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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“

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"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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martes, abril 01, 2025

1º de abril de 2005: fallecía Álvaro Carlos Alsogaray.


1º de abril de 2005: fallecía Álvaro Carlos Alsogaray.

Hijo del general Álvaro Enrique Alsogaray, quien tuvo una importante participación en el golpe de Estado de 1930.

Álvaro Alsogaray, luego de egresar del Colegio Militar de la Nación como subteniente de infantería, obtuvo el título de ingeniero militar en la Escuela Superior Técnica del Ejército en el año 1943, durante esta etapa en el Colegio Militar desfiló junto a los cadetes para festejar el golpe de Estado de 1930. En esa marcha coincidió con Juan Domingo Perón.

Su hermano el general Julio Rodolfo Alsogaray fue comandante en jefe del Ejército, y lideró el golpe de Estado contra Arturo Illia. Dos hijos de Julio Alsogaray integraron como combatientes la agrupación Montoneros. Uno de ellos, Juan Carlos, murió en Tucumán luego de ser capturado por el Ejército tras el combate de Burruyacu, acusado de haber comandado el ataque con bomba a un avión militar Hércules C-130 en el que hubo 6 muertos y 26 heridos, todos gendarmes.

En 1955, Alsogaray fue designado funcionario de la Revolución Libertadora desde septiembre de ese año hasta junio de 1956 fue subsecretario de Comercio y luego ministro de Industria. Más adelante Ministro de Economía y ministro de Trabajo durante el Gobierno de Arturo Frondizi.

Luego del golpe de Estado de 1966 ―en el que tuvo participación su hermano, el teniente general Julio Rodolfo Alsogaray―, fue designado embajador en Estados Unidos hasta 1968. Nuevamente ministro de Economía, además de presidente del Consejo Interministerial de Trabajo, Economía y Servicios, durante el Gobierno de José María Guido. Su rígido esquema ideológico le alcanzó para ser convocado por el gobierno de facto de Guido y luego por la dictadura de Juan Carlos Onganía "el generalito", que lo nombró embajador en Estados Unidos.

Según datos de Wikipedia.

 

Álvaro Alzogaray era descendiente de un vasco que llegó a la Argentina en el siglo XIX. Una familia con influencias en el poder económico y militar. Era capitán-ingeniero.

El primer Alsogaray llegó a estas pampas en 1810 y fundó una larga "dinastía" de militares, con una cláusula que se repetiría hasta hoy: el hijo varón mayor se llamaría, siempre, Álvaro. El Álvaro bisabuelo fue colaborador de Guillermo Brown, el Álvaro abuelo participó en la guerra de la Triple Alianza y el Álvaro padre fue jefe de operaciones de José Uriburu. Álvaro Luis Alsogaray, ingeniero industrial, de más de 75 años, que fuera candidato en la boleta de diputados nacionales del frente Unite-Despertar en Capital, donde fué en tercer lugar en la fuerza de José Luis Espert.  Fue por 2019 electo Presidente de la Convención Nacional de la Ucedé en Rosario. 

En la dictadura del 1976/1983 no ocupó cargos, cuestionó a José Alfredo Martínez de Hoz y criticó la guerra de Malvinas en 1982, pero sí se aprovechó la patria financiera y los programas Tiempo Nuevo de Bernardo Neustadt y Mariano Grondona para promocionar y repetir el ideario liberal.

En lo político partidario fundó el Partido Cívico Independiente  en 1956, el partido Nueva Fuerza en 1972 y la UCeDé  por 1982. Fue candidato a Presidente en 1958 y 1965 por el Partido Cívico Independiente y en 1973 el partido Nueva Fuerza en las que presentó la fórmula Julio Chamizo-Raúl Ondarts para la presidencia que sacaron poquitos votos. Se decía que ni los fiscales de mesa lo votaron a Chamizo -chiste de la época-.

En 1983 Alzogaray fundó la UCeDé  y fue candidateado como diputado, el primer cargo público que obtuvo por el voto popular. La UCeDé siguió creciendo: en 1989 consiguió el 6,7 por ciento de los votos y se consagró como la tercera fuerza del país.

Al mando de la UCeDé fue candidato a presidente de la Nación en 1983 y 1989.

Menem llegó a la presidencia dejó de lado el salariazo y la revolución productiva e hizo lo que Martínez de Hoz y su equipo no pudo hacer de la mano de Domingo Cavallo y el capitán-ingeniero fue designado como asesor para la deuda externa.  

Vivió su último momento de gloria con Carlos Saúl Menem. En 1991 Alsogaray decidió abandonar el gobierno, paralelamente su hija María Julia terminaría siendo procesada por corrupción y encarcelada.

Falleció de cáncer, a los 92 años.

Su hija María Julia estaba en prisión.

Algunos al igual que a José Alfredo Martínez de Hoz lo llaman flor… flor de reloj-decían Les Luthiers-

miércoles, enero 08, 2025

Liberalismo y libertarismo: dos enfoques sobre la libertad en el siglo XXI.

 

Liberalismo y libertarismo: dos enfoques sobre la libertad en el siglo XXI.

Tanto el liberalismo como el libertarismo valoran la libertad individual, pero difieren profundamente en la manera en que entienden el papel del Estado en la sociedad.

Por Bruno Álvarez.

Liberalismo y libertarismo: dos enfoques sobre la libertad en el siglo XXI.

El liberalismo, y en su variante más extrema, el libertarismo, han ganado popularidad en tiempos recientes. No hace mucho en nuestro país, ser considerado liberal solía ser casi un insulto, pero hoy en día estos términos se han puesto de moda. La prueba de ello es que muchos jóvenes, que hasta hace poco desconocían su significado, no solo los pronuncian con frecuencia, sino que incluso los profesan con cierto orgullo. Sin embargo, a pesar de esta creciente popularidad, a menudo se observa cierta confusión entre los conceptos, algo que merece ser aclarado. Este artículo intentará hacerlo.

A lo largo de la historia, los términos “liberalismo” y “libertarismo” han sido utilizados para describir distintas filosofías políticas que abogan por la libertad individual, pero a menudo se confunden o se utilizan de manera intercambiable. Sin embargo, aunque ambas corrientes comparten una base común en su énfasis sobre la autonomía personal y los derechos fundamentales, se distinguen por su enfoque sobre el rol del Estado y su intervención en la sociedad.

