de su vida. Sobresale su religiosidad, porque todo lo hacía por amor a Dios. Una vez desde el sur ( donde Tassara era maestro rural ) le mandé un enfermo y al mes me lo devolvió con una nota: ‘Carlitos, ahí te lo mando a Painenao sano de cuerpo y de alma’...” recordó.
    También contó que “su forma de trabajo era muy práctica y sus procedimientos directos. Un día, yo con 17 años, llegué al hospital con tres forúnculos enormes en el cuello que me hacían doler mucho. Le pregunté por el doctor Harosteguy que ya me había visto unos días antes, pero en ese momento no estaba, y entonces me pregunta: ‘Qué es lo que te pasa?’, le digo que iba por el problema del cuello, que no me dejaba usar camisa... me miró y dijo ‘Ah, bueno, vení acercate..’.Ví que tomaba un elemento como un clavo grueso, que lo puso al rojo en el fuego y me lo acerca. ‘Qué es eso Zatti?’ le pregunté, asustado y me contestó: ‘Esto es el termo cauterio... apoyá la cabeza en la camilla’ y allí nomás me clavó el aparato en los tres forúnculos. Yo grité de dolor y él, con total tranquilidad, me contestó: ‘más sufrió Cristo cuando estaba en la cruz y no decía nada, Carlitos’. Me hizo volver al día siguiente para ver cómo estaba la cosa y se me curaron los tres forúnculos, todavía tengo la marca en el cuello... así lo recuerdo siempre alegre, siempre trabajando”.
    Otra anécdota que recordó el maestro Tasara “una vez entró al quirófano y dejó la puerta mal cerrada. El médico le gritó ‘Zatti por Dios la puerta’, él la cerró y volvió riéndose. Entonces el médico le preguntó, enojado ‘¿y ahora por qué se ríe?’. Y Zattii contestó ‘porque al dejar la puerta abierta logré que se acordara de Dios, doctor”.
    Rememoró también que “hubo una época en que los salesianos no andaban bien con el gobierno y cada uno trataba de cascar al otro. Un preso de la comisaría se enfermó y se lo mandaron al hospital, a la noche el policía de guardia se durmió y el tipo se escapó. A la mañana siguiente Zatti fue detenido. ¿Se imaginan el espectáculo de Don Zatti paseándose por las calles de Viedma con dos policías al lado, de la comisaría al juzgado? Pero iba siempre sonriendo y saludando a la gente. Fue la banda de música de los Exploradores de Don Bosco a tocar a la puerta de la comisaría, para pedir que lo soltaran. Estuvo dos días, dijo siempre Zatti que fue la única vez en su vida que se tomó vacaciones”.
    “Cuando descubrimos el cuadro de Don Zatti en el hospital de Viedma, un médico dijo ‘hay un libro sobre Don Zatti que lo califica como el Pariente de Todos los Pobres... pero está mal, porque Zatti fue el Pariente de Todos’. Él iba a la casa de la puerta de roble y entraba, pero también iba al ranchito de barro, sin puerta, y entraba con el mismo cariño, con dedicación, con fe en Dios. Zatti no hacía distinciones y todos estos elementos se sumaron en el juicio...” subrayó finalmente.
    Su imagen a través de los artistas
    La iconografía de Zatti es variada y tiene en Viedma, en el sitio que él eligió para su vida y su muerte, tres expresiones importantes realizadas en distintos tiempos por diferentes artistas y con técnicas disímiles.
    El primer caso es el monumento en bronce inaugurado en mayo de 1956, hace casi 70 años, en la esquina de Lavalle (hoy José María Guido) y Rivadavia, que fue financiado por suscripción popular y se le encargo al calificado escultor Luis Perlotti (1890-1969). La obra tiene tres partes: el busto que muestra al enfermero con su beatífica sonrisa, sosteniendo un crucifijo en la mano izquierda y extendiendo la derecha en actitud de dar; acompañado por dos bajos relieves, que lo muestran en actitudes comunes de su vida, la atención de un paciente y la recorrida por un barrio, con su infaltable bicicleta.
    El segundo caso es una escultura en cemento armado, que se inauguró en abril de 2002, La obra, de dos metros de altura, representa a Zatti en un gesto de protección y solidaridad; está arrodillado sobre su pierna derecha y sostiene con sus brazos –al mismo tiempo apoyado sobre su muslo izquierdo- a un niño que descansa relajado y feliz, como aliviado de todo mal. Fue realizada por el arquitecto y artista plástico Alejandro Santana, por especial pedido del padre Lucio Sabatti, por entonces párroco de Don Bosco en esta capital. Cabe agregar que Santana es también el autor de las esculturas del gigantesco Vía Crucis de Junín de los Andes, en Neuquén.
    El tercer caso, del año 2008, es el vitral colocado en el atrio de la parroquia de Don Bosco, santuario de los venerados restos de Zatti, que fue creado y realizado por el plástico Victor Hugo Davis, como una donación a la comunidad de Viedma. En el vidrio se representa el rostro sonriente del beato y también aparece dos escenas de su vida.
    Nota de Carlos Espinosa, con material de la publicación de su autoría “Don Zatti estuvo entre nosotros”, Viedma, Perfiles Patagónicos, 2002.

