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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

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"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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miércoles, septiembre 17, 2025

El “Manuel Fresco” de Aritz Recalde. Manuel Fresco, un gobernador con mala prensa.

 

El “Manuel Fresco” de Aritz Recalde.

Manuel Fresco, un gobernador con mala prensa.

Así como está el “Nietzsche” de Martin Heidegger o el “Foucault” de Gilles Deleuze, libros que resignifican la importancia de estos filósofos, en este caso nos detenemos en la figura de trascendencia histórica de Manuel Fresco y la presentación que hace de ella el Dr. Aritz Recalde[2],.en un libro de reciente edición, La obra pública de la gobernación bonaerense de Manuel Fresco (Recalde 2025), Como es de esperar, la valoración de la obra de un político tiene distintas versiones y el caso de Manuel Fresco no podría ser la excepción ya que, para algunos historiadores, es parte de una época caracterizada como “la década infame”, ubicada entre 1930 y 1943. Fresco fue gobernador de la Provincia de Buenos Aires entre el 18 de febrero de 1936 y el 7 de marzo de 1940. Lo que se difunde de él es que tenía en su despacho, según distintas versiones, los bustos o cuadros de Hitler y Mussolini, que admiraba al presidente de Estados Unidos Franklin Roosevelt y que guiaba sus decisiones por la Encíclica Rerum Novarum de la Iglesia católica. Tal conjunción de influencias, de ser ciertas, evidencian la complejidad del personaje a la vez que las tensiones entre ideologías que, entre otras consecuencias, desencadenarían la Crisis de los años 30 a nivel internacional y ya finalizando la década, la declaración de la Segunda Guerra Mundial.

El libro de Recalde es el último de una larga lista de libros digitales dedicados a reflexionar sobre el Pensamiento Nacional y la particular situación política de nuestro país, trayendo a la memoria a personajes claves de la política argentina del Siglo XX. Entre los pertenecientes a la compleja década del ´30 rescata la figura de Manuel Fresco, el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, que en 4 años dejó el testimonio de una obra pública fundacional de la organización territorial, como una parte importante para la recuperación de la crisis geopolítica de ese convulsionado periodo de entreguerras.

Manuel Antonio Justo Pastor Pascual Fresco, tal era su nombre completo, no fue militar, se recibió de médico de la UBA en 1914, el mismo año en que se recibió de médica Alicia Moreau de Justo. El dato no es menor para evaluar los intereses políticos del futuro gobernador ya que la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires contaba con profesores señeros como José Ingenieros, José María Ramos Mejía, Bernardo Houssay, Luis Agote, Angel Roffo, Alejandro Posadas, entre otros, consagrados a hacer accesibles los logros científicos para el beneficio de la salud pública y al mejoramiento de las condiciones de vida de la sociedad. En esa época, de auge del higienismo, el mejoramiento de la salud pública dependía de la construcción de puertos, redes ferroviarias, caminos y puentes, así como de la instalación de cloacas, cementerios, alumbrado público, mataderos municipales, establecimiento de colonias agrarias, viviendas dignas para los trabajadores, entre otros logros. Nuevas normativas acerca del cuidado de la Salud pública imponían al Estado la necesidad de construir la infraestructura necesaria para que se pudieran cumplir las Leyes. Para tomar un caso, la Ley provincial 4017/28  “Autoriza al Poder Ejecutivo para emitir «Bonos de Obras Públicas Municipales ».«Las obras públicas a que se refiere la presente ley, serán exclusivamente las destinadas a la construcción, reparación, adquisición o habilitación del edificio municipal o edificio para las delegaciones municipales, hospitales locales, mataderos, hornos crematorios, desagües, corralones de limpieza, campos de deportes, plazas de ejercicios físicos, parques públicos, usinas de electricidad, y terrenos para obras sanitarias» (Recalde, p.164). Para evaluar el impacto de estas obras en el mejoramiento de la salud, podemos detenernos en la instalación de mataderos en todas las localidades donde se expendiera carne animal para consumo humano, ya que la costumbre de la matanza de ganado para consumo humano, en pequeñas comunidades donde no llegaba la distribución desde grandes frigoríficos, se realizaba desollando al animal sobre la tierra o sobre una chapa, entre insectos y sin ningún cuidado higiénico por parte de los trabajadores, haciendo también peligrar la salud de ellos. Bastará recordar las escenas de El matadero de Esteban Echeverría para advertir la necesidad de construir locales especiales, con amplia disponibilidad de desinfectantes, agua y azulejos, equipado con máquinas que permitían la desinfección y aislamiento de la carne de agentes contaminantes, que era revisada por veterinarios y bromatólogos antes de ser llevada a la venta, todo ello a cargo del control municipal.  En 110 localidades de la Provincia de Buenos Aires, en 4 años de gobierno, Fresco concretó un plan de obras que resultan fundacionales para el funcionamiento del territorio hasta nuestros días. El libro de Aritz Recalde sistematiza esta presentación a partir de dividirla en 4 categorías:

I- obras de vialidad;

II- obras en aeródromos;

III- obras en municipalidades;

IV- obras de telégrafos y radiodifusión

V- puertos, dragados y obras sanitarias.

Como principal fuente de información, pero no la única, nos dice Recalde, recurrió a los 8 tomos de la recopilación que publicó en 1940, la gobernación de la Provincia de Buenos Aires bajo el título Cuatro Años de Gobierno. A partir de este plan de acción integral y conjunto, la Provincia de Buenos Aires quedó cuadriculada y mapeada hasta en los lugares más recónditos. Este plan de acción respondió, a nivel provincial, a la política de Estado asumida por Agustín P. Justo para todo el país y a la que Salvador Oria, director de Vialidad Nacional en 1938, llamó “Intervencionismo defensivo” (Recalde, p.12). cuando, bajo la inspiración del presidente de Estados Unidos, Roosevelt, el Estado argentino asumió la misión de invertir en obra pública para incrementar las fuentes de trabajo en momentos de crisis del capitalismo y planificó el modelo productivo para el desarrollo integral de la sociedad. El gasto del Gobierno Nacional en obras públicas aumentó del 9% del PBI en el año 1930, al 16,1% en 1943. El presidente Justo impulsó la ley 11.658/32 que creó la Dirección Nacional de Vialidad. Durante los ocho años de las presidencias de Justo y de Ortiz ocupó la conducción del Ministerio de Obras Manuel Alvarado, señala Recalde. Como dato de este inusitado despegue económico cita Recalde el caso de YPF que en 1935 registraba 34 estaciones de servicio en todo el país y dos años después aumentaron a 187.

