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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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martes, septiembre 01, 2026

La generación liberal del ‘80 hacía obras públicas; hoy las destruimos.Por Roberto Azaretto.

La generación liberal del ‘80 hacía obras públicas; hoy las destruimos.

Por Roberto Azaretto *

En 1868 tuvo lugar en el Congreso Nacional uno de los debates más constructivos en esa etapa inicial de la construcción de un Estado nacional. Nuestro país tenía por delante otros dos años de guerra internacional, la guerra del Paraguay, iniciada tres años antes al ser invadido el territorio nacional y ocupada la ciudad de Corrientes por las fuerzas paraguayas. También el año anterior había tenido lugar la revolución de los Colorados en Cuyo, y la entrada desde Chile de Felipe Varela. Derrotados los primeros en San Ignacio por el ejército nacional al mando de Arredondo el 1 de abril, y el segundo en Pozo de Vargas el 10 de abril por el ejército mandado por el general Antonino Taboada, concluyendo así para siempre los desafíos al poder nacional en las provincias interiores. Vendrán después la guerra de Entre Ríos y el enfrentamiento con Buenos Aires en 1880.

SIN NACION POSIBLE.

Estos conflictos fueron citados en el largo debate en el Congreso en los finales de la presidencia de Mitre. Cleto Aguirre, diputado por Salta (médico que se especializó en oftalmología en Francia), señalaba: “¿Como es posible que existan vínculos de unión entre ciudades que no tienen comunicación entre sí?” Argumentaba que sin el ferrocarril no había Nación posible y que el caudillismo era el resultado “de la falta de aliciente para el trabajo”. Este bloque del Interior, Norte y Cuyo, promovía la prolongación del ferrocarril desde Córdoba como manera de consolidar la unión nacional, terminar con el caudillaje en la idea de que el ferrocarril significaba “la industria, el comercio, la ciencia, el poblamiento”.

El debate surge porque la empresa del Central Argentino considera que no es rentable prolongar las líneas al norte y a los Andes desde Córdoba. Ante esta situación, el Gobierno no duda en afrontar el problema. Por eso Francisco Civit, diputado por Mendoza, es quien destaca que los ataques al tráfico de carretas por parte de los indios será solucionado con el ferrocarril.

Además, plantea prorrogar los aranceles a las importaciones y exportaciones aprobados para financiar la guerra con el Paraguay.

Este debate concluye con la aprobación de la Ley 280, verdadera ley de obras públicas pues dispone la construcción del ferrocarril al Norte, el Andino desde Villa María a Mendoza, la línea de Concordia a Monte Caseros para superar Salto Grande, y la propuesta de Manuel Quintana de construir el Puerto de Buenos Aires. Mitre promulga la ley y Sarmiento, que asume el 12 de octubre de ese año su mandato, la pone en ejecución con la ley 387 de 1870 que autoriza contraer un empréstito para el financiamiento, que se concreta en 1873, por 30 millones de pesos fuertes (ley 583).

PEAJE, UN FRACASO.

Estos debates tienen actualidad. Por eso quien escribe los cita a raíz de las concesiones para mantenimiento de una parte de las rutas nacionales por peaje. Un país que necesita para su desarrollo la construcción de autopistas y la reconstrucción del ferrocarril es informado que solamente tendrá un programa para tapar baches y cortar el pasto de las banquinas. Y para eso pagaremos peaje, un sistema fracasado y fuente de corrupción en la década de los noventa.

Fue reemplazado por iniciativa de Cavallo siendo ministro del presidente De La Rúa por una tasa a los combustibles. El problema es que esos fondos han sido malversados por el gobierno nacional, que abandonó el mantenimiento de las rutas y usó los fondos como rentas generales para paliar el déficit fiscal.

El peaje es un instrumento útil para financiar la construcción de obras viales en los grandes centros urbanos con tráficos de, por lo menos, treinta mil automotores diarios. En las rutas nacionales, el peaje más eficiente es una tasa sobre los combustibles, y no tiene sentido, como lo ratifica el Banco Mundial, usarlo para pagar mantenimiento.

La producción agroindustrial soporta el costo de fletes excesivos por la carencia de rutas adecuadas y autopistas y el deterioro del sistema ferroviario. Las inversiones en las provincias cordilleranas en petróleo, gas y minerales requieren también inversiones en rutas y vías férreas como así también la mejora de la conectividad con países limítrofes y el acceso a los puertos del Pacífico.

OBRAS TRANSFORMADORAS.

Unas pocas decenas de kilómetros faltan para unir el ferrocarril en Neuquén con la red de Chile. Sólo 270 kilómetros separan a San Antonio Oeste con Puerto Madryn, el gran puerto de aguas profundas de la Argentina. Construir la prolongación del ferrocarril hacia esa ciudad uniéndola con las líneas centrales y con los ramales a Neuquén, pasando por el valle del Río Negro, con su potencial para irrigar seis veces más la superficie cultivable, son las obras que transforman y eran las que encaraban esa generación constructora de la Nación.

Esa dirigencia no se limitaba a administrar la pobreza de recursos, sino que afrontaron la aventura de construir un país moderno en el desierto.

* Presidente de la Academia Argentina de la Historia.

Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/La-generacion-liberal-del-80-hacia-obras-publicas-hoy-las-destruimos-575350.note.aspx

miércoles, agosto 19, 2026

Las contradicciones del antiperonismo.

 


Las contradicciones del antiperonismo.

Si observamos el actual Gobierno de Milei podemos ver que el 90% de sus funcionarios fueron peronistas en algún momento y otros dicen seguir siendo peronistas, pero en otro partido.

Para ejemplificar nombramos algunos destacados
1)Scioli: vicepresidente de Néstor, 2 veces gobernador por el Kirchnerismo, candidato a Pte. por dicha fuerza, hoy ministro de Milei.
2) Bullrich: empezó militando en la JP-Montoneros, en nombre del peronismo tuvo actitudes destituyente en el Gobierno de Alfonsín, de ahí en, más, paso por varios partidos, hoy senadora por Milei.
3) Pilar Ramírez: fundadora de la Cámpora en CABA hoy mano derecha de Karina en ese distrito.
4) Santilli: se sigue definiendo como peronista, militó junto a Massa y Ritondo, actualmente se define del PRO y del LLA simultáneamente.
5) El clan Menem, no hace falta ninguna descripción.

Podríamos nombrar a casi todos los funcionarios de este Gobierno con pasado peronista, lo que no quiere decir que eso sea bueno o malo, lo más llamativo es que los votantes de este Gobierno se definen como antiperonistas acérrimos.

Esta conducta la definía Freud en su teórica del psicoanálisis como ambivalencia afectiva, más específicamente como el amor-odio sobre una persona, grupo de personas u objetos.
En 1957 el psicólogo León Festinger elaboró la propuesta de la disonancia cognitiva, es la tensión o malestar mental que siente una persona cuando las ideas, creencias o valores chocan con tus acciones, en este caso el voto.

