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LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

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domingo, marzo 15, 2026

15 de marzo de 1951: fallece, en Viedma, Artémides Zatti.

 


"15 de marzo de 1951 - 2026: 75° aniversario de la muerte de san Artémides Zatti".
  • Datos en la imagen compartido desde revista La Galera.
  • Enfermedad y Muerte: Tras sufrir una caída en 1950, se le diagnosticó un cáncer que él mismo identificó, falleciendo el 15 de marzo de 1951, recordado con gran cariño por la comunidad.
  • Legado: Fue beatificado el 14 de abril de 2002 por Juan Pablo II y declarado santo el 9 de octubre de 2022. Es considerado patrono de los enfermeros y farmacéuticos.
  • Publicado en COMARCA PATAGONES - VIEDMA :UN VIAJE AL PASADO.
  • Don Zatti en la memoria colectiva, como un ejemplo de fe y solidaridad
    Por Carlos Espinosa
    Se cumplen 75 años de la muerte de Artémides Zatti, sencillamente Don Zatti (aunque a él no le gustaba eso de “don”), el “pariente de todos los pobres”; el enfermero santo cuya veneración en los altares fue oficializada, primero por el Papa Juan Pablo Segundo en abril de 2002 -al consagrarlo beato- y después por nuestro Papa argentino, Francisco, en octubre de 2022.
    La figura de Don Zatti está presente en Viedma a través de su nombre, que identifica al hospital público que es cabecera sanitaria de toda la región del este provincial; un populoso barrio que fue el primero construido a través de operatoria Fonavi; una importante avenida de intensa vida comercial; y un colegio perteneciente a la orden salesiana de Don Bosco.
    ¿Quién fue Zatti?
    Don Zatti vivió 71 años, de los cuales 49 transcurrió en Viedma dedicado a la acción cristiana como Coadjutor Salesiano y Enfermero del Hospital San José.
    Artémides Joaquín Desiderio Zatti nació el 12 de octubre de 1880 en el pueblo de Boretto, Italia, en la región de la Reggia Emilia; llegó a la Argentina en febrero de 1897 junto con sus padres y hermanos.
    Entre 1897 y 1900 vivió en Bahía Blanca, donde se despertó la vocación sacerdotal que lo hace partir, ya con 20 años, hacia la ciudad bonaerense de Bernal para iniciar su aspirantado en la orden de San Francisco de Sales.
    En 1902 Zatti cuidó en su lecho de muerte al padre salesiano Ernesto Giuliani y contrajo tuberculosis. Sus superiores lo separaron del claustro y decidieron enviarlo a Junín de los Andes “para cambiarlo de aire”.
    Cuando llegó a Bahía Blanca estaba tan enfermo y exhausto que el padre Carlos Cavali, amigo de la familia, opinó que era más seguro destinarlo a Viedma. El 3 de marzo de 1902 Don Zatti llegó aquí. De de inmediato fue amparado por el padre Evasio Garrone, ”el padre dotor” (según el apelativo de la gente) que lo internó en el Hospital “San José”, ubicado en la esquina de Alvaro Barros e Yrigoyen (donde hoy se levanta el edificio del Obispado).
    Don Zatti inició el difícil proceso de su curación y le fue confíado el acompañamiento y atención de otro joven aspirante salesiano, también enfermo de tisis: Ceferino Namuncurá.
    Ceferino partirá hacia Italia, con Monseñor Juan Cagliero, en el año 1904, y allá habrá de encontrar su muerte.
    Impulsado por Garrone, DON ZATTI hizo una solemne promesa ante la Virgen María Auxiliadora: si se sanaba se consagraría como Coadjutor Salesiano para dedicar toda su vida a atender los enfermos del hospital “San José”.
    En 1911 falleció el padre Garrone, y desde ese momento, hasta su propia muerte en marzo de 1951, Zatti estuvo al frente del hospital salesiano de Viedma.
