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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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martes, septiembre 24, 2024

La supuesta dicotomía entre liberales y radicales en la UCR.

 


Por Diego Barovero.

El año pasado al cumplirse cien años de la presidencia de Alvear, ‘El Club de la Libertad’ -prestigiosa institución liberal- me invitó a disertar en un panel que aludía al expresidente y nieto del héroe de Ituzaingó como ‘un presidente liberal’, concepto sobre el que se explayaron los demás oradores que participaron.
Cuando llegó mi turno, con el mayor de los respetos, dije que me permitía señalarles que Marcelo Torcuato de Alvear había sido un presidente radical dado que había adherido a la UCR desde su inicio en la vida política a fines del siglo XIX cuando era un jovencísimo abogado cautivado por la figura mítica de su líder Leandro Alem y había terminado sus días como máxima autoridad de dicho partido al que había consagrado su vida, sus anhelos, sus desvelos y esfuerzos, incluyendo en ellos sus seis años como primer magistrado.

LA RELACION CON YRIGOYEN
También señalé en la oportunidad algo que he trabajado en estas crónicas. La relación de Alvear con Yrigoyen que, aunque con breves altibajos, fue constante por cuarenta años de solidaridad política. Lo cual se demuestra con las dos oportunidades en que el “caudillo radical” lo eligió su sucesor; en 1922 para ser primer magistrado y en 1931 como líder del partido radical proscrito y perseguido.

EXPLICACION NECESARIA
En los últimos días y en contexto de una campaña electoral para la segunda vuelta o balotaje y motivados en la desesperante necesidad de conseguir adhesiones que se traduzcan en votos hemos escuchado decir que el auténtico radicalismo es el que sigue la línea Alem-Alvear como la que representa el ideario del más antiguo partido nacional que ha recorrido tres siglos de existencia.
El tamaño de la impostura nos exime de asumir la responsabilidad de desmentir o ratificar el aserto aunque desde la óptica de esta columna que habitualmente aborda la temática histórica del radicalismo nos resulta difícil sustraernos a la tentación de ofrecer una explicación procurando clarificar episodios y situaciones en torno a las cuales -aunque sean verídicas- se construye una narrativa que se choca de bruces con la realidad.
El subterfugio no nos impide decir que son falsedades que deben ponerse negro sobre blanco (no al revés, como erróneamente se afirma).
Alem fue un auténtico romántico de la política, por lo tanto las ideas liberales habían calado hondamente en él y las representó cabalmente en su extenso “cursus honorum” que lo llevó a ocupar escaños como diputado a la legislatura de Buenos Aires y como diputado y senador al Congreso Nacional. Lo hizo en representación de diversos partidos, algunos efímeros y otros de existencia más prolongada.
El viejo Partido Autonomista que lideró Adolfo Alsina, caudillo porteño por excelencia fue su alma mater. Enemistado con él, Alem pasó a fundar el Partido Republicano junto a su habitual compañero de luchas, Aristóbulo Del Valle, que se evaporó muy pronto. Luego de un tiempo alejado de la política activa retornó convocado por la joven generación porteña (que integraba Alvear) que había dado vida a esa primigenia Unión Cívica de la Juventud que bien pronto descartó dicho aditamento cuando los senectos Mitre, Irigoyen, Estrada junto a la generación intermedia representada por Alem, Del Valle e Hipólito Yrigoyen tomaron protagonismo en aquella Unión Cívica que aspiró a conducir la transición republicana del viejo régimen conservador oligárquico. La palabra liberal (que alguna vez fuera utilizada para denominar un Partido al que adhirió Barolome Mitre pero que pronto pasó a llamarse Partido Nacional) no serviría para denominar esa nueva fuerza que asomó pujante, novedosa y combativa para enfrentar al conservadorismo. Promovían ideas del liberalismo pero no eligieron llamarse liberales.

¿LIBERALES VS. RADICALES?
Tampoco sería la ecuación correcta. Alem y Del Valle si bien identificados con las ideas del liberalismo político, combatieron con pasión políticas ultraliberales en lo económico sobre todo en la presidencia de Juárez Celman ya antes de la Revolución de 1890. Ha dicho además Yrigoyen a través de los varios lustros en que combatió al régimen oligárquico "nuestro programa es la Constitución Nacional", plexo que sin dudas contiene los grandes lineamientos de la visión liberal de la Argentina del siglo XIX, aunque la lucha más fogosa se dio precisamente para hacer realidad por medio de la garantía del sufragio el principio representativo que asegura el artículo primero de nuestra ley suprema.

LOS POSTULADOS
Si atendemos a la evolución de las relaciones socioeconómicas en los gobiernos radicales de Yrigoyen y Alvear podrá comprobarse que en ambos casos los viejos postulados liberales fueron en general respetados y puestos en práctica. Ambos con austeridad cuidaron el déficit y ordenaron las cuentas públicas (Yrigoyen recibió el comercio exterior jaqueado por la Gran Guerra Europea). También ambos presidentes, supieron introducir correcciones en el sistema económico cuando razones estratégicas así lo recomendaban: atenuar las desigualdades construyendo un Estado social de derecho con leyes laborales y los primeros regímenes previsionales, la creación de YPF e implementación de una agresiva política de desarrollo territorial.
Así, marcamos que la supuesta dicotomía planteada entre liberales y radicales en el seno del radicalismo (partido horizontal, policlasista, de raíz movimientista) es argumentativo y puramente literario, inspirado -es obvio- en atendibles motivos proselitistas que la urgencia de la hora exige.

Publicado en Diario LA PRENSA.

14/11/2023.

https://www.laprensa.com.ar/La-supuesta-dicotomia-entre-liberales-y-radicales-en-la-UCR-537447.note.aspx

Otra vez sobre liberales y radicales.

Por Diego Barovero.

En el fragor del debate público y las disidencias que se plantean en torno a temas de actualidad ha vuelto a escucharse y leerse la cuestión en torno a la adhesión al liberalismo del fundador de la UCR, Leandro Alem. Recientemente el diputado Alberto Benegas Lynch ha sostenido que aquellos diputados que siendo parte del bloque radical votaron junto al oficialismo por la negativa al aumento de las jubilaciones en resguardo del equilibrio fiscal estarían siendo fieles al pensamiento del fundador y los orígenes de la UCR.

El tamaño de la impostura del mentado legislador intentando justificar un evidente y flagrante transfuguismo de quienes en una primera oportunidad votaron junto a su bloque afirmativamente el citado aumento jubilatorio para cambiar sospechosamente su voto luego de una audiencia profusamente difundida con fotos en redes exhibiéndose con el presidente que vetó dicha norma, nos exime de asumir la responsabilidad de desmentir afirmaciones que los hechos se ocuparon de demostrar.

