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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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domingo, septiembre 13, 2026

Una confluencia de historias, migrantes, intereses e ideas: 122 años de capitalidad neuquina. Por Beatriz Chávez.

 


Una confluencia de historias, migrantes, intereses e ideas: 122 años de capitalidad neuquina.

Por Beatriz Chávez.

El 12 de septiembre de 1904 la capital neuquina se inauguraba en la Confluencia de los ríos Limay y Neuquén. Años habían transcurrido desde que la capital del territorio fuera instaurada en Chos Malal. Razones geopolíticas promovieron la nueva ubicación, lo que provocó sentidos reclamos por parte de los chosmalenses.

Destacados colegas, como la Dra. Orietta Favaro, analizaron las razones que se esgrimieron para fundarla en estas tierras. Consideramos que, los conflictos de límites con el vecino país de Chile y el arribo del Ferrocarril del Sud fueron algunos de los motivos inminentes para reorientar la mirada hacia el valle norpatagónico. Asimismo, el gobernador Carlos Bouquet Roldán enlazó intereses entre el estado territoriano y actores sociales privados que vinieron a instalarse en estas tierras, las que tomaron visibilidad para inversores con visión de futuro: Casimiro Gómez, López Lecube, Villa Abrille, entre otros compradores de vastas extensiones de tierras.

En la foto observamos la Procesión del día de la Virgen en la Avenida Argentina, -década del ’50-, con sus calles de tierra, frente a la Capilla de los Dolores, inaugurada en 1907 sobre tierras donadas por el mencionado inversor y su esposa doña Dolores Palmés de Gómez, quienes fueron sus padrinos. Lo mismo ocurrió con el sitio donde se erigió la casa de Gobierno “Chateau Gris”, el Monolito fundacional, entre otros.

En las últimas décadas del siglo XX surgió el debate acerca de si debe considerarse traslado de la capital o fundación. Historiadores valletanos, como Pablo Fermín Orejas, consideran el 12 de septiembre de 1977, que “el antecedente inmediato -para definir la fundación de la ciudad- lo constituyó el decreto del 19 de mayo de 1904, del presidente Roca, que declaraba a Chos Malal “capital provisoria hasta que se establezca el asiento de sus autoridades en el pueblo de la Confluencia que se erigirá en capital definitiva con la denominación de Neuquén”.

Por ese motivo don Orejas, continúa enumerando razones para considerar la fecha 12 de septiembre de 1904 como día de la fundación de la nueva ciudad: “lo del 12 de septiembre de 1904 fue, obviamente, la instalación de la capital en un pueblo ya existente, o mejor aún, la “fundación” de la nueva capital que el presidente Roca anticipara en el Decreto mencionado anteriormente. El Dr. Gregorio Álvarez, Juan Mario Raone, Ileana Lascaray, Agustín Ríos, entre otros, produjeron documentos sobre la fundación de nuestra ciudad, producto de sus minuciosas investigaciones.

El dictamen del 10 de noviembre de 1976, elaborado por la Junta de Estudios históricos y firmado por la Srta. Lascaray y don Agustín Ríos, establecía que “Debe mantenerse la fecha 12 de septiembre como fecha aniversario de la Ciudad de Neuquén, como Capital […]”. Eran varias las razones que se esgrimían; entre ellas, mencionamos: “[…] porque todas las tramitaciones de la capital del Territorio Nacional del Neuquén… dieron lugar a una nutrida correspondencia entre el Gobernador Carlos Bouquet Roldán y el Poder Ejecutivo Nacional”; “… porque hubo “Acto oficial de Inauguración” con la presencia del Ministro del Interior Dr. Joaquín V. González”, “ porque no existiendo ningún Decreto de Fundación del paraje “la Confluencia” ni del nuevo pueblo trazado por el Gobernador Carlos Bouquet Roldán que fuera denominado ‘Neuquén’, debe asentarse la fecha de inauguración oficial 12 de septiembre de 1904, por corresponderle históricamente e indiscutiblemente, como punto de partida oficial de todo el contexto administrativo y de toda la infraestructura de servicios aprobados por el Poder Ejecutivo Nacional […]”.

El 27 de agosto de 1980,la Junta de Estudios Históricos elevó una nota, firmada también por el Sr. presidente de la institución, Dr. Raúl Touceda, y por la secretaria, Srta. Ileana Lascaray, en donde se realiza un detallista análisis de los antecedentes tenidos en cuenta. Don Mario Raone informa el día 30 de octubre de 1980 lo siguiente: “El 12 de septiembre de 1904 se cumplió en Neuquén con todos los requisitos que para el caso se estilaba y aún se estila. Acto público y solemne, con acta protocolar, representantes del Gobierno y pueblo, que autorizan a considerar a ese día como el de la fundación de la ciudad del Neuquén”.

El dictamen de la Junta de Estudios Históricos, firmado por Gregorio Álvarez, Ileana Lascaray, Pablo Fermín Oreja y Juan Mario Raone, estableció que “[…] la población existente en la confluencia antes del 12 de septiembre de 1904 “no está avalada por acto fundacional”; que “no queda lugar a dudas que el gobernador Carlos Bouquet Roldán cumplimentó todos los requisitos exigidos para que se reconociera la nueva ciudad.

