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LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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sábado, octubre 24, 2026

Gardel: la investigación que resolvió una controversia de casi 90 años. Por Walter Santoro.


Gardel: la investigación que resolvió una controversia de casi 90 años.

El hallazgo de un plano histórico permitió establecer las correspondencias arquitectónicas entre la imagen y el edificio de la Escuela Elemental de Varones N.º 2, ubicada en Libertad 455, en la ciudad de Buenos Aires.

La controvertida fotografía escolar del cantor
fue publicada en 1936.

Por Walter Santoro *

Después de meses de intensa investigación, la Fundación Internacional Carlos Gardel logró identificar el lugar donde fue tomada la controvertida fotografía escolar del cantor, publicada en 1936. El hallazgo de un plano histórico permitió establecer las correspondencias arquitectónicas entre la imagen y el edificio de la Escuela Elemental de Varones N.º 2, ubicada en Libertad 455, en la ciudad de Buenos Aires. Este descubrimiento, respaldado por la documentación escolar existente, da  una respuesta documental concluyente a una controversia que se prolongó durante décadas.

Durante casi noventa años, una fotografía de Carlos Gardel rodeado por sus compañeros de escuela fue objeto de interpretaciones, investigaciones y controversias. Aunque la imagen era conocida, no se había logrado establecer con suficiente respaldo documental dónde había sido tomada.

La fotografía terminó convirtiéndose en una de las piezas más discutidas de la infancia del cantor, principalmente porque los investigadores partieron de datos que, con el tiempo, demostraron ser equivocados.

La Fundación Internacional Carlos Gardel inició hace tiempo una investigación destinada a reconstruir documentalmente distintos aspectos de la vida del artista. Uno de sus objetivos fue revisar su trayectoria escolar, identificar los establecimientos a los que asistió y determinar el origen de aquella fotografía. El trabajo implicó estudiar publicaciones de época, antecedentes escolares, planos históricos y documentación conservada en diferentes archivos.

También exigió revisar las conclusiones de investigaciones anteriores, algunas de las cuales habían condicionado durante décadas la búsqueda del establecimiento.

EL COMIENZO.

Una fotografía publicada en 1936 marca el comienzo de una confusión El 6 de junio de 1936, la revista Radiolandia La Canción Moderna, en su número 429, publicó una entrevista a Berta Gardés, madre de Carlos Gardel.

En aquella nota, Berta afirmó que su hijo había nacido el 11 de diciembre de 1890 y que ambos habían llegado a Buenos Aires el 10 de marzo de 1893. La publicación incluyó una fotografía escolar facilitada por ella, en la que se observa a Carlitos junto a otros 55 alumnos, distribuidos en varias filas frente a una construcción de arquitectura sencilla, con puertas, muros y una galería techada.

El epígrafe que acompañaba la imagen decía: “Carlitos Gardel rodeado de sus compañeros de escuela, en el año 1896, cuando tenía seis años de edad”.

Aquella breve descripción, aparentemente secundaria, se convirtió en el origen de una confusión que se prolongaría durante generaciones.


En esta recreación del arquitecto Ignacio Segu se ven los planos de la escuela de Libertad 455.

La fecha indicada era incorrecta. La documentación escolar permite establecer que Gardel comenzó sus estudios primarios en 1897, en la Escuela Graduada de Niñas de la calle Talcahuano 678, establecimiento que también admitía alumnos varones.

Sin embargo, durante años se intentó identificar el edificio de la fotografía con aquella primera escuela, suponiendo que la imagen correspondía a su ingreso a la enseñanza primaria.

Este fue uno de los errores que desviaron la búsqueda: varios investigadores intentaron localizar el edificio a partir de una fecha equivocada, en lugar de determinar qué establecimiento coincidía realmente con las características arquitectónicas de la imagen.

EL ERROR QUE DESVIO.

Los planos conocidos de la escuela de Talcahuano no coincidían con la construcción visible en la fotografía. Las puertas, los muros y la disposición del espacio resultaban incompatibles.

Sin embargo, distintas investigaciones continuaron buscando explicaciones alternativas.

A esta confusión se sumó otro detalle: sobre una de las puertas de la fotografía puede leerse la inscripción “1 C”. Durante mucho tiempo se interpretó que esa referencia demostraba que Gardel estaba cursando primer grado. Pero la inscripción solamente identifica un aula y no constituye prueba de que todos los niños retratados pertenecieran a ese curso. La fotografía pudo haberse realizado en aquel sector por razones prácticas, vinculadas con el espacio disponible, la iluminación y la posición de la cámara.


Certificado de promoción de Gardel.

También surgieron interpretaciones que situaban la escena en Montevideo, particularmente en un establecimiento de la calle Durazno.

Esa atribución resultaba verosímil a primera vista porque la construcción mostraba una arquitectura escolar sobria y funcional, de características habituales en edificios de la región del Río de la Plata a fines del siglo XIX. Sus muros, puertas y galerías no eran rasgos exclusivos de Buenos Aires ni de Montevideo.

Esa semejanza regional facilitó que la fotografía fuera ubicada erróneamente en otra ciudad, el aspecto del edificio, por sí solo, no permitía identificar su dirección. Pero ayudados por una mala recreación lograran hacer que coincida el espacio.

La falta de una identificación documental definitiva permitió que estas hipótesis se mantuvieran y que la discusión sobre la fotografía terminara vinculándose con la controversia sobre el origen de Gardel.