VERDAD HISTORICA

Nos ocuparemos si de hacer honor a la verdad histórica señalando que Leandro Alem fue un auténtico romántico de la política en quien como tantos las ideas liberales habían calado hondamente, representándolas cabalmente a lo largo de su trayectoria política como diputado a la legislatura de Buenos Aires y como diputado y senador al Congreso. Si se revisa su cursus honorum se constatará que Alem ejerció los mandatos populares para los que fuera electo en representación de diversos partidos, algunos efímeros y otros de existencia más prolongada. Integró partidos preexistentes a su incorporación a los mismos y fundó nuevos. Ninguno de aquellos llevó la denominación “Liberal” aunque los postulados de la libertad estuvieran presentes en su ideario y programa.

Alem integró el Partido Autonomista liderado por Adolfo Alsina, caudillo porteño que fue gobernador de Buenos Aires y vicepresidente de la República. Enemistado con él, Alem junto a su amigo y compañero de luchas Aristóbulo Del Valle fundaron el Partido Republicano que se evaporó muy pronto aunque intentó impulsar la candidatura de Sarmiento para un nuevo mandato presidencial en el ‘80.

Alejado de la política militante Alem retornó convocado por la joven generación porteña que había dado vida a la primigenia Unión Cívica de la Juventud que bien pronto descartó dicho aditamento cuando fundó la Unión Cívica que presidió hasta la ruptura y la consiguiente fundación de la Unión Cívica Radical, de la que fue presidente y a la que representó en el Congreso. La palabra liberal que alguna vez fuera utilizada para denominar un Partido al que adhirió Bartolomé Mitre que pronto pasó a llamarse Partido Nacional no fue elegida para nombrar esa nueva agrupación que asomó pujante, novedosa y combativa para enfrentar al régimen conservador oligárquico.

Aunque promovían ideas del liberalismo no eligieron llamarse liberales, simplemente porque no lo eran. ¿Qué dificultad hubieran tenido en elegir la denominación Partido Liberal, Unión Liberal o Unión Cívica Liberal? Sencillamente ninguna. Eligieron no llamarlo así porque no era un partido liberal. Algo más, Alem y Del Valle si bien identificados con las ideas del liberalismo político, combatieron con pasión políticas ultraliberales en lo económico de Juárez Celman y en sus intervenciones parlamentarias aparecen menciones al Estado y a la necesidad de regular la economía, impedir la formación de oligopolios y proteger a las industrias. Yrigoyen también sostuvo a su tiempo: "Nuestro programa es la Constitución Nacional", que resume los grandes lineamientos de la visión liberal de la Argentina del siglo XIX.

POSTULADOS LIBERALES

Si atendemos a la evolución de las relaciones socioeconómicas en los gobiernos radicales de Yrigoyen y Alvear podrá comprobarse que en ambos casos los viejos postulados liberales -más no anti estatistas- fueron generalmanete aplicados ya que sus administraciones fueron ejercidas con austeridad, cuidaron el déficit y ordenaron las cuentas públicas. En particular merece señalarse a Yrigoyen que en su primera gestión recibió el comercio exterior jaqueado por la Gran Guerra Europea. También ambos presidentes, supieron introducir correcciones en el sistema económico cuando razones estratégicas así lo recomendaban: atenuar las desigualdades construyendo un Estado social de derecho con leyes laborales y los primeros regímenes previsionales, la creación de YPF e implementación de una agresiva política de desarrollo territorial.

La UCR que atravesó tres siglos de la historia argentina con un devenir no siempre parejo y regular, puede exhibir su permanente condición de partido político democrático, igualitario, policlasista y de raíz movimientista y popular. Las ideas del liberalismo político fueron características de su larga tradición no así las del liberalismo económico a ultranza y antiestatista aún en sus orígenes, como pretenden hoy algunos endilgarle por interés argumentativo electoralista.

lunes, abril 08, 2024

Bertie Benegas Lynch: "No comparto las formas de Javier".

 

No comparto las formas de Javier (Milei), pero lo entiendo cuando decía que los gobernadores eran delincuentes fiscales”, marcó Bertie Benegas Lynch, en la víspera de las negociaciones entre el presidente y los gobernadores de cara al Pacto de Mayo, y con una nueva Ley Bases para ser tratada en el Congreso. 

“No me siento capaz de ceder algo por lo que vine. Vine por el contenido y jamás cedería para meterme en las arenas movedizas de la política tradicional”, agrega el legislador de La Libertad Avanza volviendo a hablar de las formas versus el contenido. Allí, el referente del espacio liberal destacó la tarea del presidente y su ministro de economía, cómo máximo éxito al momento de la gestión. 

“Milei y Luis Caputo están logrando cosas increíbles cuando tenían una bomba que la Argentina no debían haber tenido nunca.. Esto es un naufragio kirchnerista y estamos repartiendo salvavidas por todos lados, mientras hay gente en los edificios públicos, que están robando los salvavidas, como pasaba esta mañana”, agregó Benegas Lynch en El Dispardor (Delta 90.3). 

Milei es consciente de que tiene una cuenta regresiva porque la gente la está pasando mal y mientras el mal trago se pase más rápido, mejor”, agregó. Y destacó la necesidad de producir leyes: “Javier Milei está proponiendo ir al Pacto de Mayo para hacer juntos la Ley Bases e ir construyendo algo que quizás no tiene la misma potencia de antes.”

“Espero que arranque en serio el gobierno en lo legislativo. Ya habíamos hecho el intento de acompañar el esfuerzo del Ejecutivo, pero no estuvimos a la altura. La oposición decía que el oficialismo no escuchaba y los escuchamos porque de 664 artículos de la ley Bases quedaron 382, pero después siguieron con el chantaje”, repasó. 

“El Legislativo tiene que poner las barras en remojo y estar más a tono, no tanto del Ejecutivo, sino de la gente que está esperando una respuesta nuestra”, declaró Benegas Lynch. Y siguió: “Esto es una reforma estructural a largo plazo, tenemos que estar a la altura de las circunstancias. Mientras más apuremos esto, más atractivo va a ser para las inversiones”. 

Benegas Lynch también dejó en claro que no le cierre la nominación de Ariel Lijo para la Corte Suprema. "A mi no me resulta la elección, no he hablado particularmente con Javier del tema. Me quedo por lo positivo, con Manolo García Mansilla, que me parece algo formidable", dijo en CNN con Nacho Girón. Y finalmente, el diputado del oficialismo reconoció que el radiopasillo legislativo que indicaba que habían existido roces en el bloque libertario, y hasta un intento de cambiar al jefe de la bancada: “Hubo mucho tironeo político, no interno, sino de afuera por algunos medios. Martín Menem es el mejor candidato a presidente de la Cámara de Diputados, y Oscar Zago como jefe de bloque, hasta que Javier crea otra cosa.”

Publicado en Noticias Perfil.

https://noticias.perfil.com/noticias/politica/bertie-benegas-lynch-no-comparto-las-formas-de-javier.phtml

Bertie Benegas Lynch: "No creo en la obligatoriedad de la educación".

