GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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viernes, julio 17, 2026

¿Sólo un partido de fútbol? Por JORGE MARTÍN FLORES.

 

¿Sólo un partido de fútbol? 

Por JORGE MARTÍN FLORES.

La Argentina, como en varias ocasiones -deportivas y no deportivas- venció a Inglaterra y nuevamente les demostramos al mundo que no son invencibles y que jamás se debe poner en tela de juicio el corazón de un argentino. Porque al decir del Gran Capitán Don José de San Martín: “los argentinos no somos empanadas que se comen con el simple hecho de abrir la boca”.

Este no es un llamado a la violencia ni pretende remover rencores. Este no es una invitación al odio ni al descalabro. Todo lo contrario. No compartimos ninguna de estas posturas, puesto que no creemos ni predicamos la venganza como medio licito para alcanzar un fin -esta actitud es propia del obrar británico- sino que defendemos la justicia, como pilar constitutivo y restitutivo de la dignidad de nuestro ser nacional.

EL DICHO Y EL HECHO.

Comprendo y estoy de acuerdo con el modo de encarar la situación previa al enfrentamiento deportivo de la Selección Argentina para con la Selección Inglesa. Tanto las declaraciones del equipo técnico y de los jugadores de nuestra selección reflejan el nivel de profesionalismo competitivo y su propuesta de distinguir una cosa de otra con total parcialidad. Es cierto, son futbolistas.

Sin embargo, el espíritu de la argentinidad habló y demostró ser más fuerte que todo tipo de formalismos.

Nunca vi cantar a este equipo el fragmento del Himno Nacional del modo en que lo hicieron… “Sean eternos los laureles que supimos conseguir, que supimos conseguir. Coronados de gloria vivamos. ¡Oh juremos con gloria a morir!”. La tensión que acompañó el primer tiempo de este encuentro también dio muestras de que no se estaba jugando un simple partido.

Por si esto fuera poco, la paciencia y perseverancia de nuestra selección, tras el 1 a 0 en nuestra contra, concluido con 2 golazos argentinos que dejaron afuera del mundial a Inglaterra, hablan por sí solos. El temple de acero de este equipo, es ejemplo de argentinos cabales, de aquellos que reman cotidianamente a contracorriente del mundo y que batalla cada una de las contiendas que la vida le va presentando, saliendo fortalecido. Estos futbolistas sienten la camiseta. Porque sienten la bandera. Porque son verdaderamente un equipo. Nuestro equipo.

Por ello, afirmamos que nuestro jugadores -conscientes o inconscientemente- sintieron el calor y cobijo de un pueblo que se resiste a ser vencido. Hoy se descubrieron siendo el eco de generaciones de argentinos que con la patria al hombro salieron al frente en cualquier tipo de dificultad, especialmente aquellas en las que el ser nacional fue cuestionado, insultado y avasallado por la Pérfida Albión.

Por ello enarbolan una pancarta improvisada que reza ni más ni menos que “Las Malvinas son argentinas”. Aquí habla la historia. Aquí el testimonio heróico. La Cuestión Malvinas es la cumbre de esta herida abierta que sólo sanará cuando la bandera azul celeste y blanca vuelva a flamear en nuestras islas del Atlántico Sur.

Por eso, gritar: “¡El que no salta es un inglés!” no es simplemente un cántico, sino que es la pura verdad de una comunidad histórica que en lo más profundo de sus raíces y entrañas, sabe que enfrentarse a Inglaterra es replantear y reafirmar su sentido, su ser, su pensar, su obrar y su existir.

LA HISTORIA ES TESTIGO.

La realidad es que la rivalidad anglo-argentina constituye una problemática que lleva siglos y que ha tenido -y presenta- distintas manifestaciones: históricas, políticas, económicas, financieras, sociales y culturales. También deportivas. Dónde, inevitablemente, el pueblo hace eco de esta tensión contra nuestro enemigo histórico.

Por ello, es que afirmamos que no estuvimos ante solo un partido de fútbol. Hoy se manifestó un nuevo enfrentamiento entre dos estilos de vida, entre dos cosmovisiones, entre dos escalas de valores, entre dos identidades. Entre la Argentinidad y el mundo anglosajón. Entre el espíritu y la materia. Entre el corazón y el cálculo. Entre la calidad y la cantidad. Entre la humildad y la soberbia. Entre la honestidad y la rapiña. Entre la falacias y la transparencia. Entre el individualismo y el trabajo en equipo.

En fin, el conflicto con Inglaterra, atraviesa toda nuestra historia argentina. Tal es así, que llevó al historiador lujanense Ricardo Tabossi a titular un libro clave del pensamiento nacional: ¿Hasta cuándo Inglaterra?

COHERENCIA POR FAVOR.

Como en cada una de estos acontecimientos, donde nos plantamos a los intereses británicos en nuestras tierras, nuevamente demostramos que unidos podemos hacer cosas grandes. Nuevamente este equipo demostró que si los argentinos miramos hacia un mismo lugar, los sueños pueden hacerse realidad. Nuevamente, dimos pruebas contundentes de que en equipo somos mejores.

Sería interesante ahora sí, poner las barbas en remojo y que este sentimiento se haga racional y consciente y de que este espíritu de hidalguía impregne cada acción argentina y nos congregue en el bien común completo de la Patria y en la defensa de nuestros intereses nacionales, vapuleados por doquier.

Nuestra patria está siendo regalada en cuerpo y alma. Traicionada por dentro y por fuera. Es inevitable no pensar en San Martín cuando decía que la traición a la patria es la peor de las felonías, que ni el sepulcro podía hacer desaparecer. La entrega es espantosa y descarada desde hace décadas. No es una cuestiones de partidos políticos, de izquierdas o derechas, sino de la perversión de un sistema levantado sobre la mentira.

