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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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lunes, julio 27, 2026

Navitas Petroleum busca ampliar su presencia en nuestras Islas Malvinas. Territorio Argentino.

 


La petrolera israelí Navitas confirmó su expansión en las Islas Malvinas: conectará el bloque PL001 con Sea Lion mediante tuberías submarinas.

Navitas Petroleum confirmó la adquisición del 65% del bloque PL001, lindero al yacimiento Sea Lion. La empresa estima recursos potenciales por más de 1.300 millones de barriles y prevé integrar ambos desarrollos con infraestructura submarina.

Navitas Petroleum busca ampliar su presencia en las Islas Malvinas mediante la incorporación de una nueva licencia de exploración. 

En el subsuelo marítimo que rodea las Islas Malvinas se extienden distintas cuencas hidrocarburíferas donde operan empresas dedicadas a la exploración y producción offshore. Entre ellas se encuentran la Cuenca Malvinas Oeste y la Cuenca Austral, bajo jurisdicción argentina, y la Cuenca Malvinas Norte, donde el Reino Unido ejerce su ocupación sobre el archipiélago.
Una de las compañías con presencia en esta última es Navitas Petroleum Development and Production Ltd. (NPDP). Sin embargo, poco se conoce sobre sus operaciones debido a que la empresa restringe el acceso a su sitio web desde Argentina mediante un bloqueo geográfico que arroja el mensaje «403 Forbidden».
Pese a esa limitación, Agenda Malvinas accedió a la información publicada por la petrolera y reveló que la firma oficializó la adquisición del 65% del bloque PL001, ubicado junto al yacimiento Sea Lion. La documentación también confirma recursos potenciales certificados por más de 1.300 millones de barriles de petróleo y expone la estrategia de la compañía para conectar ambos desarrollos mediante tuberías submarinas, con el objetivo de optimizar su explotación.
En la descripción del proyecto, la compañía destaca que el bloque se encuentra a una «distancia razonable para la conexión» con Sea Lion y anticipa que el desarrollo buscará aprovechar las sinergias entre ambos activos. El plan contempla la utilización de tuberías y umbilicales submarinos para vincular los futuros pozos con la infraestructura flotante que se instalará en Sea Lion, una estrategia que permitiría reducir costos de inversión y acelerar el desarrollo del proyecto.
Navitas también indicó que continúa evaluando nuevos prospectos dentro del bloque y que analiza la perforación de un pozo exploratorio en el corto plazo. Según la empresa, la presencia de múltiples estructuras geológicas permitiría que una sola perforación confirme la existencia de recursos comercialmente viables.

Esta estrategia coincide con la información difundida previamente por la canadiense JHI Associates Inc., que antes de reestructurar su participación accionaria había informado el potencial hidrocarburífero de PL001. Posteriormente, el control del bloque pasó a manos de Eco (Atlantic) Oil & Gas Ltd. y de la propia Navitas.

De esta manera, al sumar el control del bloque PL001 al desarrollo de Sea Lion, la petrolera israelí consolida una posición dominante sobre buena parte de la actividad exploratoria en la Cuenca Malvinas Norte.

La empresa reconoce como parte de su estrategia el uso de la técnica conocida como tie-back, que consiste en conectar nuevos yacimientos a instalaciones ya existentes mediante infraestructura submarina. El esquema ya es utilizado en otros desarrollos offshore de la región para reducir costos y acelerar la puesta en producción.

Antecedentes de la actividad en las Islas.

En abril de este año, se comunicaron nuevos avances en la explotación de petróleo y gas en las Islas Malvinas a través del proyecto Sea Lion, operado por la compañía israelí Navitas Petroleum junto con su socio inglés Rockhopper Exploration, y cuya producción comenzará en 2028. En diciembre, el gobierno nacional había expresado su rechazo a la decisión final de inversión anunciada por ambas firmas.

Según lo indicado por la empresa inglesa mediante un comunicado, las dos primeras fases del desarrollo de Sea Lion están previstas para utilizar la unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga (FPSO) Aoka Mizu, que tendrá una capacidad de producción de 55.000 barriles diarios.

Sin embargo, la operadora Navitas Petroleum también estaba investigando la aceleración del desarrollo de las fases siguientes del proyecto. Para ello, firmó un memorándum de entendimiento para incluir una segunda FPSO con el objetivo de ampliar la capacidad de producción del proyecto en unos 125.000 barriles diarios adicionales.