 

El diputado Alberto "Bertie" Benegas Lynch afirmó que no cree en la obligatoriedad de la educación, al sostener su argumento en injerencia que ejerce el Estado nacional sobre las familias.

"Yo no creo en la obligatoriedad de la educación. Es una responsabilidad de los padres. Vos a tu hijo le querés dar lo mejor", lanzó Benegas Lynch en declaraciones radiales.

En esa línea, el legislador agregó: "Muchas veces puede pasar en la estancia, y sobre todo en Argentina, que no te podés dar el lujo de mandar a tu hijo al colegio porque lo necesitás en el taller junto al padre trabajando y no lo puede mandar a la universidad".

"¿Como va a ser el Estado el que decide sobre el chico? A mi ni se me ocurre una cosa más invasiva", se preguntó y se respondió el legislador libertario que desembarcó en la Cámara de Diputado en diciembre pasado.

A pesar de sostener esta línea discursiva, Benegas Lynch añadió: "La educación es el eje de la civilización. ¿Cómo se te ocurre darle a un comité de burócratas la decisión de la educación? ¿Al Estado? ¿Al Ministerio de Educación?".

Publicado en Diario LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/Bertie-Benegas-Lynch-No-creo-en-la-obligatoriedad-de-la-educacion-543179.note.aspx

lunes, marzo 04, 2024

Carta abierta a los fanáticos de siempre.


Carta abierta a los fanáticos de siempre.

Por Alberto Benegas Lynch (h).

En estas reflexiones telegráficas me refiero a los que operan a ciegas en materia de la religión católica, aquellos que no usan la bendición del raciocinio y el consecuente libre albedrío y todo lo aceptan sin chistar como meros robots. Si por ellos fuera todavía estaríamos con los Borgia.

Se acaba de inaugurar en Buenos Aires la sede del Comité Panamericano de Juezas y Jueces para los Derechos Sociales y la Doctrina Franciscana (COPAJU) que se instaló originalmente en el Vaticano el 4 de junio de 2019 bajo la expresa inspiración del Papa Francisco. Ahora en esta inauguración, a la que asistieron entre otros el abolicionista Eugenio Zaffaroni –contratado en el Vaticano- Hugo Yasky –secretario general de la Central de Trabajadores Argentinos- el ministro de justicia bonaerense de La Cámpora Juan Martin Mena, magistrados de Justicia Legítima, Juan Grabois, Carolina Stanley, Julio Piumato, Héctor Daer y otros. En esa oportunidad el Papa envió un mensaje por video de cuatro minutos donde subraya que “el Estado es hoy más importante que nunca y está llamado a ejercer el papel central de la redistribución y la justicia social”.

Esta aseveración no hace más que reiterar su honestidad intelectual al proclamar la necesidad que el aparato estatal se apropie de recursos de unos para entregarlos graciosamente a otros en el contexto de la llamada justicia social. Esta última expresión solo tiene dos acepciones: o constituye una redundancia grotesca ya que la justicia no es vegetal, mineral o animal o en su empleo habitual que significa que el monopolio de la fuerza les arranca a unos su propiedad para regalar a otros el fruto del trabajo ajeno.

Es que el bienestar de la gente no puede establecerse por decreto ni es consecuencia del voluntarismo, los salarios e ingresos en términos reales con inexorable consecuencia de las tasas de capitalización, esto es, maquinarias, herramientas, instalaciones y conocimientos relevantes que hacen de apoyo logístico para aumentar sus rendimientos. Esa es la diferencia entre los ingresos en Alemania respecto a los de Uganda, son marcos institucionales que en la medida en que respetan derechos en un contexto civilizado a contramano de las recetas papales de hoy que han sido una y otra vez probadas con la inevitable consecuencia de la pobreza y la marginalidad. No se trata tampoco de recursos naturales, véase el caso de Japón que es un cascote del que solo es habitable en veinte por ciento, préstese atención a Suiza Singapur que no cuentan con recursos naturales, mientras que el continente africano reúne los mayores recursos naturales del planeta y la mayor parte de su gente fenece por hambrunas e infecciones varias el climas estatistas, es decir, impuestos insoportables, inflaciones galopantes, endeudamientos colosales, legislaciones laborales contra el trabajo y regulaciones asfixiantes para redistribuciones que imponen los megalómanos de siempre. Por su parte, las extraordinarias recetas liberales estimulan a los genuinos empresarios que al acertar en los gustos y preferencias de la gente obtienen ganancias y si yerran incurren en quebrantos a diferencia de los pseduoempresarios que explotan miserablemente a todos con sus alianzas hediondas con el poder de turno para obtener privilegios a contracorriente del mercado abierto.

Estas diatribas -diplomacias aparte- vienen en línea con otros de los postulados del Papa Francisco. En otras circunstancias me he referido en detalle a sus documentos y a sus declaraciones en Cuba, Paraguay, Perú, Brasil y Chile pero en esta ocasión me circunscribo a tres manifestaciones. Declaró en entrevista de Eugenio Scalfari –director de La Repubblica- al Papa Francisco, publicada el 11 de noviembre de 2016 en el mencionado diario, donde el periodista le preguntó qué opinaba que en muchas ocasiones se lo acuse de comunista a lo que respondió: “Mi respuesta siempre ha sido que en todo caso son los comunistas los que piensan como los cristianos”.

En su mensaje a la OIT -reproducido en YouTube desde el Vaticano- afirmó que “siempre junto al derecho de propiedad privada está el más importante anterior principio de la subordinación de toda propiedad privada al destino universal de los bienes de la tierra y por tanto el derecho de todos a su uso. Al hablar de propiedad privada olvidamos que es un derecho secundario que depende de ese derecho primario que es el destino universal de los bienes.” A nadie se le escapa que con este peculiar silogismo la propiedad privada queda sin efecto e irrumpe lo que en ciencia política se conoce como la tragedia de los comunes, es decir, lo que es de todos no es de nadie, lo cual perjudica muy especialmente a los más vulnerables debido a la extensión de la pobreza que significa el derroche de los siempre escasos recursos.

