GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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domingo, noviembre 09, 2025

Es patrimonio, es fuego vivo y sagrado.

 


Es patrimonio, es fuego vivo y sagrado.

Por Jorge Martín Flores *

La Argentina celebra hoy el Día de la Tradición en honor al natalicio de José Hernández, autor célebre del Martín Fierro, obra cumbre de nuestra identidad patria y arquetípica de nuestro ser nacional, representado en el gaucho, en el hijo de este suelo, en el hombre vertical arraigado a la fe, a la tierra heredada y al espíritu de libertad responsable en la verdad. 

¿QUÉ ES TRADICIÓN?

Tradición es herencia, es legado, es el pasado viviente en el presente, es continuidad, es proyecto arraojado hacia adelante, es futuro esperanzado y arraigado como raíz de árbol.

Es patrimonio, es fuego vivo y sagrado transmitido es un tesoro recibido que como tal ha de ser custodiado, trabajado y amado, para ser nuevamente donado, gratuitamente y honradamente, dignificado, bellamente custodiado.

Y es un estilo continuamente realizado, es un sueño con sacrificio alcanzado, que con frutos genuinos y auténticos, resplandece en virtudes, intelectuales, morales y sobrenaturales; en identidad señera, en vocación de ser héroes, en llamado para ser santos.

Tradición es Patria. Tradición es amor. Tradición es don. Tradición es formar parte de la obra de la Redención.

Pues, ya enseñaba en 1911 Eugenio Dórs cuyo aforismo está grabado en la fachada norte del Casón Madrileño, llamado del Buen Retiro: “Solo hay originalidad verdadera cuando se está dentro de una tradición. Todo lo que no es tradición es plagio.” 

¿QUÉ HAY DE BUENO EN NUESTRA PATRIA?

Voy a limitarme a titular y glosar este auténtico modelo de vida argentino trazado por José Hernandez en su Canto 32 del Martín Fierro (Parte II: La vuelta del Martín Fierro). Patrimonio más actual que nunca, vigencia dada por la veracidad de sus afirmaciones y el imperioso estado de confusión, desorientación, comodidad, enajenación, internacionalización y  desontologización en el que nos hallamos inmersos:

* PRUDENCIA: “Un padre que da consejos. Más que padre es un amigo. Ansi, como tales digo que vivan con precaución: Naides sabe en qué rincón se oculta el que es su enemigo. Bien lo pasa hasta entre pampas el que respeta a la gente; el hombre ha de ser prudente para librarse de enojos; cauteloso entre los flojos, moderado entre valientes.”

* DILIGENCIA: “Aprovecha la ocasión el hombre que es diligente; y téngalo bien presente si al compararla no yerro la ocasión es como el fierro, se ha de machacar caliente”.

* SABIDURÍA: “Yo nunca tuve otra escuela que una vida desgraciada; no estrafien si en la jugada alguna vez me equivoco. Pues debe saber muy poco aquel que no aprendió nada. Hay hombres que de su cencia tienen la cabeza llena; hay sabios de todas menas, mas digo, sin ser muy ducho: Es mejor que aprender mucho el aprender cosas buenas”.

* HUMILDAD: “Las faltas no tienen límites como tienen los terrenos, se encuentran en los más buenos, y es justo que les prevenga: Aquel que defetos tenga disimule los agenos”.

* ABANDONO EN LA DIVINA PROVIDENCIA. MESURA: “Su esperanza no la cifren nunca en corazón alguno; en el mayor infortunio pongan su confianza en Dios; los hombres, sólo en uno,con gran precaución, en dos”.

* AMISTAD, LEALTAD Y HONOR: “Al que es amigo, jamás lo dejen en la estacada; pero no le pidan nada ni lo aguarden todo de él: Siempre el amigo más fiel es una conduta honrada”.

* LABORIOSIDAD: “Debe trabajar el hombre para ganarse su pan; pues la miseria, en su afán de perseguir de mil modos, llama en la puerta de todos y entra en la del haragán. Ni el miedo ni la codicia es bueno que a uno lo asalten, ansí, no se sobresalten por los bienes que perezcan, al rico nunca le ofrezcan y al pobre jamás le falten”.

* DIGNIDAD: “Muchas cosas pierde el hombre que a veces las vuelve a hallar; pero les debo enseñar, y es bueno que lo recuerden: Si la vergüenza se pierde jamás se vuelve a encontrar”.

