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“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.
lunes, mayo 12, 2025
EL NUEVO PAPA LEÓN XIV - LO QUE NO QUIEREN QUE SEPAS / Ivan Donalson.
viernes, abril 04, 2025
Chesterton y los postes de madera.
Chesterton y los postes de madera.
Una interpelación para recobrar el uso de nuestras facultades superiores.
Por Fernando Adrián Bermúdez *
El año pasado se conmemoraron los ciento cincuenta años del nacimiento de unos de los escritores ingleses más descollantes del siglo XX, Gilbert Keith Chesterton, nacido en Londres y heredero de la época victoriana, una de las más fructíferas en lo literario. En esta oportunidad, además de rendirle un homenaje al escritor y al periodista, quisiéramos resaltar la importancia que la realidad y su apertura a la contemplación de lo maravilloso tenía para el autor inglés.
El realismo, como concepción filosófica, nos recuerda en cabeza de Aristóteles que la realidad se impone al conocimiento.
Esto supone, entre otros aspectos, que el deber se funda en el ser, que la realidad es el fundamento de lo ético y que el bien es lo conforme a la realidad. Por eso, quien quiere conocer y obrar el bien, debe dirigir su mirada a la realidad objetiva, al ser. No a la propia intención, ni a la conciencia, ni a los valores, ni a los ideales y modelos establecidos por uno mismo. Debe prescindir de su propio acto y mirar primero la realidad.
TESIS CENTRAL.
Esta tesis central de la gnoseología realista la tomará Chesterton y la desarrollará de manera alegórica y paradojal, como nos tiene acostumbrados. En uno de sus ensayos afirma que toda persona sana debe de alimentarse tanto de ficción como de realidad, en algún momento de su vida; porque la realidad es una cosa que el mundo le da, mientras que la ficción es algo que ella da al mundo y que no tiene nada que ver con que el hombre sepa escribir, y ni siquiera con que sepa leer.
Por eso los seres humanos no pueden ser humanos sin algún campo de fantasía o de imaginación, de alguna vaga idea de la novela de la vida e, incluso, de algunas vacaciones de la imaginación en la novela, que es el refugio de la vida.
Como se puede apreciar, no solo la realidad, sino la ficción tendrá un papel fundamental en la formación del hombre y su cultura.
En este sentido es conocida la insistencia del autor inglés en la lectura de los cuentos de hadas y su importancia no solo en la vida de los niños, sino también de los adultos. Ahora bien, alimentarse de la realidad no significa en el hombre, como afirmaba Gadamer, la trivial constatación de lo que efectivamente existe o tiene existencia, sino que es conseguir en la praxis vital de cada uno ver lo que es, en lugar de lo que se desea que fuera. Es decir, darle prioridad a la realidad con la exclusión de los prejuicios que podemos tener en el proceso de conocimiento para ver lo que es.
POSTES DE MADERA
De esta manera nos aproximamos a la importancia de los postes de madera. Afirma: “Cuando era joven escribí muchos poemitas, principalmente acerca de la belleza y la necesidad de lo maravilloso; ése era en mí un sentimiento genuino y todavía lo es. El poder de contemplar los seres y los paisajes simples en una especie de luz solar de sorpresa; el poder de dar un salto a la vista de un pájaro como ante una bala alada; el poder de ser arrastrado a la quietud por un árbol o por el gesto de una mano gigantesca. En una palabra, el poder de chocar poéticamente con la propia cabeza contra un poste, es algo que es diferente en distintas personas y puedo decir, sin engreimiento, que es parte de mi propia naturaleza humana”.
Éste es uno de los problemas del hombre actual, que no busca el poste afuera en el jardín, sino adentro suyo, en el espejo de su mente. De esta manera el hombre ha parcelado o cuadriculado la totalidad de los conocimientos, y esto le deja satisfecho; ha trazado líneas divisorias, ha clasificado a su manera, y ha puesto cada opinión, argumento, principio y tendencia en su lugar correspondiente; pretendiendo saber dónde hay que hallar cada cosa, pero siendo incapaz, a veces, de aprender cualquier otra distribución.
Por eso Chesterton nunca estuvo interesado en los espejos, en su propio reflejo, o reflejos; estuvo interesado en los postes de madera, que lo sorprendían como milagros. Estoy interesado en el poste que me está aguardando fuera de la puerta de mi casa, decía, para darme un golpe en la cabeza, como el garrote de un gigante en un cuento de hadas.
Ahora bien, el poste de madera simboliza para Chesterton un despliegue de la inteligencia, que permite conocer la realidad que nos rodea y a conocernos a nosotros mismos. Como bien afirmaba Tomás Melendo, es una radical apertura a todos los bienes que ofrece el universo y enriquecen y destraban a la persona. Es romper con la tiranía y a la esclavitud del saber angosto, ensanchando nuestra mirada del hombre como parte de una realidad que lo supera, pero que también lo define como parte de esa realidad.
