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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

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"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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viernes, noviembre 10, 2023

Los cuatro años mágicos de Francesco Salamone.

 Por Sergio Kiernan para el Diario Página 12.


S
i fuera por la rutina, el ganapán, nadie se acordaría de Salamone, el de los algunos edificios racionalistas, apenas uno realmente notable, el de presidir la empresa familiar dedicada a asfaltar calles. Ese Salamone ingenieril, empresario, hubiera sido uno más si no fuera porque, en la Argentina chica de los años treinta, se hizo amigo de un tal Manuel Fresco, que el Fresco fue gobernador de la provincia de Buenos Aires por un período y que en el poder le encargó al amigo tano un programa de construcciones masivo. Fresco puso la voluntad política y los fondos, Salamone puso una fantasía creativa tal que todavía nos quedamos con la boca abierta. Pocos políticos tuvieron semejante tino, menos son recordados por un programa de infraestructura.

Muy a principios del siglo veinte, el arquitecto Salvatore Salamone desembarcó en Buenos Aires con su familia, incluyendo al pequeño Francesco de la mano de su mamá. Era uno de tantos barcos que nos traían talentos constructivos como Gianotti o los Palanti, por mencionar algunos. El piccolino siciliano creció argentino, se transformó en Francisco con "i" y se anotó en el Otto Krause, del que salió maestro mayor de obras. Grandecito, se instaló en Córdoba y a los veinte años obtuvo un título que ya no existe, el de ingeniero civil y arquitecto. Esta formación destaca un lado muy importante de Salamone, el de la capacidad y el conocimiento técnico. El hombre era un constructor de alta pericia, un prolijo sabelotodo y bastante obsesivo con los detalles.

Salamone se gana algún premio en los tantos concursos de la época, ricos en publicaciones de cosas que no se construían, incluyendo medallas en Barcelona y en Milán. Si alguien lo conoce, es por sus "arquicaricaturas", retratos de arquitectos famosos en un estilo racionalista facetado, casi cubista, que se publican en la revista de la Socidad Central de Arquitectos. Salamone se mete en política, se sale rápidamente, forma una empresa constructora con su hermano y se gana la vida pavimentando calles cordobesas. Sus primera obras vacilan entre el estilo neocolonial español y el racionalismo para viviendas, y un atisbo de Art Decó para la plaza central de Villa María, de 1934.

Y ahi lo llama Fresco.

La crisis de 1930 no se iba y el gobernador conservador, autoritario y amigo del fraude patriótico quería proyectarse creando empleo y haciendo lo que hoy llamamos base territorial. Hay de todo en carpeta: puentes, la novedad de algún camino interurbano asfaltado, escuelas, sedes de cooperativas eléctricas. Pero Fresco le encarga a Salamone cuatro tipologías de enorme simbolismo. El siciliano tiene que concentrarse en intendencias, cementerios, mercados y mataderos, indispensables en medio del debate sobre exportaciones de carne y desconfianza a los privados, todos ingleses. Un mandato es que se noten, que se hagan ver, que simbolicen la acción del Estado y la suya propia. El que los vea tiene que pensar en progreso y en el nombre de Manuel Fresco.

La foto severa de Salamone, vestido como un estanciero en una película de Mirtha Legrand, ya maduro, hace difícil imaginarse la cara del joven de 39 años que recibía semejante encargo. ¡Sesenta y cinco obras en veinte pueblos! Y el mandato de hacerse ver, de impresionar, de dejar una marca muy por encima de lo utilitario. ¡Cómo habrá brindado el arquitecto!

Los pueblos elegidos tenían algo en común, el haber nacido como fortines o puestos fronterizos, sin la pompa, la esperanza y el diseño con que se fundaron otros en tiempos anteriores o mejores. Salamone se toma el tren y empieza a recorrerlos, y le agrega a Fresco algunas plazas que diseña por completo, de las locas farolas a las fuentes lisérgicas, del pavimento dibujado a los bancos. Es un frenesí de torres, portales de cementerios, capillas fúnebres, equipamientos técnicos para la faena de ganado, mobiliarios completos para concejos deliberantes y oficinas públicas, mostradores de material y mármol, lámparas para los pasillos y hasta picaportes.

En cuatro años, Salamone diseña, hace la dirección de obras y hasta construye él mismo las municipalidades de Carhué, Pringles, Laprida, Puán, Carlos Pellegrini, Rauch, Balcarce y Tornquist; las delegaciones municipales de Cacharí, Vedia, Saldungaray y Chillar; los mataderos de Balcarce, Carhué, Pringles, Azul, Laprida, Vedia y Pellegrini; los cementerios de Saldungaray, Laprida, Azul y Balcarce; más las cruces de los de Pringles, Pellegrini y Lobería. El cementerio de Saldungaray tiene la ya famosa "rueda" con una cruz y todos los rayos como para salir a velocidad. El de Azul el ceñudo y potente ángel de la buena muerte. La intendencia de Vedia es de lejos lo más alto del lugar, pasados los ochenta años, una exageración de torre con reloj que sigue exagerando todos estos años después, en directa competencia con la de Carhué. Los mataderos son fascinantes edificios-máquina que hasta abandonados o con otro uso permiten imaginer un frenesí de sangres y despieces.

