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lunes, octubre 12, 2026

Bartolina Sisa fue una mujer indígena de la etnia aymara de las luchas anticoloniales del siglo XVIII en América.

 


BIOGRAFÍAS INDISPENSABLES PARA CONOCER LA OTRA HISTORIA (esa historia que no nos cuentan en las escuelas).

BARTOLINA SISA VARGAS (Caracato, Corregimiento de La Paz, Virreinato del Perú, 24 de agosto de 1750 o 1753 - La Paz, Virreinato del Río de la Plata Imperio español, 5 de septiembre de 1782)
Bartolina Sisa fue una mujer indígena de la etnia aymara y una de las mujeres más emblemáticas de las luchas anticoloniales del siglo XVIII en América Latina.
Hija de José Sisa y Josefa Vargas, junto a sus padres Bartolina adquirió la experiencia en el rubro del comercio, logrando independizarse a los 19 años. Durante sus viajes por muchas ciudades, pueblos, comunidades, minas, cocales, Bartolina Sisa Vargas conoció la realidad en la que vivían los pueblos andinos. Es así que observó el sometimiento, la explotación, las ofensas y el abuso que sufrían sus hermanos indígenas por parte de las autoridades, los blancos españoles. Esta realidad generó una “convicción de protesta contra todo el sistema colonialista de explotación de la entonces joven Bartolina Sisa.
En 1772, casada con Julián Apaza, conocido como Túpac Katari, Inca Rey de los Aymara y Virrey del Inca, tuvo el primero de sus cuatro hijos: tres varones y una niña. El primer hijo fue capturado en Perú por el brigadier Sebastián Segurola, en 1783, y se cree que posteriormente fue asesinado. Los otros tres llegaron a sobrevivir en la clandestinidad. Bartolina fue descrita por algunos historiadores como una mujer aguerrida que dominaba la kurawa (honda) y el fusil. Sabía montar caballo, era de piel morena, esbelta, de ojos negros, y muy inteligente. Con 25 años, junto a su esposo, organizaron y lideraron distintos levantamientos contra el poder imperante y las injusticias cometidas por el sistema colonialista de explotación del siglo XVIII. Cuando estalló la insurgencia indígena aimara - quechua de 1781, ella fue proclamada virreina por derecho propio. Bartolina asumió importantes funciones de liderazgo.
La invasión española en el continente americano fue responsable de introducir prácticas de violencia y explotación marcadas por el patriarcado, el racismo, el desarrollo del capitalismo y la esclavitud. Bartolina fue una de las mujeres que tomaron el mando de los rebeldes de su región. Combatiendo con fusil y liderazgo, Bartolina y otras compañeras como Gregoria Apaza organizaron batallones populares contra el Imperio español. Bartolina Sisa fue responsable por tareas de reclutamiento, de organización logística de provisiones y circulación en territorio rebelde. Organizó campamentos durante la sublevación en ciudades como El Alto, o zonas de la capital, como Killi Killi, Poto Poto (hoy Miraflores) y Pampahasi. Desde 1780 se planificaba una insurrección indígena. Junto a José Gabriel Condorcanqui (Túpac Amaru) y los hermanos Dámaso y Tomás Katari de Chayanta, con quienes convergían en sus ideales libertarios y propósitos emancipatorios, lograron reunir a más de 150 mil indígenas de toda la región. El 13 de marzo de 1781 se levantó un campamento militar indígena en La Ceja de El Alto cerrando todos los accesos a la ciudad de La Paz. Antes de iniciar el cerco a La Paz, rumbo a la liberación de su pueblo, Sisa fue nombrada Virreina y Túpac Katari Virrey del Inca. Empezaron con 20 mil indígenas y en cinco meses llegaron a ser 80 mil personas, generando escasez de alimentos y de agua en la ciudad. El 21 de mayo Tupac Katari dejó a Bartolina a cargo del cerco. Enterados, el ejército español mandó a 300 soldados a capturarla; ella, con el ejército indígena, apedreó a los españoles que no lograron su cometido.
Tras 109 días de cerco, los españoles recibieron ayuda de Charcas. Esto logró que Tupac Katari replegara a su ejército que fue abatido por las fuerzas españolas y por las alianzas que estas establecieron con líderes indígenas contrarios a Tupac Katari, lo que posibilitó que los cabecillas de la rebelión fueran apresados y sentenciados a muerte a las y los líderes del levantamiento, incluso Tupac Katari, quien fue descuartizado en espacio público. A él se le atribuye la siguiente frase, que se mantiene viva hasta los días actuales: “a mí sólo me matarán, pero mañana volveré y seré millones”.