Sumando ambas unidades, los recursos extraídos de la Cuenca Norte de Malvinas podrían aumentar en total a 180.000 barriles por día. Desde las compañías se dieron fechas estimativas para el proyecto: las obras de perforación y finalización están programadas para iniciar a principios de 2027, mientras que se espera que la producción comercial comience para el primer semestre de 2028.

El repudio de Nación.

En diciembre de 2025, las compañías habían anunciado su decisión final de inversión a través de un reporte en la Bolsa de Tel Aviv, que incluía un monto de 1.170 millones de dólares para ejecutar la primera parte de Sea Lion, lo que generó el rechazó del gobierno nacional y las provincias.

«Estas medidas constituyen acciones unilaterales e ilegítimas del Reino Unido, incompatibles con lo dispuesto por la Resolución 31/49 de la Asamblea General, que insta a las partes a abstenerse de introducir modificaciones unilaterales en la situación mientras las Islas se encuentran sujetas al proceso de negociación recomendado por las resoluciones pertinentes de Naciones Unidas», se expresó entonces desde el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto.

En ese sentido, desde Nación se señaló que «toda participación directa o indirecta en actividades de exploración o explotación hidrocarburífera no autorizadas en las áreas en disputa constituye un acto ilícito a la luz del derecho internacional y del ordenamiento jurídico argentino, y que tomará todas las acciones pertinentes».

Por ese motivo, se advirtió que «se reserva el derecho de ejercer plenamente todas las acciones disponibles para impedir su desarrollo y salvaguardar sus derechos e intereses soberanos».

En un comunicado oficial, Nación apeló a la Resolución 31/49 de la ONU, que insta a la Argentina y el Reino Unido a acelerar las negociaciones por la soberanía de las Islas Malvinas, y prohíbe las decisiones unilaterales que alteren la situación mientras dure el proceso.

La sanción que el Estado le impone a las petroleras que decidan operar en las islas es la inhabilitación a participar en las licitaciones de exploración, tanto en el territorio nacional como en la plataforma continental del país.

Corresponde a la ley 26.659 de Hidrocarburos de 2011, y a su modificación en 2013 (ley 26.915), en la que se prohíbe explorar o explotar hidrocarburos en la plataforma continental argentina sin autorización previa del Gobierno argentino.

Publicado en Diario Río Negro.

https://www.rionegro.com.ar/energia/la-petrolera-israeli-navitas-confirmo-su-expansion-en-las-islas-malvinas-conectara-el-bloque-pl001-con-sea-lion-mediante-tuberias-submarinas-4662141/

domingo, julio 19, 2026

La bandera.

 



La bandera.

(Por Ignacio Fidanza*).- Las Malvinas son argentinas, como todas las frases buenas es directa. Un grupo de argentinos patriotas se dio como misión que el mensaje que habían prohibido la FIFA y el gobierno de Milei ingresara a la semifinal de Argentina e Inglaterra.

Cortaron una sábana de hotel y la pintaron con aerosol negro, recuperando esa magia de lo real que no logran traducir los memes electrónicos. Después de desplegarla detrás del arco de los ingleses y cuando ya tenían la policía encima, la envolvieron sobre una botella de plástico y con la precisión de un indio pampa la ubicaron en el campo de juego. Lo Celso la vio y entendió en un segundo la jugada: la desplegó y ya tenía al lado a Lisandro Martínez y Cuti Romero, y enseguida a casi todo el equipo, incluido Messi, protagonizando el momento más político del Mundial, que recorrió el mundo y quedará en la historia. Uno de esos goles que sólo los campeones encuentran. Audacia de un equipo que el poder quiere pasteurizar, pero no lo logra.

No son Maradona, son más educados, respetan las reglas, no hablan de política, hasta que en un acto y unas frases sueltas, te dejan muy claro que Maradona es también su ídolo y tienen demasiado claro todo. ¿O de dónde sale la poesía contestataria de esa frase que cantan en el vestuario?: «La Scaloneta va a vengar la Copa que le robaron al 10, la que no nos dejaron levantar, soy argento de la cuna hasta el cajón, por Malvinas por el Diego».

