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LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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lunes, agosto 17, 2026

Francisco de Paula Castañeda: un cura legendario.

 


Francisco de Paula Castañeda: un cura legendario.

Por Julio Borda *

 

Si hay que recordar a alguien que ejerció la  profesión de periodista con coraje y talento, ese es Francisco de Paula Castañeda

un franciscano que nació en Buenos Aires en 1776, y que polemizaba en inferioridad de condiciones contra los poderosos de la época, con una altura y un valor poco común.

Expresa don Adolfo Saldías, el célebre autor de la “Historia de la Confederación Argentina” que Castañeda, siendo muy joven y cediendo a una súplica de su ya anciana  madre, educada como él en los hábitos monásticos de la colonia, visitó el hábito de la orden de San Francisco en Buenos Aires. Luego fue enviado  por su superior a Córdoba. Allí obtuvo por oposición la cátedra de filosofía, y luego fue ordenado sacerdote por el Obispo Moscoso.

Como se puede observar entonces, el padre Castañeda  era un hombre de nivel superior, un intelectual apasionado, que era  temido porque hablaba con la verdad, el arma de los hombres honorables. Nunca se dejó intimidar.

 

UNA PIEDRA EN EL ZAPATO.

Era un  fraile políticamente incorrecto que jamás transó con los halagos ni con componendas de ningún tipo. Fue una piedra en el zapato para muchos  de los que dirigían los resortes de la Nación en esa época, ya que  él - que sólo le importaba  el beneficio e interés de  la Patria-  luchaba por la educación del pueblo, la única forma de alcanzar el bienestar de una nación. Era un hombre libre que señalaba a los gobiernos  los yerros y atropellos que cometían,  sin importarle las consecuencias que pudiera sufrir.

Fue sólo esclavo de Dios, porque era un hombre de una sólida fe. A través de sus periódicos, alertaba sobre las situaciones que para noble franciscano ponían en peligro la causa de la Patria, y se lanzaba con un lenguaje indignado contra aquellos que consideraba responsables de los males que la afligían. Fue un  implacable enemigo de la reforma religiosa que proponía el gobierno  de Bernardino Rivadavia, dando a conocer su malestar a través de punzantes artículos que publicaba en sus diarios.

Castañeda fue el encargado de predicar un sermón cuando  durante las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807, se produjo la Reconquista, hablando frente a Liniers. También durante la Defensa, dio un sermón en la Iglesia de las Capuchinas, haciendo un verdadero panegírico de aquella gloriosa jornada. Y todo esto, con  la presencia de las autoridades.

En 1815 fundó una escuela de dibujo, pronunciando un discurso dirigido a la juventud para que luchara por el mejoramiento  de la ciudad, a través del trabajo, del esfuerzo y la disciplina.  Era muy irónico en sus artículos, y ello le valió más de un disgusto.

 

ANARQUIA DEL AÑO 20.

Durante las luctuosas jornadas que desembocaron en la anarquía del año 1820, se convirtió en un férreo opositor al sistema federal, y no toleraba la figura de don José Gervasio de Artigas, a quien consideraba uno de los autores principales del origen de todos los males por los cuales estaba atravesando Buenos Aires.

Sostenía el polémico fraile, en su visión muy particular, que las provincias habían roto su unión con Buenos Aires en nombre de una federación que para él, era el símbolo del odio  y que decir “viva la santa federación” era lo mismo que decir  “mueran los porteños”.

No tenía pelos en la lengua, y no se guardaba nada, pues escribía con vehemencia y con una enorme pasión, siempre pensando en el porvenir de la Patria antes que nada.

Ninguna circunstancia lo intimidaba, y evidentemente, su lema era al pan, pan y al vino, vino.

Citando nuevamente a Saldías, éste señala que Castañeda era un paladín singular que debatió durante quince años los propósitos de la revolución de 1810…Era el padre Castañeda un espíritu original y fecundísimo, mordaz y travieso…un noble corazón inflamado por el fuego de convicciones profundas, y un luchador valiente para afrontar las dificultades  que le suscitó la ruda franqueza con que flagelaba lo que no entraba en el orden de sus ideas y de sus propósitos. Él fue quien creó en Buenos Aires ese poder que se llama la prensa.

Su prosa filosa era la pesadilla de los poderosos de la época que no sabían cómo rebatir tantas acusaciones que nacían de su implacable pluma, que la mayoría  de las veces estaban debidamente fundamentadas.

 

TEMIBLES PERIODICOS.

Sus temibles periódicos llevaban nombres estrambóticos y prolongados, tales como “El desengañador gauchipolítico, federimontonero, chotiprotector, putirepublicador, chacuaco oriental, de todos los hombres de bien que viven y mueren en el siglo XIX de nuestra era cristiana”. Este particular periódico estaba destinado a vituperar  sobre todo, la acción de Artigas en el litoral, el gran enemigo  de la patria, a ojos de Castañeda, como ya se apuntó.

Otro diario del mismo estilo fue aquel en donde combatía la anarquía producida en el año 20. Su nombre, tan llamativo como el anterior, era “El despertador teofilantrópico místico político”. Un periódico tan polémico como los anteriores, fue bautizado con el nombre de “El Monitor Macarrónico místico político”.

Sus escritos llegaron a molestar tanto que el Fiscal de Estado lo acusó ante un  jurado porque  consideraba que ellos agraviaban a la Junta de Representantes; un Jury  hizo lugar a la acusación, por estimar esos artículos incendiarios y subversivos del orden público, siendo condenado al destierro por cuatro años, en  Patagones. Esta sentencia hizo reaccionar al franciscano que tomó la decisión de fugarse a Montevideo donde continuó con su labor de periodista.

Años más tarde se radicó en la provincia de Santa Fe, donde fundó una Iglesia y una escuela en un paraje desierto, donde luego levanto un pueblo que se conoció con el nombre de  Rincón de San José.

 

COMBATE CONTINUO.

El eximio historiador antes citado, señala que su vida fue un combate continuo, y en este combate conquistó lauros que enaltecen su memoria...fue un patriota y un filántropo… fue un precursor esforzado de la prensa periódica que él elevóa la categoría de poder del Estado: honor a él que cayó con sus ideas como caen los buenos, después de haber trabajado por el bien de la patria sin haberle dado un día de luto y sin haber explotado su nombre querido para colmar su ambición y la avaricia que corroen a tanto político de ocasión.

Este gran franciscano debería ser el espejo de aquellos que quieren seguir el camino de un periodismo serio, responsable y fiel que, como el gran fraile, se conviertan en instrumentos de la verdad.

