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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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viernes, septiembre 06, 2024

Los casos del Club Evaristo (parte XXXVI): las muertes de Urquiza y López Jordán. Por Juan Luis Gallardo.

 



IN MEMORIAM DE JUAN LUIS GALLARDO.

Los casos del Club Evaristo (parte XXXVI): las muertes de Urquiza y López Jordán.

Seguimos publicando los capítulos de uno de los mejores libros de nuestro apreciado colaborador, fallecido el 29 de agosto pasado.

Por Juan Luis Gallardo.

Dada su proximidad cronológica con el caso de Leandro Antonio Alen, Los Evaristos resolvieron tratar en la siguiente reunión las muertes de Justo José de Urquiza y de Ricardo López Jordán, vinculadas además entre sí. Asumió la tarea Bob O’Connor.
–Aquel 11 de abril de 1870 atardecía en el Palacio San José, la magnífica residencia de Justo José de Urquiza, amo y señor de la provincia de Entre Ríos. Vestido de blanco, conversa en el patio principal con un escribiente. Trabajan cerca el ministro Baltoré y el abogado Julián Medrano. Su mujer e hijas andan por allí, alguna toca el piano en la sala, el maestro de música, un profesor de portugués y el capellán están en sus cuartos. El servicio prepara la cena.
”Pero, no obstante el carácter apacible de este cuadro, la provincia está agitada. El predominio de Urquiza ya es demasiado largo, la gente que coloca en el gobierno está desgastada, se acusa al general de ser demasiado dócil con los porteños, algunas de sus iniciativas encuentran tropiezos en la legislatura. Y la oposición se va agrupando en torno a Ricardo López Jordán, quien se dice que conspira. Para peor López Jordán, sobrino de Pancho Ramírez, El Supremo Entrerriano, es hombre de prestigio, de buen criterio y valor probado.
”Serían las siete y media de la tarde cuando algunos disparos y fuertes gritos hicieron trizas la tranquilidad del Palacio San José. Urquiza, que sigue siendo un hombre de acción, reacciona con presteza, sube al mirador y allí se hace de un fusil, vuelve al patio, se encara con la partida que ha ingresado en el mismo y dispara contra uno de sus integrantes. Pero otro le pega un tiro de pistola en la cara y, cuando cae en brazos de su hija Dolores, un tercero lo remata con varias puñaladas”.
”Los atacantes se hacen servir la cena en el comedor. El doctor Medrano escapa, enviando la noticia del tremendo suceso a Concepción del Uruguay”.
”¿Cómo se ha llegado a tal suceso, tremendo por cierto? Trataré de explicar sus instancias previas y las que le sucedieron, en rápida secuencia”.
”El 9 de abril, López Jordán convoca una reunión en su estancia Arroyo Grande. Son unos treinta hombres y les anuncia el comienzo de una revolución justiciera, que establecerá un gobierno que otorgue mayores libertades. Se conforma una columna al mando del co- rrentino Robustiano Vera que, en el establecimiento San Pedro, pro- piedad de Urquiza, se junta con el encargado del mismo, el oriental Nicomedes Coronel, con el cordobés Simón Luengo, el entrerriano José María Mosqueira y el pardo Ambrosio Luna. Desde allí, todos se dirigirán al Palacio San José para detener a don Justo José”.
”Mientras tanto, Mariano Querencio, otro de los jefes del alzamiento, al frente de un grupo de insurgentes procurará detener, en Concordia, a dos hijos de Urquiza: Justo Carmelo y Waldino”.
”La primera columna llega a San José hacia las siete y media de la tarde del día 11. Vera copa la guardia exterior y reduce a su jefe Miguel Míguez. Mosqueira fuerza la entrada al palacio y prende al oficial Carlos Anderson, a cargo de la vigilancia. Todos irrumpen en la morada de Urquiza. Parece que fue Luna quien disparó sobre éste y Nicomedes Coronel el que lo apuñaló”.
”En cuanto al cometido encomendado a Querencio, tiene asimismo un trámite sangriento. Aunque tampoco tendría instrucciones de matar a los hijos de Urquiza, Justo Carmelo fue muerto en la casa de comercio La Provincia, en la calle Entre Ríos, de Concordia, y su cadáver arrojado al arroyo Yuquerí. A Waldino lo apresaron en la jefatura de policía local, lo llevaron a los suburbios y también lo ultimaron.
”Querencio trató de ocultar a López Jordán los asesinatos y, en una carta que le dirige la madrugada del 12 le dice: ‘Participo a Vd. que anoche como a las 10 y media tomamos al jefe del Departamento Comandante Don Justo C. de Urquiza y como a las 11 al Cnl. Don Waldino, los mismos que en el acto los remití escoltados por el ca- pitán Don Cándido Prieto’”.

ÑAEMBE.
”No hace falta recordar el resto de esta historia. López Jordán fue elegido gobernador por la legislatura entrerriana, el presidente Sarmiento envía tropas contra él que, finalmente, será vencido en Ñaembé, en enero de 1871. Del lado jordanista peleó José Hernández, futuro autor del Martín Fierro”.
”¿Cuál sería la materia de nuestra discusión? Más que tratar de establecer quiénes fueron los autores materiales de las muertes de Urquiza y sus dos hijos, pienso que lo que habría que dilucidar es si la responsabilidad de ellas recae sobre don Ricardo o no”.
”Fermín Chávez, en su libro Vida y Muerte de López Jordán, se ocupa largamente del asunto, analizando incluso los expedientes judiciales labrados a raíz de los hechos. Y, aunque se advierte su intención de exculpar al caudillo entrerriano, son muchas las dudas que quedan flotando al respecto. Sin embargo, no obstante ello, diría que, al menos formalmente, los causantes de esas muertes no tenían órdenes de ejecutarlas sino de aprisionar a las víctimas. Cosa que confirmaría la carta de Querencio, pretendiendo engañar a López Jordán sobre la suerte corrida por Justo Carmelo y Waldino”.
–Hay un punto que debe aclararse previamente. ¿López Jordán era el único jefe de la revolución o compartía su jefatura? –preguntó Alvarado.
–En el momento de los hechos, no parece que fuera el único jefe, aunque sí su figura más destacada. Querencio era otro de los jefes, pero su carta demuestra que se sentía obligado a darle explicaciones a López Jordán, lo que hace pensar que se consideraba subordinado a él.
–Otra cosa. ¿Los autores de las muertes fueron juzgados cuando López Jordán alcanzó el poder? –quiso saber Fabiani.
–A Querencio lo juzgaron más tarde y parece que fue sobreseído, aunque, según Chávez, faltan las páginas del expediente donde consta el sobreseimiento.
–Bien, aunque López Jordán fuera el jefe supremo de la revolución, parecería que no dispuso los asesinatos de Urquiza y sus hijos, ocurridos porque las cosas se les fueron de las manos a quienes debían capturarlos –opinó Zapiola.
–Tal vez. Pero esperen, que el caso tiene una segunda parte, también sangrienta –informó O’Connor.