viernes, febrero 20, 2026

El día 9 de octubre de 1878 se sancionó la ley número 954, intitulada de “la Gobernación de la Patagonia".

 

La Manzana Histórica, uno de los atractivos de la capital rionegrina.

De Mercedes de Patagones a Viedma.

La ley N° 954 del 9 de octubre de 1878 establecía una Gobernación en esa porción ubicada en la zona más austral de nuestro territorio.

El día 9 de octubre de 1878, a instancias del Poder Ejecutivo Nacional -por entonces en manos del Presidente Nicolás Avellaneda-, el Congreso de la Nación sancionó la ley número 954, intitulada de “la Gobernación de la Patagonia”, la que fuera publicada en el Tomo Octavo, página 63, del Compendio de Registro Nacional de los años 1878 a 1881.

La referida norma -integrada por tres artículos- establecía una Gobernación en esa porción ubicada en la zona más austral de nuestro territorio.

Es del caso hacer notar que esta norma hace mención y remisión expresa a la ley pionera en la materia: la número 576 del 11 de octubre de 1872, dictada bajo la Presidencia de Domingo Faustino Sarmiento, por la cual se crea el Territorio Nacional del Chaco –hoy provincia de ese mismo nombre- en lo atinente a los aspectos que hacen a su organización y conformación institucional.

Yendo, ahora, a lo anunciado en el título, su capital se establecía en la ciudad de Mercedes de Patagones, población ubicada en el margen Sur (derecho) de las aguas de Río Negro, poco antes de su desembocadura en el Mar Argentino, frente a su “melliza” Carmen de Patagones, ésta sita en el margen norte (izquierdo) de su caudal, hoy -conservando su nombre- perteneciente al territorio de la provincia de Buenos Aires.

Aquel curso de agua -el río Negro- era, precisamente, una porción de los límites geográficos que le eran asignados al novel territorio.

Fue su primer gobernador el Coronel Álvaro Gabriel Barros García, designado tal por decreto del Presidente Avellaneda suscripto, el 21 de octubre de 1878, cargo que asumiera recién el 26 de enero de 1879.

Ya en ejercicio suscribió el decreto local del 4 de julio de 1879 por medio del cual se impuso a la ciudad capital de la Gobernación -en reemplazo del que venía ostentando- el nombre que lleva en la actualidad y que es la ciudad capital de la provincia del Río Negro: Viedma, en homenaje y recordación de don Francisco de Biedma y Narváez, aquel marino y explorador quien la fundara un siglo antes, más precisamente los días 22 y 23 de abril del año 1779, contemporáneamente con la de Carmen de Patagones, en la que junto con el también marino y explorador español Basilio de Villarino, erigieron fuertes en tales localidades vecinas, enfrentadas y separadas por las aguas del Río Negro en su tramo final.

