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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

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"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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martes, septiembre 01, 2026

Conrado Varotto reconstruye el camino que comenzó en 1971 con un grupo de jóvenes del Centro Atómico Bariloche.


INVAP 50 AÑOS EN BARILOCHE.

INVAP cumple 50 años: la empresa rionegrina que convirtió conocimiento en tecnología para el mundo.

"No al colonialismo mental. No hay proyecto que la capacidad argentina, que la materia gris argentina, no pueda encarar".

Los “chicos” que empezaron a imaginar INVAP: de una idea en Bariloche a una empresa tecnológica.

Conrado Varotto reconstruye el camino que comenzó en 1971 con un grupo de jóvenes del Centro Atómico Bariloche. La idea era sencilla y ambiciosa: usar el conocimiento científico para “hacer cosas que sirvan”. Cinco años después nació INVAP.

Conrado Varotto impulsó el grupo que dio origen a INVAP y fue su primer gerente general.
Gentileza INVAP.


Conrado Varotto, durante los primeros años de la historia de INVAP en Bariloche.
Archivo Diario Río Negro.

A comienzos de los años 70, un grupo de jóvenes del Centro Atómico Bariloche empezó a hacerse una pregunta que terminaría teniendo consecuencias mucho mayores de las que entonces podían imaginar: qué podían hacer con todo lo que sabían.

Conrado Varotto, doctor en Física y egresado del Instituto Balseiro, todavía no tenía 30 años cuando ensayó una respuesta sencilla y, al mismo tiempo, ambiciosa: “hagamos cosas que sirvan”.

Medio siglo después, uno de los fundadores y primer gerente general de INVAP vuelve sobre aquellos años para reconstruir cómo una inquietud surgida entre jóvenes científicos comenzó a transformarse en una empresa tecnológica.

El regreso de Stanford y una pregunta en Bariloche.

Era 1971 y Varotto acababa de regresar de Stanford, Estados Unidos, donde había conocido una relación entre ciencia, formación académica y actividad productiva diferente de la que encontraba en Argentina. “Cuando volví traté de amoldar esas ideas que tenía, teniendo en cuenta lo que había visto, pero acorde a las circunstancias de la Argentina”, recuerda.

Un “grupo de chicos” del Centro Atómico Bariloche se entusiasmó con la propuesta. La cuestión era cómo aprovechar el conocimiento científico que habían adquirido para desarrollar tecnología y resolver problemas concretos.

De esa inquietud nació el Programa de Investigación Aplicada (PIA). “Empezamos a interactuar con empresas aplicando los conocimientos que teníamos”, explica Varotto.

Los proyectos comenzaron a crecer y con ellos apareció un problema nuevo. Para avanzar necesitaban una estructura que permitiera trabajar con dinámica empresarial, pero que al mismo tiempo protegiera la continuidad del proyecto frente a los cambios políticos.

La búsqueda de una forma para aquella idea.

“Argentina es un país pendular”, resume Varotto al explicar uno de los dilemas que enfrentaron. Una empresa privada convencional podía poner en riesgo un proyecto que utilizaba conocimiento, infraestructura y recursos humanos que habían sido desarrollados por el Estado. Había que encontrar otro modelo.

La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) resultó fundamental en ese proceso. Varotto destaca especialmente el papel de Carlos Castro Madero, quien asumió la presidencia de la Comisión en 1976 y respaldó la iniciativa. “Yo siempre lo considero prácticamente más fundador de INVAP que yo”, afirma.

Conrado Varotto durante su etapa al frente de la actividad espacial argentina, que impulsó el desarrollo de satélites y nuevas capacidades tecnológicas. Gentileza.

Río Negro aportó la otra pieza decisiva. La provincia participó en la búsqueda de una figura jurídica hasta encontrar en la Ley de Sociedades del Estado la herramienta que permitiría constituir la empresa. Así, aquella inquietud que había comenzado entre científicos en Bariloche encontró en hace 50 años una estructura empresarial desde la cual crecer.

El vínculo con Río Negro que atravesó los gobiernos.

Para Varotto, una de las claves de esa construcción fue la continuidad que consiguió el proyecto a pesar de los cambios políticos que atravesaron el país y la provincia durante las décadas siguientes.