Las distintas variables que ha tenido y tiene el peronismo, ocupan el 80% de la esfera política y llegan al poder por la vía democrática. Sus conquistas sociales, algunas de ellas innegables, mantuvieron y mantienen su halo donde se destaca su fuerza mayoritaria. 

En 1972, durante una entrevista a Perón en su exilio en Madrid cuando un periodista le preguntó por los partidos políticos de la Argentina, él nombró a radicales, socialistas y conservadores, olvidándose de mencionar al peronismo,
El periodista le señaló la falta del peronismo en su lista a lo que Perón respondió con ironía y seguridad: “¿Ah, no? Es que peronistas somos todos”.

A lo que agrego, a veces, los antiperonistas parecen ser más peronistas que el kirchnerismo.

Fabio Abraham Exsecretario de Gobierno y exconcejal por la UCR en Lomas de Zamora.

Carta de lectores del Diario Río Negro.
https://www.rionegro.com.ar/

lunes, agosto 17, 2026

Francisco de Paula Castañeda: un cura legendario.

 


Francisco de Paula Castañeda: un cura legendario.

Por Julio Borda *

 

Si hay que recordar a alguien que ejerció la  profesión de periodista con coraje y talento, ese es Francisco de Paula Castañeda

un franciscano que nació en Buenos Aires en 1776, y que polemizaba en inferioridad de condiciones contra los poderosos de la época, con una altura y un valor poco común.

Expresa don Adolfo Saldías, el célebre autor de la “Historia de la Confederación Argentina” que Castañeda, siendo muy joven y cediendo a una súplica de su ya anciana  madre, educada como él en los hábitos monásticos de la colonia, visitó el hábito de la orden de San Francisco en Buenos Aires. Luego fue enviado  por su superior a Córdoba. Allí obtuvo por oposición la cátedra de filosofía, y luego fue ordenado sacerdote por el Obispo Moscoso.

Como se puede observar entonces, el padre Castañeda  era un hombre de nivel superior, un intelectual apasionado, que era  temido porque hablaba con la verdad, el arma de los hombres honorables. Nunca se dejó intimidar.

 

UNA PIEDRA EN EL ZAPATO.

Era un  fraile políticamente incorrecto que jamás transó con los halagos ni con componendas de ningún tipo. Fue una piedra en el zapato para muchos  de los que dirigían los resortes de la Nación en esa época, ya que  él - que sólo le importaba  el beneficio e interés de  la Patria-  luchaba por la educación del pueblo, la única forma de alcanzar el bienestar de una nación. Era un hombre libre que señalaba a los gobiernos  los yerros y atropellos que cometían,  sin importarle las consecuencias que pudiera sufrir.

Fue sólo esclavo de Dios, porque era un hombre de una sólida fe. A través de sus periódicos, alertaba sobre las situaciones que para noble franciscano ponían en peligro la causa de la Patria, y se lanzaba con un lenguaje indignado contra aquellos que consideraba responsables de los males que la afligían. Fue un  implacable enemigo de la reforma religiosa que proponía el gobierno  de Bernardino Rivadavia, dando a conocer su malestar a través de punzantes artículos que publicaba en sus diarios.

Castañeda fue el encargado de predicar un sermón cuando  durante las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807, se produjo la Reconquista, hablando frente a Liniers. También durante la Defensa, dio un sermón en la Iglesia de las Capuchinas, haciendo un verdadero panegírico de aquella gloriosa jornada. Y todo esto, con  la presencia de las autoridades.

En 1815 fundó una escuela de dibujo, pronunciando un discurso dirigido a la juventud para que luchara por el mejoramiento  de la ciudad, a través del trabajo, del esfuerzo y la disciplina.  Era muy irónico en sus artículos, y ello le valió más de un disgusto.

 

ANARQUIA DEL AÑO 20.

Durante las luctuosas jornadas que desembocaron en la anarquía del año 1820, se convirtió en un férreo opositor al sistema federal, y no toleraba la figura de don José Gervasio de Artigas, a quien consideraba uno de los autores principales del origen de todos los males por los cuales estaba atravesando Buenos Aires.

Sostenía el polémico fraile, en su visión muy particular, que las provincias habían roto su unión con Buenos Aires en nombre de una federación que para él, era el símbolo del odio  y que decir “viva la santa federación” era lo mismo que decir  “mueran los porteños”.

No tenía pelos en la lengua, y no se guardaba nada, pues escribía con vehemencia y con una enorme pasión, siempre pensando en el porvenir de la Patria antes que nada.

Ninguna circunstancia lo intimidaba, y evidentemente, su lema era al pan, pan y al vino, vino.

Citando nuevamente a Saldías, éste señala que Castañeda era un paladín singular que debatió durante quince años los propósitos de la revolución de 1810…Era el padre Castañeda un espíritu original y fecundísimo, mordaz y travieso…un noble corazón inflamado por el fuego de convicciones profundas, y un luchador valiente para afrontar las dificultades  que le suscitó la ruda franqueza con que flagelaba lo que no entraba en el orden de sus ideas y de sus propósitos. Él fue quien creó en Buenos Aires ese poder que se llama la prensa.

Su prosa filosa era la pesadilla de los poderosos de la época que no sabían cómo rebatir tantas acusaciones que nacían de su implacable pluma, que la mayoría  de las veces estaban debidamente fundamentadas.

 

TEMIBLES PERIODICOS.

Sus temibles periódicos llevaban nombres estrambóticos y prolongados, tales como “El desengañador gauchipolítico, federimontonero, chotiprotector, putirepublicador, chacuaco oriental, de todos los hombres de bien que viven y mueren en el siglo XIX de nuestra era cristiana”. Este particular periódico estaba destinado a vituperar  sobre todo, la acción de Artigas en el litoral, el gran enemigo  de la patria, a ojos de Castañeda, como ya se apuntó.

Otro diario del mismo estilo fue aquel en donde combatía la anarquía producida en el año 20. Su nombre, tan llamativo como el anterior, era “El despertador teofilantrópico místico político”. Un periódico tan polémico como los anteriores, fue bautizado con el nombre de “El Monitor Macarrónico místico político”.

Sus escritos llegaron a molestar tanto que el Fiscal de Estado lo acusó ante un  jurado porque  consideraba que ellos agraviaban a la Junta de Representantes; un Jury  hizo lugar a la acusación, por estimar esos artículos incendiarios y subversivos del orden público, siendo condenado al destierro por cuatro años, en  Patagones. Esta sentencia hizo reaccionar al franciscano que tomó la decisión de fugarse a Montevideo donde continuó con su labor de periodista.

Años más tarde se radicó en la provincia de Santa Fe, donde fundó una Iglesia y una escuela en un paraje desierto, donde luego levanto un pueblo que se conoció con el nombre de  Rincón de San José.