En 23 rubros, se detalla el amplio espectro de obras públicas destinadas no solamente a fomentar el trabajo y la economía sino a modernizar y hacer efectivas las políticas de salud, educación, turismo, deporte, urbanización, entre otros logros de modernización y mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos.

1– Urbanización de balnearios de Necochea, Mar del Plata y Carhué;

2– Obras de Urbanización de Lujan y La Plata;

3– Fijación de médanos;

4– Explotación de Lagunas fiscales;

5– Sistematización y urbanización de costas y playas;

6– Barrio-Parques para obreros;

7– Avenidas y calles de acceso a la Capital federal;

8– Mercado de frutos del Delta del Paraná;

9– Administración General;

10– Obras hospitalarias;

11– Obras sanitarias;

12– Servicios Generales del Ministerio de Obras Públicas;

13– Obras Hidráulicas;

14– Mejoramiento de Comunicaciones en el Delta Paraná y servicios auxiliares;

15– Obras Ferroviarias;

16– Escuelas profesionales;

17– Construcción y ampliación de obras;

18– Balnearios, stadiums, paseos y aeródromos;

19– Fomento de plantaciones forestales y la agricultura;

20– Parques;

21– Monumentos y edificios históricos;

22– Asistencia social

23– Higiene pública. (Recalde 2025 pp.30-32).

 

Los ingenieros y arquitectos de Fresco.

La obra de Fresco convocó, para su realización, a científicos y profesionales universitarios encargados de planificar primero y resolver después las obras involucradas en cada rubro. Un ítem a destacar en el libro de Recalde es la mención a los hermanos Bustillo, El ingeniero José María Bustillo y el arquitecto Alejandro Bustillo, ya que, al aporte de ambos a la construcción de obras públicas y edificios, el autor dedica un señalamiento detallado, acompañado de fotos que ilustran los datos aportados. Del mismo modo detalla la obra del otro arquitecto e ingeniero emblemático de la obra de Fresco, Francisco Salamone (1897-1959), un arquitecto e ingeniero italo-argentino, que construyó unas 90 obras públicas en distintos partidos de la Provincia de Buenos Aires. Esta obra estuvo instalada mayormente en pueblos que, en pocas décadas, dejaron de ser fortines de avanzada contra “la indiada” para transformarse en prósperas poblaciones de inmigrantes, comunicadas a través del tren, los caminos, el telégrafo y la radio con las grandes urbes. Estas construcciones de cemento, desconcertantes en el entorno en que fueron instaladas, asombran aún hoy por la monumentalidad, en comunidades que, hasta hace unas décadas atrás, renegaban de su presencia, entre otros motivos, por desafiar las convenciones y hasta por irritar a las autoridades locales. Tal es el caso del portal del cementerio de Saldungaray (foto Recalde, 2025, p.58) que muestra una rueda, una esfera donde se ubica una cruz fuera del centro y donde también en un punto algo descentrado de la cruz aparece la cabeza de Jesús dando la impresión de representar a un decapitado más que a un crucificado (Lazzari, 2022). La esfera se parece a la ruleta del casino, quizás en alusión al cercano Casino de Sierra de la Ventana (Di Fazio, 2022). Si alude a la ruleta de un casino, en este caso sería una ruleta que hace trampa ya que no ubica en el centro la cruz ni la cabeza, lo que indicaría que “el juego siempre es tramposo” (Lazzari, 2022). Así vemos que resulta completamente inapropiada para un cementerio público y de simbología cristiana la idea de una ruleta descentrada, como en la Lotería de Babilonia de Borges, que, por intervención de una suerte sin reglas, puede beneficiarnos o perjudicarnos en el reparto de la vida y la muerte. Podríamos pensar que, a tono con la época e inspirado en la frase de Borges “Soy de un país vertiginoso donde la lotería es parte principal de la realidad”, Salamone construyó en cemento esta idea, aunque es improbable que conociera entonces el cuento de Borges porque se publicó en 1941 cuando el portal ya estaba en pie desde 1938. De todos modos, podemos conjeturar que solamente un jugador, adiestrado en la toma de riesgos, templado en el ganar y perder, podría animarse a desafiar los cánones vigentes y crear estos monstruos de cemento que todavía están ahí, provocativos, para el escándalo y desconcierto de algunos vecinos y visitantes, así como para la admiración de otros. Otro caso es el palacio municipal de Rauch (Recalde, foto p.56) que tiene en el punto más alto del edificio un reloj que supera la altura de la cúpula de la iglesia, quizás indicando con este detalle que quien tiene la suprema misión de “dar la hora” es el Estado (La Nación, 2024). La elección de este arquitecto excéntrico y de fuerte impronta vanguardista, en lugar de otros que formaban parte de la elite de arquitectos de la “Patria contratista” de la época, muestra la audacia y libertad de criterio de Fresco al permitir el despliegue del genio creativo de Salamone, quien llevó a pueblos agrícolas de la provincia un diseño que lo distingue hoy en día como “el Gaudí de las pampas” (Lazzari, 2022). Sus construcciones son motivo de admiración y estudio por parte de la arquitectura y la ingeniería internacional y atrae la visita de profesionales de todo el mundo que viajan desde países como Japón, Alemania o Estados Unidos para tomar contacto personal con los cementerios, mataderos y edificios municipales que son verdaderas “joyas” del Modernismo, hoy en día, algunas, ubicadas en caminos laterales de tierra al quedar en desuso, como es el caso de varios mataderos. Otros arquitectos señalados por Recalde son Alberto Bogani y Francisco Marseillán con lo que completa la lista de destacados profesionales encargados de concretar los proyectos políticos en la totalidad del territorio bonaerense.

¿Por qué dedicar esta investigación a la obra pública de Manuel Fresco?

