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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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domingo, julio 16, 2023

La guerra civil que no fue.

 

"Corría sangre de los negros peronistas por las veredas de Córdoba". La historia de un 16 de septiembre de 1955.

Por Aldo Duzdevich.

Néstor Bello es un conocido arquitecto de Villa la Angostura, nació en Pergamino. Su familia era muy peronista. En 1955 tenía 8 años. Hay malos recuerdos de niños, que se tornan imposibles de borrar de la memoria. Cuenta Nestor: “Me acuerdo como si fuera hoy, estábamos jugando a la pelota en la vereda, teníamos siete u ocho años. El tipo, que era el padre de uno de mis amigos, vino a contarnos: “Si habré matado negros de mierda en Córdoba, corría la sangre de los negros peronistas por las veredas…” . Imaginate eramos unos nenes, no podíamos creer lo que estábamos escuchando de un señor grande, el odio con el que hablaba, vanagloriándose de la muerte. No me lo pude olvidar jamás.”

Yo conocí al personaje, y descreo que haya matado gente como se jactaba. Pero, lo que si es cierto, es que Córdoba, fue el epicentro de la mal llamada Revolución Libertadora, y que hubo entre 1500 a 3000 Comandos Civiles combatiendo contra el Ejercito leal y la policía cordobesa.

Esos Comandos Civiles no eran patotas de asesinos a sueldo. Eran jóvenes de buenas familias, estudiantes secundarios y universitarios, la mayoría de colegios católicos. Allí había radicales, socialistas, comunistas. A los grupos de la Acción Católica los dirigía el sacerdote Quinto Cargneluti, secundado por los sacerdotes Eladio Bordagaray y Enrique Angelleli. protegidos por el obispo Fermín Lafitte Un participe de los hechos, Luis Bas recuerda: “en la Iglesia del Pilar Quinto Cargnelutti proveía de armas a los chicos”.

El investigador Samir José Juri en su tesis sobre los Comandos Civiles de Cordoba dice: “Los estudiantes secundarios y universitarios entrenados en las peleas callejeras contra la policía en los últimos meses de 1954 se desenvolvieron de manera rápida y eficaz en la conformación de los comandos civiles. Los protagonistas de esa época se denominaban a si mismos héroes, héroes anónimos que dieron su vida por lo que creían justo y necesario.”

Gustavo Vaca Narvaja (hermano mayor de Fernando el ex-jefe montonero) dio testimonio de su vivencias del esos días en Córdoba. La familia Vaca Narvaja pertenecía a la alta sociedad cordobesa y por ende eran católicos y antiperonistas. Estos son los recuerdos de Gustavo Vaca Narvaja:

“En los veranos, los niños, durante 15 o 20 días participábamos de los retiros espirituales en las sierras que eran para rezar, orar, escuchar sermones. En aquellas “platicas” siempre se resaltaba las figuras negativas de Perón y Evita, como si fuesen dos demonios, creciendo y destruyendo niños y familias. Hacían de nosotros pequeños odiadores del peronismo, y de las clases sociales muy bajas y crueles, amparadas por la corrupción y la inmoralidad de Perón y Eva. Tal es así, que en la muerte de Eva Perón nos alegramos tanto… y nos asustamos también, porque la mayor avenida de Córdoba de esa época era un mar de antorchas encendidas en señal de duelo”.

“En 1955 yo estaba estaba en primer año Liceo Militar Gral. Paz, y 48 horas antes del golpe de la “fusiladora” nos evacuan del Liceo. El clima estaba muy raro en el centro de Córdoba, persianas de negocios bajándose muy temprano, la gente como asustada. El día 16 se arma el despelote, en la mañana temprano tres Gloster pasaban rasando la ciudad, nosotros los veíamos desde la terraza. Con mi hermano , nos escapamos de casa y fuimos a la Plaza San Martín; allí pudimos ver como se armaba la batalla de tropas y tanquetas, ametrallando Cabildo que poca resistencia opuso. Cae el Cabildo, y casi en forma inmediata, comienzan aparecer curas de la Catedral, que entraban sin problema alguno. También a partir de ese momento, comenzaron a llamar a jóvenes y adultos civiles, que colocándose un pañuelo blanco en el brazo, se identificaban como aliados, tipo guardia civil, que eran distribuidos en esquinas de la ciudad armados con sus propias armas, desde aires comprimido hasta revólveres 22 y 32. La mayoría eran jóvenes radicales. En la esquina de mi casa uno de ellos tendría 19 o 20 años y con un revólver 22 con una sola bala, hacía gala de un poder otorgado por el ejército y la cruz. Mi madre le daba de comer llamándolo a la puerta porque no podía abandonar su lugar”.

“Ese mismo día mi padre tenía una reunión política con radicales entre los que se contaba Arturo Illia; ya alarmados por las noticias del golpe, regresaban caminando por la estación de trenes de Alta Córdoba, cuando fueron retenidos por un piquete militar y llevados a la estación, para ser fusilados, según le anunciaban. Un chofer del Ministerio de Hacienda, intervino diciendo quienes eran y que no militaban en el peronismo, al contrario que eran radicales y los liberaron”.

“Nosotros escuchábamos radio Galena que transmitía desde Uruguay. El día 17, había toque de queda, pero en el centro de Córdoba, desde ventanas y puertas de reparticiones nacionales y provinciales se tiraban bustos de Perón, Eva, y cuadros, expedientes, papeles y todo lo que encontraban. Las campanas de todas las iglesias acompañaron el derrocamiento del “dictador corrupto”.

Ismael Juri reproduce una nota del diario Los Principios días después del golpe: “La Batalla de Córdoba empezó el 21 de septiembre de 1954, cuando la ciudad vestida de fiesta presenció un espectacular desfile de carrozas ocupadas por la juventud estudiantil. No comprendieron las autoridades que esos armatostes con ruedas (...) eran modernos caballos de Troya que en vez de soldados llevaban en sus vientres la fecunda semilla de la libertad”.

“Una de esas 120 carrozas llevaba el sugestivo nombre “Somaten”. En Cataluña los llamados “somatenes” conformaban un cuerpo armado paralelo al estatal u oficial y se encargaban de custodiar las propiedades de los grandes terratenientes; estaban imbuidos de un fuerte discurso moral y de defensa de las tradiciones y pertenencias españolas. Este término ilustra el ambiente de insurrección y de “gesta” en la cual estaban embarcados ciertos grupos católicos ,dispuestos a defender lo que ellos creían avasallado.”