 

COMBATE CONTINUO.

El eximio historiador antes citado, señala que su vida fue un combate continuo, y en este combate conquistó lauros que enaltecen su memoria...fue un patriota y un filántropo… fue un precursor esforzado de la prensa periódica que él elevóa la categoría de poder del Estado: honor a él que cayó con sus ideas como caen los buenos, después de haber trabajado por el bien de la patria sin haberle dado un día de luto y sin haber explotado su nombre querido para colmar su ambición y la avaricia que corroen a tanto político de ocasión.

Este gran franciscano debería ser el espejo de aquellos que quieren seguir el camino de un periodismo serio, responsable y fiel que, como el gran fraile, se conviertan en instrumentos de la verdad.

En marzo de 1832, el buen franciscano falleció en la ciudad de Paraná.

* Historiador.

Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/Francisco-de-Paula-Castaneda-un-cura-legendario-574826.note.aspx

lunes, julio 27, 2026

"CHONGOS" Y "GENTE DE CLASE". PORTEÑOS DE COLOR. Mágicas Ruinas 1967.

 


"CHONGOS" Y "GENTE DE CLASE".

PORTEÑOS DE COLOR.
Aunque no se conozcan se saludan al cruzarse por la calle: son unos tres mil, entre negros, pardos y mulatos; se los encuentra en el Dock, en Ensenada, donde alborotan con sus candombes, y en los escenarios. Nos legaron, además de su música, la empanada y el arrorró.
Hubo tiempos en que Buenos Aires tuvo también su rostro negro, su perfil africano. Eran los tiempos en que los habitantes de color, nucleados en cofradías y "naciones" según su procedencia, alborotaban con sus candombes, iluminaban la ciudad con su alegría de raza triste.
Tiempos viejos, cuando había en la capital del Virreinato 22.000 negros y mulatos y solo 8.000 blancos, como en 1806, en que pelearon en primera línea contra el inglés Beresford. Tiempos en que dejaban centenares de cadáveres en los campos de Maipo, a las órdenes de San Martín.
Después fueron carne de cañón en las contiendas civiles, en la guerra contra el Brasil o el Paraguay. Y finalmente el aluvión inmigratorio disgregó a la raza, y el mestizaje hizo el resto. La historia apenas los recuerda, pero ellos nos dejaron algo de su música, fueron también los porteros del tango, nos legaron la herencia de algunas palabras dulces, como arrorró, alfajor, empanada...
Ahora se los ve raramente en una calle cualquiera, en una boite, en un aula universitaria, en un escenario, y llaman la atención, excitan la curiosidad. Son algunos de los 3.000 negros, mulatos y pardos que restan en Buenos Aires.
¿Quiénes son, qué hacen, qué piensan los argentinos de color? Esta nota trata de ser una respuesta.
¡Pase, calunga!
En una confitería céntrica, el dueño se acercó a la mesa y comenzó a quejarse de su personal:
—Estos negros son una porquería...
Justamente había en la mesa una persona de color, el actor Rey Charol, que increpó duramente al hombre. Este se disculpó:
—Pero no, morocho, no lo decía por usted... Yo tengo gran simpatía por ustedes los morochos. Los que me fastidian son esos negros, los cabecitas negras. ..
Mientras contaba esta anécdota, que data de 1956, año en que llegó a Buenos Aires desde el Uruguay, Charol se vestía con el uniforme de vigilante del 900, en su camarín del Astral. Hombre de rostro bueno y mirada inquisitiva y tierna a la vez, hablaba con cierto tono socarrón, y durante una hora recordó anécdotas, detalles con frecuencia sutiles:
—A veces, cuando camino por la calle, noto que la gente se da codazos, como diciendo: "Ahí va"... Me divierte mucho cuando alguien, al verme, se toca la rodilla. Algunos lo hacen con verdadero y cómico disimulo. Otros creen que es más efectivo tocar un objeto de oro. Por eso algunas mujeres se palpan distraídamente la muñeca buscando su pulsera o juegan con el anillo...
Cuando Charol pregunta a los practicantes de tan misteriosa cábala el motivo de su actitud, suelen contestarle: "Es que ustedes los negritos traen suerte"... Y hasta hubo una señorita que le recordó la famosa copla: Oro toco, negro veo, /San Benito querido, / que se cumplan mis deseos... Sin embargo, ya se sabe que no todo es amable o risueño en el reino del prejuicio:
—Cuando me cruzo con algunas monjas invariablemente se santiguan. Creen que somos hijos del diablo...
En una oportunidad, Charol oyó que una señora le decía a su hijo: "Si no te portas bien, el señor te va a llevar". Pero dejemos que lo cuente él mismo:
—Yo me indigné, y le dije a esa señora que le estaba haciendo a la criatura un daño irreparable. Por ejemplo, si alguna vez llegara a perderse tendría miedo de pedirle ayuda a un negro. Y acto seguido lo alcé y comencé a jugar con el chico hasta que lo hice reír...
Charol tiene que entrar en escena. Antes, cuando llegamos al camarín, nos había recibido con "¡Pase, calunga!", que significa "compañero" en dialecto bangué. Ahora, mientras sale, se despide con una reflexión:
—No quisiera pasar por resentido, porque le debo mucho a la Argentina. Pero aquí hay un racismo solapado. Si hasta desprecian a los propios cabecitas... Nunca pude comprender por qué hay tantas incomprensiones entre los hijos de un mismo país. ¿No te parece, calunga"!
El "chongo" y la "clase"
Cuando dos personas de color se cruzan por la calle, se saludan aunque no se conozcan. Ya nos lo había explicado Guillermina Latorre, presidenta del Shymmy, un club de gente de color: "Es como si tuviéramos un imán en la mirada". Y Rey Charol: "Cuando veo un negro por la calle me dan ganas de gritarle: "¡Chau, hermano!". Y Emilio Montero, cajero del Ministerio de Hacienda: "Es que, ¿sabe?, así uno se siente menos solo".
Católica en su mayoría, la gente de la colectividad porteña de color, una colectividad dispersa que no conserva prácticamente ninguna de sus tradiciones, sigue fiel sin embargo a San Benito, antiguo patrono de los negros, y en algunos hogares hemos visto su imagen. Como toda colectividad, tienen también sus expresiones peculiares, una especie de "santo y seña" para uso interno. Cuando dos personas de color conversan sobre un tercero y quieren saber si es de su raza, generalmente preguntan: "¿Es de clase?". La expresión de clase quiere decir, precisamente, negro, de color, y la clase implica a la colectividad en su conjunto. Un muchacho nos dijo en su casa de Liniers, mientras saboreábamos el mate preparado por las manos expertas de su madre: "Mi hermana está de novia con un chongo". Quería decir que el cortejante era un joven blanco.
Kary Vane, una mujer elegante, culta, de seductora conversación, manifestó que "hay tres clases de negros": el usté, el vos, y el che o chau. El primero sería el que se empeña en progresar, en realizarse en una vocación; el segundo, el que se conforma con un empleo u oficio cualquiera; y los últimos, "los que no hacen nada, y ni se peinan aunque tengan la cabeza llena de abrojos".