El monumentalismo es tal que todos estos edificios tienen fama, son hitos del patrimonio bonaerense y son literalmente únicos. Hace unos años, un tour Salamone de la sociedad Art Deco de Estados Unidos, guiado por Fabio Grementieri, mostró lo que puede ser la reacción típico a estas obras: primero un vistazo serio y un mini-debate sobre influencias monumentalistas y racionalistas, con nombres de posibles obras europeas. Para el segundo día, nadie se molestaba más que en deleitarse en la originalidad de las obras, la irrepresible creatividad, la elegancia de las soluciones, la belleza que emana de cada una. Al arquitecto y antropólogo italiano Franco La Cecla le pasó lo mismo: que esta torre le sonaba a esta otra, que el estilo se enraizaba en este otro... y a los diez minutos no paraba de elogiar la creatividad y la audacia, y se reía feliz de que el autor fuera un compatriota siciliano.

Para los locales, estas visitas y estos elogios confirman que lo que tienen es único y de asombro, algo que la costumbre suele apagar. Los edificios de Salamone son tratados con cierto respeto, como algo que te dejaron los abuelos y todavía sirve, y la provincia está preparando un programa de restauración de varios, que hasta encontraron otros usos.

Terminada esta patriada, Salamone se instaló en Buenos Aires, siguió asfaltando, probó suerte en Uruguay, volvió a la Capital, creó la empresa familiar SAFRRA -Sociedad Anónima Francisco, Ricardo, Roberto, Ana- hizo varias obras de infraestructura y un par de edificios, el más notable el espectacular departamento de Alvear y Ayacucho, una clase tridimensional sobre cómo se toma una esquina y cómo se diseña un remate. Se murió a los 62 en 1959.

Lo que significa que alcanzó a ver la arquitectura del peronismo, la última en ser un estilo propio y reconocible, una arquitectura deliberadamente parlante que "dice" un mensaje. Los cuatro años huracanados de Salamone en el interior bonaerense son otra muestra de que la presencia del Estado no tiene que ser apenas utilitaria, cajas baratas para cubrir alguna necesidad, sin ningún esfuerzo creativo. Como los viejos Bancos Nación, los Correos y las sedes primeras del Banco de la Provincia, sus edificios hablan y dicen que aquí estamos, que esto es lo que hace también el Estado, dar identidad.

Un capo, Salamone.

PUBLICADO EN EL DIARIO PÁGINA/12.

18 de febrero del 2023.

https://www.pagina12.com.ar/524982-los-cuatro-anos-magicos-de-francesco-salamone#:~:text=En%20cuatro%20a%C3%B1os%2C%20Salamone%20dise%C3%B1a,Carhu%C3%A9%2C%20Pringles%2C%20Azul%2C%20Laprida

miércoles, septiembre 13, 2023

Ruta Salamone: Recorrido turístico por las obras de un arquitecto de culto.

 

Francisco Salamone | Foto:Martín Aurand para Ediciones Bonaerenses.

Hace 30 años, pasó de arquitecto exótico a ícono de culto. Las obras del ítalo argentino Francisco Salamone, diseminadas por la provincia de Buenos Aires, se han convertido en un punto de peregrinación. Apuntando a los interesados, un libro publicado por Ediciones Bonaerenses reúne todo su acervo. Se llama “Ruta Salamone” y fue escrito por Florencia Di Paolo, Sebastián Russo Bautista, Alejandro Gómez Monzón y Patricia Ratto, con prólogo de René Longoni, fotos de Martín Aurand e ilustraciones de Baires Baires (se descarga gratuitamente en la página web de la editorial). Ellos se dividieron la investigación de las rutas del sur, oeste, norte y centro de la provincia, respectivamente, y nos cuentan la experiencia de acercarse a las obras.

Como muchos grandes, el trabajo de Salamone fue el de un adelantado a su tiempo. “Sus plazas y edificios construidos en unas 40 localidades entre 1936 y 1940 significaron la presencia de una arquitectura moderna y monumental (en los casos más notables) y se volvieron características del paisaje urbano de estos pueblos, más acostumbrados en su tiempo a la pampa y a las casas bajas”, explica el texto. Fue un talento prolífico, pero con casi nulo reconocimiento hasta entrada la década de 1990. Su arquitectura no puede encasillarse en un solo estilo, porque es la mezcla de varios y por ende la creación de uno propio: funcionalismo, racionalismo, art déco, expresionismo y neocolonialismo, entre otros, se combinan para forjar su impronta.


¿En qué pueblos conviene parar para conocer sus edificios? Aquí algunas indicaciones. De paso, sugerencias de otros puntos atractivos para visitar en esas mismas ciudades y volver más interesante el recorrido por la provincia.

Los caminos.

Las rutas pueden dividirse en cuatro. Hacia el sur, el mapa recorre Tornquist, Saldungaray, Coronel Pringles, Laprida y San Jorge. En Laprida se destaca el matadero, de estética futurista, con una torre que dialoga muy bien con el palacio municipal, otra obra propia. También el corralón municipal, la fuente de la plaza central y el cementerio, cuyo portal es el monumento religioso más grande de América Latina después del Cristo Redentor de Brasil. “Su estructura puede verse a lo lejos, en medio de la llanura, como la mayoría de las obras de Salamone (…) Hay que alejarse para apreciarlo y el camino arbolado aporta misticismo a la procesión. No se parece a nada”, relata Florencia Di Paolo.


Quienes decidan parar en esta ciudad, pueden visitar también otro punto turístico interesante: laguna El Paraíso, un exuberante entorno natural alrededor del que se creó un complejo recreativo y un balneario. Es una zona reconocida para la pesca, dado que en sus cercanías se ubican otras dos lagunas, Piorno y Quillalauquen.

