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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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lunes, agosto 17, 2026

Grupo de Oficiales Unidos (G.O.U.).


Luego del gobierno de Agustín Justo en 1939 -"el gordo Masón"- como le decía a Justo el Padre Leonardo Castellani (un Católico sin dolo), asumió Roberto Ortiz que, debido a su enfermedad, sería substituído por el Vicepresidente Ramón Castillo.

“El GOU (que pudo haber significado Grupo de Oficiales Unidos o Grupo Obra de Unificación) fue una logia u organización secreta argentina de tendencia nacionalista, creada en el seno del Ejército Argentino el 10 de marzo de 1943. Ese mismo año realizó un golpe de Estado al presidente Ramón S. Castillo, luego de la Década Infame, y gobernando el país hasta febrero de 1946, con el principal objetivo de mantener la neutralidad de la Nación Argentina durante la Segunda Guerra Mundial y evitar que el movimiento obrero se inclinara hacia la izquierda política” (Wikipedia).

GOU su lema era "Unión y Organización del Ejército" y  "Patria y Honor" del escudo.

El grupo comenzó a instancias de los tenientes coroneles Domingo Mercante, Severo Eizaguirre, Raúl Pizzales, León Bengoa, Francisco Filippi, Juan Carlos Montes, Julio A. Lagos, Mario Villagrán, Fernando González, Eduardo Arias Duval, Agustín de la Vega, Arturo Saavedra, Bernardo Guillentegui, Héctor Ladvocat, Bernardo Menéndez, Urbano de la Vega Aguirre, Enrique P. González, Emilio Ramírez, Juan Domingo Perón.

Los oficiales que se unieron al GOU posteriormente son los siguientes: Eduardo Jorge Ávalos, Aristóbulo Mittelbach, Alfredo A. Baisi, Oscar Uriondo, Tomás Ducó, Heraclio Ferrazano. Alfredo Arguero Fragueyro.

Los presidentes Arturo Rawson, Pedro Pablo Ramírez y Edelmiro Farrell tenían estrechos vínculos con el GOU, pero no eran miembros de la organización. (Datos de Wikipedia).

El escudo del GOU estaba representado por un águila imperial y al centro imagen el  rostro del Libertador General  de San Martín.

El GOU se oponían a la candidatura de Robustiano Patrón Costas.

Robustiano Patrón Costas era un salteño hijo de Robustiano Patrón Escobar y de Justa Francisca Costas Figueroa.

Ejerció la gobernación de la provincia de Salta en el período 1913-1916 y como senador nacional en dos periodos: 1916-1925 y 1932-1943. Además fue candidato a presidente de la Nación en 1943 pero su candidatura por la Concordancia, una alianza formada por el Partido Demócrata Nacional, la Unión Cívica Radical Antipersonalista y el Partido Socialista Independiente fue retirada luego del golpe de Estado del 4 de junio de 1943 encabezado por el Gral. Arturo Rawson y el Gral. Pedro Pablo Ramírez.

Herminio Arrieta del Ingenio Ledesma y Robustiano Patrón Costas del Ingenio El Tabacal eran reconocidos en aquel tiempo por ser figuras políticas del conservadurismo del interior del país.

A comienzos de 1944 el gobierno militar rompió relaciones diplómáticas con los países del Eje, decisión que llevó a un enfrentamiento entre sus sectores internos y a exigir la renuncia del presidente Ramírez, quien fue reemplazado por el General Edelmiro Farrell.

Imagen escudo G.O.U.de Wikipedia.

sábado, junio 13, 2026

La selección argentina en el Mundial de 1974.

 


La selección argentina en el  Mundial de 1974.

Alemania Federal consiguió su derecho a celebrar su primera Copa Mundial de Fútbol en el 35.º congreso de la FIFA, celebrado en 1966, en el que también se asignaron las sedes de los dos siguientes campeonatos. La Argentina lo había sido para la de 1978.

Fue realizado en la entonces Alemania Occidental (RFA) entre el 13 de junio y el 7 de julio de 1974.

Una sorpresa de este mundial fue la participación de las dos selecciones alemanas: la de Alemania Federal y la de Alemania Democrática, que surgieron en 1948.

La selección de fútbol de Argentina fue uno de los 16 países participantes de la Copa Mundial de Fútbol de 1974, realizada en Alemania Occidental.

Este torneo vio por única ocasión, en fase de grupos, a Alemania Democrática y Alemania Federal enfrentarse en un partido oficial.

Este torneo dio a conocer al mundo a la llamada “Naranja Mecánica” conocida como Holanda hoy Países Bajos.

El Club Social y Deportivo Roca tiene el color naranja. El Naranja debe su color a la selección de Holanda, principal animadora y subcampeona del Mundial de Fútbol de 1974, año en el que se fundó la institución. El club roquense fue fundado el 1º de septiembre de 1974, producto de la fusión de los clubes Río Negro, Italia Unida y Tiro Federal.

La selección de Alemania Federal (RFA) ganó el Mundial de 1974. En la final disputada el 7 de julio de 1974 se impuso 2 a1 a la selección de los Países Bajos (Holanda, la “Naranja Mecánica”) en el Estadio Olímpico de Múnich.

Era la primera vez que selección de la Argentina contaba con jugadores del exterior. Seis jugadores jugaban en el extranjero: Roberto Perfumo (Cruzeiro), Rubén Ayala y Ramón Heredia (Atlético de Madrid), Daniel Carnevali (Las Palmas), Angel Bargas (Nantes) y Héctor Casimiro Yazalde (Sporting Lisboa), conocido como “Chirola”.

El partido inaugural fue contra Polonia perdió 3 a 2.

La FIFA dispuso un minuto de silencio por el fallecimiento del presidente argentino Juan Domingo Perón para los cuatro partidos del 3 de julio de 1974 en Alemania. Curiosamente, se realizaron en pleno juego, a los 10 minutos. “¡Perón, Perón!”, gritó Houseman tras convertir el gol de la selección. Nunca había sucedido con ninguna otra figura política ni tampoco volvería a repetirse.

Poco después de la eliminación, comenzaría el ciclo del rosarino César Luis Menotti como entrenador que la puso de pié y fué quien elevó el fútbol argentino llevando a la selección nacional argentina a ser campeona del Mundial 1978 en esa Argentina violenta.


miércoles, octubre 22, 2025

Ochenta años... no son nada. Por Gustavo Dalmazzo.