“En los testimonios de aquellas jornadas de septiembre se remarcan las características de los jóvenes participantes: “valentía, entrega, desinterés, frescura, esfuerzo, sacrificio, voluntad, etc.”

Desde el campo católico, los jóvenes serán la “juventud blanca”,la salvadora de un estado de decadencia, de una sociedad que estaría siendo corrompida por un Estado que perdió el rumbo.”

Dice Juri en su excelente trabajo académico.

Entre esa “juventud blanca” llenos de “valentía, entrega,desinterés, frescura, esfuerzo, sacrificio, voluntad, etc.”, estaría también, el personaje del inicio que se jactaba de “matar negros de mierda”.

Entre los jóvenes agitadores antiperonistas, se destacaban dos militantes socialistas, que van a jugar un lucido papel a partir del Cordobazo, Lucio Garzón Maceda y Gustavo Roca.

Rafael Capellupo en su libro “1955 Revolución en CórdobaÁ, menciona entre los organizadores de los Comandos Civiles: “Por la UCR, Miguel Angel Yadarola, Eduardo Angeloz, Rodolfo Amuchastegui, Eduardo Gamónd y Santiago del Castillo. De la Federación Socialista Miguel Ávila. De los círculos católicos Luis Torres Fotheringham, Tristán Castellano, Guillermo Saravia, Damián Fernández Astrada, Lizardo Novillo Saravia, Fernández Padilla, Guillermo Castellano y Calixto de la Torre, y el sacerdote Quinto Cargnelutti, el célebre profeta armado de Cofico”.

Para el día 17 de septiembre Cordoba estaba rodeada de poderosas fuerzas leales comandadas por el general Iñiguez. Lonardi esperaba refuerzos desde la región de Cuyo que no llegaban.

Narra Capellupo: “El día 18 en la ciudad de Córdoba civiles y militares revolucionarios aguardaban el ataque. Para reforzar su defensa se enviaron dos piezas de artillería que el capitán retirado Ezequiel Pereira Zorroaquín puso bajo el mando de un estudiante de derecho Saturnino Huici. Este organizó su batería, con varios estudiantes vestidos al estilo miliciano, entre los cuales recordaba a Elmo Peracca Lizardo Novillo Sarabia y un hermano del jinete Arrambide. Varios civiles se acercaron con entusiasmo con pistolas y fusiles. Uno de los resistentes era Mario Rosella militante de la Unión Cívica Radical de 17 años.”


Cuenta el general Iñiguez “ya estábamos dentro de la ciudad los disparos provenían especialmente de francotiradores civiles, el tiroteo era esporádico, de a ratos nutridos, después espaciados. En cierto momento el ataque de los guerrilleros recrudeció y nos obligó a dar frente hacia el Oeste”. A las 9:30 la vanguardia del general Iñiguez conquistó la estación de ferrocarril.

Por la tarde el Regimiento 12 de Infantería (leal) había conquistado Alta Córdoba. Y esperaban la orden para avanzar hacia el Cabildo sede del comando rebelde. Iñiguez tenía fuerzas suficientes para aplastar la rebelión, y aniquilar a los centenares de civiles mal armados que ofrecían resistencia. Claro que hubiese convertido a la ciudad en un rio de sangre.

El día 18 la Marina luego de bombardear Mar del Plata, apostaron sus barcos amenazando bombardear la destilería de Dock Sud, la ciudad de La Plata y el centro de Buenos Aires.

Los generales leales, le explicaron a Perón que el panorama en el plano militar era favorable. Perón les expresó que no quería la muerte de miles de inocentes y la destrucción de costosas obras como la destilería. Les recordó a sus generales su temor de una guerra civil como la española, que terminó con una España pobre y devastada, y el miedo a un nuevo bombardeo indiscriminado contra una ciudad abierta, sometida a la acción de cañones navales y bombas aéreas. Perón les recordó que en “la doctrina justicialista, primero está la patria, segundo el movimiento y, por último, los hombres. Es hora de cumplirla”, dijo.

Ordenó detener la lucha y regresar a los cuarteles. Perón, ese mismo 19 le dirá a su ayudante el mayor Cialceta.“Mire mi hijo, entre el tiempo y la sangre, prefiero el tiempo. Si he sido malo no volveré, pero si he sido bueno voy a volver”.

Los jóvenes Comandos Civiles cordobeses, se salvaron de una muerte segura. Pero, en vez de reconocer la dignidad de su contrincante, se dedicaron a descargar su furia, persiguiendo y agrediendo a los simpatizantes peronistas, y destruyendo sus símbolos y locales.

El militante peronista Agustín Maza en el documental “Los Resistentes”, recuerda: “En la esquina de San Jerónimo e Independencia, yo vi como los revolucionarios fusilaban a los cadetes y policías; los ponían contra la pared y los fusilaban después de sacarlos de la Jefatura de Policía (…) En la radio LV2 en la calle Maipú al 200, fueron tropas de aeronáutica a cargo del capitán Burgos y estaba el comisario López custodiándola. Le dijo “ríndase comisario”. El comisario se rindió, le dio la 45 y le dijo: ‘comisario váyase tranquilo’. Cuando el comisario hizo 10 metros, Burgos le apuntó con la pistola y lo mató por la espalda. (…). En la esquina de Rivadavia y 25 de Mayo dos compañeros de la Resistencia peleaban con matagatos, frente a las ametralladoras que tenían los curas en la iglesia de La Merced.”

Una Investigación del Archivo de la Memoria dependiente de la Secretaria de DDHH, pudo documentar, que en Córdoba del 16 al 19 de septiembre de 1955, se produjeron 45 muertos y 62 heridos. La mayoría soldados conscriptos de 21 años, y cuadros de Ejercito. Hubo 8 civiles muertos y 40 heridos de bala. Los heridos mas jóvenes fueron Víctor Santucho, cadete de suboficiales de 17 años, Guido Patiño, cadete de policía de 16 años, Humberto Marchiori, estudiante de 17 años, y Carlos Roberto Bravo, estudiante de 12 años.