Hacia el oeste, la “ruta Salamone” sigue por Pellegrini, Tres Lomas, Salliqueló, Guaminí, Villa Epecuén y Carhué. En Guaminí resaltan la municipalidad, la plaza Alsina, el Cristo y el matadero. Sobre este último expresa Russo Bautista: “una poderosa edificación hecha para sobrevivir inclemencias, construida no solo para producir carne, sino un efecto visual de monumentalidad estatal, en este caso en el ingreso de la ciudad de Guaminí”. Construido en 1937, es una mole de hormigón que convoca a los turistas a detener su marcha e inmortalizarlo en foto.


La visita a Guaminí puede completarse con un recorrido por el balneario Laguna Alsina, cuya costanera es pintoresca y regala el siempre encantador paisaje del atardecer sobre el agua.

Puntos cardinales.

En las rutas del norte, el mapa destaca Juan Bautista Alberdi, Vedia, El Dorado, Leandro N. Alem y Alberti. En Vedia, la municipalidad es un monumento perfecto al art déco. Con una torre coronada por un reloj (que hoy figura detenido a las 4:40), se presenta amplia y circunspecta. “Impresiona pensar en los albañiles y el capataz que, bajo la sombra de Salamone y con las herramientas de hace casi 90 años, montaron esa imponencia de hormigón a esas alturas de la historia y del cielo”, apunta Alejandro Gómez Monzón, quien recorrió la zona para describirla. Otro hito salamónico de Vedia fue el matadero, que aunque en pie, hoy devino en perrera municipal.

La visita a Vedia puede completarse paseando por la estación del ferrocarril de arquitectura inglesa, visitar las 70 hectáreas de parque que componen el balneario municipal y hasta celebrar la Fiesta en Homenaje al Caballo el segundo fin de semana de septiembre.

Finalmente, las rutas del centro nuclean Adolfo González Chaves, Chillar, Azul, Miranda, Rauch y Cuartel VII. Para muchos estudiosos de este arquitecto, sus obras en Azul son algunas de las más importantes de su trayectoria. Aquí se encuadran la Plaza San Martín, el matadero municipal, la portada del Parque Municipal Domingo F. Sarmiento y el cementerio, que varios consideran una de las creaciones donde mejor explayó su estilo. En su ingreso, una imagen cubista del arcángel Gabriel con una espada domina la escena, mientras gigantes iniciales de RIP lo secundan. Inaugurado en 1938, impacta con 21 metros de altura y 43 de frente.

El viaje a Azul puede complementarse con otras actividades: una visita al monasterio trapense, que puede regalar un momento especial: una misa cantada por los monjes; o al histórico Teatro Español; o a la reserva natural Boca de las Sierras, donde es posible hacer trekking y admirar esculturas de Carlos Regazzoni.

A lo largo y a lo ancho de la provincia de Buenos Aires, Francisco Salamone dejó sus huellas. Seguirlas será iluminar la imponencia de su estilo arquitectónico, pero también adentrarse en el encanto simple de los pueblos rurales.
Publicado en Noticias Perfil.

martes, julio 04, 2023

El Palacio Barolo cumple 100 años.

 

En el pasaje central, el palacio cuenta con 9 bóvedas de acceso que representan las nueve jerarquías infernales de Dante. Fotos: GUSTAVO CARABAJAL.

El próximo viernes 7 de julio se realizará un festejo con un concierto de piano y con entrada gratuita.

El Palacio Barolo cumple 100 años.

La magnífica obra arquitectónica porteña fue creada por el arquitecto Mario Palanti y el empresario Luis Barolo, dos inmigrantes italianos que se inspiraron en la Divina Comedia de Dante Alighieri para construirlo.

Puede que el paraíso se encuentre en la Ciudad de Buenos Aires. Eso es lo que consigue, por un rato, cualquier visitante luego de participar de un tour organizado para recorrer el Palacio Barolo. Es en la punta del edificio, luego de subir una escalera en forma de caracol y llegar al piso 22, donde se sitúa un mirador dentro de un faro. Así se consigue llegar al cielo disfrutando de una vista privilegiada de la ciudad.

Este emblemático edificio, que por unos años fue el primer rascacielos latinoamericano, está a punto de cumplir 100 años. Para celebrar este aniversario, el próximo viernes 7 julio a partir de las 19 se proyectará en la planta baja del edificio un video relatando su historia. Luego, la pianista Martha Noguera ofrecerá un repertorio selecto de Frédéric Chopin.

Pero para entender la proeza que marcó su construcción, hay que comenzar con los dos pioneros italianos que lo idearon: el arquitecto Mario Palanti y el empresario Luis Barolo, que se conocieron en la Argentina durante el centenario de la Revolución de Mayo. Además de compartir el mismo país de origen, también admiraban profundamente al poeta nacional Dante Alighieri.


LA DIVINA COMEDIA.

Frente a la crisis bélica que imperaba en Europa al principio del siglo XX, Barolo proyectó la construcción de un edificio en Buenos Aires que pudiera albergar los restos del gran autor si llegarán a correr peligro.

La obra "La Divina Comedia" fue la inspiración para la planificación de cada detalle edilicio y que, hasta el día de hoy, pueden ser observados en particularidades que florecen por todos sus rincones. Un dato pintoresco es que en arquitectura esto se conoce como un Danteun.