LA VUELTA.
“Después de su derrota en Ñaembé, López Jordán se exiló en el Uruguay y, en 1873, vuelve a la acción invadiendo Entre Ríos con una pequeña fuerza, que pronto se acrecienta con el afluir de voluntarios. La lucha, igual que la vez anterior, se desarrolla en base a una táctica de guerrillas, por un lado, y, por el otro, mediante las evoluciones convencionales que practica el ejército nacional. Que ahora cuenta con fusiles Remington, ametralladoras francesas y cañones Krupp”.
”La lentitud de las operaciones impacienta al presidente Sarmiento, que resuelve llevar personalmente las flamantes ametralladoras al campo de batalla en el vapor Emilia. Ansioso por comprobar el funcionamiento de las mismas, hace detener el buque en Rosario, ordena desembarcar una de ellas y se da el gusto de probarla, abriendo fuego contra los muros del Colegio Nacional, que está en construcción, a los cuales acribilla jubiloso”.
–Cosas de Sarmiento –acota Gallardo.
–Sí, cosas de Sarmiento. Que, además, salió victorioso en el enfrentamiento pues, el 8 de diciembre, la vanguardia entrerriana es vencida en El Talita y, al día siguiente, el general Martín de Gainza, en Don Gonzalo, derrota al propio López Jordán, que vuelve a tomar el camino del exilio.
”Quince años se prolonga el mismo, en Montevideo. Hasta que, en diciembre de 1888, Juárez Celman decreta una amnistía para los emigrados políticos y don Ricardo regresa al país. Sus hijos viven en Buenos Aires, donde tiene también muchos amigos, de modo que allí se radica. Como cuenta con el grado de general, inicia los trámites para reincorporarse a la milicia”.
”El 22 de junio del año 89, a mediodía, se dirige a casa de su amigo Dámaso Salvatierra, caminando por la calle Esmeralda hacia el sur, entre Tucumán y Lavalle. Saluda al coronel Leyría, que marcha en sentido contrario por la vereda opuesta y, frente al número 562, lo ataca por atrás un hombre moreno, alto, de bigote negro, que le pega un tiro en la cabeza con una pistola Lafaucheaux de calibre 12. López Jordán cayó y resultaron inútiles los esfuerzos realizados en la farmacia de José Menier para salvarlo”.
”El asesino fue arrestado inmediatamente, se llamaba Aurelio Casas y dijo haber obrado por venganza, ya que hacía responsable a López Jordán del fusilamiento de su padre, cuando la segunda rebelión de aquél. Lo cual no sería así, pues al padre de Casas lo habría mandado fusilar un comandante uruguayo de apellido Oviedo. Y, detalle a tener muy en cuenta, la familia de Urquiza le regaló 35.000 pesos a la mujer del matador de don Ricardo.”
–Lo que hace pensar que consideraban a López Jordán algo peor que un adversario político de la familia –dedujo Kleiner.
–Sí, ese premio sugiere que le imputaban las muertes de Justo José y sus dos hijos –coincidió Medrano.
–Y ustedes ¿qué creen?
La votación absolvió por mayoría a López Jordán como instigador de los asesinatos de Justo José, Justo Carmelo y Waldino Urquiza. Pero lo condenó por haber fallado en la conducción de los autores de esas muertes. En cuanto a éstos, se entendió que los atacantes del Palacio San José pudieron haber perdido el control de las cosas al resistirse Urquiza, mientras que Querencio resultaría plenamente responsable por las muertes de sus hijos en Concordia.

Publicado en LA PRENSA.

miércoles, enero 31, 2024

Estanislao Zeballos, Julio Argentino Roca y la Campaña al Desierto, Por Pablo Vázquez.


Pensando en la conformación del Estado Nación en nuestro país, en el siglo XIX, preocupó a los intelectuales y a la elite gobernante local la implementación de la Constitución, el constante flujo inmigratorio, cómo estaría el país inserto en el mercado mundial, el flujo de inversiones, la capitalización de Buenos Aires y el aun preocupante “problema del indio”

Esa “república posible” iba a abrazar el credo positivista liberal, instaurando un régimen republicano, liberal, oligárquico; iba a ser “socia” de Gran Bretaña; a terminar de disciplinar a las provincias y a los últimos caudillos federales; combatiría al Paraguay y sería la proveedora de materia prima de Europa. 

Estanislao Zeballos, legislador, etnógrafo y escritor, quien estuvo muy vinculado al diario La Prensa, al punto de ser, por pedido de José C. Paz, cronista, redactor en jefe y director de este, ejemplificó como nadie los parámetros positivistas de un “hombre de Estado” de la generación del ‘80. Su visión de científico, geógrafo, naturalista y antropólogo, junto a la idea de expansión y ocupación territorial a costa de las poblaciones incivilizadas de indígenas, explícita en sus obras, dieron prueba cabal del pensamiento de la época. 

‘La conquista de 15.000 leguas’, ‘Episodios en los territorios del sur’, y ‘Viajes al país de los araucanos’, fueron algunas de las obras del ideólogo de la “conquista del desierto”. 

Justamente la primera obra citada, publicada en 1878, fue la que le sirvió a Julio A. Roca para torcer la voluntad del Legislativo para financiar la avanzada militar a cargo del, por entonces ministro de Guerra del gobierno del presidente Nicolás Avellaneda, tras el fallecimiento del anterior ministro Adolfo Alsina. 

El autor, según segunda edición de su obra publicada por La Prensa, detalló los antecedentes de exploración y ocupación territorial de las tierras del sur desde el periodo colonial, destacando que le cupo a Juan Manuel de Rosas“la primera y única tentativa fundamental de trasladar las fronteras al nuevo teatro, sobre las márgenes del Río Negro, operando al frente del ejército de Buenos Aires”. 

Zeballos, con su obra, dio racionalidad y números tangibles a la toma de tierras y al exterminio, donde acumuló méritos y cargos, tanto como cráneos de aborígenes patagónicos para su colección privada. 

SOBRE ROCA.

Según Fermín Chávez en ‘Historia del país de los argentinos’ (1967): “Sin demora, (Roca) prepara y emprende una campaña de buenos resultados, guiado por un brillante oficial que sabe mucho de fronteras y de indios: Manuel J. Olascoaga, uno de los revolucionarios ‘colorados’ de 1866. Consigue quitar a la indiada unas 15.000 leguas de territorio y reimponer la soberanía interior que Rosas había ganado cincuenta años antes. Al llegar al Río Negro, da el nombre de Paso Alsina al que debía vadear con sus efectivos, hacia el corazón de la Patagonia, región cantada no hacía mucho por el poeta Carlos Guido Spano”.

