GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“

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"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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sábado, septiembre 20, 2025

20/09/1822 el Libertador y Protector del Perú José Francisco de San Martín dejaba las insignias del mando y se despedía del pueblo peruano.

El 20/09/1822 el Libertador y Protector del Perú José Francisco de San Martín dejaba las insignias del mando y se despedía del pueblo peruano con estas palabras: “Presencie la Declaración de la Independencia de los Estados de Chile y del Perú. Existe en mi poder el estandarte que trajo Pizarro para esclavizar el Imperio de los Incas, y he dejado de ser hombre público. He aquí recompensado con usura 10 años de Revolución y Libertad. Mis promesas para con los pueblos en los que he hecho la guerra están cumplidas: hacer su independencia y dejar a su voluntad la elección de sus gobiernos”.-

*** Publicado en el San Martín: Modelo de Líder Americano.

lunes, septiembre 08, 2025

El 8 de septiembre día de la Virgen del Carmen de Cuyo, Patrona y Generala del Ejército de Los Andes.

 


El 8 de septiembre recordamos el día de la Virgen del Carmen de Cuyo, Patrona y Generala del Ejército de Los Andes. La virgen se encuentra en la Basílica de San Francisco, con el Bastón de Mando del General. El propio San Martín expresó:  "La decidida protección que ha prestado al Ejército de Los Andes su Patrona y Generala, son demasiado visibles. Un cristiano reconocimiento me estimula a presentar a dicha Señora el adjunto bastón como propiedad suya y como distintivo del mando supremo que tiene sobre dicho Ejército. Dios guarde a V.P. muchos años. Mendoza, Agosto 12 de 1818. José de San Martín."

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Desembarco de la Expedición Libertadora del Perú en la Bahía de Paracas: 8 de Setiembre de 1820.

Escenario de la Expedición Libertadora y Accionar Sanmartiniano en el Perú:

El Ejército de Los Andes, armado, instruido y puesto en condiciones de emprender su empresa en la valerosa provincia de Mendoza, bajo el férreo gobierno de la Gobernación-Intendencia de Cuyo a cargo de San Martín y de su eficiente administración militar, ha hecho la campaña de los Andes en menos de 30 días, han batido los realistas en Chile y ha restituido la “Patria Vieja”, aquella que se perdiera en 1814 por desinteligencias entre los partidos y que al igual que Bs. As. había visto la luz en el glorioso 1810.

Así la fuerza y el ingenio Sanmartiniano restablecieron en Chile el gobierno patrio, esta vez en manos del ala más moderada de los partidos chilenos, representado por O’Higgins. Este era el cuadro de situación de la liberación de Chile.

Muy distinto al escenario, realidad e ideas imperantes en el rancio, rico y tradicional Virreinato del Perú. En efecto las ricas tierras de los incas habían representado por siglos el apogeo y epicentro de la dominación española, siendo incluso desde este punto geográfico desde donde se difundían las doctrinas del real gobierno español y las reales células que emitía la corona hacia el resto de las posesiones en América.

La sociedad peruana, fiel reflejo de las cortes madrileñas; era mucho más rígida y anclada en castas que cualquier otra en América, siendo la única capital importante de la América Hispana, donde los intentos revolucionarios no progresaron; así Lima se convirtió incluso, en el centro de la represión de los demás focos independentistas, no existiendo prácticamente agrupaciones de criollos que operaran a favor de la causa americana.

Tal es el escenario sobre el que San Martín se prepara a operar, siendo importante destacar además que en el plano militar, la expedición libertadora intentará hacer frente con poco más de 4.000 hombres, a los más de 20.000 que tiene Pezuela ( Virrey del Perú).

Este teatro de operaciones, muy lejos de la base de aprovisionamiento del ejército de Los Andes, ahora Ejército Unido (de Chile y las Provincias Unidas), será el más grande desafío profesional y humano que San Martín deberá enfrentar pero al mismo tiempo su más grande realización y enseñanza para sus contemporáneos y la posteridad.

Fuente: "San Martín Modelo de Líder Americano" páginas 99/109.

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Textos e imagen del sitio de Facebook:

San Martín: Modelo de Líder Americano.

domingo, agosto 03, 2025

3 de agosto de 1821: el General San Martín fue nombrado Protector del Perú.

 


UN DIA COMO HOY...


Un 3 de agosto de 1821 el General San Martín fue nombrado Protector del Perú con autoridad civil y militar.
Ese año fundó la Biblioteca Nacional del Perú, a la que donó su colección de libros,​ y creó la Orden del Sol, hoy llamada Orden El Sol del Perú.
Su gobierno duró desde el 3 de agosto de 1821 hasta el 20 de septiembre de 1822.
Aunque San Martín decretó la libertad de Vientres, la esclavitud seguiría siendo legal en el Perú independiente hasta el 3 de diciembre de 1854.
En la imagen vemos al Libertador José de San Martín luciendo la banda de Protector del Perú. Fortaleza del Real Felipe. 
BELLE EPOQUE - La Argentina del Centenario

Maximo Puskovas

3 de agosto de 2022 

lunes, junio 16, 2025

Un banquete en Nueva York por el triunfo de Ayacucho. Por Roberto Elissalde.

 


Recorrer viejos diarios nos permite encontrarnos con noticias que nos sorprenden. Hace poco escribimos sobre la noticia del triunfo de Ayacucho en Buenos Aires, pero en la Gaceta Mercantil del 31 de mayo de 1825, hace dos siglos.