    Se cuentan por centenas las anécdotas maravillosas que describen su enorme humildad, su vocación de servicio hacia los más necesitados y, sobre todo, su profunda espiritualidad de firme convicción cristiana.
    Cuando murió Don ZattiI, en la madrugada del 15 de marzo de 1951, ya estaba consagrado en el corazón de la comunidad viedmense como “el pariente de todos los pobres”.
    En 1975 se le impuso su nombre al hospital regional público de Viedma. En 1979 los obispos argentinos, en respuesta al pedido del pueblo de Viedma y Patagones, pidieron formalmente al Sumo Pontífice que se iniciara el proceso de beatificación.
    En marzo de 1980 se declaró abierto el proceso y el 25 de octubre de 1996 “son aprobadas sus virtudes heroicas”, que lo reconocen como Siervo de Dios.
    El siete de julio de 1997 fue declarado Venerable y el 9 de marzo del 2000 la “Congregación de los Santos” reconoció oficialmente el milagro de la curación del padre Carlos Bosio, quien estando al borde de la muerte en 1980 –mientras era seminarista- se sanó prodigiosamente cuando sus maestros y condiscípulos realizaron “un novenario de oración a Don Zatti”. El 14 de abril de 2002, en Roma, el Papa Juan Pablo II beatificó a Don Zatti.
    En fecha más reciente, en una jornada memorable para los tiempos, el 9 de octubre de 2022 el Papa Francisco concretó en el Vaticano la canonización de Zatti, colmando de alegría a millones de personas que han encontrado Fe y Esperanza en la figura del Enfermero Santo de la Patagonia.
    En los recuerdos
    Hasta no hace muchos años el recuerdo de Zatti estaba vivo porque sus anécdotas de vida eran contadas por personas que lo habían conocido y tratado bien de cerca. Es el caso del maestro Juan Carlos Tassara (1915-2007), (ver foto)quien allá por el 2002 brindó el siguiente testimonio, para una publicación alusiva a la beatificación.
    “Yo compartí la vida de Zatti, la tarea, la dedicación, el entusiasmo, la fe cristiana de este hombre y como es lógico también aprecié los beneficios que le reportó al ambiente donde actuaba, el hospital San José” comenzó su relato; y aseguró que “tengo en mi memoria muchos ejemplos que ponen en evidencia que Zatti era un ser fuera de lo común”.
    “Hay tres virtudes de Zatti que quiero destacar : su santidad, su laboriosidad y su alegría. Estas tres características son el resumen de su vida. Sobresale su religiosidad, porque todo lo hacía por amor a Dios. Una vez desde el sur ( donde Tassara era maestro rural ) le mandé un enfermo y al mes me lo devolvió con una nota: ‘Carlitos, ahí te lo mando a Painenao sano de cuerpo y de alma’...” recordó.
    También contó que “su forma de trabajo era muy práctica y sus procedimientos directos. Un día, yo con 17 años, llegué al hospital con tres forúnculos enormes en el cuello que me hacían doler mucho. Le pregunté por el doctor Harosteguy que ya me había visto unos días antes, pero en ese momento no estaba, y entonces me pregunta: ‘Qué es lo que te pasa?’, le digo que iba por el problema del cuello, que no me dejaba usar camisa... me miró y dijo ‘Ah, bueno, vení acercate..’.Ví que tomaba un elemento como un clavo grueso, que lo puso al rojo en el fuego y me lo acerca. ‘Qué es eso Zatti?’ le pregunté, asustado y me contestó: ‘Esto es el termo cauterio... apoyá la cabeza en la camilla’ y allí nomás me clavó el aparato en los tres forúnculos. Yo grité de dolor y él, con total tranquilidad, me contestó: ‘más sufrió Cristo cuando estaba en la cruz y no decía nada, Carlitos’. Me hizo volver al día siguiente para ver cómo estaba la cosa y se me curaron los tres forúnculos, todavía tengo la marca en el cuello... así lo recuerdo siempre alegre, siempre trabajando”.