* UNIDAD FRATERNA: “Los hermanos sean unidos, porque ésa es la ley primera; tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos pelean los devoran los de ajuera”.

* TEMPLANZA Y FORTALEZA: “El hombre no mate al hombre ni pelée por fantasía; tiene en la desgracia mía un espejo en que mirarse: Saber el hombre guardarse es la gran sabiduría”.

* JUSTICIA: “Es siempre, en toda ocasión, el trago el pior enemigo; con cariño se los digo, recuérdenló con cuidado: Aquel que ofiende embriagado merece doble castigo”.

* VERACIDAD: “Estas cosas y otras muchas medité en mis soledades; sepan que no hay falsedades ni error en estos consejos: Es de la boca de un viejo de ande salen las verdades”.

Por ello, no necesitamos copiar nada, sino ratificar con obras lo que hemos heredado. Frente a la rebelión de la nada, lo que nos queda es volver al ser.

SER ARGENTINO

Por ello, queremos concluir estas líneas para los argentinos que resisten, con los versos de Don Juan Luis Gallardo, poeta católico y argentino, de feliz memoria:

“Ser argentino, señores, es algo que acontece,

es algo que se aprende y después no se olvida,

es un temple del ánimo y una emoción que crece,

es una decisión, vigilante o dormida.

 

Es advertir de pronto nuestra alma conmovida

al oír un galope que en la tarde estremece

o al aspirar una aroma de tierra humedecida

o al ver una bandera que en el aire se mece.

 

Ser argentino, amigos, consiste, me parece,

en sentirse partícipe de una guerra perdida

y, pese a la derrota, mantenerse en sus trece.

 

Es conservar girones de gloria compartida

y es saber que algún día, si el motivo se ofrece

severos jugarnos, sobriamente, la vida”.

* Profesor de Historia.

Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/Es-patrimonio-es-fuego-vivo-y-sagrado-566036.note.aspx

martes, noviembre 04, 2025

Había una vez… dulces decesos prematuros Juan Luis Gallardo. Por Franco Ricoveri.

 


Había una vez… dulces decesos prematuros Juan Luis Gallardo.

Por Franco Ricoveri.

Hace poco más de dos años murió Juan Luis Gallardo, nuestro gran escritor y fiel colaborador de La Prensa. Lo recordamos con un artículo que publicó el 30 de Noviembre de 1990. Fue profético y sigue siendo terriblemente actual. Hoy ya estamos en el último macabro escalón:

“El propósito de alterar desde sus cimientos la sociedad conformada según los cánones que acuñó la civilización cristiana ha tenido, en los últimos tiempos, expresiones coincidentes. Que consistieron en lograr, por vía legislativa, la conquista de cuatro metas, sucesivas y escalonadas: la instauración del divorcio vincular, la despenalización del aborto, la autorización del consumo privado de drogas y, por último, la legalización de la eutanasia.
Si bien el carácter sucesivo de tales conquistas podría haber sido alterado en algún caso, lo cierto es que casi indefectiblemente ese es el orden seguido para bregar por ellas. En la Argentina hemos descendido el primer peldaño. Varias naciones de Europa ya se aprestan a bajar el último.
La táctica aplicada a fin de alcanzar éxito en la empresa resulta siempre análoga y apunta en primer lugar a condicionar la opinión pública de modo que, paulatinamente, algo que la gente rechazaba vaya siendo aceptado poco a poco, hasta poder ser presentado como si fuera un auténtico reclamo social, acallar el cual revelaría una actitud reaccionaria, oscurantista y retrógrada.
Múltiples procedimientos son empleados para llevar a cabo esa captación de la opinión pública. Consiste el primero en fabricar y difundir el caso límite. Pues ocurre en efecto que toda situación puede presentar un caso límite. Y, cuando dicho caso no se presenta, es fácil inventarlo. Para justificar el divorcio se acudirá a la peor relación conyugal imaginable. En la cual uno de los cónyuges será una suerte de monstruo siniestro, el otro un personaje angelical y la prole un conjunto de víctimas torturadas por un ambiente doméstico que sólo podrá mejorar con la ruptura del matrimonio y consiguientes uniones de sus integrantes que, en virtud de ellas, pasarán a ser plena y absolutamente felices, al igual que sus hijos anteriores y posteriores.
Para justificar el aborto se echará mano, por ejemplo, a la violación de una monja, efectuada por todos los integrantes de una patrulla congoleña, aduciéndose que permitir nacer al hijo, fruto de tal tropelía, impedirá a la forzada madre continuar el ejercicio de la acción misionera, que realizaba y acarreándole así un trauma irremediable. Para justificar el consumo de drogas el argumento es más genérico y se engarza con la libertad individual y con los límites que han de imponerse a la acción represiva del Estado. Si bien, para sazonar el caso, no faltará alguna referencia a la deplorable situación de un pobre drogadicto, que contrajo el vicio medio por casualidad y que, privado de su dosis diaria, se trepará por las paredes en estado de enajenación extrema.
Por último, para justificar la eutanasia, nos pondrán por delante un enfermo terminal (como dicen hoy día), presa de horribles dolores y sin posibilidad alguna de cura, a quien sólo se le puede prestar un último servicio: despacharlo al otro mundo. Claro que sin pedirle opinión pues, en general, la gente no está de acuerdo en emprender voluntariamente tan azaroso viaje.