Para Ernesto Palacio en ‘Historia de la Argentina 1515 – 1938’ (1954): “Roca iniciaba la gran empresa que había ideado en su colaboración ministerial con Alsina, sin logar el auspicio de éste. Consistía especialmente en reproducir el plan de Rosas y arrebatarles a los salvajes, de una vez por todas, los territorios del sud. A los tres meses de ocupar el ministerio salió a campaña con 6.000 soldados. En pocos meses dio fin a la obra, destruyendo todas las tolderías hasta el río Negro, lo que constituía la primera parte del plan. Varias columnas operarían luego de los grandes afluentes del río para limpiar los valles cordilleranos. La supresión o el sometimiento del indio de la Patagonia quedó concluida en poco tiempo”. 

Aunque sus palabras suenen duras contra los pobladores aborígenes, Palacio refirió una serie de ataques que afectaban nuestra seguridad como Nación: “En 1872 se había producido la gran invasión de Calfucurá, gran cacique de las Pampas, derrotado en San Carlos por el coronel Rivas; y poco después la de Namuncurá, en cuya represión se había distinguido el teniente coronel Levalle. El adelantamiento de la línea de fronteras bajo Alsina se había realizado a costa de permanentes combates contra la resistencia aborigen”. Y además que se le suman dos problemas que motivaban la rápida intervención de Roca: “Los intereses ligados a la vida fronteriza… con el producto de sus rapiñas negociadas en Chile… los usufructuarios del negocio constituían una permanente oposición” y que “los indios constituían una pieza importante del juego chileno, al que obedecían… El general Roca tuvo el mérito de elegir el momento adecuado para obrar: cuando la nación trasandina tenía sus fuerzas comprometidas en la guerra contra el Perú. El éxito de la campaña del Desierto entrañaba asimismo un triunfo estratégico sobre Chile”. 

Oscar Terán en ‘Historia de las ideas en Argentina: Diez lecciones iniciales 1810 – 1980’ (2009) consideró que “la apropiación de los territorios hasta entonces ocupados por los indígenas… abrió para los vencedores un enorme territorio, sobre el cual las inversiones inglesas desplegarían una extensa red de vías férreas”. Y que “el emprendimiento llevado a cabo contra las poblaciones indígenas se apoyaba en una línea programática ampliamente compartida por las elites del mundo occidental: que las naciones viables eran aquellas dotadas de una población de raza blanca y de religión cristiana”.

Pero tamizó su análisis a los parámetros de época, donde “las reivindicaciones indígenas no habían nacido o estaban en pañales, por no hablar d ellos temas de hoy habituales del reconocimiento, respeto y aun estímulo de las diferencias, incluidas las étnicas”. 

¿DÓNDE SE UBICÓ ZEBALLOS?

 Contento con el éxito de la primera edición de ‘15.000 leguas’, la cual aseguraba que fue pedida por Roca con el compromiso que sería pagada por el Estado. El liberal contó con los fondos estatales, hizo inmediatamente una segunda edición impresa en los talleres de La Prensa, corregida y aumentada, con las cartas de él remitidas a propio Roca. En 1979 fundó el Instituto Geográfico Argentino, y a fin de ese año hizo un extenso viaje por las tierras ya “conquistadas”, lo que se reflejó en su obra de 1881 ‘Viaje al país d ellos araucanos’. 

Acompañó el proyecto político del roquismo como diputado nacional, queriendo, luego de finalizar su mandato, postularse como gobernador de Santa Fe, pero Roca no lo apoyó, ya que Zeballos apuntalaba la candidatura de Bernardo de Irigoyen a la presidencia en desmedro del candidato oficialista, el cuñado de Don Julio Argentino, el cordobés Miguel Juárez Celman. Así y todo, se las arregló Zeballos para renovar como diputado. Al tiempo fue presidente de la Sociedad Rural Argentina, presidente de la Cámara de Diputados de la Nación y futuro Canciller. La revolución del ’90 poco lo molestó, ya que seguiría como ministro de Relaciones Exteriores con Carlos Pellegrini, posteriormente con José Figueroa Alcorta, y nuevamente presidente de la SRA. Un genuino “hombre de Estado”. 

El general Julio Argentino Roca, finalmente, impulsor de la “Conquista del desierto”, expedición armada contra las últimas tribus de la Patagonia, terminó de consolidar el poder estatal, con el dominio del partido Autonomista Liberal (PAN), generando en su presidencia, una gran modernización, el incremento de la inmigración europea y de otras latitudes, un proceso de laicidad que le ganó la pulseada a la iglesia católica, imponiendo para la ciudadanía el registro, el matrimonio y los cementerios civiles. El “patriciado” dominó los resortes económicos y políticos de una época en la que la acción política se restringió a los sectores de la élite. Roca como primer mandatario, junto al elenco gubernamental y a los pensadores que lo apoyaban se les llamó la Generación del ’80. 

Pablo Vázquez *Licenciado en Ciencia Política; secretario del Instituto Nacional Juan Manuel de Rosas.

Publicado en Diario LA PRENSA. 

https://www.laprensa.com.ar/Estanislao-Zeballos-Julio-Argentino-Roca-y-la-Campana-al-Desierto--540506.note.aspx

martes, mayo 17, 2022

El gaucho Martín Fierro en latín.

 

Por Fernando Sorrentino.

En fecha tan lejana como 2003.

Mientras buscaba otra cosa entre mis caóticos papeles, el azar exhumó un recorte amarillento: en la edición del 27 de abril de 1991, el Argentinisches Tageblatt, de Buenos Aires, incluye el artículo ""Martín Fierro und seine †bersetzer"" (el Martín Fierro y sus traductores), que firma Marion Kaufmann.
De su entrevista con Alberto Gómez Farías -presidente del Círculo de Traductores del Martín Fierro- se desprende que, hasta ese momento (1991), del libro insigne podían encontrarse treinta y tres versiones en otros idiomas o dialectos: alemán, árabe, armenio, calabrés, catalán, coreano, croata, checo, chino, eslovaco, esloveno, esperanto, francés, gallego, griego, guaraní, hebreo, hindi, húngaro, ídish, inglés, italiano, japonés, lituano, polaco, portugués, quechua, rumano, ruso, serbio, sueco, ucraniano y vascuence. A su vez, de algunas lenguas (inglés, italiano, portugués) se publicaron varias versiones diferentes.

Es en extremo probable que, a la fecha, esa cantidad de traducciones se haya acrecentado, pero el caso es que yo no puedo ofrecer precisiones.

RAUL LAVALLE.

Raúl Lavalle -excelentísima persona sin otra mácula que ser hincha de Boca-, catedrático de lenguas clásicas y hombre de muchas inquietudes en el amplísimo abanico de las llamadas bellas letras, es amigo mío desde -digamos- el paleolítico. Sus explicaciones me han librado no pocas veces de las derrotas a que me sometían los señores Virgilio, Horacio u Ovidio, de textos asaz intrincados para mis alcances de seudolatinista de tercera de ascenso.
Por alguna perversidad en común, tanto él como yo hallamos placer en visitar los recovecos que nos reserva la dilatada comarca de la literatura, con su séquito de agradables compañeros de ruta: estilística, lingüística, gramática..., multifurcados en variantes, géneros, modalidades, estilos, versificaciones..., o como quiera llamarse a esta profusión, tan desorganizada como estimulante. 

