GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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domingo, diciembre 24, 2023

Se necesita urgente un Robin Hood moderno.

 

Estatua de Robin Hood en el Memorial de Nottingham. Wikipedia.

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e necesita urgente 

un Robin Hood moderno.

El personaje de Walter Scott era un “forajido” que se alzó contra la voracidad fiscal de un sheriff despótico. En nuestros días también es imperioso condenar la barrabasada criminal de gravámenes que se superponen unos a otros, todos dirigidos a alimentar los caprichos irrefrenables de megalómanos que se apartan de los principios republicanos elementales.

* Por Alberto Benegas Lynch (h).

Primero digamos que el autor de uno de los relatos más populares es Walter Scott, nacido en Edimburgo -la tierra de Adam Smith- en 1771 y muerto en 1832. Es de gran interés estudiar las posiciones intelectuales de la época, por un lado lo que más tarde recogió el marxista polaco Georg Lukás y por otro la célebre Escuela Escocesa de la época liderada por el mencionado Smith cuyo primer libro fue sobre moral y secundado por Adam Ferguson y David Hume aunque un esqueleto conceptual preanunciado por las notables enseñanzas de Gershom Caramichael Francis Huthchinson y también prestó atención a las influencias de Bernard de Mandeville.

En todo caso, el escritor y poeta Scott pudo embeberse de las teorías del filósofo-economista Adam Smith, lo cual está consignado, entre otros, en el ensayo de Katherin Sutherland titulado “Ficcional Economics: Adam Smith,Walter Scott and the Nineteenth-Century Novel”.

Como es sabido, Robin Hood es una de las novelas más conocidas de Scott y trata de un fulano considerado “un forajido” que es la denominación que se le daba en la Inglaterra del siglo XIII a quienes se oponían y alzaban contra la prepotencia de la autoridad del momento. Este personaje y “su banda de ladrones” considerados así pues le sustraían dinero a los inmisericordes y abusadores que recaudaban asfixiantes impuestos a los habitantes por lo que se convirtió en un símbolo de libertad. Este experto arquero primero estuvo al servicio de Ricardo Corazón de León y al morir el rey se instala en Nottingham y se percata que era un pueblo destrozado por la voracidad fiscal dirigida por un sheriff despótico. Robin Hood se entrega con sus amigos a la lucha contra el espíritu totalitario y se convierte en un héroe para no solo los habitantes de esa ciudad sino a los ojos de muchas otras personas lo cual quedó grabado en la historia inglesa como un símbolo de respeto a los contribuyentes.

Recordemos que la extraordinaria Revolución Norteamericana comenzó con la sublevación por parte de colonos a los impuestos al té establecidos por Jorge III. Recordemos también que Juan Bautista Alberdi -el padre de nuestra Constitución- escribió en Sistema económico y rentístico de la Confederación Argentina según su Constitución de 1853 que “Después de ser máquinas del fisco español, hemos pasado a serlo del fisco nacional: he aquí toda la diferencia. Después de ser colonos de España, lo hemos sido de nuestros gobiernos patrios: siempre estados fiscales, siempre máquinas serviles de rentas.” Entonces se necesitan muchos Robin Hood simbólicos en el sentido de explicar y condenar la barrabasada criminal de gravámenes que se superponen unos a otros, todos dirigidos a alimentar los caprichos irrefrenables de megalómanos que se aparten de principios republicanos elementales. Estas explicaciones y condenas hechas con la necesaria contundencia harán que la politiquería sea sustituida por políticos que cumplan su misión de proteger y garantizar derechos de los gobernados y no conculcarlos como lamentablemente viene ocurriendo de un largo tiempo a esta parte.

Alberdi en la misma obra mencionada consignó que “La contribución indirecta […] es la más libre y voluntaria porque cada uno es dueño de pagarla o no, según que quiera o no consumir el producto en cuyo precio la paga […] Es impersonal por tanto más justa y menos vejatoria, gravita sobre el producto sin atender a la persona de quien es. Es más cómoda porque no exige las molestias […] pesquisas de libros y papeles que requiere la contribución directa […] por las violencias odiosas que trae consigo” y en conclusión “debe preferir el uso de las contribuciones indirectas todo país que se halle en el caso de brindar las autoridades de su nuevo régimen de libertad y progreso.”

