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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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domingo, junio 28, 2026

LA "PATRIADA" QUE NO PUDO TORCER LA HISTORIA.

 


LA "PATRIADA" QUE NO PUDO TORCER LA HISTORIA.

Era el 28 de junio de 1966. Un grupo de subversivos luciendo el uniforme del Ejército Argentino, tratan de imponerse al Sr. Presidente de la Nación, el Dr. Arturo Umberto Illia, exigiéndole su renuncia.
Anoticiado de lo que acontece, el Oficial de Guardia de Granaderos, el Teniente Primero Aliberto Rodrigañez Riccheri, decide oponer resistencia. Es un Granadero a Caballo, y debe cumplir con el deber que la Patria les ha impuesto: velar por la seguridad del Presidente, aún al precio de su vida y la de sus hombres.
Dispone de solamente treinta Granaderos para tal difícil tarea.
Rodrigañez Riccheri aposta las ametralladoras en las entradas principales. Distribuye su puñado de hombres en puntos estratégicos de la Casa Rosada. Cierra puertas y ventanas. Mientras en las calles adyacentes, comienzan a llegar unidades militares golpistas.
Cuando llegan los cabecillas de la insurrección a Casa de Gobierno, el joven Teniente Primero les advierte que no avancen, porque sino abrirá fuego. Los sediciosos, sorprendidos, se detienen. ¡Un puñado de Granaderos contra todo un Ejercito!
Llaman al Coronel D'Elia, Jefe del Regimiento de Granaderos que estaba en el Cuartel de Palermo, y le dicen que llame al joven Oficial para que deponga su actitud. El Jefe del RGC les dice que tiene el Regimiento armado y movilizado para salír en defensa del Teniente Primero apenas suene el primer disparo. Y agrega que jamás le daría la orden de que se rinda, porque el Granadero solo está cumpliendo con su deber.
Azorados los sediciosos no pueden creer lo que oyen.
En tanto, Rodrigañez Riccheri reúne a su puñado de valientes y en el Patio de las Palmeras les dice:
- Granaderos tal vez hoy nos saquen de aquí con las patas por delante. Pero espero que cada uno de ustedes cumpla con su deber.
Luego va y se presenta delante del Presidente Illia y le dice:
-Sr. Presidente tengo treinta hombres para resistir lo que sea. Espero sus órdenes.
Conmovido hasta lo más profundo de su ser, Illia ordena que deponga su actitud. No iba a permitir que se derramara ni una sola gota de sangre de "sus Granaderos". Porque Illia amaba a los Granaderos, ya que él había sido uno de ellos cuando hizo su Servicio Militar.
Y así, aquella "PATRIADA" de aquel puñado de Granaderos no pudo torcer la historia del país. Con el derrocamiento de Illia se inauguraban años y años de desencuentros entre los argentinos.
De aquel día, se cumplen hoy 54 años.
Nuestro recuerdo y homenaje para aquel Granadero a Caballo que llegó a Presidente de la Nación Argentina.
Y nuestra gratitud para el ahora General de Brigada (RE) Aliberto Rodrigañez Riccheri, un verdadero Granadero que supo cumplir con su deber.
Dos Hombres de Honor.
Imagen del Dr. Illia, Presidente de la Nación, estrechando la mano del Teniente Primero Aliberto Rodrigañez Riccheri. Foto de 1965 en los jardines del RGC.
Fuente de publicación: Granaderos Bicentenario.
Publicado en Adelante Radicales - Facebook.

sábado, junio 13, 2026

12 de junio de 1923: por decreto del presidente Marcelo Torcuato de Alvear, se impone el nombre de Base Naval de Puerto Belgrano.

 


12 de junio de 1923: por decreto del presidente Marcelo Torcuato de Alvear, se impone el nombre de Base Naval de Puerto Belgrano (BNPB), más conocida como Puerto Belgrano, a la base de la Armada Argentina situada en el sur de la provincia de Buenos Aires, junto a la ciudad de Punta Alta y ambas en el partido de Coronel de Marina Leonardo Rosales, a 24 km de la ciudad de Bahía Blanca, que fue fundada en 1896.

La actual Base Naval recibe su nombre del puerto donde está construida, un fondeadero natural dentro de la bahía Blanca. El topónimo hace referencia al bergantín de guerra General Belgrano, comisionado por el gobierno de Buenos Aires para hacer tareas de revelamiento de la bahía a fines de 1824 y a principios de 1825. En enero de este último año, al mando de su comandante Francisco Seguí, la expedición científico militar a bordo del Gral. Belgrano descubrió y sondeó el fondeadero. A partir de ese entonces, pasó a denominarse en las cartas náuticas y mapas Pozos (o Sonda) del Belgrano, Puerto del Belgrano que terminó abreviándose en Puerto Belgrano. En un principio, el asentamiento naval fue denominado Puerto Militar de Bahía Blanca. En los fundamentos del decreto, se expresa que "las primeras cartas marinas del lugar que dan el nombre de “Puerto Belgrano” a determinada región de la Ría de Bahía Blanca, nombre que en honor del ilustre patricio de la Independencia tenía ya en el año 1833 cuando se hicieron por el Almirante Fitz Roy los primeros estudios hidrográficos serios de esa parte de la costa". Sin embargo, se trata de una confusión, derivada tal vez del escaso conocimiento acerca de la expedición del bergantín General Belgrano.

