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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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jueves, diciembre 25, 2025

En un nuevo aniversario del nacimiento de Sara Gallardo.

Sara Delfina Gallardo Drago Mitre.

En un nuevo aniversario del nacimiento de Sara Gallardo.

Sara Delfina Gallardo Drago Mitre, tales sus nombres y apellidos completos fue periodista, traductora, novelista. En lo que va de este siglo XXI prácticamente todos sus libros han vuelto a publicarse encontrando buen eco en los lectores y renovado interés en la crítica especializada.

Por Antonio Las Heras.

El 23 de diciembre de 1931 nacía quien habría de ser la escritoria Sara Gallardo, que nos legara libros que siguen siendo reeditados y leídos con intensa emoción como “Pantalones azules”, “Los galgos, los galgos” y “Eisejuaz”, entre otros textos notables. Gracias a otro escritor antológico como lo fue Juan-Jacobo Bajarlía, puede conocerla, compartir un té de la media tarde y conversar extensamente. Eso sí, nunca olvidaré que cuando le comenté que “Pantalones azules” era un libro que yo solía releer con frecuencia, me contestó de manera tajante: “Ese el libro que yo menos quiero…” Así iniciamos nuestro vínculo.

 “Toda frase es una fachada”, escribe en uno de sus textos la autora. Y, tal vez, con sólo esa frase ya sería posible desentrañar su intenso entramado de vida. Pero podemos agregar esta otra: “Escribir es un oficio absurdo y heroico.”

Y para comprender mejor a quien nos estamos refiriendo, vayan dos frases por ella expresadas:

"En mi caso escribir – y escribir mucho, aunque sea de manera imperfecta – significa un esfuerzo por desenrollar una especie de madeja interna. Llegar a ser, mediante el trabajo, uno mismo. Es decir, trascenderse a sí mismo para llegar a ser quien uno es y no sabe".

“Un libro es un buen sitio donde conocerse, mucho mejor que un ascensor, por ejemplo, donde nadie sabe de qué hablar.”

Este 23 se cumplen 95 años del nacimiento de Sara Gallardo, quien se convertiría en una de las más notables escritoras argentinas del siglo XX. Tal vez, nadie como ella para describir ciertos climas, especiales situaciones, sugerir emociones tales que el lector las sintiera propias.

Sara Delfina Gallardo Drago Mitre, tales sus nombres y apellidos completos, nació en la casona que la familia habitaba en la calle Libertad al 1.200 de la Ciudad de Buenos Aires. Pero su crianza – al igual que la de sus cinco hermanos (ella era la segunda) – aconteció en una quinta construida en el siglo XIX, situada en la localidad bonaerense de Bella Vista.

Era nieta del Dr. Ángel Gallardo, naturalista de prestigio internacional, bisnieta del escritor Miguel Cané, autor de Juvenilia, y tataranieta del Gral. Bartolomé Mitre.

Estuvo casada con Luis Pico Estrada quien desarrolló amplia actividad como periodista y guionista de radio, cine, televisión y teatro. Luego, contrajo matrimonio con Héctor Alberto Álvarez Murena (quien firmaba H. A. Murena), escritor, ensayista, narrador, poeta y traductor.

Periodista, traductora, novelista. En lo que va de este siglo XXI prácticamente todos sus libros han vuelto a publicarse encontrando buen eco en los lectores y renovado interés en la crítica especializada.

El escritor Pedro Mairal comenta: “Cuando entrevisté a la hija de Sara, Paula Pico Estrada, para un programa para canal Encuentro me contó que Sara Gallardo se iba a un departamento que nadie sabía que tenía, en la calle Paseo Colón, y le decía a su familia que se iba a Bahía Blanca, a trabajar en la radio. Llamaba por teléfono y tapaba el auricular para que sonara como de larga distancia.” Y agrega: «Los libros de ella, al no estar pegados a una moda de la época y al haber seguido siempre un estilo personal, son libros que están vivos (...)».

"Enero", su primera novela, la escribió en torno a sus 25 años. Publicada durante 1958 fue, asimismo, traducida al checo y al alemán. Por “Los galgos, los galgos”, seguramente su obra más conocida, obtuvo el Primer Premio Municipal en 1968.

Es autora de las novelas Enero (1958), Pantalones azules (1963), Los galgos, los galgos (1968), Eisejuaz (1971) y La rosa en el viento (1979), ésta última fue la única que publicó primero fuera de la Argentina. Lo hizo en España y también la redactó durante una larga estadía en aquel país.

A ello debemos agregar dos libros de cuentos: El país del humo (1977) y Los trenes de los muertos. Cuatro de cuentos infantiles: Los dos amigos (1974), Teo y la T.V. (1974), Las siete puertas (1975) y ¡Adelante la isla! (1982) Y los compilados de sus escritos periodísticos: Páginas de Sara Gallardo (1987) y Macaneos. Las columnas de Confirmado (2016)

Esteban Bitesnik, curador de la muestra sobre la vida y obra de Sara Gallardo, realizada durante 2018 en el Museo del Libro y de la Lengua de la Biblioteca Nacional, describe: “Nos encontraremos con espacios donde habita lo fantástico, como en el El país del humo, o la desazón y la soledad de la mítica Patagonia que sirve como escenario de una de las historias de La rosa en el viento. Las representaciones del ámbito rural cobran otra fuerza y se distancian de la tradición nacional en Los galgos, los galgos y Enero, obras en las que los paisajes rurales acompañan a las pasiones de los personajes y van transformándose con ellos. Otro caso es Eisejuaz, en el que la distancia se evidencia por dos vías: el espacio hostil y violento del Chaco salteño, donde el mataco alucinado intentará encontrar la respuesta de Dios, y el uso de un habla inventada. La ciudad también funciona como telón de fondo de sus obras, particularmente en Pantalones azules.”