El vínculo con Río Negro logró mantenerse más allá de las distintas administraciones. “Pasaron gobiernos de todos los colores y, sin embargo, siempre respetó la forma de ser de INVAP”, destaca.


Conrado Varotto, junto a José Kenny, agregado científico de la Embajada de Italia; Lino Barañao, secretario de Gobierno de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva; Mario Varotto; y Héctor Otheguy, gerente general de INVAP, durante la entrega de la Distinción Investigador de la Nación 2018.

La estructura elegida en aquellos primeros años permitió combinar una característica poco habitual: una empresa perteneciente al Estado provincial con capacidad para desarrollar proyectos tecnológicos, buscar clientes y competir en mercados nacionales e internacionales.

“Vos podés ser un visionario, pero con eso no vas a ningún lado”.

Varotto se resiste a contar el nacimiento de INVAP como la historia de una sola persona. “Vos podés ser un visionario, pero con eso no vas a ningún lado”, sostiene. Una idea, explica, necesita un grupo dispuesto a convertirla en algo propio. “Fue una casualidad que yo fuera el que sacó la banderita, nada más”, dice al recordar su papel en aquellos comienzos.

Conrado Varotto durante su infancia, mucho antes de convertirse en una de las figuras centrales del desarrollo científico y tecnológico argentino.
Gentileza.

Esa concepción colectiva terminó formando parte de una cultura de trabajo que, según describe, cada generación transmitió a la siguiente sin necesidad de establecerla formalmente. “No es que hay algo escrito que diga: ‘Nosotros vamos a seguir estos principios’. Es cultural y se va transmitiendo de unos a otros”, explica.

Las crisis y quienes tomaron la posta.

La historia que comenzó en los años 70 estuvo lejos de avanzar en línea recta. INVAP atravesó crisis económicas, cambios políticos y momentos en los que su continuidad enfrentó enormes dificultades.

Al recordar esas etapas, Varotto destaca especialmente a “Cacho” Otheguy, quien lo sucedió y tuvo que conducir la empresa durante algunos de sus períodos más complejos. “Yo personalmente no hubiera podido afrontar lo que afrontó Cacho”, reconoce.

La frase vuelve sobre una idea que atraviesa su relato: INVAP pudo continuar porque las nuevas generaciones fueron tomando responsabilidades y sosteniendo una cultura construida colectivamente.

“Nos veo en Marte y en el más allá”.

Cuando piensa en los próximos 50 años, Varotto recupera la misma lógica de los comienzos: imaginar primero, incluso cuando todavía no se sabe exactamente cómo alcanzar el objetivo. “Nos veo en Marte y en el más allá”, dice. Y enseguida amplía la idea: “¿Qué será? No lo sé. No hay límite”.

Cuando INVAP cumplió 30 años, Varotto había resumido su trayectoria con una frase: “30 años y un sueño mirando para atrás”.

Dos décadas después, el fundador cambia la dirección de esa mirada. “Ahora yo diría: 50 años y un sueño mirando al futuro”.

Es otra manera de regresar a aquella pregunta que un grupo de “chicos” empezó a hacerse en Bariloche a comienzos de los años 70: qué podían hacer con lo que sabían.

Suplemento INVAP 50 AÑOS Diario Río Negro.

1º de septiembre del 2026.

https://www.rionegro.com.ar/sociedad/los-chicos-que-empezaron-a-imaginar-invap-de-una-idea-en-bariloche-a-una-empresa-tecnologica/

 

jueves, agosto 20, 2026

Techint terminó la construcción del oleoducto VMOS.

 (ADN).- La UT Techint-Sacde completó la construcción y el precomisionado del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS). La compañía informó que finalizó el alcance que tenía a su cargo dentro del proyecto, luego de 15 meses de trabajo y de acuerdo con el cronograma previsto.

«Formalizamos la finalización de todas las actividades de nuestro alcance: construcción, precomisionado y levantamiento de pendientes. Esto se logró en tiempo y forma, respetando los más altos estándares de calidad», señaló José Ignacio Ibarra, Sr. Construction Manager.


Durante el período de mayor actividad, el proyecto llegó a involucrar a más de 2.500 trabajadores y demandó la coordinación de contratistas y proveedores a lo largo de un trazado que atraviesa distintos puntos de la región, según informaron desde Techint en un comunicado.