En otros términos según el consejo alberdiano debieran abrogarse prácticamente todos los impuestos hoy vigentes por ser contrarios a la libertad y el progreso. En esa situación los llamados expertos fiscales podrían dedicarse a actividades útiles y abandonar su faena de traductores de galimantías y embrollos fiscales a sufridos contribuyentes que no entienden semejantes palurdos impositivos.

Una de las recomendaciones de Alberdi ha sido dejar de lado la progresividad y solo recurrir a la proporcionalidad, incluso si se adoptara un impuesto directo debiera ser “por tiempo determinado y proporcionalmente” y aplicado como facultad provincial. Como se ve nada de ello ocurre. El impuesto directo afecta directamente a la inversión con lo que extiende la pobreza.

En un plano más general, en el libro de Charles Adams titulado For Good and Evil the Impact of Taxes on the Course of Civilization se muestran muchas de las experiencias de los atropellos gubernamentales en materia tributaria en muy diversos lugares del globo desde la conocida inscripción de la Piedra Rosetta doscientos años antes de Cristo en Egipto por la revuelta fiscal ante Ptolomeo V. Se consigna en concordancia con el decimonónico Frederic Bastiat el significado del robo legal que es más dañino que el ilegal puesto que aquel cuenta con el apoyo de la fuerza.

Desde luego que todo este grave problema se resuelve si se comprende el fundamento de la sociedad libre cuyo centro remite a los sacrosantos derechos del individuo anteriores y superiores a la constitución de un gobierno. Tal como explica quien fue el tan aclamado profesor de Harvard Robert Nozick “no hay tal cosa como una entidad social que se traduce en sacrificios para su bien. Hay solo individuos, diferentes individuos con sus vidas individuales. Usar una de estas personas para el beneficio de otras se limita a eso: usar a unos para beneficio de otros. Nada más que eso […] Lo que sucede es que se daña a unos para beneficio de otros. Hablar de un bien social es una fachada para usar a otros.”

Antes hemos detallado los efectos perniciosos de la progresividad que ahora resumimos en cuatro capítulos básicos. Se hace tedioso tener que repetir pero el afán confiscatorio no solo no cesa sino que se hace más voraz.

Primero, es regresivo puesto que afecta de modo especialmente contundente a los más necesitados en sus salarios en términos reales puesto que los contribuyentes de jure se ven obligados a contraer sus inversiones lo cual contrae salarios. Segundo, altera las posiciones patrimoniales relativas ya que la tasa o alícuota aumenta a medida que aumenta el objeto imponible lo cual contradice la distribución de ingresos que previamente cada cual realizó en el supermercado y afines que naturalmente remite a una mala asignación de recursos que nuevamente incide negativamente sobre los salarios. Tercero, bloquea la movilidad social puesto que castiga progresivamente a los que vienen escalando desde la base patrimonial hasta agotar energías al tiempo que les cubre las espaldas a los que se encuentran en el vértice de la referida pirámide aunque ésta modifique su contorno. Y cuarto, se dice que debe buscarse la mayor eficiencia y sin embargo este impuesto la penaliza.

En resumen, la tradición liberal pone de manifiesto la imperiosa necesidad en esta instancia del proceso de evolución cultural de concebir al monopolio de la fuerza que denominamos gobierno como una institución al servicio de la gente y no para manipularla sino para respetarla y hacerla respetar en sus vidas, libertades y propiedades. La versión de los Robin Hood modernos debe fortalecerse a los efectos de impugnar atropellos en base a argumentaciones compatibles con la vida civilizada.

Publicado en INFOBAE.

https://www.infobae.com/opinion/2022/12/24/se-necesita-urgente-un-robin-hood-moderno/

martes, octubre 04, 2022

Sacerdote derriba 4 mitos sobre San Francisco de Asís.

 

Sacerdote derriba 4 mitos sobre San Francisco de Asís.

POR WALTER SÁNCHEZ SILVA | ACI Prensa.

