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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

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"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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martes, septiembre 01, 2026

Su Majestad Dulcinea. El sacerdote Castellani empezó a escribir la novela en 1946, la abandonó y luego la concluyó en 1955.

 


‘SU MAJESTAD DULCINEA’, DEL PADRE LEONARDO CASTELLANI.

La novela del Cura Loco.

Publicada setenta años atrás, la obra imagina el fin de los tiempos en una Argentina sometida a una tiranía internacional. Los católicos encarnan la última resistencia contra ese nuevo orden despótico.

Por Jorge Martínez.

Han pasado ya setenta años desde la publicación, en 1956, de Su Majestad Dulcinea, la novela más famosa y uno de los libros más queridos del extraordinario P. Leonardo Castellani.

Como sucede con buena parte de la obra castellaniana, la novela no puede entenderse sin reparar en sus referencias autobiográficas, que son constantes, y sin apelar a la exégesis del Libro del Apocalipsis, disciplina a la que Castellani (1899-1981) dedicó buena parte de su vida como sacerdote y como escritor.

Es también el libro de un patriota, un patriota sufrido y desesperado, “una especie de nacionalista despechao” que contra viento y marea se empecina en salvar lo que pueda salvarse de su tierra y su pueblo. “No puedo soportar la pudrición de este país”, clama muy al comienzo su protagonista, el Cura Loco, en un tono que va a marcar el resto de la historia.

Se trata de una “novela de anticipación” en la línea de Señor del Mundo, la formidable obra del P. Robert Hugh Benson que Castellani leyó de adolescente en castellano, releyó más tarde en inglés y luego tradujo añadiéndole un penetrante postfacio fechado en el “Día de San Juan Evangelista de 1956”, el mismo año en que se publicó Dulcinea.

Aclaraba Castellani en el postfacio que Benson había escrito una “imaginación, es decir, una novela, con la verdad propia de este género. Inventa una manera como la cosa puede pasar, sabiendo que puede haber otras manera. Lo importante es que la Cosa va a pasar, de esta manera u otra”. Que es más o menos la misma definición que puede aplicarse al libro del argentino.

PODER TOTAL

La trama de Su Majestad Dulcinea está situada a fines del siglo XX, en una Argentina que, como el resto del mundo, vive los días de la “gran tribulación”. El país integra un nuevo Virreynato del Río de la Plata, subordinado a la América del Norte, que gobierna “Su Irreprochabilidad, el Señor Adelantado”. Buenos Aires ha sido declarada Puerto Internacional Interamericano; ya no es la capital, que fue trasladada a “Marel Plata”.

Impera un internacionalismo (hoy diríamos “globalismo”) de cuño liberal, masónico y anglosajón. Por caso, la Plaza de Mayo se llama “plaza Roosevelt”; la Plaza Miserere es “Plaza Confraternidad”; la ciudad de Olavarría fue rebautizada “Jefferson”, y Resistencia, ahora sede de la “Gobernación del Paraguay”, es “Walt Whitman”.

Sometidas a esta forma de tiranía todas las personas están obligadas a llevar el distintivo del nuevo poder, una “marka” formada por dos triángulos cruzados “con el extraño signo verde que parece una letra hebrea”.

DEFECCION

También la Iglesia se ha sometido por completo a ese nuevo orden mundial. Se ha formado una “Iglesia Americana Unificada” y sus fieles integran el “Movimiento Vital Católico” que dice defender la “verdadera doctrina” de Jesús, ese “gran moralista de Nazareth”: “Dulzura, Democracia y Prosperidad”.

Hay dos Papas en el mundo, o mejor un Papa y un Antipapa. La nueva Iglesia apóstata obedece a Cecilio I, afincado en España, y descendiente de la familia Cecil de Inglaterra, perseguidores de católicos en tiempos de la reina Isabel; el Papa verdadero, que curiosamente eligió el nombre de León XIV, reina en Jerusalén.

Se ha impuesto, por tanto, “la herejía más sutil que existe, la última herejía, dentro de cuyo caldo nacerá el Anticristo”, explica el Cura Loco.