El Palacio Barolo está dividido en tres partes, que corresponden a las tres grandes divisiones del poema: el Infierno (en sus dos subsuelos y planta baja), el Purgatorio (piso 1 al 14) y el Paraíso (piso 15 al 22).

Basta con ingresar al hall situado sobre la Avenida de Mayo 1370 para quedarse maravillado por la calidad del material utilizado y su diseño en base a la sección áurea y al número de oro. En el pasaje central de la planta baja, el palacio cuenta con 9 bóvedas de acceso que representan los 9 pasos de iniciación y las 9 jerarquías infernales. Para Dante era el punto de partida en las etapas de iniciación emprendidas para la llegada al paraíso.

En las bóvedas transversales sobre las columnas, se encuentran doce lamparas sostenidas por cuatro cóndores y ocho dragones, que representan los principios alquímicos, el mercurio y el azufre. También se ubican citas personales en latín sobre la obra del Dante en el edificio y objetos que remiten a la masonería, logia a la que pertenecían ambos constructores, todas ellas son algunas particularidades cuidadosamente insertadas en los espacios que caracterizan este proyecto.

La gran cantidad de ornamentos y decoraciones resaltan los primeros 14 pisos, referido al Purgatorio, siguiendo la visión del diseño de Palanti. Cada dos pisos se representa uno de los siete pecados capitales.

Luego de esta sección los ambientes son más simples y austeros para cumplir con la idea de dejar atrás todo lo material para estar más cerca del tramo ascenderte de la construcción cercana al paraíso, un mundo etéreo dividido en nueve cielos.

Una característica del diseño se puede visualizar en sus antiguos ascensores. Solo seis de ellos llegan hasta el piso 14 y si se quiere dirigir hasta la torre, donde se encuentra el faro, existe uno, el séptimo, que sólo es accesible para los dueños de las oficinas que allí se sitúan. Los simples mortales deberán subir por una angosta escalera en forma de caracol que culmina con una de las mejores vistas de la ciudad.

El faro, según la visión de sus creadores, representa el punto más alto del cielo, con los Nueve Coros Angelicales y la presencia misma de Dios.

Del 1 al 4 de junio a las 20, el eje del edificio situado sobre el faro se alinea con la constelación de la Cruz del Sur. Durante la década de 1920 este era el punto más alto de la ciudad por lo que desde allí se podía observar kilómetros a la redonda. Debido a la confusión que generaba su luz en los navegantes es que se prohibió utilizarla y se mantuvo paralizado el faro por 70 años hasta que se lo reparo para la celebración del bicentenario.


PANORÁMICA.

El inmueble, que sigue vivo hasta hoy como edificio de oficinas, tiene 206 locales que son ocupados por profesionales. Barolo no vivió para disfrutarlo, pero su visión es replicada a través de visitas guiadas.

El recorrido organizado por http://www.palaciobarolotours.com es el único autorizado en el edificio y permite acceder a una de las terrazas del Paraiso en que se destaca un estilo de arquitectura diferente, si se lo compara con el resto de la construcción.

Entre las particularidades que marcan la construcción de este magnifico palacio existe una llamativa anécdota entorno a la cantidad de 100 metros de altura que tiene la edificación. Según las crónicas de la época la cifra superaba en casi cuatro veces la máxima permitida por la avenida en la década de 1920, pero el entonces intendente José Luis Cantilo permitió la excepción. Cabe preguntarse por qué esa cifra era importante para Palanti y Barolo y la respuesta es que: 100 cantos tiene la obra de Dante; hay 22 pisos tantos como estrofas en algunos de los versos de la Divina Comedia; y son 11 balcones frontales como estrofas en algunos cantos. Y es que al final, esta obra les hizo conocer el cielo y el próximo 7 de julio serán ya 100 años en que vienen compartiendo esta experiencia con todos los que quieran hacerlo.

Publicado en Diario LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/531722-El-Palacio-Barolo-cumple-100-anos.note.aspx

miércoles, noviembre 30, 2022

Mundial Qatar 2022: así es el Estadio 974, la primera cancha desmontable del mundo.

 


El Estadio 974, que originalmente iba a llamarse Ras Abu Aboud por la zona donde está construido, será el primero en desmontarse cuando termine el Mundial Qatar 2022, el 18 de diciembre en Lusail. Le debe su nombre a una curiosa particularidad: fue levantado con 974 contenedores portuarios de distintos colores, número que coincide con el prefijo telefónico internacional de Qatar. Argentina disputará allí su tercer y último partido del Grupo C ante Polonia, este miércoles 30 de noviembre a las 16.

El Estadio 974 cuenta con una capacidad para 40.000 espectadores y está ubicado en la zona del puerto de Doha, unos 10 kilómetros al este del centro.

Para esta sede, el diseño del estudio de arquitectura español Fenwick Iribarren trabajó sobre la idea de rendir homenaje a la tradición de comercio y navegación mundial de Qatar a través del Golfo Pérsico. No tiene refrigeración ya su ubicación en la zona costera garantiza una ventilación natural.

Los contenedores utilizados son flexibles lo que permite que se puedan desmontar y armar en otro lugar con el mismo aforo o más chico. La estructura de acero también puede reciclarse y reutilizarse después del desmontaje.

Cuando se haya trasladado todo el esqueleto, sólo quedará en ese lugar un lago artificial con forma de cancha de fútbol para recordar que allí se disputó el Mundial.