El P. Javier Olivera Ravasi, director del proyecto de apologética católica Que no te la cuenten (QNTLC), publicó un video en el que derriba cuatro mitos sobre San Francisco de Asís, a quien la Iglesia Católica celebra este 4 de octubre

1. San Francisco no era un “buenista” ni pacifista.

El sacerdote argentino recuerda que San Francisco escribió que “los que aman las tinieblas más que la luz, negándose a observar los 10 mandamientos de Dios, son maldecidos por Él”. 

San Francisco, explica el P. Olivera, “no dice que cada uno viva su catolicismo a su manera”, ni de aquellos que “dicen que todo el mundo se va al cielo, no pasa nada, adelante siga usted con su vida. Dios es tan grande y tan amoroso que a todos nos va a llevar al cielo. No”.

El sacerdote precisa que San Francisco incluso permitió a sus frailes que porten armas para ejercer su derecho a la legítima defensa, por si era necesario. Algo que “está en el Catecismo hasta el día de hoy”.

“Tanto no fue pacifista que él mismo va a participar de la quinta cruzada. Ahí predicó al sultán y superó la ‘prueba de fuego’ en el año 1219. El sultán no se convirtió pero le permitió evangelizar sus territorios”.

El P. Olivera recuerda asimismo que San Francisco y Santo Domingo de Guzmán combatieron la herejía de los cátaros o puros, quienes pensaban que la persona “se podía liberar con mucho ascetismo y luego entregarse a los placeres”.

“Si alguien de palabra o hecho se aleja de la fe, sea expulsado de nuestra fraternidad”, decía el Santo.

Al enviar a los primeros misioneros franciscanos a Marruecos, San Francisco les dijo que los mandaba “como ovejas en medio de lobos para predicar y confesar su fe, y combatir la voluntad de Mahoma”.

2. San Francisco no era vegano ni ecologista.

“San Francisco no era vegano, vegetariano ni ecologista, como algunos quieren hacerlo pasar delirantemente el día de hoy”, señala el P. Olivera.

“Si decía hermano sol o hermana luna, no lo decía porque hubiera una suerte de Pachamama (madre tierra), sino porque reconocía en la causa de las cosas a Dios mismo”.

“El efecto es la creación y uno puede ir del efecto a la belleza trascendente de la causa. Eso no quiere decir que no fuese a comerse un asado o que no consumiera plantas. Todo lo contrario”.

El sacerdote argentino indica en el video que San Francisco decía que en Navidad “no hay abstinencia de carne que valga. Y si las paredes pudiesen comer carne, habría que dársela también a ellas”.

San Francisco invitó alguna vez a sus discípulos a comer la carne que recibieron como limosna: “comed con alegría, comamos libremente la comida que hemos recibido”, les decía.

“San Francisco sabía que las cosas están puestas al servicio del hombre y no el hombre al servicio de las cosas”, resalta el sacerdote argentino.

3. San Francisco no fue un revolucionario de izquierda o comunista.

“No hay nada más alejado de la realidad. Francisco, viniendo de una familia rica, no quería que los frailes se inmiscuyesen en la vida temporal. Y decía esto para quienes creen que la revolución del pueblo hace que los ricos sean robados y los pobres los poseedores”, destaca el P. Olivera en su video.

San Francisco decía además que “no es lícito tomar las cosas de otros, o distribuir a los necesitados la propiedad de otros”.

El sacerdote argentino remarca que “ni siquiera era lícito lo de Robin Hood. No se puede hacer un mal para hacer un bien”, tampoco robando a los ricos para dárselo a los pobres.

4. San Francisco no tuvo un romance con Santa Clara de Asís.

Esta idea, dijo el P. Olivera, “es una idiotez que no tiene ningún tipo de relación con la realidad histórica. Y si la hubiesen tenido fue un estupro, una cosa loquísima”

Cuando San Francisco se convierte tenía 20 años y Clara 8. Cuando se encontró con el Papa tenía 32 y ella 14.

“Como mucha gente no lee y se deja guiar por lo que dicen las películas, las series y las cosas romanticonas”, termina creyendo lo que estos dicen.

Además, “el que no vive como piensa termina pensando cómo vive, entonces trasladan este tipo de cosas a la historia”, advirtió el P. Olivera.

“Santa Clara fue una mujer súper virtuosa. Fue monja de clausura. Solo saló del convento cuando murió San Francisco, que era su padre espiritual. Lo del romance es una cosa absolutamente delirante”, subrayó el sacerdote.