En una carta, dirigida a Sara Gallardo, Manuel Mujica Láinez señala refiriéndose a Eisejuaz: «¡Qué libro extraño y bello has logrado! No imagino cómo se te ocurrió ni cómo te atreviste a emprenderlo. ¡Qué audacia! (…) Ojalá la gente comprenda lo valioso de tu texto. Ojalá deje atrás la sorpresa de las primeras páginas y se interne en su singularidad alucinante.»

Precisamente en un prólogo a Eisejuaz, Martín Kohan anota: “Lo más justo es inscribirla en esa zona de la literatura latinoamericana de los libros que no se parecen a nada, y que no encajan ni aun en el canon de la heterodoxia finalmente establecida, y que no van a aparecer o a recordarse sin dejar de ser un descubrimiento.”

Ricardo Piglia, en el año 2.000, en su texto “Tres propuestas para el próximo milenio (y cinco dificultades)” afirmaba: “… el escritor, al preguntarse por el futuro de la literatura define el país literario argentino a partir de los nombres de cuatro escritores, entre ellos a Sara Gallardo: ¿Cómo nos plantearíamos ese problema nosotros, hoy? El país de Sarmiento, de Borges, de Sara Gallardo, de Manuel Puig. ¿Qué tradición persistirá, a pesar de todo?”

«Se dice que la reaparición de Sara Gallardo – ha sostenido Leopoldo Brizuela – en la escena literaria se debe a la buena memoria de ciertos colegas, como Griselda Gambaro o como Ricardo Piglia; esta generosidad valdría de poco, sin embargo, si no sintiéramos a cada página que de alguna manera hemos nacido de un mundo que ella tempranamente vislumbró, que somos hermanos de los personajes de sus ficciones, que sus búsquedas son las nuestras y su lenguaje y sus metáforas un don inesperado, irreemplazable.»

«La prosa de Sara Gallardo – afirmó María Sonia Cristoff – no es solamente impactante por la “calidad poética” que suelen remarcar los espíritus amantes de las bellas letras sino, como sucede cuando hay un escritor, por la toma de partido implícita: su literatura en grageas como respuesta, como contrapartida frente a cualquier forma de realismo mimético y ramplón.»

La autora falleció en Buenos Aires, el 14 de junio de 1988, a causa de un ataque de asma, cuando sólo tenía 57 años. Fue un hecho repentino e impredecible, según explicaron sus familiares. Entre sus papeles fueron halladas notas mostrando que estaba trabajando en la realización de una biografía de Edith Stein, de nombre religioso Teresa Benedicta de la Cruz, doctora en Filosofía, mística, religiosa perteneciente a la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo, mártir y santa alemana de origen judío, asesinada en Auschwitz el 9 de agosto de 1942. Corresponde señalar que Edith Stein fue canonizada, por el papa Juan Pablo II, poco antes que se cumplieran tres meses de la muerte de Sara Gallardo: el 11 de octubre de 1.998.

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Por Antonio Las Heras.

* El autor es doctor en Psicología Social, filósofo, historiador y escritor. “Las búsquedas espirituales de Ricardo Güiraldes y otros escritos sobre escritores y escrituras”, es uno de sus libros. www.antoniolasheras.com

*** Publicado en Diario Los Andes.

23/12/2025.

https://www.losandes.com.ar/opinion/en-un-nuevo-aniversario-del-nacimiento-sara-gallardo-n5974511

jueves, julio 10, 2025

De Perón y la masonería.


Juan Domingo Perón. Maestro Masón

Por Antonio Las Heras

Ediciones Desiderata. 110 páginas

“Nuestra información, obtenida verbalmente de fuentes masónicas confiables y por datos cruzados entre varias personas que no se conocían entre sí es que Perón ingresó a la Masonería durante 1936, en Chile, donde era Agregado Militar en la Embajada Argentina en el país transandino. Por entonces tenía el grado de mayor y ascendería enseguida a teniente coronel”, asegura Antonio Las Heras en esta nueva investigación presentada recientemente.

Las Heras -doctor en Psicología Social, filósofo, historiador y designado “Personalidad destacada en el ámbito de la cultura por la Legislatura de la ciudad de Buenos Aires”- sostiene que la condición de “Hermano Masón” del tres veces presidente de los argentinos “está aceptada”. Por lo cual se encarga de dilucidar en que época, de qué manera y quien lo habría iniciado en esa orden universal.

En ese proceso descarta que haya sido Licio Gelli -miembro de la logia masónica italiana Propaganda Due y condecorado por Perón en 1973 con la Orden del Libertador General San Martín, en grado de Gran Cruz- y también que haya ocurrido en su estadía en España durante el exilio europeo.

Las Heras respalda la teoría de que Perón fue iniciado durante su destino militar en Chile y que, siempre de acuerdo a sus “indagaciones”, llegó a segundo grado, es decir, “Compañero”. Luego, en 1939 cuando formó parte de la misión de estudios en Italia, enviado por el Ejército Argentino, fue elevado al “sublime grado de Maestro” también llamado “tercer grado”.

El autor analiza el GOU, el Grupo de Oficiales Unidos creado por Perón en 1943 en los meses previos al Golpe de Estado de ese año. Y propone que las siglas GOU también podrían significar “Gran Oriente Unido” o “Gran Oriente Universal” que son expresiones frecuentes en la Masonería.

Asimismo aborda los diferentes ministros masones que tuvo Perón en su gabinete durante sus dos primeras presidencia, como Alfredo Gómez Morales, Roberto Ares y José Constantino Barros (Economía), Angel Borlengui (Interior), Enrique García (Marina) y Eduardo Teissaire (vicepresidente). Dedica un capítulo especial a demostrar que José López Rega no era masón.

