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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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martes, octubre 21, 2025

«La compra de la República» - Giovanni Papini (1881-1956).

 


«La compra de la República» - Giovanni Papini (1881-1956)

Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia... 

Este cuento yá se publicó allá por agosto del 2010. Y sigue teniendo vigencia. Se vuelve a publicar.

Este mes he comprado una República. Capricho costoso y que no tendrá imitadores. Era un deseo que tenía desde hace mucho tiempo y he querido librarme de él. Me imaginaba que el ser dueño de un país daba más gusto.

La ocasión era buena y el asunto quedó arreglado en pocos días. El Presidente tenía el agua hasta el cuello; su ministerio, compuesto por clientes suyos, era un peligro. Las cajas de la República estaban vacías; imponer nuevos impuestos hubiera sido la señal del derrumbamiento de todo el clan que se hallaba en el poder, tal vez de una revolución. Había ya un general que armaba bandas de irregulares y prometía cargos y empleos al primero que llegaba.

Un agente americano que se hallaba en el lugar me avisó. El ministro de Hacienda corrió a Nueva York: en cuatro días nos pusimos de acuerdo. Anticipé algunos millones de dólares a la República y además asigné al Presidente, a todos los ministros y a sus secretarios unos emolumentos dobles de aquellos que recibían del Estado. Me han dado en garantía –sin que el pueblo lo sepa– las aduanas y los monopolios. Además, el Presidente y los ministros han firmado un covenant secreto, que me concede prácticamente el control sobre la vida de la República. Aunque yo parezca, cuando voy allí, un simple huésped de paso, soy en realidad, el dueño casi absoluto del país. En estos días he tenido que dar una nueva subvención, bastante crecida, para la renovación del material del ejército y me he asegurado, en cambio, nuevos privilegios.

El espectáculo, para mí, es bastante divertido. Las cámaras continúan legislando, en apariencia libremente; los ciudadanos continúan imaginándose que la República es autónoma e independiente y que de su voluntad depende el curso de las cosas. No saben que todo cuanto se imaginan poseer –vida, bienes, derechos civiles– depende en última instancia de un extranjero desconocido para ellos, es decir, de mí.

Mañana puedo ordenar la clausura del Parlamento, una reforma de la constitución, el aumento de las tarifas de aduanas, la expulsión de los inmigrados. Podría, si me pluguiese, revelar los acuerdos secretos de la camarilla ahora dominante y derribar así al gobierno, desde el Presidente al último secretario. Y no me sería imposible obligar al país que tengo bajo mi mano a declarar la guerra a una de las repúblicas colindantes.

Esta potencia oculta e ilimitada me ha hecho pasar algunas horas agradables. Sufrir todos los fastidios y la servidumbre de la comedia política es una fatiga bestial; pero ser el titiritero que detrás del telón puede solazarse tirando de los hilos de los fantoches obedientes a su movimiento, es una voluptuosidad única. Mi desprecio de los hombres encuentra un sabroso alimento y mil confirmaciones.

Yo no soy más que el rey incógnito de una pequeña República en desorden, pero la facilidad con que he conseguido dominarla y el evidente interés de todos los iniciados en conservar el secreto, me hace pensar que otras naciones, y tal vez más vastas e importantes que mi República, viven, sin darse cuenta, bajo una dependencia análoga de soberanos extranjeros. Siendo necesario más dinero para su adquisición, se tratará, en vez de un solo dueño, como en mi caso, de un trust, de un sindicato de negocios, de un grupo restringido de capitalistas o de banqueros.

Pero tengo fundadas sospechas de que otros países son gobernados por pequeños comités de reyes invisibles, conocidos solamente por sus hombres de confianza que continúan recitando con naturalidad el papel de jefes legítimos.

* En «Gog - El libro negro», Ed. Círculo de Lectores, Barcelona, España, 1969, págs. 112-113.

Blog Decíamos Ayer.

http://blogdeciamosayer.blogspot.com/2025/10/la-compra-de-la-republica-giovanni.html


sábado, diciembre 16, 2023

La importancia del evolucionismo.

 

La importancia del evolucionismo.