EL VALOR REAL
El poste es maravilloso simplemente porque está allí, no importa si me gusta o no. Lo sorprendente del universo, dirá Chesterton, es que existe, no que podamos discutir su existencia. De esta manera se recupera el valor real de nuestra inteligencia salvando y reivindicando la primera intelección del ser inteligible. Así como el oído alcanza lo real como sonoro, la inteligencia lo capta como real inteligible y verdadero. Tiene así, en su primer contacto con las cosas, una primera noción del ser y de lo verdadero.
Chesterton nos interpela a recobrar el uso de nuestras facultades superiores que se han atrofiado por tiempos de negligencia en que la mente y la voluntad se han concentrado en temas superficiales y no en la conquista de la realidad a través de la contemplación de lo maravilloso. Por eso debemos estar más interesados en los postes de madera que nos están aguardando fuera de la puerta de nuestras casa, para darnos un gran golpe en la cabeza, como el garrote de un gigante en un cuento de hadas.
* Docente universitario UM-UNCuyo.
El misterio de la Sábana Santa de Turín. Se sostiene que el lienzo cubrió el cuerpo de Jesucristo después de su crucifixión.
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| El 29 de octubre de 1946, religiosos la llevaron de regreso a Turín. Foto: Gentileza sabanasanta.org |
La especialista en Estudios Sindónicos, Patricia D’Aste disertó sobre la reliquia en la Parroquia de Nuestra Señora de Montserrat.
El misterio de la Sábana Santa de Turín.
Se sostiene que el lienzo cubrió el cuerpo de Jesucristo después de su crucifixión. Estudios revelan la asombrosa complejidad del objeto y su recorrido por varios lugares antes de llegar a la ciudad italiana. A pesar de los avances científicos, el enigma que rodea la formación de la imagen aún persiste.
"La Sábana Santa de Turín es una de las reliquias más investigadas y debatidas de la historia. Su naturaleza insólita y misteriosa la convierte en un testigo singular, si se aceptan los argumentos científicos, de la Pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Este lienzo, un testigo mudo de más de 2000 años, resulta sorprendentemente elocuente al ser objeto de numerosos estudios", enfatizó la profesora y magister Patricia D’Aste, especialista en Estudios Sindónicos egresada de la Pontificia Universidad Regina Apostolorum de Roma, durante su disertación sobre este singular objeto en un salón de la Parroquia de Nuestra Señora de Montserrat.
A pesar de coincidir con el último partido entre Argentina y Brasil por las eliminatorias para el Mundial, el evento contó con una notable asistencia, lo que demostró el gran interés que despierta este tema. El encuentro fue auspiciado por la “Croce Reale”, una organización internacional sin fines de lucro dedicada a la promoción cultural y la preservación del patrimonio histórico. Ezequiel Toti, presidente para Argentina de la entidad, presentó a la especialista argentina destacando su trayectoria y dedicación al estudio de la Sábana Santa.
D'Aste explicó que el Síndone, palabra griega que denota a esta prenda, es una tela de lino de 436 cm por 113 cm que se conserva en la catedral de San Juan Bautista de Turín, Italia. De color "catará" (lino puro), tiene un espesor de 0,33 milímetros, similar a una gasa, y está realizada en telares hebreos siguiendo la ritualidad de la época.
La imagen tridimensional que quedó estampada en la tela, según la creencia, fue provocada por una misteriosa energía liberada tras la resurrección de Jesús. Esta figura humana, de gran precisión anatómica, presenta numerosas marcas, heridas y traumas físicos propios de un hombre que fue cruelmente flagelado y crucificado. “Muchos la confunden con el Santo Sudario, pero es otra cosa. Aquí hay un registro del rostro de Cristo que en el Sudario no está”, diferenció la especialista.
La Sábana Santa, una de las reliquias más veneradas del cristianismo, ha tenido un viaje histórico, a veces, traumático, que abarca siglos y continentes. Se sostiene que el lienzo cubrió el cuerpo de Jesucristo después de su crucifixión. Luego, según los registros históricos, la sábana fue llevada inicialmente a Edessa, hoy Turquía, donde permaneció oculta hasta su descubrimiento en el año 544. Posteriormente, fue trasladada a Constantinopla en el año 944, y desapareció durante la Cuarta Cruzada en 1204, posiblemente llevada por caballeros franceses. Reapareció en Lirey en 1356, y en 1453 la Casa de Saboya la trasladó a Chambéry. Finalmente, en 1578, fue llevada a su actual hogar en Turín, donde ha permanecido como objeto de devoción y estudio científico.
Por otra parte, a lo largo de los siglos quedaron distintos testimonios de su existencia por el impacto espiritual que la reliquia causó a quienes la visitaban. En el siglo IV, San Juan de Damasceno dejó su impresión al contemplar la imagen al declarar que “He visto el rostro humano de Dios y mi alma ha sido salvada”.
Sin embargo, la Sábana también ha soportado el paso del tiempo y los avatares de la historia, incluyendo el daño causado por el fuego en tres ocasiones. En particular, se menciona un incendio en 1532 “que dejó marcas visibles en la tela, un recordatorio de su fragilidad material” y de los eventos que ha presenciado.