Fue muy difícil mantener los múltiples levantamientos que ocurrieron en 1781, pues toda la estructura hispánica estaba en su contra. Asimismo, jugaron un papel central para la independización. Según una investigación realizada por la historiadora Pilar Mendieta, que estudió los diarios de un oidor miembro de las élites locales, “sorprende el hecho de que las mujeres indígenas sean protagonistas en actos políticos que sólo son válidos para la esfera masculina, combatiendo junto con sus maridos, lanzando piedras e incluso comandando ejércitos. La actuación de las mujeres indígenas se realiza fuera de los muros de la ciudad sitiada, en el contorno espacial que dominan los indígenas.” En el diario, el oidor escribió que “circunvalaron con sus mujeres la ciudad como si concurrieran por cómputo diez o doce mil de ellos, bajaron los hombres y acometieron por todas partes con muchedumbre de una pedrea continua”.
La ocupación llevó semanas, y solo fue levantada en junio por una acción del Ejército.
Bartolina fue presa un mes después, según fuentes, a consecuencia de una traición, y sufrió torturas para que entregara a los líderes de la insurgencia indígena, pero no hay indicios de que haya dicho una sola palabra. Se relata que, en el día de su cumpleaños, su agrupación organizó una “fiesta” en su homenaje, produciendo sonidos descentralizados alrededor de la zona de la ciudad donde estaba ubicada la cárcel, en una demostración de fuerza política y afirmación cultural.
El 5 de septiembre de 1782 el oidor Francisco Tadeo Diez de Medina condenó:
"A Bartolina Sisa, mujer del feroz Julián Apaza o Tupac Katari se la condena en pena ordinaria de suplicia y que sacada del cuartel a la plaza mayor por su circunferencia atada a la cola de un caballo con una soga de esparto al cuello, una coroza de cuero y plumas y un aspa afianzada sobre un bastón de palo, en la mano, y a voz de pregonero que publique sus delitos sea conducida a la horca y se ponga pendiente de ella, hasta que naturalmente muera y después se claven su cabeza y manos en picotas con el rótulo correspondiente, y se fijen para el público escarmiento en (...) los lugares donde presidia sus juntas sediciosas y hecho después de días se conduzca la cabeza a los pueblos de Ayo ayo y Saphaqui, de su domicilio y origen en la provincia de Sica Sica con la orden para que se queme después de tiempo y se arrojen sus cenizas al aire"
A los 32 años, Bartolina fue arrastrada por un caballo amarrada de los pies, y posteriormente descuartizada. Clavaron su cabeza y extremidades en diferentes lugares donde ella participó en la resistencia para amedrentar a los indígenas. También le cortaron todo su cabello y sus senos, la peor forma de tortura se la dio a esta heroína. Su muerte fue violenta, en un intento colonial de poner miedo a sus compañeras y compañeros rebeldes, como muestra la brutal descripción del oidor.
En 1980 se fundó con su nombre la Federación de Mujeres Campesinas “Bartolina Sisa” con el objetivo de reclamar que las mujeres de las áreas rurales participen plenamente en la toma de decisiones políticas, económicas y sociales de Bolivia. Así ellas conectan el pasado de explotación patriarcal colonial y las luchas necesarias en el tiempo presente, ante las nuevas y viejas estrategias de dominación. Las mujeres indígenas tienen un rol protagónico en la defensa de los territorios y de la diversidad de semillas, en la resistencia al agronegocio y a proyectos extractivistas. Construyen a diario la soberanía alimentaria y el enfrentamiento a las violencias estatales, racistas y patriarcales, al mismo tiempo en que mantienen vivas sus sabidurías ancestrales.
En 1983 el Segundo Encuentro de Organizaciones y Movimientos de América reunido en Tiahuanaco instauró en su memoria la celebración del 5 de septiembre, fecha en la que fue asesinada, como Día Internacional de la Mujer indígena. Actualmente muchas comunidades indígenas de Bolivia, le rinden homenaje.
En 2005, el Congreso Nacional de Bolivia reconoció a Bartolina como heroína nacional aymara. Pero su lucha vive más allá de las fechas celebrativas y títulos institucionales: está presente en las batallas libradas por las mujeres indígenas organizadas en Bolivia, Perú y otros territorios originarios por el derecho a la tierra y la soberanía, la democracia y al reconocimiento de la pluriculturalidad amerindia. Las organizaciones populares de hoy mantienen de Bartolina su fidelidad a la lucha y su insumisión.
(N.G. y J.O.)
Publicado en Pensamiento Discepoleano.

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