Como parte de estas placenteras excursiones por los meandros de las letras, Raúl ha realizado, el año 2020, una traducción al latín de la primera parte del Martín Fierro, es decir la titulada El gaucho Martín Fierro (1872).

Veamos el comienzo del Martinus Ferreus. He aquí, entre tantos posibles, los seis botones de muestra con que se abre el Poema:
Hic canere incipiam,
symphonia comitante:
homo enim maerore afflictus,
quem suscitat ardua vita,
similis avi desertae,
canendo maestitiam lenit. 
A Sanctis peto caelorum
ut adiuvent mentem meam;
hac in hora ab eis peto,
in qua historiam sum scripturus,
ut revocent meam memoriam
et mundent mihi intellectum.
Venite, miraculosi
sancti in meum adiutorium,
quia mihi lingua torpet
ac nodatur; caecus fio.
A Deo peto ut mihi faveat
in occasione calvata.
Multos novi, qui canebant,
qui mortem fama vicerunt;
qui, post famam bene captam,
eam male servaverunt:
similes cursoribus sunt,
qui in carcere fatigantur.
Sed, ubi praeterit criollus,
Martinus Ferreus praeterit;
nihil cogit eum retro vadere
neque phantasmata terrent
et, quia omnes canere solent,
ego quoque sum canturus.
Canens moriturus sum,
et canens sepultus ero
canensque venturus sum
ad pedem aeterni Patris,
quia a ventre matris meae
in mundum veni ut canam.

EXPLICACIONES:

La traducción de Lavalle está precedida por un extenso "A modo de presentación", del que transcribiré una mínima parte:

"Más o menos a mediados de 2019 se me ocurrió intentar una traducción del Martín Fierro al latín. Lo de "se me ocurrió" es algo mentiroso, porque -hasta donde sé- hubo dos precedentes. Tengo una fotocopia de alguien llamado Ricardo Montiel, quien publicó, en una revista de poesía llamada Xul (nº 4, ag. 1982), traducciones de las primeras seis estrofas del poema: al latín, al griego ¡y al sánscrito!, respectivamente. También Fermín Chávez hizo una "translatio fragmentorum latina" (Pueblo Entero, 1998). El trabajo de Chávez se limitó a tres cantos. Animado moralmente por estos dos héroes, me puse a la tarea.

Tengo que aclarar que no hice traducción, sino versión (¿hoy dirían reescritura?). Con ello quiero decir que me tomé muchísimas libertades; a veces más por gusto personal que por no poder hacerlo más literalmente. Usé el metro octosílabo pero sin rima. En las primeras estrofas acudí a un ritmo trocaico acentual, pero pronto dejé de lado eso, pues me pareció demasiado monótono para una obra de tal extensión".

PUBLICADO EN DIARIO LA PRENSA. Imagen: Diario LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/515856-El-gaucho-Martin-Fierro-en-latin.note.aspx

sábado, octubre 17, 2020

17 de Octubre de 1914: Fallece Adolfo Saldías.


Adolfo Saldías, nace en Buenos Aires, 6 de septiembre de 1849, en el seno de una tradicional familia de colonial arraigo, cuyo origen se remonta al pequeño pueblo del mismo nombre, ubicado en los Altos Pirineos, en Navarra.  Su abuelo paterno fue José Antonio de Saldías, descendiente de Pedro I.
Fue historiador, abogado, político, militar y diplomático argentino.Se recibió de abogado en 1875 y realizó su tesis sobre el tema del Matrimonio civil. Comenzó a actuar en política a través del popular Partido Autonomista de Buenos Aires, liderado por Adolfo Alsina, enfrentado a Bartolomé Mitre, junto con Aristóbulo del Valle, Leandro Alem y Bernardo de Irigoyen, entre otras personalidades con las que formará en el futuro la Unión Cívica Radical.
Participó activamente en la Revolución del 90 y fue uno de los primeros en entrar al Parque de Artillería, junto a Leandro N. Alem, siendo detenido y desterrado a Uruguay. Fundador de la Unión Cívica Radical en 1891, volvió a ser parte de una insurrección armada en la Revolución de 1893, siendo nuevamente detenido, encarcelado en Ushuaia y nuevamente desterrado a Uruguay.
En 1898 fue Ministro de Obras Públicas de la Provincia de Buenos Aires y en 1902 vicegobernador de la misma provincia, acompañando a Marcelino Ugarte.
En 1881 publicó su primera versión de lo que en 1888 se convertiría en su obra maestra, Historia de la Confederación Argentina. Ingenuamente, se lo dedicó a Mitre y se lo envió para que lo juzgara. Mitre le respondió lapidariamente, condenando el trabajo, sus conclusiones y a su autor. Y la prensa ocultó el libro a conciencia, limitando enormemente su publicación. Como autor, fue prácticamente condenado a la muerte civil, ya que no fue comentado en la prensa, ni siquiera para condenarlo.
José María Rosa y Fermín Chávez reconocen en Saldías al precursor de la escuela revisionista. 
Escribió obras sobre la vida del Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas y la Confederación Argentina que le ganaron prestigio intelectual y sus libros eran de los de mayores ventas pero le granjeó la condena de la "intelectualidad" porteña.
El 5 de noviembre de 1811 la Junta de Historia y Numismática Americana lo incorporó como miembro activo, haciéndole saber que su ingreso “… fue aceptado por todos los presentes…” (6).  En agosto de 1912 fue designado Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario en Bolivia, pero en los años que estuvo al frente de la legación, en los dos viajes que realizó a Buenos Aires siempre asistió a las sesiones de la Junta.
Adolfo Saldías es considerado el Padre del Revisionismo Histórico Argentino.
Fallece en La Paz, Bolivia un 17 de octubre de 1914.

domingo, julio 14, 2019

13 de Julio de 1924: Nace en El Pueblito el historiador y poeta Fermín Chávez.