POR ARMANDO MARIO MÁRQUEZ.

* Miembro de número de la Junta de Estudios Históricos del Neuquén.


Publicado en Diario Río Negro.

https://www.rionegro.com.ar/opinion/de-mercedes-de-patagones-a-viedma-4474927/




miércoles, enero 28, 2026

28 de enero de 1961: inauguración formal de la Casa Matriz del Banco de la Provincia de Río Negro, en Viedma; y el lanzamiento de los trabajos de exploración de los yacimientos ferríferos de Sierra Grande.

 

Hace 65 años el presidente Frondizi asistió en Viedma y Sierra Grande a dos hechos históricos olvidados.
El 28 de enero de 1961, se vivieron momentos históricos de gran trascendencia en Viedma y Sierra Grande. La llegada del presidente constitucional de los argentinos, Arturo Frondizi, le dio especial relevancia a aquellos actos, guardados en la memoria colectiva de toda una generación de rionegrinos.
Por Carlos Espinosa, Perfiles y Postales 2025, nota 3
La inauguración formal de la Casa Matriz del Banco de la Provincia de Río Negro, en Viedma; y el lanzamiento de los trabajos de exploración de los yacimientos ferríferos de Sierra Grande, como el puntapié inicial para lo que sería más de un década después la empresa Hipasam, son hitos de un modelo de provincia. Esa etapa fundacional, cuyos vestigios son hoy de dificultosa visibilidad, estaba conducida por el primer gobernador electo de la provincia: Edgardo S.N. Castello, un dirigente de clara visión desarrollista, muy cercano al presidente Fondizi, por la misma concepción del momento que vivía el país, y los antecedentes comunes de la militancia desde las filas de la UCR, primero, y la UCRI, después.
Que el jefe de Estado encabezara estas ceremonias, hace más de 60 años, no fue un hecho casual; por el contrario respondía a una precisa compaginación de acciones que tenían un mismo objetivo: poner a la joven provincia en acción, con palancas financieras e industriales.
La llegada de Frondizi
A pesar de los intensos calores de aquel verano (similares a los que se vivieron en la zona en lo últimos días) la llegada del presidente Arturo Frondizi se aguardaba con enorme expectativa. Un importante grupo de vecinos se trasladó desde Viedma al campo de aviación de Carmen de Patagones, dado que la capital provincial no contaba todavía con aeropuerto propio. Allí, al norte de la estación ferroviaria, a las 11 de aquel 28 de enero de 1961, aterrizó el avión DC-3 de la Presidencia de la Nación.
En la máquina llegaron Frondizi y Castello, acompañados por el presidente provisional del Senado de la Nación, José María Guido (representante por Río Negro en la cámara alta); el titular de la cámara de Diputados de la Nación, Federico Fernández de Monjardín y otras autoridades.
La comitiva abordó varios vehículos y se desplazó a la plaza San Martín, en donde el ilustre visitante fue recibido por el presidente del Concejo Municipal, Guillermo Humble, y recibió simbólicamente las llaves de la ciudad.
Una de las excelentes fotos de archivo que ilustra esta crónica no deja lugar a dudas sobre la masiva concurrencia sobre la calle San Martín y el interés que despertaron las palabras de Frondizi, gran orador que en cada sitio del país sabía encontrar las expresiones justas.
Terminada esta concentración el gobernador Castello invitó a Frondizi y el resto de la comitiva de representantes nacionales y provinciales a desplazarse a pie por la avenida 25 de Mayo hacia la Casa Matriz del Banco de la Provincia de Río Negro. Esa escena, inolvidable para muchos viedmenses, también se presenta en estas páginas.
En el Banco
