GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...

GRACIAS POR ESTAR AQUÍ...
...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.
“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

Mostrando las entradas con la etiqueta Fray Mamerto Esquiú.. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Fray Mamerto Esquiú.. Mostrar todas las entradas

viernes, junio 06, 2025

A los 83 años falleció el monje benedictino Mamerto Menapace.

 


A los 83 años falleció el monje benedictino Mamerto Menapace.

Adiós a Mamerto Menapace: Un Legado de Fe, Humor y Tradición Gauchesca.

El referente espiritual argentino de vasta trayectoria falleció este viernes 6 de junio, en Junín, tras haber sido trasladado del Monasterio Santa María de Los Toldos, su casa durante más de 7 décadas.

Mamerto Menapace, reconocido monje benedictino, autor de relatos bíblicos en contesto llano y gauchesco, además de referente espiritual de vasta trayectoria en nuestro país y América Latina, falleció este viernes 6 de junio, en Junín, a los 83 años, tras haber sido trasladado desde el Monasterio Santa María de Los Toldos.

Nacido el 24 de enero de 1942 en Malabrigo, en el chaco-santafecino, Menapace ingresó desde niño al monasterio de Los Toldos, fundado en 1948, donde desarrolló prácticamente toda su vida religiosa. Fue ordenado sacerdote en 1966, tras completar sus estudios de teología en el monasterio de Las Condes, en Chile.

A lo largo de su vida, Mamerto Menapace combinó la vida monástica con una intensa labor pastoral, educativa y literaria. Fue abad del Monasterio de Santa María de Los Toldos durante dos períodos, entre 1980 y 1992, y en 1995 fue elegido abad presidente de la Congregación Benedictina del Cono Sur, que incluye monasterios de Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay.

De estilo cálido y cercano, Menapace se destacó por su vasta obra literaria. Supo transmitir el mensaje cristiano con un lenguaje sencillo y lleno de imágenes del campo y la vida cotidiana.

Editó más de cuarenta libros muy famosos como Un Dios rico de tiempo (1975), Madera verde (1978), Cuentos rodados (1983) y El paso y la espera (1992). Algunos de sus discos más conocidos son De yerbas y otros cuentos (1985), Solidaridad (1985), Cuentos del Reino (1994) y Charla para desanimados (1994). Entre sus películas se encuentra Reflexiones-Imágenes-Charlas (1991); A los jóvenes les digo (1994); Los valores, con humor (1993) y Cuento con ustedes (1998). Recibió el Primer Premio Faja de Honor Padre Leonardo Castellani (1995) por su libro El amor es cosa seria.

A poco de inaugurarse la estación LT33 Radio 9 de Julio, participaba en el programa radial de la tarde 'La Campana' donde comenzó a realizar su estilo de prédica del evangelio desde los cuentos cristianos. Su fama, ante su estilo ameno y campechano trascendió, y se popularizó, alcanza a estar en programas de medios nacionales.

En 1994, recibió el Premio Konex, Diploma al Mérito por su aporte a la literatura juvenil.

Sus enseñanzas, marcadas por la fe, el humor, la sencillez y el compromiso social, tocaron el corazón de miles de personas dentro y fuera de la Iglesia. A través de sus libros, retiros y reflexiones, Mamerto Menapace se convirtió en un puente entre la espiritualidad monástica y el pueblo.

El Monasterio Santa María de Los Toldos, su casa durante más de siete décadas, será testigo de su partida. Sus restos serán velados y sepultados en el mismo lugar, conforme a la tradición benedictina.

Con su muerte, se despide una figura entrañable y luminosa de la Iglesia católica. Su legado, sin embargo, seguirá vivo en sus palabras y en la memoria de quienes lo leyeron, lo escucharon y lo amaron.

Fuente: AICA.

Mamerto Menapace, monje benedictino, escritor y santafesino ilustre.

Nacido en Malabrigo, en el chaco-santafesino, departamento General Obligado, al noreste de la provincia de Santa Fe, un 24 de enero de 1942. 

Mamerto dedicó su vida a la fe, la escritura y la difusión de los valores cristianos con un estilo único y cercano.

Hijo de Antonio y Josefina, fue el noveno de trece hermanos. A los diez años de edad ingresó como internado al monasterio benedictino de Santa María de Los Toldos, fundado en 1948,​ y más tarde decidió ingresar en la Orden de San Benito.