El liberalismo es una corriente política que, en su forma clásica, defiende la importancia de la libertad individual, los derechos civiles y la democracia. Su origen se remonta a la Edad Moderna, con pensadores como John Locke y Montesquieu, quienes abogaron por un gobierno limitado, pero sin excluir la necesidad de que el Estado intervenga para garantizar el bienestar general y el orden social. El liberalismo clásico resalta la importancia de un mercado libre, pero también acepta ciertas intervenciones gubernamentales para corregir desigualdades y proteger a los individuos de la explotación o el abuso.

En su expresión contemporánea, el liberalismo ha evolucionado hacia una posición más activa en la intervención del Estado. Un ejemplo notable es el caso de los Estados Unidos, donde “liberal” se ha convertido en un término que describe a aquellos que apoyan políticas progresistas, como la intervención del gobierno en la economía para promover la justicia social, la igualdad de derechos y la protección del medio ambiente. Los liberales modernos sostienen que el gobierno debe jugar un papel importante en la provisión de bienes públicos, como la educación y la salud, y en la promoción de la justicia social mediante políticas redistributivas. Por esta razón, esta forma de liberalismo también apoya, como mencionábamos, la regulación del mercado para proteger los derechos laborales, el medio ambiente y la competencia.

Así, el liberalismo moderno busca equilibrar la libertad individual con una justicia social que favorezca la igualdad de oportunidades. En consecuencia, los defensores de esta corriente creen que el Estado puede y debe intervenir para reducir las disparidades económicas y asegurar que los derechos de las minorías sean respetados. A menudo se asocia con políticas de izquierda en muchos países (aunque no necesariamente en el nuestro), dado su énfasis en la igualdad social y económica.

Por otro lado, el libertarismo se presenta como una corriente política más radical que también valora la libertad individual, pero con una visión aún más estricta sobre el papel del Estado. El libertarismo sostiene que el gobierno debe ser casi inexistente, con su única función legítima limitada a proteger los derechos de los individuos: su vida, libertad y propiedad. Cualquier intervención más allá de esto es vista como una invasión ilegítima de la libertad individual.

La filosofía libertaria se apoya en gran medida en los trabajos de filósofos como Murray Rothbard y Robert Nozick, quienes abogan por una sociedad donde los mercados sean completamente libres y las personas tengan la capacidad de tomar todas las decisiones económicas y sociales sin la interferencia del Estado. Para los libertarios, el sistema de bienestar social, las regulaciones del mercado, los impuestos progresivos y las leyes laborales son ejemplos de intervenciones que violan la libertad individual.

En el marco libertario, la idea de una “sociedad sin Estado” no significa caos, sino una organización social basada en acuerdos voluntarios entre individuos y grupos, con una mínima, si no nula, intervención gubernamental. Esto implica que los servicios como la educación, la salud y la seguridad sean privatizados, y que los contratos entre individuos y empresas sean la base de la convivencia social. En muchos sentidos, el libertarismo pone el acento en la responsabilidad personal y la autonomía sobre cualquier forma de ayuda estatal.

En resumen, tanto el liberalismo como el libertarismo valoran la libertad individual, pero difieren profundamente en la manera en que entienden el papel del Estado en la sociedad. El liberalismo moderno defiende un gobierno activo que interviene para promover la igualdad social y la justicia económica, mientras que el libertarismo busca reducir al mínimo esa intervención, favoreciendo un sistema basado en la autonomía individual y la libre elección. En ambos casos, el debate sigue siendo esencial para la política contemporánea y la manera en que entendemos y buscamos alcanzar la libertad en una sociedad moderna.

* El autor es licenciado en Recursos Humanos y Docente.

Publicado en Diario LOS ANDES.

8 de enero de 2025.

https://www.losandes.com.ar/opinion/liberalismo-y-libertarismo-dos-enfoques-sobre-la-libertad-en-el-siglo-xxi/

lunes, agosto 05, 2024

¿QUÉ ES UN LIBERAL y QUÉ ES UN LIBERTARIO? Por Cosme Beccar Varela.


QUÉ ES UN LIBERAL y QUÉ ES UN LIBERTARIO.

lunes, marzo 18, 2024

La diferencia entre El Capitalista y “El Capitalista”.


La diferencia entre El Capitalista y “El Capitalista”.

Frecuentemente veo que hay quien confunde al capitalista – individuo que en su función praxeológica invierte sus ahorros y bienes en actividades productivas con el objeto de generar rentas – con el capitalista – individuo que defiende el sistema socio-político basado en el respeto de los derechos individuales y por ende, el libre mercado. Este error es comprensible dado que el término “capitalista” es un término equívoco porque aunque se pronuncie y escriba de forma igual, cada uno tiene un significado radicalmente diferente y no relacionado. Lo mismo ocurre con términos como “timbre”, “apuntar”, “banco”, “carta”, “taza”. 

El capitalista en su función de agente económico al prestar su capital a un empresario, es virtualmente también empresario y especulador, pues corre el riesgo de perder sus fondos. No existe inversión alguna que pueda estimarse totalmente segura. El individuo en su función de empresario puro no posee capital, por lo que el capital que emplea en sus actividades empresariales lo ha prestado de los capitalistas. Como empresario desea sacar ventaja del hecho de acomodar la producción a las mutaciones del mercado. Si tiene éxito obtendrá un beneficio neto; pero si fracasa, la pérdida habrá de ser soportada por los capitalistas prestamistas. En cierto sentido, tal empresario es como un empleado de los capitalistas que especulan a través de éste. 

Pero de lo que estamos hablando aquí es de funciones económicas que reflejan acciones humanas, sin olvidar que el hombre al vivir y actuar combina forzosamente en sí funciones diversas. Nunca es el hombre exclusivamente consumidor, sino también vendedor, empresario, capitalista, terrateniente, trabajador, o mantenido por alguno en las funciones anteriores. Además, las funciones de consumidor, empresario, capitalista, terrateniente, trabajador, pueden, y así ocurre frecuentemente, coincidir en un mismo individuo. 

Como empresario actúa de acuerdo a lo que observa en las mutaciones que registran las circunstancias del mercado. Como capitalista y/o terrateniente actúa contemplando los cambios de valor y precio que se dan por el simple transcurso del tiempo a causa de la distinta valoración que los bienes presentes tienen con respecto a los bienes futuros. Como trabajador utiliza su propia capacidad laboral como factor de producción. Como empresario obtiene beneficio o sufre pérdidas. Como capitalista o propietario de los factores de producción (tierras o bienes de capital) devenga interés originario. Como trabajador gana salarios.