En el escaso pero material documental impreso que quedó sobre el gobierno de Edgardo Castello (publicación “Tres años de gobierno”, tomo 1, 1961) se le otorga un espacio importante al acto inaugural del Banco de la Provincia de Río Negro. Se citan varios fragmentos del discurso del primer gobernador electo, de los cuales se tomaron las siguientes líneas: “Desde ahora en adelante la provincia contará con su propio instituto bancario; y su carácter oficial en sus encisos hace más obligada una disciplinada política crediticia, que sirva sin distinciones ni preferencias de zona o sectores, a las justas exigencias de la comunidad rionegrina. La fundación del Banco de la provincia de Río Negro importa satisfacer, bien sabemos, un legítimo reclamo. El mismo sólo será cumplido si desde sus comienzos la índole de sus operaciones no se aparta de esa imparcialidad, que debe ser norma rectora que guíe a sus autoridades, en el desarrollo de la misión que se les confía”.
Agregó Castello, en aquel luminoso mediodía viedmense: “al margen de las posturas formales se ha querido reservar el principal resorte del sistema financiero, dándole carácter estatal, lo que acentúa la responsabilidad en el ejercicio de las importantes actividades que le son propias. Con todo, hemos de decirlo: será un banco oficial, pero un banco con influencia oficialista”.
El recuerdo de Salazar
Carlos Salazar, memorioso vecino de Viedma lamentablemente ya fallecido, estuvo presente en la ceremonia, pues acababa de incorporarse como empleado de la flamante institución crediticia. Sus recuerdos personales, sobre algunas circunstancias previas, esa histórica jornada y hechos posteriores, están contenidos en este relato, tomado de una amena entrevista con el cronista.
“A fines de 1960 hacía ya 13 años que yo trabajaba en la sucursal Viedma del Banco Nación. El doctor Castello, que había sido asesor legal del banco, me llamó una mañana y me dijo que quería que Orlando Mainini y yo pasaramos al banco provincia que recién se estaba formando. De la sucursal de Patagones del Nación pasaron Manuel Elvira y Raúl Elosegui, en tanto que por otra parte ingresó una jovencita llamada María del Carmen Génova, más conocida como Titi, que haría una larga y calificada trayectoria. El director ejecutivo era don Próspero Entraigas, cuñado de Castello, que se desempeñaba también en el banco Nación en un alto cargo en Buenos Aires. En aquel acto del 28 de enero don Próspero pronunció una frase que no me olvidaré nunca y fue cuando le dijo a Frondizi: el señor Presidente nos sabrá disculpar que lo recibamos así, a medio vestir. Esas palabras se entendían porque en el edificio (que había sido proyectado para hotel de turismo) algunas paredes todavía tenían el revoque grueso, porque faltaban el fino y la pintura. Pero el banco tenía que arrancar, y arrancó. Se trabajaba fuera de horario, a veces de noche después de la cena, en la organización de toda la papelería. El gerente general era don Carlos Alberto Giudici, otro gran hombre, de conducta muy recta, que de vez en cuando nos hacía alguna observación de procedimiento y terminaba su charla diciendo; no podemos defraudar al doctor Castello.
Es que el banco fue como la niña bonita del gobierno de Castello. Él fue el titular de la primera cuenta corriente, que abrió personalmente aquel día de la inauguración. Castello defendía la autarquía del banco y confiaba totalmente en las decisiones de don Próspero. Yo estaba en la sección de créditos y una vez recibí la llamada de un funcionario, no voy a decir quien era aunque ya murió hace mucho, que en alguna forma intentaba convencerme de que se le otorgara un préstamo a determinada firma, que no reunía las condiciones adecuadas. Yo le explicaba que no se podía, que la empresa beneficiaria no tenía capacidad de pago para la suma que pedía, y este hombre insistía, hasta que le dije: ¿debo tomar sus palabras como una presión?; y el otro, enojado, me contestó: voy para el banco y lo vamos a arreglar. Enseguida le informé de la situación al gerente general, Giudici; entonces fuimos los dos al despacho de don Próspero, que nos contestó: déjenlo que venga nomás, así le damos entre todos. Finalmente el funcionario vino a pedir disculpas, porque se había dado cuenta de su error.” Hasta aquí el emotivo testimonio de Carlos Salazar.