Cuando una persona de color visita a gente de la clase, siente una íntima satisfacción si ve la casa arreglada, si se respira confort: como lo expresó una muchacha del barrio de Floresta, "eso quiere decir que la raza anda bien". Del mismo modo, admiran a todo negro "que sea alguien", toman como propio su triunfo: "Sidney Poitier ganó un Oscar. ¡Nos enorgullece que sea de color!", exclamó César Salas, bailarín del Maipo. "Nos llena de alegría que hombres como Nat King Cole, Armstrong, Sammy Davis, Richard Wright, sean negros", comentó su compañero Edmundo Da Cruz, un joven de expresión reflexiva que de día trabaja en la Administración General de Puertos y de noche baila también en el Maipo.
De labios de Eugenia País, una anciana de 75 años, que exhibe una rara lucidez, escuchamos estas palabras: "A Luther King le dieron el Premio Nobel de la Paz. ¡Es como si nos lo hubieran dado a todos los negros!"
"Cada vez somos menos"
Sin embargo, a pesar de esta suerte de cohesión nostalgiosa, la gente de color de Buenos Aires constituye una colectividad dispersa, en extinción, que no hace vida comunitaria. Pocos saben que existe el Shymmy Club, una entidad casi fantasmal que no cuenta con sede propia ni desarrolla ninguna actividad cultural: se limita a organizar bailes en los salones del Sindicato de Cerveceras, de Humahuaca al 4000, el primer sábado de cada mes, y en la Casa Suiza (Rodríguez Peña al 200) durante los Carnavales.
Alfredo Núñez, empleado del Congreso de la Nación y presidente del Shymmy, nos recibió en su casa del barrio Coronel Dorrego. En "la veredita florida", como él la llama, nos sentamos a conversar. Nos dijo: "Nuestra gente va desapareciendo por los matrimonios mixtos. Los negros somos cada vez menos". La dicharachera y cordial Haydee San Martín, o "la Parda Haydee", Dama de Honor del Shymmy, corroboró la afirmación de Núñez. Haydee, que a los 77 años muestra una alegría contagiosa, nos lanzó esta humorada: "Antes, cuando hacíamos un baile, el salón parecía una carbonería"... Y comentó luego: "Ahora la mayoría son blancos. La clase de nosotros se está extinguiendo". Guillermina Latorre nos acogió en su casa de Somellera 943, que hace las veces de secretaría del club y donde reciben la correspondencia. Sobre el bargueño, una muñeca blanca y otra negra parecían todo un símbolo: su marido, el entusiasta Emilio Pérez, director de la típica Chiclana y vicepresidente de la entidad, no es hombre de color.
Para expresarlo con palabras "de José Luis Lanuza, los sobrevivientes de nuestra raza negra se están disolviendo en la Argentina blanca "como una pizca de canela en una taza de café con leche". Ello parece tener su correlativo en la ausencia de continuidad cultural. En general, la gente de color no es aficionada a la música propiamente africana. Le gusta el jazz, el tango, la música tropical, aunque hay un reducido grupo de candomberos, que son vertiginosos bongoceros o tumbadores. "En el salón grande se baila lo que le gusta a todo el mundo, y el candombe en el fondo, frente al bufet", explicó Pérez. Aunque no es raro que, al final, se produzca una especie de candombe general, en el que intervienen todos.
El candombe que se ejecuta en Buenos Aires, al que no hay que confundir con el 'candomblé' o la 'macumba' de los afrobrasileños, con sentido ritual y religioso, mereció esta opinión a Néstor Ortiz Oderigo, reconocido especialista en música afro: "Entre nosotros, lo único que queda del candombe son unos ruidos de tambor".
De todos modos, aunque muchos ignoren su existencia y en los bailes no haya, a veces, más de 100 personas de color sobre un total de 400 ó 500, el Shymmy es la única entidad que los nuclea: "Cuando siento nostalgias de la raza, voy al Shymmy", nos confesó Alicia País, dibujante y modelista de 23 años, esposa de un conocido cortometrajista.
El doctor-ordenanza
No hace mucho, un profesional de color con oficinas en el centro de la Capital, protagonizó un equívoco de perfiles grotescos. Un desconocido preguntó por el doctor, y luego de unos momentos la secretaria lo hizo pasar al estudio. ¡Lo recibió un hombre de color de mediana edad, y como el visitante insistiera en que quería hablar "con el doctor", éste le contestó: "El doctor soy yo". El eventual cliente creyó ser objeto de una broma, y le replicó con displicencia: "Vaya, vaya, llame al doctor; usted es el ordenanza". Finalmente, el prejuicioso señor tuvo que convencerse; expuso su problema y se retiró confundido. Pero no volvió.
Este es un ejemplo típico del prejuicio según el cual, para emplear la expresión de Enrique Nadal, estudiante de sociología de color, se considera a los negros "solamente aptos como personal de maestranza".
La atractiva Elida Obella, propietaria del Instituto de Belleza Chanel, de Bogotá al 4440, en Floresta, que resultó segunda en el certamen organizado en 1965 por la empresa Coca-Cola para elegir la Reina del Carnaval, convino en que a veces se confunde un problema de nivel cultural con una cuestión racial, pero insistió en que no siempre se trata de fantasmas creados por una sensibilidad aguzada. Su novio, un muchacho blanco que trabaja en una repartición oficial, nos contó que en una pizzería de las inmediaciones de Rivadavia y Lacarra no los quisieron atender y hasta les hicieron bromas de mal gusto: "Nos apagaron las luces para que comiéramos a oscuras".
Este tipo de experiencias, que lógicamente pueden crear un sentimiento de minusvalía, provocan en ciertas personas de color una actitud explicable, aunque falsa: "Mi hermanito Juan Carlos desprecia a los de su misma raza", nos confesó un empleado municipal. "No quiero que el día de mañana, cuando vaya a la escuela a buscarlo, mi propio hijo se avergüence de mi color", reflexionó a su vez un joven intelectual preocupado por la educación de su retoño.
En algunos casos, este rechazo de la propia condición no es sino una transferencia inconsciente; rechazan, en realidad, una vida pobre, sin posibilidades, e identifican un nivel social bajo con la condición racial. Cuando ello ocurre, la gente de color es víctima de un prejuicio a la inversa.
Música y combinación de colores
"Me gustaría ser vendedora en una boutique, pero cuando usted acude por un aviso del diario, la gente se siente incómoda. Le dicen invariablemente: "Ya la vamos a llamar". La queja de Kary Vane, una mujer que recorrió "el país y sus alrededores" cantando a dúo con Oscar Porra, el "Carusso Negro" ya fallecido, coincide con las experiencias de otras personas. Por ejemplo, con las de Raquel Ana Moreno: "El negro tiene muchas cualidades, pero solo lo van a buscar para que haga payasadas". Más o menos lo mismo dijo Mamina, bailarina del Florida (tiene 25 años, estudió piano, folklore, danzas clásicas y españolas): "Solo nos quieren para la cocina. Nos dan papeles de sirvienta o mucama. A mí me llamaron de un canal de TV para que apareciera alcanzándole el teléfono y una carta al niño del programa. ¡A las negras les dan buenos papeles cuando son made in!". Ya Rey Charol nos había comentado que si el autor de una obra no especifica que tal o cual papel debe ser protagonizado por un negro, "nuestros directores no son capaces de incluirnos en el reparto para un papel convencional". Y hasta a veces para ciertos papeles, prefieren pintar a un blanco; "¡Eso es lo que más me rebela!", exclamó su compañero Juan Carlos Lima.