“Cómo se sabe por los distintos registros los visitantes la tocaban, exponían en encuentros, lloraban sobre ella entre otras formas de mostrar su adoración”, señaló la especialista que también remarcó que, al ser doblada como un mantel, sólo llegaron a quemarse los bordes y no se extendió el daño por la pronta actuación de sus guardianes. Ante el daño causado por las llamas, “un grupo de hermanas clarisas la remendaron poniéndole una tela por detrás para darle más fuerza y le pegaron unos remiendos que fueron retirados en el año 2002”.
En tiempos más recientes, durante la Segunda Guerra Mundial, hubo preocupación de que Hitler buscara apropiarse de la Sábana Santa. "Fue la única vez que la Sabana Santa salió de Turín. Cuando Hitler invadió Italia, sabiendo que él buscaba todas las cosas que pudieran tener un valor esotérico, se la buscó preservar y se la lleva a un monasterio benedictino que está cerca de Nápoles, en el sur. Allí se la guarda detrás del altar del coro hasta el final de la guerra", reveló la especialista.
TIEMPOS MODERNOS.
D'Aste abordó la incertidumbre y polémica en torno a la Sábana Santa, destacando la importancia de la evidencia en la fe cristiana y trazando un paralelo con la figura de Tomás en los evangelios, quien necesitaba "tocar para creer". Señaló que la “demanda de pruebas tangibles se ha intensificado, especialmente con la evolución de la ciencia desde el siglo XX”.
En este contexto, la verificación de hechos relacionados con Jesucristo y las reliquias de la pasión enfrenta un escepticismo constante. D'Aste también subrayó la relevancia de los estudios sindónicos actuales, donde ciencia y fe se entrelazan para profundizar en el conocimiento de la Sábana Santa, reflexionando que, en el tiempo y las épocas presentes, "muchas de estas cosas tienen que ser probadas para creer".
"San Juan Pablo II impulsó a trabajar desde la ciencia para ir caminando en la demostración de lo que dicen los evangelios", señaló. En este sentido, D'Aste mencionó que se han realizado investigaciones conjuntas para determinar si ambas telas (Sábana Santa y Sudario) cubrieron el mismo cuerpo, siendo los resultados con un valor positivo y, aún más, se llegó a constatar un mismo factor de grupo sanguíneo: AB.
Un primer abordaje científico destacado de la disertación fueron los resultados obtenidos por el botánico austríaco Max Frei que realizó un estudio en 1978 utilizando cinta scotch para recoger muestras de la tela. “Esto permitió catalogar polen, tierra, restos de aceites, plantas y flores de la zona de Jerusalén, algunas de ellas ya extintas”, señaló la profesora.
Las polémicas recientes en torno a este venerado objeto no tardaron en revivir cuando en 1988, la revista Archeometry de la Universidad de Oxford publicó un estudio de carbono 14 que databa la sábana “entre 1260 y 1390”. Sin embargo, en 2019, la misma revista publicó un documento donde se desdice de este estudio, explicando que científicamente hay errores en la medición y que “no se consideraron las contaminaciones” de la veneración de tantos fieles y traslados de por medio.
MISTERIOSA IMAGEN
Uno de los aspectos más fascinantes de la Sábana Santa es la imagen tridimensional que quedó estampada en la tela. Allí se revela con gran exactitud anatómica un cuerpo que lleva las marcas de una cruel flagelación y crucifixión, manifestándose en múltiples heridas y traumas físicos.
Desde hace años, la ciencia ha intentado determinar cómo quedó plasmada la imagen tan nítida dos milenios atrás. Para ello en 1978 un equipo norteamericano llamado STURP (Shroud of Turin Research Project) tuvo cinco días para trabajar directamente sobre la sábana. Este grupo de investigadores, compuesto por católicos, protestantes, hebreos y ateos, llegó con la premisa de demostrar que la Sábana Santa era una pintura medieval. “Cuando cierran este pedido de investigación, hay un informe donde ellos mismos dicen: “No hemos encontrado pigmento, ni marcas de pincel, una mancha, una gota, algo que salga del otro lado de la tela, porque la imagen está en un solo lado de la tela. Así finita como es como una gasa, si uno le da vuelta, del otro lado no hay imagen”, señaló la especialista al marcar una de las conclusiones del informe.
Además, explicaba que la imagen no está compuesta por pigmentos y no tiene direccionalidad. “Los claroscuros son proporcionales a la distancia entre la tela y el cuerpo, y la imagen está térmicamente y químicamente estable. Asimismo, tiene cualidades que permiten obtener una imagen tridimensional”, recordó la magister. Luego agregó que “ellos mismos afirman que efectivamente no saben cómo se hizo la figura. Confiesan que no está quemada, no está pintada y no tiene óxido. Al final también dicen que “sabemos muchas cosas, pero no sabemos cómo llegó la imagen” allí hace más de dos milenios”.