O ese rap demoledor que Messi fraseó con cara de distraído: «Hay gente que la pasa mal, que no tiene trabajo, que no llega a fin de mes o que la vive peleando».

Se veía venir, cualquiera podía darse cuenta lo que estaba en juego, menos el gobierno de Milei y su desgraciada ministra Monteoliva, que no perdieron la oportunidad de dejar una manzana en el escritorio de los poderosos.

Hay que tener muy poca sensibilidad nacional para intentar meter la guerra de Malvinas en la lógica obtusa de Hayek, que te lleva al elogio a Thatcher. Hay que estar lejos, muy lejos, para elogiar a una criminal de guerra que ordenó hundir al Belgrano fuera de las aguas de exclusión y cuando se alejaba del teatro de guerra.

El cipayismo de Milei es tan evidente, tan irreflexivo, que los grandes medios, que de manera muy neurótica intentan ayudarlo, hacen un esfuerzo descomunal para taparlo. Incluso, contra el propio Milei que fue y vino en una polémica que incluyó a sus voceros, siempre argumentado de manera oblicua contra el gesto de La Scaloneta, que ahora enfrenta el «riesgo» de una multa.

El mismo presidente que elogia a Thatcher, que festeja el 4 de Julio de Estados Unidos con más entusiasmo que el 9 de Julio, que se desvive por posar junto a la bandera de barras y estrellas, es el que dice que la Argentina no produce nada que valga la pena, salvo, acaso, el dulce de leche. Difícil encontrar un retrato más peyorativo para nuestro país.

Toda la polémica entre Milei y la Selección a los que de manera indirecta o directa, trató de «imprudentes», «intrascendentes», «patrioterismos baratos», «berretas», «rancios» y claro, como no, «populistas», encierra el problema de mirar el mundo a través del limitado lente de la Escuela Austríaca: mezclás todo y te perdés lo importante.

Pero acaso hay algo peor que el cipayismo mental de creer que es una genialidad reducir una política exterior soberana a ser el mejor alumno de Trump. Lo que hay atrás de esa pulsión por ser despiadado con los débiles y manso con los fuertes, es una carencia intelectual, una pereza política, una falta de audacia, que el propio Milei exhibió en su corta, pero muy exitosa carrera política.

Esa audacia que le permitió navegar entre Massa, los bolsos de Insaurralde, Macri, los petroleros y los grandes medios, para llegar a una velocidad alucinante a la Presidencia, no la ejerce en el mapa grande de la política internacional, donde están en juego los intereses estratégicos de la Argentina.

Con un agravante, es obvio para cualquiera que quiera tomarse la molestia de mirarlo, que el mundo está abordando, por ahora de manera desordenada y peligrosa, el rediseño de ese orden mundial que emergió de Yalta y Bretton Woods. Milei que tiene una veneración muy fragmentada de la generación del 80, que le permite rescatar su liberalismo, pero soslaya sus enormes inversiones en obra pública y educación, también olvida esa vocación de actuar con voz propia en el escenario global. Una cosa es ubicarse en Occidente, otra muy distinta la sumisión olfa.

Una miopía que le impide ver el valor de la bravura de los soldados argentinos en el conflicto del Atlántico, no de los cobardes jefes de la junta militar, sino de los soldados, pilotos y marinos, que se la jugaron entera, como bien retrató nada menos que el general Julian Thompson, que comandó las operaciones en el terreno del ejército inglés, en ese libro extraordinario que fue «No Pic Nic». Un elogio a la bravura argentina, que cuando hace rato que tiene el partido perdido, sigue peleando.

Por eso, no es casualidad la línea que une las Malvinas, Maradona, la Scaloneta, Messi y esa rebeldía tan argentina, que espera y baja la cabeza, pero en realidad, está buscando el hueco para volver a encarar. Como tampoco es casualidad que Milei se haya sentido tan incómodo con un acto político corajudo, rebelde, que podría haber elegido destacar.

*Fundador y Director de La Política On Line.

Publicado en ADN RÍO NEGRO.

Domingo 19 de julio del 2026.

https://www.adnrionegro.com.ar/2026/07/la-bandera/




Imágenes: Web.

viernes, julio 17, 2026

¿Sólo un partido de fútbol? Por JORGE MARTÍN FLORES.