En marzo de 1832, el buen franciscano falleció en la ciudad de Paraná.

* Historiador.

Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/Francisco-de-Paula-Castaneda-un-cura-legendario-574826.note.aspx

viernes, junio 20, 2025

La muerte del General Don Manuel Belgrano se produjo el 20 de junio de 1820 a las 7 de la mañana, en la casa familiar ubicada en la actual Avenida Belgrano 430 de la Ciudad de Buenos Aires.

 


𝟐𝟎 𝐃𝐄 𝐉𝐔𝐍𝐈𝐎 𝐃𝐄 𝟏𝟖𝟐𝟎. 𝐏𝐀𝐒𝐎 𝐀 𝐋𝐀 𝐏𝐎𝐒𝐓𝐄𝐑𝐈𝐃𝐀𝐃 𝐃𝐄𝐋 𝐆𝐄𝐍𝐄𝐑𝐀𝐋 𝐌𝐀𝐍𝐔𝐄𝐋 𝐁𝐄𝐋𝐆𝐑𝐀𝐍𝐎.

La muerte del General Don Manuel Belgrano se produjo el 20 de junio de 1820 a las 7 de la mañana, en la casa familiar ubicada en la actual Avenida Belgrano 430 de la Ciudad de Buenos Aires. Ese día Buenos Aires era presa de la anarquía, es el día conocido como “el de los tres gobernadores”, aunque en realidad algunos historiadores sostienen que no había gobierno.
Fue asistido por dos de sus hermanos y por su médico personal. Solo contaba con el crédito de varios sueldos no cobrados. En esas circunstancias, sus últimas palabras fueron “¡Ay, patria mía”.
Según su voluntad fue vestido con el hábito de Santo Domingo, a la que pertenecía en calidad de terciario, e inhumado en el sepulcro cavado al pie de la pilastra derecha del arco central del frontispicio del templo anexo al convento, en una caja de pino, cubierta con paño negro y cal. Encima se colocó una losa de mármol de una cómoda de su hermano Miguel, en el que fue esculpido este simple epitafio: “Aquí yace el General Belgrano”.
Un solo periódico de Buenos Aires, El Despertador Teofilantrópico, de Fray Francisco de Paula Castañeda, anunció la muerte del general con versos de disconformidad ante la indiferencia pública. Al tiempo, que excusó a la ciudad ingrata y anunció su glorificación en días venideros.
Antes del entierro, el médico Juan Sullivan efectuó la autopsia por pedido del médico personal del prócer, el doctor Redhead. El informe de éste constituye un testimonio del estado de la medicina de la época y un conmovedor testimonio de admiración por el prócer:
“Su muerte se mira hoy –escribía Sullivan- como de la un simple particular, pero cuya memoria en los siglos venideros se revenciará como un ramo robusto de aquel árbol que sus servicios y sacrificios plantaron en el seno de su Patria”.
Los funerales se realizaron el 28 de junio –ocho días después de su muerte- simultáneamente en esos momentos se libraba el combate de Cañada de la Cruz. Manuel Antonio de Castro en su homenaje dijo:
“La justicia era el nivel de su conducta. El jefe y el soldado, el poderoso y el desvalido, todos eran iguales en presencia de Belgrano, cuando se trataba de los derechos de cada uno.
Jamás disimuló faltas ni delitos por la clase de personas y solo el benemérito y honrada era acreedor a sus consideraciones. La generosidad formaba su carácter, con ella se hizo dueño del corazón de los pueblos y aun de sus mismos enemigos. ¡Desinterés! Olvidaba sus propias necesidades para socorrer las de sus compañeros de armas y las de todos los menesterosos. ¡Honor! El suyo fue extremadamente delicado.
Conservez le souvenir d’un héros, dont la bonté avait égalé le courage”.
Un solo periódico de Buenos Aires, El Despertador Teofilantrópico, de Fray Francisco de Paula Castañeda, expresó con versos su disconformidad ante la indiferencia pública que rodeó al funeral del prócer. Al tiempo, que excusó a la ciudad ingrata y anunció su glorificación en días venideros.
Más allá de la ausencia de homenajes oficiales, algunos poetas escribieron en su homenaje. Así, Esteban de Luca, ex alumno de la Academia Militar fundada por Belgrano en Buenos Aires, dedicó más de doscientos endecasílabos blancos a su muerte y cuatro octavas a sus exequias; Juan Crisóstomo Lafinur, ex alumno de la Academia Militar fundada por el prócer en Tucumán, compuso un Canto Elegíaco y un Canto fúnebre; Juan Cruz Varela contribuyó con veinte estrofas que no llevaron su firma y otros poetas anónimos escribieron décimas, cuartetas y sonetos.
Al cumplirse el primer aniversario de su muerte, Buenos Aires pacificada bajo el gobierno del General Martín Rodríguez y con Rivadavia como ministro, se le rindió el 29 de julio un solemne homenaje. Este incluyó un solemne Te Deum en la Catedral, toque de clarín, presencia de diplomáticos de Estados Unidos, Chile y Portugal; piezas de artillería, etc. En una función de beneficio la actriz Ana Campomanes la dedicó al “ilustre porteño general don Manuel Belgrano”. Se estrenó una pieza patriótica La batalla de Tucumán. Quince días más tarde se le rindió nuevo homenaje con la presencia de la actriz Antonina Montes de Oca. Después de ejecutar la orquesta el himno del banquete fúnebre, se estrenó una loa compuesta por el actor Joaquín Culebras.
Los poetas se unieron al homenaje. De Luca escribió la letra de un himno en su honor; Lafinur celebró en una oda el panegírico pronunciado en la catedral por el doctor Gómez, un soneto con las iniciales V.L. apareció en El Argos.
1 RAFAEL ALBERTO ARRIETA, "Exequias del general Belgrano", en Instituto Nacional Belgraniano, Manuel Belgrano. Los ideales de la Patria, Buenos Aires, Manrique Zago Ediciones, 1995, p. 96.
2 ARTURO RICARDO YUNGANO, "Testamento y muerte de Manuel Belgrano", en ARTURO RICARDO YUNGANO, "Testamento y muerte de Manuel Belgrano", en INSTITUTO NACIONAL BELGRANIANO, Manuel Belgrano. Los ideales de la Patria, Buenos Aires, Manrique Zago Ediciones, 1995, p. 94.p. 94.
3 RAFAEL ALBERTO ARRIETA, "Exequias del general Belgrano", en Instituto Nacional Belgraniano, Manuel Belgrano. Los ideales de la Patria, ob. cit., p. 96.
4 Ibidem.
5 ARTURO RICARDO YUNGANO, "Testamento y muerte de Manuel Belgrano", en INSTITUTO NACIONAL BELGRANIANO, Manuel Belgrano. Los ideales de la Patria, ob. cit., p. 95.
6 ARTURO RICARDO YUNGANO, "Testamento y muerte de Manuel Belgrano", en ARTURO RICARDO YUNGANO, "Testamento y muerte de Manuel Belgrano", en INSTITUTO NACIONAL BELGRANIANO, Manuel Belgrano. Los ideales de la Patria, Buenos Aires, Manrique Zago Ediciones, 1995, p. 94.p. 94.
7 RAFAEL ALBERTO ARRIETA, "Exequias del general Belgrano", en Instituto Nacional Belgraniano, Manuel Belgrano. Los ideales de la Patria, ob. cit., p. 96.
8 Ibidem.
9 RAFAEL ALBERTO ARRIETA, "Exequias del general Belgrano", en Instituto Nacional Belgraniano, Manuel Belgrano. Los ideales de la Patria, ob. cit., p. 98.
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Imagen: Retrato de Belgrano.
Pintura de François Casimir Carbonnier, 1815.