«Haber llegado a este hito en la fecha prevista es resultado del compromiso, la coordinación y el trabajo de todos los equipos con un mismo objetivo final. Este proyecto también permitió desarrollar capacidades locales, generar empleo y fortalecer nuestra cadena de valor, trabajando junto a contratistas y proveedores de la región», sostuvo Alejandro Cardone, Project Manager.

La construcción también dejó hitos vinculados con el ritmo de ejecución. Durante la obra se alcanzó una marca de 175 soldaduras automáticas en una sola jornada, lo que permitió completar 4 kilómetros de tendido en ese día.

«La finalización de este proyecto es el resultado de una decisión estratégica que tomamos desde el inicio: conformar un equipo integrado, con objetivos compartidos, comunicación permanente y un fuerte compromiso tanto en lo técnico como en lo humano. La experiencia de la UT Techint SACDE, consolidada a lo largo de cuatro proyectos en conjunto, nos permitió trabajar con un alto nivel de coordinación, haciendo posible alcanzar este hito en tiempo, con calidad y de manera segura», concluyó Ricardo Unzner, Gerente de Proyecto.

Noticia publicada en ADN Río Negro.

https://www.adnrionegro.com.ar/2026/08/techint-termino-la-construccion-del-oleoducto-vmos/

lunes, julio 27, 2026

Navitas Petroleum busca ampliar su presencia en nuestras Islas Malvinas. Territorio Argentino.

 


La petrolera israelí Navitas confirmó su expansión en las Islas Malvinas: conectará el bloque PL001 con Sea Lion mediante tuberías submarinas.

Navitas Petroleum confirmó la adquisición del 65% del bloque PL001, lindero al yacimiento Sea Lion. La empresa estima recursos potenciales por más de 1.300 millones de barriles y prevé integrar ambos desarrollos con infraestructura submarina.

Navitas Petroleum busca ampliar su presencia en las Islas Malvinas mediante la incorporación de una nueva licencia de exploración. 

En el subsuelo marítimo que rodea las Islas Malvinas se extienden distintas cuencas hidrocarburíferas donde operan empresas dedicadas a la exploración y producción offshore. Entre ellas se encuentran la Cuenca Malvinas Oeste y la Cuenca Austral, bajo jurisdicción argentina, y la Cuenca Malvinas Norte, donde el Reino Unido ejerce su ocupación sobre el archipiélago.
Una de las compañías con presencia en esta última es Navitas Petroleum Development and Production Ltd. (NPDP). Sin embargo, poco se conoce sobre sus operaciones debido a que la empresa restringe el acceso a su sitio web desde Argentina mediante un bloqueo geográfico que arroja el mensaje «403 Forbidden».
Pese a esa limitación, Agenda Malvinas accedió a la información publicada por la petrolera y reveló que la firma oficializó la adquisición del 65% del bloque PL001, ubicado junto al yacimiento Sea Lion. La documentación también confirma recursos potenciales certificados por más de 1.300 millones de barriles de petróleo y expone la estrategia de la compañía para conectar ambos desarrollos mediante tuberías submarinas, con el objetivo de optimizar su explotación.
En la descripción del proyecto, la compañía destaca que el bloque se encuentra a una «distancia razonable para la conexión» con Sea Lion y anticipa que el desarrollo buscará aprovechar las sinergias entre ambos activos. El plan contempla la utilización de tuberías y umbilicales submarinos para vincular los futuros pozos con la infraestructura flotante que se instalará en Sea Lion, una estrategia que permitiría reducir costos de inversión y acelerar el desarrollo del proyecto.
Navitas también indicó que continúa evaluando nuevos prospectos dentro del bloque y que analiza la perforación de un pozo exploratorio en el corto plazo. Según la empresa, la presencia de múltiples estructuras geológicas permitiría que una sola perforación confirme la existencia de recursos comercialmente viables.

Esta estrategia coincide con la información difundida previamente por la canadiense JHI Associates Inc., que antes de reestructurar su participación accionaria había informado el potencial hidrocarburífero de PL001. Posteriormente, el control del bloque pasó a manos de Eco (Atlantic) Oil & Gas Ltd. y de la propia Navitas.