Sin ir más lejos, mientras festejamos los triunfos argentinos hoy se discutirá la ley de “Inviolabilidad de la Propiedad Privada”, que en fondo pretende convertir a todas las propiedades argentinas en vendibles y comprables, junto con nuestras reservas de agua -en sus diferentes estados- petróleo, litio, entre otros recursos naturales.

Si no conocemos este doloroso presente, no habrá festejo que valga. Porque seremos felices y no tendremos nada. No podemos permitir que el sacrificio permanente y constante de los argentinos de ayer y de hoy, sean tirados por la borda. No podemos hipotecar el futuro de los argentinos del mañana. No podemos permitir que este sentir se apague y se vuelva a encender cada cuatro años. Será pues, nuestro desafío saber capitalizar y gestionar este impulso inmenso y hermoso, está alegría que nos introduce en una canción épica, para ponerlo al servicio de una patria soberana e independiente.

NO ES SÓLO FÚTBOL. 

Por eso, no es, ni fue, ni será solamente un partido de fútbol. Estamos ante un pueblo que combate por mantener en pie su dignidad nacional. Es un alma que se sostiene por un hilo llamado Cuestión Malvinas y que reconoce en el Reino Unido a su principal adversario. Es un espíritu que busca unirnos por sobre toda división. Es un ímpetu que nos llama a ser mejores de lo que somos. Es una llamada de atención y un grito silencioso que pide reparación histórica, orden, justicia y paz. Es un corazón argentino que lucha porque ama. Y el amor, aunque parezca derrotado, siempre triunfa.

Argentinos, pongamos las barbas en remojo. Seamos coherentes y consecuentes con nuestros referentes de vida. Seamos constantes en la oración y perseverantes en la caridad. No abandonemos nuestros puestos ni le demos la espalda a la esperanza. Caminemos siempre juntos, hacia arriba y hacia adelante. Colguemos los 365 días del año nuestra bandera en balcones, ventanas, calles y plazas. Respiremos argentinidad. No bajemos los brazos. Paso a paso, con humildad, con firmeza y determinación. Como lo demuestra nuestra scalonetta y como lo han encarnado nuestros arquetipos históricos.

Seamos lo que debemos ser y, si no, seamos nada.

Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/Solo-un-partido-de-futbol-573779.note.aspx

martes, junio 16, 2026

Una clara muestra de cipayismo de Estado. Por Nicolás Kasanzew.

 

Una clara muestra de cipayismo de Estado.

Por Nicolás Kasanzew.

sábado, febrero 07, 2026

¿El primer desclasado? Bernardino Rivadavia, alias "doctor Chocolate", el afrodescendiente oligárquico.

 


¿El primer desclasado? Bernardino Rivadavia, alias "doctor Chocolate", el afrodescendiente oligárquico.

Un 7 de febrero de 1826, Bernardino Rivadavia fue nombrado por el Congreso General Constituyente a cargo del Poder Ejecutivo Nacional, inaugurando formalmente la figura del “primer presidente argentino”.

La efeméride suele presentarse como un hito institucional, pero omite un dato central: Rivadavia asumió bajo una Constitución unitaria rechazada por la mayoría de las provincias, que nunca reconocieron ni el texto ni su autoridad. No fue electo por el pueblo, sino designado por una elite porteña que pretendía imponer un proyecto centralista, liberal y profundamente excluyente.
Su breve presidencia estuvo marcada por el endeudamiento externo, el alineamiento con los intereses británicos, el desprecio por el federalismo y un modelo político pensado para Buenos Aires, no para una nación diversa y en construcción. La resistencia provincial fue inmediata. El experimento fracasó. Rivadavia renunció en 1827 y partió al exilio.

Por eso, más que el nacimiento del poder ejecutivo nacional, el 7 de febrero de 1826 recuerda el intento de imponer de manera tramposa un acontecimiento que no es más que una farsa.

Pero hay un detalle más que no quiero dejar de pasar que en el fondo es la humillación del sentir unitario, porteño, racista... de aquellos que en el barrio los llamamos Mabel y Rubén.

Acá viene lo entretenido y verdaderamente sorpresivo. Resulta que el breve gobierno de Bernardino Rivadavia es lo que se enseña en las escuelas argentinas como el sueño de todo liberal. Un gobierno centralista, en detrimento de las provincias y con un claro proyecto donde se beneficiaba claramente a la oligarquía porteña son sus rasgos principales.

El Profesor de Historia en la Universidad de Pittsburgh, con especialización en América Latina y estudios de raza comparada, George Reid Andrews reveló en su libro "Los afroargentinos de Buenos Aires" que el "ídolo" de la derecha argentina era un afrodescendiente.

Transcribimos esta breve referencia de su libro que, sin lugar a dudas, pondría muy nerviosa a cualquier señora paqueta de la Recoleta o de La Paternal pero que piensa igual que la señora rica.

Dice George Reid Andrews:

"Un número de importantes individuos, en la Argentina del siglo XIX, parecen haber sido de ascendencia mixta afro-indio-europea, pero la sociedad de la época los aceptaba como blancos. La familia Taboada, uno de los pilares de la oligarquía gobernante en la provincia de Santiago del Estero, era conocida en toda la Argentina por sus numerosos miembros de piel oscura." 51