La diferencia decisiva la aportó el certificado de promoción de segundo grado, firmado por el director Ángel C. Bustos, que acredita el paso de Carlos Gardés por la escuela de Libertad 455 en 1899. Este documento permitió orientar la búsqueda hacia un inmueble concreto, en vez de seguir comparando construcciones de aspecto semejante en ambas orillas del Río de la Plata.

El problema de fondo era metodológico: se había intentado identificar una escuela a partir de interpretaciones de la fotografía y de similitudes arquitectónicas generales, sin contrastarlas con la documentación escolar de Gardel y con un plano histórico del establecimiento al que efectivamente había asistido.


Proyección de la foto sobre el patio, realizada por Arq. Ignacio Segu.

NUEVA INVESTIGACION

La Fundación decidió revisar el problema desde sus fundamentos. En lugar de continuar buscando una escuela que coincidiera con la fecha publicada en 1936, comenzó por reconstruir la trayectoria escolar del niño Carlos Gardés mediante los documentos disponibles.

Esa revisión permitió establecer que, después de su paso por la escuela de Talcahuano en 1897 y de un período sin asistencia escolar en 1898, Gardel retomó sus estudios en 1899 en la Escuela Elemental de Varones N.º 2 del Distrito Escolar 6º, ubicada en Libertad 455, en la ciudad de Buenos Aires.

La Fundación cuenta con un documento especialmente importante: el certificado de promoción de segundo grado, firmado por el director del establecimiento, Ángel C. Bustos. Ese certificado acredita que Gardel estudió en Libertad 455 y permitió descartar que la semejanza arquitectónica, común a numerosas construcciones rioplatenses, bastara para situar la fotografía en otro lugar. Pero quedaba una pregunta decisiva: ¿era aquel edificio el que aparecía en la imagen? Para responderla era necesario encontrar un plano de la propiedad.

HALLAZGO EN LOS ARCHIVOS DE AYSA.

La búsqueda del plano constituyó uno de los momentos centrales de la investigación. El documento no había podido localizarse en los archivos de la Ciudad de Buenos Aires consultados por la Fundación.

Durante mucho tiempo, esa ausencia había impedido avanzar en la comparación arquitectónica.

La investigación tomó entonces otro camino: buscar antecedentes del inmueble en archivos que no estuvieran directamente vinculados con la educación.

Esa decisión permitió llegar a los fondos históricos de Agua y Saneamientos Argentinos (AySA), donde se conservaba un plano elaborado en 1900 con motivo de intervenciones en las instalaciones sanitarias de la propiedad.

El hallazgo resultó fundamental. Aunque el plano había sido confeccionado para registrar instalaciones de agua y cloacas, también representaba la distribución arquitectónica del edificio. Por primera vez, la Fundación disponía de una fuente técnica de época que permitía comparar la construcción de Libertad 455 con el espacio visible en la fotografía escolar.

Al examinar el documento, los investigadores identificaron correspondencias entre la disposición de los muros, la ubicación de las puertas y la organización del patio y la galería. La hipótesis de que la fotografía había sido tomada en aquella escuela adquirió así un respaldo documental que antes no existía. La clave no había estado en encontrar otra fotografía, sino en descubrir un documento técnico que nadie había relacionado con ella.

RESOLVER UN PROBLEMA DE PERSPECTIVA.

La comparación todavía presentaba dificultades. La imagen escolar había sido tomada con una cámara de fines del siglo XIX y mostraba un grupo de 56 niños distribuidos en seis filas, algunos sentados y otros ubicados sobre gradas. La posición de los alumnos, la perspectiva fotográfica y el encuadre dificultaban reconocer las dimensiones reales del espacio.

Especialmente complejo resultaba el sector derecho de la imagen, donde aparece una galería techada que se prolonga fuera del encuadre. Por eso era necesario determinar si aquella estructura podía corresponder al pasillo representado en el plano de Libertad 455.

Para profundizar el estudio se utilizaron herramientas digitales, entre ellas inteligencia artificial, con las que se elaboraron reconstrucciones y diagramas lineales del espacio. Estos recursos permitieron estudiar la perspectiva, aislar elementos arquitectónicos y representar visualmente las correspondencias entre la fotografía y el plano.

Es importante distinguir el valor de cada elemento: la fotografía original y el plano histórico constituyen las fuentes documentales; las reconstrucciones digitales son herramientas auxiliares de análisis e interpretación. No reemplazan los documentos, sino que ayudan a comprender su relación.

Según el estudio realizado por la Fundación, la comparación revela coincidencias significativas en la posición de los muros, las aberturas y la galería, que permiten identificar el establecimiento de Libertad 455 como el lugar donde fue tomada la fotografía.

UN CAPITULO RECUPERADO.

La Escuela Elemental de Varones Nº 2 funcionaba en Libertad 455 desde 1895. Allí, Carlos Gardés cursó segundo grado durante 1899 y obtuvo el certificado firmado por el director Ángel C. Bustos.

La investigación también reconstruye un episodio que ayuda a comprender la discontinuidad de su escolaridad. Según la documentación examinada por la Fundación, el establecimiento fue reorganizado como escuela infantil, destinada únicamente a los primeros grados, lo que obligó a los alumnos que debían continuar sus estudios a buscar otro establecimiento. Gardel no registra asistencia escolar en 1900 y retomó su educación en 1901 en el Colegio Pío IX.