ESTADISTICAS
Después de acudir a la presentación del caso límite, la escalada prevé una masiva difusión de estadísticas. Estadísticas éstas que acreditarán la existencia de infinitos matrimonios destruidos, cuya situación será imperioso remediar; de millones de abortos clandestinos, que determinarán la necesidad de realizarlos a la luz del día, en confortables clínicas destinadas al efecto; de legiones de drogadictos que, privados de su cotidiana porción de narcóticos, cometerán desmanes inenarrables para procurársela; de innúmeros agonizantes que aguardan esperanzados la posibilidad de expirar dulcemente.
Las referidas estadísticas nunca responden a la realidad y han sido invariablemente amañadas. Ello quedará luego al descubierto, cuando el número de divorcios no alcance ni al diez por ciento de los anunciados, no se altere la cantidad de mujeres que mueren al abortar, el número de delitos no descienda por la autorización para consumir drogas y los enfermos se sigan aferrando a la vida. Pero tal descubrimiento será tardío, pues las falsas estadísticas ya habrán cumplido su objeto, las leyes dictadas en su consecuencia estarán aprobadas y no se dará marcha atrás a su respecto.
En Europa, como dije, el divorcio se obtiene con facilidad suma, el aborto está generalmente admitido, en muchos países no se halla penada la tenencia de drogas para uso personal. Y, durante mi viaje por allí, asistí al comienzo de la campaña destinada a permitir la eutanasia.
Ocurrió, en efecto que, en París, se acuñó el caso límite, indispensable para ponerla en marcha. Un médico cuarentón, con facha de actor de cine, movido por nobles sentimientos según dijo, resolvió poner fin a los sufrimientos de un enfermo desahuciado, despenándolo. Conocido el caso, intervino el Consejo Profesional competente y sancionó al médico. De allí en más, el escándalo tomó vuelo. Diarios, radios y televisión se encargaron de transformarlo en tema del día. El médico fue entrevistado hasta el hartazgo, lució ante las cámaras su mejor perfil, suministró detalles estremecedores sobre la condición de su paciente convertido piadosamente en difunto, acudió al testimonio de algunas enfermeras solidarias y dejó a los integrantes del Consejo Profesional como palo de gallinero. En las diferentes ciudades europeas que iba yo recorriendo hallé amplias referencias al asunto, recogidas por todos los medios de información.
Estoy seguro de que el revuelo no se ha de haber aplacado aún. Que nuevos casos estarán realimentándolo y que ya circularán estadísticas tendientes a demostrar que uno de los derechos humanos básicos consiste en contar con la posibilidad de que nos envíen misericordiosamente del otro lado del charco, una vez que nuestra salud esté deteriorada en la medida necesaria para hacernos acreedores a tal beneficio.
Puesto a considerar el problema, reparé en ciertas concomitancias que vinculan la eutanasia con el aborto. Una de ellas, metafísica digamos, estriba en que ambas situaciones revelan la soberbia pretensión de resolver cuándo una persona merece vivir o debe morir, usurpándose así el papel de Dios. La otra es más pedestre y tiene relación con las consecuencias derivadas de la disminución de nacimientos, por aborto o contracepción, Pues, como ya señalé en una nota anterior, ello afecta los sistemas previsionales fundados en pirámides poblacionales de base ancha (jóvenes activos) y cúspide estrecha (ancianos pasivos). Y sucede- que, si merma la cantidad de jóvenes que aportan a tales sistemas, será preciso reducir también el número de ancianos que los usufructúan. Lo cual indica la necesidad de contar con un procedimiento destinado a equilibrar las cosas.
Si a nadie le importa la opinión de los chicos por nacer, condenados por el aborto, es de suponer que tampoco se otorgará mayor relevancia a la de los viejos condenados por la eutanasia. Porque, sin perjuicio de esas opiniones interesadas, tanto el aborto como la eutanasia son presentados como reclamos sociales. Y, ya lo sabemos, oponerse a tales reclamos implica una actitud reaccionaria, oscurantista y retrógrada. Amén”.

