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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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martes, septiembre 01, 2026

Su Majestad Dulcinea. El sacerdote Castellani empezó a escribir la novela en 1946, la abandonó y luego la concluyó en 1955.

 


‘SU MAJESTAD DULCINEA’, DEL PADRE LEONARDO CASTELLANI.

La novela del Cura Loco.

Publicada setenta años atrás, la obra imagina el fin de los tiempos en una Argentina sometida a una tiranía internacional. Los católicos encarnan la última resistencia contra ese nuevo orden despótico.

Por Jorge Martínez.

Han pasado ya setenta años desde la publicación, en 1956, de Su Majestad Dulcinea, la novela más famosa y uno de los libros más queridos del extraordinario P. Leonardo Castellani.

Como sucede con buena parte de la obra castellaniana, la novela no puede entenderse sin reparar en sus referencias autobiográficas, que son constantes, y sin apelar a la exégesis del Libro del Apocalipsis, disciplina a la que Castellani (1899-1981) dedicó buena parte de su vida como sacerdote y como escritor.

Es también el libro de un patriota, un patriota sufrido y desesperado, “una especie de nacionalista despechao” que contra viento y marea se empecina en salvar lo que pueda salvarse de su tierra y su pueblo. “No puedo soportar la pudrición de este país”, clama muy al comienzo su protagonista, el Cura Loco, en un tono que va a marcar el resto de la historia.

Se trata de una “novela de anticipación” en la línea de Señor del Mundo, la formidable obra del P. Robert Hugh Benson que Castellani leyó de adolescente en castellano, releyó más tarde en inglés y luego tradujo añadiéndole un penetrante postfacio fechado en el “Día de San Juan Evangelista de 1956”, el mismo año en que se publicó Dulcinea.

Aclaraba Castellani en el postfacio que Benson había escrito una “imaginación, es decir, una novela, con la verdad propia de este género. Inventa una manera como la cosa puede pasar, sabiendo que puede haber otras manera. Lo importante es que la Cosa va a pasar, de esta manera u otra”. Que es más o menos la misma definición que puede aplicarse al libro del argentino.

PODER TOTAL

La trama de Su Majestad Dulcinea está situada a fines del siglo XX, en una Argentina que, como el resto del mundo, vive los días de la “gran tribulación”. El país integra un nuevo Virreynato del Río de la Plata, subordinado a la América del Norte, que gobierna “Su Irreprochabilidad, el Señor Adelantado”. Buenos Aires ha sido declarada Puerto Internacional Interamericano; ya no es la capital, que fue trasladada a “Marel Plata”.

Impera un internacionalismo (hoy diríamos “globalismo”) de cuño liberal, masónico y anglosajón. Por caso, la Plaza de Mayo se llama “plaza Roosevelt”; la Plaza Miserere es “Plaza Confraternidad”; la ciudad de Olavarría fue rebautizada “Jefferson”, y Resistencia, ahora sede de la “Gobernación del Paraguay”, es “Walt Whitman”.

Sometidas a esta forma de tiranía todas las personas están obligadas a llevar el distintivo del nuevo poder, una “marka” formada por dos triángulos cruzados “con el extraño signo verde que parece una letra hebrea”.

DEFECCION

También la Iglesia se ha sometido por completo a ese nuevo orden mundial. Se ha formado una “Iglesia Americana Unificada” y sus fieles integran el “Movimiento Vital Católico” que dice defender la “verdadera doctrina” de Jesús, ese “gran moralista de Nazareth”: “Dulzura, Democracia y Prosperidad”.

Hay dos Papas en el mundo, o mejor un Papa y un Antipapa. La nueva Iglesia apóstata obedece a Cecilio I, afincado en España, y descendiente de la familia Cecil de Inglaterra, perseguidores de católicos en tiempos de la reina Isabel; el Papa verdadero, que curiosamente eligió el nombre de León XIV, reina en Jerusalén.

Se ha impuesto, por tanto, “la herejía más sutil que existe, la última herejía, dentro de cuyo caldo nacerá el Anticristo”, explica el Cura Loco.

“La adoración de Dios -agrega el sacerdote levantisco- está siendo sustituida imperceptiblemente por la adoración del Hombre; y eso sin suprimir a Cristo, sino reduciéndolo súbdolamente a hombre. El misterio de iniquidad, que consiste en la inversión monstruosa del movimiento adoratorio de hacia el Creador en hacia la Creatura se ha verificado del modo más completo posible, sin suprimir uno solo de los dogmas cristianos, como la Virgen Madre, el Santísimo Sacramento, el Crucificado, solamente con convertirlos en ‘mitos’…”.

A la descripción de semejante estado de cosas le sigue una exhortación a la batalla: “De vosotros no sé; de mí sé decir que no hay descanso para mí, fuera de la muerte, mientras esta abominación subsista…”.

LOS ‘CRISTOBALES’

Contra ese régimen siniestro se alza la rebelión de los “cristóbales”, es decir, los cristeros, los viejo-católicos, conducidos por el Cura Loco y guiados por la figura misteriosa, esquiva, de Su Majestad Dulcinea.

Los “cristóbales” están en la mira de los “federales” (la Policía) porque se niegan a usar la oprobiosa “marka”, y por sus acciones de guerrilla y los espectaculares sabotajes que ejecuta el Cura. Sobre ellos pende la amenaza de ser capturados, torturados y deportados a los campos de concentración de la remota “Tierral Fuego”.

Su causa parece ser una causa perdida en un mundo sin caridad, pero la mantienen en alto con heroísmo cristiano y la certeza -que no todos aceptan por igual- de que su destino inminente es el martirio ya que Dios “nunca ha pedido al hombre que venza sino que no sea vencido”.

“Estamos defendiendo millares de hogares como el que fue nuestro -los arenga el Cura Loco-. Estamos defendiendo las ruinas y la posibilidad de una gran nación, y eso es defender nuestra fe y nuestra salvación. Defendemos a Dios”.

Su divisa no es la “marka” infame sino la enigmática Dulcinea, a la vez una mujer de carne y hueso seductora y repelente en partes iguales, y un símbolo de la Patria, de la Reina del Cielo, de la Iglesia y de la Hermosura, “la representación viva del Ideal, de la Belleza, de la Fe (…) del Entusiasmo de la Poesía”.