* De lo publicado en Diario Río Negro.

Imagen: Diario Río Negro.

https://www.rionegro.com.ar/redes/mundial-qatar-2022-asi-es-el-estadio-974-la-primera-cancha-desmontable-del-mundo-2606090/

sábado, julio 30, 2022

Al sur de Lima en la península de Paracas - Ica, se puede encontrar este famoso Candelabro que es todo un misterio.

 

El Candelabro de Paracas.
Al sur de Lima en la península de Paracas - Ica, se puede encontrar este famoso Candelabro que es todo un misterio. Se calcula que tiene al rededor de 2500 años de antigüedad, mide 183 metros de alto, 60 metros de ancho y una profundidad de 1 a 2 m. Esta ubicado en una ladera de arena con una inclinación de 40 grados. No hay una explicación oficial de quién lo construyó o de que significado tiene pero si muchas teorías que vinculan incluso la vida extraterrestre. Su diseño se le relaciona con los geoglifos de las Líneas de Nasca, el modo en que fue diseñado es un enigma y su figura a pesar de los fuertes vientos nunca se pierde.

Fuente de información, texto e imagen:
Comunidad Biológica .

domingo, junio 05, 2022

Salamone, el genio que cambió para siempre la fisonomía de los pueblos de la pampa bonaerense.

Salamone, el genio que cambió para siempre la fisonomía de los pueblos de la pampa bonaerense.

Hoy se cumplen 125 años del nacimiento del ingeniero-arquitecto que entre 1936 y 1940 ejecutó 72 obras en la provincia, entre ellas el portal del cementerio de Saldungaray y los palacios municipales de Coronel Pringles, Adolfo Alsina, Tornquist y Guaminí, entre otros.

Fotos: archivo la Nueva y gentileza Gonzalo Mondragón, Marcelo Merlo, Mauro Arias y José Bascarán.

Se cumplen hoy 125 años del nacimiento de uno de los profesionales cuyo legado arquitectónico ha dejado una profunda huella en el Sudoeste bonaerense y en toda la provincia: el ingeniero Francisco Salamone.

   Francisco Salamone D´Anna nació el 5 de junio de 1897 en Leonforte, en el corazón de la isla de Sicilia (Italia). Cuando apenas tenía 6 años, su familia emigró a Argentina y se radicó en ciudad de Buenos Aires. 

   Hijo de un padre constructor, Salvatore, tanto él como sus hermanos varones concurrieron a la Escuela Industrial de la Nación Otto Krause, donde en 1916 se recibió como Técnico Constructor. Entre los años '18 y '19 se capacitó en escuelas de arquitectura de Italia y Francia, y a mediados de 1919 ingresó a la Universidad Nacional de Córdoba, donde completó, en menos de dos años y con muy buenas notas, la carrera de Ingeniero Civil.

   En 1928 se casó con Emilia Adolfina Teresa Croft, hija única de Joseph Oliver Croft, por entonces vicecónsul del Imperio Astrohúngaro en Bahía Blanca). Tuvieron cuatro hijos: Ricardo, Roberto, Ana María y Stella Maris.

Dueño de una empresa constructora propia, por aquellos años Salamone empezó a volcarse a la realización de obras públicas. Entre sus primeros trabajos estuvieron el tanque de agua del matadero de Alta Gracia y la entrada al parque municipal de Venado Tuerto, donde se observan claras alusiones al estilo art-decó que, con los años, se convertiría en su sello personal.

   En 1934 diseñó su primer gran obra: el edificio municipal de Las Varillas, en Córdoba. Luego vinieron obras en Villa María donde desarrolló aún más su peculiar estilo de arquitectura urbana, con un uso casi exclusivo del hormigón armado, incluso en elementos como maceteros, bancos y fuentes.

Por aquel entonces se produjo el hecho que cambiaría la vida de Salamone: la Provincia de Buenos Aires lanzó los Bonos de Obras Públicas Municipales. Mediante ese instrumento, el entonces gobernador, el conservador Manuel Fresco, obtuvo los fondos para dar inicio a un ambicioso e inédito plan de construcción de edificios públicos en el interior provincial, con el objetivo de fomentar el crecimiento de pequeños distritos y ciudades.

“La existencia de estos fondos abrió una enorme posibilidad para empresas y profesionales dispuestos a brindar un servicio completo. Este fue el caso de Salamone”, detallaron Luis Traversa, Fabián Iloro y Graciela Molinari en su trabajo “La obra de Francisco Salamone en el Sudoeste de la provincia de Buenos Aires, 1936-1940”, publicado por la Universidad Provincial del Sudoeste.

   Salamone -señalaron- no fue el único constructor que participó activamente de esta etapa histórica, pero sí se distinguió de los demás por las características arquitectónicas de sus obras.

 Así, entre 1936 y 1940, Salamone ejecutó 72 obras en 33 localidades bonaerenses, correspondientes a 18 municipios. 

   Entre ellas figuran 11 palacios municipales, 15 delegaciones, 16 mataderos, 6 portales de cementerios, 2 portales de parques públicos y 2 escuelas.

Su característica principal es el monumentalismo y el desarrollo del estilo art-decó: edificaciones enormes y espigadas, pero con bases anchas que impactan por su solidez. 

   Se trata de obras de líneas simples y rectas, que respetan casi a rajatabla la simetría respecto de un eje central, y que en varios casos se elevan por encima de los 30 metros, algo que en aquellos años estaba reservado sólo para las iglesias.