Dice Capellupo: “El día 22 el interventor de Cordoba, General Videla Balaguer, convocó a los dirigentes de los partidos políticos a qué propongan nombres de funcionarios. (Llegaba el momento del reparto del poder). Allí estuvieron por la UCR los doctores Mauricio Yadarola, Eduardo Gamónd, Carlos Becerra, Jorge Aguiar, Arturo Illia, y José Ferreira Soaje. Por el partido Demócrata los doctores Felipe Yofre, Enrique Martínez Paz, Rómulo Carrara, Adelmo Montenegro y el ingeniero Rodolfo Martínez. Por el partido Socialista Juan Luna, Francisco Pérez, Ignacio Justiniano y Miguel Avila. Por el partido Demócrata Progresista Juan Laguinge y Tristan Guevara. Por el partido Demócrata Cristiano: Horacio Sueldo, Alberto Vélez, Roberto González Castellanos, Rodolfo Barraco, Eduardo Rigo, José Ignacio Fotheringhan y Juan José Torres Bas.

Al día de hoy muchos periodistas e historiadores de izquierda y derecha, siguen tildando a Perón de cobarde, por no haber seguido la lucha esos días de septiembre de 1955. Incluso Aramburu lo acusará de cobarde, a quien Perón contesta con una carta admirable: “Para usted, hacer matar a los demás, en defensa de la propia persona y de las propias ambiciones, es una acción distinguida de valor. Para mí, el valor no consiste —ni consistirá nunca—en hacer matar a los otros. Esa idea sólo puede pertenecer a los egoístas y a los ignorantes como usted. Tampoco el valor está en hacer asesinar a obreros inocentes o indefensos, como lo han hecho ustedes...(…) Si tiene dudas sobre mi valor personal, que no consiste como usted supone en hacer que se maten los demás, el País tiene muchas fronteras; lo esperaré en cualquiera de ellas para que me demuestre que usted es más valiente que yo. Lleve sus armas (…)”.


La grieta y después.

La grieta peronismo-antiperonismo que había nacido ya en 1945, diez años después se tensionó tanto que estuvo a punto de llevar el país a una dolorosa guerra civil de imprevisible final.

Yo menciono muchos nombres de quienes en ese momento militaban en el antiperonismo, para darle carnadura a lo que iba a ser una guerra entre vecinos, entre hermanos.

Muchos de esos jóvenes antiperonistas del 55, en los 70 van a estar dentro o cerca del peronismo: los curas Carlos Mugica, Alberto Carbone, Enrique Angelleli, Ernesto Leyendeker, Santiago Raúl Mac Guire. Personalidades como: Emilio Mignone, Augusto Conte Mac Donell. Jose Miguens, Rodolfo Walsh, Dalmiro Saenz, Luis B. Cerruti Costa, Diego Muñiz Barreto, Conrado Eggers Lan, Marcelo Sánchez Sorondo, Rodolfo Ortega Peña, Ernesto Laclau, Esteban “Bebe” Righi, Mario Hernández, Carlos González Gartland, Moisés Ikonicoff, Carlos Corach, Guido Di Tella, Eric Calcagno, Ricardo Mosquera, Ricardo Rojo, Abel A. Latendorf, David Tieffenberg, Pablo Giussani, Elisa Rando, Rodolfo Pandolfi, Ismael y David Viñas, León Rozitchner, Juan José Sebreli, Oscar Masotta y Noé Jitrik. Por mencionar algunos que figuran en las crónicas de la época.

Seguramente estos nombres serían parte de una larga lista de victimas si Perón, entre el tiempo y la sangre hubiese elegido la sangre.

Luego de 18 años de exilio, Perón a su regreso, decidió cerrar esa grieta. Se reconcilió con sus antiguos adversarios, Frondizi, Alende, Solano Lima. Se abrazo con Balbin y lo convirtió en su ultimo amigo. Esa grieta parecía definitivamente cerrada.

Pero, en 2008 reapareció en la escena política nacional y se mantiene hasta hoy. Incluso cuando fue el intento de asesinato de la Vicepresidenta, se oyeron algunas voces exaltadas, clamando por una guerra civil.


Algunos que siguen leyendo la realidad con viejas categorías, sostienen que en la grieta, estamos viviendo la lucha de clases, y consideran que es imposible impulsar cambios, sin profundizarla, hasta doblegar o suprimir a un treinta por ciento de los argentinos que están del otro lado. Y lo mismo opinan los del otro lado, que proclaman consignas del todo o nada.

Yo creo que la grieta le sirve solo a una muy pequeña minoría, que aprovecha nuestros errores y debilidades para dividir a un pueblo, que ya debería estar definitivamente unido tras los grandes objetivos de la patria.

ALDO DUZDEVICH (*) El columnista es autor de Salvados por Francisco y La Lealtad-Los montoneros que se quedaron con Perón.

Publicado en Diario La Mañana del Neuquén.
Domingo 16 de julio del 2023.

miércoles, noviembre 02, 2022

Un pequeño gran libro para nuestros días.

Por Alberto Benegas Lynch (h).

PARA DIARIO LA NACION.

Atravesamos momentos cruciales en nuestros tiempos en los que cada vez con más fuerza necesitamos apuntalar los valores de la sociedad libre a efectos de contar con el indispensable respeto recíproco. Afortunadamente irrumpen instituciones y personas que con gran mérito se dedican a estudiar y difundir aquellos valores, lo cual no resulta suficiente en vista de lo que viene ocurriendo en distintos andariveles de la vida social en diferentes partes del llamado mundo libre.

Entre las contribuciones de peso se ha publicado un librito –son 130 páginas– de un espesor didáctico y una argumentación de notable solidez. Se trata de una obra de Loris Zanatta que lleva el sugestivo título de El populismo jesuita. Perón, Fidel, Chávez, Bergoglio. La similitud, convergencia y el consecuente parentesco de las ideas de fondo de estos cuatro personajes son llamativos. El autor les dedica pinceladas sumamente ilustrativas, lo cual me había adelantado de viva voz en nuestro encuentro durante su última visita a Buenos Aires, pero en esta nota periodística quiero centrar la atención en torno al actual papa, que Zanatta remite –como uno de sus posibles orígenes intelectuales– al padre Hernán Benítez.