Benito Enrique Chávez, poeta, periodista e historiador, conocido como Fermín Chávez, hijo del agricultor yrigoyenista Eleuterio Chávez y la sanducera Gregoria Urbana Giménez, nació en El Pueblito, Departamento Nogoyá, Entre Ríos, el 13.07.1924 –ámbito rural que nunca olvidará y que determinará la notable sencillez y humildad de su espíritu -, y falleció en Buenos Aires, a los 86 años, el 28.05.2006. C.c. Antonia Simó y padres de dos hijos, Fermín Chávez Simó y Simón Chávez Simó.
Opiniones sobre la vida y obra de Fermín Chávez:
          Dice el Prof. Guido Marengo: 
                                                    “Fermín Chávez fue un heterodoxo; desde un revisionismo nacional y popular elaboró otra visión de la historia y de la patria, concepciones teóricas y práctica de vida que llevó a las aulas de las Universidades de Buenos Aires, La Plata y Lomas de Zamora, siguiendo entre otros, el magisterio de Rodolfo Mondolfo, Saúl Taborda y Nimio de Anquín.
           Su posicionamiento ideológico no debe confundirse con el nacionalismo católico aristocratizante no obstante su formación intelectual católica; sus preocupaciones filosóficas y pedagógicas respecto al conocimiento lo llevan a plantear una epistemología para la periferia. (…) En los 90 mantuvo una coherencia inquebrantable y su oposición al menemismo lo llevó a ser candidato a legislador nacional por un partido de izquierda. 
          Como historiador nunca tuvo el reconocimiento de las corporaciones académicas, como la Academia Nacional de la Historia, pero este hombre humilde valoraba profundamente cuando su obra era estimada por el hombre común. Para él tuvo un significado especial cuando en 1994 fue declarado ‘Ciudadano Ilustre’ de Nogoyá, actitudes que delineaban al verdadero maestro que fue de toda una generación de estudiantes, militantes políticos e historiadores que a la llamada historia oficial la revisan desde una perspectiva nacional y popular”(1). 

           “Soy de una familia del campo de Entre Ríos. En la escuela provincial me enseñaban que el héroe era Urquiza y el demonio López Jordán. Sin embargo, en mi familia la versión era la contraria. Mi abuela era de Paysandú y con dos hermanas logró escapar del sitio de 1865. Se fueron a Entre Ríos, como muchas familias de la provincia y contaban una historia distinta. Cuando avanzó el tiempo y mi interés en la historia, en la década del ’50, decidí ir a investigar a los archivos. De allí nació un libro mío muy documentado, que es ‘Vida y muerte de López Jordán’. De esa misma investigación salió más adelante ‘Vida del Chacho’ (Peñaloza). La muerte de Urquiza no fue un asesinato planificado, fue producto de un enfrentamiento que él provocó… Luego me interesó mucho el estudio de la cultura argentina, aspectos y personajes que han sido escondidos, tirados a la basura, o han sido omitidos, para exaltar a otros que convenía al modelo o al poder”.
       
           Dice el Dr. Juan L. Federik:
           “El nacionalismo:
                                      Comienza su militancia en el nacionalismo en el año 1939, año del Franquismo y del Opus Dei, influenciado por la filosofía Tomista y Jacques Maritain, Garrigou, Charles Mourras no lo influía por aquellos tiempos, sin prejuicios de la influencia de autores nacionalistas argentinos como Palacios y Ramón Doll. Pero la prédica del Diario Católico ‘Crisol’ le fue de gran influencia ideológica y en especial los artículos de Enrique P. Osés, quien estuviera a cargo de ‘Criterio’ antes de Molas Terán. El Diario Católico ‘Pampero’, de neto corte Hitleriano chocaba a sus ideas nacionalistas, aunque el Papa Pío XII, a través del Vaticano tenía sus pactos ocultos con Adolfo Hitler. Pero además, se hallaba vinculado al grupo ‘Restauración’, fundado en 1937 por Villegas Oromi, Bernardo y Goyeneche, que era el grupo político que estaba más cerca de la iglesia y con visión Hispanista. Del grupo nacional FORJA, se hallaba distanciado, su grupo nacionalista al que se sumaba Chávez, tenía la ventaja de estar en la calle y cerca del poder político de aquellos años. Además FORJA, que años más tarde se unirá al peronismo, privilegiaba a otros sectores de la burguesía, que los nacionalistas de Chávez no lo hacían. Ahora bien, cuál fue la posición de Chávez respecto a los nacionalistas en la que militaban los entrerrianos, Juan E. Carulla, Rodolfo y Julio Irazusta, también Pico, Faferrere y Palacios entre tantos otros de derecha Maurrasianos, que también algunos escriben en el Diario ‘Criterio’, amén de tener su órgano particular que fue la ‘Nueva República’, más tarde el Periódico de cuatro hojas ‘Bandera Argentina’, que venían desde un Nacionalismo del Golpe Uriburista, continuaron
Con Justo, Ortiz, Castillo y Ramírez, hasta el golpe peronista del G. o U. de Rawson, Farrel y Perón y también estaban en la lucha en las calles; nos dice Chávez: este nacionalismo que se va perfilando tiene etapas de grandes contradicciones, pero en el aspecto antiimperialista los nacionalistas son muy categóricos, y eso puede verse tanto en los documentos de la Liga Republicana como en los textos de Leopoldo Lugones de Guardia Argentina…Se van creando nuevos grupos, que dejan en el camino al nacionalismo inicial, elitista Maurrasiano. Después de 1935 lo válido del Nacionalismo son los periódicos y los elementos que entran en acción golpeando al régimen, en una actitud al mismo tiempo muy clara frente a Estados Unidos e Inglaterra. Este nacionalismo, por supuesto, no llega a ser todavía  un factor político de gravitación o influencia decisiva, porque hay una deficiencia inicial la de no creer en la política, sobretodo en la política de los partidos. Su ataque al régimen es también un ataque a la Ley Sáenz Peña, esa enorme confusión de creer que todos los defectos de la República derivan de la Ley Sáenz Peña, cuando en realidad fue lo mejor del Régimen”(2).

           Dice el Profesor Francisco Pestanha:
                                                                      
“De puro cuño Yrigoyenista, a Fermín siempre le llamo la atención esa faceta política de Don Eleuterio, su padre, pero especialmente, el contacto que existía entre ‘El Peludo’ y el criollaje. Fermín interpretará posteriormente que para muchos criollos, Yrigoyen representó una suerte de reencarnación del Caudillaje.    
    Eleuterio militara para el Yrigoyenismo hasta 1951. En los comicios del 52 confesará posteriormente que votó a Perón.
    Por su parte, la tradición López Jordanista y su ponderación por Leandro Gómez, será herencia de su abuela Martiniana, quien había estado casada con Santiago Moreira un hombre que había integrado las tropas de Ricardo López Jordán y caído prisionero luego de la batalla de ‘Don Gonzalo’, batalla que marca tal vez la definitiva derrota de los federales y donde las tropas ‘Nacionales’ al mando de Gelly y Obes utilizarán las primeras ametralladoras el 9 de diciembre de 1873.
    Una vez por semana llegaba al Pueblito la revista ‘Caras y Caretas’, publicación que alimentó las lecturas del joven Fermín. Los Chávez no tenían radio, pero cada tanto podían escucharla en la casa de su tía Vitalia López. Por su parte, el golpe del 30, fue vivido en su casa como un verdadero drama.
     Su primer período formativo, estará íntimamente marcado por ciertas contradicciones existentes entre el relato oficial de la historia que adquirió en la Escuela Nº 14 – provincial – y los relatos históricos que circulaban dentro de su ámbito familiar.
     La crisis del treinta obligará a la Familia Chávez a radicarse en Nogoyá. Vivirán un tiempo en casa de su Tía Rosa Moreira. De regreso al Pueblito, Fermín volverá a estudiar en la escuela 14 y recién conocerá a la gran ciudad ‘Paraná’ en 1936, oportunidad en que visitan a su hermana mayor María Petrona”.