Rumbo a Sierra Grande
Volvemos a la crónica del 28 de enero de 1961. Después de las palabras inaugurales y un refrigerio servido en la misma Casa Matriz del Banco de la provincia de Río Negro, Frondizi y Castello, más otras autoridades, subieron a los autos de la comitiva y regresaron a la pista aérea de Patagones. Abordaron nuevamente la aeronave DC-3 presidencial y partieron hacia San Antonio Oeste, en cuyo aeródromo los aguardaba el intendente municipal de esa localidad, Celso Bresciano, junto a un grupo de vecinos, todos ellos honrados por la presencia del presidente de la Nación y el gobernador de la provincia.
El último tramo del viaje, de 130 kilómetros de extensión en ruta enteramente de ripio, fue cubierto en varios automóviles (aquellos fuertes y compactos Ford Fairline del ’56 y ’57) dado que el destino final, Sierra Grande, carecía de una pista adecuada.
Era la media tarde cuando la comitiva llegó a la pequeña localidad donde Manuel Reynero Novillo, en 1945, había descubierto el yacimiento de hierro. El acto tenía por objeto el lanzamiento político institucional de los trabajos de exploración del metal, por cuenta de Fabricaciones Militares y la Empresa Minera y Siderúrgica Patagónica Sociedad Anónima.
Novillo, que había muerto pobre y sin reconocimiento en 1955, fue el gran ausente, pero fue aludido en las palabras de un geólogo militar. Frondizi fue el orador central y expresó “para la Argentina comienza la batalla del acero, y lograremos la victoria. El acero significa la tecnificación del agro, la explotación intensiva del petróleo, caminos, ferrocarriles, camiones, aviones, barcos. Industria liviana e intermedia abastecida. Balanza de pagos equilibrada. Vivienda sana y bienestar para todos”.
Hubo aplausos, la posterior firma de un acta pergamino y el regreso hacia San Antonio Oeste antes que expiraran las luces del atardecer.
Epílogo en el 2025
El banco que era “la niña bonita del gobierno de Castello” (tal como recordara Salazar) sucumbió ante el modelo financiero neo liberal y se rifó en la kermese de los años ‘90. En la actualidad hasta el Estado de la provincia está cautivo de la banca privada y paga elevados intereses cuando necesita efectivo para cumplir con sus obligaciones salariales. La empresa Hipasam, impulsada por Fabricaciones Militares, fue clausurada por el Estado nacional por la misma década; abandonando el socavón a la inundación y una fantástica ilusión de turismo de aventura. Años más tarde una generosa concesión, de los gobiernos radicales de Verani y Sáizs puso todo el complejo ferrífero, aquel que soñaba Arturo Frondizi en la jornada del 28 de enero de 1961 para “ganar la batalla del acero”, cayó en manos de capitales chinos… ¡para llevarse el mineral hacia China, no para el sustento de la industria argentina! Pasó un tiempo y ocurrió lo imaginable: la baja calidad en hierro del mineral de Sierra Grande no interesaba a la poderosa industria china y todo el complejo de la ex Hipasam permanece abandonado hace una década.. El contraste entre las ilusiones y expectativas de aquellos actos de hace 50 años y la realidad presente tiene que servirnos para reflexionar. Ya no sirve encontrar culpables, sino caminos para la recuperación de los ideales perdidos.
Hay un nuevo sueño puesto en marcha, con la recuperación del puerto de Punta Colorada, para la exportación de Gas Natural Licuado. Ojalá se logre! En tanto: este cronista contempla con admiración aquella foto de Castello y Frondizi, en Viedma, hace apenas 65 años.
Por Carlos Espinosa
(Esta nota fue publicada originalmente el 30 de enero de 2011, en la sección Perfiles y Postales del diario Noticias de la Costa, Viedma, Río Negro. Fue actualizada el 28 de enero de 2025).