El capital es la suma resultante de valorar en términos dinerarios el conjunto de bienes destinados a inversiones, y constituye el concepto fundamental y base del cálculo económico, que es la herramienta mental primordial a manejar en una economía de mercado. Es la cifra dineraria destinada en un momento dado a un determinado negocio, resultante de deducir del total del valor monetario del activo el total del valor monetario del pasivo. El concepto de capital carece de sentido fuera de la economía de mercado, pues sirve para que los individuos actuando libremente, separados o agrupados, puedan calcular y decidir. Es un instrumento útil sólo en manos de capitalistas, empresarios y agricultores deseosos de obtener ganancias y evitar pérdidas.

En cambio, el capitalista como ideólogo defiende el Capitalismo, un sistema socio-político basado en el reconocimiento de los derechos individuales – derecho a la vida, derecho a la libertad, derecho a la propiedad y derecho a buscar su propia felicidad – en el que toda propiedad es privada. La esencia y  característica distintiva fundamental del Capitalismo es el principio de los derechos individuales. El Capitalismo es el sistema de la supervivencia del hombre pues protege la vida y libertad del individuo dedicado escrupulosamente al uso de su mente, pues reconoce que ésta es el instrumento de supervivencia humano. 

El Capitalismo es el sistema que libera a los productores. Quiere decir esto que protege la libertad de usar la mente de los innovadores, inventores y empresarios que son los pioneros que mediante su trabajo crean la riqueza que disfrutan las naciones más cercanas al Capitalismo hoy.

Todos los bienes que requiere la vida humana deben ser producidos, desde la leche, cereal y huevos de su desayuno, hasta los edificios en los que vive y trabaja. La producción es esencial para la economía porque es crítica para la vida humana. El Capitalismo, el sistema político-económico de la Ilustración, libera a los productores al reconocer que las mentes creativas son la fuente de todos los valores y que ésta debe ser libre para inventar, manufacturar y descubrir donde se deben invertir económicamente los recursos. 

Bajo el Capitalismo, los productores son los que establecen los términos económicos. Es la producción la que hace posible el consumo, pero la producción no es un fin en sí misma. Más bien, la producción es un medio para alcanzar un fin, que es el consumo. La producción crea la riqueza que se puede consumir. El consumo es el uso de esa riqueza para disfrutar de la vida, y sólo esto, vivir disfrutando, es el fin en sí mismo. Pero otro aspecto importante del Capitalismo es que también libera al consumidor, quien se encuentra libre para evaluar la utilidad que una nueva creación tenga para él. Puede elegir entre varias ofertas o por ninguna. Y su elección determina los precios, que informan al empresario de las mutaciones del mercado y en donde debe acomodar  los recursos, en que actividad productiva debe invertir para obtener ganancias. 

El Capitalismo es un sistema que protege la libre economía de mercado donde los capitalistas y empresarios no pueden derivar ventaja alguna del cohecho de funcionarios y políticos. Los burócratas no pueden regular ni controlar las reiteradas transacciones entre los individuos en el mercado, por lo que no pueden conceder ni ventajas ni desventajas a los actuantes. Por el contrario en los sistemas intervencionistas, estatistas, y mercantilistas, existen poderosos grupos de presión que bregan buscando privilegios para sí a costa de otros grupos o personas más débiles. En estos sistemas tan distintos del Capitalismo – que no respetan los derechos individuales – no es de extrañar que los empresarios intenten protegerse contra los abusos administrativos comprando a los funcionarios.

Es un error entonces, suponer que porque un individuo es un capitalista, en su función económica, éste es un representante del capitalista ideólogo que defiende el sistema de respeto a los derechos individuales: el Capitalismo. El capitalista en su función económica pretende obtener beneficios, los cuales sólo puede conseguir en una economía de mercado, sin importar cuál sea su afiliación ideológica. Así encontramos pues un variopinto de combinaciones de función económica e ideología: a un capitalista anti-capitalista, socialista intervencionista como George Soros; a un capitalista mercantilista como Carlos Slim; y a un capitalista capitalista como Thurman John Rodgers.  Las acciones de Soros no describen al Capitalismo, ni las de Slim. El único de los mencionados aquí, cuyas acciones describen al Capitalismo es Rodgers.

No debemos pues, confundir la función económica con la ideológica.

Por Warren Orbaugh.

Publicado en REPÚBLICA.

https://republica.gt/

https://republica.gt/columna-de-opinion/2021-3-15-16-14-41-la-diferencia-entre-el-capitalista-y-el-capitalista

domingo, febrero 04, 2024

Grafton: el experimento libertario que terminó mal.

 

Grafton: el experimento libertario que terminó mal.

En este pueblo de Estados Unidos se aplicaron a fondo las ideas de Milei. Pero salió mal: ocurrieron homicidios, delitos y terminaron siendo atacados por osos. Las similitudes con el Presidente argentino.

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Periodista de política.

Dios, se sabe, actúa de maneras misteriosas. Pero, después de siglos de buscar respuestas, parecería que los últimos años vienen a dejar algo en claro: Dios los prefiere libertarios.

En algún momento del 2020 este ser supremo le habló a Javier Milei, que entonces era un economista más de la fauna mediática. Le dijo que tenía una “misión”: meterse en política, ya que estaba “destinado” a ser Presidente en el 2023. Esa historia ya se sábe cómo terminó, y el ahora líder de los argentinos debe estar más convencido que nunca de que realmente es un elegido por esta mano divina.

Pero, de una manera increíblemente llamativa, no es el único libertario que tiene línea directa con Dios. El otro era John Connell, un retirado obrero de Massachusetts, en Estados Unidos. En el 2010, mientras pasaba unas vacaciones en el pueblo de Grafton, se detuvo frente a una Iglesia casi abandonada. Mejor dicho, se paró frente al cartel que estaba en la puerta, que decía “se vende”. Y fue en ese preciso momento que escuchó la misma voz que, una década más tarde, escucharía Milei. “Sólo hazlo, amigo”, le dijo. Y Connell, claro, lo hizo: gastó gran parte de sus ahorros para comprar el viejo edificio.

Pero lo que iba a suceder en los años siguientes no se parecía en nada a un paraíso. La Iglesia terminaría prendida fuego con Connell adentro. Y el “Free Town Project”, la razón por la cual el obrero elegido por Dios y otros cientos de personas con su ideología habían desembarcado en Grafton, también tendría un desenlace trágico: ese proyecto, el único experimento libertario real de la historia, terminaría enfrentándose a osos salvajes. Y ni siquiera las fuerzas del cielo podrían detenerlos.