Asociación Belgraniana de Morón.

lunes, mayo 25, 2026

25 de mayo de 1862: murió en la pobreza y casi olvidada Juana Azurduy de Padilla.

 


25 DE MAYO DE 1862

MUERE JUANA AZURDUY, HEROÍNA DE LA INDEPENDENCIA EN EL ALTO PERÚ.
Por Revisionismo Histórico Argentino.
Por Damian Leandro Zanni.
El 25 de mayo de 1862 murió en la pobreza y casi olvidada Juana Azurduy de Padilla, una de las mayores heroínas de la independencia sudamericana. Su fallecimiento ocurrió exactamente cincuenta y dos años después de la Revolución de Mayo, la misma revolución por la que entregó su vida combatiendo en los campos del Alto Perú contra el dominio español. Mientras muchos de los grandes nombres de la historia oficial ocupaban monumentos y libros escolares, Juana moría lejos del reconocimiento que merecía, después de haber comandado tropas, organizado guerrillas y sostenido durante años la resistencia patriota en una de las regiones más difíciles de la guerra emancipadora.
Nacida el 12 de julio de 1780 en Chuquisaca, en el Alto Perú —actual Bolivia—, Juana Azurduy creció en una sociedad profundamente desigual, atravesada por jerarquías coloniales y tensiones sociales entre españoles, criollos, mestizos e indígenas. De origen mestizo y vinculada desde joven a las tradiciones populares e indígenas de la región, desarrolló una fuerte sensibilidad hacia las injusticias que sufrían los sectores más humildes del territorio colonial.
Desde muy joven aprendió a montar a caballo, manejar armas y desplazarse por las geografías difíciles del Alto Perú. Aquella formación práctica, poco habitual para una mujer de la época, sería decisiva años más tarde cuando la revolución transformó completamente la vida política de América del Sur.
LA REVOLUCIÓN Y EL NACIMIENTO DE UNA GUERRERA.
La Revolución de Mayo de 1810 repercutió rápidamente en el Alto Perú, región estratégica para la guerra de independencia por su riqueza minera y su posición geográfica. Juana y su esposo, Manuel Ascencio Padilla, abrazaron inmediatamente la causa patriota, comprendiendo que la lucha no era solamente contra España, sino también contra siglos de explotación colonial sobre indígenas, campesinos y mestizos.
Mientras los ejércitos patriotas intentaban consolidar posiciones desde Buenos Aires y el norte argentino, el Alto Perú se convirtió en uno de los territorios más violentos y disputados de toda la guerra. Allí Juana Azurduy emergió como una figura extraordinaria.
Lejos de limitarse a tareas auxiliares, organizó milicias populares, coordinó guerrillas y participó directamente en combate. Su liderazgo no provenía de títulos nobiliarios ni de jerarquías heredadas, sino de la confianza que despertaba entre indígenas, campesinos y gauchos que combatían bajo su mando.
LA GUERRA DE GUERRILLAS EN EL ALTO PERÚ.
Tras las derrotas patriotas de Vilcapugio y Ayohuma, la situación revolucionaria en el norte parecía derrumbarse. Sin embargo, Juana Azurduy y Manuel Ascencio Padilla reorganizaron la resistencia en las llamadas “Republiquetas”, pequeños focos guerrilleros que mantuvieron viva la lucha independentista durante años. Juana comprendió rápidamente que enfrentar de manera convencional a los ejércitos realistas era imposible. Por eso desarrolló tácticas de guerra de guerrillas basadas en movilidad constante, ataques sorpresa, emboscadas nocturnas y conocimiento del terreno.
Sus tropas estaban integradas principalmente por indígenas, campesinos, mestizos y gauchos pobres que encontraban en la revolución una posibilidad concreta de transformación social además de independencia política. La lucha de Juana no era solamente militar. También defendía a las poblaciones locales frente a saqueos, represalias y abusos del ejército español. Su figura terminó convirtiéndose en símbolo de resistencia popular en todo el Alto Perú.
EL RECONOCIMIENTO DE BELGRANO Y GÜEMES.
La valentía de Juana Azurduy impresionó profundamente a Manuel Belgrano. Después de su destacada actuación en la batalla de El Villar, donde logró derrotar fuerzas españolas superiores en número, Belgrano la ascendió al grado de Teniente Coronel y le entregó su propio sable como reconocimiento.
Aquel gesto no era simbólico únicamente: representaba el reconocimiento político y militar de una mujer que había demostrado capacidad estratégica y liderazgo en plena guerra revolucionaria.
Martín Miguel de Güemes también comprendió la importancia decisiva de Juana en la defensa del norte. Las guerrillas del Alto Perú y las milicias gauchas salteñas formaban parte de una misma estrategia de resistencia popular que impedía el avance realista hacia el sur. Juana colaboró activamente en operaciones vinculadas a Humahuaca, Maimará y otras regiones estratégicas donde las fuerzas patriotas necesitaban mantener abiertas rutas de abastecimiento y comunicación.
LA MUERTE DE PADILLA Y LA CONTINUIDAD DE LA LUCHA.
Uno de los golpes más duros de su vida fue la muerte de Manuel Ascencio Padilla en 1816. Los realistas decapitaron su cuerpo y exhibieron su cabeza como escarmiento público. Sin embargo, Juana no abandonó la lucha. Recuperó los restos de su esposo y reorganizó nuevamente las fuerzas patriotas, demostrando una fortaleza política y humana extraordinaria.
Incluso embarazada participó de campañas militares y continuó dirigiendo tropas en condiciones extremadamente precarias. Su vida estuvo atravesada por pérdidas constantes: hijos muertos durante la guerra, hambre, persecución y pobreza.
Aun así jamás abandonó la causa independentista.
JUANA AZURDUY Y LA PATRIA GRANDE.
La figura de Juana Azurduy también expresa el carácter latinoamericano de las guerras de independencia. Combatió en territorios que hoy pertenecen a Bolivia y Argentina, colaboró con fuerzas vinculadas a Belgrano y Güemes, y formó parte de una revolución continental que no entendía las fronteras nacionales modernas como límites definitivos.
Por eso su figura fue reivindicada tanto en Argentina como en Bolivia. Simón Bolívar reconoció públicamente su valentía y, según diversas versiones históricas transmitidas por la tradición americana, llegó a afirmar que Bolivia debería llamarse “Padilla o Azurduy” por el sacrificio realizado por ambos en la guerra emancipadora. Más allá de debates sobre la literalidad exacta de esa frase, el reconocimiento de Bolívar hacia Juana existió y reflejaba el enorme prestigio que había alcanzado entre los líderes independentistas sudamericanos.
EL OLVIDO DE LA HISTORIA OFICIAL.
Tras la independencia, Juana Azurduy no recibió el reconocimiento material que merecía. Como ocurrió con muchos combatientes populares de la revolución, fue marginada por las nuevas élites políticas surgidas después de las guerras independentistas.
Murió el 25 de mayo de 1862 en condiciones de extrema pobreza en Chuquisaca. Sus bienes habían sido confiscados años antes y gran parte de su vida quedó relegada al olvido oficial durante décadas.
La historiografía liberal tradicional tendió a reducir la independencia a una sucesión de grandes hombres ilustrados y campañas militares regulares, dejando en segundo plano el papel de mujeres, indígenas, gauchos y guerrillas populares que sostuvieron gran parte de la resistencia revolucionaria.
La figura de Juana Azurduy rompía además con muchos prejuicios de la época: era mujer, mestiza, guerrillera y líder militar popular. Por eso su reconocimiento tardó tanto en ocupar el lugar central que merecía dentro de la historia sudamericana.
EL LEGADO DE JUANA AZURDUY.
Con el tiempo, Juana Azurduy fue reivindicada como una de las grandes figuras de la emancipación americana. Su nombre hoy identifica escuelas, monumentos, espacios públicos y unidades militares tanto en Argentina como en Bolivia. Su historia representa mucho más que una hazaña individual. Expresa el protagonismo de los sectores populares en las guerras de independencia y demuestra que la emancipación americana no fue obra exclusiva de élites ilustradas, sino también de indígenas, campesinos, gauchos y mujeres que combatieron directamente por la libertad de sus pueblos.
Juana Azurduy se convirtió en símbolo de coraje, resistencia y entrega absoluta a la causa de la independencia. Su vida recuerda que la libertad americana no fue concedida: fue conquistada en los campos de batalla por hombres y mujeres dispuestos a sacrificarlo todo por la soberanía de su tierra.
Por Damian Leandro Zanni.

