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...." el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria". Leopoldo Marechal.

LA ARGENTINA DEL BICENTENARIO DE LA PATRIA.

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“Amar a la Argentina de hoy, si se habla de amor verdadero, no puede rendir más que sacrificios, porque es amar a una enferma". Padre Leonardo Castellani.

“
"La historia es la Patria. Nos han falsificado la historia porque quieren escamotearnos la Patria" - Hugo Wast (Gustavo Martínez Zuviría).

“Una única cosa es necesario tener presente: mantenerse en pie ante un mundo en ruinas”. Julius Evola, seudónimo de Giulio Cesare Andrea Evola. Italiano.

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domingo, julio 12, 2026

INSULTOS CUYO ORIGEN ESTÁ EN LAS CALLES DE ROMA.

 


INSULTOS CUYO ORIGEN ESTÁ EN LAS CALLES DE ROMA.

En la Roma clásica, el insulto era un deporte nacional. Políticos como Cicerón o poetas como Catulo elevaban el agravio a la categoría de obra de arte, pero en la calle, la gente usaba palabras que iban directo a la yugular, tocando la higiene, las taras físicas y, sobre todo, la cobardía o la vagancia. Así que, vamos a las calle de Roma para repasar de dónde vienen algunos insultos que hoy nos parecen de lo más normales, pero que nacieron con muy mala leche.
1. Estúpido: quedarse tieso (de la idiotez). Hoy llamamos estúpido a cualquiera que haga una tontería, pero en el mundo romano era un insulto muy visual. Viene del verbo stupere, que significaba "quedarse paralizado, estupefacto o en shock". El stupidus en Roma era ese tipo que, ante una situación que requería rapidez o reflejos (como una bronca en el Foro o un carro que se le venía encima), se quedaba completamente congelado, con la boca abierta y cara de no enterarse de nada. El insulto no apelaba solo a la falta de luces, sino a esa pasividad pasmada que ponía de los nervios a los hiperactivos romanos. De la misma raíz nos queda, claro, estupefaciente o estupor.
2. Cobarde y Pusilánime: el que tiene el alma del tamaño de una uva pasa, porque para una sociedad militarista que conquistó el mundo conocido a base de disciplina y testosterona, no había peor insulto que acusar a alguien de falta de coraje. Hoy en día, pusilánime suena a término un poco relamido (como el pelo después de un lengüetazo de una vaca), pero en latín era un dardo directo al orgullo. Viene de pusillus (pequeñito, insignificante) y animus (alma, espíritu, valor). Llamar a alguien pusilánime era decirle, textualmente, "tienes el alma diminuta". No servías para la guerra, ni para la política, ni para nada. Era el equivalente romano a decir que alguien no tenía gónadas (huevos, pelotas...)
3. Idiota: el que pasa de la política. Este insulto lo heredaron los romanos de los griegos (idiōtēs), pero lo usaban en el día a día para despreciar a cierto tipo de ciudadano. Su raíz es idios, que significa "propio" o "privado" (de donde viene idiosincrasia). En la antigüedad clásica, la vida pública, la política y los asuntos de la ciudad (polis) lo eran todo. Un ciudadano ejemplar se mojaba en los debates y votaba. El idiota era el tipo que pasaba de la comunidad, el que se desentendía de la política para ocuparse solo de sus "asuntos privados". No es que fuera corto de entendederas; es que los antiguos consideraban que alguien a quien no le importaba el bien común era un imbécil redomado. Con el tiempo, el desprecio hacia su egoísmo mutó en desprecio hacia su inteligencia.
4. Mentecato: tener el cerebro a medio gas. Un insulto muy de abuela que usamos para referirnos a alguien tonto o de escaso juicio. Las dos piezas que lo forman en latín son brutales: mens (mente) y captus (capturado, lisiado o preso). Un mentecato es, literalmente, "aquel que tiene la mente secuestrada" o "el lisiado de entendimiento". Se usaba para señalar a la persona que no era dueña de sus propios pensamientos, bien porque era un ignorante que se dejaba llevar por cualquier charlatán del Foro o bien porque su cerebro simplemente había decidido declararse en huelga.
5. Crápula: la resaca del día después. Hoy un crápula es un hombre de vida licenciosa, un golfo que vive de noche, bebe de más y se rodea de malas compañías. El término viene del latín crapula (que a su vez lo tomó del griego), pero los romanos lo usaban para definir algo mucho más físico y asqueroso: la borrachera extrema y, sobre todo, el dolor de cabeza y los vómitos de la resaca del día después. Cuando los patricios se pasaban de la raya en sus banquetes y terminaban vomitando en los pasillos, al estado lamentable en el que quedaban se le llamaba crapula. El insulto pasó de definir el síntoma físico (estar hecho una piltrafa por el alcohol) a calificar al personaje que convertía ese estado en su estilo de vida.
Publicado en
Historias de la Historia.

domingo, febrero 11, 2024

El Papa canonizó a Mama Antula en el Vaticano y la convirtió en la primera santa argentina.