Estos nuevos “quijotes” van tras ella porque la novela de Cervantes, explica el Cura Loco, expresó el núcleo de la filosofía del cristianismo: “la empresa quijotesca por la búsqueda de la hermosura ideal”.

Ejemplo de ese quijotismo es el tercer personaje en importancia de la novela, Edmundo Florio, el policía que, enamorado de Dulcinea, traiciona a sus jefes para sumarse a los “cristóbales”.

Florio no es creyente y no comprende muy bien el sentido de su lucha; al acercarse a ellos se ve insertado “en un espacio irreal y en un tiempo irreal”, un “mundo nuevo” para él, y que sin embargo era “lógico y aun admirable...mirado con los ojos de ellos. Había que retorcerse el cerebro para mirar como ellos”.

TRES PARTES

En la primera parte de la novela (“La rebelión de los cristóbales”) se presentan los personajes y las líneas generales de la batalla física y espiritual que libran los cristianos de la resistencia. En la segunda (“En pos de Dulcinea”), el combate se torna cada vez más adverso, a medida que el planeta queda atrapado en una vasta “guerra de continentes” que no prescinde de catastróficos bombardeos atómicos.

Entre las ruinas y el estrépito de las batallas planetarias va asomando la figura temible y tenebrosa del Anticristo, Juliano Felsenburgh, nombre que el autor toma prestado de Señor del Mundo.

Al comienzo de la tercera parte (“Finale Lento Maestoso”) Felsenburgh es designado, por aclamación, “Presidente del Universo”. Poco después usurpa también el título de Papa, con lo que “ahora reunía en sus manos todos los poderes…”. El Papa verdadero, Juan XXIV, es de “raza judía” y vive oculto “allá en el Oriente”.

HOMBRE Y OBRA

Según sus propias palabras, Castellani empezó la redacción de Su Majestad Dulcinea en 1946 (la primera parte), y la terminó en 1955 (segunda y tercera parte), dato que pudo confirmar Sebastián Randle en el segundo tomo de su monumental biografía del sacerdote (Castellani maldito: 1949-1981, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Vórtice, 2023, segunda edición revisada).

Las páginas de la novela dan testimonio a cada paso de su informado y cautivante interés por la exégesis del Apocalipsis y la Parusía, junto con sus críticas de toda la vida al liberalismo entreguista y cipayo; sus burlas de la prensa rastrera y engañosa y de los adjetivos (todavía vigentes) que utilizan en sus campañas de descrédito; su desprecio por la politiquería insustancial y corrupta; su caricatura mordaz de los jerarcas eclesiásticos melifluos, oportunistas y, en el fondo, apóstatas, que tanto había padecido como hombre de fe.

Pero también se permitió infiltrar, unas veces con humor y otras con dolorosa franqueza, un reguero de experiencias, ideas, anécdotas o sentimientos extraídos de su atormentada vida de sacerdote, en tiempos en que había sido expulsado de la Compañía de Jesús y le habían prohibido celebrar la santa misa, castigo que iba a extenderse por cerca de dos decenios.

Las biografías del protagonista y el autor son idénticas. “El cura -se lee en el capítulo IX de la segunda parte- había pertenecido a una orden religiosa, había estudiado en Roma, había tenido un lío fenomenal con sus Superiores, había estado ‘recluído’ (es decir, preso) dos años, se había fugado, había sido echado de los Jeromianos y excomulgado por el finado Arzobispo. Parece ser, según decía él, que el Papa León XIV le había arreglado el asunto según él decía; y debía ser verdad”.

El Cura Loco es Castellani en su máxima expresión. Los sermones que pronuncia, las agudas definiciones que desliza, sus humoradas, sus guiños a amigos y adversarios (el líder cristero Fermín Chávez hijo, un “coronel Jauretche”, el “Código Damonte”, el “palacio Botana”, “las profecías de un tal Padre Menvielle”), más sus confesiones tan emotivas (“La vida del cristiano es una enfermedad. Lo peor de todo es la soledad, no tener ante quien llorar”) pintan de cuerpo entero al escritor y al religioso.

Para ambos vale la descripción que en la novela alguien hace del primero: “Es un hombre Singular, de esos que hay uno solo, un Unico”.

Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/La-novela-del-Cura-Loco-575248.note.aspx

domingo, junio 14, 2026

La frase del día de hoy: Gilberto Chesterton.

"DONDE HAY SACRIFICIO HUMANO, HAY ADORACIÓN ANIMAL." Gilbert Keith Chesterton.

Gilbert Keith Chesterton, más conocido como G. K. Chesterton, fue un escritor y periodista británico católico de inicios del siglo XX.

Nacido en Campden Hill (Londres) en 1874 y fallecido en Beaconsfield (Buckinghamshire) en 1936.  Abordaba -desde unos valores ideológicos tradicionales acentuados por su conversión al catolicismo- la crítica del materialismo propio de las modernas sociedades industriales del Siglo XX Cambalache, problemático y febril.

En su juventud se volvió agnóstico, luego fue de la religión anglicana practicante y luego el Catolicismo Apostólico Romano.

Su serie de narraciones policíacas protagonizada por el padre Brown -un sacerdote que actúa como sabueso aficionado, inauguradas por "El candor del padre Brown", y que muestra mayor interés en salvar las almas de los criminales que en procurar su detención- gozó de numerosos seguidores entre los lectores ingleses.

Sus clásicas obras como "Ortodoxia", "El hombre eterno", sus libros sobre san Francisco de Asís y santo Tomás de Aquino, así como historias de detective del padre Brown, han inspirado y deleitado a generaciones de lectores.

Gilbert Keith, su hermano Cecil Chesterton, junto con Hilaire Belloc, fueron los pioneros en el desarrollo del distributismo, una tercera vía económica, diferente al capitalismo y al socialismo, cuya base se encuentra en la doctrina social de la Iglesia, que surgió a partir de la encíclica del papa León XIII, Rerum novarum.

Él tuvo una gran influencia de grandes figuras como el arzobispo Fulton Sheen, Clive Staples Lewis, John Ronald Reuel Tolkien, Dorothy Day.

Adolfo Bioy Casares,  Jorge Luis Borges, el Padre Leonardo Castellani  fueron en nuestra Argentina lectores de Chesterton.

jueves, abril 30, 2026

Textual. El pensamiento vigente de Ernesto Sabato.