La victoria del 9 de diciembre de 1824, llegó a los Estados Unidos y el 28 de febrero de 1825 una Gaceta de Nueva York daba a conocer esta noticia:

“Campo de Guamanguilla".

Unos ciudadanos de Nueva York, sensibles a los beneficios que le resultan a la raza humana en consecuencia de los triunfos últimamente conseguidos por los patriotas de Sud América, sobre sus antiguos opresores (cuyo último triunfo ha dado la independencia al Perú, restaurado sus valientes pueblos a la felicidad de la libertad) tratan de dar un banquete público, en honor del glorioso evento, en el City Hotel, el 5 de marzo próximo, en el que se combinan a nuestros conciudadanos.

A esto sigue la lista de los comisionados, que consta de 16 personas, de las más distinguidas de la ciudad. Si conseguimos los brindis, nos haremos un placer en publicarlos. En esa fecha no habían recibido aún la noticia de la gloriosa victoria de Ayacucho”.

Lamentablemente nosotros no encontramos los brindis, pero sin duda es una noticia curiosa de cómo el grito de libertad resonó en el norte del continente.

 Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/Un-banquete-en-Nueva-York-por-el-triunfo-de-Ayacucho-560913.note.aspx

lunes, julio 29, 2024

A DOSCIENTOS TRES AÑOS DE LA INDEPENDENCIA DEL PERÚ.

 


A DOSCIENTOS TRES AÑOS DE LA INDEPENDENCIA DEL PERÚ.

Era un sábado aquel 28 de julio de 1821. El pueblo de Lima se hallaba reunido en masa en la Plaza Mayor, esperando la salida del General San Martín a los balcones.

Y pronto se lo vio asomarse, llevando la bandera bicolor, roja y blanca, que él mismo había creado, y que identificaba a la nueva Nación que se erigia de entre las demás del globo.

Y allí, su voz grave y potente, pronunció aquellas palabras que aún hoy pronuncia cada peruano en su corazón:

“El Perú es desde este momento libre e independiente por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa que Dios defiende. ¡Viva la patria! ¡Viva la libertad! ¡Viva la independencia!"

Y desde aquel día, el Perú se declaró independiente, por la voluntad de Dios, de su pueblo y del Libertador de la América del Sur.

Un fraternal abrazo al hermano pueblo del Perú, en el 203 Aniversario de su Independencia.

El argentino y el peruano, pueblos hijos del mismo padre.

Granaderos Bicentenario  - Facebook.

Proclamación de la Independencia del Perú. Óleo de Juan Lepiani.

lunes, febrero 26, 2024

San Martín, preclaro libertador y prócer.

 

Honor y gratitud. Nació en la entonces polvorienta Yapeyú un 25 de febrero.

José Francisco de San Martín transitó cuatro etapas que caracterizaron su vida: 1778-83, en el Virreinato del Río de Plata; 1784-1811, en España; 1812-24 en América; y 1824-50 en Bélgica y Francia. Su vida es un enigma histórico por descifrar y dejo eso para los historiadores, pero no puedo omitir sino compartir la opinión de Bartolomé Mitre sobre el Libertador: “No fue un mesías ni un profeta. Fue simplemente un hombre de acción deliberada, que obró como una fuerza activa en el orden de los hechos fatales, teniendo la visión clara de un objetivo real. Ese fue la independencia sudamericana, y a él subordinó pueblos, individuos, cosas, formas, ideas, principios y moral pública, subordinándose él mismo a su regla disciplinaria” (Mitre, B., Historia de San Martín, Ed. Peuser, pág. 62).

Nacido en la entonces polvorienta Yapeyú el 25 de febrero de 1778, sintió la vocación americana y regresó a su país atraído, probablemente, por la gran empresa emancipadora entre cuyos precursores se había destacado el venezolano Francisco de Miranda. San Martín fue eminentemente un profesional militar con visión política y humanista, formado en academias militares y en el ejército español, donde participó en más de veinte combates, y su mérito militar fue reconocido en 1808 en las batallas de Arjonilla y de Bailén, significativos triunfos sobre las huestes napoleónicas. Estuvo prisionero de guerra en dos oportunidades, lo que contribuyó a fortalecer su férreo temple ante la adversidad de la guerra. No desconocía las campañas de Alejandro el Grande y de Julio César, pero quizás influyeron más en él las de Federico de Prusia, Napoleón y Wellington.

En 1812 regresó a su país natal y organizó los primeros ejércitos regulares. Como líder militar, exigía una rigidez disciplinaria acorde con la dignidad del soldado; sin duda ejerció un mando firme, equilibrado y respetuoso. Su carácter era recio cuando la situación lo imponía; el coronel Manuel Dorrego lo experimentó en carne propia cuando, en una reunión de oficiales para unificar voces de mando, intentó burlarse del tono de voz del general Belgrano. Creó el Regimiento de Granaderos a Caballo y el 3 de febrero de 1813 logró el emblemático triunfo en el combate de San Lorenzo.

 Con clara visión militar y política concibió su Plan Continental, audaz, riesgoso y estratégicamente impecable: dejó en manos de Güemes y sus gauchos la contención realista en nuestra frontera norte, organizó un ejército pequeño y disciplinado del orden de cuatro mil criollos voluntarios. En 1816 en el Reglamento del Ejército de los Andes sentenció: “La Patria no hace al soldado para que la deshonre con sus crímenes, ni le da armas para que cometa la bajeza de abusar de estas ventajas, ofendiendo a los ciudadanos con cuyos sacrificios se sostiene (...) La Patria no es abrigadora de crímenes”.