 

¿Sólo un partido de fútbol? 

Por JORGE MARTÍN FLORES.

La Argentina, como en varias ocasiones -deportivas y no deportivas- venció a Inglaterra y nuevamente les demostramos al mundo que no son invencibles y que jamás se debe poner en tela de juicio el corazón de un argentino. Porque al decir del Gran Capitán Don José de San Martín: “los argentinos no somos empanadas que se comen con el simple hecho de abrir la boca”.

Este no es un llamado a la violencia ni pretende remover rencores. Este no es una invitación al odio ni al descalabro. Todo lo contrario. No compartimos ninguna de estas posturas, puesto que no creemos ni predicamos la venganza como medio licito para alcanzar un fin -esta actitud es propia del obrar británico- sino que defendemos la justicia, como pilar constitutivo y restitutivo de la dignidad de nuestro ser nacional.

EL DICHO Y EL HECHO.

Comprendo y estoy de acuerdo con el modo de encarar la situación previa al enfrentamiento deportivo de la Selección Argentina para con la Selección Inglesa. Tanto las declaraciones del equipo técnico y de los jugadores de nuestra selección reflejan el nivel de profesionalismo competitivo y su propuesta de distinguir una cosa de otra con total parcialidad. Es cierto, son futbolistas.

Sin embargo, el espíritu de la argentinidad habló y demostró ser más fuerte que todo tipo de formalismos.

Nunca vi cantar a este equipo el fragmento del Himno Nacional del modo en que lo hicieron… “Sean eternos los laureles que supimos conseguir, que supimos conseguir. Coronados de gloria vivamos. ¡Oh juremos con gloria a morir!”. La tensión que acompañó el primer tiempo de este encuentro también dio muestras de que no se estaba jugando un simple partido.

Por si esto fuera poco, la paciencia y perseverancia de nuestra selección, tras el 1 a 0 en nuestra contra, concluido con 2 golazos argentinos que dejaron afuera del mundial a Inglaterra, hablan por sí solos. El temple de acero de este equipo, es ejemplo de argentinos cabales, de aquellos que reman cotidianamente a contracorriente del mundo y que batalla cada una de las contiendas que la vida le va presentando, saliendo fortalecido. Estos futbolistas sienten la camiseta. Porque sienten la bandera. Porque son verdaderamente un equipo. Nuestro equipo.

Por ello, afirmamos que nuestro jugadores -conscientes o inconscientemente- sintieron el calor y cobijo de un pueblo que se resiste a ser vencido. Hoy se descubrieron siendo el eco de generaciones de argentinos que con la patria al hombro salieron al frente en cualquier tipo de dificultad, especialmente aquellas en las que el ser nacional fue cuestionado, insultado y avasallado por la Pérfida Albión.

Por ello enarbolan una pancarta improvisada que reza ni más ni menos que “Las Malvinas son argentinas”. Aquí habla la historia. Aquí el testimonio heróico. La Cuestión Malvinas es la cumbre de esta herida abierta que sólo sanará cuando la bandera azul celeste y blanca vuelva a flamear en nuestras islas del Atlántico Sur.

Por eso, gritar: “¡El que no salta es un inglés!” no es simplemente un cántico, sino que es la pura verdad de una comunidad histórica que en lo más profundo de sus raíces y entrañas, sabe que enfrentarse a Inglaterra es replantear y reafirmar su sentido, su ser, su pensar, su obrar y su existir.

LA HISTORIA ES TESTIGO.

La realidad es que la rivalidad anglo-argentina constituye una problemática que lleva siglos y que ha tenido -y presenta- distintas manifestaciones: históricas, políticas, económicas, financieras, sociales y culturales. También deportivas. Dónde, inevitablemente, el pueblo hace eco de esta tensión contra nuestro enemigo histórico.

Por ello, es que afirmamos que no estuvimos ante solo un partido de fútbol. Hoy se manifestó un nuevo enfrentamiento entre dos estilos de vida, entre dos cosmovisiones, entre dos escalas de valores, entre dos identidades. Entre la Argentinidad y el mundo anglosajón. Entre el espíritu y la materia. Entre el corazón y el cálculo. Entre la calidad y la cantidad. Entre la humildad y la soberbia. Entre la honestidad y la rapiña. Entre la falacias y la transparencia. Entre el individualismo y el trabajo en equipo.