"Ahora la humanidad carece de ocios, en buena parte porque nos hemos acostumbrado a medir el tiempo de modo utilitario, en términos de producción. Antes los hombres trabajaban a un nivel más humano, frecuentemente en oficios y artesanías, y mientras lo hacían conversaban entre ellos. Eran más libres que el hombre de hoy que es incapaz de resistirse a la televisión. Ellos podían descansar en las siestas, o jugar a la taba con los amigos. De entonces recuerdo esa frase tan cotidiana en aquellas épocas: “Venga, amigo, vamos a jugar un rato a los naipes, para matar el tiempo, no más”, algo tan inconcebible para nosotros. Momentos en que la gente se reunía a tomar mate, mientras contemplaba el atardecer, sentados en los bancos que las casas solían tener al frente, por el lado de las galerías. Y cuando el sol se hundía en el horizonte, mientras los pájaros terminaban de acomodarse en sus nidos, la tierra hacía un largo silencio y los hombres, ensimismados, parecían preguntarse sobre el sentido de la vida y de la muerte".

De "La resistencia" de Ernesto Sabato.

Ernesto Sabato nacido en Rojas, provincia de Buenos Aires el 24 de junio de 1911.

Fallece en Santos Lugares, Buenos Aires el 30 de abril de 2011. Escritor, pintor y físico argentino.

En el Colegio Nacional de La Plata, donde conoció al profesor Pedro Henríquez Ureña,[10]​ a quien luego citaría como inspiración para su carrera literaria, y a Ezequiel Martínez Estrada.[11]​ En 1929 ingresó a la Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas de la Universidad Nacional de La Plata.

Su obra narrativa consiste en tres novelas: El túnel, Sobre héroes y tumbas y Abaddón el exterminador.

Fue el segundo argentino galardonado con el Premio Miguel de Cervantes (1984) luego de Jorge

Entre sus ensayos algunas de sus obras con Uno y el Universo,Hombres y engranajes, El otro rostro del peronismo, El escritor y sus fantasmas, La cultura en la encrucijada nacional, Entre la letra y la sangre, Antes del fin, La resistencia, Confesiones de un viejo escritor.

jueves, marzo 26, 2026

¡ANDATE AL CARAJO!

 


¡ANDATE AL CARAJO!

Hay vocablos que eran de uso corriente y que generalmente se usaban en las zonas rurales, donde por supuesto cada provincia o región tenían sus propios modismos.
Algunos de ellos fueron vulgarizados por revistas de historietas como Patoruzú y Patoruzito que eran muy populares en aquellos tiempos y que hoy nos provocan una sonrisa porque han caído en desuso y el pueblo ha puesto a otras en valor, lo que está muy bien porque el idioma es una materia viva. También han sido y son muy utilizadas en la poesía gauchesca y payadoril.
Una de las más divulgadas y vigentes es “carajo”, lugar donde se envía a una persona cuando dice o hace algo inapropiado. Incorporada al Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua la hipótesis más fuerte señala que esta palabra hace referencia a un sector de los barcos antiguos, donde se enviaban a los marineros que cometían una falta.
Otro vocablo muy utilizado, que también ha recogido la RAE, es ¡Caray!, así entre signos de admiración. Es una exclamación con la que se indica admiración, sorpresa o enfado. Por ejemplo: ¡Caray! Es la tercera vez que se me cae la pala.
En el caso de ¡Huija! Muy utilizada por Patoruzito, se trata de un americanismo que expresa alegría ante determinada situación.
Según el Diccionario de Americanismos de la Asociación de Academias de la Lengua Española la palabra “malhaya” expresa añoranza o deseo vehemente de algo. En el habla popular manifiesta ira, disgusto o lamentación. También lamento por algo que no se ha logrado o arrepentimiento, asombro, rechazo o disgusto por algo. “Malhaya quién dijo amor”.
Con respecto al vocablo “ansina” se trata de un adverbio de modo que significa “así, de esta manera”, muy utilizado en nuestra literatura gauchesca. Ejemplos: “En el paso esto se hacía ansina”; “De seguir ansina vamos a la perdición”; “Debes maldecir a todos tus conocidos, ansina al que te ha ofendido pronto estará descubierto”.
“Ahijuna” por su parte proviene de la expresión “¡ah, hijo de una! Y es utilizada para expresar diversos sentimientos, especialmente de admiración o de ira. “¡Ahijuna!, no son esas las vacas que había que traer al galpón”.
Por último, una palabra muy utilizada es “caramba”, que según el diccionario de la RAE tiene varias acepciones: “Eufemismo para expresar extrañeza o enfado”, donde uno de sus sinónimos más conocidos sería “recórcholis” o”caracho”. También alude a una danza tradicional y “a la moña que llevaban las mujeres sobre la cofia, a fines del siglo XVIII, por alusión a la Caramba, sobrenombre de Antonia Fernández, tonadillera española del mismo siglo”.
Sobre este último término hay una hermosa canción de Llan Chester que dice: “Caramba mi amor, caramba / lo bello que hubiera sido / si tanto como te quise / así me hubieras querido. Caramba mi amor, caramba / pasar este invierno triste / mirando caer la lluvia / que tantas veces me dices. Caramba mi amor, caramba / las cosas que nos perdimos / los chismes que solo escucho / entre las piedras del río. Caramba mi amor, caramba / el viento con las espigas / aroma de caña fresca / y amargos de mandarina”.
“Los idiomas nos hacen –decía don Ramón del Valle Inclán- y nosotros hemos de deshacerlos”. ¿Nosotros? Sí, nosotros los escritores.
Jorge Castañeda
Escritor/ Valcheta
Argentina

jueves, diciembre 25, 2025

En un nuevo aniversario del nacimiento de Sara Gallardo.

Sara Delfina Gallardo Drago Mitre.

En un nuevo aniversario del nacimiento de Sara Gallardo.

Sara Delfina Gallardo Drago Mitre, tales sus nombres y apellidos completos fue periodista, traductora, novelista. En lo que va de este siglo XXI prácticamente todos sus libros han vuelto a publicarse encontrando buen eco en los lectores y renovado interés en la crítica especializada.

Por Antonio Las Heras.

