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LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
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martes, junio 16, 2026

Una clara muestra de cipayismo de Estado. Por Nicolás Kasanzew.

 

Una clara muestra de cipayismo de Estado.

Por Nicolás Kasanzew.

sábado, enero 03, 2026

3 de enero de 1833: LOS PIRATAS INGLESES SE APODERAN DE MALVINAS.

 


MALVINAS: EL CASO JOSÉ MARÍA PINEDO Y LA OCUPACIÓN BRITÁNICA SIN COMBATE.

Por Revisionismo Histórico Argentino.
Por Damian Leandro Zanni.
SOBERANÍA EJERCIDA Y UN ESCENARIO FRÁGIL
Al iniciarse la década de 1830, la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas no era una mera declaración formal. Desde Buenos Aires se ejercía autoridad efectiva, con funcionarios designados, población estable, producción ganadera y presencia militar. La Comandancia Política y Militar creada en 1829, bajo Luis Vernet, había consolidado esa situación, aunque la agresión norteamericana de la corbeta Lexington en 1831 dejó a la colonia seriamente debilitada.
Frente a ese escenario, el gobierno de Juan Manuel de Rosas resolvió restablecer el orden institucional en las islas. En septiembre de 1832 se designó gobernador interino al mayor de artillería José Francisco Mestivier y se dispuso su traslado a bordo de la goleta de guerra Sarandí, comandada por el teniente coronel de marina José María Pinedo.
LAS ÓRDENES ESCRITAS Y EL DEBER MILITAR
Las instrucciones impartidas a Pinedo no fueron ambiguas. Estaban firmadas por el ministro de Guerra y Marina, Juan Ramón Balcarce, y establecían que debía conducirse con prudencia frente a buques extranjeros, pero que, en caso de agresión, debía resistir aun frente a fuerzas superiores, sin rendirse y sin abandonar las islas sin orden expresa.
El propio texto de las órdenes señalaba que, si era atacado violentamente, debía defenderse “con el mayor valor”, y que jamás podía retirarse de las Malvinas sin autorización competente. Estas directivas no dejaron margen para interpretaciones posteriores basadas en la conveniencia o la oportunidad política.
EL COLAPSO INTERNO EN PUERTO SOLEDAD
Mientras la Sarandí realizaba tareas de patrullaje, se produjo en Puerto Soledad un motín encabezado por parte de la guarnición. El gobernador Mestivier fue asesinado, en circunstancias brutales, mientras su esposa daba a luz. El responsable directo fue el soldado Manuel Sáenz Valiente, acompañado por otros seis soldados.
La autoridad militar en tierra, el teniente primero José Gomila, no sólo no sofocó el motín sino que quedó comprometido por su conducta posterior. El propio Pinedo dejaría constancia en su declaración de que, al regresar, encontró la colonia en completo desorden y con parte de la tropa implicada en la rebelión.
Con ayuda de marinos franceses y peones de la isla, Pinedo logró detener a los insurrectos y enviar a los responsables a Buenos Aires para ser juzgados. Sin embargo, el daño político ya estaba hecho y la autoridad argentina se encontraba debilitada ante cualquier intento externo.
LA LLEGADA DE LA CLIO Y LA NOTIFICACIÓN BRITÁNICA
El 2 de enero de 1833 arribó a Puerto Soledad la corbeta británica Clio, al mando del capitán John James Onslow. El propio Onslow dejaría constancia por escrito, en su parte elevado al Almirantazgo, de que su misión consistía en “reafirmar los derechos de Su Majestad sobre las Islas y proceder al reemplazo de las autoridades existentes.
Pinedo fue notificado formalmente de que debía arriar la bandera argentina y evacuar la plaza en el plazo de veinticuatro horas. Ante esta intimación, el comandante argentino presentó una protesta verbal y escrita, señalando que las islas pertenecían a la República Argentina y que no existía estado de guerra entre ambas naciones.
LA DECISIÓN DE NO RESISTIR
Pinedo reunió a sus oficiales y ordenó cargar los cañones de la Sarandí. Sin embargo, según declaró luego ante el consejo de guerra, la resistencia no se concretó debido a que la mayoría de su tripulación era de origen británico y se negó a combatir contra una nave de su propia bandera. Esta situación no fue excepcional ni fortuita. En 1833 la Marina argentina carecía de marineros propios en número suficiente y dependía, como desde los tiempos de la Independencia, de personal extranjero contratado en los puertos del Atlántico, especialmente británico, por su experiencia técnica y disponibilidad.
El servicio de estos marinos en buques extranjeros no estaba prohibido por el Reino Unido, siempre que no combatieran contra fuerzas de la Corona. El límite apareció cuando la Sarandí quedó frente a la corbeta Clio. Los tripulantes ingleses sabían que, de abrir fuego y ser capturados, podían ser juzgados como traidores y ejecutados. Esta circunstancia fue confirmada por el cirujano del buque, John Clark, quien declaró que los marineros extranjeros se negaron a acudir a los cañones por temor a ser ahorcados si combatían contra fuerzas británicas.
Aun así, la responsabilidad última de la decisión recayó en el comandante del buque. Pinedo conocía de antemano la composición de su dotación y había aceptado el mando en esas condiciones. Pese a contar con órdenes escritas que lo obligaban a resistir, optó por no forzar la situación ni cumplirlas. El 3 de enero de 1833, la bandera argentina fue arriada y entregada doblada a Pinedo, quien la recibió desde la Sarandí mientras se izaba el pabellón británico en tierra.
PINEDO Y SU FALTA GRAVE A LA OBEDIENCIA DEBIDA
Pinedo no estaba ante una disyuntiva entre obedecer órdenes imposibles y preservar a su tripulación, sino ante la obligación de cumplir un mandato estatal aun en condiciones adversas. Las órdenes que había recibido le imponían resistir una agresión y no abandonar las islas sin autorización expresa. Esa obligación no desaparecía por la composición de la dotación, que el propio comandante conocía y había aceptado al asumir el mando.
La negativa de parte de la tripulación extranjera a combatir no anulaba la orden, sino que planteaba un problema de disciplina interna que debía ser resuelto por el comandante. Aun con medios limitados, Pinedo conservaba la facultad de imponer autoridad, emplear a los oficiales y marineros leales, y ejecutar una resistencia defensiva, aunque fuera breve o simbólica. Resistir no significaba vencer ni sostener un combate prolongado, sino afirmar la soberanía y obligar al agresor a emplear la fuerza.
Incluso en el supuesto de una resistencia materialmente mínima, Pinedo podía negarse a arriar la bandera bajo intimidación y forzar a que la ocupación se realizara por la violencia directa del ocupante. Ese acto, habitual en la práctica militar de la época, habría transformado la evacuación en un hecho de guerra y dejado constancia inequívoca del incumplimiento británico del derecho vigente.
Al optar por no resistir y sustituir la orden recibida por una evaluación personal de conveniencia basada en la renuencia de su tripulación, Pinedo se apartó del deber militar que le había sido impuesto. La imposibilidad alegada no fue absoluta, sino el resultado de una decisión. Por eso, la pérdida de la plaza no puede explicarse únicamente por las circunstancias, sino por la renuncia del comandante a ejecutar, aun de manera limitada, la misión que se le había confiado.
*obediencia debida, en su sentido clásico.
Las órdenes que recibió Pinedo eran legítimas y claras: resistir una agresión y no abandonar las islas sin autorización. No le exigían iniciar una guerra, sino cumplir un deber defensivo. Por lo tanto, no tenía margen para reemplazar esa orden por su propio criterio, aun con una tripulación renuente.
La obediencia debida operaba hacia arriba: Pinedo debía obedecer al Estado, y la tripulación a su comandante. Al no resistir, no actuó amparado por la obediencia debida, sino que incumplió una orden legítima.
DOCUMENTOS Y TESTIMONIOS POSTERIORES
En su informe al gobierno de Buenos Aires, Pinedo sostuvo que carecía de instrucciones para iniciar hostilidades contra una potencia en paz con la República y que su situación material hacía imposible la resistencia. Estas afirmaciones fueron cuestionadas durante el proceso judicial, ya que las órdenes escritas demostraban lo contrario.
Por su parte, el capitán Onslow informó al Almirantazgo que la ocupación se realizó “sin oposición armada” y que la autoridad argentina se retiró voluntariamente. El cónsul británico Woodbine Parish, en su correspondencia privada, celebró el hecho como una recuperación pacífica de un territorio que Inglaterra nunca había dejado de considerar propio.
Rosas, en comunicaciones diplomáticas posteriores, calificó el episodio como un acto de fuerza ilegítimo y dejó constancia de que la Argentina nunca consintió la ocupación. La protesta formal presentada en 1833 marcó el inicio del reclamo diplomático ininterrumpido que llega hasta la actualidad.
EL CONSEJO DE GUERRA Y LA SANCIÓN
El consejo de guerra fue implacable con los responsables del motín, que fueron fusilados tras un proceso ejemplar. Sin embargo, la sanción aplicada a Pinedo fue leve. Se lo suspendió por cuatro meses, se lo apartó transitoriamente de la Marina y luego se lo reincorporó ante la necesidad de oficiales.
El contraste entre la severidad aplicada a los subalternos y la indulgencia con el comandante refleja una lógica institucional que privilegió el linaje, los vínculos y la trayectoria previa por sobre el resultado concreto de los hechos.
MEMORIA OFICIAL Y CONSTRUCCIÓN DEL RELATO
Con el paso del tiempo, la historiografía oficial fue atenuando la responsabilidad de Pinedo. Su conducta fue presentada como prudente y justificada por las circunstancias, mientras se omitía el contenido preciso de las órdenes recibidas y el hecho central de que la soberanía fue abandonada sin combate.
La Armada argentina llegó incluso a homenajearlo dando su nombre a unidades navales, consolidando una versión edulcorada del episodio. De este modo, la ocupación británica de 1833 quedó desligada de responsabilidades individuales y convertida en un hecho casi inevitable.
UNA USURPACIÓN SIN BATALLA
Las Malvinas no se perdieron en una guerra. Se perdieron en una decisión. No hubo derrota militar, sino retirada. La ocupación británica se consolidó a partir de la inacción de quien tenía órdenes precisas de resistir y no lo hizo.
Ese acto, consumado sin disparar un solo tiro, marcó el inicio de una usurpación que aún perdura y explica por qué la cuestión Malvinas no es sólo un problema diplomático, sino también un debate pendiente sobre responsabilidad, memoria y soberanía.
Por Damian Leandro Zanni.
FUENTES
Rosa, José María. Historia Argentina.
Chávez, Fermín. Rosas y la política exterior argentina.
Rivera, Enrique. La usurpación de las Islas Malvinas. Buenos Aires, Ediciones Culturales Argentinas, 1983.
Galasso, Norberto. Juan Manuel de Rosas.
Halperín Donghi, Tulio. Historia contemporánea de América Latina.
Escudé, Carlos. La política exterior argentina.
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3 de enero de 1833