Los datos reveladores surgían de otros estudios, esta vez de la sangre contenida en la tela. Baima Bollone, director del Instituto de Medicina Legal de Turín “rehidrató una muestra de sangre de la superficie de la sábana y determinó que es sangre humana del tipo AB. Esta sangre se conserva rojiza por la presencia de bilirrubina, un componente que se encuentra en personas que sufren alto estrés. Además, se encontraron componentes de sangre viva, lo cual es sorprendente en una muestra tan antigua. El ADN de la sangre está fragmentado, sin presencia de ADN paterno, lo cual ha generado interrogantes”.
Por otra parte, una de las hipótesis más estudiadas es la de la energía. El equipo de ENEA de Frascati, Italia, liderado por Paolo di Lazzaro, realizó experimentos lanzando el primer láser a telas de lino para intentar reproducir las características de la imagen.
DATOS CERTEROS
Pese a que la ciencia aún no ha elucidado completamente el misterio de cómo la imagen perdura en la Sábana Santa, los estudios forenses han arrojado luz sobre otros aspectos relacionados con la figura humana impresa en la tela, revelando particularidades sobre su complexión física, las torturas sufridas y las características de la sangre presente en la reliquia.
Detalles impactantes sobre la figura impresa señalan que se trata de un hombre de entre 30 y 40 años, con una estatura de aproximadamente 1,78 a 1,80 metros y una complexión física bien proporcionada. El individuo sufrió una intensa tortura, al estilo romano, y murió crucificado según la misma usanza. La imagen presente en la tela muestra el cuerpo completamente lacerado, de la cabeza a los pies, lo que da cuenta de la brutalidad de los tormentos padecidos.
El cuerpo no fue lavado y fue envuelto aproximadamente dos horas y media después de la muerte, en estado de rigor mortis. La sangre muestra la presencia tanto de sangre arterial como venosa y una elevada concentración de bilirrubina, biliverdina y carboxihemoglobina, consistente con fuertes traumas. Se observó que se coaguló sobre la piel, con halos de suero visibles bajo luz ultravioleta, y que se volvió líquida al entrar en contacto con la sábana húmeda. El grado de relicuación sanguínea sugiere que el cadáver permaneció en la sábana entre 36 y 40 horas, sin mostrar signos de descomposición.
El contacto entre el cuerpo y la sábana ocurrió “sin movimiento, evidenciado por la ausencia de corrimiento en los bordes de las manchas de sangre, y se destaca que debajo de estas marcas de sangre no se encuentra la imagen del cuerpo”.
MAS INTERROGANTES.
Cerrando la disertación, Patricia D’Aste dio unos datos que dejaron perplejos y reflexivos a los presentes. Bruno Barberis, profesor de Física Matemática de la Universidad de Turín y vicepresidente de la Cofradía del Santo Sudario de Turín, expuso hace pocos meses siete razones que permiten asegurar que la figura del hombre de la Sábana Santa es Jesús de Nazaret.
Para esto consideró siete variables independientes, que ocurren sin influirse mutuamente, y calculó la probabilidad de encontrar una coincidencia asignando una probabilidad a cada variable. Estas siete características están presentes tanto en la Sábana Santa como en los relatos de la Pasión de Jesús, asignando una probabilidad a cada una.
Entre las variables consideradas se encuentran el hecho de que el hombre de la Sábana Santa, al igual que Jesús, fue envuelto en una sábana (un hecho inusual para un crucificado), que ambos llevaron una corona de espinas, cargaron el patíbulo, fueron fijados a la cruz con clavos, y no sufrieron la fractura de las piernas.
La investigadora citó algunos de los valores de probabilidad asignados por Barberis al señalar que "si el envoltorio del cadáver es una sábana tan fina, que era para sumos sacerdotes, maestros y demás, le da el valor de 1 en 100".
"¿Cuántos crucificados eran coronados de espinas? Era muy raro por lo que le pone 1 en 5000 posibles casos. Después, cargar una cruz era común y le dio 1 de cada 2. La crucifixión con clavos, le dio 1 de cada 2”, señaló.
La probabilidad total de que estos siete sucesos se hubieran dado a la vez en otro hombre y que haya sufrido el suplicio de la crucifixión es de “1 entre 20 mil millones. Hay que recordar que en todas las zonas de la cuenca del Mediterráneo no había toda esa población. Todo el imperio romano habrá tenido entre 60 mil a 80 000 personas como máximo. El mundo no tenía ese número total de población”.
Finalmente, la especialista en el Síndone hizo hincapié en que, a pesar de los numerosos estudios, la ciencia aún no puede explicar cómo se formó la imagen en la Sábana Santa. “No sabemos muchas cosas aún, pero seguramente se seguirá estudiando esta importante reliquia”, concluyó Patricia D’Aste.
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| Patricia D’Aste disertó por casi dos horas sobre la historia y controversias entorno a la Sábana Santa. Foto: Gustavo Carabajal. |
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| El Proyecto de Investigación sobre la Sábana Santa de Turín (STURP) fue el primer examen científico en profundidad de la Sábana Santa. Foto: Gentileza sabanasanta.org |
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| Para conservar la tela, su exhibición al público es restringida, aunque se ha mostrado en ocasiones especiales, como durante la visita del Papa Juan Pablo II. Foto: Gentileza sabanasanta.org |
sábado, noviembre 30, 2024
De la apremiante sed de misericordia en el mundo por Fernando Salon.