El libro de Recalde tiene el estilo de un informe de investigación al presentar de manera documental, con bibliografía, imágenes y cuadros, los datos de la obra pública de Fresco, donde también detalla las normativas que permitieron estas construcciones. En la lectura no encontramos orientaciones para acceder a las motivaciones que lo llevaron a emprender esta compilación de datos. Afortunadamente encontramos en la web un reportaje radial publicado por la Radio de la UNLa (Recalde 1/4/2025), donde responde a la pregunta de ¿por qué dedicarse a estudiar la obra de Fresco? En principio, afirma Recalde, porque es parte de la Historia del territorio de mis padres, la Patria, donde vivo. Señala que desde hace años se dedica a la investigación de la historia de varios municipios y gobernaciones de esta provincia ya que es escaso el conocimiento que se tiene de la gobernabilidad del territorio bonaerense siendo la provincia más grande desde el punto de vista geográfico, de mayor densidad poblacional, de mayor peso económico y son sus habitantes los que deciden el resultado de las elecciones presidenciales. Para Recalde, la provincia de Buenos Aires no tiene una identidad reconocida y de su organización y gobernabilidad depende la del país. La publicación anterior a esta estuvo dedicada a la gobernación de Antonio Cafiero de la que había unos pocos estudios. Esta investigación se vio beneficiada por la instalación de la Biblioteca Cafiero en el predio de la UNLa., admite Recalde. De Manuel Fresco hay mayor disponibilidad de estudios que sobre la gobernación de Eduardo Duhalde, aun siendo contemporáneo, destaca. Confiesa Recalde que antes de dedicarse a este gobernador tuvo que dejar atrás los prejuicios y las categorías antagónicas que alimentan las diferentes “grietas” políticas. El estigma aplanador de “infamante” para esta época, obstaculiza la oportunidad de advertir los logros positivos de la gestión de Fresco y la importancia fundacional de una obra que se realizó sin contraer endeudamiento externo. Dejando de lado los parámetros de “derecha” o “izquierda”, califica esta política de “moderna”, transformadora de la vida económica y social, que dejó huellas indelebles con la presencia de instituciones y obras que llegan hasta nosotros, con mayor o menor estado de conservación, pero que siguen en pie. Admite que este libro es básicamente informativo, se abstiene aquí de categorías valorativas, para que cada uno lo interprete como le parezca, pero ello no significa que él mismo no tenga su propia idea sobre la política del gobernador Fresco. Por el contrario, destaca que, antes que el gobierno de Perón, Fresco propuso “una política obrera de masas” y ya había establecido leyes y disposiciones para proteger el derecho de los trabajadores, para instalar hospitales, escuelas y establecimientos dedicados al mejoramiento de la educación, salud y recreación de los trabajadores y sus familias. A la pregunta sobre el fraude electoral, Recalde contesta que, justamente fue la política de Fresco la que sentó las bases para que ya el fraude no fuera posible y sobre la violencia política, destaca que el mismo Fresco fue víctima de un atentado, en la presidencia de Yrigoyen, durante la campaña electoral a Diputado, el 13 de febrero de 1930, en la localidad de Lincoln. Las crónicas de la época testimonian que fueron varios los muertos y heridos, que al candidato lo enviaron en tren a Buenos Aires donde fue atendido por el doctor Enrique Finochietto que le salvó la vida (Diario La Verdad, 2023).

Un Conservador popular

Recordemos que Manuel Fresco accede al cargo de Gobernador de la Provincia de Buenos Aires por el Partido Demócrata Nacional (PDN), colocado por los historiadores como una de las fracciones de los conservadores. Este Partido político se fundó en 1931 y se desintegró en 1957. Para diferenciarse de otros políticos conservadores, él mismo se identifica como “conservador popular” (Pigna), una difícil conjunción de términos que luego del golpe de Estado del `55 tomaría forma en la fundación del Partido Conservador Popular (PCP), en 1958 pero Fresco ya no militaba en estas filas. En un discurso recuperado por el Canal Encuentro escuchamos al médico antes que al político afirmar enfáticamente “Si queremos una Patria grande y rica, es indispensable que sus hijos sean sanos y fuertes para que puedan engrandecerla con el trabajo y defenderla con la misma pujanza con que lo hicieron nuestros mayores”. Sobre la última etapa de su vida política, los historiadores destacan que, en disconformidad con el arco conservador, crea su propio partido político denominado “UNA Patria” en 1941. Las siglas representan la frase “Unión Nacional Argentina”. Según otros registros se denomina “Partido Patria Unión Nacional Argentina”. En octubre de 1945, luego de un encuentro personal con Juan Domingo Perón, anexa su partido al frente electoral que llevará a ganar las elecciones del 24 de febrero de 1946 al peronismo, pero él mismo se retira ya de la política para dedicarse a la profesión de médico que ejerció en la localidad de Haedo hasta su muerte el 17 de noviembre de 1971.

Para volver al libro de Aritz Recalde, podemos apreciar que, en momentos en que se promueven y ejecutan políticas de desmantelamiento y desfinanciamiento de la obra pública, en el que se insiste en la criminalización de las obras del Estado, revisar la política y los logros de Manuel Fresco desde la gobernación de la Provincia de Buenos Aires, puede aparecer como un acto de resistencia al embate privatizador. También es una iniciativa importante y necesaria para proporcionar un marco de comprensión histórica en el actual estado de cosas, un recordatorio de que somos herederos y custodios del patrimonio público que disfrutamos en las plazas, parques, balnearios, de las rutas que transitamos y de los edificios que albergan las principales instituciones del Estado.

Bibliografía

Canal Encuentro, 200 historias destacadas: Manuel Fresco, 29 de marzo 2022, consultado el 23 de julio de 2025, disponible en  https://www.youtube.com/watch?v=cbrqOu1pQU0

Diario La Verdad, “Fue disuelta a balazos, en Lincoln, por elementos yrigoyenistas, una conferencia conservadora”, 10 de septiembre de 2023, consultado el 25 de julio de 2025, disponible en   https://laverdadonline.com/anoche-fue-disuelta-a-balazos-en-lincoln-por-elementos-yrigoyenistas-una-conferencia-conservadora/

Di, Fazio, Gerardo, INFOBAE  Hizo 60 obras monumentales en cuatro años: quién fue el arquitecto que cambió la cara de 25 municipios bonaerenses, 14 de mayo 2022, consultado el 19 de julio de 2025, disponible en https://www.infobae.com/sociedad/2022/05/14/hizo-60-obras-monumentales-en-cuatro-anos-quien-fue-el-arquitecto-que-cambio-la-cara-de-25-municipios-bonaerenses/

La Nación, El legado de Salamone, publicado el 4 de agosto de 2014, consultado el 19 de julio de 2025, disponible en https://www.lanacion.com.ar/turismo/el-legado-de-salamone-nid1964561/

Lazzari, Eduardo, CAPBA5 Charla Online de E Lazzari Salamone El Gaudi de las Pampas 25 08 2020, publicado el 8 de marzo de 2022, consultado el 20de julio de 2025, disponible en https://www.youtube.com/watch?v=rmpA3DWThCs