En fin, el conflicto con Inglaterra, atraviesa toda nuestra historia argentina. Tal es así, que llevó al historiador lujanense Ricardo Tabossi a titular un libro clave del pensamiento nacional: ¿Hasta cuándo Inglaterra?

COHERENCIA POR FAVOR.

Como en cada una de estos acontecimientos, donde nos plantamos a los intereses británicos en nuestras tierras, nuevamente demostramos que unidos podemos hacer cosas grandes. Nuevamente este equipo demostró que si los argentinos miramos hacia un mismo lugar, los sueños pueden hacerse realidad. Nuevamente, dimos pruebas contundentes de que en equipo somos mejores.

Sería interesante ahora sí, poner las barbas en remojo y que este sentimiento se haga racional y consciente y de que este espíritu de hidalguía impregne cada acción argentina y nos congregue en el bien común completo de la Patria y en la defensa de nuestros intereses nacionales, vapuleados por doquier.

Nuestra patria está siendo regalada en cuerpo y alma. Traicionada por dentro y por fuera. Es inevitable no pensar en San Martín cuando decía que la traición a la patria es la peor de las felonías, que ni el sepulcro podía hacer desaparecer. La entrega es espantosa y descarada desde hace décadas. No es una cuestiones de partidos políticos, de izquierdas o derechas, sino de la perversión de un sistema levantado sobre la mentira.

Sin ir más lejos, mientras festejamos los triunfos argentinos hoy se discutirá la ley de “Inviolabilidad de la Propiedad Privada”, que en fondo pretende convertir a todas las propiedades argentinas en vendibles y comprables, junto con nuestras reservas de agua -en sus diferentes estados- petróleo, litio, entre otros recursos naturales.

Si no conocemos este doloroso presente, no habrá festejo que valga. Porque seremos felices y no tendremos nada. No podemos permitir que el sacrificio permanente y constante de los argentinos de ayer y de hoy, sean tirados por la borda. No podemos hipotecar el futuro de los argentinos del mañana. No podemos permitir que este sentir se apague y se vuelva a encender cada cuatro años. Será pues, nuestro desafío saber capitalizar y gestionar este impulso inmenso y hermoso, está alegría que nos introduce en una canción épica, para ponerlo al servicio de una patria soberana e independiente.

NO ES SÓLO FÚTBOL. 

Por eso, no es, ni fue, ni será solamente un partido de fútbol. Estamos ante un pueblo que combate por mantener en pie su dignidad nacional. Es un alma que se sostiene por un hilo llamado Cuestión Malvinas y que reconoce en el Reino Unido a su principal adversario. Es un espíritu que busca unirnos por sobre toda división. Es un ímpetu que nos llama a ser mejores de lo que somos. Es una llamada de atención y un grito silencioso que pide reparación histórica, orden, justicia y paz. Es un corazón argentino que lucha porque ama. Y el amor, aunque parezca derrotado, siempre triunfa.

Argentinos, pongamos las barbas en remojo. Seamos coherentes y consecuentes con nuestros referentes de vida. Seamos constantes en la oración y perseverantes en la caridad. No abandonemos nuestros puestos ni le demos la espalda a la esperanza. Caminemos siempre juntos, hacia arriba y hacia adelante. Colguemos los 365 días del año nuestra bandera en balcones, ventanas, calles y plazas. Respiremos argentinidad. No bajemos los brazos. Paso a paso, con humildad, con firmeza y determinación. Como lo demuestra nuestra scalonetta y como lo han encarnado nuestros arquetipos históricos.

Seamos lo que debemos ser y, si no, seamos nada.

Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/Solo-un-partido-de-futbol-573779.note.aspx

miércoles, julio 15, 2026

Festejos y bandera "LAS MALVINAS SON ARGENTINAS".

 


En medio de los festejos por la clasificación a la final del Mundial 2026, los jugadores de la Selección argentina levantaron una bandera blanca con el mensaje: “Las Malvinas son argentinas”.



lunes, julio 13, 2026

La Federación de Veteranos de Guerra "2 de Abril" pidió vivir la semifinal entre Argentina e Inglaterra con respeto. Alentar a la Selección sin odio ni xenofobia.

 



Veteranos de Malvinas llamaron a vivir el Argentina-Inglaterra como un partido y no como una revancha.