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| “El retorno del hijo pródigo”, de Rembrandt, Museo del Hermitage de San Petersburgo. |
Este es un mensaje que los católicos tenemos que aplicar y diseminar de acuerdo con lo que Cristo nos ha encomendado. “Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis (…) De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. E irán estos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna” (Mateo 25:42-46).
Debemos recordar esto, especialmente teniendo 52.9% de pobres. Sucede que es más fácil tener presente el Evangelio, pues lo escuchamos en misa ya sea yendo a la Iglesia, o escuchándolo, o leyéndolo online diariamente. Esto último no lleva más de 15 minutos con lectura y reflexión incluida. Pero acerca de las obras de misericordia no tenemos tanta difusión o recordación frecuente directa. Sí indirecta, según lo dicho antes.
LAS 14 OBRAS.
Las obras de misericordia son acciones caritativas mediante las cuales ayudamos a nuestro prójimo en sus necesidades corporales y espirituales, siete en cada parte. La lista que tenemos que cumplir es:
Obras Espirituales:
1. Dar buenos consejos
2. Enseñar a los que no saben
3. Consolar a los tristes
4. Corregir a los que erran
5. Perdonar las injurias
6. Sufrir con paciencia las debilidades de nuestro prójimo
7. Rezar a Dios por vivos y muertos
Obras Corporales:
1. Enterrar a los muertos
2. Visitar a los presos
3. Dar posada a los peregrinos
4. Visitar a los enfermos
5. Vestir a los desnudos
6. Dar de beber al que tiene sed
7. Dar de comer al que tiene hambre
Los títulos se entienden por sí mismos por su simpleza, con lo cual cualquier persona con una conciencia bien formada en la Ley Natural reconocerá que son obras justas, de amor, y de caridad. Y son más claros aun si nos hemos dedicado a leer y entender en la Biblia lo que Dios espera de nosotros, o sea las obligaciones que tenemos para con El.
Recordemos que no somos nosotros quienes ponemos las reglas, sino El. Recordemos que no podemos poner en boca de Cristo cosas que El no dijo ni enseñó. Este último es un defecto común en nuestros días, y consiste en pensar que cualquier cosa que nos apetezca puede ser relacionada con Dios, o pedida a Dios como su favor, cuando esas cosas van o pueden ir directamente opuestas a lo que Él nos enseña.
Dar buenos consejos se refiere a dar los consejos que están en las Escrituras, los consejos de la moral cristiana, o simplemente la moral. Consejos que lleven a la verdad, a la vida, a la fe y esperanza. También a alertar sobre los malos consejos con gusto a miel que nos suele dar el mundo cada día, desafortunadamente. No son los consejos de la gente o del mundo, sino los de Cristo.
Enseñar a los ignorantes significa no dejarlos caer en el pozo. ¿Puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos juntos en el pozo?, dijo Cristo. Hay que enseñar a quienes no saben cuál es el camino, y creen que ellos lo determinan aunque ya estén perdidos y no lo sepan.
Hay que buscar hasta el final la forma de enseñarles lo que está bien. Y a que identifiquen el mal. Hay que estar preparados para encontrar resistencia, pues el que no sabe copiará al mundo.
Consolar a los tristes es amarlos para que sepan que hay razones para no estar tristes, y que la tristeza se cura con la fuerza de la fe y la esperanza que Cristo nos da. Con El no desesperaremos, pues nos ayuda a cargar con nuestra cruz. Nunca nos dijo que nos quitaría la cruz, sino que nos aliviaría para cargarla junto con El. ¿Qué otro consuelo para ir al Cielo queremos? “Venid a mí los que están cansados y agobiados, y yo los aliviare”, nos dijo.
Puestas todas juntas, las obras de misericordia
ayudan al necesitado y nos ayudan a nosotros
mismos, pues es más feliz el que da que el que
recibe. “¿Corazón que no dais, que esperáis?”,
dice un viejo refrán.
MARTIRES.
Corregir a los que erran es una tarea dura hoy, pero es obligación encararla. Nos tratarán de locos como a muchos cristianos mártires durante más de 2.000 años; nos dirán ‘medico, cúrate a ti mismo” como le dijeron a Cristo, o como lo desafiaron a librarse de la Cruz en su martirio. Si con El hicieron eso, ¿qué podrán hacer con nosotros? Como máximo, lo mismo.
De allí para abajo todo, pues Él es Dios y nosotros simples pecadores a lo sumo arrepentidos. Los Apóstoles fueron horriblemente martirizados por seguirlo y predicar la corrección a través del arrepentimiento y la conversión. San Pedro murió crucificado cabeza abajo, San Bartolomé fue despellejado vivo, y los otros diez también fueron muertos horriblemente por no renegar de su Fe. Ante eso, hagamos lo que nos toca. Si hoy nos despellejan, no será físicamente al menos.