 

El papa Francisco declaró hoy oficialmente santa a María Antonia de San José de Paz y Figueroa, conocida como Mama Antula, la primera mujer argentina de la historia en ser canonizada, y la destacó como "un modelo de fervor y audacia apostólica".

A las 9.45 locales (5.45 de la Argentina), frente a cientos de peregrinos argentinos presentes en la Basílica de San Pedro, el Papa convirtió oficialmente en santa a Mama Antula al leer en latín la elevación a los altares de "Beatam Mariam Antoniam a Sancto Ioseph de Paz y Figueroa".

"En honor de la Santa e individua Trinidad, para la exaltación de la fe católica y el incremento de la vida cristiana, con la autoridad de nuestro señor Jesucristo, de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y Nuestra, después de haber reflexionado largamente, invocado muchas veces la ayuda divina y escuchando el parecer de numerosos hermanos en el Episcopado, declaramos y definimos Santa la beata María Antonia de San José de Paz y Figueroa y la inscribimos en el Catálogo de los Santos, estableciendo que en toda la Iglesia sea honrada devotamente entre los santos", proclamó el Papa.

Con esa fórmula, la creadora de los ejercicios espirituales nacida en lo que entonces era la provincia de Tucumán en 1730, actualmente Santiago del Estero, y fallecida en Buenos Aires en 1799 se convirtió en la primera santa de la historia del país

Miles de personas se congregaron en la Basílica de San Pedro para la celebración eucarística de casi dos horas de duración presidida por el pontífice y en la que estuvo, entre otras autoridades, el presidente Javier Milei, que fue buscado por muchos fieles para sacarse fotos.

Cerca de 400 fieles llegados desde la Argentina, algunos con banderas nacionales, ocuparon las primeras filas de la Basílica con estampitas de la inminente santa, a la que los obispos argentinos consideraron esta semana como la "Madre Espiritual de la Patria".

Durante la homilía, el Papa destacó que la nueva santa "caminó miles de kilómetros a pie por desiertos y calles peligrosas", al tiempo que la calificó como "un modelo de fervor y audacia apostólica".

Además, Francisco subrayó el trabajo de la nueva santa por la "vida digna" de los pobres a través del trabajo y la justicia y el pan cotidiano y, en un pasaje con contenido social, lamentó "cuántas personas que sufren encontramos en las veredas de nuestras ciudades".

"Y cuántos miedos, prejuicios e incoherencias, aun entre los que creen y se profesan cristianos, contribuyen a herirlas aún más", denunció tras advertir por la "lepra del alma; una enfermedad que nos hace insensibles al amor, a la compasión, que nos destruye por medio de las gangrenas del egoísmo, del prejuicio, de la indiferencia y de la intolerancia".

Además del Presidente y de una comitiva del Gobierno nacional, también participaron de la ceremonia, entre otros, el gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, y el jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri.

También participaron como concelebrantes del Papa los cardenales argentinos Víctor Manuel "Tucho" Fernández y Mario Poli; el arzobispo de Buenos Aires, Jorge Ignacio García Cuerva, el obispo de Santiago del Estero Vicente Bokalic Iglic y el titular de Cáritas y obispo de Quilmes, Carlos Tissera, entre otros religiosos del país.

Mama Antula se convirtió en santa luego de que en octubre pasado Francisco aprobara un milagro atribuido en la sanación de Claudio Perusini, quien se recuperó de un "ictus isquémico con infarto hemorrágico en varias zonas, coma profundo, sepsis, shock séptico resistente, con fallo multiorgánico" gracias a la intercesión de la laica consagrada.

La recuperación de Perusini, que había sido alumno de Jorge Bergoglio y hoy estuvo presente en la Basílica, no tuvo explicación médica, según la junta de profesionales del Vaticano, por lo que se reconoció el milagro de Mama Antula.

En la biografía oficial que se leyó en la misa, la Santa Sede destacó que "María Antonia de San José de Paz y Figueroa, conocida como Mama Antula, nació en 1730 en la provincia de Tucumán, en Argentina" y que "se tienen pocas informaciones de su infancia y juventud".

"Enferma, pero feliz de haber realizado lo que más deseaba, es decir, la casa para los ejercicios espirituales en Buenos Aires, el 6 de marzo de 1799 hizo escribir su testamento y al día siguiente entregó su alma a Dios", agregó el texto, que también resaltó que "se calcula que en ocho años de actividad organizó ejercicios espirituales para más de 70.000 personas", tras haberse enfrentado con las autoridades políticas y eclesiásticas de la época luego de la expulsión de los jesuitas del territorio del virreinato.