Este dictamen fue ratificado mediante nota de la Junta a su Presidente Dr. Touceda. Al encontrarnos transitando un nuevo aniversario de la capitalidad del Neuquén, queremos seguir apostando a la construcción de memoria que nos permita sostener vivas las raíces de lo que somos.

*** Carta de lectores de Beatriz Chávez publicada en Diario Río Negro.

Domingo 13 de septiembre del 2026.

domingo, junio 28, 2026

Puentes en la memoria de la épica norpatagónica. Por Beatriz Chávez.


Puentes en la memoria de la épica norpatagónica.

* Por Beatriz Chávez.

Dentro de los grandes acontecimientos de la historia de la Norpatagonia se cuenta el día del primer arribo de un tren pasajero: ocurrió en junio de 1901. Reanudamos nuestro homenaje con la sana intención de agasajar a aquellos intrépidos y audaces hombres quienes, hace 125 años, tuvieron el coraje de enfrentar al bravío río que azotaba y dejaba sin terminar las obras que se iniciaban para la construcción del puente. Uno de los protagonistas, el foguista Francisco José Dellanegra, nació en Udine, un pueblo de Italia cercano a Trento. Se casó con Adela Sciani, también italiana, con la que tuvieron once hijos. El mayor de ellos, también llamado Francisco José, es el padre de quien nos relató la presente historia, el Ingeniero Roberto Dellanegra.

Cuando finalizó la construcción del puente en Neuquén, la compañía del ferrocarril mandó a don Francisco a hacer las primeras pruebas, tareas que desarrolló hombro con hombro junto con un inglés del que la familia de Francisco no recuerda el nombre. Su viaje iniciático juntos, ese viaje que no olvida nunca, los iba a traer a la confluencia manejando el tren: en esa época no existía instrumental idóneo para probar las construcciones, por lo que las pruebas se hacían in situ: cruzar el puente para probarlo. Una tarea no exenta de riesgos.

“El Maquinista era don Antonio Mazzarolo. El peligro a lo desconocido, al camino antes no hollado por otro tren. Un error, un mal cálculo en la construcción y era el fin de la historia. Un momento de duda, las miradas de resignación: frente a sus narices se levantaba el puente, como un fiero potro sin domar. El inglés sacó una botella de whisky para tomar coraje”.

* Carta de lectores de la historiadora Beatriz Chavez publicada en Diario Río Negro.

Domingo 28 de junio del 2026.

jueves, abril 23, 2026

Horacio Guarany en el exilio de México.

 



 

—Yo a Guarany lo conocía pero nunca había tratado con él. Lo conocí en el exilio en México. Yo también fui a México porque tenía un amigo allá que me iba a dar cobijo y con la idea de volver cuanto antes. Unos días después se fueron para allá mi mujer y mis hijas que en ese momento eran chicas. Ahí nos conocimos. El exilio es atroz, una cosa muy angustiante y tratábamos de sobrellevarlo de la mejor manera. Horacio era un  tipo muy afable, entretenido, solidario. Forjamos una amistad  que duró unos pocos meses porque él después decidió irse a España. Ahí recibí una herencia, un día me dijo “mirá Beto yo tengo una cantidad enorme de discos”, porque la noticia de la amenaza cundió por el mundo entero y muchos intérpretes  le mandaban sus discos con temas de él que sumaban como treinta o cuarenta Long Play… “Yo no puedo irme a España con esto, te los regalo, vos hacé lo que quieras…” fue un lindo  regalo y los tuve durante bastante tiempo. Entre esos discos había uno de Camilo Sesto que cantaba espectacularmente “Si se calla el cantor”. Ahí lo perdí de vista a Horacio. Yo a los diez meses volví a Argentina. Nadie me daba la seguridad para poder volver, pero no aguanté más y volví. Horacio se había hecho hacer allá con un tanque de petróleo una parrilla. Fue a un herrero y se la hizo. Cuando la tuvo, la llevó a la terraza del edificio y la gente de ahí lo quería matar, hasta que él les dijo: “no, pero yo necesito comer asado por prescripción médica”.

¡Una cosa de locos!

—Cuando él volvió a Argentina me lo encontré un día en la confitería Rex, que estaba pegada al Gran Rex, una confitería importante. Un día apareció él por ahí y estuvimos charlando y dijo una cosa muy graciosa que no me la olvido: “pero ¿cómo andás querido?” le pregunté yo… “Bien…puebleando… sabés que voy a

cada pueblo, que no me creen que soy yo”. ¡Extraordinario! Al igual que Horacio yo estaba prohibido en cine, teatro y televisión, durante esos años de dictadura sólo trabajaba haciendo funciones de teatro independiente. Menos mal que tuvimos gente que nos siguió apoyando. Ocho años duró esta situación.

Vos sabés el orgullo que se puede sentir en el caso de Horacio, mío o de otros, de haber sobrevivido a eso. En el ’84 la gente me decía “que suerte que volvió” y yo decía “no volví, siempre estuve en el exilio interno”.

Testimonio de Luis BRANDONI en el libro "Horacio Guarany Toda una Vida".

Horacio Guarany Toda una Vida.

Momento musical.

jueves, marzo 19, 2026

Homenaje a Saúl Huenchul: un monumento para el payador que marcó el camino en la Patagonia.

 

Saúl Huenchul, el gran payador de la Patagonia. Foto Jorge Tanos.