“Realizó sus estudios de teología en el monasterio benedictino de Las Condes, en Chile, y fue ordenado diácono por el cardenal Raúl Silva Henríquez, en 1966. Ese mismo año fue ordenado presbítero. También se recibió de Maestro Normal Nacional en un colegio regenteado por los Hermanos Maristas.

De regreso en la Argentina, se instaló definitivamente en el monasterio de Los Toldos (Buenos Aires), donde en 1974 fue elegido superior de su comunidad. Ese año dio refugio al padre Carlos Mugica, amenazado por distintas facciones del peronismo, un mes antes de su asesinato.

Fue canónicamente elevado a la dignidad de abad del monasterio en agosto de 1980, en una ceremonia presidida por el cardenal Eduardo Pironio. Fue abad del Monasterio de Santa María de los Toldos por dos períodos, desde 1980 hasta 1992.​ En 1995 fue nombrado abad presidente de la Congregación Benedictina que reúne a los monasterios de Chile, Paraguay, Uruguay y Argentina.” (Wikipedia).

Un Escritor con Alma Gauchesca. Por su estilo carente de formalismos —ha llegado a transcribir la mayoría de los salmos a un lenguaje gauchesco ¡una genialidad! que vale la pena leer.

Sus “Salmos criollos”, en particular, son una muestra de su enorme capacidad  que tenía para adaptar los textos sagrados a la realidad y la cultura argentina.

Amistad y colaboración con Don Luis Landriscina y René Favaloro. Landriscina, reconocido cuentista y humorista, solía utilizar las ocurrencias y reflexiones de Menapace para enriquecer sus relatos. 

El nombre de Mamerto  es por el catamarqueño Fray Mamerto Esquiú.

* Mamerto según la RAE es una persona aprovechada, indeseable, estúpida o informal. En la Argentina nuestra es una persona tonta, estúpida, lenta o poco despierta.

Cuando le decían por el nombre de Menapace Mamerto “el decía que era Mamerto pero no ejercía” se lo tomaba con buen humor.

En un encuentro entre el fallecido Dr. René Favaloro, Don Luis Landriscina y el monje benedictino Mamerto, en el Luna Park, acaecido el 8 de Diciembre de 1997, organizado con fines benéficos, en el cual también participó Eduardo Falú, el cual en un momento, dirigiéndose al padre Menapace le dice: "Mire que nombrecito le han puesto padre", y entre risas el chaqueño Luis Landriscina aclaró: "Mamerto, sí, pero no ejerce".

La obra de Mamerto Menapace es un legado invaluable para la cultura argentina y para la Iglesia Católica. 

Desde 1976 sus libros  eran publicado a través de la Editora Patria Grande y se ha hecho muy popular en el ámbito de la Iglesia Católica en la Argentina.

Entre sus obras más destacadas se encuentran:

  • " Morir en la pavada "
  • Un Dios rico en plata (1976 y 2003)
  • Camino de Emaús, con Fe y Esperanza (1977)
  • La sal de la Tierra (1977 y 2005)
  • Fieles a la vida (1977)
  • Salmos criollos (1977 y 2006)
  • Las abejas de la tapera (1979 y 2004)
  • Madera verde (1982 y 2004)
  • Cuentos rodados (1983 y 2004)
  • Entre el brocal y la fragua (1986 y 2005)
  • Las exigencias del amor (1987)
  • Una orca llamada Belén: misterio marino (1988)
  • Nuestra tierra y nuestra fe (1989 y 2004)
  • El paso y la espera: rumiando la vida (1992; Salamanca, 1994 y 1995; Buenos Aires, 2005)
  • Con corazón de niño (1993 y 2004)
  • Sufrir: pasa. Reflexiones para la Cuaresma (1994 y 2005)
  • El amor es cosa seria. Reflexiones sobre la pareja, el hogar y la familia (1994 y 2006)
  • Esperando el Sol. Reflexiones sobre Adviento y Navidad (1995)
  • La Palabra de Mamerto Menapace (comp. Jorge Albarracín) (1995)
  • Peregrinos del Espíritu (1996 y 2006)
  • Los valores, con humor (en coautoría con Luis Landriscina, 1997)
  • Cuento con ustedes (1998)
  • La vida que el Padre nos dio (1998)
  • Humorterapia, cura con cuentos (1999)
  • Cuento con ustedes dos (1999)
  • El milagro y el valor de la vida (en coautoría con Luis Landriscina y René Favaloro, 2000)
  • Hoy como Ayer y Siempre. Doce reflexiones sobre Cristo (2001)
  • Inventario de cuentos y recuerdos (2002)
  • Cuentos matizados (2003)
  • Catequesis Yerbiadas I: bautismo (2004)
  • Catequesis Yerbiadas II: eucaristía (2004)
  • Catequesis Yerbiadas III: confirmación (2004)
  • Catequesis Yerbiadas VII: unción de los enfermos (2004)
  • Catequesis Yerbiadas IV: matrimonio (2005)
  • Catequesis Yerbiadas V: orden sagrado (2005)
  • Catequesis Yerbiadas VI: reconciliación (2005)
  • Las alas de la mariposa: curso breve sobre los Salmos (2005)
  • Luz de mi tierra (2006)
  • Puro cuento. Vida de monjes (2007)
  • Cosas de Dios. Antiguo Testamento (2010)
  • Cosas del Espíritu. Cosas de Jesucristo. Nuevo Testamento (2010)
  • Añoransias (2011)
  • Cuentos Tocayos (2012)
  • Fabulario I (2013)
  • Fabulario II (2013)
  • Mano a Mano (2013)
  • Virtudes Choique y otros cuentos (2015).