La Masonería, según Las Heras, también tuvo una importante labor, participación y/o relación con el regreso de Perón a la Argentina en 1972, con la restitución de los restos mortales de Eva Perón y con la mutilación de su cadáver en 1987.

Una obra que presenta y desarrolla, de manera amena y accesible, uno de los temas más controvertidos acerca de la personalidad e historia del fundador del Justicialismo.

 Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/De-Peron-y-la-masoneria-561536.note.aspx

miércoles, junio 12, 2024

Lugones, secreto y desconocido.


Admitido como uno de los grandes poetas del mundo hispano parlante, elogiado por Jorge Luís Borges y llamado por Rubén Darío “la nota más vibrante de la poesía argentina”, Leopoldo Lugones es una figura de la literatura argentina sobre quien mucho se ha dicho y polemizado. Empero, hay un Lugones secreto y desconocido que es al que aquí queremos referirnos.
Pocos conocen que el autor de La Guerra Gaucha mostró gran interés por el espiritismo, el esoterismo, la radiestesia, la quirología, la homeopatía, y la incipiente parapsicología también conocida entonces como Metapsíquica. Fruto de ello fue su libro Las Fuerzas Extrañas (1906) conjunto de escritos entre el cuento y el ensayo donde se centra en lo fantástico, lo oculto, lo misterioso.
Fue seguidor de la Teosofía (del griego θεός, teo, Dios y σοφία, sophos, sabiduría) creada por Elena Petrovna Blavatsky (1831/1891), la mujer que llevó de la India a Londres a Jiddú Krishnamurti asignándole dotes de mesías. La Teosofía es un movimiento filosófico, religioso y esotérico a la vez, que afirma tener una inspiración especial de lo divino por medio del desarrollo espiritual. En la Argentina, la Teosofía estuvo relacionada con los miembros de las “logias del Derecho Humano” una orden masónica internacional creada en París a fines del siglo XIX y que desde su fundación aceptó la incorporación tanto de varones como de mujeres.
Al respecto, Ricardo Piglia afirma que el espiritismo fue la única visión del mundo a la que Lugones fue fiel toda la vida. Es la creencia que afirma la posibilidad de comunicarse con los muertos a través de la mediumnidad. Surge en los Estados Unidos igualmente a mediados del siglo XIX trasladándose con prestigio entre los intelectuales y éxito popular a Europa.
El mundo de lo iniciático; esto es de la Tradición Hermética que aspira a que la persona obtenga los beneficios perdidos tras la Caída pero que le fueron comunes en los Tiempos Primordiales, fue otro de sus temas de interés. “Entre los modernistas hispánicos, Rubén Darío aparte, es Leopoldo Lugones – explica Ricardo Guillén – quien más notable inspiración órfica acusa en su obra, especialmente en sus cuentos, donde la idea de que en todo lo existente mineral, árbol, bestia...- late una fuerza que puede llamarse espiritual, da lugar a páginas notables. La convicción de que las cosas tienen alma, pues, y viven, y hasta matan (como mostró Darío alguna vez) es lo que permitió históricamente hechizos y conjuros, fetiches y amuletos. Idea órfica que empalma con la magia e incita a comunicar con los objetos, es decir con el espíritu que los habita, y esto tanto más cuanto se suponga, como Nerval suponía, que en las cosas hay una postulación hacia el reconocimiento, un deseo de ser reconocidas (Un mystère d'amour dans le métal repose), una palabra que espera ser oída y podrá serlo cuando hacia ella se oriente una inquietud paralela”.

CON EINSTEIN.
En 1925 Albert Einstein visita la Argentina; uno de quienes estará todo el tiempo a su lado es, precisamente, Leopoldo Lugones. El autor de Lunario Sentimental era el delegado argentino ante la Comisión de Cooperación Intelectual de la Liga de las Naciones (organismo anterior a las Naciones Unidas) presidida por el notable filósofo francés Henri Bergson. Einstein también formaba parte. Lugones, aprovechando esa personal relación con el físico, lo invitó a la Argentina. Entusiasmado con los resultados de la visita, el autor de Romances del Río Seco, advirtiendo los sucesos que estaban aconteciendo en Alemania, lanza un llamado para recaudar fondos y radicar al notable físico en nuestro país.
Las complejidades de la física teórica no eran ajenas al poeta. “En 1920 el Centro de Estudiantes de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires –escriben Miguel de Asúa y Diego Hurtado de Mendoza– invitó a este famoso escritor y personaje público a dictar una conferencia, la cual fue luego publicada como El tamaño del espacio. Ensayo de psicología matemática (Buenos Aires, El Ateneo, 1921), dedicada al Ing. Georges Duclout.
Este trabajo es, en esencia, una larga discusión sobre el origen de los conceptos matemáticos. Lugones critica allí las posturas que considerarían válidos solo aquellos conceptos geométricos que pueden ser intuidos –visualizados por la imaginación– y defiende una posición según la cual, en el caso de las nociones geométricas, el único criterio de validez es el puramente racional. Para discutir esta cuestión el autor utiliza como principal ejemplo el de la teoría de la relatividad”.
En 1935 escribe el prólogo al libro La mentira más grande de la historia: los protocolos de los sabios de Sion, de Benjamín W. Segel (Ediciones D.A.I.A., Buenos Aires 1936). La obra denuncia como falsificación a este escrito antisemita.