LOS PIRATAS INGLESES SE APODERAN DE MALVINAS.
FUERON... SON... Y SERÁN ARGENTINAS!
El 10 de septiembre de 1832, el Ministerio de Guerra y Marina nombró por decreto al Sargento Mayor de Artillería José Francisco Mestivier como Comandante Civil y Militar interino de las Malvinas y sus adyacentes. La goleta Sarandí partió de Buenos Aires el 23 de septiembre y llegó a las Puerto Soledad 15 días después. La goleta era de origen estadounidense, se llamaba Grace Ann, y tuvo que ser reparada antes de partir de Buenos Aires en junio de 1832. Solo tenía diez tripulantes argentinos. También se trasladaron cincuenta hombres con sus respectivas familias y cierto número de presos por delitos comunes, con los que pensaba iniciarse un penal.
Estas eran las instrucciones dadas a Pinedo por el gobierno de Buenos Aires:
"Luego que esté desembarcado el Comandante [Mestivier] y su guarnición reunirá el Comandante de la Sarandí los oficiales del Buque de su mando y le dará posesión del Establecimiento, comprendiendo la isla de Soledad y las demás adyacentes hasta el Cabo de Hornos, enarbolando a bordo y en tierra el pabellón de la República y haciendo una salva de veintiún cañonazos. De esta posesión y del pormenor de las formalidades con que haya sido dada, firmará el teniente Coronel Don José María Pinedo una acta por triplicado [...]. Se pondrá de acuerdo con el expresado Comandante para facilitarle los auxilios que necesite para hacer respetar su destino y la comisión de que ve encargado suministrándole los víveres necesarios para el mantenimiento de su guarnición.
En caso de ser atacada la isla facilitará al comandante los auxilios que necesite, poniéndose de acuerdo previamente con él [...] Correrá la costa NE-SE desde la Isla Soledad hasta la Isla Nueva es decir ciento cincuenta millas observando en toda ella los buques extranjeros que se hallaren a la pesca a los que hará las intimaciones que le prevenga el comandante de la Isla según las instrucciones que tiene [...] guardará la mayor circunspección con los buques de guerra extranjeros, no los insultará jamás; mas en el caso de ser atropellado violentamente y que se le hiciere fuego llenará en toda su extensión el Código Naval que previene que todo comandante de bajel de guerra suelto deberá defenderse de cualquier superioridad de que fuere atacado con el mayor valor, nunca se rendirá a fuerzas superiores sin cubrirse de gloria en su gallarda resistencia [...] no podrá retirarse de las islas Malvinas mientras no le fuera orden competente para efectuarlo [...] "
PINEDO SE RINDE SIN OFRECER RESISTENCIA
Al mando de la nave Clio, el marino inglés John Oslow se apodera de las islas Malvinas el 3 de enero de 1833, "para hacer efectivo el derecho de soberanía de Su Majestad Británica", según dice en la nota enviada al comandante José María Pinedo, al mando de la goleta Sarandí. Pinedo, de conducta sospechosamente errática durante la guerra con el Imperio del Brasil, consideró inútil resistirse y se limitó a dejar al colono Juan Simón como comandante provisional. El pabellón argentino fue arriado por un oficial inglés que lo hizo llegar a la Sarandí, donde Pinedo había ya embarcado todas sus fuerzas. A su arribo a Buenos Aires, Pinedo fue sumariado por no resistirse de manera apropiada a la usurpación.
El artículo 9º del Código de Honor Naval de las Provincias Unidas obligaba a Pinedo a defender el pabellón de un ataque extranjero hasta las últimas consecuencias.
En 1840 las islas son declaradas ilegítimamente como colonia de la Corona Británica, y el primer gobernador británico, el teniente Richard Moody asume desde el Reino Unido (1841).
Desde entonces y cada año se conmemora el 3 de enero la usurpación británica, como parte de los muchos y fundados antecedentes que dan apoyo a los reclamos de la soberanía Argentina sobre el archipiélago.
(Qué extraño, no sabemos por qué nos suena tanto el apellido de este cipayo Pinedo que no quiso resistirse)
Publicado en Pensamiento Discepoleano.