José Bernardo Monteagudo, un temprano patriota y luego ministro de Guerra y Marina de Perú, se cree que tenia antepasados negros. 52 Los argentinos están familiarizados con el debate acerca de los antecedentes raciales de Bernardino Rivadavia, el primer presidente argentino. Rotulado como blanco en el censo de Buenos Aires de 1810, también se desempeñó como oficial en un regimiento de milicianos blancos.
Se rumoreaba que la familia de Rivadavia incluía antepasados africanos, y "doctor Chocolate" era uno de los despectivos motes que le daban sus opositores políticos. Este retrato probablemente date aproximadamente del periodo de su presidencia (1825-27). Fotografía, cortesía del Archivo General de La Nación. sus ancestros africanos eran lo bastante persistentes como para que se le adjudicara el apodo de "doctor Chocolate", entre sus opositores políticos. Un ingles que escribió una memoria anonima de su propia residencia en Buenos Aires durante la década de 1820, describió al presidente como de piel oscura, observando al pasar que el aspecto de Rivadavia "ofrece algunas peculiaridades" que hubiesen hecho de el una fácil victima de los caricaturistas ingleses.53 El historiador J. A. Rogers incluyo a Rivadavia como uno de los ocho latinoamericanos en su antología biográfica Great Men of Color. 54

El estigma del ancestro africano era una pesada cruz que se debía soportar en la sociedad de Buenos Aires; toda vez que se presentaba la posibilidad de quitársela de encima y de pasar como blanco, solo una persona rara no la hubiese aprovechado. Es sumamente difícil documentar el proceso por el cual los afroargentinos dejaban la categoría racial negra o mulata y entraban en la blanca, dado que una parte integrante de ese proceso era la destrucción o el oscurecimiento de los registros relativos ala ascendencia africana. Solo una investigación exhaustiva y tediosa del ancestro de miles de individuos podría establecer de manera definitiva la tasa a la cual la gente de raza mixta experimentaba una alteración de su condición racial social y legal. Sin embargo hay una buena cantidad de evidencias indirectas que sirve para sugerir tanto el mecanismo por el cual se producía el proceso como la frecuencia con que se verificaba."

Reid Andrews, George. Los afroargentinos de Buenos Aires. Ediciones de la Flor, 1989. Pág 96-98

Referencias

51. Tulio Halperin Dong hi, Revoluci6n y guerra (Buenos Aires, 1972), p. 57.

52. Rout, African Experience, p. 171.

53. Un ingles, Cinco afws en Buenos Aires (Buenos Aires, 1962), p. 105.

54. J. A. Rogers, Great Men of Color, 2 vols. (Nueva York, 1972), 2: 187-91.
George Reid Andrews es Profesor de Historia en la Universidad de Pittsburgh, con especialización en América Latina y estudios de raza comparada. Entre sus publicaciones destacan Afro-Latin America: Black Lives, 1600-2000 (Links to an external site.) (Harvard University Press, 2016), Blackness in the White Nation: A History of Afro-Uruguay (Links to an external site.) (University of North Carolina Press, 2010), Afro-Latin America, 1800–2000 (Links to an external site.) (Oxford University Press, 2004). 

Bernardino Rivadavia circa de 1809 (Archivo General de la Nación).

Publicado en
https://walteronorato.blogspot.com/

lunes, diciembre 29, 2025

Efectos del cientificidio: advierten que “está en riesgo la continuidad” del Instituto Balseiro.

 


Efectos del cientificidio: advierten que “está en riesgo la continuidad” del Instituto Balseiro.

Profesores e investigadores de la institución alertaron que la “pérdida acelerada de docentes experimentados” por el “creciente deterioro salarial––que hoy alcanza niveles pocas veces vistos en su historia–– está llevando a la posible desaparición de una institución reconocida internacionalmente que tanto ha entregado a la Argentina a lo largo de 70 años”.

El impacto del ataque a la ciencia por parte del gobierno de Javier Milei tiene implicancias en el presente y a futuro. Si la situación no se revierte, podría tener consecuencias tan drásticas como la desaparición del prestigioso Instituto Balseiro, que lleva siete décadas especializando físicos e ingenieros de la región.

Profesores e investigadores de la institución alertaron que la “pérdida acelerada de docentes experimentados” por el “creciente deterioro salarial––que hoy alcanza niveles pocas veces vistos en su historia–– está llevando a la posible desaparición de una institución reconocida internacionalmente que tanto ha entregado a la Argentina a lo largo de 70 años”.

Así lo expresaron quienes integran el Colegio de Profesores Permanentes del Instituto Balseiro en una carta dirigida –a principios de mes- a la Asociación Física Argentina. La enviaron con el objetivo de visibilizar “las serias dificultades que están afectando la reconocida capacidad” del emblemático instituto ubicado en Bariloche.

En su mensaje destacaron “la necesidad de medidas urgentes que permitan revertir esta situación”.

Un circuito que se resquebraja

El Instituto Balseiro fue creado durante la segunda presidencia de Juan Domingo Perón, en abril de 1955, en un gran predio de 46 hectáreas, a 9,5 kilómetros de la ciudad de San Carlos de Bariloche, sobre la ruta E. Bustillo que conecta a la ciudad con Llao Llao. Nació sobre la base de un convenio entre la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO), refrendado por el Gobierno Nacional.

En la actualidad se dictan allí cuatro carreras de grado: Licenciatura en Física, Ingeniería Nuclear, Ingeniería Mecánica e Ingeniería en Telecomunicaciones. En cuanto a los posgrados, la oferta es amplia: Carrera de Especialización en Aplicaciones Tecnológicas de la Energía Nuclear (CEATEN), Especialización en Física Médica Clínica, Maestría en Física, Maestría en Física Médica, Maestría en Ingeniería, Doctorado en Física, Doctorado en Ciencias de la Ingeniería, Doctorado en Ingeniería Nuclear y Doctorado en Investigación Interdisciplinaria Vinculada a Salud.