Este sacerdote fue el asesor de Eva Perón, la acompañó en su gira por Europa en 1947 y le consiguió la entrevista con Pío XII, pero más importante que eso es del caso destacar que asesoró al GOU y redactó varios de sus documentos que hicieron posible el golpe militar peronista de 1943. Asimismo, fue profesor en el Seminario de Villa Devoto, consultor de la Juventud Peronista y, sobre todo, al decir de Loris Zanatta, “empollaba el movimiento comunista-cristiano” y “en su escritorio emplazó la figura del Che Guevara”, lo cual hace de “Bergoglio el heredero de Hernán Benítez”, a lo que debe agregarse que el mentor de Francisco fue monseñor Enrique Angelelli, quien celebraba misa bajo la insignia de los Montoneros.

Cuando al actual pontífice le preguntaron en Roma, en el diario La Reppublica, qué diría a los que sostienen que es comunista, replicó: “Son los comunistas los que piensan como los cristianos”. En este contexto es que el papa Francisco se ha pronunciado tantas veces contra el mercado libre y el capitalismo, relativizando la institución de la propiedad privada e insistiendo en el uso común de los bienes, lo cual inexorablemente conduce a lo que en ciencia política se conoce como “la tragedia de los comunes”, es decir, lo que es de todos no es de nadie, por lo que el uso de los siempre escasos recursos opera a contracorriente de las necesidades de la gente. Este cuadro de situación siempre constituye un ataque a la inversión y por ende conduce al empobrecimiento de todos, pero muy especialmente al de los más vulnerables.

Hacer la apología de la pobreza material conduciría a la negación de la caridad, puesto que mejora la situación económica de los receptores y, por otra parte, si los pobres estuvieran salvados la Iglesia debería dedicarse solamente a los ricos. Es que en la tradición del cristianismo aparecen dos vertientes contrapuestas: la de Santiago el Mayor, que sugería poner todos los bienes en común, y la que prevaleció, a saber, la de Pablo de Tarso, que combatió y refutó esa línea de pensamiento. Con este pontificado se retrotrae a lo que San Pablo mostraba como la ruina de la propia Iglesia y en general de la comunidad; claro que muchos de los partidarios de repartir lo ajeno no aluden a las riquezas del Vaticano y mucho menos al potente banco de ese lugar. Como bien apunta Zanatta, “los populismos jesuitas no son la religión católica, la Iglesia Católica, la Compañía de Jesús”, lo cual no quita que tantos sacerdotes se hayan recostado en socialismos que derivan en la llamada teología de la liberación, que, como señala uno de sus mayores artífices –el padre Gustavo Gutiérrez–, está consustanciada con el marxismo… con quien el Papa concelebró en San Pedro no bien asumió.

Sin duda, a pesar del ruinoso experimento jesuita con el comunismo en Paraguay y de las trifulcas que hicieron que el papa Clemente XIV suspendiera la orden (restablecida por Pío VII), y de que Juan Pablo II mantuvo una seria y célebre disputa con el principal de los jesuitas, los hay extraordinarios, como el padre James Sadowsky, que además de sus grandes méritos religiosos fue un eficaz difusor del liberalismo como cimiento moral de la cooperación social civilizada, y desde la cátedra combatió con fuerza todas las andanadas estatistas, en concordancia, por ejemplo, con el sacerdote polaco doctor Michal Poradowski, quien advirtió reiteradamente en sus libros sobre la penetración comunista en la Iglesia Católica.

Debe comprenderse que el espíritu liberal tan denostado por el tercermundismo y sus socios se traduce en la consideración por la dignidad del ser humano que garantiza sus derechos, que son anteriores y superiores a la constitución del aparato de la fuerza que conocemos como gobierno.

El liberalismo estima que cada uno debe poder encaminarse en lo que considere conveniente siempre y cuando no se lesionen derechos de terceros, mientras que en lo personal añado que la religión infunde alimento espiritual para mejorar como seres humanos. Son dos planos distintos pero en ese sentido complementarios, para los que mantenemos la religiosidad como el punto de partida del universo, puesto que si no aceptamos la primera causa no existiríamos, ya que la regresión al infinito haría que nunca haya comenzado el inicio de nuestras vidas y todo lo que nos rodea. Por eso es que cuando le preguntaron a Carl Jung si creía en Dios respondió: “No creo en Dios, sé que Dios existe”. Desde luego, esto no es incompatible con lo anunciado originalmente por el sacerdote belga físico y matemático Georges Lamaitre sobre el Big Bang como la explosión que produjo lo contingente mas no lo necesario, que es el primer motor. Este es el motivo por el cual Einstein consignó: “Mi idea de Dios se forma de la profunda emoción que proviene de la convicción respecto de la presencia del poder de una razón superior.”

Pero volviendo a Loris Zanatta, son de gran peso sus aseveraciones sobre el activismo de caudillos y sacerdotes que alaban al nacionalismo y en general al colectivismo, que niega el valor del individuo en una marcha suicida al agrandamiento de los aparatos estatales que “concentran poder y centralizan decisiones”. No en vano Bergoglio muestra reiterados gestos de simpatía hacia dictadores. Lo dicho se sucede vía entrometimientos inaceptables de gobiernos en las vidas y haciendas de la gente, con gastos astronómicos, endeudamientos colosales, impuestos asfixiantes, manipulaciones monetarias que estafan a la población y regulaciones que no dan respiro a la creatividad y al emprendimiento. En esta línea argumental es pertinente mostrar una y otra vez que en una sociedad libre, el empresario, para mejorar su patrimonio, debe ofrecer bienes y servicios que les resulten atractivos a las demandas, de lo contrario incurren en quebrantos.

Resume Zanatta su magnífica tesis al rechazar las denominadas “leyes de la historia” –desechadas por pensadores de la talla de Karl Popper– al escribir que los populismos “eliminan los peldaños de la movilidad social”, “enjaulando al individuo en el pueblo” o sea “una sofocante caja identitaria donde sacrifica el espíritu de iniciativa, la originalidad y el talento a la solidaridad de la tribu”.

El autor completó dos doctorados, es docente y es miembro de tres academias nacionales.

PUBLICADO EN DIARIO LA NACIÓN.

2 de noviembre del 2022.

https://www.lanacion.com.ar/opinion/un-pequeno-gran-libro-para-nuestros-dias-nid02112022/

lunes, noviembre 01, 2021

En el Día de Todos los Santos pedirán a San José que custodie al pueblo argentino.