 


Un nuevo aniversario del 17 de octubre de 1945.

Ochenta años... no son nada.

Por Gustavo Dalmazzo.

El hoy mítico 17 de octubre de 1945 no hubiera sido posible sin la participación de la muchedumbre, venida desde los arrabales, que llenó la Plaza de Mayo reclamando la inmediata libertad del coronel Juan Domingo Perón, encarcelado por la interna del régimen revolucionario.

La espontaneidad popular se unió a la organización que se dieron los militares amigos de Perón y la conducción sindical. También tenemos que considerar el carisma del militar detenido en la Isla Martín García primero, y en el Hospital Militar después, y las políticas sociales del gobierno militar, surgido en 1943 y que será la única Revolución exitosa que dejó una continuidad y un conductor.

NO FUE LA PRIMERA VEZ.

Cierto que no fue la primera vez que una multitud dijera: aquí estamos. Había ocurrido cuando otra mayoría acompañó a Hipólito Yrigoyen y también en otras situaciones políticas durante el siglo XIX, como “el Campanazo”, del 5 y 6 de abril de 1811, en donde el bajo pueblo se hizo presente en la Plaza de la Victoria, hoy de Mayo.

En aquella oportunidad, el partidario de Cornelio Saavedra, Joaquín Campana, movilizó a los habitantes de las orillas de la ciudad, reclamando la separación de la Junta Grande de los seguidores de Mariano Moreno, dándole así un contundente apoyo al presidente de la Junta.

Los orilleros entraron, en la noche, a Buenos Aires ante el asombro de sus acomodados habitantes. Hasta nuestros días, el ingreso de los distintos causa asombro y fastidio a una buena parte de la población porteña.

PRIMEROS AÑOS Y RESISTENCIA.

Tras el triunfo electoral de febrero de 1946, el ahora general Perón se dio a la organización de un partido político propio, implementó el Primer Plan Quinquenal, con medidas de corte nacionalista y estatista y llamó a reformar la Constitución Nacional de 1853.

Para los inicios de la década del cincuenta, no había estallado la tercera conflagración mundial, cómo tal vez imaginó Perón, pero sí se consolidó la Guerra Fría. Los desajustes económicos ocurridos en el proceso de industrialización por sustitución de importaciones: la inflación (los salarios suben por la escalera y los precios por el ascensor) y la eterna necesidad de dólares para la compra, primero de insumos industriales y la producción de estos más tarde, hicieron que Perón diera un volantazo con el Segundo Plan Quinquenal, hacia políticas más restrictivas del consumo e incentivando la exportación de productos primarios que generarían las divisas necesarias para el desarrollo de una industrialización pesada.

El peronismo demostró que podía adecuar la política a la coyuntura de los nuevos tiempos.

Tras el golpe de Estado de 1955, el peronismo desalojado del poder inició una etapa de reorganización para enfrentar las diversas medidas represivas a su funcionalidad política. “La resistencia” a la proscripción y a la posibilidad del regreso del caudillo exiliado se conjugó con un giro a la izquierda del movimiento, que incorporó a nuevos sectores juveniles con la promesa de construir el socialismo nacional y mantener una tercera posición frente al capitalismo liberal y el socialismo marxista.

La retirada de los militares y las elecciones de 1973, fueron la oportunidad de que los antiguos y los nuevos peronistas llegaran al gobierno, llevando sus diferencias y contradicciones. Ya no sería el slogan de: “Perón, Evita, la patria socialista”, sino más bien que Perón evita la patria socialista. El viejo general presidente de la Argentina por tercera vez, encaró él mismo la vuelta al viejo orden peronista de un acuerdo social entre el Estado, el trabajo y el capital para construir una sociedad organizada y armoniosa.

LA MUERTE DEL CAUDILLO.

La muerte del caudillo, la debacle del gobierno de María Estela Martínez de Perón, la puja interna de sectores enfrentados dentro del movimiento peronista, la acción disolvente de grupos armados irregulares y los deseos de restauración oligárquica por parte de sectores militares y civiles, corrieron al gobierno constitucional en 1976.

Después de ocho años la gestión antiperonista que dejó la destrucción de la industria nacional, el endeudamiento externo, miles de muertos y desaparecidos y la derrota de la Guerra de las Malvinas, se fue de la Casa Rosada, pero a diferencia de lo ocurrido diez años antes, el resultado fue que ganó un no peronista que, seguramente, contó con el voto de muchos peronistas. Raúl Alfonsín inició un nuevo tiempo, tal vez inspirado en el abrazo de Perón con el líder radical Ricardo Balbín.

En este nuevo tiempo de construcción democrática, el peronismo limpió la herencia de una conducción vetusta relacionada con el peor peronismo anterior al golpe de 1976. Se inició la renovación y democratización del movimiento de la mano de antiguos dirigentes como Antonio Cafiero y otros más jóvenes como Carlos Menem y Juan Manuel de la Sota. Así, en una elección interna inédita, Menem venció a Cafiero y el electorado lo eligió para que sucediera a Alfonsín.

En un tiempo de desbarajuste económico que nos condujo a una hiperinflación galopante y la inestabilidad militar que generaron los alzamientos carapintada y hasta la aparición de combatientes del pasado que coparon el Cuartel de La Tablada, en el inicio de 1989, se produjo el traspaso del gobierno de Alfonsín a Menem.

Dejando de lado la prometida revolución productiva, el menemismo se ató al carro triunfal del capitalismo tras la caída del Muro de Berlín y del socialismo soviético.

La Ley de Convertibilidad que pulverizó la inflación (no sólo la de Alfonsín sino también la de Menem); la venta de las empresas del Estado; la modernización de la economía y la producción, trajeron soluciones temporales, pero también el definitivo desmantelamiento del Estado de Bienestar. Ningún peronista se animó a tanto, pero Menem lo hizo.

Es común escuchar que el menemismo no fue peronista. Lo consideramos un error. El menemismo fue una forma más en que se manifestó el peronismo en tiempos de turbulencia, en un mundo volcado al neoliberalismo. Como fue profundamente peronista el kirchnerismo cuando giró en sentido contrario cuando se vieron los lastres dejados por el neoliberalismo y la región fue Lula, Chávez; Correa, Evo, etc..