Según resumieron los docentes en su carta “cada año el IB forma aproximadamente 60 egresados de grado, 20 de especializaciones, 30 de maestrías y 20 egresados de doctorados. Una fracción significativa de estudiantes de maestría y doctorado se desempeña en el Instituto como Ayudante de Primera (AP) o Jefe de Trabajos Prácticos (JTP). Este esquema genera un recambio ‘natural’ de docentes: al graduarse, entre 15 y 20 personas por año dejan el IB por razones laborales o vocacionales. Esto representa una pérdida regular que varía entre el 6 y el 8% del plantel de AP y JTP––, la cual ha sido compensada históricamente por la incorporación anual de estudiantes de posgrado”. En problema –cientificidio mediante- es que ese circuito se está resquebrajando.

Atentado al futuro

Históricamente, quienes egresan del Instituto se vuelcan a proyectos nacionales e internacionales en el campo de la ciencia, la tecnología y la industria. Sobre todo, con aportes a las Ciencias Físicas y áreas de la tecnología nuclear, aeroespacial y de las telecomunicaciones. El fuerte de la institución está dado por la experiencia de quienes forman a las y los futuros expertos: quienes enseñan son por lo general a su vez investigadores y/o tecnólogos activos que trabajan en temas de avanzada. En un alto porcentaje, estos docentes se desempeñan en el Centro Atómico Bariloche (CAB) y tienen su cargo principal como personal de la CNEA, del CONICET o la UNCUYO.

La carta advierte que “en el momento actual el IB ha llegado a una situación crítica por la pérdida de docentes altamente capacitados, quienes se ven obligados a buscar otros horizontes, a causa de los muy bajos salarios que reciben como investigadores de la CNEA o del CONICET con lugar de trabajo en el CAB. Las causas identificadas por quienes se han desvinculado incluyen: salarios no competitivos que resultan insuficientes para cubrir alquiler, manutención familiar o servicios básicos; jubilaciones anticipadas motivadas por la incertidumbre respecto de cambios normativos; limitaciones institucionales para extender la actividad docente y restricciones presupuestarias”.

Esto implica que al recambio habitual de docentes –que permitía que la rueda siguiera girando- se suma el éxodo de profesores experimentados que no pueden ser reemplazados por pares de su mismo nivel: “La actual ola de desvinculaciones impacta de manera significativa en profesores con 15 o 25 años de experiencia, lo cual incluye a los adjuntos, asociados y personal cercano a la edad jubilatoria. Las primeras estimaciones disponibles indican que esta pérdida adicional eleva la salida anual total a niveles que se ubican entre el 10 y el 20% del plantel docente”.

Ese éxodo de docentes –sobre el que ya se advertía desde el año pasado- “compromete significativamente la capacidad del IB para sostener la docencia de grado en áreas críticas, la continuidad de líneas de investigación estratégicas, la tutoría de estudiantes de maestría y doctorado y la articulación con proyectos de la CNEA en áreas de alta relevancia y pertinencia tales como medicina nuclear, reactores, neutrónica, materiales, seguridad radiológica y tecnologías avanzadas”.

A esto se suma la disminución del ingreso a los posgrados ––en particular, a los doctorados–– que amenaza la reposición natural de formadores, “lo cual afecta directamente la capacidad académica del IB en las áreas de Ciencias Físicas y de Ingeniería. Paradójicamente muchos de los profesionales que dejan el CAB se suman a empresas y proyectos impulsados por el Gobierno Nacional, en muchos casos sin un compromiso de continuar apoyando las actividades del IB”.

El riesgo es claro: “si no se revierte la tendencia actual es inminente la disminución de la calidad de la enseñanza e incluso peligre la continuidad de las actividades regulares del Instituto, porque se va perdiendo hasta la capacidad de dictar cursos básicos. Además, en el corto y mediano plazo se afectará crucialmente la posición histórica del Instituto como generador de recursos humanos para la CNEA pues, como se sabe, la recuperación de tales capacidades insume décadas”.

Éxodo de científicos

Ante el 70 aniversario del instituto que hoy corree peligro, su exdirector Carlos Balseiro destacó días atrás que “es importante tener estos centros de conocimiento avanzado porque es lo único que nos va a permitir sentarnos en los foros de discusión que definen cuál va a ser el futuro del mundo y de nuestro país en particular”.

“Si no podemos acceder a esos foros simplemente vamos a ser espectadores y alguien va a decidir qué va a ser de nuestro futuro –lamentó- Para poder acceder a esas instancias tenemos que aportar algo. No vamos a poder hacer ciencia de primerísima calidad en todos los frentes del conocimiento, pero en biotecnología la Argentina se destaca, en tecnología nuclear se destaca, en algunas áreas de física también. Esas son las cosas que van a poder ayudarnos –si son bien manejadas- a avanzar hacia un país desarrollado. No existió nunca un país que haya podido desarrollarse, avanzar, sin apoyarse en la creación de conocimiento”.

Lo dijo en diálogo con El Destape Radio, y alertó que “los chicos se reciben y buscan nuevos horizontes y muchos están buscando terminando su formación doctoral en el exterior. Cuando eso pasa, es difícil recuperarlos después. Si uno pierde una generación de gente es un atraso de muchos años para la ciencia de nuestro país”.

Publicado en TIEMPO ARGENTINO.

https://www.tiempoar.com.ar/ta_article/efectos-del-cientificidio-advierten-que-esta-en-riesgo-la-continuidad-del-instituto-balseiro/

domingo, noviembre 30, 2025

ALEGATO DE SOBERANÍA: LA NOCHE EN QUE LA DIPLOMACIA ARGENTINA SACUDIÓ EL TABLERO DEL COLONIALISMO. Por Roberto Arnaiz.


ALEGATO DE SOBERANÍA: LA NOCHE EN QUE LA DIPLOMACIA ARGENTINA SACUDIÓ EL TABLERO DEL COLONIALISMO.

Por Roberto Arnaiz.