El 23 de diciembre de 1931 nacía quien habría de ser la escritoria Sara Gallardo, que nos legara libros que siguen siendo reeditados y leídos con intensa emoción como “Pantalones azules”, “Los galgos, los galgos” y “Eisejuaz”, entre otros textos notables. Gracias a otro escritor antológico como lo fue Juan-Jacobo Bajarlía, puede conocerla, compartir un té de la media tarde y conversar extensamente. Eso sí, nunca olvidaré que cuando le comenté que “Pantalones azules” era un libro que yo solía releer con frecuencia, me contestó de manera tajante: “Ese el libro que yo menos quiero…” Así iniciamos nuestro vínculo.

 “Toda frase es una fachada”, escribe en uno de sus textos la autora. Y, tal vez, con sólo esa frase ya sería posible desentrañar su intenso entramado de vida. Pero podemos agregar esta otra: “Escribir es un oficio absurdo y heroico.”

Y para comprender mejor a quien nos estamos refiriendo, vayan dos frases por ella expresadas:

"En mi caso escribir – y escribir mucho, aunque sea de manera imperfecta – significa un esfuerzo por desenrollar una especie de madeja interna. Llegar a ser, mediante el trabajo, uno mismo. Es decir, trascenderse a sí mismo para llegar a ser quien uno es y no sabe".

“Un libro es un buen sitio donde conocerse, mucho mejor que un ascensor, por ejemplo, donde nadie sabe de qué hablar.”

Este 23 se cumplen 95 años del nacimiento de Sara Gallardo, quien se convertiría en una de las más notables escritoras argentinas del siglo XX. Tal vez, nadie como ella para describir ciertos climas, especiales situaciones, sugerir emociones tales que el lector las sintiera propias.

Sara Delfina Gallardo Drago Mitre, tales sus nombres y apellidos completos, nació en la casona que la familia habitaba en la calle Libertad al 1.200 de la Ciudad de Buenos Aires. Pero su crianza – al igual que la de sus cinco hermanos (ella era la segunda) – aconteció en una quinta construida en el siglo XIX, situada en la localidad bonaerense de Bella Vista.

Era nieta del Dr. Ángel Gallardo, naturalista de prestigio internacional, bisnieta del escritor Miguel Cané, autor de Juvenilia, y tataranieta del Gral. Bartolomé Mitre.

Estuvo casada con Luis Pico Estrada quien desarrolló amplia actividad como periodista y guionista de radio, cine, televisión y teatro. Luego, contrajo matrimonio con Héctor Alberto Álvarez Murena (quien firmaba H. A. Murena), escritor, ensayista, narrador, poeta y traductor.

Periodista, traductora, novelista. En lo que va de este siglo XXI prácticamente todos sus libros han vuelto a publicarse encontrando buen eco en los lectores y renovado interés en la crítica especializada.

El escritor Pedro Mairal comenta: “Cuando entrevisté a la hija de Sara, Paula Pico Estrada, para un programa para canal Encuentro me contó que Sara Gallardo se iba a un departamento que nadie sabía que tenía, en la calle Paseo Colón, y le decía a su familia que se iba a Bahía Blanca, a trabajar en la radio. Llamaba por teléfono y tapaba el auricular para que sonara como de larga distancia.” Y agrega: «Los libros de ella, al no estar pegados a una moda de la época y al haber seguido siempre un estilo personal, son libros que están vivos (...)».

"Enero", su primera novela, la escribió en torno a sus 25 años. Publicada durante 1958 fue, asimismo, traducida al checo y al alemán. Por “Los galgos, los galgos”, seguramente su obra más conocida, obtuvo el Primer Premio Municipal en 1968.

Es autora de las novelas Enero (1958), Pantalones azules (1963), Los galgos, los galgos (1968), Eisejuaz (1971) y La rosa en el viento (1979), ésta última fue la única que publicó primero fuera de la Argentina. Lo hizo en España y también la redactó durante una larga estadía en aquel país.

A ello debemos agregar dos libros de cuentos: El país del humo (1977) y Los trenes de los muertos. Cuatro de cuentos infantiles: Los dos amigos (1974), Teo y la T.V. (1974), Las siete puertas (1975) y ¡Adelante la isla! (1982) Y los compilados de sus escritos periodísticos: Páginas de Sara Gallardo (1987) y Macaneos. Las columnas de Confirmado (2016)

Esteban Bitesnik, curador de la muestra sobre la vida y obra de Sara Gallardo, realizada durante 2018 en el Museo del Libro y de la Lengua de la Biblioteca Nacional, describe: “Nos encontraremos con espacios donde habita lo fantástico, como en el El país del humo, o la desazón y la soledad de la mítica Patagonia que sirve como escenario de una de las historias de La rosa en el viento. Las representaciones del ámbito rural cobran otra fuerza y se distancian de la tradición nacional en Los galgos, los galgos y Enero, obras en las que los paisajes rurales acompañan a las pasiones de los personajes y van transformándose con ellos. Otro caso es Eisejuaz, en el que la distancia se evidencia por dos vías: el espacio hostil y violento del Chaco salteño, donde el mataco alucinado intentará encontrar la respuesta de Dios, y el uso de un habla inventada. La ciudad también funciona como telón de fondo de sus obras, particularmente en Pantalones azules.”

En una carta, dirigida a Sara Gallardo, Manuel Mujica Láinez señala refiriéndose a Eisejuaz: «¡Qué libro extraño y bello has logrado! No imagino cómo se te ocurrió ni cómo te atreviste a emprenderlo. ¡Qué audacia! (…) Ojalá la gente comprenda lo valioso de tu texto. Ojalá deje atrás la sorpresa de las primeras páginas y se interne en su singularidad alucinante.»

Precisamente en un prólogo a Eisejuaz, Martín Kohan anota: “Lo más justo es inscribirla en esa zona de la literatura latinoamericana de los libros que no se parecen a nada, y que no encajan ni aun en el canon de la heterodoxia finalmente establecida, y que no van a aparecer o a recordarse sin dejar de ser un descubrimiento.”

Ricardo Piglia, en el año 2.000, en su texto “Tres propuestas para el próximo milenio (y cinco dificultades)” afirmaba: “… el escritor, al preguntarse por el futuro de la literatura define el país literario argentino a partir de los nombres de cuatro escritores, entre ellos a Sara Gallardo: ¿Cómo nos plantearíamos ese problema nosotros, hoy? El país de Sarmiento, de Borges, de Sara Gallardo, de Manuel Puig. ¿Qué tradición persistirá, a pesar de todo?”

