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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“

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"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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jueves, septiembre 10, 2026

Conrado Varotto doctor honoris causa en un acto realizado en nuestro Instituto Balseiro

 CONRADO VAROTTO: DEL CONOCIMIENTO A LA TECNOLOGÍA ARGENTINA.

Conrado Varotto tuvo un rol clave en la transformación del conocimiento científico en desarrollo tecnológico argentino. Desde la CNEA impulsó el Programa de Investigación Aplicada que dio origen a INVAP, sentando las bases para que la Argentina consolidara capacidades propias en tecnologías de alta complejidad.
La Universidad Nacional de Cuyo lo distinguió como doctor honoris causa en un acto realizado en nuestro Instituto Balseiro, en el Centro Atómico Bariloche, en reconocimiento a una trayectoria que fortaleció el desarrollo científico y tecnológico del país y contribuyó a posicionar a la Argentina internacionalmente como exportadora de tecnología.

miércoles, septiembre 02, 2026

El 1° de septiembre de 1976 nació INVAP, a partir de un convenio entre la CNEA y el Gobierno de Río Negro.


 50 AÑOS DE INVAP: TECNOLOGÍA ARGENTINA PARA EL MUNDO.

Hace 50 años, una idea nacida en nuestro Centro Atómico Bariloche comenzó a convertirse en una historia de desarrollo científico y tecnológico argentino. El 1° de septiembre de 1976 nació INVAP, a partir de un convenio entre la CNEA y el Gobierno de Río Negro.

Desde nuestro primer proyecto conjunto, el reactor RA-6, hasta proyectos estratégicos actuales como el RA-10 y el Centro Argentino de Protonterapia, compartimos cinco décadas de trabajo conjunto transformando conocimiento en tecnología. Hoy celebramos 50 años fortaleciendo las capacidades argentinas y proyectando nuestro talento hacia el país y el mundo. 

- Comisión Nacional de Energía Atómica de la República Argentina.

CNEA - INVAP - INSTITUTO BALSEIRO Ciencia y Tecnología de Argentina al Mundo.
En el fomento de la educación, el desarrollo de la ciencia, el fomento de la cultura argentina está futuro de nuestra Argentina.

martes, septiembre 01, 2026

Conrado Varotto reconstruye el camino que comenzó en 1971 con un grupo de jóvenes del Centro Atómico Bariloche.


INVAP 50 AÑOS EN BARILOCHE.

INVAP cumple 50 años: la empresa rionegrina que convirtió conocimiento en tecnología para el mundo.

"No al colonialismo mental. No hay proyecto que la capacidad argentina, que la materia gris argentina, no pueda encarar".

Los “chicos” que empezaron a imaginar INVAP: de una idea en Bariloche a una empresa tecnológica.

Conrado Varotto reconstruye el camino que comenzó en 1971 con un grupo de jóvenes del Centro Atómico Bariloche. La idea era sencilla y ambiciosa: usar el conocimiento científico para “hacer cosas que sirvan”. Cinco años después nació INVAP.

Conrado Varotto impulsó el grupo que dio origen a INVAP y fue su primer gerente general.
Gentileza INVAP.


Conrado Varotto, durante los primeros años de la historia de INVAP en Bariloche.
Archivo Diario Río Negro.

A comienzos de los años 70, un grupo de jóvenes del Centro Atómico Bariloche empezó a hacerse una pregunta que terminaría teniendo consecuencias mucho mayores de las que entonces podían imaginar: qué podían hacer con todo lo que sabían.

Conrado Varotto, doctor en Física y egresado del Instituto Balseiro, todavía no tenía 30 años cuando ensayó una respuesta sencilla y, al mismo tiempo, ambiciosa: “hagamos cosas que sirvan”.

Medio siglo después, uno de los fundadores y primer gerente general de INVAP vuelve sobre aquellos años para reconstruir cómo una inquietud surgida entre jóvenes científicos comenzó a transformarse en una empresa tecnológica.

El regreso de Stanford y una pregunta en Bariloche.

Era 1971 y Varotto acababa de regresar de Stanford, Estados Unidos, donde había conocido una relación entre ciencia, formación académica y actividad productiva diferente de la que encontraba en Argentina. “Cuando volví traté de amoldar esas ideas que tenía, teniendo en cuenta lo que había visto, pero acorde a las circunstancias de la Argentina”, recuerda.

Un “grupo de chicos” del Centro Atómico Bariloche se entusiasmó con la propuesta. La cuestión era cómo aprovechar el conocimiento científico que habían adquirido para desarrollar tecnología y resolver problemas concretos.

De esa inquietud nació el Programa de Investigación Aplicada (PIA). “Empezamos a interactuar con empresas aplicando los conocimientos que teníamos”, explica Varotto.

Los proyectos comenzaron a crecer y con ellos apareció un problema nuevo. Para avanzar necesitaban una estructura que permitiera trabajar con dinámica empresarial, pero que al mismo tiempo protegiera la continuidad del proyecto frente a los cambios políticos.