El progreso es sinónimo de evolución pero no es un proceso automático, hay que lograr la meta con trabajo.

Por Alberto Benegas Lynch (h).

Posiblemente el tema evolutivo sea uno de los más trascendentes para comprender la naturaleza del conocimiento. Ahora se renueva la necesidad de volver al ruedo luego de un debate muy difundido que tuvo lugar en París entre intelectuales de fuste. Es difícil entender la postura de quien se declara opuesto al evolucionismo. Dado que los seres humanos estamos a años luz de la perfección en todas las materias posibles, entre otras cosas, debido a nuestra colosal ignorancia, la evolución es el camino para intentar la mejora de la marca respecto de nuestra posición anterior, en cualquier campo de que se trate. Lo contrario es estancarnos en el empecinamiento al mostrarnos satisfechos con nuestros raquíticos conocimientos. Es cierto que en el transcurso de la vida, tomando como punto de referencia el universo, en términos relativos es poco lo que podemos avanzar, pero algo es algo. No hay tema humano que no sea susceptible de mejorarse.

Pero aquí viene un tema crucial: el simple paso del tiempo no garantiza nada, se requiere esfuerzo de la mente para progresar, básicamente en cuanto a la excelencia de los valores. También en la ciencia que no abre juicios de valor (simplemente describe) en su terreno específico, aunque el científico genuino tiene presente la ética ya que sin el valor de la honestidad intelectual se convierte en una impostura. El progreso es sinónimo de evolución pero no es un proceso automático, como queda expresado, hay que lograr la meta con trabajo.

En el siglo XVIII, especialmente John Priestley y Richard Price, sostuvieron que, si existe libertad, el hombre inexorablemente progresaría. Este es un punto que debe clarificarse. La libertad es una condición necesaria para el progreso, más no es suficiente. La libertad implica respeto recíproco, lo cual puede existir pero si el hombre se degrada inexorablemente habrá involución y, en última instancia, un ser degradado a niveles del subsuelo.

Hans Zbiden nos recuerda la novela de Saltykov -La conciencia perdida- en la que todos los personajes deciden desprenderse de sus respectivas conciencias como algo inútil a los efectos de “sentirse liberados”. Sin embargo, los esfuerzos resultaron contraproducentes puesto que un misterioso desasosiego los empuja a retomar la voz interior y la brújula para que la conducta tenga sentido. El tema se repite en el conocido personaje de Papini, un engendro que la degradación más escalofriante hizo que ni siquiera tuviera un nombre ya que se lo identificaba con un número, igual que en El innombrable de Samuel Beckett.

De cualquier modo, es de gran interés introducir el concepto de la involución al efecto de percatarse de que el cambio no necesariamente significa evolución. En el medio está la conducta del ser humano que puede destruir o construir.

Entre muchos otros, Clarence Carson en The Fateful Turn alude al célebre profesor de filosofía de Harvard, Josiah Royce que en sus obras incluye aspectos de lo que estamos tratando en esta nota, lo hace especialmente en The World and the Individual y en The Spirit of Modern Philosophy.

Royce se detiene a enfatizar que muchas veces se piensa que el progreso equivale a lo nuevo y que hay que adaptarse para pasar por un “ser ajustado” (políticamente correcto diríamos hoy). Esta visión, dice el autor, conduce al fracaso y al retroceso. Aunque en sus primeros trabajos no fue claro, en su última etapa resulta contundente al salirse del cul-de-sac a que inexorablemente conduce la capacidad de la mente para elegir entre distintos caminos, para refutar a los que sostienen que todo está previamente programado en el ser humano. De este modo obvió las contradicciones de aquella postura puesto que la racionalidad carece de sentido si la razón no juega un rol decisivo, lo cual implica libertad y, en este contexto, vincula estas consideraciones con el evolucionismo que proviene de sujetos pensantes y no como algo imposible de modificarse.

