Por Jorge Castañeda.
César Cao Saravia, una “rara avis” entre los empresarios argentinos, supo empapelar las calles de las ciudades con afiches que expresaban su pensamiento político e impactaban fuertemente en la opinión pública.
Refiriéndose a los “gobernantes” supo escribir estos textos tan válidos para ayer como para hoy:
“Los gobernantes deben gobernar los intereses para ponerlos al servicio del pueblo y no gobernar el pueblo sometiéndolo a los intereses”.
“Los gobernantes deben comprender que son servidores transitorios del pueblo y no patrones vitalicios de súbditos”.
“Los gobernantes no son los privilegiados, sino los responsables del pueblo”.
“Los gobernantes deben sacrificarse, y no sacrificar al pueblo”.
“Los gobernantes son los mandantes, no los curadores del pueblo”.
“Los gobernantes no tienen que dictar, sino escuchar al pueblo”.
“Los gobernantes que sacrifican el bienestar del pueblo, en beneficio de una minoría, no son gobernantes, son gerentes de intereses”.
“Los gobernantes sin pueblo, no son gobernantes, son asaltantes con público”.
Este verdadero filósofo popular supo afirmar que “soy duro cuando me quieren doblar y blando cuando me quieren quebrar”.
También afirmó esta verdad: “Algunos hombres, por egoísmo o ambición, usan la política, el dinero y la fuerza para conseguir el poder y así imponer sus propósitos usando la fuerza de la política y el dinero”.
Sobre el poder, escribió lo siguiente:
“El poder es material, la autoridad es moral”.
“El poder se consigue, la autoridad se gana”.
“El poder se ostenta y detenta, la autoridad se siente y ejerce”.
“El poder actúa por temor, la autoridad se ejerce con amor”.
“El poder es envase sin contenido, la autoridad es contenido que no necesita envase”.
“El poder se vale del egoísmo, interés, incapacidad, fraude y fuerza, la autoridad se fortalece con la bondad, el desinterés, loa capacidad y el sacrificio”.
“El poder se impone con la presión, la autoridad persuade con la razón”.
“El poder tiene límites materiales, la autoridad tiene límites morales”.
“El poder es carcelero, la autoridad es guardiana”.
“El poder da privilegios a pocos y sacrificio a los muchos, la autoridad da bienestar a los muchos y solamente limita unos pocos”.
“El poder soporta y aguanta, la autoridad se comprende y acepta”.
“El poder destruye porque puede, la autoridad construye porque debe”.
“El poder es ley sin derecho, la autoridad da los derechos que asegura la Ley”.
“El poder reina con la fuerza y la injusticia, la autoridad gobierna con la razón y la justicia”.
“La autoridad se asienta en la responsabilidad y ejerce el poder, el poder se asienta en la fuerza y se disfraza de autoridad”.
“Los héroes y los sabios no tienen poder, tienen autoridad”.
“El poder embriaga, la autoridad consagra”.
“Si el poder manda y ordena y la autoridad orienta y dirige, los pueblos encontrarán su seguridad y bienestar en los hombres con autoridad y no con poder”.
Es sabido que Cao Saravia estuvo muy vinculado con el General Juan Perón y ambos tenían una misma concepción de acción y pensamiento.
En su afiche más conocido “ELLOS Y NOSOTROS” supo pintar en que parte está cada argentino y en estos tiempos aciagos que vivimos hay que recordar la frase de Eduardo Galeano: “Después de las crecientes a un lado quedan los bagres y al otro las tarariras”.
Texto: Jorge Castañeda
Escritor – Valcheta (Río Negro).
Publicado en Más Río Negro.
29 de febrero del 2024.
César Cao Saravia (Salta, 5 de octubre de 1918 - Buenos Aires, 12 de octubre de 1988) fue un empresario argentino, fundador de la fábrica metalúrgica Emepa (acrónimo por Establecimiento MEtalúrgico Patricia Argentina), en Chascomús, provincia de Buenos Aires.
Esta fábrica se especializó en reparar y fabricar vagones ferroviarios.[
En la actualidad esa fábrica es parte del Grupo Emepa, propiedad del empresario argentino Gabriel Benjamín Romero, que la adquirió por1986. La empresa transita dificultades económicas en la mitad de la década del 80, durante la presidencia de Raúl Alfonsín, en el medio de un contexto ferroviario nacional en declive.
Tuvo una infancia humilde. Trabajó de guarda de ómnibus en Salta.
En Buenos Aires vendió diarios, repartió volantes de cine, enceró pisos, trabajó en una panadería y se recibió de bachiller. Estudió en la Escuela de Policía y fue oficial de guardia de la comisaría 19.
En 1967 donó el Monumento al General Güemes, emplazado en Leopoldo Lugones, Pampa y Figueroa Alcorta de la ciudad de Buenos Aires.
Saravia fue famoso por haber intentado recuperar las Islas Malvinas en 1977 mediante la compra del paquete accionario de la Falkland Island Company. Comunicó su intención por telégrafo a la casa matriz de Londres, para hacer la operación por Banque Occidentale.
También en 1977 se conmovió por el accidente de una maestra rural y colaboró con un cheque enviado por el periodista Julio Lagos. La escuela está en la localidad de Mala Mala, cerca de Tafí del Valle, provincia de Tucumán. (leer publicación de GPA haciendo click en etiquetas: César Cao Saravia).
“Los gobernantes deben gobernar los intereses para ponerlos al servicio del pueblo y no gobernar el pueblo sometiéndolo a los intereses”.
“Los gobernantes deben comprender que son servidores transitorios del pueblo y no patrones vitalicios de súbditos”.
“Los gobernantes no son los privilegiados, sino los responsables del pueblo”.
“Los gobernantes deben sacrificarse, y no sacrificar al pueblo”.
“Los gobernantes son los mandantes, no los curadores del pueblo”.
“Los gobernantes no tienen que dictar, sino escuchar al pueblo”.
“Los gobernantes que sacrifican el bienestar del pueblo, en beneficio de una minoría, no son gobernantes, son gerentes de intereses”.

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