Homenaje a Saúl Huenchul: un monumento para el payador que marcó el camino en la Patagonia.

Cientos de vecinos y artistas participaron del emotivo reconocimiento al cantor pampeano. La historia detrás del monumento, su vida sin escuela y el legado de una voz que llevó la cultura criolla a todo el país.

En una jornada cargada de emoción y tradición, la localidad de La Adela, en el departamento Caleu Caleu de La Pampa, rindió un merecido homenaje a Saúl Huenchul, el payador más convocante de la Patagonia argentina.

El sábado, cientos de vecinos, funcionarios municipales, artistas y admiradores se congregaron a la vera de la Ruta 22 para presenciar el descubrimiento de un monumento en su honor, obra del escultor Aldo Beroisa, ubicado en el acceso a La Adela, el pueblo que lo vio nacer y crecer como artista.

Homenaje al gran payador de la Patagonia.

La idea del monumento nació de una anécdota que el cantor y payador Adrián Maggi guardó durante años en su memoria. Durante el acto, Maggi relató con emoción cómo surgió la iniciativa que culminó con este histórico reconocimiento. “Hace muchos años, Saúl tuvo un accidente en Lincoln. Me llaman para reemplazarlo: era al otro día la actuación. Pero primero voy a pasar por el hospital a saludarlo”, comenzó diciendo ante el público.

En aquel entonces, Maggi subió una foto del encuentro a las redes sociales, lo que generó una ola de llamados de radios de toda la región preguntando por el estado de salud del artista. “Una radio de La Adela me dice: ‘¿Cómo está Saúl?’. Y ahí el periodista me dice: ‘Habría que hacerle un monumento’. Y le digo: ‘¿Qué están esperando? Es un hombre grande, es momento de hacérselo ahora’”, recordó, al destacar que aquella conversación quedó grabada en su mente como una asignatura pendiente.

Pasaron los años y la idea siguió dando vueltas en la cabeza del payador. Las conversaciones con amigos como Marcelo Mecina y Héctor Córdoba fueron tomando forma hasta que, en noviembre pasado, Maggi se reunió con el intendente de La Adela para proponerle el proyecto.

“Hablo con Martín Calí, mi amigo. Armamos la reunión con el intendente Federico Moro. Charlamos, tomamos un café y me dice: ‘Sí, yo acompaño’”, narró entre aplausos.

Saúl Huenchul y una vida de película en la Patagonia.

Saúl Huenchul nació el 3 de noviembre de 1947 en la zona rural del departamento Caleu Caleu, en la provincia de La Pampa, hijo de Ponciano Huenchul e Isabel Gatica. Su infancia estuvo marcada por el trabajo duro del campo pampeano: su padre lo envió a trabajar a los apenas 9 años a un puesto del sur provincial, donde aprendió el oficio de peón rural entre caballos, lazos y boleadoras.

Vecinos, artistas y autoridades se congregaron a la vera de la Ruta 22 para participar del reconocimiento al payador pampeano. Foto Jorge Tanos.

Fue en ese entorno agreste donde forjó su identidad de gaucho y trovador, cultivando la cultura del mestizo gaucho en la lucha diaria por la subsistencia.

Lo que hace aún más extraordinaria su trayectoria es que Huenchul nunca pudo ir a la escuela. Sin embargo, su sed de conocimiento lo llevó a aprender por sí mismo a leer, escribir y tocar la guitarra, instrumento que se convertiría en su compañero de vida y en la voz de miles de historias de la Patagonia.

En una publicación del diario RÍO NEGRO, que le dedicó un extenso reportaje en 2019, se destacó que Huenchul “le puso letra y música a la vida en el campo, esa que conocía tan bien sin que nadie se la contara”.

Con más de 50 discos grabados a lo largo de su carrera, Huenchul se convirtió en el artista criollo y payador que más discos vendió en Argentina, un logro notable considerando que, como señaló Maggi durante el homenaje: “Vivir del arte es más difícil que vivir del fútbol. En el fútbol hay 28 equipos en primera con 11 titulares que viven muy bien”.

La escultura de Aldo Beroisa retrata a Huenchul en su faceta de payador, símbolo de la cultura criolla patagónica. Foto Jorge Tanos.

Y agregó: “Del arte payadoril y del canto criollo seremos contados con los dedos de una mano los que podemos vivir de esto. Y don Saúl es uno de ellos, porque él marcó el camino”.

El sábado, cuando comenzaba a caer la noche, el acceso a La Adela se convirtió en el escenario de un momento histórico. El monumento, obra del reconocido escultor Aldo Beroisa, fue descubierto ante un público que no quiso perderse este reconocimiento sin precedentes a uno de los hijos más ilustres de la región. La escultura representa a Huenchul en su faceta de payador, eternizando su figura para las generaciones futuras.

La jornada continuó más tarde en el C.E.C.L.A. (Centro de Encuentros Culturales de La Adela) con un encuentro de payadores que contó con la participación de destacadas figuras del género. Junto a Saúl Huenchul compartieron escenario Pablo “Solo” Díaz, Marcelo Messina, Maximiliano Salas y Camilo Estigarraga, mientras que los cantores Germán Montes y el propio Adrián Maggi completaron el cartel.

Las emocionadas palabras de Saúl Huenchul.