Cruzó con tropas, pertrechos y cañones una de las cadenas montañosas más grandes del mundo; sorprendió y venció a un ejército español superior y de esa manera aseguró la independencia de Chile, en las batallas de Chacabuco (1817) y Maipú (1818). Conformó una flota desde la nada, desembarcó en playas peruanas y declaró la independencia del Perú el 28 de julio de 1821, la que se consolidó con las batallas de Junín y Ayacucho en 1824. Fácil y simple, ¿no? La impecable concepción de su Plan Continental lo define como un excepcional estratega; en las batallas de Chacabuco y Maipú evidenció ser un excelente táctico. Lamentablemente, careció de una real sustentación política y económica de parte del gobierno de Buenos Aires.

No es un hecho menor recordar que, en 1815, Carlos M. de Alvear, en notas a lord Castlereagh y a lord Strangford, ofreció algo insólito: que las tierras que hoy llamamos nuestra Argentina pasaran a ser un protectorado británico: “Estas provincias desean pertenecer a la Gran Bretaña, recibir sus leyes, obedecer a su gobierno y vivir bajo su influjo poderoso. Ellas se abandonan sin condición alguna a la generosidad y buena fe del pueblo inglés” (Sabsay, F., Ideas y caudillos, Ed. Ciudad Argentina, pág. 205). Y no reparó en señalar que: “él daría todo su apoyo, y reclamaba también el envío de fuerzas suficientes para que sometan a los díscolos”.

En 1819, el Directorio le ordenó regresar con su Ejército desde Chile para someter a Santa Fe y las demás provincias que hacían la guerra al gobierno de Buenos Aires. San Martín no dudó en desobedecer esa orden. Años después, desde su autoimpuesto exilio, el Libertador dijo: “Yo había visto que los mejores jefes, como las mejores tropas, se habían desmoralizado y perdido en la guerra del desorden que era necesario hacer; y sobre todo en el desquicio general en que las cosas se hallaban (...) Sé que la Logia nunca me perdonó mi conducta, pero aún ahora tengo la conciencia tranquila de que obré en el interés de la revolución de América, y de que, si hubiese ido a Buenos Aires, la campaña del Perú no habría tenido lugar, ni la guerra de la independencia hubiera terminado tan pronto”. Decisión sublime y genial desobediencia debida, que demostró su Alea jacta est y el cruce de su Rubicón marítimo. Felipe Pigna sintetiza lo expresado: “El Directorio le estaba dando órdenes de participar en la guerra civil, en la represión interior”. (Historia confidencial; Ed. Planeta, pág. 88).

La molicie de la vanidad y de la ambición no cabía en la grandeza de espíritu de San Martín. Soportó estoicamente persecución y difamaciones, pero nunca devolvió agravios. Algunos de sus enemigos, no solo en la Argentina, lo tildaron de: agente inglés, ambicioso, traidor, cobarde, corrupto, desertor de la bandera argentina y no digno de revistar en su Ejército. La posteridad agradecida lo ha valorado. Es reconocido por los países más importantes del mundo, América del Sur lo valora como uno de sus dos grandes libertadores y tres países como fundador de su independencia.

 Nuestro egregio prócer falleció en Boulogne Sur Mer (Francia) el 17 de agosto de 1850, olvidado –igual que Belgrano– por la mayoría de sus compatriotas. Sus restos fueron repatriados recién treinta años después y descansan donde él quería, en la ciudad de Buenos Aires, donde vivió menos de un lustro de su larga vida. Sin proponérselo, San Martín depositó su legado en la posteridad, rechazando la momentánea celebridad y las vanidades y ambiciones del poder.

Por Martín Balza.
Ex Jefe del Ejército Argentino, Veterano de la Guerra de Malvinas y ex Embajador en Colombia y Costa Rica.
Publicado en Diario PERFIL.

viernes, septiembre 30, 2022

Una biblioteca argentina en el Perú.

 

Por Roberto L. Elissalde.

Es bien conocido la pasión por la lectura del general San Martín, que desde Europa y luego a través de la Cordillera pasó su famosa librería como llamaba a su biblioteca; desde Santiago a Valparaíso y de allí a Lima, donde la dejó como base para fundar la Biblioteca Pública del Perú que fue otra de sus creaciones; y de cuya inauguración se cumplió el bicentenario el 11 de setiembre del año pasado.

Poco después de la medianoche del 10 de mayo de 1943 el guardia Valeriano Grados que hacía la ronda nocturna por el edificio de la Biblioteca Nacional, advirtió un siniestro e inmediatamente dio el aviso. Una hora después los bomberos de la ciudad intentaban contener el fuego que se había iniciado en la parte posterior del edificio y avanzó hacia el frente sobre la avenida Avancay, y tomó el segundo piso donde funcionaba la Sociedad Geográfica del Perú y el Instituto Histórico, cuyas existencias se perdieron totalmente, salvándose en cambio de milagro el Archivo Nacional.

Al filo del mediodía el fuego había sido controlado, pero lo que éste no pudo destruir lo hizo el agua, perdiéndose en valioso patrimonio ``100.000 volúmenes de ellos 40.000 manuscritos irremplazables''.

En Buenos Aires se informaba que la ``obra de las llamas deja al mundo sin una de las bibliotecas más completas, pues esta institución había sobrepasado con su influencia cultural los límites nacionales para alcanzar relieve universal''.