A pocas horas de la semifinal del Mundial 2026 entre Argentina e Inglaterra, la Federación de Veteranos de Guerra "2 de Abril" difundió un comunicado en el que pidió separar el fútbol del conflicto bélico de Malvinas y 
La Federación de Veteranos de Guerra "2 de Abril" pidió vivir la semifinal entre Argentina e Inglaterra con respeto.
En la antesala de uno de los partidos más esperados del Mundial 2026, la Federación de Veteranos de Guerra "2 de Abril" emitió un mensaje dirigido a la sociedad, los medios de comunicación y la opinión pública para reflexionar sobre el significado del encuentro entre Argentina e Inglaterra.

La entidad reconoció la expectativa que genera el enfrentamiento por las semifinales de la Copa del Mundo, aunque remarcó la importancia de diferenciar el ámbito deportivo de la causa Malvinas y del recuerdo de los 649 argentinos que perdieron la vida durante la guerra de 1982.

En el comunicado, los veteranos afirmaron que "el deporte no es la guerra" y señalaron que el partido debe entenderse como un acontecimiento deportivo de alcance mundial, y no como una revancha armada ni una compensación por el conflicto bélico.

Asimismo, destacaron que el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas debe sostenerse a través de la diplomacia, la verdad histórica y el carácter pacífico e irrenunciable establecido por la Constitución Nacional.

Finalmente, la Federación convocó a los argentinos a acompañar a la Selección Nacional con pasión, pero sin expresiones de odio o xenofobia, manteniendo siempre viva la memoria de quienes dieron su vida por la Patria.

"El deporte no es una guerra, no es una revancha, es solo un partido", concluye el comunicado difundido en la previa del encuentro.

Publicado en LA COMUNA DE VILLA REGINA.

https://www.lcr.com.ar/noticias/2026/07/13/50173-veteranos-de-malvinas-llamaron-a-vivir-el-argentina-inglaterra-como-un-partido-y-no-como-una-revancha

Asimismo, destacaron que el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas debe sostenerse a través de la diplomacia, la verdad histórica y el carácter pacífico e irrenunciable establecido por la Constitución Nacional.

Finalmente, la Federación convocó a los argentinos a acompañar a la Selección Nacional con pasión, pero sin expresiones de odio o xenofobia, manteniendo siempre viva la memoria de quienes dieron su vida por la Patria.

"El deporte no es una guerra, no es una revancha, es solo un partido".

jueves, julio 09, 2026

Cabo Verde y Malvinas: el pequeño país africano que le cerró una puerta al Reino Unido.


 Cabo Verde y Malvinas: el pequeño país africano que le cerró una puerta al Reino Unido.