MOVIMIENTO POLICLACISTA.

La clave está en que el peronismo es un movimiento policlasista y pendular que puede establecer puentes con todos los sectores políticos, sociales y económicos y elegir además, un adversario para enfrentar. Es un partido del Estado, hegemónico y dominante, una maquinaria electoral en todos los territorios y una mística basada en una historia, un relato de que hubo tiempos mejores y que pueden volver.

Un gran aliado de la vigencia del peronismo fue y sigue siendo el antiperonismo visceral, no ya el de la vieja y desaparecida oligarquía sino el que aflora en parte de una clase media aspiracional que disfruta de los logros, a veces, de la política económica peronista pero que cree que lo obtenido es solamente el merecido fruto de su esfuerzo. Con actitudes casi racistas y discriminadoras, como que le duela más un “plan” que el saqueo del país por parte de sectores a los que creen ilusoriamente pertenecer.

Estamos en otro octubre, en este caso, un octubre electoral. Puede ser entonces que, ante tanta pobreza, injusticia y perversión de que los más deben sufrir, pero no yo, una significativa parte de los argentinos, vuelva a mirar al peronismo. Parece ser que somos un pueblo que no dejamos de volver, siempre, a creer.

Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/Ochenta-anos-no-son-nada-565359.note.aspx

sábado, septiembre 20, 2025

Mario Franco, el último caudillo. Por Jorge Castañeda.

 


Mario Franco, el último caudillo. / Por Jorge Castañeda.

20 septiembre, 2023.
Valcheta.- (APP) “No hay que ponerse las sillas de cogotera ni volar a lo perdiz”.
Una larga amistad me supo unir a Mario José Franco, el último conductor que tuvo el peronismo rionegrino.
Hombre sencillo, de sabias palabras y formado con las lecturas de los libros del general Juan Perón, de Scalabrini Ortíz, de Leopoldo Marechal, de Arturo Jauretche y de otros pensadores nacionales.
Defensor de una América Latina unida la consideraba la Patria Grande que a todos nos cobijaría más allá de nuestras particularidades, como así también partidario de una alianza internacional de los pueblo de una Tercera Posición que alentaba Perón.
Como buen hombre del pueblo cuando hablaba era entendido por todos, pero sobre todo por la gente común de los pueblos y de las zonas rurales. Usaba refranes en sus discursos salidos del mismo pueblo. Por ejemplo decía que si era necesario las disputas se debían arreglar hacia adentro, aún a costa de “ponerse las sillas de cogotera”. También solía instar a trabajar por las grandes causas nacionales y no en los asuntos triviales de la política rapaz y partidaria, expresando que “los que volaban a lo perdiz se descogotaban en el primer alambrado”.
Hombre sobrio en el vestir y las costumbres supo ser incondicionalmente acompañado por Porota, su señora esposa, porque –decía- sin el apoyo de la familia nada se puede hacer.
Era partidario de una verdadera integración entre los movimientos nacionales. Y el mayor ejemplo es que en la Unidad Básica de Villa Regina, estaban en una pared los cuadros de Hipólito Irigoyen y de Juan Domingo Perón.
Sostenía que “hay que terminar con la politiquería pura del asistencialismo clientelista para volver a convencer a los ciudadanos con ideas que ofrezcan opciones y no esas prácticas vergonzantes y perimidas”.
Sabiamente opinaba que “Hay que ofrecer principios doctrinarios, argumentos sólidos, ideas rectoras para enfrentarlas con quienes tienen otros principios diferentes, sin que ello signifique peleas ni odios. Porque nadie en el mundo es dueño de la verdad absoluta, solamente Dios, y porque es la forma democrática de contender electoralmente. Y de esa manera se logrará corregir tantos errores y desviaciones que se vienen cometiendo y desmoralizan al ciudadano común”.
“El ciudadano –decía- tal vez no se da cuenta que en vez normas para hacer más eficiente la militancia política, ésta deviene en politiquería, tendiendo solamente al acomodo de punteros y amigos y que solo piensan en satisfacer sus bolsillos”.
“Es por esta realidad porque no les conviene, porque fomentando estas metodologías vergonzantes, de alguna manera o de la otra están obteniendo prebendas y beneficios y tratan de aparentar que están beneficiando al pueblo cuando los que se están beneficiando son ellos mismos”.
Tuve el privilegio de dar forma a su libro “Mis reflexiones”, y de mantener largas charlas en mi casa de Valcheta. Al leerlo se puede apreciar como sus palabras hoy ante la decadencia de la dirigencia ¿peronista? están más vigentes que nunca.
Agencia de Noticias APP.

domingo, agosto 31, 2025

De un sueño frustrado a un legado duradero: la historia del Proyecto Huemul.

 


CRÓNICAS DE LA ENERGÍA.

De un sueño frustrado a un legado duradero: la historia del Proyecto Huemul.

Lo que nació como un experimento fallido en la isla Huemul terminó siendo el punto de partida de un camino distinto: el que hizo de Bariloche y Río Negro un referente en ciencia, innovación y tecnología nuclear. Una historia patagónica que muestra cómo incluso de los fracasos pueden surgir legados duraderos.

Una isla verde en medio del Nahuel Huapi, a pasos de Bariloche, fue el escenario donde la Argentina se propuso algo que sonaba a ciencia ficción: reproducir en la Tierra la energía que sostiene al Sol. Corrían fines de los años cuarenta y el mundo recién empezaba a comprender la potencia de la fisión nuclear (partir átomos pesados como el uranio para liberar energía) mientras la fusión (unir núcleos livianos de hidrógeno) aparecía como la promesa mayor: más energía por unidad de combustible, menos residuos, un horizonte casi inagotable. El desafío era monumental: alcanzar temperaturas y presiones extremas y, sobre todo, confinar un plasma que tiende a escaparse de cualquier pared.

En ese clima de expectativas, el físico austríaco Ronald Richter llegó a la Argentina en 1947, convencido de que podía forzar reacciones termonucleares mediante descargas eléctricas de muy alta potencia en gas de deuterio. La idea, audaz, mezclaba intuiciones reales de física de plasmas con una instrumentación todavía débil para medir lo que prometía medir. Convenció a Juan Domingo Perón de que el país podía adelantarse al resto del mundo y lograr el Santo Grial de la energía.