193 años de la ilegítima ocupación de las Islas Malvinas. Cuestión de las Islas Malvinas: la Argentina reafirma sus legítimos derechos de soberanía.

 


Cuestión de las Islas Malvinas: la Argentina reafirma sus legítimos derechos de soberanía.

El Gobierno y el Pueblo argentino reafirman una vez más, a 193 años de la ilegítima ocupación de las Islas Malvinas, sus legítimos e imprescriptibles derechos de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.
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Questione delle Isole Malvinas: l’Argentina riafferma i suoi legittimi diritti di sovranità
Il Governo e il Popolo argentino riaffermano ancora una volta, a 193 anni dall’illegittima occupazione delle Isole Malvinas, i loro legittimi e imprescrittibili diritti di sovranità sulle Isole Malvinas, le Georgias del Sud, le Sandwich del Sud e gli spazi marittimi circostanti.
*** Embajada Argentina en Italia. Información de la Embajada de la República Argentina ante la República Italiana.

domingo, diciembre 22, 2024

La negativa británica para el ingreso de la Virgen de Luján. Por Jorge Martín Flores.


La Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas partió el pasado miércoles 4 de diciembre desde el aeropuerto de Ezeiza hacia nuestras Islas a visitar a nuestros héroes. Al mismo tiempo, llevaron consigo la imagen de la Santísima Virgen de Luján, que había acompañado las jornadas heroicas de nuestros guerreros en 1982, para entronizarla en el Cementerio de Darwin, al lado de nuestros caídos en combate.

Las autoridades de respectivos gobiernos estaban notificadas y habían aprobado la gestión. Sin embargo, antes de partir del aeropuerto de Ezeiza, se recibió una orden de las autoridades británicas impidiendo el paso de la Virgen, porque entronizarla sería considerado un acto de reafirmación de nuestra soberanía, palabra prohibida en cualquiera tipo de dialogo y negociación con el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, por los acuerdos de Madrid y Londres de 1989 y 1990, y reemplazada por un paraguas que nada resuelve, dejando abierto el conflicto como una herida que continúa sangrando, pues la hermanita perdida continua en manos de los viles usurpadores y por lo tanto la Patria sigue incompleta corporal y espiritualmente.

CUESTION TEOLOGICA.

Estamos completamente convencidos, y lo hemos manifestado en varias ocasiones, que cómo enseña detrás de cada acto político anida una cuestión teológica, siguiendo el apotegma de Juan Donoso Cortes. Por eso, no le demos tanta vuelta al asunto: Los ingleses además de piratas y ladrones, son herejes y como tales, odian y le temen a la Verdadera Reina de las Islas Malvinas: la Santísima Virgen María, a quien fueron consagradas y bajo cuyo manto se ha cobijado nuestra legítima gesta de restauración.

Ya lo dijo un historiador británico Nick Van Der Bijl, en su obra “Nueve batallas por Malvinas” (prologada ni más ni menos que por el Veterano de Guerra de Malvinas británico, Brigadier Julian Thomson, quien se desempeñó en 1982 como jefe de los paracaidistas británicos y tras la guerra escribió un libro titulado "No Picnic", destacando las dificultades con que se enfrentaron los británicos, ponderando el coraje y la bravura de nuestros combatientes y sentenciando que ésto no fue un picnic).

Dice Van Der Bijl que el pueblo argentino en armas durante el conflicto del Atlántico Sur de 1982, luchó "para proteger -no sólo sus fronteras- sino también su forma de vida cultural, espiritual, política y nacional, el corazón y el alma de la Nación”. (Van Der Bijl, Nick. Nueve batallas por Malvinas, Buenos Aires, editado por Alejandro José Amandolara Bourdette, 2016. p. 65). Eso es lo que está en juego. Ni más ni menos que el ser nacional. El problema de fondo, es espiritual, metafísicoteológico.

PROPUESTA.