«Se dice que la reaparición de Sara Gallardo – ha sostenido Leopoldo Brizuela – en la escena literaria se debe a la buena memoria de ciertos colegas, como Griselda Gambaro o como Ricardo Piglia; esta generosidad valdría de poco, sin embargo, si no sintiéramos a cada página que de alguna manera hemos nacido de un mundo que ella tempranamente vislumbró, que somos hermanos de los personajes de sus ficciones, que sus búsquedas son las nuestras y su lenguaje y sus metáforas un don inesperado, irreemplazable.»

«La prosa de Sara Gallardo – afirmó María Sonia Cristoff – no es solamente impactante por la “calidad poética” que suelen remarcar los espíritus amantes de las bellas letras sino, como sucede cuando hay un escritor, por la toma de partido implícita: su literatura en grageas como respuesta, como contrapartida frente a cualquier forma de realismo mimético y ramplón.»

La autora falleció en Buenos Aires, el 14 de junio de 1988, a causa de un ataque de asma, cuando sólo tenía 57 años. Fue un hecho repentino e impredecible, según explicaron sus familiares. Entre sus papeles fueron halladas notas mostrando que estaba trabajando en la realización de una biografía de Edith Stein, de nombre religioso Teresa Benedicta de la Cruz, doctora en Filosofía, mística, religiosa perteneciente a la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo, mártir y santa alemana de origen judío, asesinada en Auschwitz el 9 de agosto de 1942. Corresponde señalar que Edith Stein fue canonizada, por el papa Juan Pablo II, poco antes que se cumplieran tres meses de la muerte de Sara Gallardo: el 11 de octubre de 1.998.

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Por Antonio Las Heras.

* El autor es doctor en Psicología Social, filósofo, historiador y escritor. “Las búsquedas espirituales de Ricardo Güiraldes y otros escritos sobre escritores y escrituras”, es uno de sus libros. www.antoniolasheras.com

*** Publicado en Diario Los Andes.

23/12/2025.

https://www.losandes.com.ar/opinion/en-un-nuevo-aniversario-del-nacimiento-sara-gallardo-n5974511

viernes, septiembre 19, 2025

Cuando Omar Orestes Corbatta, de Racing Club, jugó en Tigre de Valcheta.


Cuando Omar Orestes Corbatta, de Racing Club, jugó en Tigre de Valcheta.

En la vida, que al decir de Cortázar es un “tarot de claves olvidadas que unas manos gotosas rebajan a un triste solitario”, hay momentos estelares, sublimes, como alcanzar la cúspide de una montaña, sabiendo que esos instantes justifican todos los infortunios y las decepciones que cada día la vida “proxeneta de la muerte” nos trae.

Porque a veces –casi siempre- como decía Isidoro Blaistein “ruge un demonio y sonríe un ángel”.

Esos momentos donde se alcanza la gloria, de alguna forma nos complementan y le encontramos algún significado a la pregunta de porque venimos a este mundo que algunos llaman un “mar de lágrimas”.

Y el “loco” Corbatta vivió mucho esos momentos estelares donde supo descollar y casi  “tocar el cielo con las manos”, como aquel gol fabuloso que le hizo a Chile y quedó en los anales del fútbol mundial.

Decir Omar Orestes Corbatta es decir ídolo, “el loco”, es decir Racing Club, talento, gambeta, pero también decadencia y tristeza.

Decir Corbatta es escuchar contar a Campagnucci que ese “jugador un domingo memorable llegó a jugar en un estado de ebriedad muy alto, tanto era así que le tiraron una pelota sobre la raya del costado, asegurando que veía doble, dos pelotas, y que siguió a una y por poco no cayó dentro de la fosa que rodeaba la cancha, pero que al regresar del descanso del entretiempo, ya repuesto, Corbatta “la descosió” y convirtió nada menos que tres goles”.

Decir Corbatta es recordar lo que siempre supo sostener: “el jugador de fútbol no se hace, jugador se nace” Y Omar Orestes Corbatta nació jugador para la alegría de muchos.

“Formado como un jugador de dibujos animados, dio para la Academia sus mejores tardes de fútbol. Ligero como un pajarillo, con patitas de alambre y una altura que se alzaba apenas por encima de un bastón”. Así era el “loco”.

Ese Corbatta –hoy una leyenda del fútbol argentino- por esas cosas que tiene la vida y que mencionábamos al principio de este relato- ya bastante venido a menos y en el ocaso de su carrera, supo trajinar las polvorientas calles de Valcheta, que por la década de los sesenta era un pequeño pueblo casi olvidado de la provincia de Río Negro.

Dicen que lo trajo el “negro” Acosta y el “loco” que todavía la rompía supo jugar para el Club A. Tigre. Muchos de los muchachos recuerdan esos tiempos con mucha emoción cuando fueron compañeros nada más ni nada menos que del gran Omar Orestes Corbatta.

Recuerdan que solía parar en la pensión “El Gaucho”, lugar emblemático de Valcheta que todavía está en pie.

Dicen que en  un partido que jugó Tigre en Bariloche un hincha le pidió la camiseta y que el “loco” se largó a llorar porque todavía lo reconocían y admiraban.

Después de su paso por aquellos años ya alejado de Valcheta en algunos comercios de Ramos Generales tradicionales del pueblo lo volvieron a ver: Corbatta, en una vieja estanciero andaba de…¡vendedor de zapatos!

Algunos vecinos bautizaron a sus hijos con el nombre Omar, en homenaje a ese excepcional puntero derecho que alguna vez trajinó las calles de Valcheta y esos honores lo sabían poner muy contento.

“Hoy –dice una crónica- Omar Orestes Corbatta es una calle situada junto al “Cilindro”, nombre con el que se conoce al estadio de Racing Club de Avellaneda. Allí pasó sus últimos días el pequeño driblador, cobijado entre cartones durmiendo, quién sabe si en la grada, junto al banquillo o pegado a la línea de cal; soñando que rompía una y otra vez la cintura del adversario desde su posición de extremo”.

¿Soñaría el “loco” Corbatta alguna vez con Valcheta?  Tal vez. Porque la vida tiene esos misterios y a veces como decía Blaistein “ruge un demonio y sonríe un ángel”.