Descanse en paz, Mamerto Menapace. Su luz seguirá brillando en cada una de sus palabras y en el corazón de quienes lo conocieron y admiraron.




domingo, marzo 30, 2025

¿Fue Mamerto Esquiú el primer hispanista argentino? Por Germán Masserdotti.


¿Fue Mamerto Esquiú el primer hispanista argentino? 

Por Germán Masserdotti.

La Hispanidad, como tema, no se ha puesto de moda dado que ella es un clásico. Lo que sucede es que ha cobrado actualidad como respuesta al globalismo secularista. Podría decirse que la naturaleza –y la gracia– vuelven por sus fueros. Una –la naturaleza– y otra –la gracia– debido a que la Hispanidad es un ejemplo de orden social cristiano. Bastaría recordar la consideración que el Derecho Indiano tenía de las jerarquías naturales en la organización social de los pueblos indígenas, por una parte, y la misión evangelizadora de la Corona española en América, por otra, para terminar por concluir en la singularidad del “caso español” a lo largo de la historia y en comparación con otras potencias europeas.

En este contexto de reviviscencia del tema de la Hispanidad, resulta interesante plantear una pregunta vinculada al desarrollo del concepto bajo estudio. Partimos de un hecho: el aporte de la Argentina al estudio de la Hispanidad es por demás importante. No solamente porque hay expositores nacionales del asunto sino también porque en nuestra tierra vivieron autores españoles que son, por otra parte, faros obligados a la hora de profundizar en la noción de Hispanidad. Valga mencionar a dos de ellos: Ramiro de Maeztu y el P. Zacarías de Vizcarra.

La pregunta, entonces, es la siguiente: ¿quién puede considerarse el primer hispanista argentino?

La respuesta está suponiendo la clarificación de qué es un hispanista. Brevemente, y sabiendo que puede haber mejores caracterizaciones, podría decirse que hispanista es aquél que se interesa por la obra de España en América y Las Filipinas, la estudia y difunde y, no menos importante, establece una relación empática con ella. Empatía, por otra parte, que no excluye una mirada crítica desde la buena fe.

ELOGIO FUNEBRE.

Dicho esto, en la búsqueda de antecedentes para responder a la pregunta planteada, figura un escrito del beato fray Mamerto Esquiú (1826-1883) conocido como “Elogio fúnebre del ilustrísimo fundador de la Universidad de Córdoba, Rmo. D. Fr. Fernando de Trejo y Sanabria”, pronunciado en la Iglesia de la Compañía de Jesús, el 23 de diciembre de 1881. Este elogio fúnebre Esquiú lo pronunció en la Ciudad de Córdoba.

Allí dice el fraile catamarqueño, en lo que se refiere a nuestra materia:

“A juicio de todo el mundo ilustrado, el siglo XVI fue para la España un verdadero siglo de oro en las letras, en las bellas artes y en hechos de sin par magnificencia; era aquello la digna corona del héroe de setecientos años por la fe y por la patria. Pero lo que no siempre se tiene en cuenta es que ese siglo fue de tanto valor para las letras y grandes hechos, sino porque fue de encumbradísimo mérito en la piedad cristiana.