ERA MASON.
El autor de Cuentos Fatales tuvo intensa actividad masónica. Fue iniciado en la Orden Masónica de la Argentina –la misma que tuvo por Gran Maestre a Domingo Faustino Sarmiento– el 13 de noviembre de 1899 en la Logia Libertad Rivadavia Nº 51 Obtuvo el grado de maestro el 10 de abril de 1900. El 1 de octubre de 1902 se incorporó a la Logia Confraternidad Argentina Nº 2. De 1905 a 1906 fue Gran Primer Vigilante; esto es, vicepresidente segundo de la Orden. De 1906 a 1907 fue Pro Gran Maestre. A partir del 8 de marzo de 1906 formó parte –en calidad de miembro activo– del Supremo Consejo del Grado 33 para la República Argentina. Tras el derrocamiento de Hipólito Yrigoyen (lo que fue apoyado por Lugones) quien también era Hermano Masón, el escritor se alejó de la Orden.
Mañana se cumplen 150 años del nacimiento de Leopoldo Lugones. Se suicidó el 18 de febrero de 1838. Durante décadas su féretro permaneció en una tumba del cementerio de la Recoleta sin placa ni identificación alguna, tal como él lo había solicitado. Recién en 1994, por iniciativa del entonces Secretario de Cultura de la Naciónm el poeta José María Castiñeira de Dios, en conjunto con la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) el catafalco fue retirado del anónimo reposo y llevado a Villa de María de Río Seco, su ciudad natal de Córdoba.
Antes de su recorrido final, el ataúd pasó un día y noche en la sede central de SADE que lleva su nombre: Casa Leopoldo Lugones. A pesar de que por su condición de Maestro Masón estaba excomulgado por la Iglesia Católica y que la misma ve pecado grave en el suicidio, un sacerdote católico aceptó dar una bendición aclarando que como no podía saberse qué fue lo que sintió, pensó y decidió el poeta antes de morir, siempre era preferible bendecir al muerto que no hacerlo.

Por Antonio LAS HERAS.

Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/Lugones-secreto-y-desconocido-545794.note.aspx

Leopoldo Antonio Lugones Argüello fue un escritor modernista y polímata argentino. Fue a la vez narrador, poeta, periodista, historiador, bibliotecario, pedagogo, docente, traductor, biógrafo, filólogo, teósofo, diplomático, político y simpatizante nacionalista. 
Nacimiento: 13 de junio de 1874, Villa de María.
Fallecimiento: 18 de febrero de 1938, Tigre.
Datos: Wikipedia.

sábado, febrero 17, 2024

Facundo Quiroga y su fatídico número trece.

Facundo Quiroga y su fatídico número trece.

Por Antonio Las Heras.

Tanto se comenta, desde épocas ya perdidas en la noche de los tiempos, sobre lo fatídico de la cifra 13. ¡Ni hablar si se trata de un martes 13 ó un viernes 13! Y Muchas explicaciones –de distinto tipo e índole– han sido dadas sobre esto, desde aquellas de índole científica, como las antropológicas y psicológicas hasta las que se internan en los vericuetos del esoterismo y la magia.

Empero, durante mis investigaciones sobre estos temas, encontré un curioso dato que hace al pasado de la Argentina. Nos lo brinda el abogado e historiador contemporáneo Juan Edgardo Martín (n.1958) quien, además, fuera presidente de la Filial Mendoza de la Sociedad Argentina de Escritores, (SADE). Lo hace en un lugar de su ensayo Fobias y neurosis de nuestros héroes, donde en un comentario muy interesante, dice:

“El general Juan Facundo Quiroga (1788/1835) no salía de su casa, ni se presentaba en batalla los días trece.”

Un aspecto psicológico poco conocido de El Tigre de los Llanos, como lo apodaron los hombres a su mando tras la campaña de 1831 cuando gana tres batallas seguidas contra ejércitos bien armados y superiores en número. El prestigio, tanto como su condición de astuto y decidido, de Quiroga alcanza a partir de ese momento niveles que pueden rotularse de míticos.

Vayamos, ahora, a su viaje peligroso desde Buenos Aires y muerte en Barranco Yaco. 

Viaje peligroso.

¿Cuál fue la causa real y concreta que lo llevó a tomar la determinación de realizar esa travesía que todos desaconsejaban hacer? La respuesta para este interrogante es algo, aún hoy, sin respuesta cierta. Ningún historiador ha podido desentrañar qué pasaba en la mente de Quiroga quien, contra toda lógica –al menos lógica normal– lo llevó a iniciar ese recorrido hacia una muerte considerada segura.

Es obvio que esto tuvo que estar originado en una cuestión de real envergadura. Importante para él. De lo contrario, alguien con la personalidad que caracterizó a Quiroga no habría prestado atención a una mera razón banal.

Aunque, debe tenerse en cuenta, otro de los aspectos conocidos de su personalidad, que tal como lo describe el historiador Félix Luna se movía “en un plano de magia y brujería, como si los poderes abismales fueran lo que le dieran poder y fortuna.” Afirmación que robustece la idea de que la cifra trece la tuviera por nefasta.

Como fuese, cada mes, de cada año, los días 13 permanecía en su residencia. Hubiera la necesidad que fuera, no iría al combate un día 13. Así lo hizo durante toda su vida.

Sólo una vez quebró esta forma de proceder. Y, aunque resulte asombroso comprobarlo, esa excepción le costó la vida. ¿Acaso su idea de que era poseedor de un poder absoluto que lo hacía inmortal lo llevó a ponerse a prueba?

Se trata de un acontecimiento que ha generado cantidad de preguntas entre los mismos historiadores, sin que –hasta el momento– una respuesta concreta haya surgido. Nos referimos, claro está, a la decisión de Facundo Quiroga de llevar adelante esa travesía donde será asesinado en Barranca Yaco.

Extraño proceder.

Transcribiré, a continuación, unos párrafos del texto del historiador Roberto Alaniz, titulado Facundo Quiroga y Barranca Yaco, que señala las preguntas que todos se han hecho – y se siguen haciendo – sobre el extraño proceder del “El Tigre de los Llanos”, el cual pareciera – esto lo pienso yo – estar poseído por un tipo de determinación realmente paranormal, absolutamente fuera de lo sensato y lo racional.