Darwin tomó la idea del evolucionismo de Mandeville que la desarrolló en el campo cultural, dos territorios bien distintos, por ello es que resulta ilegítima la extrapolación de un área a otra como cuando se hace referencia al “darwinismo social”, sin percatarse que el evolucionismo humano trata de selección de normas no de especies y, lo más importante, a diferencia de la biología, los más fuertes transmiten su fortaleza a los más débiles vía las tasas de capitalización como una consecuencia necesaria aunque no buscada y, a veces, no querida. Todo lo cual es bien distinto de la sandez del llamado “efecto derrame” como si el proceso consistiera en que los menesterosos recibieran algo después de que el vaso de los opulentos rebalse.

Por esto es que resulta un insulto a la inteligencia los ministerios de educación y cultura que imponen pautas curriculares a todas las casas de estudio, no solo a las estatales sino a las privadas por la que están de hecho privadas de independencia. Esta imposición contradice la necesaria apertura evolutiva en competencia puesto que nadie tiene la precisa en cuanto a la estructura curricular y el proceso evolutivo no debe circunscribirse a las mentes de los burócratas sino a las de todos los involucrados en busca de la excelencia lo cual requiere puertas y ventanas abiertas para que entre el mayor oxígeno posible.

En términos más generales, el progreso está atado al nivel axiológico puesto que inexorablemente descansa en un esqueleto de valores cuya consideración es ineludible.

Siempre tras el progreso hay ideas que lo sustentan y explican. No hay tal cosa como los ciclos irreversibles de la historia ni “las leyes históricas”, todo depende de lo que hagan diariamente los seres humanos. De lo contrario sería aconsejable descansar y esperar el ciclo favorable. La posición de los Fukuyama son marxismos al revés. Como he citado antes, Paul Johnson ha escrito con mucha razón que “Una de las lecciones de la historia que uno tiene que aprender, a pesar de ser muy desagradable, es que ninguna civilización puede tomarse por segura. Su permanencia nunca puede considerarse inamovible: siempre habrá una era oscura esperando a la vuelta de cada esquina”.

Por su parte, Arnold Toynbee también insiste en que la civilización es un esfuerzo “hacia una especie más alta de vida espiritual. No puede uno describir la meta porque nunca se la ha alcanzado o, más bien, nunca la ha alcanzado ninguna sociedad humana […] la civilización es un movimiento no una condición, es un viaje y no un puerto”.

Una receta básica en dirección al progreso es el fortalecimiento de las autonomías individuales, es decir, el individualismo. En no pocas ocasiones se interpreta el individualismo como sinónimo de seres autárquicos que se miran el ombligo cuando, precisamente, significa el respeto recíproco a los efectos de poder interactuar con otras personas de la forma más abierta y fluida posible.

Son los socialismos en sus diversas vertientes los que bloquean y coartan las relaciones interpersonales alegando “culturas nacionales y populares” y similares al tiempo que se le otorgan poderes ilimitados a los gobernantes del momento para atropellar los derechos de la gente, con lo que se quiebra la cooperación social y la dignidad de las personas.

El trabajo en equipo surge del individualismo, a saber, que las personas para progresar descubren que logran mucho más eficientemente sus propósitos que si procedieran en soledad y asilados. Por el contrario, los estatismos al intervenir en los acuerdos libres y voluntarios para cooperar, crean fricciones y conflictos cuando imponen esquemas que contradicen las preferencias de quienes deciden arreglos diferentes y que cumplen con la sola condición de no lesionar derechos de terceros.

Las evoluciones humanas son procesos complejos y lentos que son detenidos o desfigurados cuando el Leviatán se entromete, y cuesta mucho recomponer los desaguisados. Como hemos dicho, el mojón o punto de referencia es siempre el valor moral que cuando se lo decide ignorar por cuenta propia o por entrometimientos del aparato estatal se desmorona la evolución para convertirse en involución como han apuntado autores de la talla de C. S. Lewis en La abolición del hombre.

Por último, un punto muy controvertido en el que desafortunadamente la mayor parte de los literatos no coincide. Es la importancia, al escribir, de dejar algún testimonio de los valores con que se sustenta la sociedad abierta aunque más no sea por alguna hendija colateral (incluso para la supervivencia de los mismos literatos). En este sentido, por ejemplo, comparten enfáticamente lo dicho Giovanni Papini, T. S. Eliot y Victoria Ocampo. No necesito decir que de ningún modo esto debe surgir de una disposición de cualquier índole que sea, lo cual ofendería a todo espíritu libre, se trata de un simple comentario para ser considerado como un andarivel para la defensa propia.