Augusto Marcelino, brasileño con más de treinta años de residencia en Buenos Aires, profesor de guitarra y autor de un revolucionario sistema de notación musical simplificada basado en la guitarra, declaró categóricamente: "Hasta no hace mucho tiempo, con excepción de los conjuntos formados en cooperativas, en la Argentina las orquestas importantes no admitían negros, porque la mezcla de color era mal vista por los directores. Por eso los negros decidían formar su propio conjunto".
En el terreno de los prejuicios, un hecho insólito entre nosotros conmovió recientemente a los argentinos: en la Guardería El Grillito, de Salguero 1115, fue rechazado Osvaldo Ernesto Nadal, de un año y medio de edad. La dueña de la guardería, Susana de Yakamoto, declaró muy ufana: "No queremos negros motosos". Por insistir en la admisión del niño fue despedida la psicóloga. La mayoría de las madres retiró a sus niños, y las maestras renunciaron en solidaridad.
Un Harlem argentino
Pocos saben que ahí no más, como quien dice, existe algo así como un Harlem criollo. Barrio humilde en el que abundan casas de chapa y madera, en el que se respira un clima popular de boliches y corrillos callejeros; estamos en Dock Sud, o en el Dock, como lo llaman familiarmente quienes lo habitan. Allí, en cualquier esquina, en cualquier bar puede verse un rostro de rasgos africanos junto a un italiano, yugoslavo, español o polaco. Mezcla de Harlem y Hong-Kong en miniatura, nuestro Dock está poblado por estibadores, marineros, maquinistas, hombres de mar que suelen permanecer tres meses en sus hogares y el resto del año en lejanas tierras.
Allí lo encontramos a don Hilario Díaz, en una esquina. Parecía mirar hacia el pasado, remontar el curso de sus 91 años en un momento de ensoñación. Cuando le hablamos le costó respondernos, tal vez porque estaba mirando hacia adentro y tardó en volver. Pero en seguida sentimos una simpatía profunda por este hombre que llegó al Dock hace cincuenta o sesenta años desde la isla de Cabo Verde, dominio portugués en la costa africana y antiguo destino de desterrados políticos y esclavos negros. Nos hicimos amigos, fuimos a su casa, nos presentó a sus compatriotas y a los hijos de sus compatriotas, argentinos negros o mulatos, o pardos, o casi blancos.
Paradójicamente, esta colonia, relativamente nueva, constituye el único conjunto de hombres de color que en nuestro país hace verdadera vida comunitaria, y conserva ciertas prácticas solidarias de alguna manera semejantes a las de las antiguas cofradías porteñas: por ejemplo, la Asociación de Socorros Mutuos Unión Caboverdeana, que cuenta con 600 socios (algunos viven en La Plata, Tigre, Berisso, Lanús o Buenos Aires), se hace cargo de los gastos toda vez que fallece un miembro de la colectividad y obsequia una corona. En el local de la Asociación se puede saborear la 'cachupa', un plato africano parecido a nuestro locro.
Sin embargo, los miembros de esta colectividad de color se refieren a sí mismos solo como integrantes de la colectividad portuguesa, aunque los lusitanos blancos tienen su propio club en la Capital Federal, el Centro Patria Portuguesa. Al principio, cuando nos acercamos, se mostraron esquivos respecto a su condición de hombres de color. Pero después nació la confianza, y hubo orgullo por su origen africano.
¡Welcome to the Dock!
En la Asociación conocimos a Eudino Livramento, Augusto Custodio, Alberto Monteiro (secretario de la entidad), Felipe Cançado, Andrés Almeida. Livramento, un hombre de tez oscura y ojos verdes, hijo de un blanco y una mujer de color, nos presentó a su esposa morena, a su hijo rubio: "Nunca tuve problema. Ya ve que mi chico es blanco. Si viviera en África del Sur, ¿cree que podría ir al cine con mi hijo?"...
El Dock parecía desmentir ciertas impresiones de algunos argentinos de color que viven dispersos por Flores, Floresta, Liniers, Palermo o el centro de Buenos Aires. Allí la gente se mostró extrañada por nuestras preguntas, parecía no comprender, "¿Dificultades? ¡Por favor! Aquí no hay un solo negrito que no haya tenido cinco o seis novias blancas. Ellas los prefieren negros", expresó con sonrisa traviesa Alberto Monteiro, que trabaja en una cooperativa de Barracas. Y en seguida nos contó una anécdota: el año pasado, cuando vino el "Norkfold", de la marina de guerra norteamericana, lo fueron a visitar e invitaron a varios marineros de color a un baile que se realizó en la Asociación: "Al principio no se atrevían a bailar con las chicas blancas. Hasta que los pusimos frente a varias beldades y al fin se convencieron".
El Moreno de la payada
No es casual que frente a nuestros grandes payadores de la leyenda o la literatura se plante siempre un payador negro. Aunque a veces se lo olvide, su voz puede oírse de pronto, como en el Santos Vega, o dialogando en fascinante contrapunto con Martín Fierro. Sin los gauchos negros, síntesis del negro esclavo y el negro alzado, no podríamos entender nuestra historia. Tampoco el génesis del tango o la milonga sin los tambos o cofradías de negros: la palabra tango parece provenir, precisamente, de tambo o de la expresión toca-tangó (tocar tambor), y según Augusto Marcelino, milonga, plural de mulenga, es palabra bunda, que significa palabrerías, pendencia, acepción que aún hoy es moneda corriente en nuestra habla popular.
Del mismo modo, no podríamos comprender nuestro contorno actual negando la presencia negra en el coro de nuestras voces. Nosotros quisimos que a través de estas líneas volviera por sus fueros el Moreno de la payada, para que escucháramos su palabra tierna, su voz a veces indignada o amarga, para que se filtrara algo de su alegría siempre dispuesta a estallar.
Cada vez son menos, porque, como lo expresó pintorescamente Eleuterio Fernández, obrero de color de Avellaneda, en nuestro país cosmopolita "el negro se casa con la blanca, el blanco con la mulata, el negro con la parda, el pardo con la parda, la parda con el blanco, y ¡cataplún! ¿dónde está el negro?"... Es bueno que así sea, que la mayoría de nuestros compatriotas se fije solamente "en el color del corazón". Esta fusión amorosa nos viene de lejos, desde la época en que se había popularizado la traviesa copla:
Padre negro y madre negra
y niño blanco,
aunque el amo me lo niegue
aquí hubo trampa,
Cachumba, caracatachum...
MÁXIMO SlMPSON
Revista Panorama
junio de 1967.