Estos antecedentes permiten situar la fotografía dentro de una secuencia escolar documentada y explican por qué la imagen no debía buscarse necesariamente en la escuela donde Gardel había iniciado sus estudios.

El resultado de este trabajo va más allá de identificar una dirección. Demuestra la importancia de revisar las fuentes originales y de no convertir en verdades definitivas aquellas interpretaciones que, por haber sido repetidas durante décadas, terminaron adquiriendo una autoridad que no siempre tenían.

Un epígrafe equivocado de 1936, la asociación automática de la fotografía con el primer grado, la semejanza entre construcciones escolares típicas del Río de la Plata y la ausencia de un plano del establecimiento contribuyeron a desviar la investigación durante generaciones.

El certificado de promoción permitió reorientar la búsqueda hacia Libertad 455; el plano histórico de AySA aportó luego el elemento arquitectónico necesario para contrastar esa hipótesis.

La Fundación Internacional Carlos Gardel considera que la documentación reunida permite, sin equivocación identificar la fotografía escolar con la Escuela Elemental de Varones Nº 2 de Libertad 455, en Buenos Aires, durante 1899. El certificado escolar acredita la asistencia de Gardel a ese establecimiento, mientras que el plano histórico recuperado en AySA y las correspondencias arquitectónicas observadas respaldan la identificación del lugar donde fue tomada la fotografía.

Este hallazgo es también el resultado de un esfuerzo sostenido de investigación, que combina la búsqueda en archivos, el estudio crítico de los antecedentes y la utilización de nuevas tecnologías al servicio de la documentación histórica. La Fundación continuará trabajando en la reconstrucción de la infancia y la trayectoria de Carlos Gardel, convencida de que todavía existen documentos capaces de aportar nuevas respuestas.

Porque investigar la historia de Gardel no consiste en repetir lo que se dijo durante décadas, sino en volver a los documentos, revisar los errores y permitir que las pruebas nos conduzcan hacia una comprensión más precisa de su vida.

Esta investigación no cambia el hecho de que Carlos Gardel haya elegido, para resolver su situación jurídica al Uruguay, ya que el país gracias a una de sus leyes le otorgaba un respaldo jurídico único.

Por Walter Santoro.

* Presidente de la Fundación Internacional Carlos Gardel.

Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/Gardel-la-investigacion-que-resolvio-una-controversia-de-casi-90-anos-577115.note.aspx



lunes, octubre 19, 2026

Carlos Gardel: cuando la historia se convierte en una cuestión de fe. Una reflexión sobre la controversia de su nacimiento.


Carlos Gardel: cuando la historia se convierte en una cuestión de fe.

Una reflexión sobre la controversia de su nacimiento, la responsabilidad de las instituciones y la necesidad de construir una memoria colectiva basada en documentos.

Por Walter Santoro *

La reciente decisión del Parlamento uruguayo de establecer el 11 de diciembre como Día del Natalicio de Carlos Gardel vuelve a colocar en el centro de la discusión una controversia que lleva décadas dividiendo opiniones: ¿dónde nació Carlos Gardel?

Desde la Fundación Internacional Carlos Gardel creemos que esta discusión merece una reflexión mucho más profunda que la simple confrontación entre quienes defienden una u otra nacionalidad.

El problema no es dónde nació Gardel. El verdadero problema comienza cuando, con el propósito de alimentar el orgullo nacional o satisfacer determinadas expectativas colectivas, se construye una versión de la historia que, sostenida durante décadas por la fuerza de la repetición, termina adquiriendo el carácter de una verdad incuestionable. Ninguna sociedad puede construir una memoria histórica seria sobre afirmaciones carentes de sustento documental, ni convertir una creencia en certeza por el simple hecho de reiterarla. La historia no debe escribirse para complacer sentimientos de pertenencia ni para justificar relatos convenientes, sino para comprender y transmitir los hechos tal como ocurrieron.

Porque cuando una sociedad antepone sus creencias a las evidencias, no solo compromete la verdad de su pasado: también priva a las futuras generaciones del conocimiento necesario para comprender su identidad y construir su futuro sobre bases sólidas.

Durante décadas, la controversia sobre el nacimiento de Gardel ha estado dominada por interpretaciones contrapuestas que no siempre fueron revisadas a la luz de nuevas evidencias. El resultado ha sido una discusión en la que, con demasiada frecuencia, las convicciones terminaron ocupando el lugar que debería corresponder a los documentos.

Cuando una explicación se transmite de generación en generación sin que se conozcan los documentos que la sustentan, corre el riesgo de dejar de ser una hipótesis histórica para convertirse en una creencia. Y cuando esa creencia se vincula con el orgullo, la pertenencia o la identidad nacional, cuestionarla puede comenzar a interpretarse como una ofensa, en lugar de entenderse como una oportunidad para conocer mejor nuestra historia.

La historia no debería exigir actos de fe. Debería invitarnos a investigar, preguntar, contrastar documentos y revisar nuestras conclusiones cuando aparecen nuevas evidencias.

Esto no significa desconocer el profundo afecto que Uruguay siente por Carlos Gardel, ni el lugar que ocupa en su memoria cultural. Ese vínculo es legítimo, valioso y forma parte de la historia compartida del Río de la Plata.