𝟐𝟎 𝐃𝐄 𝐉𝐔𝐍𝐈𝐎. 𝐃Í𝐀 𝐃𝐄 𝐋𝐀 𝐁𝐀𝐍𝐃𝐄𝐑𝐀 𝐍𝐀𝐂𝐈𝐎𝐍𝐀𝐋.
El 20 de junio se celebra el “Día de la Bandera Nacional”, establecido por Ley 12.361 del 8 de junio de 1938, en todo el territorio de la República.
Recordemos que un 27 de febrero de hace 212 años, tuvo lugar la creación y el primer enarbolamiento de la Bandera Nacional.
En enero de 1812, el Triunvirato le encargó al entonces Coronel Manuel Belgrano fortificar las costas del río Paraná, a la altura del pueblo de Rosario, para dificultar la navegación a los barcos realistas procedentes de Montevideo y un eventual ataque a fin de destruir las baterías del Rosario, que estaban siendo construidas bajo la dirección del Teniente Coronel Ángel Monasterio. Una estaba ubicada sobre la barranca para dominar el estrecho canal del río, hacia el oeste. La otra, en la isla fronteriza al poblado llamada “El espinillo”. A estas baterías Belgrano las llamó Libertad e Independencia, con un claro sentido independentista.
En esas circunstancias, con motivo de inaugurarse la batería Independencia, y careciendo de bandera para ello, dispuso la confección de una con los colores de la escarapela, cual reza el documento más significativo en la historia de nuestra bandera:
“Excelentísimo Señor:
En este momento que son las seis y media de la tarde se ha hecho la
salva en la batería de la Independencia, y queda con la dotación
competente para los tres cañones que se han colocado, las
municiones y la guarnición.
He dispuesto para entusiasmar las tropas y estos habitantes que se
formasen todas aquellas y les hablé en los términos de la nota que
acompaño.
Siendo preciso enarbolar bandera y no teniéndola, la mandé hacer
blanca y celeste conforme a los colores de la escarapela nacional;
espero que sea de la aprobación de Vuestra Excelencia.
Dios guarde a Vuestra Excelencia muchos años.
Rosario, 27 de febrero de 1812.
Excelentísimo señor.
Manuel Belgrano [Rubricado]
Excelentísimo Gobierno Superior de las Provincias Unidas del Río
de la Plata”. 1
Sin esperar respuesta mandó hacerla para la primera batería habilitada. En ocasión de su inauguración, que se realizó al día siguiente en tierra firme (próxima a la batería Libertad aún en construcción), Belgrano tomó juramento de lealtad a la guarnición destinada a su servicio:
“Soldados de la Patria: En este punto hemos tenido la gloria de vestir
la escarapela nacional que ha designado nuestro Excelentísimo
Gobierno: en aquel, la Batería de la Independencia, nuestras armas
aumentarán las suyas; y juremos vencer a nuestros enemigos
interiores y exteriores y la América del Sud será el templo de la
Independencia, de la unión y de la libertad. En fe de que así lo juráis,
decid conmigo ¡Viva la Patria”! 2
La ceremonia de inauguración, al decir de los historiadores y poetas, alcanzó contornos emotivos. Según Yaben “al ocupar las tropas su puesto de honor, enarbolaron la bandera azul celeste y blanca, desplegándose en paño batido por el viento, mientras la saludaba una salva de cañonazos. Así se inauguró la bandera argentina, en la tarde del 27 de febrero de 1812, en momentos en que el sol se ocultaba en el ocaso, besando con sus últimos rayos el símbolo sagrado de nuestra redención política”.
En oficio al Triunvirato, Belgrano expresaba lo siguiente:
“Las banderas de nuestros enemigos son las que hasta ahora hemos
usado; pero ya que Vuestra Excelencia ha determinado la escarapela
nacional con que nos distinguiremos de ellos y de todas las naciones,
me atrevo a decir a Vuestra Excelencia que también se distinguieran
aquellas, y que en estas baterías no se viesen tremolar sino las que
Vuestra Excelencia designe. ¡Abajo, Excelentísimo Señor, esas
señales exteriores que para nada nos han servido y con las que parece
que aún no hemos roto las cadenas de la esclavitud!”. 3
Este documento revela el espíritu independentista de Belgrano, que en un
acto verdaderamente revolucionario, creó y ordenó enarbolar nuestra
enseña patria. El Triunvirato ese mismo día despachaba la orden que,
apenas fuera esta recibida, Belgrano debía partir para reemplazar a Juan
Martín de Pueyrredón, Jefe del Ejército Auxiliar del Perú. Probablemente
ambos oficios se cruzaron en el camino, pues Belgrano manifestó que se
puso en marcha el 2 de marzo y la orden del gobierno, desautorizando su
gesto de creación de una bandera, llegó al día siguiente.
El Triunvirato, pues, informado del asunto, desaprobó el 3 de marzo la creación de la nueva bandera, casi que volviendo sobres sus pasos, y ordenó a Belgrano “que haga pasar aquella demostración de la bandera blanca y azul celeste enarbolada ocultándola disimuladamente y subrogándola con la que se le envía que es la que hasta ahora se usa en esta fortaleza, y que hace al centro del Estado, procurando en adelante no prevenir las deliberaciones del Gobierno en materias de tanta importancia y en cualquiera otro que una males inevitables difíciles de repararse con buen suceso”. 4
No llegó Belgrano a enterarse de la prohibición dispuesta del gobierno pues en cumplimiento de la citada orden de aquel del 27 de febrero había salido el 2 de marzo de Rosario camino al Noroeste para asumir el comando en jefe en Jujuy del Ejército Auxiliador del Perú.
Ignorando el criterio del gobierno y creyendo que la bandera enarbolada en Rosario había sido aprobada, para solemnizar el segundo aniversario de la Revolución de Mayo, el 25 de ese mes, Belgrano presentó en Jujuy otro ejemplar de la bandera, que mandó confeccionar allí diciendo a sus tropas en una proclama: “por primera vez, veis la Bandera Nacional en mis manos, que ya os distingue de las demás naciones del globo”, lo que significaba romper abiertamente el vínculo con la corona de España. Esa Bandera Nacional una vez bendecida fue paseada triunfalmente y jurada
por las tropas.
El gobierno en oficio del 27 de junio de 1812 reiteradamente lo desautoriza
en nuevos términos. Este oficio, dado la lentitud de las comunicaciones,
recién en julio le llega a Belgrano advirtiendo que el Gobierno desautorizaba en duros términos la creación de la bandera y ordenaba que:
“haga pasar por un rasgo de entusiasmo el suceso de la Bandera
blanca y celeste enarbolada; ocultándola disimuladamente y
subrogándola con la que se le envía, que es la que hasta ahora se usa
en esta Fortaleza, y que hace el centro del Estado; procurando en
adelante no prevenir las deliberaciones del gobierno en materia de
tanta importancia y en cualquiera otra que una vez ejecutada no deja
libertad para su aprobación, y cuando menos produce males
inevitables difíciles de repararse con buen suceso”. 5
Afectado por esos términos, Belgrano se apresuró a sincerarse, declarando que ignoraba la anterior resolución: “en la batería que se iba a guarnecer no había bandera y juzgué que sería la blanca y celeste la que nos distinguiría como la escarapela, y esto, con mi deseo de que estas provincias se cuenten como una de las naciones del globo, me estimuló a ponerla”. Belgrano acató la resolución gubernamental y en su respuesta del 18 de julio expresa entre otras consideraciones lo siguiente: “la bandera la he recogido y la desharé para que no haya memoria de ella y si acaso me preguntasen por ella, responderé que se reserva para el día de una gran victoria por el ejército, y como esta está lejos, todos la habrán olvidado y se contentarán con lo que se les presente”. La bandera creada por Belgrano tuvo su
bautismo de fuego en la Batalla de Salta (20 de febrero de 1813).
Por otra parte, poco después de proclamarse la Independencia de las Provincias Unidas de Sud América, el Congreso de Tucumán en la sesión del 20 de julio de 1816, expidió un decreto especificando los colores “celeste y blanco” para la bandera menor entretanto se fijaran los jeroglíficos de la bandera nacional mayor 6 . El 25 de febrero de 1818, el Congreso aprobó el dictamen del diputado Chorroarín y se estableció que “sea distintivo peculiar de la bandera de guerra un sol pintado en medio de ella”. 7
1 ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN, Sala X, 44-8-29 y 44-8-30 en MINISTERIO DEL INTERIOR, La Bandera Nacional de la República Argentina, Buenos Aires, p. 21.
2 Ibidem.
3 ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN, Sala X, 44-8-29 en MINISTERIO DEL INTERIOR, La Bandera Nacional de la República Argentina, ob. cit., p. 136.
4 ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN, Sala X, 44-8-29 y 44-8-30 en INSTITUTO NACIONAL BELGRANIANO, Documentos para la Historia del General Don Manuel Belgrano, t. IV 1811-1812, Buenos Aires, 2003, p. 423.
5 ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN, Sala X, 44-8-29, en INSTITUTO NACIONAL BELGRANIANO, Documentos para la Historia del General Don Manuel Belgrano, t. IV 1811-1812, ob. cit., p.431.
6 ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN, Sala X, 3-9-4, en MINISTERIO DEL INTERIOR, La Bandera Nacional de la República Argentina, ob. cit., p. 136.
7 ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN, Sala X, 44-8-29 y 44-8-30, en INSTITUTO NACIONAL BELGRANIANO, Documentos para la Historia del General Don Manuel Belgrano, t. IV, ob. cit., p. 453.