Para conocer la íntima y admirable relación que lo bello, verdadero y fuerte de aquel siglo tenían con la fe y piedad cristiana que florecían en España, basta nombrar a Teresa de Jesús, Juan de la Cruz, los tres Luis (de Granada, de León y Vives), Cervantes, Herrera y Velázquez de Silva, Garcilaso de la Vega (el de Toledo), y Calderón de la Barca, que fue como el digno crepúsculo de ese gran día. Basta mencionar el Escorial, las gigantescas campañas de América, la batalla de Lepanto, y hombres como Cisneros, Felipe II e Ignacio de Loyola. ¡Ah! Qué astro del cielo cristiano era esa España, que a un mismo tiempo despedía hacia el oriente hasta la India y el Japón un rayo de luz como Francisco Javier, y hacia el occidente hasta las playas del Océano Pacífico un Toribio de Mogrovejo y un Francisco Solano, sin hablar de las Rosas de Lima y de las Azucenas de Quito, y los Sebastián de Aparicio y Felipe de Jesús de México. Sin temor a ser desmentidos, podemos decir, y siendo obligación de los hijos confesar y honrar a la madre, sin temor, repito, podemos y debemos decir que la España, nuestra madre, fue en el siglo XVI un verdadero sol de la civilización cristiana, por su resplandor purísimo y por los rayos de verdad y de gracia que ha irradiado hasta las extremidades de la tierra”.

El fragmento transcripto, como puede apreciarse, contiene muchas virtualidades. Aquí me interesa destacar algunas de ellas.

Afirma Esquiú que el dorado siglo XVI en España era “la digna corona del héroe de setecientos años por la fe y por la patria”. Es decir, esa España que se convertiría en descubridora de las Indias desde fines del siglo XV hasta poco más de mediados del siglo XVI estaba animada por el espíritu de reconquista que había forjado a los peninsulares al punto de marcar de modo indeleble la nacionalidad española con el signo de la Catolicidad –tema que trata otro gran hispanista como Manuel García Morente–. Podría plantearse, entonces, que la empresa evangelizadora del Descubrimiento, conquista y pacificación de América fue un sucedáneo de esa Reconquista española que combatió victoriosamente contra el Islam.

De este modo, se comprende mejor la afirmación final de Esquiú en el fragmento transcripto: “podemos y debemos decir que la España, nuestra madre, fue en el siglo XVI un verdadero sol de la civilización cristiana, por su resplandor purísimo y por los rayos de verdad y de gracia que ha irradiado hasta las extremidades de la tierra”.

SENTIDO MISIONAL.

Fuera del aspecto entrañable que tiene afirmar que España es “nuestra madre”, lo importante es señalar que, para Esquiú, ella fue “un verdadero sol de civilización cristiana” y que este orden social según el derecho natural y cristiano lo irradió “hasta las extremidades de la tierra”. En este sentido, la justificación de la presencia de España en América y Las Filipinas fue el sentido misional, es decir, evangelizador. Por esto el descubrimiento, la conquista y la pacificación deben entenderse a la luz de esa finalidad cristianizadora. La finalidad evangelizadora suscitó, evidentemente, un orden social consecuente. Mucho de esta configuración social se debió al monumental Derecho Indiano, una pieza única en la historia universal.

Entonces, teniendo en cuenta que el beato Esquiú pronunció este elogio fúnebre en 1881, ¿se lo podría considerar el primer hispanista argentino? A cuenta de hacer una investigación más exhaustiva, podría sostenerse como probable esta condición de primero. En cuanto a su condición de hispanista, se podría afirmar que lo fue no tanto porque abunden los textos como por la contundencia del texto transcripto.

Publicado en LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/Fue-Mamerto-Esquiu-el-primer-hispanista-argentino-557799.note.aspx

lunes, noviembre 01, 2021

En el Día de Todos los Santos pedirán a San José que custodie al pueblo argentino.

 

El 1 de noviembre, 25ª Jornada de Oración por la santificación del pueblo argentino y la glorificación de sus Siervos de Dios, los fieles pedirán a San José que custodie al pueblo.

La Delegación Episcopal para las Causas de los Santos alienta la oración de ese día con el lema "San José, con corazón de Padre, custodia a nuestro pueblo".