He consignado varias veces que bajo mi computadora tengo un inmenso letrero que reza nullius in verba que es el lema de la Royal Society de Londres que significa que no hay palabras finales, como queda dicho, debemos estar sentados en la punta de la silla y receptivos a nuevos paradigmas que mejoren nuestros conocimientos que como nos ha enseñado Popper tienen la característica de la provisionalidad abiertos a refutaciones.

Publicado en INFOBAE.

https://www.infobae.com/opinion/2022/12/17/la-importancia-del-evolucionismo/

domingo, abril 17, 2022

Los testigos de la Pasión, de Giovanni Papini.

 

Mientras podían escucharse los ecos de la Cristiandad era común que la literatura, incluso la literatura secular, abrevara en los Evangelios en busca de inspiración, temas o personajes. Merecen recordarse en ese sentido obras de Par Lagerkvist, Gabriel Miró, Henryk Sienkiewicz, Sholem Asch, algún antiguo escrito influyente de Thomas de Quincey y hasta cuentos, "inquisiciones" y comentarios orales del agnóstico Borges. También el fogoso Giovanni Papini (1881-1956) transitó por ese camino, y en pocos casos lo hizo de manera más clara que en Los testigos de la Pasión, libro breve pero muy intenso.

Como él mismo lo señaló en la "Nota del autor" que antecede a los relatos, su propósito fue recrear "leyendas" en torno a seis personajes reales y dos ficticios vinculados con la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo. Ahí están Judas, Barrabás, el guardia Malco, Simón de Cirene, Poncio Pilatos, Caifás y el imaginario Gran Rabino que en un "fin de los tiempos" engañoso acude a conferenciar con el papa Celestino VI, célebre creación de Papini que en estas páginas hace su debut literario.

"He hecho una obra de artista, de poeta, no de historiador ni de teólogo -aclaró el escritor florentino-. Para ello he tenido que imaginar los razonamientos más verosímiles y naturales en la boca de determinados protagonistas".

La imaginación novelesca de Papini es, en efecto, creíble en el desarrollo psicológico y hasta teológico que imprime a los personajes a partir de escuetas referencias tomadas de los Evangelios o de obras seculares como las de Filón, Flavio Josefo, Eusebio o el Talmud judío.

En cada caso, además de contar un destino confuso, trágico o atroz, también desarrolla un tema. Con Judas aborda la tentación satánica, que se manifestó sembrando dudas sobre las enseñanzas del Maestro y adulando la inteligencia del apóstol que hubiera querido verlo al frente de una violenta insurrección contra los romanos.

El rústico Barrabás sabe que le debe la vida a ese Jesús del que nada conoce y que empieza a convertirse en una obsesión de su mente violenta y rastrera. Tampoco Malco comprende su curación milagrosa y se afana inútilmente en la pretensión de vengarse de aquel discípulo impetuoso -un tal Pedro- que le arrancó la oreja con la espada.

La transformación más impresionante, y los tramos más emotivos del libro, están dedicados al Cireneo. Temeroso, esquivo, desconfiado de todos, "era un buen judío, pero no tenía de piadoso nada que fuese superior a la piedad de los fieles corrientes". Hasta que un guardia romano lo llamó para que ayudara a cargar la cruz de aquel condenado al que ni siquiera se preocupó de mirar, y del que apenas vislumbró "un cuerpo abatido y un rostro húmedo de sudor mezclado con hilos de sangre".

Papini acierta al imaginar que ese gesto, incluso efectuado a regañadientes, mereció casi de inmediato una generosa recompensa divina expresada en la curación del hijo enfermo de Simón, en la inesperada avenencia conyugal con su esposa y en el hallazgo de un tesoro formidable que habría de transformar para siempre una vida que hasta entonces había sido humilde y esforzada. Y todo esto sin que el principal beneficiado acertara a comprender la fuente última de esas gracias abundantes.

