
El impactante ángel vengador en el cementerio de Azul.
El ángel vengador, palacios y mataderos: la ruta de los
gigantes olvidados de la Pampa.
Entre 1936 y 1940, el arquitecto Francisco Salamone sembró la llanura bonaerense con más de 70 obras monumentales de estilo art déco y futurismo italiano. Un viaje por los tesoros de hormigón armado que quebraron la horizontalidad del campo y hoy reviven como un imán turístico y patrimonial.
Hay una ruta que vale la pena descubrir. Se trazó entre 1936
y 1940, durante la gobernación de Manuel Fresco, cuando el ingeniero arquitecto
ítalo-argentino Francisco Salamone proyectó y construyó más de 70 obras
públicas en 28 municipios y localidades de la provincia de Buenos Aires. El uso
de este doble título académico es clave: Salamone se formó en la Universidad
Nacional de Córdoba antes de que ambas disciplinas se separaran, lo que le
permitió fusionar el cálculo estructural con la vanguardia estética. Era,
además, maestro mayor de obras.

Francisco Salamone. Nació en Leonforte (Italia) en 1897
y emigró de pequeño a la Argentina.
De acuerdo con publicaciones especializadas en arquitectura (como los análisis compilados por Ediciones Bonaerenses y el crítico Jorge Francisco Liernur en el Diccionario de Arquitectura en la Argentina), este plan respondió a la necesidad de reactivar las economías locales tras la crisis de 1930 y consolidar el control estatal conservador en el interior durante la Década Infame. De allí partió la decisión de dotar a los pueblos rurales de una fuerte impronta institucional.
Ejes del plan.
El programa encargado a Salamone se basó sobre tres tipologías que redefinieron la centralidad de los municipios, organizadas bajo una lógica de diseño integral y simbolismo de Estado:

El palacio municipal de Guaminí.
Palacios municipales: sedes de la autoridad civil que
concentran la administración, caracterizados por sus simetrías y torres de
reloj de gran altura, diseñadas para superar en escala a los templos
religiosos. Ejemplos destacados: Carhué, Guaminí, Pellegrini y Coronel
Pringles.
Mataderos municipales: infraestructuras industriales
concebidas bajo estrictos criterios de higiene y control sanitario para la
faena. Su plástica exterior incorporó torres funcionales y geometrías punzantes
con forma de cuchillas que rompían el paisaje horizontal. Ejemplos destacados:
Azul, Guaminí, Balcarce y Coronel Pringles.
Cementerios y equipamiento urbano: portales de acceso que
simbolizan la solemnidad ante la muerte a través de estructuras ciclópeas,
cruces de hormigón armado de gran porte e integraciones alegóricas. El plan
incluyó plazas, fuentes y luminarias. Ejemplos destacados: Azul y Saldungaray.
Estilo inconfundible.
La estética de Salamone fue audaz: vinculó tres corrientes de vanguardia, adaptadas a las posibilidades plásticas del hormigón armado. Sus diseños entrelazan la estilización geométrica del Art Déco, la monumentalidad tecnológica del Futurismo italiano y el sentido de forma útil del Funcionalismo. Esta hibridación dotó a sus estructuras de un dinamismo inédito para el paisaje rural de la época.

Las ruinas del matadero de Villa Epecuén.
Si bien la escala colosal de sus edificios y la simpatía política del gobernador Fresco por los regímenes totalitarios europeos vinculan históricamente este plan con el fascismo, los especialistas como Liernur aclaran que la monumentalidad de Salamone no respondía a un estilo dogmático, sino al uso de recursos expresivos globales (similares a los empleados por las democracias occidentales de la poscrisis de 1930) para escenificar la presencia y modernización del Estado.

Cementerio de Laprida. El imponente portal alcanza los 33 metros de altura.
En la materialización de sus proyectos, esta impronta se tradujo en dos rasgos principales:
Monumentalismo: los volúmenes puros, los planos lisos y las fachadas
de escala colosal generaron un fuerte impacto visual. Esta desproporción
deliberada frente a las casas bajas y las llanuras infinitas buscó transmitir
la autoridad del Estado y modernidad técnica en territorios rurales aislados.
Geometría y ornamentación: utilizó tramas estriadas, líneas
horizontales y verticales acentuadas, y detalles industriales (engranajes,
ruedas y perfiles metálicos) que se aplicaron directamente en la materialidad
del hormigón.
Obras destacadas.

Palacio municipal de Coronel Pringles.
En Azul está una de las más visitadas: el portal del
cementerio. Presenta una fachada de 43 metros de frente y su eje central se
eleva 21 metros mediante una torre vertical que culmina en una cruz de hormigón
de líneas rectas y proporciones rígidas, configurando un hito de acceso de
fuerte carga simbólica.
En Coronel Pringles, el edificio comunal destaca por su
torre de reloj que domina el espacio público central. El ex matadero municipal
exhibe una planta y volumetría concebidas bajo un diseño expresionista,
rematado por una hoja o cuchilla estructural característica.
En Saldungaray, el portal del cementerio se compone de una
gran circunferencia de hormigón armado de líneas netas. Dentro de ella se
inserta una cruz maciza y una escultura central del rostro de Cristo
agonizante. Esta solución formal sintetiza geometría pura y simbolismo
religioso.
En Guaminí, el ex matadero municipal es un edificio
industrial de volumetría asimétrica estructurado en torno a una torre tanque de
perfil laminar. Las rampas de acceso y los volúmenes horizontales responden a
la organización funcional de la faena adaptada al lenguaje moderno del
hormigón.
En Carhué / Villa Epecuén, el matadero es una imponente ruina emplazada en las márgenes del lago Epecuén. Su arquitectura, que sufrió los efectos de la histórica inundación, combina una torre de líneas punzantes con una chimenea de ladrillo visto, integrando el paisaje pampeano, el lenguaje industrial y la plástica monumental.

El portal del cementerio de Saldungaray. Foto: argentina.gob.ar
El tour Salamone.
Declarado Patrimonio Cultural Provincial y Monumento Histórico Nacional, el legado de Salamone demanda planes específicos de preservación y se puede recorrer en estos circuitos:
Circuito Sur: vincula los municipios de Tornquist,
Saldungaray, Coronel Pringles y Laprida, entrelazando la arquitectura
monumental con los paisajes de las sierras de Ventana y la llanura aledaña.
Circuito Oeste: conecta Guaminí, Carhué, Pellegrini, Tres
Lomas y Salliqueló, articulando el patrimonio industrial de los mataderos con
entornos de lagunas y llanuras abiertas.
Circuito Centro: agrupa la ciudad de Azul junto a las
localidades de Cacharí y Chillar, concentrando una alta densidad de obra
pública y piezas únicas de carácter urbano y funerario.
Publicado en Diario Río Negro.

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