La Iglesia en Argentina cuenta con tres santos: San Héctor Valdivieso Sáez, religioso mártir; San José Gabriel del Rosario Brochero, sacerdote y párroco; y Santa Nazaria Ignacia March Mesa, religiosa.

Además cuenta con catorce beatos como Fray Mamerto Esquiú, sacerdote franciscano y Obispo de Córdoba; María del Tránsito Cabanillas, religiosa; Mons. Enrique Angelelli, Obispo de La Rioja; Wenceslao Pedernera, laico; María Antonia de la Paz y Figueroa, religiosa; Ceferino Namuncurá, laico; Laura Vicuña, laica; Artémides Zatti, laico profeso; Madre Catalina de María Rodríguez, religiosa; entre otros.

También existen más de 50 Siervos de Dios, cuyas causas de canonización se siguen tramitando en Argentina y en Roma.

Fuente de información e imagen: ACI PRENSA.

https://www.aciprensa.com/noticias/en-el-dia-de-todos-los-santos-pediran-a-san-jose-que-custodie-al-pueblo-argentino-98601

Enlace de interés:

http://www.causasdelossantosenargentina.org/?s=causa_argentina

martes, octubre 19, 2021

La obra universitaria de España en la Argentina­ por Germán MASSERDOTTI.

 

­A propósito del elogio fúnebre de don Fernando de Trejo y Sanabria, obispo de Córdoba entre 1597 y 1614, pronunciado por el beato Fray Mamerto Esquiú en su sermón del 23 de diciembre de 1881, habíamos concluido la última nota sobre la obra de España en América ("El beato Esquiú y España, nuestra madre", La Prensa, 4 de octubre de 2021) afirmando que en 1621 "en nuestra Patria, ya había una Universidad. Con orgullo filial, gracias a España, nuestra madre, los argentinos podemos afirmar que, en 2021, se cumplen cuatro siglos de vida universitaria en nuestra tierra".­

"El origen de la Universidad Nacional de Córdoba se remonta al primer cuarto del siglo XVII, cuando los jesuitas abrieron el Colegio Máximo, donde sus alumnos -en particular, los religiosos de esa orden- recibían clases de filosofía y teología. Este establecimiento de elevada categoría intelectual fue la base de la futura Universidad", recuerda el sitio web de la Universidad Nacional de Córdoba. "Bajo la tutela de los jesuitas y el impulso del Obispo Juan Fernando de Trejo y Sanabria, en 1613, aunque no estaba autorizado para otorgar grados, se iniciaron los Estudios Superiores en el Colegio Máximo de Córdoba", agrega. "El Breve Apostólico del Papa Gregorio XV, fechado el 8 de agosto de 1621, otorgó al Colegio Máximo la facultad de conferir grados, lo que fue ratificado por el monarca Felipe IV, a través de la Real Cédula del 2 de febrero de 1622. A mediados de abril de ese año, el documento llegó a Córdoba y el Provincial de la Compañía, Pedro de Oñate, con el acuerdo de los catedráticos, declaró inaugurada la Universidad", concluye afirmando acerca de los orígenes de la Docta, como suele conocerse a la primera institución universitaria argentina.­

De este modo, si tomamos como referencia el 8 de agosto de 1621, podemos afirmar que la vida universitaria ya ha cumplido cuatro siglos en la Argentina.­

Lo dicho arriba viene a cuento, además, dado que, a propósito de un nuevo aniversario del 12 de Octubre como Día de la Hispanidad o de la Raza en nuestro país, Pablo Yurman publicó una nota titulada "Descubrimiento de América: los `genocidas' que crearon hospitales y universidades" (Infobae, 12 de octubre de 2021). Allí, el profesor universitario y director del Centro de Estudios de Historia Constitucional Argentina "Dr. Sergio Díaz de Brito" (CEHCA) destaca que los hospitales y las universidades "son instituciones que por sus características -fomento de la cultura superior y cuidado de la salud de un pueblo- están en las antípodas de la idea de explotación imperialista de una nación sobre otra". Agrega que "la enumeración de las universidades fundadas por los españoles por impulso de la Corona sería sumamente extensa; basta decir que sólo en el siglo XVI llegarán a ser más de quince en los distintos territorios americanos" y que "pese a lo que pudiera suponerse, las universidades eran en general gratuitas y abrían sus puertas a todos los grupos sociales americanos, blancos, indios y mestizos".­