   “A simple vista, en la obra de Salamone emerge el claro objetivo de lograr una arquitectura para un Estado fuerte y presente”, indicó Natalia Saizar, a cargo del Centro de Interpretación de la Obra de Francisco Salamone en Laprida.

El profesional ubicó a los palacios municipales en el centro de plazas monumentales y amplias (tal es el caso del municipio de Coronel Pringles), y situó al resto de los edificios importantes en el entorno, como girando alrededor. Todo un mensaje.

   “El interés y la singularidad de sus proyectos reside en la combinación de art-decó, futurismo y funcionalismo en escala monumental”, agregó Saizar.

"Además Salamone se ocupó de diseñar los muebles y las lámparas de sus edificios. En Laprida hasta contamos con tres pinturas en acuarela que representan a los protagonistas del Pacto de Yalta: el presidente americano Franklin Roosevelt, el líder soviético Iósif Stalin y el dirigente británico Winston Churchill", dijo.

Para los especialistas, sin embargo, los edificios más representativos del estilo de Salamone son los portales de los cementerios.

   “El factor que distingue su impronta es la singularidad de sus diseños y la concepción estético-funcional de los edificios y espacios urbanos que diseñó, que significan un aporte patrimonial único en cada una de las localidades en las cuales se encuentran”, señalaron Traversa, Iloro y Molinari.

   En la región sus obras están presentes en 10 comunas. Se trata, en su mayoría, de palacios municipales, portales de cementerios y mataderos, aunque en la lista también hay plazas, pórticos, mobiliario urbano, fuentes y hasta luminarias y muebles de interior.

El más conocido acaso sea el portal de acceso al cementerio de Saldungaray, aunque a la lista también pueden sumarse los palacios municipales de Coronel Pringles, Adolfo Alsina, Laprida, Guaminí y Tornquist, varios de ellos rodeados por plazas y fuentes monumentales, y el matadero de la Villa Epecuén.

   Por su gran valor identitario y cultural, la obra de Salamone fue declarada Patrimonio Cultural de la Provincia de Buenos Aires en 2001. Muchos de los edificios, además, son desde 2014 considerados Monumento Histórico Nacional.

En 2004 su legado comenzó a ser revalorizado, lo que dio origen a tres centros de interpretación de su obra en Azul, Laprida y Saldungaray.

   Un homenaje póstumo para un profesional que falleció el 8 de agosto de 1959, relativamente olvidado pese a haber dejado una herencia arquitectónica que cambió para siempre la fisonomía de los pueblos de  a fuego a la pampa bonaerense.

Sus grandes edificios en la región

Adolfo Alsina: El palacio municipal y el matadero de Villa Epecuén.

Adolfo Gonzales Chaves: El palacio municipal, el mercado municipal (Centro Cultural) y el matadero.

Coronel Pringles: El edificio municipal, el matadero y el Hospital Municipal 

Guaminí: El palacio municipal, matadero y las delegaciones de Laguna Alsina-Bonifacio, Casbas y Garré.

Laprida: El palacio comunal, la chacra y corralón municipal, el cementerio, matadero, y la delegación de San Jorge.

Pellegrini: La sede del municipio, el matadero y el club atlético.

Salliqueló: El matadero y el cementerio.

Tornquist: El palacio municipal (Tornquist); el matadero, mercado municipal y cementerio de Saldungaray; y delegaciones de Saldungaray y Tres Picos.

Tres Lomas: El palacio municipal y el matadero.

 Además de palacios municipales Salamone también diseñó y ejecutó algunas de las plazas más llamativas de la región, como la Juan Pascual Pringles (de Coronel Pringles), Alsina (Guaminí), Pedro Pereyra (Laprida), General San Martín (Pellegrini), Independencia (Saldungaray) y Leandro N. Alem (Tres Lomas).

   También construyó cruces para los cementerios de Carhué (A. Alsina), Coronel Pringles, Arroyo Corto (Saavedra) y Tornquist, y para el acceso a Guaminí.

   En su obra también aparecen dos boulevares: 25 de Mayo (en Coronel Pringles) y 9 de Julio (Salliqueló).

PUBLICADO EN DIARIO LA NUEVA.

https://www.lanueva.com/nota/2022-6-5-6-30-27-salamone-el-genio-que-cambio-para-

siempre-la-fisonomia-de-los-pueblos-de-la-pampa-bonaerense

Para ver las imágenes dar click en enlace:

https://www.lanueva.com/nota/2022-6-5-6-30-27-salamone-el-genio-que-cambio-para-siempre-la-fisonomia-de-los-pueblos-de-la-pampa-bonaerense

sábado, diciembre 05, 2020

EDIFICIO DE LA PRENSA fue inaugurado el 5 de diciembre de 1898.