“La adoración de Dios -agrega el sacerdote levantisco- está siendo sustituida imperceptiblemente por la adoración del Hombre; y eso sin suprimir a Cristo, sino reduciéndolo súbdolamente a hombre. El misterio de iniquidad, que consiste en la inversión monstruosa del movimiento adoratorio de hacia el Creador en hacia la Creatura se ha verificado del modo más completo posible, sin suprimir uno solo de los dogmas cristianos, como la Virgen Madre, el Santísimo Sacramento, el Crucificado, solamente con convertirlos en ‘mitos’…”.

A la descripción de semejante estado de cosas le sigue una exhortación a la batalla: “De vosotros no sé; de mí sé decir que no hay descanso para mí, fuera de la muerte, mientras esta abominación subsista…”.

LOS ‘CRISTOBALES’

Contra ese régimen siniestro se alza la rebelión de los “cristóbales”, es decir, los cristeros, los viejo-católicos, conducidos por el Cura Loco y guiados por la figura misteriosa, esquiva, de Su Majestad Dulcinea.

Los “cristóbales” están en la mira de los “federales” (la Policía) porque se niegan a usar la oprobiosa “marka”, y por sus acciones de guerrilla y los espectaculares sabotajes que ejecuta el Cura. Sobre ellos pende la amenaza de ser capturados, torturados y deportados a los campos de concentración de la remota “Tierral Fuego”.

Su causa parece ser una causa perdida en un mundo sin caridad, pero la mantienen en alto con heroísmo cristiano y la certeza -que no todos aceptan por igual- de que su destino inminente es el martirio ya que Dios “nunca ha pedido al hombre que venza sino que no sea vencido”.

“Estamos defendiendo millares de hogares como el que fue nuestro -los arenga el Cura Loco-. Estamos defendiendo las ruinas y la posibilidad de una gran nación, y eso es defender nuestra fe y nuestra salvación. Defendemos a Dios”.

Su divisa no es la “marka” infame sino la enigmática Dulcinea, a la vez una mujer de carne y hueso seductora y repelente en partes iguales, y un símbolo de la Patria, de la Reina del Cielo, de la Iglesia y de la Hermosura, “la representación viva del Ideal, de la Belleza, de la Fe (…) del Entusiasmo de la Poesía”.

Estos nuevos “quijotes” van tras ella porque la novela de Cervantes, explica el Cura Loco, expresó el núcleo de la filosofía del cristianismo: “la empresa quijotesca por la búsqueda de la hermosura ideal”.

Ejemplo de ese quijotismo es el tercer personaje en importancia de la novela, Edmundo Florio, el policía que, enamorado de Dulcinea, traiciona a sus jefes para sumarse a los “cristóbales”.

Florio no es creyente y no comprende muy bien el sentido de su lucha; al acercarse a ellos se ve insertado “en un espacio irreal y en un tiempo irreal”, un “mundo nuevo” para él, y que sin embargo era “lógico y aun admirable...mirado con los ojos de ellos. Había que retorcerse el cerebro para mirar como ellos”.

TRES PARTES

En la primera parte de la novela (“La rebelión de los cristóbales”) se presentan los personajes y las líneas generales de la batalla física y espiritual que libran los cristianos de la resistencia. En la segunda (“En pos de Dulcinea”), el combate se torna cada vez más adverso, a medida que el planeta queda atrapado en una vasta “guerra de continentes” que no prescinde de catastróficos bombardeos atómicos.

Entre las ruinas y el estrépito de las batallas planetarias va asomando la figura temible y tenebrosa del Anticristo, Juliano Felsenburgh, nombre que el autor toma prestado de Señor del Mundo.

Al comienzo de la tercera parte (“Finale Lento Maestoso”) Felsenburgh es designado, por aclamación, “Presidente del Universo”. Poco después usurpa también el título de Papa, con lo que “ahora reunía en sus manos todos los poderes…”. El Papa verdadero, Juan XXIV, es de “raza judía” y vive oculto “allá en el Oriente”.

HOMBRE Y OBRA

Según sus propias palabras, Castellani empezó la redacción de Su Majestad Dulcinea en 1946 (la primera parte), y la terminó en 1955 (segunda y tercera parte), dato que pudo confirmar Sebastián Randle en el segundo tomo de su monumental biografía del sacerdote (Castellani maldito: 1949-1981, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Vórtice, 2023, segunda edición revisada).