Escribe Roberto Alaniz:

Nadie ha podido explicarse por qué Quiroga marchó indefenso a la cita con la muerte. Los que lo conocieron dijeron que, además de valiente, era desconfiado y astuto. Nunca rehuía el peligro, pero no era amigo de dar ventajas y mucho menos de regalarse. Sin embargo, marchó hacia Barranca Yaco sin tomar otra precaución que la de su propio coraje. Como diría Sarmiento en su libro, “nunca un crimen se preparó con tanto desenfado”.

Desde que salió de Buenos Aires se sabía que en Córdoba o en Santa Fe lo esperaba una emboscada. El azar, la velocidad de sus desplazamientos o el destino le permitieron llegar a Santiago del Estero, desafiando las premoniciones de amigos y enemigos. Pero, si el rumor de la emboscada en el viaje de ida circulaba en voz baja y, si se quiere, de una manera imprecisa, al regreso, la emboscada de Barranca Yaco era pública y notoria.

Todos sabían que en ese lugar lo esperaba la partida. Se conocía el número de hombres apostados y el nombre de quien los comandaba: Santos Pérez. Lo sabían los postillones, la escolta y los acompañantes. También lo sabía Facundo Quiroga.

“No ha nacido aún el hombre que se atreva a matar a Facundo”, dicen que dijo, para después agregar que la partida que lo esperaba, a un grito suyo, se iba a poner bajo sus órdenes y lo iba a escoltar hasta Córdoba.

¿Tanta confianza se tenía? ¿Tan seguro estaba del terror que inspiraba a amigos y enemigos? ¿Tanto subestimaba a sus enemigos? No hay manera de saber qué pasó por su cabeza en esas horas. Los hechos, de todas maneras, son elocuentes. El hombre decidido a matarlo había nacido hacía rato; estaba listo y la partida no se puso a sus órdenes, sino que cumplió las de su verdugo.

Los motivos que llevaron a Quiroga a marchar indefenso hacia la muerte se nos hacen inexplicables; pero el desenlace resultó simple, sencillo, previsible hasta la obviedad. Ocurrió lo que todos esperaban, lo que esperaba su secretario Santos Ortiz, lo que le habían anunciado los peones de las estancias vecinas, lo que le había dicho en voz baja el encargado de la posta Ojo de Agua. Digamos que pasó lo que tenía que pasar, lo que todos presintieron que iba a pasar, suceder, menos Quiroga, claro está.

¡Imposible mayor claridad sobre la situación! Quiroga tiene todos los elementos racionales para comprender que se dirigía hacia una muerte segura. Pero algo, más allá del pensamiento normal, lo llevó a desdeñar las fundamentadas advertencias.

Cabe preguntarse si lo que estaba buscando era morir. Tenía, entonces, 46 años de edad. Había nacido un 27 de noviembre de 1788.

Fue un día 13 –más precisamente el viernes 13 de febrero de 1835– cuando Facundo Quiroga decide dejar su residencia en Buenos Aires para subir a un carruaje que lo llevará a ser asesinado en Barranco Yaco. Como se ha expresado, está comprobado que todos a su alrededor le desaconsejaron aquella travesía. Pero nada lo hace hizo desistir. Será asesinado el 16 de febrero; tres días después de iniciado ese trayecto durante el temido día 13. Y no cualquier día de la semana, sino –por lo demás– un viernes. Y conocemos cómo la imaginería popular indica al viernes 13 como una jornada nefasta. ¿Casualidad? ¿Coincidencia?

Quiroga inició la travesía exactamente en la fecha que él mismo siempre juzgó nefasta. ¿Estaba buscando –por razones intrapsíquicas– su propia muerte? ¿O, acaso, intentó demostrar que era capaz de manejar enigmáticas fuerzas esotéricas con las cuales modificar los acontecimientos a su favor y contra toda lógica previsible? ¿De allí su certeza de que no había nacido el hombre que pudiera dar muerte al Tigre de los Llanos? Un interrogante que, tal vez, nunca encuentre respuesta.

Como bien escribe William Shakespeare, en su obra Hamlet:

“Existen más cosas entre el cielo y la tierra que las que sueñas en tu filosofía.”

Publicado en Diario LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/Facundo-Quiroga-y-su-fatidico-numero-trece-541216.note.aspx

 

sábado, diciembre 24, 2022

¿Por qué la Navidad se celebra el 25 de diciembre? por ANTONIO LAS HERAS.


por ANTONIO LAS HERAS.

El 25 de diciembre de cada año celebramos la Navidad, que representa la “Natividad del Señor”, es decir, la fecha en que se conmemora el nacimiento del Maestro Jesús. Pero, en verdad, éste no fue el día en que ocurrió su nacimiento, desconociéndose hasta el presente la fecha precisa del sublime acontecimiento. La Iglesia de los primeros siglos aceptaba desconocer esa fecha, incluso el año; y algunos pontífices llegaron a castigar con pena de excomunión a quienes se hubieron atrevido a proponer alguna.

Hay hechos que aseguran la imposibilidad de que Jesús naciera recién iniciado el invierno en el Hemisferio Norte. El frío de aquellas zonas no permitía que hubiese pastores cuidando a sus rebaños durante las noches, ni que algún niño naciera en un pesebre, como se desprende de lo escrito por Lucas en su Evangelio. Todos hubieran muerto congelados. Dados tales datos, lo más probable es que Jesús naciera entre marzo y junio; esto es: en la primavera boreal.

La elección del 25 de diciembre la estipuló oficialmente el Papa Liberio en el año 354 para hacerla coincidir con el inicio de las tradicionales celebraciones paganas del Solsticio de Invierno; aquellas que los romanos supieron denominar del Sol Invicto.