Para concluir, el P. Olivera dijo que “el gran santo de Asís, el que según la Iglesia se pareció más a Jesucristo, no es el que a veces nos quieren vender”.

PUBLICADO EN ACI PRENSA.

Imagen: ACI PRENSA WEB.

https://www.aciprensa.com/noticias/sacerdote-derriba-4-mitos-sobre-san-francisco-de-asis-69328

domingo, julio 19, 2015

Los boliches de las chacras, lejos de su era dorada.

En otros tiempos vendían tres o cuatro medias reses por semana, fiaban de palabra y cobraban al fin de la cosecha. Ahora apenas tienen clientela, acorralados por la crisis frutícola y la inseguridad. Pero son refugios de la memoria y se resisten a dejar la escena del Alto Valle.
Aunque muchos ya bajaron las persianas hace varios años y en algunos casos sólo quedan las ruinas, unos pocos mantienen sus puertas abiertas y entre sus paredes aún persiste el recuerdo de un pasado próspero. Los almacenes y bares rurales -también llamados boliches o despensas- fueron parte de la vida social de las chacras, pero en la actualidad están al borde de la desaparición.
Hay largos mostradores de madera que ocupan buena parte de los salones, estanterías altas hasta los techos, amplios ventanales con postigos y hendijas que dejan filtrar la luz del sol, salamandras o estufas construidas con tachos, mesadas de granito con arcos en los que se colgaba la carne, sierras circulares arrumbadas en algún rincón, heladeras exhibidoras tipo mostrador de esas que ya casi ni se ven, puertas que crujen y cuyas bisagras chirrían cuando se abren...
Un puñado de despensas que todavía existen en la zona rural de Allen, entre Contralmirante Guerrico y el este, es parte de la "historia viva" de las chacras. El éxodo de los peones rurales hacia la ciudad, la aparición de los grandes supermercados y las reiteradas crisis frutícolas dejaron estos almacenes como puntos perdidos entre las chacras, con muy poca clientela y la esperanza de salir adelante agotada.
Las despensas de ramos generales tenían en sus estanterías todo lo que el cliente pudiera necesitar. Desde un paquete fideos y latas de conservas hasta pomada para los zapatos, alpargatas y alcohol de quemar. No faltaba nada y los "bolicheros" trabajaban con cuentas corrientes que se cobraban de manera quincenal o mensual y -a veces- se cancelaban cuando terminaba la temporada de cosecha. La "palabra" era una garantía de pago que se respetaba a rajatabla. Si había algún empleado moroso, seguramente el patrón de la chacra se encargaba de saldar la deuda.
Entre el kilómetro 1.192 y 1.193 de la Ruta Nacional 22, una centenaria construcción de ladrillos a la vista, resalta en el paisaje valletano. Se trata del almacén que ahora tiene colgado en su fechada un cartel con la inscripción "Don Domingo" pero que durante muchos años llevó el nombre de El Pobre Onofre.
Mirta Herrera y su esposo alquilaron el histórico local hace 11 años, lo reacondicionaron porque estaba muy deteriorado y lo mantienen abierto con mucho sacrificio. "Subsistimos con lo poco que estamos vendiendo. Muchas familias que vivían acá, en los alrededores, abandonaron las chacras y se nos achicó demasiado la clientela. Vienen a comprar los pocos trabajadores que quedan, camioneros y turistas que paran para tomar alguna foto y preguntar por el edificio. Este local tiene mucha historia, dicen que por acá pasó Vairoleto", contó Mirta.
A mediados de los 60, en almacenes de chacra como La Titina, que estaba ubicado a pocos kilómetros del ex El Pobre Onofre, se llegaban a vender hasta 160 kilos de pan en un sábado, 1.200 litros de vino por semana, tres o cuatro medias reses y corderos.
"Este año, lácteos no pudimos comprar porque son muy caros y no nos dan los números. Lo que se vende es lo de todos los días. El pan, vino o la gaseosa y las garrafas. Tenemos pollo y algo de carne. Hace algunos años te pedían patamuslo pero ahora los obreros que vienen del norte en la temporada, si tenés rancho, llevan rancho, porque es mucho más barato. Ojalá que algún día la cosa cambie porque va de mal en peor, y si la fruticultura sigue en crisis no sabemos qué vamos a hacer", agregó Mirta.
Cerca del acceso Amadeo Biló de Allen, también a la vera de la Ruta 22, una mujer que hace muy poco reabrió un viejo boliche de chacra cuenta que vendió apenas dos kilos de pan en medio día de trabajo. Desalentada, asegura que pronto va a tener que cerrar.
Más adelante, en Fernández Oro, a la altura de la Isla 10, el mercado de Mastrocola se convirtió en una vivienda y en la fachada instalaron un puesto de venta de frutas, verduras y conservas regionales que atiende Gustavo.
En un camino de tierra que atraviesa la zona rural, entre la Ruta 22 y la 65, a pocos metros de la Escuela Primaria Nº 54, un hombre de 86 años de edad lleva la mitad de su vida atendiendo uno de los almacenes de chacra que -tal vez- cuenta con más trayectoria.
La inseguridad hizo que se viera obligado a atender a su clientela por una pequeña ventana que deja ver hacia el interior la postal de una típica despensa de chacra, en la que el tiempo parece haberse detenido.