Por último, el Papa ha escrito en su exhortación apostólica Evangelii Gaudium que el mercado mata sin percatarse que el mercado somos todos: el sacerdote que adquiere su sotana, el que toma un taxi, el que usa la heladera, el que compra un medicamento, el que recurre al transporte etc etc. En este contexto, estimo de una peligrosidad inusual el consejo papal basado en una cita de San Juan Crisóstomo cuando escribe: “animo a los expertos financieros y a los gobernantes de los países a considerar las palabras de un sabio de la antigüedad: ‘No compartir con los pobres los propios bienes es robarles y quitarles la vida. No son nuestros los bienes que tenemos, sino suyos’”. ¿El Pontífice está invitando a que se usurpen las riquezas del Vaticano o de su banco o solo se refiere a las de quienes están fuera de sus muros y la han adquirido lícitamente? El respeto a la propiedad privada constituye parte del basamento moral de la sociedad libre que recogen los mandamientos de no robar y no codiciar los bienes ajenos, a contracorriente de la propuesta central de Marx de abolir la propiedad. Es de interés apuntar que San Juan Crisóstomo en el siglo primero con el título de Adversus Judaeos vocifera criminalmente que los judíos “son bestias salvajes” que son “el domicilio del demonio” y que “las sinagogas son depósitos del mal”

Como he apuntado antes, el sacerdote polaco Miguel Poradowski -doctor en teología, doctor en derecho y doctor en sociología- en uno de sus libros titulado El marxismo en la teología consigna que: “No todos se dan cuenta hasta dónde llega hoy la nefasta influencia del marxismo en la Iglesia. Muchos, cuando escuchan algún sacerdote que predica en el templo, ingenuamente piensan que se trata de algún malentendido. Desgraciadamente no es así. Hay que tomar conciencia de estos hechos porque si vamos a seguir cerrando los ojos a esta realidad, pensado ingenuamente que hoy día, como era ayer, todos los sacerdotes reciben la misma formación tradicional y que se les enseña la misma auténtica doctrina de Cristo, tarde o temprano vamos a encontrarnos en una Iglesia ya marxistizada, es decir, en una anti-Iglesia”.

En este contexto es pertinente reiterar que en la Encíclica Rerum Novarum se lee: “Quede, pues, sentado que cuando se busca el modo de aliviar a los pueblos, lo que principalmente, y como fundamento de todo se ha de tener es esto: que se ha de guardar intacta la propiedad privada. Sea, pues, el primer principio y como base de todo que no hay más remedio que acomodarse a la condición humana; que en la sociedad civil no pueden todos ser iguales, los altos y los bajos. Afánense en verdad, los socialistas; pero vano es este afán, y contra la naturaleza misma de las cosas. Porque ha puesto en los hombres la naturaleza misma, grandísimas y muchísimas desigualdades. No son iguales los talentos de todos, ni igual el ingenio, ni la salud ni la fuerza; y a la necesaria desigualdad de estas cosas le sigue espontáneamente la desigualdad en la fortuna, lo cual es por cierto conveniente a la utilidad, así de los particulares como de la comunidad; porque necesitan para su gobierno la vida común de facultades diversas y oficios diversos; y lo que a ejercitar otros oficios diversos principalmente mueve a los hombres, es la diversidad de la fortuna de cada uno”.

Pio XI ha señalado en Quadragesimo Anno que “Socialismo religioso y socialismo cristiano son términos contradictorios; nadie puede al mismo tiempo ser buen católico y socialista verdadero” y Juan Pablo II ha aclarado bien el significado del capitalismo especialmente en la sección 42 de Centesimus Annus.

En este cuadro de situación es importante siempre tener presente lo estipulado por la Comisión Teológica Internacional de la Santa Sede que consignó el 30 de junio de 1977 en su Declaración sobre la promoción humana y la salvación cristiana que “El teólogo no está habilitado para resolver con sus propias luces los debates fundamentales en materia social […] Las teorías sociológicas se reducen de hecho a simples conjeturas y no es raro que contengan elementos ideológicos, explícitos o implícitos, fundados sobre una errónea concepción antropológica. Tal es el caso, por ejemplo, de una notable parte de los análisis inspirados por el marxismo y leninismo […] Si se recurre a análisis de este género, ellos no adquieren suplemento alguno de certeza por el hecho de que una teología los inserte en la trama de sus enunciados”.

Cuando pronuncié la conferencia inaugural en el CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano) el 30 de junio de 1998 en Tegucigalpa expresé que si se piensa que la pobreza material -y no la evangélica de espíritu- es una virtud debería condenarse la caridad puesto que mejora la condición del receptor y si se estima que los pobres materiales están salvados los sacerdotes debieran dedicarse solo a los ricos.

Como una nota al pie sostengo que el Estado Vaticano consolidado por Mussolini vía el Tratado de Letrán es a contracorriente de aquello de “mi reino no es de este mundo”, para no decir nada de su banco…¿no era según este Papa que “el dinero es el estiércol del diablo”?

Celebro que muchos no se resignan a lo que sucede en parte del seno de nuestra Iglesia. No uso improperios en público pues si todos subimos la marca convertimos el entorno en una cloaca, pero en este caso hago una excepción con los fanáticos y les digo con énfasis: jódanse.

Publicado en INFOBAE.

https://www.infobae.com/opinion/2024/03/02/carta-abierta-a-los-fanaticos-de-siempre/

domingo, diciembre 24, 2023

Se necesita urgente un Robin Hood moderno.

 

Estatua de Robin Hood en el Memorial de Nottingham. Wikipedia.

S
e necesita urgente 

un Robin Hood moderno.

El personaje de Walter Scott era un “forajido” que se alzó contra la voracidad fiscal de un sheriff despótico. En nuestros días también es imperioso condenar la barrabasada criminal de gravámenes que se superponen unos a otros, todos dirigidos a alimentar los caprichos irrefrenables de megalómanos que se apartan de los principios republicanos elementales.

* Por Alberto Benegas Lynch (h).

Primero digamos que el autor de uno de los relatos más populares es Walter Scott, nacido en Edimburgo -la tierra de Adam Smith- en 1771 y muerto en 1832. Es de gran interés estudiar las posiciones intelectuales de la época, por un lado lo que más tarde recogió el marxista polaco Georg Lukás y por otro la célebre Escuela Escocesa de la época liderada por el mencionado Smith cuyo primer libro fue sobre moral y secundado por Adam Ferguson y David Hume aunque un esqueleto conceptual preanunciado por las notables enseñanzas de Gershom Caramichael Francis Huthchinson y también prestó atención a las influencias de Bernard de Mandeville.

En todo caso, el escritor y poeta Scott pudo embeberse de las teorías del filósofo-economista Adam Smith, lo cual está consignado, entre otros, en el ensayo de Katherin Sutherland titulado “Ficcional Economics: Adam Smith,Walter Scott and the Nineteenth-Century Novel”.

Como es sabido, Robin Hood es una de las novelas más conocidas de Scott y trata de un fulano considerado “un forajido” que es la denominación que se le daba en la Inglaterra del siglo XIII a quienes se oponían y alzaban contra la prepotencia de la autoridad del momento. Este personaje y “su banda de ladrones” considerados así pues le sustraían dinero a los inmisericordes y abusadores que recaudaban asfixiantes impuestos a los habitantes por lo que se convirtió en un símbolo de libertad. Este experto arquero primero estuvo al servicio de Ricardo Corazón de León y al morir el rey se instala en Nottingham y se percata que era un pueblo destrozado por la voracidad fiscal dirigida por un sheriff despótico. Robin Hood se entrega con sus amigos a la lucha contra el espíritu totalitario y se convierte en un héroe para no solo los habitantes de esa ciudad sino a los ojos de muchas otras personas lo cual quedó grabado en la historia inglesa como un símbolo de respeto a los contribuyentes.