Las páginas de la novela dan testimonio a cada paso de su informado y cautivante interés por la exégesis del Apocalipsis y la Parusía, junto con sus críticas de toda la vida al liberalismo entreguista y cipayo; sus burlas de la prensa rastrera y engañosa y de los adjetivos (todavía vigentes) que utilizan en sus campañas de descrédito; su desprecio por la politiquería insustancial y corrupta; su caricatura mordaz de los jerarcas eclesiásticos melifluos, oportunistas y, en el fondo, apóstatas, que tanto había padecido como hombre de fe.

Pero también se permitió infiltrar, unas veces con humor y otras con dolorosa franqueza, un reguero de experiencias, ideas, anécdotas o sentimientos extraídos de su atormentada vida de sacerdote, en tiempos en que había sido expulsado de la Compañía de Jesús y le habían prohibido celebrar la santa misa, castigo que iba a extenderse por cerca de dos decenios.

Las biografías del protagonista y el autor son idénticas. “El cura -se lee en el capítulo IX de la segunda parte- había pertenecido a una orden religiosa, había estudiado en Roma, había tenido un lío fenomenal con sus Superiores, había estado ‘recluído’ (es decir, preso) dos años, se había fugado, había sido echado de los Jeromianos y excomulgado por el finado Arzobispo. Parece ser, según decía él, que el Papa León XIV le había arreglado el asunto según él decía; y debía ser verdad”.

El Cura Loco es Castellani en su máxima expresión. Los sermones que pronuncia, las agudas definiciones que desliza, sus humoradas, sus guiños a amigos y adversarios (el líder cristero Fermín Chávez hijo, un “coronel Jauretche”, el “Código Damonte”, el “palacio Botana”, “las profecías de un tal Padre Menvielle”), más sus confesiones tan emotivas (“La vida del cristiano es una enfermedad. Lo peor de todo es la soledad, no tener ante quien llorar”) pintan de cuerpo entero al escritor y al religioso.

Para ambos vale la descripción que en la novela alguien hace del primero: “Es un hombre Singular, de esos que hay uno solo, un Unico”.

Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/La-novela-del-Cura-Loco-575248.note.aspx

domingo, junio 14, 2026

La frase del día de hoy: Gilberto Chesterton.

"DONDE HAY SACRIFICIO HUMANO, HAY ADORACIÓN ANIMAL." Gilbert Keith Chesterton.

Gilbert Keith Chesterton, más conocido como G. K. Chesterton, fue un escritor y periodista británico católico de inicios del siglo XX.

Nacido en Campden Hill (Londres) en 1874 y fallecido en Beaconsfield (Buckinghamshire) en 1936.  Abordaba -desde unos valores ideológicos tradicionales acentuados por su conversión al catolicismo- la crítica del materialismo propio de las modernas sociedades industriales del Siglo XX Cambalache, problemático y febril.

En su juventud se volvió agnóstico, luego fue de la religión anglicana practicante y luego el Catolicismo Apostólico Romano.

Su serie de narraciones policíacas protagonizada por el padre Brown -un sacerdote que actúa como sabueso aficionado, inauguradas por "El candor del padre Brown", y que muestra mayor interés en salvar las almas de los criminales que en procurar su detención- gozó de numerosos seguidores entre los lectores ingleses.

Sus clásicas obras como "Ortodoxia", "El hombre eterno", sus libros sobre san Francisco de Asís y santo Tomás de Aquino, así como historias de detective del padre Brown, han inspirado y deleitado a generaciones de lectores.

Gilbert Keith, su hermano Cecil Chesterton, junto con Hilaire Belloc, fueron los pioneros en el desarrollo del distributismo, una tercera vía económica, diferente al capitalismo y al socialismo, cuya base se encuentra en la doctrina social de la Iglesia, que surgió a partir de la encíclica del papa León XIII, Rerum novarum.

Él tuvo una gran influencia de grandes figuras como el arzobispo Fulton Sheen, Clive Staples Lewis, John Ronald Reuel Tolkien, Dorothy Day.

Adolfo Bioy Casares,  Jorge Luis Borges, el Padre Leonardo Castellani  fueron en nuestra Argentina lectores de Chesterton.

viernes, mayo 08, 2026

8 de mayo: Solemnidad de Nuestra Señora de Luján.