Mama Antula ya había sido declarada beata en 2016, con una ceremonia en Santiago del Estero, luego de que se aprobara un milagro en la curación de una religiosa de las Hijas del Divino Salvador, la hermana Rosa Vanina, quien habría recuperado la salud en 1904 por intercesión de la fundadora y madre espiritual de esta congregación.

La documentación se recogió en 1905: se trató de una colecistitis aguda, con todos los síntomas del shock séptico, que en aquella época, sin antibióticos, era mortal.

En 2010, el entonces pontífice Benedicto XVI había dado el primer paso hacia la beatificación de Mama Antula al considerarla "venerable" tras reconocer que "practicó las virtudes cristianas en grado heroico".

Nacida en 1730 en lo que hoy es la provincia de Santiago del Estero, y fundadora en Buenos Aires de la Santa Casa de Ejercicios Espirituales, Mama Antula falleció el 7 de marzo de 1799, y sus restos descansan en la actualidad en la iglesia porteña de Nuestra Señora de la Piedad, ubicada en la calle Bartolomé Mitre y Paraná.

Durante su pontificado, Francisco ya convirtió en santos al argentino José Gabriel "cura" Brochero, en 2016, y al ítalo-argentino Artémides Zatti en 2022.

Publicado en Diario LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/El-Papa-canonizo-a-Mama-Antula-en-el-Vaticano-y-la-convirtio-en-la-primera-santa-argentina-540965.note.aspx

domingo, mayo 21, 2023

El día que visite a Francisco y me preocupe por su seguridad.

El día que visite a Francisco y me preocupe por su seguridad.

Este jueves pasado se produjo un grave incidente en el Vaticano. Yo estuve allí dos veces, y siempre me llamó la atención la poca seguridad del lugar.

Por Aldo Duzdevich.

En la noche del pasado jueves 16 de mayo un vehículo irrumpió a toda velocidad en el Vaticano: los guardias dispararon contra el auto para frenarlo. El automóvil evadió a la Guardia Suiza en la puerta de Santa Ana -una de las principales entadas al Estado-, se desplazó por las calles y llegó hasta el patio de San Dámaso del Palacio Apostólico, donde fue interceptado por los oficiales de las fuerzas de seguridad. Este es el sitio en el que suelen ser recibidos los jefes de Estado y de Gobierno cuando visitan la sede.

En un intento por detener su marcha, los gendarmes dispararon contra los neumáticos delanteros y “alcanzaron el alerón delantero izquierdo”, pero no fue suficiente para frenar su avance en un primer momento. Se cree que el conductor sufría problemas psiquiátricos ya que al momento de su detención se encontraba en “un grave estado de alteración psicofísica”.


Más que escritor o periodista me considero un buen contador de anécdotas, sobre todo me gusta contar aquellas que tienen algún barniz tragicómico, porque se prestan al dialogo de café o sobremesa con amigos.

Justamente ese jueves por la tarde, compartía un larga charla de café con el documentalista Claudio Etcheberry, cuando ya llegando a la hora de irnos, me pregunto, "¿vos estuviste con el Papa?" …. Miré el reloj y dije: “bueno si arranco con esta historia, tenemos para una hora mas”. Y entonces dijo: “ Haceme una versión reducida”.

Yo tengo un tic profesional diría, de algunos que fuimos militantes en los setenta, y que yo acreciento por esta tarea permanente de leer y escribir sobre hechos de violencia. Incluso, tuve la oportunidad de entrevistar a Mariano Castex, quien a los 19 años participó de un loco y frustrado plan de matar a Perón. Por esas razones, cada vez que visito un sitio, o veo un personaje importante, estoy midiendo las medidas de seguridad visibles, y calculando cuan fácil o difícil seria que cometan un atentado contra su vida. Y justamente, el Papa Francisco es un blanco posible para grupos terroristas, servicios de inteligencia, o locos sueltos como supuestamente, vendría a ser el caso del incidente del jueves.

Bueno, la anécdota en tono jocoso que mis amigos me han escuchado repetir (hay que repetirlas sino uno se olvida) y que por primera vez voy a escribir es la siguiente:

Yo tenia un cita personal con Francisco, iba a llevarle mi libro Salvados por Francisco, conocerlo y conversar con el sobre la publicación. La reunión era un martes a las 10:30 en Santa Marta. Yo llegué a Roma el día lunes al mediodía y me alojé en un hotelito cerca del Vaticano. Al atardecer me acerqué hasta la Plaza San Pedro para “conocer el terreno”, y ubicar donde era la entrada a la famosa Santa Marta.