En los últimos días, el nombre de Cabo Verde volvió a ocupar un lugar en la memoria de los argentinos. Su selección sorprendió al mundo con el gran partido que disputó frente a la Argentina, despertando admiración por el talento y la entrega de un país pequeño frente a una de las grandes potencias del fútbol.
Sin embargo, el vínculo entre Cabo Verde y la Argentina no comenzó en una cancha.
Desde fines del siglo XIX, inmigrantes caboverdianos llegaron a nuestro país y formaron comunidades, especialmente en las ciudades portuarias. Hombres provenientes de aquellas islas también participaron en las luchas por la Independencia y, con el paso del tiempo, contribuyeron al desarrollo de la Nación. Es una historia compartida, poco conocida, a la que se suma otro episodio casi olvidado.
Durante la Guerra de Malvinas, cuando el Reino Unido necesitaba sostener una compleja red logística para operar a miles de kilómetros de su territorio, Cabo Verde adoptó una postura que fue interpretada como un respaldo político a la posición argentina: negó la utilización del aeropuerto de la isla de Sal y de sus instalaciones como punto de apoyo para la campaña británica.
La Guerra de Malvinas no se libró únicamente en las islas, en el mar o en el aire. También tuvo un escenario diplomático donde cada apoyo, cada abstención y cada negativa podían adquirir un profundo significado político.
Una isla pequeña con un enorme valor estratégico
En 1982, el principal desafío británico consistía en sostener una fuerza expedicionaria a casi trece mil kilómetros de su territorio. La isla Ascensión, bajo soberanía británica, se convirtió en el eje de esa gigantesca operación logística. Desde allí despegaron aeronaves, operaron buques y se organizó buena parte del puente aéreo y marítimo hacia el Atlántico Sur.
Sin embargo, Ascensión no era la única alternativa de interés.
El aeropuerto internacional de la isla de Sal ocupaba una posición privilegiada sobre las rutas atlánticas. Su pista de gran longitud y su utilización habitual como escala de vuelos intercontinentales lo convertían en un punto de apoyo de considerable importancia para cualquier operación de largo alcance.
En ese contexto, la negativa de Cabo Verde trascendía el aspecto estrictamente operativo. Representaba la decisión soberana de un Estado que optaba por no facilitar el esfuerzo logístico de una de las mayores potencias militares del mundo.
Un Estado recientemente independizado.
En 1982, Cabo Verde apenas llevaba siete años como nación independiente. Había obtenido su emancipación de Portugal el 5 de julio de 1975 y, como muchos países africanos surgidos del proceso de descolonización, observaba con especial sensibilidad los conflictos vinculados con la permanencia de enclaves coloniales.
La figura de Amílcar Cabral, uno de los principales líderes independentistas de África occidental y cuyo nombre lleva el aeropuerto de Sal, simbolizaba esa mirada política.
Desde esa perspectiva, el conflicto del Atlántico Sur podía interpretarse no solo como una guerra entre dos Estados, sino también como una controversia vinculada a un territorio cuya soberanía permanecía en disputa desde el siglo XIX.
Comprender ese contexto permite valorar con mayor precisión el significado de la decisión caboverdiana.
Una batalla que también se libró en la diplomacia.
La historia suele recordar Malvinas por sus combates, sus héroes y el sacrificio de quienes lucharon en las islas. Sin embargo, el conflicto también se desarrolló en otro escenario, menos visible pero igualmente importante: el diplomático.
En ese ámbito, las declaraciones oficiales, los votos en los organismos internacionales, las posiciones de los distintos gobiernos y las decisiones relacionadas con el apoyo logístico formaban parte de una disputa que trascendía el campo de batalla.
La actitud adoptada por Cabo Verde constituye uno de esos episodios poco conocidos que ayudan a comprender la dimensión internacional del conflicto. No modificó por sí sola la evolución de las operaciones militares, pero dejó en evidencia que la posición de la comunidad internacional distaba mucho de ser uniforme.
Incluso países con recursos limitados podían ejercer su soberanía y adoptar decisiones de alto valor político.
Un antecedente que conserva actualidad.
Décadas después, la importancia estratégica de la isla de Sal volvió a quedar demostrada.
Cuando la pista de Ascensión debió ser sometida a importantes trabajos de reparación, el puente aéreo británico entre el Reino Unido y las Islas Malvinas utilizó Cabo Verde como escala técnica de reabastecimiento.
Ese hecho confirmó que el interés británico por Sal no respondía únicamente a las circunstancias de 1982. Su ubicación geográfica continúa siendo un elemento de gran relevancia para las comunicaciones entre Europa y el Atlántico Sur.
Mirado desde esa perspectiva, el episodio ocurrido durante la guerra adquiere una dimensión aún mayor.
Una historia que merece ser recordada.
Cabo Verde reapareció recientemente en la conversación de los argentinos gracias al fútbol. Sin embargo, los vínculos entre ambos países poseen raíces mucho más profundas.
Están presentes en la inmigración caboverdiana que llegó a nuestras costas, en los hombres de esas islas que participaron en las luchas por la Independencia y también en aquella decisión adoptada durante la Guerra de Malvinas, cuando un joven Estado africano decidió no facilitar el esfuerzo logístico británico.
No fue una batalla.
No fue una victoria militar.
Tampoco modificó el desenlace del conflicto.
Pero constituyó un acto de soberanía que merece ser incorporado a la historia diplomática de Malvinas.
Porque la grandeza de un país no siempre se mide por la extensión de su territorio, el tamaño de sus Fuerzas Armadas o el peso de su economía.
Con frecuencia se manifiesta en la capacidad de sostener una decisión conforme a sus principios, aun cuando ello implique decir no a una gran potencia.
En 1982, Cabo Verde eligió ese camino.
Y ese episodio merece ser recordado.
Por: Roberto Arnaiz
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