Pigna, Felipe, El Historiador, Síntesis de la Historia de la Provincia de Buenos Aires, sin fecha de edición, consultado el 25 de julio de 2025, disponible en https://elhistoriador.com.ar/sintesis-de-la-historia-de-la-provincia-de-buenos-aires/lementos-yrigoyenistas-una-conferencia-conservadora/

Recalde Aritz, Historia de la Provincia de Buenos Aires: Gobernación de Manuel Fresco, reportaje radial 1/4/2025, disponible en https://uy.radiocut.fm/audiocut/historia-provincia-buenos-aires-gobernacion-manuel-fresco/

Recalde Aritz, libros publicados on line desde 2005 disponible en https://cvaritzrecalde.blogspot.com/2008/01/cv-aritz-recalde.html

Recalde, Aritz La obra pública de la gobernación bonaerense de Manuel Fresco, Remedios de Escalada, Universidad Nacional de Lanús, ISBN 978-987-8926-80-3, Libro digital, 2025. 89 pp., disponible en https://www.unla.edu.ar/documentos/departamentos/hya/la-obra-publica-de-la-gobernacion-bonaerense-de-manuel-fresco.pdf

[1] Cristina Ambrosini, Profesora y Licenciada en Filosofía UBA, Doctora en Filosofía UBA, Profesora regular jubilada de la UBA y la UNLA en grado y posgrado. Directora de la Especialización y Maestría en Metodología de la Investigación Científica de la UNLA, hasta mayo del 2024, actualmente miembro del Comité Académico de ambos posgrados. Autora de libros y artículos en temas de ética y epistemología.

[2] Aritz Recalde Licenciado en Sociología en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata, 2002, Magister en Gobierno y Desarrollo de la Universidad Nacional de San Martín, 2008, Doctor en Comunicación de la Universidad Nacional de La Plata, 2014.

jueves, junio 06, 2024

En Valcheta un policía no dejó pasar al gobernador. El arma reglamentaria en el pecho.

 En Valcheta un policía no dejó pasar al gobernador. El arma reglamentaria en el pecho.

Por Jorge Castañeda.

Don Emilio Rada, un antiguo poblador de Valcheta, sabía contar esta historia donde un agente de la policía territoriana asentado en Valcheta le impidió el paso nada menos que al entonces gobernador Ingeniero Adalberto Torcuato Pagano, en riguroso cumplimiento de su deber.

Solía contar que “cuando se comenzaron a construir las comisarías en la Línea Sur (de gran belleza arquitectónica” durante el gobierno del gobernador Pagano, él personalmente como solía acostumbrar venía a controlar las obras, por toda la línea”.

Según recordaba don Emilio en su testimonio “habrá sido por el año 1929, cuando aquí, el destacamento no tenía un domicilio fijo; se cambiaba de rancho en rancho por falta de seguridad y de espacio”.

“En esa oportunidad, funcionaba en dos piecitas de adobe, donde está ahora la casa que ocupa la oficina de Trabajo y Previsión”. La nota, aclaramos, realizada por la escritora Josefina Gandulfo Arce de Ballor a don Rada fue realizada a principio de los años 70.

“El gobernador, ingeniero Pagano, venía en forma mensual. Es así que llega al Destacamento y en la puerta, de guardia, se encontraba un agente. El entonces gobernador avanzó sin pedir permiso y el agente se le puso por delante. Entonces Pagano le pregunta: -¿Cómo se llama usted? –Y a usted que le importa le responde el uniformado. Don Adalberto Pagano, con más energía trata nuevamente de avanzar, haciéndolo a un lado. El agente, en un ademan veloz, saca el arma y se la pone a la altura del pecho. Sin moverse el gobernador insiste: -¿Cómo se llama usted?. El agente no contesta. Se va adentro y le informa al oficial. Cuando éste sale y se encuentra con el gobernador, palidece tomándose la cabeza con ambas manos”. El señor gobernador, muy paciente, le averigua al oficial el nombre del fiel cumplidor del deber”.

“A la semana de lo ocurrido, procedente de la Jefatura de Policía de la ciudad de Viedma, llega el ascenso a cabo del fiel y corajudo agente que se apellidaba Gone”, agrega sonriente don Emilio Rada. –Y había que verlo lucir las nuevas jinetas!!

Historias como estas son comunes de empleados celosos de su trabajo que cumplen puntillosamente sus obligaciones.

¿Acaso el brigadier Juan Manuel de Rosas y el general José de San Martín no dejaron testimonio de casos similares donde valientes soldados dieron cumplimiento de su deber no importando quien fuese el que no respetara las consignas.

*** Texto: Jorge Castañeda Escritor – Valcheta (Río Negro).

Publicado en Más Río Negro.

https://www.masrionegro.com/2024/05/26/en-valcheta-un-policia-no-dejo-pasar-al-gobernador-el-arma-reglamentaria-en-el-pecho/

Adalberto Torcuato Pagano (San Miguel del Monte, 24 de enero de 1894 - Buenos Aires, 1 de enero de 1960) fue un ingeniero y político argentino, que ocupó el cargo de Gobernador del Territorio Nacional de Río Negro,

Su padre era constructor de origen italiano que influyó sobre el futuro de Adalberto Pagano y se recibió de Ingeniero Civil en la Universidad Nacional de Buenos Aires en 1916.

Radicado con su familia en familia en Bahía Blanca diseñó y construcción de edificios como la sede del diario La Nueva Provincia, la Sociedad Sportiva, el cine teatro Rossini.

El 11 de septiembre de 1932, fue designado gobernador del Territorio Nacional de Río Negro por el presidente Agustín P Justo que se desempeñó el cargo hasta 1943.

Se destacó como Gobernador del Territorio Nacional de Río Negro por el mejoramiento de la infraestructura policial y de la inauguración de hospitales en las localidades rurales de Ingeniero Jacobacci y Valcheta. También se dio inicio a un hospital nuevo en la capital que recién fue finalizado en 1945 cuando él ya se había alejado del cargo de Gobernador.

En la capital rionegrina construyó los edificios del hospital regional, correo, turismo. Entre 1934 y 1936 el Gobernador Adalberto Torcuato Pagano agregó a la Casa de Gobierno de Viedma otras dependencias hacia el fondo, con puertas hacia un gran patio interior que estaba descubierto. Llevó a cabo las defensas y compuerta del Valle Interior, impulsó el turismo y las comunicaciones. En El Bolsón hizo diseñar su trazado urbano, la construcción de los principales edificios públicos como la municipalidad, el correo, el hospital, la comisaría, la escuela hogar.