Durante el homenaje sobre la ruta 22, visiblemente conmovido, Saúl Huenchul tomó la palabra para agradecer el gesto de sus compañeros y amigos. Con la humildad que lo caracteriza, comenzó diciendo: “Yo no tengo mucho para decir, porque todos lo han dicho los compañeros. Simplemente mi gran agradecimiento a este grupito de amigos que anda por ahí: Martín Calí, don Héctor Córdoba, que también tiene muchísimo que ver. Cuando levantó la voz Marcelo Mecina, Héctor Córdoba levantó la de él por acá. Y después llegó Adrián. Y entre todos habrán conformado esto, que realmente me contenta mucho el corazón”.

Huenchul también agradeció a los compañeros que viajaron desde distintos puntos de la región para acompañarlo y mencionó especialmente a “Soco”, a quien definió como “uno de los compañeros que yo admiro siempre”.

Pero fue al final cuando demostró por qué es considerado un maestro de la improvisación. Como broche de oro, cerró su discurso con un verso improvisado que resume su arte y su agradecimiento:

“Voy a despedirme en rima,
y al Gaucho Adrián le agradezco este arte payadoresco,
tiene bajo y tiene cima,
y aunque no suena la prima, algo les quiero decir:
la vida es ir y venir,
y en un momento preciso como este es un compromiso,
gracias, gracias que les quiero decir”.

Un legado que trasciende generaciones: Saúl Huenchul.

Adrián Maggi cerró su alocución con una reflexión que resume el sentido profundo del homenaje: “¿Por qué el homenaje? Porque es un ejemplo para la generación que está atrás de él. Hay que respetar y honrar a la generación que nos precedió”.

También destacó que no hay que esperar para reconocer a los grandes maestros: “Estamos esperando para homenajear a los abuelos”.

El payador subrayó la importancia de figuras como Huenchul como embajadores culturales de sus pueblos: “Muchas veces el pueblo es conocido por el artista. Es un embajador, más allá de ser la voz de la Patagonia”.

El monumento a Saúl Huenchul no solo representa un reconocimiento a su trayectoria artística, sino también un testimonio perdurable de que la cultura del payador sigue viva en la Patagonia. “Él marcó el camino. Es uno de los abuelos que marcó el camino. Nos dijo: ‘Es por acá’. Y nosotros tenemos que honrarlos, seguir ese camino”, resumió Maggi.

Al finalizar la jornada, el público despidió a Saúl Huenchul con una ovación de pie y el grito unísono de “¡Gracias, Saúl!”. El payador, con su sombrero calado, sonrió como quien sabe que la vida es ir y venir, pero que algunos momentos —como este homenaje en su tierra— quedan grabados para siempre en el corazón de la Patagonia.




Fotos Jorge Tanos.

Publicado en Diario Río Negro.

https://www.rionegro.com.ar/sociedad/homenaje-a-saul-huenchul-un-monumento-para-el-payador-que-marco-el-camino-en-la-patagonia/

MOMENTO MUSICAL.

LA YAPA.

Alfredo Contizanetti de Villa Regina quién desde hace años cultiva 
el folclóre argentino.
Foto en el monumento a Saúl Huenchul.

miércoles, febrero 25, 2026

El Tamayo... "pa´que guardar patacones si el saco tiene un aujero?"... José Larralde.

 

fue resero, domador, amigo del pampa en los tiempos de huanguelén, cuando el camión lo dejó sin pique en eso de reserear Raul Quiroga se arreglaba como podía, cuando un día josé le preguntó porqué no se conseguía un laburo en el pueblo y dejaba de andar tirado por ahí, Raúl le contestó..."pa´que guardar patacones si el saco tiene un aujero?"...el de la izquierda en la foto es "el tamayo" personaje que inspirara a Larralde para escribir una de sus milongas mas populares y conocidas entre los larradeños...junto al tamayo está don Eduardo Saad (tio del pampa).
del tamayo queda el recuerdo en la milonga y esta foto y alguna mas...el rancho del tamayo en Huanguelén hoy en día se ha convertido en un taller de bicicletas al cual cada tanto llega un larraldeño de paso para tomarse una foto.
*** JOSE LARRALDE(UN GIGANTE OLVIDADO).



domingo, enero 18, 2026

Ricardo Chiqui Pereyra, patagónico y tanguero de ley.

 


Ricardo Chiqui Pereyra, patagónico y tanguero de ley.

Por Beatriz Chávez.

Portador de una excelente voz, un rionegrino que honró la vida tanguera. El 28 de diciembre falleció este exponente, dueño de una enorme trayectoria marcada por un compromiso asumido con la música nacional y una interpretación sensible, imborrable, que marcó un rumbo en la cultura argentina.

Hace una década lo entrevistamos y lo homenajeamos por ser un artista que enalteció al tango en cada escenario, admirado por todas las generaciones. Ricardo nació el 26 de junio de 1951 en General Roca. Sus abuelos paternos fueron Fermín Pereyra y Lucía Alcorta. Su padre, Juan Carlos Pereyra, nació en el Cuy y su madre, Rogelia Gómez, en General Roca. Su abuela Eloísa, que según el relato de la hermana de Chiqui había nacido en 1892, cuando llegó al Valle conoció al General Roca: lo vio pasar en una galera negra con ropa de gala, y recordaba que la saludó.