*** Publicado en LA PRENSA.

viernes, septiembre 06, 2024

Los casos del Club Evaristo (parte XXXVI): las muertes de Urquiza y López Jordán. Por Juan Luis Gallardo.

 



IN MEMORIAM DE JUAN LUIS GALLARDO.

Los casos del Club Evaristo (parte XXXVI): las muertes de Urquiza y López Jordán.

Seguimos publicando los capítulos de uno de los mejores libros de nuestro apreciado colaborador, fallecido el 29 de agosto pasado.

Por Juan Luis Gallardo.

Dada su proximidad cronológica con el caso de Leandro Antonio Alen, Los Evaristos resolvieron tratar en la siguiente reunión las muertes de Justo José de Urquiza y de Ricardo López Jordán, vinculadas además entre sí. Asumió la tarea Bob O’Connor.
–Aquel 11 de abril de 1870 atardecía en el Palacio San José, la magnífica residencia de Justo José de Urquiza, amo y señor de la provincia de Entre Ríos. Vestido de blanco, conversa en el patio principal con un escribiente. Trabajan cerca el ministro Baltoré y el abogado Julián Medrano. Su mujer e hijas andan por allí, alguna toca el piano en la sala, el maestro de música, un profesor de portugués y el capellán están en sus cuartos. El servicio prepara la cena.
”Pero, no obstante el carácter apacible de este cuadro, la provincia está agitada. El predominio de Urquiza ya es demasiado largo, la gente que coloca en el gobierno está desgastada, se acusa al general de ser demasiado dócil con los porteños, algunas de sus iniciativas encuentran tropiezos en la legislatura. Y la oposición se va agrupando en torno a Ricardo López Jordán, quien se dice que conspira. Para peor López Jordán, sobrino de Pancho Ramírez, El Supremo Entrerriano, es hombre de prestigio, de buen criterio y valor probado.
”Serían las siete y media de la tarde cuando algunos disparos y fuertes gritos hicieron trizas la tranquilidad del Palacio San José. Urquiza, que sigue siendo un hombre de acción, reacciona con presteza, sube al mirador y allí se hace de un fusil, vuelve al patio, se encara con la partida que ha ingresado en el mismo y dispara contra uno de sus integrantes. Pero otro le pega un tiro de pistola en la cara y, cuando cae en brazos de su hija Dolores, un tercero lo remata con varias puñaladas”.
”Los atacantes se hacen servir la cena en el comedor. El doctor Medrano escapa, enviando la noticia del tremendo suceso a Concepción del Uruguay”.
”¿Cómo se ha llegado a tal suceso, tremendo por cierto? Trataré de explicar sus instancias previas y las que le sucedieron, en rápida secuencia”.
”El 9 de abril, López Jordán convoca una reunión en su estancia Arroyo Grande. Son unos treinta hombres y les anuncia el comienzo de una revolución justiciera, que establecerá un gobierno que otorgue mayores libertades. Se conforma una columna al mando del co- rrentino Robustiano Vera que, en el establecimiento San Pedro, pro- piedad de Urquiza, se junta con el encargado del mismo, el oriental Nicomedes Coronel, con el cordobés Simón Luengo, el entrerriano José María Mosqueira y el pardo Ambrosio Luna. Desde allí, todos se dirigirán al Palacio San José para detener a don Justo José”.
”Mientras tanto, Mariano Querencio, otro de los jefes del alzamiento, al frente de un grupo de insurgentes procurará detener, en Concordia, a dos hijos de Urquiza: Justo Carmelo y Waldino”.
”La primera columna llega a San José hacia las siete y media de la tarde del día 11. Vera copa la guardia exterior y reduce a su jefe Miguel Míguez. Mosqueira fuerza la entrada al palacio y prende al oficial Carlos Anderson, a cargo de la vigilancia. Todos irrumpen en la morada de Urquiza. Parece que fue Luna quien disparó sobre éste y Nicomedes Coronel el que lo apuñaló”.
”En cuanto al cometido encomendado a Querencio, tiene asimismo un trámite sangriento. Aunque tampoco tendría instrucciones de matar a los hijos de Urquiza, Justo Carmelo fue muerto en la casa de comercio La Provincia, en la calle Entre Ríos, de Concordia, y su cadáver arrojado al arroyo Yuquerí. A Waldino lo apresaron en la jefatura de policía local, lo llevaron a los suburbios y también lo ultimaron.
”Querencio trató de ocultar a López Jordán los asesinatos y, en una carta que le dirige la madrugada del 12 le dice: ‘Participo a Vd. que anoche como a las 10 y media tomamos al jefe del Departamento Comandante Don Justo C. de Urquiza y como a las 11 al Cnl. Don Waldino, los mismos que en el acto los remití escoltados por el ca- pitán Don Cándido Prieto’”.