A la ve agregaba ``tiene para los argentinos, particularmente, una alta significación, pues fue el general San Martín quien decretó la fundación de ese establecimiento el 28 de agosto de 1821 al cumplirse el primer mes de la declaración de la Independencia. Figuraban en la biblioteca del Libertador obras relacionadas con las más variadas manifestaciones de la cultura universal, ejemplares de extraordinario valor, muchos de los cuáles desaparecieron durante la guerra del Pacífico, pues el valor bélico afectó grandemente a tan valioso patrimonio. No obstante, aún se conservaban en los anaqueles ejemplares con ex libris del general San Martin, algunos tan valiosos y raros como uno de quiromancia, impreso en latín y publicado en 1489 en el cuál figuraban unas notas explicativas del texto latino, al parecer escritas por la propia mano del prócer''.

El gobierno peruano no se amilanó ante la tragedia y de inmediato formó una comisión para recuperar la Biblioteca que integraron el director de la misma, Carlos Romero (quien con más de 80 años, y 60 dentro de la institución desde los más modestos cargos; presenció la catástrofe) y el reconocido historiador Jorge Basadre, que habría de quedar al frente de la misma. La ciudadanía toda se encolumnó, se hicieron colectas y llegaban donaciones de libros en cantidad mientras que los gobiernos de Chile y de los Estados Unidos se ofrecieron, este último llegó a enviar profesores, que fueron el comienzo de la Escuela de Bibliotecarios que creó Basadre a raíz del incendio.

LOS LIBROS DE JUSTO­.

­El distinguido historiador R.P. Rubén Vargas Ugarte S.J., atinó pasar por Buenos Aires rumbo a Europa, el religioso que era un reconocido publicista y estaba ampliamente relacionado en nuestra ciudad, visitó algunos libreros entre ellos a Julio Suárez con local en la calle Lavalle 558, sede de reconocidas tertulias. Suárez, hombre de gran versación en lo suyo, había clasificado y ordenado la biblioteca del ex presidente general Agustín P. Justo fallecido el 10 de enero de 1943, instalada en su residencia de la calle Federico Lacroze 2154; y le comentó al sacerdote el deseo de la familia de vender tan notable colección.­

Inmediatamente Vargas Ugarte notificó al director Basadre, quien a su vez consultó con otros funcionarios y distinguidas personalidades de la cultura peruana, los que se dirigieron al presidente doctor Manuel Prado, destacando la brillante oportunidad que se les presentaba de adquirir tan importante biblioteca.

El gobierno del Perú actuó con rapidez y obtuvo los recursos y los medios para la compra en marzo de 1945, contrato firmado por la suma de 484.812 pesos argentinos según Normando Ivaldi. Esta cifra era muy cercana a la que había resultado en la tasación judicial llevada a cabo por el librero Suárez, el doctor Mariano de Vedia y Mitre, ex intendente de la ciudad de Buenos Aires durante la presidencia de Justo y miembro de las Academias Nacionales de Historia y de Letras y del historiador profesor José Torre Revello en carácter de peritos tasadores; quienes habían estimado el valor en 520.936 pesos.

Así pasó al Perú esta magnífica biblioteca americanista de temas históricos, ciencia geográfica, lenguas americanas, libros de viajeros, crónicas religiosas, relaciones de méritos y servicios, publicaciones de época, álbumes recordatorios, periódicos, revistas, manuscritos, libros de edición limitada, con encuadernaciones de lujo, un rico patrimonio en clásicos y obras de la literatura universal, algunos de ellos en ejemplares numerados en papel Japón. Un total de 5.100 títulos, que nos ligan una vez más al Perú y que preserva esta biblioteca que fue orgullo de los argentinos.

VOCACION CIVIL­.

San Martin fue un militar con vocación civil, como se demuestran en muchos actos de su vida pública; Justo tuvo como ejemplo la figura del general Bartolomé Mitre el gran biógrafo del Protector del Perú, y su biblioteca siguiendo los pasos de aquella fundacional sigue iluminando la cultura del hermano país. ­Justamente hace pocos días se cumplió el bicentenario de la partida del general San Martín del Perú, y allí quedó ese magnifico legado de sus libros en el que abrevaron varias generaciones de peruanos, lo que además nos permite afirmar que si grande fue como estratega y el campo de batalla, no menor dimensión adquiere el Libertador como hombre civil cuando pone su talento y hasta su patrimonio en beneficio de la cultura.

PUBLICADO EN DIARIO LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/520870-Una-biblioteca-argentina-en-el-Peru.note.aspx


domingo, agosto 28, 2022

28 de agosto de 1821: San Martín dona sus libros para fundar la Biblioteca Nacional de Lima (Perú).

 


28 de agosto de 1821.

 
Un día como hoy de 1821, el Libertador de América General José de San Martín, dona todos los libros de su colección personal para fundar la Biblioteca Nacional de Lima (Perú).

viernes, julio 29, 2022

El orfebre José Boqui, espía del General San Martín en el Perú.

 


El orfebre José Boqui, espía del General San Martín en el Perú.

Autor: Roberto L. Elissalde.

José Boqui resulta un personaje curioso y casi desconocido, natural de Parma en Italia donde vio la luz hacia 1771 en el hogar de Pietro Antonio Boqui (o Bocchi) y de Isabella Giboli. Dotado de talento para el arte y el manejo del buril, hizo sus primeros estudios en su ciudad natal, pero muy joven se trasladó a Madrid, donde obtuvo el título de platero en el Real Colegio de Plateros. Parece que adquirió fama trabajando algunas custodias encargadas seguramente por pudientes cofradías tanto en Madrid como en Barcelona.