Quienes hayan visitado el Vaticano, han visto que es una pequeña ciudad amurallada, y con diferentes accesos. En la Plaza San Pedro no había casi nadie, así que justo pasaba un curita de sotana y le pregunto en español con fingido tono italiano: “Buenas noches, me podría decir donde es la entrada de Santa Marta, tengo que ver al Santo Padre” (así lo llaman en Roma). El cura me miró sorprendido, y en italiano que no entendí, me dijo supongo “Ud está loco, nadie puede ver al Santo Padre, porque si”. “Si, si, ya se” respondí, “¿pero donde es el ingreso Santa Marta”?. Y el curita, medio de mala gana, me señalo un gran portón de rejas a la izquierda de la plaza. Me arrimé hasta allí; y volví contando los pasos hasta el hotel, para saber cuanto tiempo demoraba en llegar.

Al día siguiente, como me había recomendado un amigo, 9:30 de la mañana estaba en el portón de Santa Marta. Hacia poco tiempo el ISIS había hecho una amenaza directa de asesinar al Papa Francisco, así que iba suponiendo que el clima debía estar un poco tenso. Un par de cuadras antes por la Avenida de la Conciliación, había un carrier de militares italianos pertrechados con armas largas.

Yo lo único que llevaba era un mail, del mismo Francisco de dos meses atrás, citándome para ese día y hora. Nada más. Ni invitación formal, ni tarjeta de protocolo, nada. Por supuesto, mi lógico temor era: “¿Se acordara el Papa que me citó? ¿Me habré hecho este viajecito a Roma que no es barato, de gusto?”. Pensamientos que circulaban a mil por la cabeza, cuando llego al porton, y enfrento a los dos vistosos disfrazados que custodiaban el acceso a Santa Marta.

Lo que llamo “disfrazados”, son los miembros de la Guardia Suiza, con sus colorinches uniformes, que hacen la delicia de los turistas para sacarse fotos. Como todo armamento portaban sendas espadas, que vaya a saber si son de verdad o de pura utilería. Ambos en posición de sonrientes para la foto, custodian un acceso de 15 o 20 metros totalmente abierto que da a un gran patio de estacionamiento. Mi primer pensamiento fue, “a estos dos, los muchachos del ISIS los trozan en pedacitos para hacer mortadela”. Ya se que es poco seria mi frase, pero no la dije, lo pensé para mis adentros. Bueno, por otro acceso atropellando a los guardias suizos, fue que el jueves, entro un loco en un auto a toda velocidad, que por suerte no era de los muchachos del ISIS.

Sigo. “Buen día, vengo a ver al Santo Padre” digo a los colorinches. “Documento”, si, entrego mi pasaporte. Uno, se lo lleva a un tercero, que parece jefe y está en una casilla vidriada con teléfono. “Vaya y pase por ese costado, por la policía” me señalan. Camino unos metros donde hay un arco detector de metales y una cinta de rayos X de aeropuerto. Pongo mi portafolio en la cinta y paso el arco. Custodian dos bravos policías italianos. El de los rayos X esta escribiendo un wasap a su novia, el otro mira el cielo. Yo pienso para mis adentros (de nuevo) “ehh macho, en el bolso va la bomba, fijate”….o el fierro o las dos cosas. Pero sigue mirando el celu. “Pase para allá", indica el otro. Yo sigo haciendo cuentas: “dos colorinches, mas dos tanos papando moscas, cuantas balas hacen falta…”

Llego frente a la casilla vidriada. El de adentro llama por teléfono y nada...pasan los minutos que son eternos. ¿Alguien sabrá que el Papa me citó? . No creo que el guardia este llamando al mismo Francisco. Sudo frio. El tipo llama, me mira… soy el único que esta allí esperando, nada… 10:10 de lamañana, el tipo habla por teléfono, lee mi pasaporte – difícil mi apellido, porque no me abran puesto Gomez-. Asiente con la cabeza, respiro….fuhhh...sale de la casilla y en italiano me pregunta “¿Sabe cómo llegar?”, “ni idea” respondo con gesto internacional. “Bueno siga por este patio, al final doble a la izquierda y donde vea el gendarme allí pregunta”. Entiendo las señas y lo del gendarme. Así que ingreso solo, caminando por un largo patio que sirve de estacionamiento que debe tener cien metros casi.

Al final de ese patio, aparece otro espacio más amplio, con jardines. A mi izquierda diviso otro colorinche parado frente a una puerta vidriada. “Debe ser allí” pienso. Me acerco, presento pasaporte. Va adentro. Pase...Ingreso a un hall, que parece la recepción de un pequeño hotel, con una joven en el mostrador. Recién allí, aparece un tipo fornido de traje, con “cucaracha” en la oreja, que da el perfil de ser seguridad. Seguramente porta un arma discretamente bajo el saco. Me hace pasar a una pequeña salita de recepción. Y me alcanza una revista del Vaticano que esta en español para que me entretenga.