De esta manera, al sumar el control del bloque PL001 al desarrollo de Sea Lion, la petrolera israelí consolida una posición dominante sobre buena parte de la actividad exploratoria en la Cuenca Malvinas Norte.

La empresa reconoce como parte de su estrategia el uso de la técnica conocida como tie-back, que consiste en conectar nuevos yacimientos a instalaciones ya existentes mediante infraestructura submarina. El esquema ya es utilizado en otros desarrollos offshore de la región para reducir costos y acelerar la puesta en producción.

Antecedentes de la actividad en las Islas.

En abril de este año, se comunicaron nuevos avances en la explotación de petróleo y gas en las Islas Malvinas a través del proyecto Sea Lion, operado por la compañía israelí Navitas Petroleum junto con su socio inglés Rockhopper Exploration, y cuya producción comenzará en 2028. En diciembre, el gobierno nacional había expresado su rechazo a la decisión final de inversión anunciada por ambas firmas.

Según lo indicado por la empresa inglesa mediante un comunicado, las dos primeras fases del desarrollo de Sea Lion están previstas para utilizar la unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga (FPSO) Aoka Mizu, que tendrá una capacidad de producción de 55.000 barriles diarios.

Sin embargo, la operadora Navitas Petroleum también estaba investigando la aceleración del desarrollo de las fases siguientes del proyecto. Para ello, firmó un memorándum de entendimiento para incluir una segunda FPSO con el objetivo de ampliar la capacidad de producción del proyecto en unos 125.000 barriles diarios adicionales.

Sumando ambas unidades, los recursos extraídos de la Cuenca Norte de Malvinas podrían aumentar en total a 180.000 barriles por día. Desde las compañías se dieron fechas estimativas para el proyecto: las obras de perforación y finalización están programadas para iniciar a principios de 2027, mientras que se espera que la producción comercial comience para el primer semestre de 2028.

El repudio de Nación.

En diciembre de 2025, las compañías habían anunciado su decisión final de inversión a través de un reporte en la Bolsa de Tel Aviv, que incluía un monto de 1.170 millones de dólares para ejecutar la primera parte de Sea Lion, lo que generó el rechazó del gobierno nacional y las provincias.

«Estas medidas constituyen acciones unilaterales e ilegítimas del Reino Unido, incompatibles con lo dispuesto por la Resolución 31/49 de la Asamblea General, que insta a las partes a abstenerse de introducir modificaciones unilaterales en la situación mientras las Islas se encuentran sujetas al proceso de negociación recomendado por las resoluciones pertinentes de Naciones Unidas», se expresó entonces desde el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto.

En ese sentido, desde Nación se señaló que «toda participación directa o indirecta en actividades de exploración o explotación hidrocarburífera no autorizadas en las áreas en disputa constituye un acto ilícito a la luz del derecho internacional y del ordenamiento jurídico argentino, y que tomará todas las acciones pertinentes».

Por ese motivo, se advirtió que «se reserva el derecho de ejercer plenamente todas las acciones disponibles para impedir su desarrollo y salvaguardar sus derechos e intereses soberanos».

En un comunicado oficial, Nación apeló a la Resolución 31/49 de la ONU, que insta a la Argentina y el Reino Unido a acelerar las negociaciones por la soberanía de las Islas Malvinas, y prohíbe las decisiones unilaterales que alteren la situación mientras dure el proceso.

La sanción que el Estado le impone a las petroleras que decidan operar en las islas es la inhabilitación a participar en las licitaciones de exploración, tanto en el territorio nacional como en la plataforma continental del país.

Corresponde a la ley 26.659 de Hidrocarburos de 2011, y a su modificación en 2013 (ley 26.915), en la que se prohíbe explorar o explotar hidrocarburos en la plataforma continental argentina sin autorización previa del Gobierno argentino.

Publicado en Diario Río Negro.

https://www.rionegro.com.ar/energia/la-petrolera-israeli-navitas-confirmo-su-expansion-en-las-islas-malvinas-conectara-el-bloque-pl001-con-sea-lion-mediante-tuberias-submarinas-4662141/

domingo, mayo 24, 2026

22 de mayo de 1951 se creó la Planta Nacional de la Energía Atómica de Bariloche.

 


ANIVERSARIO DEL CENTRO ATÓMICO BARILOCHE.