     De su formación nos dice el propio Chávez:  
     “En Córdoba estuve como interno en un colegio de los padres dominicos, lo que ellos llamaban el Colegio Apostólico, que estaba destinado a una futura vocación sacerdotal. Era una oportunidad que se me brindaba. Hay que pensar que ni mis padres ni mi familia estaban en condiciones de pagar ningún otro tipo de colegio fuera del lugar. Dadas mis posibilidades económicas la única alternativa de seguir estudiando era el viaje a Córdoba. Yo hago el bachillerato en Córdoba, con los dominicos, y luego vengo a Buenos Aires como novicio y hago los tres años de filosofía en el convento de Santo Domingo. Mi etapa con los dominicos en Buenos Aires, años 39 al 42, es la época de oro de los Cursos de Cultura Católica. Funcionaba el famoso Convivio. Mi profesor de filosofía en Santo Domingo era el padre Páez, dominico y provincial de la Orden, y él enseñaba al mismo tiempo en los Cursos, junto con el padre Castellani, el Reverendo Alberto Molas Terán, César E. Pico, Julio Meinvielle, etc. Pico fue un hombre de gran talento. Su tomismo era tan agresivo como el nacionalismo de Ramón Doll, a quien se parecía mucho.
      De Buenos Aires paso a Cuzco, donde había un colegio internacional al que iban los estudiantes dominicos a estudiar teología. Allí hago tres años de teología y resuelvo volver a la Argentina, para reintegrarme a la vida laica... A esa altura de mis estudios me di cuenta de que la vida religiosa no era lo que más me atraía…”.

El poeta
    Al primer poema  –nos los dice él- lo publicó en Crisol, el 01.03.1941, antes de partir para el Cuzco. Se llamaba “Paisaje del Pueblito” y apareció  bajo el seudónimo de Fray B. Chaves Giménez S.O.P., “porque los dominicos nos cambiábamos el nombre al profesar”.
    Además del seudónimo utilizado como seminarista,  se han citado otros: “Anónimo Argentino” con el que firma los “Epigramas del gato amarillo” (1978); imitando a Ernesto Cardenal que había utilizado “Anónimo Nicaragüense”.  También hizo uso de: “Juan Cruz Jiménez”, “Juan Cruz Montiel”,  “Juan Cruz Romero”, “Don Braulio y Firminus” (estos dos últimos, casi apodos, utilizados para poemas menores).
     Más allá de sus incursiones en el cuento (“La muerte empaquetada” - 1950) y el teatro (“Un árbol para subir al cielo”) y su obra literario-ensayística, los temas predominantes  en su producción poética oscilan entre lo intimista-amoroso  y lo político- social,  su lucha y compromiso, paralelo al contemplativo o nostálgico que evoca el paisaje rural de El Pueblito o el Litoral, el que aúna esas visiones a  la Patria y la poesía homenaje, donde Eva Perón es una constante, entre otros nombres, y lo religioso.  
     Reconoció la influencia de Leopoldo Lugones (1874-1938), Pablo Neruda (1904-1973), Miguel Hernández (1910-1942), Federico García Lorca (1898-1936) y José María Fernández Unsain (1918-1997). Colaboró en innumerables revistas y diarios, entre otras, la Revista “Ángel”, “Latitud 34”, “Las Estaciones” y participó de la fundación de la hoja de poesía “Nombre” (1949). 
        Realizó traducciones al latín e ilustró algunas de sus producciones, recordemos que tomó lecciones con Guillermo Butler (1880-1961). Incursionó por el folklore, con  su cantata “Barranca Yaco” (1974), con música del celebrado Horacio Malvicino (1929) y estrenada bajo la dirección de Ariel Keller (1930-1993).
       Prosigue el Profesor Francisco Pestanha:
                                                                           “Fermín regresará al país  (de Cuzco) recién en octubre de 1946, para casi inmediatamente incorporarse a la lucha política, sosteniéndose económicamente gracias a los buenos oficios de Fernández Unsain quien lo hará ingresar en la redacción Diario “Tribuna”, un periódico de orientación nacionalista donde escribirán entre otros, Gilberto Gomes Ferrán, Luis Soler Cañas y el mismísimo Jorge Massetti.
     Previamente publicó un poema en homenaje a Darwin Passaponti asesinado al anochecer del 17 de octubre de 1945 en la revista “Tacuara”, publicación perteneciente a la Unión Nacionalista de Estudiantes Universitarios.
      Respecto a sus influencias intelectuales, Fermín reconocerá en forma principalísima a la obra de Santo Tomas de Aquino y a las enseñanzas de Jacques Maritain y Garrigou-Lagrange. Pero además hará especial hincapié en la influencia que sobre él ejercieron autores nacionales como Ramón Doll, Ernesto Palacio, la prédica del periódico Crisol, y en especial los artículos Osés. No obstante ello, en ciertas entrevistas, ha reconocido influencias de Leopoldo Lugones y de Leopoldo Marechal, entrelazadas con lecturas de Federico García Lorca, Pablo Neruda y Miguel Hernández.
    Fermín reconoció públicamente que en aquellos tiempos previos al peronismo, el único hombre de FORJA que conocían era Raúl Scalabrini Ortiz, ya que los nacionalistas y los Forjistas transitaban por senderos paralelos. Mientras el nacionalismo estaba en la calle, la labor Forjista era más bien de índole cultural y conceptual, hecho que – reconoce – no le quita relevancia histórica a esta señera agrupación protoperonista. Manifestó además que en aquella época, existía una versión nacionalista ciertamente elitista de inspiración maurrasiana, ‘que corresponde al nacionalismo surgido durante el gobierno de Alvear momento en que Juan Domingo Perón es Capitán e ingresa a la Escuela Superior de Guerra’. Entre 1926 y 1929 – aproximadamente- se producirá el nacimiento del periódico ‘Nueva República y luego Liga Republicana, en los que actúan figuras como Ernesto Palacio, Roberto de Laferrére, Federico Ibarguren, Juan E. Carulla, Julio Irazusta, César E. Pico, Daniel Videla Dorna, etc’ (textual). La Liga Republicana – sostuvo Fermín en alguna oportunidad – junto con el Socialismo Independiente de Pinedo y González Iramain, ‘serán fuerzas de choque que terminaron con los últimos restos del prestigio de Yrigoyen y del radicalismo en el poder’ (textual).