Pero una cosa es el reconocimiento cultural y otra, muy distinta, la determinación de un hecho histórico.

Una declaración administrativa, por auténtica que sea, debe estudiarse dentro de las circunstancias en que fue realizada. Del mismo modo, una decisión legislativa puede establecer una conmemoración, pero no reemplaza el trabajo de la investigación histórica.

Desde la Fundación hemos dedicado años a reconstruir documentalmente aspectos de la vida de Gardel, incluyendo su escolaridad, sus antecedentes en Francia y las circunstancias que lo llevaron a documentarse como uruguayo en 1920.

Nuestra investigación nos conduce a una interpretación que consideramos especialmente significativa: Uruguay pudo haber representado para Gardel mucho más que una nacionalidad declarada. Nuestra hipótesis es que encontró en la legislación uruguaya una solución jurídica a una situación personal compleja, en un momento decisivo de su vida.

De confirmarse plenamente esta interpretación, el papel de Uruguay no perdería importancia; por el contrario, adquiriría una dimensión histórica diferente, vinculada a una decisión consciente del propio Gardel.

Nadie elige dónde nacer. Tampoco elige quiénes serán sus padres. Pero a lo largo de la vida sí puede tomar decisiones que determinan su destino.

Gardel construyó su carrera artística en la Argentina y, cuando necesitó resolver su situación documental, recurrió a Uruguay. Comprender las razones de esa decisión podría permitirnos reconocer el papel de ambos países sin necesidad de enfrentarlos.

Aquí aparece una cuestión que excede ampliamente la biografía del cantor.

¿Qué le enseñamos a las futuras generaciones cuando presentamos como certeza aquello que todavía requiere investigación?

Una sociedad que aprende a aceptar afirmaciones únicamente porque se repiten, porque provienen de una autoridad o porque coinciden con sus sentimientos, corre el riesgo de debilitar su capacidad de pensamiento crítico.

En cambio, una sociedad que conoce sus documentos, reconoce sus contradicciones y está dispuesta a revisar sus propias interpretaciones construye una memoria colectiva más sólida.

La identidad de un país no debería depender de sostener una versión histórica a cualquier precio. Su verdadera fortaleza está en la capacidad de conocer su pasado,

incluso cuando ese conocimiento obliga a modificar creencias profundamente arraigadas.

Por eso consideramos que reducir la figura de Gardel a una disputa por su lugar de nacimiento constituye una mirada mezquina frente a la extraordinaria dimensión de su legado.

Mientras discutimos dónde nació, dejamos en segundo plano aquello que realmente lo convirtió en una figura universal: su talento, su inteligencia, su capacidad para comprender los cambios tecnológicos y su extraordinaria contribución a la música y al cine.

Gardel no conquistó el mundo por el lugar donde nació. Lo conquistó por lo que hizo a lo largo de su vida.

Y esa es, quizás, la enseñanza más importante que podemos transmitir a las nuevas generaciones: el valor de una persona no está determinado por su lugar de nacimiento, sino por sus decisiones, sus acciones y el legado que construye.

Desde la Fundación Internacional Carlos Gardel no pretendemos imponer una interpretación ni descalificar a quienes piensan diferente. Nuestro compromiso es poner a disposición de la sociedad la documentación que hemos reunido, explicar nuestras conclusiones y permitir que cada persona pueda examinarlas.

Tampoco buscamos que Argentina y Uruguay compitan por Gardel. Aspiramos a que ambos países puedan reconocer el papel que tuvieron en su vida y trabajar juntos para preservar y proyectar su patrimonio cultural.

Porque el verdadero desafío no consiste en lograr que una sociedad repita una misma versión de la historia.

Consiste en darle las herramientas para conocerla, comprenderla y, a partir de ese conocimiento, construir su futuro.

Tal vez haya llegado el momento de dejar de preguntarnos exclusivamente de dónde era Gardel y comenzar a preguntarnos qué podemos aprender de su vida.

La historia no pierde valor cuando descubrimos que algunas de nuestras creencias eran equivocadas. Por el contrario, se enriquece cuando tenemos la valentía de acercarnos a la verdad.

No necesitamos que todos pensemos lo mismo sobre Gardel. Necesitamos que todos tengamos acceso a los mismos documentos para poder pensar por nosotros mismos.

Y quizás ese sea el mejor homenaje que podemos rendirle.

* Presidente de la Fundación Internacional Carlos Gardel.

Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/Carlos-Gardel-cuando-la-historia-se-convierte-en-una-cuestion-de-fe-576988.note.aspx

Destado: "Uruguay pudo haber representado para Gardel mucho más que una nacionalidad declarada. Nuestra hipótesis es que encontró en la legislación uruguaya una solución jurídica a una situación personal compleja, en un momento decisivo de su vida.

De confirmarse plenamente esta interpretación, el papel de Uruguay no perdería importancia; por el contrario, adquiriría una dimensión histórica diferente, vinculada a una decisión consciente del propio Gardel".

MOMENTO MUSICAL GPA.

LA YAPA.





PLANTAS QUE APARECEN EN ESCUDOS DE AMÉRICA Y ESPAÑA.


PLANTAS QUE APARECEN EN ESCUDOS DE AMÉRICA Y ESPAÑA.