En tiempos de entrega, de enfriamiento la caridad y de apostasía flagrante, este humilde laico propone algo que tal vez sea políticamente incorrecto, pero como decían los santos apóstoles: "Es deber obedecer a Dios y no a los hombres". En primer lugar, por amor y respeto a la dignidad de nuestra Señora la Santísima Virgen, pues ante tal ofensa hecha a la Madre de Dios (especialmente en tiempos de Adviento y en el mes de María), y porque al ofender a la Madre se ofende al Hijo, es decir, a Nuestro Señor Jesucristo. En segundo lugar, por respeto y amor a la memoria y legado de nuestros caídos en la Gesta del Atlántico Sur. Y en tercer lugar, por amor y respeto al labor incondicional de sus familias.

Por ello, propongo un acto de reparación al respecto, volviendo a repetir cada uno desde el templo de sus corazones, hogares o iglesias, la oración de consagración realizada por el padre Roque Manuel Puyelli, un 11 de abril de 1982; al mismo tiempo que ponemos bajo los pies de la Santísima Virgen, la renovación de nuestra misión y apostolado de malvinizar cada rincón de la Patria.

ACTO DE REPARACIÓN.

“Omnipotente Señor de las batallas que con su poder y providencia eres el Rey de Reyes de los cielos, la tierra y el mar: porque nos ordenaste honrar al padre y a la madre en el cobijo de la Patria terrena. Porque nos enseñaste a dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César. Porque nos aseguraste que no estar contigo es estar contra Ti. Porque nos aconsejaste buscar primero el reino de Dios y su justicia. Porque caíste en la tierra como semilla para morir y dar con ello abundante fruto. Porque nos diste una Patria Grande que va desde la Quiaca a la Antártida y desde la Cordillera al Atlántico, donde nuestras son las islas que hoy huellan con orgullo nuestros pies de argentinos bien nacidos. Y porque nuestras madres nos parieron varones y valientes, por eso estamos aquí, porque no amamos tanto la vida que temamos a la muerte y porque si morimos en tu gracia resucitaremos contigo para la vida eterna.

Es por eso que (...) nos consagramos al Corazón Inmaculado de tu Madre la Virgen María bajo la advocación de Virgen del Rosario, en cuyo nombre fuera designado este operativo y en recordación de la otra gesta heroica de Liniers y la victoriosa batalla de Lepanto.

Reina y Madre de la nación argentina: De hoy en más depositamos en tus manos nuestros cuerpos y nuestras almas nuestra juventud y nuestra garra criolla, nuestra vida y nuestra muerte, para que dispongas de ellas lo que mejor convenga. Te consagramos también desde hoy estas Islas Malvinas argentinas pidiéndote que alejes para siempre todo signo de pecado, de error y de herejía aquí existente. Queremos que –como en el continente – seas honrada con la devoción que más te agrada: el Santo Rosario, porque solamente así mostraremos al mundo que somos una nación invencible.

Finalmente, a partir de este momento te reconocemos como Comandante en Jefe Espiritual de nuestros hombres en tierra, mar y aire, y desde lo profundo de nuestro corazón de argentinos damos respuesta a la voz que nos dice: A la virgen del rosario ¡¡Subordinación y Valor!! ¡¡Para servir a Dios y la Patria!!”

Por Jorge Martín Flores. 

Profesor de Historia. Diplomado en Conducción y Liderazgo Sanmartiniano por la Escuela Superior de Guerra Conjunta. Vicepresidente del Movimiento Jóvenes por Malvinas.

Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/La-negativa-britanica-para-el-ingreso-de-la-Virgen-de-Lujan-554045.note.aspx

miércoles, octubre 30, 2024

María Martínez de Perón contra el Imperio Británico.

 

Por Jorge Martín Flores *

El pasado 17 de octubre, la Vicepresidente de la Nación Argentina, Victoria Villarruel descubrió en el Senado un busto de la ex Presidente de la República Argentina y ex Líder del Movimiento Justicialista María Estela Martinez de Perón. Retratada por el artista artista Roppo Marsch, con un Santo Rosario colgando de su cuello, con la Virgen de Luján en el centro, el crucifijo en el corazón y abrazando la banda presidencial argentina.

Nosotros analizaremos este gesto, político e histórico, que a nuestro criterio marca un antes y un después. Por un lado vindicatorio hacia la figura silenciada de Isabel Perón y por otro lado, de una toma de posición clara y de valentía probada por parte de la Vicepresidente quien afirmó que “a la Historia no se la puede barrer bajo la alfombra”. Y aunque guste o no guste, Isabel fue, es y será parte de nuestra historia. La realidad es que no se puede entender la historia argentina reciente, silenciando la figura de Isabel Perón.

Pues fue un 24 de marzo de 1976, el día en que la Sra. se convirtió en la primera desaparecida del nefasto y autodenominado Proceso de Reorganización Nacional. Presa injustamente durante cinco años a manos del gobierno cívico-militar y silenciada durante 44 años por la historia oficial y los sucesivos gobiernos democráticos.

Pero todo tiene un fin. Y fue este 17 de octubre de 2024. Un día de reparación histórica, con un gesto claro hacia la pacificación y unidad nacional. Pues sin orden, justicia y paz, no existen las condiciones necesarias para anclarse el bien común de la Patria.

REACCIONES.

La inevitable polémica desatada contra este acontecimiento continúa demostrando que la figura de Isabel Perón, continúa siendo objeto de confusión, difamación, vestiduras rasgadas de derechistas e izquierdistas, fruto de la desinformación malintencionada con respecto a su gestión, figura y persona. A ellos les digo con José Ortega y Gasset que “Ser de izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas formas que el hombre puede elegir para ser un imbécil”.

Pero al mismo tiempo, se puede observar un panorama interesante de adhesiones a este gesto que nuclean a personas que vienen luchando durante décadas por colocar la figura de Isabel en el lugar meritorio que le corresponde. A ellos mi homenaje.

MARCO HISTÓRICO-POLÍTICO.

Isabel recibió un país desangrado, fracturado, dividido, en profunda crisis. En estado de guerra interno. En un clima de beligerancia en aumento, con bandos aparentemente irreconciliables. Divisiones dentro y fuera del peronismo, divisiones dentro y fuera de las Fuerzas Armadas, divisiones dentro y fuera de la Iglesia Católica, divisiones en el espectro político, sumado al aprovechado accionar creciente de las guerrillas para desestabilizar el gobierno democrático (elegido por más del 60% de los votos) e instaurar un régimen socialista siguiendo las directivas de Cuba; y la gestión malintencionada de muchos medios de comunicación que potenciaban el caos.