La época del vino Millacó.

Los bares que aún quedan en la zona de chacras tienen su propio pulso y también luchan por subsistir. Dejaron de ser el lugar de encuentro, como hace 20 años, para compartir algún aperitivo después del trabajo o ver un partido o una pelea en la televisión.
El bar El Tío está ubicado el ingreso al barrio rural Costa Oeste, en Allen. Luis Nahuelquir es el propietario del local, que cada vez tiene menos movimiento. "Antes venía más gente. Como no había fútbol por televisión abierta esto se llenaba y trabajaba bien, pero ahora cada uno ve el partido en su casa".
En El Tío hay un pool, una estufa a leña que es utilizada como parrillera para cocinar algún churrasco y una barra con decenas de botellas. En el lugar todavía se consume la soda en sifón de vidrio, que no tiene competencia a la hora de rebajar un vaso de vino o preparar el clásico "vermú".
Junto a su esposa Nélida, Luis reconoce que hoy se consume mucho fernet con Coca y añora esos tiempos en los que el vino de la reconocida marca local Millacó llenaba los gruesos vasos de vidrio de los parroquianos. "El vino lo traía el repartidor, don Emilio Coziansky, en los esqueletos de hierro", recuerda.

A los tiros con Bairoletto.

Juan Bautista Bairoletto fue un conocido bandido rural y cuatrero de la región pampeana. Recorrió el país haciendo de las suyas y pese a su frondoso prontuario delictivo, cargado de robos, hurtos y homicidios, se ganó la admiración popular por robarles a los ricos para darles a los pobres.
En las páginas de este diario, los nietos de Don Domingo Fernández recordaron hace algunos años un episodio que protagonizó Vairoleto en el histórico almacén de Guerrico, a comienzos de la década de 30.
"Bairoletto mandó a decir que por la noche iba a venir a buscar provisiones y acá todos lo esperaron armados. Y fue nomás, pero ahí empezaron a los tiros y varios salieron heridos", relataron.
Marcelino Fernández cuenta, a través de los recuerdos de su madre, que su abuela y otros vecinos planteaban la necesidad de organizarse para hablar con el gobernador por los robos que cometía el Robin Hood autóctono.
El hecho, que es contado como parte de la tradición oral que rodea al lugar, es sólo una de las tantas anécdotas que se recuerdan de aquellos años.
Publicado en Diario "Río Negro", sábado 18 de julio de 2015 (edición Nro. 24.049), página 26. Las imágenes pertenecen de Alejandro Carnevale pertenecen a la misma nota.

sábado, julio 21, 2012

Izquierdismo: la solidaridad por Agustín Laje.