Lo dicho hasta el momento merece tenerse en cuenta dado que, en contradicción con el dato histórico, suele sostenerse, desde las usinas del pensamiento único anti-hispánico, que la obra de España en América respondió al mero afán de lucro. El espíritu que guió la conducción del Imperio Español -sostiene Ricardo Zorraquín Becú en su Historia del Derecho Argentino- "nunca buscó la dominación pura ni quiso extender su predominio para conseguir la subordinación política o económica de otras naciones. Su imperialismo no fue de orden temporal, sino de finalidad religiosa. España fue el campeón de la Contrarreforma en el siglo XVI y luchó hasta agotarse para defender a Europa del protestantismo y de los turcos, al mismo tiempo que dirigía la labor colonizadora más vasta y espiritual que se ha realizado en la historia".­

Afirmar lo precedente no significa justificar ninguna Leyenda Rosa en respuesta a la Leyenda Negra formulada por los enemigos de España como Monarquía Católica. La primera que supo y previó la enmienda y castigo de las acciones contrarias al espíritu evangelizador de la Conquista fue la misma España. Lo que no vale es levantar falsas acusaciones o enfocarse en un eterno mea culpa por una obra evangelizadora y civilizadora como fue la de España en América. Porque, conviene recordarlo, la evangelización de América se realizó tanto gracias a la Iglesia como a la Corona española.­

Las Universidades son un ejemplo señero de esa obra cristianizadora y civilizadora de España en América.­

PUBLICADO EN DIARIO "LA PRENSA".

https://www.laprensa.com.ar/507885-La-obra-universitaria-de-Espana-en-la-Argentina.note.aspx

martes, octubre 05, 2021

El beato Esquiú y España, nuestra madre por Germán Masserdotti.

 

­En su sermón del 23 de diciembre de 1881 en el que pronunció un elogio fúnebre de D. Fernando de Trejo y Sanabria, obispo y fundador de la Universidad de Córdoba, el beato fray Mamerto Esquiú afirma que "España, nuestra madre, fue en el siglo XVI un verdadero foco de civilización cristiana por su resplandor purísimo y por los rayos de verdad y de gracia que ha irradiado hasta las extremidades de la tierra". Y agregó: "Uno de esos rayos fue Fernando de Trejo y Sanabria".­

Se trata de un fragmento precioso por su valor doctrinal e histórico que cita Horacio Sánchez de Loria Parodi en `Las ideas político-jurídicas de Fray Mamerto Esquiú' (Buenos Aires, Editorial Quorum-EDUCA, 2002).­

En primer lugar, denominar a España "nuestra madre" señala el amor filial que profesa el beato Esquiú por la forjadora de América para el mundo civilizado. Si una madre es la que educa y nutre a sus hijos, otro tanto es, en la mirada del fraile franciscano, España para los americanos. Podría agregarse, además, que España fue la que engendró a América para el mundo.­

En este sentido, en otras tierras americanas como las del futuro México que fueron reinos y no colonias, nuestra madre España liberó, antes que conquistó, a los indios recientemente descubiertos en el siglo XVI. En este sentido, recientemente ha sido publicado el último libro de Marcelo Gullo titulado Madre Patria. Desmontando la leyenda negra desde Bartolomé de las Casas hasta el separatismo catalán (Madrid, Espasa, 2021).­

En segundo lugar, el beato Esquiú sostiene que España fue "un verdadero foco de civilización cristiana". Sobre España como Monarquía Católica hemos escrito una columna reciente para La Prensa (19/09/2021). En otra oportunidad, también destacamos que "existe un `registro histórico' del carácter civilizatorio del cristianismo. Nos referimos, sin pretender idealizar un caso concreto, a la Europa cristiana de los siglos XI-XIII. En medio de las limitaciones propias de la condición humana, lo cierto es que el cristianismo informó el orden social-jurídico y las costumbres de la época. Nuestra querida Patria Argentina entronca con esta tradición jurídica mediante la acción benéfica de España a partir del descubrimiento de América" ("Vigencia y actualidad del derecho natural y cristiano", La Prensa, 08/02/2021).­