1. OLIVO — ESTADOS UNIDOS

En el escudo estadounidense, representado en su Gran Sello, el águila sostiene una rama de olivo con su garra derecha. Esta planta simboliza la paz y aparece acompañada de trece flechas que representan la disposición a defender la nación. Ubicación: Garra derecha del águila.

2. CAFÉ — BRASIL

El escudo brasileño está acompañado por una rama de café con frutos y otra de tabaco con flores. Ambas plantas recuerdan dos actividades agrícolas que tuvieron gran importancia en la economía y la historia de Brasil.  Ubicación: Ramas que acompañan la parte inferior del escudo.

3.  NOPAL — MÉXICO

El escudo mexicano representa un águila posada sobre un nopal mientras sostiene una serpiente. Esta imagen está relacionada con la tradición mexica sobre la fundación de Tenochtitlan, actualmente Ciudad de México.Ubicación: Debajo del águila real.

4. GRANADO — COLOMBIA

En la parte superior del escudo colombiano aparece una granada dorada abierta, con tallo y hojas. Este fruto recuerda a la Nueva Granada, nombre histórico de los territorios que dieron origen a la actual Colombia. Ubicación: Centro del tercio superior del escudo.

5. LAUREL — ARGENTINA

Dos ramas de laurel rodean el escudo argentino y se unen mediante una cinta con los colores nacionales. Desde la antigüedad, esta planta se relaciona con la victoria, la gloria y los acontecimientos históricos importantes.  Ubicación: Ramas que rodean el óvalo del escudo.

6.  ARCE — CANADÁ

El escudo canadiense muestra tres hojas de arce unidas por un mismo tallo. Esta planta se convirtió en uno de los principales símbolos de identidad del país y también ocupa un lugar central en su bandera nacional.  Ubicación: Parte inferior del escudo central.

7. GRANADO — ESPAÑA

El escudo español contiene una granada abierta con hojas verdes en su parte inferior. Este fruto representa al antiguo Reino de Granada, incorporado a la monarquía de los Reyes Católicos en 1492. Ubicación: Punta inferior del escudo.

 8. ÁRBOL DE LA QUINA — PERÚ

El árbol de la quina aparece en uno de los tres campos del escudo peruano y representa la riqueza vegetal del país. Su corteza contiene quinina, una sustancia utilizada históricamente para tratar la malaria. Ubicación: Cuartel superior blanco del escudo.

 9.  OLIVO — VENEZUELA

Una rama de olivo acompaña el escudo venezolano junto con una hoja de palma. El olivo simboliza tradicionalmente la paz y ambos elementos están unidos mediante una cinta con los colores de la bandera nacional. Ubicación: Costado izquierdo del escudo, visto de frente.

10. LAUREL — GUATEMALA

Dos ramas de laurel aparecen alrededor de los principales elementos del escudo guatemalteco, entre ellos el quetzal, el pergamino y las armas. Esta planta representa la victoria y recuerda la independencia centroamericana. Ubicación: Ramas que rodean el conjunto central.

11. PALMA — ECUADOR

El escudo ecuatoriano incluye una rama de palma y otra de laurel entre las banderas nacionales. Estas plantas recuerdan valores y acontecimientos históricos relacionados con la libertad y las luchas independentistas. Ubicación: Entre las banderas que acompañan el óvalo.

 12. TRIGO — BOLIVIA

El escudo boliviano muestra un haz de trigo junto a una llama y una palmera. Esta planta representa la riqueza agrícola y los recursos alimentarios del país, mientras que otros elementos recuerdan sus recursos naturales. Ubicación: Parte inferior del paisaje central.

 13. PALMA — REPÚBLICA DOMINICANA

Una rama de palma aparece al lado derecho del escudo dominicano, acompañada por otra de laurel. Según la interpretación oficial, la palma simboliza la libertad y el laurel representa la inmortalidad  Ubicación: Costado derecho del escudo.

14. PINO — HONDURAS

En el escudo hondureño aparecen árboles de pino y roble como representación de la riqueza forestal. El pino también fue declarado árbol nacional y constituye una especie característica de los bosques montañosos hondureños. Ubicación: Paisaje que rodea los elementos centrales.

15.  PALMA REAL — CUBA

Una palma real aparece en uno de los campos inferiores del escudo cubano. Esta planta representa la fertilidad y la riqueza natural del territorio. Su importancia es tan grande que el emblema también se conoce como Escudo de la Palma Real. Ubicación: Cuartel inferior derecho del escudo.

16.  MIRTO — COSTA RICA

El escudo costarricense está acompañado por dos ramas de mirto, descritas oficialmente como palmas de mirto. Se relacionan con la paz y forman parte de un diseño que también incluye volcanes, océanos y siete estrellas. Ubicación: Ramas que acompañan la parte superior del escudo.

DATO CURIOSO: ¡Una misma planta puede aparecer en los escudos de diferentes países! El olivo representa la paz en Estados Unidos y Venezuela, mientras que el laurel simboliza la victoria en Argentina y Guatemala. Además, tanto España como Colombia incluyen una granada, pero por referencias históricas diferentes.

FUENTES: Departamento de Estado de Estados Unidos, Gobierno de Brasil, SEMARNAT de México, Cancillería de Colombia, Gobierno de Argentina, Gobierno de Canadá, Boletín Oficial del Estado de España, Instituto Geográfico Nacional del Perú, Cancillería de Venezuela, Ministerio de Cultura de Guatemala, Asamblea Nacional del Ecuador, legislación boliviana de símbolos patrios, Presidencia de República Dominicana, Secretaría de Educación de Honduras, Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba y legislación oficial de Costa Rica.