Publicación de Mágicas Ruinas.

domingo, julio 26, 2026

El mito del místico Grigori Rasputín.

El mito del místico Grigori Rasputín.

Por Nicolás Kasanzew.

El 17 de julio se cumplió otro aniversario del asesinato, a manos de los bolcheviques, del Zar Nicolás II, uno de los gobernantes más difamados de la Historia. Y una de las calumnias más persistentes es que no gobernaba él, sino “el monje Rasputin”.

La leyenda de Rasputin, minuciosamente armada en 1911-1912 por círculos hostiles al Zar, le atribuía una enorme influencia entre bambalinas sobre los asuntos de Estado, una influencia capaz “de cambiar las orientaciones y hasta cambiar a las personas”, como decía el político Alexandr Guchkov, uno los creadores del mito.

A partir de ahí, en círculos encumbrados se convirtió en costumbre endilgarle a Rasputin todos los nombramientos, las destituciones y en general cada una de las acciones del gobierno que no eran del agrado de esos cenáculos. Esta propaganda, llevada a cabo en forma diestra y tenaz, encontraba no pocos oídos crédulos, y a causa de su porfiada repetición, la leyenda de Rasputin, poco a poco fue cobrando en las mentes de la gente la dimensión de un hecho universalmente reconocido. Esto llevaba a la confusión a las mentes, sacando de su eje sobre todo a las personas de convicciones derechistas.

Bien podría haber ocurrido que esta leyenda sobreviviera para siempre, sin ser confirmada, ni desmentida. Aquellos que se la creyeron le contagiaban su fe a otros, negándose a reconocer que en realidad los habían engañado. Pero la correspondencia entre el Zar y la Zarina, publicada en la era soviética, permitió constatar documentalmente cuan falsa era la idea de que Rasputin decidía sobre la marcha de los asuntos de Estado. Estas cartas ponen en evidencia con diáfana claridad, que si bien la Zarina, por una cuestión de gratitud, - ya que Rasputin sabía detener las hemorragias que al príncipe heredero le provocaba su enfermedad, la hemofilia, - lo escuchaba y transmitía sus sugerencias al Zar, pero este no las tenía en cuenta para nada.

CONSEJOS TRANSMITIDOS.

Aquí va una lista de consejos transmitidos por Rasputin, -citados por el historiador Serguei Oldenburg- todos ellos desoídos por el monarca.

* El 6.4.1915 Rasputin sugiere al Zar que no viaje a Galitzia antes del fin de la guerra; el viaje se hace.

* El 1.6.1915 aconseja no convocar a la Duma; la Duma es convocada.

* El 15.11.1915 indica que “hay que comenzar la ofensiva en las cercanías de Riga”; no se produce ninguna ofensiva.

* El 15 y 19.11.1915 aconseja convocar a la Duma, aduciendo “ahora todos quiere trabajar, hay que otorgarles un poco de confianza”; la Duma es convocada recién tres meses más tarde.

* El 12.10.1916 ruega “detener el insensato derramamiento de sangre de los ataques en la direccion de Kovel. En esto Rasputin coincidía con amplios círculos de la sociedad, incluyendo a miembros de la Duma. Pero estos ruegos no tuvieron ningún efecto sobre las operaciones militares ordenadas por el Zar.

* El 19.12.1915 propone como candidato a ocupar el ministerio de Finanzas al conde Tatischev, como ministro de Guerra al General N. I. Ivanov y al ingeniero Valuiev

como ministro de Vías de Comunicacion. El Zar ignora olímpicamente sus deseos y ni siquiera le contesta a la Zarina. Es más, casi inmediatamente destituye al general Ivanov del puesto de comandante del frente suroccidental.

* El 16.6.1915 Rasputin pide no nombrar a Samarin como presidente del Sínodo (ministro de Culto) , y el 23.15.1916 no nombrar como ministro de Justicia a Makarov; de nuevo el Zar hace oidos sordos.

Cuando Rasputin, enemigo de Pavel Kurlov, propone nombrar como viceministro del Interior al principe Obolensky, el Zar eleva al cargo justamente a Kurlov.

El Zar desoye todos estos consejos en forma discreta, tratando de no herir los sentimientos de la Zarina, tan agradecida a Rasputin por salvarle una y otra vez la vida a su hijo Alexei, el heredero del trono. Sin embargo, a veces al monarca se le escapa cierta irritación: “Las opiniones de nuestro amigo sobre las personas suelen ser muy extrañas, como tu misma lo sabes” (9.11.1916). “Por favor no mezcles aquí a nuestro amigo…”

VERSIONES ABSURDAS.

Estos ejemplos, tomados de la correspondencia de un par de años, muestran hasta que punto es absurda la versión de que “Rasputin gobernaba”. Obviamente, tampoco tenía lugar el fenómeno contrario. El monarca no rechazaba ninguna decisión, ningún nombramiento solo porque a su favor se hubiera pronunciado Rasputin. Así, por ejemplo, en junio de 1915 Rasputin se expresó en contra de la movilización de los integrantes de la reserva de segunda clase, es decir de aquellas personas que son llamadas a las filas solo cuando se agotaron las reservas principales.

La movilización fue pospuesta para setiembre, pero por las siguientes razones de peso: 1) Faltaban fusiles hasta para el ejército en operaciones; 2) El Consejo de Ministros reconoció que para realizar la movilización había que hacer aprobar prmero la ley correspondiente en la Duma o parlamento; 3) Se decidió que es más conveniente hacer la leva luego de que finalicen las tareas agrícolas.

Hay que señalar que, si bien Rasputin “simpatizaba” con el nombramiento de ministros como Shturmer o Protopopov, todas esas designaciones tenían como base consideraciones políticas del Zar, absolutamente independientes de los deseos de este personaje.

Por otra parte Rasputin, quien siempre se preocupaba mucho por mantener viva la leyenda de su influencia (lo cual le daba muchas pequeñas ventajas), y quien no tenía convicciones definidas, generalmente trataba de hablar en el mismo tono del Zar y la Zarina, acomodándose a sus opiniones y a sus deseos. Y si lograba enterarse de alguna decisión aún no publicada del emperador, se apresuraba a adjudicarla a su influencia.