8 de mayo: Solemnidad de Nuestra Señora de Luján.

Hoy, 8 de mayo de 2026 en el día de nuestra querida Virgen de Luján, patrona de nuestra Argentina.

En 1630, una pequeña imagen de la Inmaculada Concepción venía desde Brasil rumbo a Santiago del Estero. Pero al pasar cerca del río Luján, la carreta se detuvo y no hubo fuerza humana capaz de hacerla avanzar. Quitaron cargas, probaron de nuevo, insistieron. Nada. Solo cuando bajaron el cajón donde venía la imagen de la Virgen, la carreta pudo moverse.

La Virgen María quería quedarse allí. Y allí se quedó.

En torno de ella se fundó y creció una las ciudades más reconocidas de nuestro país.

Era una pequeña imagen, hecha en terracota, de la Inmaculada. Esa imagen se quedó en ese lugar mientras el resto del cargamento seguía su recorrido hacia el norte. 

Así evoca el hecho el Prefacio propio de  de la Misa de la Solemnidad de Nuestra Señora de Luján:Una humilde imagen de su limpia y pura Concepción se quedó milagrosamente a orillas del río Luján como signo de su maternal protección sobre tu pueblo peregrinante en la Argentina.

Sé, Madre, nuestro consuelo; sé nuestra alegría, Virgen.

"Salve Mater": Salve Mater misericordiae, Mater Dei et Mater veniae, Mater spei et Mater gratiae, Mater plena sanclae laetitiae,¡O María!

1 Salve decus humani generis, Salve Virgo dignior coeteris, quae vírgines omnes transgréderis, et altius sedes in súpcris, ¡O María!

2 Salve felix Virgo puérpera: Nam qui sedet in Patris dextera, Caelum regens, terram et aetera, Intra tua se clausit viscera, ¡O María!

3 Te creavit Pater ingénitas, Obumbravit Unigénitus, Faeeundavit te Sanctus Spiritus, Tu es facta tota divínitus, ¡O María!

4 Te creavit Deus mirábilem, Te respéxit ancillam húmilem, Te quesivit sponsam amábilem, Tibí nünquam fecit consímilem. ¡O María!

5 Te beatam laudare cupiunt Omnes justi, sed non sufficiunt, Multas laudes de te concipiunt, Sed in illis prorsus deficiunt.¡O María!

6 Esto, Mater, nostrum solatium, Nostrum esto tu, Virgo, gaudium, Et nos tándem post hoc exilium, Laetos junge choris caelestium, ¡O María!




PAYADA A LA VIRGEN DE LUJÁN (Padre Leonardo Castellani).

"Aquí me pongo a cantar

con cualquiera que se ponga

la mejor, la gran milonga

que se habrá de perpetuar".

Entre la pampa y el mar

y el que es mayor que los dos,

cielo estrellado de Dios

donde sus plantas están,

canto a la Flor de Luján,

canto a la Madre de Dios.

(Pecado, la caída y la muerte)

"La muerte que al hombre aterra

Yo a mi mesmo me la aplico:

Yo soy grande y me hago chico,

y siendo Dios me hago tierra.

Yo he de vencer esta guerra

con las armas que me dan,

porque vencer de rufián

a Dios no es cosa que cuadre".

Y eligió para su Madre

a la Virgen de Luján.

Aquí hay misterios muy fieros

y aquí hay un pozo muy hondo,

yo mi inorancia no escondo

ni me meto en agujeros.

Aquí hasta los más matreros

boleados quedarán,

y jamás entenderán,

porque es cencia infinita.

Y eligió para Mamita

a la Virgen de Luján.

Mirén que humildá, que empeño

el del Hijo de Dios Padre,

ir a elegir para Madre

en un pago tan pequeño.

El que es de este mundo el Dueño

no se guía por las ropas,

podía ir por las Uropas

a elegir las potentadas.

Pudo sacar as de espadas

y robó cuatro de copas.

Y de que Dios la encontró

güena Madre y cariñósa,

guapa, limpia, habilidosa,

y su corazón probó,

al tiempo que la dejó

quiso hacer algo que asombre,

y le dijo: "Por mi nombre

y estando en esta cruz triste,

Madre de Dios güena juiste:

Yo te hago Madre del hombre".