Algunos llegaron a mencionar a Ronald Richter como el «Loco» que engañó al Presidente Juan Domingo Perón.

La elección del lugar fue tan simbólica como práctica: la isla Huemul, a poca distancia de la costa frente a San Carlos de Bariloche, dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi. El agua alrededor ofrecía aislamiento y seguridad; la cercanía a una ciudad en crecimiento aportaba logística. En la isla se levantaron laboratorios, recintos de hormigón para blindaje, talleres, salas de potencia eléctrica y viviendas para el personal. Para la escala científica de la Argentina de comienzos de los años cincuenta, fue una inversión pública tan ambiciosa como inédita. La señal política era clara: el Estado estaba dispuesto a apostar fuerte por conocimiento estratégico.

Imagen de la Isla Huemul en el Parque Nacional Nahuel Huapi – Bariloche (Foto La Mañana de Cipolletti)

El 24 de marzo de 1951 llegó el anuncio que sacudió al país y repercutió afuera: Perón, en cadena nacional, afirmó que la Argentina había logrado reacciones termonucleares controladas en la isla Huemul. De un día para otro, un país del sur parecía ponerse delante de Estados Unidos y la Unión Soviética en la carrera tecnológica más sensible del momento. Se hablaba de energía abundante para industrializar, de independencia, de un nuevo mapa de desarrollo. La Patagonia, convertida en laboratorio del futuro, se asomaba, al menos en el relato, a una era distinta.

Luego vino la prueba de fuego que ordena a la ciencia: la verificación independiente. Lo que cuenta no es el anuncio, sino lo que puede medirse y repetirse con protocolos claros. Y ahí aparecieron los huecos. Faltaban diagnósticos robustos para detectar neutrones inequívocamente asociados a fusión; no había mediciones confiables de temperaturas que justificaran el fenómeno; las señales reportadas no se reproducían bajo control de terceros; la documentación técnica era incompleta y los procedimientos, poco transparentes. En 1952, una comisión con físicos de primer nivel, como José Antonio Balseiro, Mario Báncora y Teófilo Isnardi entre otros, auditó las instalaciones y los experimentos. Su conclusión fue terminante: no había evidencia de fusión nuclear controlada. El proyecto se clausuró y el prestigio de Richter se desmoronó.

Hasta aquí, la crónica de una promesa que no se cumplió. Pero Huemul no es solo la historia de lo que no fue: es también el punto de partida de lo que sí llegó a ser. La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), creada en 1950, se fortaleció con una hoja de ruta más sobria: método científico, ingeniería, control del Estado y validación entre pares antes que discursos. En 1955 nació en Bariloche el Instituto de Física de Bariloche, luego Instituto Balseiro, semillero de físicos e ingenieros nucleares, mecánicos y electrónicos que sostuvieron, durante décadas, la trama de capacidades del país. De ese entramado CNEA-Balseiro surgió el Centro Atómico Bariloche y, tiempo después, INVAP (1976), la empresa rionegrina que colocó a la Patagonia en el mapa global de la tecnología aplicada: reactores de investigación exportados, radares, satélites, misiones complejas que combinan ciencia, industria y soberanía tecnológica. En paralelo, la Argentina diseñó y operó sus propios reactores de investigación y consolidó un parque de generación nuclear comercial (Atucha I, Embalse, Atucha II) con fabricación local de componentes críticos y un capital humano que la distingue.

Restos de lo que alguna vez fue la casa de Ronald Richter en la Isla. (Foto El Cordillerano)

Imágenes del edificio del Reactor Nuclear. (Foto: Diario Río Negro)

(Foto: Diario Río Negro)

Actualmente la vegetación volvió a adueñarse de todo el lugar, irrumpiendo entre los restos del edificio.
(Foto Diario Río Negro)

Huemul dejó, además, un conjunto de lecciones que siguen vigentes. La primera: la política puede y debe fijar la dirección, pero la ciencia manda con datos, reproducibilidad y revisión independiente. La segunda: los proyectos estratégicos necesitan hitos intermedios medibles (diagnósticos de plasma, contajes de neutrones, balances energéticos) antes de prometer el resultado final. La tercera: incluso cuando un objetivo máximo no se alcanza, la inversión en equipamiento, formación y organización crea capacidades que perduran y multiplican valor. La cuarta: transparencia y gobernanza (documentación, auditorías, publicaciones) no son un lujo administrativo, sino el andamiaje que evita confundir entusiasmo con logro.

¿Y la isla? Tras el cierre de 1952, las instalaciones quedaron primero desmanteladas y luego vencidas por la vegetación. Terminó el uso exclusivo que había tenido durante el proyecto y la isla volvió a integrarse al régimen del Parque Nacional Nahuel Huapi, con las reglas propias de conservación, memoria y acceso ordenado. No hay población permanente; se llega únicamente por agua, y subsisten ruinas de laboratorios y estructuras de hormigón que el bosque va cubriendo año a año. Es un sitio silencioso que guarda, en sus restos, el relato de un intento desmesurado y el comienzo realista de otra cosa: la decisión de construir, con método y paciencia, un ecosistema científico-tecnológico que hoy es orgullo de Río Negro y de la Argentina.

Actualmente la vegetación volvió a adueñarse de todo el lugar, irrumpiendo entre los restos del edificio. (Foto Diario Río Negro)

Mirar Huemul desde la Patagonia no es quedarse en el mito ni en la anécdota. Es entender que la primera gran experiencia nuclear del país, con su exceso de promesa y su déficit de evidencia, terminó encendiendo otro tipo de energía: la que se fabrica en aulas, talleres, laboratorios y plantas; la que genera trabajo calificado, exportaciones tecnológicas y reputación. No encendimos un sol sobre el Nahuel Huapi, pero aprendimos a encender motores más lentos y duraderos: instituciones, carreras, empresas, un modo de hacer que convirtió a Bariloche en un faro del conocimiento aplicado. Esa es, al final, la mejor luz que Huemul dejó encendida.

 

Línea de tiempo.

1947–1949: Llega Ronald Richter a la Argentina y toma forma el proyecto en la isla Huemul (Nahuel Huapi, frente a Bariloche).

1950: Se crea la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), marco institucional de la política nuclear.