 

El 1 de noviembre, 25ª Jornada de Oración por la santificación del pueblo argentino y la glorificación de sus Siervos de Dios, los fieles pedirán a San José que custodie al pueblo.

La Delegación Episcopal para las Causas de los Santos alienta la oración de ese día con el lema "San José, con corazón de Padre, custodia a nuestro pueblo".

La Iglesia en Argentina cuenta con tres santos: San Héctor Valdivieso Sáez, religioso mártir; San José Gabriel del Rosario Brochero, sacerdote y párroco; y Santa Nazaria Ignacia March Mesa, religiosa.

Además cuenta con catorce beatos como Fray Mamerto Esquiú, sacerdote franciscano y Obispo de Córdoba; María del Tránsito Cabanillas, religiosa; Mons. Enrique Angelelli, Obispo de La Rioja; Wenceslao Pedernera, laico; María Antonia de la Paz y Figueroa, religiosa; Ceferino Namuncurá, laico; Laura Vicuña, laica; Artémides Zatti, laico profeso; Madre Catalina de María Rodríguez, religiosa; entre otros.

También existen más de 50 Siervos de Dios, cuyas causas de canonización se siguen tramitando en Argentina y en Roma.

Fuente de información e imagen: ACI PRENSA.

https://www.aciprensa.com/noticias/en-el-dia-de-todos-los-santos-pediran-a-san-jose-que-custodie-al-pueblo-argentino-98601

Enlace de interés:

http://www.causasdelossantosenargentina.org/?s=causa_argentina

domingo, abril 28, 2019

Los silenciados mártires católicos del terrorismo en Argentina: Sacheri, Genta, Amelong... Muchas de las 1094 personas asesinadas murieron por su fe Por Carmelo López-Arias Religión en Libertad 27 de abril de 2019

Los silenciados mártires católicos del terrorismo en Argentina: Sacheri, Genta, Amelong...

Muchas de las 1094 personas asesinadas murieron por su fe

Por Carmelo López-Arias
Religión en Libertad
27 de abril de 2019.
La beatificación este sábado del obispo Enrique Angelelli (1923-1976) ha vuelto a traer a la actualidad unos años muy convulsos de la historia de Argentina, con la radicalización del terrorismo de izquierdas desde comienzos de la década de los 70. Durante toda la década, distintos grupos (Montoneros, Ejército Revolucionario del Pueblo, etc.) asesinaron a 1.094 personas, secuestraron a 758, hirieron a 2.368, agredieron a 17.382 e hicieron explotar 4.380 bombas. 

Un episodio poco conocido fuera del país -e incluso silenciado en él- es el sistemático asesinato por parte de grupos terroristas de personalidades católicas de referencia que destacaban, precisamente en cuanto católicas, por su anticomunismo ("intrínsecamente perverso", según la definición de Pío XI en la encíclica Divini Redemptoris de 1937), algunas de las cuales estaban denunciando además la infiltración marxista en la Iglesia, como el filósofo Carlos Alberto Sacheri, quien había puesto por escrito su investigación en un libro publicado en 1970: La Iglesia clandestina. 

Sacheri, junto con Jordán Bruno Genta y Raúl Alberto Amelong, son tres de los nombres que muchos argentinos consideran mártires, porque su asesinato se debió a su abierta y pública significación católica, y a su compromiso contra la amenaza comunista en el país. 

Ésta es su historia. 

Carlos Alberto Sacheri y Jordán Bruno Genta fueron acribillados al salir o entrar a misa, en presencia de sus hijos. Raúl Alberto Amelong, ante una de sus hijas, a quien llevaba al colegio. Los tres murieron en el momento álgido del terrorismo izquierdista: 1974-1975.

Carlos Alberto Sacheri: uno de los grandes tomistas argentinos.
Licenciado en Derecho por la Universidad de Buenos Aires y doctor en Filosofía por la Universidad Laval de Québec (Canadá), Carlos Alberto Sacheri (1933-1974) fue profesor en esta última desde 1967 hasta que regresó a Argentina para hacerse cargo de las cátedras de Filosofía y de Historia de la Ideas filosóficas en la Universidad de Buenos Aires y de Metodología Científica y Filosofía Social en la Universidad Católica Argentina. Encuadrado en la importante e influyente escuela tomista de aquel país, escribió poco antes de su muerte una celebrada obra sobre El orden natural, considerada una de las mejores síntesis modernas de la filosofía moral y política del Aquinatense. 

"El análisis de la persona humana y de sus cualidades o propiedades esenciales nos lleva espontáneamente al reconocimiento de un ordenamiento natural, expresión de una sabiduría divina, que ha de servir de base al orden social, determinando las normas éticas básicas que lo expresan en el plano de la conducta humana... De allí surge el concepto clásico del derecho natural como aquello que es debido al hombre en virtud de su esencia, con sus tres notas de universalidad, pues rige para todos los hombres y todos los tiempos; de inmutabilidad, pues escapa en sus normas primeras a las contingencias geográficas, históricas y culturales, y de cognoscibilidad, en razón de ser captado espontáneamente por la conciencia moral de los individuos", explicaba Sacheri (pinche aquí para un artículo resumen de su filosofía social basada en Santo Tomás de Aquino).

Sacheri se posicionó firmemente contra la teología de la liberación y contra la corriente que, en aquellos años, convirtió a muchos sacerdotes y religiosos en apóstoles, de facto, del marxismo, lo cual denunció en su libro de 1971 La Iglesia clandestina. Él, por el contrario, según afirmó Ricardo von Büren en el Congreso Tomista Internacional celebrado en Roma en 2003, asimiló el magisterio pontificio "hasta revelar un dominio acabado de la Doctrina Social de la Iglesia, de la que es un fino conocedor e intérprete, pudiendo ser considerado como uno de sus más importantes difusores en la Argentina".

El domingo 22 de diciembre de 1974, cuando salía de misa, fue asesinado por terroristas del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), en presencia de su mujer y de sus siete hijos, el mayor de 14 años, la pequeña de dos. Le dispararon en la cabeza cuando conducía el coche familiar volviendo a casa desde la catedral de San Isidro (provincia de Buenos Aires). Tenía 41 años y la Iglesia argentina perdió uno de sus pensadores laicos más relevantes. [Pincha aquí para leer el artículo de Germán Masserdotti en ReL sobre Carlos Sacheri.]