El 22 de mayo de 1951 se creó la Planta Nacional de la Energía Atómica de Bariloche, que dio origen al actual Centro Atómico Bariloche (CAB) de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Este predio es la cuna de la ingeniería nuclear en Argentina y Latinoamérica, referente en investigación científica, desarrollo tecnológico y la formación de profesionales.
El CAB cuenta con el reactor de investigación RA-6 entre sus principales instalaciones, además de laboratorios de vanguardia en nanotecnología, física médica, química, robótica, materiales y estudios ambientales.
Dentro de este predio se encuentra el Instituto Balseiro, dedicado a la formación en física, ingeniería nuclear, mecánica y telecomunicaciones; y el Centro de Medicina Nuclear INTECNUS, que brinda diagnóstico y tratamiento médico de avanzada.

viernes, abril 10, 2026

Glaciares: la Patagonia votó con lógica política una ley que atraviesa recursos, agua y modelo de desarrollo.

 


Glaciares: la Patagonia votó con lógica política una ley que atraviesa recursos, agua y modelo de desarrollo.

Por Nicolás Muñoz.

La reforma de la Ley de Glaciares dejó al descubierto que la Patagonia no actuó como bloque regional frente a un tema que toca el corazón de su presente y de su futuro. Hubo 13 votos a favor, 11 en contra y una abstención entre los representantes del sur, en una señal política marcada más por alineamientos partidarios que por una postura común pensada desde la economía patagónica.

La votación de la reforma de la Ley de Glaciares dejó una imagen potente en la Patagonia: el sur argentino no defendió una posición regional unificada frente a una norma que impacta directamente sobre una de las zonas más estratégicas del país. Por el contrario, lo que apareció en Diputados fue una Patagonia partida por líneas políticas, donde el voto de cada provincia quedó mucho más atado al bloque al que pertenece cada legislador que a una construcción común sobre qué le conviene a la región en términos de desarrollo, ambiente y control de sus recursos.

El resultado global de la Cámara fue de 137 votos a favor, 111 en contra y 3 abstenciones. En el recorte patagónico, el saldo fue de 13 positivos, 11 negativos y una abstención. La distribución no fue casual: en general, los votos afirmativos llegaron desde La Libertad Avanza, bloques dialoguistas y espacios provinciales o aliados, mientras que los rechazos se concentraron sobre todo en Unión por la Patria. Ya desde la previa se veía ese patrón, y finalmente se confirmó en el tablero.

En Neuquén, votaron a favor Soledad Mondaca, Gabriela Luciana Muñoz y Gastón Riesco, los tres de La Libertad Avanza. Votó en contra Pablo Todero, de Unión por la Patria. Y se abstuvo Karina Maureira, de La Neuquinidad. El caso neuquino es ilustrativo porque muestra con claridad el cruce entre bloque político y relato público: Riesco difundió en redes la idea de que “nadie quiere destruir los glaciares” y denunció un “engaño” de quienes se oponían, mientras que Todero rechazó la reforma, cuestionó que se haya avanzado “sin escuchar a la gente” y se había pronunciado a favor de consultar a la ciudadanía sobre minería en zonas glaciares. Maureira, según se informó, cuestionó la imposibilidad de votar artículos por separado, y ese fue uno de los motivos señalados para su abstención.

En Río Negro, acompañaron la reforma Lorena Villaverde y Aníbal Tortoriello, ambos alineados con La Libertad Avanza, y Sergio Capozzi, de Provincias Unidas. Votaron en contra Marcelo Mango y Adriana Serquis, ambos de Unión por la Patria. También acá el patrón fue político. Villaverde había cuestionado en otras oportunidades lo que define como “falso ambientalismo”, Tortoriello se mantenía en silencio pero se esperaba que acompañara el sentido del oficialismo, y Capozzi aparecía en la previa como un diputado dialoguista con chances de alinearse con el Gobierno. Del otro lado, Serquis había cuestionado duramente la reforma en comisión y Mango había salido a defender el valor estratégico de los glaciares tras declaraciones libertarias que minimizaban su importancia.