La salita tiene cuatro silloncitos tapizados y una mesa ratona. Me llaman la atención unos cuadros en la pared. No son de Rafael, ni Leonardo Da Vinci. Mas bien parecen esos cuadritos de montañas y barquitos que te regala una tia y no sabes donde diablos ponerlos. Leo la revista y espero. Supongo vendrá un secretario, que me llevara por un pasillo, donde habrá otros secretarios, hasta llegar al despacho del Santo Padre. Al menos eso pasa en cualquier oficina publica, cuando voy a ver a cualquier pichi que “pegó” un cargo de funcionario.

Sigo leyendo, y de pronto se abre la puerta y entra un hombre alto todo vestido de blanco. Me sorprendo y pienso: “De blanco heladero no es, ¿será el mismísimo Papa?”. Me da la mano, y me dice “¿está leyendo la Radiolandia del Vaticano?”. Se sienta y con la sencillez de un cura de barrio se pone a conversar conmigo, que todavía no me repongo del asombro.

Volviendo a la no-seguridad; el teólogo brasileño Leonardo Boff declaraba a Clarín el 17 de marzo del 2013: “Francisco puede correr un serio riesgo, porque dentro de la Curia hay mafiosos (…) Entonces, él tiene que ir despacio y cuidarse. Hay que cuidarlo entre todos. Yo creo que sería bueno que un grupo de argentinos fuera a Roma a proteger al Papa. No la tradicional Guardia Suiza, sino la Guardia Argentina, para proteger a nuestro Papa.”

Pero, yo creo que Francisco, desde que asumió puso su vida en manos de Dios, y cree mas en su Angel de la Guarda, que en la Guardia Suiza. Todos los miércoles circula en la Plaza San Pedro entre la gente que se saca selfies, y argentinos que le convidan mate. Ha hecho viajes a zonas muy inseguras donde los atentados son moneda corriente.

Según Aristoteles la virtud del coraje ocupa un punto medio entre los dos extremos de, por un lado, la cobardía (respuesta insuficiente al peligro) y la precipitación o la temeridad (respuesta excesiva). Recordando la actitud que tuvo durante la dictadura arriesgándose a salvar varias vidas, considero que Francisco así como lo hizo en la dictadura, hoy, sigue estando mas cerca de la temeridad, que del punto medio del coraje según la definición de Aristóteles.

Bueno, esa fue la anécdota que estaba contando a mi amigo justo que en el Vaticano se producía ese incidente. Y, espero esta nota lo la lea ningún jefe de la Guardia Suiza sino, la próxima vez en Roma, no voy poder pasar ni por la puerta del Vaticano.

ALDO DUZDEVICH (*) El columnista es autor de Salvados por Francisco y La Lealtad-Los montoneros que se quedaron con Perón.

Publicado en el Diario "La Mañana de Neuquén".

Domingo 21 de Mayo del 2023. 

Imágenes pertenecen a la misma publicación.

https://www.lmneuquen.com/el-dia-que-visite-francisco-y-me-preocupe-su-seguridad-n1024076

sábado, abril 23, 2022

El poder del testimonio. Al intentar reemplazar la fe por la diplomacia, el Papa se asemeja a un político más y deja de lado su misión.

 

El poder del testimonio.

Al intentar reemplazar la fe por la diplomacia, el Papa se asemeja a un político más y deja de lado su misión.

Por Dardo Gasparré.

En un muy reciente reportaje, frente a la pregunta de si iría a Ucrania, Su Santidad Francisco I modificó su posición previa sobre el tema y respondió con una frase que choqueó al mundo: ¿De qué serviría que el Papa fuera a Kiev si la guerra continuara al día siguiente? Este columnista se preguntó en un twit qué habría pasado si Cristo hubiera respondido de modo similar, ¿de qué sirve que ofrende mi vida en la cruz por la humanidad si ésta seguirá pecando? 

Seguramente sin notarlo, la respuesta lo pone en la misma posición y actitud que el relator del gran poema conque Borges inaugura su último libro Los Conjurados, Cristo en la cruz:  

“¿De qué puede servirme que aquel hombre haya sufrido, si yo sufro ahora? Un Unamuno moderno desesperado por no poder encontrar su fe, esa fe que ansía. Y el calificativo evangélico de “Hombre de poca fe”, viene de inmediato a la mente. La Torah narra el momento terrible en que el colérico e inmediato Dios de los judíos, el mismo Dios cristiano y mahometano, fulmina a Moisés la noche antes de entrar a la tierra prometida por su falta de fe al golpear dos veces la roca que YHV le había ordenado azotar para que brotara agua. Cristo, el hijo bondadoso, suaviza el castigo y lo vuelve reproche amable cinco veces, en Mateo, para destacar esa falta de convicción y confianza. “No creéis en mí, hombres de poca fe”. Y aquí no hay más remedio que salir del análisis político o de la estrategia, de las relaciones exteriores, de la diplomacia, de las gestiones de mediación que el Pontífice dice estar llevando, de la lógica humana.  