Además, nos contó que Eloísa era cocinera en una de las antiguas fondas de la ciudad. Su abuelo materno fue músico del Colegio San Miguel de Stefenelli. El padre fue peón rural y la madre ama de casa. Chiqui tuvo una hermana, Delia, de sobrenombre KukiChiqui Kuki tuvieron otros hermanos de parte de padre: Juan Carlos, Nélida y Félix, estos últimos fallecidos.

Estudiaron en la escuela de la Colonia Rusa (hoy Fátima) y la terminaron en su Roca. Los primeros trabajos de Chiqui fueron de cadete en distintas tiendas de la ciudad, galpones de fruta y ayudante de agrimensura. Fue cantor en cabarets del valle, y luego cantante de folklore: formó parte de conjuntos vocales. En 1978 se realizó en su ciudad una selección de nuevas voces y esa oportunidad se convirtió en el pasaporte para presentarse ante las cámaras de televisión. 

Llegó a Buenos Aires a los veintisiete años de edad como concursante del programa Grandes Valores del Tango. La repercusión fue tal que los directivos del canal decidieron retirarlo de la competencia y otorgarle el rango de profesional: integró el elenco del programa, donde permaneció cantando hasta 1992. También formó parte del programa Botica del Angel hasta 1988. En paralelo comenzó con giras al interior y al extranjero y se presentó en los más importantes escenarios.

En 1996 fue elegido por Bebu Silvetti (director y arreglador musical discográfico de figuras internacionales) para grabar un CD que fue editado en el mismo año. Simultáneamente se incorporó al programa televisivo La noche con Amigos, en Canal 7, donde estuvo hasta 1999. Filmó dos películas y participó como invitado en otros programas televisivos. Grabó 12 discos acompañado por importantes maestros: Armando Pontier, Pascual Mamone, Eduardo Corti, Omar Valente, entre otros. Su último trabajo, Viento que vino del Sur, cuenta con la participación de Mercedes Sosa y Lito Vitale. En 2007 recibió el Premio Santos Vega al mejor intérprete masculino de tango. En abril del 2010 Sony Music reeditó sus éxitos en el CD Una Vida de Tangos. Realizó diversas giras por las provincias de Argentina y otros países como España, Estados Unidos y, especialmente, Chile. En 2019 cantó en el festival Internacional del Tango en Medellín, Colombia. Continuó con su espectáculo Vientos que vienen del Sur.

Sus hijas se llaman María Paula y Ana Eliana, ambas casadas y radicadas en Roca, al momento de la entrevista. Sus nietas y nietos se llaman Vera, Julia y Fabricio. En Buenos Aires, las hijas de Elena, su esposa, le dieron a Tomás y Luana (Natalia) y Lukas y Mayra (Laura).

Ricardo Chiqui Pereyra, un gran artista del tango, a pesar de haber dado la vuelta al continente, siempre recordó con cariño su General Roca natal y nunca olvidó sus orígenes, que lo formaron y lo convirtieron en lo que es hoy: uno de los más fieles representantes de nuestra música ciudadana, de nuestro tango. Destaco que era primo hermano de mi amiga Cristina Longo por parte de madre. En la foto lo observamos con Sandro, Bergara Leumann, entre otros.

A semanas de su muerte, con este escrito lo volvemos a homenajear y brindamos por la memoria y el descanso de uno de los grandes embajadores de nuestra música ciudadana argentina. Lo despide su Patagonia querida y el país todo.

Por Beatriz Chávez.

Publicado en Cartas de Lectores de Diario Río Negro.

Domingo 18 de enero del 2025.

https://www.rionegro.com.ar/cartas/ricardo-chiqui-pereyra-patagonico-y-tanguero-de-ley/

domingo, octubre 05, 2025

Conferencia en el Tren. Por José Narosky.


Conferencia en el Tren 

por José Narosky.