Publicación de Educando Pro.

sábado, septiembre 19, 2026

ANIMALES QUE APARECEN EN ESCUDOS NACIONALES DE AMÉRICA.


ANIMALES QUE APARECEN EN ESCUDOS NACIONALES DE AMÉRICA.

1.  MÉXICO — ÁGUILA REAL Y SERPIENTE El águila aparece sobre un nopal mientras sujeta una serpiente con el pico y una garra. La escena está relacionada con la tradición sobre la fundación de México-Tenochtitlan.

 2. ESTADOS UNIDOS — ÁGUILA CALVA Aparece con las alas extendidas, un escudo sobre el pecho y objetos en sus garras. Sostiene una rama de olivo y 13 flechas, relacionadas con la paz y la guerra.

3. PERÚ — VICUÑA Este camélido andino aparece en uno de los tres campos del escudo. Representa la riqueza del reino animal, junto con la quina y la cornucopia, que simbolizan las riquezas vegetal y mineral.

 4.  CHILE — HUEMUL Y CÓNDOR.  Un ciervo huemul y un cóndor sostienen el escudo por ambos lados. Ambos aparecen coronados con coronas navales de oro.

 5. GUATEMALA — QUETZAL. Esta colorida ave aparece posada sobre el pergamino de la independencia. Representa la libertad y es también el ave nacional guatemalteca.

 6.  BOLIVIA — LLAMA Y CÓNDOR. Una llama aparece en la parte inferior del paisaje central. Encima del escudo se encuentra un cóndor andino con las alas extendidas.

 7.  COLOMBIA — CÓNDOR ANDINO. Aparece en la parte superior del escudo, con las alas abiertas. Sostiene una corona de laurel y una cinta con las palabras «Libertad y Orden».

8. ECUADOR — CÓNDOR ANDINO. Se encuentra sobre el escudo, con sus enormes alas desplegadas. Debajo de él aparecen el Chimborazo, un río y un barco de vapor.

9. PANAMÁ — ÁGUILA HARPÍA. Esta impresionante ave rapaz corona el escudo panameño. Lleva en el pico una cinta con el lema «Pro Mundi Beneficio».

10.  VENEZUELA — CABALLO BLANCO. Aparece galopando libremente en el campo azul del escudo. Representa la independencia y la libertad.

11. URUGUAY — CABALLO Y BUEY. El caballo aparece suelto y representa la libertad. El buey se encuentra en otro cuartel y simboliza la abundancia.

 12. GUYANA — JAGUARES. Dos jaguares sostienen el escudo por los costados. Uno lleva un pico y el otro sostiene caña de azúcar y arroz, vinculados con actividades económicas del país.

13.  JAMAICA — COCODRILO. Un cocodrilo jamaicano aparece encima del casco que corona el escudo. Debajo se encuentra un escudo con cinco piñas y dos figuras indígenas a los lados.

14.  BAHAMAS — FLAMENCO Y MARLÍN. Un flamenco sostiene el escudo desde tierra firme. Al otro lado aparece un marlín sobre el agua, representando el entorno marino.

15.  TRINIDAD Y TOBAGO — IBIS ESCARLATA Y COCRICO. El ibis escarlata destaca por su impresionante plumaje rojo. El cocrico representa a Tobago y acompaña al ibis como soporte del escudo.

 16. DOMINICA — LORO SISSEROU. Dos loros sisserou aparecen a ambos lados del escudo.  ¡También incluye una rana local, conocida como crapaud, dentro de uno de sus campos!

DATO CURIOSO. En el escudo de Canadá aparece incluso un animal fantástico: ¡un unicornio! Acompaña a un león como soporte del emblema. Además, el cóndor aparece en los escudos de varios países andinos, entre ellos Chile, Bolivia, Colombia y Ecuador.

Información de Educando Pro.

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Canadá.

ESCUDOS.


















martes, septiembre 08, 2026

La historia de la mina de turquesa donde nació nuestro alfabeto.


La historia de la mina de turquesa donde nació nuestro alfabeto.

Oculta en una inhóspita región del Sinaí, ”custodiaba" un hallazgo revolucionario: el grafiti informal de unos trabajadores semitas que simplificó los jeroglíficos y dio origen al abecedario que usamos hoy.

Una representación de la diosa Hathor, la "Dama de la Turquesa", y una de las decenas de estelas. Getty Images.

A principios del siglo XX, en un remoto lugar de la península del Sinaí, la pareja de arqueólogos William y Hilda Petrie hizo un descubrimiento fascinante. Sucedió en un sitio llamado Serabit el-Khadim, una antigua región minera del suroeste del Sinaí, explotada desde la época faraónica y asentada sobre una meseta rocosa.

En uno de sus puntos más elevados, dominando el paisaje circundante, antaño se alzaba un templo en honor a la antigua deidad egipcia Hathor, la diosa del cielo, las mujeres, la fertilidad y el amor, y patrona de muchos minerales. Por esos lares la llamaban “Dama de la Turquesa”, pues esa era la piedra semipreciosa que se extrajo de allí por milenios.