EDIFICIO DE LA PRENSA
Buenos Ayres

Con diseño parisino, el edificio fue construido para albergar al Diario La Prensa de José C. Paz, siendo actualmente propiedad de la Ciudad de Buenos Aires, que lo destinó a la Casa de la Cultura.
Se halla ubicado en la Avenida de Mayo 575 y fue inaugurado el 5 de diciembre de 1898. El proyecto de la fachada fue desarrollado en Francia y fue adaptado por los ingenieros locales Carlos Agote y Alberto Gainza. Es uno de los edificios del siglo XIX más lujosos de la Ciudad, y también de los primeros construidos sobre la flamante avenida, que ya deslumbraba a los porteños con su cafés, restaurantes, librerías y su dinámica vida cotidiana.
Cuenta con majestuosos interiores construidos por empresas francesas, entre los que se destaca el magnífico Salón Dorado, en el primer piso. El edificio (de seis pisos y dos subsuelos) se estructura en torno a un patio central. En su momento se lo dotó de la última tecnología de la época: un sistema de comunicación interna de tubos neumáticos, teléfonos y emisores y receptores de cables de noticias.
La estructura fue construida por Moinsant, Laurenti, Savei et Cie, los solados de mosaicos por J. Boulanger, la herrería por Val d’Osne, Spargne instaló los ascensores y Paul Garnier se encargó del reloj de la fachada.
Se destaca en su frente una farola de bronce que corona la torre, la misma mide 5,50 metros de altura y tiene un peso de 4.100 kilogramos. La obra fue realizada por el escultor francés del período Art Nouveau, Maurice Bouval (1863-1916), de la casa de Thibaut Frères de París y representa a la diosa de la sabiduría Palas Atenea.
Se la transportó desde Francia para poder colocarla en la posición en que se halla actualmente, a unos cincuenta metros de altura. En tiempos en que no existía el helicóptero, para poder emplazarla se utilizó un sistema ingenioso de elevador colocado en la misma torre. El operativo se llevó a cabo el 8 de noviembre de 1898 y el espectáculo fue presenciado por unas 20.000.

Fuente de información e imágenes: www.revisionistas.com.ar

lunes, noviembre 16, 2020

Alejandro Bustillo, creador de una postal rionegrina.

 

Alejandro Bustillo, creador de una postal rionegrina.

Liliana Verbeke*

Días pasados se cumplieron 38 años del fallecimiento de Alejandro Gabriel Bustillo Madero, tal el nombre de este arquitecto argentino, nacido el 18 de marzo de 1889 en la ciudad de Buenos Aires, donde falleciera a los 93 años el 3 de noviembre de 1982.

Criado en una tradicional e histórica familia porteña, descendía de don Manuel José Bustillo, bisabuelo paterno, Teniente de Patricios que defendiera Buenos Aires en las Invasiones Inglesas. Otro bisabuelo, el Capitán de Artillería Francisco Javier Díaz Fernández, formó parte del Regimiento de Granaderos a Caballo y cruzó los Andes con San Martín.

A su abuelo, el General José María Bustillo, le cupo en suerte participar en las batallas de Pavón, Cepeda y la Guerra del Paraguay. Su padre el Dr. José María Bustillo escribe el Código Militar Argentino o “Código Bustillo”. Su madre María Luisa Madero, y según lo expresara él mismo, descendía en línea directa de Túpac Inca Yupanqui y Huayna Capac. Había ingenieros en la familia: su tío, Eduardo Madero, autor del proyecto del hoy conocido Puerto Madero de Buenos Aires.

Infancia con largas temporadas en la estancia pampeana, quizás lo hicieron observador del paisaje. Realiza sus estudios en el Otto Krausse -Instituto Superior Politécnico- y luego en la Escuela de Arquitectura dependiente entonces de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la UBA. Tuvo allí grandes maestros, algunos del neoclasicismo francés.

En 1912 el arte lo lleva a interrumpir sus estudios para dedicarse a la pintura, su otra pasión, y conquista el primer Premio del Salón Nacional de Pintura del Museo de Bellas Artes con su famoso “Autorretrato”. Bustillo fue miembro de número de la Academia Nacional de Bellas Artes. En 1914 se gradúa de arquitecto y en 1917 se casa con Blanca Ayerza formando una familia de 8 hijos y 58 nietos.

Durante su estancia en París entre los años 1921 y 1923 se contacta e influencia con el estilo que orientará y desarrollará luego en su profesión. Se dice que Alejandro Bustillo fue un representante fiel de la arquitectura francesa pero con un “estilo clásico nacional”.

Fue un gran arquitecto, uno de los más importantes de la historia argentina, a su vez pintor, escultor, incluso académico, pero para los rionegrinos de todos los tiempos bien puede decirse -con gratitud- que fue el creador de una postal al mundo: la maravilla arquitectónica que significa en San Carlos de Bariloche el Hotel Llao Llao, la Capilla San Eduardo muy próxima al mismo y la Iglesia Catedral, para la que Bustillo ofreció su proyecto en forma gratuita y la Intendencia del Parque Nacional Nahuel Huapi, obras declaradas Monumento Histórico Nacional.

En Neuquén se destaca la Capilla “La Asunción” en Villa La Angostura.
Autor de obras importantísimas, oficiales, públicas y particulares que lo posicionan y relacionan con gobiernos locales, provinciales , con extensas obras en Parques Nacionales donde ya se advierte lo que luego se dará en llamar el “estilo regional y bustilliano”.

Obras que vinieron a cambiar incluso el paisaje y el entorno; sea éste urbano o natural en que se erigieron. Entre las que sobresalen el Complejo Bristol en Mar del Plata con el Hotel Provincial y el Casino, la sede del Banco de la Nación Argentina en Buenos Aires, el Banco Tornquist, el Hotel Continental, la Casa de Victoria Ocampo en Palermo Chico, etc.
Construyó varias casas de campo en Coronel Dorrego y en Carhué. En 1939, junto al arquitecto Ángel Guido, gana el concurso de anteproyecto del Monumento Nacional a la Bandera en Rosario.

