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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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sábado, agosto 01, 2026

Apodos e insultos en la historia argentina. Por Roberto Elissalde.

 


Apodos e insultos en la historia argentina.

Por Roberto Elissalde.

Los recientes apodos descalificativos del presidente de la Nación al Sr. Presidente de la República Federativa del Brasil o a un ex ministro del Poder Ejecutivo Nacional, como a periodistas, economistas, ex funcionarios, etc., sin olvidar a adversarios políticos "con las manos manchadas de sangre", "corrupto", "engendro" e "inútil" que hoy forman parte de su gobierno, trajeron a la memoria que formas tan lamentables fueron comunes en otros gobiernos, como en los tiempos de Juan Manuel de Rosas, en que la prensa calificó al monarca francés con el infaltable Muera el Rey guardachanchos Luis Felipe.

No fue el único que se ganó un apodo por obra de Rosas. Al ex presidente del Uruguay, el general Fructuoso Rivera, lo llamó pardejón, que es el calificativo "del macho toruno que llega a encontrarse en algunas crías de mulas, tan malísimo y perverso que muerde y corta el lazo, se viene sobre él y atropella a mordiscones y patadas, que jamás se domestican, y que si alguno de ellos llega a ser amansado, a lo mejor traiciona y pega una o dos patadas al jinete que lo carga, lo ensilla o que lo monta. Así es que, siendo tan de malas mañas, para designar a un hombre perverso lo llaman los paisanos pardejón", según se publicó en la Gaceta Mercantil del 22 de junio de 1843.

En ese artículo se apuntaba que El Nacional de Montevideo decía: "costumbre tiene Rosas de poner sobrenombre a sus enemigos, y para ello no toma palabras que representen cualidades morales de la persona, sino sus accidentes físicos, resabios que le han quedado de su trato y amistad con los salvajes de la pampa, que distinguen a sus amigos y enemigos por apelativos tomados del color del cutis, de la disposición o señales particulares del rostro, del cuerpo o miembros".

Y la misma nota daba cuenta de los seudónimos con que habían calificado en 1829 a los siguientes individuos.

Juan Manuel de Rosas: Ancafilú. Así se llamaba un cacique ranquelino, que en el más correcto dialecto araucano significa: Anca: cuerpo. Filú: víbora. Cuerpo de víbora.

Tomás Manuel de Anchorena: Torquemada. Por prohibir en su ministerio la circulación de libros heréticos, fue comparado con el célebre fraile de la Inquisición, su tocayo Tomás de Torquemada.

José María Roxas y PatrónZumaca. Porque caminaba balanceándose como esta nave.

* Manuel MorenoDon Óxido. Por ser profesor de química. "Don Óxido es un químico / cuyo semblante escuálido / anuncia ingenio tétrico / e intelecto sarcástico", decía un verso de la época.

* Nicolás de Anchorena: Pata Blanca. El apodo provenía de haber apoyado la ley para abonar las cuentas en metálico, pues no deseaba que le abonaran el alquiler de sus numerosas fincas en papel moneda, sino en dinero contante y sonante.

* Felipe Arana: Campanillero o Batata. Lo primero, por ser comparado con un monaguillo que acompañaba las procesiones con el viático tocando la campanilla, aludiendo a su papel de dócil acólito de los federales; y Felipe Batata, por su prominente nariz. Años después decían unos versos: "Ay Felipe Batata, / mirá que la cosa se pone muy nata".

* Baldomero GarcíaMudo de los Patricios. Vicente Fidel López sostiene que así se llamaba a "un idiota tartamudo que vivía pegado a la puerta del cuartel de los Patricios y que marchaba, inconscientemente, a la cabeza de los cuerpos hasta el momento del fuego. Acompañaba sus recitados con toques de bombo y platillos de su invención, golpeándose el vientre…", que era abultado. Por esas semejanzas fue bautizado así el famoso abogado porteño.

Manuel Oribe: Ciriaco Alderete. Nombre que inventó él mismo y que le aplicaron sus adversarios como apodo. "Ciriaco, triste Ciriaco, Rivera te tiene flaco…", decían unos versos.