Recordemos que la extraordinaria Revolución Norteamericana comenzó con la sublevación por parte de colonos a los impuestos al té establecidos por Jorge III. Recordemos también que Juan Bautista Alberdi -el padre de nuestra Constitución- escribió en Sistema económico y rentístico de la Confederación Argentina según su Constitución de 1853 que “Después de ser máquinas del fisco español, hemos pasado a serlo del fisco nacional: he aquí toda la diferencia. Después de ser colonos de España, lo hemos sido de nuestros gobiernos patrios: siempre estados fiscales, siempre máquinas serviles de rentas.” Entonces se necesitan muchos Robin Hood simbólicos en el sentido de explicar y condenar la barrabasada criminal de gravámenes que se superponen unos a otros, todos dirigidos a alimentar los caprichos irrefrenables de megalómanos que se aparten de principios republicanos elementales. Estas explicaciones y condenas hechas con la necesaria contundencia harán que la politiquería sea sustituida por políticos que cumplan su misión de proteger y garantizar derechos de los gobernados y no conculcarlos como lamentablemente viene ocurriendo de un largo tiempo a esta parte.

Alberdi en la misma obra mencionada consignó que “La contribución indirecta […] es la más libre y voluntaria porque cada uno es dueño de pagarla o no, según que quiera o no consumir el producto en cuyo precio la paga […] Es impersonal por tanto más justa y menos vejatoria, gravita sobre el producto sin atender a la persona de quien es. Es más cómoda porque no exige las molestias […] pesquisas de libros y papeles que requiere la contribución directa […] por las violencias odiosas que trae consigo” y en conclusión “debe preferir el uso de las contribuciones indirectas todo país que se halle en el caso de brindar las autoridades de su nuevo régimen de libertad y progreso.”

En otros términos según el consejo alberdiano debieran abrogarse prácticamente todos los impuestos hoy vigentes por ser contrarios a la libertad y el progreso. En esa situación los llamados expertos fiscales podrían dedicarse a actividades útiles y abandonar su faena de traductores de galimantías y embrollos fiscales a sufridos contribuyentes que no entienden semejantes palurdos impositivos.

Una de las recomendaciones de Alberdi ha sido dejar de lado la progresividad y solo recurrir a la proporcionalidad, incluso si se adoptara un impuesto directo debiera ser “por tiempo determinado y proporcionalmente” y aplicado como facultad provincial. Como se ve nada de ello ocurre. El impuesto directo afecta directamente a la inversión con lo que extiende la pobreza.

En un plano más general, en el libro de Charles Adams titulado For Good and Evil the Impact of Taxes on the Course of Civilization se muestran muchas de las experiencias de los atropellos gubernamentales en materia tributaria en muy diversos lugares del globo desde la conocida inscripción de la Piedra Rosetta doscientos años antes de Cristo en Egipto por la revuelta fiscal ante Ptolomeo V. Se consigna en concordancia con el decimonónico Frederic Bastiat el significado del robo legal que es más dañino que el ilegal puesto que aquel cuenta con el apoyo de la fuerza.

Desde luego que todo este grave problema se resuelve si se comprende el fundamento de la sociedad libre cuyo centro remite a los sacrosantos derechos del individuo anteriores y superiores a la constitución de un gobierno. Tal como explica quien fue el tan aclamado profesor de Harvard Robert Nozick “no hay tal cosa como una entidad social que se traduce en sacrificios para su bien. Hay solo individuos, diferentes individuos con sus vidas individuales. Usar una de estas personas para el beneficio de otras se limita a eso: usar a unos para beneficio de otros. Nada más que eso […] Lo que sucede es que se daña a unos para beneficio de otros. Hablar de un bien social es una fachada para usar a otros.”

Antes hemos detallado los efectos perniciosos de la progresividad que ahora resumimos en cuatro capítulos básicos. Se hace tedioso tener que repetir pero el afán confiscatorio no solo no cesa sino que se hace más voraz.

Primero, es regresivo puesto que afecta de modo especialmente contundente a los más necesitados en sus salarios en términos reales puesto que los contribuyentes de jure se ven obligados a contraer sus inversiones lo cual contrae salarios. Segundo, altera las posiciones patrimoniales relativas ya que la tasa o alícuota aumenta a medida que aumenta el objeto imponible lo cual contradice la distribución de ingresos que previamente cada cual realizó en el supermercado y afines que naturalmente remite a una mala asignación de recursos que nuevamente incide negativamente sobre los salarios. Tercero, bloquea la movilidad social puesto que castiga progresivamente a los que vienen escalando desde la base patrimonial hasta agotar energías al tiempo que les cubre las espaldas a los que se encuentran en el vértice de la referida pirámide aunque ésta modifique su contorno. Y cuarto, se dice que debe buscarse la mayor eficiencia y sin embargo este impuesto la penaliza.

En resumen, la tradición liberal pone de manifiesto la imperiosa necesidad en esta instancia del proceso de evolución cultural de concebir al monopolio de la fuerza que denominamos gobierno como una institución al servicio de la gente y no para manipularla sino para respetarla y hacerla respetar en sus vidas, libertades y propiedades. La versión de los Robin Hood modernos debe fortalecerse a los efectos de impugnar atropellos en base a argumentaciones compatibles con la vida civilizada.

Publicado en INFOBAE.

https://www.infobae.com/opinion/2022/12/24/se-necesita-urgente-un-robin-hood-moderno/

sábado, diciembre 16, 2023

La importancia del evolucionismo.

 

La importancia del evolucionismo.

El progreso es sinónimo de evolución pero no es un proceso automático, hay que lograr la meta con trabajo.

Por Alberto Benegas Lynch (h).

Posiblemente el tema evolutivo sea uno de los más trascendentes para comprender la naturaleza del conocimiento. Ahora se renueva la necesidad de volver al ruedo luego de un debate muy difundido que tuvo lugar en París entre intelectuales de fuste. Es difícil entender la postura de quien se declara opuesto al evolucionismo. Dado que los seres humanos estamos a años luz de la perfección en todas las materias posibles, entre otras cosas, debido a nuestra colosal ignorancia, la evolución es el camino para intentar la mejora de la marca respecto de nuestra posición anterior, en cualquier campo de que se trate. Lo contrario es estancarnos en el empecinamiento al mostrarnos satisfechos con nuestros raquíticos conocimientos. Es cierto que en el transcurso de la vida, tomando como punto de referencia el universo, en términos relativos es poco lo que podemos avanzar, pero algo es algo. No hay tema humano que no sea susceptible de mejorarse.

Pero aquí viene un tema crucial: el simple paso del tiempo no garantiza nada, se requiere esfuerzo de la mente para progresar, básicamente en cuanto a la excelencia de los valores. También en la ciencia que no abre juicios de valor (simplemente describe) en su terreno específico, aunque el científico genuino tiene presente la ética ya que sin el valor de la honestidad intelectual se convierte en una impostura. El progreso es sinónimo de evolución pero no es un proceso automático, como queda expresado, hay que lograr la meta con trabajo.