lunes, mayo 04, 2026

Guido Amadeo Jacobacci. El ingeniero que convirtió el desierto patagónico en rutas de progreso.


Guido Jacobacci: el ingeniero que convirtió el desierto patagónico en rutas de progreso.

El Rey de Italia lo condecoró mientras dirigía 600 obreros en el desierto patagónico sin agua. La historia del ingeniero que fundó una región con rieles.

Guido Amadeo Jacobacci, el ingeniero que cruzó la Patagonia con rieles, en su casa.

En el verano austral de 1908, un ingeniero italiano de 44 años plantó su campamento en la orilla del Golfo San Matías y miró hacia el oeste. Ante él no había caminos, ni ríos, ni sombra. Solo viento, piedra y 800 kilómetros de nada. Su nombre era Guido Amadeo Jacobacci, y acababa de recibir una orden del Estado argentino que pocos habrían aceptado sin dudar.

Nacido en Módena el 1 de noviembre de 1864, Jacobacci se había formado como ingeniero civil en la Universidad de Turín antes de cruzar el Atlántico en 1889. Su talento apareció pronto en Buenos Aires: primero en el diseño de las vías del puerto, después en los primeros proyectos de la red de subterráneos. Era un hombre acostumbrado a la precisión, a los planos y a las ciudades. La Patagonia era otra cosa.