También debe prescindirse de la función de Jefe de Estado y aún de la función de jefe de la Iglesia Occidental, que podría condicionar cualquier accionar en nombre de mantener una relación fluida con la Iglesia Ortodoxa rusa en sus dos o tres versiones, preservada providencialmente y ahora en riesgo por la politización tan poco cristiana y tan poco espiritual de esas ramas. 

El primer deber

El primer deber de un hombre es el de Estado. Dice la teología moral, y eso es lo que reclaman sus creyentes, y hasta la humanidad toda, que respeta la institución papal más allá de toda creencia. Por eso ahora el mundo mira con sorpresa cómo el Papa parece no creer en la fuerza de su propia fe, de su propio Dios, de su propia doctrina. Y también le reclama el cumplimiento de su propio consejo, del “hagan lío” con el que entusiasmó a los jóvenes, equivalente al “escándalo” que predicara San Pablo, o que tan bien ejemplificara Morris West en su inmortal obra Las sandalias del Pescador, donde el Papa deja de lado todo otro interés que no sea la humildad y la generosidad de ofrendar la riqueza propia de la iglesia y su boato y se enfrenta e ignora a su propia jerarquía y burocracia internas. Una línea simbólica que une a Juan XXIII con Juan Pablo II, que el australiano complementa luego con Los Payasos de Dios, donde profetiza sobre un Papa que abdica por sentirse impotente de modificar su corte y se recluye hasta morir en solitario, premonición imposible de no conectar con Benedicto XVI. 

La invasión rusa a Ucrania pone a la humanidad en un dilema de casi imposible solución. La épica de un loco mesiánico con poderío nuclear desconocido y la capacidad de usar el sentimiento nacionalista ciego de un pueblo domado en esa cultura, y la necesidad de combatirlo o disuadirlo sin provocar una destrucción en masa. Se puede estar en contra de los procedimientos. Se puede sostener que se trata de una fatal perinola en la que todos perderán, y seguramente se pueden repasar los múltiples errores estratégicos, de geopolítica, de liderazgo y de información cometidos por los líderes del mundo libre en el pasado, que coadyuvaron para llegar a este momento. Lo que nadie conoce, ni se atreve a proponer, es un camino que lleve a la solución de este drama. 

El mandato esencial

No hay ninguna duda de que Su Santidad y el cuerpo diplomático del Vaticano han sopesado y ponderado la situación a fondo y mejor que muchos, pero donde todo está fallando, no habría que olvidar el mandato esencial del Nuevo Testamento: “Id y predicad a todas las naciones”. Alguien tiene que movilizar semejante fuerza. Cristo no es una metáfora. No es una mediación. Ninguna religión lo es. Alguien tiene que unir a todas las religiones y creencias y a todas sus ramas en una misma demanda, en un solo repudio, en una sola voz. No existe tal cosa como una iglesia ortodoxa rusa pro Putin. No puede existir. No existe para los individuos de bien, no existe en ninguna de las religiones que nos unen en un solo Dios, mucho más allá de nuestros ateísmos y agnosticismos. 

La mediación es una acción diplomática que corresponde llevar adelante a los diplomáticos. La unión de todas las creencias y de todas las absurdas facciones religiosas se podrá intentar lograr solamente con un acto de supremo coraje, de suprema valentía, un milagro si se quiere, un nuevo Pedro que, a un paso de ser crucificado para que muriese, como una burla irónica del mismo modo que Cristo, pide que se lo crucifique cabeza abajo porque no se siente digno de morir como su Salvador. En esa misión, todo recurso sirve. El testimonio de Jesús más que ninguno. Justamente lo que el mismo Cardenal Bergoglio supo hacer tan bien en Argentina: tender puentes de solidaridad, de coparticipación, de paz y de hermandad. Suena utópico. Tanto como querer derrotar a Rusia dejándole de comprar gas y expropiando el Chelsea.

“El hombre quebrantado sufre y calla.
La corona de espinas lo lastima.
No lo alcanza la befa de la plebe
que ha visto su agonía tantas veces.
La suya o la de otro. Da lo mismo”.

dice Borges hablando de un momento de decisión y generosidad que cambió la historia. Como también diría del Sargento Cruz al narrar aquella noche histórica nacional en que el mítico integrante de la partida se pondría del lado del débil sin medir consecuencias. El momento en que un hombre se parece apenas por un instante a Dios, no importa a cuál. 