Tampoco el año cero del calendario que utilizamos coincide con el del Nacimiento. Error de Dionisio el Pequeño – también llamado “el Exigüo” – monje del siglo VI quien, según los especialistas en el tema, equivocó sus cálculos en, aproximadamente, siete años al datar el reinado de Herodes I el Grande, por lo que dedujo que Jesús hubo nacido en el año 753 desde la fundación de Roma. Lo cierto es que Jesús habría nacido siete años antes de la fecha propuesta por Dionisio, el Exigüo, pero que mantenemos hasta la actualidad. 

Lo que debemos destacar es que la elección del día de nacimiento no fue casual. El emperador Constantino aconsejó a los cristianos la fecha del 25 de diciembre porque coincidía con la gran fiesta pagana dedicada al Sol. En Roma se celebraba el dies natalis Solis invicti (“día del nacimiento del Sol invicto”) que representaba la victoria de la luz sobre la noche más larga del año (clara alusión al Solsticio de Invierno). Esta explicación se basa en que la liturgia de la Navidad y los cristianos de la época establecían un paralelismo entre el nacimiento de Jesús y algunas expresiones bíblicas referentes a él tales como “sol de justicia” (Mateo 4, 2) y “luz del mundo” (Juan 1, 4).

Hay algunos datos más llamativos que resaltar. El cristianismo de aquella época estaba en franca competencia con los tradicionales ritos paganos, muy arraigados en la población; especialmente con los que se efectuaban durante el 24 y 25 de diciembre en honor a Dionisios (divinidad del vino, la fecundidad y la muerte); al nacimiento de Eón en Alejandría; a Osiris y, según la leyenda, también en esa fecha las aguas del río Nilo poseían el poder de curación otorgado por los dioses. 

La fecha del Solsticio de Invierno (en el hemisferio boreal que corresponde al Solsticio de Verano del hemisferio sur) ha sido de tanta trascendencia para las distintas culturas, religiones y tradiciones que resulta suficiente destacar el hecho de que prácticamente a todos los grandes maestros de la Humanidad se les atribuye haber nacido de una madre virgen y un 25 de diciembre. Así tenemos nacidos el 25 de diciembre a Atis, de la virgen Nana; Buda, de la virgen Maya; Horus, de la virgen Isis (en un pesebre y una cueva); Krishna, de la Virgen Devaki; Zoroastro, también de una virgen; y Mitra (la figura más relevante en cuanto a culto de esa época) de una virgen, en una cueva, siendo visitado por pastores que le llevaron regalos. Esto, entre muchas otras similitudes más que coinciden con diferentes períodos de la vida atribuida a Jesús.

Publicado en Diario La Prensa.

https://www.laprensa.com.ar/523999-Por-que-la-Navidad-se-celebra-el-25-de-diciembre.note.aspx

Foto: Web.

martes, septiembre 06, 2022

Una historia de Domingo Liotta.-


Por Antonio Las Heras. 

Si bien ya los sabios de la Antigüedad habían deducido que existe en lo humano algún tipo de función que nos permite producir procesos de invención, creación y descubrimiento vedados a las demás especies, fue -recién a comienzos del Siglo XX- Sigmund Freud quien, al describir la existencia de un aspecto en la mente humana - al que llamó ``inconsciente", lo que nos permitió comenzar a comprender la naturaleza y funcionamiento de tales procesos mentales.

De manera tal que lo inconsciente -de naturaleza no física- sería el reservorio de lo reprimido y censurado. Para decirlo de una manera accesible a todos: ¿dónde están esos recuerdos que hemos olvidado, pero que de pronto, en cierta ocasión volvemos a acordarnos de ellos? ¿Por qué a través de hipnosis regresiva podemos llevar a la consciencia hechos -tanto reales como imaginarios- que no recordábamos? Despertamos y tenemos consciencia de que hemos tenido unos sueños que nos conmovieron. Empero no recordamos en qué consistieron, ni qué pasó en ese universo onírico. Están reprimidos. No perdidos. Se encuentran en lo inconsciente. ­

Ahora bien, eso que estamos denominando lo inconsciente, ¿tiene alguna preponderancia en las decisiones conscientes que tomamos?­

Desde Sigmund Freud, pasando por el sabio suizo Carl G. Jung, hasta nuestros días, ha quedado comprobado -aunque a muchos les resulte asombroso e increíble- que prácticamente todo cuánto constituye nuestra vida cotidiana se encuentra influenciado -por no utilizar un término más drástico: decidido-  por esos aspectos psíquicos inconscientes. ­

Como ejemplo de cómo funciona esto en la mente humana, vamos a dar un caso que nos toca muy de cerca, pues se trata de un argentino de fama y prestigio científico mundial.­

El protagonista de nuestra historia -hijo de inmigrantes italianos- había nacido el 29 de noviembre de 1924 en Diamante, entonces un pequeño pueblo de Entre Ríos. Cursó la escuela primaria en el Colegio Independencia de su lugar natal y la secundaria en el Colegio Justo José de Urquiza situado en la cercana localidad de Concepción del Uruguay.

Aquel joven deseaba continuar estudiando. Concurrir a la universidad. Convertirse en un ejemplo más de ``m'hijo el dotor''. Pero no era posible pues la familia carecía de recursos económicos. Con perseverancia y esfuerzo, al fin lo logró. Merced a una beca del gobierno pudo ingresar a la Universidad Nacional de Córdoba donde egresó como médico y en 1953 obtuvo el doctorado. Enseguida desarrolló una técnica para el diagnóstico precoz del tumor en páncreas y todo hizo suponer que, por esos temas, continuaría su vida profesional. Pero no fue de ese modo.

Por razones políticas, se vio obligado a emigrar a Europa, donde continuó trabajando exitosamente en Medicina. Pero cambió de especialidad. Algo lo llevó a convertirse en cardiocirujano.