EL MITO DE LA SOLIDARIDAD IZQUIERDISTA POR AGUSTÍN LAJE.
Si se pidiera a un grupo heterogéneo de personas definir en una simple palabra aquello que caracteriza a un militante de izquierda, probablemente la respuesta más arrojada sería: solidaridad. Tal contestación no obedecería, posiblemente en la mayoría de los casos, a un compromiso con los ideales del socialismo, ni mucho menos. Se trataría, más bien, de una suerte de “acto reflejo” vinculado a una errónea comprensión del verdadero acto moral solidario, y a una correcta descripción de lo que se nos ha enseñado erradamente que es la particularidad distintiva del izquierdismo: la solidaridad.
En resumidas cuentas, el fundamento que hay detrás de tal caracterización es aquel banderín siempre esgrimido por la izquierda, de todo pelaje, que peticiona por una “redistribución equitativa de la riqueza”, de la cual ellos (¿acaso quién más?) se erigen en jueces igualadores cuasidivinos y reclaman para sí el uso de la fuerza capaz de vehiculizar tal intención. Esto último es evidente: el modelo de redistribución de riqueza por el cual juzgamos a la izquierda como “solidaria”, es un modelo basado exclusivamente en la coerción. No es otra cosa que la idea de convertir al Estado en la encarnación institucional de un Robin Hood radicalizado, desquiciado: robar al que tiene mucho, para dar al que tiene poco; robar al que tiene algo, para dar al que le falta algo; robar, al final de cuentas, a todos, en todo momento, en todo lugar, para dar a… juzgue por usted mismo los resultados de la implementación práctica de este esquema.
Dejar de lado análisis fáciles y lugares comunes, supone empezar a decir las cosas como son. No sólo los particulares roban; también lo hace el Estado, si por robo entendemos el acto de despojarlo en contra de su voluntad de algo que usted ha conseguido con su trabajo. El robo es robo, independientemente de los propósitos que se aleguen: no interesa si un individuo coloca un revolver en su cabeza y lo saquea con la intención de llevar una mejor vida a costa de su propiedad, o si un grupo de individuos llamados gobierno lo amenazan de colocarlo tras las rejas si no les permite meter las manos en sus bolsillos con la supuesta intención de beneficiar a terceros. Un robo es un robo, al margen de las intenciones y del estatus de los ladrones. Es una obviedad incómoda que cuesta aceptar.
Si lo que aquí nos proponemos es reflexionar en torno al valor ético de la solidaridad, resulta insoslayable definirla al menos en forma sintética: la solidaridad es el acto moral consistente en colocar el bienestar del otro en el propio código de valores. Un acto moral, por su parte, es un acto benevolente que se constituye en reflejo de una escala de valores propia. De esto último se desprende el requisito de la moralidad: la libertad. En efecto, todo valor moral presupone un criterio, un propósito y la necesidad de actuar y elegir entre un conjunto de alternativas. Donde no hay alternativas ni elecciones (por extensión, donde no hay libertad), no son posibles los valores morales.
Esta definición, que puede resultar algo abstracta y desconcertante en un primer momento, puede visualizarse con mayor claridad en el siguiente ejemplo: suponga que usted es obligado por una banda de delincuentes, bajo la amenaza de muerte, a colaborar con ellos en un robo. ¿Su participación en el atraco sería juzgada, de acuerdo al sentido común, como inmoral? No, por una razón simple: usted no actuó con libertad y, por tanto, sus actos no fueron el reflejo de su jerarquía de valores. Del mismo modo, suponga ahora que el Estado aumenta aún más la carga impositiva sobre sus espaldas, arguyendo cuestiones de “solidaridad” y ayuda a terceros, y lo amenaza con terminar en la cárcel si se resiste. ¿Su participación en la supuesta “ayuda a los demás” puede considerarse un acto moral o “solidario”? Del mismo modo que en el ejemplo anterior, la respuesta es negativa, por idénticas razones: usted no tuvo libertad de elección.
La condición necesaria para que la solidaridad pueda tener lugar es, en consecuencia, la libertad. Un acto de benevolencia que no está mediatizado por la elección consciente y voluntaria, carece de todo valor moral y se asemeja más bien al proceder de una máquina. Lo que diferencia precisamente a los hombres de las máquinas, no es tanto la racionalidad, sino más bien el sentido de la moral. Una máquina puede ejecutar buenas acciones, como mantener con oxigeno a un ser humano, pero no tiene elección sobre ello: todos sus procesos derivan de anticipadas programaciones algorítmicas y no de evaluaciones conscientes donde lo bueno y lo malo se consideran en función de un código de valores propio. La máquina no actúa en virtud de valores, sino de mandatos; los hombres que no gozan de libertad, también.
En este orden de cosas, juzgar de “solidarios” a quienes siempre han despreciado los valores de la libertad y proponen sistemas políticos basados en la igualación coercitiva, es una contradicción en si misma. La empatía que habita el espíritu humano sólo se manifiesta en ausencia de coerción y la historia ha dado cuenta de ello sobradamente: allí donde se experimentaron mayores grados de libertad, la solidaridad floreció y las entidades privadas caritativas realizaron grandiosas labores que concibieron a la pobreza como un problema a resolver, fijándose como meta la independencia de los hombres. Contrariamente, allí donde el Estado se arrogó una función redistributiva esquilmando a los ciudadanos productivos para aceitar el asistencialismo gubernamental, la pobreza se acentuó, el populismo floreció, y los impulsos solidarios se adormecieron en la sociedad, pues se pensó que los burócratas estaban realmente dedicados a eso. Se creyó, erradamente, que la caridad era una función más del Estado.
Un ejemplo contemporáneo ilustrativo del poder de la verdadera solidaridad (es decir, aquella que se origina en la voluntad) es The Giving Pledge, la fundación de Bill Gates y Warren Buffett, integrada por casi una centena de multimillonarios comprometidos a donar la mayor parte de sus fortunas a la caridad. Hoy en día ningún Estado podría aproximarse a las sumas destinadas por esta entidad privada a la ayuda al prójimo, que superan los 158.800 millones de dólares. ¿Se imagina que una organización de estas características y dimensiones podría tener lugar en la Cuba de Fidel Castro, en la Venezuela de Hugo Chávez, en la Bolivia de Evo Morales, o en la Argentina de Cristina Kirchner?
La próxima vez que escuche el mito popular que reza que la izquierda es “solidaria”, recuerde que hacer solidaridad con dinero ajeno no es ser solidario: es ser un ladrón.