Jordán Bruno Genta: bautizado a los 31, Primera Comunión a los 43 
Los asesinos de Sacheri (el ERP) fueron los mismos que habían acabado semanas antes, y en circunstancias parecidas, con la vida de otro intelectual católico, Jordán Bruno Genta (1909-1974). También en presencia de su familia. En su caso, no al volver, sino cuando se dirigía a misa, un domingo por la mañana, el 27 de octubre de 1974. Recibió once impactos de bala.

La trayectoria vital de Genta era muy distinta a la de Sacheri. Su padre era ateo y anticlerical, y no bautizó a ninguno de los tres hermanos. Su madre murió de una enfermedad cardiaca cuando ellos eran pequeños. Así que se criaron sin ningún tipo de formación religiosa, y cuando Jordán ingresó en la Facultad de Filosofía y Letras, enseguida se decantó por la ideología marxista. En 1934 se casó por lo civil con María Lilia Losada, de padres españoles, y al poco tiempo al joven filósofo le diagnosticaron tuberculosis.

Para curarse de ella se trasladaron a la sierra de Córdoba, donde Genta empezó a meditar los clásicos, en particular Platón y Aristóteles, sin el prisma del materialismo histórico. En 1935, ya curado, fueron a vivir a Paraná, donde se desempeñaba como profesor en la Universidad Nacional del Litoral. Allí conoció la obra de Jacques Maritain y, por su medio, la de Santo Tomás de Aquino, que había estado ausente de su formación académica.

También traba una amistad, que será decisiva, con Juan Ramón Álvarez Prado, profesor en el seminario diocesano, con quien empieza a debatir sobre el catolicismo y a descubrirlo desde el punto de vista intelectual. Tras años intensificando sus contactos con el clero local, Genta se bautizó en 1940 y ese mismo día contrajo matrimonio religioso con su esposa.

Luego se convertiría en rector interventor de la institución donde impartía docencia, en la cual se convertiría en bestia negra de la izquierda radical, quien concibió un odio contra él que le llevaría a la muerte treinta años después.

Políticamente nacionalista, se opuso al gobierno de Juan Domingo Perón y fue depurado, montando en su casa una cátedra libre de enseñanza, hasta su reintegración a la normalidad académica tras la revolución de 1955. Y llegó a ser rector el Instituto Nacional del Profesorado. Para entonces también había concluido su conversión al catolicismo, pero no fue hasta 1952 que hizo su Primera Comunión, con 43 años.

Completamente volcado en la profundización de su fe, en 1960 escribió una de sus obras más conocidas, Libre examen y comunismo, donde ahonda en las raíces últimas del marxismo, en el fondo, decía, "una cuestión religiosa". Los debabes políticos eran, en su perspectiva, siempre reductibles a un principio metafísico: "Somos católicos y queremos serlo en todo, en el pensamiento, en la decisión, en los afectos, en las pasiones, en las preferencias, lo mismo en la conducta pública que en la privada".

Y en consonancia con la tradición filosófica cristiana, propugnaba una jerarquía de los saberes coronada por la fe. "Lo que necesita un pueblo es Teología y Metafísica, sobre todo cuando es un pueblo que procede de la Civilización de Cristo, de los griegos y de los romanos. Nada más": así concluyó una conferencia el 27 de octubre de 1974. A la mañana siguiente caía acribillado. Los terroristas sabían a quién mataban.

Raúl Alberto Amelong: un hombre de acción... de Acción Católica 
Raúl Alberto Amelong (1922-1975) corrió la misma suerte el mes de junio siguiente. Con una escenificación parecida. Siempre para mayor crueldad, en presencia de los suyos. Era un alto directivo de Acindar, la poderosa Industria Argentina del Acero. Trasladaba al colegio a su hija, de 17 años, y a un amiga de la joven, cuando cuatro jóvenes se bajaron de un vehículo y descargaron sus armas sobre él. Recibió diez tiros, y uno de ellos hirió en la pierna a la pequeña Inés. Otros nueve hijos recibieron en casa la noticia de que habían perdido a su padre. Fue el 4 de junio de 1975. 

De honda religiosidad, confiaba su seguridad a la Divina Providencia, a pesar de que estaba en riesgo de atentados en una época de impunidad del terrorismo. De hecho su asesinato, reivindicado por los montoneros, nunca llegó a los tribunales. "Si un día me toca morir de forma violenta, rogaré a Dios para que perdone a los asesinos", decía.

Amelong no era un hombre de pensamiento como Sacheri o Genta, sino un empresario, pero no por ello menos comprometido en la militancia católica. Como ellos, se confesaba tomista: "Pero me falta mucho por saber", admitía con humildad. Fundó la Acción Católica en Rosario y fue uno de sus dirigentes en Villa Constitución, y financió la construcción de diversos templos. Tanto se comprometió con la Iglesia, que a pesar de su elevada posición vivió siempre modestamente y sólo pocos días antes de su muerte, a los 53 años, pudo proclamar victoriosamente a su mujer: "Hemos terminado de pagar todas nuestras deudas".

Su esposa recordó su religiosidad tras el asesinato: "Raúl empezó durante el noviazgo a ahondar mi fe y a llenar los huecos que había en mi práctica religiosa”. Fruto de esa devoción fueron las tres vocaciones que surgieron entre sus hijos: un sacerdote y dos religiosas.

La Rioja: Ya son beatos el obispo Angelleli y otros tres asesinados por la dictadura.