En Santa Cruz, votaron a favor José Luis Garrido, de Por Santa Cruz, y Jairo Guzmán, de La Libertad Avanza. En contra lo hicieron Ana María Ianni, Moira Lanesan Sancho y Juan Carlos Molina, los tres de Unión por la Patria. Garrido no solo acompañó: fue uno de los firmantes clave del pedido de sesión especial para acelerar el tratamiento del proyecto. Guzmán, por su parte, defendió públicamente la reforma y sostuvo que “te están mintiendo sobre la ley de glaciares”, negando que pusiera en riesgo esas áreas y reivindicando una mayor autonomía provincial. En cambio, Molina llegó a plantear en redes que en Diputados iban a “pelear si entregamos el agua o no”, e Ianni y Lanesan Sancho también se habían posicionado en rechazo, denunciando irregularidades en el proceso y retroceso ambiental.

En Chubut, votaron a favor Maira Frías y César Treffinger, de La Libertad Avanza, y Jorge “Loma” Ávila, de Provincias Unidas. En contra se pronunciaron Juan Pablo Luque y José Glinski, ambos de Unión por la Patria. También aquí el voto fue consistente con posiciones previas. Frías y Treffinger habían replicado celebraciones del bloque libertario por haber conseguido dictamen. Ávila no se había pronunciado específicamente sobre la reforma, pero sí venía sosteniendo una postura favorable al desarrollo minero por su impacto en el empleo. En la vereda opuesta, Luque denunció que el tratamiento estaba “viciado desde el inicio” y Glinski marcó una diferencia nítida entre minería y agua, dejando en claro que para él tocar la Ley de Glaciares implicaba meterse con un recurso demasiado sensible.

En Tierra del Fuego, votaron a favor Santiago Pauli y Miguel Rodríguez, ambos de La Libertad Avanza, mientras que rechazaron la reforma Jorge Araujo Hernández, Andrea Freites y Paulo Tita, todos de Unión por la Patria. Aunque en las fuentes consultadas no aparecieron tantas declaraciones individuales como en otras provincias, el reparto fue igualmente elocuente: la votación fueguina siguió con bastante fidelidad la fractura entre oficialismo nacional y peronismo.

Si se toma además el recorte amplio con el que se armó el conteo regional, La Pampa también quedó incorporada al saldo patagónico. Allí votaron a favor Martín Ardohain y Adrián Ravier, y en contra Abelardo Ferrán, Varinia Marín y Ariel Rauschenberger. Esa suma ayudó a completar la cuenta regional de 13 votos afirmativos, 11 negativos y una abstención.

Lo que deja esta radiografía es una conclusión política incómoda para la región: la Patagonia no votó en clave Patagonia. No apareció una defensa cerrada de un interés regional propio, sino una conducta más pegada a los alineamientos nacionales de cada fuerza. Los libertarios, aliados y dialoguistas acompañaron una reforma que presentaron como una corrección técnica, más favorable al federalismo y menos restrictiva para el desarrollo. El peronismo, en cambio, la rechazó como una norma regresiva, apurada y funcional a intereses mineros.

Eso no significa que no exista una discusión de fondo sobre la economía patagónica. Existe, y es central. Pero en esta votación quedó subsumida bajo otra lógica: la de la disputa política nacional. Porque si el debate hubiera estado ordenado principalmente por una mirada económica regional, probablemente habría aparecido una postura más transversal entre provincias que hoy viven del petróleo, proyectan puertos, discuten minería o buscan capturar renta de grandes inversiones. Lo que ocurrió fue otra cosa: cada bloque votó, en general, como venía votando el resto del país.

Y ahí está, justamente, el dato más fuerte. La Patagonia, la región más observada por sus hidrocarburos, su potencial minero, su salida al mar y sus reservas de agua, quedó dividida no solo por una ley, sino por el modo de leer su propio futuro. Un sector de su dirigencia prioriza ampliar márgenes para inversiones y reforzar la potestad provincial. Otro cree que ese camino puede abrir una etapa de mayor vulnerabilidad ambiental en territorios demasiado sensibles. La ley ya fue aprobada. Pero la discusión sobre qué Patagonia se quiere construir sigue completamente abierta.

Publicado en ENERGÍA 360º

https://energia360.com.ar/glaciares-la-patagonia-voto-con-logica-politica-una-ley-que-atraviesa-recursos-agua-y-modelo-de-desarrollo/

domingo, agosto 31, 2025

De un sueño frustrado a un legado duradero: la historia del Proyecto Huemul.