Seiscientos obreros, viento implacable y casi nada de agua: así nació el ferrocarril patagónico.

En octubre de 1908, el ministro de Obras Públicas Ezequiel Ramos Mexía lo nombró Director General de los Ferrocarriles Patagónicos. Su misión era ejecutar la Ley 5559 de Fomento de los Territorios Nacionales: un ferrocarril colonizador, en manos del Estado, que no especulara con la tierra y garantizara fletes económicos para los productores. Una línea que no solo conectara puntos en un mapa, sino que creara un país donde todavía no lo había.

La epopeya.

Jacobacci lideró 600 obreros en condiciones que hoy resultarían inimaginables. El viento era el enemigo constante, el agua dulce era casi un lujo. De hecho, ese fue el primer problema a resolver antes de tender un solo riel: ¿Cómo mantener vivos a seiscientos hombres en el desierto?

Cada riel tendido sobre la meseta fue una victoria contra el desierto y el olvido del Estado.

La solución llegó desde el mar, literalmente: barcos y aljibes abastecieron el campamento hasta que los rieles alcanzaron el arroyo de Colonia Valcheta en 1909, a 110 kilómetros del inicio. Desde entonces, vagones tanque llevaron el agua hacia el frente de avance. La logística se convirtió en una obra de ingeniería en sí misma.

El mundo notó el esfuerzo. En 1910, el Rey de Italia lo nombró Caballero de la Orden de la Corona. Pero los reconocimientos no pagan jornales ni compran durmientes. La falta de fondos y las internas políticas comenzaron a frenar el avance. En 1913, Jacobacci presentó su renuncia. Murió en 1922, en Andalgalá, Catamarca, sin haber visto el fin de lo que empezó. El tren llegó a Bariloche recién en 1934.

 

El primer desafío no fue técnico: fue conseguir agua dulce para los hombres en el desierto.


El impacto en la estructura productiva regional.

Lo que Jacobacci sembró, la región cosechó durante décadas. El ferrocarril estatal organizó la salida de lana y cueros hacia los puertos del Atlántico y rompió la dependencia comercial con Chile, que hasta entonces absorbía gran parte de la producción patagónica.

El ramal que nació en la localidad que llevaría su nombre, la trocha angosta de 0,75 metros conocida como La Trochita, extendió esa red hasta Esquel. "Nosotros tenemos, dentro del patrimonio ferroviario mundial, una reliquia: uno de los trenes a vapor con más de 100 años de historia. Cada vez que ese tren funciona, todos los lugareños —sobre todo los que tienen ese pasado— se acercan a ver qué pasa. Suena el silbato de la Trochita, se ve el humo, y genera en los jacobaccinos una pasión que no se puede describir con palabras", contó José Mellado, intendente de la localidad, en diálogo con +P.


La Trochita nació como ramal productivo. Hoy es Monumento Histórico Nacional y símbolo vivo. Claudio Espinoza.

Cuenta la historia que estancias como la Argentine Southern Land Company despacharon miles de vellones por esas vías. El departamento Veinticinco de Mayo concentró el mayor stock ovino de la provincia.

"El ferrocarril llegó a tener aquí talleres donde se reparaban las máquinas, con tornería incluida. Jacobacci era punta de riel: llegaba el tren desde Plaza Constitución vía Viedma, y a su vez salía la Trochita. Esos talleres llegaron a dar trabajo a más de 400 personas", recordó Mellado.


El pueblo se llamaba Huahuel Niyeo, término mapuche en mapuzungun que significa “Donde hubo una garganta. Concejo Deliberante Jacobacci.

"El legado de Jacobacci está más vivo que nunca. La mayoría de los jacobaccinos que uno se cruza en la calle tiene algún familiar que trabajó en el ferrocarril o que llegó a Jacobacci gracias a él", dijo Mellado.

No todo fue prosperidad uniforme: la llegada del ferrocarril también trajo competencia externa que golpeó a las moliendas cerealeras locales. El progreso, como suele ocurrir, no llegó parejo para todos.

Nacido en Módena, condecorado por un rey, yace en el desierto que transformó. Claudio Espinoza.

Un pueblo forjado por el vapor y el acero.

El paraje llamado Huahuel Niyeu tenía historia mapuche antes de que llegaran los rieles. En septiembre de 1910, con la llegada de las vías, nació oficialmente el pueblo. En enero de 1925, sus habitantes pidieron cambiarle el nombre para honrar al hombre que lo hizo posible.

Jacobacci había muerto tres años antes. Pero en 2004, tras gestiones con su familia, sus restos regresaron a la localidad que lleva su nombre. El traslado se hizo por las mismas vías que él diseñó. El círculo se cerró sobre el acero: el ingeniero que cruzó la meseta con rieles volvió a casa por ellos. Hoy, los talleres históricos y La Trochita —Monumento Histórico Nacional— siguen contando esa historia a quien quiera escucharla.