En 1958 regresó a la Argentina y a Córdoba. Entonces comenzó a realizar los trabajos que lo llevaron a construir el primer corazón artificial que haya habido en el mundo. El éxito fue tal que en 1961 fue contratado por el Baylor College of Medicina (Houston) como director del programa para corazones artificiales del célebre Michael E. DeBakey.

Aquel niño, lleno de sueños, fantasías y esperanzas, nacido en medio de la campiña, hijo de inmigrantes, era un destacado profesional de prestigio mundial. Se llamaba Domingo Santo Liotta.­

Todo esto es muy importante, claro está. Lleva a preguntarse ¿cómo alguien que nació en condiciones aparentemente tan adversas para convertirse en científico de reconocimiento mundial llegó a serlo? Empero lo que deseamos destacar es otra cosa. Mucho más sorprendente, a nuestro juicio.

Por que sucede que cuando Liotta visitó Concepción del Uruguay para recibir el doctorado honoris causa de la universidad que allí funciona, se lo invitó tambié a recorrer el establecimiento donde hizo sus estudios secundarios. En un momento del recorrido por el establecimiento, el bibliotecario sorprendió al científico al extraer de los archivos un escrito realizado por aquel adolescente durante el año en que obtuvo su título de bachiller. Un escrito que Liotta de ningún modo recordaba. Un escrito que parecería imposible de ser redactado por un niño en aquel 1941. Tiempos sin televisión, sin redes sociales, sin viajes a la Luna, sin satélites espaciales, comunicado con el mundo sólo a través de la radio y de leer algún diario porteño que llegaba con alguna demora. ­

Lo sorprendente y relevante de ese trabajo obra del adolescente Liotta es que se refiere a la realización de un corazón artificial que se usaría en personas a las cuales el corazón propio ya no les funcionaba bien. ¡Esa era la fantasía desarrollada por aquel Liotta de, apenas, 17 años de edad! Fantasía que, luego, se borró de su consciencia; pero que permaneció agazapada en lo inconsciente hasta manifestarse en un momento determinado. De manera que vale afirmar que lo realizado como científico no fue otra cosa que concretar aquella construcción imaginaria de su adolescencia. Parecería una prueba inequívoca de que el psiquismo inconsciente guía nuestros pasos. ­

PUBLICADO EN DIARIO LA PRENSA.

Imagen: Web

­https://www.laprensa.com.ar/519984-Una-historia-de-Domingo-Liotta.note.aspx

viernes, julio 15, 2022

La frase del día de hoy: Juan Gualberto Gregorio Las Heras.

 


Homenaje al general Las Heras Por Roberto L. ELISSALDE.

 

Estos artículos semanales muchas veces se deben a la lectura de lo que escriben algunos amigos en las redes. Así, Juan Carlos Crespo, docente y formador especialmente de varias generaciones residente en la localidad bonaerense de Las Heras (acá en la provincia de la que el prócer fue gobernador le quitaron el grado militar en la nomenclatura) escribió hace unos días: "El 5 de julio de 1908, ya terminada la base levantada en la Plaza Principal, se descubre sobre la misma el busto del Gral. Las Heras. La construcción de la base fue realizada por el constructor don Pascual Chiappa y el busto fue confeccionado con la fundición de cañones del Ejército participantes en la guerra de la Independencia. Es Intendente Municipal el Dr. Antonio R. Chiocconi. La iniciativa de erigir el monumento al prócer nació de la Unión Argentina de S.M., aceptada y seguida por las autoridades municipales".

Se me ocurrió entonces ayudar al amigo con algún dato y me encontré una más que interesante crónica del acto en la popular revista Caras y Caretas del 11 de julio de 1908 con nueve fotografías un aporte gráfico no menor. 

EN LA EPOCA.

Vale la pena hacer unos comentarios para ubicarnos en la época. Once años antes en mayo de 1897 los hijos del general Las Heras habían manifestado al ministro argentino en Chile, Norberto Piñero la mejor disposición para permitir la repatriación de los restos del prócer; y un mes después envió a nuestro canciller Amancio Alcorta varias prendas del uniforme del héroe de Cancha Rayada entregadas por un hijo, con destino al Museo Histórico Nacional de las que fue portador el perito Francisco Pascasio Moreno.

Los trámites fueron lentos, pero en 1906 los edificios de Santiago lucen las banderas de su patria, de Argentina y Perú, para despedir los restos y Buenos Aires se viste de fiesta para recibir el crucero 25 de Mayo que transporta los despojos. La urna se fabricó en Chile con el bronce de unos de los cañones de la guerra de la Independencia. Una comisión presidida por José I. Biedma, e integrada por Federico Santa Coloma, Rodolfo N. Carranza, José Antonio Pillado entre otras personalidades organizó los actos. Los honores de las salvas de artillería, el desfile de los restos por el Paseo de Julio hasta la Plaza San Martín, de allí por Florida hasta la Plaza de Mayo, la banda de 400 tambores y clarines que iba a encabezar la marcha, las 5.000 palomas que se iban soltar al momento de desembarcar y las 4.000 bombas de estruendo, más los 160 vapores de las casas Mihanovich y Lambruschini que iban a esperar en la rada, formados en dos alas, con empavesado de gala para saludarlo con sus sirenas y darle escolta, el coro de 1.000 niñas para cantar el Himno, el carro alegórico en el que sobre un gran almohadón de terciopelo rojo, la espada, el uniforme y el bastón acompañaban la urna; son apenas detalles de lo que fue ese acto que quedó en la memoria de los porteños, cuando fueron definitivamente depositados los restos del general junto a los del Libertador en el mausoleo de la iglesia Catedral.

Algunos vecinos de Las Heras, seguramente participaron de estos homenajes y decidieron rendirle el suyo en su ciudad. El coronel Fued Gabriel Nellar en su biografía del prócer afirma: "A los habitantes de la localidad de Las Heras les cabe el honor de haber erigido el primer monumento al glorioso argentino, en la provincia de Buenos Aires".