24 de marzo de 1951: Perón anuncia por cadena nacional reacciones termonucleares controladas en Huemul.

1952: Comisión científica (Balseiro, Báncora, Isnardi) audita, concluye que no hubo fusión; el proyecto se clausura.

1955: Nace en Bariloche el Instituto de Física de Bariloche, luego Instituto Balseiro.

1976: Se crea INVAP; el polo Bariloche consolida su perfil de tecnología aplicada.

Hoy: Isla Huemul sin población permanente, con ruinas visibles; uso público regulado dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi.

¿Tenés una crónica para contar? Si conocés historias, testimonios, fotos o documentos sobre la construcción de la ciencia y la energía (minería, hidrocarburos, hidroeléctricas, etc) en Río Negro o la Patagonia, escribinos a redaccion@energia360.com.ar.

En Energía 360 queremos que esta memoria patagónica siga creciendo con el aporte de quienes la vivieron y la sienten propia, formá parte de esta comunidad y ayudanos a contar la historia.

Publicado en ENERGÍA360.

https://energia360.com.ar/

31/8/2025.

 https://energia360.com.ar/de-un-sueno-frustrado-a-un-legado-duradero-la-historia-del-proyecto-huemul/

https://energia360.com.ar/

 

jueves, julio 10, 2025

De Perón y la masonería.


Juan Domingo Perón. Maestro Masón

Por Antonio Las Heras

Ediciones Desiderata. 110 páginas

“Nuestra información, obtenida verbalmente de fuentes masónicas confiables y por datos cruzados entre varias personas que no se conocían entre sí es que Perón ingresó a la Masonería durante 1936, en Chile, donde era Agregado Militar en la Embajada Argentina en el país transandino. Por entonces tenía el grado de mayor y ascendería enseguida a teniente coronel”, asegura Antonio Las Heras en esta nueva investigación presentada recientemente.

Las Heras -doctor en Psicología Social, filósofo, historiador y designado “Personalidad destacada en el ámbito de la cultura por la Legislatura de la ciudad de Buenos Aires”- sostiene que la condición de “Hermano Masón” del tres veces presidente de los argentinos “está aceptada”. Por lo cual se encarga de dilucidar en que época, de qué manera y quien lo habría iniciado en esa orden universal.

En ese proceso descarta que haya sido Licio Gelli -miembro de la logia masónica italiana Propaganda Due y condecorado por Perón en 1973 con la Orden del Libertador General San Martín, en grado de Gran Cruz- y también que haya ocurrido en su estadía en España durante el exilio europeo.

Las Heras respalda la teoría de que Perón fue iniciado durante su destino militar en Chile y que, siempre de acuerdo a sus “indagaciones”, llegó a segundo grado, es decir, “Compañero”. Luego, en 1939 cuando formó parte de la misión de estudios en Italia, enviado por el Ejército Argentino, fue elevado al “sublime grado de Maestro” también llamado “tercer grado”.

El autor analiza el GOU, el Grupo de Oficiales Unidos creado por Perón en 1943 en los meses previos al Golpe de Estado de ese año. Y propone que las siglas GOU también podrían significar “Gran Oriente Unido” o “Gran Oriente Universal” que son expresiones frecuentes en la Masonería.

Asimismo aborda los diferentes ministros masones que tuvo Perón en su gabinete durante sus dos primeras presidencia, como Alfredo Gómez Morales, Roberto Ares y José Constantino Barros (Economía), Angel Borlengui (Interior), Enrique García (Marina) y Eduardo Teissaire (vicepresidente). Dedica un capítulo especial a demostrar que José López Rega no era masón.

La Masonería, según Las Heras, también tuvo una importante labor, participación y/o relación con el regreso de Perón a la Argentina en 1972, con la restitución de los restos mortales de Eva Perón y con la mutilación de su cadáver en 1987.

Una obra que presenta y desarrolla, de manera amena y accesible, uno de los temas más controvertidos acerca de la personalidad e historia del fundador del Justicialismo.

 Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/De-Peron-y-la-masoneria-561536.note.aspx

jueves, enero 23, 2025

El Perón que no escuchamos: su visión sobre el deporte. Por Aldo Duzdevich para la Agencia Paco Urondo.


El Perón que no escuchamos: su visión sobre el deporte.

Por Aldo Duzdevich para la Agencia Paco Urondo.

En mi nota anterior expresé con el título “El Perón que no escuchamos”, en primera persona del plural, estoy haciendo una referencia literal a nuestra generación de los setenta. “La juventud maravillosa”, “La gloriosa JP”. La gran mayoría de los setentistas que conozco (me incluyo) nos estamos enterando hoy, de cuáles eran las principales preocupaciones del último Perón, y por donde surcaba su espíritu e intelecto en sus últimos meses de vida.

Para darnos una idea de la importancia que le daba al deporte, del 15 de enero al 27 de mayo de 1974, dedica siete reuniones con deportistas de distintas disciplinas.

Perón tenía la virtud de hablar de temas profundos en un lenguaje sencillo entendible por el pueblo llano. Usaba mucho la frase “un ejemplo suele aclararlo todo”. Por eso solía hablar con metáforas y/o contar anécdotas, que no siempre eran textuales, pero cumplían eficazmente con lo que quería comunicar y que resultan más fáciles de recordar. En uno de estos discursos hay una que seguramente nos quedara grabada.

Dice Perón: “Recuerdo que, en el año 1953, se presentó un día Pettinato  que era el jefe del Servicio Penitenciario, y me dijo: “mi General, hay que hacer algo, porque nos estamos quedando sin presos”… Creo que tenemos que volver a hacer algo para quedarnos sin presos, y eso se puede hacer tanto en la escuela primaria, secundaria y universitaria, pero se puede lograr de la mejor manera en los campos de deportes. Los deportistas no son jamás hombres con inclinaciones hacia ningún tipo de delincuencia. El cultivo del espíritu es paralelo al cultivo del cuerpo; por ello pienso, y lo hemos de hacer así, que hay que dar la más extraordinaria importancia posible al deporte popular, para que todos puedan practicarlo.”

En los siete discursos va a reiterar dos ideas, el amor que sentía por el deporte y pensar el deporte como escuela de vida física y espiritual.