La búsqueda de una forma para aquella idea.

“Argentina es un país pendular”, resume Varotto al explicar uno de los dilemas que enfrentaron. Una empresa privada convencional podía poner en riesgo un proyecto que utilizaba conocimiento, infraestructura y recursos humanos que habían sido desarrollados por el Estado. Había que encontrar otro modelo.

La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) resultó fundamental en ese proceso. Varotto destaca especialmente el papel de Carlos Castro Madero, quien asumió la presidencia de la Comisión en 1976 y respaldó la iniciativa. “Yo siempre lo considero prácticamente más fundador de INVAP que yo”, afirma.

Conrado Varotto durante su etapa al frente de la actividad espacial argentina, que impulsó el desarrollo de satélites y nuevas capacidades tecnológicas. Gentileza.

Río Negro aportó la otra pieza decisiva. La provincia participó en la búsqueda de una figura jurídica hasta encontrar en la Ley de Sociedades del Estado la herramienta que permitiría constituir la empresa. Así, aquella inquietud que había comenzado entre científicos en Bariloche encontró en hace 50 años una estructura empresarial desde la cual crecer.

El vínculo con Río Negro que atravesó los gobiernos.

Para Varotto, una de las claves de esa construcción fue la continuidad que consiguió el proyecto a pesar de los cambios políticos que atravesaron el país y la provincia durante las décadas siguientes.

El vínculo con Río Negro logró mantenerse más allá de las distintas administraciones. “Pasaron gobiernos de todos los colores y, sin embargo, siempre respetó la forma de ser de INVAP”, destaca.


Conrado Varotto, junto a José Kenny, agregado científico de la Embajada de Italia; Lino Barañao, secretario de Gobierno de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva; Mario Varotto; y Héctor Otheguy, gerente general de INVAP, durante la entrega de la Distinción Investigador de la Nación 2018.

La estructura elegida en aquellos primeros años permitió combinar una característica poco habitual: una empresa perteneciente al Estado provincial con capacidad para desarrollar proyectos tecnológicos, buscar clientes y competir en mercados nacionales e internacionales.

“Vos podés ser un visionario, pero con eso no vas a ningún lado”.

Varotto se resiste a contar el nacimiento de INVAP como la historia de una sola persona. “Vos podés ser un visionario, pero con eso no vas a ningún lado”, sostiene. Una idea, explica, necesita un grupo dispuesto a convertirla en algo propio. “Fue una casualidad que yo fuera el que sacó la banderita, nada más”, dice al recordar su papel en aquellos comienzos.

Conrado Varotto durante su infancia, mucho antes de convertirse en una de las figuras centrales del desarrollo científico y tecnológico argentino.
Gentileza.

Esa concepción colectiva terminó formando parte de una cultura de trabajo que, según describe, cada generación transmitió a la siguiente sin necesidad de establecerla formalmente. “No es que hay algo escrito que diga: ‘Nosotros vamos a seguir estos principios’. Es cultural y se va transmitiendo de unos a otros”, explica.

Las crisis y quienes tomaron la posta.

La historia que comenzó en los años 70 estuvo lejos de avanzar en línea recta. INVAP atravesó crisis económicas, cambios políticos y momentos en los que su continuidad enfrentó enormes dificultades.

Al recordar esas etapas, Varotto destaca especialmente a “Cacho” Otheguy, quien lo sucedió y tuvo que conducir la empresa durante algunos de sus períodos más complejos. “Yo personalmente no hubiera podido afrontar lo que afrontó Cacho”, reconoce.

La frase vuelve sobre una idea que atraviesa su relato: INVAP pudo continuar porque las nuevas generaciones fueron tomando responsabilidades y sosteniendo una cultura construida colectivamente.

“Nos veo en Marte y en el más allá”.

Cuando piensa en los próximos 50 años, Varotto recupera la misma lógica de los comienzos: imaginar primero, incluso cuando todavía no se sabe exactamente cómo alcanzar el objetivo. “Nos veo en Marte y en el más allá”, dice. Y enseguida amplía la idea: “¿Qué será? No lo sé. No hay límite”.

Cuando INVAP cumplió 30 años, Varotto había resumido su trayectoria con una frase: “30 años y un sueño mirando para atrás”.

Dos décadas después, el fundador cambia la dirección de esa mirada. “Ahora yo diría: 50 años y un sueño mirando al futuro”.

Es otra manera de regresar a aquella pregunta que un grupo de “chicos” empezó a hacerse en Bariloche a comienzos de los años 70: qué podían hacer con lo que sabían.

Suplemento INVAP 50 AÑOS Diario Río Negro.

1º de septiembre del 2026.

https://www.rionegro.com.ar/sociedad/los-chicos-que-empezaron-a-imaginar-invap-de-una-idea-en-bariloche-a-una-empresa-tecnologica/

 

lunes, agosto 31, 2026

INVAP, CINCUENTA AÑOS.