Se opuso al traslado de la capital provincial a General Roca, estableciendo a Viedma como capital definitiva.

Fue convencional constituyente provincial por el Partido Demócrata de Río Negro en 1957.

Autor del artículo que dispuso que Viedma fuese capital provisoria hasta que una ley fijara definitivamente la sede oficial y logró así destrabar la discusión, evitando también que la capital fuese llevada a General Roca.  Candidato a Gobernador  en 1958 para la ya declarada provincia de Río Negro, en la cual obtuvo apenas el 4,4% de los votos. Se retira de la política.

“SALAMONE/PAGANO.

A Francisco Salamone y Adalberto Pagano los emparenta una obra caracterizada por ubicarse en pequeñas localidades perdidas en la llanura. Compartieron también el título de ingeniero, Salamone egresado de la Universidad de Córdoba en 1917, Pagano de la de Buenos Aires en 1916. Ambos desarrollaron su obra en la década de 1930 y murieron con diferencia de meses, en agosto de 1959 Salamone, en enero de 1960 Pagano” (Museo Histórico La Lobería Grande).

... ... ...

Leyendo el interesante artículo de Jorge Castañeda:  “En Valcheta un policía no dejó pasar al gobernador. El arma reglamentaria en el pecho”. Vino en mente la publicación de una carta de lectores sobre Marcelo Torcuato de Alvear, cuando era Presidente de la Nación Argentina, que habla, ante diferentes circunstancias, de conductas de las autoridades por aquellos años.



PRESIDENTE MULTADO.

A raíz de los últimos sucesos de dominio público recordé una ejemplar anécdota leída hace muchos años en la revista Todo es Historia, que fue creada y dirigida por Félix Luna. El doctor Marcelo Torcuato de Alvear, en esos momentos presidente de la Nación, era muy entusiasta del automovilismo.

Habiendo recibido un vehículo de su preferencia, salió a probar las cualidades mecánicas del automóvil. Enfiló hacia la avenida Costanera y comenzó a acelerar, circunstancia en que fue detenido por un agente de tránsito, quien comenzó a labrar el acta por exceso de velocidad. Cuando le pidió su registro de conductor, constató de quién se trataba y pasado el momento de estupor, lo miró y siguió escribiendo bajo la mirada respetuosa del automovilista.

El agente labró el acta de infracción que ya había iniciado. Días después, el agente fue citado y se presentó en la Casa de Gobierno, donde el Presidente lo hizo pasar a su despacho y lo saludó con un "buen día, mi cabo". El policía le aclaró: "Soy agente", y Alvear sentenció: "Desde hoy usted es «mi cabo», pues recién he firmado el decreto en el que recomiendo su ascenso. Usted cumplió con su deber".

Son gestos de los que está llena nuestra historia, y que eran vividos con la naturalidad propia de un país donde la educación era valorada y la Constitución, respetada.

Dr. Bernardo Ficher

DNI 4.473.233

Publicado en Carta de Lectores del Diario "La Nación", 20 de octubre de 2013.

Año: 2013 ¡cómo pasa el tiempo!

Publicado en GPA EL BLOG DE LA PATAGONIA.

viernes, noviembre 10, 2023

Los cuatro años mágicos de Francesco Salamone.

 Por Sergio Kiernan para el Diario Página 12.


S
i fuera por la rutina, el ganapán, nadie se acordaría de Salamone, el de los algunos edificios racionalistas, apenas uno realmente notable, el de presidir la empresa familiar dedicada a asfaltar calles. Ese Salamone ingenieril, empresario, hubiera sido uno más si no fuera porque, en la Argentina chica de los años treinta, se hizo amigo de un tal Manuel Fresco, que el Fresco fue gobernador de la provincia de Buenos Aires por un período y que en el poder le encargó al amigo tano un programa de construcciones masivo. Fresco puso la voluntad política y los fondos, Salamone puso una fantasía creativa tal que todavía nos quedamos con la boca abierta. Pocos políticos tuvieron semejante tino, menos son recordados por un programa de infraestructura.

Muy a principios del siglo veinte, el arquitecto Salvatore Salamone desembarcó en Buenos Aires con su familia, incluyendo al pequeño Francesco de la mano de su mamá. Era uno de tantos barcos que nos traían talentos constructivos como Gianotti o los Palanti, por mencionar algunos. El piccolino siciliano creció argentino, se transformó en Francisco con "i" y se anotó en el Otto Krause, del que salió maestro mayor de obras. Grandecito, se instaló en Córdoba y a los veinte años obtuvo un título que ya no existe, el de ingeniero civil y arquitecto. Esta formación destaca un lado muy importante de Salamone, el de la capacidad y el conocimiento técnico. El hombre era un constructor de alta pericia, un prolijo sabelotodo y bastante obsesivo con los detalles.

Salamone se gana algún premio en los tantos concursos de la época, ricos en publicaciones de cosas que no se construían, incluyendo medallas en Barcelona y en Milán. Si alguien lo conoce, es por sus "arquicaricaturas", retratos de arquitectos famosos en un estilo racionalista facetado, casi cubista, que se publican en la revista de la Socidad Central de Arquitectos. Salamone se mete en política, se sale rápidamente, forma una empresa constructora con su hermano y se gana la vida pavimentando calles cordobesas. Sus primera obras vacilan entre el estilo neocolonial español y el racionalismo para viviendas, y un atisbo de Art Decó para la plaza central de Villa María, de 1934.

Y ahi lo llama Fresco.

La crisis de 1930 no se iba y el gobernador conservador, autoritario y amigo del fraude patriótico quería proyectarse creando empleo y haciendo lo que hoy llamamos base territorial. Hay de todo en carpeta: puentes, la novedad de algún camino interurbano asfaltado, escuelas, sedes de cooperativas eléctricas. Pero Fresco le encarga a Salamone cuatro tipologías de enorme simbolismo. El siciliano tiene que concentrarse en intendencias, cementerios, mercados y mataderos, indispensables en medio del debate sobre exportaciones de carne y desconfianza a los privados, todos ingleses. Un mandato es que se noten, que se hagan ver, que simbolicen la acción del Estado y la suya propia. El que los vea tiene que pensar en progreso y en el nombre de Manuel Fresco.