Ángel Pacheco: Espuela. Apodo que se le dio por haber hecho toda su carrera militar en el arma de caballería.

Hace medio siglo, al tratar el tema, Carlos Ibarguren (h) y Vicente Osvaldo Cutolo decían que "se encuentra el ingenio, la gracia y también la malicia que caracterizó a los hombres de nuestro pasado"... y del presente.

Publicado en LA PRENSA.

Imagen: LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/Apodos-e-insultos-en-la-historia-argentina-574259.note.aspx

domingo, julio 19, 2026

Discurso que Roberto Fontanarrosa pronunció en el III Congreso de la Lengua, en Rosario, en el año 2004.


Discurso que Roberto Fontanarrosa pronunció en el III Congreso de la Lengua, en Rosario, en el año 2004.

"No voy a lanzar ninguna teoría. Un congreso de la Lengua es un ámbito apropiado para plantear preguntas y eso voy a hacer.
La pregunta es por qué son malas las malas palabras, ¿quién las define? ¿Son malas porque les pegan a las otras palabras?, ¿son de mala calidad porque se deterioran y se dejan de usar? Tienen actitudes reñidas con la moral, obviamente. No sé quién las define como malas palabras. Tal vez al marginarlas las hemos derivado en palabras malas, ¿no es cierto?
Muchas de estas palabras tienen una intensidad, una fuerza, que difícilmente las haga intrascendentes. De todas maneras, algunas de las malas palabras... no es que haga una defensa quijotesca de las malas palabras, algunas me gustan, igual que las palabras de uso natural.
Yo me acuerdo de que en mi casa mi vieja no decía muchas malas palabras, era correcta. Mi viejo era lo que se llama un mal hablado, que es una interesante definición. Como era un tipo que venía del deporte, entonces realmente se justificaba. También se lo llamaba boca sucia, una palabra un poco antigua pero que se puede seguir usando.
Era otra época, indudablemente. Había unos primos míos que a veces iban a mi casa y me decían: “Vamos a jugar al tío Berto”. Entonces iban a una habitación y se encerraban a putear. Lo que era la falta de la televisión que había que caer en esos juegos ingenuos.
Ahora, yo digo, a veces nos preocupamos porque los jóvenes usan malas palabras. A mí eso no me preocupa, que mi hijo las diga. Lo que me preocuparía es que no tengan una capacidad de transmisión y de expresión, de grafismo al hablar. Como esos chicos que dicen: “Había un coso, que tenía un coso y acá le salía un coso más largo”. Y uno dice: “¡Qué cosa!”.
Yo creo que estas malas palabras les sirven para expresarse, ¿los vamos a marginar, a cortar esa posibilidad?
Afortunadamente, ellos no nos dan bola y hablan como les parece. Pienso que las malas palabras brindan otros matices. Yo soy fundamentalmente dibujante, manejo mal el color pero sé que cuantos más matices tenga, uno más se puede defender para expresar o transmitir algo. Hay palabras de las denominadas malas palabras, que son irremplazables: por sonoridad, por fuerza y por contextura física.
No es lo mismo decir que una persona es tonta, a decir que es un pelotudo.Tonto puede incluir un problema de disminución neurológico, realmente agresivo. El secreto de la palabra “pelotudo”–que no sé si está en el Diccionario de Dudas- está en la letra “t”. Analicémoslo. Anoten las maestras. Hay una palabra maravillosa, que en otros países está exenta de culpa, que es la palabra “carajo”.Tengo entendido que el carajo es el lugar donde se ponía el vigía en lo alto de los mástiles de los barcos. Mandar a una persona al carajo era estrictamente eso. Acá apareció como mala palabra. Al punto de que se ha llegado al eufemismo de decir “caracho“, que es de una debilidad y de una hipocresía…
Cuando algún periódico dice “El senador fulano de tal envió a la m… a su par”, la triste función de esos puntos suspensivos merecería también una discusión en este congreso.
Hay otra palabra que quiero apuntar, que es la palabra “mierda”, que también es irremplazable, cuyo secreto está en la “r”, que los cubanos pronuncian mucho más débil, y en eso está el gran problema que ha tenido el pueblo cubano, en la falta de posibilidad expresiva.
Lo que yo pido es que atendamos esta condición terapéutica de las malas palabras. Lo que pido es una amnistía para las malas palabras, vivamos una Navidad sin malas palabras e integrémoslas al lenguaje porque las vamos a necesitar."