     Fermín recuerda por su parte que al advertir el fracaso político de Uriburu, algunos integrantes de este nacionalismo asumirán un antiimperialismo militante que los llevará a colaborar con las investigaciones realizadas por Lisandro de la Torre sobre el cuestión de las carnes, e inclusive, acompañaran la acción de cierto radicalismo conspirativo durante la Década Infame. De ‘todo el viejo nacionalismo que comienza a evolucionar alrededor del ’35, en plena década infame, surge una corriente popular’ sostendrá (textual).
     Respecto al surgimiento de Perón, Fermín relatara en cierta oportunidad que ‘varias figuras de ese nacionalismo convergerán al peronismo, así como otras se opondrán: no quieren a Perón, y al rechazarlo a él rechazan al movimiento popular. Estos nacionalistas ven a Perón como un caudillo excesivamente pragmatista, o -para decirlo con las palabras que se utilizaron, no sólo desde el nacionalismo sino también desde el lado liberal- como un oportunista que sabe hacerse cargo del momento histórico y que va adelante’ (textual). Pero hay otros nacionalistas que se acercaran y se insertan en el peronismo como ‘Alberto Baldrich, que aún hasta hoy, ejemplifica esa corriente nacionalista que actuó en el campo cultural más que en el político’ (textual).
     Para Chávez el nacionalismo argentino ira evolucionando y de un nacionalismo originario elitista y maurrasiano se irá hacia un nacionalismo popular. Después de 1935 afirmará ‘lo importante del nacionalismo son los periódicos y los nuevos elementos que entran en acción golpeando al Régimen. Por ejemplo la idea de Justicia social aparecerá en algunos manifiestos de la época. Manuel Gálvez lo entenderá y ‘algunos nacionalistas como José Luis Torres, que redacta aquel manifiesto que el general Juan B. Molina le dirige a la Alianza en 1942 y en el cual están explícitas, prácticamente, las tres banderas del peronismo’.
      Fermín durante el primer peronismo y siendo ya agente estatal en Salud Pública a instancias de Ramón Carrillo, será destinado a la Oficina de Prensa de la GGT donde colaborará con el órgano oficial de la central Obrera. En 1950 conocerá a Eva Perón al integrarse a una peña de jóvenes escritores y poetas que se reunían todos los viernes en la sede del Hogar de la Empleada. Con Evita compartirán algunas cenas y tertulias en la residencia de Agüero y Alvear, y lo harán debajo de la habitación de Perón: ¡No griten mucho muchachos podemos despertar al general! recuerda que ella les reprendía cuando alzaban la voz. (…) Además trabajará en la Dirección General de Cultura, bajo la dirección de Castiñeira de Dios.
      Su primer libro ‘Como una antigua queja’, será impreso en los talleres de la CGT gracias al papel cedido por la Federación de Trabajadores del Papel, Cartón, Químicos y afines, y el segundo libro, ‘Dos elogios dos comentarios’, será editado por la Peña Eva Perón. En 1952 luego del fallecimiento de la Jefa espiritual de la nación, estrenará ‘Un árbol para subir al Cielo’, una fantasía para niños de su autoría dirigida por Lola Membrives, -y entre 1953 y 1957 – será además redactor de la revista ‘Dinámica Social’.
     Acontecida la revolución Libertadora su respuesta fue inmediata; publicará ‘Civilización y Barbarie. El Liberalismo y el marxismo en la Cultura Argentina’. Participara además de numerosas publicaciones clandestinas como ‘De frente’, ‘El populista’, y ‘Norte’.
     En 1958 es designado por Perón miembro suplente del comando táctico creado para comunicar y difundir la orden de voto a Frondizi, pero al negarse a votarlo, es separado inmediatamente del cargo. En 1960 ingresará a la redacción de Clarín como un simple redactor. En 1963 es delegado interventor del Partido Justicialista de Santiago del Estero – y 1964 – la Fundación Scalabrini Ortiz publicará ‘Poemas de fusilados y proscriptos’.
     Ya en los años 70 dictará la materia de Historia Argentina en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA en 1973 y 1974. Como periodista y columnista se desempeñara además en ‘Crítica’, ‘Panorama’, ‘La Prensa’, ‘El Hogar’, ‘Crisis’ y ‘Megafón’. Según Enrique Manson, ‘La ojeriza de López Rega lo excluyó del primer retorno ‘peroniano’. No ocurriría lo mismo con el segundo y definitivo. Fermín contaba del viaje de regreso que tenía buena orientación en el aire, y notó que el avión cambiaba su rumbo para aterrizar en Morón. Tardo en enterarse de los acontecimientos que habían obligado al cambio” (textual). En 1990 recibirá el Premio Consagración Nacional por parte de la Secretaría de Cultura de la Nación, en 1991 dictara la materia Historia del pensamiento Argentino en la Universidad de La plata, y entre 1996 y 1998 Historia Social y Económica en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Lomas de Zamora”.