Se dice que en 1790 pidió licencia para pasar a América y se instaló inicialmente en Buenos Aires. La mayoría de los investigadores han ubicado su llegada a la capital del virreinato entre 1790 y 1796 sin mayores especificaciones, mientras que el peruano Eguiguren afirma que fue 1789.

Como para poner fin a las especulaciones, afortunadamente hemos encontrado el documento en el Archivo de Indias que comprueba que lo hizo con licencia del 11 de diciembre de 1794 en la numerosa comitiva que acompañó al virrey don Pedro Melo de Portugal, en la que también aparece su hermano Antonio también natural de Parma. A poco de llegar casó en Buenos Aires con la criolla Úrsula Gutiérrez, con la que en 1796 tuvo una hija Josefa Felipa de San Antonio, bautizada en la iglesia de la Merced el 4 de mayo, con el madrinazgo de Juana Rafaela Segueira. En el mismo templo el 26 de mayo de 1799 fue bautizado otro hijo Manuel José Benito, del que fue madrina Manuela Escalada y el 6 de mayo de 1800 Vicente Ramón Celestino del que madrina "una vieja''.­

En 1796 le fue encomendada la tasación de un gabinete de física experimental que poseía en su quinta Los Olivos en el barrio de la Recoleta don Martín de Altolaguirre, entre las piezas había termómetros, máquinas eléctricas, neumáticas, etc., y una importante biblioteca. Boqui dijo ser "maestro titulado en Madrid del arte de platería, fundiciones, sendas y alineaciones, tirado a hilo, o lámina torno, buril, cincel, pulimentos, e inventor y fabricante de matrices de bronce para fundir de dibujo, vasos, roscas y tuercas''.

Su fama como platero hizo que el Convento de Santo Domingo le encargara dos custodias y realizara otros trabajos, lamentablemente me informa fray Alberto Saguier Fonrouge O.P., que una de las custodias desapareció durante las invasión británica y la otra en la noche del 16 de junio de 1955 cuando el ataque a los templos porteños.­

EN LIMA­.

­Durante la invasión británica a la ciudad, colaboró en la reconquista y defensa e inventó un obús y un aparato para asegurar la puntería. En ese momento se hallaba trabajando en una custodia de grandes dimensiones. Dispuesto a viajar a Lima pasó por Córdoba donde el 11 de enero, el ex virrey Santiago Liniers, que mucho lo estimaba, le extendió una recomendación para el virrey Abascal al frente del gobierno del Perú, destacando sus calidades como artista a la vez que le sugería la posibilidad de encontrar un comprador para la custodia, ya que en Buenos Aires no había quien sufragara su alto precio.

A poco de llegar se vio envuelto en una conspiración contra Abascal, pero fue absuelto aunque se le ordenó dejar la ciudad en ocho días. Volvió a Lima por 1814 según Ricardo Palma con dos cajas en su equipaje que contenían un aparato de su invención para desaguar minas y en la otra una custodia con incrustaciones de piedras preciosas, una verdadera joya. Instaló en su casa el mecanismo que había inventado y que era extraer agua de un pozo mediante un movimiento de barriles.

Elevó un memorial al virrey de la Pezuela que en caso de tener éxito se comprometía a enseñar gratuitamente; elevado al secretario de Hacienda, obtuvo del Consulado un crédito de 40.000 pesos dejando como garantía la famosa custodia; después que el Tribunal de Minas destacara lo beneficioso del emprendimiento. Se instaló en la provincia de Huarochiri para ponerlo en práctica y de los éxitos de la empresa daban cuenta los periódico limeños. Tanto fue que el mismo Rey el 3 de enero de 1817 por Real Cédula, le agradeció a Boqui su ofrecimiento con el calificativo de "desinteresado vasallo''.

Claro que la mina de oro tardaba en dar rédito y Boqui debió recurrir a préstamos de particulares para subsistir. Era fácil obtenerlos porque era comensal habitual en la mesa del virrey o en la de los generales Canterac y Valdés, además de muchos otros vinculados a la causa realista. Pero todo tiene un límite y estaba a punto de ir a la cárcel, cuando en julio de 1821 hizo San Martín su entrada en Lima. Se libró de ella al descubrirse que era uno de los principales agentes secretos del Libertador. Éste lo distinguió haciéndolo vocal de la Junta destinada a calificar el mérito de los que habían hecho servicios a la causa patriota y primer director de la Casa de la Moneda del Estado del Perú.

Como artista se encargó de fabricar medallas, con incrustaciones de piedras preciosas y otros adornos, destinadas a los condecorados con la Orden del Sol (que él también recibió entre los diez primeros) utilizando alhajas tomadas a los realistas y depositadas en la Casa de la Moneda.

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LAS DEUDAS­.

­Mientras tanto el proceso por sus deudas, sacada la custodia a remates no hubo postores y el Consulado pretendió adjudicársela en los 40.000 pesos de la deuda original, pero para Boqui el valor ascendía por lo menos a 90.000 pesos.