domingo, julio 12, 2026

INSULTOS CUYO ORIGEN ESTÁ EN LAS CALLES DE ROMA.

 


INSULTOS CUYO ORIGEN ESTÁ EN LAS CALLES DE ROMA.

En la Roma clásica, el insulto era un deporte nacional. Políticos como Cicerón o poetas como Catulo elevaban el agravio a la categoría de obra de arte, pero en la calle, la gente usaba palabras que iban directo a la yugular, tocando la higiene, las taras físicas y, sobre todo, la cobardía o la vagancia. Así que, vamos a las calle de Roma para repasar de dónde vienen algunos insultos que hoy nos parecen de lo más normales, pero que nacieron con muy mala leche.
1. Estúpido: quedarse tieso (de la idiotez). Hoy llamamos estúpido a cualquiera que haga una tontería, pero en el mundo romano era un insulto muy visual. Viene del verbo stupere, que significaba "quedarse paralizado, estupefacto o en shock". El stupidus en Roma era ese tipo que, ante una situación que requería rapidez o reflejos (como una bronca en el Foro o un carro que se le venía encima), se quedaba completamente congelado, con la boca abierta y cara de no enterarse de nada. El insulto no apelaba solo a la falta de luces, sino a esa pasividad pasmada que ponía de los nervios a los hiperactivos romanos. De la misma raíz nos queda, claro, estupefaciente o estupor.
2. Cobarde y Pusilánime: el que tiene el alma del tamaño de una uva pasa, porque para una sociedad militarista que conquistó el mundo conocido a base de disciplina y testosterona, no había peor insulto que acusar a alguien de falta de coraje. Hoy en día, pusilánime suena a término un poco relamido (como el pelo después de un lengüetazo de una vaca), pero en latín era un dardo directo al orgullo. Viene de pusillus (pequeñito, insignificante) y animus (alma, espíritu, valor). Llamar a alguien pusilánime era decirle, textualmente, "tienes el alma diminuta". No servías para la guerra, ni para la política, ni para nada. Era el equivalente romano a decir que alguien no tenía gónadas (huevos, pelotas...)
3. Idiota: el que pasa de la política. Este insulto lo heredaron los romanos de los griegos (idiōtēs), pero lo usaban en el día a día para despreciar a cierto tipo de ciudadano. Su raíz es idios, que significa "propio" o "privado" (de donde viene idiosincrasia). En la antigüedad clásica, la vida pública, la política y los asuntos de la ciudad (polis) lo eran todo. Un ciudadano ejemplar se mojaba en los debates y votaba. El idiota era el tipo que pasaba de la comunidad, el que se desentendía de la política para ocuparse solo de sus "asuntos privados". No es que fuera corto de entendederas; es que los antiguos consideraban que alguien a quien no le importaba el bien común era un imbécil redomado. Con el tiempo, el desprecio hacia su egoísmo mutó en desprecio hacia su inteligencia.
4. Mentecato: tener el cerebro a medio gas. Un insulto muy de abuela que usamos para referirnos a alguien tonto o de escaso juicio. Las dos piezas que lo forman en latín son brutales: mens (mente) y captus (capturado, lisiado o preso). Un mentecato es, literalmente, "aquel que tiene la mente secuestrada" o "el lisiado de entendimiento". Se usaba para señalar a la persona que no era dueña de sus propios pensamientos, bien porque era un ignorante que se dejaba llevar por cualquier charlatán del Foro o bien porque su cerebro simplemente había decidido declararse en huelga.
5. Crápula: la resaca del día después. Hoy un crápula es un hombre de vida licenciosa, un golfo que vive de noche, bebe de más y se rodea de malas compañías. El término viene del latín crapula (que a su vez lo tomó del griego), pero los romanos lo usaban para definir algo mucho más físico y asqueroso: la borrachera extrema y, sobre todo, el dolor de cabeza y los vómitos de la resaca del día después. Cuando los patricios se pasaban de la raya en sus banquetes y terminaban vomitando en los pasillos, al estado lamentable en el que quedaban se le llamaba crapula. El insulto pasó de definir el síntoma físico (estar hecho una piltrafa por el alcohol) a calificar al personaje que convertía ese estado en su estilo de vida.
Publicado en
Historias de la Historia.