    Otra anécdota que recordó el maestro Tasara “una vez entró al quirófano y dejó la puerta mal cerrada. El médico le gritó ‘Zatti por Dios la puerta’, él la cerró y volvió riéndose. Entonces el médico le preguntó, enojado ‘¿y ahora por qué se ríe?’. Y Zattii contestó ‘porque al dejar la puerta abierta logré que se acordara de Dios, doctor”.
    Rememoró también que “hubo una época en que los salesianos no andaban bien con el gobierno y cada uno trataba de cascar al otro. Un preso de la comisaría se enfermó y se lo mandaron al hospital, a la noche el policía de guardia se durmió y el tipo se escapó. A la mañana siguiente Zatti fue detenido. ¿Se imaginan el espectáculo de Don Zatti paseándose por las calles de Viedma con dos policías al lado, de la comisaría al juzgado? Pero iba siempre sonriendo y saludando a la gente. Fue la banda de música de los Exploradores de Don Bosco a tocar a la puerta de la comisaría, para pedir que lo soltaran. Estuvo dos días, dijo siempre Zatti que fue la única vez en su vida que se tomó vacaciones”.
    “Cuando descubrimos el cuadro de Don Zatti en el hospital de Viedma, un médico dijo ‘hay un libro sobre Don Zatti que lo califica como el Pariente de Todos los Pobres... pero está mal, porque Zatti fue el Pariente de Todos’. Él iba a la casa de la puerta de roble y entraba, pero también iba al ranchito de barro, sin puerta, y entraba con el mismo cariño, con dedicación, con fe en Dios. Zatti no hacía distinciones y todos estos elementos se sumaron en el juicio...” subrayó finalmente.
    Su imagen a través de los artistas
    La iconografía de Zatti es variada y tiene en Viedma, en el sitio que él eligió para su vida y su muerte, tres expresiones importantes realizadas en distintos tiempos por diferentes artistas y con técnicas disímiles.
    El primer caso es el monumento en bronce inaugurado en mayo de 1956, hace casi 70 años, en la esquina de Lavalle (hoy José María Guido) y Rivadavia, que fue financiado por suscripción popular y se le encargo al calificado escultor Luis Perlotti (1890-1969). La obra tiene tres partes: el busto que muestra al enfermero con su beatífica sonrisa, sosteniendo un crucifijo en la mano izquierda y extendiendo la derecha en actitud de dar; acompañado por dos bajos relieves, que lo muestran en actitudes comunes de su vida, la atención de un paciente y la recorrida por un barrio, con su infaltable bicicleta.
    El segundo caso es una escultura en cemento armado, que se inauguró en abril de 2002, La obra, de dos metros de altura, representa a Zatti en un gesto de protección y solidaridad; está arrodillado sobre su pierna derecha y sostiene con sus brazos –al mismo tiempo apoyado sobre su muslo izquierdo- a un niño que descansa relajado y feliz, como aliviado de todo mal. Fue realizada por el arquitecto y artista plástico Alejandro Santana, por especial pedido del padre Lucio Sabatti, por entonces párroco de Don Bosco en esta capital. Cabe agregar que Santana es también el autor de las esculturas del gigantesco Vía Crucis de Junín de los Andes, en Neuquén.
    El tercer caso, del año 2008, es el vitral colocado en el atrio de la parroquia de Don Bosco, santuario de los venerados restos de Zatti, que fue creado y realizado por el plástico Victor Hugo Davis, como una donación a la comunidad de Viedma. En el vidrio se representa el rostro sonriente del beato y también aparece dos escenas de su vida.
    Nota de Carlos Espinosa, con material de la publicación de su autoría “Don Zatti estuvo entre nosotros”, Viedma, Perfiles Patagónicos, 2002.

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