“Cristo en la cruz. Desordenadamente
piensa en el reino que tal vez lo espera,
piensa en una mujer que no fue suya.
No le está dado ver la teología,
la indescifrable Trinidad, los gnósticos,
las catedrales, la navaja de Occam,
la púrpura, la mitra, la liturgia,
la conversión de Guthrum por la espada,
la Inquisición, la sangre de los mártires,
las atroces Cruzadas, Juana de Arco,
el Vaticano que bendice ejércitos.
Sabe que no es un dios y que es un hombre
que muere con el día. No le importa.
Le importa el duro hierro de los clavos.
No es un romano. No es un griego. Gime”.

…sigue el insigne ciego porteño, poniendo énfasis en la superioridad de un ejemplo, de un símbolo, de un sacrificio, por sobre todas las políticas, las especulaciones, los errores, las conveniencias y las pequeñeces. 

Sólo el Papa.

No hay ningún otro líder religioso capaz de unir a todas las creencias, a todos los ritos y los profetas, a todos los mandamientos y formas de adoración. Sólo el Papa puede hacerlo. La humanidad, indignada, todavía mira a Francisco I con esperanza. También espera que cumpla su mandato sagrado. Recuerda mucho más pedestremente a ese gran teólogo del boxeo que fue Tito Lectoure, que cuando un boxeador arrugaba (con perdón genuino) en un combate, le decía: Responda a su entrenamiento. ¡Responda a su entrenamiento, Su Santidad! Tome su báculo, su Biblia, su cruz, y vaya a predicar a todas las naciones. ¡Y si va a morir crucificado, que sea cabeza abajo!

No, el Papa no debe ir a Kiev. Debe ir a Maríupol, al sur, donde la guerra es más cruel, donde la muerte acecha, donde más caen las bombas, los misiles, donde estalla la metralla y trepidan los tanques. Donde la lucha es más cruenta, más inmoral y más dolorosa. 

Recen por mí, nos pidió usted mismo. Rece por nosotros. Por Ucrania. Ora pro nobis. Allí, en vivo y en directo. En el frente. Sea el líder sin especulaciones hasta que se alcen al unísono las condenas de todas las religiones, de todas las ramas, de todas las facciones. Vaya con su cruz y su Biblia a desafiarlos a que tiren. Finalmente, ese es su trabajo, su mandato, su misión, su razón de ser, su testimonio. 

Tú eres Pedro, Francisco.

Por Dardo Gasparré.

PUBLICADO EN DIARIO LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/514973-El-poder-del-testimonio.note.aspx

sábado, noviembre 27, 2021

Iba como testigo a la boda de su amigo y terminó casado con la novia. Quien se encargó de difundir la historia tan divertida sacada de película fue la novia del protagonista, Flor Campolongo.

 

Un joven fue al casamiento de su amigo para oficiar como testigo, pero lo terminaron casando con la novia.

Quien se encargó de difundir la historia tan divertida sacada de película fue la novia del protagonista, Flor Campolongo quien compartió los detalles en su cuenta de Twitter. Enseguida recibio miles de comentarios.

El novio de Flor se acercó al registro civil para ser testigo de la boda de un amigo. Pero al finalizar la ceremonia y tras la firma el joven recibe un mensaje algo extraño. Al parecer por un error en la carga de datos de Anses lo registraron a él como el novio y al verdadero novio como testigo.

Por ende, no solo está casado con la novia del amigo, sino que también se casó por primera vez y por error.

“Me casaron a mí con la novia. El pelotudo que lo tenía que registrar en la Anses, porque yo leí cuando firmé como testigo y estaba todo bien”, aclaró el damnificado, según la conversación que se hizo viral.

“Mi novio fue a hacer de testigo al casamiento del amigo y lo casaron a él con la novia JAJAJA”, escribió @florcampolongo junto a la captura del chat, en donde el chico cuenta el blooper junto a una imagen de la Anses como prueba. “Me habló Franco para decirme Icardi”, dijo el “novio” equivocado.

Fuente de información e imágenes:

https://neuquen.mitelefe.com/curiosidades/iba-como-testigo-a-la-boda-de-su-amigo-y-termino-casado-con-la-novia/

jueves, abril 05, 2018

Para Cambiar Argentina Primero Hay Que Amarla.

Los liberales queremos cambiar la Argentina. Y estoy seguro que también amamos a nuestro país. La tensión es inevitable. Amamos algo que queremos cambiar. Entendemos que, como estamos, vamos muy mal y que profundas transformaciones son necesarias. Mientras más queremos transformarla, más se desfigura el objeto amado ante nuestros ojos.
¿Por qué la Argentina no es como queremos que sea? ¿Por qué, muchas veces, está tan descarrilada, tan a contramano del sentido común? Nos agobian sus males, que en su mayoría son absolutamente autoinflingidos.