Publicado en Instituto Belgraniano / Facebook.
Gloria y loor, honra sin par. Para el  Gral. BELGRANO un Grande, entre los Grandes de la Patria Grande.

jueves, febrero 20, 2025

La estirpe de los Castañeda en la ciudad de Choele Choel.



La estirpe de los Castañeda en la ciudad de Choele Choel.

3 de diciembre de 2019.

El apellido de origen toponímico Castañeda procede de diferentes lugares de España al hacer alusión a un sitio poblado de castaños, siendo uno de los principales el lugar de su nombre en la región de Cantabria. Tuvo casas importantes en Iguña, en Santander, en cuya Colegial tuvo capilla con sus armas Diego Herrera Castañeda y Escalante, caballero de Alcántara, en Selaya, en Sobremazas, en el lebaniego valle de Bedoya, en Sopeña y Selores, en Villasevil y otros lugares de Toranzo, en Reinosa y otros puntos de Cantabria. De las de Toranzo, sobre todo, deriva la rama americana, con profuso arraigo en varios países de habla hispana, especialmente México y Argentina.

Tal vez el más ilustre y conocido acá en nuestro país, sea el padre Francisco de Paula Castañeda, un  fraile de combate, célebre por la gran cantidad de diarios que fundó y por su polémica visión sobre la educación, que por sus ideas supo ser desterrado a Carmen de Patagones y al cual lo recuerda una calle de la ciudad de Buenos Aires.

En la provincia de Río Negro el apellido está presente en varios lugares y desciende sin ninguna duda de don Miguel Castañeda y su esposa Manuela Castro (mis bisabuelos) los que provenientes de Carmen de Patagones se radican definitivamente en Choele Choel en el año 1881, estableciendo una casa de comercio, según consta en varios archivos, entre ellos en el libro “Río Negro, pasado y presente”.

En un poema de la historiadora Cruz Engracia Palacio titulado “Las casas” se la cita recordando que siendo niña habitó en la amplia casona que hiciera para posta Castañeda y que fue oportunamente asiento del gobierno rionegrino.