ÑAEMBE.
”No hace falta recordar el resto de esta historia. López Jordán fue elegido gobernador por la legislatura entrerriana, el presidente Sarmiento envía tropas contra él que, finalmente, será vencido en Ñaembé, en enero de 1871. Del lado jordanista peleó José Hernández, futuro autor del Martín Fierro”.
”¿Cuál sería la materia de nuestra discusión? Más que tratar de establecer quiénes fueron los autores materiales de las muertes de Urquiza y sus dos hijos, pienso que lo que habría que dilucidar es si la responsabilidad de ellas recae sobre don Ricardo o no”.
”Fermín Chávez, en su libro Vida y Muerte de López Jordán, se ocupa largamente del asunto, analizando incluso los expedientes judiciales labrados a raíz de los hechos. Y, aunque se advierte su intención de exculpar al caudillo entrerriano, son muchas las dudas que quedan flotando al respecto. Sin embargo, no obstante ello, diría que, al menos formalmente, los causantes de esas muertes no tenían órdenes de ejecutarlas sino de aprisionar a las víctimas. Cosa que confirmaría la carta de Querencio, pretendiendo engañar a López Jordán sobre la suerte corrida por Justo Carmelo y Waldino”.
–Hay un punto que debe aclararse previamente. ¿López Jordán era el único jefe de la revolución o compartía su jefatura? –preguntó Alvarado.
–En el momento de los hechos, no parece que fuera el único jefe, aunque sí su figura más destacada. Querencio era otro de los jefes, pero su carta demuestra que se sentía obligado a darle explicaciones a López Jordán, lo que hace pensar que se consideraba subordinado a él.
–Otra cosa. ¿Los autores de las muertes fueron juzgados cuando López Jordán alcanzó el poder? –quiso saber Fabiani.
–A Querencio lo juzgaron más tarde y parece que fue sobreseído, aunque, según Chávez, faltan las páginas del expediente donde consta el sobreseimiento.
–Bien, aunque López Jordán fuera el jefe supremo de la revolución, parecería que no dispuso los asesinatos de Urquiza y sus hijos, ocurridos porque las cosas se les fueron de las manos a quienes debían capturarlos –opinó Zapiola.
–Tal vez. Pero esperen, que el caso tiene una segunda parte, también sangrienta –informó O’Connor.