Publicado en Más Producción de La Mañana de Neuquén.

https://masp.lmneuquen.com/ganaderia/guido-jacobacci-el-ingeniero-que-convirtio-el-desierto-patagonico-rutas-progreso-n1236441

lunes, marzo 23, 2026

ELECCIONES 23 DE MARZO DE 1924.


 ELECCIONES 23 DE MARZO DE 1924.

Vemos al ministro del Interior, doctor Gallo, en su despacho, con el director general de Correos, doctor Mihura, el subsecretario del ministerio, Sr. Espeche y personal superior siguiendo la marcha de las elecciones
Las elecciones legislativas de Argentina de 1924 tuvieron lugar el 2 de marzo del mencionado año con el objetivo de renovar 81 de las 158 bancas de la Cámara de Diputados de la Nación. Serían las primeras elecciones legislativas de medio término que tendría que enfrentar el gobierno de Marcelo Torcuato de Alvear, elegido en abril de 1922. Capital Federal tuvo elecciones desfasadas el 23 de marzo. La intervención federal en la provincia de Santiago del Estero suspendió las elecciones, se realizan el 14 y 28 de septiembre de 1924.
En estos comicios la oficialista Unión Cívica Radical (UCR), enfrentando profundas divisiones internas, triunfó a pesar de su fuerte debacle, recibiendo poco más del 27% de los votos y quedándose con 26 de los 81 escaños en disputa. Por consiguiente, perdió la mayoría absoluta en la cámara baja. Se presentó por primera vez la Unión Cívica Radical Antipersonalista (UCR-A), sector separado contrario al yrigoyenismo.
Con la debacle de la UCR, ninguno de los partidos participantes manifestó una verdadera preponderancia, y la participación electoral fue inferior a la mitad, con un 47% del padrón emitiendo sufragio, siendo la concurrencia a votar más baja en la historia electoral argentina, desde que se sancionó la Ley Sáenz Peña hasta la actualidad. Los diputados electos asumieron sus cargos en abril.

Publicado por BELLE EPOQUE - La Argentina del Centenario Grupo Facebook.

Maximo Puskovas

20 de marzo de 2024 

sábado, febrero 14, 2026

4 DE FEBRERO DE 1898: NATALICIO DE RAÚL SCALABRINI ORTIZ.


4 DE FEBRERO DE 1898 NATALICIO DE RAÚL SCALABRINI ORTIZ.

Por Revisionismo Histórico Argentino.

FORMACIÓN, MÉTODO Y VOCACIÓN DE VERDAD.

Raúl Scalabrini Ortiz nació el 14 de febrero de 1898 en Corrientes. Hijo del científico Pedro Scalabrini, heredó un método de observación riguroso y casi experimental. No fue un ideólogo improvisado: fue un investigador que aplicó precisión técnica al estudio de la política y la economía.

Agrimensor de profesión, trasladó esa lógica geométrica al análisis nacional. Medía, comparaba, verificaba. Su pregunta central no era retórica sino estructural: ¿quién controla los resortes económicos del país?

Desde joven transitó ambientes de izquierda y también círculos nacionalistas, pero pronto comprendió que el problema argentino no cabía en esquemas importados. Ni marxismo dogmático ni conservadurismo aristocrático: la cuestión era nacional.

LA DIMENSIÓN LITERARIA: EL ALMA DEL PORTEÑO.

Antes de convertirse en el gran denunciante del coloniaje económico, fue escritor. En El hombre que está solo y espera realizó un estudio casi poético del espíritu porteño. No analizaba estadísticas; analizaba conciencias.

Allí aparece su idea del pueblo como sujeto silencioso que observa, recuerda y finalmente actúa. Decía:

“El pueblo escucha, mira, coteja y continúa en silencio su tráfico habitual.”

No era romanticismo. Era intuición histórica.

LA DÉCADA INFAME Y EL DESCUBRIMIENTO DEL COLONIAJE.

El golpe de 1930 fue la revelación. Renunció a su puesto en La Nación y comenzó la investigación que culminaría en Política británica en el Río de la Plata. Su conclusión fue demoledora: Argentina funcionaba como una estructura organizada para beneficiar al capital británico.

Ferrocarriles, frigoríficos, banca, seguros, comercio exterior: no eran actividades aisladas, eran piezas de un engranaje. Su método era simple y letal:

“Rastreando el dinero se descubren los verdaderos motores de la política.”

Y su definición más contundente:

 “Lo extranjero aquí no es el hombre. Lo extranjero es el capital esclavizador.”

Con una sola frase desmontó tanto la xenofobia como el liberalismo ingenuo.

FORJA.

En 1935 se integró a FORJA junto a Arturo Jauretche. Allí desarrolló una idea central: la Argentina no era solo colonia económica, era colonia pedagógica. La dominación operaba también en la historia oficial, en la prensa, en la educación.

Decía:

“La historia argentina es la historia de una larga intriga diplomática.”

“La prensa no necesita mentir; le basta callar.”

Comprendía que el diario no convence: impregna. Que la colonización mental precede a la económica.