La foto severa de Salamone, vestido como un estanciero en una película de Mirtha Legrand, ya maduro, hace difícil imaginarse la cara del joven de 39 años que recibía semejante encargo. ¡Sesenta y cinco obras en veinte pueblos! Y el mandato de hacerse ver, de impresionar, de dejar una marca muy por encima de lo utilitario. ¡Cómo habrá brindado el arquitecto!

Los pueblos elegidos tenían algo en común, el haber nacido como fortines o puestos fronterizos, sin la pompa, la esperanza y el diseño con que se fundaron otros en tiempos anteriores o mejores. Salamone se toma el tren y empieza a recorrerlos, y le agrega a Fresco algunas plazas que diseña por completo, de las locas farolas a las fuentes lisérgicas, del pavimento dibujado a los bancos. Es un frenesí de torres, portales de cementerios, capillas fúnebres, equipamientos técnicos para la faena de ganado, mobiliarios completos para concejos deliberantes y oficinas públicas, mostradores de material y mármol, lámparas para los pasillos y hasta picaportes.

En cuatro años, Salamone diseña, hace la dirección de obras y hasta construye él mismo las municipalidades de Carhué, Pringles, Laprida, Puán, Carlos Pellegrini, Rauch, Balcarce y Tornquist; las delegaciones municipales de Cacharí, Vedia, Saldungaray y Chillar; los mataderos de Balcarce, Carhué, Pringles, Azul, Laprida, Vedia y Pellegrini; los cementerios de Saldungaray, Laprida, Azul y Balcarce; más las cruces de los de Pringles, Pellegrini y Lobería. El cementerio de Saldungaray tiene la ya famosa "rueda" con una cruz y todos los rayos como para salir a velocidad. El de Azul el ceñudo y potente ángel de la buena muerte. La intendencia de Vedia es de lejos lo más alto del lugar, pasados los ochenta años, una exageración de torre con reloj que sigue exagerando todos estos años después, en directa competencia con la de Carhué. Los mataderos son fascinantes edificios-máquina que hasta abandonados o con otro uso permiten imaginer un frenesí de sangres y despieces.

El monumentalismo es tal que todos estos edificios tienen fama, son hitos del patrimonio bonaerense y son literalmente únicos. Hace unos años, un tour Salamone de la sociedad Art Deco de Estados Unidos, guiado por Fabio Grementieri, mostró lo que puede ser la reacción típico a estas obras: primero un vistazo serio y un mini-debate sobre influencias monumentalistas y racionalistas, con nombres de posibles obras europeas. Para el segundo día, nadie se molestaba más que en deleitarse en la originalidad de las obras, la irrepresible creatividad, la elegancia de las soluciones, la belleza que emana de cada una. Al arquitecto y antropólogo italiano Franco La Cecla le pasó lo mismo: que esta torre le sonaba a esta otra, que el estilo se enraizaba en este otro... y a los diez minutos no paraba de elogiar la creatividad y la audacia, y se reía feliz de que el autor fuera un compatriota siciliano.

Para los locales, estas visitas y estos elogios confirman que lo que tienen es único y de asombro, algo que la costumbre suele apagar. Los edificios de Salamone son tratados con cierto respeto, como algo que te dejaron los abuelos y todavía sirve, y la provincia está preparando un programa de restauración de varios, que hasta encontraron otros usos.

Terminada esta patriada, Salamone se instaló en Buenos Aires, siguió asfaltando, probó suerte en Uruguay, volvió a la Capital, creó la empresa familiar SAFRRA -Sociedad Anónima Francisco, Ricardo, Roberto, Ana- hizo varias obras de infraestructura y un par de edificios, el más notable el espectacular departamento de Alvear y Ayacucho, una clase tridimensional sobre cómo se toma una esquina y cómo se diseña un remate. Se murió a los 62 en 1959.

Lo que significa que alcanzó a ver la arquitectura del peronismo, la última en ser un estilo propio y reconocible, una arquitectura deliberadamente parlante que "dice" un mensaje. Los cuatro años huracanados de Salamone en el interior bonaerense son otra muestra de que la presencia del Estado no tiene que ser apenas utilitaria, cajas baratas para cubrir alguna necesidad, sin ningún esfuerzo creativo. Como los viejos Bancos Nación, los Correos y las sedes primeras del Banco de la Provincia, sus edificios hablan y dicen que aquí estamos, que esto es lo que hace también el Estado, dar identidad.

Un capo, Salamone.

PUBLICADO EN EL DIARIO PÁGINA/12.

18 de febrero del 2023.

https://www.pagina12.com.ar/524982-los-cuatro-anos-magicos-de-francesco-salamone#:~:text=En%20cuatro%20a%C3%B1os%2C%20Salamone%20dise%C3%B1a,Carhu%C3%A9%2C%20Pringles%2C%20Azul%2C%20Laprida

miércoles, septiembre 13, 2023

Ruta Salamone: Recorrido turístico por las obras de un arquitecto de culto.

 

Francisco Salamone | Foto:Martín Aurand para Ediciones Bonaerenses.

Hace 30 años, pasó de arquitecto exótico a ícono de culto. Las obras del ítalo argentino Francisco Salamone, diseminadas por la provincia de Buenos Aires, se han convertido en un punto de peregrinación. Apuntando a los interesados, un libro publicado por Ediciones Bonaerenses reúne todo su acervo. Se llama “Ruta Salamone” y fue escrito por Florencia Di Paolo, Sebastián Russo Bautista, Alejandro Gómez Monzón y Patricia Ratto, con prólogo de René Longoni, fotos de Martín Aurand e ilustraciones de Baires Baires (se descarga gratuitamente en la página web de la editorial). Ellos se dividieron la investigación de las rutas del sur, oeste, norte y centro de la provincia, respectivamente, y nos cuentan la experiencia de acercarse a las obras.

Como muchos grandes, el trabajo de Salamone fue el de un adelantado a su tiempo. “Sus plazas y edificios construidos en unas 40 localidades entre 1936 y 1940 significaron la presencia de una arquitectura moderna y monumental (en los casos más notables) y se volvieron características del paisaje urbano de estos pueblos, más acostumbrados en su tiempo a la pampa y a las casas bajas”, explica el texto. Fue un talento prolífico, pero con casi nulo reconocimiento hasta entrada la década de 1990. Su arquitectura no puede encasillarse en un solo estilo, porque es la mezcla de varios y por ende la creación de uno propio: funcionalismo, racionalismo, art déco, expresionismo y neocolonialismo, entre otros, se combinan para forjar su impronta.