(Circunstancias nacionales)

Reina del Plata, Señora

del pobre crioyo olvidado,

techo que nos ha quedado

contra esta lluvia invasora.

Estreyita pa la hora

de la tormenta feroz,

mira que se vuelve a Vos

mi alma que no desconfía,

porque si sos Madre mía,

sos también Madre de Dios.

Madre de Dios, Madre mía,

y no quiero saber más.

Hacéme morir en paz

con Dios y con vos, María.

Al filo de mi agonía

no recordés mis reveses,

recordá en vez cuántas veces

y ya desde muy guachito,

yo te recé el Bendito,

la Salve y los Cinco Dieces...

Nuestra Señora de Luján - Ruega por nosotros -

(08 de Mayo Virgen de Luján).

::: ::: :::

Cada 8 de mayo se celebra a Nuestra Señora de Luján, Patrona de Argentina.

Historia:

A 60 kilómetros al oeste de Buenos Aires se halla la villa de Luján. En 1630 no había en aquel paraje ningún rastro de población y sólo era frecuentado por las caravanas de carretas y las rescuas de mulas tucumanas que bajaban o subían del puerto de Buenos Aires.

Sucedió que un portugués dueño de una estancia, a cuarenta leguas de la ciudad, trató de erigir en ella una modesta capilla dedicada a la Inmaculada Concepción de la Virgen. Para esto le pidió a un amigo de Brasil que le envíe una imagen pequeña de la Virgen en aquel misterio. Su amigo le envió dos imágenes en bulto: una que representaba a María en su Inmaculada Concepción y que hoy se venera en el santuario de Luján y otra que tenía en sus brazos al Niño Jesús y ahora es venerada en Sumampa.

Partió entonces de Buenos Aires el encargado de conducir las imágenes. En la tarde del tercer día se detuvo la caravana para pasar la noche y al día siguiente el conductor de las imágenes preparó los bueyes para proseguir el viaje pero éstos no se movían. Vinieron en su ayuda troperos y peones pero no tuvieron suerte.

Finalmente juzgaron que era necesario aliviar el peso de la carreta. Descargaron las imágenes y en ese momento los bueyes pudieron moverse con facilidad. Queriendo cerciorarse si el obstáculo provenía de las imágenes las pusieron nuevamente en la carreta y no se pudo mover. Entonces viendo que las imágenes se querían quedar en aquel lugar decidieron que una de ellas permaneciera en la Cañada y la entregaron al dueño de esas tierras. La fama del prodigio corrió hasta Buenos Aires y no faltaron quienes emprendieron un viaje a Luján para contemplar la imagen.

En 1887 la imagen fue coronada canónicamente por el Papa León XIII. (El mismo Papa que bendijo la imagen de María del Rosario de San Nicolás en 1884). 

- Del sitio: Soy de la Virgen de Luján.


El recuerdo del Papa Francisco entregando ofrenda a la Virgen de Luján.

miércoles, abril 15, 2026

Castellani y la misión de la juventud católica.


Castellani y la misión de la juventud católica.

Por Juan Manuel Aubry.
Quienes transitamos hoy los pasillos de las facultades y universidades nacionales, nos encontramos herederos de una crisis profunda que no provocamos, pero que estamos llamados a resolver, o por lo menos contrarrestar en el tiempo que tenemos, debemos biengastarnos en ello. Como bien sentenció el padre Leonardo Castellani en el inicio del opúsculo que nos convoca, "la República Argentina no es una nación sino un problema".
A nuestra generación le toca responder la pregunta ineludible que se hace el cura loco: ¿qué va a salir de esta desintegración del liberalismo argentino y qué podemos hacer para que no termine por desintegrar a nuestra Patria?
En las aulas se nos suele enseñar el andamiaje liberal como el pináculo del desarrollo político, institucional y jurídico, la superación humana que supuso el francés grito de ¡Liberté, Égalité, Fraternité! que no son otra cosa, como enseña el cura, que antiguas palabras cristianas Orden, Jerarquía y Caridad, que colgaron la sotana, como nuestros famosos “curas liberales”.