Perdonar las injurias es mucho más fácil si el que ofende a Dios y nos ofende se arrepiente. Ese es el camino de la Salvación. Perdonar sin arrepentimiento es más difícil porque nos obliga a insistir con el arrepentimiento, a hacerle saber al que injuria que eso está mal, a que entienda que la soberbia lo está llevando a la ruina aquí en la Tierra como en el Cielo. En Mateo 18 está escrito que “si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil (en el sentido bíblico) y publicano”. Hay que tener cuidado de no confundir perdón con complicidad en lo que está mal.
VIRTUDES TEOLOGALES.
Sufrir con paciencia las debilidades de nuestro prójimo es necesario, sin perder la oportunidad de ayudar a nuestro prójimo en mejorar y curar sus debilidades. Cristo nos ha dado muchas herramientas para ello. Cada ocasión es una oportunidad. Hay quien cae en esas tres debilidades y tentaciones muchas veces. Pues debemos intentar que a través del arrepentimiento trate de no volver a caer. El cristiano normalmente tiene más paciencia que el pagano, a causa de la Fe, la Esperanza, y la Caridad, las tres virtudes teologales que nos deben guiar en la vida. “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. (Lc 23, 34). Ese dolor que nos causan, y que sufrimos en silencio, es un crédito a nuestro favor para llegar a Cristo.
Rezar a Dios por vivos y muertos. Rezar es el centro de todo. Quien reza se acerca a Dios, lo escucha y le habla. Le da gracias y le pide perdón. Y escucha su guía. ¿Qué puede reemplazar esto? Nada. ¿Cómo no rezar con tanta confusión moderna, con tanta ideología woke o progre (que no es progresista pues eso significaría ir adelante para mejor, sino que es retro pues retrotrae al hombre a la miserable decadencia del pecado, queriéndolo blanquear como se blanqueaban los sepulcros fariseos)? Dará sus frutos; leamos la historia de Santa Mónica y San Agustín.
Enterrar a los muertos es nuestro deber. En la esperanza de la Vida Eterna. Hay Vida Eterna para quien tenga dudas, ya nos lo ha dicho Cristo. Y solo Él nos dará la Salvación. “Nadie va al Padre sino por Mí”, dijo. También hay vida eterna en el Infierno, si no hay arrepentimiento. Allá será el llanto y el rechinar de dientes, dijo Cristo. Atención aquellos que no creen en el Diablo ni en el Infierno, pues es mejor arrepentirse ahora. Lo que ates en la Tierra quedará atado en el Cielo. Lo que desates en la Tierra quedará desatado en el Cielo, dijo Cristo.
Visitar a los presos. Consiste en prestarles no sólo ayuda material sino una asistencia espiritual que les sirva para mejorar como personas, enmendarse, aprender a desarrollar un trabajo que les pueda ser útil cuando terminen el tiempo asignado por la justicia. Si el preso se ha arrepentido, mucho mejor. Esta obra no está muy difundida en nuestra sociedad, y hace poco se produjo un altercado político por visitas a presos. Cualquier persona pueden hacerlo, y eso es bueno para Dios.
Dar posada a los peregrinos es la idea de abrigar y proteger a quien está de paso. Aquel que va de paso con un objetivo de peregrinación merece ser cuidado. Que no se malinterprete como la noción irrealizable de promover migraciones y/o turismo masivo de gente. Eso crea un caos peor, que está a la vista en muchos países.
Visitar a los enfermos es aliviarles su dolor, su soledad, quizá sus últimas horas. Es consolarlos, hablarles de sus cosas, de Cristo, de la Vida Eterna donde quizá verá a sus padres. De distraerles la mente de su preocupación por la enfermedad. De hacerles un mimo. O de ir a pedirles perdón si alguna vez los hemos ofendido. Si no, mejor no ir, y el enfermo estará mejor. Que no vea al visitante soberbio, pues eso lo matara antes.
Vestir a los desnudos es darles abrigo inmediato cuando estén con frio, desprotegidos, vulnerables a los mil peligros de hoy. Desnudos de cuerpo o de alma. En nuestros días hay más desnudos de corazón que de cuerpo. Vestirles el alma es una gran tarea, a veces simple si hay receptividad, o ciclópea si la persona es atea y terca. Pero es nuestra tarea. Si no, ¿quien lo hará?
Dar de comer y beber al que tiene hambre y sed también tiene su doble acepción. Física, en cuanto a ayudar con comida y bebida al pobre necesitado (no confundir pobre con vago), es decir limosna, donación, sustento, contribución material, medicamentos. Del alma, en cuanto a dar la Palabra de Dios que ya está en el Padre Nuestro cuando rezamos “Danos el pan de cada día” y también cuando leemos “Escrito está: no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.
IMPERIO DE LA MALDAD.