JORGE CASTAÑEDA ESCRITOR VALCHETA.

*** Publicado en Más Río Negro.

5 de febrero de 2018.

https://www.masrionegro.com/2018/02/05/cuando-omar-orestes-corbatta-de-racing-club-jugo-en-tigre-de-valcheta/

domingo, agosto 10, 2025

Carlos Tarifa, testigo del penal “más largo del mundo” inmortalizado por Osvaldo Soriano. Por Beatriz Chávez.

 


Carlos Tarifa, testigo del penal “más largo del mundo” inmortalizado por Osvaldo Soriano.

Por Beatriz Chávez.

En el análisis de la historia oral reciente nos encontramos con valiosos testimonios que dan fe de lo vivido en estas tierras valletanas, y que nos enseñan a recrear su historia, valorar el trabajo de los pioneros que transformaron el valle. La historia de Don Carlos Tarifa es una de ellas. Nacido en Allen el 5 de julio de 1931, sus padres fueron Juan Tarifa (oriundo de Buenos Aires) y Teresa Garbín (proveniente de Almería, Andalucía). Ambas familias se habían instalado en 1907 en Allen y en Ingeniero Huergo, respectivamente.

Formaron su hogar en una quinta en la actual intersección de las calles San Martín y Mitre, por donde pasaba un canal de riego. En ese hogar nacieron Dolores (Lola) casada con Santos del Brío; Raúl (casado con María Carrera), Gladis (casada con Aroldo Bárcena) y Carlos, casado con Nora Álvarez, quien nació en Villa Regina en 1935. Carlos y Nora se casaron en Allen el 22 de octubre de 1955 y tuvieron dos hijos: Mónica y Juan Carlos, y dos nietos Andrés y Franco Buessio. “Los padres de mi madre –narró el hijo, Juan Carlos- fueron Rafael Álvarez (oriundo de Ciudad Rodrigo, Castilla y León) y Julia Santos, nacida en Choele Choel. Nora tiene una hermana Eva “Yaya” viuda de Ramasco que vive en Choele Choel. La familia Santos vivió en una isla del río Negro en Colonia Josefa, en el Valle Medio, y luego se trasladaron a Chichinales donde se dedicaron a labores rurales”. Carlos trabajó de adolescente en los talleres de la familia Santamaría y luego en la usina que Agua y Energía tenía en Allen, y cuyo edificio se desmanteló recientemente.

Carlos Tarifa nos dejó el pasado 26 de junio. Vivió siempre en Allen y le dedicó gran parte de su vida al Club Unión, su gran pasión. Fue uno de los jugadores del emblemático “Penal más largo del mundo” disputado el 12 de diciembre de 1953 entre los clubes Cipolletti y Unión, y que generó varias historias de ficción, como el cuento del escritor Osvaldo Soriano, que relata el encuentro en el que Unión se consagró campeón de la Liga Confluencia; el escritor llamó al Club “Estrella Polar” en la ficción.

La verdadera historia del partido contada por sus protagonistas y las Actas de la Liga Confluencia, había comenzado el 29 de noviembre. Cuando faltaban 8 minutos para la culminación, los equipos empataban 3 a 3, resultado que favorecía a Unión y así se consagraba líder de la Liga.

Pero el árbitro, en una confusa maniobra, cobra córner a favor de Cipolletti, lo que genera la protesta de los simpatizantes de Unión que invaden el campo de juego. La Liga Confluencia resuelve continuar los 8 minutos restantes del partido con el tiro penal en la cancha cipoleña y a puertas cerradas. A los 13 días se reanuda el partido de 8 minutos de duración, que comienza con el penal a favor de Cipolletti, que el jugador pateó fuera del arco. Y así se consagraba campeón el club de Allen”, continuó relatando Juan Carlos.

“Mi papá me ha contado que, luego del fallido penal, los 7 minutos restantes se les hicieron interminables. Los simpatizantes de Unión habían viajado a Cipolletti junto con el equipo en un camión y trataban de mirar desde el techo del vehículo para saber qué pasaba. También contó que, ante la falta de comunicaciones, habían ido a la estación del Ferrocarril para enviar un mensaje a la estación de Allen, porque era la única manera de comunicarse con la afición que los aguardaba”.

Don Juan Tarifa, el padre de Carlos, había integrado la primera comisión directiva de Unión en 1934 y Carlos, además de ser jugador durante varias décadas, también integró la comisión del club. Siempre recordamos los trabajos que hicieron de emparejamiento del terreno para la construcción de la actual cancha y el armado de las primeras tribunas en la década del ’60.

Una historia pionera, atesorada en los álbumes de fotografías y en los corazones de pobladores y familiares, que nos permiten, felizmente, dar testimonio y valorar el legado.

Por Beatriz Chávez.

Carta de lectores publicada en diario Río Negro.

Domingo 10 de agosto ddel 2025.

https://www.rionegro.com.ar/cartas/carlos-tarifa-testigo-del-penal-mas-largo-del-mundo-inmortalizado-por-osvaldo-soriano/

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Enlaces de interés.

El cuento de Soriano.

https://guillermopirriargentino.blogspot.com/2010/02/cuento-de-osvaldo-soriano.html

Otro enlace de interés.

https://guillermopirriargentino.blogspot.com/2013/12/efemerides-patagonicas-12-de-diciembre.html

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martes, julio 29, 2025

Ricardo Rojas y el fervor patriótico.

Ricardo Rojas y el fervor patriótico.

Por Diego Barovero.

Ricardo Rojas nació en Tucumán el 16 de septiembre de 1882. Su padre, Absalón Rojas, era por entonces gobernador de Santiago del Estero y miembro de una de las familias más tradicionales de la provincia. Ricardo pasó allí su niñez y realizó sus primeros estudios, egresando como bachiller del Colegio Nacional, en 1898.

Luego del fallecimiento de Absalón, la familia se trasladó a Buenos Aires, donde residió el resto de su vida. En 1913, Ricardo Rojas se casó con la hija del gobernador de Tucumán, Julieta Quinteros.

A los 15 años comenzó a publicar artículos y poemas en los periódicos de Santiago del Estero y, radicado en Buenos Aires, dio a conocer su trabajo a través de la revista "Ideas" de Manuel Gálvez y Ricardo Olivera. Con ella se proponía "la gestación de un ideal para el pueblo argentino". Además de escribir notas para el periódico "El País", de Carlos Pellegrini, colaboró con la revista "Caras y Caretas" y el diario "La Nación". Sus trabajos fueron reproducidos en periódicos y otras publicaciones de España y América del Sur.