PALABRA SIN CONTENIDO
Sin embargo, la realidad de nuestra Nación nos grita otra cosa. El liberalismo que padecemos "ha sido brutalmente importado, y no ha tenido ni doctrina ni inteligencia ni siquiera buena fe". Se nos habla constantemente de "Libertad", presentándola como el ideal absoluto de la humanidad. Sin embargo, sabemos que la libertad sin un "para qué" es una palabra sin contenido; una mera abstracción. Al enarbolar esta libertad vacía, el liberalismo en su recorrido histórico produjo un resultado paradójico y trágico: "arruinó las libertades, que son la única verdadera Libertad que existe".
El fracaso de este sistema, no obstante, no es meramente político o económico; es, en su raíz, un profundo error sobre la naturaleza humana. Castellani nos advierte que el liberalismo se asienta sobre una herejía teológica que niega el Pecado Original. Se fundamenta en la ilusión y la equivocación roussoniana de creer que el hombre nace bueno y la sociedad lo corrompe.
Frente a esta premisa falaz, los católicos oponemos el realismo político y antropológico: "el hombre no nace íntegro y la sociedad lo hace íntegro o lo desintegra del todo, según sea una sociedad buena o mala".
Nuestra rebeldía contra este desorden instituido no debe confundirse jamás con nuevas idolatrías. Quienes defienden el statu quo suelen acusarnos de totalitarios, sugiriendo que haremos del Estado un Dios. Pero nuestro nacionalismo está a salvo de ese mal, porque no hace de la Nación un fin absoluto y ulterior. Entendemos perfectamente el recto ordenamiento de los amores: sabemos que no debemos adorar a la nación como si fuese Dios, sino que debemos amar a Dios a través de nuestra propia nación. Eso es hacer Patria.

HACER VERDAD
¿Cuál es entonces nuestra tarea ante un sistema agotado donde "tenemos todo el liberalismo entero y verdadero, y esto no marcha"? Nuestra tarea como jóvenes que se preparan para la vida pública no debe ser arrebatar el Poder a corto plazo, lo cual Castellani califica como "un error y una estupidez".
Nuestra verdadera y más urgente misión es "hacer verdad". Esa tarea que no encontramos realizada en los lugares donde debería estar y aumentan sus arcas fingiendo que sí.
Debemos dar testimonio en cada ámbito que ocupemos, recordando que ese es "el gran grito del Cristianismo". Esto exige transformar nuestra vocación y labor en "cursos serios, sacrificados y pacientes", y armarnos del coraje necesario, que en la Argentina de hoy "se llama Paciencia, con una gran dosis de Decisión".
Este hacer verdad, va intrínsecamente ligado a los que difunden –y tratamos de hacer- esta Verdad, de nada sirve si no estamos en la verdad, con la Verdad y para la verdad, que no es otra cosa que Nuestro Señor Jesucristo: “Ego sum via, veritas, et vita” nos confirma en el Evangelio de Juan. No nos es opcional la vida de Fe seria para dar a conocer la Verdad.
La verdadera libertad a la que aspiramos para nuestra Patria no es la anarquía de los instintos ni la tiranía del relativismo que vacía nuestras leyes. Hacemos nuestra la definición verdaderamente argentina que Castellani rescata de don Juan Manuel de Rosas -de quien tengo el honor de llevar el nombre- desde su destierro: el hombre libre es aquel que "está sujeto (es decir, libremente cautivo) a los mandatos de Dios, al dictado de su conciencia y a los dictámenes de la sana razón". Restaurar ese orden natural es la Verdad que nuestra generación está llamada a encarnar y defender.
Con este ideal por bandera, con el Instituto Elevan decidimos crear una Diplomatura Universitaria estrictamente para jóvenes titulada “Forja de Líderes: Diplomatura en Liderazgo Político y Doctrina Social: Hacia una reconstrucción del Bien Común”, que tiene por motivación esto que decía Castellani un espacio de resistencia intelectual y formación operativa. Nuestro propósito es rescatar el hilo de la tradición iberoamericana y nacional para proyectarlo hacia el futuro. Entendemos que no hay conducción política posible sin una previa formación del carácter y del intelecto; no hay verdadera soberanía nacional sin una sólida base ética que reconozca la primacía del Bien Común y la dignidad inalienable de la persona humana. Nuestro pequeño aporte a este “hacer verdad”. Aquellos que quieran saber más al respecto, la Diplomatura comenzará en Mayo, quienes deseen saber más, pueden contactarse por las redes sociales oficiales del Instituto o bien a la casilla de correo electrónico oficial elevanargentina@gmail.com

CAMBIO DE EPOCA.
Sostenemos que en un cambio de época signado por el relativismo moral, el desarraigo cultural y la crisis de las instituciones básicas de la sociedad, surge la necesidad de formar a las nuevas generaciones de argentinos e hispanoamericanos, bajo los principios permanentes de la filosofía realista y la Doctrina Social de la Iglesia.
¡Viva Cristo Rey! Y ¡Viva la Patria!