En el siglo XVIII, especialmente John Priestley y Richard Price, sostuvieron que, si existe libertad, el hombre inexorablemente progresaría. Este es un punto que debe clarificarse. La libertad es una condición necesaria para el progreso, más no es suficiente. La libertad implica respeto recíproco, lo cual puede existir pero si el hombre se degrada inexorablemente habrá involución y, en última instancia, un ser degradado a niveles del subsuelo.

Hans Zbiden nos recuerda la novela de Saltykov -La conciencia perdida- en la que todos los personajes deciden desprenderse de sus respectivas conciencias como algo inútil a los efectos de “sentirse liberados”. Sin embargo, los esfuerzos resultaron contraproducentes puesto que un misterioso desasosiego los empuja a retomar la voz interior y la brújula para que la conducta tenga sentido. El tema se repite en el conocido personaje de Papini, un engendro que la degradación más escalofriante hizo que ni siquiera tuviera un nombre ya que se lo identificaba con un número, igual que en El innombrable de Samuel Beckett.

De cualquier modo, es de gran interés introducir el concepto de la involución al efecto de percatarse de que el cambio no necesariamente significa evolución. En el medio está la conducta del ser humano que puede destruir o construir.

Entre muchos otros, Clarence Carson en The Fateful Turn alude al célebre profesor de filosofía de Harvard, Josiah Royce que en sus obras incluye aspectos de lo que estamos tratando en esta nota, lo hace especialmente en The World and the Individual y en The Spirit of Modern Philosophy.

Royce se detiene a enfatizar que muchas veces se piensa que el progreso equivale a lo nuevo y que hay que adaptarse para pasar por un “ser ajustado” (políticamente correcto diríamos hoy). Esta visión, dice el autor, conduce al fracaso y al retroceso. Aunque en sus primeros trabajos no fue claro, en su última etapa resulta contundente al salirse del cul-de-sac a que inexorablemente conduce la capacidad de la mente para elegir entre distintos caminos, para refutar a los que sostienen que todo está previamente programado en el ser humano. De este modo obvió las contradicciones de aquella postura puesto que la racionalidad carece de sentido si la razón no juega un rol decisivo, lo cual implica libertad y, en este contexto, vincula estas consideraciones con el evolucionismo que proviene de sujetos pensantes y no como algo imposible de modificarse.

Darwin tomó la idea del evolucionismo de Mandeville que la desarrolló en el campo cultural, dos territorios bien distintos, por ello es que resulta ilegítima la extrapolación de un área a otra como cuando se hace referencia al “darwinismo social”, sin percatarse que el evolucionismo humano trata de selección de normas no de especies y, lo más importante, a diferencia de la biología, los más fuertes transmiten su fortaleza a los más débiles vía las tasas de capitalización como una consecuencia necesaria aunque no buscada y, a veces, no querida. Todo lo cual es bien distinto de la sandez del llamado “efecto derrame” como si el proceso consistiera en que los menesterosos recibieran algo después de que el vaso de los opulentos rebalse.

Por esto es que resulta un insulto a la inteligencia los ministerios de educación y cultura que imponen pautas curriculares a todas las casas de estudio, no solo a las estatales sino a las privadas por la que están de hecho privadas de independencia. Esta imposición contradice la necesaria apertura evolutiva en competencia puesto que nadie tiene la precisa en cuanto a la estructura curricular y el proceso evolutivo no debe circunscribirse a las mentes de los burócratas sino a las de todos los involucrados en busca de la excelencia lo cual requiere puertas y ventanas abiertas para que entre el mayor oxígeno posible.

En términos más generales, el progreso está atado al nivel axiológico puesto que inexorablemente descansa en un esqueleto de valores cuya consideración es ineludible.

Siempre tras el progreso hay ideas que lo sustentan y explican. No hay tal cosa como los ciclos irreversibles de la historia ni “las leyes históricas”, todo depende de lo que hagan diariamente los seres humanos. De lo contrario sería aconsejable descansar y esperar el ciclo favorable. La posición de los Fukuyama son marxismos al revés. Como he citado antes, Paul Johnson ha escrito con mucha razón que “Una de las lecciones de la historia que uno tiene que aprender, a pesar de ser muy desagradable, es que ninguna civilización puede tomarse por segura. Su permanencia nunca puede considerarse inamovible: siempre habrá una era oscura esperando a la vuelta de cada esquina”.

Por su parte, Arnold Toynbee también insiste en que la civilización es un esfuerzo “hacia una especie más alta de vida espiritual. No puede uno describir la meta porque nunca se la ha alcanzado o, más bien, nunca la ha alcanzado ninguna sociedad humana […] la civilización es un movimiento no una condición, es un viaje y no un puerto”.

Una receta básica en dirección al progreso es el fortalecimiento de las autonomías individuales, es decir, el individualismo. En no pocas ocasiones se interpreta el individualismo como sinónimo de seres autárquicos que se miran el ombligo cuando, precisamente, significa el respeto recíproco a los efectos de poder interactuar con otras personas de la forma más abierta y fluida posible.

Son los socialismos en sus diversas vertientes los que bloquean y coartan las relaciones interpersonales alegando “culturas nacionales y populares” y similares al tiempo que se le otorgan poderes ilimitados a los gobernantes del momento para atropellar los derechos de la gente, con lo que se quiebra la cooperación social y la dignidad de las personas.

El trabajo en equipo surge del individualismo, a saber, que las personas para progresar descubren que logran mucho más eficientemente sus propósitos que si procedieran en soledad y asilados. Por el contrario, los estatismos al intervenir en los acuerdos libres y voluntarios para cooperar, crean fricciones y conflictos cuando imponen esquemas que contradicen las preferencias de quienes deciden arreglos diferentes y que cumplen con la sola condición de no lesionar derechos de terceros.

Las evoluciones humanas son procesos complejos y lentos que son detenidos o desfigurados cuando el Leviatán se entromete, y cuesta mucho recomponer los desaguisados. Como hemos dicho, el mojón o punto de referencia es siempre el valor moral que cuando se lo decide ignorar por cuenta propia o por entrometimientos del aparato estatal se desmorona la evolución para convertirse en involución como han apuntado autores de la talla de C. S. Lewis en La abolición del hombre.

Por último, un punto muy controvertido en el que desafortunadamente la mayor parte de los literatos no coincide. Es la importancia, al escribir, de dejar algún testimonio de los valores con que se sustenta la sociedad abierta aunque más no sea por alguna hendija colateral (incluso para la supervivencia de los mismos literatos). En este sentido, por ejemplo, comparten enfáticamente lo dicho Giovanni Papini, T. S. Eliot y Victoria Ocampo. No necesito decir que de ningún modo esto debe surgir de una disposición de cualquier índole que sea, lo cual ofendería a todo espíritu libre, se trata de un simple comentario para ser considerado como un andarivel para la defensa propia.