 INVAP, CINCUENTA AÑOS.

Al cumplirse cincuenta años de su proceso constitutivo, corresponde celebrar la obra entera de INVAP: la aventura intelectual que le dio origen, la voluntad política que la hizo posible y el arco de realizaciones que, desde aquel primer día hasta hoy, la convirtió en la nave insignia de la ciencia aplicada al desarrollo provincial y nacional.
Celebramos medio siglo de un edificio levantado piedra sobre piedra por generaciones de científicos, ingenieros, técnicos y trabajadores que hicieron de la Patagonia rionegrina, a orillas del Nahuel Huapi, el lugar desde el cual la Argentina le habla al mundo en el lenguaje de la tecnología de vanguardia.
La génesis de esa construcción se sitúa en el Centro Atómico Bariloche y lleva el nombre de Conrado Franco Varotto.
Llegado de Italia a los nueve años, se formó íntegramente en el sistema científico público argentino: primero, en Exactas de la UBA y, después, en el Instituto Balseiro, donde se doctoró en física. Completó su preparación con un posdoctorado en Stanford, en el corazón de lo que hoy llamamos Silicon Valley.
Allí vio la sinergia entre una universidad de élite y las empresas tecnológicas que florecían a su alrededor y maduró la convicción que ordenaría su vida: el conocimiento debía tener impacto social.
A su regreso, en octubre de 1970, impulsó en Bariloche el Programa de Investigación Aplicada y, al año siguiente, ante la pregunta de dos jóvenes colegas -Héctor Otheguy y Ricardo Sagarzazu- sobre qué buscaba, respondió con la frase que se convertiría en el lema fundacional de la empresa: “Muchachos, ¡hay que hacer cosas que sirvan!”.
El Programa se creó formalmente en 1972 y se convirtió en el Departamento de Investigaciones Aplicadas, con el respaldo de Hugo Juan Erramuspe y de Oscar Quihillalt, presidente de la CNEA.
Varotto convocó entonces al grupo que puso los cimientos: Otheguy; Eduardo Santos, quien años más tarde presidiría la CNEA; Pablo Tognetti, su «ladero» en los días inaugurales; Tomás Buch, Horacio Osuna, Juan Carlos Fourcade, Daniel Esparza, Daniel Vassallo, Oscar Bressan, Miguel Audero y Roberto Pascual, entre otros. Todos ellos se habían formado en el sistema científico público y cada uno fue un eslabón indispensable de aquella cadena.
Entre 1972 y 1976, el grupo demostró que la investigación aplicada podía responder a demandas reales: desarrolló un acelerador implantador de iones para FATE Electrónica; optimizó los hornos de cinc de la Metalúrgica Austral Argentina; produjo ferritas y relés de microondas para ENTel y electrodos de carbón para ALUAR; y fabricó, para la propia CNEA, detectores semiconductores de una calidad equiparable a la del principal fabricante mundial.
Sobre ese fundamento material se erigió la empresa y esa vocación encontró su correlato en el clima político de la época: el Plan Trienal para la Reconstrucción y la Liberación Nacional asignó un lugar central a la inversión estatal en los sectores estratégicos, y el gobierno de Mario José Franco ejecutó en Río Negro su propio Plan Trienal, articulando proyectos provinciales con organismos nacionales.
La Ley 20705 de Sociedades del Estado, sancionada en agosto de 1974 por impulso del presidente Juan Domingo Perón, se constituyó en la llave que el contador José Pastorelli, a cargo de Personas Jurídicas de la Provincia, encontró para encuadrar a la empresa en la figura jurídica idónea. A ello se sumaron el aporte intelectual de Jorge Sabato, ideólogo de la empresa tecnológica, y el respaldo de Pedro Iraolagoitía al frente de la CNEA.
El 1 de septiembre de 1976 se suscribió el acta constitutiva de la empresa, que nació con un capital de tres millones de pesos y dos objetivos: asistir al plan nuclear de la CNEA y crear fuentes genuinas de trabajo en la provincia.
El estatuto, redactado por Varotto, aseguró la presencia de la CNEA en el directorio, mientras que el convenio celebrado entre la Comisión y la nueva sociedad definió a esta última como “el brazo ejecutor” de aquella.
Su primera sede fuera del Centro Atómico fue una casa de dos plantas ubicada en Elordi 31, Bariloche. Origen modesto de una potencia tecnológica de alcance mundial.
Desde aquella casa hasta nuestros días, INVAP ha levantado un edificio de realizaciones que asombra.
En el área nuclear diseñó, construyó y exportó reactores de investigación y producción de radioisótopos —el RA-6 en Bariloche, el NUR en Argelia, el ETRR-2 en Egipto, el OPAL en Australia, uno de los más avanzados del mundo, el PALLAS en los Países Bajos, el RA-10 y el prototipo CAREM—, mientras que, bajo la conducción del propio Varotto, el dominio del enriquecimiento de uranio en el Complejo Pilcaniyeu se afirmaba como un hito de autonomía tecnológica en la región.
En el sector espacial situó a la Argentina como el único país latinoamericano capaz de fabricar satélites de telecomunicaciones de alta complejidad, con los ARSAT-1 y ARSAT-2, los satélites de observación de la Tierra SAC y la constelación de radares SAOCOM.
A ello se suman los radares que integran el Sistema Nacional de Vigilancia y Control Aeroespacial; los drones y los sistemas de control para la defensa; los centros de radioterapia y las plantas de radioisótopos instalados en diversos continentes; los aerogeneradores y las turbinas hidrocinéticas.
Cada uno de esos desarrollos exporta valor agregado y materia gris rionegrina, y ratifica el papel estratégico de INVAP en la soberanía tecnológica de la Nación.
Como hijo de esta provincia, celebro este aniversario con el orgullo que sentimos los rionegrinos y las rionegrinas al saber que nuestra tierra acunó y acompañó el sueño de un puñado de jóvenes que se propusieron hacer cosas que sirvan, y con la certeza de que aquel mandato permanece vivo en la principal empresa estatal de nuestra provincia -la más importante del país en materia de desarrollo tecnológico- y se proyecta hacia el medio siglo que viene con la genialidad de una obra maestra, profundamente Argentina.
Con gratitud y en memoria de quienes ya no están…