Isabel llegó para continuar el legado de su difunto esposo Juan Domingo Perón, fallecido el 1° de Julio de 1974: Un proyecto de pacificación y unidad nacional. En este contexto, gobernó Isabel. Era la primera presidente mujer de nuestra Patria y en el mundo bipolar de Guerra Fría. No temió el combate. Lo tenía encima. Y con entereza cristiana e ideas claras, lo enfrentó. Reflejan esto sus palabras en carácter de Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, el viernes 9 de enero de 1976 en el Teatro Colón, durante la entrega de sables a la nueva promoción Jóvenes Oficiales: “En esta hora de lucha, es preciso que tengamos bien claro cuál es la realidad que enfrenta nuestra patria. Estamos siendo atacados y el ataque al que somos sometidos, en diversos frentes, va dirigido esencialmente a los cimientos de nuestra nacionalidad. Existe un frente económico en el que se intenta destruir nuestra capacidad de decisión para someternos a los dictados de grupos de intereses internos y sectarios aliados a los centros de poder económico y financiero internacional. Existe un frente político en el que se persigue quebrar los principios de unidad nacional con los que éste gobierno accedió al poder. Existe un frente moral en el que se pretende por la exaltación de un materialismo desenfrenado, socavar los valores éticos de conducta para con la sociedad y con la familia. Existe un frente psicológico en el que se busca confundir, desorientar y engañar al pueblo argentino, para quebrar el temple de su espíritu y la fe en su propio destino. Campañas sistemáticas con claros fines agresivos atacan la majestad de las instituciones del Estado y lesionan el sentimiento de seguridad de los habitantes de la Nación.

Para ello se han usado todos los recursos, desde los medios de comunicación hasta el rumor sibilino e insidioso.

Finalmente, existe un frente terrorista, ateo, mercenario, inhumano y delirante, empeñado en trastocar nuestros principios y valores más esenciales, regando con sangre inocente nuestro suelo patrio. Es ésta la realidad subversiva en la que tendréis que desarrollar vuestra acción”.

Podemos ver con claridad que había comprendido que la lucha de fondo, no se limitaba a peronismo vs antiperonismo, ni a Fuerzas Armadas vs. Guerrillas, o a izquierdas vs. derechas, liberales vs. marxistas. Pues, al decir de Félix Sardá Salvany: “El liberalismo es pecado” y siguiendo al Padre Bojorge: “El liberalismo es la iniquidad”. Continuando las enseñanzas probadas en la historia, decimos con el Papá Pío XI que el socialismo y el comunismo o marxismo leninismo “es intrínsecamente perverso”.

La realidad era mucho más compleja, pues decía Isabel: “Os sumáis a un combate en el que defenderéis el acervo cultural que todos los argentinos han forjado a través de la historia; combate en el que se deciden en definitiva la persistencia de la doctrina de Cristo, la vigencia de los valores y principios por los que dieron su sangre muchas generaciones de argentinos”.

En esencia, el conflicto era entre la Patria y la Antipatria. Más profundo aún, entre la revolución y la contrarrevolución, es decir, entre la rebelión de la nada y el orden del ser, entre el materialismo y la reafirmación del orden natural y sobrenatural.

Semejantes denuncias le iban a costar muy caro. No todos tenían su intuición y exacto análisis de la realidad. Esos mismos oficiales que custodiaban sus espaldas fueron los que la apuñalaron derrocando su gobierno y fueron los primeros que borraron su figura y gestión de la historia. Al tiempo que fue cercada por todos los partidos políticos que apoyaron el golpe y por el ala de la “tendencia” o del “entrismo”, sector radicalizado dentro del peronismo, infiltrado por el marxismo. Abandono y traición, interna y externa. Derrocamiento. Prisión y expulsión. Ostracismo forzado. Falsificación histórica. Conspiración del silencio.. ¿Por qué?

LA GESTIÓN POLÍTICA ANTI BRITÁNICA.

Como enseña el profesor Gustavo Colaprete, Isabel representa “el último gobierno peronista” en primer lugar y en segundo lugar “el último gobierno argentino que se opuso cabalmente a los intereses del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte en nuestro territorio”.

Hoy, afirmar lo primero, ya es en sí políticamente incorrecto: Isabel tuvo una guía: las 20 verdades peronistas y especialmente sus tres banderas. Y mantuvo a nivel internacional una tercera posición. “¡No tan rápido!” Diría cualquier progresista. Vamos a los hechos: No contrajo nueva deuda externa. Al comenzar el tercer gobierno peronista el 25 de mayo de 1973, la deuda era de u$s 5.189 millones de dólares, y al 24 de marzo de 1976 seguía siendo de u$s 5.189 millones de dólares, con los intereses pagos. Desempeñó un gobierno genuinamente social con un plan de construcción de viviendas, sancionando la "Ley del Sistema Nacional Integrado de Salud" y la "Ley de Contrato de Trabajo 20.744", no superada por ninguna otra legislación. Al ser derrocada, existía solamente un 4% de pobreza y un 2,7% de desempleo.

El gobierno de Isabel Perón se opuso a los intereses del imperio británico en nuestra Patria, especialmente a partir de la conformación de un gabinete que giró alrededor de la figura de Julio Carlos González, secretario Legal y Técnico de la Presidencia y, al mismo tiempo, secretario Privado de la jefa de Estado.

Enunciemos algunas medidas:

Cómo vicepresidente, viajó a la Antártida Argentina y llevó adelante una reunión de ministros reivindicando nuestros derechos soberanos sobre la porción correspondiente al continente del futuro.

Ya como presidente, nacionalizó las bocas de expendio de combustibles, junto a los depósitos bancarios (cuya anulación se vió reflejada en la crisis del 2001) y las agencias noticiosas extranjeras.

Interceptó armamento destinado a la guerrilla, enviadas desde Gran Bretaña: 160.000 proyectiles destinados a la embajada británica y remitidos de contrabando en la carga de un buque. Contrabando de ametralladoras marca Stirling, por nombrar sólo los casos conocidos e interceptados. Desde este marco combatió a la subversión en todos sus ámbitos. Además del Operativo Independencia que permitió a las Fuerzas Armadas combatir a la guerrilla del ERP con la ley en la mano en los montes tucumanos; con la sanción de la "Ley de represión de la subversión", incorporando al mismo tiempo a la subversión económica, decretando, por ejemplo, el arresto del directorio de Bunge y Born por subvención a la guerrilla. Y anticipándose a su tiempo, sancionó la "Ley de represión al narcotráfico".