He consignado varias veces que bajo mi computadora tengo un inmenso letrero que reza nullius in verba que es el lema de la Royal Society de Londres que significa que no hay palabras finales, como queda dicho, debemos estar sentados en la punta de la silla y receptivos a nuevos paradigmas que mejoren nuestros conocimientos que como nos ha enseñado Popper tienen la característica de la provisionalidad abiertos a refutaciones.

Publicado en INFOBAE.

https://www.infobae.com/opinion/2022/12/17/la-importancia-del-evolucionismo/

lunes, diciembre 04, 2023

Nuevamente sobre derechas e izquierdas.

 

Nuevamente sobre derechas e izquierdas.

Para diferenciar posiciones políticas resultan mucho más precisos los conceptos de liberal y estatista.

Por Alberto Benegas Lynch.

Vuelvo sobre este tema tan machacado en direcciones que estimamos confunden. El lenguaje sirve para pensar y para comunicar pensamientos por lo que es necesaria su buena utilización. Como se persevera en el error es útil recordar algunos pensamientos con ciertos agregados para la ocasión. No hay más remedio que repetir y renovar argumentos cuando en la parla se insiste en terminologías que encajan embrollos que se acumulan a los ya existentes.

A esta altura de los acontecimientos las dos expresiones geográficas del título de esta nota se han convertido en embrollos de diverso calibre y son tan anodinas como arriba, abajo, atrás o adelante. Lo mismo va para “el centro” tan vinculado a aquellos dos vocablos. Ya hemos sugerido las terminologías más precisas: liberal o estatista al efecto de diferenciar campos. Esta sugerencia marca claramente el eje central de los opuestos en la que se dejan de lado ambigüedades para detectar la concepción que se tiene respecto a los aparatos gubernamentales. Sin duda que puede haber grados en esta clasificación pero no se desdibuja el fondo del asunto.

La izquierda hace tiempo renunció a su misión original. En la Revolución Francesa los que se ubicaron a la izquierda del Rey en la Asamblea originalmente propugnaban limitaciones al poder y combatían privilegios pero luego se mezclaron con los jacobinos y a la corta se convirtieron en aliados del poder ilimitado y hasta hoy son partidarios de las botas puesto que eso es el aparato estatal inmiscuyéndose en todos los vericuetos de la vida y haciendas privadas.

Por su parte, la derecha tiene las acepciones de fascismo y por otro lado de conservador en el peor sentido de la palabra, es decir no en cuanto a conservar la vida, la libertad y la propiedad sino en atarse y anclarse irremediablemente al statu quo, incapaces de mirar lo nuevo e innovador con lo que se imposibilita el progreso.

Entonces mi sugerencia es para diferenciar las posiciones políticas -y no digo ideológicas puesto que la ideología en su acepción más generalizada remite a algo cerrado y terminado lo cual es la antítesis del espíritu liberal- que se recurra a los términos mencionados lo cual pone en su debida proporción y significado para todos con claridad meridiana. Ideología como queda dicho no en la acepción inocente del diccionario en cuanto a conjunto de ideas, ni siquiera en su significación marxista de falsa conciencia de clase, sino, como decimos, como algo inexpugnable, clausurado y dogmático que es lo contrario de la sociedad libre en donde se abren las puertas al debate y se tiene presente que el conocimiento no es un puerto sino una permanente navegación en busca de nuevos paradigmas. Muchas veces he consignado que debajo de mi computadora tengo un inmenso letrero que reza nullius in verba que es el lema de la Royal Society de Londres que remite a que no hay palabras finales.

Incluso la palabra populismo se suele usar para esconder la verdadera naturaleza del tema cual es la dimensión desbordada del aparato estatal que con timidez se pretende ocultar. Nada entonces como estatismo y liberalismo para dividir las aguas y mostrar dos sentidos vitales absolutamente antónimos e incompatibles que abarcan aspectos filosóficos, jurídicos, económicos e institucionales.

Para complicar más las cosas con el tiempo aparecieron la nueva izquierda, la nueva derecha y tal vez aparezca la requete-derecha y la requete-izquierda y pueden irrumpir otras sorpresas más enfáticas pero siempre escarbando en el mismo pozo confuso y lleno de acechanzas y epítetos cruzados que trata de calmar “el centro” con el mismo resultado.

Como es sabido el estatismo se traduce en que el monopolio de la fuerza se arroga facultades que van más allá de la seguridad y la justicia, dos funciones fundamentalísimas en esta instancia del proceso evolutivo que los gobiernos generalmente no cumplen y en su lugar se abocan a todo tipo de aventuras que naturalmente perjudican a todos pero muy especialmente a los más necesitados.

Seguramente uno de los textos más difundidos en ciencia política sea el de Norberto Bobbio titulado Derecha e izquierdaRazones y significados de una distinción política. Bobbio resume la definición de izquierda en “la razón de ser de los derechos sociales como el derecho a la educación, el derecho al trabajo y el derecho a la salud, es una razón igualitaria.” En este contexto opone la derecha a lo anterior, sin embargo desde la perspectiva liberal no hay tal cosa como “derechos sociales” se trata simplemente de derecho como la facultad de hacer o no hacer con lo propio pero de ningún modo coactivamente con el fruto del trabajo ajeno. Además la guillotina horizontal que impone el igualitarismo empobrece y denigra. También cabe destacar que la denominada derecha tiene ribetes autoritarios en el sentido de imponer la generalización de visiones que son incompatibles con la libertad en el sentido de “ausencia de coacción por parte de otros hombres”.

Antes he escrito sobre lo que sigue parcialmente pero cabe destacar el escrito de Steven Lukes que lleva un título con doble sentido: “What is Left?”, lo cual significa simultáneamente “¿Qué es la izquierda?” y “¿Qué queda [de la izquierda]?”. Este ensayo debe complementarse con el de Giancarlo Bosetti (“La crisis en el cielo y en la tierra”). En este último caso, el autor escribe que “La izquierda no es ya o, en todo caso, no puede continuar siendo cosas como éstas: la planificación centralizada, la abolición de la propiedad privada, el colectivismo, la supresión de las libertades individuales, la intención de enderezar el ´leño torcido´ kantiano, de plasmar al hombre y la sociedad de acuerdo con el proyecto elaborado por una vanguardia intelectual”. Es pertinente aclarar que la cita kantiana completa de su obra de 1784 es: “con un leño torcido como aquel del que ha sido hecho el ser humano, nada puede forjarse que sea del todo recto”, lo cual es otro modo de decir que la perfección no está al alcance de los asuntos humanos. En base a esta cita se decidió el título de una de las colecciones de Isaiah Berlin (The Crooked Timber of Humnanity). Autores como Anthony de Jasay -tal vez el pensador liberal más sofisticado de nuestro tiempo- recuerdan que “no estamos en la búsqueda de un sistema perfecto” ya que tamaña meta no resulta posible para los mortales. Y eso es lo contrario de lo que ocurre con todas las utopías socialistas que tantas masacres y sufrimientos han provocado con su pretensión de torcer la naturaleza del ser humano en la busca de ese engendro que sería el “hombre nuevo” que se exime de contrariedades en un mundo idílico.