Autor: Pedro Pesatti.
Imágenes: Facebook de P. Pesatti.

domingo, mayo 24, 2026

22 de mayo de 1951 se creó la Planta Nacional de la Energía Atómica de Bariloche.

 


ANIVERSARIO DEL CENTRO ATÓMICO BARILOCHE.

El 22 de mayo de 1951 se creó la Planta Nacional de la Energía Atómica de Bariloche, que dio origen al actual Centro Atómico Bariloche (CAB) de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Este predio es la cuna de la ingeniería nuclear en Argentina y Latinoamérica, referente en investigación científica, desarrollo tecnológico y la formación de profesionales.
El CAB cuenta con el reactor de investigación RA-6 entre sus principales instalaciones, además de laboratorios de vanguardia en nanotecnología, física médica, química, robótica, materiales y estudios ambientales.
Dentro de este predio se encuentra el Instituto Balseiro, dedicado a la formación en física, ingeniería nuclear, mecánica y telecomunicaciones; y el Centro de Medicina Nuclear INTECNUS, que brinda diagnóstico y tratamiento médico de avanzada.

domingo, mayo 03, 2026

3 de marzo de 1902: Julio Argentino Roca se fundaba la ciudad de San Carlos de Bariloche.

 


La Ciudad de San Carlos de Bariloche es cabecera del departamento de Bariloche y la más poblada de la provincia de Río Negro. Y es una de las Ciudades argentinas más importantes de la Patagonia con una gran diversidad.

El 3 de mayo de 1902, en las costas del lago Nahuel Huapi por medio de un decreto del poder Ejecutivo Nacional en manos de Julio Argentino Roca se fundaba la ciudad de San Carlos de Bariloche.

San Carlos de Bariloche fue fundada el 3 de marzo de 1902. 

Debe su denominación  al nombre de pila del propietario que estableció el primer comercio de la zona, Carlos Wierderhold,  y a  la deformación del vocablo indígena vuriloche (o furilu - che), que viene del araucano y era el modo en que los araucanos chilenos designaban a los aborígenes de aquende los Andes (“gente del otro lado”).

Bariloche es además uno de los polos científicos y tecnológicos más importantes de América, encontrándose INVAP, empresa provincial de alta tecnología que diseña y construye reactores nucleares, generadores eólicos, radares y satélites, entre otros y el Institito Balseiro.

En 2022, INVAP empleaba directamente a unas 1600 personas.[4] Es la única empresa en Latinoamérica certificada por la NASA para realizar sistemas satelitales completos, desde su diseño y construcción hasta su operación (exceptuando el lanzamiento).

lunes, abril 27, 2026

La reina Máxima diserta en el poderoso Foro Llao Llao.

 


ADN).- Los dueños de las empresas más importantes del país, que se congregan en el Foro Llao Llao, invitaron a disertar este año a la reina de Países Bajos, Máxima Zorreguieta, quien confirmó asistencia. También están invitados el empresario Peter Thiel, dueño de Palantir, recientemente afincado en Argentina, y el presidente Javier Milei.

Zorreguieta hablará el jueves antes los empresarios en el hotel de Bariloche. Por ahora no hay mucha información sobre los detalles del evento, ya que la organización lo está administrando con bastante hermetismo. Por ahora, no hay prensa invitada.