Puestas todas juntas, las obras de misericordia ayudan al necesitado y nos ayudan a nosotros mismos, pues es más feliz el que da que el que recibe. ¡Qué desesperadamente necesita el mundo de misericordia! Hay falta de compasión por doquier, crímenes rotulados como derechos (aborto, eutanasia), confusión de roles entre hombre y mujer, indiferencia, persecución por la Fe, soberbia, avaricia, egoísmo, ocultamiento de cosas que hieren, siembra de maldad en lugar de sembrar buena semilla. ¡Primero yo, vocifera el soberbio! Yo decido, yo quiero, yo, yo, yo…..
Vemos muchos actos de vanidad, muchas cosas vanas, innecesarias, mucha gente viviendo y soñando en la vanidad fantasiosa de lo no-esencial, de lo pasajero en un mundo aturdido y superficial, incapaz de parar por un momento, reflexionar y enderezarse.
“¿Corazón que no dais, que esperáis?”, dice un viejo refrán. Aunque antes haya sido nuestro hemisferio occidental y cristiano, ahora solo es el hemisferio occidental geográfico, ni nuestro, ni casi cristiano. El número de paganos bautizados -como llamó el Papa Benedicto XVI a quienes por familia y tradición fueron bautizados pero olvidaron la Fe- ha crecido demasiado, acorralándolos con las tentaciones del mundo, y no saben lo que es misericordia, en su mayoría. Hagamos el esfuerzo de ser misericordiosos y de seguir los mandamientos, virtudes y preceptos que nos ha dado Dios. Nunca nos rindamos a la relatividad moral que lleva a ver las cosas bajo la moda mundana del momento, y no caigamos en la ignorancia de pensar que es más importante una preferencia o decisión personal que lo que Dios manda. Eso jamás será felicidad, pues el único camino, verdad y vida es Cristo.
Autor: FERNANDO MIGUEL SALON.
PUBLICADO EN LA PRENSA.
17/11/2024.
https://www.laprensa.com.ar/De-la-apremiante-sed-de-misericordia-en-el-mundo-552771.note.aspx
jueves, agosto 22, 2024
Jóvenes en la Iglesia, juventud de la Iglesia por Héctor Aguer.
Un pensamiento vulgar asegura que la tradición está constituida por la cadena de tradiciones protagonizada por los viejos, y que los jóvenes son atraídos por las novedades, por el invento de novedosos artificios. Pero la realidad de la vida de la Iglesia y de la brecha abierta en ella, desmiente esa presunta verdad. Desde el Vaticano II, el progresismo ha reinado como imposición de la realidad eclesial; ésa sería la auténtica presencia eclesial.
lunes, mayo 06, 2024
La doncella Mapuche que visitó a su amor en el mundo de los sueños después de haber muerto.
Juan Benigar fue una de esas personalidades de novela desde que llegó a la Patagonia de una lejana Europa en 1098. Figura trascendental, cuya trayectoria resulta imprescindible recordar, para poder entender la historia y cultura de la región.
El “Sabio Blanco”, como lo llamaron los pueblos originarios con los que vino a convivir, fue uno de los tantos apelativos que resumen su formación integral en múltiples disciplinas que van desde la ingeniería y la antropología hasta el manejo de las disciplinas esotéricas y las religiones comparadas.
No menos apasionante es la historia de una de sus esposas, la doncella mapuche Scheypuquin, con quién Benigar vivió una historia de amor que trascendió la dimensión de la muerte y que fue narrada en la obra musical “Cantata de Scheypuquiñ y Juan, memoria cantada”.
Raúl Mansilla docente, historiador y poeta, es uno de los autores de la obra coral “Juan Benigar – Voz sutil de la tierra” que en 2019 reunió miradas diversas sobre el legado del sabio. “Al poco tiempo de llegar Juan Benigar a esta zona allá por 1908, conoció a Eufemia Scheypuquiñ Barraza. Ella era una mapuche pampeana catrielera", contó a LMNeuquén.
"Los Catriel habían solicitado tierras por la zona Río Colorado, para luego encontrarse que esas tierras ofrecidas por el gobierno, hacia fines del siglo XIX, estaban ya ocupadas y tuvieron así que trasladarse a otras tierras menos fértiles", agregó.
Mansilla contó que entre los viajes que hacía Scheypuquiñ hacia la Confluencia, conoció a Juan Benigar en el año 1909 aproximadamente y se casan en 1910 en Cipolletti.
"Es interesante visualizar acá que, ella no hablaba muy bien el castellano, ya que su lengua era el mapudungun y tampoco hablaba castellano Benigar, que recién venido a nuestro país, aún lo estaba aprendiendo, si bien se trataba de un políglota con manejo en varios idiomas. Con todo esto podemos imaginar lo que fueron los inicios de esa relación, los primeros días de ese amor. Ella fallece en 1932, que en las propias palabras de Benigar fue 'el año de la fatalidad', un año muy duro porque con ella había tenido 6 hijos varones y 5 mujeres, 11 en total", agregó el historiador.