LA VUELTA.
“Después de su derrota en Ñaembé, López Jordán se exiló en el Uruguay y, en 1873, vuelve a la acción invadiendo Entre Ríos con una pequeña fuerza, que pronto se acrecienta con el afluir de voluntarios. La lucha, igual que la vez anterior, se desarrolla en base a una táctica de guerrillas, por un lado, y, por el otro, mediante las evoluciones convencionales que practica el ejército nacional. Que ahora cuenta con fusiles Remington, ametralladoras francesas y cañones Krupp”.
”La lentitud de las operaciones impacienta al presidente Sarmiento, que resuelve llevar personalmente las flamantes ametralladoras al campo de batalla en el vapor Emilia. Ansioso por comprobar el funcionamiento de las mismas, hace detener el buque en Rosario, ordena desembarcar una de ellas y se da el gusto de probarla, abriendo fuego contra los muros del Colegio Nacional, que está en construcción, a los cuales acribilla jubiloso”.
–Cosas de Sarmiento –acota Gallardo.
–Sí, cosas de Sarmiento. Que, además, salió victorioso en el enfrentamiento pues, el 8 de diciembre, la vanguardia entrerriana es vencida en El Talita y, al día siguiente, el general Martín de Gainza, en Don Gonzalo, derrota al propio López Jordán, que vuelve a tomar el camino del exilio.
”Quince años se prolonga el mismo, en Montevideo. Hasta que, en diciembre de 1888, Juárez Celman decreta una amnistía para los emigrados políticos y don Ricardo regresa al país. Sus hijos viven en Buenos Aires, donde tiene también muchos amigos, de modo que allí se radica. Como cuenta con el grado de general, inicia los trámites para reincorporarse a la milicia”.
”El 22 de junio del año 89, a mediodía, se dirige a casa de su amigo Dámaso Salvatierra, caminando por la calle Esmeralda hacia el sur, entre Tucumán y Lavalle. Saluda al coronel Leyría, que marcha en sentido contrario por la vereda opuesta y, frente al número 562, lo ataca por atrás un hombre moreno, alto, de bigote negro, que le pega un tiro en la cabeza con una pistola Lafaucheaux de calibre 12. López Jordán cayó y resultaron inútiles los esfuerzos realizados en la farmacia de José Menier para salvarlo”.
”El asesino fue arrestado inmediatamente, se llamaba Aurelio Casas y dijo haber obrado por venganza, ya que hacía responsable a López Jordán del fusilamiento de su padre, cuando la segunda rebelión de aquél. Lo cual no sería así, pues al padre de Casas lo habría mandado fusilar un comandante uruguayo de apellido Oviedo. Y, detalle a tener muy en cuenta, la familia de Urquiza le regaló 35.000 pesos a la mujer del matador de don Ricardo.”
–Lo que hace pensar que consideraban a López Jordán algo peor que un adversario político de la familia –dedujo Kleiner.
–Sí, ese premio sugiere que le imputaban las muertes de Justo José y sus dos hijos –coincidió Medrano.
–Y ustedes ¿qué creen?
La votación absolvió por mayoría a López Jordán como instigador de los asesinatos de Justo José, Justo Carmelo y Waldino Urquiza. Pero lo condenó por haber fallado en la conducción de los autores de esas muertes. En cuanto a éstos, se entendió que los atacantes del Palacio San José pudieron haber perdido el control de las cosas al resistirse Urquiza, mientras que Querencio resultaría plenamente responsable por las muertes de sus hijos en Concordia.

Publicado en LA PRENSA.

sábado, agosto 31, 2024

In Memoriam Juan Luis de la Cruz Gallardo. Por Antonio Caponnetto.

 


In Memoriam: Juan Luis de la Cruz Gallardo - Antonio Caponnetto.


                                             In Memoriam

                                   Juan Luis de la Cruz Gallardo

                                    Por Antonio Caponnetto.

    

    Este 29 de agosto, me desperté con la noticia de que había muerto Juan Luis Gallardo. Recordé agradecido y melancólico tantos bienes recibidos de su vida y de sus innúmeros escritos; y casi como un acto reflejo fui a buscar aquellas líneas que tuve la oportunidad de escribirle en “Cabildo”, cuando en el año 2011, la UCALP, le publicó sus Memorias, en dos volúmenes, bajo el título “De memoria nomás”. Van las mentadas líneas:

<Por lo menos desde cuatro puntos de vista es aprovechable esta valiosa obra. Llamaremos pedagógico al primero. En efecto; quienes estudian y analizan con cuidado el papel protagónico que desempeña la familia en la formación de la personalidad, hallarán en las presentes páginas una prueba contundente del valor de la crianza hogareña. Juan Luis no es ni quiere ser un self made man. No es ni quiere ser un nómade brotado de las piedras. Es un heredero,un legatario y continuador ,un gajo nuevo de una rama antigua. A cada paso de su libro, y a cada hoja que da lugar a otra y a otra más en este libro, asoman sus padres, sus abuelos, sus antepasados, su rico entorno parental y amical, signado enbuenahora por una fortísima fidelidad a Dios y a la Patria. Aparece la casa solariega, el paisaje nativo, el arraigo a la tierra. Y hay para todas sus raíces un párrafo de gracias, explícito o implícito, según cuadre. En tiempos de familias deshechas o construidas contra natura, sirva el testimonio de una casa edificada sobre piedra.