¿En qué pueblos conviene parar para conocer sus edificios? Aquí algunas indicaciones. De paso, sugerencias de otros puntos atractivos para visitar en esas mismas ciudades y volver más interesante el recorrido por la provincia.

Los caminos.

Las rutas pueden dividirse en cuatro. Hacia el sur, el mapa recorre Tornquist, Saldungaray, Coronel Pringles, Laprida y San Jorge. En Laprida se destaca el matadero, de estética futurista, con una torre que dialoga muy bien con el palacio municipal, otra obra propia. También el corralón municipal, la fuente de la plaza central y el cementerio, cuyo portal es el monumento religioso más grande de América Latina después del Cristo Redentor de Brasil. “Su estructura puede verse a lo lejos, en medio de la llanura, como la mayoría de las obras de Salamone (…) Hay que alejarse para apreciarlo y el camino arbolado aporta misticismo a la procesión. No se parece a nada”, relata Florencia Di Paolo.


Quienes decidan parar en esta ciudad, pueden visitar también otro punto turístico interesante: laguna El Paraíso, un exuberante entorno natural alrededor del que se creó un complejo recreativo y un balneario. Es una zona reconocida para la pesca, dado que en sus cercanías se ubican otras dos lagunas, Piorno y Quillalauquen.

Hacia el oeste, la “ruta Salamone” sigue por Pellegrini, Tres Lomas, Salliqueló, Guaminí, Villa Epecuén y Carhué. En Guaminí resaltan la municipalidad, la plaza Alsina, el Cristo y el matadero. Sobre este último expresa Russo Bautista: “una poderosa edificación hecha para sobrevivir inclemencias, construida no solo para producir carne, sino un efecto visual de monumentalidad estatal, en este caso en el ingreso de la ciudad de Guaminí”. Construido en 1937, es una mole de hormigón que convoca a los turistas a detener su marcha e inmortalizarlo en foto.


La visita a Guaminí puede completarse con un recorrido por el balneario Laguna Alsina, cuya costanera es pintoresca y regala el siempre encantador paisaje del atardecer sobre el agua.

Puntos cardinales.

En las rutas del norte, el mapa destaca Juan Bautista Alberdi, Vedia, El Dorado, Leandro N. Alem y Alberti. En Vedia, la municipalidad es un monumento perfecto al art déco. Con una torre coronada por un reloj (que hoy figura detenido a las 4:40), se presenta amplia y circunspecta. “Impresiona pensar en los albañiles y el capataz que, bajo la sombra de Salamone y con las herramientas de hace casi 90 años, montaron esa imponencia de hormigón a esas alturas de la historia y del cielo”, apunta Alejandro Gómez Monzón, quien recorrió la zona para describirla. Otro hito salamónico de Vedia fue el matadero, que aunque en pie, hoy devino en perrera municipal.

La visita a Vedia puede completarse paseando por la estación del ferrocarril de arquitectura inglesa, visitar las 70 hectáreas de parque que componen el balneario municipal y hasta celebrar la Fiesta en Homenaje al Caballo el segundo fin de semana de septiembre.

Finalmente, las rutas del centro nuclean Adolfo González Chaves, Chillar, Azul, Miranda, Rauch y Cuartel VII. Para muchos estudiosos de este arquitecto, sus obras en Azul son algunas de las más importantes de su trayectoria. Aquí se encuadran la Plaza San Martín, el matadero municipal, la portada del Parque Municipal Domingo F. Sarmiento y el cementerio, que varios consideran una de las creaciones donde mejor explayó su estilo. En su ingreso, una imagen cubista del arcángel Gabriel con una espada domina la escena, mientras gigantes iniciales de RIP lo secundan. Inaugurado en 1938, impacta con 21 metros de altura y 43 de frente.

El viaje a Azul puede complementarse con otras actividades: una visita al monasterio trapense, que puede regalar un momento especial: una misa cantada por los monjes; o al histórico Teatro Español; o a la reserva natural Boca de las Sierras, donde es posible hacer trekking y admirar esculturas de Carlos Regazzoni.

A lo largo y a lo ancho de la provincia de Buenos Aires, Francisco Salamone dejó sus huellas. Seguirlas será iluminar la imponencia de su estilo arquitectónico, pero también adentrarse en el encanto simple de los pueblos rurales.
Publicado en Noticias Perfil.

domingo, junio 05, 2022

Salamone, el genio que cambió para siempre la fisonomía de los pueblos de la pampa bonaerense.

Salamone, el genio que cambió para siempre la fisonomía de los pueblos de la pampa bonaerense.

Hoy se cumplen 125 años del nacimiento del ingeniero-arquitecto que entre 1936 y 1940 ejecutó 72 obras en la provincia, entre ellas el portal del cementerio de Saldungaray y los palacios municipales de Coronel Pringles, Adolfo Alsina, Tornquist y Guaminí, entre otros.

Fotos: archivo la Nueva y gentileza Gonzalo Mondragón, Marcelo Merlo, Mauro Arias y José Bascarán.

Se cumplen hoy 125 años del nacimiento de uno de los profesionales cuyo legado arquitectónico ha dejado una profunda huella en el Sudoeste bonaerense y en toda la provincia: el ingeniero Francisco Salamone.

   Francisco Salamone D´Anna nació el 5 de junio de 1897 en Leonforte, en el corazón de la isla de Sicilia (Italia). Cuando apenas tenía 6 años, su familia emigró a Argentina y se radicó en ciudad de Buenos Aires. 

   Hijo de un padre constructor, Salvatore, tanto él como sus hermanos varones concurrieron a la Escuela Industrial de la Nación Otto Krause, donde en 1916 se recibió como Técnico Constructor. Entre los años '18 y '19 se capacitó en escuelas de arquitectura de Italia y Francia, y a mediados de 1919 ingresó a la Universidad Nacional de Córdoba, donde completó, en menos de dos años y con muy buenas notas, la carrera de Ingeniero Civil.

   En 1928 se casó con Emilia Adolfina Teresa Croft, hija única de Joseph Oliver Croft, por entonces vicecónsul del Imperio Astrohúngaro en Bahía Blanca). Tuvieron cuatro hijos: Ricardo, Roberto, Ana María y Stella Maris.