Un filósofo hindú escribió esta frase: “Que Dios me dé un poco de locura, que me libre de la mediocridad”. Hace un par de años leí en el diario “Clarín”, una nota de un periodista. Titulaba a la misma: “Conferencia en el Tren de las 17,13 minutos”.
Y aludía a un Sr. Miguel Ambertin, que en el último vagón del tren que de Plaza Once se dirigía a Castelar, ofrecía una mercadería inusual.
Confesaba ser un ex lustrabotas. Pero estaba muy bien vestido y su lenguaje revelaba una cultura superior.
Claro, era universitario Licenciado en Letras de la Universidad de Buenos Aires. No vendía peines, portadocumentos, ni biblias. Sus primeras palabras: “¡Sres. y Sras!”, que coincidían con el comienzo del viaje, despertaban sin duda expresiones de fastidio en algún pasajero.
Ambertín comenzaba diciendo: “Tengo aquí esta lapicera, pero no les voy a vender lapiceras, llevo también una agenda pero tampoco vendo agendas. En realidad, aprovecho este viaje al salir de otro trabajo que tengo, para dirigirme a este, a mi trabajo número dos, que consistirá en ofrecerles a todos Uds. una charla sobre los menores carenciados…”.
-“¡Un loco!”. Pensó alguien. Una bellísima locura agregaría.
Y siguió diciendo el orador: “Yo podría disertar en un salón climatizado para Sras. bien” –explicaba luego Miguel Angel Ambertini- 39 años, docente, tres hijos, tucumano. Y agregaba: “Pero querría ser escuchado por Uds. que, aquí mismo, en los trenes, observan diariamente a docenas de pibes mendigando, durmiendo o a punto de delinquir.”
Antes de la primera parada –estación Caballito- ya había explicado a sus sorprendidos oyentes, el origen de las energías que lo movilizaban.
-“Sres. pasajeros, no hablo en nombre de ninguna iglesia ni institución alguna. Hablo por cuenta propia para que Uds. conozcan algo sobre los menores marginados, la desintegración del núcleo familiar, la deserción escolar, la desnutrición infantil, las internaciones en malsanos institutos. Me considero un profundo conocedor de la niñez carenciada, por haber sido yo mismo alguien que debió luchar desde mis 8 años por la supervivencia, por haber quedado en la calle sin asistencia, por haber pasado años internado en institutos de menores, recibiendo golpes y sufriendo la incomprensión de muchos. Por eso lucho, golpeo puertas de despachos oficiales frecuentemente sin ser escuchado. Y lo hago porque sé que salvar un solo chico abandonado de los muchos que vemos diariamente justifica todos mis esfuerzos”.
Y tenía razón.
“Un solo brote de justicia, justifica arar un desierto.”
Este hombre sensible no ignoraba que los niños son una especie de exploradores... Pero desarmados.
Al llegar el tren a Flores, Ambertin ya estaba relatando su infancia tucumana, pero solamente hasta los 8 o 9 años. Luego la separación de sus padres, su viaje a Buenos Aires a buscar pan y techo. Posteriormente el reemplazo de la escuela por la calle. Después, 10 años en reformatorios.
Y agregaba: “Es lógico que un niño de corta edad y sucio nos conmueva. Por eso le damos limosna o le compramos algo innecesario. Al cabo de cada día, el chico mendigo –explotado por organizaciones o muchas veces por sus propios padres- lleva a su casa mucho más que un salario común. Luego, mayor, cuando ya no inspira lástima y recibe menos limosna, el pibe o la piba suelen delinquir. Porque cuando el chico gana dinero sin lucha, ya adulto, no sabrá luchar para ganarlo. Y llega la primera internación en el correccional. Y entonces conoce la violencia, los golpes, la prepotencia... Y a veces las violaciones, además del hambre”.
Cuando el tren llega a Floresta, ya hay en el pasaje del tren un respetuoso silencio.
Miguel Ambertin es un ejemplo. Supo elegir. Dejó el mal camino –que parece simple y que siempre finaliza en la oscuridad- y optó por el estudio, el trabajo, la honradez.
Termina diciendo: “Luchemos para que los institutos de menores san mejorados. Les pido -terminaba afirmando- que en ningún momento nos olvidemos de esos chicos abandonados que en definitiva son hermanitos nuestros. Muchas gracias…”.
Eran las 17.35. El tren llegaba a Ciudadela. Habían transcurrido 22 minutos. Los pasajeros que recién subían allí no podían entender los interminables aplausos que atronaban el vagón.
Y Miguel Ambertin, que sabe que ayudar a tiempo, depende del corazón no del tiempo, por la nobleza de su gesto y el calor de sus palabras, trae a mi mente este aforismo: “Hay palabras que obran milagros. Y no son milagrosas…”.

Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/Conferencia-en-el-Tren-564835.note.aspx

domingo, septiembre 21, 2025

De Italia al Valle: cómo dos familias construyeron un imperio frutícola en la Patagonia.

 


ALERTA HELADAS PROGRAMA.

Cooperativa de Trabajo LU 16 Radio Rio Negro Limitada Villa Regina.