lunes, junio 22, 2026

El "burrero"... por Edmundo Rivero.

 

El "burrero"... este tipo de delincuente robaba solamente cajas registradoras o cajones de mostrador en los que se guardaba dinero. Estudiaba primero el terrero y luego trabajaba en complicidad con otro, el "esparo", generalmente un chico que hacía de carnada y provocaba la distracción del cajero o dueño del comercio. Entonces el burrero actuaba con una velocidad increíble, incluso cuando hacía falta reventar el burro, es decir, violar su cierre o cerradura. A veces el burro "pateaba" y esa expresión pateó el burro, equivalía a decir que había sonado el timbre o la alarma conectada al cajón violado.
EDMUNDO RIVERO - Una luz de Almacén.

Con El Tango En Las Venas.



martes, marzo 31, 2026

Historias de los cerros de Valcheta. Por Jorge Castañeda.

 

El orígen del nombre de cada uno de los paisajes tiene un por qué,
y en muchos casos contribuye a la historia del lugar. 

Historias de los cerros de Valcheta.

Por Jorge Castañeda.

La toponimia de cada accidente topográfico encierra una historia que hace justicia al nombre que ostenta. El cerro más conocido de Valcheta es un verdadero mirador natural desde donde se ve una panorámica de todo el pueblo. Es el “Cerro de la Cruz”, así llamado porque en el mismo se eleva una cruz. En su brazo transversal dice: “Salva tu alma” y en el vertical se lee: “Santa Misión – Padres Redentores – Hermanas Azules – 18-11-53 – Valcheta”.

Desde allí con toda claridad se divisa el famoso cerro “Sombrero”, entre Valcheta y Aguada Cecilio que se denomina así por su forma. El mismo fue señalado por viajeros y exploradores, llamándolo George Claraz con el significativo nombre de cerro “Bonete”… que vendría a ser lo mismo.

Allí mismo, en Aguada, está el muy conocido cerrito “Amarillo” que debe su nombre a la coloración del mismo, lugar muy visitado y escalado por sus curiosas características.

Más allá el cerro “Percy Scott” que debe su nombre a un galés que exploró la región para el trazado de las vías férreas. Se destacan también las “Sierras Pailemán” “cóndor que vuela de espaldas” por sus pinturas rupestres y además por las sueltas de cóndores allí realizadas.

Ya cerca de Salitral Negro, el “Cerro Tres Picos” y la laguna del mismo nombre. Ya en la meseta de Somuncurá podemos nombrar al Corona Grande y al Corona Chico que junto al Puntudo atrapan la atención del visitante. Desde esas alturas se divisa el Tapiluque.

Rodeando las salinas, en Punta de Agua, hacia adentro, comienzan los cerros. “El Toruno”: allí solía buscar el reparo del cerro, en tiempos mejores, un enorme toro con muchos años y en ese mismo lugar murió de viejo, bautizando así al cerro.

Cerro “La Bandera”, dado que hace mucho tiempo, se habían juntado las piedras de un modo tan particular que fueron muchos, los que vieron a la distancia una bandera sobre dicho cerro, y así le quedó el nombre. Los “Cerros Colorados” están rodeados de piedras de ese color tan característico en la Patagonia.