LA SOBERANÍA COMO ESTRUCTURA Y NO COMO DISCURSO

Para Scalabrini la soberanía no era una proclama. Era estructura. Sin control del transporte, de la energía, del crédito y del comercio exterior, la independencia era una ficción jurídica.

“Donde no hay independencia económica no puede haber soberanía política.”

Por eso sostuvo que la economía es el esqueleto de la política. Si el esqueleto está subordinado, el cuerpo entero se arrodilla.

EL 17 DE OCTUBRE Y LA IRRUPCIÓN DEL SUBSUELO.

El 17 de octubre de 1945 confirmó sus intuiciones. Vio al pueblo emerger como sujeto histórico. Tras dialogar con Juan Domingo Perón sobre la necesidad de nacionalizar los ferrocarriles, celebró la medida de 1947 como acto estructural de independencia.

Apoyó al gobierno popular, pero nunca fue cortesano. No ocupó cargos ni buscó beneficios. Cuando consideró que su crítica podía perjudicar el proceso, se retiró en silencio antes de 1955. Lealtad sin obsecuencia.

EL REGRESO DEL ESQUEMA DEPENDIENTE.

Tras el golpe de 1955 denunció el Plan Prebisch y la restauración financiera. Más tarde, cuando el gobierno de Arturo Frondizi firmó contratos petroleros con capital extranjero, volvió a advertir que la estructura colonial reaparecía bajo nuevos ropajes.

Su diagnóstico era claro:

“El capital extranjero no viene a colaborar; viene a organizar el país en función de sus propias necesidades.”

“Los pueblos coloniales trabajan para enriquecer a otros pueblos y se empobrecen en la medida en que producen.”

No era consigna: era balance contable.

EL PUEBLO COMO SUJETO HISTÓRICO.

Scalabrini rechazaba el desprecio elitista hacia las masas. Sostenía:

“El pueblo no se equivoca; es llevado al error.”

Para él, el problema argentino no era moral ni racial: era estructural. Cuando el pueblo parecía equivocarse, era porque operaban mecanismos de manipulación económica y cultural.

SU LEGADO

Su pensamiento fue matriz del pensamiento nacional del siglo XX. No fue un comentarista de coyuntura: fue arquitecto conceptual. Cada debate sobre deuda externa, control del comercio exterior o soberanía energética lleva su impronta. Enseñó que la economía no es un misterio técnico:

 “Estos asuntos son tan simples que están al alcance de cualquier niño. Solo requieren saber sumar y restar.”

Despojó al poder financiero de su aura sagrada.

REFLEXIÓN FINAL.

Raúl Scalabrini Ortiz no fue un opositor circunstancial ni un oficialista complaciente. Fue un centinela. No denunció solo contratos injustos: denunció una forma de mirar la Argentina con ojos prestados.

Mientras la Argentina discuta deuda, soberanía, control del comercio exterior o subordinación financiera, Scalabrini no será recuerdo: será presente.

Porque la verdadera independencia como él enseñó no se declama.Se estructura.

*** REVISIONISMO HISTÓRICO ARGENTINO.

*** Autor: Damián Leandro Zanni.

sábado, febrero 07, 2026

¿El primer desclasado? Bernardino Rivadavia, alias "doctor Chocolate", el afrodescendiente oligárquico.

 


¿El primer desclasado? Bernardino Rivadavia, alias "doctor Chocolate", el afrodescendiente oligárquico.

Un 7 de febrero de 1826, Bernardino Rivadavia fue nombrado por el Congreso General Constituyente a cargo del Poder Ejecutivo Nacional, inaugurando formalmente la figura del “primer presidente argentino”.

La efeméride suele presentarse como un hito institucional, pero omite un dato central: Rivadavia asumió bajo una Constitución unitaria rechazada por la mayoría de las provincias, que nunca reconocieron ni el texto ni su autoridad. No fue electo por el pueblo, sino designado por una elite porteña que pretendía imponer un proyecto centralista, liberal y profundamente excluyente.
Su breve presidencia estuvo marcada por el endeudamiento externo, el alineamiento con los intereses británicos, el desprecio por el federalismo y un modelo político pensado para Buenos Aires, no para una nación diversa y en construcción. La resistencia provincial fue inmediata. El experimento fracasó. Rivadavia renunció en 1827 y partió al exilio.

Por eso, más que el nacimiento del poder ejecutivo nacional, el 7 de febrero de 1826 recuerda el intento de imponer de manera tramposa un acontecimiento que no es más que una farsa.

Pero hay un detalle más que no quiero dejar de pasar que en el fondo es la humillación del sentir unitario, porteño, racista... de aquellos que en el barrio los llamamos Mabel y Rubén.

Acá viene lo entretenido y verdaderamente sorpresivo. Resulta que el breve gobierno de Bernardino Rivadavia es lo que se enseña en las escuelas argentinas como el sueño de todo liberal. Un gobierno centralista, en detrimento de las provincias y con un claro proyecto donde se beneficiaba claramente a la oligarquía porteña son sus rasgos principales.