El Foro Llao Llao agrupa a las grandes fortunas del país y algunos de sus herederos. Eduardo Elsztain, dueño del holding agrícola e inmobiliario Cresud-IRSA, es el anfitrión de un encuentro que desde hace diez años tiene los mismos habitués: Marcos Galperin (Mercado Libre), Martín Migoya y Guibert Englebienne (ambos de Globant), Federico Braun (supermercados La Anónima y Banco Galicia), Carlos Miguens Bemberg (Central Puerto), Agustín Otero Monsegur (citrícola San Miguel), Karina Román (Román Logística) o Cristiano Rattazzi (Gruppo Modena). Suelen ir también líderes de Endeavor, fundación que apoya la iniciativa privada y que cuenta entre sus directivos a Eduardo Bastitta (Plaza Logística), Alfredo Poli (Pluspetrol), Roberto Souviron (del fondo Win Win Ventures), Nicolás Sánchez (Grupo Prima), Federico Lauría (Dale Play), Nicolás Szekasy (fondo Kaszek), Alejandro Larosa (Agrofy), Luciano Nicora (Pampa Start), Franco Mignacco (Minera Exar), Nelson Duboscq (Digital House) y Sofía Pescarmona (Bodega Lagarde y la aseguradora Mercantil Andina).

La lista de invitados y la agenda del encuentro suele mantenerse en secreto, así como las exposiciones de los mismos. Según consignó el sitio Infobae, este año no habría políticos invitados, más allá de Milei, sino que será un evento enfocado en los emprendedores, con paneles sobre IA y el potencial petrolero en el país a partir de Vaca Muerta.
Publicado en ADN RÍO NEGRO.

domingo, abril 12, 2026

Tauscheck, el baqueano checo que apostó al cultivo en el Nahuel Huapi.

 

Sonriente y de manos curtidas, Tauscheck posó junto al fotógrafo, en la puerta de su cabaña. Foto: Leo Wehrli-Frey | Biblioteca ETH-Zürich.

Tauscheck, el baqueano checo que apostó al cultivo en el Nahuel Huapi.

Considerado el primer granjero de origen europeo que se instaló con su familia en la zona, sirvió como guía para la Comisión de Límites y para el arribo de otros colonos, inclusive del fundador de la zona urbana, Carlos Wiederhold. Su final fue trágico, pero su legado habla del empuje y el apoyo mutuo de aquellos nuevos pobladores, entre cabañas de madera, animales, huerta y el arrullo del lago.

Por Melina Ortiz Campos.


Abundan en el archivo regional las referencias a determinados apellidos inmigrantes y pioneros en la cordillera rionegrina, pero poco se dice sobre él, salvo algunas menciones. Entre ellas, Francisco N. Juárez fue el exhaustivo investigador, colaborador de este diario, que sí profundizó en la vida de José. Tauscheck de apellido, granjero inmigrante en la costa sudeste del lago Nahuel Huapi, su experiencia y predisposición le valieron un perfil compatible con el rol criollo del “baqueano”, recordado por haber orientado a la Comisión de Límites y a otros a visitantes para instalarse en el paraíso al que con el tiempo se lo conoció como “San Carlos” y que hoy para el mundo es inconfundible: “Bariloche”.

Corría la década de 1890 y años más, años menos, por ese tiempo las reconstrucciones lo ubican entre los que se animaron a sumarse a otros lugareños nativos indígenas que los precedieron, para vivir, cultivar su alimento y cuidar a sus animales en un territorio que muchos exploraron, ya desde el 1600, pero en el que varios no pudieron sobrevivir.

Allí Juárez lo ubicó como el responsable de mantener la mayor parte de 15 hectáreas con papas y hortalizas, en una incipiente población agrícola que llegó a calcularse en 500 habitantes, abastecidos por los productos sembrados en un total de 150 hectáreas ubicadas en la margen sur del espejo de agua, con sembrados de trigo, avena y también cebada.

Fines del 1800: recuerdo de la visita del antropólogo Leo Wherli al lote pastoril de Tauscheck, en el Nahuel Huapi. Foto: Leo Wehrli-Frey | Biblioteca ETH-Zürich.

La exportación que Tauscheck sostenía hasta el lago Llanquihue, ubicado al oeste en línea recta del lado chileno, cerca de Puerto Montt, es uno de tantos ejemplos del fluido comercio que se realizaba por aquel entonces con el vecino país, del que se traían, a su vez, manufacturas, vinos y conservas. Y desde ese mismo lugar provenían, los colonos trasandinos o europeos que empezaron a poblar la zona en 1895 y “Valle Nuevo” (El Bolsón), desde 1897, según indicó Cesar Vapnarsky en su libro “Pueblos del Norte de la Patagonia”.

“Labriego y hacendado, explorador incesante de la cordillera y cabeza de una familia tenaz”, lo describió Juárez, el protagonista de esta nota había venido a Sudamérica en 1856 desde Hutzina, en la Bohemia checa, cerca de Praga, y después de vivir con sus padres y hermanos “al pie del volcán Osorno”, cruzó la cordillera con su propia familia, para quedarse en varias leguas de tierra argentina.