Así, por ejemplo, Rasputin se pronunció a favor de la lucha contra el alcoholismo, en contra de nombrar un ministerio responsable ante la Duma y a favor de que el Zar se hiciera cargo de la comandancia en jefe del ejército. No existe ningún indicio que permita suponer que en estas importantes cuestiones de Estado la opinión de Rasputin haya tenido el más mínimo peso para el Zar. Al contrario, en el caso de la comandancia en jefe, hay una desmentida directa del propio monarca en su carta a la Zarina del 8.8.1916.

ANTE LA GUERRA.

Muy característica para Rasputin, siempre temeroso de pifiarla, de resultar equivocado, es su posición ante la guerra. A través de Ana Vyrubova, dama de compañía de la Zarina, él envía un telegrama por demás ambiguo: “no se preocupen demasiado por la guerra, llegará el tiempo, hay que ponerle mucho, el tiempo todavía no llegó, los sufrimientos serán coronados”

. Sanata pura, para utilizar el término argentino. Y sin embargo de ese galimatías algunos medios extraían la conclusión de que Rasputin “rogaba no declarar la guerra”. En realidad, al no saber lo que en ese momento deseaba el Zar, Rasputin simplemente evitaba definirse concretamente.

Y sin embargo, la leyenda de Rasputin ejercía sobre determinada gente un efecto paralizador. Quienes caían bajo su influjo, comenzaban a poner en duda las intenciones del monarca, trataban de pescar en sus palabras la resonancia de “influencias” ajenas y se ponían a llevarle la contraria a su voluntad, sospechando que detrás de ella estaba la de Rasputin.

Es hora de decir la verdad sobre la supuesta influencia política del “monje Rasputin”… que además no era monje.


Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/El-mito-del-mistico-Grigori-Rasputin-574153.note.aspx

domingo, julio 19, 2026

Discurso que Roberto Fontanarrosa pronunció en el III Congreso de la Lengua, en Rosario, en el año 2004.


Discurso que Roberto Fontanarrosa pronunció en el III Congreso de la Lengua, en Rosario, en el año 2004.

"No voy a lanzar ninguna teoría. Un congreso de la Lengua es un ámbito apropiado para plantear preguntas y eso voy a hacer.
La pregunta es por qué son malas las malas palabras, ¿quién las define? ¿Son malas porque les pegan a las otras palabras?, ¿son de mala calidad porque se deterioran y se dejan de usar? Tienen actitudes reñidas con la moral, obviamente. No sé quién las define como malas palabras. Tal vez al marginarlas las hemos derivado en palabras malas, ¿no es cierto?
Muchas de estas palabras tienen una intensidad, una fuerza, que difícilmente las haga intrascendentes. De todas maneras, algunas de las malas palabras... no es que haga una defensa quijotesca de las malas palabras, algunas me gustan, igual que las palabras de uso natural.
Yo me acuerdo de que en mi casa mi vieja no decía muchas malas palabras, era correcta. Mi viejo era lo que se llama un mal hablado, que es una interesante definición. Como era un tipo que venía del deporte, entonces realmente se justificaba. También se lo llamaba boca sucia, una palabra un poco antigua pero que se puede seguir usando.
Era otra época, indudablemente. Había unos primos míos que a veces iban a mi casa y me decían: “Vamos a jugar al tío Berto”. Entonces iban a una habitación y se encerraban a putear. Lo que era la falta de la televisión que había que caer en esos juegos ingenuos.
Ahora, yo digo, a veces nos preocupamos porque los jóvenes usan malas palabras. A mí eso no me preocupa, que mi hijo las diga. Lo que me preocuparía es que no tengan una capacidad de transmisión y de expresión, de grafismo al hablar. Como esos chicos que dicen: “Había un coso, que tenía un coso y acá le salía un coso más largo”. Y uno dice: “¡Qué cosa!”.
Yo creo que estas malas palabras les sirven para expresarse, ¿los vamos a marginar, a cortar esa posibilidad?
Afortunadamente, ellos no nos dan bola y hablan como les parece. Pienso que las malas palabras brindan otros matices. Yo soy fundamentalmente dibujante, manejo mal el color pero sé que cuantos más matices tenga, uno más se puede defender para expresar o transmitir algo. Hay palabras de las denominadas malas palabras, que son irremplazables: por sonoridad, por fuerza y por contextura física.
No es lo mismo decir que una persona es tonta, a decir que es un pelotudo.Tonto puede incluir un problema de disminución neurológico, realmente agresivo. El secreto de la palabra “pelotudo”–que no sé si está en el Diccionario de Dudas- está en la letra “t”. Analicémoslo. Anoten las maestras. Hay una palabra maravillosa, que en otros países está exenta de culpa, que es la palabra “carajo”.Tengo entendido que el carajo es el lugar donde se ponía el vigía en lo alto de los mástiles de los barcos. Mandar a una persona al carajo era estrictamente eso. Acá apareció como mala palabra. Al punto de que se ha llegado al eufemismo de decir “caracho“, que es de una debilidad y de una hipocresía…
Cuando algún periódico dice “El senador fulano de tal envió a la m… a su par”, la triste función de esos puntos suspensivos merecería también una discusión en este congreso.
Hay otra palabra que quiero apuntar, que es la palabra “mierda”, que también es irremplazable, cuyo secreto está en la “r”, que los cubanos pronuncian mucho más débil, y en eso está el gran problema que ha tenido el pueblo cubano, en la falta de posibilidad expresiva.
Lo que yo pido es que atendamos esta condición terapéutica de las malas palabras. Lo que pido es una amnistía para las malas palabras, vivamos una Navidad sin malas palabras e integrémoslas al lenguaje porque las vamos a necesitar."

viernes, julio 17, 2026

¿Sólo un partido de fútbol? Por JORGE MARTÍN FLORES.

 

¿Sólo un partido de fútbol? 

Por JORGE MARTÍN FLORES.

La Argentina, como en varias ocasiones -deportivas y no deportivas- venció a Inglaterra y nuevamente les demostramos al mundo que no son invencibles y que jamás se debe poner en tela de juicio el corazón de un argentino. Porque al decir del Gran Capitán Don José de San Martín: “los argentinos no somos empanadas que se comen con el simple hecho de abrir la boca”.

Este no es un llamado a la violencia ni pretende remover rencores. Este no es una invitación al odio ni al descalabro. Todo lo contrario. No compartimos ninguna de estas posturas, puesto que no creemos ni predicamos la venganza como medio licito para alcanzar un fin -esta actitud es propia del obrar británico- sino que defendemos la justicia, como pilar constitutivo y restitutivo de la dignidad de nuestro ser nacional.

EL DICHO Y EL HECHO.