Los osos, en lo que fue el primer ataque registrado a humanos en más de un siglo, serían los vencedores.

Hola a todos. “Yo considero al Estado como un enemigo: los impuestos son una rémora de la esclavitud. Soy un liberal libertario, un anarquista de mercado. Creo en los individuos, creo en el autogobierno”.

El que habla no es ninguno de los aproximadamente doscientos libertarios que inundaron Grafton -un pequeño pueblo que contaba con poco más de mil habitantes- a partir del 2004, sino Milei. La ideología del Presidente es idéntica a la de los que llegaron a este lugar perdido entre los bosques del distrito de New Hamsphire: libertarios que leían a Ayn Rand y a Murray Rothbard, que bregaban por la desaparición del Estado (y de los odiosos impuestos a través de los cuales se hace presente) y que llegaron a sostener las mismas extravagantes ideas que alguna vez Milei propuso, como la legalización de la venta de órganos, la libre portación de armas y la implementación de un sistema de vouchers para la educación, entre otras.

Por eso el estudio de lo que sucedió en Grafton es tan interesante: es un ejemplo de lo que pasa en un lugar si se aplican -sin cosas como las trabas que impone la división de poderes en Argentina- las ideas del Presidente. “Es probable que el discurso de Milei encuentre varias áreas de fricción entre el ideal libertario teórico y el mundo real”, dice el periodista Matthew Hongoltz-Hetling, finalista del premio Pulitzer, que investigó el caso de Grafton y lo plasmó en su libro “Un libertario se cruza con un oso”. “Yo vi este debate entre teoría y realidad en un nivel muy pequeño. Y fue un espectáculo de terror”, dice, en una entrevista exclusiva con NOTICIAS.

El rey de un mundo salvaje. Los primeros libertarios llegaron a Grafton en febrero de 2004. Iban en una camioneta y eran cuatro: Tim Condon, abogado, 55 años, con treinta años de activismo político libertario, Larry Pendarvis, 61, asiduo de los foros extremistas de internet y que había estado procesado por el consumo de pornografía infantil, Tony Lekas, ingeniero de sofwtare que soñaba con convertirse en instructor de armas de fuego, y Bob Hull, de 58, que en su díficil adolescencia en la que sufrió bullyng había ganado increíblemente la lotería y sería uno de los mayores aportantes económicos al proyecto.

Habían pasado antes por 28 ciudades. Pero Grafton, muy cerca de la frontera con Cánada, era distinta. El pueblo tenía una larga historia de evasión fiscal y antiautoritarismo: a finales del siglo XVIII habían votado a favor de separarse de los Estados Unidos para unirse a lo que era la República Independiente de Vermont... porque esta les prometía no cobrarles impuestos. Además, el estado de New Hampshire tiene una tradición de valorar las libertades individuales, que expresan en su slogan oficial “vive libre o muere”, o en el hecho de que son la única provincia en donde no es obligatorio usar cinturón de seguridad, donde no se cobran impuestos sobre las ventas y -una muy importante para los colonos- no tienen ninguna regulación de zonificación, lo que permitía levantar cualquier tipo de construcción, como tiendas o cabañas improvisadas.

Había también otra razón por la cual levantar el “Free Town Project” en Grafton. Ahí vivía John Babiarz, un libertario que varias veces antes se había postulado como candidato a gobernador y que, para los parámetros de este movimiento, no le había ido tan mal: en 2002, con el slogan “el gobierno no es la solución, es el problema” -frase que bien podría decir Milei-, había sacado 3% de los votos en esa elección, en lo que sigue siendo un récord para los libertarios. Fue Babiarz, de hecho, quien recibió a los cuatro miembros originales de la camioneta en el pueblo. Tiempo después, se arrepentiría de esta decisión, cuando como jefe de los bomberos voluntarios del pueblo vio los límites entre la teoría y la práctica: quiso apagar un fuego en una zona boscosa pero los libertarios que lo habían prendido lo acusaron de “estatista” y de entrometerse con su libertad.

Las fuerzas del suelo. La idea de los libertarios era clara: copar un pueblo e ir incidiendo en sus políticas hasta llegar a un Estado inexistente que no los atosigara con los impuestos y que se convirtiera luego en un faro para todos los libertarios del mundo.

Mediente foros y las redes, Babiarz y los otros cuatro empezaron a invitar a gente como ellos de todas partes del país, sin ningún tipo de requisito: todos eran bienvenidos. “Esta idea de acogeremos a todos mientras firmen esta agenda política, conduce a mucha tolerancia hacia cosas que normalmente serían descartadas: tolerancia al racismo, tolerancia a la intolerancia. Y lo que efectivamente pasó fue que convocaron a los libertarios más extremos de cada comunidad y los llevaron a todos al mismo lugar. O sea: se seleccionó a un grupo muy particular de personas con puntos de vista muy desequilibrados, y los convencieron de que esos puntos de vista no sólo deberían estar bien para ellos, sino que deberían estar bien para todos los demás en Grafton”, dice Hongoltz-Hetling.

Los libertarios irrumpieron con todo. En junio de 2004 hicieron su primera demostración de fuerza en la asamblea anual del pueblo. Para ese momento, Hull había comprado varios lotes e instalado allí a decenas de simpatizantes de la causa -que en su mayoría eran hombres, como el grueso del núcleo duro de los seguidores de Milei-.

Los cambios se harían notar rápido, con un apoyo que probaría ser vital: muchos residentes originales del pueblo que vieron con buenos ojos la pelea por pagar menos impuestos. Los libertarios lograron recortar en un 30% el presupuesto de Grafton -que era de un millón de dólares, ajuste que se agravó por el crecimiento de un 20% de la población-, le retiraron los fondos al consejo de personas mayores del condado y cerraron la junta de planificación urbana. Esto es, apenas, lo que lograron: también intentaron cerrar la Biblioteca Pública y reemplazar el sistema educativo por el de los vouchers, tal cual propone Milei. “Se unieron a aliados ahorradores para desafiar a gritos cada norma y cada dólar de impuestos. Uno a uno los gastos fueron despojados del presupuesto municipal y pedazos de servicios fueron arrancados como si fueran carne”, dice el autor.