Caifás y Pilatos, en cambio, no admiten transformación alguna. El primero, devorado por la soberbia, reivindica el apresamiento y la condena de "aquel embaucador y blasfemo venido de Galilea" y, al mismo tiempo, admite con orgullo que actuó como un deicida. El segundo, cercado por la locura en el crepúsculo de sus días, continuará buscando en su interior la respuesta que no recibió cuando formuló aquella pregunta esencial: "¿Qué es la verdad?"

Hacia el final de la obra Papini toma distancia de la Biblia para novelar el encuentro en el Vaticano entre el Gran Rabino en el exilio y el Santo Padre. El líder religioso judío ha venido por fin a comunicar la ansiada conversión de su pueblo a Cristo. Pero el anuncio está acompañado de una insólita condición, que en el relato es inaceptable pero que, paradójicamente, la Iglesia del mundo real ya ha cumplido en parte y renunciando de manera explícita a pedir la entrada en el redil de quienes ahora considera "hermanos mayores" en la fe.

Los testigos de la Pasión se publicó en 1937. Ocupa un lugar exiguo aunque destacado en la vasta obra de uno de los escritores más leídos de su tiempo. Papini se hizo católico cuando tenía alrededor de 40 años, después de haber sido un ateo militante, nihilista y anticlerical. Se lució en el cuento, la poesía, el ensayo histórico y literario, la biografía (vale recordar sus estudios sobre Dante y Miguel Angel) y la nota de prensa, pero fue en la polémica, y especialmente en la polémica religiosa, donde exhibió sus notables dotes intelectuales y la eficacia de un estilo agudo y demoledor. Hombre tajante y atrabiliario, también era capaz de comunicar, con su pluma al menos, pasajes de emoción genuina y delicada. Varias páginas de este libro así lo demuestran.

POR JORGE MARTÍNEZ.

PUBLICADO EN DIARIO LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/514527-Los-testigos-de-la-Pasion-de-Giovanni-Papini.note.aspx

domingo, agosto 05, 2018

EL PENSAMIENTO SOFISTA (Nuevas reflexiones impertinentes).

EL PENSAMIENTO SOFISTA (Nuevas reflexiones impertinentes).
Sofisma (Diccionario Real Academia Española)
Del lat. sophisma, y este del gr. σόφισμα sóphisma.
1. m. Razón o argumento falso con apariencia de verdad.

Transitando ya la etapa de la vida denominada la “tercera edad”, es decir, la vejez me permito escribir estas nuevas reflexiones impertinentes, que me muestran como un ser“excesivamente susceptible, que muestra desagrado por todo ”, es indudablemente un privilegio del geronte.
En los últimos tiempos he mantenido silencio, me limite a reenviar textos de terceros que consideraba acertados o viejos escritos, que consideraba que merecían ser divulgados, luego de una serena meditación, en soledad, decidí, nuevamente “romper el silencio”, reiniciando la publicación de mi blog. (BOLETIN TIZON)
Recordé y trate de encontrar en mi desordenada biblioteca “El Filósofo y los Sofistas”, lo había leído, atentamente, en 1959 cuando cursaba mi primer año de estudio en la Universidad, no encontré el libro y comencé a buscar en internet , con la esperanza de encontrarlo en algún sitio de venta de libros, con sorpresa encontré el texto completo de la segunda edición.
Mi memoria no me había traicionado….la actualidad de las enseñanzas de J.B. Genta, es indiscutible: “Nada más funesto para una Patria como la subversión de la inmutable tabla de valores que preside la vida de la República soberana y la preeminencia de las virtudes económicas sobre las virtudes políticas. Ninguna aberración mayor como la sustitución de la persona política normal por una abstracta entidad económica movida fundamentalmente por el egoísmo individual (el interés personal) como en la economía política burguesa, o por el egoísmo de clase como en el Manifiesto Comunista de Marx y Engels” ……………………………………………………………………………………………………....................................
“La aplicación universal de las matemáticas, somete a todos los objetos - minerales u hombres- al régimen de la cantidad abstracta, es decir, de la cualidad indiferente que sólo admite diferencias de más o de menos. Tienden a borrarse las distinciones de sustancia, de calidad, de cualidad. La aristocracia del universo y de la vida se desvanece, todos los seres se nivelan; se hacen homogéneos, iguales, indiferentes y se confunden en una sola y única “sustancia común”: materia, movimiento, energía, fuerza eléctrica, etc. Todo es lo mismo pero en cantidades desiguales. Todo es lo mismo y vale lo mismo. No hay superior ni inferior, bueno ni malo, mejor ni peor.” Genta, Jordán Bruno, ”EL FILOSOFO Y LOS SOFISTAS”, Curso de Introducción a la Filosofía Diálogos socráticos de Platon, Segunda Edición Revisada y anotada a cargo de Mario Caponnetto, Buenos Aires 2009.-