En segundo lugar, cabe un aprovechamiento literario de estas Memorias. Juan Luis ha desempeñado una diversidad de tareas en su vida, hasta la abogacía –si alguien le anda buscando defectos- pero bien sabemos que la centralidad de su temperamento y de su obra, es la propia de un hombre de letras. Leídos con apacible detenimiento estos recuerdos, podemos inteligir mejor, por un lado, el nacimiento de algunos de sus títulos, como Operación Algeciras Canto a la patria argentina. Pero, por otro, podemos alborozarnos con poemas virtualmente inhallables o desconocidos, como “El sueño de una noche de verano” (p.101), el “Adiós al General Lonardi”(p.108),“Verano campero”(p.297-298),o las divertidísimas cuartetas dedicadas a Máximo Gainza, en una cena en su homenaje(p.314-315). Quienes rumbeen para la literatura, el periodismo, la historia o el ensayo, encontrarán en “De memoria nomás”, no pocas claves para consagrarse al apostolado intelectual, que bien supo llamarse así, antes de que se inventara la philosophie dans le boudoir.

Un tercer servicio prestan estas páginas, y no se ubica el mismo en el terreno pedagógico o artístico, sino eminentemente en el político. Gallardo ha sido y es un patriota formidable, que no dudó en tomar partido por las sucesivas causas justas que se le fueron presentando en su ya larga vida. Causas justas desplegadas dentro y fuera de las fronteras patrias, pero que en razón de su universalidad merecían una adhesión tajante, una disposición a jugarse, más allá del triunfo o del fracaso. No en balde estas Memorias se subtitulan “Recuerdos políticamente incorrectos”. Debemos dejar constancia empero –y es ésta una cordial discrepancia personal- que no todas las tomas de posición política del autor coinciden con las nuestras. Como no es la oportunidad de ahondar en detalles, sólo diremos que son aquellas que no nos parecen, paradójicamente, tan políticamente incorrectas. A salvo siempre las intenciones, que sabemos las mejores en un hombre de la talla de Juan Luis, hemos de tener, como simples lectores, la recta libertad para juzgar prudencialmente algunas de sus opciones eclesiales o políticas. Nada que no se solucione (o se empeore) con un café de por medio.

Al fin, el cuarto aporte de estos dos volúmenes atrapantes es el que, tal vez, nos llegue más de cerca. Gallardo –se lo haya propuesto o no- ha trazado en gran parte la biografía del Nacionalismo Argentino, al menos en su último y largo medio siglo de vida. El anecdotario, la crónica, la reminiscencia,los apuntes personales, la rica experiencia, la inclaudicable militancia, todo se conjuga aquí para probar la fecundidad de nuestro entrañable nacionalismo, que si errores tuvo o tiene, puede exhibir también un sorprendente caudal de aciertos, de actos corajudos, de lúcidas anticipaciones, de intervenciones generosas, de hombres singulares, de escritos que ya han pasado a la historia, e incluso de mártires en el sentido cabal de la palabra. En tiempos de “construcción de la memoria” –eufemismo para designar al macaneo más craso y horripilante- es para dar gracias que alguien se haya decidido, no a “construirla” sino a relatarla con veracidad y fundamentos. Es para dar gracias que alguien no tenga temor mundano, pero sí timor Domini.

La obra se completa con dos regalos. Un prólogo del inolvidable Tito Guevara –digno anfitrión para libro tan hidalgo- y una galería de fotos, sobre una de las cuales (con un “pachístico” figurón) cabría un piadoso manchón de tinta. Recurso que sugerimos amablemente a los editores, cuando estas páginas se reediten para provecho de un mayor número de lectores>.

Juan Luis acusó recibo de estos párrafos con generosidad, sentido del humor y buen talante. Y en amable esquela del 5 de marzo de 2012, me decía: “Una de las contingencias favorables que se me han dado en la vida es haber contado con amigos benévolos, que han escrito benévolamente sobre libros míos. Tu caso es una de esas contingencias. Dado su carácter no me es fácil referirme al tenor de tus juicios, ya que, al hacerlo, debería estar formulando continuas salvedades y aclaraciones. Pero, pidiéndote que las des por formuladas, debo decirte que me gustó la manera cómo encaraste la cosa, estableciendo los cuatro ángulos desde los cuales abordaste el análisis de la obra. Respecto a las disidencias (cuya naturaleza intuyo), bienvenidas sean. Pues sería muy aburrido que el nacionalismo, que se ha caracterizado por abundar en ellas, se hubiera venido a transformar en una corriente de pensamiento monocorde, regida por cánones inflexibles”.