En palabras de Mansilla, Benigar, como teósofo consumado, cuando vino a esta zona se interesó en las características de vidente de Scheypuquiñ. "No nos olvidemos que ella era nieta de una de las 'machis' más reconocidas de toda la Patagonia que era Bibiana García, una vidente catrielera. Los profundos conocimientos de la disciplina teosóficas le permitieron a Benigar, sin dudas entrever en los saberes de los pueblos mapuches, a través de su vasta cosmogonía puntos de contacto con los misterios ancestrales de ambas culturas”, dijo.
La teosofía es una tradición filosófica de inspiración espiritual, cuyo objetivo es el estudio comparativo de las Religiones, Ciencia y Filosofía, con el objeto de descubrir la enseñanza fundamental en cada una de ellas. Fundada en 1875 por la escritora y esoterista Helena Blavatsky, plantea que todas las religiones tienen un origen común.
La muerte de Scheypuquiñ y la tradición mapuche.
Las crónicas registran que después de su muerte, Scheypuquiñ visitaba a su esposo en el mundo de los sueños, prolongando así en la dimensión astral, un contacto espiritual que trascendía los límites tiempo y del espacio.
La idílica relación del sabio y de su amada fue plasmada en el año 1986 en la obra musical del rosarino José Luis Bolea y escritor catamarqueño Carlos “Tata” Herrera. Hace unos días al realizarse un homenaje a la memoria de Tata Herrera, al cumplirse un año de su partida en la Casa Museo Gregorio Álvarez, la intérprete musical Fernanda Gazzari rescató el fragmento de la obra en el que se narra poéticamente el encuentro espiritual de Benigar con su amada.
“Juan, Janko, Ivan con su extraordinaria cultura, y ella, con su cosmovisión mapuche, mantuvieron una comunicación amorosa de un plano evolutivo superior, visitándose en sueños. Su romance alumbró once hijos y se sazonó con respeto y cuidados mutuos", comentó Gazzari.
"Cuatro rituales días tardó ella, luego de su desaparición física, en aparecerse en el sueño de él para despedirse de su Juan, plasmado en la letra de la Canción del Adiós que integra la cantata. La obra nos muestra cómo el sabio se refiere a su Sheypukiñ, lleno de ternura y respeto. Esto, sumado a la profunda comprensión que alcanzó sobre su cultura, la lengua mapudungun y el tayil/tahil mapuce, revela un espíritu libre de límites geopolíticos, rebelde a sistemas injustos y opresores, conectado con lo esencial, reivindicando la vida hasta en la tierra más yerma. Pudo haber aceptado favores de gente acaudalada pero eligió vivir de acuerdo a su convencimiento y le brindó a Sheypukiñ un amor despojado de dogmas y prejuicios, idioma que ella comprendió naturalmente y retribuyó con generosidad", agregó.
"La pluma del Tata Herrera a lo largo de la cantata nos acerca a ese plano de entendimiento, lo transmite con maestría y nos deja en un estado de bella conmoción del que no queremos salir. Yo tomé conocimiento de la existencia de Sheypukiñ y Juan, Memoria Cantada, hace unos cuantos años. Esta cantata escrita por nuestro querido poeta Carlos Horacio Tata Herrera, con música del talentoso José Luis Bollea, pone el ojo en esta bella e inmortal historia de amor”, explicó Gazzari.
Lucio Herrera, actor, docente y gestor cultural, hijo del “Tata Herrera”, recordó que de la Cantata se hicieron unas cuatro o cinco presentaciones en el Aula Magna de la Universidad del Comahue con una pequeña orquesta de cámara y dos cantantes excepcionales y un locutor de Radio Universidad.
"Mi padre vivió en Catriel muchos años y allí se consustanció con la historia de la vida y el periplo de Juan Benigar. La obra tiene partes sumamente emotivas que a todos quienes la escuchábamos era inevitable que nos surgieran las lágrimas. Contaba además con el agregado de los coros que por aquel entonces integraban los alumnos del talentoso músico José Luis Bolea”, contó.
De la vida prolífica e inquieta de Juan Benigar se pueden resaltar infinidad de anécdotas y eventos que generarían material para hacer una serie con numerosos capítulos y temporadas.
Su viaje a pie desde Cipolletti (la antigua colonia Lucinda) hasta Catriel, donde llega casi moribundo por la deshidratación, su obra de riego, su estancia en la localidad de Aluminé, donde contrae matrimonio por segunda vez, y el árbol bajo cuya sombra exhaló su último aliento, pasando por los misteriosos símbolos que secundan su tumba en la que descansa junto a sus dos amadas, son algunos de los momentos de su vida.
La Cantata de Scheypuquiñ y Juan constituye a su vez una obra inspirada e inspiradora que nos acerca a los misterios humanos que sólo parecen tener respuesta en la música y la poesía, que tanto el Tata Herrera como José Luis Bolea supieron plasmar para el asombro de varias generaciones.
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| Scheypuquin y dos de sus hijas. |
Por Santiago Rosa.
Publicado en LA MAÑANA DEL NEUQUÉN.
Sábado 4 de mayo del 2024.