*** Publicado en LA PRENSA.

sábado, abril 11, 2026

Meditación sobre la ´Patria Crucificada´.

 

Gentileza: Nora Battaglia.

Meditación sobre la ´Patria Crucificada´

Por Argentino de la Cruz.

Enseñaba sabiamente el Padre Leonardo Castellani traduciendo a Paul Verlaine en su Canción del amor patrio que:

“Amar a la Patria es el amor primero

y es el postrero amor después de Dios

y si es crucificado y verdadero

ya son un sólo amor, ya no son dos.

Amar la patria hasta jugarse entero,

del puro patrio Bien Común en pos,

y afrontar marejada y viento fiero:

eso se inscribe al crédito de Dios”.

Son palabras muy profundas para solamente citar. Por lo que humildemente trataremos de meditar en el marco del reciente Viernes Santo.

MIMESIS.

La patria padece hace décadas -algunos dirán más tiempo- una larga hora oscura, donde su cuerpo y su alma se encuentran abatidos por dolores de muerte. Asolada por tentaciones, llora por sus hijos entregados a la Rebelión de la Nada, al decir del recordado historiador Enrique Díaz Araujo.

Vendida por treinta monedas, abandonada por los suyos, dejada en manos de lobos rapaces, hicieron con ella lo que quisieron. Fue maniatada, injuriada, escupida, golpeada, acusada, calumniada y enjuiciada injustamente, condenada por guías ciegos que manipularon y confundieron a las turbas que prefieren la vida cómoda a la heroica, el goce terreno e instantáneo a la conquista de la celestial gloria.

Parece un despojo la patria crucificada: agobiada de dolores, se encuentra desfigurada, flagelada, descarnizada, despedazandose en una larga agonía desolada.

¿Habrá una mimesis entre esta patria doliente y la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo? Dios quiera que así sea. Y por ello escribimos estas líneas, pues allí radica nuestra esperanza: no hay Domingo de Resurección sin Viernes de Pasión. 

LUCHA ESPIRITUAL .

Los argentinos que trabajamos día tras día para conocer, amar y defender la patria la contemplamos crucificada sin correr la cara. Nos acompaña un corazón contrito. Pues por un lado, su dolor nos lastima, nos hiere, nos conmueve. Pero al mismo tiempo nos conduce a permanecer firmes al pie de la cruz, por compasión y porque somos conscientes de que su pasión es la nuestra. Y por medio de ella se están pagando los innumerables delitos y pecados arrastrados de generación en generación -muchos de los cuales claman al cielo- que hemos cometido como nación y que contrarían la ley de Dios y orden natural.

Aquí aparece un llamado de atención del cual no podemos ser indiferentes. Se está librando en cada alma, personal, grupal y comunitaria, una lucha espiritual por el ser o no ser de la patria. Y en esta encrucijada vista con ojos teológicos, comprendemos que el dolor es medio para la redención. Porque desde lo alto de su patíbulo, la patria crucificada manifiesta en sus llagas que el tiempo es propicio para la conversión y la penitencia, para la lucha contra vicios y bajezas, para crecer en humildad y llorar abrazados a ella, para limpiar la ignominia unidos a sus padecimientos, para replantearnos dar comienzo de una vez por todas a una vida virtuosa aprendiendo de la vida coherente de los referentes que la historia nos regala como modelos de vida.

Por eso afinamos que la patria solamente se comprende y ama en cruz, pues de esa manera, nos está brindando la mayor prueba de amor posible en tanto y en cuanto: “No hay mayor amor que dar la vida por los amigos” (Jn. XV; 13). Pues como dijo Santo Tomás de Aquino: “El amor se pone a prueba en la dificultad.”

