ACTUAR EN LAS SOMBRAS PARA QUE OTROS VIVAN.
En 1978, la presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, se reunió con Ricardo Balbín y le cuestionó la frase: “Usted ocúpese de los muertos, que a mí me duelen, pero yo me ocupo de los vivos para que no mueran”. Lo acusó de cómplice de la dictadura. Pero la realidad era otra.
En octubre de 1986, fue la declaración ante la Cámara Federal de la señora María Rosa Tonelli, viuda de Domingo Teruggi (quien fue secuestrado junto al 'Ruso' Karakachoff). Allí relató: “Curiosamente, Ricardo Balbín hizo su paso fugaz por el lugar (se refiere al sepelio de Karakachoff). Después, mucho después, se supo que, mientras sepultaban los restos de Sergio, Ricardo se movía para sacar del país —como lo hizo— a María del Carmen Arias (esposa del Ruso) y a sus dos hijas. Las tres, mientras Balbín preparaba su huida, estaban escondidas en la Casa Radical de la calle Alsina”.
Según la crónica periodística que cubrió el momento, mientras la viuda de Teruggi narraba las circunstancias de ambos secuestros, confundida entre el público, María del Carmen Arias lloraba en silencio.
Ese fue Ricardo Balbín. Y a eso se refería el Chino cuando decía que se ocupaba de los que estaban vivos. Balbín ayudaría a escapar del país a cerca de 70 perseguidos políticos y a sus respectivas familias.
Publicado en Historia UCR / Facebook.

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