“El Puntudo” porque termina en punta. “El Bayo” por su color, y muy pintoresco “El Sartén” por su forma caprichosa similar a ese utensilio para cocinar. Por su parte las conocidas “Lomas El Rodeo” deben su nombre debido a que allí se realizaba los rodeos de hacienda. Y está el “Cerro Negro”, el “Cerro Cuadrado”, “Los Cuatro Cerros” muy cerca del “Cerro Corona”. Y creo como un dato curioso el “Cerro Buñuelo”.

Con respecto a las lagunas la más conocida es la “Curicó” (Nombre original “Curacó” o sea “agua que sale entre las piedras”. Esta laguna de 300 por 600 metros es una verdadera joya natural y de atracción donde se puede hacer desde avistaje de aves hasta deportes náuticos. Es de gran belleza especialmente para contemplar respetando a los cisnes y flamencos que se deslizan por sus aguas.

La “Laguna de Cabrera” deber su nombre al primer poblador del lugar y se encuentra saliendo de Punta de Agua, a una legua aproximadamente. Abunda en avutardas, patos y flamencos. Su vista es hermosa. La “Laguna Chanquín” tiene mucha historia. “Chanquín” en tehuelche significa “isla”. Y ha sido desde siempre un verdadero observatorio de aves.

Ya sobre la meseta de Somuncurá es muy conocida la “Laguna Azul” glosada de leyendas y famosa por el temible Señor de las Aguas y su tropilla invisible, al cual hay que propiciar y pedirle permiso para poder continuar viaje.

La “Paraguay” también es muy hermosa y parecen dormir desde un tiempo legendario en la altitud azulada de la mesada. Es conocida en alguna cartografía la “Laguna Chara”, a lo mejor apócope de charabón, supongo. Por supuesto que aún faltan varios cerros y lagunas más pero serán motivo de otra nota, porque cada una tiene un rica historia para los pobladores de la región.

Publicado en Diario Río Negro.
13/11/2021.

jueves, marzo 26, 2026

¡ANDATE AL CARAJO!

 


¡ANDATE AL CARAJO!

Hay vocablos que eran de uso corriente y que generalmente se usaban en las zonas rurales, donde por supuesto cada provincia o región tenían sus propios modismos.
Algunos de ellos fueron vulgarizados por revistas de historietas como Patoruzú y Patoruzito que eran muy populares en aquellos tiempos y que hoy nos provocan una sonrisa porque han caído en desuso y el pueblo ha puesto a otras en valor, lo que está muy bien porque el idioma es una materia viva. También han sido y son muy utilizadas en la poesía gauchesca y payadoril.
Una de las más divulgadas y vigentes es “carajo”, lugar donde se envía a una persona cuando dice o hace algo inapropiado. Incorporada al Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua la hipótesis más fuerte señala que esta palabra hace referencia a un sector de los barcos antiguos, donde se enviaban a los marineros que cometían una falta.
Otro vocablo muy utilizado, que también ha recogido la RAE, es ¡Caray!, así entre signos de admiración. Es una exclamación con la que se indica admiración, sorpresa o enfado. Por ejemplo: ¡Caray! Es la tercera vez que se me cae la pala.
En el caso de ¡Huija! Muy utilizada por Patoruzito, se trata de un americanismo que expresa alegría ante determinada situación.
Según el Diccionario de Americanismos de la Asociación de Academias de la Lengua Española la palabra “malhaya” expresa añoranza o deseo vehemente de algo. En el habla popular manifiesta ira, disgusto o lamentación. También lamento por algo que no se ha logrado o arrepentimiento, asombro, rechazo o disgusto por algo. “Malhaya quién dijo amor”.
Con respecto al vocablo “ansina” se trata de un adverbio de modo que significa “así, de esta manera”, muy utilizado en nuestra literatura gauchesca. Ejemplos: “En el paso esto se hacía ansina”; “De seguir ansina vamos a la perdición”; “Debes maldecir a todos tus conocidos, ansina al que te ha ofendido pronto estará descubierto”.
“Ahijuna” por su parte proviene de la expresión “¡ah, hijo de una! Y es utilizada para expresar diversos sentimientos, especialmente de admiración o de ira. “¡Ahijuna!, no son esas las vacas que había que traer al galpón”.
Por último, una palabra muy utilizada es “caramba”, que según el diccionario de la RAE tiene varias acepciones: “Eufemismo para expresar extrañeza o enfado”, donde uno de sus sinónimos más conocidos sería “recórcholis” o”caracho”. También alude a una danza tradicional y “a la moña que llevaban las mujeres sobre la cofia, a fines del siglo XVIII, por alusión a la Caramba, sobrenombre de Antonia Fernández, tonadillera española del mismo siglo”.
Sobre este último término hay una hermosa canción de Llan Chester que dice: “Caramba mi amor, caramba / lo bello que hubiera sido / si tanto como te quise / así me hubieras querido. Caramba mi amor, caramba / pasar este invierno triste / mirando caer la lluvia / que tantas veces me dices. Caramba mi amor, caramba / las cosas que nos perdimos / los chismes que solo escucho / entre las piedras del río. Caramba mi amor, caramba / el viento con las espigas / aroma de caña fresca / y amargos de mandarina”.
“Los idiomas nos hacen –decía don Ramón del Valle Inclán- y nosotros hemos de deshacerlos”. ¿Nosotros? Sí, nosotros los escritores.
Jorge Castañeda
Escritor/ Valcheta
Argentina