Las consecuencias no se harían esperar. Las calles de la ciudad entraron en franca decadencia. “Las grietas desatendidas en el asfalto primero se convirtieron en fisuras y luego se convirtieron en baches cubiertos de hierba”, cuenta Hongoltz-Hetling en su libro. Dos pequeños puentes estuvieron a punto de colapsar. Las oficinas municipales de Grafton pasaron de un estado de mera ruina a una franca decrepitud: tuvieron que cortar el servicio de agua caliente -en una zona donde la temperatura promedio en invierno es menos 3 grados- y los empleados se terminaron lavando las manos con agua helada.

La gente “particular” que se mudó provocó otras novedades. El número de registros anuales de delincuentes sexuales aumentó de ocho en 2006 a veintidós en 2010. En 2006, arrestaron a tres hombres relacionados a un laboratorio de producción de metanfetamina en el pueblo y en 2011 ocurrió un doble homicidio, los primeros asesinatos de los que Grafton tiene memoria. Uno de los muertos tenía 16 tiros. En 2013 la policía mató a otro hombre tras un robo a mano armada. La conflictividad aumentaba en el pueblo, probablemente relacionada la aparición de armas por doquier.

Para el 2010 el número de peleas civiles a los que respondió la policía era el doble -comparado al 2001, antes de la llegada de los libertarios-, y el número de disputas entre vecinos casi el cuadruple. Esto sucedía mientras que la policía perdía fondos cada año y contaba con un sólo coche patrulla tan viejo que con frecuencia no arrancaba. El departamento de bomberos, comparado al pueblo más cercano, tenía unos fondos casi 100% más bajos.

Lo curioso es que, a pesar de todos los recortes, los impuestos no bajaban tanto. Es que aumentaban las demandas al pueblo, entre los libertarios que presentaban ámparos y los vecinos que querían defenderse de ellos: en 2004 los gastos legales de Grafton fueron 275 dólares, pero en 2011 fueron de casi diez mil. Comparado con Canaán, el pueblo vecino, los ciudadanos del pueblo libertario gastaban apenas 70 centavos de dólar menos por día en impuestos.

Y también estaba el asunto de los osos. Como los libertarios transformaron la vida de la ciudad haciendo lo que querían, la naturaleza a su alrededor también se modificó. No siguieron las regulaciones sobre la elimnación de desechos, levantaron campamentos por cualquier parte del bosque, y se negaron a llamar a las autoridades del Estado cada vez que veían un oso -tal como indica el protocolo-. Para el 2018, la cantidad de osos en Grafton había superado las cifras previstas en más de un 50%.

En 2012 ocurrió el primer ataque de un oso una residente -no libertaria- de Grafton, que le ocasionó serias heridas. Fue el primer hecho de esta naturaleza en esa provincia en más de 150 años. En los años siguientes ocurrirían dos ataques de osos más.

El experimento iba así llegando a su fin. En el 2016 Connell moriría en un confuso episodio: mientras mantenía un abierto conflicto con las autoridades para no pagar impuestos por la Iglesia que había comprado, una noche el edificio se prendió fuego con él adentro. La investigación para determinar si fue un accidente, un suicidio o un homicidio aún sigue abierta. Si esto fue parte o no del plan de Dios tampoco se sabe.

Ese año también nació lo que terminaría siendo la ruina de esta aventura. En la ciudad de New Hampshire -de un millón de personas- aparecería el “Proyecto Estado Libre”, que al ser de mayor escala terminaría llevandose al grueso de los libertarios de Grafton. Al día de hoy, este plan sigue en pañales. Sólo quedan las ruinas de lo que fue el primer experimento de las ideas de Milei aplicadas en la realidad.

Publicado en Revista Noticias.

https://noticias.perfil.com/noticias/politica/grafton-el-experimento-libertario-que-termino-mal.phtml

viernes, enero 19, 2024

Nuevo elogio de Trump a Milei: "Está haciendo grandes progresos".

 

El expresidente de Estados Unidos Donald Trump volvió a elogiar hoy al mandatario argentino, Javier Milei, que "según varios que saben", está "haciendo grandes progresos".

Trump, que lidera las encuestas para las internas del Partido Republicano para las elecciones presidenciales de este año, dijo en su cuenta de Truth Social: "El nuevo Presidente de Argentina, Javier Milel, que realmente ama a su país, está trabajando duro y, según muchos de los que "saben", ¡Está haciendo grandes progresos! Heredó un "desastre total", pero es MAGA (Make Argentina Great Again!), trabaja muy duro y, contra todo pronóstico, tendrá éxito. ¡Espero poder ayudarlo en el futuro!".

MAGA es la sigla que uso Trump durante su Gobierno y en la actual campaña presidencial, para sintetizar el objetivo de "hacer grande a América de nuevo", adaptado en este caso a Argentina.

Trump, quien cuenta con importantes posibilidades de retornar a la Casa Blanca tras las elecciones de su país, en las que volverá a competir con el actual mandatario demócrata, Joe Biden, ya celebró el triunfo de Milei en el balotaje presidencial del 19 de noviembre último. "Tu victoria por semejante diferencia está teniendo impacto mundial", destacó entonces.
Publicado en Diario LA PRENSA.

jueves, octubre 12, 2023

 

Alberto Benegas Lynch, el prócer de Javier Milei, cuya frase los libertarios repiten como un mantra.

El doctor en Economía será el orador del cierre de campaña de La Libertad Avanza. Un apellido clave en la introducción del pensamiento liberal en Argentina. 

La liturgia libertaria incluye un ritual que nunca falta: Javier Milei arriba de un escenario, más o menos desenfadado, comienza a pronunciar la definición de liberalismo de Alberto Benegas Lynch (hijo) y sus seguidores, apenas reconocen la primera palabra, se suman a la entonación. “El liberalismo es el respeto irrestricto del proyecto de vida del prójimo, basado en el principio de no agresión, en defensa de la vida, la libertad y la propiedad”, repiten como si se tratara de una plegaria o de un mantra que termina con aplausos y gritos de “viva la libertad, carajo”. 

A lo largo de la segunda mitad del siglo XX, los Benegas Lynch fueron fundamentales en la introducción del liberalismo en el pensamiento económico argentino y, en particular, de las ideas de la Escuela Austríaca, con las que se referencia Milei. Tal es la admiración que siente por ellos que anunció que el orador invitado a su cierre de campaña -el próximo 18 de octubre en el Movistar Arena- será Alberto Benegas Lynch (hijo), a quien define como su "prócer".

Todos llevan el mismo nombre. Alberto Benegas Lynch (padre) fue el fundador del Centro de Estudios sobre la Libertad, en 1957. Alberto Benegas Lynch (hijo) creó, en 1978, la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas (ESEADE). Alberto “Bertie” Benegas Lynch (nieto) no siguió la línea académica sino que dedicó su carrera al mundo corporativo. Sin embargo, resultó ser un hombre clave en el acercamiento de su familia a Milei y hoy es candidato a diputado por La Libertad Avanza. 