Inmediatamente recordé aquello de Papini, cita con la que encabece mi primer artículo, publicado en 1959 titulado ANTICOMUNISMO, “Al mismo tiempo que declaran ser adversarios del marxismo están demostrando día a día haberse convertido, prácticamente, a una doctrina genuinamente marxista: la del “materialismo histórico”. Así pues, incluso ideológicamente ya estáis maduros para el comunismo” .(Papini, Giovanni, El Libro negro, “Visita a Molotov o acerca del comunismo” , Ed. Mundo Moderno, Bs. As. 1952).
Resumiendo: el “Virus” del marxismo esta atacando a nuestra dirigencia, encubierto con la falsa etiqueta del “progresismo”, a pesar de que pretendan encubrirse en el liberalismo o en un falso modernismo “budista”, “sofista” o mejor dicho “duran-barbista”.
La estrategia “sofista” de embarcar a los argentinos en polémicas absurdas e innecesarias, para obtener como resultado ampliar la grieta que divide a la ciudadanía para obtener un mejor resultado electoral.
En tanto el “coro de fantasmas” elogia su genialidad “Durán Barba será todo lo chantún que usted quiera, pero ¿qué otro personaje del gobierno ve usted diciéndole a Macri que debería abrir el debate del aborto porque una mayoría de los argentinos cree, sin tutores ni dogmas, que ha llegado el momento de ponerse a tono con el runrún de la sociedad”. Manuel de Paz, diario uno, 12 de mayo de 2018.
El estratega publicitario repite reiteradamente su argumento sofista: “En todos los países desarrollados la ley permite el aborto voluntario, no existen abortos clandestinos, ninguna mujer muere por esta causa. Muchos países de Africa y América Latina penalizan el aborto. Eso no impide que todos los años millones de mujeres recurran a esta práctica que a veces les cuesta la vida. Es por eso que muchos de los que defendemos la vida apoyamos la despenalización del aborto” (ver: www.perfil.com). JAIME DURAN BARBA, PERFIL, sábado 10 marzo, 2018.-
Recomiendo leer el Informe Kissinger que se considera la piedra fundacional de la política estratégica países centrales, o desarrollados como dice Duran Barba, de promocionar el aborto en todo el mundo. Esta política ha permanecido vigente años y ha sido adoptada por la ONU y otras organizaciones internacionales y organizaciones relacionadas con la ONU: ACNUR, la OMS, UNICEF, el Bando Mundial... Debemos destacar que en los Estados Unidos se está revirtiendo esta perversa política y que ya el presidente Bush prohibió financiar con dinero público a organizaciones abortistas que operaran en el extranjero.
Si bien las movilizaciones convocadas por los movimientos religiosos Catolicismo, del Cristianismo, las clarísimas definiciones expresadas por representantes del Judaísmo y las públicas definiciones de senadores de diversas agrupaciones políticas como las palabras pronunciadas, en el día de hoy, por la senadora de la provincia de Rio Negro, nos hacen pensar en un desenlace acorde con nuestra tradición, debemos permanecer atentos y encarar una nueva política en la REPÚBLICA.
Es necesario sentar las bases de un nuevo movimiento nacional, en el que los CIUDADANOS ARGENTINOS se sientan representados, no etiquetados por falsos rótulos, un movimiento de defensa del interés de la Nación no de partido. Recordemos aquel pensamiento del presidente Nicolás Avellaneda “Nada hay en la Nación superior a la Nación misma”.
CARLOS ALBERTO FALCHI.- Buenos Aires 5-08-2018.-
Visto en Facebook. Foto: web.

viernes, febrero 24, 2017

LA FRASE DEL DÍA DE HOY: GIOVANNI PAPINI.

domingo, agosto 01, 2010

LA COMPRA DE LA REPÚBLICA.