El Profesor de Historia en la Universidad de Pittsburgh, con especialización en América Latina y estudios de raza comparada, George Reid Andrews reveló en su libro "Los afroargentinos de Buenos Aires" que el "ídolo" de la derecha argentina era un afrodescendiente.

Transcribimos esta breve referencia de su libro que, sin lugar a dudas, pondría muy nerviosa a cualquier señora paqueta de la Recoleta o de La Paternal pero que piensa igual que la señora rica.

Dice George Reid Andrews:

"Un número de importantes individuos, en la Argentina del siglo XIX, parecen haber sido de ascendencia mixta afro-indio-europea, pero la sociedad de la época los aceptaba como blancos. La familia Taboada, uno de los pilares de la oligarquía gobernante en la provincia de Santiago del Estero, era conocida en toda la Argentina por sus numerosos miembros de piel oscura." 51

José Bernardo Monteagudo, un temprano patriota y luego ministro de Guerra y Marina de Perú, se cree que tenia antepasados negros. 52 Los argentinos están familiarizados con el debate acerca de los antecedentes raciales de Bernardino Rivadavia, el primer presidente argentino. Rotulado como blanco en el censo de Buenos Aires de 1810, también se desempeñó como oficial en un regimiento de milicianos blancos.
Se rumoreaba que la familia de Rivadavia incluía antepasados africanos, y "doctor Chocolate" era uno de los despectivos motes que le daban sus opositores políticos. Este retrato probablemente date aproximadamente del periodo de su presidencia (1825-27). Fotografía, cortesía del Archivo General de La Nación. sus ancestros africanos eran lo bastante persistentes como para que se le adjudicara el apodo de "doctor Chocolate", entre sus opositores políticos. Un ingles que escribió una memoria anonima de su propia residencia en Buenos Aires durante la década de 1820, describió al presidente como de piel oscura, observando al pasar que el aspecto de Rivadavia "ofrece algunas peculiaridades" que hubiesen hecho de el una fácil victima de los caricaturistas ingleses.53 El historiador J. A. Rogers incluyo a Rivadavia como uno de los ocho latinoamericanos en su antología biográfica Great Men of Color. 54

El estigma del ancestro africano era una pesada cruz que se debía soportar en la sociedad de Buenos Aires; toda vez que se presentaba la posibilidad de quitársela de encima y de pasar como blanco, solo una persona rara no la hubiese aprovechado. Es sumamente difícil documentar el proceso por el cual los afroargentinos dejaban la categoría racial negra o mulata y entraban en la blanca, dado que una parte integrante de ese proceso era la destrucción o el oscurecimiento de los registros relativos ala ascendencia africana. Solo una investigación exhaustiva y tediosa del ancestro de miles de individuos podría establecer de manera definitiva la tasa a la cual la gente de raza mixta experimentaba una alteración de su condición racial social y legal. Sin embargo hay una buena cantidad de evidencias indirectas que sirve para sugerir tanto el mecanismo por el cual se producía el proceso como la frecuencia con que se verificaba."

Reid Andrews, George. Los afroargentinos de Buenos Aires. Ediciones de la Flor, 1989. Pág 96-98

Referencias

51. Tulio Halperin Dong hi, Revoluci6n y guerra (Buenos Aires, 1972), p. 57.

52. Rout, African Experience, p. 171.

53. Un ingles, Cinco afws en Buenos Aires (Buenos Aires, 1962), p. 105.

54. J. A. Rogers, Great Men of Color, 2 vols. (Nueva York, 1972), 2: 187-91.
George Reid Andrews es Profesor de Historia en la Universidad de Pittsburgh, con especialización en América Latina y estudios de raza comparada. Entre sus publicaciones destacan Afro-Latin America: Black Lives, 1600-2000 (Links to an external site.) (Harvard University Press, 2016), Blackness in the White Nation: A History of Afro-Uruguay (Links to an external site.) (University of North Carolina Press, 2010), Afro-Latin America, 1800–2000 (Links to an external site.) (Oxford University Press, 2004). 

Bernardino Rivadavia circa de 1809 (Archivo General de la Nación).

Publicado en
https://walteronorato.blogspot.com/

jueves, diciembre 25, 2025

25 de diciembre de 1861: nace Víctor Manuel Molina Gobernador del entonces Territorio Nacional de Río Negro.

 


25 DE DICIEMBRE - UN DÍA RADICAL.

NACE VÍCTOR MOLINA.
Víctor Manuel Molina nació el miércoles, 25 de diciembre de 1861 en Buenos Aires, Argentina.
Abogado y economista que fue electo en representación de la Unión Cívica Radical como Diputado de la Nación por la Capital Federal (1916-1920 y 1920-1922).
Participó de la Revolución del Parque de Artillería en 1890, siendo arrestado junto a Leandro Alem, sumándose a la UCR desde su creación.
El 30 de septiembre de 1920 el presidente Hipólito Yrigoyen lo designó como Gobernador del entonces Territorio Nacional de Río Negro, cargo que ocupara hasta el 11 de junio de 1924.
El 9 de octubre de 1923 el presidente Marcelo T. de Alvear lo designa, hasta el final de su mandato, al frente del Ministerio de Hacienda de la Nación, cargo que ejercería en forma simultánea, por algunos meses, al de gobernador rionegrino.
Falleció a los 71 años de edad el domingo, 15 de octubre de 1933 en Buenos Aires, Argentina.
Publicado en Efemérides Radicales.

domingo, noviembre 30, 2025

No es Rosas: el otro prócer “borrado” que no tiene calles en CABA porque los porteños nunca pudieron ganarle.