Liberales en lo económico y conservadores en asuntos sociales y culturales, los Benegas Lynch tuvieron una influencia determinante en la formación de Milei. Y a pesar de que durante toda su vida trabajaron para que sus ideas sean cada vez más influyentes, todavía están sorprendidos con el fenómeno de La Libertad Avanza. Jamás se imaginaron que una persona tan alineada a sus posiciones -pero con modales tan diferentes- iba a obtener bancas en el Congreso en el 2021 y mucho menos que, dos años después, sería un candidato competitivo para la Presidencia.

Milei idolatra a Alberto Benegas Lynch (hijo), pero él reniega un poco de la definición de “prócer”. “No se lo toma en serio. Es solo un gesto de cariño”, dice alguien que lo conoce. El hombre repitió toda su vida que “los liberales no son una manada”, reivindica el pensamiento crítico y, como es de imaginar, rechaza todas las formas que tradicionalmente se asocian al peronismo. Esas ideas parecen entrar en tensión con la estética cuasi religiosa que aparece en cada acto de La Libertad Avanza. En su entorno, de todas formas, dicen que son formas de hacer trascender los valores y principios que defienden. 

Milei y Benegas Lynch: el mismo liberalismo, distintos modales.

Cuando Milei comenzó a ser un invitado frecuente de los programas de televisión, por el 2015, Bertie Benegas Lynch no lo podía creer. En el prime time había una persona que repetía lo que él había escuchado desde que nació. Un día, mientras miraba Intratables, llamó a su padre para decirle que le prestara atención: “Lo conozco porque me invitó a La Biela y me regaló un libro”, le respondió el hombre, pero le aclaró que había algo que no le cerraba: los modos.

Mientras que Benegas Lynch (hijo) había construido una carrera intelectual con la solemnidad típica de ese universo, el economista gritaba e insultaba en televisión. Bertie insistió. El actual candidato a diputado también veía las diferencias de estilo, pero reconocía que Milei lograba algo que ellos jamás habían conseguido: conectar con la gente y las audiencias. 

A medida que el libertario crecía, fueron perdiendo el prejuicio y para Milei ser reconocido por esta familia era mucho más que un halago. El candidato suele contar que se hizo seguidor de la Escuela Austriaca después de haber leído la traducción al español que hizo Benegas Lynch (padre) de “Monopolio y competencia”, de Murray Rothbard. 

Al final, Benegas Lynch (hijo) terminó por reconocer un enorme potencial en el economista y hasta acompañó que la ESEADE le entregara un doctorado honoris causa. Sin embargo, por un tiempo lo imaginaba dando la pelea en el campo intelectual, como había hecho él y su padre.

En una reunión que se hizo en 2019 en La City, en Chacarita, para apoyar la candidatura de José Luis Espert estaban todos entusiasmados: era la primera vez, desde que Álvaro Alsogaray se había aliado con Carlos Saúl Menem, que había un proyecto claro liberal y de derecha. Ese día Benegas Lynch (hijo) se acercó a Milei y le dijo: “Javier, usted no se vaya a meter en política, lo necesitamos para la batalla cultural”. 

En ese entonces, Milei también pensaba que debía quedarse al margen de la disputa partidaria. “Es increíble pero esto se lo tenemos que agradecer a Leandro Santoro. Cuando Javier supo que él estaba haciendo una movida para que no lo inviten más a la televisión se dio cuenta que tenía que meter las patas en el barro”, cuenta alguien de su entorno. 

Alberto Benegas Lynch (hijo) organizó tres encuentros virtuales entre Milei y Mauricio Macri en los que conversaron sobre economía y sobre la posibilidad de competir juntos en el 2023. Se barajaron una gran cantidad de posibilidades: desde que el expresidente rompiera con su coalición y se sume a La Libertad Avanza hasta que se formara un nuevo espacio. Todo fracasó. 

Los Benegas Lynch apoyaron al libertario y se quedaron en su bando. Milei se había construido como el líder de un nuevo proyecto político y ellos decidieron acompañar y, eventualmente, asesorar. En definitiva, a pesar de que padre e hijo hayan sido dos intelectuales fundamentales para que el candidato fuera quien es, saben que los votos no son suyos.  

Los Benegas Lynch: academia, derecha y liberalismo.

Durante toda su vida, Benegas Lynch (hijo) le repitió a los suyos que debían hacer el mayor esfuerzo posible por contribuir en la expansión de las ideas liberales "en su metro cuadrado". Aunque el concepto de “batalla cultural” es relativamente nuevo -al menos en el mainstream-, él siempre estuvo convencido de que había una pelea que jamás debía dejar de darse. “Si nadie hace nada, el socialismo te avanza como una hiedra venenosa”, decía para justificar que era fundamental estudiar e intervenir en el espacio público de manera incansable. Como para Milei, en esta familia cualquier idea que se corra medio milímetro de su dogma es “comunismo”. 

Tiburcio Benegas fue el primero de la línea familiar en tener participación pública. Fue dirigente del Partido Autonomista Nacional y perteneció a la Generación del 80. Además, fue un precursor de la industria vitivinícola y en 1883 fundó la bodega El Trapiche, en Mendoza, provincia de la cual fue gobernador dos veces. 

Uno de sus nietos, Alberto Benegas Lynch (padre), llegó a ser gerente general en El Trapiche y presidente de la Cámara Vitivinícola. Cuando en 1942 el mundo y la Argentina estaban a punto de cambiar, el hombre armó un encuentro al que bautizó El Seminario junto a William Leslie Chapman, José Santos Gollán (hijo) y Carlos Luzzetti. Cada dos semanas se juntaban a estudiar el libro de Gottfried Haberler “Prosperidad y depresión” y fueron los primeros en comenzar a hablar de la Escuela Austriaca en Argentina. 

Benegas Lynch (padre) llegó a ponerse en contacto a través de cartas con el economista estadounidense Leonard Read, el fundador de la Foundation of Economics Education (FEE). Viajó a Estados Unidos a conocerlo y el hombre le terminó presentando a Ludwig Mises y a Friedrich A. Hayek (fundamentales en el pensamiento de Milei). Cuando regresó a la Argentina, fundó el Centro de Estudios por la Libertad, una especie de think tank dedicado a la formación de nuevas generaciones. Su existencia fue funcional a los tiempos de la proscripción del peronismo y de la Revolución Libertadora. 