Comenzó la carrera de abogacía pero la dejó inconclusa absorbido por su trabajo literario. Su primer libro se llamó "La victoria del hombre" (1903), con prólogo de Carlos Guido y Spano y del español Miguel de Unamuno.

En los años 1907 y 1908 como funcionario del Ministerio de Instrucción Pública, viajó a Europa para estudiar el régimen de la educación histórica en las escuelas del Viejo Mundo. Durante su estadía publicó "El alma española". A su regreso presentó un informe que llevó el título de "La restauración nacionalista". El gobierno lo editó como informe oficial y fue distribuido gratuitamente en las escuelas; en él incluyó orientaciones para el adoctrinamiento cívico que debía realizarse desde las instituciones educativas.

GENERACION DEL CENTENARIO.

Rojas integró la llamada "generación del Centenario", compuesta por jóvenes escritores avezados, con formación intelectual disímil, pero con la firme idea de encender el fervor patriótico del argentino medio. Aplaudían la labor de sus progenitores, pero les reprochaban algunos de los resultados (cosmopolitismo, pérdida de la identidad) que esa obra provocó en país. En tal sentido, los escritos de esos intelectuales estuvieron encaminados a la investigación acerca de los orígenes y la conformación de la argentinidad. Las obras de Rojas: Blasón de plata (1912), La argentinidad (1916), Eurindia (1924), entre otras; tendían a exaltar el orgullo nacional y la fusión de la cultura americana y europea.

A pesar de no haber concluido sus estudios universitarios, su prestigio intelectual lo habilitó como docente universitario. Fue profesor de Literatura Española en la Universidad Nacional de La Plata y el primer profesor de Literatura Argentina en la Universidad Nacional de Buenos Aires; miembro de sociedades científicas como la Academia Real de Letras de Madrid, la Sociedad Hispánica de los Estados Unidos de Norteamérica, la Sociedad de Historia y Numismática de Buenos Aires, y el Consejo Académico de la Universidad de La Plata.

En 1926, fue elegido Rector de la Universidad de Buenos Aires, cargo que desempeñó hasta 1930. Fundó el Instituto de Literatura y el Instituto de Filología de la Universidad de Buenos Aires, del Gabinete de Historia de la Civilización y de la Escuela de archivistas, bibliotecarios y técnicos para el servicio de Museos. Recibió el Premio Nacional de Letras por su Historia de la literatura argentina.

Durante su estadía en Europa, conoció a destacados escritores americanos y europeos con los que entabló relación. Entre ellos se encontraba el nicaragüense Rubén Darío -cónsul de su país en París- quien relató que solía frecuentarse con Ricardo Rojas. En otro viaje a Gran Bretaña, Darío relató en su Autobiografía que: "(...) pasé con el poeta Ricardo Rojas horas de intelectualidad y cordialidad en una villa llamada "La Pagode", donde nos hospedaba un conde ocultista y endemoniado, que tenía la cara de Mefistófeles. Ricardo Rojas y yo hemos escrito sobre esos días extraordinarios, sobre nuestra visita al Manoir de Boultous, morada del maestro de las imágenes y príncipe de los tropos, de las analogías y de las armonías verbales, Saint-Pol-Roux, antes llamado el Magnífico".

Mantuvo encuentros con el filósofo José Ortega y Gasset cuando en 1916 visitó la Argentina para desarrollar un ciclo de conferencias en Buenos Aires y otras provincias y también durante sus otras visitas en 1928 y 1939. También se vinculó con el intelectual y político español Ramiro Maeztu y Whitney -a quien conoció durante su estadía en Londres-, designado embajador en Buenos Aires por el gobierno de Primo de Rivera, en 1928.

Rojas era amante del teatro. En 1910, durante la conmemoración del Centenario, se estrenó en el Teatro Colón su "Oratorio laico" con música de Pascual de Rogatis. En 1930, su drama histórico "Elelín", inspirado en la llegada de conquistadores españoles desde Perú hacia Santiago del Estero en el siglo XVI, se estrenó en el Teatro Ateneo. Otras obras que llegaron al teatro fueron La casa colonial (1932); Ollantay (1939) y La salamanca (1943). Los años de la década del treinta luego del primer golpe de Estado que derrocó al presidente Hipólito Yrigoyen, encuentran a Ricardo Rojas decididamente volcado a la acción política desde el radicalismo en el que militará el resto de su vida, llegando a ser presidente de su Convención Nacional (1948).

El Centro de Derecho y Ciencias Sociales lo propuso en 1953 como candidato al Premio Nobel de Letras, solicitud que fue apoyada por varias universidades de América.

La casa de Ricardo Rojas en Buenos Aires no estuvo desvinculada de sus concepciones. Contrató en 1927 al arquitecto Angel Guido y le hizo construir una morada de arquitectura neocolonial, dispuesta en una sola planta alrededor de un gran patio central al que dan las habitaciones principales y con una fachada idéntica a la Casa Histórica de Tucumán. Tanto la arquitectura como el mobiliario y los artefactos decorativos, están adornados con motivos hispanoamericanos. En esa casa culminaron los días de Ricardo Rojas el 29 de julio de 1957.

Por Diego Barovero.
* Vicerrector del Colegio Nacional de Buenos Aires. Presidente del Instituto Nacional Yrigoyeneano.

Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/Ricardo-Rojas-y-el-fervor-patriotico-518427.note.aspx

lunes, abril 14, 2025

Murió Mario Vargas Llosa, ícono de la cultura de habla hispana. El premio Nobel de Literatura 2010.

Murió Mario Vargas Llosa, ícono de la cultura de habla hispana.

El premio Nobel de Literatura 2010 había cumplido 89 años el 28 de marzo último. El fallecimiento fue confirmado por su hijo Alvaro por redes sociales.

El escritor peruano Mario Vargas Llosa murió este domingo, a los 89 años. Así lo informó su hijo Álvaro Vargas Llosa a través de un comunicado en la red social X. “Con profundo dolor, hacemos público que nuestro padre, Mario Vargas Llosa, ha fallecido hoy en Lima, rodeado de su familia y en paz”, escribió el hermano de Gonzalo y Morgana en la plataforma.