BAJO LA CRUZ DE CRISTO.

Como católicos afirmamos que sólo en la Pasión de Cristo, los dolores patrios cobran su pleno sentido. Y se nos da un programa de vida para no bajar los brazos, porque a partir de la Cruz descubrimos que no estamos solos: Tenemos un Dios que nos ama y ha dado la vida por nosotros. Una Madre con cuya omnipotencia suplicante, vela permanente por nosotros.

Y al mismo tiempo, héroes y santos que han trazado la vida de nuestro pueblo en forma de cruz -siguiendo la didáctica marechaliana- brindado generosamente su vida por Dios, la Familia y la Patria (valores superiores de nuestro ser nacional) y lo hicieron como sacrificio unido a la Pasión Redentora de Jesús. Y ello es una noticia que nos da una fortaleza invencible de saber que cada pequeña acción realizada en servicio del bien común completo ordenada hacia la gloria de Dios -según Chesterton- hablan del lenguaje de la eternidad.

Solo en la Cruz de Cristo, entonces, que es vera escuela de amor, nuestra vida, historia, tradición, identidad, cosmovisión, patria, encuentran sentido pleno, perdón, reconciliación y amor sin medidas.

Preguntémosle sobre ello a nuestros héroes de la Gesta del Atlántico Sur de 1982. Sirva a modo de ejemplo este fragmento que dejó escrito en su testamento post mortem el teniente Roberto Néstor Estévez, héroe de Malvinas del Regimiento de Infantería 25, a su padre: “Restauren una sincera unidad de la familia bajo la Cruz de Cristo”. He aquí nuestra misión.

GRATITUD.

Por ello, invitamos a pensar para obrar. Y a dar un salto de fe. Pedir este don. No esquivarlo. Para no avergonzarnos de vivir y crecer en una Patria Crucificada. Es más, personalmente me atrevo a dar gracias a Dios por ello. Porque si no fuera así, no habría posibilidad de examen de conciencia, de arrepentimiento, de perdón, de conversión, ni de redención alguna.

Queda en nosotros pedir y merecer los frutos de esa gracia infinita obtenida con la precisiosima sangre de Cristo en el calvario un Viernes Santo, sacrificio renovado en cada Santa Misa.

Y librar el Buen Combate hasta el último instante de nuestras vidas, porque como enseñaba San Agustín de Hipona: “Quien te hizo sin ti, no te salvará sin ti”. Debemos poner nuestra parte.

Orar y laborar. Cada uno en su lugar. Como ser social, como familias, como cuerpos intermedios, como estado. Porque dónde hay orden habrá justicia y dónde haya justicia se alcanzará la paz. Ánimo porque “cuando todo parece perdido a menudo surge la esperanza” dejó escrito J.R.R. Tolkien. Y el eco de un pasado cargado de girones de gloria compartida nos convoca.

Pidamos, pues, a Nuestra Señora de los Dolores, Corredentora y Mediadora de todas las Gracias, que cobije con su manto azul celeste y blanco a nuestra Patria y nos dé la fortaleza de ser fieles servidores que no teman ir contracorriente, dando testimonio de la Verdad Crucificada y Resucitada en cada palabra y gesto cotidiano, por más pequeño que sea, mientras aguardamos la Venida en Gloria y Majestad de Jesucristo Rey quien juzgará a vivos y muertos y todas las naciones (sobre lo cual tiempo y ruego que nuestros héroes y santos intercedan por nosotros y por nuestros innumerables pecados). Para premiar a cada uno según su fe y sus obras, nos resucitará en el último día y su Reino no tendrá fin.

Publicado en Diario LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/Meditacion-sobre-la-Patria-Crucificada-570683.note.aspx

viernes, mayo 02, 2025

Marcelo Sánchez Sorondo. Un nacionalista en busca de la revolución. Por Gustavo Dalmazzo.

 

Sánchez Sorondo miró con buenos ojos la política social del peronismo, su nacionalismo y su concepción católica, pero a medida que el régimen endurecía su enfrentamiento con la Iglesia, pudo más su catolicismo.

Marcelo Sánchez Sorondo (Primera parte)

Un nacionalista en busca de la revolución.

Por Gustavo Dalmazzo.

23.04.2025.