En tercer lugar, el beato Esquiú señala que la obra civilizadora cristiana de España, con "su resplandor purísimo y por los rayos de verdad y de gracia" llegó hasta "las extremidades de la tierra". España, a partir del siglo XVI, efectivamente, extendió su obra civilizadora desde México a las Filipinas y hasta nuestra Patagonia. En simultáneo, y no sin sacrificio de su propio prestigio entre las potencias europeas de la época, nuestra Madre Patria, mientras cristianizaba y civilizaba a América, se convertía en el principal defensor de la Cristiandad en el Viejo Mundo. Habiendo terminado de reconquistar la Península del yugo islámico, con ese mismo espíritu de Cruzada, España se volcó a América como conquistadora y cumplió con su misión histórica de defensora del orden social según el orden natural y cristiano en Europa. Angela Pelliciari se refiere al asunto en Una historia única. De Zaragoza a Guadalupe (Madrid, Ocio Hispánico, 2021).­

Por último, el sermón del beato Esquiú es un elogio fúnebre de Don Fernando de Trejo y Sanabria, obispo y fundador de la Universidad de Córdoba. En 1621, en nuestra Patria, ya había una Universidad. Con orgullo filial, gracias a España, nuestra madre, los argentinos podemos afirmar que, en 2021, se cumplen cuatro siglos de vida universitaria en nuestra tierra. Este dato justifica otra nota. Hasta la próxima.­

PUBLICADO EN DIARIO "LA PRENSA".

https://www.laprensa.com.ar/507354-El-beato-Esquiu-y-Espana-nuestra-madre.note.aspx

domingo, septiembre 05, 2021

FRAY MAMERTO ESQUIÚ, EL SANTO DE LA IGLESIA CATÓLICA QUE BUSCÓ EL BIEN COMÚN DE SU QUERIDA PATRIA ARGENTINA.

 FRAY MAMERTO ESQUIÚ, EL SANTO DE LA IGLESIA CATÓLICA QUE BUSCÓ EL BIEN COMÚN DE SU QUERIDA PATRIA ARGENTINA.


La beatificación de Fray Mamerto Esquiú es motivo de alegría para la santa Madre Iglesia y en particular, para aquella _pusillus grex_ (cf. Lc. 12, 32) que vive en la Argentina y para todos los hombres de buena voluntad.
Esquiú, tal vez como otras pocas figuras de la historia argentina, se ha convertido en un factor de unidad entre los argentinos, un pueblo al que pertenezco y que, con cierta frecuencia, pareciera buscar motivos para agravar la desunión.
Existe un explicable fenómeno -tal vez por aquello de sentirmos cómodos o justificados con lo que resulta semejante o idéntico a cada uno- que podría denominarse el de la "apropiación". En este caso, confeccionar un Esquiú a la medida de nuestro punto de vista o elecciones partidarias. Si cabe la comparación, sucede como cuándo ajustamos una prenda de vestir a nuestro cuerpo. Hasta cierto punto resultaría razonable hacerlo pero sin que esa prenda -por ejemplo, un saco-, deje de ser lo que es.
En concreto, Esquiú es un santo de la Iglesia Católica, no "el Santo de la Constitución Nacional" como pareciera que algunos quieren hacerlo pasar. Aquí no pongo en discusión el valor jurídico de la Constitución Nacional Argentina sancionada en 1853. Daría para otra nota explicar que correspondía obedecerla -lo que sí dijo Esquiú- no obstante aceptar o no su ideología y, si fuera aceptada, con cierto beneficio de inventario. Lo que no vale -por lo pronto, porque lo desmentiría la misma historia- es asimilar el pensamiento de Esquiú a la ideología que nutre al texto de la Constitución Nacional Argentina. Basta, nomás, leer el proyecto de Constitución provincial que Esquiú escribió para su querida Catamarca para advertir las semejanzas, por cierto, pero también las diferencias de fondo entre una concepción politica -la de Esquiú- y otra -la de los redactores de la Constitución Nacional Argentina de 1853-.
Dicho esto, y a propósito de su beatificación, lo más importante para el presente de nuestra querida Patria Argentina es restablecer al auténtico Esquiú e inspirarnos en su figura y su obra teniendo en cuenta, además, que él fue un gran argentino pero que no renegó de las raíces hispánicas de nuestra querida Patria.
Germán Masserdotti.

sábado, septiembre 04, 2021

¡Alegría para la Iglesia! Proclaman beato a Fray Mamerto Esquiú.