El obispo Enrique Angelelli, los sacerdotes Carlos Murias y Gabriel Longueville y el laico catequista Wenceslao Pedernera fueron declarados beatos esta mañana durante una ceremonia en la ciudad de La Rioja, presidida por el enviado del papa Francisco, el prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos, Angelo Becciu.
Después de la lectura de la biografía de los 4 mártires, se dio paso al rito -en latín- de la beatificación aprobada por el Vaticano, al probarse que el asesinato de los cuatro durante la última dictadura militar, en 1976, constituyó un martirio.
Imagen pertenece a la Secretaría de Culto del Ministerio
de Relaciones Exteriores y Culto de la República Argentina.-

Tras la lectura de la carta apostólica del papa Francisco que los declara beatos, se descubrió una gigantografía con la foto de los 4 mártires. “Viva los mártires riojanos”, se celebró desde el escenario que oficia de altar en el predio rodeado de cerros, bajo una lluvia de aplausos de los miles de asistentes.
La misa fue presidida por el enviado del Papa y concelebrada por el nuncio apostólico en Argentina, León Kalenga Badikebele, y unos 40 obispos de distintas diócesis del país; entre ellos el titular de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Oscar Ojea; el cardenal primado de la Argentina, arzobispo de Buenos Aires, Mario Poli; y el obispo emérito de Tucumán, cardenal Héctor Héctor Villalba.
En representación del gobierno nacional, participaron de la ceremonia la vicepresidenta Gabriela Michetti y el secretario de Culto, Alfredo Abriani, como así también los gobernadores de La Rioja, Sergio Casas; de Catamarca, Lucia Corpacci; de Córdoba, Juan José Schiaretti; de Salta, Juan Manuel Urtubey; y el presidente del Partido Justicialista nacional José Luis Gioja.
Publicado en Diario "Río Negro", 27 de abril de 2019.

sábado, junio 09, 2018

El Vaticano dio a conocer el decreto para beatificar al obispo Angelelli.

El papa Francisco autorizó hoy la publicación del decreto por el cual se beatificará al ex obispo de La Rioja, monseñor Enrique Angelelli, los sacerdotes Carlos Murias y Gabriel Longeville y el laico Wenceslao Pedernera, todos ellos asesinados en 1976 por la dictadura militar.
Así lo informó hoy el obispo de La Rioja y vicepresidente segundo de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), Marcelo Colombo, a través de un comunicado de prensa, en el que anunció que se “reconoce el martirio en odio de la fe padecido” por Angelelli, Murias, Longueville y Pedernera.
“Mientras nos acercamos a los 50 años del comienzo del ministerio pastoral del ex obispo Enrique Angelelli, vivimos esta importante noticia que nos da su Santidad, que en muy poco tiempo monseñor será declarado beato por la Iglesia católica”, indicó.
La beatificación es el paso previo al reconocimiento de un fiel católico como santo.
Angelelli murió el 4 de agosto de 1976 cerca de Chilecito, La Rioja, cuando el automóvil que conducía fue víctima de un ataque en la ruta y dio un vuelco que resultó fatal.
Recién en 2014, el caso Angelelli se caratuló como un homicidio, lo que sólo permitió condenar a dos de los cincos acusados, los represores Luciano Benjamín Menéndez y Luis Estrella, ya que los otros tres imputados en la causa, entre ellos el dictador Jorge Rafael Videla, habían fallecido.
En tanto, los sacerdotes Longueville y Murias -conocidos como los “martires de Chamical”- fueron asesinados por fuerzas paramilitares días antes, el 22 de julio de 1976, y Pedernera, el 26 de ese mismo mes.
En su comunicado de hoy, el obispo Colombo explicó que se trata de “un importantísimo paso hacia la beatificación de nuestros mártires riojanos ya que las palabras cálidas y paternales de nuestro Santo Padre, me dan ánimo para comenzar cuanto antes este proceso de beatificación”.
El obispo riojano, quien no pudo confirmar aún la fecha en que podría estar terminado el proceso y se realizaría la ceremonia de beatificación, señaló que Francisco “nos mostró su alegría de que este proceso pueda tener su final feliz el próximo 4 de agosto cuando se cumpla un nuevo aniversario de su asesinato”.
Sería una hermosa noticia si esto se concretara ese día porque celebraríamos la vida que nos viene del Señor y la que entregaron Enrique, Carlos, Gabriel y Wenceslao haya sido por amor a Dios y a los hombres” precisó.
“Me siento muy conmovido por este mensaje del Papa. Esto pasó muy rápido por lo que agradezco a Dios que nos ha permitido como diócesis y junto a los Frailes Franciscanos Conventuales, acompañar este proceso canónico que puso de relieve la nobleza de la entrega de nuestros mártires, testigos con su sangre del Reino de Dios”, añadió en el comunicado.
Finalmente, el obispo Colombo afirmó que “en las próximas semanas podré brindarles mas información del proceso de beatificación que compromete desde ya nuestra oración”.
Antes de ser elegido pontífice en 2013, el entonces arzobispo de Buenos Aires Jorge Mario Bergoglio aseguró que Angelelli fue un mártir de la Iglesia “al dar la propia vida por sus ovejas”.
Publicado en Diario "Río Negro", 08/06/2018.

martes, diciembre 29, 2015

29 de diciembre de 1989: siguen los indultos de Carlos Saúl Menem. MENEM LO HIZO.

Carlos Saúl Menem anunció los indultos el sábado 7 de octubre de 1989 en Chamical, La Rioja es en ese lugar un 18 de julio de 1976, un grupo de tareas enviado por el Tercer Cuerpo del Ejército con asiento en Córboba secuestra, tortura y asesina a los sacerdotes de la parroquia de Chamical, Grabriel Longueville y Carlos Murias; el 26 de julio asesinan en la puerta de su casa al laico Wenceslao Pedernera; y el 4 de agosto de ese mismo año, en las inmediaciones de Chamical, hacen lo propio con el Obispo católico Enrique Angelelli.
El 7 de octubre de 1989 benefició a los responsables del Primer Cuerpo del Ejército: Guillermo Suárez Mason, Juan Sasiaiñ, José Montes, Andrés Ferraro, Ramón Genaro Díaz Bessone  del Segundo Cuerpo.
El 29 de diciembre de 1990 el presidente Menem sancionó seis decretos indultando a un nuevo grupo de personas.
Decreto 2741/90: Indulta a los ex miembros de las juntas de comandantes condenados en el Juicio a las Juntas de 1985 Jorge Rafael Videla, Emilio Massera, Orlando Ramón Agosti, Roberto Viola, y Armando Lambruschini. Indulta también a los militares condenados en crímenes de lesa humanidad Ramón Camps y Ovidio Riccheri.
Decreto 2742/90: Indulta a Mario Eduardo Firmenich, líder de la organización guerrillera Montoneros.
Decreto 2743/90: Indulta a Norma Kennedy, procesada por malversación de fondos públicos.
Decreto 2744/90: Indulta a Duilio Brunello, condenado a inhabilitación absoluta y perpetua por el delito de malversación de fondos públicos.
Decreto 2745/90: Indulta al ex-ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz procesado por participación en los delitos de lesa humanidad (secuestro y torturas) contra Federico y Miguel Ernesto Guthein.
Decreto 2746/90: Indulta al ex militar Guillermo Suárez Mason por delitos de lesa humanidad.