miércoles, julio 30, 2025

PELOTUDO. La Real Academia Española (RAE) incorporó "pelotudo" como parte del español rioplatense.

 

PELOTUDO. YA FORMA PARTE DEL DICCIONARIO DE LA RAE.

 La Real Academia Española incorporó "pelotudo" como parte del español rioplatense. El término, de uso muy frecuente en Argentina y Uruguay, fue definido como un "adjetivo malsonante y coloquial" que refiere a alguien "que tiene pocas luces o que obra como si las tuviera".
*** Fuente de información: Diario LA CAPITAL de Rosario.

viernes, julio 11, 2025

Malas palabras.


Malas palabras.

Por Myriam Mitrece / Carlos Ialorenzi.

viernes, junio 27, 2025

Ricardo Rojas definiendo el significado de la palabra RADICAL.


Ricardo Rojas, nuestro más grande intelectual, definiendo el significado de la palabra RADICAL.
"La palabra Radical, en nuestra lengua, proviene de la voz latina radix, que significa raíz.
Es la raíz el órgano de la planta que se hunde humilde y firmemente en la tierra para alimentar al árbol que crece hacia la luz, haciendo, con sus jugos nutricios, leña útil en el tronco, sombra amiga en el follaje y simiente prolífera en el fruto.
De esa misma etimología (radix, radicis) –derivan otras voces tales como raigal, sinónimo de radical; radicar, sinónimo de arraigar; y raigambre, conjunto de raíces unidas entre sí, con lo cual se ahincan más tenaces en la tierra.
Por traslación figurada, raíz puede significar, asimismo, tanto como sustentáculo, pie, base y origen de las ideas o las cosas. Cuando decimos bien raíz, nombramos a la tierra con todo lo en ella edificado y plantado. Así se han formado ciertas frases usuales, como echar raíz, que es persistir, y arrancar de raíz, que es descuajar. Por análogas metáforas, se llama raíz o radical: en matemáticas, al número que se potencia por sí mismo para dar otro determinado; en química, a un grupo de átomos que es la base de otros cuerpos; en gramática, a la parte esencial de un vocablo, separada de sus prefijos y sufijos.
Todos esas imágenes van implícitas en la palabra Radical, que los diccionarios definen como “lo perteneciente o relativo a la raíz” y, figuradamente, como “lo fundamental o de raíz”, según lo son las cosas de la tierra, de la raza, del pueblo, fundamentos de origen o subsistencia para una Nación.
En virtud de ello los léxicos dan también la acepción que dicho nombre ha tomado en la política de los pueblos modernos, y el de la Real Academia la define así:
RADICAL----- Partidario de reformas extremas, especialmente en el sentido democrático.
Pues el Radicalismo tiene su raíz en el pueblo y quiere arrancar de raíz las instituciones, costumbres e ideas nocivas al pueblo.
Cuando digo pueblo -----palabra tan vituperada por los oligarcas y tan explotada por los demagogos ----- entiendo referirme, no a la sociedad con sus clases estáticas ni a la muchedumbre con sus pasiones dinámicas, sino a lo que el viejo derecho llamaba “el común”, conjunto de seres humanos que necesitan vivir espiritual y corporalmente unidos en la biología y en la historia por la comunidad del suelo y de las instituciones”.
 Publicado en Historia UCR / Facebook