 


CRÓNICAS DE LA ENERGÍA.

De un sueño frustrado a un legado duradero: la historia del Proyecto Huemul.

Lo que nació como un experimento fallido en la isla Huemul terminó siendo el punto de partida de un camino distinto: el que hizo de Bariloche y Río Negro un referente en ciencia, innovación y tecnología nuclear. Una historia patagónica que muestra cómo incluso de los fracasos pueden surgir legados duraderos.

Una isla verde en medio del Nahuel Huapi, a pasos de Bariloche, fue el escenario donde la Argentina se propuso algo que sonaba a ciencia ficción: reproducir en la Tierra la energía que sostiene al Sol. Corrían fines de los años cuarenta y el mundo recién empezaba a comprender la potencia de la fisión nuclear (partir átomos pesados como el uranio para liberar energía) mientras la fusión (unir núcleos livianos de hidrógeno) aparecía como la promesa mayor: más energía por unidad de combustible, menos residuos, un horizonte casi inagotable. El desafío era monumental: alcanzar temperaturas y presiones extremas y, sobre todo, confinar un plasma que tiende a escaparse de cualquier pared.

En ese clima de expectativas, el físico austríaco Ronald Richter llegó a la Argentina en 1947, convencido de que podía forzar reacciones termonucleares mediante descargas eléctricas de muy alta potencia en gas de deuterio. La idea, audaz, mezclaba intuiciones reales de física de plasmas con una instrumentación todavía débil para medir lo que prometía medir. Convenció a Juan Domingo Perón de que el país podía adelantarse al resto del mundo y lograr el Santo Grial de la energía.

Algunos llegaron a mencionar a Ronald Richter como el «Loco» que engañó al Presidente Juan Domingo Perón.

La elección del lugar fue tan simbólica como práctica: la isla Huemul, a poca distancia de la costa frente a San Carlos de Bariloche, dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi. El agua alrededor ofrecía aislamiento y seguridad; la cercanía a una ciudad en crecimiento aportaba logística. En la isla se levantaron laboratorios, recintos de hormigón para blindaje, talleres, salas de potencia eléctrica y viviendas para el personal. Para la escala científica de la Argentina de comienzos de los años cincuenta, fue una inversión pública tan ambiciosa como inédita. La señal política era clara: el Estado estaba dispuesto a apostar fuerte por conocimiento estratégico.

Imagen de la Isla Huemul en el Parque Nacional Nahuel Huapi – Bariloche (Foto La Mañana de Cipolletti)

El 24 de marzo de 1951 llegó el anuncio que sacudió al país y repercutió afuera: Perón, en cadena nacional, afirmó que la Argentina había logrado reacciones termonucleares controladas en la isla Huemul. De un día para otro, un país del sur parecía ponerse delante de Estados Unidos y la Unión Soviética en la carrera tecnológica más sensible del momento. Se hablaba de energía abundante para industrializar, de independencia, de un nuevo mapa de desarrollo. La Patagonia, convertida en laboratorio del futuro, se asomaba, al menos en el relato, a una era distinta.

Luego vino la prueba de fuego que ordena a la ciencia: la verificación independiente. Lo que cuenta no es el anuncio, sino lo que puede medirse y repetirse con protocolos claros. Y ahí aparecieron los huecos. Faltaban diagnósticos robustos para detectar neutrones inequívocamente asociados a fusión; no había mediciones confiables de temperaturas que justificaran el fenómeno; las señales reportadas no se reproducían bajo control de terceros; la documentación técnica era incompleta y los procedimientos, poco transparentes. En 1952, una comisión con físicos de primer nivel, como José Antonio Balseiro, Mario Báncora y Teófilo Isnardi entre otros, auditó las instalaciones y los experimentos. Su conclusión fue terminante: no había evidencia de fusión nuclear controlada. El proyecto se clausuró y el prestigio de Richter se desmoronó.