“Los años más felices de mi vida los viví cuando hacía deportes. (…) No exagero si digo que, en este momento, me siento como en mis mejores tiempos, porque siempre he vivido un poco entreverado entre los deportistas argentinos.”

“Un país no vale ni por la extensión de su territorio ni por la cantidad de vacas que tiene; vale por la calidad de los hombres que lo pueblan y lo sirven. El deporte está dirigido a eso, a formar, por sobre todas las cosas, una buena persona y, después, para darle todas las armas que sea posible. Pero es necesario partir primero de un material humano puro, es decir, de un alma pura.”

Como los siete discursos son demasiado texto para una nota de domingo, voy a extraer solo algunos conceptos fundamentales.

Estas entrevistas forman parte del libro “Perón 1974”, editado por la Biblioteca del Congreso Nacional cuyo texto puede bajarse gratuitamente https://bcn.gob.ar/publicaciones/juan-domingo-peron

15 de enero 1974: ante un grupo de deportistas.

Palabras pronunciadas ante una numerosa delegación de deportistas de distintas disciplinas que lo visitaron en la Residencia Presidencial de Olivos. Se entregaron medallas a basquetbolistas juveniles (recientes campeones sudamericanos) y se reconoció al piloto Carlos Reutemann (a quien el Ministerio de Bienestar Social comenzó a apoyar económicamente en su carrera deportiva). Perón entregó también medallas de reconocimiento por su labor deportiva a varios basquetbolistas argentinos (Pagella, De la Cruz, Pace, Santini, Allende, Apostólico y Martín); al jinete Hugo Arrambide; al nadador Horacio Iglesias; y al tenista Guillermo Vilas. También entregó subsidios a distintas federaciones del interior del país para estímulo del deporte.

Señores:

“Es para mí un inmenso placer poder compartir siquiera sea un momento con los deportistas, en cuyo contacto siempre he vivido y a quienes también he ayudado en lo que podía, desde el punto de vista deportivo.” (...)

“Yo creo que una de las actividades permanentes en la vida de los pueblos modernos es el deporte. Todas las deformaciones a que asistimos en la humanidad son, precisamente, más profundas donde se ha pasado por alto o se ha olvidado al deporte.”

El deporte es una escuela de formación de hombres, no solo física, sino también moralmente. El espíritu de los hombres se cultiva también en los campos de deportes. Ese espíritu que nosotros apreciamos es indispensable en la vida de los hombres. Yo he asistido durante mi larga vida al desenvolvimiento de nuestro país en las etapas florecientes del deporte, y les puedo decir que, cuando se practicó más deporte, la gente era mejor.”

“Por eso, convencidos de esa necesidad, es que estamos dispuestos a dar al deporte el auge más extraordinario que podamos. No habrá recursos que no se pongan a disposición de las necesidades para cultivar a nuestra gente en el deporte, en su alma y en su cuerpo. Si lo logramos, como espero, estoy seguro de que habremos mejorado al pueblo argentino en sus valores morales y espirituales.” (...)

“En este sentido, hemos ya establecido en nuestro Plan Trienal y en los planes del Ministerio de Bienestar Social todo lo que sea indispensable para el desarrollo del deporte, en su práctica desde la niñez hasta la vejez del hombre, porque los viejos también pueden hacer deporte. (...)”

Ante un grupo de deportistas (6 de febrero de 1974)

Durante un acto en el que se otorgaron subsidios a diversas instituciones y se entregaron medallas al mérito deportivo a los jugadores de fútbol de Rosario Central (campeón del Torneo Nacional de 1973) y Huracán (campeón del Torneo Metropolitano de 1973); a los ciclistas Ernesto Contreras y José Serrano, ganadores del Cruce de los Andes; a Horacio Ponce, golfista, campeón municipal Caddies; y al primer alférez Alberto Serrano, por haber ascendido recientemente a la cima del Aconcagua.

Señores:

“Muchas veces he dicho que, a mi regreso, después de dieciocho años, encuentro que de todas las destrucciones que se han producido, quizá la más trascendente y la más peligrosa es la destrucción del hombre argentino, que también se destruye. Todo lo demás puede reconstruirse con facilidad; el hombre no es tan fácil de reconstruir. (...)”“El abandono de los lugares de deportes es el abandono del hombre, de nuestra juventud. Indudablemente, una juventud abandonada puede tomar cualquier camino, y eso lo estamos viendo todos los días en la Capital, en el resto del Gran Buenos Aires y en el Interior.” (...)

“El cultivo del espíritu es paralelo al cultivo del cuerpo; por ello pienso, y lo hemos de hacer así, que hay que dar la más extraordinaria importancia posible al deporte popular, para que todos puedan practicarlo.”

“De la misma manera, hay que organizar y ordenar el deporte efectivo como el deporte espectáculo.”

“He oído a algunos criticar duramente al fútbol, diciendo que juegan unos pocos y miran muchos. Eso también forma y da a la gente aliciente para imitar, ver y practicar el deporte por su cuenta. Si se lo emplea y organiza bien, el deporte espectáculo es tan importante como el otro. La gente entra con entusiasmo cuando hay posibilidades, y todos los que hemos practicado deportes sabemos que en esto también el apetito viene comiendo. Muchas veces mirando también viene el apetito. (...)”

Ante los equipos campeones de los torneos “Evita” y “Argentina Potencia” 7 de marzo 1974

Al recibir a un grupo de jóvenes deportistas triunfadores en los torneos infantiles “Evita” y juveniles “Argentina Potencia,” en fútbol, básquet y ajedrez, cuya etapa final tuvo lugar en la Unidad Turística de Embalse, Río Tercero (Córdoba), en diciembre de 1973.

Señores:

“Quiero adherirme a las palabras del señor ministro con una profunda sinceridad de viejo deportista y también con la asunción de la responsabilidad que nos cabe en la formación de lo más valioso que el país tiene: sus hombres y sus mujeres. (…)”

El deporte es, indudablemente, la mejor escuela para la formación del alma. Son los valores espirituales los que se cultivan con el deporte. Eso es lo que nosotros pretendemos al dedicarle una gran parte de nuestra actividad, especialmente al deporte infantil y juvenil.”

“Ni los griegos ni los romanos habrían llegado a ser lo que fueron en la historia del mundo si no hubieran cultivado profundamente los deportes en todos sus aspectos y actividades. Imitemos esos ejemplos que hicieron grandes y poderosos a los pueblos. (...)”