Benegas Lynch (padre) falleció en 1999 y su hijo ya se había convertido en un intelectual influyente de la derecha argentina. Doctor en Economía por la Universidad Católica y doctor en Ciencias de la Dirección por la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), fue un prolífico escritor e investigador de economía que dedicó toda su vida a hacer crecer el liberalismo en la Argentina. 

Además de sus textos acedémicos, Benegas Lynch (hijo) ha escrito una cantidad innumerable de análisis y columnas de opinión en las que se puede conocer algo de su historia y su pensamiento. En una, por ejemplo, contó que era primo segundo de Ernesto “Che” Guevara. Abordaba con frecuencia la violencia de los ‘70 y, a pesar de haber sido un intelectual que rechazara de forma categórica a la dictadura, en todos sus escritos posteriores condenó la violencia ejercida por el Estado. Es llamativo, entonces, que hoy apoye a Milei, quien en el debate presidencial definió como “excesos” a aquellos crímenes y se refirió al tema casi con las mismas palabras que usaba Emilio Massera. 

“Quizás debería haber sido más duro en la definición en público que hizo Milei. En privado, en las conversaciones que mantienen, piensan lo mismo. Sí es cierto, de ftodas formas, que ambos ponen en crisis la cifra de 30 mil desaparecidos, pero porque se usó políticamente”, cuenta alguien que conoce a los dos. 

Quienes cuestionan a Milei suelen advertir que uno de sus riesgos puede llegar a ser la "obstinación ideológica" y quizás ese rasgo haya sido heredado de su gran prócer. Benegas Lynch (hijo) lleva al extremo las ideas del liberalismo y de hecho fue de los pocos que apoyó en público al candidato de La Libertad Avanza cuando se refirió, por ejemplo, a la posibilidad de que exista un mercado de órganos. 

"Estoy a favor de la venta de órganos y en contra del aborto porque, como dijo la Academia Nacional de Medicina, desde el momento de la concepción hay una persona de naturaleza humana que está en potencia de muchas cosas, al igual que usted y yo estamos en potencia de muchas cosas", en agosto en una entrevista con Jorge Fontevecchia.

Alberto Benegas Lynch (hijo) tuvo tres hijos: Alberto “Bertie”, Joaquín y María del Milagro, quienes continuaron con el legado liberal. Desde que eran pequeños su padre les dejó en claro que la defensa de esas ideas era una "responsabilidad moral" que debían cumplir más allá de la profesión o el camino que eligieran.  

Bertie es el del medio. Trabajó durante diez años en el Banco Santander y doce como director general de Universia Argentina. En 2020 renunció, se acercó a Milei y hoy encabeza la lista a legisladores. Joaquín se dedica al negocio agropecuario, vive en Entre Ríos y se sumó a colaborar con la campaña de Sebastián Etchevehere. Maria del Milagro, o “Marieta”, tiene una carrera en el mundo del arte pero también pregona entre los suyos las ideas del liberalismo.

En la familia emblema de la libertad es difícil rastrear un Benegas Lynch que no sea un libertario acérrimo. El prócer de Milei es un católico practicante que, cuando sus hijos todavía eran chicos, inventó un rezo para repetir cada domingo en familia y que incluía la oración "hay que buscar la aprobación de Dios y no de otros hombres". 

Con esa idea se mantuvo estoico durante las décadas en las que su pensamiento no tenía lugar en el mainstream. En su entorno están convencidos que el cambio de paradigma ya sucedió y sienten que el trabajo realizado durante tantos años está a punto de concretarse. 

Por Giselle Leclercq. 

Publicado en Diario Perfil.

Imágenes: Diario Perfil.
5/10/2023.

domingo, octubre 01, 2023

“Podemos tomar un rumbo liberal” Alberto Benegas Lynch (h).

 


ALBERTO BENEGAS LYNCH (H), EL REFERENTE IDEOLOGICO DE JAVIER MILEI.

“Podemos tomar 

un rumbo liberal”.

El economista es uno de los faros del liberalismo y pionero de la Escuela Austríaca en la Argentina. “Milei es el segundo milagro del país -asegura-. El primero fue Alberdi”.

Habrá que buscar las razones profundas del fenómeno, pero lo cierto es que desde hace un tiempo a esta parte ha comenzado a imponerse el discurso liberal que pregona Javier Milei. Quienes lo conocen aseguran que detrás del hombre de la motosierra hay un estudioso del liberalismo, un economista que podría cambiar el curso de la Argentina a partir del 10 de diciembre.

En su discurso tiene el fervor de los conversos. Milei, candidato presidencial por La Libertad Avanza, fue migrando hacia el dogma liberal y en el camino se nutrió de referentes. Uno de ellos es Alberto Benegas Lynch hijo, de los pocos economistas que pregonaban las teorías de la Escuela Austríaca cuando por aquí casi nadie sabía de su existencia.

-¿Argentina puede tomar un rumbo liberal a partir del 10 de diciembre?

-Yo creo que sí porque me baso en lo que ha reflexionado el premio Nobel de Economía, Milton Friedman, que sostiene que para mirar y pronosticar el futuro no hay que limitarse a observar la superficie del océano sino que hay que tener el coraje de zambullirse y prestar mucha atención a las corrientes submarinas. Y en el caso argentino diría que hay un tema bifronte: por un lado el aporte de las fundaciones como Federalismo y Libertad en Tucumán, Libertad y Bases en Rosario, la Cátedra Alberdi en Mendoza, el Club de la Libertad en Corrientes, Liberar en Córdoba y la Fundación Libertad y Progreso en Buenos Aires, que reúnen a chicos y chicas de gran valor, con tesis doctorales notables, con clubes de lecturas y publicaciones. Y por otra parte, en el nivel político ha irrumpido Javier Milei con un lenguaje nuevo y presentando temas que no habíamos escuchado en la Argentina desde hace 80 años.

-¿Qué tipo de liberalismo encarna Javier Milei?

-El único liberalismo que hay, que según la definición que yo he fabricado en uno de mis primeros libros y que tengo la satisfacción de que muchos intelectuales la repiten, incluyendo a Javier Milei, es que el liberalismo es el respeto irrestricto por el proyecto de vida del otro.

-Analizando el resultado de las PASO, no podemos pensar que la sociedad se convirtió al liberalismo de repente y en forma masiva.