“Su partida entristecerá a sus parientes, a sus amigos y a sus lectores alrededor del mundo”, expresaron sus hijos. La familia destacó que Vargas Llosa “gozó de una vida larga, múltiple y fructífera”, y que su obra “lo sobrevivirá”.

El Premio Nobel de Literatura 2010, nacido en Arequipa el 28 de marzo de 1936, fue una de las figuras más influyentes del llamado “Boom Latinoamericano”. Entre sus novelas más célebres se encuentran La tía Julia y el escribidor, La ciudad y los perros, Conversación en La Catedral, La casa verde, La fiesta del chivo y Travesuras de la niña mala, entre otras. También incursionó en el ensayo, el periodismo, el teatro y la política.

En el comunicado difundido por la familia, se informó que los restos del autor serán incinerados, “como era su voluntad”, y que el entorno más íntimo se despedirá de él “en familia y en compañía de amigos cercanos”, resguardando la privacidad.

“No tendrá lugar ninguna ceremonia pública”, indicaron sus hijos, quienes agradecieron las muestras de afecto y pidieron respeto en este momento de duelo.

Vargas Llosa fue también miembro de la Real Academia Española y recibió numerosos galardones internacionales a lo largo de su carrera, entre ellos el Premio Cervantes, el Príncipe de Asturias de las Letras y el PEN/Nabokov Award. Su legado literario y su figura intelectual marcaron a varias generaciones de lectores y escritores en el mundo hispano y más allá.

MAESTRO DE LA LITERATURA.

Novelista, ensayista, dramaturgo y periodista, su obra se caracteriza por una profunda exploración de la realidad social y política de Latinoamérica, así como por una maestría narrativa que lo ha consagrado como uno de los grandes del siglo XX y XXI.

Desde sus primeras novelas, como La ciudad y los perros (1963), Vargas Llosa demostró un compromiso con la denuncia de la injusticia y la exploración de las complejidades del poder. Sus obras a menudo abordan temas como la dictadura, la corrupción, el machismo y las tensiones sociales, siempre con una mirada crítica y perspicaz.

Vargas Llosa es reconocido por su innovadora técnica narrativa, que incluye el uso de múltiples perspectivas, saltos temporales y la combinación de diferentes planos de la realidad. Novelas como Conversación en La Catedral (1969), La tía Julia y el escribidor (1977) y La guerra del fin del mundo (1981) son ejemplos de su habilidad para construir mundos complejos y personajes memorables.

Su faceta como ensayista y periodista reveló a un intelectual comprometido con su tiempo, analizando la política, la cultura y la literatura con una visión aguda y a menudo polémica. Títulos como La verdad de las mentiras (1990) y La civilización del espectáculo (2012) dan cuenta de su pensamiento crítico.

RECONOCIMIENTO MUNDIAL.

La trayectoria de Vargas Llosa ha sido reconocida con numerosos premios y distinciones, culminando con el Premio Nobel de Literatura en 2010. Este galardón consagró su lugar en la historia de las letras universales, destacando su "cartografía de las estructuras del poder y sus afiladas imágenes de la resistencia, la rebelión y la derrota del individuo".

Con una vasta obra que abarca novelas, ensayos, obras de teatro y memorias como El pez en el agua (1993), Vargas Llosa ha dejado un legado imborrable en la literatura en español. Su lucidez, su compromiso con la realidad y su maestría narrativa lo convierten en una figura fundamental para comprender la historia y la cultura de nuestro tiempo. A sus 89 años, continúa siendo una voz influyente y un referente para las nuevas generaciones de escritores.

*** PUBLICADO EN LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/Murio-Mario-Vargas-Llosa-icono-de-la-cultura-de-habla-hispana-558492.note.aspx

domingo, abril 13, 2025

EL SISTEMA de EDUARDO GALEANO.

 


EL SISTEMA de EDUARDO GALEANO.

Los funcionarios no funcionan.

Los políticos hablan pero no dicen.

Los votantes votan pero no eligen.

Los medios de información desinforman.

Los centros de enseñanza enseñan a ignorar.

Los jueces condenan a las víctimas.

Los militares están en guerra contra sus compatriotas.

Los policías no combaten los crímenes, porque están ocupados en cometerlos.

Las bancarrotas se socializan, las ganancias se privatizan.

Es más libre el dinero que la gente.

La gente está al servicio de las cosas.

Eduardo Germán María Hughes Galeano nació en la Ciudad de Montevideo, ​Uruguay el 3 de septiembre de 1940 pertenecía a una familia venida a menos de la aristocracia uruguaya. Luego de cursar el segundo año de la secundaria se puso a trabajar. A partir de los catorce años fue obrero, dibujante, cartero, mecanógrafo.

Usó para firmar sus obras literarias el primer nombre y el apellido materno.

En 1960 inició su carrera periodística como editor de la que sería la revista “Marcha” semanario de Carlos Quijano, que tuvo como secretario de dirección a Juan Carlos Onetti y que contaba con colaboradores como Mario Benedetti, el cubano Roberto Fernández Retamar, Mario Vargas Llosa.

Tras el golpe de Estado de 1973 de Juan María Bordaberry fue encarcelado y tuvo que exiliarse a Argentina. Publicó "Las venas abiertas de América Latina”. En 2016 Eduardo Galeano se confiesa: “En 1970, presenté Las venas abiertas de América Latina al concurso de Casa de las Américas, en Cuba. Y perdí. Según el jurado, ese libro no era serio. En el 70, la izquierda identificaba todavía la seriedad con el aburrimiento”. Muchos de los libros escritos por Galeano fueron censurados por dictaduras militares de Uruguay como de la Argentina en 1976, perseguido por la dictadura de Jorge Rafael Videla, allí continuó su exilio en España. Allí escribió "Memoria del fuego".

Regresó a su país natal Uruguay en 1985. Con otros escritores, como Mario Benedetti, y periodistas de "Marcha", fundaron el semanario "Brecha".

"El libro de los abrazos" fue uno de los libros más exitosos y logrados de Galeano.

En 2007 superó una operación para el tratamiento del cáncer de pulmón, que le ganaría la batalla en 2015.

Fallecimiento: 13 de abril de 2015, Montevideo, Uruguay.

"La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar" (Eduardo Galeano).