“Nuestros muchachos y nuestras niñas deben volver a ser los únicos privilegiados. En ellos está nuestra esperanza, y para cultivarla debemos pensar que ellos son los únicos que, entre toda la población, deben gozar de un privilegio especial. (...)”

miércoles, septiembre 04, 2024

4 de Septiembre de 1949: "Día Nacional del Inmigrante" en la Argentina.


"Argentina, tierra de hermanos, pusiste en tu suelo un hogar para cada sueño..."
En nuestra Argentina desde  1949 se celebra el "Día Nacional del Inmigrante". Por Decreto N.º 21.430, durante la presidencia del Gral. Juan Domingo Perón, se fijó el 4 de septiembre para rendir un justo reconocimiento a todos los inmigrantes que se establecieron en nuestra Argentina y que contribuyeron con su aporte a nuestra Argentina. Una fecha establecida por el Primer Triunvirato en 1812, en conmemoración a la firma del primer decreto fomentando la acogida en nuestro país “a los individuos de todas las naciones y a sus familias que deseen fijar su domicilio en el territorio”.⁣

Esta llegada de los inmigrantes al país respondió a patrones mundiales de flujos de población que veían a nuestra Argentina como un lugar donde poder realizar sus aspiraciones y el de su familia. La mayoría de ellos abandonó su patria. En su gran mayoría llegarían de Europa: predominó la inmigración de italianos y españoles.
Argentina fue poblada por diferentes corrientes inmigratorias, en grandes oleadas como la que se produjo entre 1880 y 1914. En ese período, más de 4 millones doscientos mil inmigrantes arribaron al país.
Durante esos años, poco más de un tercio de esas personas volvieron a sus lugares de origen. Sin embargo, la mayor parte se quedó en Argentina.

lunes, julio 01, 2024

¿Fue el general Péron un hombre de derecha? Por Miguel ángel IRIBARNE.


¿Fue el general Péron un hombre de derecha? 
Por Miguel ángel  IRIBARNE.
Es significativo el hecho de que durante los últimos años diversos dirigentes políticos y sindicales autodefinidos como peronistas se hayan referido a sus adversarios, de manera reiterada, como “la Derecha”. Y lo es porque nunca antes, desde 1945, ni en las palabras de Perón ni en las de sus glosadores o difusores se había realizado tal caracterización.
Como enemigos cabales del Peronismo eran vistos “la oligarquía” (un concepto estrictamente político, ni económico ni ideológico) y “el comunismo”, lo cual no requiere mayores explicaciones.
¿Porqué, pues, este giro, porqué este sesgo? No se trata de un tema menor, ya que la identificación del enemigo es el punto de partida para definir una gran política, y, además, porque los cambios en el lenguaje denotan intenciones de cambiar el “sentido común”, según la propuesta de Gramsci.

PREHISTORIA POLITICA.
¿Ha existido un cambio tal? ¿Cuál era la relación real de Perón con todo aquello que suele rotularse, a veces equívocamente, como la Derecha? Creo que, a partir de la obra de Claudio Chaves (“El Perón liberal”) no podemos engañarnos sobre la prehistoria política del personaje: militar vinculado al justismo, claramente antirradical, preocupado por la eventual expansión comunista como resultado de la IIGM, Perón difícilmente pueda ser asociado a empresa política alguna de signo socialista o progresista.
¿Significa esto que fuese un admirador del Fascismo? Con la documentación de la que ahora se dispone el tema es discutible, aunque -en todo caso- la percepción de la experiencia italiana como un intento de modernización del Estado era compartida por actores tales como Winston Churchill, algunos de los animadores del New Deal americano, los neosocialistas de Henri de Man en Bélgica y los “planistas” de izquierda en Francia o Getulio Vargas y su “Estado Novo”. Con lo cual, más que una definición ideológica, lo que comportaría es una actitud generacional.
En realidad, la visión política de Perón, en plena maduración a lo largo de la década del ’30 parece sumar a la continuidad de las formas republicano-democráticas de la Constitución y las instituciones económicas propias de la “sociedad burguesa” -propiedad privada de los medios de producción y de cambio- una atención progresivamente más alerta respecto de los desajustes sociales que estas últimas puedan producir y una voluntad cierta de prevenir los riesgos de ese mal mayor que sería la guerra civil, el cual tan agudamente le había impresionado durante su breve paso por España.

UN CONSERVADOR.
Este conjunto de ideas-fuerza habían hecho de Perón un conservador potencialmente revolucionario, como advirtiera Hipólito Paz en sus “Memorias”. Quizás más genuinamente conservador que sus camaradas los oficiales nacionalistas, ya que la empresa política de aquél traducirá el propósito de regenerar la vitalidad del orden constitucional histórico en lugar de reemplazarlo por nuevos modelos ideológicos, por “derechistas” que estos pudiesen parecer.
Perón resulta, en ese sentido, la expresión más lúcida y, al par, más controversial de ese estado de conciencia que difusamente animó a la mayoría de nuestros militares desde las vísperas históricas del 4 de junio. Aunque su personalidad a veces desaprensiva y su conducta frecuentemente disruptiva le creasen no pocos conflictos dentro de la institución, no dejó de sentirse siempre un hombre del Ejército.
Se propuso electoralmente como el continuador de la obra del ’43 y en el ’55 evitó la temida contienda interna renunciando ante sus mandos cuando aún se hallaba en una situación estratégica favorable. Antes de ello, y nuevamente en 1973, deberá rechazar enérgicamente las propuestas de milicias populares surgidas entre algunos de los suyos. Su reintegración formal al Ejército en 1973 coincidió con la reafirmación en la identificacion del enemigo como la guerrilla marxista. Entre una y otra fecha cuántos encuentros y desencuentros, errores y horrores…