sábado, octubre 17, 2015

17 DE OCTUBRE DE 1916: NACE JOSÉ LÓPEZ REGA.

López Rega, 1975
Nace en Buenos Aires José López Rega, político que llegó a ser  Ministro de Bienestar Social de la Nación Argentina desde el 25 de mayo de 1973 al 11 de julio de 1975 durante las presidencias de Héctor Cámpora (1973), Raúl Lastiri (1973), Juan Domingo Perón (1973-1974) y de María Estela Martínez  Viuda de Perón(1974-1975) y que gozó de gran influencia sobre Juan Domingo Perón y María Estela Martínez de Perón, desde donde organizó la Alianza Anticomunista Argentina (más conocida como la Triple A) grupo armado ilegal, clandestino y paraestatal  que practicó atentados y asesinatos selectivos para combatir la influencia de la izquierda en el peronismo (nota: “la izquierda peronista” es  “el helado caliente invento argentino) de organizaciones  y personajes acusados de ideas opositoras al gobierno.
El 29 de enero de 1974 la Triple A difunde una “lista negra” de personalidades que “serán inmediatamente ejecutadas en donde se las encuentre” que incluía a Hugo Bressano (Nahuel Moreno, dirigente del PST),  el intelectual Silvio Frondizi, Mario Roberto Santucho que fuera fundador del ERP y el PRT;  los dirigentes sindicales Armando Jaime, Raimundo Ongaro, Rene Salamanca (PCR) y Agustín Tosco; Rodolfo Puiggros, Roberto Quieto, Julio Troxler uno de los sobrevivientes de los fusilamientos en los basurales de José León Suárez en 1956, los coroneles Luis Perlinger y Jaime Cesio, Monseñor Enrique Angelelli, entre otros.
Empezó su carrera policial como agente en la Policía Federal para luego ascender a la jerarquía de cabo 1ª, con el que se retiró. En 1974 Perón firmó el decreto 1350 y fue ascendido doce grados directamente a comisario general (grado máximo del escalafón de Oficiales).
Fue custodio en el exilio de Perón en España y luego como secretario privado del matrimonio.
María Estela Martínez Viuda de Perón,
ex Presidente o Presidenta (como se
dice ahorita) dando un discurso al
lado José López Rega.
“En 1975 el ministro de economía Celestino Rodrigo, promovido por el propio López Rega, anunció un plan económico para frenar la escalada inflacionaria que consistía en crear un shock mediante un súbito aumento de precios. La violenta reacción popular a este plan derivó en la renuncia de López Rega y su fuga hacia España como "embajador itinerante"(Wikipedia).
Fue detenido en Estados Unidos en 1986 y extraditado a la Argentina donde fue procesado por asociación ilícita, secuestro y homicidio en el marco de los juicios a los responsables del Terrorismo de Estado, realizados durante el gobierno de Raúl Alfonsín.

Falleció en Buenos Aires el 9 de junio de 1989.

lunes, agosto 04, 2014

4 DE AGOSTO DE 1976: ASESINATO DE MONSEÑOR ENRIQUE ANGELELLI EN LA RIOJA.

“Señor yo te pido esta noche que nos des a cada uno de nosotros, valentía, creatividad, coraje, decisión. Porque hay mucho que hacer, casas dignas para tantos que son tus hijos, hay que hacer y buscar fuentes de trabajo porque no hay pan; hay que buscar no sé cuántas soluciones para curar las enfermedades y hay que solucionar los problemas de la educación y el descanso. Cuántas cosas tendría que pedir esta noche! Señor, yo pido por mí mismo. Una sola cosa, fundamental: que me hagas fiel, me hagas un buen pastor, que no me canse nunca de pronunciar tu nombre y de caminar con mi pueblo”
 Monseñor Enrique Angelelli.Misa de Nochebuena, La Rioja 1971.

Enrique Angelelli  nació en Córdoba el 17 de julio de 1923, hijo de inmigrantes italianos, fue un Obispo de la Iglesia Apostólica Romana de la provincia de La Rioja.
El 13 de junio de 1973, Angelelli fue a Anillaco, la ciudad natal de Menem para presidir las fiestas patronales de esta ciudad. Fue recibido por una turba liderada por comerciantes y terratenientes, entre ellos Amado Menem, hermano del gobernador, y sus hijos César y Manuel, quienes junto a otros propietarios se habían vuelto contra el obispo. La turba entró por la fuerza en la iglesia, y cuando Angelelli suspendió la celebración y salió de allí, ellos le lanzaron piedras.
Decía el Obispo Angelelli con su denuncia en los tiempos del Gobernador Carlos Saúl Menem: "...Acabo de recorrer los caminos de La Rioja. En uno de ellos me encontré con una columna de leñadores que llevaban a un muerto en una angarilla, sobre sus hombros. Me detuve y les pregunté qué hacían: ‘Llevamos a enterrar a un compañero muerto’. ‘¿Cómo, así, sin ataúd?’, les pregunté. ‘Sí, monseñor’, me respondió un humilde trabajador: no nos alcanzó el dinero que teníamos para comprar un cajón’" y luego afirmaba: "Yo me pregunto, ¿en qué país injusto y deshonesto vivimos que ni siquiera los trabajadores de la madera pueden poner sus muertos en ataúdes para sepultarlos? ¡Qué país inmensamente pecador!"
El 4 de agosto de 1976, el cuerpo del obispo de La Rioja, Enrique Angelelli, fue encontrado al costado de la ruta 38, camino a la capital provincial. De su muerte que se considerara un mero  accidente automovilístico ocurrída en dictadura cívico-militar, se sospechó, siempre,  que se trataba de un asesinato encubierto.

El 4 de agosto de 2006, al cumplirse el  30 aniversario de su lamentable fallecimiento el entonces presidente de la Conferencia Episcopal Argentina Jorge Bergoglio, luego Papa Francisco, había señalado en una homilía en la catedral de La Rioja que monseñor Enrique Angelelli  “recibía pedradas por predicar el Evangelio y derramó su sangre por ello”, sabias palabras de Bergoglio.