El historiador Omar N. Cricco en su ameno libro “Una historia de Choele Choel” también recoge este dato aportando que “aún en pie está la casa de don Miguel Castañeda, llegado a la localidad en 1882 (hay un año de diferencia) para dedicarse al comercio, primero con hotel y después con ramos generales. Y agrega Cricco que “según la tradición local, el señor Castañeda, también llegó a atender el servicio de postas en el corto período en que las galeras corrieron por el valle”.

Con respecto a la diferencia de fecha debe tener razón Cricco pues hay una fotografía de doña Manuela Castro de Castañeda fechada en el año 1881.

El ensayista César Vapñarsky en su libro “Pueblos del Norte de la Patagonia” le dedica unas líneas  e inserta una fotografía de la casona en cuestión.

El padre Entraigas cita en su libro “El ángel del Colorado”, donde describe la misión del Padre Pedro Bonaccina junto al padre Stefenelli por el Valle Medio en el año 1888, que ambos sacerdotes “llegaron a la población de Choele Choel que estaba bajo las órdenes del Coronel Pablo Belisle. Era entonces un acantonamiento de unos 2.000 soldados, otros tantos indígenas y algunos provincianos. Los misioneros –relata Entraigas- se alojaron en la casa de comercio de don Miguel Castañeda. La lluvia pertinaz no les permitió hacer gran cosa; pero siempre pudo el Padre bendecir algunos casamientos, bautizar algunas criaturas y rezar una misa de campaña para la tropa. La lluvia le hizo anticipar el regreso; temía que le interceptara el camino. Y emprendieron la vuelta a Patagones después de dos meses de aventuras misioneras”.

Carlos María Gorla en “La capitalización de Viedma” refiriéndose a la famosa creciente que azotó la zona en el año 1899 cita que “En la estación la creciente llegó hasta veinte metros del edificio. Siguiendo el camino al pueblo se encuentran dos poblaciones, del campamento, las que fueron rodeadas por el agua, pero que no han sufrido nada por no haber alcanzado a penetrar en el interior de ellas. En cuanto al pueblo se han inundado completamente cuatro pequeñas poblaciones, situadas más hacia el valle, y las casas de los señores Gaviña y Castañeda, la primera casa de comercio, y fonda y un pequeño almacén la segunda, éstas se encuentran, unas hacia la falda de la loma, habiendo alcanzado en ambas a tener cincuenta centímetros de agua”. El texto precedente reproducido por Gorla figura en una nota del entonces Juez de Paz de Adolfo Alsina Isidro Burrieta al gobernador Tello, con  fecha 3 de Agosto de 1899.

Fueron así don Miguel Castañeda y su esposa Manuela Castro verdaderos pioneros del desarrollo del Valle Medio y han dejado una frondosa familia con ese apelativo cuyos integrantes se han destacado en  la docencia, en las filas de la policía de Río Negro, en la actividad política y en la cultura tanto de esta provincia como en otros lugares donde la vida los ha llevado.

Jorge Castañeda

Escritor – Valcheta.

Publicado en Mas Río Negro.

https://www.masrionegro.com/2019/12/03/la-estirpe-de-los-castaneda-en-la-ciudad-de-choele-choel/

miércoles, octubre 06, 2021

Fuerte Argentino, cerca de Las Grutas: Santo Grial, un pozo redondo. ¿Agua dulce? Misterio.

 

Cuentan en las viejas sagas artúricas que donde se asentaba el Santo Grial (la copa o cáliz donde Jesús bebió el vino en la Última Cena y que luego fuera conservada por José de Arimatea) había hontanares de agua dulce o pozos artesianos.

Cuando baja la marea en la zona del Fuerte Argentino (cerca de Las Grutas) se puede apreciar entre la restinga un pozo perfectamente redondo. ¿Será de agua dulce?

Hasta los Grutynos se consideran los guardianes del lugar. Teorías, suposiciones, ¿cuentos chinos?

Todos misterios que sirven como atracción turística y que incorporan al imaginario de los que visitan el balneario una nueva fantasía que invita soñar.

Fuente: datos difundidos por el escritor Jorge Castañeda, de Valcheta-

Fuerte Argentino, cerca de Las Grutas: Misterio (Santo Grial y templarios) y paisaje agreste

A 42 km de Las Grutas, Fuerte Argentino ofrece leyendas, bellas panorámicas y vestigios del pasado geológico.

Parsifal, en su incansable búsqueda del Santo Grial, libró un duro combate marino en aguas desconocidas. Tras navegar sin rumbo durante días llegó a una costa inexplorada. Desde las aguas pudo divisar un fuerte o castillo. Allí bajaron y pasaron la noche. Al amanecer los tripulantes del navío se encontraron al pie de un cerro bajo, en lo que parecía ser una isla, en medio de un paisaje árido. Habían llegado a la Patagonia, tierra aún sin nombre por el siglo XV.

Ese lugar, que los templarios habían confundido con un fuerte, no era sino el ahora conocido como Fuerte Argentino. De lejos, parece una gran fortaleza con vista al golfo San Matías y puede ser confundido con una isla ya que las tierras que rodean esta meseta costera son bajas en relación con su elevación. Tiene una altura de 153 metros sobre el nivel del mar. Y es totalmente plano en su cima. Enmarcado en un paisaje desnudo típico de la costa de la provincia de Río Negro, este lugar es hoy un atractivo turístico muy particular.

Esa historia legendaria que vincula a la Orden Templaria con nuestros Patagones, no deja de sorprender a los visitantes y agrega un aura mítica típica de los rincones del sur argentino.

Las Grutas, punto de referencia ineludible para llegar al Fuerte Argentino, es un lugar paradisíaco de aguas cálidas. El balneario tiene un aspecto mediterráneo: un vaivén intenso que cubre y descubre la playa sucesivamente se puede observar desde el bulevar costero, sobre los acantilados, bordeado por una pared. Los dos niveles de playas, separadas por una gran explanada rocosa, permiten que cuando la marea sube cubra esta capa de rocas y se formen piletones.

El Camino de los pulperos.

Desde Las Grutas se llega al Fuerte Argentino a través del llamado Camino de los Pulperos, unos 40 kilómetros que atraviesan salitrales, asombrosas dunas y picadas subyugantes. En el trayecto se tocan hitos como Piedras Coloradas, donde el rojizo de las formaciones rocosas del período precámbrico sorprende por su intensidad. Luego se atraviesa El Sótano, uno de los ambientes con mayor diversidad biológica de la bahía y donde se registra la mayor diferencia de mareas de todo el país.