El Nahuel Huapi le resultaba conocido, por viajes previos que había realizado, en los que, asegura el escritor, se le atribuyó participación en el descubrimiento del paso Puyehue (1890). Así que con esa sabiduría acumulada, buscó su propio terruño en la costa del lago patagónico. “Fue el primer colono espontáneo que lo hizo con la familia en pleno. Era todavía joven, tenía 47 años, y su esposa 43 (Carolina Gerstmann Hahn)”, recordó Juárez.

Su vivienda, ilustrada en las fotos que acompañan esta nota, de madera con techo rústico y que compartieron con su suegra, Beatriz Hahn de Gertsmann, quedó cerca de un arroyito que iba hasta el lago, rodeada por el terreno que delimitó hasta “una planicie donde estableció el vergel de su quinta”.


Foto: Leo Wehrli-Frey | Biblioteca ETH-Zürich.

Como lo dejan ver en la foto sus manos curtidas, allí crió animales de corral, gallinas ponedoras y hasta cerdos. Y allí lo encontró el perito Francisco P. Moreno el 8 de marzo de 1896, durante la campaña de Reconocimiento de la Región Andina, según recordó en sus “Apuntes Preliminares”.

En esta nueva etapa, el cultivo y los productos pastoriles [de Tauscheck] tenían ya “fama entre los colonos alemanes de Llanquihue” y fueron otros visitantes, el ingeniero Emilio Frey y el ayudante C. G. Lermann, los que recibieron su ayuda en la labor de establecer los límites en la geografía, además de las cabalgaduras necesarias. En sus relatos, ellos le elogiaron además, el entorno que cuidaba y que crecía “entre árboles manzanos y maitenes sobre la ribera de un pequeño arroyito con el cual podía regar su huerta y su magnífico jardín de flores”.

Según el Archivo de la Navegación en el Nahuel Huapi, grupo de recopilación y datos disponible en Facebook, Tauscheck “fue uno de los primeros en tener embarcación a vela y bote a remo”. Y en su campamento albergaba una modesta parte de las tropas destacadas en la cordillera para controlar la región andina de Neuquén y Río Negro.

A pesar de todo este horizonte prometedor, la vida compartida allí duró menos de una década. “El 12 de enero de 1900, el checo pionero con familia y granja murió ahogado en aguas del río Limay, mientras balseaba elementos del destacamento militar de caballería”, explicó Juárez. El accidente ocurrió a media mañana, a eso de las 10, y fue su hijo Guillermo quien tuvo que brindar los datos para el acta de defunción.

Pese a los servicios prestados y a que la cartografía de antaño también mostraba su nombre en dos topónimos (un arroyo, actualmente el arroyo Bravo, Bzo Blest; y un pequeño lago, uno de los Anasagasti, fondo del Bzo.Tristeza, según los escritos de J. M. Biedma), el Poder Ejecutivo respondió al pedido de su viuda con un decreto adverso, que firmaron el presidente Roca y su ministro de agricultura Ezequiel Ramos Mejía.


Foto: Leo Wehrli-Frey | Biblioteca ETH-Zürich.

Tampoco sirvieron las referencias suyas que dio el propio Carlos Wiederhold, considerado el fundador de la ciudad, quien aseguró haber contado con la recomendación de José para instalarse donde lo hizo y para registrar las bondades que presentaba la región, explorando juntos el futuro camino del paso Pérez Rosales.

El dato central respecto a la propiedad de ese espacio radica en que no era un sitio fiscal, sino que había sido asignado al general Liborio Bernal, integrante de las campañas militares y luego nada menos que gobernador del Territorio Nacional de Río Negro entre 1894 y 1897.

Frente a esta respuesta, Carolina, la viuda de José buscó mejores horizontes en Ñorquinco y su hijo Guillermo terminó formando familia con una descendiente de los pioneros Hube, de El Bolsón. 126 años después, hoy las fotos y el recuerdo del rostro de José descansan en el repositorio digital de la ETH-Zürich, una biblioteca que atesora las imágenes que tomó el antropólogo Leo Wherli justamente en su estadía en la casa de Tauscheck a fines del 1800, otro de tantos que recibieron allí su hospitalidad y experiencia. Federico Silin, titular del Archivo Visual Patagónico, fue quien permitió el acceso de este medio para poder compartirlas en este rescate.

Publicado en RURAL del Diario Río Negro.

Domingo 12 de abril del 2026.

https://www.rionegro.com.ar/rural/tauscheck-el-baqueano-checo-que-aposto-al-cultivo-en-el-nahuel-huapi-4535715/

viernes, febrero 06, 2026

06/02/1914: Arriba a Neuquén Capital el ingeniero y geólogo norteamericano Bailey Willis.

 


06/02/1914


Arriba a Neuquén Capital el ingeniero y geólogo norteamericano Bailey Willis que durante varios años, encabezó la Comisión de estudios hidrológicos de los Territorios Nacionales del Neuquén y Río Negro, contratados por el gobierno nacional.