Ricardo Palma en sus Tradiciones Peruanas afirma: "Cuando en junio de 1823, Canterac con una fuerte división se aproximó a Lima, creyó prudente el gobierno, en previsión de un desastre dada la inferioridad numérica de las fuerzas republicanas, embarcar en el Callao la plata labrada y alhajas de los conventos, así como la celebérrima custodia de Boqui, que el Consulado conservaba en el depósito, junto con sesenta barras de plata que existían en la Casa de la Moneda. Boqui fue comisionado para embarcar, ese tesoro en una fragata mercante por él contratada, la cual, terminado el embarque, anocheció y no amaneció en el puerto. Don José Boqui dijo al capitán: `-¡Velas, buen tiempo y hasta Génova!'. Enseguida dirigió una mirada a la playa e hizo un soberano corte de manga al Perú y a los cándidos peruanos''.

Este comentario en las tradiciones de Palma y otro semejante de Manuel de Mendiburu en su Diccionario Histórico-Biográfico del Perú, lo hacen aparecer como un pícaro deshonesto. Un documento del general Juan Gregorio de Las Heras, en poder de su descendiente el académico Sergio Martínez Baeza en Chile, nos permite tener otra imagen.­

EL AGENTE 180­.

­Se trata de un testimonio que solicitó Boqui en marzo de 1823 al escribano de la Casa de la Moneda, de algunos informes y oficios que conservaba en su poder. Estaban destinados al general las Heras para que en Buenos Aires le obtuviera las gracias correspondientes a su mérito.

El general Arenales daba cuenta que el número del espía era el 180 y que "ha sido del más alto mérito y su influencia en la consecución de la libertad del Perú es incalculable''. Otro oficio del Libertador de noviembre de 1821 le agradecía el plan para premiar a los que cooperaron por la libertad, a la vez que el marqués de Torre Tagle afirmaba que "antes que nadie pensase en Lima en dar el grito sagrado de Libertad, ya él luchaba por la causa''. En mayo de 1823 el general Tomás Guido se extendía largamente en los merecimientos de Broqui, y afirmaba que debía ser considerado siempre entre los "hijos predilectos de esta República''.­

Al evocar el día siguiente de la Independencia del Perú, el novelesco perfil de José Boqui, trazado por Palma y Mendiburu, queda desvirtuado cuando San Martin y muchos de sus ilustres camaradas le reconocieron méritos a este italiano que luchó por la libertad de América, además de regalar su arte en la platería de fines del siglo XVIII y comienzos del XIX en estas tierras.­

Roberto L. Elissalde. Historiador. Vicepresidente de la Academia Argentina de Artes y Ciencias de la Comunicación.

PUBLICADO EN DIARIO LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/518540-El-orfebre-Jose-Boqui-espia-del-General-San-Martin-en-el-Peru.note.aspx

jueves, julio 28, 2022

28 de julio de 1821: proclamación de la independencia del Perú.


Luego de Maipú, San Martín partió a Buenos Aires y fue recibido con honores. No buscaba fama sinó, más bien, respaldo político y recursos por parte del Director Supremo para emprender lo que sería la etapa final de su proyecto: proclamar la independencia del Perú.

El Protectorado de San Martín, llamado también como el Protectorado del Perú y el Régimen de los Departamentos Libres, fue el gobierno provisional ejercido por el general de la Expedición Libertadora del Perú, José de San Martín, tras la proclamación de la independencia hecha en Lima el sábado 28 de julio de 1821 sobre el estado peruano liberado del dominio virreinal.

San Martín ocupó Lima y reunió un cabildo abierto el 15 de julio de 1821. 

Un 28 de julio de 1821, ante una multitud en la Plaza de Armas de Lima, declaró la Independencia del Perú y fue nombrado Protector del Perú con autoridad civil y militar proclamando al mundo: “El Perú, desde este momento, es libre e independiente por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa, que Dios defiende”.

Estableció la libertad de imprenta y de comercio, oficializó la religión Católica, creó la Biblioteca Nacional del Perú, fundó la Escuela Normal de Varones para formar docentes con nuevos métodos pedagógicos, creó la Guardia Cívica.

El 28 de agosto de 1821 declara extinguido todo servicio o contribución forzada sobre los indios, como ser la encomienda y la mita, entre otros y  funda la Biblioteca Nacional de Lima, donando para la misma todos los libros de su colección particular.

“Su gobierno duró desde el 3 de agosto de 1821 hasta el 20 de septiembre de 1822.

Regresó a Argentina con solo ciento veinte onzas de oro, el estandarte de Francisco Pizarro bordado por Juana La Loca y la campanilla con que la Inquisición de Lima convocaba a los tribunales. El cirujano argentino René Favaloro interpretó el estandarte como «símbolo de la dominación y esclavitud sufrida por el Imperio de los incas, […] definitorias en cuanto a las convicciones del Libertador».”(Wikipedia).


lunes, julio 25, 2022

La entrevista de Guayaquil: doscientos años de polémica sobre lo sucedido.

 

La Conferencia de Guayaquil significó el encuentro de los dos extremos de Sudamérica, desde los cuales se condujo la emancipación de América del Sur: Buenos Aires y Caracas.

POR ROSENDO FRAGA.

Entre el 26 y 27 de julio de 1822 tiene lugar en Guayaquil, ciudad de la actual república de Ecuador, la famosa entrevista entre José de San Martín y Simón Bolívar. Fue realmente histórica y señaló el principio del fin del dominio español en América.

San Martín, por razones tanto políticas como militares, no se encontraba en fuerza para terminar con el dominio realista en el interior del Bajo y el Alto Perú. La batalla de Ayacucho librada el 24 de diciembre de 1824, que produjo el final de la gesta emancipadora, tuvo lugar dos años y medio después.