Tuvo antes y después de estas Memorias, la inusual caridad de remitirme, en formato pdf, libros suyos en ciernes, con proyectos firmes de publicarlos y –¡mal de muchos!- con no siempre recursos adecuados para poder hacerlo. Recuerdo ahora “Aromas y Fragancias”, “Dichos argentinos”, “Sonetos sevillanos”, “Temas argentinos”, y uno muy particular, curioso y atractivo al que tituló “Gentes”. Me gustaría saber –y mucho más me tranquilizaría enterarme- que este caudal de inspiración y de gracia, como diría Ernesto Palacio, ya tiene cristiana edición o editores cristianos que asuman la tarea pendiente, si es que aún no se ha hecho.

Estoy escribiendo la noche del 29 de agosto, en vísperas de Santa Rosa de Lima. Ignoro si mañana habrá lugar para la más popular y sacra de las tormentas. Sólo tengo la certeza moral y la esperanza del espíritu, de que a Juan Luis de la Cruz Gallardo ya no lo alcanzan los chubascos ni los aguaceros de la tierra. Antes bien, debe andar mereciéndose la presencia irrefragable del Sol Invicto.

Nos enseñó a gustar de aquellas cosas,

domésticas o magnas, tornadizas,

gratas como el murmullo de las risas,

y otras graves, de luces asombrosas.

Las palabras sonaban melodiosas,

entre el cielo y la tierra, fronterizas,

épicas unas y eran sus divisas,

orantes otras y eran dadivosas.

Te extrañarán los trenes de la infancia,

por Falucho hay ombuses que hacen duelo,

se resiste a apagarse aquel farol

que en Malvinas es luz de comandancia.

Pero ahora al combate en otro Suelo,

¡Vamos, “de pie, que ya despunta el Sol”!

Publicado en

Nacionalismo Católico San Juan Bautista.

https://www.ncsanjuanbautista.com.ar/

29/8/2024.

https://www.ncsanjuanbautista.com.ar/2024/08/in-memoriam-juan-luis-de-la-cruz.html

viernes, agosto 30, 2024

JUAN LUIS GALLARDO. Se nos fue un grande. POR IGNACIO DI TULLIO.



Se nos fue un grande.

POR IGNACIO DI TULLIO.

Por intermedio de mi madre conocí a Juan Luis Gallardo en el año 2005, a poco de haber finalizado el Secundario. Por entonces yo era un joven difícil de encasillar en su familia. Mi única certeza en el mundo era el gusto por la lectura y la poesía. En un gesto que hoy valoro enormemente, mi madre insistió en que yo conociera a un escritor de carne y hueso. Después de hablar por teléfono, Juan Luis me citó una tarde en su casa de Lomas de San Isidro.

Al corroborar la dirección me sorprendió darme cuenta de que la esquina donde estaba situada su casa era un lugar casi mitológico para mí, una conjunción de calles por la que había pasado cientos de miles de veces en bicicleta -también yo vivía en el mismo barrio- y que despertaba en mí una singular curiosidad.

Por algún motivo, al pasar por esa intersección, siempre me venía la idea de que en esa casa debía vivir un poeta. "Esquina chica", se leía en un azulejo emplazado en una de las columnas de la bella casa, de estilo colonial. Al cruzar la puerta sentí que en algún lugar estaría escrito que yo debía conocer ese sitio y a las personas que lo habitaban. Fue el inicio de mi larga amistad con él -una amistad de poetas- y con su esposa, Rosario. Con el tiempo, varias veces quedé al cuidado de esa casa y de Kaiser y Otto, sus estupendos weimaraners.

Tiempo después, Juan Luis prologó mi primer libro de poemas y yo estuve presente en muchas de las presentaciones de sus libros, que leí con entusiasmo. Como columnistas vecinos, compartimos varias veces la contratapa de la edición dominical de La Prensa. También asistió a mi casamiento y vivió de cerca la llegada de mis tres hijos y yo conocí a los suyos, a quienes hoy me une un gran cariño.

De Juan Luis siempre recordaré su porte elegante, su conversación amena, su disfrute por los rituales simples, los mates que se empeñaba en cebar (y de los que yo siempre terminaba por hacerme cargo), las apacibles tardes de verano a la sombra de la galería. También, las conversaciones sobre boxeo, literatura y sobre su querido San Lorenzo. Del Profesor Juan Semenzato y de mí, orgulloso, decía que éramos sus "amigos jóvenes".

*** Publicado en LA PRENSA.

Juan Luis Gallardo (1934-2024).


Juan Luis Gallardo (1934-2024).

"Conviene recordar finalmente que peor que llegar a viejo es no llegar a viejo.", J.L. Gallardo. 

POR GUILLERMO BELCORE.