Comprendo y estoy de acuerdo con el modo de encarar la situación previa al enfrentamiento deportivo de la Selección Argentina para con la Selección Inglesa. Tanto las declaraciones del equipo técnico y de los jugadores de nuestra selección reflejan el nivel de profesionalismo competitivo y su propuesta de distinguir una cosa de otra con total parcialidad. Es cierto, son futbolistas.

Sin embargo, el espíritu de la argentinidad habló y demostró ser más fuerte que todo tipo de formalismos.

Nunca vi cantar a este equipo el fragmento del Himno Nacional del modo en que lo hicieron… “Sean eternos los laureles que supimos conseguir, que supimos conseguir. Coronados de gloria vivamos. ¡Oh juremos con gloria a morir!”. La tensión que acompañó el primer tiempo de este encuentro también dio muestras de que no se estaba jugando un simple partido.

Por si esto fuera poco, la paciencia y perseverancia de nuestra selección, tras el 1 a 0 en nuestra contra, concluido con 2 golazos argentinos que dejaron afuera del mundial a Inglaterra, hablan por sí solos. El temple de acero de este equipo, es ejemplo de argentinos cabales, de aquellos que reman cotidianamente a contracorriente del mundo y que batalla cada una de las contiendas que la vida le va presentando, saliendo fortalecido. Estos futbolistas sienten la camiseta. Porque sienten la bandera. Porque son verdaderamente un equipo. Nuestro equipo.

Por ello, afirmamos que nuestro jugadores -conscientes o inconscientemente- sintieron el calor y cobijo de un pueblo que se resiste a ser vencido. Hoy se descubrieron siendo el eco de generaciones de argentinos que con la patria al hombro salieron al frente en cualquier tipo de dificultad, especialmente aquellas en las que el ser nacional fue cuestionado, insultado y avasallado por la Pérfida Albión.

Por ello enarbolan una pancarta improvisada que reza ni más ni menos que “Las Malvinas son argentinas”. Aquí habla la historia. Aquí el testimonio heróico. La Cuestión Malvinas es la cumbre de esta herida abierta que sólo sanará cuando la bandera azul celeste y blanca vuelva a flamear en nuestras islas del Atlántico Sur.

Por eso, gritar: “¡El que no salta es un inglés!” no es simplemente un cántico, sino que es la pura verdad de una comunidad histórica que en lo más profundo de sus raíces y entrañas, sabe que enfrentarse a Inglaterra es replantear y reafirmar su sentido, su ser, su pensar, su obrar y su existir.

LA HISTORIA ES TESTIGO.

La realidad es que la rivalidad anglo-argentina constituye una problemática que lleva siglos y que ha tenido -y presenta- distintas manifestaciones: históricas, políticas, económicas, financieras, sociales y culturales. También deportivas. Dónde, inevitablemente, el pueblo hace eco de esta tensión contra nuestro enemigo histórico.

Por ello, es que afirmamos que no estuvimos ante solo un partido de fútbol. Hoy se manifestó un nuevo enfrentamiento entre dos estilos de vida, entre dos cosmovisiones, entre dos escalas de valores, entre dos identidades. Entre la Argentinidad y el mundo anglosajón. Entre el espíritu y la materia. Entre el corazón y el cálculo. Entre la calidad y la cantidad. Entre la humildad y la soberbia. Entre la honestidad y la rapiña. Entre la falacias y la transparencia. Entre el individualismo y el trabajo en equipo.

En fin, el conflicto con Inglaterra, atraviesa toda nuestra historia argentina. Tal es así, que llevó al historiador lujanense Ricardo Tabossi a titular un libro clave del pensamiento nacional: ¿Hasta cuándo Inglaterra?

COHERENCIA POR FAVOR.

Como en cada una de estos acontecimientos, donde nos plantamos a los intereses británicos en nuestras tierras, nuevamente demostramos que unidos podemos hacer cosas grandes. Nuevamente este equipo demostró que si los argentinos miramos hacia un mismo lugar, los sueños pueden hacerse realidad. Nuevamente, dimos pruebas contundentes de que en equipo somos mejores.

Sería interesante ahora sí, poner las barbas en remojo y que este sentimiento se haga racional y consciente y de que este espíritu de hidalguía impregne cada acción argentina y nos congregue en el bien común completo de la Patria y en la defensa de nuestros intereses nacionales, vapuleados por doquier.

Nuestra patria está siendo regalada en cuerpo y alma. Traicionada por dentro y por fuera. Es inevitable no pensar en San Martín cuando decía que la traición a la patria es la peor de las felonías, que ni el sepulcro podía hacer desaparecer. La entrega es espantosa y descarada desde hace décadas. No es una cuestiones de partidos políticos, de izquierdas o derechas, sino de la perversión de un sistema levantado sobre la mentira.

Sin ir más lejos, mientras festejamos los triunfos argentinos hoy se discutirá la ley de “Inviolabilidad de la Propiedad Privada”, que en fondo pretende convertir a todas las propiedades argentinas en vendibles y comprables, junto con nuestras reservas de agua -en sus diferentes estados- petróleo, litio, entre otros recursos naturales.

Si no conocemos este doloroso presente, no habrá festejo que valga. Porque seremos felices y no tendremos nada. No podemos permitir que el sacrificio permanente y constante de los argentinos de ayer y de hoy, sean tirados por la borda. No podemos hipotecar el futuro de los argentinos del mañana. No podemos permitir que este sentir se apague y se vuelva a encender cada cuatro años. Será pues, nuestro desafío saber capitalizar y gestionar este impulso inmenso y hermoso, está alegría que nos introduce en una canción épica, para ponerlo al servicio de una patria soberana e independiente.

NO ES SÓLO FÚTBOL. 

Por eso, no es, ni fue, ni será solamente un partido de fútbol. Estamos ante un pueblo que combate por mantener en pie su dignidad nacional. Es un alma que se sostiene por un hilo llamado Cuestión Malvinas y que reconoce en el Reino Unido a su principal adversario. Es un espíritu que busca unirnos por sobre toda división. Es un ímpetu que nos llama a ser mejores de lo que somos. Es una llamada de atención y un grito silencioso que pide reparación histórica, orden, justicia y paz. Es un corazón argentino que lucha porque ama. Y el amor, aunque parezca derrotado, siempre triunfa.

Argentinos, pongamos las barbas en remojo. Seamos coherentes y consecuentes con nuestros referentes de vida. Seamos constantes en la oración y perseverantes en la caridad. No abandonemos nuestros puestos ni le demos la espalda a la esperanza. Caminemos siempre juntos, hacia arriba y hacia adelante. Colguemos los 365 días del año nuestra bandera en balcones, ventanas, calles y plazas. Respiremos argentinidad. No bajemos los brazos. Paso a paso, con humildad, con firmeza y determinación. Como lo demuestra nuestra scalonetta y como lo han encarnado nuestros arquetipos históricos.

Seamos lo que debemos ser y, si no, seamos nada.

Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/Solo-un-partido-de-futbol-573779.note.aspx