La compra de la República.
[Capítulo de la novela Gog. Texto completo]

por Giovanni Papini.

Nueva York, 22 de marzo.

En este mes he comprado una República. Capricho costoso que no tendrá continuaciones. Era un deseo que tenía desde hace mucho tiempo y del que he querido librarme. Me imaginaba que eso de ser el amo de un país daba más gusto.

La ocasión era buena y el negocio quedó concluido en pocos días. Al presidente le llegaba el agua hasta el cuello: su ministerio, compuesto por paniaguados1 suyos, estaba en peligro. Las arcas de la República estaban vacías; imponer nuevos impuestos hubiera sido la señal para el derrocamiento de todo el clan que asumía el poder, tal vez de una revolución. Ya había un general que armaba bandas de rebeldes y prometía cargos y empleos al primero que llegaba.

Un agente norteamericano que estaba allí me advirtió. El ministro de Hacienda corrió a Nueva York: en cuatro días nos pusimos de acuerdo. Anticipé algunos millones de dólares a la República y además asigné al presidente, a todos los ministros y a sus secretarios unos estipendios dobles que los que recibían del Estado. Me han dado en prenda -sin que lo sepa el pueblo- las aduanas y los monopolios. Además, el presidente y los ministros han firmado un convenio secreto que, prácticamente, me da el control sobre toda la vida de la República. Aunque yo parezca, cuando voy allí, un simple huésped de paso, soy, en realidad, el amo casi absoluto del país. En estos días he tenido que dar una nueva subvención, bastante fuerte, para la renovación del material del ejército y me he asegurado, a cambio de ello, nuevos privilegios.

El espectáculo, para mí, es bastante divertido. Las cámaras continúan legislando, en apariencia libremente; los ciudadanos siguen imaginándose que la República es autónoma e independiente y que de su voluntad depende el curso de los acontecimientos. No saben que todo lo que ellos creen poseer -vida, bienes, derechos civiles- penden, en última instancia, de un extranjero desconocido para ellos, es decir, de mí.

Mañana puedo ordenar la clausura del Parlamento, una reforma de la Constitución, el aumento de las tarifas de aduanas, la expulsión de los inmigrantes. Podría, si quisiese, revelar los acuerdos secretos de la camarilla ahora dominante y derribar con ello al Gobierno, desde el presidente hasta el último secretario. No me sería imposible empujar al país que tengo en mis manos a declarar la guerra a una de las repúblicas limítrofes.

Este poder oculto, pero ilimitado, me ha hecho pasar algunas horas agradables. Sufrir todas las molestias y servidumbre de la comedia política es una fatiga tremenda; pero ser el titiritero que, tras el telón, puede solazarse tirando de los hilos de los fantoches obedientes a sus movimientos es un oficio voluptuoso. Mi desprecio por los hombres encuentra aquí un sabroso alimento y miles de confirmaciones.

Yo no soy más que el rey de incógnito de una pequeña República en desorden, pero la facilidad con que he conseguido adueñármela y el evidente interés de todos los enterados en conservar el secreto, me hace pensar que otras naciones, y bastante más grandes e importantes que mi República, viven, sin darse cuenta, bajo una análoga dependencia de misteriosos soberanos extranjeros. Siendo necesario mucho más dinero para su adquisición, se tratará, en vez de un solo dueño, como en mi caso, de un trust, de un sindicato de negocios, de un grupo restringido de capitalistas o de banqueros.

Pero tengo fundadas sospechas de que otros países son efectivamente gobernados por pequeños comités de reyes invisibles, conocidos solamente por sus hombres de confianza, que continúan representando con naturalidad el papel de jefes legítimos.

1. Paniaguado: El que está protegido por una persona y es excesivamente favorecido por ella.