LA COMUNIDAD ORGANIZADA.
Quizás el que mayores consecuencias tuviese respecto de la fecundidad de la experiencia tal como originalmente se había planteado, fue el no completamiento del sujeto sociológico que hubiese debido vehiculizar históricamente la visión de Perón. La tesis filosófica central de la cultura política peronista es la de la tan reiterada “Comunidad Organizada”. Sin embargo, la concreción histórica de la misma no excedió sufiientemente el campo de los sindicatos de trabajadores industriales y de servicios. En ese plano las estructuras creadas o consolidadas tuvieron una vitalidad genuina que nunca alcanzaron sus homólogas fascistas o falangistas, como se evidenciaria luego de 1955. No mucho más allá. No era esa, sin embargo, la idea primigenia del Peronismo. ¿Qué factores provocaron ese deslizamiento? Es un hecho que, al menos durante 1944, el entonces Vicepresidente había enfocado su atención especialmente hacia la clase media. Como registra Adamovsky: “En sus discursos, Perón asignaba a esa clase un lugar central en la vida de la nación. ‘La historia del desenvolvimiento de los modernos pueblos de la tierra afirma, de una manera absolutamente incontrovertible, que el Estado moderno es tanto más grande cuanto mejor es su clase media’”.
Tras lo cual llegaba la obligada convocatoria: “Para desempeñar ese papel la clase media tenía que abandonar su ‘complejo de inferioridad’y superar su individualismo, organizándose para la defensa de sus intereses colectivos”.
El eco de este llamamiento, sin embargo, fue menguado si se lo compara con el registrado en los estratos socioeconómicos inferiores. Del mismo modo, los intentos de articular a los universitarios, profesionales y empresarios (CGU, CGP y CGE, respectivamente) jamás alcanzaron la masividad ni la vitalidad de las entidades gremiales de los asalariados (CGT).
En cuanto a la organización social de base territorial -el “vecinalismo”-, corporizado en los centros vecinales, sociedades de fomento, etc., recibió una atención tardía y episódica.

RELACION CON EL CAPITALISMO.
Finalmente, la interlocución de Perón con el capitalismo de alto bordo nunca llegó a despegar, salvo excepciones individualísimas. Y esta es otra de las diferencias profundas que pueden observarse respecto del fascismo, del nacionalsocialismo o del franquismo.
En la segunda mitad de 1944 el Vicepresidente mantuvo dos diálogos -uno en la Bolsa de Comercio y otro en un domicilio particular- con algunos de los exponentes más significativos del empresariado No hay duda de que el coronel tenía una prevención real y aguda sobre el peligro de que el fin de la IIGM favoreciese el crecimiento del comunismo en el país. Esta sensibilidad dominaba, por lo demás, todo el ambiente del GOU.
Perón trató de contagiar a su auditorio de hombres de negocios de tal prevención. El planteo del líder militar era que si los patronos no cedían voluntariamente parte de sus utilidades a los asalariados la revolución social les quitaría la totalidad. Un planteo que algunos derivan de la presunta inspiración fascista de Perón, manifestada en la concepción del Estado como “gran equilibrador” en el proceso de distribución de la riqueza.
Pero la propuesta, en su simplismo, también habría podido ser calificada de socialdemócrata por analistas mejor dispuestos. Lo cierto es que Perón no pudo armar una “pata empresaria” suficientemente significativa. Y en ningún momento dejó de percibir el desequilibrio resultante para su filosofía de la “Comunidad Organizada”.
Ese desequilibrio lastró las políticas económicas del primer Peronismo, lo cual intentó ser corregido en el segundo mandato sin resultados suficientemente convincentes. Y también afectó la capacidad del régimen para generar una clase dirigente de reemplazo, hecho que crípticamente señalara Ernesto Palacio, diputado peronista, en su memorable Teoría del Estado.
No puede negarse que el proyecto de “Comunidad Organizada”, aún en la medida parcial en que se llevó a cabo, constituyó un significativo amortiguador social del que carecieron otros países en fases análogas de su desarrollo, y que la ampliación del acceso a la salud, la formación profesional y el turismo, por ejemplo, contribuyeron durante varios lustros a la movilidad social ascendente. La consecuente aceleración de la misma fue incuestionable, y en ese sentido Perón profundizó el proceso de “nacionalización de las masas” que los gobiernos conservadores habían iniciado a comienzos de siglo por medio de le enseñanza y el servicio militar.
Tampoco puede desconocerse el pasivo, que resumiríamos en dos rubros. Por una parte, es cierto que toda comunidad política es espontáneamente “corporativa”, en el sentido inocente del término. Acercar la institucionalidad a estas realidades básicas es naturalmente plausible.
Pero, por otro lado, el corporativismo propiamente institucional tiende a desembocar en un “cul de sac” del que sólo puede sacarlo eficazmente un poder público fuerte, un árbitro efectivamente capaz de romper el bloqueo de los sectores sociales en conflicto.
Cuando ese poder se eclipsa, por cualquier razón que fuere, la ausencia de una Clase Política mediadora tiende a convertir a las organizaciones sociales en feudos abroquelados en sí mismos. Es decir, ya no en amortiguadores sino en frenos de mano para el desarrollo. En buena medida ésta fue en la Argentina la historia de las últimas décadas de la “Comunidad Organizada”.
En cualquier caso, las transformaciones operadas en 1944/45 habían alcanzado para lograr el objetivo de anticipación estratégica del Ejército del ’43 respecto de las semillas del “Frente Popular” plantadas por el Partido Comunista en la década previa. Era esto lo que Perón representaba cuando en los meses posteriores al fin de la IIGM se viera obligado e enfrentarse con la izquierda norteamericana anidada en el Departamento de Estado. Y esa labor, al igual que todo lo que ocurra después de su retorno de 1973, dejan bien en claro porqué debe atribuirse a Perón la calidad de un hombre de derecha.
Porque la Derecha es la “neguentropía”, es decir la respuesta, en el plano político, a las tendencias hacia la desagregación y el caos. Es la fuerza de “persistencia de los agregados” según el lenguaje peculiar de Vilfredo Pareto. Es, en suma, el instinto de conservación de las sociedades, su voluntad de perseverar en el ser.
La coincidencia profunda entre Perón y la Derecha es afirmada por los progresistas no peronistas, ciertamente con implicancias denigratorias. Y es esquivada u ocultada por los progresistas peronistas. En todo caso, mientras no se atreva a debatir libre y objetivamente el tema, el Peronismo actual nunca será un verdadero sujeto político; siempre un objeto de cooptación.

Miguel Ángel Iribarne * Profesor emerito, Universidad Católica Argentina. Fue decano de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Católica de La Plata.