En el corazón frío de las Naciones Unidas, el 9 de septiembre de 1964, una voz argentina se alzó como una lanza: la del embajador José María Ruda. No gritó. No imploró. Argumentó. Y con la fuerza de la verdad y el derecho, dejó grabada en la historia una de las piezas más sólidas de la diplomacia nacional: el alegato que dio origen a la Resolución 2065 (XX) —vigésima sesión de la Asamblea General—, el primer reconocimiento internacional al reclamo argentino de soberanía sobre las Islas Malvinas.

Hasta ese día, las Malvinas eran, para gran parte del mundo, un rincón olvidado del imperio británico. Una rareza en los mapas. Un vestigio romántico de la época colonial. Pero Ruda, con voz templada y papeles en mano, desmontó ese decorado de apariencias.

Denunció que no se trataba de una posesión más, sino de una usurpación consumada en 1833, cuando fuerzas británicas expulsaron por la fuerza a la administración argentina legítimamente establecida en las islas. Fue una toma sin eufemismos, con violencia y reemplazo de población, contraria al derecho internacional.

Su intervención en la ONU fue el corolario de una estrategia paciente y lúcida que había comenzado con la aprobación, en 1960, de la Resolución 1514 (XV), conocida como la "Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales". Ese documento de tono revolucionario, en medio de la Guerra Fría, abría la puerta a que las colonias del mundo exigieran el fin del dominio extranjero. Ruda se aferró a esa puerta y la empujó con todo el peso de la historia argentina.

No fue un improvisado ni un burócrata de turno. José María Ruda, doctor en Derecho, diplomático de carrera y jurista reconocido, llegó a presidir entre 1988 y 1991 la Corte Internacional de Justicia en La Haya. Su alegato del 64 no fue un acto de pasión patriótica, sino el resultado de décadas de conocimiento jurídico, dominio diplomático y una conciencia aguda de lo que estaba en juego.

En su discurso, demostró que el caso Malvinas no se encuadraba en la clásica figura del colonialismo con pueblos oprimidos esperando emancipación. No había un pueblo originario esperando su libertad, sino una población implantada tras el desalojo forzoso de los habitantes legítimos.

El caballito de batalla británico era la autodeterminación, pero en Malvinas esa palabra era puro cartón pintado: los que mandaban en las islas eran los nietos de los que llegaron con fusil en mano.

El alegato fue demoledor. Ruda habló de derechos históricos, geográficos, jurídicos. Citó la ocupación efectiva de las islas por parte de Luis Vernet, la presencia de autoridades argentinas antes de 1833, la existencia de acuerdos diplomáticos previos y la reacción formal del gobierno de Buenos Aires tras la expulsión.

También denunció la política de discriminación sistemática hacia los argentinos continentales, impedidos de radicarse en las islas. Y cerró su intervención con una frase que todavía resuena: “El deber jurídico y moral de Gran Bretaña es devolver las islas a su verdadero dueño.”

Una semana después, el 16 de septiembre de 1965, la Asamblea General de la ONU adoptó la Resolución 2065 (XX) —vigésima sesión de la Asamblea General—, que reconocía la existencia de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido y llamaba a ambos gobiernos a entablar negociaciones bilaterales, teniendo en cuenta los intereses (no los deseos) de los isleños.

La diplomacia argentina lograba así un hito histórico: por primera vez, la comunidad internacional reconocía el conflicto como una controversia a resolver, y no como un asunto cerrado del pasado imperial británico.

El entonces presidente argentino, Arturo Illia, un médico austero y demócrata cabal, había respaldado la estrategia con firmeza. Su breve pero digno gobierno sería derrocado menos de un año después, en otro de los tantos golpes de Estado que interrumpieron la vida institucional argentina durante el siglo XX. Pero el legado de Ruda quedó.

Desde entonces, el camino fue errático. Siguieron gobiernos que usaron la causa Malvinas como consigna vacía o moneda de cambio. La diplomacia se volvió intermitente. Y la memoria, frágil.

Década del 90: claudicaciones diplomáticas.

Durante el gobierno de Carlos Menem se firmaron los Acuerdos de Madrid (1989–1990), que, bajo el pretexto de normalizar relaciones diplomáticas con el Reino Unido, congelaron el tema soberanía. A cambio de la reanudación del comercio y el vínculo formal, la Argentina aceptó condiciones que fortalecieron la posición británica, especialmente en pesca, hidrocarburos y comunicaciones. (Este episodio será desarrollado en detalle más adelante).

Siglo XXI: contradicciones y retrocesos.

En 2016, durante la gestión de Mauricio Macri, el vicecanciller Foradori firmó el acuerdo con Alan Duncan que impulsaba medidas prácticas favorables a los británicos sin ningún avance concreto en el tema soberanía.

Lo más escandaloso fue que, según testigos, Foradori lo habría hecho en estado de ebriedad, en la cava de la embajada británica en Buenos Aires. La firma fue mantenida en secreto y se conoció por filtraciones. Su contenido fue rechazado luego por amplios sectores políticos y académicos. (Este episodio será desarrollado en detalle más adelante).

Disonancias internas: de la seducción a la negación.

Las declaraciones de expresidentes argentinos oscilaron entre la provocación y la resignación. En 1997, Carlos Menem afirmó: “Las Malvinas serían un fuerte déficit adicional”. Eduardo Duhalde propuso “seducir a los kelpers”, como si se tratara de un dilema sentimental. Y Alberto Fernández sostuvo que “no tenemos problemas con los kelpers, sino con los ingleses”, deslizando una falsa dicotomía que desvincula a los habitantes de las islas del poder colonial que los sostiene. (Este episodio será desarrollado en detalle más adelante).

Volver a Ruda: soberanía no es discurso, es política de Estado

A pesar de todos los retrocesos, el reclamo persiste. Porque está en la Constitución. Porque está en la sangre de los que murieron en la guerra. Porque está en los miles de argentinos que siguen creyendo que la soberanía no es una cuestión de superficie, sino de dignidad.