-Yo he participado activamente con Alvaro Alsogaray, que éramos miembros de la Academia Nacional de Ciencias Económicas. Pero esto de Javier Milei no tiene nada que ver con lo de la Ucedé. Acá hay un fenómeno que ha calado hondo. Doy un ejemplo: antes del bochorno del Covid tuvimos un mano a mano con Javier Milei en la Universidad de Belgrano. El aula magna, que tiene 1.200 asientos, estaba lleno. Hubo que abrir aulas paralelas con pantallas. El punto más atractivo no es la cantidad de gente, jóvenes en general, sino el tipo de preguntas que hacían. Atrás de esas preguntas había mucha biblioteca. Hay algunos que dicen que Milei es el antisistema, cuando está subrayando e insistiendo enfáticamente en volver a los valores alberdianos y a la Constitución del ‘53. En todo caso me parece que esto al no tener argumentos hacen cuestiones personales. Y yo digo y se lo declaro a quienes pueden estar leyendo, no tengo la menor idea de cuál era la vida privada de Nicolás Avellaneda, de Bartolomé Mitre, Julio Roca o Domingo Sarmiento. Y confieso que me importa un bledo. Lo que sí me importa y me interesa es cuáles son sus conductas públicas, sus propuestas. Lo mismo en el caso de Javier Milei.

-Llama la atención que aparece optando por el liberalismo un votante que generalmente se inclinaba hacia el peronismo o la izquierda, con la idea de un Estado que lo iba a rescatar. ¿Qué opina?

-A mí me parece que todos provenimos de las cuevas, de estados de brutos y de una miseria y pobreza muy grandes, lo cual no quiere decir que nuestros ancestros hayan tenido malos criterios o ideas perversas. Al contrario. Si uno ve a los multimillonarios barones de la droga o pseudos empresarios que están atados a la cópula hedionda con el poder, tienen pésimos criterios. Y uno habla con un taxista o la persona de una villa y por ahí nos enseñan valores morales y principios que deberíamos comprender. Creo que en este caso Milei ha penetrado horizontal y verticalmente en muchos grupos demográficos, sociológicos y antropológicos a los que les resulta de gran interés.

REFERENTE

-¿Cómo nació su vínculo con Javier Milei? ¿Por qué lo considera un referente?

-No recuerdo la fecha pero sí recuerdo el hecho. Una vez me escribió por mail presentándose y diciendo que estaba estudiando mi primer libro, que se llama Fundamentos de Análisis Económico, que tiene prólogo del premio Nobel de Economía Friedrich von Hayek, y prefacio del exsecretario del Tesoro de los Estados Unidos, William Simon. Javier Milei quería hablar conmigo y me invitaba a almorzar a La Biela. Fui y realmente me impactó y me impresionó la profundidad de análisis de Milei, sus elaboraciones muy sofisticadas. Me contó su trayectoria en la docencia y del cambio intelectual que había hecho porque venía de la tradición neoclásica, que dicho sea de paso es lo más común en la Facultad de Ciencias Económicas. Pudo acceder a través de un libro, que en realidad es un capítulo de un tratado llamado Monopolio y competencia, de Murray Rothbard. Leer eso le hizo ver otras dimensiones. Me comentó también varios aspectos de mi libro.

-Usted se remitió a la época de la Ucedé conducida por Alvaro Alsogaray. En ese liberalismo, ¿qué lugar ocupaba la Escuela Austríaca?

-No tenía ningún lugar. Donde abrevaban era en Rueff (Jacques) y Eckhart. Pero la Escuela Austríaca era desconocida, salvo en algunos grupitos marginales que luchaban por tratar de imponerse pero eran muy insignificantes. Entre ellos yo me contaba. Ahora ha calado con una fuerza muy grande, sobre todos los trabajos de Hayek, Rothbard e Israel Kirzner.

-Entonces, ¿pueden estar abriéndose las puertas de una nueva etapa en la Argentina?

-Creo que sí y he dicho varias veces que a mi juicio Javier Milei es el segundo milagro argentino. Mi amigo Armando Ribas decía que Alberdi era un milagro del país. Para mí, Milei es el segundo.

-¿Acuerda con la idea de cerrar el Banco Central?

-Aún los banqueros centrales más competentes y más ordenados están embretados en tres caminos: a qué tasa expandir, a qué tasa contraer o dejar igual la masa monetaria. Pues cualquiera de las tres cosas que haga va a alterar los precios relativos y, como se sabe, los precios son los únicos indicadores que tiene el mercado para operar. Al tocarlos, al desdibujarlos, se asignan mal los recursos y se produce un derroche de capital. Como sabemos, el único factor que permite mayores ingresos y salarios en términos reales son las tasas de capitalización. Y por lo tanto, si hay derroche hay mayor pobreza. Para volver a Milton Friedman, cuando le preguntan: ¿Y si hay un Banco Central independiente? Friedman contesta: Pues se va a equivocar independientemente.

-Javier Milei le fija la agenda a los demás candidatos que se hacen eco del tema de tener disciplina fiscal. Si Argentina lograra tener ese equilibrio, ¿la dolarización no sería innecesaria?

-No quiero hablar de la dolarización porque para lograr el objetivo de eliminar la banca central y que la gente elija cuál es el activo monetario de su preferencia, hay muchos caminos. Y de paso digo al margen, comprendo lo que está implícito en la pregunta respecto de la disciplina fiscal, pero quiero señalar que acá hay una metáfora que me parece muy ilustrativa, que es la de la motosierra respecto del gasto público. Ese es el tema. El déficit fiscal por supuesto que es importante, esto de no gastar más de lo que uno tiene. Pero quiero señalar, como he escrito varias veces, que un gobernante puede tener presupuesto equilibrado y succionar el cien por cien de los recursos de la gente. Con lo cual convierte al país en un enorme campo forzado. Cuba en este momento no tiene déficit fiscal, y Stalin durante varios períodos no tenía déficit fiscal. Esto no es para subestimar el tema del déficit fiscal porque está vinculado al proceso inflacionario, pero es para poner las cosas en su debido equilibrio. Muchas veces los gobernantes demagogos dicen que van a solucionar el tema del déficit fiscal y eso se traduce en mayores impuestos, más deuda o inflación.

-La propuesta de Milei implica cambios profundos en lo económico. ¿El temor de la sociedad le puede jugar en contra?

-Lo que me parece que está demostrando la gente es que está harta de lo que tenemos y no teme lo que puede venir.

Publicado en Diario LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/Podemos-tomar-un-rumbo-liberal-535493.note.aspx