Este lugar invita a observar la variedad de animales y vegetales de la zona, a la recolección de pulpitos y a la pesca; finalmente, aparece el Cañadón de las Ostras. Esta apacible playa estimula las caminatas. Es una importante cantera de ostras fosilizadas y cristalizadas de gran tamaño que datan de más de diez millones de años. Cuando baja la marea, miles de pequeños ejemplares de la fauna marina se dejan ver en los charcos que dejan las aguas. Luego, el camino sigue hacia el objetivo. Todo es sinónimo de aventura: las camionetas 4×4, una tras otra, se deslizan por caminos de ripios y arena siempre bordeando la costa.

El Fuerte Argentino, al parecer, nació para imaginar aventuras. La particularidad del paisaje natural sugiere mitologías. Las afloraciones de piedra caliza tiñen la parte más alta de esta meseta natural y la presencia de restos fósiles y caparazones de moluscos sintetizan el intenso pasado geológico de la costa. Piratas, científicos y habitantes originarios lo visitaron atraídos por ese paisaje singular. Y según el Grupo de Investigaciones Esotéricas “Delphos”, allí llegó el Cáliz Sagrado en manos de Parsifal y sus sorprendidos marinos. Los pobladores cuentan historias transmitidas por sus antepasados: ese lugar fue elegido muchos años después por los españoles para instalar cañones que apuntaban hacia el golfo.

Ni bien se pisa el lugar se descubren las afloraciones de piedra caliza que pintan la parte más alta de esta meseta natural con restos de fósiles marinos y caparazones de moluscos que son evidencia del intenso pasado geológico de estas costas. A la cima se puede llegar caminando. Allí aparece esa gran terraza con vista al golfo.

Además del sorprendente paisaje, se realizan allí diversas actividades como tiro con ballesta, boomerang y sandboard.

Al pie de la meseta del Fuerte Argentino se puede practicar snorkeling en la laguna de agua salada. Y desde ya, disfrutar de un cordero patagónico acompañado con un buen vino.

Fuente: diario Clarín.

Foto portada: Martín Brunella

Publicado en MasRíoNegro.

https://www.masrionegro.com/2021/10/05/fuerte-argentino-cerca-de-las-grutas-santo-grial-un-pozo-redondo-agua-dulce-misterio/

lunes, mayo 31, 2021

Recuerdos del tiempo de María Castaña o ñaupa.

Recuerdos del tiempo de María Castaña o ñaupa.

El escritor de Valcheta no sólo explica de dónde vienen estas expresiones sino que además, puesto a recordar, trae publicidades televisivas y radiales de otros tiempos.
Por Jorge Castañeda.

Antes de entrar en el tema de la nota que nos ocupa convendría detenernos un espacio en la frase del título que alude a “un tiempo bastante antiguo”.
Se sabe que el 18 de Junio de 1386, María Castaña, mujer de Martín Cego, y sus dos cuñados, Gonzalo Cego y Alfonso Cego, fueron apresados, acusados de provocar la muerte del mayordomo y obligados a donar sus bienes a la Catedral, entre ellos las posesiones que tenían en el coto de Cereixa y se obligaron a pagar mil maravedíes de la moneda usual.

En la época de Cervantes ya se había convertido en una referencia temporal ambigua para referirse a un pasado muy lejano, equivalente a “los tiempos de Matusalén”. Por eso “en tiempos de Maricastaña, cuando hablaban las calabazas”.

Suele también escucharse todavía en nuestro país la frase “cosas del tiempo de ñaupa” que viene a ser lo mismo. El vocablo ñaupa proviene del término quichua “ñawpa”, que significa viejo o antiguo. Hasta aquí el origen de la frase que alude a hechos o cosas que pasaron hace bastante tiempo. Ahora vamos a las cosas al decir de Ortega y Gasset.

A los que tenemos ciertos años nos han quedado muy fijadas en la memoria ciertas propagandas radiales o gráficas de algunos productos o casas de comercio que ya han desaparecido para siempre.

¿Quién no se acuerda de la bella cabeza de un señor llena de alfiles de gancho que promocionaba al Geniol? ¿Acaso no decía la letrilla “Venga del sol, del aire, del vino o de la cerveza cualquier dolor de cabeza se quita con un Geniol?”. Fue mal atribuida a Gardel, pero de tan pegadiza casi todos la recordamos.

Allá quedó en el tiempo el famoso “Glostora Tango Club” y “Odol pregunta” con su “Minuto Odol en el aire”. ¿Quién puede olvidarse del jabón “Cadum” que hizo famosa a la diva Susana Giménez?

Quedó en el tiempo la vieja Emulsión de Scott en cuyo dibujo un hombre cargaba sus hombros u enorme bacalao (era la mercadería promocionada) y que Enrique Santos Discépolo incorpora a su tango Victoria: ¡Me saltaron los tapones, / cuando tuve esta mañana/ la alegría de no verla más. / Gracias a Dios/ que salvé de andar/ toda la vida atao/ llevando el bacalao/ de la Emulsión de Scott”.

En viejas revistas amarillentas han quedado las propagandas del aceite de ricino;de la leche de magnesia Phillips; de las pinturas Colorín; de Lux, el jabón de las estrellas; del vino Toro, la bebida de los pueblos fuertes; de la brillantina para el cabello; de la “calidad Superior” del Cinzano y “para después de comer del cognac Otard-Dupuy, entre otras.

Recuerdo entre otras propagandas que leí en las revistas de mi infancia una a todo color del vino Arizu, tinto, clarete y blanco. El preferido de mi padre era el clarete con soda en esos maravillosos sifones de gruesos vidrios azules o verdes. Otra propaganda invitaba a pedir a su proveedor el “Aceite puro de oliva “Tittarelli”, en lata, maravilloso.

Pasando a las radiales, muy creativas, algunas han quedado en mi memoria. En Bahía Blanca había una cancioncilla que decía: “Lo fabrica Julián Urtueta, detergente La Flor del Sur”, y de San Antonio Oeste recuerdo otra muy efectiva y pegadiza que glosaba: “La basura al basurero municipal”. De las más exitosas recuerdo aquella de Eveready “una pila de vida”. Conocí a su creador.

Y una maravillosa publicidad ya más nueva y con clara referencias literarias promocionaba al Renault Megane, basada en el cuento de Cortázar “La autopista del sur”, seguramente era solamente para entendidos.