Dueño de una empresa constructora propia, por aquellos años Salamone empezó a volcarse a la realización de obras públicas. Entre sus primeros trabajos estuvieron el tanque de agua del matadero de Alta Gracia y la entrada al parque municipal de Venado Tuerto, donde se observan claras alusiones al estilo art-decó que, con los años, se convertiría en su sello personal.

   En 1934 diseñó su primer gran obra: el edificio municipal de Las Varillas, en Córdoba. Luego vinieron obras en Villa María donde desarrolló aún más su peculiar estilo de arquitectura urbana, con un uso casi exclusivo del hormigón armado, incluso en elementos como maceteros, bancos y fuentes.

Por aquel entonces se produjo el hecho que cambiaría la vida de Salamone: la Provincia de Buenos Aires lanzó los Bonos de Obras Públicas Municipales. Mediante ese instrumento, el entonces gobernador, el conservador Manuel Fresco, obtuvo los fondos para dar inicio a un ambicioso e inédito plan de construcción de edificios públicos en el interior provincial, con el objetivo de fomentar el crecimiento de pequeños distritos y ciudades.

“La existencia de estos fondos abrió una enorme posibilidad para empresas y profesionales dispuestos a brindar un servicio completo. Este fue el caso de Salamone”, detallaron Luis Traversa, Fabián Iloro y Graciela Molinari en su trabajo “La obra de Francisco Salamone en el Sudoeste de la provincia de Buenos Aires, 1936-1940”, publicado por la Universidad Provincial del Sudoeste.

   Salamone -señalaron- no fue el único constructor que participó activamente de esta etapa histórica, pero sí se distinguió de los demás por las características arquitectónicas de sus obras.

 Así, entre 1936 y 1940, Salamone ejecutó 72 obras en 33 localidades bonaerenses, correspondientes a 18 municipios. 

   Entre ellas figuran 11 palacios municipales, 15 delegaciones, 16 mataderos, 6 portales de cementerios, 2 portales de parques públicos y 2 escuelas.

Su característica principal es el monumentalismo y el desarrollo del estilo art-decó: edificaciones enormes y espigadas, pero con bases anchas que impactan por su solidez. 

   Se trata de obras de líneas simples y rectas, que respetan casi a rajatabla la simetría respecto de un eje central, y que en varios casos se elevan por encima de los 30 metros, algo que en aquellos años estaba reservado sólo para las iglesias.

   “A simple vista, en la obra de Salamone emerge el claro objetivo de lograr una arquitectura para un Estado fuerte y presente”, indicó Natalia Saizar, a cargo del Centro de Interpretación de la Obra de Francisco Salamone en Laprida.

El profesional ubicó a los palacios municipales en el centro de plazas monumentales y amplias (tal es el caso del municipio de Coronel Pringles), y situó al resto de los edificios importantes en el entorno, como girando alrededor. Todo un mensaje.

   “El interés y la singularidad de sus proyectos reside en la combinación de art-decó, futurismo y funcionalismo en escala monumental”, agregó Saizar.

"Además Salamone se ocupó de diseñar los muebles y las lámparas de sus edificios. En Laprida hasta contamos con tres pinturas en acuarela que representan a los protagonistas del Pacto de Yalta: el presidente americano Franklin Roosevelt, el líder soviético Iósif Stalin y el dirigente británico Winston Churchill", dijo.

Para los especialistas, sin embargo, los edificios más representativos del estilo de Salamone son los portales de los cementerios.

   “El factor que distingue su impronta es la singularidad de sus diseños y la concepción estético-funcional de los edificios y espacios urbanos que diseñó, que significan un aporte patrimonial único en cada una de las localidades en las cuales se encuentran”, señalaron Traversa, Iloro y Molinari.

   En la región sus obras están presentes en 10 comunas. Se trata, en su mayoría, de palacios municipales, portales de cementerios y mataderos, aunque en la lista también hay plazas, pórticos, mobiliario urbano, fuentes y hasta luminarias y muebles de interior.

El más conocido acaso sea el portal de acceso al cementerio de Saldungaray, aunque a la lista también pueden sumarse los palacios municipales de Coronel Pringles, Adolfo Alsina, Laprida, Guaminí y Tornquist, varios de ellos rodeados por plazas y fuentes monumentales, y el matadero de la Villa Epecuén.

   Por su gran valor identitario y cultural, la obra de Salamone fue declarada Patrimonio Cultural de la Provincia de Buenos Aires en 2001. Muchos de los edificios, además, son desde 2014 considerados Monumento Histórico Nacional.

En 2004 su legado comenzó a ser revalorizado, lo que dio origen a tres centros de interpretación de su obra en Azul, Laprida y Saldungaray.

   Un homenaje póstumo para un profesional que falleció el 8 de agosto de 1959, relativamente olvidado pese a haber dejado una herencia arquitectónica que cambió para siempre la fisonomía de los pueblos de  a fuego a la pampa bonaerense.

Sus grandes edificios en la región

Adolfo Alsina: El palacio municipal y el matadero de Villa Epecuén.

Adolfo Gonzales Chaves: El palacio municipal, el mercado municipal (Centro Cultural) y el matadero.

Coronel Pringles: El edificio municipal, el matadero y el Hospital Municipal 

Guaminí: El palacio municipal, matadero y las delegaciones de Laguna Alsina-Bonifacio, Casbas y Garré.

Laprida: El palacio comunal, la chacra y corralón municipal, el cementerio, matadero, y la delegación de San Jorge.

Pellegrini: La sede del municipio, el matadero y el club atlético.

Salliqueló: El matadero y el cementerio.

Tornquist: El palacio municipal (Tornquist); el matadero, mercado municipal y cementerio de Saldungaray; y delegaciones de Saldungaray y Tres Picos.

Tres Lomas: El palacio municipal y el matadero.

 Además de palacios municipales Salamone también diseñó y ejecutó algunas de las plazas más llamativas de la región, como la Juan Pascual Pringles (de Coronel Pringles), Alsina (Guaminí), Pedro Pereyra (Laprida), General San Martín (Pellegrini), Independencia (Saldungaray) y Leandro N. Alem (Tres Lomas).

   También construyó cruces para los cementerios de Carhué (A. Alsina), Coronel Pringles, Arroyo Corto (Saavedra) y Tornquist, y para el acceso a Guaminí.

   En su obra también aparecen dos boulevares: 25 de Mayo (en Coronel Pringles) y 9 de Julio (Salliqueló).

PUBLICADO EN DIARIO LA NUEVA.

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siempre-la-fisonomia-de-los-pueblos-de-la-pampa-bonaerense

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