Y nos enojamos. Mucho. Nos invade la rabia y, algo mucho peor, la desazón. “Este país no cambia más”, decimos. O “nuestro destino es África”. Nunca faltan tampoco los epítetos de “país inviable” o rebautizarnos como “Peronia”. A propósito, nuestro fatalismo le da carácter de invencibilidad al peronismo. Cuando está en el poder, anunciamos que se quedará para siempre. Y en los momentos que está en la oposición profetizamos su pronto regreso (para quedarse para siempre).
Mientras tanto, de vez en cuando, el país nos da buenas noticias. Pero nada alcanza. Nunca es suficiente. No hay pasos tentativos en la dirección correcta. Al contrario, lo único que nos espera en el porvenir es un nuevo fracaso, una debacle, un “2001”.
Que se entienda bien: no soy un iluso. Argentina viene transitando un proceso de 70 años de decadencia. La misma ya es palpable en todo y en todos. La natural consecuencia de semejante proceso de destrucción nacional es que la coyuntura está plagada de problemas (en acto y en potencia). Problemas gravísimos: pobreza, corrupción, populismo, demagogia, estatismo, impuestos. La lista es trágicamente mucho más larga.
Lo que me preocupa es que, de tanto diagnosticar enfermedades espantosas, nos hemos olvidado de que existe la cura. Estamos tan exhaustos por el fracaso colectivo de nuestro país que nos hemos amargado. Perdimos la frescura y la alegría para comunicar nuestro mensaje. ¿Y cuál nuestro mensaje? Lo que nosotros tenemos para aportar al debate nacional son un conjunto de ideas que combinan moralidad y eficacia. Son las ideas que hicieron grande a nuestro país y que han convertido al mundo contemporáneo en el mejor mundo que ha existido en la historia de la Humanidad. El liberalismo es la receta que hemos encontrado para ir rescatando a los seres humanos de la pobreza. Nuestras ideas son las que están del lado de la innovación, el progreso, la racionalidad y, por supuesto, la libertad individual.
Muchos hemos perdido la fe. Nos olvidamos de la parte positiva del mensaje liberal. Estamos enojados todo el tiempo. Nos sale espuma de la boca. Nos vemos a nosotros mismos como una suerte de Casandras: con el don de ver las tragedias que se avecinan, pero sin poder convencer a nadie para evitarlas. Muchas veces lo hemos sido...
Nosotros debemos ser, ante todo, los portadores de una Buena Nueva. Pues tenemos mucho que aportar para que el país esté mucho mejor. Más aún en un momento como el actual, cuando los desastrosos fracasos de quienes se nos oponen son tan evidentes. Sólo basta con posar la atención sobre Venezuela o el conurbano bonaerense para entender que las “alternativas” al liberalismo sólo traen miseria, hambre y desolación.
Pero nadie que tira la toalla puede ganar. Nadie que perdió la fe va a generar seguidores. Para cambiar el país primero tenemos que amarlo. Necesitamos volver a enamorarnos de la Argentina y, si se me permite el término, predicar las soluciones y las posibilidades que las reformas liberales le pueden traer al país. Es hora de que nos focalicemos más en ganar conversos en lugar de discusiones. Como dice Jeffrey Tucker: odiar la opresión pero amar la Libertad aún más, enfocarnos en lo positivo que va traer nuestro cambio en lugar de centrarnos exclusivamente en todo lo que está mal.
Fuente: La Opinión Incómoda.
Por Federico N. Fernández. Fundación Internacional Bases.
El autor es senior fellow del Austrian Economics Center (Viena, Austria) y Presidente de la Fundación Internacional Bases (Rosario, Argentina). 

jueves, marzo 29, 2018

Roma le quitó a Cáritas la donación de las monedas de la Fontana di Trevi.

A partir del 1 de abril, las monedas juntadas en la “Fontana di Trevi”, que hasta el momento eran destinadas a Cáritas de Roma, serán enviadas al ayuntamiento de la ciudad. La decisión despertó fuertes críticas contra la alcaldesa Virginia Raggi, responsable de suspender la donación al organismo de beneficencia de la Iglesia católica.
La majestuosa “Fontana di Trevi”, es uno de los monumentos más conocidos de Roma. Millones de personas se acercan cada año para cumplir con una tradición: lanzar de espaldas una moneda en honor a la leyenda que promete que quienes cumplan con esta premisa regresarán a la ciudad italiana. 
Hasta el momento las monedas recolectadas eran donadas a Cáritas de Roma, pero en octubre pasado el vicealcalde dela ciudad, Luca Bergamo y Laura Baldassarre, asesora para la comunidad solidaria y la escuela, firmaron un acta que establece que el dinero de los turistas terminará en el ayuntamiento para financiar “proyectos de asistencia y solidaridad”, según reveló el diario italiano Corriere della Sera. 
Por ahora no se conoce la respuesta de Cáritas de Roma ante el cese de las donaciones que podía alcanzar hasta el millón de euros por año.
Publicado en http://www.perfil.com 29/03/2018.