El periodista
    En la entrevista citada, también expresa: “Por suerte tenía algunos amigos, entre ellos el poeta José María Fernández Unsain, que en aquel momento era subdirector del diario Tribuna. Él me llevó a trabajar al diario”.
 ¿Esa es tu iniciación formal como periodista? 
    Sí. Me inicié en ‘Tribuna’, diario nacionalista, donde había personajes tan variados e interesantes como Ponferrada, Gregorio Santos Hernando, Gilberto Gómez Ferrán, el entonces pibe Jorge Ricardo Masetti, recién incorporado al diario, como yo, Luis Soler Cañas, Joaquín Linares, que hacía crítica de teatro, el flaco Fernández Unsain, don Lautaro Durañona y Vedia y tantos otros...
(Tribuna es el umbral de una fecunda carrera periodística – ‘El periodismo me ha dado una disciplina de trabajo que no hubiese adquirido, posiblemente, fuera de él’, acota Chávez. 
     Lo llevará a trabajar y a colaborar en publicaciones de diverso signo, como “Clarín”, “El Líder”, “Democracia”, “Presencia”, “Firmeza”, “El Pueblo”, “La Prensa” de la etapa peronista , “La Capital”, “Crisol”, “El Hogar”, “Lyra”, “Histonium”, “Mayoría”, “Dinámica Social”, “Columnas de Nacionalismo Marxista”, “Latitud 34”, “El Popular”, “Capricornio”, etc. Hay, también, a comienzos de 1950, una etapa de vinculación con la Oficina de Prensa de la CGT, junto a Félix Odorisio, durante la cual colabora semanalmente en el órgano de la central obrera.
      Como periodista y columnista se desempeñará además en Crítica, Panorama, La Prensa, El Hogar, Crisis, Megafón. 
     Discípulo de José María Rosa. Profesor en las Universidades de Buenos Aires, La Plata y Lomas de Zamora.
     Su carrera periodística se inicia en “Tribuna” hacia el año 1947. En el año 1949 fundó la revista de poesía “Nombre” y en el año 1967 “Ahijuna”.  También lo hace en “El Líder y Democracia”, Diarios “La Capital” de Rosario, “La Opinión”, “Mayoría” y Clarín” y las revistas “El Hogar”, “C.G.T.”, “Dinámica Social”, “Todo es Historia”, “Crisis”, “Caras y Caretas” cuando reaparece en 1982.
    Entre 1970-1973 fue Jefe de prensa de la Cía. Estatal YPF.
      Desde el año 1974 vivía en una casa atestada de libros en la calle Chile, en el tradicional barrio de San Telmo de Buenos Aires.
      El 02.10.2003 la Legislatura por Ley 1090 de la Ciudad de Buenos Aires  lo declaró “Ciudadano Ilustre”. 
       Los reconocimientos, aunque tardíos e insuficientes, por suerte llegaron a alcanzarlo con vida. Así pudo tener la satisfacción de que la Legislatura de la Ciudad de Bs. As, el 02. 10.2003 lo declaró “Ciudadano Ilustre”, a través de la sanción de la Ley N° 1090 promulgada por el Decreto Nº 1988 del 29/10 del mismo año.
De los innumerables títulos que publicó, citamos, entre otros:
.“Como una antigua queja”, Colección El pocillo y el Acordeón, Editorial del País,  Buenos Aires, 1950.
. “Dos elogios y dos comentarios”, Ed. de la Peña de Eva Perón, Buenos Aires, 1950 (posteriormente incluido en la Antología “Evita, Mester de Amor III”)
. “Una provincia al este”, 1951. Reeditado por la Editorial de  de Entre Ríos en el año  1993.
. “Civilización y barbarie. El liberalismo y el mayismo en la Historia y Cultura Argentina”, Ed. Trafac, Buenos Aires, 1956. Segunda edición en  1965 y tercera edición  corregida y aumentada, Buenos Aires, Ed. Theoría, 1974.
. “Vida y muerte de López Jordán”, Theoría, Buenos Aires, 1957.
. “José Hernández, periodista, político y poeta”, Ediciones Culturales Argentina, Buenos Aires, 1959. 
. “Alberdi y el mitrismo”, Colección La Siringa, Ed. A.  Peña Lillo, Buenos Aires, 1961.
. “Poesía Rioplatense en Estilo Gaucho”, Ediciones Culturales Argentinas, Buenos Aires, 1962. 
.  “José Luis Busaniche”, Ediciones Culturales Argentinas,   Buenos Aires,  1964.
. “Poemas con fusilados y proscriptos”, Fundación Raúl Scalabrini Ortiz, Buenos Aires, 1964.  
. “El revisionismo y las montoneras”, Ediciones Theoría, Buenos Aires, 1966.  
. “Historia del país de los argentinos”, Ed. Theoría, Buenos Aires, 1967.
. “Entre Ríos, cuchillas, historias”, Centro Editor, Buenos Aires, 1971. 
. “La historia a la vuelta de casa” (conjuntamente con Ignacio Corbalán), Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1971. 
. “La cultura en la época de Rosas. Aportes a la descolonización mental de la Argentina”,  Ed. Theoría, Buenos Aires,  1973.
. “La vuelta de José Hernández: del federalismo a la república liberal”, Ediciones Theoría, Buenos Aires, 1973.
. “José Hernández”, Plus Ultra, 2da edic., Buenos Aires, 1973.
. “Vida de Chacho: Ángel Vicente Peñaloza, general de la confederación”, Ediciones Theoría, Buenos Aires, 1974. 
. “Un nuevo diálogo gauchesco sobre Rosas”, Theoría, Buenos Aires, 1975.
. “Correspondencia de Rosas y Urquiza”, Theoría, Buenos Aires, 1975
. “Escritos curiosos de Juan Manuel de Rosas”, Theoría, Buenos Aires, 1975
. “Perón y el peronismo en la historia contemporánea”, Ed. Oriente, Buenos Aires,  1975. 
. “Historicismo e Iluminismo en la cultura argentina (Juan Cuello. Rosa. Vico. Herder. Alberdi. Castellani. Nimio de Anquín)”, Editora del País, Buenos Aires, 1977.
. “Milongas barrocas”, Buenos Aires, 1980.
. “La recuperación de la conciencia nacional”, Peña Lillo Editor, Buenos Aires, 1983.  
. “Con agua caliente, con agua hirviendo”, 1983 (Edición artesanal de 50 ejemplares). 
. “Perón y el justicialismo”, Centro editor de América Latina, Buenos Aires, 1984.
. “El revisionismo y las montoneras”, Theoría, Buenos Aires, 1984.
. “Prosa prenuclear”, Buenos Aires, 1985.
. “Eva Perón en la historia”, Ed.  Oriente, Buenos Aires, 1986. 
. “López Jordán”, Editorial de Entre Ríos, Paraná, Entre Ríos, 1988.
. “América, creación del barroco”, Ed. Docencia, Buenos Aires, 1988.
. “Eva Perón sin mitos”, Ed. Fraterna,  Buenos Aires  1990. 
. “La chispa de Perón”, Ed. Cántaro, Buenos Aires, 1990. 
. “La Vuelta de Don Juan Manuel”, Dirección General de Escuelas. Director impresiones del Estado, Bs. As, 1991.
. “Vida del Chacho”, Theoría, Buenos Aires, 1991.
. “Aquí me pongo a cantar: poetas y trovadores del Plata”, Ed. Pueblo Entero, Buenos Aires, 1993 (antologador).
. “La conciencia nacional: historia de su eclipse y recuperación”, Ed. Pueblo Entero, Buenos Aires, 1996. 
. “45 poemas paleoperonistas” (1997)
. “Flora y fauna en el Martín Fierro”, Editorial de Entre Ríos, Paraná, Entre Ríos, 1997.
. “Poemas con matreros y matreras”, Theoría, Buenos Aires, 1998.
. “John William Cooke. El diputado y el Político”, Círculo de Legisladores de la Nación Argentina, Bs. As, 1998. 
. “El peronismo visto por Víctor Frankl”, Ediciones Theoría, Buenos Aires, 1999.
. “Evita hay una sola”, Ed. Corregidor, Buenos Aires, 1999.  
.  “El Che, Perón y León Felipe”, Ed. Nueva Generación,  Buenos Aires, 2002.
. “Rosas Educador”, Colección del Zanjón, Bs. As, 2003.
. “Alpargatas y libros - Diccionario de peronistas de la cultura”, II. T.,  Ed. Theoría, Buenos Aires,  2003y 2004. 
.  “Diez hijos de Evita”, Nueva Generación, Buenos Aires, 2005.
.  “Un sexteto para el Colón”, Nueva Generación, Buenos Aires, 2005.
.  “Diccionario Histórico Argentino”, Fabro, Bs. As, 2005.
.  “Reseña de acontecimientos históricos (1553-2003)”, Fabro, Buenos  Aires, 2005.

Citas: 

(1) “Fermín Chávez, Maestro de Vida”, Revista “El Tren Zonal” N° 116, Año XV, Paraná, Sept. de 2006, p. 41. 
(2) “Fermín Chávez: maestro de vida” Revista “El Tren Zonal” N° 144, Año  XVIII, Paraná, Entre Ríos, Marzo de 2010, pp. 30 y 31.