Pidió mediante la Cancillería, el retiro del embajador inglés el 13 de enero de 1976, consecuencia de la decisión unilateral del Reino Unido de suspender las negociaciones sobre las Islas Malvinas y de enviar la misión "Shackleton" (que descubrió yacimientos de petróleo en las Islas del Atlántico Sur) habiendo ordenado Isabel Perón el cañoneo de una nave británica, el 4 de febrero de 1976, por su incursión en aguas territoriales argentinas.

Si esto fuera poco, tras la Guerra del Atlántico Sur de 1982, el Parlamento Británico por el Consejo de la Corona, elaboró el Informe de Lord Franks, publicado en enero de 1983. Este informe trajo una sinopsis de la Inteligencia Británica sobre la Argentina que arranca del año 1965. Refiriéndose a las relaciones con el Gobierno Peronista este importantísimo documento dice textualmente: “Enero 22, 1976: los comandantes argentinos son contrarios a aprobar cualquier medida militar susceptible de facilitar el mantenimiento en el poder del régimen de la Señora de Perón. Si bien es posible que se establezca una corta tregua, es previsible la toma de nuevas medidas (por parte del Gobierno Peronista) contra los intereses británicos bajo forma de un aumento de presión hostil, tanto política como económica".

Afirmó el Julio González: “El documento está reproducido en el diario “La Nación” en su edición del día 2 de Abril de 1983 página 9. Como es de ver, los británicos pre anunciaban la caída del Gobierno Constitucional con dos meses de anticipación”. ¿Coincidencias? Dudoso.

CONCLUSIONES.

Fue inminente el cumplimiento de la sentencia que Winston Churchill dió en Yalta con respecto a los destinos de nuestra Patria: “No dejemos que la Argentina sea una potencia, arrastrará tras de sí a toda América Latina. La estrategia es debilitar y corromper por dentro a la Argentina. Destruir sus industrias, sus fuerzas armadas, fomentar divisiones internas apoyando a bandos de derecha a izquierda, atacar su cultura en todos los medios, imponer dirigentes políticos que respondan a nuestro imperio. Esto se logrará, gracias a la apatía del pueblo y a una democracia controlable donde sus representantes levantarán sus manos en masa en servir a su misión. Hay que humillar a la Argentina.” Al respecto, dijo el historiador británico y profesor de ciencias políticas en la universidad de Birmingham, Harry Ferns, en su obra La Argentina: "Como no sea mediante una guerra civil devastadora, resulta difícil imaginar cómo puede deshacerse la revolución efectuada por Perón”. Y ello ocurrió: Guerra fraticida, herida insondable, ni olvido ni perdón, soberbia inclaudicable.

El golpe cívico militar que derrocó a María Estela Martínez de Perón, vino para "voltear las chimeneas que levantó el General Perón" en palabras de Isabel. Pues el gobierno de facto se dispuso y trabajó por la dependencia del país bajo las garras del poder internacional del dinero. Como lo continúan haciendo los sucesivos gobiernos democráticos que en esto, todos coinciden y colaboran descaradamente en la política de la entrega, de la deuda eterna y de la desmemoria. Por ejemplo, los tratados de Madrid de 1990 -conocidos como “el Versalles Argentino”- congelaron las negociaciones por la soberanía en el Atlántico Sur y convirtieron de hecho a la República Argentina en una colonia británica, son ratificados y actualizados permanentemente. Dejó escrito un amigo, que tiene mérito para llevar el pseudónimo de el ´Pensador Pulenta´: “Los administradores de la dependencia por supuesto que van a ocultar los logros del gobierno de Isabel y perseguirla cuando sea necesario porque es el recuerdo nítido de que la Argentina liberada, cuando hay un líder, una doctrina y un pueblo organizado es posible”.

Por ello, afirmamos que es tiempo de hacer historia y no simplemente memoria, pues la memoria falla, pero la historia es una disciplina que, al decir de Cicerón, actúa como maestra de vida y testigo fiel del pasado. Parece que vivimos en una sociedad con Alzheimer. Y sin testigos fieles, sin maestros, sin historia, no podremos proyectar un futuro genuino y auténticamente argentino, pacificador, superador y resiliente. Dios quiera que la verdadera historia de Isabel nos congregue hacia ello.

* Profesor de Historia.

Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/Maria-Martinez-de-Peron-contra-el-Imperio-Britanico-552033.note.aspx

miércoles, octubre 23, 2024

Gesta de Malvinas: ¿Cinismo o ignorancia?


Por Nicolás Kasanzew. 

No pasa una semana sin que uno tenga que asombrarse de la liviandad con que funcionarios y políticos argentinos, de toda laya, afiliación y jerarquía, actuan en temas referidos a nuestra soberanía sobre las Islas Malvinas. ¿Cinismo o ignorancia? Siendo benévolos y pensando en la segunda variante ¿será que se cumple aquella máxima de que uno no puede amar lo que no conoce? ¿Y que dichos funcionarios y políticos necesitan un breve curso sobre lo que fue nuestra noble y justa guerra del 82? ¿Algo así, quizá, los pueda conmover y empuje a reconsiderar?

LA RECUPERACION.

La recuperación de las Islas Malvinas se llevó a cabo de manera incruenta para las tropas británicas en el llamado Operativo Rosario, aunque la misma le costó la vida al capitán Pedro Giachino, el primer héroe de la Gesta, quien a pesar de estar mortalmente herido hizo rendir al gobernador Rex Hunt.

A todas luces la Junta Militar había caído en la trampa, tendida por Gran Bretaña con ayuda del Pentágono, de que podía hacer una suerte de “toco y me voy” para después sentarse a negociar. Lejos de eso, la intención de la primera ministra Margaret Thatcher era provocar a la Argentina para tener un “casus belli” que sirviera de justificación a una nueva invasión británica y al establecimiento de la Fortaleza Falklands en el archipiélago.

Hay que recordar que en 1982 la OTAN ya no tenía ninguna base militar en el Atlántico Sur, que pudiera servir de contrapeso a la creciente presencia de la flota soviética en esas aguas, y necesitaba asegurarse a futuro la explotación de petróleo en la zona, el control del cruce interoceánico y sobre todo la proyección a la Antártida, último gran reservorio de minerales y agua dulce del planeta.