Durante su permanencia en el país, efectuó reconocimientos y proyectos notables, fundamentalmente los relacionados con las mediciones y el aprovechamiento de la energía hidráulica potencial.

Fue el primero en trazar la ubicación de una gran ciudad industrial en la región del lago Nahuel Huapi (Bariloche) y proyectó una presa a quince kilómetros de la embocadura del Limay que formaría un lago artificial con una caída en el dique de treinta y cinco metros, susceptible de producir cincuenta mil caballos de fuerza.

Willis continuó el viaje desde Neuquén al Nahuel Huapi en el automóvil del servicio público acompañado por el periodista Mario F. Donato, hombres de ciencia y altos funcionarios.

La misión que le habían encomendado era demarcar en el terreno la soñada ciudad industrial a la que Eduardo Talero se dio el lujo de bautizar anticipadamente con el nombre de la legendaria Ciudad de los Césares.

El ingeniero Emilio Enrique Frey, topógrafo-pionero nombrado primer presidente del Parque Nacional del Sud, fue también asistente de Bailey Willis.

Junto al perito Francisco P. Moreno, Frey trabajó durante los primeros años del siglo XX en la Comisión que mediante la colocación de hitos fronterizos, cumpliendo con el fin de solucionar el conflicto de límites con Chile luego del arbitraje de la corona británica.

Fue Frey quien relevó el mapa hidrológico de la provincia de Buenos Aires y desde 1910 es designado segundo jefe de la Comisión de Estudios Hidrológicos dirigida por Willis.

Citado en:
Acontecimientos y Protagonistas de la Historia del Neuquén. 2da. Edición
Prof. Lic. Ricardo A. Koon.

foto: Willis, izquierda y Frey, derecha. 

lunes, diciembre 29, 2025

Efectos del cientificidio: advierten que “está en riesgo la continuidad” del Instituto Balseiro.

 


Efectos del cientificidio: advierten que “está en riesgo la continuidad” del Instituto Balseiro.

Profesores e investigadores de la institución alertaron que la “pérdida acelerada de docentes experimentados” por el “creciente deterioro salarial––que hoy alcanza niveles pocas veces vistos en su historia–– está llevando a la posible desaparición de una institución reconocida internacionalmente que tanto ha entregado a la Argentina a lo largo de 70 años”.

El impacto del ataque a la ciencia por parte del gobierno de Javier Milei tiene implicancias en el presente y a futuro. Si la situación no se revierte, podría tener consecuencias tan drásticas como la desaparición del prestigioso Instituto Balseiro, que lleva siete décadas especializando físicos e ingenieros de la región.

Profesores e investigadores de la institución alertaron que la “pérdida acelerada de docentes experimentados” por el “creciente deterioro salarial––que hoy alcanza niveles pocas veces vistos en su historia–– está llevando a la posible desaparición de una institución reconocida internacionalmente que tanto ha entregado a la Argentina a lo largo de 70 años”.

Así lo expresaron quienes integran el Colegio de Profesores Permanentes del Instituto Balseiro en una carta dirigida –a principios de mes- a la Asociación Física Argentina. La enviaron con el objetivo de visibilizar “las serias dificultades que están afectando la reconocida capacidad” del emblemático instituto ubicado en Bariloche.

En su mensaje destacaron “la necesidad de medidas urgentes que permitan revertir esta situación”.

Un circuito que se resquebraja

El Instituto Balseiro fue creado durante la segunda presidencia de Juan Domingo Perón, en abril de 1955, en un gran predio de 46 hectáreas, a 9,5 kilómetros de la ciudad de San Carlos de Bariloche, sobre la ruta E. Bustillo que conecta a la ciudad con Llao Llao. Nació sobre la base de un convenio entre la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO), refrendado por el Gobierno Nacional.

En la actualidad se dictan allí cuatro carreras de grado: Licenciatura en Física, Ingeniería Nuclear, Ingeniería Mecánica e Ingeniería en Telecomunicaciones. En cuanto a los posgrados, la oferta es amplia: Carrera de Especialización en Aplicaciones Tecnológicas de la Energía Nuclear (CEATEN), Especialización en Física Médica Clínica, Maestría en Física, Maestría en Física Médica, Maestría en Ingeniería, Doctorado en Física, Doctorado en Ciencias de la Ingeniería, Doctorado en Ingeniería Nuclear y Doctorado en Investigación Interdisciplinaria Vinculada a Salud.

Según resumieron los docentes en su carta “cada año el IB forma aproximadamente 60 egresados de grado, 20 de especializaciones, 30 de maestrías y 20 egresados de doctorados. Una fracción significativa de estudiantes de maestría y doctorado se desempeña en el Instituto como Ayudante de Primera (AP) o Jefe de Trabajos Prácticos (JTP). Este esquema genera un recambio ‘natural’ de docentes: al graduarse, entre 15 y 20 personas por año dejan el IB por razones laborales o vocacionales. Esto representa una pérdida regular que varía entre el 6 y el 8% del plantel de AP y JTP––, la cual ha sido compensada históricamente por la incorporación anual de estudiantes de posgrado”. En problema –cientificidio mediante- es que ese circuito se está resquebrajando.