Desde el programa queremos compartir estas 2 hermosas historias de familias de fruticultores como la de todas las del valle que publica hoy el diario La mañana de Cipolletti.
De Italia al Valle: cómo dos familias construyeron un imperio frutícola en la Patagonia.
Forma parte de la tercera generación de una familia de fruticultores de ascendencia italiana. Desde Allen, Río Negro, Gian revaloriza su historia familiar y la de su pueblo.
Una serie de fotos en blanco y negro del álbum familiar de los Di Battista, nos retrotrae a la década del 50 y el 60 en el Alto Valle, donde la fruticultura cursaba su mejor momento. En una de las imágenes se lo ve cerca de la pared a Adolfo García, bisabuelo de Gian y padre de María Nélida García, su nonna.
García, de barba liviana y bigotes, posa junto a un grupo de trabajadores de la fruta que se encuentran en pleno empaque de la pera. La mayoría visten con camisa de mangas cortas y chaleco de lana, pelo corto y gomina y, un jopo y vestido, para la única mujer de la imagen.
Estos recuerdos son lo que guarda como un tesoro Gian Di Battista y su familia, quienes trabajan en la fruticultura en Allen, desde al menos tres generaciones. Gian es joven, no llega a los cuarenta, se crió en la chacra y estudió abogacía en Buenos Aires. Sin embargo, decidió volver al Valle para trabajar en la producción.
Como fanático de la historia, Gian formó un grupo junto a varios vecinos de su localidad, quienes se dedican a recopilar y reconstruir los hechos del pasado ligados a la fundación de Allen, de la fruticultura, la llegada del tren y las obras de riego en la zona.
De Italia al Valle.
En el árbol genealógico de Gian hay dos historias que se relacionan con la inmigración europea. “Ambos abuelos míos son inmigrantes italianos”, nos cuenta el abogado y productor, uno llegó al Valle en el 49 y el otro en 1954. “Mi abuelo, Nicola Di Battista, llegó a Allen porque se cansó de viajar en tren”, ya que venía desde Buenos Aires tras muchas horas de viaje.
Los Di Battista formaban parte de una familia campesina trabajadora del campo, pero como no había oportunidades en Italia debido a la situación de posguerra, “se sabía que Argentina era una tierra de oportunidades, así que se embarcó para acá”, recuerda el nieto sobre su nonno.
En estas tierras, donde la idea era trabajar en las obras de riego, Nicola formó su familia junto a una enfermera del Hospital de Allen, de apellido Ortíz, que venía de la provincia de Buenos Aires. Con ella realizaron diferentes trabajos, vendieron helados, tuvieron una despensa y con lo ahorrado Don Nicola compró su primer camión.
Una anécdota retrata aquellos tiempos: “Mi abuelo se va en tren a Buenos Aires y él no sabía manejar, no tenía ni registro, ni sabía conducir, o sea, fue y compró un camión en efectivo y se lo trajo manejando”, recuerda Gian. Con ese camión, Don Nicola funda la empresa de transporte Di Battista “que todavía es una empresa familiar y así llegamos a la actualidad”, cuenta su nieto.
Los tíos y el padre de Gian se dedicaron a la empresa de transporte, llevando cargas de peras y manzanas hacia Buenos Aires y, desde Buenos Aires, volvían con cargas generales “abastecíamos a todo el valle de heladeras, lavarropas, colchones… los comercios casi todos transportaban la mercadería con nosotros” recuerda sobre el primer transporte de cargas generales que tuvo Allen.
Los Lamperti entre la maderera y la fruticultura.
La otra parte de la historia viene de su abuelo materno, Don Vittorio Lamperti, y de su bisabuelo Giuseppe, quien vino de Italia contratado por la maderera Colonizadora del Sud, la primera de la zona. Traen las máquinas desde Italia para acá, “él las monta en Allen y rápidamente, se funda todo el barrio colonizadora”, afirma Gian y aclara que, en ese entonces, Allen era un pueblo muy pequeño en pleno auge y le decían “la California del Valle”.
Cuando la actividad maderera comenzó a decrecer en pos del uso del cartón para embalaje, el socio de su abuelo, el Señor Meloni, ve que lo que está en alza es la fruticultura y deciden comprar junto a Lamperti la chacra Maciel. “Empezó a crecer hasta convertirse en la chacra más grande del Alto Valle, porque ellos tenían la idea loca de cultivar del otro lado del canal de riego”, explica Gian.
“Antes las mejores chacras eran las que estaban sobre la zona del río, porque tenían mayor disponibilidad de agua. Pero una vez terminado el canal de riego con la tecnología necesaria, podían bombear agua hacia la sierra, hacia la pendiente y regar por escalones”. Para esa tarea fue necesario importar una bomba de Alemania y además pedir permiso a la provincia de Río Negro para hacer un salto hidroeléctrico.
Para el trabajo en la chacra Maciel eran cuatro socios: El señor Meloni, el señor Scheison y los hermanos Vittorio y Ambrogio Lamperti, abuelo y tío abuelo de Gian de origen italiano. “Deciden vender la empresa porque vienen unos clientes alemanes que dicen que tenían una oferta por una suma exorbitante que era Expofrut”, así la primera chacra de Expofrut fue Maciel.
Dos familias unidas en la cadena frutícola.
En lo que ahora era Expofrut, ya se habían hecho las primeras cámaras frigoríficas y tenían galpón de empaque, una frutícola completa. “Parte de la negociación con Expofrut, era que mi abuelo se iba a quedar como encargado”, explica Gian. Esta situación no duró demasiado, porque su abuelo no se adaptó a trabajar con el modelo empresarial y decidió abrir un camino propio en la fruticultura.
“A partir de ahí, empieza a resetear todo y empezamos de vuelta, ya con mis tíos dentro de la empresa, a remontar la actividad y con una chacra que nos quedaba comenzamos a producir. Mi tío tiene la idea de empezar a certificar orgánico”, relata Gian sobre aquellos momentos cerca de la década del 90.
“Esto nos permitió conseguir un cliente muy grande, la idea era exportar todo a Alemania y empezamos a exportar a Brasil también” cuenta, ya refiriéndose a la década del 2000 en adelante. “Ahí construimos el frigorífico, la planta de empaque con todos sus accesorios, las oficinas, las dependencias” todo bajo la empresa Familia Lamperti, donde Gian y gran parte de su familia trabajan hasta el día de hoy en diferentes roles.
“Cuando tenía 20 años, mi padre Fabián Di Battista y mi madre Jessica compraron su primera chacra y hoy tienen dos chacras, también están en el rubro, todo está vinculado y trabajamos todos juntos” cuenta Gian sobre el trabajo de las dos familias en conjunto. La clave fundamental es que los Lamperti y los Di Battista trabajan en todas las partes de la cadena. “Somos cuatro hijos y tres primos y estamos todos trabajando”, afirma.
La producción se enfoca en la pera y la manzana, aunque Gian explica que históricamente siempre estuvieron más vinculados a la pera, porque “nos dedicamos a la exportación, más que al mercado interno”. “Hoy estamos intentando equilibrar, llegar a un 50 y 50 %. De todas formas, aclara que no trabajan grandes extensiones ni volúmenes y que la empresa sigue siendo “netamente familiar”.
“Quisiera agradecer a todas las familias que trabajan junto a la mía, entre todos hemos logrado en estos años un progreso compartido” afirma el joven productor, sobre las personas que trabajan en el proyecto y que forman una familia de familias. “Hay una inmediatez todo el tiempo entre nosotros y las chacras”, finaliza.
La historia de los Di Battista y los Lamperti es también la historia de Allen y de gran parte del Valle de Río Negro: trabajo, raíces y familia unidas en torno a la fruta. En cada chacra se siembran mucho más que árboles frutales, se siembra identidad, se cosechan recuerdos y se proyecta futuro. Defender la fruticultura es, en definitiva, defender ese entramado de afectos y sacrificios que durante generaciones convirtió a estas tierras en un verdadero hogar.