HEROICO SOLDADO.

Lo que el profesor Crespo recordó hace unos días, podemos ahora citarlo ampliamente de la crónica de Caras y Caretas: "El monumento que se erigió en el pueblo bonaerense que lleva el nombre del heroico soldado, y cuya iniciativa corresponde al señor Santiago Cadelago, a quien uno de los oradores hizo la justicia de recordar en su discurso". 

La ceremonia de inauguración se realizó el domingo 5 de julio de 1908 "ante un público enorme y un grupo numeroso de concurrentes distinguidos, llegados de Buenos Aires y La Plata con representación oficial, y de damas y señoritas especialmente invitadas por la comisión de fiestas. Rindieron honores una compañía del 4º de infantería y un piquete de bomberos". Amenizó la función la Banda del Asilo de Menores de la vecina localidad de Marcos Paz.

Fue padrino de la ceremonia y la presencia que despertó todas las simpatías el veterano general Francisco P. Leyría. Natural de Córdoba, tenía 63 años, su barba blanca como se observa en las fotos y su uniforme de gala con las condecoraciones de la Guerra del Paraguay, de la ocupación de la llanura pampeana y de tantas otras acciones le daban una prestancia muy particular. Era además el indicado para asistir a un pueblo de la provincia, a conocer gente de campo, ya que su casa era un lugar de encuentro para los amantes del canto y la guitarra criolla, de las que participaba su gran amigo personal don Juan Alais considerado el decano de los guitarristas argentinos.

Hablaron el coronel Amadeo Baldrich en nombre del ministro de Guerra; en representación del Poder Ejecutivo provincial, Arturo Maza; y el doctor Juan Antonio Argerich. El pueblo se había adornado con banderas y arcos de triunfo que hacían la carrera desde la estación del ferrocarril hasta la plaza central por donde iban a pasar los visitantes ilustres; se lanzaron globos y tiraron bombas de estruendo, hubo carreras cuadreras y finalmente el consabido asado con cuero que hicieron honor un grupo numeroso de personas; finalmente hubo reparto de medallas conmemorativas".

Las fotos de la crónica del acto además de los oradores, la comitiva oficial, el monumento, nos muestran los edificios que rodeaban la plaza y un grupo de damas encabezadas doña Margarita C. de Casey que ofició de madrina del monumento junto con el general Leyría; entre las que figuran ""Juana M. de Argerich, María E. de Murphy, Josefina M. de Argerich, Julia M. de Ham, Zina M. C. de Bowers, señoritas de OïRoarke, Zamudio, Dennen, Mac. Lean, Argerich, Lacour, García, Echenique, Bruzone y Castiglione; Clara C. de Power, María Luisa J. de Cunningham, señoras de García, de Ros y de Cadelago". 

Seguramente otros medios han cubierto este acto, desgraciadamente el reposo por el covid nos impide llegar a repositorios, pero la cantidad de imágenes es lo que da mayor valor a la crónica de la conocida revista. 

Un homenaje digno de recordar cerca del 11 de julio fecha de su natalicio; porque estos hechos como las evocaciones de su descendiente el amigo Sergio Martínez Baeza que despojados de toda solemnidad, adquieren esa sencilla dimensión humana que enaltecen la personalidad del antiguo guerrero que reposa junto al Libertador en nuestra iglesia primada.

* Roberto L. ELISSALDE. Historiador. Vicepresidente de la Academia de Artes y Ciencias de la Comunicación.

PUBLICADO EN DIARIO LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/518045-Homenaje-al-general-Las-Heras.note.aspx

sábado, febrero 23, 2019

23 de febrero de 1814: BATALLA DE CUCHA CUCHA.

23 de febrero de 1814 BATALLA DE CUCHA CUCHA.
CAPÍTULO 5. Biografías de los protagonistas de la hazaña
JUAN GUALBERTO GREGORIO DE LAS HERAS.
Nació el 11 de julio de 1780, en Buenos Aires. En realidad, su apellido original era Gregorio de Las Heras. Estudió en el Colegio San Carlos y luego se dedicó al comercio. Participó en la reconquista de Buenos Aires en 1806 y en la defensa en 1807 durante las invasiones inglesas. En 1810, cuando se inició la Revolución, estaba en Córdoba, donde la Junta lo nombró capitán de las milicias provinciales. Pasó a Chile con los “Auxiliares Argentinos” y participó en las acciones de Cucha Cucha, Membrillar, Paso de Maule, Tres Montes. De regreso en Mendoza, colaboró con San Martín y éste lo envió a Chile con la misión de proteger la retirada de los vencidos en Rancagua. Exploró entonces la cordillera y se incorporó al Ejército de los Andes. Formó el Batallón N° 11 de infantería. Con el grado de coronel y al mando de la Primera División, cruzó la cordillera por el paso de Uspallata. Enfrentó a los realistas en Potrerillos, Guardia Vieja y Santa Rosa de los Andes. Participó en Chacabuco, Curapaligüe y Gavilán. Se destacó salvando hombres y pertrechos en la derrota de Cancha Rayada y tuvo gran importancia en el triunfo de Maipú. En 1820, San Martín lo nombró jefe del Estado Mayor. En la campaña de Perú, tomó Pisco, e inició el sitio al Callao y fue nombrado general en jefe con el título de “Protector del Perú”. En 1822 regresó a Buenos Aires y entre 1824 y 1826 fue gobernador de la provincia. Se trasladó a Chile, donde ocupó distintos cargos hasta su muerte, ocurrida el 7 de febrero de 1866, a los 85 años de edad. Sus restos fueron repatriados en 1906 y depositados en la Catedral de Buenos Aires junto a los de San Martín.

Cao, Guillermo, "San Martín y el cruce de los Andes. Almanaque de la hazaña" Ed. Bärenhaus. (Página 183).

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