sábado, junio 21, 2025

LA PALABRA DEL DÍA DE HOY: SOBORNOS.

 LA PALABRA DEL DÍA DE HOY: SOBORNOS.

SOBORNO(Del latín: subornāre).
En el Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española (RAE), soborno se define como la acción y efecto de sobornar, o como una dádiva con la que se soborna.
DádivaEn algunos contextos, puede tener connotaciones de soborno o cohecho, especialmente cuando se refiere a beneficios obtenidos por funcionarios públicos. 
También se refiere a cualquier cosa que mueve o impele a alguien a complacer a otra persona.Más específicamente, sobornar se define como corromper a alguien con dádivas para conseguir algo de él, especialmente algo ilícito. La RAE también menciona sinónimos de soborno, como: 
Cohecho
Corrupción
Untar
Compra
Coima (en algunos países de América, por ejemplo la Argentina).

La"coima" tiene raíces etimológicas en el portugués "coima" (multa) y, a través de este, en el latín "calumnia" (engaño). Originalmente, en algunos contextos, "coima" se refería a lo que se pagaba a los encargados de las mesas de juego por el cuidado de las mismas. Sin embargo, con el tiempo, su significado evolucionó para referirse al soborno o dádiva que se entrega para obtener un favor de manera ilegal.

Mordida que es llevarse una tajada se utliza en algunos países de América.

Se dice que la palabra “mordida”, entendida como “pago”, comenzó a usarse en el Siglo XVI para referirse a los sobornos dentro del intercambio de bienes o servicios, claro para sacar provecho de alguien o algo.

El soborno se considera una forma de corrupción y es ilegal en muchas jurisdicciones. 
Publicada en GPA 21/6/2025.

jueves, mayo 22, 2025

¿DE DÓNDE VIENE EL TÉRMINO "CHE"?.

 


¿DE DÓNDE VIENE EL TÉRMINO "CHE"?.

Si hay una palabra que caracteriza a los argentinos y a los uruguayos es el CHE. La RAE lo define como una INTERJECCIÓN “para llamar, detener o pedir atención a alguien”, pero la realidad es que nosotros la usamos también como VOCATIVO (es decir, con función apelativa en REEMPLAZO DEL NOMBRE DE LA PERSONA a la que le estamos hablando).
Los lingüistas tienen VARIAS TEORÍAS para determinar su origen. las más destacadas son:
LA TEORÍA VALENCIANA
La primera teoría dice que EL CHE derivaría de la interjección en la lengua valenciana para llamar la atención: "CÉ", cuyo sonido sería similar al del che. Sin embargo, quienes no están de acuerdo con esta teoría dicen que –en la evolución de las lenguas– es improbable que una interjección se convierta en un vocativo, ya que estos últimos nacen de nombres y pronombres.
LA TEORÍA MAPUCHE
Existen quienes creen que el término surge del ARAUCANO, el idioma de los aborígenes MAPUCHES, originarios del actual territorio chileno y argentino. En esa lengua, significa “GENTE” (mapuche es “gente de tierra”). La teoría también tiene sus detractores, porque es difícil que se haya dado el traspaso del araucano al español, primero, y de su sentido original (“gente”) a transformarse en pronombre después. Además, NO EXISTEN RASTROS DEL CHE EN CHILE, DONDE TAMBIÉN HABITARON ESTOS ABORÍGENES.
LA TEORÍA GUARANÍ
Tal vez LA MÁS VÁLIDA es la teoría GUARANÍ. En esta lengua, che SIGNIFICA “MÍ” (pronombre posesivo). De esta manera –dicen los lingüistas–, el paso de esta palabra de pronombre posesivo a vocativo es altamente probable.
A su vez, hay que recordar que muchos de estos aborígenes participaron en las guerras de la Independencia. Entonces, si los soldados españoles se dirigían a sus superiores con términos como “MI CORONEL” o “MI SARGENTO”, es probable que los guaraníes lo hicieran diciendo “CHE CORONEL” O “CHE SARGENTO”. Y de allí la transformación posterior.
Cualquiera sea el origen, la realidad es que la palabra che es una parte constitutiva de nuestro ADN argentino.
Por: Evita Bustos
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Compartía: Sonia Salvatelli
MEMORIAS CURIOSAS ARGENTINAS
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martes, marzo 04, 2025