El Museo Nacional de Bellas Artes en 1988 realizó una exposición rescatando el valor de su obra singular y señera.

*Diplomada en Preservación del Patrimonio NyC (UBP).

Publicado en Diario "Río Negro", 16/11/2020.

domingo, agosto 23, 2020

23 de agosto de 1870: nace el barrio de La Boca.

23 de agosto de 1870 nace el barrio de La Boca.
Cuna de inmigrantes italianos, este barrio tiene 3.1 km2, una población de más 45.000 habitnates y pertenece a la Comuna 4, al sur de la Ciudad de Buenos Aires.
Este emblemático barrio debe su nombre a que es precisamente en esta zona en donde se encuentran las bocas del Riachuelo, en donde sus aguas desembocan en el Río de la Plata. Muchos historiadores coinciden en señalar que La Boca es el lugar en donde Pedro de Mendoza fundó la ciudad de Santa María de los Buenos Aires, en 1536. Durante varios años, la boca del Riachuelo fue el puerto natural de Buenos Aires, pero debido a problemas tales como la poca profundidad de las aguas, los bancos de arena y las considerables crecientes y bajantes, entre otros, el puerto se trasladó más hacia el norte de la Ciudad.
Donde hoy se asienta el barrio de La Boca era una zona hostil, pantanosa, desolada y con periódicas inundaciones. Pero, a fines del siglo XIX comenzó a instalarse allí una pujante y creciente comunidad italiana con preponderancia de origen genovés que, poco a poco, fueron dándole vida y personalidad al barrio. Con el tiempo se fueron incorporando otros grupos de inmigrantes, españoles, griegos, alemanes y algunos dispersos grupos de franceses y sajones.
El barrio era un lugar de marineros de paso, con lo cual, se abrieron numerosas pulperías. Los italianos que habitaban el lugar eran cada vez más, hasta que en 1882 un grupo de genoveses firmó un acta que enviaron al rey de Italia comunicándole que habían constituido la República de la Boca. Al enterarse de esta noticia, inmediatamente, el entonces presidente, Julio Argentino Roca hizo quitar la bandera genovesa izada en el lugar y puso fin al conflicto.
La Boca se caracterizó por ser un barrio de habitantes divertidos, ruidosos y melancólicos. Hablaban el dialecto xeneixe, el de los genoveses, como si estuvieran en su tierra. Eran muy trabajadores y solidarios, llegaron a formar numerosas instituciones de apoyo comunitario, editaron diarios y fundaron clubes deportivos y culturales. Dada su gran sensibilidad para el arte, en el barrio han nacido cantores, músicos, poetas y artistas plásticos, muchos de los cuales han ocupado lugares significantes en el sentir popular.
Dentro de sus límites funciona una ejemplar dotación de bomberos voluntarios, muy conocidos y valorados por su gran labor, profesionalismo y trabajo en la comunidad. La mayoría de las casas eran y son de madera y chapa, esto hace que los incendios sean frecuentes y amenazantes. En tal contexto, la tarea de los bomberos fue y es fundamental.
La Boca presenta una particular arquitectura, casas de madera y chapa, ambas con balcones de hierro que aún se conservan por las calles del barrio. Sus fachadas de chapa acanalada se combinan con las carpinterías de madera enriquecida por variadas molduras. Los colores de las casas representan una innumerable variedad que deviene de los sobrantes de pintura que los marineros traían a sus casas, como la pintura era costosa, y la cantidad escasa para pintar toda la vivienda de un mismo color, se aprovechaba hasta la última gota, por lo tanto, se pintaba primero los marcos hasta agotarla, para pasar luego a las paredes y pintar hasta donde alcanzara. Además, las líneas horizontales eran y son una característica de La Boca, largos tablones superpuestos en las casas de madera y la acanaladura de las chapas.
Su más destacado paseo, "Caminito", es un espacio de tango y fútbol, un encuentro con la cultura, donde turistas y artesanos hacen de este lugar uno de los más famosos de la Argentina.
La Boca, cuna del fútbol.
Boca Juniors fue fundado el lunes 3 de abril de 1905, cuando un puñado de jóvenes inmigrantes italianos habitantes del barrio, Esteban Baglietto, Alfredo Scarpatti, Santiago Pedro Sana y los hermanos Juan y Teodoro Farenga, se reunieron en la Plaza Solís para darle nacimiento a la legendaria institución. Los colores azul y amarillo, tomados de la bandera de un buque sueco, amarrado por esos días en las aguas del Riachuelo.
Por su parte, River Plate, se fundó el 25 de mayo de 1901 también en el barrio de La Boca, por la fusión de dos clubes preexistentes denominados "Santa Rosa" y "La Rosales". Después de discutir varias propuestas, decidieron llamarlo "River Plate", aparentemente, porque uno de los socios, había visto a unos marineros dejar de lado unos cajones, con la inscripción "The River Plate". Por aquellos años, River tenía su cancha junto al Riachuelo en la manzana formada por las calles Pinzón, Gaboto, Aristóbulo del Valle y Pedro de Mendoza. Más adelante, se mudó a Palermo, donde tenía su propio estadio, pero con el correr de los años el club creció en popularidad y tuvo que trasladarse, en 1938, al barrio de Belgrano, al norte de la Ciudad, donde se ubican sus instalaciones. En la actualidad, su ubicación se relaciona con el barrio de Núñez.
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Argentina Italia, corazón y alma.
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