Fuente: http://www.laprensapopular.com.ar/wp-content/uploads/agus3.gif
Gracias "profe" reginense por el préstamo.

miércoles, mayo 19, 2010

CULTOS POPULARES.


BAIROLETTO.


Aunque este gaucho no tuvo trascendencia en la zona norte del país, lo nombraremos por su importancia dentro de los Gauchos Milagrosos.

En la investigación del profesor Félix Coluccio surgen varias denominaciones para este gaucho milagroso: Juan Bautista Vairoletto, José Ortega Bairoletto, Marcelino Sánchez, Martín Mirando o El Pampeano, también Robin Hood, Atila de las Pampas o San Bautista Bairoletto.

Nació en Santa Fé el 11 de noviembre de 1894, pero a corta edad se fue a la Pampa, viviendo en las zonas de Castex y Monte Nueva. Su vida estuvo signada por los desencuentros con la ley, así estuvo en prisión, y convivió con los bajos fondos: prostitución, comités y juego.

Luego de innumerables desmanes, muchos de ellos no en beneficio propio, adquiere el nivel de leyenda. Y la gente lo ayuda a huir y le manda mensajes de ahínco para su labro extra-legal. Hacia 1930 se le atribuyen infinidad de fechorías, entonces los representantes de la ley se ponen encarnecidamente a la tarea de aprehenderlo y lo logran en General Alvear, Mendoza, en septiembre de 1941 en donde terminan con sus andanzas y su vida.

A pedido del pueblo fue velado en el comité demócrata de General Alvear y le dieron sepultura en el cementerio local adonde concurrieron miles de personas. Actualmente su mito sigue vigente entre la gente humilde.

Gaucho Bairoletto o Baioleto o Juancito Bairoletto, se le rinde culto en distintos pueblos de Argentina: en las Provincias de Córdoba, San Luis, Mendoza y San Juan.

Su muerte violenta trajo aparejado el culto que se manifiesta especialmente los días 2 y 11 de Noviembre de cada año, en que sus "devotos" encienden velas en la tumba, costeada por colecta popular y le piden desde trabajo y salud hasta la solución de problemas sentimentales, taras una vida entre el heroísmo y la delincuencia, amado o combatido por distintos grupos sociales, según las circunstancias de la época.

Sin autor.