Para los antiguos egipcios, la turquesa era un ingrediente importante para resucitar a los faraones a la vida eterna. Su vibrante tono azul verdoso no solo decoraba las paredes de sus suntuosas tumbas, sino que simbolizaba la alegría, la felicidad y la vida. No obstante, la tenían que ir a buscar a esos territorios inhóspitos lejos del fértil Nilo, así que le rezaban a Hathor para que los protegiera al embarcarse en la peligrosa tarea de arrancársela a la roca del desierto.

En las ruinas del complejo del templo, los Petrie, como otros exploradores antes que ellos, encontraron decenas de grandes lápidas de piedra llamadas estelas, muchas cubiertas con jeroglíficos. Eso no los sorprendió: para cuando fueron escritas, los egipcios llevaban utilizando esa compleja escritura pictórica durante más de mil años.

En las ruinas del templo a la diosa Hathor, establecido en el siglo XX a.C., las estelas cuentan historias sobre quienes trabajaron en las minas de turquesa.

Las estelas, además de revelar por qué se había construido un templo en un lugar tan lejano, relataban toda clase de historias, como le contó a la BBC el egiptólogo Pierre Tallet. En una de ellas, por ejemplo, el autor empieza lamentando que lo hubieran enviado al Sinaí en verano, cuando hacía demasiado calor, pero al final el relato se torna alegre, pues cuenta que su expedición ha extraído más turquesa que todas las anteriores, y que todos regresarían sanos y salvos al valle del Nilo.

Otra estela muestra que no eran solamente egipcios los que trabajaban en las minas. “En la parte inferior, aparece una persona montada sobre un burro y otra lo está guiando”, señala Tallet. “Los egipcios nunca eran representados montando en burro. Esa es una representación típica de alguien del Negev, alguien que había venido de Oriente”, explica.

Incluso se sabe quién era esa persona, ya que había participado en más de una expedición y aparece en otra estela. Los jeroglíficos nos dan su nombre: “El hermano del príncipe de Retenu, Khebdeb, se une a la expedición para ayudar a los egipcios”. Retenu era un nombre egipcio para la tierra bíblica de Canaán.


Los egipcios solían aparecer representados sobre camellos, no burros.

Pero fue adentro de las minas donde los Petrie hicieron su sorprendente descubrimiento. “Hilda pisó una piedra, la recogió y le dijo a Petrie: ‘Aquí hay algo’”, le contó a la BBC la egiptóloga Orly Goldwasser. “En esa piedra en la mina vieron la primera inscripción en algo muy extraño que nadie había visto antes”, continuó. “Petrie la miró y dijo: ‘Esto no es egipcio. Parecen jeroglíficos feos, pero hay muy pocos signos. Esto podría ser un alfabeto’... ¡BUM!”.

Buey, casa, camello...

Hasta el día de hoy persiste una disputa sobre quiénes inventaron la escritura: los babilonios, con la cuneiforme, o los egipcios, con los jeroglíficos. Lo que nadie niega es que fue un salto conceptual brillante, aquel de registrar lo que está en la mente de manera que pueda transportarse a muchas otras mentes más.

Se llama el Principio de Rebus, la idea de que una imagen puede representar más que el objeto mismo, lo que permite expresar hasta lo intangible. Ese salto, además, lo dieron de forma independiente los chinos y los mayas. Pero los Petrie se habían topado con algo que iba más allá.

Raspados sobre rocas, vasijas y objetos, encontraron garabatos de una naturaleza inesperada pero extrañamente familiar. Parecía que en ese período tan temprano, alrededor del 1700 a. C., los mineros y los esclavos semitas habían comenzado a utilizar un nuevo sistema informal de grafiti, brillantemente simple, infinitamente adaptable y perfectamente transportable. Era el alfabeto.


Labrada en una de las paredes de la mina de turquesa está una de las primeras "A" de la historia.

Habían llegado a él usando lo que se llamaría principio de la acrofonía, un método de escritura donde un símbolo pictográfico o ideográfico de un objeto se usa para representar el sonido inicial de la palabra que nombra ese objeto. La que se convirtió en la primera letra de la mayoría de los alfabetos del mundo, por ejemplo, empezó como un buey, el animal de granja más importante de la época en aquella región.

En el lenguaje canaanita, la palabra para buey era “aluf”, “alf” o “alef”, así que si dibujaban la cabeza de un buey, al ver el dibujo, no se leía como “alef”, sino que se quedaban solo con la “A”. Entonces, así como cuando necesitaban el sonido “A” pintaban la cabeza de un buey, para la “B” hacían una casa (que se decía “bait”) o para la “G”, un camello o “gamal”.

Parece obvio, pero, si te ponés a pensar, fue una hazaña sofisticada. Tuvieron que analizar su idioma para separar todos los sonidos principales y solo luego acordar un dibujo para representar cada sonido. Era un concepto tan distinto que los egipcios, quienes llevaban la delantera con su hermoso lenguaje escrito, ya habían hecho algo similar para deletrear nombres extranjeros como Cleopatra (que era griego), pero nunca se dieron cuenta de que tenían un alfabeto dentro de su sistema.

Seguían utilizando los alrededor de 600 signos de sus jeroglíficos, mientras que esta escritura que aparecía a su lado solo requería de unos 30. Eso la hacía más democrática: no se necesitaban años de instrucción para aprender a usarla. Por si fuera poco, ese ejemplo tan temprano de escritura alfabética, conocida como escritura protosinaítica, guardaba un asombroso parecido con la nuestra.