La Primera Cláusula Transitoria de la Constitución reformada en 1994 lo deja claro: “La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las Islas Malvinas...”. Fue aprobada por todos los constituyentes menos uno. Ese uno, como si fuera una ironía de la historia, luego ocuparía dos ministerios en el Poder Ejecutivo nacional.

Hoy, frente a un Reino Unido cada vez más afianzado en su presencia militar y económica en las islas, y ante una comunidad internacional que mira hacia otros conflictos más sangrientos o más rentables, la Argentina necesita recuperar el espíritu de Ruda: una diplomacia sólida, coherente, perseverante y con respaldo político integral.

No hacen falta más discursos inflamados ni gestos vacíos. Hace falta trabajo sostenido, unidad nacional y una estrategia clara que trascienda los calendarios electorales.

Porque, como dijo el embajador Ruda en 1964, no se trata solo de una cuestión de tierras. Se trata de un principio universal: el respeto al derecho, la integridad territorial y el rechazo a la ocupación por la fuerza.

La comunidad internacional no puede mirar para otro lado sin traicionar los principios que dice defender.

Aquel alegato de Ruda fue, quizás, el último gran momento en que la Argentina puso a la diplomacia al servicio de la soberanía, y no al revés. No lo hagamos polvo de archivo. Hagámoslo bandera.

Bibliografía:

·      Discurso completo de José María Ruda en la ONU, 9 de septiembre de 1964 (Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la Nación Argentina).

·      Resolución 2065 (XX) de la Asamblea General de la ONU, 1965.

·    Resolución 1514 (XV) de la Asamblea General de la ONU, 1960.

·      Balza, Martín. "A 55 años del último e histórico logro de la diplomacia argentina sobre la cuestión Malvinas". Infobae, 8 de agosto de 2020.

·      Entrevista a Carlos Menem. Diario Página/12, 18 de enero de 1997.

·      Artículo de Caputo D. y Cisneros A., La Nación, 31 de mayo de 2017, pág. 33.

·      Convención Constituyente de Santa Fe, Reforma de la Constitución Argentina, 1994.

·      Testimonios de Carlos M. Muñiz, fundador del CARI.

·      Testimonio de Gabriel Fuks, embajador en Reino Unido (2022), sobre la firma del acuerdo Foradori-Duncan.

·      Entrevistas de Alberto Fernández y Eduardo Duhalde sobre Malvinas (Archivo Presidencia, 2020–2022).

https://www.robertoarnaiz.com/post/alegato-de-soberan%C3%ADa-la-noche-en-que-la-diplomacia-argentina-sacudi%C3%B3-el-tablero-del-colonialismo

Malvinas: La Causa que No Envejece,

Las Malvinas siguen allí. Firmes como un juramento grabado en piedra, obstinadas como el viento que las azota desde que el mundo es mundo. No se mueven en el mapa, pero tiemblan en nosotros: avanzan y retroceden como una ola persistente que nunca deja de golpear la memoria argentina.

Cada promesa diplomática que se deshace, cada acto escolar que despierta un fervor limpio, cada lágrima de un veterano que aún huele la pólvora húmeda de la trinchera, cada madre que escribe el nombre de su hijo sobre una tumba sin nombre… todo eso hace que las islas se muevan. No en el mar: en el alma.

Porque Malvinas no es una geografía. Nunca lo fue. Es una historia viva. Una herida que respira. Una promesa que no acepta jubilarse. Una esperanza que, incluso cuando parece apagarse, vuelve a encenderse con la terquedad de las causas que no conocen el cansancio.

Desde aquel avistamiento de 1520 por Andrés de San Martín —ese primer destello en el horizonte frío— las islas quedaron clavadas en el destino argentino. Siglos de disputa, indiferencia, silencios y tensiones. Una historia que no empezó en 1982 y que tampoco terminó allí. La guerra fue una llamarada, pero la brasa venía de antes y sigue encendida.

Malvinas es resistencia. La resistencia de un pibe de 18 años temblando de frío en una trinchera cavada con las manos. La resistencia de un suboficial que sostiene el ánimo de su tropa con una broma ronca y una mirada firme. La resistencia de un veterano que vuelve a contar lo que vivió —no para glorificarse, sino para que nadie olvide. La resistencia silenciosa de una madre que no pide venganza: pide memoria.

También es ese susurro que atraviesa todo: la flor dejada en el cenotafio sin cámaras ni discursos; el mural de barrio pintado con pintura barata pero orgullo caro; el casco de un obrero marcado con las islas; la pared de un rancho en el norte profundo donde un chico que jamás vio el mar sabe, sin que nadie se lo haya enseñado, que allá afuera hay algo que es suyo.

Malvinas es presente. Es el radar militar que vigila un mar que debería ser nuestro. Las licencias de pesca entregadas a potencias que saquean lo que pertenece al país. Los recursos marítimos drenados mientras algunos fingen que no pasa nada. La ocupación colonial más descarada del siglo XXI, sostenida por la indiferencia del mundo.

Pero Malvinas también es futuro. Porque un pueblo que no abandona lo que es suyo está sembrando —día tras día, generación tras generación— su propio regreso. La soberanía no se improvisa: se construye.

Malvinas late en cada padre que explica por qué "el sur también existe", en cada maestro que enseña que la soberanía no es una frase: es una responsabilidad. En cada diplomático que insiste, en cada historiador que documenta, en cada artista que canta, en cada escritor que escribe, en cada veterano que vuelve a hablar aunque le tiemble la voz.