Más modernas y televisivas son “La llama que llama” y la nuestra y rionegrina de Telefónica “A que no sabés vieja de donde te estoy llamando”, que hizo famoso a su protagonista, entonces policía.

omos – se dice- las cosas que recordamos. Yo recuerdo de aquellos viejos tiempos la propaganda de ropas de trabajo de Coppa y Chego, donde aullaba un lobo y no podía romperlas, la de Ferro Quina Bisleri, la famosa de Ginebra Bols porque “una copita estimula y sienta bien”, la de Casa Muñoz “donde un peso vale dos”.

Y quedan muchas que los lectores de ciertos años habrán de recordar con cariño y cierta nostalgia. Nosotros y aquellas pequeñas circunstancias que han formado nuestra vida. Cosas, amigos, del tiempo de María Castaña.

Publicado en Diario "Río Negro", 30 de mayo del 2021.

https://www.rionegro.com.ar/recuerdos-del-tiempo-de-maria-castana-o-naupa-1834959/

martes, mayo 25, 2021

¿Cómo murieron los hombres de Mayo? (Primera Parte) por ROBERTO L. ELISSALDE.

 


La muerte física de algunos miembros de la Junta es relativamente conocida, aunque vale la pena recordarla. Don Cornelio de Saavedra su presidente, en noviembre de 1828 probablemente sintiéndose enfermo, escribió sus últimas voluntades aunque afirma: ``Hallándome ya cargado de años, y por lo mismo en el ocaso de mi vida, sabedor por otra parte que el término cierto de ellas es uno de los arcanos reservados sólo a Dios, en precaución de que esto llegue y me sorprenda sin tener hecha mi disposición testamentaria he resuelto verificarla con tiempo, hallándome por la misericordia de Dios en pleno goce de mis potencias y sentidos''.

Lo firmó en la Estancia del Rincón de Cabrera en las orillas del Paraná en noviembre del año anterior, en esa heredad donde prosperan los ganados y algunas mieses, dispuso los bienes y mandas, entre ellas que de morir allí ser sepultado en la iglesia de la Exaltación de la Cruz y de ser en la ciudad en el cementerio público de la Recoleta; amortajado con el hábito franciscano, dejando en un papel aparte el pedido de la mayor austeridad en las exequias.

Visitaba a su hija Dominga Saavedra de Oromí, a pocas cuadras de la suya en la calle de la Paz 88 (hoy Reconquista al 400) sintiéndose indispuesto, fue llevado a ella, donde falleció a los 69 años el 29 de marzo de 1829, y sepultado al día siguiente en el cementerio de la Recoleta. 

Casi un año después el viernes 13 de enero se celebraron los funerales en la iglesia de la Merced, al que concurrieron "su hermano, sus hijos, sus deudos y amigos.

El señor gobernador Juan Manuel de Rosas, acompañado de los ministros Guido y Balcarce, un gran número de generales, jefes y oficiales, le honraron con su presencia. Anotaba El Lucero un periódico de la época: ``Por una singular coincidencia estos honores póstumos de un benemérito ciudadano, se tributarán el mismo día en que a petición del señor coronel Celestino Vidal, los batallones cívicos de la Capital, reasumían el título de Regimiento de Patricios''.

El 16 de enero el gobernador Rosas, había decretado levantar un monumento donde se depositarán finalmente sus restos, agregando que su nombre ``solo pudo quedar olvidado en su fallecimiento por las circunstancias calamitosas en que el país se hallaba. Después que ellas han terminado sería una ingratitud negar a un ciudadano tan eminente el tributo al honor debido a su mérito y a una vida ilustrada que supo consagrar entera al servicio de su Patria''.

ALBERTI, EL CAPELLAN.

El primero en fallecer de los miembros de la Junta fue el vocal Pbro. Manuel Alberti a los 48 años, capellán de la Santa Casa de Ejercicios, párroco de San Fernando de Maldonado en la Banda Oriental, ciudad cercana a Punta del Este y de San Nicolás en Buenos Aires, donde fue sepultado. Al abrirse la Avenida 9 de Julio el templo fue demolido y se perdieron para siempre los restos de su párroco, el obelisco recuerda en una de sus caras que la torre por primera vez en agosto de 1812 ondeó la bandera argentina creada por el Belgrano.

Murió a causa de un infarto, parece que ese día anterior había tenido un fuerte disgusto en la reunión de la Junta con el deán Gregorio Funes que se había incorporado a la Junta. Falleció en la noche del 31 de enero al 1 de febrero de 1811.

Juan Manuel Beruti dice en sus Memorias Curiosas que el 2 de febrero ``por la mañana, se enterró en la parroquia de San Nicolás de esta capital al señor doctor don Manuel Alberti, cura rector y vocal de la excelentísima Junta, el que falleció el día anterior, a cuyas exequias y funerales asistió el excelentísimo señor presidente y vocales de la Junta, Real Audiencia, Cabildo y demás tribunales; los que se hicieron con la mayor esplendidez y magnificencia posible, y que correspondía a un sujeto de su representación y rango; habiendo sido sentida su muerte por los verdaderos patriotas por haber perdido en él un hombre virtuoso, íntegro, desinteresado y gran defensor de los derechos de su Patria, y que no será tan fácil reelegir otro que ocupe su plaza, que tenga las cualidades generales que adornaban al referido finado''.

MORENO, EL SECRETARIO

En esta mención que agrega Beruti que la Junta había perdido ``como en el secretario de la Junta doctor don Mariano Moreno, que salió hace unos días para Londres, comisionado por dicha Excma. Junta, sin embargo, de haberse reemplazado su falta con otro gran patriota que es don Hipólito Vieytes, que ya está recibido de secretario''. 

Efectivamente Moreno había embarcado el 24 de enero rumbo a Londres, algunos autores han deducido que fue envenenado por orden de la Junta, ya que eran conocidas sus disputas con algunos miembros. 

Moreno era abogado y estaba ligado a don Martín de Alzaga, y era uno de los implicados en la fracasada revolución del 1º de enero de 1809, aunque Liniers con magnanimidad se abstuvo de confinarlo a Carmen de Patagones adonde fueron remitidos los conspiradores. Su hermano escribió que se mantuvo alejado y expectante, y en el Cabildo Abierto según Nicolás de Vedia, testigo presencial ``no se colocó en lugar preferente, se acurrucó detrás de un escaño; no se oyó su voz, parecía que estaba allí sólo para observar y no dar la cara''. Votó siguiendo a Martín Rodríguez por la cesación del Virrey. 

Mucho caviló seguramente los días siguientes y su hermano Manuel lo encontró en la casa de un amigo varias horas después de nombrado secretario de la Junta: ``Envuelto en mil meditaciones sobre si debía o no aceptar el nombramiento''.