viernes, septiembre 19, 2025

Cuando Omar Orestes Corbatta, de Racing Club, jugó en Tigre de Valcheta.


Cuando Omar Orestes Corbatta, de Racing Club, jugó en Tigre de Valcheta.

En la vida, que al decir de Cortázar es un “tarot de claves olvidadas que unas manos gotosas rebajan a un triste solitario”, hay momentos estelares, sublimes, como alcanzar la cúspide de una montaña, sabiendo que esos instantes justifican todos los infortunios y las decepciones que cada día la vida “proxeneta de la muerte” nos trae.

Porque a veces –casi siempre- como decía Isidoro Blaistein “ruge un demonio y sonríe un ángel”.

Esos momentos donde se alcanza la gloria, de alguna forma nos complementan y le encontramos algún significado a la pregunta de porque venimos a este mundo que algunos llaman un “mar de lágrimas”.

Y el “loco” Corbatta vivió mucho esos momentos estelares donde supo descollar y casi  “tocar el cielo con las manos”, como aquel gol fabuloso que le hizo a Chile y quedó en los anales del fútbol mundial.

Decir Omar Orestes Corbatta es decir ídolo, “el loco”, es decir Racing Club, talento, gambeta, pero también decadencia y tristeza.

Decir Corbatta es escuchar contar a Campagnucci que ese “jugador un domingo memorable llegó a jugar en un estado de ebriedad muy alto, tanto era así que le tiraron una pelota sobre la raya del costado, asegurando que veía doble, dos pelotas, y que siguió a una y por poco no cayó dentro de la fosa que rodeaba la cancha, pero que al regresar del descanso del entretiempo, ya repuesto, Corbatta “la descosió” y convirtió nada menos que tres goles”.

Decir Corbatta es recordar lo que siempre supo sostener: “el jugador de fútbol no se hace, jugador se nace” Y Omar Orestes Corbatta nació jugador para la alegría de muchos.

“Formado como un jugador de dibujos animados, dio para la Academia sus mejores tardes de fútbol. Ligero como un pajarillo, con patitas de alambre y una altura que se alzaba apenas por encima de un bastón”. Así era el “loco”.

Ese Corbatta –hoy una leyenda del fútbol argentino- por esas cosas que tiene la vida y que mencionábamos al principio de este relato- ya bastante venido a menos y en el ocaso de su carrera, supo trajinar las polvorientas calles de Valcheta, que por la década de los sesenta era un pequeño pueblo casi olvidado de la provincia de Río Negro.

Dicen que lo trajo el “negro” Acosta y el “loco” que todavía la rompía supo jugar para el Club A. Tigre. Muchos de los muchachos recuerdan esos tiempos con mucha emoción cuando fueron compañeros nada más ni nada menos que del gran Omar Orestes Corbatta.

Recuerdan que solía parar en la pensión “El Gaucho”, lugar emblemático de Valcheta que todavía está en pie.

Dicen que en  un partido que jugó Tigre en Bariloche un hincha le pidió la camiseta y que el “loco” se largó a llorar porque todavía lo reconocían y admiraban.

Después de su paso por aquellos años ya alejado de Valcheta en algunos comercios de Ramos Generales tradicionales del pueblo lo volvieron a ver: Corbatta, en una vieja estanciero andaba de…¡vendedor de zapatos!

Algunos vecinos bautizaron a sus hijos con el nombre Omar, en homenaje a ese excepcional puntero derecho que alguna vez trajinó las calles de Valcheta y esos honores lo sabían poner muy contento.

“Hoy –dice una crónica- Omar Orestes Corbatta es una calle situada junto al “Cilindro”, nombre con el que se conoce al estadio de Racing Club de Avellaneda. Allí pasó sus últimos días el pequeño driblador, cobijado entre cartones durmiendo, quién sabe si en la grada, junto al banquillo o pegado a la línea de cal; soñando que rompía una y otra vez la cintura del adversario desde su posición de extremo”.

¿Soñaría el “loco” Corbatta alguna vez con Valcheta?  Tal vez. Porque la vida tiene esos misterios y a veces como decía Blaistein “ruge un demonio y sonríe un ángel”.

JORGE CASTAÑEDA ESCRITOR VALCHETA.

*** Publicado en Más Río Negro.

5 de febrero de 2018.

https://www.masrionegro.com/2018/02/05/cuando-omar-orestes-corbatta-de-racing-club-jugo-en-tigre-de-valcheta/