Y Malvinas mañana… será lo que nosotros hagamos hoy. Será memoria o será abandono. Será causa viva o será postal desteñida. Será legado o será adorno. Pero la historia es clara: los pueblos que honran a sus muertos, que defienden su verdad, que no convierten su dolor en mercancía, son los que finalmente vencen.

Por eso Malvinas volverá. No como un estruendo, ni como un milagro, ni como un capricho del destino. Volverá cuando el país entero esté preparado para recibirlas con justicia, con paz y con memoria. Volverá porque las causas justas no se extinguen: se heredan.

Y mientras sigamos nombrándolas, mientras sigamos recordando, mientras sigamos diciendo "presentes" aunque duela… las Malvinas jamás serán ajenas.

No se pierden. Se heredan. Y una causa heredada por todo un pueblo es una causa que jamás se rinde.

https://www.robertoarnaiz.com/post/malvinas-la-causa-que-no-envejece


sábado, noviembre 15, 2025

TRENES QUE YA NO VUELVEN, SOBERANÍA QUE SE PIERDE. Recuerdo del Dr. Juan Krauss (2012).

 

TRENES QUE YA NO VUELVEN, SOBERANÍA QUE SE PIERDE.

–Hay cosas que me han quedado en la memoria, es como si las viera una y otra vez, siempre me emociona. En 2001 acompañe a Raúl cuando fue candidato a senador nacional por la provincia de Buenos Aires. Una experiencia única para mí porque viajé a todos lados con él. Era un hombre que le encantaba moverse. No importaba a la hora, no importaba el lugar, no importaba la distancia. A donde tenía que ir iba. Yo no estaba de acuerdo con que se presentara como candidato, se lo dije y agregué: "No estoy de acuerdo pero voy con usted al Polo Sur si quiere". No me contestó, pero me dio una de sus afectuosas palmaditas.

Durante esa campaña íbamos de Tres Arroyos a Bahía Blanca en un auto con Daniel Tardivo y una persona del lugar, cuyo nombre no recuerdo. Raúl preguntó por el tren que iba de Rosario a Puerto Belgrano. Alguien le dijo que estábamos por llegar a las vías. Cuando llegamos Raúl le pide a Daniel que pare y se baja del auto. Es como si lo estuviera viendo: la silueta recortada contra el cielo de un día radiante. En ese lugar de escampado, él estaba de pie sobre los rieles. Un sitio desolado, nada, nadie, solo pasto entre los hierros oxidados, faltaban pedazos de vía, varios durmientes ... Alguien le explicó que el tren ya no estaba funcionando desde 1996. Allí no había ningún signo de actividad, sólo pasaban los cuices y los pájaros.

Raúl tuvo una crisis de ira y casi gritando dijo: "Esta línea conectaba a Rosario con el mar; por acá llegaban los trenes cargados de trigo para embarcar en los barcos de gran calado, del puerto salían nuestros granos para el mundo". Recuerdo que se fue poniendo cada vez más furioso, terminó maldiciendo y pateando las piedritas grises entre las vías muertas. Me miró conteniendo la rabia y le gritó al cielo luminoso: "¡Pero están desguazando el país, carajo!. Este es el resultado de privatizar y vender tu país pedazo a pedazo!"".

Recuerdo del Dr. Juan Krauss (2012).

Publicado en Historia UCR / Facebook.

martes, abril 01, 2025

1º de abril de 2005: fallecía Álvaro Carlos Alsogaray.


1º de abril de 2005: fallecía Álvaro Carlos Alsogaray.

Hijo del general Álvaro Enrique Alsogaray, quien tuvo una importante participación en el golpe de Estado de 1930.

Álvaro Alsogaray, luego de egresar del Colegio Militar de la Nación como subteniente de infantería, obtuvo el título de ingeniero militar en la Escuela Superior Técnica del Ejército en el año 1943, durante esta etapa en el Colegio Militar desfiló junto a los cadetes para festejar el golpe de Estado de 1930. En esa marcha coincidió con Juan Domingo Perón.

Su hermano el general Julio Rodolfo Alsogaray fue comandante en jefe del Ejército, y lideró el golpe de Estado contra Arturo Illia. Dos hijos de Julio Alsogaray integraron como combatientes la agrupación Montoneros. Uno de ellos, Juan Carlos, murió en Tucumán luego de ser capturado por el Ejército tras el combate de Burruyacu, acusado de haber comandado el ataque con bomba a un avión militar Hércules C-130 en el que hubo 6 muertos y 26 heridos, todos gendarmes.

En 1955, Alsogaray fue designado funcionario de la Revolución Libertadora desde septiembre de ese año hasta junio de 1956 fue subsecretario de Comercio y luego ministro de Industria. Más adelante Ministro de Economía y ministro de Trabajo durante el Gobierno de Arturo Frondizi.

Luego del golpe de Estado de 1966 ―en el que tuvo participación su hermano, el teniente general Julio Rodolfo Alsogaray―, fue designado embajador en Estados Unidos hasta 1968. Nuevamente ministro de Economía, además de presidente del Consejo Interministerial de Trabajo, Economía y Servicios, durante el Gobierno de José María Guido. Su rígido esquema ideológico le alcanzó para ser convocado por el gobierno de facto de Guido y luego por la dictadura de Juan Carlos Onganía "el generalito", que lo nombró embajador en Estados Unidos.

Según datos de Wikipedia.

 

Álvaro Alzogaray era descendiente de un vasco que llegó a la Argentina en el siglo XIX. Una familia con influencias en el poder económico y militar. Era capitán-ingeniero.