El padre Castañeda afirmó que fue godo y amigo de los godos, y fue elegido por estos como Larrea y Matheu. Hombre difícil tuvo medidas acertadas, pero en otras demostró cierta animadversión, o resentimiento. Nombrado representante del gobierno ante S.M.B, perdió su influencia, que según testigos intentó recuperar desacreditando a Saavedra o promoviendo una revolución con French. 

A fines de diciembre se presentó en el Regimiento la Estrella del Sur a altas horas arengando a casi todos los oficiales menos a dos. Estos a las doce y media de la noche se toparon con un grupo de oficiales que daban escolta a un hombre vestido de fraile con hábito blanco, reconocieron a French y Moreno -el disfrazado de religioso- y comprendieron que llevaban al ex secretario de la Junta con el fin de sublevar a la tropa.

Su hermano Manuel en junio de 1812 escribió que la salud Mariano estaba ``grandemente injuriada por la incesante fatiga de los asuntos públicos. los últimos disgustos abatieron considerablemente su espíritu''.

La navegación fue penosa por vientos contrarios, a la falta de medicación en el barco, describió los momentos finales a causa de la ``administración de un emético sin nuestro consentimiento'' por parte del capitán.

Murió al amanecer del 4 de marzo de 1811 a los 31 años; su cuerpo envuelto en la bandera inglesa fue expuesto toda la tarde en la cubierta y las aguas del Atlántico a las cinco de la tarde lo recibieron con los honores de una descarga de fusilería. Desde entonces quedó la sospecha del asesinato por envenenamiento, algunos autores afirman que murió de una endocarditis reumática y otros que el emético le provocó una apendicitis aguda con la fatal secuencia de perforación, peritonitis, pero también no son más que conjeturas. En una próxima nota, irán Castelli, Belgrano, Paso, Azcuénaga, Matheu y Larrea.

* Historiador y vicepresidente de la Academia Argentina de Ciencias de la Comunicación.

Publicado en Diario "La Prensa", 24 de mayo del 2021.

http://www.laprensa.com.ar/502434-Como-murieron-los-hombres-de-Mayo-Primera-Parte.note.aspx

jueves, junio 20, 2019

Manuel Belgrano: detalles y anécdotas de una vida ejemplar por Jorge Castañeda.

El 3 de junio de 1770 nace en la casa materna (hoy corresponde al número 530 de la avenida que lleva su nombre) un niño portador de un largo onomástico que sería célebre en nuestra historia. Fue llamado Manuel José Joaquín del Corazón Jesús Belgrano.
• La creación de la bandera: hay que aclarar que el general Belgrano no se inspiró en los colores del cielo para crear la bandera como lo enseñaban los manuales de historia argentina. Conviene citar sus propias palabras: “Siendo preciso enarbolar bandera y no teniéndola, la mandé hacer blanca y celeste conforme los colores de la escarapela nacional”. Y esta fue tomada de la cucarda del cuerpo de Patricios, que fue inspirada por la enseña de los borbones, tomada a su vez por los colores del manto y el vestido de la Virgen.
• Su fisonomía y carácter: según José Celedonio Balbín: “Belgrano era de regular estatura, pelo rubio, cara y nariz fina, color muy blanco, algo rosado, sin barba; tenía una fístula bajo un ojo que no lo desfiguraba porque era casi imperceptible; su cara era más bien de alemán que de porteño. No se le podía acompañar por la calle porque su andar era casi corriendo, no dormía más de tres o cuatro horas; montando a caballo a medianoche, que salía de ronda a observar el ejército”.
• Proverbial honradez: “El general era muy honrado, desinteresado, recto, perseguía el juego y el robo en su ejército, no permitía que se le robase un solo peso al Estado, ni que se vendiese más caro que a los otros. Como yo le había hecho a él algunos servicios, y muy continuos al ejército, sin interés alguno, cuando necesitaba paños, lencería o alguna otra cosa para el ejército me llamaba y me decía: ‘Amigo Balbín, necesito tal cantidad de efectos, tráigame las muestras y el último precio, en la inteligencia de que a igual precio e igual calidad usted es el preferido de todos, pero a igual calidad y un centavo menos cualquier otro’”.
• Reacio a los premios: cuando la Asamblea Constituyente votó a su favor un premio de 40.000 pesos en fincas del Estado, enterado de esa decisión Belgrano le responde: “He creído propio de mi honor y de los deseos que me inflaman por la prosperidad de mi patria destinar los expresados 40.000 pesos para la dotación de 4 escuelas públicas de primeras letras en que se enseñe a leer y escribir la aritmética, la doctrina cristiana, los primeros rudimentos de los derechos del hombre en sociedad”.
• Abatido por los padecimientos de la patria: “No puedo decir bastante mi sorpresa cuando conocí a los hombres nombrados por el rey para la Junta, quienes lejos de cumplir con la misión encomendada de propender a la felicidad de las provincias del virreinato de Buenos Aires eran todos comerciantes españoles, exceptuando uno que otro, nada sabían más que su comercio monopolista a saber comprar por cuatro para vender por ocho”. Igual que ahora.
• Murió en la pobreza y el olvido: “Su tumba tendría una sencilla lápida hecha con el mármol de una cómoda de su hermano. Sin dinero, le pidió a su médico, el Dr. Redhead, que aceptara su reloj de bolsillo, pues no tenía nada con qué pagarle. Solo un periódico daría la noticia del fallecimiento, el ‘Despertador Teo Filantrópico’ del padre Francisco de Paula Castañeda”.
• Sus últimas palabras: sobre el final se le escuchó decir: “Pensaba en la eternidad donde voy y en la tierra querida que dejo. Espero que los buenos ciudadanos trabajen para remediar sus desgracias”. Sus últimas palabras fueron: “Ay, patria mía”.
• Un intento de robar parte de sus huesos: “Como al pasar -escribe el doctor Omar López Mato-, el doctor Estanislao Zeballos, canciller en ese entonces, tomó algunos de los huesos de la mano y se los extendió al general Ricchieri. Se miraron y como distraídos se los llevaron al bolsillo de sus sobretodos”.
• Para imitar: “Trabajemos con empeño y tesón que, si las generaciones presentes no son ingratas, las futuras venerarán nuestra memoria que es la recompensa que deben esperar los patriotas” (Gral. Manuel Belgrano).
Publicado en Diario "Río Negro", 20 de Junio de 2019.-