En la historiografía argentina predominó la interpretación de que San Martín tuvo un renunciamiento histórico frente a la negativa de Bolívar a realizar esfuerzos conjuntos, o incluso a aceptar a San Martín como su lugarteniente.

En cambio, para los historiadores bolivarianos, y en particular los venezolanos, esta interpretación es diferente. San Martín llega con la intención de anunciarle a Bolívar su retiro, le explica las dificultades que enfrentaba en el Perú y le adelanta su intención de retirarse y trasladarse a Mendoza, lo que finalmente hace semanas después.

Sobre estas dos interpretaciones tuvieron lugar grandes polémicas históricas. Quizás la más relevante es la que se planteó en torno a la documentación adquirida en Perú en 1941 por el entonces embajador argentino en Lima, Eduardo Colombres Mármol. Dicha documentación aportaba pruebas a favor de la interpretación argentina: el renunciamiento de San Martín. Tras varios años de polémicas y peritajes, la veracidad de la documentación -en su mayoría cartas- no logró acreditarse.

La primera mención sobre el renunciamiento proviene paradójicamente del colombiano García del Río, que en 1823 -el año siguiente de la entrevista- publica un breve estudio biográfico sobre el libertador argentino -que puede ser considerada su proto-biografía- en la que ya plantea la actitud sanmartiniana como una suerte de sacrificio en pos de la unidad en la lucha continental por la independencia.

Plantea así la tesis que desarrolla Bartolomé Mitre en su “Historia de San Martín y la Independencia Sudamericana”.

Más recientemente, ya en el siglo XXI, un historiador colombiano, Armando Martínez, encontró en el Archivo Nacional de Ecuador, en Quito, una carta escrita por el general José Gabriel Pérez, quien fuera secretario de Bolívar en la época del encuentro. Recibió la orden del libertador venezolano de escribir una carta al general Antonio José de Sucre para informarlo del contenido de la entrevista. Según este texto, que había quedado traspapelado en el Archivo, el encuentro fue cordial. No se discutió si Guayaquil debía ser independiente o anexarse a Colombia, ya que la situación había sido resuelta de hecho.

De acuerdo con el texto, discutieron sobre la forma de gobierno, inclinándose Bolívar por la republicana para los nuevos países y San Martín por la monárquica. Este último también ponderó la idea de crear una “Federación de los Estados Americanos”. Dijo que Chile no tendría reparos en apoyar dicho proyecto, pero que sería resistido en Buenos Aires. Se ofreció a negociar un arreglo de límites entre Colombia y Perú y acordar la mutua ayuda frente a las tropas españolas entre los dos países. San Martín habría dejado en claro que la reunión no había tenido carácter oficial. Mencionó su intención de renunciar, retirarse y trasladarse a Mendoza, argumentando que no tenía en Perú el apoyo suficiente.

Es una buena síntesis de la interpretación bolivariana del encuentro.

Jorge Luis Borges, cuyo bisabuelo, el Coronel Suárez, combatió siendo oficial de granaderos en el Perú bajo órdenes de San Martín, escribió un breve cuento denominado “Guayaquil”, en el cual intenta, a partir de lo conjetural, profundizar la personalidad psicológica de San Martín en aquel momento. Para ello toma un término de Mitre, el de “el vencedor, vencido”, al referirse a la entrevista de Guayaquil. Contextualiza su cuento en 1939 -dos años antes de la compra de los documentos por parte de Colombres Mármol- cuando un historiador checo emigrado a Venezuela es enviado a Buenos Aires a verificar la autenticidad de cartas sobre el contenido de las conversaciones entre San Martín y Bolívar.

Más allá de las polémicas y las conjeturas, a doscientos años del hecho, es claro que la conferencia de Guayaquil significó el encuentro de los dos extremos de Sudamérica, desde los cuales se condujo la emancipación de América del Sur: Buenos Aires y Caracas. El resultado del encuentro permitió evitar un choque entre estas dos corrientes, que seguramente hubiera prolongado la guerra que se libraba contra los realistas.

En última instancia, Guayaquil fue, al mismo tiempo, culminación y final. San Martín decide renunciar para abrir paso a la etapa final de su proyecto continental.

PUBLICADO EN DIARIO LOS ANDES DE MENDOZA.

https://www.losandes.com.ar/opinion/la-entrevista-de-guayaquil-doscientos-anos-de-polemica-sobre-lo-sucedido/

viernes, octubre 15, 2021

LOS PERUANOS TIENEN RAZÓN. LAS MALVINAS É ISLAS DEL ATLÁNTICO SUR SON Y SERÁN ARGENTINAS.


Ayer se jugó el partido de la Selección Argentina derrotó 1-0 a Perú con gol de Lautaro Martínez y dio otro paso hacia el Mundial de Qatar 2022. Antes del partido los hinchas del seleccionado fueron con un cartel que decía "PARA EL PERÚ LAS MALVINAS SIEMPRE ARGENTINAS".

Somos NUESTRA AMÉRICA.

Muchos peruanos reconocen con justicia al Generalísimo (como lo llaman) José de San Martín ¡Gloria y honra sin par! que le diera la Indepencia al Perú. Este gesto peruano es una retribución para que "la hermanita perdida" que la Patagonia Argentina reclama vuelva a nuestra casa. Gesto de hermandad peruano argentina. 

viernes, julio 30, 2021

La independencia del Perú en Buenos Aires.