Hasta aquí, la crónica de una promesa que no se cumplió. Pero Huemul no es solo la historia de lo que no fue: es también el punto de partida de lo que sí llegó a ser. La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), creada en 1950, se fortaleció con una hoja de ruta más sobria: método científico, ingeniería, control del Estado y validación entre pares antes que discursos. En 1955 nació en Bariloche el Instituto de Física de Bariloche, luego Instituto Balseiro, semillero de físicos e ingenieros nucleares, mecánicos y electrónicos que sostuvieron, durante décadas, la trama de capacidades del país. De ese entramado CNEA-Balseiro surgió el Centro Atómico Bariloche y, tiempo después, INVAP (1976), la empresa rionegrina que colocó a la Patagonia en el mapa global de la tecnología aplicada: reactores de investigación exportados, radares, satélites, misiones complejas que combinan ciencia, industria y soberanía tecnológica. En paralelo, la Argentina diseñó y operó sus propios reactores de investigación y consolidó un parque de generación nuclear comercial (Atucha I, Embalse, Atucha II) con fabricación local de componentes críticos y un capital humano que la distingue.

Restos de lo que alguna vez fue la casa de Ronald Richter en la Isla. (Foto El Cordillerano)

Imágenes del edificio del Reactor Nuclear. (Foto: Diario Río Negro)

(Foto: Diario Río Negro)

Actualmente la vegetación volvió a adueñarse de todo el lugar, irrumpiendo entre los restos del edificio.
(Foto Diario Río Negro)

Huemul dejó, además, un conjunto de lecciones que siguen vigentes. La primera: la política puede y debe fijar la dirección, pero la ciencia manda con datos, reproducibilidad y revisión independiente. La segunda: los proyectos estratégicos necesitan hitos intermedios medibles (diagnósticos de plasma, contajes de neutrones, balances energéticos) antes de prometer el resultado final. La tercera: incluso cuando un objetivo máximo no se alcanza, la inversión en equipamiento, formación y organización crea capacidades que perduran y multiplican valor. La cuarta: transparencia y gobernanza (documentación, auditorías, publicaciones) no son un lujo administrativo, sino el andamiaje que evita confundir entusiasmo con logro.

¿Y la isla? Tras el cierre de 1952, las instalaciones quedaron primero desmanteladas y luego vencidas por la vegetación. Terminó el uso exclusivo que había tenido durante el proyecto y la isla volvió a integrarse al régimen del Parque Nacional Nahuel Huapi, con las reglas propias de conservación, memoria y acceso ordenado. No hay población permanente; se llega únicamente por agua, y subsisten ruinas de laboratorios y estructuras de hormigón que el bosque va cubriendo año a año. Es un sitio silencioso que guarda, en sus restos, el relato de un intento desmesurado y el comienzo realista de otra cosa: la decisión de construir, con método y paciencia, un ecosistema científico-tecnológico que hoy es orgullo de Río Negro y de la Argentina.

Actualmente la vegetación volvió a adueñarse de todo el lugar, irrumpiendo entre los restos del edificio. (Foto Diario Río Negro)

Mirar Huemul desde la Patagonia no es quedarse en el mito ni en la anécdota. Es entender que la primera gran experiencia nuclear del país, con su exceso de promesa y su déficit de evidencia, terminó encendiendo otro tipo de energía: la que se fabrica en aulas, talleres, laboratorios y plantas; la que genera trabajo calificado, exportaciones tecnológicas y reputación. No encendimos un sol sobre el Nahuel Huapi, pero aprendimos a encender motores más lentos y duraderos: instituciones, carreras, empresas, un modo de hacer que convirtió a Bariloche en un faro del conocimiento aplicado. Esa es, al final, la mejor luz que Huemul dejó encendida.

 

Línea de tiempo.

1947–1949: Llega Ronald Richter a la Argentina y toma forma el proyecto en la isla Huemul (Nahuel Huapi, frente a Bariloche).

1950: Se crea la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), marco institucional de la política nuclear.

24 de marzo de 1951: Perón anuncia por cadena nacional reacciones termonucleares controladas en Huemul.

1952: Comisión científica (Balseiro, Báncora, Isnardi) audita, concluye que no hubo fusión; el proyecto se clausura.

1955: Nace en Bariloche el Instituto de Física de Bariloche, luego Instituto Balseiro.

1976: Se crea INVAP; el polo Bariloche consolida su perfil de tecnología aplicada.

Hoy: Isla Huemul sin población permanente, con ruinas visibles; uso público regulado dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi.

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Publicado en ENERGÍA360.

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31/8/2025.

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