En todo caso, las antedichas aseveraciones de Bosetti son magníficas pero no van a la raíz del problema, falta un paso clave. Se observan, tanto en su ensayo como en el de Lukes (y, para el caso, en muchos otros), cuatro puntos entrelazados en los que se insiste son claves para que esa corriente de pensamiento se termine de apartar de la lacra. En primer lugar, la intervención del aparato estatal en materia salarial al efecto de “corregir los resultados del mercado en defensa de los más débiles”. En segundo término, el tratamiento de los talentos a la manera de John Rawls en su conocido libro sobre la justicia. Tercero, un embate al individualismo “proclamado por economistas austriacos como von Mises y Hayek” y, por último, la importancia del igualitarismo crematístico.

Es curioso, pero hay pensadores de una gran solvencia y enjundia en diversas materias pero cuando abordan el tema social-laboral se desvían por completo de sus propias premisas a favor de la libertad para internarse en un galimatías de prepotentes intromisiones estatales, como era el caso paradigmático de, por ejemplo, Erich Fromm, con quien los mencionados autores revisionistas revelan grandes coincidencias a pesar del tiempo transcurrido.

A nuestro juicio, en estos casos, el problema reside en el desconocimiento de aspectos económicos cruciales. En el orden expuesto, veamos un poco más de cerca los mencionados cuatro puntos. Primero, los salarios e ingresos en términos reales dependen exclusivamente de las tasas de inversión que, a su vez, son el resultado de marcos institucionales que aseguren derechos de propiedad y si se establecen salarios superiores por decreto, el resultado inexorable es el desempleo.

Segundo, respecto a la “injusticia” de haber recibido talentos innatos desiguales, debe subrayarse que los talentos adquiridos también son el resultado de los talentos innatos en cuanto al carácter de cada persona para proceder en consecuencia. Por otra parte, nadie dispone de la información del “stock” de los respectivos talentos puesto que éstos solo se ponen de manifiesto a medida que se presentan las circunstancias, y éstas se cercenan en la medida que se conjeture que los resultados serán expropiados. También debe tenerse en cuenta que la división del trabajo y la consecuente cooperación social se desplomarían si todos tuviéramos los mismos talentos e inclinaciones. Por último, la supuesta redistribución de talentos innatos naturalmente abriría la posibilidad de que cada uno use de manera diferente esa “compensación” con lo que se entra en el círculo vicioso de la necesidad de compensar la compensación y así sucesivamente.

Tercero, el ataque al individualismo no toma en cuenta que se trata del respeto irrestricto a las autonomías individuales y de la máxima apertura al comercio y a las relaciones con otras personas en el contexto de una visión cosmopolita e internacionalista, precisamente bloqueada por el intervensionismo estatal al imponer aranceles, manipular tipos de cambio y otras bellaquerías.

En cuarto lugar, las mediciones tales como el Gini ratio que marcan la dispersión del ingreso como fundamento para la incursión estatal en el acortamiento de distancias entre patrimonios y rentas, no toma en cuenta que lo relevante es que todos mejoren y que las diferencias son el resultado de las votaciones diarias de la propia gente en el mercado y que torcer esas asignaciones de recursos retrasa la posibilidad de mejoramiento, especialmente para los más necesitados. En otras palabras, mucho se ganaría si los intelectuales de peso que provienen de la izquierda se unieran al espíritu de libertad sin cortapisa alguna, puesto que, desde esta nueva perspectiva, sus valiosas contribuciones en otros campos fuera de la economía enriquecerían notablemente los debates contemporáneos si dejáramos de lado los lugares geográficos como puntos de referencia para el pensamiento. Pero para lograr el objetivo de contar con relaciones sociales armónicas en un contexto de progreso moral y material es indispensable batir intelectualmente a los necios: unos en todo terreno y otros en el campo crematístico que machacan con recetas fallidas una y otra vez.

A pesar del dictum de Kant en cuanto a que “el sabio puede cambiar de opinión, el necio nunca”, es también cierto que los necios pueden dejar de serlo si prestan atención a la razón con lo que esta peste intelectual puede revertirse.

Pero para lograr esto, como ha dicho Viktor Frankl, no hay que amoldarse a “una visión ferroviaria de la vida” en el sentido de dejarse encajar en ciertos estereotipos de estaciones o etapas predeterminadas en nuestro recorrido vital, puesto que cada uno debe fabricar sus propias estaciones para lo cual es menester abandonar la actitud del necio. De lo contrario no estará lejos el riesgo del deslizamiento a los extremos de los Joseph Fouché de nuestro mundo -al decir de Stefan Sweig un “tránsfuga profesional”- quienes explicita o implícitamente terminan aceptando lo que ese personaje nefasto proclamaba a los cuatro vientos: “todo le está permitido a los que actúan en nombre de la revolución.”

Por su parte el liberalismo es el respeto irrestricto a los proyectos de vida de otros. Es decir el respeto recíproco en el contexto de entender que los derechos no se toleran, se respetan y en esta línea argumental es medular comprender que esto en modo alguno significa compartir el proyecto de vida del vecino. La tolerancia encierra cierta connotación inquisitorial y de soberbia puesto que equivale a un perdón a los que están equivocados encajando la verdad en el que tolera. El conocimiento tiene la característica de la corroboración provisoria sujeto a refutaciones. El debate abierto es condición necesaria para el aprendizaje. Más aun uno puede resultarle repugnante el proyecto del vecino pero bajo ninguna circunstancia puede recurrirse a la fuerza a menos que se produzcan lesiones a derechos. Esto último es la única condición que da pie para el uso de la fuerza, es decir, defensiva, bajo ninguna circunstancia ofensiva. Esto que parece una obviedad no lo es cuando se filtra el aparato de la fuerza en áreas que en una sociedad libre son privativas de cada uno y bajo su responsabilidad. Y ya sabemos que el liberalismo no se corta en tajos, se trata de aspectos indisolubles de moral, derecho, filosofía, economía y epistemología. Cuando los megalómanos dan rienda suelta a sus caprichos respecto a lo que debería hacer cada uno con su vida y su propiedad se incurre en una insolencia y constituye una bofetada a la inteligencia y al sentido común.

En resumen insistimos en que para clarificar conceptos -y tengamos en cuenta que las palabras sirven para pensar y para transmitir pensamientos por lo que deben resultar precisas- es menester utilizar estatismo y liberalismo para ser claros y abandonar los lugares geográficos que confunden.

Publicado en INFOBAE.

https://www.infobae.com/opinion/2023/12/02/nuevamente-sobre-derechas-e-izquierdas/