 

En su último número, la Gaceta de Buenos Aires, del 12 de setiembre de 1821, en la sección noticias anunciaba: "Lima. A pesar de los incrédulos el gran pueblo de Lima dejó de ser español, y dejarán de serlo todos los pueblos de América por un orden necesario, y natural de las cosas. El bergantín Cister procedente de Guayaquil, que ha llegado a Montevideo confirma la noticia de haber entrado el general San Martín en Lima''.­

Las ceremonias de la independencia comenzaron el viernes 27 de julio, por la tarde con un repique general de campanas de todas las iglesias de Lima y los fuegos de artificio en la Plaza Mayor, al igual que una iluminación general de los edificios públicos, a los que adhirió el vecindario, con telas, banderas y arreglos de sus balcones y en las calles. 

El 28 de julio volvió la Plaza Mayor a ser escenario de la Jura, los cabildantes y vecinos notables buscaron a Don José de San Martín entrada la mañana en el palacio del marqués de Montemira, mientras que el conde de la Vega del Ren, llevaba la bandera. Las tropas daban paso a una calle por la que entró la comitiva que se ubicó en un tablado erigido en el centro del predio. 

El Libertador presentó y desplegó la bandera peruana que había enarbolado cuando el desembarco en Pisco en setiembre del año anterior, y en ese momento proclamó: "Desde este momento el Perú es libre e independiente por voluntad general del pueblo y por la justicia de su causa que Dios defiende'', agitando por tres veces la enseña de los peruanos. 

Las autoridades, las tropas, y la multitud que ocupaba la antigua plaza de los virreyes respondieron con una estruendosa aclamación, que se unió al repique de las campanas y a las salvas de artillería. ­

GRAVE PREOCUPACION­.

­El Libertador vivía también otra grave preocupación, era el jefe de la expedición, a quien el gobierno de la República de Chile le había confiado el comando exclusivo de las operaciones, a fin de obrar combinadas las fuerzas de mar y tierra recibiendo su sólo impulso y dirección. 

Sin embargo la anarquía del año 20 había provocado en Buenos Aires la caída del Directorio, pero jamás dejó de escribir al Cabildo porteño, a los gobernadores y a cuanto sujeto relevante había para que "brille el día feliz de la concordia y de la unión y se restablezcan a su esplendor y primitiva confianza primitivo los pueblos hermanos del Plata. Estos son y deben ser los votos de los verdaderos hijos de la Patria''.­

"Jamás dejó ser el general de los Andes, ni dejó de llevar su enseña'', como bien lo señaló Miguel Angel Cárcano, y remitió al Cabildo porteño cinco banderas y dos estandartes españoles, como reconocimiento a ``los pueblos que han contribuido a los progresos de la vida pública... ocupando entre ellos un lugar distinguido la ilustre Buenos Aires''. 

Finalizaba con ese acto su proyecto americanista y ese era un reconocimiento a la ciudad que había mantenido sin claudicar ni ser vencida el mandato de Mayo; cosa que habría de hacer disponiendo testamentariamente que su "corazón fuese depositado en el de Buenos Aires''.­

El 27 de setiembre, según Antonio Luis Beruti comentarista de los sucesos que ocurrían en nuestra ciudad y lo que se divulgaba entre el vecindario, llegó la noticia: "Por oficio, de haber tomado el general San Martín la ciudad de Lima, capital de los reinos del Perú, sin una gota de sangre, por haberla su virrey don José de la Serna desamparado y retirándose con su ejército a la sierra, habiendo saqueado antes unas casas, llevándose los caudales y muchas cosas, en cuya ciudad entró nuestro ejército y tomado posesión el 14 de julio, día por cierto memorable; por haber concluido el dominio de los tiranos españoles, que la poseyeron sobre trescientos años, y esperamos brevemente la ruina total del virrey, y la evacuación de todo el Perú. Por esta noticia hubo muchas salvas de artillería, repiques de campanas, Tedéum esta tarde en la Catedral, iluminación general en la ciudad por tres noches y música en los balcones del Cabildo''.­

Beruti confunde la entrada de San Martín a Lima, que como hemos visto se conocía desde el 12 de setiembre en nuestra ciudad, con la noticia de la declaración de la Independencia. A pesar de estas manifestaciones populares los vínculos del Libertador con las autoridades porteñas eran muy débiles, y además le era totalmente desafecto al omnímodo ministro Bernardino Rivadavia que hacía poco estaba en el gobierno. Ya retirado definitivamente y conociendo las intenciones de los porteños en cuanto arribara a la ciudad, Estanislao López le manifestó: "La provincia en masa espera a V.E. en el Desmechado para llevarlo en triunfo hasta la Plaza de la Victoria''.­

San Martín agradeció pero no aceptó el ofrecimiento, y así le respondió: "No puedo creer tal proceder en el gran pueblo de Buenos Aires. Iré, pero iré solo, como he cruzado el Pacífico y estoy entre los mendocinos. Pero si la fatalidad así lo quiere, yo daré por respuesta, mi sable, la libertad de un mundo, el estandarte de Pizarro, y las banderas que flotan en la Catedral conquistadas con aquellas armas que no quise teñir con sangre argentina. ¡Buenos Aires, es la cuna de la libertad''. 

Estas palabras que sellan mejor que ninguna la unión de nuestra ciudad con Lima, como la de los argentinos con el noble pueblo peruano.