La Junta Militar nunca había pensado en ir a una guerra contra la OTAN pero, como intento de disuasión, ante la zarpada de una poderosa flota británica, comenzó a enviar tropas a las islas -con armamento incompleto- a la espera de que las Naciones Unidas pararan el conflicto bélico. Durante todo el mes de abril se montó un impresionante puente aéreo entre el continente y el archipiélago, que se ha llegado a comparar por su magnitud con el puente aéreo de los Aliados a Berlín, después de finalizada la Segunda Guerra Mundial.

EL 1° DE MAYO

Tras establecer un cerco en torno a las islas, la aviación británica atacó la Base Aérea Malvinas, bombardeándola con bombas de mil libras y bombas de fragmentación tipo Beluga en la madrugada del 1° de mayo, con aviones Vulcan y Sea Harrier. La eficaz respuesta de la artillería antiaérea consiguió derribar varias de esas máquinas, evitando así que quedara fuera de servicio el aeropuerto. De hecho, a pesar de que la pista fue el blanco principal de los británicos, que durante todo el conflicto estuvieron bombardeándola hasta tres y cuatro veces por día, nunca lograron su objetivo. Siguió operativa hasta el último día del conflicto, permitiendo que aterrizaran en ella los aviones Hércules de la Fuerza Aérea y los Fokker de la Armada, trayendo abastecimiento y armamento y evacuando heridos.

Ese día 1° de mayo la Fuerza Aérea atacó a las fragatas británicas, causándoles daños y también se enfrascó en las llamadas “peleas de perro” con los aviones Harrier británicos, muy superiores en tecnología y armamento, ya que los Estados Unidos los habían provisto con los misiles Sidewinder L, de última generación. A propósito, el entonces Secretario de Marina de los Estados Unidos, John Lehman declaró que sin esos misiles el Reino Unido habría perdido la guerra.

La Argentina contaba con cinco aviones ultramodernos, los Super Etendard, con sus respectivos misiles Exocet, pero la mayoría de los aviones de la Fuerza Aérea eran de la década del 50, los Skyhawk A4. Sin embargo, sus pilotos, conocidos como los Halcones, suplieron esos 30 años de diferencia en tecnología con pericia, coraje y mística religiosa, diezmando a la flota del Reino Unido. Sorprendido, el jefe de la Task Force, almirante Sandy Woodward, anotaba en su diario (que luego fue editado como libro bajo el título ‘Los cien días’): “Si me preguntan quienes están ganando la guerra, nosotros ciertamente no somos”. Y en otro pasaje comenta que le quedan solamente tres buques operativos (había zarpado de Gran Bretaña con más de cien unidades, entre buques de guerra y logísticos).

Finalmente, el día 13 de junio, después de enumerar todas las bajas que los Halcones le habían causado a la flota, escribe: “Si los argentinos pudieran soplarnos, nos caemos”. Y justamente el 13 de junio el general Menéndez, jefe de la Guarnición Malvinas y gobernador militar, decide rendirse, tras mostrar durante todo el conflicto una asombrosa pasividad. Lo hace cuando a los británicos ya se les estaban acabando los pertrechos, por cuanto un avión Super Etendard de la Armada Argentina les había hundido el portacontenedores militar Atlantic Conveyor.

Después de la guerra se publicó un “paper” de la Inteligencia británica donde se habla del “factor Genta” en la guerra de Malvinas. Allí se explica que los cadetes de la Escuela de Aviación Militar habían sido formados en las enseñanzas de este filósofo nacionalista católico, asesinado por la guerrilla marxista en 1974, que los había imbuido de la mística que les permitió tener un desempeño tan eficaz en el conflicto.

HUNDIMIENTO DEL BELGRANO.

La embajadora de los EE.UU. en la ONU, Jeanne Kirkpatrick, estaba haciendo denodados esfuerzos en conjunto con el presidente del Perú y el Secretario General de la entidad, para detener la guerra, y prácticamente se estaba por acordar un cese de fuego, pero a fin de frustrarlo y continuar con la guerra, Margaret Thatcher ordenó hundir el crucero General Belgrano, que estaba navegando de regreso al continente. Ya no habría marcha atrás.

Tras el hundimiento del Belgrano, la Armada retiró a la flota de mar del teatro de operaciones, a tal punto que el único de sus navíos que en Malvinas entró en combate, fue el pequeño aviso Sobral, que audazmente ingresó en aguas dominadas por los británicos para tratar de rescatar a dos pilotos derribados de la Fuerza Aérea.

Atacado por helicópteros artillados, presentó combate a pesar de la inferioridad de su armamento y sufrió numerosas bajas comenzando por su comandante, el capitán Gómez Roca, pero no se entregó y logró arribar al continente (en las Georgias había llegado a entrar en combate la corbeta Guerrico). De esta manera quienes salvaron el honor de la Armada en Malvinas fueron los aviadores navales, algunas fracciones de la Infantería de Marina, el submarino San Luis y las tripulaciones de ciertos buques mercantes.

Dos días después del hundimiento del Belgrano llegó el contragolpe de la Aviación Naval. Aviones Super Etendard atacaron y hundieron al Sheffield, el buque más moderno y sofisticado de la flota británica.

De ahí en adelante se sucedieron ataques de aviones de la Fuerza Aérea que salían del continente y que debían volar a ras del agua, para no ser captados demasiado temprano por los radares del enemigo, luego atravesar el erizo de fuego defensivo de las fragatas, descargar las bombas en el puente de las mismas y hacer el escape con una cantidad mínima de combustible, perseguidos además por los Harrier con su armamento tan superior.

DESEMBARCO BRITANICO.

Recién el 21 de mayo los británicos se animaron a desembarcar y lo hicieron en San Carlos, lugar que oficiales de Inteligencia argentinos habían identificado como probable. Sin embargo, el general Menéndez solo había mandado 60 hombres a la zona. Encabezados por el teniente primero Carlos Daniel Esteban, estos soldados enfrentaron el desembarco de unos 2500 británicos y derribaron tres helicópteros antes de replegarse hacia Puerto Argentino.

Alertados por el teniente de navío Owen Crippa, que en la mañana del 21 de mayo atacó con su avión de entrenamiento AerMacchi a toda la flota británica en el estrecho de San Carlos, averiando a la fragata Argonaut, desde el continente comenzaron a llegar oleadas de cazabombarderos de La Fuerza Aérea y la Aviación Naval que sometieron a un feroz castigo a la flota británica, hundiendo varios buques y averiando a otros.