Hasta el día de hoy persiste una disputa sobre quiénes inventaron la escritura: los babilonios, con la cuneiforme, o los egipcios, con los jeroglíficos.

Y no solo es similar al nuestro. 


Ese revolucionario primer alfabeto viajó de su tierra natal con los fenicios hacia el Mediterráneo y de ahí más y más allá hasta conquistar tres cuartas partes del planeta. Su influencia se extendió geográfica y temporalmente, de manera que incluso alfabetos lejanos en tiempo y espacio llevan su impronta.

Las letras se fueron volviendo más abstractas y cambiando de forma, pero, a pesar de sus variantes cirílicas y árabes, y la infinidad de idiomas que lo usaron para escribir, los expertos aseguran que pueden rastrear las huellas de ese primer alfabeto en los demás. Tanto que llegan a afirmar que es posible considerar que existe esencialmente un solo alfabeto en todo el mundo.

El orden de los factores.

¿Por qué empezar por “A”, “B”, “C” y no por “J”, “X”, “M”? ¿Quién decidió cuál sería el orden del alfabeto? La verdad es que sigue siendo un enigma. No se sabe por qué motivo el abecedario está organizado de esa manera. Sin embargo, hay historias que revelan la razón de que algunas de las letras estén donde están.

El español heredó el abecedario latino; los romanos lo habían recibido, vía los etruscos, de los griegos, quienes lo habían adoptado de los fenicios, que llevaron la escritura protosinaítica al Mediterráneo. De herencia en herencia, las primeras letras quedaron así por tradición: del hebreo, “alef”, “bet”, “gimel”, al griego “alfa”, “beta”, “gama”, y en latín, “A”, “B”, “C”. Y sí, ahí hay una “G” que se volvió “C”.

Lo que pasó fue que el latín primitivo utilizaba la letra “C” tanto para el sonido /k/ como para /g/, pues el alfabeto etrusco, del que el latín tomó sus letras, no tenía una “G” independiente. Más tarde, la “G” fue creada (hacia el siglo III a.C.) mediante la modificación de la “C”, con el fin de distinguir el sonido /g/. La nueva letra se insertó en el alfabeto, pero para explicarte por qué quedó de séptima, primero tengo que contarte lo que le pasó a la “Z”.

En este ejemplo del alfabeto de manuscrito medieval, basado en una biblia que perteneció a Carlos el Temerario, aún faltan algunas letras. Getty Images.

Al principio, el latín no tenía realmente el sonido /z/, así que cuando los romanos heredaron el alfabeto, les pareció prescindible, y la eliminaron. Durante un tiempo, no hubo ningún problema. De hecho, a la “G” la insertaron en el lugar que había ocupado la descartada “Z”.

Pero a medida que Roma iba absorbiendo más cultura griega, surgió un pequeño inconveniente: ¿cómo escribir correctamente palabras griegas sin ella? La solución fue clara: había que recuperar la letra. Ahora bien, el alfabeto latino ya estaba firmemente establecido, y nadie tenía ganas de reorganizarlo entero, así que se optó por una solución pragmática: reintroducir la Z, pero colocarla al final. Siglos después, esa estrategia no se pudo repetir, así que hubo que abrir espacio para acomodar otras adiciones.

Hasta bien entrado el Renacimiento alto, ni la “J” ni la “U” existían como letras independientes, aunque sí como sonidos que compartían su representación gráfica con los símbolos “I” y “V”, de manera que, por ejemplo, el nombre Julius se escribía Ivlivs. Las formas gráficas de “U” y de “J” habían empezado a aparecer en la escritura medieval, pero solo se consolidaron entre los siglos XVI y XVII, gracias a la influencia de la imprenta, los humanistas y los gramáticos. La “W”, por su parte, llegó mucho más tarde.

No existía en el alfabeto latino clásico, pues era necesaria, pero se desarrolló en la Alta Edad Media en los idiomas germánicos como una “doble V”. En español, se empleó primero solo en préstamos extranjeros (como nombres o palabras foráneas), y recién fue incorporada oficialmente al alfabeto por la Real Academia Española en 1969. A cada una de esas tres recién llegadas se les hizo lugar junto a las letras con las que habían tenido tan estrecha relación: la “J” justo después de la “I”, y la “U” y la “W” a ambos lados de la “V”. Lo mismo ocurrió con la “Ñ”, esa letra que es exclusivamente nuestra.

Aunque tiene una larga historia, pues se empezó a usar en la Edad Media para abreviar “nn” como “n” con una tilde, no fue incorporada oficialmente al abecedario por la Real Academia Española hasta 1803, y ocupó su sitio junto a la “N”.

Así que ya tenés lo prometido: un puñado de razones por las cuales algunas de las 27 letras del abecedario están donde están. Pero al final, la colocación de las letras en el alfabeto parece esencialmente arbitraria, lo cual quizás no sea extraño, pues, a diferencia del orden numérico, el de las letras no tiene un significado intrínseco.

Incluso si hubiera una forma más sensata de organizarlas, es dudoso que cualquier otra secuencia fuera mejor o peor a la hora de leer o escribir. De lo que sí no hay duda es que, de la “A” a la “Z”, el alfabeto es una asombrosa proeza de ingeniería intelectual.

Por BBC Mundo.

BBC Mundo.

https://www.bbc.com/mundo/articles/cr4kxkp7ke6o