CHE. La palabra argentina que la RAE agrego al diccionario es "che". ¡Era hora, Che! Todo llega vos lo sabés.



¡Era hora, Che! 
Todo llega vos lo sabés.

SIENDO UN RECONOCIMIENTO DE IDENTIDAD Y CULTURA.

- La palabra argentina que la RAE agrego al diccionario es "che".Este término se usa para llamar la atención de alguien, o para referirse a alguien. Es como decir "hey", "oye". Hay quienes dicen que el origen de "che" viene de la interjección en la lengua valenciana para llamar la atención: "cé" que acentuada en su articulación daría un sonido semejante al che.

La RAE suma una palabra argentina a su diccionario: un guiño a la cultura popular.

La RAE, institución central en la regulación y preservación del idioma, sumó una palabra Argentina al diccionario oficial, siendo un reconocimiento de identidad y cultura.


Según la RAE, el idioma español dispone de un repertorio superior a 93.000 palabras, de las cuales aproximadamente 19.000 son americanismos. Cada cierto tiempo esta institución incorpora palabras, entre su última actualización sumaron una palabra argentina que es sumamente conocida y utilizada

Esta decisión de la RAE refleja el reconocimiento de términos que, aunque nacieron en el habla popular, han ganado un lugar en el vocabulario y la identidad de millones de personas en Argentina y otros países hispanohablantes.

La RAE incorporó a su diccionario una palabra argentina

La palabra Argentina que la RAE agrego al diccionario es "che". Este término se usa para llamar la atención de alguien, o para referirse a alguien. Es como decir "hey", "oye". Hay quienes dicen que el origen de "che" viene de la interjección en la lengua valenciana para llamar la atención: "cé" que acentuada en su articulación daría un sonido semejante al che.

A lo largo de los años, otros términos como "pibe", "bondi" y "laburar" también fueron reconocidos por la RAE, lo que demuestra el interés de la institución por reflejar el lenguaje de los hablantes reales y no solo el español académico.

El proceso de la RAE para incorporar nuevas palabras consta de:

  • Consta de tres fases: adición de nuevos artículos o acepciones, supresión de algunos ya existentes y la enmienda total o parcial de los artículos.
  • Para incluir novedades, se identifican nuevas palabras y significados, y se revisan las acepciones de palabras que ya figuraban en el diccionario.
  • Para revisar las palabras, se agrupan en función de varios criterios como áreas temáticas, características gramaticales, procedencia, etc.

¿Qué es la RAE?

La Real Academia Española (RAE) se fundó en 1713 en Madrid por Juan Manuel Fernández Pacheco, con el objetivo de velar por la unidad y evolución del idioma español. Desde su sede en la calle Felipe IV desde 1894, la RAE trabaja junto con otras academias hispanohablantes para adaptar el español a las necesidades de los hablantes, manteniendo su cohesión. Actualmente, está compuesta por 46 académicos vitalicios.

Publicado en Diario UNO.

https://www.diariouno.com.ar/sociedad/la-rae-suma-una-palabra-argentina-su-diccionario-un-guino-la-cultura-popular-n1407237