 

¡Alegría para la Iglesia! Proclaman beato a Fray Mamerto Esquiú.

POR DIEGO LÓPEZ MARINA | ACI Prensa.

Esta mañana fue proclamado beato, Fray Mamerto Esquiú, en una ceremonia celebrada por el delegado papal y Arzobispo emérito de Tucumán, Cardenal Luis Héctor Villalba, en el campus de la Iglesia de San José de Piedra Blanca, en la provincia argentina de Catamarca.

La Santa Misa inició a las 10 de la mañana (hora local), en un día soleado, con la presencia cientos de personas en la explanada del templo, quienes tuvieron que guardar una distancia prudente debido a razones sanitarias.

La ceremonia fue concelebrada por el Arzobispo de Córdoba, Mons. Carlos José Ñáñez; el Obispo de Catamarca, Mons. Luis Urbanc; y el Nuncio Apostólico, Mons. Miroslaw Adamczyk, así como varios obispos y sacerdotes diocesanos y de la Orden Franciscana de Hermanos Menores, de la que formó parte el nuevo beato.

Tras la lectura de la biografía de Fray Mamerto Esquiú, inició el rito de beatificación, en el que el delegado papal leyó en latín la carta apostólica del Santo Padre que concede la beatificación y establece la fecha de la fiesta litúrgica. Esta última se celebrará el 11 de mayo de cada año, aniversario del natalicio del nuevo beato.

“Acogiendo el deseo de nuestros hermanos, Carlos José Ñáñez, arzobispo de Córdoba, y Luis Urbanc, obispo de Catamarca, así como de muchos otros hermanos en el episcopado, y de muchos fieles; y después de haber recibido el parecer de la Congregación para las Causas de los Santos, con nuestra autoridad apostólica, concedemos que el venerable Siervo de Dios Mamerto Esquiú, de la Orden de Frailes Menores, obispo de Córdoba, promotor del bien común, actor celante y fiel anunciador del evangelio, de ahora en adelante sea llamado beato. Fray Mamerto de la Ascensión Medina ha sido incluido en el Libro de los Beatos”, se leyó.

A pocos minutos para las 11 de la mañana se desplegó la imagen oficial del nuevo beato. A las 12:45 p.m. inició una caravana con la imagen y las reliquias del Fray Mamerto.

Breve biografía.

Mamerto de la Ascensión Esquiú Medina nació el 11 de mayo de 1826 en Catamarca.

Ingresó al noviciado del convento franciscano de Catamarca en mayo de 1836 e hizo sus votos a los 17 años. Fue educador de niños y catedrático. Se hizo conocido por sus fervorosas homilías.

Luego de la guerra civil, el 9 de julio de 1853 predicó el famoso sermón de la Constitución. En ese discurso pidió concordia y unión para los argentinos ofreciendo una doctrina jurídica y sociológica sólida. Por esto se le reconoce como el “Orador de la Constitución”.

Por aclamación popular accedió a ser diputado del departamento Valle Viejo. Fray Mamerto fomentó, inspiró y ejecutó acciones hacia la industria minera, la creación de la renta pública, la instalación del alumbrado público, la creación de escuelas, la introducción de la imprenta, entre otros.

Fue designado Obispo de Córdoba el 12 de diciembre de 1880 y asumió su cargo el 16 de enero de 1881.

Falleció el 10 de enero de 1883 en la localidad catamarqueña de El Suncho y en 2005 fue declarado Siervo de Dios.

Sus restos mortales descansan en la Catedral de Córdoba y su corazón incorrupto aún está desaparecido tras el robo ocurrido en enero de 2008 en el convento franciscano de Catamarca.

El 16 de junio, el Congreso Ordinario de Cardenales del Vaticano aprobó con voto unánime el milagro atribuido a la intercesión de Fray Mamerto Esquiú, y posteriormente fue aprobado por el Papa Francisco. El milagro consistió en la curación sin explicación científica de una niña que padecía osteomielitis.

Durante la ceremonia del 4 de septiembre de 2021, Mons. Luis Urbanc, Obispo de Catamarca, le entregó un Rosario a Emma, la niña del Milagro. Dicho regalo fue un regalo enviado el Papa Francisco.

https://www.aciprensa.com/noticias/alegria-para-la-iglesia-proclaman-beato-a-fray-mamerto-esquiu-92162