No es Rosas: el otro prócer “borrado” que no tiene calles en CABA porque los porteños nunca pudieron ganarle.

Conocido como “El Patriarca de la Federación”, fue un personaje clave en épocas de unitarios y federales. Su enemistad con las autoridades de la capital impidieron que tenga el homenaje correspondiente.

La historia argentina, como la universal, está escrita casi en su totalidad por quienes salieron victoriosos. En esa construcción del pasado no hay dudas de que hay héroes y villanos, pero con el correr del tiempo ese “relato oficial” se ha ido cuestionando y reversionando para tener la más fidedigna posible.

Entre aquellos hombres olvidados está la de un caudillo que fue fundamental en el devenir del país, pero que por su enemistado con los porteños, su figura no ha sido lo suficientemente reivindicada. Tanto es así que ninguna calle de CABA lo recuerda. ¿Por qué?

Hablamos de Estanislao López, un caudillo federal y militar que fue el primer gobernador de Santa Fe entre 1818 y 1838. Fue una figura clave en la defensa del federalismo, la organización nacional y la autonomía de las provincias frente al poder central de Buenos Aires.

Participó con el grado de sargento en la expedición al Paraguay bajo el mando de Manuel Belgrano. Fue capturado en la batalla de Paraguarí y al terminar la contienda fue conducido prisionero desde Asunción a un buque frente a Montevideo. La leyenda afirma que se escapó nadando y se incorporó al ejército sitiador de esa ciudad.

Recientemente, el Congreso avanzó con la aprobación inicial de una iniciativa presentada por el legislador santafesino Roberto Mirabella, para reconocer al Brigadier López como héroe nacional.

La propuesta fue respaldada de forma unánime por la mayoría de los diputados, con 133 votos a favor, ninguna oposición y cinco abstenciones. La normativa impulsa al Estado a llevar adelante actividades que promuevan la memoria, el análisis y la difusión del legado histórico, ideológico y político de López, tanto en el ámbito nacional como internacional.

En su provincia es considerado como “el de un verdadero padre de la patria santafesina” y de la “confederación argentina”. Pero su importancia no fue solo a nivel provincial, sino por una gran influencia en la República Argentina. Estratega político y militar, es a él a quien hay que mencionar si hablamos del primer antecedente constitucional de Argentina, ya que impulsó y proclamó el Estatuto de 1819.

Santa Fe tuvo la segunda constitución más antigua del continente americano, después de la de Estados Unidos. Sus aportes no quedan ahí porque fue López quien propuso el diseño actual de la bandera provincial y el escudo santafesino, que dice provincia invencible, es en su homenaje porque nadie le pudo ganar. General Paz, Viamonte, Dorrego, Lavalle; ninguno pudo con él.

Dentro de sus cualidades está la de haber sido un extraordinario estratega militar, ganándole sin pelear a Lavalle. Sabía que había un pastizal en el sur santafesino y si los caballos lo comían, morían. Entonces lo llevó hasta ese lugar y los 600 caballos de Lavalle murieron. Sin derramar sangre, López ganó la batalla y lo hizo volver a Buenos Aires.

Reivindicar a López como héroe nacional.

El legislador santafesino, Roberto Mirabella, habló con Radio Rafaela sobre la iniciativa de que sea declarado Héroe Nacional y mencionó que este proyecto data de 2022, pero perdió estado parlamentario antes de su aprobación. “La había presentado, apenas asumí como diputado nacional y nadie me había dado bola. Ahora la volvimos a presentar y logramos darle media sanción. Ojalá el Senado le dé sanción definitiva”, afirmó.

Mirabella reivindicó el sentido profundo del reconocimiento: “Esto lo hago en función de lo que nos demanda nuestra historia como santafesinos, pero también para poner sobre la mesa qué nación queremos y qué Estado queremos para qué proyecto de país”.

Sin feriados ni calles.

Al igual que Juan de Rosas, su nombre no se tradujo en un feriado nacional y tampoco tiene calles que le rindan homenaje en la Ciudad de Buenos Aires, aunque sí hay una avenida con su nombre en Pilar, territorio provincial bonaerense.

Estanislao López, el patriarca de la federación, murió en Santa Fe en junio de 1838. El luto por su muerte duró un mes y Santa Fe fue escenario del mayor cortejo fúnebre de su historia. Sus restos están enterrados en el Convento de San Francisco.

 Publicado en CANAL 26.

https://www.canal26.com/historia/2025/11/27/no-es-rosas-el-otro-procer-borrado-que-no-tiene-calles-en-caba-porque-los-portenos-nunca-pudieron-ganarle/