Atentado al futuro

Históricamente, quienes egresan del Instituto se vuelcan a proyectos nacionales e internacionales en el campo de la ciencia, la tecnología y la industria. Sobre todo, con aportes a las Ciencias Físicas y áreas de la tecnología nuclear, aeroespacial y de las telecomunicaciones. El fuerte de la institución está dado por la experiencia de quienes forman a las y los futuros expertos: quienes enseñan son por lo general a su vez investigadores y/o tecnólogos activos que trabajan en temas de avanzada. En un alto porcentaje, estos docentes se desempeñan en el Centro Atómico Bariloche (CAB) y tienen su cargo principal como personal de la CNEA, del CONICET o la UNCUYO.

La carta advierte que “en el momento actual el IB ha llegado a una situación crítica por la pérdida de docentes altamente capacitados, quienes se ven obligados a buscar otros horizontes, a causa de los muy bajos salarios que reciben como investigadores de la CNEA o del CONICET con lugar de trabajo en el CAB. Las causas identificadas por quienes se han desvinculado incluyen: salarios no competitivos que resultan insuficientes para cubrir alquiler, manutención familiar o servicios básicos; jubilaciones anticipadas motivadas por la incertidumbre respecto de cambios normativos; limitaciones institucionales para extender la actividad docente y restricciones presupuestarias”.

Esto implica que al recambio habitual de docentes –que permitía que la rueda siguiera girando- se suma el éxodo de profesores experimentados que no pueden ser reemplazados por pares de su mismo nivel: “La actual ola de desvinculaciones impacta de manera significativa en profesores con 15 o 25 años de experiencia, lo cual incluye a los adjuntos, asociados y personal cercano a la edad jubilatoria. Las primeras estimaciones disponibles indican que esta pérdida adicional eleva la salida anual total a niveles que se ubican entre el 10 y el 20% del plantel docente”.

Ese éxodo de docentes –sobre el que ya se advertía desde el año pasado- “compromete significativamente la capacidad del IB para sostener la docencia de grado en áreas críticas, la continuidad de líneas de investigación estratégicas, la tutoría de estudiantes de maestría y doctorado y la articulación con proyectos de la CNEA en áreas de alta relevancia y pertinencia tales como medicina nuclear, reactores, neutrónica, materiales, seguridad radiológica y tecnologías avanzadas”.

A esto se suma la disminución del ingreso a los posgrados ––en particular, a los doctorados–– que amenaza la reposición natural de formadores, “lo cual afecta directamente la capacidad académica del IB en las áreas de Ciencias Físicas y de Ingeniería. Paradójicamente muchos de los profesionales que dejan el CAB se suman a empresas y proyectos impulsados por el Gobierno Nacional, en muchos casos sin un compromiso de continuar apoyando las actividades del IB”.

El riesgo es claro: “si no se revierte la tendencia actual es inminente la disminución de la calidad de la enseñanza e incluso peligre la continuidad de las actividades regulares del Instituto, porque se va perdiendo hasta la capacidad de dictar cursos básicos. Además, en el corto y mediano plazo se afectará crucialmente la posición histórica del Instituto como generador de recursos humanos para la CNEA pues, como se sabe, la recuperación de tales capacidades insume décadas”.

Éxodo de científicos

Ante el 70 aniversario del instituto que hoy corree peligro, su exdirector Carlos Balseiro destacó días atrás que “es importante tener estos centros de conocimiento avanzado porque es lo único que nos va a permitir sentarnos en los foros de discusión que definen cuál va a ser el futuro del mundo y de nuestro país en particular”.

“Si no podemos acceder a esos foros simplemente vamos a ser espectadores y alguien va a decidir qué va a ser de nuestro futuro –lamentó- Para poder acceder a esas instancias tenemos que aportar algo. No vamos a poder hacer ciencia de primerísima calidad en todos los frentes del conocimiento, pero en biotecnología la Argentina se destaca, en tecnología nuclear se destaca, en algunas áreas de física también. Esas son las cosas que van a poder ayudarnos –si son bien manejadas- a avanzar hacia un país desarrollado. No existió nunca un país que haya podido desarrollarse, avanzar, sin apoyarse en la creación de conocimiento”.

Lo dijo en diálogo con El Destape Radio, y alertó que “los chicos se reciben y buscan nuevos horizontes y muchos están buscando terminando su formación doctoral en el exterior. Cuando eso pasa, es difícil recuperarlos después. Si uno pierde una generación de gente es un atraso de muchos años para la ciencia de nuestro país”.

Publicado en TIEMPO ARGENTINO.

https://www.tiempoar.com.ar/ta_article/efectos-del-cientificidio-advierten-que-esta-en-riesgo-la-continuidad-del-instituto-balseiro/