El primer Alsogaray llegó a estas pampas en 1810 y fundó una larga "dinastía" de militares, con una cláusula que se repetiría hasta hoy: el hijo varón mayor se llamaría, siempre, Álvaro. El Álvaro bisabuelo fue colaborador de Guillermo Brown, el Álvaro abuelo participó en la guerra de la Triple Alianza y el Álvaro padre fue jefe de operaciones de José Uriburu. Álvaro Luis Alsogaray, ingeniero industrial, de más de 75 años, que fuera candidato en la boleta de diputados nacionales del frente Unite-Despertar en Capital, donde fué en tercer lugar en la fuerza de José Luis Espert.  Fue por 2019 electo Presidente de la Convención Nacional de la Ucedé en Rosario. 

En la dictadura del 1976/1983 no ocupó cargos, cuestionó a José Alfredo Martínez de Hoz y criticó la guerra de Malvinas en 1982, pero sí se aprovechó la patria financiera y los programas Tiempo Nuevo de Bernardo Neustadt y Mariano Grondona para promocionar y repetir el ideario liberal.

En lo político partidario fundó el Partido Cívico Independiente  en 1956, el partido Nueva Fuerza en 1972 y la UCeDé  por 1982. Fue candidato a Presidente en 1958 y 1965 por el Partido Cívico Independiente y en 1973 el partido Nueva Fuerza en las que presentó la fórmula Julio Chamizo-Raúl Ondarts para la presidencia que sacaron poquitos votos. Se decía que ni los fiscales de mesa lo votaron a Chamizo -chiste de la época-.

En 1983 Alzogaray fundó la UCeDé  y fue candidateado como diputado, el primer cargo público que obtuvo por el voto popular. La UCeDé siguió creciendo: en 1989 consiguió el 6,7 por ciento de los votos y se consagró como la tercera fuerza del país.

Al mando de la UCeDé fue candidato a presidente de la Nación en 1983 y 1989.

Menem llegó a la presidencia dejó de lado el salariazo y la revolución productiva e hizo lo que Martínez de Hoz y su equipo no pudo hacer de la mano de Domingo Cavallo y el capitán-ingeniero fue designado como asesor para la deuda externa.  

Vivió su último momento de gloria con Carlos Saúl Menem. En 1991 Alsogaray decidió abandonar el gobierno, paralelamente su hija María Julia terminaría siendo procesada por corrupción y encarcelada.

Falleció de cáncer, a los 92 años.

Su hija María Julia estaba en prisión.

Algunos al igual que a José Alfredo Martínez de Hoz lo llaman flor… flor de reloj-decían Les Luthiers-

miércoles, mayo 31, 2023

Otros que no pueden volver por Daniel Zolezzi.

 

En los últimos tiempos han reaparecido –al menos en televisión- los ex ministros de Economía Domingo Cavallo y Remes Lenicov. Que lo fueron de Menem el primero y de Duhalde el segundo.
Y es el caso que ambos, criticando el estado actual de nuestra economía –algo así como descubrir la rueda– afirman que con ellos las cosas estaban mejor y que, de persistir en sus cargos, esto sería distinto. (Del tornasol Lousteau ya nos ocupamos en nuestra última columna; baste reiterar que es vergonzoso que este K fracasado vista ahora careta opositora).
Vayamos pues a los de hoy. Cavallo fue el adalid de un peso igual a un dólar durante, la administración Menem. Medida poco liberal, de paso sea dicho, la de establecer por ley una paridad que la inflación, aunque fuese mucho menor que la actual, se encargaba de desmentir de un modo tan gradual como irrebatible. Y, el mismo señor Cavallo volvió, para intentar salvarla, al gabinete del radical de la Rúa.
Discépolo decía que no hay verdad que se resista “ante dos pesos moneda nacional”. Y el 1 a 1 no resistió la verdad del valor de ambas monedas. La inflación, aunque menor, existía. Hoy por hoy, casi todos dicen que esa paridad fue de inspiración liberal. Cuando en realidad el liberalismo, sensatamente entendido, deja que las monedas floten y se estacionen en su debido valor. Ponerle precio a un dólar, lo mismo que ponérselo a un producto de la canasta familiar, es una experiencia que siempre falla. Y nadie podía ignorarlo.
Valga recordar algo olvidado. El 1 a 1, que primero fue peronista, también fue radical bajo la presidencia de la Rúa. Sin embargo, ambos partidos participaron del golpe sin tanques, pero con disciplinada tropa civil, que derrocó al citado de la Rúa y finiquitó con la paridad cambiaria (cabecillas visibles, Duhalde y Alfonsín).
Apenas el primero de ellos asumió la presidencia, concediendo butacas ministeriales a la UCR, dictó el decreto 214/2002 que pesificó las deudas en dólares al tiempo que liberaba el mercado cambiario. Así se benefició a grandes grupos económicos endeudados en dólares y se disolvieron los ahorros en esa moneda de los pequeños ahorristas. Siempre recordaré el relato de uno de ellos que deseaba cambiar su auto para lo cual, prudentemente, compraba dólares y los depositaba en su cuenta. Me dijo: “Señor, al banco yo llevé dólares billete y me dicen que no me los pueden devolver. ¿Entonces, los dólares que deposité, dónde están?”.
ABSURDA IDEA.
A ese estallido se llegó por la absurda idea de establecer el precio de una divisa por ley. La realidad hizo polvo esa idea. De la cual Cavallo fue su inspirador. Y cuando estalló la crisis, el decreto 214/2002, con Lenicov como ministro del ramo, defraudó a los pequeños ahorristas en beneficio de poderosos grupos económicos a quienes se les licuaron deudas en dólares que no hubieran resistido en un mercado libre.
Ni Cavallo ni Lenicov pueden contribuir a sanar la enfermedad de la economía de nuestro país. Porque fueron parte de quienes la inocularon. Como tampoco puede olvidarse que el peronismo y la UCR, primero apoyaron la convertibilidad, para luego terminar con ella beneficiando a muchos poderosos y saqueando a quienes no lo son.
Publicado en LA PRENSA.