Desde San Carlos, los británicos emprendieron la marcha hacia la localidad de Darwin-Pradera del Ganso, donde funcionaba la Base Cóndor de la Fuerza Aérea y estaba desplegado el Regimiento 12 de Infantería y fracciones de los Regimientos 8 y 25, está última al mando del teniente Roberto Estévez.

A todo esto, los Halcones seguían asediando a la flota británica, causándole ingentes daños. Así, por ejemplo, el 25 de mayo el primer teniente Mariano Velasco hundió al destructor Coventry y los pilotos Pablo Carballo y Carlos Rinke pusieron fuera de combate a la fragata Broadsword. El general Menéndez, en cambio, persistía en su actitud pasiva. Había enterrado a unos 8.000 soldados alrededor de Puerto Argentino, en pozos de zorro inundados y con insuficiente alimentación, ya que había prohibido que se carnearan las centenares de miles de ovejas que había en las islas. Tampoco había cambiado de dirección la cuña defensiva que apuntaba hacia el mar, cuando los británicos avanzaban por tierra. Solamente salían a buscar al enemigo las compañías de comandos. Fueron las únicas unidades que tomaron prisioneros, y que capturaron una enseña británica. Además fueron las fracciones que proporcionalmente más bajas tuvieron.

El dia 27 de mayo los británicos comenzaron a atacar las posiciones argentinas en Darwin-Pradera del Ganso. Se habían jactado que a las 5 de la tarde ya estarían tomando el té de la victoria, pero los combates finalizaron recién el 29. En los mismos se destacó la Sección del teniente Roberto Estévez, que contraatacó y detuvo a las fuerzas británicas – superiores en número – durante cinco horas. Aún herido, Estévez siguió comandando, combatiendo y cuidando a sus soldados conscriptos hasta que cayó muerto. También se distinguió en las acciones el subteniente Juan José Gómez Centurión, quien abatió a un teniente de paracaidistas y rescató, internándose detrás de las líneas enemigas, a un suboficial herido.

Uno de los hombres de Estévez, el conscripto Oscar Ledesma, de 18 años, abatió en un mano a mano al jefe de los paracaidistas británicos, el teniente coronel Herbert Jones. Su accionar, como el de muchos otros soldados conscriptos, echa por tierra el mito de los “chicos de la guerra”, mote infamante endilgado a nuestros soldados a fin de sugerir que no eran aptos para el combate y solamente dignos de lástima.

Asimismo se destacó en el combate el subteniente Claudio Braghini, que amén de haber derribado aviones Harrier, utilizó los cañones bitubo de su batería antiaérea para arrasar a la infantería enemiga.

El teniente coronel Italo Piaggi rindió la guarnición el 29 de mayo, pero los británicos nunca más volvieron a atacar a la luz del día, como lo habían hecho en esta oportunidad, por la cantidad de bajas que sufrieron.

Al tiempo que continuaba la batalla aeronaval, los británicos marchaban por tierra hacia Puerto Argentino, pero el 8 de junio intentaron realizar un desembarco de tropas en Bahía Agradable. Una escuadrilla de la Fuerza Aérea comandada por Carlos Cachón atacó al enemigo en el momento justo del desembarco, causando estragos entre los buques y los soldados, a tal punto que los propios ingleses calificaron ese 8 de junio como “El día más negro de la flota británica”. El general Menéndez, que aún disponía de 12 helicópteros en condiciones de transportar tropa, no hizo nada para rematar el desembarco, a pesar de la corta distancia entre Puerto Argentino y Bahía Agradable.

A partir del 9 de junio se intensificaron los combates en los montes aledaños a Puerto Argentino. En el monte Dos Hermanas se destacó por su valentía y eficacia la fracción encabezada por el subteniente Marcelo Llambías, y en el monte Harriet, el teniente primero Jorge Echeverría, un oficial de Inteligencia sin mando de tropa, organizo la resistencia e incluso realizó un contraataque, antes de caer herido por cinco impactos.

La superioridad numérica del enemigo hizo imposible retener esos montes, aunque en las cercanías había varios regimientos argentinos –el 3, el 25, el 6 – que prácticamente nunca entraron en combate (salvo algunas de sus fracciones pequeñas). El general Menéndez, haciendo gala de su sempiterna pasividad no los movilizó.

La batalla clave se produjo en la noche del 11 al 12 de junio por el control del Monte Longdon, defendido por el Regimiento de Infantería 7 y pequeñas fracciones de otras unidades. El encarnizado combate duró once horas, destacándose el contraataque realizado por la Sección del teniente Raúl Castañeda, que estuvo a punto de desalojar a los británicos. Pero al no recibir apoyo por parte de otros efectivos, el Monte Longdon quedó en manos enemigas.

A partir de ahí fue central el accionar de la artillería argentina para contener el avance británico. Como ejemplo cabe citar que la Batería A del Grupo de Artillería 3, comandada por el teniente primero Luis Caballero, disparó sus cañones Oto Melara de 105 mm durante 60 horas seguidas, hasta agotar munición.

El 13 de junio una escuadrilla de la Fuerza Aérea, encabezada por el capitán Carlos Varela atacó audazmente el puesto comando británico en tierra, causando numerosas bajas y obligando al máximo jefe enemigo, general Jeremy Moore, a tirarse en una zanja para salvar su vida.

Esa misma noche se produjo el contraataque en Wireless Ridge del teniente primero Víctor Hugo Rodríguez, al mando de dos Secciones del Regimiento 3. Y en el monte Tumbledown resistió durante diez horas el embate de fuerzas inglesas superiores en número en una relación de uno a diez, la Cuarta Sección de la Compañía Nácar del Batallón de Infantería de Marina 5, al mando del teniente de corbeta Carlos Daniel Vázquez. El grueso de esa unidad nunca fue empeñado en combate de infantería por su jefe, el capitán Carlos Robacio. Sólo lo hicieron pequeñas fracciones como la de Vázquez y del guardiamarina Alejandro Koch en el Monte Sapper.

El 14 de junio a la mañana el general Menéndez se rendía, sin haber dado nunca una orden de ataque o contraataque. El cese de fuego tuvo lugar a las 10 de la mañana. La guerra había terminado, a pesar de que la Fuerza Aérea quería seguir combatiendo.

Los 632 soldados argentinos caídos en el conflicto son los centinelas garantes de que el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas nunca será abandonado por la Nación. ¿Entenderán finalmente los funcionarios y políticos argentinos que la sangre derramada no se negocia?

Nicolás Kasanzew.

Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/Gesta-de-Malvinas-Cinismo-o-ignorancia-551848.note.aspx